BURDEL EXCEPCIONAL 05

Benett era un adolescente normal de 16 años aun le gustaban las bellas chicas y más que nada le atraía la oportunidad de tener sexo con alguna de ellas siendo aun virgen, moría por tener sexo, no le importaba con quien tener sexo sus gusto en mujeres eran asunto aparte en ese momento de su vida a él solo le importaba tener sexo, meter su constantemente endurecida erección en una acogedora vagina, mientras más apretadita mejor pensaba, practicaba natación lo que lo todo de un muy buen cuerpo esculpido......


BURDEL EXCEPCIONAL V
Benett era un adolescente normal de 16 años aun le gustaban las bellas chicas y más que nada le atraía la oportunidad de tener sexo con alguna de ellas siendo aun virgen, moría por tener sexo, no le importaba con quien tener sexo sus gusto en mujeres eran asunto aparte en ese momento de su vida a él solo le importaba tener sexo, meter su constantemente endurecida erección en una acogedora vagina, mientras más apretadita mejor pensaba, practicaba natación lo que lo todo de un muy buen cuerpo esculpido.

[ADOLESCENTE] [PENECTOMIA] [FANTASÍA] [PENE] [SECUESTRO] [ESCLAVITUD] [TORTURA] [FISTING] [TRANSEXUAL]


Categoria: Adolescente      Autor: DarkSoul





Benett era un adolescente normal de 16 años aun le gustaban las bellas chicas y más que nada le atraía la oportunidad de tener sexo con alguna de ellas siendo aun virgen, moría por tener sexo, no le importaba con quien tener sexo sus gusto en mujeres eran asunto aparte en ese momento de su vida a él solo le importaba tener sexo, meter su constantemente endurecida erección en una acogedora vagina, mientras más apretadita mejor pensaba, practicaba natación lo que lo todo de un muy buen cuerpo esculpido que sería su perdición.

Aquella noche Benett se despidió de  su amigo Arturo en la puerta de la piscina olímpica en donde entrenaban para emprender a pie el trayecto de 12 calles a casa su pene estaba en erección se agitaba debajo de su bóxer (calzoncillo) incluso lo sentía húmedo por la gran cantidad de liquido pre seminal que brotaba de él en ese momento, deseaba llegar a casa para masturbarse con urgencia sin embargo nunca llegaría a casa. 

De la nada al doblar una esquina se encontró con Aquella chica parecía tener 16 o 17 años, de piel blanca muy clara, unos senos medianos, pero paraditos, con un par de nalgas que hicieron que a Benett su dura erección diera un respingo, Benett se dio cuenta que debajo de su péquela minifalda negra llevaba una tanga tipo hilo dental, de pronto sin previo aviso ella lo beso, tomando las manos de Benett para que acariciara sus tersas nalgas, Benett estaba sin poderlo creerlo pero le gustaba lo que estaba pasando.

Media hora más tarde los dos estaban sobre una cama inflable dentro de una camioneta cerrada la péquela minifalda no tardo en irse por lo que Benett pudo ver como su tanga se perdía entre sus ricas nalgas, sentía que el corazón se le iba a salir, y su pene estaba a punto de estallar, siguió acariciándola, cuando de pronto ella se quitó su blusa, quedando de frente a él sus ricos senos. Benett entendió el mensaje y comenzó a acariciarle la espalda, sus piernas, le besaba el cuello, para llegar a sus senos los cuales acaricio con una mano, luego se llevo uno a la boca succionando su pezón, lo que hizo que ella comenzara a gemir de placer.

Benett sintió que la camioneta se movía, pero ella le dijo que no le prestara atención que era una de sus amigas quien conducía que al terminar lo llevarían a casa, Benett estaba como hipnotizado por la bella pelirroja que de nuevo comenzó a succionar uno de sus pezones, su Boca bajo hasta su entrepierna de ella donde comenzó a tocarle su rajita por encima de su minúscula tanga, que se encontraba mojadita, la acaricio con movimientos circulares, ella se mordía los labios, ansiosa porque continuara, Benett le quito lentamente su tanga, sintiendo muchos nervios, pensando que en cualquier momento iba a despertar de ese sueño húmedo, Benett la dejo completamente desnuda frente a él, su vagina lucia deliciosa, depilada por completo, con sus nalgas firmes y paraditas.

Ella no tardo también en dejarlo solamente en su apretado bóxer, Ella le indico donde colocar su lengua para comenzar recorrer lentamente su vagina, a succionarle su clítoris, mientras ella se retorcía de placer pidiendo más, le acariciaba los senos y pellizcaba sus pezones mientras su lengua recorría cada pliegue de sus labios vaginales,  de súbito ella lo detuvo pero solo para despojarlo de su bóxer, tomo su pene duro como nunca antes para comenzar a masturbarlo por casi un minuto antes de llevarse su erección a su boca, le pasaba la lengua por el glande y lo introducía en su boca, mientras Benett la tomaba del cabello aquello fue el paraíso para Benett quien cuando estaba por venirse ella se saco su pene de su boca paro solo para hacer que él la penetrara.

Benett coloco la punta de su pene en la entrada de su ya húmedo sexo y comenzó a penetrarla, su miembro entro con mucha facilidad para comenzar a moverse despacio, pero de manera constante lo que hizo que ella diera pequeños gemidos, pese a su edad el pene de Benett era de 20 cm muy grueso aunque con un glande pequeño sin circuncidar.

Luego de un rato ella hizo que Benett se acostase boca arriba y ella se monto sobre él, para comenzar a cabalgarlo ella hacía movimientos circulares con su pelvis lo que enloqueció de placer a Benett luego de unos minutos ella se dejo caer hacia adelante aplastando sus ricos senos sobre el pecho de Benett, quien la  abrazo acariciando su espalda y apretando sus bellas nalgas, mientras ella seguía cabalgándolo,  un poco más despacio, lo que hizo que el placer se intensificara.

Debieron casi 30 minutos gasta que de nuevo los sentones de ella cada vez si hicieron más desesperados, el mete saca era a un ritmo desenfrenado, Benett  no pudo seguirle el ritmo y menos cuando ella acabo y su vagina tuvo espasmos Benett apenas pudo sacar su palpitante erección para descargar su espesa como hirviente leche entre las nalgas de ella, grandes chorros salieron disparados lo que le provocaron un grandioso orgasmo, como nunca antes había sentido ambos quedaron cansados, Benett la miro a los ojos, la abrazo y se fundieron en un apasionado beso final, al cabo de un rato sintieron que la camioneta paro Benett abrió la puerta y salió muy sonriente para descubrir que estaban en medio de la nada.

Al darse la vuelta se encontró con ella apuntándole con una pistola de dardos tranquilizantes.

-“Lo siento cariño, en verdad disfrute mucho pero luego del placer están los negocios”. Dijo ella.

Benett iba a hablar cuando fue impacto por un dardo en su cuello y otro en el pecho, de inmediato sintió que todo se le ponía negro y sintió un mareo, apenas pudo dar algunos pasos intentando huir desnudo sobre un camino de terracería, pero no llego muy lejos antes de caer sin sentido.

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Benett se despertó luego de quien sabe cuánto tiempo cuando los efectos de los narcóticos perdieron su efecto sobre su cuerpo adolescente despertó para descubrir que está viviendo la peor de las pesadillas que se puedo imaginar, pero para ese momento ya nadie lo podría salvar del infierno que estaba por vivir,

Benett se percato que solo llevaba puesto su ropa interior como única prenda, estaba acostado sobre un frío suelo de concreto, dentro de lo que parecía ser una celda, en su cuello le había sido colocado una especie de collar de cuero sentía algo también dentro de su boca, apenas recordaba algo de lo sucedido antes de despertar su cabeza le daba vueltas, pasaron varias horas hasta que de repente la puerta de donde estaba se abrió, para ese momento toda molestia que sentía había desaparecido, pero solo para ser sustituida por una sed abrazadora y unas tremendas ganas de orinar.

Aquellos dos hombres entraron a donde estaba no le dieron tiempo a decir nada, lo tomaron de los brazos y se lo llevaron a rastras por un largo pasillo mientras no dejaba de gritarles sin mucho existo dedo lo puesto en su boca, para su sorpresa lo llevaron a un baño, una vez ahí frente al escusado uno de los hombres le bajo su bóxer mientras que el otro le ordeno que orinara, para ese momento sentía su vejiga que me iba a estallar, por lo que pese a esa situación, de la punta de su pene comenzó a brotar un fuerte chorro de líquido de fuerte color amarillo.

Por varios minutos la orina fluyo hasta que su vejiga se vació por completo, cuando aquellos dos hombres vieron que había terminado, sin más lo tomaron de los brazos para de nueva cuenta arrastrarlo por el largo pasillo de nuevo, pero sin siquiera dignarse a subirle su bóxer de nuevo, que quedo a la altura de sus tobillos, esta vez lo llevaron hasta una mujer estaba esperando sentada en un pequeño banquillo.

Benett quedo de pie frente a ella,  quien primero tomo un pote de crema para afeitar y puso una gran cantidad de crema en una de sus manos dejo el pote a un lado, y tomo su pene tan solo el sentir sus delicados dedos el juvenil pene comenzó a ponerse duro hasta quedar con una fuerte erección, ella  le dio un largo lengüetazo a la punta de su glande, que hizo gemir de placer a Benett “Haaaaaaaaa” detrás de su mordaza, mientras ella llenaba toda su área genital de crema para afeitar.

La mujer apenas termino con la crema comenzó a usar un rastrillo para afeitar toda su área genital moviendo su pene en erección de un lado para el otro, también afeito sus huevos, detrás de ellos, a los lados, hasta que todo el vello desapareció también afeito sus dos torneadas nalgas, vello del pubis y el caminito de vello que ascendía hasta su ombligo, también depilo el poco vello bajo sus axilas, cuando termino toda su área pélvica estaba tan lampiña como el día que nació, limpio los rastros de crema con un trapo húmedo cuando termino succiono su pene en erección por unos increíbles minutos en los que Benett de nuevo estuvo en las nubes, pero no dejo que llegase al clímax lo que lo dejo con ganas de correrse.

Luego ella tomo una tijera muy afilada, tomo su prepucio lo estiro todo lo que pudo y se lo corto, realizándole una apretada circuncisión el cuerpo de Benett se sacudió de dolor por algunos segundos y de nuevo cuando la mujer cauterizo primero con alcohol y luego a fuego las heridas causadas, Benett aun temblado de dolor, ella le coloco para terminar dos piercing en sus tetillas antes de que por fin fuese llevado a su celda, donde permaneció por dos semanas, apena siendo alimentado pero sin tener contacto con nadie más, pasando frio y miedo por igual.

Luego de ese tiempo los dos hombres regresaron por él, lo tomaron de nuevo para llevarlo de nuevo bien sujeto de los brazos casi a rastras por aquel pasillo hasta un escenario, o por lo menos eso parecía, lo llevaron hasta lo que parecía una pequeña tarima circular de unos 90 cm de diámetro y 30 cm de alto, le sujetaron sus brazos en la parte de arriba y corrieron una cortina circular que lo cubrió por completo, lo que lo dejo ahí desnudo con los brazos en alto, de nuevo tratando de imaginar que era todo aquello y porque esas personas le estaban haciendo todo eso, cuando escucho voces al otro lado de la cortina, se escuchaba como un subastador, animando a los compradores a que ofertaran por algo que no sabía que era.

El Subastador de inmediato pidió 100,000 euros para empezar, las ofertas no se hicieron esperar, de pronto la suma había aumentando hasta 700,000, el subastador dijo, a la una, hizo una pausa para decir, a las dos, otra larga pausa y como vio que nadie más ofertaba dijo vendido a la mesa 12, muchas gracias y que disfruten de su compra, Benett fue bajado de la tarima circular y llevado a una de las habitaciones privadas para ser preparado para iniciar su vida como el nuevo esclavo de quien lo había comprado.


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Benett fue llevado a una habitación con un gran ventanal con barrotes que daban a un gran barranco puesto que el castillo donde estaba en lo alto de un risco, desnudo como estaba, el aire gélido de la montaña lo calo hasta los huesos, fue amarrado con los brazos hacia atrás, con su tordo levemente levantado, le fue quitada la mordaza pero se le inyecto algo para que apenas pudiera hablar por instrucciones de su comprador, sus piernas fueron abiertas  ampliamente, ligeramente flexionadas, su pene fue de nuevo obligado a tener una erección para luego colocarle un anillo apretado en la base de su pene y huevos que dejaron su pene en erección permanente.

Por último le fue pintado en su pecho la palabra “Slave” (esclavo en inglés). Sus huevos de buen tamaño quedaron sueltos y definidos en su escroto, ahí lo dejaron tratando de liberarse sin poder hacerlo, temblando de frio y sin saber qué es lo que estaba por pasar, una media hora más tarde la puerta de aquel lugar se abrió dando paso a un hombre enmascarado con el dorso desnudo, muy musculoso, sin vello alguno y un bañador de color negro tipo trusa (slip), que hizo que Benett se estremeciera de miedo. Aquel hombre o por lo menos eso pensó Benett dijo.

“¡Ya, es hora desvirgar tu culito!”. Dijo aquel ser enmascarado.

Dicho eso aquel ser enmascarado tomos los huevos de Benett con su mano. Apretó fuerte, e hizo algo de daño que hizo que se retorciera y diera un gruñido de dolo, eso lo enfureció por lo que le dio a Benett una fuerte nalgada

-“Calla o voy a tener que castigar te verdad”. Dijo el enmascarado con una vez que no parecía la de un hombre de su edad.

-“Hoy vas a cumplir mis órdenes. No harás nada que yo no te ordene. Si quiero que gimas sino que grites. Si quiero que ladres ladras, si quiero que hables hablas. ¿Has entendido lo que te acabo de decir?” Dijo el enmascarado.

-“Si” Dijo Benett apenas como un susurro.
-¡Parece ser que no!- Dijo en tono severo mientras clavaba sus uñas en los huevos de Benett.

Quien dio un grito de sobresalto e intento cerrar sus piernas.

-“No aprendes”. Dijo el enmascarado.

Acto seguido le separó sus nalgas a Benett con las manos y escupió directamente sobre su ano.

Acto seguido saco un enorme consolador, debía medir 45 cm y era del grueso de un brazo de un hombre adulto, Benett también noto una fusta que era usado para los caballos especialmente diseñada para azotarlos, el enmascarado se acercó al rosto de Benett, lo besó en la boca mientras con una de sus manos agarraba su pene masturbándolo.

-“Abre la boca” Ordeno el enmascarado

Benett abrió su boca y escupió dentro.

-“Trágatelo”. Ordeno

Benett  no tuvo más remedio que tragar.

Entonces se agacho y empezó a comerse su pene, escupía sobre su pene, lo dejo todo lleno de saliva y lo restregaba por todo su pene hasta llegar a sus huevos lampiños

-“Espera aun tenemos para rato” Dijo dándole una fuerte palmada al pene de Benett que se contrajo.

Acto seguido tomo la fusta y comenzó a golpear sus huevos como nalgas con fuerza.

-“Dios, AHHH”. Grito Benett al primer azote en sus huevos.
-“CALLATE” Le grito él enmascarado la vez que me volvía a golpear con más fuerza.

Lo que hizo que Benett soltara un sonido ahogado que no pude reprimir.

-“Parece que deberé a enseñarte a obedecer”. Dijo el enmascarado como lo azoto

Lo azotó unas cuantas veces más por todo el cuerpo, donde lo hacía dejaba una pequeña marca roja visible en su cuerpo.

-“¿Te gusta verdad, te gusta que te pegue?” Pregunto al final.
 -“Benett negó con la cabeza”.

Lo que hizo que otra tanda de azotes impactara su cuerpo, además del dolor que Benett  estaba sintiendo estaba el hecho de que estaba siendo sometido, pero estar a su merced le hacía sentir mucho temor por lo que el dolor se incrementaba.

Cansado de azotarlo el enmascarado paso a la acción, lubricó con una buena dosis de lubricante el enorme consolador para luego ponerse un arnés sobre su trusa negra, para colocar el consolador en un clip especial sobre su pelvis, el sobrante del lubricante lo esparció por el ano de Benett, metió sin problemas un par de sus dejos que le dolió algo a Benett para terminar de lubricarlo.

Cuando termino fue cuando Benett estaba aterrado, lo quería penetrar con el tremendo dildo que usaba de pene sin más, Benett siendo virgen por completo sabía que le iba a doler mucho de verdad, por suerte Benett no se había fijado que tenía en una de sus manos, Era un consolador algo más pequeño que casi de sopetón lo introdujo enteramente por su ano, todo fue de tan de repente que Benett solo sintió un leve desgarro y todo su cuerpo se contrajo de dolor.

-“No soy tan mala como crees”. Le dijo a Benett el enmascarado. Luego lo besó.

Tras la primera inserción paso al más grande, extrajo el anterior dildo que también le causo dolor a Benett para apuntar con el enorme consolador a su ano. Y sin vacilar, comenzó a penetrarlo con el enorme consolador, no de golpe, pero si con rapidez y sin parar hasta que tocó fondo, de Benett broto sin poder contenerlo un grito de dolor que le hizo recibir una bofetada en la cara por eso.

Tomo a Benett por la cintura para comenzar a penetrarlo con locura, Benett sentía que estaba siendo empalado por un poste de teléfonos, en varias ocasiones pensó que iba a morir, por el tremendo dolor que estaba sintiendo, sentía que el estaban desgarrando las entraña, en esa postura podía apreciar perfectamente el consolador como se abría paso dentro de él.

Cuando se cansó de penetrarlo con el gran dildo saco el consolador y se fue directa a la cómoda, dejando a Benett con el culo para afuera, jadeando y con ganas de vomitar, regreso con la fusta para de nuevo comenzar a azotar sus nalgas, con cada azote ella se reía, Benett  sentía que era azotado cada vez con más fuerza y con más rapidez.

De pronto termino de azotarlo fue cuando Benett, sintió un gran vació en su culo, abierto e indefenso y adolorido como nunca antes en toda su vida, el enmascarado se lubrico su brazo hasta el codo y empezó a deslizar sus dedos dentro de Benett, cuatro dedos entraron perfectamente gracias a que su ano ya estaba muy dilatado. El quinto dedo no fue algo diferente, los giraba para conseguir un buen ángulo para ir deslizando su mano dentro del culo del aterrado Benett.

Su mano dio un empujoncito más y entró todo su puño en Benett quien quedo con la mano en su interior, Notaba como movía los dedos dentro de sus entrañas. Tenía metida incluso más allá de su muñeca. Empezó a abrir y a cerrar los dedos dentro y a hacer movimientos en círculos.

Aunque el diámetro de su mano de era algo pequeño el dolor que le producía era infinitamente superior a cualquier cosa que Benett hubiese sentido antes, de pronto comenzó a meter y sacar su brazo de su interior como si lo estuviera penetrando, Benett apretó los labios para no gritar pues el dolor era intenso.

De pronto en medio del mar de dolor que Benett estaba sintiendo, algo se destaco, que fue cuando los dedos del enmascarado se cerraron sobre su próstata, en ese momento Benett no sabía que era pero sintió un espasmo que hizo que su cuerpo se arqueara y todo su cuerpo se tenso cuando los dedos lo presionaron, incluso un pequeño chorrito de liquido pre seminal que no dejaba de salir de su pene en erección salió disparado para caer sobre su pecho.

Benett sentía como sus huevos rosaban el brazo del enmascarado, quien estaba apretando cada tanto sus próstata, su pene no tardo en comenzar a palpitar como nunca antes y unos segundos después dando un alarido casi un gruñido Benett comenzó a correrse, chorro tras chorro de su espeso semen brotaron de su palpitante pene, parecía que no iba a tener fin, fue el orgasmo más intenso y largo de su joven vida, casi perdió el sentido mientras los chorros de semen brotaban sin cesar de su pene endurecido al máximo.

-“AAHHHFFFFFGGGGGRRRRRRR”. Gruño Benett.

Apenas termino de correrse el brazo en su culo fue extraído por completo de un fuerte jalón que de nuevo hizo sentir a Benett que le arrancaban la vida por su ano. Lo que hizo que diera de nueva cuanta un fuerte grito.

-“AAGGGGHHHHHAAAAA”. Grito Benett.
-“¿Vaya no aprendes verdad?” Dijo el enmascarado.

Acto seguido con su brazo y mano escurriendo lubricante y mierda del interior de Benett se despojo de arnés aun con el gran dildo, para luego despojarse de su trusa color negro, los ojos del agotado y adolorido Benett se abrieron grandes, al ver que en la entrepierna del encapuchado no había genitales masculinos sino femeninos, una rajita perfectamente depilada de gruesos labios quedo a la vista del sorprendido Benett.

El encapuchado no era hombre como hasta ese momento Benett creyó sino que era una mujer, pero sin senos, de hecho todo su cuerpo gritaba y dictaba que era masculino excepto su entrepierna, ella entonces se subió sobre Benett tomo su pene y lo dirigió hacia la entrada de su vagina, con una mano sostenía su aun duro pene y con la otra se abrió sus labios vaginales, apenas se introdujo el glande de Benett se dejo caer, los huevos del adolescente rebotaron contra sus nalgas.

-“AAAAGGGGGGHHHH”, Gruño Benett.

Aquello que le hacía perder la virginidad que tanto anhelaba, además de placer le causo dolor, su pene entro fácilmente su vagina estaba empapada por dentro, pues se había corrido ya dos veces mientras torturaba al adolescente, los sentones que ella le daba a Benett mientras lo cabalgaba pronto dejaron de ser placenteros, aquella dura como salvaje cabalgata se prolongo por varios minutos casi 20 hasta que de nuevo, el pene de Benett comenzó a palpitar, el adolescente estaba tan preocupado por el placer y dolor que estaba sintiendo que no ser percato de la afilada tijera que ella tenía en una de sus manos.

Los ojos de Benett se cerraron cuando comenzó a correrse de nuevo, su ano palpitaba con fuerza, mientras su pene de nuevo arrojaba chorro tras chorro de su semen llevando el interior de la vagina que de un sentón se trago todo su miembro, estaba obteniendo placer pese a todo de un modo que nunca pensó que fuese posible como Benett paso del éxtasis al agónico dolor de nuevo, sus ojos se abrieron para ver con horror como ella le había cercenado el pene con una tijera, su pene cercenado aun estaba en su interior chorreando semen y sangre por el lado del corte.

Lo mismo el muñón que le quedo, Benett ni siquiera grito, no pudo fue como si todo el aire de sus pulmones se congelara, todo su cuerpo se sacudió y se desmayo pocos segundos después.


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Benett se despertó en una cama apenas un catre desnudo encadenado por el cuello su pene había desaparecido, era un eunuco a los 16 años lo único que quedaba de su virilidad eran sus huevos que pasarían a hacer una maldición que pronto iba a descubrir.

Benett estaba en la casa de aquel hombre o mujer, no sabía lo que era, desnudo listo para comenzar su nueva vida como uno más de sus esclavos, hasta que se cansara de el fuese vendido o muriera.

Todos ahí eran esclavos eunuco, cada tanto eran llamados por aquel hombre o mujer para tener toda clase de sexo o ser torturados, no complacerlo significaba sentir mucho más dolor del que ya habían sentido, pero aquello era cosa común para los asistentes al “Burdel Excepcional”.

Continuara…   


http://relatos-de-eunucos.blogspot.com





Imagen que Inspiro está Historia.



Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

BRUTAL PENECTOMIA

Con 24 años era un joven hombre en lo mejor de mi vida, con cuerpo atlético gracias a que practicaba natación estaba en la universidad, cuando fue secuestrado por una organización criminal, para ser vendido poco después como un esclavo, durante la subasta tuve que estar desnudo mostrando mi bien dotado miembro viril que aun en estado de reposo era de 16 cm y en erección llegaba a los 26 cm, si bien no era muy grueso si era muy firme, con un glande en forma de casco coloro rosa muy sensible que me hacia tener intensos orgasmos......


BRUTAL PENECTOMIA
Con 24 años era un joven hombre en lo mejor de mi vida, con cuerpo atlético gracias a que practicaba natación estaba en la universidad, cuando fue secuestrado por una organización criminal, para ser vendido poco después como un esclavo, durante la subasta tuve que estar desnudo mostrando mi bien dotado miembro viril que aun en estado de reposo era de 16 cm y en erección llegaba a los 26 cm, si bien no era muy grueso si era muy firme, con un glande en forma de casco coloro rosa muy sensible que me hacia tener intensos orgasmos.


[HETERO] [PENECTOMIA] [FANTASÍA] [PENE] [SECUESTRO] [ESCLAVITUD] [FEMDOM]


Categoria: Hetero      Autor: DarkSoul





Con 24 años era un joven hombre en lo mejor de mi vida, con cuerpo atlético gracias a que practicaba natación estaba en la universidad, cuando fue secuestrado por una organización criminal, para ser vendido poco después como un esclavo, durante la subasta tuve que estar desnudo mostrando mi bien dotado miembro viril que aun en estado de reposo era de 16 cm y en erección llegaba a los 26 cm, si bien no era muy grueso si era muy firme, con un glande en forma de casco coloro rosa muy sensible que me hacia tener intensos orgasmos.

Mi primera dueña y Ama era una mujer de unos 60 años que me uso como su juguete sexual por cuatro meses, antes de volverme a vender mi segundo Amo fue un hombre de 50 años que gozaba torturarme y dejándome mese con un chastity sin poderme correr, aquello fue brutal, incluso me violo varias veces con su enorme y grueso miembro incluso me desgarro mi ano un par de veces, ya con 23 años fui vendido de nuevo esta vez a una mujer de unos 35 años, que fue donde comenzó mi verdadera pesadilla.

Luego de ser vendido en una subasta por tercera vez fui llevado en una caja a un lugar desconocido aquel lugar al que llegue parecía ser sacado de una película de Rambo, en medio de la selva en lo que parecía ser un campo de prisioneros de guerra, con otras decenas de hombres de todas las edades todos apenas vestidos con diminutos taparrabos todos sucios, con decenas de mujeres en la misma situación mostrando sus senos descubierto, todos llevábamos un collar con un cadena de 35 cm pendiendo al frente, ahí trabajábamos como bestias en las tareas más agotadoras como asquerosas que se puedan imaginar.

Bajo un sol abrazador con temperaturas que superaban los 40 grados la mayoría del tiempo aquello era un infierno, de tanto en tanto alguno de mis compañeros hombre era llamado por nuestra Ama para nunca más regresar, o si regresaba lo hacía en tal estado que más parecía un Zombie que una persona, los castigos para quien tratara de escapar o revelarse eran severos, corte de orejas, perdida de un ojo, azotes, violación por un burro, e incluso la amputación de una mano o peor del miembro viril, lo que era lo más temido por todos los hombres.

Como si fuera una broma de mal gusto aquel lugar era llamado “Campo Paraíso”, el sexo con las mujeres esclavas del lugar estaba prohibido para los esclavos pero no para los guardias, que abusaban sexualmente de ellas a su gusto, sin que nadie pudiera hacer algo al respecto, había adolescente e incluso ancianos, el hombre más mayor de los esclavos tenía 69 años y según nos conto estaba ahí hacia 36 años, que él era el esclavo originalmente de la madre de nuestra Ama actual que al morir aquella mujer no solo heredo aquel lugar sino a los esclavos en su interior.

Aquel hombre nos conto que escapar era imposible, la propiedad estaba en medio de una selva que a su vez estaba en una isla, lejos de tierra firme la única forma de salir de la isla era por aire ya que ningún barco pasaba o llegaba, la única ley era la de su Ama y nos conto que todos sus compañeros iníciales habían muerto o fueron ejecutados por intentar escapar o sublevarse, nos dijo que si queríamos vivir era mejor hacer lo que se nos ordenaba cuando se lo hacía, aquella historia fue como un balde de agua fría para mí un joven de 23 años condenado a vivir de ese modo.

Por supuesto la edad y la falta de sexo hicieron de las suyas fue en ese periodo de desesperación que conocí a Bertha una mujer de 29 años de grandes senos y culo hacia tres años que estaba en aquel lugar pese a todo su belleza física no había sido menguada por el lugar, poco a poco nos fuimos atrayendo hasta que paso lo que tenía que pasar entre un hombre y una mujer, a la naturaleza no se le puede engallar o tratar de contener y menos cuando de sexo se trata.

Bertha una noche se encontró conmigo en la parte alta del corral de los cerdos el olor no era precisamente lo más romántico del mundo pero era el único lugar seguro donde poder dar rienda suelta lo que ambos queríamos y necesitábamos, por supuesto ambos creímos que aquel era un lugar seguro pero nos equivocamos y ambos lo íbamos a lamentar en un futuro cercano, mucho más de lo que podríamos imaginar pero en ese momento ambos solo queríamos sentirnos, tocarnos, gozar y gemir de placer, estaba muy excitado como nunca antes en mi vida.

