SACERDOTE ME HIZO EUNUCO

Con 22 años era un joven hombre que se moría de ganas de tener buen sexo gay, por aquel entonces se corría el rumor en el pueblo donde vivía que el cura de la parroquia era gay y algo cachando. Mi padrastro me llevo a verlo. Una vez ahí me acerqué al confesionario. Me arrodille para comenzar con mi confesión......


SACERDOTE ME HIZO EUNUCO
Con 22 años era un joven hombre que se moría de ganas de tener buen sexo gay, por aquel entonces se corría el rumor en el pueblo donde vivía que el cura de la parroquia era gay y algo cachando. Mi padrastro me llevo a verlo. Una vez ahí me acerqué al confesionario. Me arrodille para comenzar con mi confesión.

[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [DOMINACIÓN] [SUMISIÓN]


Categoria: Gay      Autor: David G & DarkSoul





Con 22 años era un joven hombre que se moría de ganas de tener buen sexo gay, por aquel entonces se corría el rumor en el pueblo donde vivía que el cura de la parroquia era gay y algo cachando. Mi padrastro me llevo a verlo. Una vez ahí me acerqué al confesionario. Me arrodille para comenzar con mi confesión.    

-“¡Ave María Purísima!” Dijo el Cura.  
-“Sin pecado concebido” Le respondí.
           
-“¿Cuáles son tus pecados hijo mío?” Me pregunto el cura. 
-“He cometido un pecado horrible. Me he acostado con mi padrastro”. Le respondí.      

-“¡¿Cómo?!” Me respondió el cura algo sorprendido.

-“Me arrodille ante él y se la comí como si fuera la última pene del mundo”. Dije.      
  
-“Espera no hablaras de esto en la casa de Dios”. Me dijo el Cura. 

Salió y fuimos a su despacho. Por cómo me miraba pensé que los rumores eran falsos. ¿Como un hombre de 65 años iba a ser gay? Pensé. Ya en el despacho a solas: 

-“Vera padre. mi padrastro...” Iba a comenzar cuando me interrumpió.     

-“Eres un pecador y no hay penitencia suficiente grande para ti”. Me dijo el cura.         

-“lo siento pero me encantan los grandes penes. Y si me perdona puedo hacer que se  sienta mejor”. Le dije.   

-“¿Te refieres a que tengamos sexo? Pregunto el cura.            

El ya estaba babeando y yo también, para serles sincero pese a su edad el cura era bastante atractivo más de lo que pensé en un principio pese a sus canas ya visibles en su cabello.          

-“Si”. Le respondí mirándolo fijamente.
           
Se levanto de la silla y se quito la sotana quedando solo  bóxer en el que se marcaba un buen paquete. Me desnude. Para luego arrodillarme y le quite su bóxer. Y con fuerza salió disparada para arriba su pene ya duro de 20 cm y grueso con las venas bien marcadas. Se la chupe bien haciendo algún intento de que me llegara profundamente en mi garganta.  

Hasta que él me levanto y me puso contra una mesa, me recostó sobre la mesa dejando mis nalgas algo paraditas las separo, me escupió en mi ano directamente, sentí como paso su gran pene entre mis nalgas antes de comenzar a penetrarme, me dolió cuando me la metió pero valía la pena notaba como su gruesa erección me iba reventando mi esfínter anal una y otra vez con sus colgantes huevos  golpeando los míos, al cabo de media hora de romperme el culo la saco dejando mi ano bien abierto, me hizo arrodillar frente a él y se corrió gimiendo de placer sobre mi cara.