El primero en llegar fui yo, coloque unos sacos de alimento y cobijas viejas encima de los sacos a modo de que luciera como una cama, me acosté sobre ella para probarla, se sentía muy bien, debo confesar que me sentía muy ansioso, incluso más de cuando tuve sexo por primera vez, también estaba muy excitado y eso era evidente dado la pequeña prenda que cubría mi cuerpo, de pronto escuche que alguien subía las escaleras, cuando su rostro apareció me sentí aliviado, pero cuando sus grandes tetas quedaron a la vista mi pene dio un fuerte respingo Bertha de seguro noto por la expresión que su rostro mostro.  

Lejos de sentirme apenado como en una situación normal me hizo sentir muy excitado, Bertha termino de subir las escaleras y se dejo caer sobre la cama improvisada no tardamos en comenzar a besarnos con mis manos apretando como masajeando sus grandes tetas mientras nuestras lenguas se entrelazaban en nuestras bocas, parecía que no hubiese un mañana para nosotros, simplemente nos entregamos a una pasión desbordada que nuestros cuerpos nos exigían, bloqueando cualquier pensamiento racional, simplemente estábamos dominados por nuestras hormonas y cuerpos, queríamos mejor dicho necesitábamos sexo.

No pude resistirme por mucho tiempo separe mi boca de la de Bertha para empezar a besar sus tetas como un desesperado, haciendo la misma operación con la otra, posteriormente pasé a sus pezones y empecé a chuparlos como si me estuviese amamantando, ella mientas tanto había comenzado a suspirar y a murmurar.    
.
-“Chupa, chupa, como si fueses un bebé, ¡¡¡que rico!!!” Decía Bertha.     

Si, me encantaban, hubiese pasado el resto de mi vida chupándotelas, pero había que seguir, el tiempo era precioso, la recosté de nuevo en la improvisada cama para seguí mamando aquellas tetas, bajando poco a poco hacia su ombligo, mientras con mis manos seguía sobándole sus grandes tetas, pronto llegue a la única prenda que cubría su cuerpo un calzón (braga) que tuvo mejores días, sucio y oloroso, del cual despoje por completo para comenzar a usar mi lengua, metiéndosela su rica raja, buscando su clítoris, cuando lo encontré empecé a succionarlo, ella se arqueo y dio un pequeño gemido de gusto. 

-“Sigue, sigue, ¡Dios que sabroso!, sigue, sigue” Me susurraba Bertha.

 Continué, lambiendo y chupando su raja hasta que sentí la humedad en mi lengua, se había corrido, pero todavía no la había penetrando algo que deseaba con locura, me coloque encima de ella y volví a sus tetas para que volviese a excitarse y excitarme yo a su vez, no hizo falta mucho, en cuanto le di un par de lambidas a los pezones ya estaba otra vez muy excitada.      

-“Vamos que esperas penétrame ya no aguanto más”. Bertha me dijo casi suplicando al oído.

Bertha se coloco a cuatro patas encima de la cama, con sus tetas le colgando, sin más preámbulos me despoje de mi taparrabos para dejar mi gran miembro duro como nunca antes al desnudo, de la punta ya chorreaba abundante liquido pre seminal, se lo restregué por su raja un par de veces antes penetrarla hasta el fondo empujando con fuerza, no me costó mucho porque estaba muy abierta, y empecé a bombear, las tetas le bailaban al ritmo de mis embestidas, hasta que se las agarré fuerte como si fuera a ordeñarlas.   

Al poco tiempo sin poder evitarlo pues estaba muy excitado no aguanté más y me corrí dentro de ella, el semen reboso de su vagina pues fue una corrida majestuosa y descomunal, ambos acabamos agotados encima de lo que llamamos cama en ese momento.    

Luego de alguno minutos de nuevo mi pene estaba duro de nuevo me senté sobre ella para colocar mi pene entre sus tetas, y se la agarré bien, comenzando un movimiento de sube y baja que me volvió loco, tenías las tetas súper calientes y daba gusto tocárselas con las manos y con mi pene a la vez, Bertha mientras tanto no había perdido el tiempo y se lleno mi glande a la boca mientras con una de sus mano se daba placer frotando su raja y clítoris.  

No aguantamos mucho y nos corrimos al poco, yo le eché toda mi leche en las tetas y se las restregué bien algo de mi semen también llego a sus labios por lo que ella quedó saciada de leche, acabe encima de de ella, acariciando sus teta mientras ella con una mano me masturba, con su mano bajando por todo mi miembro hasta llegar a mis huevos con los que jugaba, luego de nuevo la volví a penetrar pero esta vez de ladito, de cucharita, con mis manos apretándole sus tetas mientras la penetraba, esta vez ella se corrió primero y varios minutos después fue mi turbo llenando de nuevo su vagina de mi leche en lo más profundo con ambos gimiendo de placer.

Luego de aquello dormimos algo y cada uno se fue a su barraca, no sin antes darnos uno muy apasionado beso, repetimos aquello varias veces por las próximas dos semanas hasta una noche que ella no llego a la cita, lo que me preocupo, al día siguiente trate de buscarla le pregunte a algunas de sus amigas por ella pero solo me dijeron que los guardias se la habían llevado, temí lo peor mi mente se la imagino siendo violada brutalmente entre varios de los guardias, sin que pudiera hacer algo.

Dos días después los que fueron una tortura mental fue llevado por varios guardias hasta el edificio central del campo, ahí fue desnudado, bañado e incluso rasurado y depilado de todo el bello de mi dorso y entrepierna, aquel lugar era el único que contaba con aire acondicionado del lugar, el fresco que sentía mi piel desnuda fue agradable, luego fui llevado hasta una habitación bien iluminada, limpia y ordenada, apenas se abrió la puerta mis ojos se abrieron grande Bertha estaba ahí, sobre un mueble de madera en forma triangular, en la cima una gran línea de protuberancias metálicas se destacaba.

Estaba desnuda, sujeta a ese mueble, con sus grandes tetas colgando a cada lado de la forma piramidal, con pesas colgando de sus pezones para ese momento muy esturados, le habían colocado una diadema con orejas de gato, su calzón estaba bajado a media pierna y sus nalgas estaban en alto, dejando ver su rosado ano como labios vaginales bien abiertos, por ella resbalaba una gran cantidad de semen aun fresco me fue evidente que ella había sido sometida a una violación grupal recientemente, trate de ir en su ayuda pero fue sujetado como dominado por los guardias.

En mi desesperación no me percate en una primera instancia que detrás de Bertha estaba colocada una guillotina pero no era para cortar cabezas, por lo menos no de las que sobresalen de los hombros, sino de la que sobresale de las entrepiernas masculinas, los guardias me llevaron hacia la guillotina y me colocaron frente a ella, uno de los guardias tomo mi pene y me masturbo hasta que tuve una erección total, en ese momento colocaron mi pene por el agujero para eso debajo de la cuchilla y lo aseguraron de tal manera que me era imposible retirar mi pene en erección.

Me amarraron las manos y piernas a los postes que sostenían a la cuchilla de la guillotina en todo lo alto y una última retención fue colocada sobre mis nalgas a modo que no pudiera ni hacer el intento de mover mi pelvis hacia atrás, también me colocaron un dildo plug en mi ano que comenzó a estimular mi próstata, y ya de ultimo me colocaron una mordaza de bola en mi boca para evitar que pudiera hablar o gritar, uno de los guardias me dijo al oído.

-“Disfruta mientras puedas, que no será por mucho”. Dijo el guardia para irse riendo.

Luego que los guardias se fueron la dueña y Ama no solo de Bertha sino de todos los del campo entro, ella fue hasta donde estábamos y tomo mi pene, el cual estaba muy duro, me masturbo por algunos segundos antes de hablar.

-“En verdad pensaron que no iba a saber que se estaban revolcando para de cerdos” Dijo nuestra Ama.

-“Saben que el sexo entre los esclavos está prohibido y por lo tanto debo dar un ejemplo con ustedes, ahora tú la vas a penetrar y es mejor que goces porque cuando te vengas, bueno será la última vez que lo hagas como un hombre”. Dijo nuestra Ama.

Aquellas palabras me hicieron estremecer, ella entonces tomo mi pene y lo llevo a la raja de Bertha, con su otra mano le abrió sus labios para hacer que mi pene entrara en ella, luego movió a Bertha para que quedase bien penetrada, con una fuerte nalgada nuestra ama le indico a Bertha que comenzara a moverse, lo que hizo casi de inmediato, se sentía magnifico sobre todo porque estaba todo húmedo por sus jugos y el semen de quien sabe cuántos hombres.

Aquello duro varios minutos, hubo momentos en que quería mover mi cadera pero me era imposible todo el trabajo lo hizo ella, con su vaivén, las pesas en sus pezones se movían causándole dolor a Bertha, mientras que mi duro miembro que salía y entraba de ella le causaba placer, ella se corrió dos veces dando gemidos de placer antes de que mi pene comenzara a dar signos de estar listo para explotar, mi pene comenzó a tener contracciones y mi respiración se hizo más agitada, aguante todo lo que pude hasta que dando un gran alarido comencé a venirme en su interior.

-“¡DIOS; ME VENGOOOO!”Grite con placer.

Apenas el primer gran chorro de mi semen impacto el fondo del útero de Bertha, cuando la cuchilla de la guillotina cayo, fue como un reyo, apenas la vi pasar frente a mis ojos, en menos de un segundo pase del más sublime de los placer al más horrendo de los dolores, mi amado pene quedo dentro de la vagina de Bertha que sintió como sus nalgas fueron impactadas por un chorro de mi sangre, luego varios chorros de mi semen salpicaron sus nalgas y espalda, ella también grito.

-“NOOOOOOOOO”. Grito Bertha.

Todo mi cuerpo se sacudió por unos segundos y me desmate, cuando desperté estaba en una cama con mi herida que era donde una vez estuvo mi pene suturada, aquello fue un duro golpe para mi mente de hombre, quede en un estado catatónico por meses, era como un zombie realizando mis labores mecánicamente.

Poco a poco fue saliendo de mi estupor, una tarde vi a Bertha, le habían cercenado su tetas y clítoris, ambos lloramos abrazados en un rincón secreto, aun seguimos siendo esclavos del campo, cada tanto Bertha me penetra con uno de sus dedos mientras me chupa mis huevos hasta hacerme correr, que es la única manera que tengo de desfogarme y obtener placer, por mi parte también usos mis dedos mientras lambo lo que le dejaron de sus labios vaginales, poniendo especial atención en su punto G, hasta lograr que alcance un orgasmo.

Sin embargo ambos siempre recordamos aquel día en que deje de ser un hombre de verdad para convertirme en un eunuco gracias a una “Brutal Penectomia”.


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Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

APLASTADOS POR SU AMO

Andy 36 años cuerpo robusto pero atlético desde hacía seis es el esclavo de Ron un chico siete años menos, le encantaba ser torturado y penetrado por el pene de su joven Amo, que dicho sea de paso es en estado de erección de 25 cm, muy gruesa en la base pero delgada en la punta, lo que hace que entre fácilmente por el recto de Andy, aquella tarde de sábado Andy fue citado por su amo para una sesión que nunca iba a olvidar en su vida iba a hacer la sesión más placentera y dolorosa de su vida......



APLASTADOS POR SU AMO
Andy 36 años cuerpo robusto pero atlético desde hacía seis es el esclavo de Ron un chico siete años menos, le encantaba ser torturado y penetrado por el pene de su joven Amo, que dicho sea de paso es en estado de erección de 25 cm, muy gruesa en la base pero delgada en la punta, lo que hace que entre fácilmente por el recto de Andy, aquella tarde de sábado Andy fue citado por su amo para una sesión que nunca iba a olvidar en su vida iba a hacer la sesión más placentera y dolorosa de su vida

[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [BALLBUSTING] [DOMINACIÓN] [ESCLAVITUD]



Categoria: Gay      Autor: DarkSoul





Andy 36 años cuerpo robusto pero atlético desde hacía seis es el esclavo de Ron un chico siete años menos, le encantaba ser torturado y penetrado por el pene de su joven Amo, que dicho sea de paso es en estado de erección de 25 cm, muy gruesa en la base pero delgada en la punta, lo que hace que entre fácilmente por el recto de Andy, aquella tarde de sábado Andy fue citado por su amo para una sesión que nunca iba a olvidar en su vida iba a hacer la sesión más placentera y dolorosa de su vida.

Aquella tarde Andy llego en su auto, que estaciono a un costado de la gran mansión de su amo, entro por una puerta de servicio, fue hasta un armario y se coloco una máscara de espandex negra que le cubría toda su cabeza, apenas unos agujeros para sus ojos y boca en la máscara, dejaban entre ver algo de su rostro, se quito toda la ropa, cuando se despojo de su bóxer ajustado, sus dos pesados huevos aun algo inflamados luego de la sádica sesión de la semana pasada,  quedaron colgando libres, de manera baja entre sus piernas.

Luego Andy tomo una tanga de cuero negro, que se puso, acomodando sus huevos y pene en el interior de la prenda, se coloco los grilletes de cuero rígido en sus tobillos y muñecas, se vio en el espejo de cuerpo completo, admirando sus nalgas desnudas ya que la ajustada tanga se perdía entre ellas, al frente un prominente bulto sobre salía de su entrepierna, luego se coloco el collar grueso de cuero y cuando todo estuvo en su lugar, Andy transformado en todo un sumiso esclavo se adentro en la casa no tardo en encontrar a su amado Amo.

-“A veo que ya estás listo para el disfrute”. Dijo su Amo al verlo aparecer.

Se puso de rodillas a su laso y tirando de su collar le dijo.

-“Hoy es un día que nunca olvidaras 6”. Dijo su Amo.

Todos los esclavos de su amo llevaban siempre en su presencia colgando de su collar un placa con un número el de Andy era el numero 6 por lo que así lo llamaba, para su amo, Andy no era más que un numero, su nombre no significaba nada

Después de darle el primer trago de su bebida su amo, se desabrocho el pantalón, bajé el cierre para sacar su pene para comenzar a masturbarse, 6 dio un pequeño suspiro, luego de unos segundos su amo le ordeno.

-“¡Vamos que esperas chúpamela!” Ordeno su Amo a 6.

Andy se acerco a gatas hasta donde estaba su Amo lo a tomó de la mascará para hacerlo quedar de arrodille a la fuerza frente a él para enseguida meterle su gran erección en la boca hasta la garganta, Andy se ahogaba con ella pero su Amo no lo soltaba, mientras se lo chupaba su amo, le decía.

-“Eres una puta que le encanta tragar el pene de tu Amo” Dijo su Amo.

Mientras más le decía palabras humillantes más gemía y se tragaba su pene, sus ojos estaban llenos de miedo y excitación al mismo tiempo, quería quitarse pero la fuerza de las manos de su amo le mantenía firme su cabeza.

De pronto su amo saco un enorme dildo de una bolsa para ponerlo a un lado del suyo e hice que 6 lo chupara también, imaginando que estaba comiéndose dos enormes falos él solo, de la nada su amo saco su pene de su boca pero le ordeno que siguiera chupando el dildo se puso de pie para ir detrás de Andy le abrió sus nalgas, para comenzar a chupar y lamber su ano.

-“¿Te gusta dar el culo como me lo estás dando?”
-“¿Quieres tener otro miembro así dentro de ti?” Pregunto su amo.

Andy apenas respondió moviendo la cabeza afirmaticamenrte.

Su amo tomo del cuello por detrás a Andy que tenía las piernas algo abiertas para penetrarlo sin ningún miramiento para castigarlo con sus fuertes embestidas las más fuertes que le había dado y que pensó que le darían en su vida, mientras con su mano en el cuello lo jalaba Andy gemía de desesperación, pero no por la asfixia, sino por lo caliente que estaba.

De pronto su Amo lo dejo de penetrar para meterle un dedo en el ano, como estaba en perfecta posición con el culo para un lado y de frente a su Amo, podía darle de nalgadas, era un espectáculo ver a Andy bien ensartado, con todos los dedos de una mano de su amo, el cual casi le metía el puño en su interior, Andy estaba sintiendo dolor pero también un placer como nunca antes de pronto saco su mano de su culo y lo penetro de nuevo.

Su Amo lo penetro por varios minutos hasta que en medio de un gran alarido se vino en su interior lo que provoco que Andy que estaba muy excitado también comenzara a venirse sin poder evitarlo, lo que cuando su amo se separo de él y vio que se había venido sin su permiso lo hizo enojar, por lo que lo tomo de su collar y se lo llevo a la habitación donde lo hizo acostar sobre su cama donde lo amarro con las piernas extendidas y brazos por arriba de su cabeza. Su Amo le quito la máscara y lo tomo de los cabellos, y le dijo.

-“Ahora sabrás lo que el verdadero dolor perro”. Dijo Su Amo,

Las manos de su amo tomaron sus adoloridos huevos, Andy estaba totalmente a merced de su Amo incapaz de evitar lo que quisiera hacerle, lo que de alguna manera lo tenía muy excitado con su pene aun en erección aunque no total, sin ninguna advertencia o explicación, su amo le propino una tremenda patada en los huevos, aquello fue tan de  sorpresa que Andy no pudo evitar gritar de dolor.

-“Solo acabo de empezar y ya estas gritando así perro”. Dijo Su amo.

Su Amo, se quitó los zapatos (zapatillas), luego los calcetines que llevaba, tomó uno de los calcetines  y se lo metió en la boca.

-“¡Abrir la boca grande” Ordeno su Amo apretando los huevos de Andy para que la abriera aun más.

Lo siguiente fueron tres patadas seguidas s sus huevos, pero esa vez sus gritos de dolor se apagaron por el calcetín que llenaba su boca, una sonrisa de satisfacción asomo a el rostro de su Amo mientras comenzaba lo que iba a ser la paliza a sus huevos más dolorosa de la vida de Andy, no tardaron en comenzar a llover las patadas una tras otra, alternando con rodillazos y más patadas sus huevos.

Después de casi media hora que para Andy fue una eternidad tuvo la esperanza de que su Amo iba a parar la tortura cuando le preguntó si había aprendido la lección a lo que respondió moviendo la cabeza afirmativamente.

-“¡Quiero escuchar que lo digas perro!”  Dijo su Amo al tiempo que otra serie de patadas hizo que  Andy quedase con sus piernas temblando.

-“Mumhmhm”. Fue lo máximo que consiguió decir Andy por el calcetín en su boca.
-“¿Cómo?” Pregunto su Amo al tiempo que le dio otra patada en mi entrepierna -.
-“Mumhmhm”. Replico Andy.
-“No puedo entenderte así que supongo que todavía no has tenido suficiente”. Dijo su Amo por fin maliciosamente.

Su Amo se puso de cuclillas enfrente de los huevos de Andy para empezar a darle puñetazos primero de intensidad débil para fue incrementando la fuerza acabando con tres puñetazos en toda regla que hicieron que todo el cuerpo de Andy se convulsionara mientras lagrimas ya que estaba llorando para ese momento rodaban por sus mejillas toda rojas como sus huevos ya inflamados.

Entonces su Amo se bajo de la cama fue hasta una cómoda y tomo un aparato de uno de los cajones y dos toallas de color blanco, regreso a donde estaba Andy, coloca las toallas entre sus piernas, sus pesados huevos reposaron sobre las blancas toallas por unos instantes, los huevos de Andy eran lampiños porque así se lo ordeno su Amo, que coloco el dispositivo entre sus piernas, que estaba conformado por dos planchas de acrílico cuadradas y por un extremo por una prensa de tornillo, aquello era un aplasta huevos, pero Andy en ese momento no lo sabía.

El amo de Andy tomo su escroto y lo coloco entre las dos placas de acrílico, para de nuevo decirle a 6, de una manera muy serie.

-“¿Estás listo para ser un eunuco?” Dijo su Amo.

Andy sacudió la cabeza no esperaba aquello de su Amo no deseaba perder parte de sus genitales adoraba venirse y sin huevos bueno eso no iba a seguir siendo posible como hasta ese momento pero sin embargo si amo comenzó a darle vuelta al tornillo que hizo que sus huevos comenzaran a ser oprimidos entre las dos placas de duro acrílico.

No paso rato hasta que los huevos de Andy estaban muy comprimidos todo su cuerpo estaba, bañado en sudor, movía la cabeza hacia los lados negando y suplicando con sus mugidos para que su amo dejase de presionar sus huevos pero este no dejaba de darle vueltas al tornillo, los dos huevos de Andy alguna vez regordetes y pasados quedaron planos bajo las dos placas transparentes, el dolor era indescriptible, su pene se sacudía de un lado a otro, con su Amo mostrando una expresión de sadismo mientras seguía girando el tornillo poniendo más presión a sus huevos.

De pronto uno de sus amados huevos no soporto más presión el derecho que era el más grande de los dos y de manera súbita se escucho, en medio de los mugidos de Andy.

-“¡CRACK!” Se escucho.

Fue el momento exacto en que su testículo estallo, el cuerpo de Andy se sacudió por unos segundos para luego desmayarse, para cuando despertó, su ultimo testículo estaba por reventar el dolor era aun mayor que antes todo su cuerpo se sacudía con violencia y de nuevo de manera súbita como inesperada se volvió a escuchar el aterrado sonido.

-“¡CRACK!” Se volvió a escuchar.

Del pene de Andy en erección brotaron dos disparos de su semen, que cayeron sobre su abdomen mientras todo su cuerpo se sacudía, aquellas convulsiones duraron uno segundos antes de desmayarse por completo, apenas se percato cuando su Amo usando una tijera le cerceno su escroto con los despojos de sus huevos en su interior, lo curo y cerro la herida con algunos punto de sutura.

Andy despertó siendo un eunuco para el resto de su vida, su Amo dejo que pasara la noche en su casa y al otro día, le dijo que se marchara. Andy se vistió y se marcho apenas podía caminar, desde ese día su vida cambio ya no era un hombre era un esclavo eunuco y siempre iba a recordar mientras viviera el día que sus amados huevos fueron “Aplastado por su Amo”.


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Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

A GUSTO DEL CLIENTE

Alan de 28 años era un joven deportista de cuerpo atlético y músculos marcaditos, era atractivo ciertamente y con un buen pene, aquella mañana Alan se ejercitaba como todas las mañanas, corriendo por el parque aun cubierta por una ligera bruma matutina, iba vestido con un ajustado pants color gris, sudadera con capucha que le cubría su cabeza escuchando sus audífonos, al pasar por un área de arboles sintió un fuerte pinchazo en su cuello y dos segundos más tarde ya no supo nada......


A GUSTO DEL CLIENTE
Alan de 28 años era un joven deportista de cuerpo atlético y músculos marcaditos, era atractivo ciertamente y con un buen pene, aquella mañana Alan se ejercitaba como todas las mañanas, corriendo por el parque aun cubierta por una ligera bruma matutina, iba vestido con un ajustado pants color gris, sudadera con capucha que le cubría su cabeza escuchando sus audífonos, al pasar por un área de arboles sintió un fuerte pinchazo en su cuello y dos segundos más tarde ya no supo nada.


[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [SECUESTRO] [ESCLAVITUD] [FEMDOM]


Categoria: Hetero      Autor: DarkSoul





Alan de 28 años era un joven deportista de cuerpo atlético y músculos marcaditos, era atractivo ciertamente y con un buen pene, aquella mañana Alan se ejercitaba como todas las mañanas, corriendo por el parque aun cubierta por una ligera bruma matutina, iba vestido con un ajustado pants color gris, sudadera con capucha que le cubría su cabeza escuchando sus audífonos, al pasar por un área de arboles sintió un fuerte pinchazo en su cuello y dos segundos más tarde ya no supo nada, todo se le puso negro, de repente y aquello fue el inicio de su pesadilla. 

Lo siguiente que supo Alan fue despertar en lo que parecía ser una celda estaba vestido solo con su ropa interior, zapatos, pants y sudadera habían desaparecido, apenas su trusa (slip) de dolor gris de la marca CK aun cubría su marcadito cuerpo, le dolía su espalda, cuello y terriblemente la cabeza, conforme pasaron las horas el dolor de cabeza poco a poco paso hasta que desapareció por completo y fue cuando Alan se comenzó a plantear realmente en donde es que podría estar y porque estaba con las manos amarradas a la espalda casi desnudo.

Alan quiso ponerse de pero sus piernas no le respondieron, quiso gritar pero al intentarlo sintió como si algo en su tráquea se desgarrara, poco a poco sus piernas le respondieron no así su voz que aunque ya no sentía dolor al intentar gritar, el volumen de su voz era bajo muy bajo apenas un susurro, habían pasado ya tres horas desde que se despertó en aquel lugar, cuando la puerta, la unida entrada o salida de esa habitación que era de metal se abrió para que una mujer de lentes con un chongo en lo alto de la parte posterior de la cabeza entro.

Esta mujer iba vestida apenas con una leve tanga de color negro de cuero, con dos medias negras que casi le llegaban a su pelvis y un par de tacones negros de charol, Alan se le quedo viendo era muy atractiva de unos 45 años aproximadamente con un gran par de senos coronados por dos aerolas pequeñas en cuyo centro se erguían dos carnosos pezones, tanto los pezones como las aerolas que los rodeaban eran de un leve color rosa que hacia lucir sus senos aun más atractivos y suculentos, la mujer se le quedo viendo por unos segundos antes de acercarse a donde estaba de pie.

Lo primero que hizo ella al llegar al lado de Alan fue acariciar su fuerte pecho, su suave mano bajo por su pecho hasta acariciar sus marcados abdominales, pero no se detuvo, siguió bajando hasta posar su mano por encima del paquete de Alan, por encima de su trusa, lo que le hizo dar un respingo, sus miradas se cruzaron por unos segundos, no hubo palabra alguna en todo ese rato, simplemente ambos estaban ahí, con ella acariciando a Alan y este dejándose tocar sin resistencia alguna. 

-“¡Ya me tienes toda mojada!" De pronto aquella mujer hablo.

Su respiración era profunda y una sonrisa sensual adornaba su rostro. Sus labios buscaron los de Alan y se fundieron en un primer beso apasionado, sus labios devoraban los de Alan y su lengua jugaba dentro de su boca, Alan no entendía nada de lo que pasaba pero le estaba gustando mucho por lo que dejo que ella continuara con aquel beso mientras seguían manoseándolo, de pronto sintió como sus manos fueron liberadas pero en vez, de tratar de detenerla Alan comenzó a acariciarla con verdadera lujuria.

La mano izquierda de Alan bajo desde su pecho hasta encontrar su entrepierna y el tacto de sus dedos se encontró con el cuero de su interior que ya reflejaba su humedad, ella al sentir sus dedos entre sus piernas las abrió un poco más, como ofreciéndose para el tacto fuera completo, el beso fue aun más intenso sin duda ella quería devorarlo por completo y llego hasta a morder bruscamente su labio inferior de Alan.        

Su mordida en lugar de hacerlo retroceder intensifico el rose de sus dedos por sobre su tanga sus dedos eran un mar de jugos podía sentir perfectamente su mojada vagina, su vulva inflamada bajo la el cuero que cubría su sexo, los dedos de Alan apartaron la tanga para hurgar a través de los pliegues de sus ya inflamados labios vaginales, hasta encontrar su clítoris que por la fricción de sus dedos sobre la tela intensificaba sus sensaciones; asiendo que sus flujos fueran en aumento; tras unos cuantos roses más su respiración se intensifico y acelero.       

-“Ahhh siii si si siiiiiii asiiiiii así así que ricoooooo”. Jadeo ella.    
-“¡Diooooos que placer, que gusto, siiiiiiii asiiiii!” Dijo ella.          
-“Ummm, ohhhh siiiiiiiiiii aghhhhhhhhhhhh”. Gimio ella.   

Su espalda se arqueo, y gimió fuertemente; sus piernas casi se doblaron, su cuerpo se hizo inerte en los brazos de Alan, momento que aprovecho para retirar su mano de entre sus piernas y llevarla hasta la altura de su boca para así probar sus jugos, el sabor que Alan probo era embriagante y adictivo, tras un par de suspiros y dejarla reponerse un momento recupero el aliento así como la compostura.

Y con un delicado pero ardiente beso agradeció el primer orgasmo que Alan le provoco.

Ella apenas se acomodo su diminuto triangulo frontal apenas cubría lo hinchado de su sexo que hacía que el hilo trasero se perdiera entre la redondez y carnosidad de sus hermosas y bien torneadas nalgas, Alan pudo notar que tenía un culo de infarto, el tamaño de semejante par de senos era difícil de cubrir con sus manos, aquellos senos eran grandes, voluptuosos, se mostraban desafiantes ante la gravedad a pesar de su volumen, colgaban bellamente de su pecho, sus pezones invitaban a ser chupados con desesperación y desenfreno.  

Alan aun no salía de su hipnosis en la que lo había dejado el ver su cuerpo casi desnudo, noto como sus ojos se centraron en el bulto que se formaba en su trusa ella se acerco sigilosamente a Alan quedando su rostro justo frente a su hinchada entrepierna; su mano izquierda se deslizo sutilmente dentro de su trusa e inicio una serie de caricias que hicieron estremecer a Alan; hábilmente con una sola mano libero su miembro de su encierro, el cual se irguió imponentemente ante el asombrado rostro de la bella mujer.           

Sus ojos brillaron de lujuria mientras mordía sutilmente su labio inferior, notando el grosor de su hinchado miembro, su mano deslizo la piel de su prepucio liberando la cabeza ya roja de su pene, dejando salir las primeras gotas de líquido pre seminal que corrieron hasta alojarse en el venoso e inflamado tronco del pene de Alan uno de sus dedos alcanzo a tomar una gota que gustosa llevo hasta su boca y degusto con una cara de perversión absoluta. 

-“Que rico, sabe”. Dijo ella.
           
Tras decir eso su mano derecha empezó a subir y bajar por el largo de su pene, con un movimiento semi lento; provocando que en cada embate el placer fuera en aumente arrojando así más liquido seminal y causando palpitaciones de placer a lo largo de su erección, Alan se limitaba a deleitarse a disfrutar de la erótica escena, desde su posición observaba la lujuria en sus ojos, las sensualidad de sus hermosos senos colgado entre sus piernas y la femineidad de su espalda culminando en esas nalgas en forma de corazón que le invitaban a morderlas, besarlas y nalguearlas fuertemente.  

El movimiento de su mano poco a poco fue haciéndose más rápido haciendo que las palpitaciones se incrementaran así como la fuerza de su erección fue cuando su boca se dirigió hacia su pene y con su lengua lambio su glande, con suaves movimientos lambio la cabeza cual helado derritiéndose entre sus manos; el primer contacto de su lengua hizo que la piel de Alan se erizara y un largo e inesperado impulso eléctrico recorrió todo su cuerpo, provocando un escalofrió involuntario y una nueva palpitación de mi pene.     

Ella continuo con esas largas y placenteras lambidas recorriendo el largo de su venoso y grueso pene hasta llegar a sus huevos los cuales acaricio con la punta de su hábil lengua de manera muy sensual, y tras un par de minutos de hacer eso comenzó a introducir una porción de su pene en su boca, mientras con su lengua lambia su glande, la succión de sus labios hizo que el pene de Alan poco a poco fuese desapareciendo entre sus deliciosos labios, los movimientos de entrada y salida que en un inició fueron lentos y pausados; se incrementaron en velocidad lo cual le hizo estremecer de placer.

Su mano izquierda empezó a jugar con sus testículos mientras su boca continuaba con la mamada y su mano derecha se acariciaba incesantemente, era la mejor mamada que Alan había recibido en su vida, esa mujer era sin duda una experta en las artes orales, su boca engullía la totalidad de su pene, causando arcadas que le proporcionaban un enorme placer ya que la contracción de su garganta masajeaba mi glande, además de provocar que hilos de baba salieran de su boca.

Sus senos se bamboleaban de arriba abajo por su incesante mamada Alan se inclino para amasarlas, estrujarlas, recorriendo cada centímetro de su enorme volumen; hasta encontrarse con sus hermosos pezones, que debido a la excitación del momento habían incrementado su tamaño sintiéndolos totalmente erectos los cuales Alan se dedico a apretar y retorcer cual perillas, causando gemidos de placer por parte de ella, por lo que continuo con más ahincó la mamada; ensalivando completamente su endurecido miembro, de manera intempestiva interrumpió la felación y se incorporo un poco dejando a la altura de sus rodillas la enormidad de sus prominentes y hermosos senos.    

El pene de Alan palpitaba de excitación sabiendo lo que seguía, sus senos avanzaron desafiantes e imponentes arropando su erección, las manos de ella se dirigieron a sus voluminosos senos aprisionando en su totalidad su ensalivado miembro y dio inicio a una maravillosa masturbación con sus senos, el tacto de su piel en su pene verga lo estaba volviendo loco, sus hermosos senos subían y bajaban por el venoso tronco, causando un placer sin precedentes.    

El placer se intensifico cuando hábilmente su lengua encontró el punto exacto del placer de Alan, situado en la parte de abajo del glande donde el frenillo del prepucio termina e inicia la cabeza de su pene; causando que su mente se perdiera en una oleada de placer indescriptible; bastaron un par de lengüetazos en esa zona para que las palpitaciones de su pene fueran incesantes y sintiera la inminente sensación que precede a una venida bestial; la respiración de Alan era agitada e intensa provocando que emitiera bramidos de placer como lo hace un toro justo antes de venirse.    

Ella apenas tuvo tiempo de abrir sus hermosos labios su pene exploto en varios potentes chorros de leche, causando que Alan bramara de placer como nunca antes, debido a la intensidad de su eyaculación los primeros chorros fueron a parar en su cabello, unos cuantos más a sus mejillas y labios; pero los más abundantes entraron justo en su boca llenándola de su leche, causando que se formaran hilos de leche por la comisura de sus labios. 

Tras un par de segundos saboreando ella se trago totalmente aquella espesa leche, mientras sus hermosos pechos liberaron el aun erecto pene de Alan, posteriormente ella succiono su pene para que le exprimiera el glande para sacar hasta la última gota de semen.    

Poco a poco el corazón y respiración de Alan regresaron a la normalidad, e incluso su pene se relajo, regresando a su estado de reposo, aunque a decir verdad se notaba un poco mas hinchada de lo habitual, supuso por la intensa sesión de sexo oral que había tenido, aquel primer encuentro termino con un apasionado beso.    

De pronto los brazos de ella rodearon su cuello mientras su cuerpo se pegaba al de Alan fundiéndonos nuevamente en un delicioso y apasionado beso los brazos de Alan rodearon su  cintura, mientras una de las manos de ella bajo por su nuca y cuello hasta llegar a mi pecho, por su parte las manos de Alan decididas iniciaron el viaje hasta alojarse sobre su hermoso par de nalgas firmes y voluptuosas cubiertas aun por un insignificante tira de tela, las cuales acaricio, amaso y palmee a su gusto había olvidado por completo su situación.

Las caricias y besos por parte de ambos se incrementaron llevándolos a una frenética lucha de cuerpos que deseaban el placer máximo de una buena sesión de brutalmente, ella de nuevo ya jugaba con su pene su mirada se lleno de lujuria, anhelando con desenfreno el inicio de la que sería una épica y placentera penetración.

Alan sin ya poder soportar tanta excitación, sus manos se colocaron a los costados de sus amplias y hermosas caderas, para sujetar el fino hilo que sostenía aquella delicada y totalmente húmeda tanga jalo cuidadosamente hasta llenar al fin de sus hermosos pies, para tener acceso libremente a al objeto de su deseo en ese momento, la lujuria que reflejaban en sus ojos, Alan le abrió su piernas y su rostro se sumergió entre sus piernas; pero ahora teniendo ante mis ojos la majestuosidad de los pliegues de su hermosa vulva totalmente desnuda que aun derramaba flujos profusamente.      

Su intimidad hacia juego totalmente con la sensualidad de su cuerpo; una delgada y fina línea de vello púbico se dibujaba sobre su monte de Venus, la cual terminaba justo en el inicio de unos prominentes y brillosos labios mayores; que revelaban su ya punzante y dilatada raja, sus labios repitieron las acciones besando la nacarada y brillosa cara interna de sus muslos, provocando tenues suspiros, jadeos y gemidos que eran emitidos por los bellos labios de ella,           

Ella con desesperación coloco una de sus manos sobre su monte de Venus, ayudando a separar totalmente los pliegues de su mojada vagina; permitiendo que la lengua de Alan fuera aun más profundo en su hermosa gruta y revelando ante sus ojos el palpitante capuchón que recubría su hermoso y brillante clítoris que para este momento ya se percibía inflamado al igual que los labios menores. lo que la hizo gemir.

-“AAAAHHHHHH”. Gimió ella.

Tras este último gran gemido, Alan supo que había llegado a un nuevo orgasmo aun más intenso que el anterior que le propiciaron sus dedos; Alan con los labios y barbilla todos empapados de sus jugos, sin pensarlo Alan se abalanzó sobre ella y la penetro su miembro no tuvo problema alguno en entrar completo para luego comenzar con el mete y saca, lo hacía frenéticamente, Ella lo abrazaba y  le encajaba las uñas en su espalda, los dos gemían, luego de unos minutos cambiaron de posición y ella se sentó encima de Alan para cabalgarlo, lo besaba y acariciaba, al igual que al principio se movía de una forma frenética pero luego esos movimientos cambiaron por un ritmo más lento y suave.

Poco minutos después Alan la hizo poner en cuatro patas y la volvió a penetrar, así estuvieron por unos minutos, hasta que Alan la abrazo mientras se movía para tomar sus senos y apretarlos con fuerza, llego a un punto en que Alan se movió rápidamente, su respiración como la de ella ya eran agitadas ambos estaban por acabar y llegar al orgasmo, entonces súbitamente Alan dio un gemido fuerte dándole tres embestidas fuertes y luego paro, Mientras su pene le llenaba su vagina de su espesa leche, luego ambos cayeron uno al lado del otro completamente exhaustos, se besaron por unos segundos y lentamente Alan se quedo dormido, rendido luego de semejante sesión de sexo, la mejor de toda su vida.

Para cuando Alan se despertó de nuevo, la felicidad que sentía desapareció casi de inmediato cuando se percato que le habían colocado una mordaza de bola en la boca, un collar de cuero ancho de color negro que le cubría todo el cuello, un cinturón rodeaba su cintura también de grueso cuero negro con varias argollas metálicas, en algunas de ellas estaban ancladas sus muñecas a las que le habían colocado grilletes de cuero dejando su manos detrás de su cuerpo, sus tobillos también tenían grilletes de cuero.

Estaba solo en el suelo de aquella habitación, de pronto dos hombres vinieron y lo sacaron para llevarlo a una sala bien iluminada para colocarlo sobre un pedestal circular con una barra de acero sobresaliendo del centro, de 1.50 metros de alto, en su extremo superior culminaba con un dildo acanalado de 30 cm los hombre pese a la lucha que presento Alan lo alzaron, abrieron sus nalgas y colocaron la punta de ese dildo sobre su virgen ano, para luego soltarlo, la gravedad hizo el resto, insertando el dildo profundamente en Alan.

Todos su cuerpo se sacudió y tembló al sentirse desvirgado de aquella forma, quedo penetrado de puntillas sobre la base para evitar que mas de ese dildo entrara en sus entrañas Alan noto algunas cámaras de video colocadas frente a él que se encendieron lo que indicaban que lo estaban filmando pero no sabía la razón, luego de algunos minutos y una puerta se abrió una mujer con largo vestido azul fuerte de mangas largas con zapatos gruesos que la hacía parecer una abuelita entro.

Era ella, la mujer que tanto lo había hecho gozar no hacía mucho, aunque Alan tuvo problemas para notar que era ella en un principio, ella se acerco a donde estaba y le dijo al oído.

-“has sido vendido a un buen precio ahora comportarte si no quieres que sea peor esclavo”. Dijo ella. 
          
-“¡Por cierto en verdad goce mucho de nuestro encuentro, en una pena que tu nueva dueña quiera un eunuco porque tu leche fue muy rica!” Añadió ella.

Cuando termino de hablar extrajo de un bolsillo un elastrador y tomo el escroto de Alan que se estremeció al sentir un ligero apretón de su mano, para luego pasar uno a uno cada uno de sus testículos por en medio de la tensa liga, luego ella mirándolo a los ojos quito el seguro del elastrador y los ojos de Aldo se abrieron grandes al sentir como su escroto quedo ligado por la liga castradora, que hizo que casi de inmediato su cuerpo se convulsionara, al sentir un dolor como nunca antes en su vida.

Unos instantes después cuando dejo de temblar ella le coloco un chastity (cinturón de castidad) muy elegante de metal sobre su pene, uno minutos después ella regreso con otra mujer una rubia con una vestido de cuero negro de mangas largar con una minifalda minúscula, con medias negras que sobresalían por completo por debajo de la minifalda, con tacones negro, quien fue presenta como su nueva dueña.

Ella la que coloco la liga le pregunto a la otra mujer.

-“Este es nuevo esclavo señora. Si lo desea puedo colocar un catéter y anillar su pene ahora mismo y en 20 días entregarlo como un esclavo nulo”. Dijo ella.

Luego se produjo un silencio absoluto en la que Alan miro a la rubia con mirada suplicante hasta que ella dijo.

-“No será necesario deseo disfrutar de su buen pene, pero sin los riesgos que sus huevos me puedan traer, no deseo un embarazo y no deseo usar medicamentos y condones eso lo resta placer, por lo que solo necesito que este castrado”. Dijo la rubia.

Luego ambas mujeres se fueron, Ella de nuevo regreso dos horas después para ese momento los huevos de Alan ya eran historia ahora venia armada con una dijera, se acerco a donde estaba para tomar su hinchado escroto y apretarlo lo que hizo que Alan casi se desmayara de dolor. Ella se acerco  a su oído y le dijo.

-“En verdad voy a extrañar tu espesa leche pero negocios son negocios”.  

Entonces sufriendo un horrendo dolor y terror Alan vio como ella acerco la gran tijera a la parte alta de su escroto para colocar las afiladas cuchillas debajo de la liga castradora, el miembro de Alan presionaba dolorosamente las paredes del chastity y de pronto sus ojos quedaron en blanco, todo su cuerpo se convulsiono y de su miembro brotaron tres potentes chorro de su leche, justo cuando le fue cercenado su escroto, castrándolo en el acto y convirtiéndolo en un eunuco para el resto de sus días.

Ella levantando el escroto sangrante, ennegrecido en su mano, dijo ante un Alan desmayado.

-“Lo siendo en verdad pero aquí es A Gusto del Cliente”. 


http://relatos-de-eunucos.blogspot.com





Imagen que Inspiro está Historia.



Autor: Darksoul         Mail: darksoulpgm@gmail.com

CRISTINA

Los primeros meses de relación se limitaron a unos inocentes besos a escondidas y con la luz apagada, pero no pasó de ahí, ya que cada vez que intentaba tocar sus tetas o culo, me quitaba delicadamente la mano. A todo esto, cada vez que salíamos, tenía que venirme un par de veces, para evitar tener erecciones cuando nos abrazábamos, ya que me daba mucha vergüenza que ella lo notase. Aun así, había un montón de veces que no lo podía evitar......


CRISTINA
Los primeros meses de relación se limitaron a unos inocentes besos a escondidas y con la luz apagada, pero no pasó de ahí, ya que cada vez que intentaba tocar sus tetas o culo, me quitaba delicadamente la mano. A todo esto, cada vez que salíamos, tenía que venirme un par de veces, para evitar tener erecciones cuando nos abrazábamos, ya que me daba mucha vergüenza que ella lo notase. Aun así, había un montón de veces que no lo podía evitar.

[ADOLESCENTE] [PENECTOMIA] [FANTASÍA] [PENE] [DOMINACION] [HUMILLACION] [ESCLAVITUD] [CBT] [FEMDOM]


Categoria: Adolescente      Autor: Anónimo & DarkSoul





Capítulo 1. La sorpresa.     

Lo que  voy a contar es una historia real. Por ello no van a oír hablar de bellezas despampanantes, de preciosos cuerpos y grandes curvas. Se trata de chicas normales (que no significa feas) como pueda ser cualquiera de las chicas que conocemos todos. De hecho, puede ser que tú las conozcas, y no sepas nada de su vida sexual... ¿o sí? Con esto quiero decirte que no te imagines a chicas de esas que salen en el Playboy o en las pelis porno. Prefiero que te imagines a ese grupo de amigas que tienes y que nunca sospecharías que fueran así.        

Desde que llegue al grupo me gustó Cristina. Tenía el cabello castaño tirando a rubio y una cara muy dulce. De cuerpo no estaba mal, aunque tenía las tetas algo pequeñas para mi gusto (con 17 años, eso es muy importante). Pero lo que más me gustaba de ella era su culo. Solía vestir pantalones de mezclilla, los típicos Levi\'s 501 que tan bien sientan a las mujeres, pero a veces se ponía alguna cosa ajustada que me volvía loco. Podía ver su forma perfectamente dibujada a través de la ropa. No paré hasta conseguir que saliera conmigo, lo cual me costó un par de meses.    

Los primeros meses de relación se limitaron a unos inocentes besos a escondidas y con la luz apagada, pero no pasó de ahí, ya que cada vez que intentaba tocar sus tetas o culo, me quitaba delicadamente la mano. A todo esto, cada vez que salíamos, tenía que venirme un par de veces, para evitar tener erecciones cuando nos abrazábamos, ya que me daba mucha vergüenza que ella lo notase. Aun así, había un montón de veces que no lo podía evitar.  

Pero una noche, en la fiesta de cumpleaños de un amigo, aprovechando un cuarto libre en la casa de éste, nos metimos y nos tumbamos en la cama. Era la primera vez que estábamos juntos de ese modo y ella se puso encima mío para besarme más cómodamente. Y de pronto comencé a notar que se me ponía dura. ¡Dios!. Cuando estábamos de pié o sentados, con retirarme un poco lo arreglaba, pero ahora estaba encima y no me podía apartar. Traté de pensar en otra cosa, pero sus apasionados besos no me lo permitieron. 

Debía estar rojo como un tomate, ya que ella tenía que notar aquella dureza justo bajo su vagina. De repente, ante mi asombro, comenzó a deslizarse de arriba abajo, muy suavemente. Estaba a punto de explotar y no pude evitar levantarle la falda y agarrar aquel maravilloso trasero que tanto deseaba. Aquello, lejos de enfadarla, hizo que se excitara aun más y que comenzase a moverse frenéticamente.

No habían pasado ni dos minutos cuando, entre el roce de su cuerpo, mis inexpertas manos explorando su culo, y sus suaves gemidos, me corrí salvajemente mojando mi pantalón... y sus braguitas (calzón). 

-“Eres un chico muy malo” Me dijo cuando, tras encender una pequeña lámpara que había en la mesilla, vio nuestra ropa empapada.         

-“Vas a tener que compensarme”. Añadio.       

Acto seguido, se levanto y se quitó la camiseta, la falda y las bragas, quedando ante mí con un excitante sujetador de encaje. La vista se me perdió en su vagina, un perfecto triángulo en el que se podían ver unas gotitas de flujo vaginal.     

-“Ponte de rodillas y cómeme la raja”. Me ordenó.

Me arrodillé y comencé a besar su monte de Venus, mientras con la mano exploraba su agujero. Aquello era nuevo para mí y trate de meter un dedo.     

-“Ahí no”. Dijo, conduciendo mi boca a su clítoris.   

Separé sus labios con suavidad y comencé a lamber como había visto en las pelis porno.        

Al cabo de unos minutos ella comenzó a retorcerse y a gritar, mientras inundaba mi boca de deliciosos jugos vaginales.      

Con todo eso, mi pene estaba preparado de nuevo, pero antes de que dijera nada, noté como sus manos acariciaban mi aun húmeda bragueta. Pronto, me desabrochó los botones del pantalón y poco a poco me fue quitando todo hasta dejarme completamente desnudo. Me besó en la boca y me dijo:

-“Ahora verás”.      

Sacó de su bolso cuatro lazos de terciopelo negro. Después de pasármelos por mi pene varias veces, me agarró los brazos y me los ató a la cabecera de la cama. Lo mismo hizo con mis piernas y me inquirió:

-“Si quieres volver a disfrutar de mi vagina, tendrás que ser mi esclavo... para siempre”. Dijo ella.

Lo había preparado todo. Así atado y con el calentón que tenía encima, no dudé en asentir con la cabeza. Noté un gesto de satisfacción en su cara antes de que me vendara los ojos con una especie de pañuelo. Después me amordazó con una mordaza de bola de esas que venden en las sex-shops, dejándome totalmente a su merced. Pude escuchar con claridad como buscaba algo en su bolso. De pronto me sobresaltó el ruido de una especie de máquina de afeitar eléctrica mientras me decía que me iba a rapar mis genitales para luego poder afeitarlos más fácilmente.     

Intenté moverme, pero fue inútil. Me tenía bien atado. Tampoco pude decir nada a causa de la mordaza. Pronto sentí como aquel aparato avanzando por mis genitales dando buena cuenta de mi vello púbico. No lo podía creer. Estaba siendo humillado por la mujer de mis sueños, pero aquella situación lejos de disgustarme, me ponía aun más excitando.       

-“Ahora vamos a afeitar”. Dijo.   

Pronto noté lo fría que estaba la cuchilla de la máquina y un extraño picor por toda la zona. Al cabo de un rato, me corrió el prepucio, me besó mi glande y dijo:           

-“Vamos por el culito”.     

Me soltó las manos y los pies de la cama y me hizo darme la vuelta.         

-“Dobla las rodillas y levanta las nalgas”. Me ordeno.          

En esa postura, tumbado boca abajo y con las nalgas hacia arriba, volvió a atarme, esta vez las muñecas con los tobillos. Repitió la operación: primero recortó los vellos más largos y posteriormente, afeitó todo el contorno de mi ano. Recorrió la zona con sus dedos y exclamó:

-“Así me gusta”.     

Y así de pronto, sin avisar, me metió el mango de la maquinilla de afeitar por mi recién rasurado  ano, lo que me produjo un sobresalto y un ahogado grito de dolor.  

-“¿Te gusta?” Me pregunto
-“Más te vale, porque a partir de ahora soy tu ama, y puedo hacer contigo lo que me dé la gana”. Dijo.

No contesté, no solo por la mordaza, sino porque mi orgullo de macho me impedía reconocer que la nueva experiencia anal me había gustado. Con la maquinilla aun en mi ano, me soltó, me quitó la mordaza y el trapo de los ojos, me dio la vuelta y me hizo una mamada que inundo toda su boca de leche, de la que no desperdició ni una sola gota.  

Me besó tiernamente y me dijo que esa era la última concesión que me permitía, y que, desde ese momento, ella decidiría cuando me tenía que correr. 

Dejé a Cris en su casa con la moto y volví a la mía sin dejar de pensar lo que me había pasado. Mirando en el espejo mis huevos afeitados y acariciando mi desvirgado agujero, no dejaban de resonar en mis oídos las palabras que me dijo al despedirnos: "mañana la segunda lección".      


Capítulo 2. Mi primer castigo.     

A la mañana siguiente, cuando quedamos todo el grupo de amigos, apareció ella mientras yo me moría de vergüenza. Recordaba lo sucedido anoche y no podía olvidarme de que era mi Ama. Me dio un beso y me saludó como si nada hubiera pasado. Pero noté que a lo largo de la mañana me miraba de una forma especial, como diciéndome que ella conocía mi secreto.       

Mis padres se habían ido unos días de vacaciones, por lo que tenía la casa libre. Estaríamos solos, por lo que tenía la esperanza de que ella continuara con mis "lecciones". A las nueve en punto sonó el timbre. Era Cris. Venía con unos pantalones bastante sugerentes y una blusa muy amplia, lo que me hizo pensar que aquella noche nada de nada. Después de un rato hablando de temas de escasa trascendencia, por fin me dijo.        

-“Supongo que recuerdas que eres mi esclavo ¿no?” Contesté afirmativamente mientras ella iba a mi cuarto. Cerró la puerta y desde dentro me pidió que me desnudara completamente y que me tumbase en el sofá, cosa que obedecí inmediatamente.           

Cuando apareció por la puerta del salón no lo podía creer. Llevaba un traje de látex rojo totalmente ajustado que marcaba perfectamente su vagina y sus pezones. En su mano llevaba la famosa mochila de la que el día anterior sacó la máquina de afeitar y las tiras de terciopelo. Naturalmente, ya tendría mi pene a punto, pero lejos de complacerme, ella tenía unas intenciones totalmente distintas. Me hizo levantar del sofá y se sentó ella en el centro, con la mochila a su lado.    

-“Túmbate encima de mí y pon tu pene y huevos entre mis piernas”. Obedecí su orden.           
-“Eres mío” Dijo mientras cerraba las piernas y aprisionaba mis genitales entre ellas.

Pronto noté una de sus manos paseando por mis nalgas libremente mientras con la otra sacaba una especie de vibrador de la mochila.         

-“Esto es para ti”. Me dijo.
-“Como ves, la parte final se estrecha mucho y luego se ensancha”. Es para que no se mueva ni se salga.

Tenía también un bote de aceite de esos que se usan en la piscina, con el que me untó el ano. Después de lubricarlo, introdujo aquel artefacto, lo que me produjo al principio un intenso dolor pero que fue poco a poco transformándose en un delicioso placer.  De esta manera, inmovilizado por los huevos y penetrado por un aparato de unos 20 cm. Comenzó a pegarme con una pequeña fusta que tenía, una vez en un lado y otra en el otro, a la vez que soltaba barbaridades e insultos que me excitaban todavía más.     

Me estaba doliendo, ya que tenía las nalgas totalmente enrojecidas... a cada golpe que me dada, sentía más y más placer como dolor, tanto que llegué a correrme en sus piernas sin tocarme. Jamás me había interesado por temas como el masoquismo, es más, me resultaba bastante desagradable cuando algún amigo nos ponía alguna peli de esas. Pero desde el día que lo experimenté en mis propias carnes, no he podido dejarlo. No es que no practique otro tipo de sexo. Pero me gusta sentirme el esclavo sexual de alguien.         

Siguiendo con la historia, cuando Cristina notó mi semen resbalando por sus pantorrillas, se enfadó muchísimo y gritando me ordenó que me pusiera de pie. Al hacerlo, noté como el vibrador se apretaba contra las paredes de mi culo, haciéndome sentir más suyo que nunca.     

-“¡Te dije que sólo puedes correrte cuando yo lo decidiera! ¡Ahora tendré que castigarte!” Me ató a una silla que había en el salón impidiéndome cualquier tipo de movimiento mientras insistía.       

-“¡Te voy a enseñar a no desobedecer a tu Ama! ¡Eres un puto esclavo y no tienes derecho a nada!” Le supliqué que me perdonase, diciéndole que no volvería a pasar, pero fue inútil. Me puso la mordaza y la vi salir en dirección al baño. Al cabo de unos segundos, que a mí se me hicieron eternos, volvió con un bote de alcohol de 96 grados que vació en mis genitales.      

-“Esto por correrte a destiempo”. Dijo, mientras me retorcía de dolor.      

Como se imaginaran mi glande, que era especialmente sensible, y las miles de heriditas que me había dejado el afeitado del día anterior, el dolor fue insoportable. Pero lo peor de todo fue que en mi interior, pensé que me lo tenía merecido por no acatar las órdenes de mi Ama.    Aprovechando que tenía el pene encogida por causa del dolor, me colocó en ella una serie de aros metálicos unidos por unas tiras de cuero. El de mayor diámetro tenía una especie de cierre similar al de unas esposas y lo encajó por detrás de los huevos. A lo largo de todo mi pene, que ya empezaba a ponerse duro por el roce, iban los demás aros, coincidiendo el último de ellos con el frenillo. 


-“Tendrás que llevar esto puesto todo el día. Si tienes una erección, los anillos te apretarán y te dolerá. No podrás estar con otra, ni excitarte, ni masturbarte... Solo yo tengo la llave de tu placer”.     

Inmediatamente comencé a notar lo que decía. A medida que crecía mi pene, me dolía más. Pero no acabó todo allí. Todavía iba a continuar con su "venganza" por correrme. Se despojó del traje de látex lentamente dejando a la vista su vagina ahora perfectamente depilada, con una tira de vello justo encima del clítoris y el resto depilado. Sus labios se mostraban como los de una niña.    

Cuando los separó, pude ver claramente un pequeño anillo dorado en el interior. Como se imaginaran, mi excitación a esas alturas era tremenda. He de confesar que siempre había tenido debilidad por las vaginas afeitados, y entre eso y el anillo... A todo eso, los aros seguían castigándome más que nunca mi dilatado pene, que empezaba a enrojecerse.        

-“¿Te gusta?” Me preguntó.
-“Pues no vas a empezar por ahí”.          

Acto seguido, se dio la vuelta mostrándome su lindo trasero. Se inclinó y separó las nalgas, dejándome ver su agujerito también depilado.         

-“¡Cómetelo!” Me ordeno.           

Sin pensármelo dos veces, empecé a lamber aquel ano que tanto me gustaba y acabé metiéndole toda la lengua mientras ella se retorcía de placer. Cuando ya no podía aguantar los aros en mi pene, ella se retiró y me dijo que quería que la penetrara por detrás. Como pudo me quitó el aparato (con el empalme que tenía no fue nada fácil) y se puso a cuatro patas mientras gritaba que la rompiera el culo, cosa que hice de inmediato, no sin antes embadurnarme mi pene de aceite. Al principio, me costó un poco penetrar aquel agujero virgen, pero una vez que entro mi glande, todo fue más fácil.        