Fue una tremenda corrida, luego me hizo masturbarme sintiendo como mi ano palpitaba buscando cerrarse de nuevo hasta correrse sobre el suelo de su despacho mientras me observaba masturbándose sobre una silla con su pene aun erecto chorreando algo de semen y abundante liquido pre-seminal, aquella imagen me hizo correr y tener un intenso orgasmo. Luego me vestí y me fui sin decir nada

Al día siguiente, muy excitado fui a misa. No quería admitir que el cura me gustaba tenía una edad mucho mayor a la mía pero era fuerte y dotado además de guapo. Al finalizar la misa cerró las puertas rápidamente de la iglesia, para luego el cura se sentó a mi lado me miro y pregunto

-¿Parece que quieres más leche bendita?” Pregunto sarcásticamente el cura.       
-“¡Bueno si me da una poquita!” Le respondí. 
 
De nuevo nos fuimos a su despacho, una vez ahí el cura se quito la ropa esta vez llevaba una trusa (slip) de color blanco luego me hizo desnudar mientras se masturbaba, luego me hizo darle una mamada e incluso me hizo meterme sus grandes como bajos huevos en la boca, luego de nuevo volvimos a tener sexo pero esta vez me puse encima del cura.

Sentir sus huevos revotar contras mis nalgas fue fenomenal, mi pene estaba durísimo por lo que rebotaba contra su vientre, sentía su abundante vello púbico sostener mis huevos, mientras me movía arriba y abajo con su enorme pene entrando y saliendo de mi ano, me sentía muy caliente como pocas veces antes, casi me corrí cuando el cura tomo mi pene y comenzó a masturbarme moviendo mi prepucio por mi glande, cuyo ojo ya emanaba una gran cantidad de liquido pre seminal que se agolpo sobre su marcadito vientre.

Aquella cabalgata duro casi media hora, sintiéndome gran parte de ese tiempo siempre al borde del orgasmo al acabar lo hice sobre su vientre y pecho, luego le volví a dar una mamada hasta hacerlo correrse para beberme hasta la última gota de su espeso como caliente semen para luego de nuevo muy feliz irme a casa aun con mi ano abierto.          

Al llegar a casa mi padrastro estaba sentado en el sofá en boxer. Me miro y dijo como ya sospechando algo.  

-¿De dónde vienes? (sin. dejarme contestar siguió).   
-“¡De revolcarte con el cura! ¿Verdad? Dijo mi padrastro.   

-“¡ERES MI PUTA NO LA DEL CURA!”. Grito mi padrastro. 
         
Se levantó y sin darme tiempo a reaccionar me soltó un puñetazo en los testículos, cuando tu madre sale por la puerta tu automáticamente te conviertes en ella. “Ahora prepara la cena escuchaste”. Me dijo mi padrastro.

Me hizo que le bajara su bóxer dejando su pene casi sobre mi rostro y me ordeno que se la empezara a mamar comencé a hacerlo con mi padrastro tomándome de los cabellos, y sin que lo esperara me pateo fuerte en los huevos, el dolor me hizo caer al suelo agarrándome mis huevos y gimiendo de dolor.

Esa misma tarde sin que lo supiera mi padrastro fue a hablar con el cura, no sé de lo hablaron pero tres días después cuando regreso a verlo ya a solas en su despacho me dijo:

-“Has sido un chico muy malo y debes ser castigado” Me dijo el cura.

Acto seguido, me hizo desnudar amarro las manos detrás de la espalda con los brazos cruzados dejando mis nalgas al descubierto, hizo que separara mis piernas para que las amarrara a las patas de mesa y por ultimo ato mi cuello a una pata lo que me dejo inmóvil con mi dorso pegado a la parte superior de la mesa, una vez así, comenzó a azotarme en las nalgas con un cinturón, recitando una oración que apenas recuerdo, pues estaba gimiendo de dolor en ese momento.

Los azotes fueron brutales, me dejaron marcar en las nalgas permanentemente sentí en ese momento que mis nalgas ardían en llamas luego cuando termino de azotarme, me abrió mis nalgas escupió varias veces mi ano y se quito su sotana para bajarse su bóxer y penetrarme de nuevo con su enorme erección, la metió profundamente cada golpe de su pelvis con mis ardientes nalgas me hizo dar un grito de placer y dolor al mismo tiempo.