No habían pasado ni tres minutos desde que la penetre cuando sentí la irreprimible necesidad de correrme. Para evitar nuevos "castigos", paré y pedí permiso a mi Ama. Ella, al borde del orgasmo, me ordenó que siguiera y que lo hiciera dentro. Tras unos instantes, llené su culo de semen con la mejor eyaculación que había tenido en mi vida Al sentir mi semen caliente en sus entrañas, ella también se corrió entre gritos y gemidos. Después de eso, caímos los dos rendidos sobre la cama y nos quedamos dormidos.     

Me desperté a eso de las 12:00 AM de la mañana. Mi pene volvía estaba apresado por los aros de mi Ama. Ella ya no estaba, y me los había puesto mientras dormía. Sobre la mesilla había una nota que decía: “"Sácate el consolador del culo y lávalo. Volveré a las 8 en punto. Espérame desnudo. Cris". Hice lo que me ordenó, comí y dormí la siesta. A eso de las 7, me duché, repasé mi "afeitado" y me puse a ver la tele hasta que ella llegó.           

Capítulo 3. Las amigas.     

A las 8 en punto llegó. Encantado por la ausencia de mis padres, corrí a abrir la puerta. Antes de hacerlo, me aseguré de que era ella a través de la mirilla, ya que estaba desnudo. Venía vestida como una lolita. Dos trenzas, una blusa blanca un poco transparente, una faldita escocesa muy, muy corta, medias y zapatos de hebilla. Estaba preciosa. Arrodíllate ante tu Ama, me dijo. Lo hice, se levantó la falda y me hizo besar su vagina por encima de su calzón blanco, como las de las colegialas.          

Ya en el dormitorio, me ató a la cama, y se sentó encima de mí para que lamiese su culito. Para ello, apartó un poco su ropa calzón (braga) y buscó mi lengua. Así estuve unos 10 minutos, cada vez, como imaginaran, más excitado. De pronto, se retiró, vio mi pene completamente tieso, la acarició y se fue. Desde la puerta dijo.          

-“Voy a tomar algo”.         

Así que allí me dejó, atado y sin poder hacer nada, Tardó más o menos una hora. Pude oír como llegaba y automáticamente mi pene volvió a ponerse como un mástil. De pronto, en el dormitorio, entraron, además de mi novia, Esther y Cristina (dos de las chicas de la panda con la que nos juntábamos en verano). 

NOTA: Como una de las chicas también se llama Cristina, en adelante, me referiré a mi novia como Cristina y a nuestra amiga como Cris.    

Estaba atado en la cama, con los brazos y las piernas abiertas, con mi pene y huevos afeitados, con una erección tremenda. Me puse rojo como un tomate. ¡¡¡Eran mis amigas de toda la vida, con las que quedaba para ir a la piscina o al cine!!! 

Esther era morena, con el cabello rizado, de no mal cuerpo, más que guapa. Siempre me habían gustado sus tetas y era la más "cachonda" del grupo. Su vagina resultaba al contrario de lo que siempre había imaginado. Como tiene mucho cabello en la cabeza, pensaba que el pubis sería igual. No lo tenía depilado (excepto la llamada línea del bañador) pero tenía muy poco vello, lo que dejaba ver perfectamente sus labios.           

Cris también era morena tenía el cabello más largo que Esther, tetas pequeñitas pero lindas y un culo que, aunque un poco grande, que volvía locos a los hombres. Tenía la vagina con vello, sin arreglar, como el de cualquier chica.

Esther me hizo cosquillas en un pié y Cris deslizó una mano pierna arriba hasta mi depilada entrepierna y dijo, con una sonrisa.        

-“Vamos a divertirnos un rato”.  

Cristina mandó a las chicas al salón, mientras, como ella dijo, "me preparaba" Me desató, me puso un minúsculo taparrabos, un collar con una cadena en el cuello y me ordenó que cumpliera cualquier cosa que quisieran las amigas.  

Cris y Esther comenzaron a quitarse la ropa, pero cuando estaban en braguitas, les invitó a que pararan para que las desnudase yo.           

Pasó la correa a Esther e inmediatamente hizo que le chupase las tetas. Pero de pronto, Cris le quitó la correa a Esther y me obligó a que le quitara las bragas con los dientes. Lo fui haciendo y de nuevo, Esther le quitó la correa, con lo que empezaron una especie de lucha por hacerse conmigo. Para evitar esto, Cristina (mi novia) propuso un juego. La ganadora tendría el derecho de usarme primero.

Me quitó el taparrabos y me sentó en la cama, con ellas cada una a un lado.  Tendrían que masturbarme por turnos de 15 segundos. La que consiguiese la corrida, ganaría.

Esther utilizó una técnica firme y lenta, pero fueron las rápidas sacudidas de Cris las que liberaran el chorro. Unos minutos después ya estaba listo otra vez. Cris me ató boca arriba, se sentó en mi cara y comencé a chupetearle la vagina .

-“Así no”, dijo.       

Me puse entonces a meter la lengua en su vagina, pero eso tampoco parecía satisfacerla, y hasta que no empecé a darle largos lengüetazos desde el clítoris hasta su ano, no me regaló sus jugos vaginales. Se ensartó entonces mi pene y se corrió dos veces (o eso me pareció a mí) antes de que me vaciase en su interior, lo que dejó mi pene inservible por un rato.

Le tocó el turno a Esther, que me desató, me dio la vuelta violentamente y me ató las muñecas de nuevo. Cristina abrió la mochila y sacó de ella un tubo de vaselina y un arnés con dos penes, una interior, pequeña y otra exterior, de unos 22 ó 23 centímetros. Mi polla aún estaba flacido cuando Esther me hizo ponerme de perrito, pero quedo rígido rápidamente cuando comenzó a embadurnarme de crema por el culo. Por supuesto, para asegurarse de que el cacharro entrara sin problemas, metió antes dos o tres dedos (no puedo determinarlo) para lubricar también el interior.   
Intenté revolverme, pero Esther me agarró con fuerza por las caderas y en un rápido movimiento, me metió el vibrador entero.   En cada envestida el pene interior se le clavaba y la base del aparato le rozaba el clítoris, así que se puso a penetrarme como una desesperada, más rápido, más rápido, cada vez más rápido hasta que, por fin, tuvo un orgasmo.      

Al correrse, clavó el consolador de tal modo que incluso la base debió entrar en mi culo, lo que, sin que nadie me hubiese ni tan siquiera rozado mi pene, hizo que soltase una ración doble de semen sobre el edredón que Cristina me hizo luego limpiar con la lengua por descuidado.          

Capítulo 4. Experiencia Homosexual.    

Nada volvió a ser igual en la panda. Esther y Cris me usaban indistintamente cuando y para lo que se les antojaba, ya que contaban para ello con el permiso de mi novia.     Un par de semanas después de lo que pasó con mis amigas, y después de sesiones sado más o menos como las que he contado, un día Cristina me hizo ir a su casa. Mis padres ya habían vuelto, pero los de Cristina estaban de cena, así que tenía la casa vacía. Me hizo pasar al salón, donde me esperaba una silla cómoda pero rígida.

Me desnudó, me senté y me ató las piernas y las manos a la silla, dejándome una vez más inmovilizado. Me amordazó con una mordaza de bola, asegurándose de que quedara bien ajustada. Ella abrió una puerta y entraron en la habitación dos chicos altos y musculosos. Uno rubio y otro moreno.

-“Del gimnasio”. Me dijo. 

Antes de que me diese tiempo a pensar lo que estaba pasando, los dos se pusieron a manosearla y a besarla por todas partes. La muy puta se lo estaba montando con los dos delante de mí.            El rubio empezó a desnudarla mientras el otro le metía mano por todas partes. Ella me miraba con satisfacción. Estaba gozando como nunca. Cuando estuvo desnuda, ella hizo lo propio con los chicos, para al final, agacharse y empezar a chupar sus penes alternativamente.  

El rubio tenía un pene impresionante, que lo parecía más aún porque la tenía afeitada, dejando solo unos vellos encima de ella. El moreno no estaba tan bien dotado, pero eso a ella no parecía importarle. Mirándome a los ojos se metió aquellos dos penes a la boca. Un momento después, el rubio se tumbó en el suelo con los pies hacia mí y Cristina se tumbó encima de él. Pude ver con todo detalle como se la metía mientras escuchaba sus gemidos. 

El moreno se colocó encima de ambos y comenzó a metérsela por el culo a mi novia, que se retorcía de placer. Ya con las dos penes metidas, empezaron un frenético cabalgar que duró unos 5 minutos. Y una vez más, lo peor de todo no fue el acto en sí, sino mi reacción: lejos de sentir celos, estaba excitado. Dos tipos estaban penetrando a mi novia y yo con una erección increíble. Después de eso, Cristina se levantó y vino hacia mí con una mirada lasciva.

-“Los chicos ya están calientes”. Comentó.      

Me desató y me ordenó arrodillarme.    

-“Espera aquí”. Me dijo.   

Se fue y al instante volvió con un trípode y una cámara de vídeo. Lo preparó todo y pude ver como se encendía la luz roja que indica que estaba grabando. Se acercó a mí y retiró la mordaza. Hizo una señal a los tipos para que se acercaran. El moreno se plantó delante de mí, con su pene a escasos centímetro de mi cara.         

-“Chúpasela”. Ordenó Cristina.   

Intenté protestar, pero de repente sentí unas fuertes manos que me sujetaban y me acercaban la cabeza. Era el rubio, que se había colocado detrás. Mi cara llegó a su pene y me la restregó por ella. Luego Cristina, con un latigazo me obligó a abrir la boca. Primero chupé sus huevos, luego pasé mi lengua por todo pene y finalmente me la metí. Empecé a mamársela lo mejor que sabía y, no voy a mentirles, me empezó a gustar.     

Vista mi "colaboración", me hicieron ponerme a cuatro patas sobre el sofá y mientras se la chupaba al rubio (habían cambiado) el otro empezó a embadurnarme el culo con vaselina. A todo esto, Cristina había quitado la cámara del trípode y se afanaba en grabarlo con todo lujo de detalles. Pronto me metió su pene y empecé a penetrarme. Estaba gozando mucho. Así se fueron turnando el uno y el otro durante un rato mientras Cristina grababa.

De pronto, pararon y me tumbaron boca arriba. Se iban a correr, y no querían desperdiciar su semen. El moreno (con la ayuda de Cristina que había vuelto a dejar la cámara en el trípode) fue el primero en regar mi cara con su espeso semen. Un minuto más tarde, y a la vista del espectáculo, lo hizo el rubio.

Para rematar la faena, Cristina empezó a lamer todo el semen que había sobre mí y me lo fue metiendo en la boca con cálidos besos. Tragué hasta la última gota de aquel manjar y mientras lo saboreaba, Cristina hizo que me corriera con una espectacular mamada (que en menos de 30 segundos acabe) y también me hizo beber mi semen, que lo tenía en la boca. Quien iba a decir que aquella iba a hacer la última vez que me correría como un hombre de verdad.

Capitulo 05. Eunuco y Esclavo

Luego que los dos tipo y yo mismo nos corrimos ellos Cristina se puso de pie y con un apasionado beso mientras los masturbaba los despidió, luego que se marcharon, ella se me acerco me dio un largo beso en los labios y me dijo.

-“Ahora que eres toda una puta de verdad ya no vas a necesitar de tu miembro”. Dijo Cristina.

Dijo eso mientras me masturba, luego fue a la bolsa y saco un elastrador, un fierro plateado largo de unos 25 cm de 5 milímetros de diámetro y un cuchillo curvo. Cargo en el elastrador una liga castradora. Iba a decirle algo pero de nuevo me coloco la mordaza de bola, luego acciono el elastrador abriendo la liga, para luego pasar mi pene ya en erección de nuevo por en medio de la liga. Que ella se aseguro quedase lo mas en la base de mi pene posible.         

Luego quito el seguro y la liga se cerró abruptamente sobre mi pene. Mi cuerpo se arqueo de dolor. Aun retorciéndome de dolor, Cristina, tomo un poco de vaselina y la unto en el ojo de mi glande casi metiendo su dedo en mi pene, luego tomo el largo tubo y lo fue metiendo por mi pene, sacando y metiéndolo lo que me hizo sentir mucho dolor y placer al mismo tiempo.

El tubo descendió por el interior de mi pene hasta la base lentamente, quedando apenas unos pocos centímetros sobresaliendo de la punta, Cristina me dejo así por varios minutos. Hasta que mientras acariciaba mi pene que no dejaba de palpitar duro como nunca antes me dijo.

-“Bien es hora de hacer una puta de verdad, Cariño”. Dijo Cristina.

Moví la cabeza en señal de negación pero eso a ella poco le importo, antes de que lo supiera me estaba cortando mi pene por arriba de la liga puesta, mi cuerpo se arqueo de dolor, sentí la sangre bañar mis huevos y muslos, sentía la hoja del cuchillo cortar mi pene, Cristina cortaba hasta que la cuchilla tocaba el tubo de metal, aquello se prolongo por varios minutos que se me hicieron eternos hasta que por fin ella deslizo mi pene cercenado por el tubo de metal hasta sacarlo por completo y apartarlo para siempre de mi cuerpo.

Me desmaye viendo a Cristina besar la punta de mi pene cercenado con sus labios.      

Luego de aquello y gracias a la cinta de vídeo, ahora soy su esclavo definitivamente para el resto de mis días. Cada día me sorprenden con una cosa nueva... Ella y sus amigos tanto mujeres como hombres por igual, la única  manera que tengo ahora para correrme es por medio de estimulación prostática, y creo que no pasara mucho hasta que Cristina también me despoje de mi huevos, el ultimo rastro de mi masculinidad que aun me queda.




Autor: Anónimo & DarkSoul       Adaptador: DarkSoul

SECUESTRADO POR ANA

Era viernes por la noche, me prepare para salir y tomar unas copas, me puse mis mejores ropas y me dispuse a pasar una agradable noche, fui a una discoteca lujosa y conocida que a menudo frecuentaba, un lugar donde acude mucha gente por la noche. Llegue el sitio estaba muy animado aunque no encontré a nadie conocido, pedí una copa en la barra y espere a que llegase alguien que conociese, a pesar de estar el sitio animado empezaba a aburrirme, estaba solo tomando una copa y observando a la gente, el tiempo pasaba y ya empezaba a plantearme el irme a otro lugar hasta que sucedió lo inesperado, una mujer muy atractiva se acerco a mí......


SECUESTRADO POR ANA
Era viernes por la noche, me prepare para salir y tomar unas copas, me puse mis mejores ropas y me dispuse a pasar una agradable noche, fui a una discoteca lujosa y conocida que a menudo frecuentaba, un lugar donde acude mucha gente por la noche. Llegue el sitio estaba muy animado aunque no encontré a nadie conocido, pedí una copa en la barra y espere a que llegase alguien que conociese, a pesar de estar el sitio animado empezaba a aburrirme, estaba solo tomando una copa y observando a la gente, el tiempo pasaba y ya empezaba a plantearme el irme a otro lugar hasta que sucedió lo inesperado, una mujer muy atractiva se acerco a mí.

[HETERO] [PENECTOMIA] [FANTASÍA] [PENE] [SECUESTRO] [HUMILLACION] [ESCLAVITUD] [FEMDOM]



Categoria: Hetero      Autor: Anónimo & DarkSoul





Era viernes por la noche, me prepare para salir y tomar unas copas, me puse mis mejores ropas y me dispuse a pasar una agradable noche, fui a una discoteca lujosa y conocida que a menudo frecuentaba, un lugar donde acude mucha gente por la noche. Llegue el sitio estaba muy animado aunque no encontré a nadie conocido, pedí una copa en la barra y espere a que llegase alguien que conociese, a pesar de estar el sitio animado empezaba a aburrirme, estaba solo tomando una copa y observando a la gente, el tiempo pasaba y ya empezaba a plantearme el irme a otro lugar hasta que sucedió lo inesperado, una mujer muy atractiva se acerco a mí.     

Era una mujer joven y atractiva, era unos años mayor que yo, tendría algo menos de 30 años, me dijo que se llamaba Marta, se acerco a la barra y empezó a hablar conmigo, nos presentamos y empezamos a entablar conversación, pronto descubrí que también era muy simpática, estuvimos un buen rato hablando, hasta que ella se me insinuó.       

-“¿Te gustaría tomar una copa en mi casa?, ¡estaremos más tranquilos!” Me dijo Marta.          

Sin dudarlo un momento acepte encantado, sin duda pensaba que aquella era mi noche de suerte y me equivoque por completo. Tomamos un taxi y ella me indico donde vivía, que era un poco lejos, a las afueras de la ciudad, al cabo de un rato llegamos a donde decía que era su casa, era una casa grande con un bonito jardín, atravesamos el jardín y entramos a la casa, nos dirigimos al salón y ahí empezamos a tomar unas copas, estuvimos otro rato charlando agradablemente, hasta que las cosas cambiaron.    

Marta tomo mi copa, dijo que iba a echarme hielo en la copa, un gesto muy amable por su parte, pero era todo lo contrario, volvió con mi copa con hielo, y continuamos charlando y bebiendo, pronto me bebí aquella copa, al cabo de unos minutos empecé a encontrarme algo mal, eran unos pequeños síntomas que poco a poco fueron a mayores, empecé a marearme, la cabeza me daba vueltas, empecé a perder las fuerzas y ver borroso. Marta se dio cuenta que algo me pasaba y ella sabía perfectamente lo que era, ella había echado algo en mi bebida y esos eran sus efectos, al poco tiempo me quede prácticamente inmovilizado, no sabía que había tomado ni que pretendía aquella mujer.

Marta se levanto y tomo su teléfono e hizo una llamada, ella se sentó y se quedo esperando, estaba a su lado sin poder moverme, ella no me dirigió ninguna palabra, era como si no estuviese ahí, su simpatía había desaparecido por completo, al cabo de unos momentos alguien entro en la casa y se dirigió hacia nosotros, era otra mujer, una mujer más mayor que marta.   

Era una mujer de al menos 45 años, de complexión ancha, con caderas anchas, estaba algo obesa y con unos brazos y pernas anchas, era una mujer con el cabello rubio rizado, con un rostro serio, sus pasos sonaban en la habitación, llevaba unos zapatos de tacón altos que sonaban mucho, iba vestida de forma provocativa, con una falda corta y medias negras. Ella se acerco hasta nosotros, me echo una mirada de arriba abajo y después se dirigió hacia Marta, se saludaron afectivamente y empezaron a hablar.      

-“Espero que te guste lo que te he traído”. Dijo Marta.          
-“Si, me gusta mucho”. Respondió aquella mujer.      
-“Espero que lo disfrutes mucho”. Le deseo Marta a ella.     
-“No te quepa la menor duda”. Respondió mientras sacaba dinero, para darlo a Marta. 

No me lo podía creer, estaban pagando por mí, me estaban tratando con un simple objeto, La nueva mujer había pagado a Marta para que me trajera hasta ella. 

-“¿Antes de irte me puedes ayudarme con él?”  Le pregunto a Marta.

Quien contesto afirmativamente, las dos mujeres me miraron, no sabía que pretendían, entre las dos me levantaron y me ayudaron a caminar, apoyándome en ellas llegamos hasta el final del pasillo, abrieron una puerta y había escaleras hacia abajo, con su ayuda las bajamos y la nueva mujer saco una llave con la que abrió una puerta, aquello era un sótano, no era muy grande, tenía una cama, un armario, una silla y alrededor había trastos por los suelos, estaba algo sucio el sótano y era algo frio y no tenía ninguna ventana, entramos en él y me dejaron en el suelo. Marta y la otra mujer se despidieron, Marta me dejaba a solas con aquella mujer obesa y fuerte sin saber que pretendía.      

Cuando se marcho Marta aquella mujer entro en el sótano y se dirigió hacia mí, se inclino y sin decir nada empezó a quitarme la ropa, no la costó mucho esfuerzo moverme, ya que soy una persona de complexión delgada, pudo manejarme fácilmente y quitarme la ropa, al momento estaba completamente desnudo, ella se dirigió al armario y de el saco un manojo de cuerdas, tomo una cuerda y me ató las manos a mi espalda y empezó a atármelas, al momento me ato las manos con fuerzas, dio varias vueltas con la cuerda sobre mis muñecas tensando la cuerda y apretando la cuerda a mi piel, se levanto y tomo otra cuerda e hizo lo mismo con mis pies a la altura de los tobillos, al momento estaba atado de pies y manos, todavía seguía medio dormido y no pude poner ningún tipo de resistencia, me ato con facilidad, cuando termino de atarme sin decir una palabra se marcho, dejándome encerrado a oscuras, atado de pies y manos.       

Tardo un rato en empezar a pasarse el efecto de aquello que me habían dado, según recuperaba mis fuerzas intentaba liberarme, pero descubrí que era imposible, estaba atado fuertemente, lo intente una y otra vez pero no conseguí nada, aquella mujer no era la primera vez que ataba a alguien, ante mis intentos en vano de liberarme opte por pedir ayuda, me puso a pedir ayuda por si alguien podía oírme, pero la única que me escucho fue aquella mujer, escuche sus tacones bajando la escalera, abrió la puerta y entro dirigiéndose a mi lado:      

-“Veo que ya te has despertado”. Me dijo aquella mujer.    
  
-“Ahora voy a presentarme, soy Ana y a partir de ahora voy a ser tu dueña, a partir de hoy me perteneces y yo te enseñare como debes comportarte”. Me dijo Aquella mujer con un tono Autoritario.

-“¿Has entendido cerdo?”. Me pregunto.          

Estaba asustado y solo pretendía salir de ahí, continué pidiendo ayuda, algo que la enfado mucho.

-“Cállate porque no vas a salir de aquí, obedéceme o será mucho peor”. Me recrimino en un tono más fuerte.

Pero no la hice el menor caso, gritar era lo único que podía hacer, y continué haciéndolo.       

-“Cállate cerdo” Me propino una fuerte bofetada mientras me pedía que me callara.
 -“Vuelve a abrir la boca y será la última vez que la abras”. Ante aquella bofetada la insulte con odio, lo que provoco otra fuerte bofetada.          

-“Te lo advertí, no volverás a abrir la boca”. Ella fue al armario y tomo cinta de embalar, me dio la vuelta poniéndome bocabajo en el suelo , ella se levanto la falda y empezó a quitarse su braga (calzón), se quito una de color negra, grande, la oprimió con su mano y se inclino hacia mí, me tomo por el cabello levantándome la cabeza y con la otra mano acerco su braga a mi boca, pronto me llego un fuerte hedor, trate de no abrir la boca, pero ella insistió con fuerza y su braga poco a poco fueron introduciéndose en mi boca, tenía fuerza en sus brazos y empezó a introducirlas poco a poco, la forzó hasta que entraron por completo en mi boca, llenando mi boca, una vez que estaban dentro tomo la cinta de embalar y dio varias vueltas con ella sobre mi boca y cabeza, con su mano se aseguro que quedara bien pegada a mi boca , ahora estaba totalmente amordazado, no podía hacer el más mínimo ruido con aquella mordaza, ahora estaba bajo su completo control. 

-“Calladito estas más guapo cerdo, yo te enseñare a obedecerme, jamás se te ocurrirá desobedecerme”. Tras decir aquello ella empezó a reírse de mí, se levanto y de nuevo se marcho de la habitación.       

Continué en aquel sótano, estaba encerrado y a oscuras, mis intentos por desatarme eran imposibles, desistí de intentarlo, acepte mi situación totalmente inmovilizado, pasa un largo rato hasta que sentí sus tacones bajando las escaleras, ella abrió la puerta, entro en la habitación y cerró la puerta de nuevo con llave, guardándose la llave en su ropa interior, se acerco a mí y me puso un zapato en mi cara, me piso la cara mientras me hablaba de forma autoritaria.           

-“Ahora me perteneces y hare contigo lo que me plazca pero antes voy a enseñarte a obedecerme”.  Me dijo Ana mientras me apretaba su tacón a mi cara.

Ama se dirigió hacia el armario donde tomo unos guantes, eran unos guantes de goma amarillos, empezó a ponérselos, se puso los guantes con dificultad, los guantes la quedaban muy apretados en su mano y brazo, eran unos guantes amarillos muy sucios casi de color marrón, estaba asustado no sabía que pretendía, trate de arrastrarme hacia la puerta, una idea absurda, estaba atado y la puerta cerrada, ella se rio al verme.

-“No podrás salir de aquí, ahora eres mío y no te dejare ir y será mejor que te portes bien o me harás enfadar” Me dijo mientras ella continuaba ajustándose los guantes a sus dedos, cuando termino tomo un cinturón de cuero y lo doblo por la mitad.        

-Ahora aprenderás quien manda aquí cerdo” Me dijo de una forma muy tranquila, era una mujer muy fría y perversa.   

Ella tomo la silla que había en la habitación y la coloco en el medio de la habitación, se empezó a quitar la falda, quedándose en braga y medias negras hasta los muslos, se acerco a mi me tomo por el cabello y me atrajo hacia ella, me tomo, acostándome bocabajo sobre la silla, mi pecho quedaba apoyado en el asiento de la silla, ella se acerco a mí y abrió sus piernas, metió mi cabeza entre sus piernas y las cerro con fuerza, sus anchos muslos me apresaban ejerciendo una fuerte presión en mi cara y con una mano levanto mis manos atadas dejando mi trasero al descubierto y a su antojo.          

-“Ahora estate quieto y no me hagas enfadar”. Me dijo Ana, algo absurdo porque no podía moverme ni oponer resistencia. 

Con la otra mano ella tomo el cinturón y de pronto recibí un fuerte azote en el trasero, antes de reponerme de este azote ya estaba recibiendo otro y otro, sus azotes eran dolorosos y tomo un ritmo constante, el sonido del cinturón contra mi trasero resonaba en la habitación, de mi solo salía un leve gemido de mi mordaza, ella continuo azotándome una y otra vez, al cabo de unos minutos era muy doloroso, cada azote dolía más y más, tenía el trasero ardiendo y ella sin piedad seguía azotándolo, la azotaina era interminable, al poco tiempo unas lagrimas salieron de mis ojos mientras ella seguía azotando con fuerza y apretando sus muslos para que no pudiese lo más mínimo moverme, cerré los ojos y espere a que aquello acabara, fue una azotina muy larga que me dejo el trasero completamente dolorido y marcado, cuando ella termino de azotarme me libero de entre sus piernas, caí rendido al suelo, el trasero me ardía.     

Ella se inclino hacia mí, levanto mi barbilla hacia ella

-“No me desobedezcas nunca o recibirás todas las azotes que sean necesarias hasta que comprendas quien es tu dueña”. Me dijo mientras me acaricio suavemente la cara con sus manos. Comprobé que sus guantes emitían un olor desagradable.

–“ahora eres mi perrito y harás lo que te ordene”. Continuo diciéndome mientras me acariciaba.      
-“Ahora me darás placer, pórtate como un buen perrito”. Me dijo mientras continuaba acariciándome como a su perrito.   

Ella se sentó en la silla y me puso de rodillas junto a ella.    

-“ahora voy a quitarte la mordaza, una sola palabra y te azoto de nuevo” Me amenazo Ana, no estaba dispuesto a recibir otra azotaina así que la hice caso, ella me quito la mordaza sacándome la braga de mi boca, respire aliviado por la boca.          

-“Bésame los pies perrito” Me dijo Ana.

La obedecí y me incline a sus pies y empecé a besar tanto sus pies como zapatos, cuando lambí sus zapatos ella se quito un zapato, acerco su pie con sus medias negras a mi boca y me metió el pie en la boca, lambí su pie dentro de mi boca dejando sus medias húmedas, al momento aparto ese pie y me dio su otro pie, mientras lambia su pie ella me acariciaba como a su perrito, ella tomo un zapato con su mano y me metió el tacón en mi boca, lambí los tacones de Ana.      

-“Ahora túmbate en el suelo perrito”. Me dijo Ana.

Obedecí, me tumbe boca arriba en el suelo, ella se puso de pie y se puso a mi altura y empezó a inclinarse hasta que se sentó en mi pecho.

-“Haz disfrutar a tu dueña perrito”.  Después de decirme esto empezó a inclinarse hasta mi cara y se sentó en cuclillas sobre mi cara, su trasero me aplasto la cara, el olor de su trasero entro por mi nariz, yo aparte la cara al instante, ella se levanto enfadada.     

-“No vuelvas a apartar la cara o lo lamentaras”. Me amenazo de una forma muy autoritaria.

Luego volvió a sentarse sobre mi cara, de nuevo empecé a respirar su trasero, apenas podía respirar , cuando estaba exhausto se levanto de mi cara dejándome respirar, sin apenas darme tiempo volvió a sentarse sobre mí, repitió eso una y otra vez, respiraba con dificultad, no aguantaba más esa situación, la pedí que me soltara pero ella me hizo caso omiso, ella se levanto y se quito su braga que llevaba puesta, me metió esa otra braga de nuevo en mi boca y se sentó de nuevo en mi cara, ahora solo podía respirar por la nariz, y lo único que respiraba era el olor de su trasero, continuo asfixiándome con su trasero durante un largo rato dándome apenas tiempo para respirar, ella se la notaba que estaba disfrutando mucho con aquella situación.      

Ella paro y se sentó sobre mi pecho, empezó a ajustarse los guantes a sus dedos,
-“Ahora lámelo bien y no me hagas enfadar perro” Me amenazo de nuevo Ana y me saco la braga de mi boca.

Se sentó de nuevo en mi cara.

-“Lambelo bien perro” Me ordeno,

En un principio no obedecí lo que me ordeno, ella se sentó sobre mi pecho de nuevo y me propino una fuerte bofetada, después volvió a sentarse en mi cara, esta vez saque la lengua tímidamente para lamber su ano, ella volvió a sentarse en mi pecho y me abofeteo varias veces, sus manos enguantadas  se estrellaron en mi cara varias veces.        

-“Quiero sentir tu lengua dentro de mi perro”. Me ordeno Ana.

Saque mi lengua y empecé a lamber sus nalgas y ano, ella movía su trasero suavemente sobre mi cara, estaba disfrutando mientras me sentía totalmente humillado ante ella y su trasero, me esmere con mi lengua no quería recibir más bofetadas o azotes, cuando quedo satisfecha hizo lo mismo con su sexo, empecé a lamber su sexo y ella empezó a gemir de placer, - muy bien perrito, sigue- me decía mientras lamia su sexo, al rato su sexo empezó a estar húmedo, lambí sus flujos mientras ella disfrutaba, cuando quedo satisfecha paro sentándose en mi pecho.          

-·Te has portado muy bien perrito”. Me felicito Ana.

Luego metió uno de sus dedos en su sexo, sacando el dedo totalmente húmedo, acerco el dedo a mi boca y lo metió en ella, tuve que lamer su flujo sobre su dedo, lo hizo una y otra vez, mi boca sabia completamente a sus flujos, ella metió su dedo en su ano, aquello no pretendía lamberlo pero antes de darme cuenta ya tenía su dedo en mi boca, ahora sabia porque sus guantes olían tan mal, no era la primera vez que lo hacía, lambí su repugnante dedo varias veces hasta que ella se levanto.        

-“Ahora voy a darte placer a ti”. Ana se levanto y saco un bote con vaselina, ella se sentó en la silla y me puso encima de sus rodillas, me apoyo sobre sus grandes muslos, ella se echo vaselina en su dedo y acerco su dedo a mi ano, note como su dedo se introdujo en mi, aquello me dolió, era mi primera vez que me pasaba algo así, intente resistirme y quejarme, pero lo único que conseguí fue que me volviera a amordazar y a amenazar con algo aun peor.     

-“Vuélvete a mover y te prometo que te corto tu asqueroso pene pero”. Me dijo Ana.

Luego continuo introduciendo su dedo en mi ano, aquello me dolía y ella metió su dedo completamente para empezar a moverlo en mi interior, sacaba y metía sus dedo, poco apoco dejo de dolerme aquello, cuando lo dilato lo suficiente ella se levanto y tomo un arnés con un pequeño pene, se puso aquel juguete, la quedaba muy ajustado a su cadera, ella empezó a untar vaselina por el pene de plástico, yo gritaba entre mi mordaza porque sabía lo que venía a continuación, ella se acerco despacio a mí, me puso de rodillas, ella se acerco por detrás, me abrazo por detrás y poco a poco empecé a notar como aquel pene se acercaba a mi trasero, empezó a introducir el pene de plástico en mi ano, aquello me dolía pero ella continuo metiéndolo, cuando entro en mi interior ella empezó a sacarlo y meterlo por mi trasero, fui violado por ella una y otra vez, notaba su pene en mi interior y su cuerpo pegado al mío, durante un largo raro forzó mi ano una y otra vez, sus muslos golpeaban en mis nalgas y me penetraba rápidamente. 

Luego de un rato ya estaba muy cansado de tantos castigos y humillaciones recibidos a lo largo de la noche, por lo que trate de revelarme lo que me hizo caer al suelo, los a Ana que era insaciable y muy cruel, le molesto no dejaba de humillarme, se quito el arnés, se inclino hacia mi trasero y empezó a meter con su mano el pene en mi de manera brusca y rápida.          

-“Perro mal ahora veras como trato a los perros como tu disfruta mientras puedas”. Ella dijo

Metió el pene en mi ano y con cinta de embalar empezó a pegarlo para que se quedara en mi interior, tras mucha cinta de embalar consiguió sujetar el juguete en su lugar, Ana tenía pensado dejarme puesto el pene de plástico en mi ano.          

-“Te advertí que te portaras bien y no me hicieras enfadar”. Me recrimino Ana,

Se levanto y fue hasta el armario del que saco una tijera de las para podar setos, se me acerco de nuevo y me dio la vuelta para tomar mi pene comenzó a masturbarme con una de sus manos enguantada, hasta que me vine copiosamente sobre mi vientre y pecho, luego ella dejo mi pene y coloco la tijera justo en la base.

-“Ahora veremos cómo te portas sin tu pene perro”. Dijo Ana.
-“MMMMMMMMMNGGGFDDD” Trate hablar pero la mordaza me lo impidió.
-“¡CLACK!” Sono.
-“MMMMMMMMMMM” Grite de dolor.

Ana me corto con la afilada tijera mi pene cercenándolo por completo, la sangre broto al tiempo que todo mi cuerpo se convulsionaba de dolor, Ana fue por algo y regreso a donde estaba retorciéndome, sentí que algo me quemaba mi entrepierna era Ana que con un soplete cauterizo mi herida, para luego colocar un pequeño cilindro de oro para que uretra no se cerrara, luego me dijo ahí retorciéndome y antes de desmayarme la escuche decir.

-“Creo que lo voy a pasar muy bien contigo”. Dijo riéndose y burlándose de mí,

Me arrojo los guantes a la cara y se fue de la habitación. Apenas escuche como cerraba con llave por fuera y como se alejaba dejándome atad, amordazado con un consolador dentro de mí y castrado.





Autor: Anónimo & DarkSoul       Adaptador: DarkSoul

CIELO E INFIERNO

La joven poseía una belleza sobrenatural, alta y esbelta, con largas piernas torneadas, su larga y abundante cabellera rubia parecía una cascada de oro, sus ojos verdes esmeralda destellaban reflejos de fuego, su sensual boca de labios rojos esbozó una sonrisa mientras sorbía un trago de vino de la copa de cristal que sostenía en una mano. Estaba apenas vestida con un diminuto bikini, el cual era una joya maestra de orfebrería, entallado con finos anillos de aro entrecruzados, en la otra mano blandía una fusta de cuero negro. Un halo de luz brillaba alrededor de su cabeza, mientras sus alas blancas como las de una paloma se hallaban recogidas tras su espalda......


CIELO E INFIERNO
La joven poseía una belleza sobrenatural, alta y esbelta, con largas piernas torneadas, su larga y abundante cabellera rubia parecía una cascada de oro, sus ojos verdes esmeralda destellaban reflejos de fuego, su sensual boca de labios rojos esbozó una sonrisa mientras sorbía un trago de vino de la copa de cristal que sostenía en una mano. Estaba apenas vestida con un diminuto bikini, el cual era una joya maestra de orfebrería, entallado con finos anillos de aro entrecruzados, en la otra mano blandía una fusta de cuero negro. Un halo de luz brillaba alrededor de su cabeza, mientras sus alas blancas como las de una paloma se hallaban recogidas tras su espalda.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [PENECTOMIA] [SOBRENATURAL] [SADO] [HUMILLACION] [ESCLAVITUD] [CBT] [TORTURA]


Categoria: Hetero      Autor: Lilith





-“¡Hazlo más suave! ¡Con más delicadeza!” -Ordenó de mal humor Akasha, al hombre que de rodillas ante el diván donde ella se encontraba se esmeraba en besarle los dedos de los pies.
-“¡No olvides que yo soy una Arcángel!” 

Y vaya si lo era, la joven poseía una belleza sobrenatural, alta y esbelta, con largas piernas torneadas, su larga y abundante cabellera rubia parecía una cascada de oro, sus ojos verdes esmeralda destellaban reflejos de fuego, su sensual boca de labios rojos esbozó una sonrisa mientras sorbía un trago de vino de la copa de cristal que sostenía en una mano. Estaba apenas vestida con un diminuto bikini, el cual era una joya maestra de orfebrería, entallado con finos anillos de aro entrecruzados, en la otra mano blandía una fusta de cuero negro. Un halo de luz brillaba alrededor de su cabeza, mientras sus alas blancas como las de una paloma se hallaban recogidas tras su espalda, su voluptuoso cuerpo estaba recostado a lo largo del diván tapizado de terciopelo rojo.

El hombre sostenía entre sus manos, por el tobillo, uno de los hermosos pies descalzos, su lengua recorría la planta del pie, lamiéndola y masajeándola con extrema adoración. El sumiso estaba desnudo por completo, su miembro desplegaba una erección total, como a punto de estallar, un hilo de líquido pre seminal iba desde el agujero de su glande hasta el piso de mármol, de cuadros blancos y negros. La estancia era un lujoso estudio, con paredes de piedra, y columnas que subían hasta unirse en cruceros, las ventanas ojivales daban paso a la luz a través de sus vitrales multicolores en los cuales el artista había recreado escenas fantásticas de la rebelión de los Ángeles en el cielo.

El hombre deslizó su mano por la pantorrilla de la joven, la piel cremosa y sonrosada, era como el más fino alabastro, inmaculada sin ninguna imperfección, era suave, tersa al tacto, era como tocar el paraíso, un ligero bronceado le daba un tono de oro.

La lengüeta de la fusta golpeó con furia el dorso de la mano del hombre.

-“¡Retira tu asquerosa mano, esclavo!” Sentenció Akasha, haciendo énfasis en la palabra esclavo.
-“¡Sabes que tienes prohibido tocar mi divino cuerpo, tu asquerosa lengua y tus sucias manos solo pueden tocar mis pies, por debajo de mis tobillos”.

-“¡Perdón, Diosa!” Se disculpó el esclavo.
-“¡No! ¡No voy a perdonarte! ¡Esta noche recibirás tu castigo!”

El esclavo asintió resignado. Continuó lamiendo y besando los pies de la joven belleza rubia. Un reloj de péndulo, junto a la pared sonó dando seis campanadas.

-“Es hora de que te retires, gusano, debes ir a hacer el aseo del templo”.
-“Diosa… Si, mi, Diosa…” Balbuceó el hombre con enorme respeto.

-“¡Y más te vale que lo dejes resplandeciente de limpio! ¡O te hago que limpies el piso con la lengua!”
-“Sí, mi Ama”.

Akasha hizo una mueca de desprecio con su lindo rostro y le despidió con un gesto de la mano, se acomodó sobre el diván y cogió de la mesa de café a su lado un libro de tapas de cuero negro, con un pentáculo de plata grabado en la portada. El hombre salió del estudio, fue a un armario de dónde sacó escobas e instrumentos de limpieza y salió por un pasillo a la nave central de la catedral para dar inicio a las tareas de limpieza.

Tres horas después el interior de la catedral relumbraba de limpio, sus grandes puertas de acero estaban cerradas, adentro ardían los cirios de cera negra montados en sus candelabros de plata, sus mortecinas lenguas de fuego creaban misteriosos claroscuros, el hombre estaba de rodillas ante el altar mayor, de espaldas a las bancas, con sus manos unidas en oración. La catedral gótica estaba adornada con efigies de mármol blanco, de voluptuosas amazonas aladas, enfundadas en sexys armaduras y botas, armadas con espadas y látigos, plantadas de pie sobre el cuerpo de hombres desnudos. Tras la mesa del altar mayor, contra la pared del ábside, se alzaba una cruz invertida de madera negra y bajó ella un trono hecho de huesos humanos, con un escabel de calaveras para reposar los pies de la Ama.

-“¡Asumo que tus suplicas son dirigidas hacia mí, gusano!” Escuchó decir a la voz de cristal, mientras los dedos de un hermoso pie descalzo se posaban sobre su frente y empujaban su cabeza hacía atrás. Akasha estaba sentada sobre el altar, desnuda por completo, sus alas blancas extendidas en toda su extensión tras su espalda, la perversa y retorcida sonrisa decoraba su hermoso rostro. En una mano sostenía el cáliz de oro que se había utilizado durante la ceremonia.

-“¡Sí, mi Diosa!” Respondió el hombre sumiso.

Akasha se puso de rodillas sobre el altar, con sus suaves muslos abiertos, posó el gran cáliz de oro bajo su entrepierna y comenzó a orinar dentro de él, su sagrado néctar de oro llenó la copa hasta el borde. Posó la copa sobre la mesa del altar y se puso en pie, alta e imponente, esbelta en toda su angelical hermosura, con un halo de luz recortando el borde de su figura, con sus inmaculadas alas blancas extendidas.

-“¡Bebe!” Ordenó Akasha.
-“¡Te concederé la inmerecida gracia de delectar mi preciado néctar”.

El hombre se apresuró a cumplir la orden, tomo el cáliz entre sus manos y lo apuro como si la vida le fuera en ello.

-“Estarás en ayunas hasta que yo diga, no beberás ni comerás ninguna otra cosa”.

Después de haber dado su ultimátum la preciosa Ángel dio media vuelta y levitando sobre el aire abandonó la nave central de la iglesia. A medianoche el hombre descendió los escalones de piedra que conducían a los sótanos de la catedral, se trataba de una enorme red de galerías subterráneas, antiguas mazmorras, pozos y catacumbas aún más arcaicas que la misma catedral y el castillo que habían sido asentados encima.

Era justo medianoche, la hora a la que Akasha le había citado, iba desnudo y descalzo por completo, como ella lo exigía. llegó al vestíbulo subterráneo, ella estaba de pie en medio de la sala, ataviada con su angelical armadura de combate, en la parte superior, un pectoral de oro esculpido que realzaba sus formas femeninas y acomodaba por arriba sus exquisitos pechos, por abajo llevaba un tanga hecho de oro, calzaba sus pies con botas altas que subían hasta arriba de la rodilla, las botas estaban recubiertas de placas de oro sólido como guardas, sus manos iban cubiertas por guanteletes de oro que subían hasta los codos.

El hombre supo al verla vestida así que esa noche iba a recibir una paliza tremenda. Su pene se irguió en una erección tremenda, apuntado anhelante a su verdugo.

-“Al menos tu saludo es halagador”. Dijo Akasha, con ambas manos en la cintura.

El hombre bajó la mirada en señal de respeto, su erección era bestial, resultado de la excitación de ver la figura de la hermosa y poderosa mujer alada, y también de la castidad forzada que esta le había impuesto, así era, Akasha le había prohibido por completo los orgasmos, la perversa Ángel se había asegurado de que aquello se cumpliera así, usando sus poderes de magia angelical, había hechizado al hombre para que este fuera incapaz de alcanzar el orgasmo y eyacular a menos que ella lo ordenase.

-“Ponte a gatas como el perro que eres”. Ordenó la voluptuosa rubia.
-“Y sígueme, administraré tu castigo en la cámara de torturas”.

Un escalofrío helado recorrió el cuerpo del hombre, la cámara de torturas significaba que ella tenía planeado algo muy severo, el castigo sería cruento e inmisericorde. Atravesaron un amplio corredor, iluminado por antorchas, ella andando de pie, haciendo resonar las suelas de sus botas contra el piso de piedra negra, él siguiéndola a gatas, sobre manos y rodillas, como un perro, la seguía como un borrego que iba al matadero, conforme con su destino, apreciando desde abajo el perfecto espectáculo del trasero de la Ángel, enmarcado por el tanga de oro.

Entraron a la cámara de torturas, era un siniestro salón enorme, estaba iluminado con candelabros donde ardían cirios de cera negra, el lugar poseía un área central despejada, con un circulo de plata engastado al suelo, dentro del círculo se dibujaba un pentagrama hecho con láminas de plata. Alrededor del círculo se hallaban repartidas diversas mesas de madera, sobre las que se desplegaban infinidad de instrumentos de tortura, escalpelos, cuchillas, dagas, ganchos. También podían verse distintas máquinas de tortura, hechas de madera, metal y cuero, empotradas al piso, potros, cruces, jaulas de acero, dentro de los braseros de bronce se calentaban herrajes al rojo vivo, de todas formas y diseños. De las paredes colgaba una colección infinita de látigos, de diversos estilos y tamaños.

Al hombre el corazón le latía con fuerza, recordaba haber entrado a la cámara de torturas solo una vez, la primera noche que había conocido a Akasha, la cruel beldad le había torturado con sadismo hasta el amanecer, ella se había detenido al ver que él había perdido la conciencia y ya no era divertido para ella el continuar golpeándole.

-“¡Anda, camina!” Ordenó, llevándole hasta el centro del pentagrama, en el medio del salón.

Él elevó la vista y observó, ahí en medio de la estrella de cinco puntas se hallaba de pie una misteriosa y esbelta figura femenina. Era una pelirroja de ensueño, ataviada con un bikini de cuero negro, con remaches de acero y cadenas, calzaba botas de caña alta, con suela de plataforma y tacones altos de acero, afilados como estiletes, cubría sus manos con guantes arriba de los codos, el cabello rojo intenso como llamas del infierno, con brillos naranjas, lo llevaba suelto y caía como una cascada de fuego tras su espalda, sus ojos azules eran fríos y refulgían con centelleos metálicos, a ambos lados de su cabeza salían un par de cuernos retorcidos como carneros, tras la espalda la chica desplegaba unas alas negras similares a la de los vampiros.

Era una Súcubo, una Demonio femenino.

La diabólica belleza sonrió, sus sensuales labios los llevaba pintados de carmín negro, todo su maquillaje era oscuro, con sombra gruesa alrededor de los ojos, al sonreír mostró dos blancos colmillos, largos y afilados.

-“¡Akasha, te ves hermosa vestida así, con tu armadura!” Dijo la pelirroja con las manos a la cintura.
-“¡Lilith, tu estas fulminante con esas botas!” Respondió la Arcángel rubia.

Las chicas se abrazaron y se dieron un apasionado y profundo beso en la boca, una a la otra.

-“¿Vamos a divertirnos esta noche con el cerdo del esclavo?” Preguntó Lilith, una vez se separó de los brazos y los labios de Akasha, la pelirroja observaba al tembloroso hombre con profundo desprecio.

 -“Si, aguarda aquí”. Ya vengo.

Akasha fue a examinar una de las colecciones de látigos desplegada en un mostrador de madera, tras examinarlos se decidió por dos y los descolgó de su percha. Regresó al centro del pentagrama, donde la aguardaba Lilith de pie, plantada junto al esclavo que a gatas se mantenía quieto y en silencio. Akasha entregó uno de los dos látigos a Lilith, los instrumentos de tortura estaban hechos de cuero negro endurecido, eran gruesos y sólidos, del tipo usado para azotar bestias. Las chicas caminaron alrededor del esclavo haciendo sonar los tacones de sus botas, sonreían de manera perversa, semejaban lobas salvajes listas para devorar a su presa indefensa. Akasha dio el primer golpe, hizo restallar el cuero contra las espaldas de su esclavo, el golpe fue contundente y arrancó un alarido de dolor al hombre, el desgraciado se agazapó pecho a tierra, el latigazo le había dejado una estela rojiza, gruesa e hinchada como salchicha, casi al borde de verter sangre.

-“¡Anda, ponte a gatas, como perro, sobre manos y rodillas! ¡Si te mueves de nuevo te va a ir peor!”
Lilith tomó impulso y le dio un duro latigazo.

Turnándose de esta manera, las crueles féminas le azotaron con furia, le flagelaron la espalda, en los riñones, glúteos y muslos, los gruesos y largos listones de hematomas recorrían el cuerpo del hombre dándole el aspecto de una cebra de rayas escarlatas. A pesar de arquear la espalda y no dejar de temblar el desgraciado logró mantenerse en su puesto. Después de terminada la paliza, Lilith ordenó al hombre que se acercase y le lamiese las botas, el hombre se acercó hacia la pelirroja a gatas, comenzó a deslizar su lengua por la superficie de cuero negro de las botas, haciendo un esfuerzo por sostenerse a gatas y no caer al piso. En tanto Akasha fue a inspeccionar su colección de látigos en busca de uno nuevo, había cañas de madera de varios largos, látigos cortos y largos, fustas con lengüetas de variadas formas, cogió algunas de las piezas, blandiéndolas y cortando el aire con ellas, haciéndolas silbar de forma ignominiosa, finalmente se decidió por un gato de nueve colas, el terrible instrumento tenía un mango de madera, al que iban sujetas nueve cordones de cuero entrelazados terminados cada uno en un garfio de metal. Tomo el objeto y además tomó una botella de cristal vacía, y regresó al centro del pentagrama.

Lilith abrió su boca al ver el arma que la rubia portaba.

-“¡De manera que si vamos a divertirnos en serio!”
-¡Por supuesto!

La rubia se plantó a un lado del esclavo, con sus piernas abiertas y blandiendo el gato de nueve colas.

-“¡Escucha gusano! voy a azotarte, y mientras lo hago, tú vas a continuar lamiendo las botas de Ama Lilith, te vas a mantener en tu posición de perro a cuatro patas, si no te mueves, ni te caes y si no paras de lamer, entonces se acabará el castigo y te dejaré descansar en tu celda, pero si fallas, entonces vamos a continuar sin parar y te juro que de verdad vas a lamentarlo”. ¡Vas a recibir cinco latigazos!
Akasha lanzó la botella contra el piso, quebrándola en varios pedazos, luego con sus botas de oro pisoteó los restos de los cristales, reduciéndolos más de tamaño. Lilith sonrió con maldad, plantándose tentadora, manos a la cintura, frente a los restos afilados de cristal que yacían en el piso. El hombre gateó hacia ella, teniendo que ubicarse sobre los trozos de cristal roto, lastimándose las palmas de las manos y las rodillas, sin embargo, sacó su lengua y comenzó a lamer las botas de cuero negro de la pelirroja.

En tanto Akasha se ubicó tras el esclavo, elevó su brazo y descargó sobre las espaldas desnudas el primer golpe con el látigo de nueve colas, el impacto hizo trastabillar al pobre al hombre, los gruesos cordones de cuero negro entrelazado le habían golpeado duro, además sentía el dolor de los garfios de acero que se habían clavado en su carne. Akasha tiró hacia atrás para recoger las colas, pero los garfios estaban incrustados oponiendo resistencia, la rubia cogió impulso y dio un poderoso tirón, liberó los garfios al tiempo que arrancaba jirones de piel y carne y hacía saltar la sangre en el aire. Los miembros del hombre vacilaron, pero haciendo un titánico esfuerzo logró sostenerse en su posición, el dolor era terrible, más, debajo de él se hallaban los restos afilados de cristal, si caía se los iba a clavar en la carne, además, lo más importante, sino resistía la golpiza, sabía que le iba a ir terrible, no podía ni imaginar los sádicos castigos que las féminas fueran a administrarle.

Akasha lanzó un nuevo latigazo, esta vez estirando suficiente su brazo para clavar las garras de acero en la parte alta de la espalda de su esclavo, luego con un diestro tirón las hizo descender desgarrando la piel en rayas sanguinolentas corriendo a lo largo de la espalda. La roja sangre brotó y comenzó a deslizarse por los costados del hombre, y de ahí empezó a caer en gotas al piso.

Al tercer latigazo, el hombre supo que no iba a soportarlo, las heridas abiertas de su espalda manaban abundante sangre, así como sus manos y rodillas, todo su cuerpo era presa de terribles espasmos, no podía concentrarse en continuar lamiendo las botas de Lilith. Akasha se aproximó por detrás del prisionero, y tomando impulso le descargó una tremenda patada de arriba abajo justo en los testículos, que colgaban libres entre los muslos del hombre, el hueso púbico del hombre crujió, al chocar con él, la placa metálica que cubría la puntera de la bota. Todo se tornó borroso para el esclavo que dio de bruces contra el piso, quedando acostado a lo largo de los fragmentos de vidrio quebrado.

-“¡Eres un perro inútil!” Dijo con despreció Akasha.
-“¡Esta sangrando mucho!” Exclamó Lilith excitada, sus ojos azules brillaban ante la vista del rojo líquido.

Akasha tiró a un lado el gato de nueve colas, e hizo señas a Lilith que le ayudase. Entre ambas pusieron sobre el piso de piedra negra un brasero encendido, repleto de herrajes al rojo vivo. Akasha se sentó sobre la nuca del hombre, y Lilith sobre sus muslos. De manera que lo tenían contraminado contra el piso. A continuación, las chicas comenzaron a cauterizar las heridas de la espalda empleando para ello los hierros al rojo vivo, cuando los herrajes besaban la piel salían despedidas pequeñas columnas de vapor de agua, pronto se pudo sentir el olor a carne quemada.

Le achicharraron la carne de las heridas hasta detener todas las hemorragias. Luego ambas se pusieron de pie, parándose con ambos pies sobre la espalda del hombre, cogidas de las manos, una con otra, comenzaron a saltar sobre la espalda del hombre, Akasha con sus botas planas de suelas gruesas y Lilith con sus botas de tacón de acero, los huesos de las espaldas del hombre crujían a cada salto, mientras que por delante se le incrustaban los filos de los cristales rotos que yacían sobre el suelo.

Las chicas bajaron al piso, cada una tomo uno de los brazos del hombre, levantándole para ponerlo de rodillas. Tenía algunas cortaduras sobre los pectorales, pero ninguna era profunda. Akasha se plantó frente a él y le descargó una dura bofetada con el dorso de su mano enfundada en el guantelete de metal. El golpe hizo al hombre expeler un escupitajo de sangre y le lanzó rodando por el piso.

A continuación, las chicas agarraron el cuerpo del hombre a patadas con sus botas, le dieron fuertes puntapiés en el pecho, en las costillas, en el abdomen, y en los testículos. Lilith le clavaba a talonazos los altos tacones de acero de sus botas, profundo en las carnes, Akasha le dio un pisotón sobre la mano, con la suela plana de su bota, fracturándole los huesos. Le cubrieron el cuerpo de moretones y verdugones.

Las chicas volvieron a tomarlo, cada una de un brazo, y le arrastraron fuera del pentagrama de plata, le colocaron de rodillas en el piso, justo ante una plataforma rectangular de lisa piedra negra sólida, de manera que sus testículos quedaran encima de la superficie de piedra. Primero fue el turno de Lilith, mientras Akasha sostenía al hombre con sus brazos tras la espalda, la pelirroja subió sobre la plataforma, plantada con un pie a cada lado de los testículos del hombre, y sin piedad comenzó a clavarle pisotones en los genitales, con los tacones de acero de sus botas, los tacones de acero perforaron el escroto y los testículos.

Luego Lilith intercambió posiciones con Akasha, la rubia dio pisotones con las gruesas suelas planas de sus botas, prensando los testículos contra la superficie de roca, hasta convertirlos en una masa sanguinolenta.

Las chicas le arrastraron luego hasta una mesa de madera, Lilith le obligó a ponerse de pie, sosteniéndole los brazos tras la espalda, mientras Akasha acomodaba sobre la mesa los restos sanguinolentos de los genitales, la rubia fue a por un hacha de acero que estaba al rojo vivo sobre uno de los braseros y con ella cercenó de un tajo lo que quedaba de los genitales del hombre.

-“¡Ni se te ocurra desmayarte!” Gritó abofeteando a su esclavo, mientras con la otra mano sostenía el hacha por el mango y presionaba el lado de la hoja contra la entrepierna para cauterizar la herida.

Akasha le tomo por la garganta con una mano, apretando sus dedos, Lilith le soltó y comenzó a recorrerle la piel con las garras de acero de sus guantes de cuero negro. El esclavo estaba nada más sostenido por la mano de Akasha, sus miembros estaban demasiado débiles, sus piernas aguadas no podían sostenerlo en pie.

-“¡Eres un inútil!” -Le increpó Akasha.

En tanto las garras de acero de la rubia abrían surcos sobre la piel, dibujando formas sanguinolentas, abriendo heridas anteriores ya cauterizadas.

Akasha, sin soltarle, acercó su rostro al rostro del hombre, el pobre desgraciado contempló de cerca la exquisita belleza de la rubia Arcángel, su rostro de Diosa, sus ojos verdes, sus deliciosos labios rojos y sus cabellos de oro, entre los esténtores de dolor de su demacrado cuerpo sintió una adoración que le embargaba.

-“¡Abre la boca!” Ordenó Akasha con su voz de Ángel.