Sentir los huevos del cura golpear los míos fue maravilloso pero el dolor que sentía cuando su pelvis se estrellaba en mis nalgas era atroz, sin embargo el placer de alguna manera logro superar al dolor y termine viniéndome abundantemente sobre la mesa, gimiendo como pocas veces antes con mi ano contrayéndose espasmódicamente.

Lo que hizo que el pene de cura comenzara a palpitar y al cabo de unos segundos me lo clavo de nuevo por completo para venirse bien profundo en mis entrañas dando un gruñido de placer sobre mi cuello, cuando termino de venirse,  extrajo su pene de una sola vez se escucho como cuando se descorcha una botella de sidra “POP”, dejando mi ano palpitando bien abierto.

El cura fue por algo que no vi, para regresar con una herramienta plateada, cuyas mandíbulas coloco en la parte alta de mi escroto, mientras lo hacía me dijo:

-“Esto es un burdizzo sirve para castrar a los cerdos, tu padrastro y yo llegamos a la conclusión que lo mejor para ti es ser un eunuco y puto para nosotros dos, por lo que voy a proceder a castrarte”. Dijo el cura.

Aquello por supuesto me aterro, trate de soltarme pero me fue imposible por lo que comencé a suplicar en completo terror, no deseaba perder mis huevos, adoraba venirme.

-“NO, NO POR FAVOR NO QUIERO SER CASTRADO, ¡POR FAVOR NOOO!” Gritaba.

En medio de mis gritos el cura cerro las mandíbulas del burdizzo con fuerza, mis ojos se abrieron grandes, una ráfaga de dolor subió por mi espalda hasta que se expreso en un alarido de dolor que salió de mi boca, proveniente de lo más hondo de mi ser.

-“NOOOOOOOO HHHHHAAAAAAAAAAYYY”. Grite,

El apretón del burdizzo duro unos segundos para luego el cura abrió las mandíbulas de metal pero solo para moverlas un poco y volver a cerrarlas, esta vez grite aun más fuerte pues el dolor también se intensifico.

Mis ojos se pusieron en blanco y todo me dio vueltas, no recuerdo nada de lo paso después, solo que desperté desnudo sobre la mesa en el despacho del cura.

Sentía una fuerte punzada en mi entrepierna y al verla pude notar dos marcas en la parte alta de mi escroto, con mis huevos hinchados notablemente, con mi pene con una tremenda erección, el cura me dijo que me vistiera y me fuese a casa, con mucho trabajo logre vestirme camina fue una odisea, cada paso que daba lanzaba punzadas de dolor que me provocaban nauseas y mareas.

Apenas pude llegar a casa, cuando abrí la puerta ahí estaba mi padrastro al verme entrar me dijo.

-“Vaya pero si es mi puta castrada, ¿Qué se siente ser un eunuco para toda la vida?” Me dijo mi padrastro burlonamente.

Luego me hizo desnudarme y me penetro sobre el sofá de la sala en cuatro patas, con cada golpe de sus huevos contra los míos daba un alarido de dolor, pero parecía que mis gritos lo excitaron aun más, duro más de la cuenta en venirse y cuando lo hizo, lo hizo con fuerza en mi interior, luego me dejo ahí con el ano abierto chorreando su semen como la del cura, llorando por mi perdida agarrándome mis hinchados huevos.  

Por varios días sufrí mucho, al ser usado por mi padrastro para calmar su ardor sexual la hinchazón de mis huevos fue bajando poco a poco hasta que desapareció pero entonces mis testículos también comenzaron a desaparecer día a día hasta que solo se sentían como pasitas dentro de mi escroto que también se contrajo hasta parecer que nunca hubiesen colgado dos huevos pesados y bajos debajo de mi pene.

Han pasado varios años y sigo siendo la puta de ambos pero siempre recordare hasta el día de mi muerte cuando el “Sacerdote me hizo Eunuco”.