El obedeció. Ella carraspeó y luego lanzó un escupitajo de su angelical flema dentro de la boca del hombre, quien saboreó el fluido como si fuese la más fina de las ambrosias. Akasha se acercó más y le cogió el labio inferior entre los dientes, apretó duro, hasta hacer fluir la sangre. Se retiró soltando al hombre, que cayó como un guiñapo sin vida sobre el duro piso de piedra negra. Las chicas le cogieron de nuevo a patadas, con más furia, las botas iban y venían, amoratando la piel, quebrando huesos, las botas armadas de puntas de metal de Akasha causaban estragos, Lilith incrustaba sus tacones de acero con duros pisotones por todo el cuerpo, clavó uno de los tacones en la cara del hombre, incrustándolo en el ojo izquierdo. La cruel lluvia de patadas se prolongó durante largo rato, aun ya cuando el hombre había perdido el sentido.

Despertó mucho después, sólo podía ver por su ojo derecho, tenía el cuerpo destrozado, en total agonía, la superficie de su piel quemaba por la fiebre. Estaba de pie, le habían atado a un poste de metal, en el centro de un círculo rodeado de piedras negras, a sus pies había acopiada una buena cantidad de leña. El círculo estaba delimitado por un aro de bronce engastado al piso, el cual poseía grabados signos cabalísticos, la habitación donde se hallaba era de planta circular, con piso y paredes de lisa roca negra, sin ventanas, daba la impresión de ser un estancia subterránea, la única apertura estaba sobre su cabeza, arriba de la hoguera, una tronera que ascendía metros y metros, como una torre, por la apertura superior se observaba una luna llena, cuyos rayos de plata caían iluminando el centro de la estancia. Frente a él vio un gran sillón de cuero negro.

Una puerta de metal se abrió y Akasha y Lilith entraron, la Arcángel y la Súcubo, iban desnudas y descalzas, por completo, la hermosura de sus cuerpos desnudos era deslumbrante, sus largos cabellos sueltos, dorado el de Akasha y rojo fuego el de Lilith, ondeaban libres al viento. Para estar más cómodas, ambas habían hecho desaparecer sus alas, el cual era uno de los poderes mágicos que poseían, también Akasha había desvanecido el halo de luz que circundaba su cuerpo y Lilith había hecho desaparecer los cuernos retorcidos que adornaban su cabeza, además que sus ojos azules ya no brillaban con luz propia. De manera que las féminas se veían ahora más naturales, más humanas, aunque la perfección de las formas de sus cuerpos y las facciones de sus rostros seguían delatando una belleza imposible, manifestando un atractivo sobrenatural. Las chicas se acercaron al borde de la hoguera, justo al inicio del anillo de bronce, Akasha llevaba una tea encendida en su mano.

El maltrecho esclavo las observó haciendo un titánico esfuerzo, habría sufrido una erección al verlas, de no ser porque las sádicas le habían cortado el pene en pedazos. Las chicas sonrieron de forma maligna, Akasha arrojó la tea encendida dentro del círculo, al pie de la leña cubierta en aceite, unas llamas surgieron, alimentándose de la leña seca. Ellas tomaron asiento en el sillón de cuero, una junto a la otra, observaban las lenguas de fuego crecer, el calor daba una confortable tibieza a la habitación. Ambas comenzaron a abrazarse y darse tiernos y profundos besos boca a boca, se comieron a besos, masajeando sus lenguas entre sí, devorándose, con pasión hicieron el amor al calor de la hoguera.

Las llamas crecían y crecían, delimitadas por el círculo de bronce, el humo escapaba arriba por la tronera, ascendiendo. Desde lejos, podía observarse el torreón de la alta chimenea de la catedral, lanzando nubes grises bajo la luz de la luna de plata de la negra noche. 




Historia Original Aquí.




Autor: Lilith       Adaptador: DarkSoul

ME CREÍA EL GIGOLÓ SUPREMO

Nunca lo había hecho a pelo, y menos en el trabajo, pero el tipo tenía buena casa, buen carro y me había dicho que me pagaría lo que fuera, así que pues pensé que tenía una mina de oro asegurada. Le puse lubricante en su culo y me puse en mi pene y así sin avisar se lo deje ir de una sola vez. El pego un grito que retumbó en la habitación, y sin darle tiempo a recuperarse empecé el mete y saca con velocidad frenética......


ME CREÍA EL GIGOLÓ SUPREMO
Nunca lo había hecho a pelo, y menos en el trabajo, pero el tipo tenía buena casa, buen carro y me había dicho que me pagaría lo que fuera, así que pues pensé que tenía una mina de oro asegurada. Le puse lubricante en su culo y me puse en mi pene y así sin avisar se lo deje ir de una sola vez. El pego un grito que retumbó en la habitación, y sin darle tiempo a recuperarse empecé el mete y saca con velocidad frenética.

[ADOLESCENTE] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [PENECTOMIA] [NULIFICACIÓN] [SECUESTRO] [ESCLAVITUD]


Categoria: Adolescente      Autor: DarkSoul





-“500 mil a la una… a las dos”.   
-“¡Vendido por 500 mil!” Oí decir a alguien mientras golpeaba una mesa con un mazo.           

La mordaza de bola en mi boca impedía que pudiera decir algo y la jaula donde estaba que pudiera escapar de ese sitio. Aún me encontraba incrédulo ante esa situación, no podía creer que me estuviera pasando. En ese momento acababa de ser subastado y vendido a otro hombre, un tipo viejo, gordo y de apariencia extranjera.

Varios hombres más chiflaron mientras la jaula donde estaba desnudo y solo con un collar en mi cuello estaba siendo bajada del escenario principal para subir a otro chico más joven que yo, en las mismas condiciones, lo más seguro que para ser vendido al igual que lo fui.          

Fui llevado a una camioneta donde me subieron en la parte trasera. Ahí otras dos jaulas ya esperaban. En una había dos niños, como de 10 años, en otra, un joven de mayor edad que yo. Los pequeños silenciados también con una mordaza de bola no paraban de llorar y sollozar, azotando la jaula como intentando desesperadamente abrirla para escapar. El otro joven y yo solo nos regresamos la mirada mutuamente, él, en ese momento bajó su mirada, demostrando pesimismo, en ese momento lo supe, no era un sueño, habíamos sido vendidos, éramos ahora propiedad de otro ser humano, fue entonces que mi cara se desencajó y no pude evitar llorar. Tras aproximadamente esperar una hora y con dos jóvenes de nuestra edad más en la camioneta, cerraron la puerta y ésta empezó su marcha.    

Mi nombre es Javier, tengo 17 años. Hasta hace unos días estaba estudiando el bachillerato (instituto). Desde más joven hacia mucho ejercicio por eso mismo tengo un muy buen cuerpo, debido a eso muchos gays se acercaban a mí, para pedirme favores sexuales, que me encargaba de hacer siempre y cuando me convencieran con una buena cantidad de dinero.       

Tenía una clientela nutrida, dos o tres veces por semana varios hombres me buscaban para hacerme cargo de sus culos. El que me probaba regresaba por más, además siempre me recomendaban con sus amigos. Precisamente ese fue el grave error, por el cual ahora estoy aquí.   

Un día un chico llegó a la escuela, quería un favor.    

-“Hola guapo, me han hablado de ti”. Me dijo tocándome el rostro.           
-“$ 5,000 y ni un centavo menos, a cambio te daré 4 horas de placer”. Contesté.
-“¡Vaya! Tú sí que vas al grano, eso me agrada”. Reviró mientras tocaba mi abdomen. 
-“Pero se nota que eres buena mercancía así que no discutiré”. Agregó.   

Caminamos hasta su auto, y manejó una distancia considerable, pensé que era lo mejor pues así no me vería gente conocida. Grave error de mi parte. Llegamos a una casa a las afueras de la ciudad, muy grande y lujosa. Si dejaba feliz a este putito podría sacarle mucho jugo, pensé. Bajamos del auto y entramos a la casa.  

-“¿Quieres algo de tomar bombón?” Me pregunto.     
-“Por ahora no… gracias”. Le dije mirando todo el interior de la casa.      
-“Ponte cómodo, es tu casa guapo”. Dijo mientras se acercaba a mí por la espalda.        

En ese momento beso mi cuello llevando sus manos a mi abdomen, recorriéndolo por completo, posteriormente levantó mi camisa quitándola y llevándola posteriormente a su cara para olerla con detenimiento.

-“Veo claramente que ya eres todo un hombre”. Dijo.           

En ese momento volteo hacia la cocina mientras yo quede ahí parado en la sala. En un punto donde él podía verme. Tomo una botella y se sirvió un trago mientras me decía

-“No seas penoso, ya te dije que es tu casa, ponte cómodo” Insinuó con una mirada masiva.  

Sabiendo que es lo que quería darme a entender me voltee hasta quedar frente a él, me desabroche los tenis, me quite los calcetines, para incorporarme y desabrochar mi pantalón, el cual lentamente lleve al piso junto con mis bóxer (calzoncillo), para quedar expuesto a sus ojos. Silvando como en gesto de aprobación el solo se limitó a verme desnudo.

Mi pene era de tamaño normal, unos 17 - 18 cm flácido, pero grueso. Puse mis manos tras de mí cabeza mientras estaba ahí parado, como incitándolo más, así que inmediatamente él se tomó de golpe su trago y se acercó a mí. Me tomó de la mano y fuimos a su habitación. Llegando hizo sentarme al borde de la cama donde empezó a mamármela hasta el fondo, sentía su nariz resoplando en mis vellos púbicos.           

-“¿Quieres lechita putito?” dije mientras miraba como se tragaba mi pene.          
-“Mhhhmmmm”. Dijo con mi pene llenando su boca como en señal de aceptación.       

Solo bastaron un par de minutos para que soltara varios chorros de mi leche en su garganta y boca, el cual bebió sin dejar una sola gota, lamiendo hasta los restos que había en su mejilla y los restos que también había en mi falo.     

-“¡Deliciosa!” Exclamó mientras empezaba a desvestirse.   
-“Ahora te toca a ti complacerme bebé”. Dijo mostrándome su culo.         

Acostándose en el borde de la cama, boca abajo, empezó a menear su trasero. Sabía lo que quería. 
Me acerqué y empecé a lamerme su culo, a comérmelo. El putito gemía como si estuviera en la gloria. Su culo dilataba con cada lamida que le daba.       

-“Métemela”. Dijo. 
-“Pónmelo con la boca”- Insinuando que me pusiera un condón.   
-“Házmelo a pelo”. Contestó.      
-“Sin condón no”. Le dije.
-“Te pago lo que quieras pero házmelo a pelo” Dijo mientras me daba un bote de lubricante. 

Nunca lo había hecho a pelo, y menos en el trabajo, pero el tipo tenía buena casa, buen carro y me había dicho que me pagaría lo que fuera, así que pues pensé que tenía una mina de oro asegurada. Le puse lubricante en su culo y me puse en mi pene y así sin avisar se lo deje ir de una sola vez. El pego un grito que retumbó en la habitación, y sin darle tiempo a recuperarse empecé el mete y saca con velocidad frenética.      

Sus gritos eran fuertes, al igual que el sonido de mis caderas chocando con sus nalgas, pero veía que lo estaba disfrutando al máximo. Mientras estaba en la faena besaba su cuello, mordía sus orejas, jalaba un poco su cabello o simplemente lo besaba en los labios. Veía en su cara un éxtasis supremo.

Tras unos diez minutos de embestidas bestiales aumente el ritmo un poco más hasta venirme en su interior, mientras el gritaba como loco sintiendo mi leche recorriendo su intestino. Me quede quieto besándolo en los labios hasta que poco a poco mi pene se puso flácido y salió lentamente de su culo, enrojecido y con hilillos de mi semen caliente escurriendo. 

Me recosté a su lado mientras el ponía su cabeza en mi pecho retomando el aliento, mientras tocaba mi cuerpo diciéndome:

-“Wow, eso se sintió magnifico”. Mientras besaba mi pecho.          

Durante las siguientes tres horas lo hicimos unas 5 veces más, y en todas me vine dentro de él, estábamos agotados pero el tenis una cara de satisfacción total. Tras quedarnos acostados un rato abrazándonos él se levantó y se fue a la cocina mientras yo aproveché a ir al baño de la habitación para ducharme. Estaba en eso cuando el entro con un vaso de jugo, el cual me ofreció.           

-“Estuviste maravilloso. Valdrás cada centavo”- dijo mientras reía (ahora entiendo el por qué de su risa)
-“Anda, bebé un poco para que te recuperes”. Dijo instando a que bebiera el jugo.        

Estaba completamente agotado y sediento por esa faena que me aventé. Así que lentamente me tomé el jugo. Asimismo mi amante temporal se unió conmigo en el baño, aprovechando a recorrer mi cuerpo con el jabón, aprovechando cada minuto que aún teníamos juntos. Al salir no sabía porque pero me sentía muy agotado, tanto que me senté en el borde de la cama, mientras sentía que un sueño abrazador me envolvía. Poco a poco fui perdiendo la conciencia hasta quedar profundamente dormido.

Al despertar me encontraba amordazado y amarrado en la cama. Por más que intentaba zafarme me era imposible. A mi lado se encontraba aquel tipo, con una sonrisa malévola dibujada en su rostro.         

-“Veo que ya despertaste”.          
-“Al parecer la droga tuvo efecto” Dijo con una voz irónica.           
-“Espero hayas disfrutado mucho la vida que llevabas, por qué se terminó”. Agregó.    

Al decir aquello sentía mi corazón explotar de miedo, pues pensaba que sería asesinado. Pataleaba intentando zafarme a como diera lugar sin lograrlo, al darme cuenta que mi lucha era imposible empecé a llorar.

-“Aaaw, los hombres no lloran querido”. Dijo con voz burlona.     
-“No te preocupes, no te haré nada que te haga daño, no me servirías así”. Agregó.       

En ese momento dos tipos entraron a la habitación con una caja plástica grande con varios agujeros, en la cual me metieron mientras forcejeaba y la cerraron. Por más que golpeaba la tapa está no cedía, y una oscuridad siniestra me cubría.     

-“Por el solo te podemos dar 200 mil”. Oí a alguien decir.    
-“Oh”.
-“Es más de lo que me dieron por el último”. Dijo aquel chico que me había engañado.
-“Bueno, este tipo tiene mejor cuerpo”. Dijo la otra persona.          
-“Y créeme, aguanta mucho, vale muchísimo la pena”. Agregó el perpetuado de mi situación. 

-“Bueno. Nos vamos, si tienes a alguien más ya sabes que hacer”. Termino de decir aquella otra persona mientras sentía que cargaban la caja conmigo en su interior.           

Intentaba gritar, pero al parecer nadie podía escucharme. Alcance a ver a través de uno de los agujeros y ya era de noche, no se veía gente pasar por las calles. Bruscamente me subieron a la cajuela de un auto y la cerraron.  

No sé por cuánto tiempo estuvieron manejando, pero se me hizo eterno. Cuando el auto se detuvo mi corazón estaba a mil. Se abrió la cajuela y lentamente me bajaron. Asomando mi ojo por el agujero no podía ver nada, seguís oscuro, pero esta vez sin casas, ni calle. Parecía que estaba en un lugar muy alejado. Pude ver una casa grande, entramos por un costado, por el jardín. Pude ver que era llevado a algo así como unas caballerizas, donde al abrir una de ellas fui puesto dentro y ahí me dejaron.

A la mañana siguiente me encontraba sin dormir, no sabía qué era lo que querían de mi, cuando escuché a alguien acercarse a donde me encontraba.        

-“Hay que empezar a preparar a este perro”. Oí decir a alguien.      

Sentí como la caja donde estaba se movía nuevamente, el trayecto no duro mucho. Aventaron la caja bruscamente al suelo, casi inmediatamente quitaron la tapa dejándome expuesto. La luz del sol de mediodía me enceguecía. Dos tipos muy grandes y corpulentos me sacaron de esa caja, aventándome al suelo. Inmediatamente tomaron una manguera y empezaron a rociarme con mucha presión.   

-“Asegúrate de lavar bien a este perro, si no el jefe se enojará” Dijo uno de ellos al otro que me rociaba con la manguera.    

El agua estaba helada, con mis manos y pies atados me era imposible salir de esa situación y de aquel lugar. Después de un par de minutos se acercaron nuevamente a mí, me pusieron un collar en el cuello con una placa. La placa tenía el número 12, para después llevarme a otro lugar, como un establo, al avanzar por ese establo logré ver algunas jaulas con muchachos en su interior y otras vacías. Algunos forcejeando por salir de su aprisionamiento sin fruto aparente, todos con un collar y una placa con número. Al llegar a una jaula vacía, mis cuidadores la abrieron, era pequeña, quitándome mis ataduras de pies y manos, violentamente, me metieron con exceso de violencia a ella, ya estando dentro un candado impediría que pudiera abrirla       .

Pasaban los días, y nosotros simplemente estábamos encerrados en nuestras jaulas. Aunque cabíamos perfectamente acostados y tenía la suficiente altura como para sentarnos no dejaba de ser una prisión de acero. Para comer nos servían la comida y el agua en unos tazones para perro, los cuales ponían al frente de la jaula. Esta misma tenía un hueco por el cual solo cabía la cabeza, así que para comer teníamos que ponernos de rodillas, sacar la cabeza y comer directamente del tazón, como un perro. Noté que algunos muchachos más pasaron por mí misma situación y fueron agregándose a esa abadía conforme los días pasaban.       

No recuerdo bien pero transcurrieron aproximadamente dos semanas desde que llegué. No sabía nada de mi familia, ni de que hacía en ese lugar. De repente oí un camión, el cual entró al establo.  Cuando los cuidadores se acercaron a mí, tomaron la jaula y la cargaron conmigo en su interior, aproximándose al camión. Cuando estuvieron en la caja trasera, me levantaron y me aventaron al fondo, deslizándome por el piso. Golpeé con otra jaula, deteniendo mi movimiento, un breve momento después sentí una jaula golpear mi jaula por el costado, era otro chico, y así sucesivamente. Había otros dos tipos arriba de la caja acomodando y apilando las jaulas, asegurándoles para que en la transportación no lastimarnos.    

-“¡Son todos!” Exclamó uno.       

Dándole unos golpes al camión, este arranco y se puso en marcha. No sé cuantos éramos pero fácil más de una treintena. Había desde niños pequeños, como de unos cinco años, hasta jóvenes de unos 24-25, pero sin duda la mayoría la conformábamos adolescente como de entre 15 y 18 años.  

Tardamos varias horas en el camión. Oíamos bullicio de ciudad en más de una ocasión pero no podíamos pedir auxilio. Las mordazas que nos habían puesto nos impedían gritar. Cuando finalmente se detuvo y las puertas de la caja se abrieron fuimos sacados uno por uno, y llevados a una bonita casa en una loma, en los suburbios de alguna ciudad que no reconocía. La extensa propiedad y la lejanía de la ciudad harían más que imposible que nos escucharan si gritábamos.           

Todos fuimos colocados en una estancia, donde nos desataron y nos quitaron la mordaza. Nos alimentaron y al terminar nos pusieron una mordaza de bola. A media tarde abrieron las puertas permitiendo el ingreso de varios hombres y mujeres que se nos quedaban viendo entre risas, caminando en un pasillo con jaulas a cada lado, observándonos como checándonos a detalle.

Cuando nadie más pasó, dos hombres se llevaron la primera jaula, un chico moreno como de mi edad, a través del pasillo hacia a otra habitación. Entraron y cerraron la puerta. La jaula nunca regresó, los que si regresaron fueron estos mismos tipos por otra jaula, un tipo rubio, con el cual hicieron lo mismo. Una a una, las jaulas fueron llevadas a aquella habitación hasta que llegó el momento en que yo fui llevado.           

-“Jaula número doce!” Dijo un presentador en un escenario mientras era llevado cerca de él.

-“Esta mascota tiene 17 años, todo un semental”. Continuaba diciendo mientras los tipos me ponían sobre una mesa a la vista de toda una multitud que me miraba maravillado.       

-“Vean que hermoso cuerpo tiene este lindo perrito, iniciaremos la subasta con 200 mil”. Dijo mientras golpeaba el borde de la mesa con su mazo       

¿Perro? ¿Acaba de decir que soy un perro? Mi mente estaba en shock, mil cosas pasaban por mi mente que ignoré por completo el hecho que la multitud pujaba por mi, para comprarme.        

-“500 mil a la una… a las dos. Vendido por 500 mil pesos. ¡Al afortunado caballero! Felicidades, pase por su mascota”. Dijo el vendedor mientras la multitud aplaudía y yo salía de mi shock para darme cuenta que acababa de ser vendido.        

Fui subido a una camioneta donde ya había varias jaulas esperando. Tras esperar un rato y algunas jaulas más, partimos. Estaba oscuro, y la camioneta se movía muy rápido. Pese a eso el trayecto fue largo. Todos lloramos durante el trayecto. Llegamos a algún lugar, fuimos bajados de la camioneta y metidos a una casa pequeña en algún lugar muy apartado de todo. Nos llevaron hasta una habitación donde había un tipo y una mesa grande.    


-“Aquí está el material, ya sabes lo que el cliente quiere”. Dijo el tipo que nos había comprado en la subasta

-“Empezaré a trabajar ahora mismo”. Le contesto el otro mientras se ponía una bata blanca.  
-“Te los dejo entonces, volveré por la mercancía en unos días”. Agregó nuestro comprador.   
-“Yo me encargo” Le contesto nuevamente aquel hombre..  

Aquel tipo estrechó su mano para inmediatamente salir de la casa.

-“Que buenos perritos me trajo ahora, lástima que deba convertirlos en perras”. Nos dijo a todos mientras se reía.          

Con ayuda de dos asistentes a su lado, primero tomaron la jaula de los niños la abrieron y sacaron a uno quien no dejaba de patalear. Al quitarle la mordaza de su boca empezó a gritar, llorando y pidiendo por su mamá.      

-“Grita lo que quieras cachorro, nadie te escuchara”. Dijo aquel tipo mientras se reía.  

Tomaron al niño y lo colocaron sobre la mesa, sujetándolo con fuerza mientras ponían una mascarilla sobre su nariz y boca.        

-“Respira hondo, vamos, eso”. Dijo el hombre.           

Poco a poco los movimientos del niño se empezaron a tornar lentos hasta que finalmente quedó dormido. Uno de los asistentes tomó una videocámara y empezó a grabar todo lo que pasaría. El tipo acomodo primero el collar del niño, haciendo que la placa se viera en el vídeo, nunca se lo quitó. Luego tomó un bisturí y lentamente hizo un corte en los huevitos del niño. Sacando los testículos del escroto de aquel niño los cortó hasta dejarlo castrado. Los otros muchachos y yo sacudíamos nuestras jaulas intentando zafarnos para salvar a aquel niño, pero fue imposible.          

Terminando de castrarlo la cirugía continúo. Lentamente cortó la piel del pene desde su base hasta la punta dejándolo expuesto. Nosotros no podíamos hacer nada más que mirar atónitos mientras la hombría de aquel inocente era arrebatada. Tras dos horas de cirugía donde antes había un pene ahora había una cavidad similar a una vagina.      

-“El siguiente paciente por favor”. Dijo el maldito degenerado.      

Tomando al otro niño, repitió de principio a fin todo el procedimiento. Ahora entendí todo. Entendía por qué decían que querían perras en lugar de perros. Ese era nuestro destino.
Nos querían como juguetes sexuales anormales.         

Al terminar con el otro niño, uno de los asistentes lo cargo hasta la jaula donde se encontraba su otro hermano. Porque hasta eso, nunca dejaron de meternos en la jaula, de tratarnos como unos viles animales.

-“Que lindas quedaron estás cachorritas”. Decía mientras su risa y la de sus ayudantes inundaban la habitación.

Salieron un rato, y tras un par de horas volvieron y sacaron de la jaula al chico con el que nos regresamos a ver en la camioneta al principio. Solo volteó a verme llorando. Intentaba escapar de los ayudantes de aquel médico sádico, pero estaba débil por la mañana alimentación que habíamos recibido. Al igual que los pequeños fue forzado a dormir por la anestesia y posteriormente todo rastro de virilidad que poseía desapareció, dando lugar a una vagina. 

Al acabar con él se acercaron a mi jaula, me sacaron de ella y aunque logré golpear a uno de mis captores otro logro someterme. Forzándome a subir a esa mesa, peleando por evitar respirar aquel gas, pero todo fue inútil. Lentamente mi cuerpo se fue entumeciendo y mi conciencia se perdió poco a poco.          

Al despertar un dolor muy agudo me oprimía en la entrepierna, sollozos y gritos se oían en la habitación. Al voltear a ver a la jaula vecina podía ver a uno de los muchachos gritar maldiciones mientras tocaba su parte baja, la cual ya no tenía nada. Al otro lado los niños decían que les dolía mucho y lloraban. Fue entonces que me toqué, y en efecto, había desaparecido. Mis huevos y mi pene ya no estaban. Solo podía sentir un hueco y una sonda saliendo de él. Lo único que hice fue llorar mientras gritaba de dolor y rabia.           

Han pasado varios meses ya. Mi nombre actual es Rocko y soy un perro mascota acompañante. En el prostíbulo donde me han mantenido mi tarea es complacer en todos sus caprichos a mi amo. Me han prohibido usar ropa, solo debo usar mi collar. Los clientes me adoptan (compran) por días, semanas o incluso un par de meses. El collar en mi cuello no se puede quitar. Para evitar escapar del prostíbulo le dicen a los clientes que me deben encadenar. Igual tengo insertado un chip que si me lograra escapar me encontrarían en un par de minutos, así que ya no hago el mínimo intento de hacerlo.

Ya estoy acostumbrado a tantas cosas; que me penetren por el culo, la vagina o la boca, ya sean humanos, perros u otros animales. Ha habido amos que solo me han dado de comer comida para perro así que me he llegado a acostumbrar. Uno, el otro día me llevo a una playa nudista con una correa, permitiendo que todo el mundo me viera. Mi vida ahora es ser una mascota, no tengo ninguna preocupación más.      

Al final de todo no es tan malo. (?)




Historia Original Aquí.




Autor: Zekyasha       Adaptador: DarkSoul

SECUESTRADO Y VIOLADO

Mi nombre Michel tenía 15 años cuando me sucedió lo que voy a contarles, yo era un alumno de instituto privado tenia padre y hermanos, un día salí de clases a las 2 de la tarde para abordar el autobús rumbo a casa, cuando baje del autobús, me encontré con que la calle que usaba usualmente para llegar a casa estaba cerrada por obas por lo que tome un ruta alterna de pronto se detuvo un auto a mi costado, del que bajaron dos hombres uno de ellos me agarra el otro me coloca un trapo húmedo en mi boca y nariz, no supe más......


SECUESTRADO Y VIOLADO
Mi nombre Michel tenía 15 años cuando me sucedió lo que voy a contarles, yo era un alumno de instituto privado tenia padre y hermanos, un día salí de clases a las 2 de la tarde para abordar el autobús rumbo a casa, cuando baje del autobús, me encontré con que la calle que usaba usualmente para llegar a casa estaba cerrada por obas por lo que tome un ruta alterna de pronto se detuvo un auto a mi costado, del que bajaron dos hombres uno de ellos me agarra el otro me coloca un trapo húmedo en mi boca y nariz, no supe más.

[ADOLESCENTE] [PENECTOMIA] [FANTASÍA] [PENE] [SECUESTRO] [ESCLAVITUD] [VIOLACIÓN]


Categoria: Adolescente      Autor: Anonimo & DarkSoul





Mi nombre Michel tenía 15 años cuando me sucedió lo que voy a contarles, yo era un alumno de instituto privado tenia padre y hermanos, un día salí de clases a las 2 de la tarde para abordar el autobús rumbo a casa, cuando baje del autobús, me encontré con que la calle que usaba usualmente para llegar a casa estaba cerrada por obas por lo que tome un ruta alterna de pronto se detuvo un auto a mi costado, del que bajaron dos hombres uno de ellos me agarra el otro me coloca un trapo húmedo en mi boca y nariz, no supe más.      

Cuando desperté me encontraba amarrado a una silla, amordazado, estaba desconcertado no sabía porque alguien quería secuestrarme no era parte de una familia de dinero, aparecieron dos hombres uno le dijo al otro ya despertó vamos a llamar al jefe, veo que el que llamo a ese tipo le dice al otro dijo el jefe que ya deposito el medio millón de dólares, depositara el resto cuando le llegue la mercancía, intuí que hablaban de mi pero me parecía extraño que pagaran esa cantidad por mí, además dijo uno de los tipos, “mañana madrugamos a llevarlo al aeropuerto privado allí nos esperan unos hombres que se encargaran de transportar la mercancía”, me asuste pues no sabía a dónde me iban a llevar.      

Así transcurrió la noche dormí muy poco, cuando amaneció aparecieron los hombres uno de ellos me agarro y subió al hombro me metieron al baúl de un carro y me llevaron anduvimos casi una hora, después siento que el carro se detiene me bajaron era un aeropuerto allí estaban dos hombres más uno de mis secuestradores le dice aquí está la mercancía como el jefe cumplió yo también, los otros hombres me subieron a la avioneta y uno me dijo “papi no te preocupes en unas horas vas a llegar a tu dueño pero vas a tener que dormir” el hombre saco una jeringa y me inyecto algo, no supe más. 

Cuando desperté habían pasado varias horas todavía estábamos en el avión tenía mi pantalón húmedo quizás me orine mientras dormía, el hombre se acerca dijo “ya despertaste, ya vamos a llegar a lo que va a ser tu nueva casa”, no entendía nada de lo que pasaba, sentí que aterrizamos los hombres me bajan y me suben al baúl de un carro andamos como una hora cuando abrieron el baúl me bajaron y todo era como un bosque, uno de los hombres me desata un poco los tobillos y dice bueno ahora hay que caminar, accedí estaba muerto de hambre y sed, caminamos dos horas cuando llegamos a una casa en medio del bosque, un hombre abre la puerta y entramos dijo el jefe los está esperando, entendí que era el que había pagado por mí pero no entendía que quería ese tipo de mí, entramos a lo que era su oficina me acuestan a un mueble y aparece el dichoso jefe un hombre como de 40 años bien vestido, dijo “les pago el flete fue un placer hacer negocios con ustedes”, los tipos se fueron ahora estaba en manos de otro.      

El tipo me empieza a manosear dice “hola”, mi corazón latía de temor, él llama a dos de sus hombres y les dice “instalen a mi huésped en la habitación que acondicionamos para él”. Los tipos me llevan cargando abren una puerta bajan escaleras era un sótano abren una puerta de metal y está muy oscuro prenden la luz los tipos me acuestan en la cama, desatan mis tobillos y los atan a los barrotes de la cama luego desatan mis muñecas y rápidamente las atan al cabecero de la cama los hombres se van y me dejan ahí un rato, cuando llega el hombre con una mujer joven me dice.

-“Como esta mi huésped”.

Me quita la mordaza y yo empiezo a pedir auxilio el hombre me agarra del mentón y me dice

-“No grites porque nadie te va escuchar estamos en medio del bosque en un sótano”.

Entonces le dije “porque me tenía ahí, que quería de mí”,

Él me dijo

-“te quiero a ti, a tu cuerpo, ahora soy tu dueño me perteneces porque pague por ti eres mi juguete y haré contigo lo que me plazca por eso es mejor que colabores si no te voy a tener que castigar”. “¿Entendido?”-

Le dije sin entender bien mi situación.

-“DEPRAVADO SUÉLTEME TE VOY A MATAR”.  Le grite.

El hombre me dio un puñetazo tan fuerte que reventó mi labio y dijo “veo que eres rebelde pero te voy a domar”, el hombre le dijo a la mujer que trajera comida y agua, ella acato la orden llego con una bandeja y ella me dio de comer en la boca tenía tanta hambre por lo que me comí todo.  

Cuando termine de comer el hombre le ordeno a la mujer que me quitara la ropa entonces ella me desabrocho la camisa luego quito mi correa, desabrocho mi pantalón agarro unas tijeras y destrozo mi pantalón luego mi bóxer dejándome completamente desnudo, la mujer trajo agua y jabón me empezó a echar agua y jabón el hombre manoseaba todo mi cuerpo bañándome me daba impotencia al saber que otro hombre me tocaba, después me secaron con una toalla, le dije al hombre que cuanto tiempo pretendía tenerme atado y no presto atención luego me dieron ganas de ir al baño, y les dije necesito ir al baño la mujer aflojo un poco las ataduras de mis tobillos y coloco un recipiente debajo de mí y me dijo ya puedes cagar y mear dijo el hombres evacue mi vejiga y mis intestinos luego la mujer me limpio con papel higiénico, cosa que nunca pensé que pasaría.   

La mujer me cepillo los dientes, el hombre solo observaba y dijo ella será la que te bañe, limpie y te de comer para eso le pago vas a permanecer atado todo el tiempo estamos lejos de tu país nadie te va a encontrar, le dije “¿qué me van hacer”, él me dijo todo a su tiempo, veo que trajo un sello de metal que ardía de lo caliente que estaba y me dijo “ahora como eres mío te voy a marcar”.

Le suplique muerto de miedo.

-“No por favor no lo haga”. Pero no me hizo caso alguno.

Saco el sello de metal de entre los carbones calientes le dijo a uno de los hombres que me sostuvieran fuerte y lo coloco en mi pecho, lo que me provoco tanto dolor que me desmaye, después empecé a insultarlos y el tipo agarro mi propia correa (cinturón) y me golpeo muchas veces dejándome casi muerto.           

Transcurrieron unos días yo seguía atado, la mujer me daba comida, me afeitaba la cara axilas y genitales y me bañaba cada día y medio estaba entumecido por la posición ya que no me podía mover mucho, un día el hombre llego se subió encima de mí, para empezar a lamber todo mi cuerpo cosa que me provoco mucho asco y agarro mis tobillos y los amarro a la cabecera de la cama quedando mi trasero a su merced empezó a meterme los dedos y después me violo.

Salvo algunas noches en que la mujer venia y me daba a una mamada o cabalgaba lo que me daba mucho placer debo admitir casi siempre era violado por aquel hombre que odiaba con todas mis fuerzas     

Esta rutina sucedió una y otra vez, pasaron varios años como dos estando ahí atado y torturado por ese hombre. De muchas maneras incluso una vez me hizo lamber su ano y me defeco en la boca mientras amenazo con cortarme mis huevos con una tijera si no me tragaba toda su mierda.

Pasaron algunos meses y una noche vino de nuevo con unos carbones ardiendo, de los que saco un gran cuchillo, la hoja brillaba de lo caliente que estaba, hizo que la mujer me diera una magistral mamada pero no dejo que me corriera, ella se saco mi pene palpitando a punto de estallar, que fue cuando fue tomado por el hombre y me dijo.

-“Bueno creo que es hora de tomar un pequeño recuerdo”. Dijo el hombre.

Luego con el cuchillo comenzó a cortar mi pene, el dolor fue terrible, la sangre broto a raudales y todo mi cuerpo se tenso a lo máximo grite y le suplique que se detuviera, pero no se detuvo hasta que cerceno por completo mi pene, castrándome. Luego me desmaye, llore por semanas por mi perdida, odiando a todo mundo en especial a ese hombre, trate de morir de hambre no deseaba seguir viviendo, pero poco a poco me fui haciendo la idea que ya no era un hombre de verdad.           

Un día luego que había aceptado mi nueva realidad el hombre entro y me inyecto, cuando desperté estaba en un hospital en México yo era de Venezuela tarde meses en recuperarme y regrese a mi país a seguir con mi vida, aunque convertido en un eunuco, marcado y sin posibilidad de placer como hombre por el resto de mi vida gracias a ese hombre que me secuestro y violo.




Autor: Anonimo & DarkSoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

EUNUCO EGIPCIO

Estaba dirigiendo un pequeño grupo de soldados. Nuestro propósito era atacar al general enemigo, con un ataque por la retaguardia. Habíamos evitado una colina y nos habíamos metido en un estrecho pasadizo, que emergía cerca de su cuartel principal. Estábamos cerca de usar nuestros arcos para intentar matar al general cuando nos encontramos delante de una unidad de caballería, que estaban alimentando a sus caballos antes de volver a la batalla......


EUNUCO EGIPCIO
Estaba dirigiendo un pequeño grupo de soldados. Nuestro propósito era atacar al general enemigo, con un ataque por la retaguardia. Habíamos evitado una colina y nos habíamos metido en un estrecho pasadizo, que emergía cerca de su cuartel principal. Estábamos cerca de usar nuestros arcos para intentar matar al general cuando nos encontramos delante de una unidad de caballería, que estaban alimentando a sus caballos antes de volver a la batalla.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [PENECTOMIA] [NULIFICACION] [ABLACION] [GUERRA] [ESCLAVITUD]



Categoria: Hetero      Autor: Beynazura





Estaba dirigiendo un pequeño grupo de soldados. Nuestro propósito era atacar al general enemigo, con un ataque por la retaguardia. Habíamos evitado una colina y nos habíamos metido en un estrecho pasadizo, que emergía cerca de su cuartel principal. Estábamos cerca de usar nuestros arcos para intentar matar al general cuando nos encontramos delante de una unidad de caballería, que estaban alimentando a sus caballos antes de volver a la batalla.

Cambiamos nuestro camino, pero uno de ellos nos vio, por lo que no tuvimos más remedio que entablar batalla, pero el lugar no estaba a nuestro favor, o por supuesto que matamos a muchos de ellos antes de llegar a nosotros, y rápidamente los caballos estaban pisoteándonos, cuando recibí un corte de espada a través de mi hombro. De algún modo la hoja se rompió así que la hoja se mantuvo en la herida. Finalmente, la unidad de caballería se alejó de nosotros y descubrí que la mayoría de mis hombres perecieron en el ataque. Intentamos continuar nuestra misión, pero como fuimos descubiertos, una nueva unidad vino a nosotros. Me desplomé después de ser golpeado por una flecha en la próxima batalla.

Cuando me despierto, estaba atado en una cama.

-“Tu hombro ha sido curado del corte de la espada como por la flecha” Dijo el hombre que estaba junto a mí.
-¿Dónde estoy?

-“Ha perdido la batalla, eres prisionero, pero tu bravura se ha reconocido”.
-“¡Así que!”
-“Tendrás el cuidado que se reservan para los oficiales superior”. Dijo el hombre.

Una mujer vino, y le contó algo al hombre.

-“Vassilia quiere saber si puedes caminar un poco, así que estarás desatado, pero no intentes escapar" Dijo el hombre.

La mujer me sonrió. Pude levantarme pero fue difícil.

-“Has perdido muchas de tus fuerzas viriles”. Dijo ella.

No entendí lo que significaba. Pero Vassilia vino a mí y me ayudó a caminar alrededor de la tienda. El hombre estaba traduciendo lo que me estaba diciendo.

-“Eres un hombre fuerte. Te lo haré mañana. Será una prueba más que tendrás que pasar. Te darán algo de carne esta noche”. Dijo el hombre.

Al principio no lo entendí. Y mis tobillos fueron esposados ​​a una gran piedra en medio de la tienda.

Al día siguiente por la mañana, el hombre me ayudó a levantarme y me llevó a otra cama. Estaba medio sentado, y mis piernas estaban atadas en cada lado así que mis muslos estaban abiertos y mi pene y huevos expuestos. Tenía las manos atadas a los lados de la cama.

Vassilia me dio algunas hojas para masticar. El hombre se fue. Ella vertió un poco de líquido aceitoso en mi pene y huevos, para comenzar a frotar esa zona. Mi pene de erigió, pero parecía no molestarle. Pero cuando ella vino con una navaja de afeitar comencé a gritar, Pero ella me mostro que ella deseaba solo afeitarme la entrepierna. No tenía otra opción que dejarla hacerlo. Ella me dio más hojas y comenzó a darme una mamada. Como estaba haciendo mucho ruido, ella vino con un pedazo de madera con la que me amordazo, y luego continuó la mamada. Tenía la esperanza de que ella me dejase penetrarla, pero ella sólo me hizo venirme en su boca.

Volvió con un largo palo de madera que enfundó dentro de mi pene. Empecé moverme ansioso y traté de mostrarle que no disfrutaba de eso. Pero su señal me tranquilizó. Pero siguió introduciendo el palo hasta la base de mi pene. Luego amarro un cordón alrededor y lo apretó. Ella aseguró que era para anclar el palo. No podía moverme, no podía gritar, pero tenía un gran dolor. Cuando se detuvo, mi pene se desinflo por lo que no era más grueso que el bastón. Yo estaba sudando pero a ella pareció no importar decir algo y poner su mano en mi vientre.

Ella me dejó así por unos minutos, y volvió con un tazón lleno de brasas resplandecientes. Tomó una espada y la pasó por encima de las brasas y la pasó sobre el cordón cortando tanto el encaje como mi pene. Ella giró el palo y coloco el falo sobre mi vientre. Entonces ella cortó el palo, así que una parte estaba en el palo mientras que la otra estaba todavía en mi entrepierna. Ella aplicó un palo de metal que estaba en las brasas en la base de mi eje cortado. Quitó el cordón y no salió ningún flujo de sangre. Luego aplicó otra barra de metal en mi entrepierna. El dolor me hizo desmayarme.

Me desperté en la cama anterior. El hombre estaba cerca de mí. Explicó que aquello se hacía a todos los prisioneros derrotados. Él me ayudó a caminar fuera de la tienda y mostrarme los carros llenos de penes cortados. Cuando le pregunté en qué me convertiría, me explicó que me venderían como un esclavo, le grité que era bárbaro, me mostró su entrepierna, vi que no tenía pene. Era el esclavo de Vassilia. Vassilia era un doctor que el ejército utilizaba para la castración porque la mayoría de los otros hombres que eran castrados no sobrevivían a menudo. El hombre dijo que si tenía algún problema podría ir ver a Vassilia.

Me incliné rápidamente para usar mi agujero orina.

Unos días más tarde llegó una chica rubia árabe y después de recorrer el campamento me miró.

- "¿Eres el hombre lucho contra una unidad de caballería?"
-¿Lo eres? ¡Supongo que lo soy! Le dije.

Y me fui con ella. Su amo me había comprado, como fue escrito la esclava de metal en mi muñeca.

Yo iba a comandar la sección de seguridad de un harén. Como eunuco se me permitía ir tanto dentro como fuera del harén. Los soldados que mandaría no eran eunucos, por lo que no se les permitía entrar en el harén. Samia había sido secuestrada, debido a su color de cabello, pero como ella luchó para no convertirse en una de las concubinas, ella llegó a ser un eunuco femenino, por lo que se le permitió viajar dentro y fuera del harén también. Estaba trabajando para la seguridad del harén también. Dijo que teníamos que compartir la misma habitación. Lentamente, ella me enseñó su  idioma. Como compartimos la habitación rápidamente vi que su entrepierna estaba cosida cerrándola, como eran la de los eunucos mujeres.

Nos apreciamos inmediatamente y una tarde ella me preguntó cómo me sentía de mi castración. No fue fácil porque todavía tenía deseo, pero era incapaz de darse cuenta de nada. Era lo mismo para ella. Y empezamos a acariciarnos algunos minutos algunas noches. A Samia le gustaba cuando jugaba con su pecho, y me pareció muy agradable cuando jugaba con mi escroto y huevos. Nos tomó cerca de seis meses para encontrar una manera de conseguir un orgasmo. El camino no fue fácil y necesitábamos horas para alcanzar el orgasmo.

Un día, Samia me mostró un cinturón con dildo que había recibido de otro eunuco que estaba a cargo de entregar tales juguetes para las esposas del amo. Ella insistió en penetrarme, diciendo que muchos hombres castrados conseguían placer de ese modo. Al principio fue difícil, pero debo admitir que me gustó. Me avergonzaba, pero Samia me explicó que era normal que ya que no era un hombre, sino un eunuco, y que tenía que aprender los placeres de los eunucos. Ella dijo que le gustaba por el culo también, pero no me lo dijo como para que se lo hiciera. También aprendí a chupar penes de madera. Por supuesto que no habría hecho eso antes de perder mí pene. No sabía si me complacía la cosa por la vergüenza de hacerlo, o si la vergüenza provenía del placer que obtuve. Samia y a mí también nos gustaba ver el semen salir a través de mi agujero de orina.

Un día Samia me ató las manos en la espalda antes de acariciarme, y me llevó cerca del orgasmo, pero se detuvo y mostró un dilido con la me empalo. Me dio vergüenza, pero no tenía otra opción. Me vine con fuerza. Y a partir de entonces usualmente uno de nosotros penetra al otro.

Una noche estaba atado, alguien vino por nosotros porque había una pelea entre dos de las esposas del amo. Fue Elbarán el Eunuco el que le proporcionaba los juguetes a Samia. Me vio atado, y ayudó a Samia a desatarme. Samia y yo separamos a las esposas y las encerramos en la celda del Harem, y nos preparamos para explicar al maestro lo que pasó. Elbarán nos ayudó, ya que era el único testigo. Una vez que el informe estaba listo, Elbaran nos preguntó qué estábamos haciendo. Nos volvimos rojos, pero Samia explicó. Elbaran parecía interesado y me preguntaba si podía mostrarle mis genitales como nunca había visto un Eunuco de guerra antes. Poco a poco terminamos desnudos de nuestros genitales. Samia explicó que solo cosía a diferencia de la mayoría de las hembras eunucos que también pierden el clítoris y los labios.

Elbarán explicó que perdió sus huevos al principio de su pubertad, por lo que su cuerpo se mantuvo cerca al de un niño, con una voz demasiado baja, sin vello, y un pene pequeño que casi nunca estaba duro, pero también tenía una libido muy bajo. Como pedimos todos nos despertamos, y lo vi duro, su eje era todavía pequeño. Le expliqué que mi libido era el mismo, pero que tenía muy pocas maneras de experimentar un orgasmo. Elbarán pidió participar en nuestro juego esa noche, y finalmente me ataron, y me encontré chupando el pequeño pene de Elbaran  Samia estaba acariciando mis huevos. Después de atar a Samia. Elbarán nos sodomizo, aunque su pene no estaba duro y lo suficientemente largo para eso.

Desde aquella noche Elbarán vino a menudo a participar en nuestros juegos. Varias veces me había visto obligado a dejarlos jugar solos, ya que un dolor intenso provenía de mi agujero de orina. Elbarán miraba mi entrepierna con envidia, y estaba imaginando que ya no tenía ningún pene. Estábamos jugando juntos cuando una de las esposas del maestro nos descubrió. A la mañana siguiente el maestro nos pidió que visitáramos nuevamente a Vassilia.

Ella nos explicó que tenía que quitar el eje de Elbarán, los labios de Samia, el clítoris y mis huevos. Estábamos desolados. Pero ella explicó también, que ella podría intentar un experimento para nosotros. Así que nos convenía que Vassillia nos construyera unos labios para enmascarar nuestro orificio de orina, así que nuestra entrepierna sería como la de una mujer. Esto tomaría tiempo, y durante este tiempo Samia tendría su entrepierna libre.

El tiempo que pasamos con Vassillia nuestros juegos fueron mucho mejores ya que Samia ya no era un eunuco. Elbarán trató de penetrarla, y perdió su pene al día siguiente. Los días después de que Vassillia nos construyó algunos labios fueron difíciles, pero ella explicó que estos labios nos ayudarían a evitar el dolor en el agujero de orina que había tenido. Después de que Samia fue procesada, ella parecía feliz, diciendo que ella como nosotros ahora. Pero todos sabíamos que ella era la que más había perdido.

Una vez de regreso a nuestro Amo, Realizamos nuestros juegos de nuevo. Nos llevó más tiempo el orgasmo. Echo de menos el pene de Elbaran, pero era feliz siendo como era. Por supuesto rápidamente nos descubrieron otra vez. El Amo explicó que era suficiente, Nos dijo que nos matarían. Pero Samia no estaba ahí. Aprendimos que ella nos vendió al Amo.

Dos días más tarde, Elbaran y yo teníamos dos penes enormes en nuestros culos. Debíamos ser empalados lentamente. El palo era lo suficientemente grande por lo que tuvimos que estar de pie en las puntas de los pies. Cada vez que aflojábamos el dolor era insoportable.

Un lazo estaba delante de nosotros. Samia vino y se disculpó. A ella le pusieron un lazo alrededor del cuello. Luego, la levantaron lentamente delante de nosotros hasta que las puntas de los pies apenas tocaban el suelo.

Al mediodía, Samia seguía luchando por respirar y Elabarán, que estaba gordo, había puesto el talón en el suelo. La sangre corría por sus pálidas piernas. Yo estaba sobre mis dedos de los pies, pero cerca del agotamiento.

A la caída de la noche, Samia estaba muerta, y Elbaran todavía estaba respirando, pero estaba poco a poco colapsando, Estaba cerca de su muerte. Había aceptado el dolor de poner mi tacón en el suelo; Tuve todavía largas horas de dolor antes entregarme a mi muerte. Debo decir que aprecié mi vida sexual como un eunuco de guerra.




Historia Original Aquí.





Autor: Beynazura       Traductor: DarkSoul

XAMADRON

Ximadron no podía hacer nada para ocultar su blanco pene sin circuncidar ya que sus brazos estaban encadenados por sus muñecas a la espalda, un hombre termino por ofrecer una gran suma por él, para luego ser conducido junto a otros esclavos a un enorme palacio, cuyo dueño era el hermano del sultán, tres hombres mucho mayores que Ximadron fueron comprados con él quienes fueron formados para ser revisados luego un hombre negro totalmente desnudo, con un impresionante miembro con poco vello conducía a cada nuevo esclavo hasta un hombre de barba larga pelirroja ......


XAMADRON
Ximadron no podía hacer nada para ocultar su blanco pene sin circuncidar ya que sus brazos estaban encadenados por sus muñecas a la espalda, un hombre termino por ofrecer una gran suma por él, para luego ser conducido junto a otros esclavos a un enorme palacio, cuyo dueño era el hermano del sultán, tres hombres mucho mayores que Ximadron fueron comprados con él quienes fueron formados para ser revisados luego un hombre negro totalmente desnudo, con un impresionante miembro con poco vello conducía a cada nuevo esclavo hasta un hombre de barba larga pelirroja .


[ADOLESCENTE] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [PENECTOMIA] [NULIFICACIÓN] [ESCLAVITUD]


Categoria: Adolescente      Autor: DarkSoul





Duog el fiel guardia real de la casa Aldraní corría por el bosque espeso aquella noche, era seguido de cerca por dos de sus hombres de mayor confianza, que a si vez protegían a un bello adolescente de 14 años rubio de ojos azules y piel muy blanca, huían de la caída de la capital de su país, habían logrado huir por un pasadizo secreto, pero apenas estuvieron fuera de las murallas empezaron a ser perseguidos por el enemigo, tres  de los valientes hombres de Doug ya  habían dado sus vidas para que ellos escaparan hasta ese punto.

De pronto el joven adolescente fue arrojado al suelo por Doug al tiempo que una lluvia de flechas volaron por el aire matando a otro de los protectores del joven príncipe, Doug y su último hombre se enfrascaron en una lucha de espadas el adolescente también saco su espada pero solo para defenderse, no participaba en la acción, Doug fue el último en caer no sin antes acabar con seis enemigos pero eran demasiados, el príncipe trato en ir en su ayuda pero recibió un fuerte golpe que lo dejo sin sentido a merced de sus captores.

Se había ordenado su muerte pero en lugar de eso fue despojado de sus finas ropas y llevado hasta una caravana árabe donde fue vendido como esclavo, para ser llevado lejos de su tierra y dado por muerto Xamadron fue bien alimentado y hasta en cierta manera bien tratado por los comerciantes de esclavos un espécimen como ese adolescente de seguro les iba a dar buenas ganancias una vez que llegaran a su destino, durante meses la caravana avanzo primero por bosques, luego por suelo semi áridos hasta caminar por dunas de arena durante meses bajo el inclemente sol del desierto.

El viaje duro 11 largos meses hasta que por fin la caravana llego a su destino, para ese momento Xamadron ya de 15 años vio por primera vez la magnífica ciudad árabe nunca pensó que pudiera existir algo así en el mundo, su primera noche en aquella magnifica ciudad, fue obligado a dormir encadenado en un sucio calabozo dos días después fue conducido al mercado de esclavos donde antes de subir al pódium donde iba a hacer ofrecido fue desnudado sus rizos dorados sobre su pene hicieron que cuando era vendido todas la miradas estuvieran centradas en sus genitales expuestos.  

Ximadron no podía hacer nada para ocultar su blanco pene sin circuncidar ya que sus brazos estaban encadenados por sus muñecas a la espalda, un hombre termino por ofrecer una gran suma por él, para luego ser conducido junto a otros esclavos a un enorme palacio, cuyo dueño era el hermano del sultán, tres hombres mucho mayores que Ximadron fueron comprados con él quienes fueron formados para ser revisados luego un hombre negro totalmente desnudo, con un impresionante miembro con poco vello conducía a cada nuevo esclavo hasta un hombre de barba larga pelirroja y turbante blanco que observaba a cada hombre por unos segundos.

Luego tomaba su pene o huevos y con un rápido movimiento de una espada curva muy delgada los cortaba, seguido de un escalofriante grito del recién creado eunuco, por lo general el hombre cortado de desmayaba casi enseguida y era arrastrado por el negro hacia un lado para traer a otro hombre, mientras el hombre de la barba, limpiaba la espada, uno a uno los hombres mayores recién comprados fueron cortados y solo quedo Ximadron que fue conducido ante el hombre de la espada completamente encadenado trato de ser valiente pero cuando el hombre tomo su pene con su mano izquierda la fuerza de su piernas se esfumo y cayó de rodillas.

El cortador rio feliz de ver como el adolescente temblaba, el negro solo cruzo los brazos para quedársele viendo con una expresión de enojo, el cortador le dijo entonces al negro.

-“Lleva al pequeño con Yajaira, su excelencia se ha enterado que antes era un príncipe y quiere darle un último placer según su rango antes de que sienta el filo de mi espada”. Dijo el cortador

El negro solo lo miro para luego levantar a Ximadron del suelo lo puso sobre su hombre y se lo llevo por los lujosos corredores hasta una habitación en donde lo dejo sobre un diván a un costado de una amplia pileta de agua caliente.

Antes de marcharse el negro le quito sus cadenas, liberando sus piernas y brazos pero le dejo el collar de hierro en su cuello que indicaba que era aun un esclavo, luego se marcho dejando al adolescente solo sintiéndose aliviado de no haber sido cortado, aunque dado que el negro como el cortador hablaron en árabe no entendió que aun no estaba fuera de peligro, pero en ese momento respiro con alivio de seguir siendo un hombre.

Su tranquilidad duro poco de pronto una puerta se abrió y una mujer entro portando una caja con ella pero lo que llamo la atención de joven y desterrado príncipe es que ella iba completamente desnuda, Ximadron era virgen y nunca antes había visto una mujer completamente desnudo y menos una tan hermosa que debía ser de 16 o 17 años, ella se le quedo mirando por unos segundos antes de bordear la pileta para llegar a donde estaba, cubriéndose sus genitales con sus manos, apenado de ser visto por una mujer completamente desnudo.

La joven le dijo al apenado rubio como atractivo adolescente poniendo una de sus manos entres su pequeños pero redondos senos para indicar que se refería a ella.

-“¡Yajaira!” Dijo ella sonriéndole.

Ximadron entendió que ese era su nombre por lo que respondió de la misma forma poniendo una de sus manos sobre su pecho.

-“Ximadron”. Dijo descubriendo uno de sus testículos al hacerlo.

Los ojos de la bella chica no pudieron evitar mirar la parte descubierta de la masculinidad del adolescente ante ella, Ximadron se percato de inmediato y de nuevo coloco su mano en su entrepierna para cubrir sus genitales de nuevo y su rostro estaba que brillaba de lo rojo que se puso.

Ella dejo la caja que llevaba lo que dejo a la vista de Ximadron la entrepierna de ella que extrañamente no tenía ni un solo vello en comparación de el cuya entrepierna estaba llena de vello púbico dorado, ella se le acerco hasta que sus pezones rosaron el pecho del adolescente que se quedo paralizado sin saber qué hacer, luego sintió como sus senos se aplastaban contra su pecho al tiempo que ella lo besaba en los labios tiernamente, aquel beso rápidamente fue correspondido.

Cuando sus labios se separaron Ximadron se sentía en el paraíso, ella lo tomo de la mano y se lo llevo a la pileta donde ella se sumergió invitando a que él hiciera lo mismo, cosa que no tardo en hacer, el agua estaba tibia justo en una temperatura agradable, el rubio adolescente sumergió su cuerpo en aquellas aguas, mientras la joven comenzó a frotar su cuerpo con esencias que en su vida había olido o usado en sus baños, Xunadron sentía muy rico sentir las suaves manos de aquella belleza sobre su húmeda piel, de repente ella le hizo poner de pie.

Yajaira, se sorprendió al ver el pene del bello rubio en erección, Ximadron trato de cubrir su erección con su mano pero ella se lo impidió, lo tomo con una de sus manos y corrió su prepucio detrás de su glande color rosado, estaba lleno de esmegma ya hacía tiempo que no tomaba un baño, pero ella se lo retiro con cuidado con sus dedos para lavar luego su glande con tanto cuidado que casi hizo venir al adolescente que estaba experimentando sensaciones nunca antes sentidas en su vida, que le eran muy placenteras.

Luego de bañarlo y limpiarlo muy bien, incluso recortar algo de su vello púbico Yajaira le hizo salir de la pileta para secarlo muy bien, luego lo llevo a una diván donde lo hizo sentar, el pene de Ximadron aun continuaba en completa erección, duro como nunca antes, tanto que incluso le dolía un poco, de la punta no dejaba de salir liquido pre seminal que formaba un erótico hilito transparente colgando de la punta de su glande, que ella sacando su lengua se lo fue tragando poco a poco hasta terminar dándole un largo lengüetazo al glande de Ximatron que gimió de placer.