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Autor: David G & DarkSoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

LOS CUATRO SERVICIOS

Alfredo no había contemplado esa posibilidad de solicitar una dama de compañía sin embargo le agrado la idea por lo que comenzó a solicitar información al respecto al mesero, quien muy acucioso le dijo que le tenía la chica ideal, era una mujer que se las sabía todas, la única que él podía recomendar a ojo cerrado, su especialidad eran los cuatro servicios, y él se la podía conseguir a bajo precio, le aseguró que no se arrepentiría......


LOS CUATRO SERVICIOS
Alfredo no había contemplado esa posibilidad de solicitar una dama de compañía sin embargo le agrado la idea por lo que comenzó a solicitar información al respecto al mesero, quien muy acucioso le dijo que le tenía la chica ideal, era una mujer que se las sabía todas, la única que él podía recomendar a ojo cerrado, su especialidad eran los cuatro servicios, y él se la podía conseguir a bajo precio, le aseguró que no se arrepentiría.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [ADVERTENCIA] [DOMINACIÓN]



Categoria: Hetero      Autor: Oscareduardo & DarkSoul





Alfredo de vacaciones en un hotel exclusivo estaba algo aburrido cuando llamó al mesero y le solicitó un whisky en las rocas, mientras traían la bebida echó una mirada alrededor, esa tarde varias chicas disfrutaban de la piscina, sus cuerpos moldeados eran un adorno más en el lujoso hotel donde estaba hospedado, el mesero llegó y después de servir el trago le preguntó en voz baja si estaba necesitando compañía.

Alfredo no había contemplado esa posibilidad de solicitar una dama de compañía sin embargo le agrado la idea por lo que comenzó a solicitar información al respecto al mesero, quien muy acucioso le dijo que le tenía la chica ideal, era una mujer que se las sabía todas, la única que él podía recomendar a ojo cerrado, su especialidad eran los cuatro servicios, y él se la podía conseguir a bajo precio, le aseguró que no se arrepentiría.  

Alfredo tomó un poco de bebida y empezó a evaluar ese raro ofrecimiento… ¿cuatro servicios? la frase le quedó sonando… siempre había oído hablar de los tres servicios…pero cuatro… El mesero estaba cerca y Alfredo pidió otro trago.

Cuando el mesero llegó le dijo que estaba interesado en esa chica, el mesero no ocultó su felicidad, él recibiría una parte de ese servicio en calidad de propina. Apenas le trajo el trago el mesero se dispuso a establecer el contacto… una llamada y al otro lado de la línea una voz muy sensual recibió toda la información.

Nelly la chica de los cuatro servicios alistó sus implementos, con mucho cuidado las empacó en su bolso y partió hacia el elegante hotel. Nelly era una chica delgada, de mediana estatura y complexión media, su rostro era casi aun el de una niña, un par de trenzas enmarcaban un rostro ovalado, su boca era pequeña, sus labios carnosos y sensuales, sus piernas largas y un trasero pequeño completaban esa figura aniñada a primera vista esa chica inofensiva pasaba por una colegiala sensual y picante bastante atractiva de buenos senos.          

Alfredo de 38 años ya estaba tomando su cuarto trago, una agradable brisa refrescaba el clima ardiente de aquella ciudad turística, estaba a la espera de una mujer especial, la imaginaba despampanante, alta, muy sexy sin embargo solo veía avanzar hacia su mesa una chica joven con cara de niña, su andar era típico de una adolescente y en su espalda llevaba un pequeño morral… con voz muy sensual la chica se acercó a la mesa y preguntó si el señor se llamaba Alfredo, a la respuesta positiva ella tomó un asiento y procedió a sentarse.           