Fue ella la que tomo la iniciativa; lo tomo de la mano que estaba sobre su pierna y la puse sobre su lampiña vagina que hizo sentir a Ximatron por primera vez el calor del sexo de una mujer, después de eso, Ximatron se lanzó de lleno a los placeres de la carne, la besó lujuriosamente mientras introducía sus dedos en su vagina como ella le indico mientras ella masturba su pene duro con su mano bajando hasta sus huevos.  

El pene de Ximatron no era muy grande pero si dura y vigorosa como un roble, Yajaira tenía muchas ganas de chupársela, le apetecía muchísimo, así que fue hacia él y se lo introdujo en la boca por completo, lo que hizo que el adolescente diera un largo gemido y casi se corrió pero ella hábilmente evito que pasara apretando sus huevos con fuerza evitando por medio del dolor que se corriera.

Ella le hizo acostarse sobre el diván y sin sacar su pene de su boca, se puso encima de él para colocarle su entrepierna sobre su boca e indicarle que le lambiera con su lengua su vagina, lo que Ximatron comenzó a hacer sin demora recorría con fruición toda su rajita; lamía con ansia su clítoris mientras con sus dedos friccionaba su vagina; incluso metiendo su lengua lo mas que podía dentro de ella, que la hizo gemir de placer más de una vez.  

Nunca sospecho ella que ese chico virgen pudiese darle tanto placer, él estaba tremendamente excitado; por lo que sabía que en el momento en que la penetrase se correría de la excitación, así que Yajaira no espero mas, deseaba sentir su leche, acercó su pene a su húmeda vagina pasando su glande por los candentes labios de su sexo, rosando la entrada de su vagina, como si un potente aspirador lo hubiese absorbido de golpe, se lo introdujo totalmente dentro de ella.         

Fue el delirio, Yajaira dio un grito de placer y le clavo sus uñas en el diván ella comenzó a moverse a bombear violentamente su pene dentro y fuera de su vagina y en pocos segundos como lo pensó vació su espeso semen lo más hondo que pudo de sus entrañas ayudado por los espasmos que su vagina producía gracias a un salvaje orgasmo que estaba teniendo también en ese momento.        

Durante un largo rato se quedaron inmóviles, con los ojos cerrados, disfrutando de los remanentes del inmenso placer que se habían proporcionado, hasta que poco a poco fueron recuperando la sensación de realidad.       

Él pene de Ximadron continuo dentro de su vagina a pesar de que se iba corrido seguía duro; en ningún momento perdió su firmeza. Ella lo besó, mientras las manos de Ximatron acariciaban sus pequeños senos que eran los más bellos que había conocido, y eso le fue devolviendo vigor al adolescente cuyo pene comenzó a moverse dentro de ella, no paso mucho rato hasta que volvieron a darse sus movimientos rítmicos, solo que esta vez más calmados que la vez anterior.         

Yajaira luego de un rato se tumbó sobre la cama e hizo que Ximatron se pusiera encima ella, que de nuevo la penetro, para seguir moviéndose y abrazándola hasta alcanzar una salvaje excitación; lo que lo hizo alcanzar un acelerado ritmo con ella tumbada bocabajo a él encima golpeando sus nalgas hasta que sus cuerpos, de nueva cuanta estallaron en un descomunal orgasmo que los dejó exhaustos sobre la cama un tiempo indefinible, con una descarga aun mayor por parte de Ximatron en el interior de ella que la hizo sentir como un torrente cálido en su interior.

Continuaron teniendo sexo hasta que ambos se quedaron dormidos agotados por completo Ximatron estaba feliz, pero su ensoñación no duro mucho fue despertado por el negro de antes, que lo encadeno de nuevo, para llevarlo de nuevo frente al hombre de barba pelirroja, de nuevo Ximatron tembló y suplico sin que ninguno de los dos hombres entendiera ni una sola palabra de lo que les decía.

-“Por favor no me corten, no quiero ser un eunuco, estoy seguro que pueden pedir un buen rescate por mí, por favor no me corten”. Dijo  con desesperación Ximatron

Incluso pese a ser un príncipe orgulloso se puso de rodillas para implorar por su virilidad, en verdad no deseaba ser cortado no luego de saber el placer que podía obtener de ellos, hubiese sido mejor ser cortado sin saber que era estar con una mujer, ahora pensar que nunca volvería a sentir aquel placer lo mantenía aterrado suplicando patéticamente ante el hombre que sostenía la espada.

El negro lo levanto y sujeto mientras el cortador tomo su pene y huevos, los cuales estiro con fuerza y antes de que pudiera hacer algo, la espada rasgo el aire y Ximatron sintió una inmediata tremenda punzada en su entrepierna, fue como si mil mulas lo patearan en los huevos.

Bajo la mirada aterrado y vio como la sangra brotaba de su entrepierna, con su pene y huevos que tanto placer le dieron unas horas atrás ahora estaba sangrando en el mano del cortador, luego todo se le volvió negro, se desmayo.

Paso tres días delirando ardiendo en fiebre pero logro sobrevivir, y desde ese momento paso a formar parte de la guardia del harem personal del hermano del sultán, a Yajaira nunca la volvería a ver y siempre en sus sueño se imagina que de nuevo esta con ella gozando de su pene endurecido que ya no tiene bien dentro de su húmeda como apretadita vagina. 


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Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

VIOLENTO CORTE

Mi nombre Ana, aunque no creo que ese nombre recibí al nacer, a mis padres si es que aun viven nunca los conocí, desde que tengo memoria he vivido en esta mansión en donde el dolor y el sexo son la norma, desde pequeña era usada para complacer los más degradables placeres humanos, nunca jugué como una niña o niño normal apenas se me enseño a leer y solo podía ver una hora televisión programas que me eran controlados, mi habitación era y sigue siendo una pequeña celda con una colchoneta y un escusado de metal......


VIOLENTO CORTE
Mi nombre Ana, aunque no creo que ese nombre recibí al nacer, a mis padres si es que aun viven nunca los conocí, desde que tengo memoria he vivido en esta mansión en donde el dolor y el sexo son la norma, desde pequeña era usada para complacer los más degradables placeres humanos, nunca jugué como una niña o niño normal apenas se me enseño a leer y solo podía ver una hora televisión programas que me eran controlados, mi habitación era y sigue siendo una pequeña celda con una colchoneta y un escusado de metal.

[TRANSEXUAL] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [PENECTOMIA] [ESCLAVITUD] [TORTURA] [FEMINIZACIÓN] [VAGINOPLASTIA]


Categoria: Transexual      Autor: DarkSoul





Mi  nombre es Ana, aunque no creo que ese nombre recibí al nacer, a mis padres si es que aun viven nunca los conocí, desde que tengo memoria he vivido en esta mansión en donde el dolor y el sexo son la norma, desde pequeña era usada para complacer los más degradables placeres humanos, nunca jugué como una niña o niño normal apenas se me enseño a leer y solo podía ver una hora televisión programas que me eran controlados, mi habitación era y sigue siendo una pequeña celda con una colchoneta y un escusado de metal.

Naci hombre pero me hicieron vestir y comportarme como una niña y luego una mujer pese a mis genitales, nunca conocí lo que era ser un varón, siempre use ropa de niña y luego de mujer, mi primera tanga me la dieron a los 12 años cuando comencé a prestar servicios orales a los hombres que se me indicaban, ¡escapar!, ¿a dónde? La única vida que siempre he conocido es esta además nunca he salido más lejos que un jardín dentro de la mansión, ni siquiera sé es que donde estoy y como llegar a ese lugar.

A los 11 comencé a recibir inyecciones de alguna clase cada dos semanas, poco a poco mi pecho una vez lizo comenzó a crecer con forma redondeadas, me comenzaron a crecer senos, a los 14 años ya tenía senos bien definidos con pezones diminutos de color rosa pero con senos aun pequeños que concordaba con mi complexión delgada, con cintura estrecha y nalgas paraditas comencé a recibir el acoso de los clientes no solo de mirada sino también de tacto, ese mismo años fui sometido a un tratamiento laser que retiro todo el vello de mi cuerpo de mis ojos para abajo para siempre.  

Mis pezones cabello que me llega aun hoy hasta mas debajo de los hombros, contrastan con mi piel en extremo blanca dado que rara vez salgo al sol, mis ojos azules y mi rostro moldeado con incluso algunas pequeñas cirugías plásticas era a los 15 años las de una adolescente en la flor de la vida, pese a haber chupado, lambido no solo penes, sino vaginas y anos en incontables ocasiones hasta ese momento aun era virgen excepto oralmente pero eso estaba por cambiar como ya dije las miradas de los hombres me comían literalmente mientras me paseaba solo en tanga por el gran salón de la mansión durante las fiestas de mis amos.

Aquel día poco después de cumplir 15 años mis Amo me trajeron ropa muy sexy y me ordenaron ponérmela pues esa noche debía dar un servicio especial, la tanga era especialmente pequeña aunque trate de ocultar mi pene echándolo hacia atrás entre mis piernas presionaba tanto que era muy incomodo pero de algún modo pude lograr que no se me notara que tenía algo entre mis piernas, era toda una linda señorita; me sentía una zorrita, coqueta, sugerente para quien me viera, aunque aún ningún chico lo había hecho por completo.          

Todo mi atuendo decía que era una chica en busca de sexo, me vestí frente al espejo sin perder ni un instante de mi transformación, me movía lo más femenina que podía, bailaba frente al espejo, me tocaba mi culito chiquito pero redondito todo el tiempo, mi abdomen, mis pequeños senos, recuerdo que hasta ¡me besaba a mí misma en el espejo! No cabe duda que era toda una señorita que deseaba que le hicieran el favor de hacerla mujer. 

Me maquille para verme más natural y más linda con poco maquillaje; no tenía peluca pero dejaba mi cabello largo a propósito para poder peinarlo con diademas o ligas y de la manera más femenina posible; cuando terminaba me veía al espejo y mi pene dentro de mi tanguita estaba súper presionado, me tocaba como una nena, me “dedeaba” sobre la ropa porque estaba muy excitada y porque, ¡era una nena! Trataba de olvida que tenía pene y me imaginaba tener una vagina, mi mente bloqueaba que no era libre y que era una esclava nada más.       

Cuando estaba lista, cuando estaba a gusto con mi atuendo y me veía lo más sexy posible, me dirigí el gran salón de inmediato las miradas se posaron en mi, encantaba que les parecía linda y que me desearan, que les pareciera una verdadera mujer, me sentía excitada; me imaginaba tener un rico pene dentro de mí ya fuese en mi boca o en mis entrañas.  

Cuando más caliente estaba al sentirme deseaba Laura que era una de las encargadas me hizo subir a una de las lujosas habitaciones donde me empecé a quitar la ropa hasta quedar solo en tanga, mi pene me dolía quería salir las hormonas que me daban habían hecho que mi pene creciera cuando estaba duro a 23 cm, lo que me molestaba pero siempre me hacia querer masturbarme no pasaba mucho tiempo hasta que explotaban en chorros sobre mi cuerpo, y me encantaba embarrarme todo mi semen en mis senos y vientre, luego de descansaba unos segundos, mientras miraba mi respiración agitada, llena de sudor y semen por mi cuerpo que brillaba y sonreía de lo rico que había sentido, miraba mi pene como se encogía a su diminuto tamaño y me sentía toda una zorra, me daba nalgadas como premio; pero ese día todo iba a cambiar.       

Al poco de entrar un chico entro a la habitaciones, me sorprendió que era joven quizás de unos 20 o 21 años lo que era raro ya que la mayoría de los clientes eran señores en sus años 50’s a los que conocía muy bien, este chico me hizo sentir sumamente nerviosa, no decía ni una palabra y solo miraba al suelo, era moreno, no era gordo pero era robusto, bien peinado, vestido elegantemente pero de manera casual, él cual no decía nada, solo me miraba con ojos de lujuria.        

El solo sonrío de repente, para comenzar a quitarse su ropa hasta quedar solo con uno bóxer blanco apretado, se empezó a sobar su pene y yo ya veía que su miembro crecía, cuando estuvo frente a mí me di la vuelta y le restregué mi culito en su paquete como una gata, el me abrazó por detrás y me acarició toda, sentía delicioso, sus manos, su pene presionando en mi culito, lo sentía tan grande, me besaba el cuello y yo solo lo tomaba de su cabello, le pregunté si le gustaba, y me dijo, “claro que si chiquita, estas bien rica, te quiero penetrar ya”, me jaló a la cama y yo aproveche para empujarlo y se acomodó yo me acerque como una gatita, llegué frente a él, y lo empecé a dar besitos, desde su cuello, su pecho, su abdomen, solo quería llegar a su pene, baje su bóxer y su pene broto frente a mi cara, me sorprendió, lo tome, lo admire, lo acaricié, con una mano, luego con dos.

-“Chúpalo”. Me dijo
-“Si papi”. Le respondí.

Para metérmelo en mi boca, lo lambí desde la cabeza hasta sus huevos, eso a él le encantó y cada que podía me bajaba a lamer sus testículos, me lo metí a mi boca y empecé a subir y a bajar cada vez con más ritmo, el me acariciaba mi cabello, yo me perdí, me encantaba chupar un pene, me sentía una puta ahí con mi culo levantado chupándosela a un desconocido y me encantaba, él me tuvo que apartar de su miembro porque yo podía quedarme ahí horas, me dijo “espera bebé, ya te la quiero meter”.

Aquello me dio hizo temer nunca me habían nadie penetrado, no sé si debía pero luego recordé las palabras de Laura “¡Deja que el cliente te haga lo que quiera!” Ella siempre me había dicho que no me dejase hacer lo que el cliente deseara sino solo sexo oral o manoseos, aquellas palabras me dio la pauta para continuar

Se paró detrás de mí, me quitó mi tanga y se arrodilló, yo solo lo veía por el reflejo del espejo frente  a mí y me volvió a sorprender, me metió su lengua en mi hoyito, yo di un brinquito al sentirlo, pero me tranquilizó y siguió, me puse un poco nerviosa, no sabía qué era eso y no me lo esperaba pero poco a poco empecé a sentir rico y empecé a gemir de lo que sentía pero en eso se paró, se untó lubricante en su pene y en mi ano, metió su dedito y yo pensé que ya me había penetrado, oh que equivocada estaba, luego apunto su pene en mi entradita apretadita y empezó a forzar la entrada.

Me espanté un poco por el dolor y él lo notó, me tranquilizó pero me dolía mucho, y ahí lo vi tratando de penetrarme y yo quería pero me dolía, poco a poco fue entrando, me daba nalgaditas, fingí placer pero realmente sentía mucho dolor, el solo metía la puntita y la sacaba, y así estuvo un rato, fue algo extraño e incómodo pero creo que se me bajó la excitación, le pedí perdón, él me dijo que no pasaba nada, le dije que le ayudaba a terminar, que quería que se viniera en mi cara, di un brinquito y se la empecé a mamar bien rico, volví a prenderme y a disfrutar, estuve un rato, mis gemidos se perdían con los de él.

De pronto se detuvo  me lo saco de la boca y lo puso sobre mi lengua esperando su lechita, el se masturbó y me lleno la cara y el pecho de su néctar, lo chupé y embarré, el me acarició la cabeza como un perrito y se fue a bañar, yo me quede solita en el piso con semen en mi cara y me vi al espejo, ni siquiera recordé mi pene, me lo saqué, no estaba erecto pero si un poco despierto, me acaricie mis pezones, mi anito y me tocaba con dos deditos mi pene hasta que me vine sin siquiera estar bien erecto y me dolió un poco pero sentí rico y así me quedé tocándome y jugando con los jugos de mi cuerpo hasta que salió con una toalla y me dijo, ponte a cuatro patas.

Lo hice sobre la cama, de nuevo él me penetro, esta vez si logro meterme todo sus 20 cm, sentí sus huevos golpear mis nalgas,  a los pocos minutos de sus embestidas me vine de nuevo, sin siquiera tocarme, mi ano se contrajo con espasmos lo que hizo que él se viniera en mi interior, sentí por vez primera una cálida leche de macho en mi interior. Gemí de placer, mientras el bramaba mientras se corría, depositando chorro tras chorro de su leche profundamente en mi interior.

Por los próximos seis meses mi culito fue bien atendido por una buena cantidad de duros miembros viriles, en ocasiones hasta seis por día, que lo dejaron bien abierto poco a poco los clientes dejaron de solicitarme hasta que apenas atendía a uno cada dos o tres días, fue entonces que Laura me comenzó a inyectar cada día algo directamente en mi pene que lo comenzó a agrandar hasta hacer que quedara de 29 cm cuando estaba en erección, pero ya no sentía placer por el contrario cada que tenía una erecciones sufría de gran dolor, por si fuese poco mi glande se volvió muy sensible.

Cierto día Laura vino por mí, me llevo a una las habitaciones de juegos como le decían a las mazmorras de tortura de la mansión donde se podía practicar todo tipo de fantasías SM o BDSM. Ahí me hizo desnudar, estaba bien pintada me hizo coloco un arnés de cuero que estaba divido en rombos, que dejaban mis senos como mi sexo al descubierto, me hizo ponerme unos guantes de látex negros largos que me llegaban casi al hombre, también unas medias largas que me llegaban casi a mi cadera y un par de zapatos de tacón de color rojo con negro.

Mi cabello rubio estaba recogido con una cinta color rosa que formaba unos moños, luego me hizo montar sobre un caballete de madera con protuberancias metálicas, me hizo sentar sobre un gran dildo metálico que sobresalía de la parte de arriba de la fuerte estructura de madera. Me coloco una barra de metal con grilletes en cada extremo de la barra de unos 70 cm de largo cuyos grilletes aseguro sobre mis tobillos, luego aseguro unas esposas en mis muñecas por detrás de mi espalda y finalmente ato mi cuello con un paño negó que aseguro a la barra entre mis piernas.

También Laura aseguro la pequeña cadena de la esposa a la barra lo que dejo mi cuerpo arqueado hacia atrás en una posición muy incómoda, antes de irse me dijo. “Disfruta si es que puedes”. Luego presiono un interruptor y el dildo en mi interior comenzó a moverse arriba y abajo al tiempo que vibraba dándome un brutal masaje prostático que hizo que mi pene comenzara a ponerse duro pese a no desearlo, simplemente comenzó a crecer fuera de mi control, el dolor no tardo en aparecer y mis jadeos era por ello, no de placer.

En la parte de arriba del caballete sobresalían puntas de metal, mis huevitos rosaban uno, pero mi pene no, ya que al quedar completamente rígido quedo apuntando en un ángulo de 55º en diagonal, no paso mucho gasta que una mujer vestida toda en cuero negro, con un gran escote apareciera ella portaba un sólido y ancho cuchillo tipo de cazador con la que me acerco y note como miro mi miembro en completa erección, lo tomo con una de sus manos lo que me hizo sacudir de dolor, ella solo rio complacida, por mi dolor.

Luego lo empujo sobre los pinchos afilados de metal que se clavaron en mi endurecido gran miembro, lo que me hizo gritar de dolor.

-“AAAAAAAAAGGGGGHHHHH”. Grite.

Pero mi terrible grito de dolor, solo hizo reír a la mujer, en cuya mirada se notaba que estaba en éxtasis con mi dolor, mientras tanto sentía que mi orgasmo comenzó a formarse en la base de mi pene, unos segundos después me corrí. Un primer gran chorro de leche salió de mi pene causándome mucho dolor, cuando el segundo chorro estaba por salir sentir que la mujer usando el afilado cuchillo que tenia me hizo un profundo corte más o menos a la mitad de mi pene por la parte superior.

Aquello me hizo estremecer no grite, no pude simplemente el dolor nublo mi mente y paralizo mi cuerpo, que comenzó a convulsionar, la mujer no tardo en hacer otro corte aun más profundo, justo por detrás de mi glande. Esta vez la mujer no dejo de cortar hasta que todo mi glande fue cercenado, el semen  y sangre, brotaron de inmediato, mientras seguía retorciéndome de dolor sin poder gritar.

La mujer hizo varios cortes mas hasta que me cerceno una segunda parte de mi enorme pene justo por donde hizo el primer corte, finalmente corto lo que quedaba de mi pene sangrante lo mas pegado a la base, sentía la sangre correr por mi entrepierna, cuando ella tomo mis huevos los jalo hacia adelante y me castro usando el cuchillo el dolor fue terrible recuerdo que vomite casi me ahogo con mi propio vomito, si grite no lo recuerdo luego todo se me puso negro, el dolor era como si me estuvieran quemando vivo, sentía una punzada enorme en mis viseras, el perder la consciencia fue un alivio que agradecí.

Me desperté en una cama suave en un elegante cuarto. Estaba desnuda y sin ataduras. Luego me entere que habían pasado ya dos semanas desde que fui cortada, en mi entrepierna fue formada una vagina por medio de una cirugía plástica, el cirujano hizo un gran trabajo pues cuando sano parecía como si siembre hubiese sido una mujer en vez de un chico.

Aun sigo prestando mis servicios a los clientes en aquel lugar mis pechos han crecieron hasta ser copa “D” junto con mis habilidades orales y que los clientes adoran tener sexo anal conmigo me han convertido en una de las favoritas del lugar.

Sin embargo cada tanto tengo pesadillas de aquel día en que sufrí aquel “Violento Corte”.



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Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

NUEVO COMPAÑERO DE ABELARDO

Mi indicador de gasolina se leía vacío y yo estaba en medio de la nada y estaba empezando a lamentar el capricho que me había hecho tomar ese camino vecinal, junto con la idea de que sería agradable "solo por el bien de la variedad". Ahí es cuando vi la granja de caballos de Sarah Fischer. Respiré un suspiro de alivio y tiré en su patio seguro de que sería capaz de obtener un poco de gasolina adicional y las indicaciones que me ayudarían a salir del bosque de vuelta a la carretera......


NUEVO COMPAÑERO DE ABELARDO
Mi indicador de gasolina se leía vacío y yo estaba en medio de la nada y estaba empezando a lamentar el capricho que me había hecho tomar ese camino vecinal, junto con la idea de que sería agradable "solo por el bien de la variedad". Ahí es cuando vi la granja de caballos de Sarah Fischer. Respiré un suspiro de alivio y tiré en su patio seguro de que sería capaz de obtener un poco de gasolina adicional y las indicaciones que me ayudarían a salir del bosque de vuelta a la carretera.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [FEMDOM] [ESCLAVITUD]


Categoria: Hetero      Autor: SquirmEWorm





Mi indicador de gasolina se leía vacío y yo estaba en medio de la nada y estaba empezando a lamentar el capricho que me había hecho tomar ese camino vecinal, junto con la idea de que sería agradable "solo por el bien de la variedad". Ahí es cuando vi la granja de caballos de Sarah Fischer. Respiré un suspiro de alivio y tiré en su patio seguro de que sería capaz de obtener un poco de gasolina adicional y las indicaciones que me ayudarían a salir del bosque de vuelta a la carretera.

Una joven atractiva vestida con pantalón vaquero y camisa de trabajo salió del granero y me invitó a la casa por una taza de café. Agradecidamente acepté y mientras caminábamos hacia la casa noté a un hombre triste que caminaba por el patio y hacia los campos.

Me senté a la mesa de la cocina mientras Sarah hacía el café. -¿Qué estabas haciendo en el granero? -pregunté. Espero no haber interrumpido nada.

"Oh, no", dijo Sarah. "El veterinario viene esta tarde, y yo estaba recién preparando uno de mis potros para ella".

-¿Está enferma? -pregunté.

"Es un él", dijo Sarah, con una risa, "y no, él no está enfermo, él sólo está debido a experimentar una cierta modificación a sus partes privadas, si usted sabe lo que significo", y ella guiñó un ojo.

"Oh, lo entiendo", dije, "Está planeando tenerlo arreglado".

-Es lo suficientemente cerca -dijo Sarah-, aunque el término "castrado" es el término técnico que usamos para los caballos.

Justo en ese momento se oyó un golpe en la puerta y Sarah se levantó para dejar entrar a una mujer muy extrovertida y guapa de unos cuarenta años que Sarah presentó como la veterinaria, Felicity Lawson.

"Le estaba contando lo del potro", dijo Sarah a Felicity. Luego se volvió hacia mí y me dijo: "Felicity y yo somos grandes amigos, siempre nos divertimos mucho cuando ella me visita".

Sarah le dio un guiño de conspiración y Felicity rió una risa agradable, cálida y amistosa.

-¿Quién era ese hombre que pasó antes -le pregunté-, parecía tan triste.

-Oh -dijo Sarah-, ese era Abelardo, sólo se ha enfurruñado porque se casó hace un par de años y nunca ha sido capaz de aceptar su cambio de estatus.

"Wow", le dije, "¿qué pasó? ¿Un caballo excitado lo pateó en la ingle o algo así?"

"Oh no", dijo Felicity, "nada de eso." Estaba visitando a un par de mujeres que estaban castrando a un potro y las tres acabaron siendo muy excitadas por ello, así que quedaron  desnudas en el establo y comenzaron a jugar con Abelardo que se encontró inesperadamente entregándose a sus más secretos deseos secretos y prohibidos, lo que le llevó a ofrecer dulcemente y sumisamente sus huevos a las mujeres que como ambas disfrutaban enormemente del acto de castrar a los machos, aceptaron suavemente y amorosamente su oferta".

"Realmente fue una experiencia muy, muy hermosa", dijo Sarah con un suspiro. "Pero al día siguiente, cuando Abelardo despertó y se dio cuenta de que había sido castrado, que había perdido permanentemente sus testículos para siempre, se puso muy enfadado y resentido hacia nosotras".

Mientras tanto, esta charla había sido un gran cambio para mí, y mi pantalón estaban todos extendidos en el frente por mi erección que palpitaba, casi como si quisiera estallar.

Felicity se dio cuenta de mi condición y se rió entre dientes, diciendo "Parece que puedo tener la oportunidad de hacer dos potros hoy, en lugar de uno. ¿Por qué no entras en la sala de estar y te pones cómodo mientras voy a buscar mi bolsa de instrumentos?"

Sonriendo, Sarah tomó mi mano y me llevó a la sala de estar y comenzó a desvestirme. Pronto ambos estábamos desnudos y sentados juntos en el sofá de la sala. Ella me dio un largo y profundo beso que me estremecía hasta el alma, su duro pezón izquierdo me cepilló el brazo, mientras su mano derecha rozaba levemente mi palpitante y babeante pene, hacia arriba y abajo.

Felicity volvió con la bolso de un veterinario y empezó a desnudarse. Pronto se sentó caliente y desnuda en el otro lado de donde estaba. Cuando consiguió la anestesia hipodérmica lista, Sarah le interrumpió besándome y suavemente me preguntó cómo su pequeño pony se sentía hoy, y si realmente estaba listo para ser un buen y valiente pony para ella. La Miré profundamente en sus ojos, tragó saliva y asentí. Justo entonces me estremecí cuando sentí el aguijón de la aguja hipodérmica cuando Felicity me inyectó. Unos minutos más tarde, mientras Sarah acariciaba suavemente mi pene y me murmuraba palabras tranquilizadoras, Felicity abrió mi escroto con rapidez y habilidad y me convirtió en un endemoniado humano obediente y dócil. Cuando Felicity terminó de coserme, llegué a un enorme orgasmo que broto por todo mi pecho y mi vientre.

Después de que me limpiaran, Sarah me puso en la cama de la habitación de invitados. Al día siguiente me mostró la pequeña habitación anexa al granero donde iba a vivir de ahora en adelante y que tendría que compartir con el aburrido Abelardo. Yo iba a ser la segunda mano ganadera que Sarah había estado deseando.

Más tarde, cuando me di cuenta de lo que había hecho, lo que me había dejado consentir, yo también comencé a experimentar un poco de remordimiento.

Después que mi escroto se había curado y Felicity me había quitado las puntadas, Abelardo y yo comparamos las cicatrices en nuestros escrotos vacíos. Eran virtualmente idénticas. La obra de Felicity era consistentemente de primera clase.

Todos los sábados por la noche, Sarah invitaba a Felicity y a otra pareja de amigos a una fiesta. Tocaban música fuerte, bailaban, bebían vodka y en última instancia tenían una orgía lésbica caliente y húmeda justo allí en el gran salón de Sarah. Abelardo y yo tendríamos que esperarlas durante toda la noche, trayéndoles aperitivos, vodka y finalmente, lubricante. Mirando todos esos cuerpos calientes lambiéndose las vaginas de cada una y penetrándose la una a la otra  strap-ons, y oliendo todo ese aroma a vagina caliente, mojada, excitada siempre hace que nuestros penes se hinchen un poco. No es mucho, pero era mejor que nada.




Historia Original Aquí.




Autor: SquirmEWorm       Traductor: DarkSoul