El mesero se acercó a la mesa, colocó un trago más de whisky y un coctel de ingredientes desconocidos para la recién llegada. Alfredo estaba desconcertado, no sabía ni de qué hablar, tomó la copa de licor y se la tomó de un solo envión, quería darse un poco de ánimo para romper el hielo existente, Nelly se dio cuenta de la situación y aprovechando la incipiente penumbra que les regalaba el atardecer colocó la mano en la pierna de Alfredo y empezó a resbalarla hacia su entrepierna, al roce de esa mano femenina su pene empezó a reaccionar… la espera impaciente, el alcohol en su torrente sanguíneo y la presencia de esa adolescente frente a él le hizo sentir una rara sensación.

sus sentidos se agudizaron y su corazón aumento sus latidos casi al borde de una taquicardia, iba a hablar pero la boca de Nelly selló sus labios, un beso intenso empezó a despertar sus deseos hasta ahora incipientes, la lengua de Nelly empezaba a deslizarse prodigando caricias enervantes cargadas de deseo

Alfredo empezó a reaccionar, devolvió el beso casi con agresividad, sus brazos atrajeron a la chica y mientras ella seguía con su lengua haciendo estragos en su boca Alfredo empezó a tocar sus senos, eran de buen tamaño y firmes, sus manos los arroparon en su totalidad, no tenía brasier (corpiño) y la pequeña blusa fácilmente se podía subir dejando sus senos al aire, sus pezones erectos eran grandes y de un color encarnado, Alfredo empezó a chuparlos y acariciarlos… Nelly retiró la cabeza de Alfredo temiendo que quedaran a la vista de alguien, llamó al mesero y éste tras una breve seña previamente establecida trajo dos botellas de licor una de whisky, la otra de un vino espumoso y una llave que correspondía a la habitación de Alfredo.      

No tardaron nada en llegar ambos al cuarto que tenía una cama doble y un sofá grande se convertiría en el escenario de una noche de pasión por lo menos eso pensaba Alfredo quien ya había perdido el temor y ahora su deseo se manifestaba, tomó a la chica y la empujó a la cama, quería rápido empezar a degustar ese apetitoso bocado… Pero Nelly lo contuvo, se paró de la cama y lentamente empezó a desvestirlo, primero su camisa, luego los zapatos y su ajustado jean (pantalón de mezclilla), ante los ojos de Nelly el pene erecto de Alfredo parecía salirse de su apretado bóxer.  

Pero antes de proseguir Nelly mirando a los ojos a Alfredo le pregunto.

-“¿Señor va a querer los cuatro servicios o solo tres?” Pregunto Nelly muy sensualmente.
-“¡Quiero los cuatro, servicio completo!” Respondió Alfredo sin tomarse un tiempo para pensar sobre aquello.

Nelly sonrió y con sus dos manos bajó la última prenda y sin pensarlo dos veces tomó su erección a dos manos y empezó a lamber su glande… lo hacía despacio… con un deleite que se reflejaba en su rostro, su lengua se deslizaba a través de su tronco de carne, tomó sus testículos con cuidado y empezó a lamberlos, su lengua hacía bellezas que despertaban emociones lujuriosas, luego se apoderó del glande, empezó a chuparlo y lamberlo, Alfredo sentía como sus piernas empezaban a flaquear, cada recorrido de la lengua por su pene empezaba a hacerlo trastabillar, Alfredo no tardo en  tomar a Nelly por sus trenzas y la acercó a su pene como queriendo con ese gesto decirle que deseaba tener todo su pene su boca, ella seguía lambiendo y lambiendo buscando despertar esa bestia que Alfredo tenía en su interior, quería que se desinhibiera al máximo, que sacara de su interior todas las parafilias, su objetivo era enloquecerlo de placer.           

De pronto Nelly se paró, se desnudó completamente, luego se sentó en el sofá abrió sus piernas en un ángulo casi de 180 grados provocando con esto la abertura de su vagina en un ángulo tal que permitía una visión completa de precioso sexo, los labios vaginales eran de un color rosado intenso se abrían como pétalos de rosa y muy en la parte superior un clítoris grande y erecto se alzaba como un faro indicando el camino del placer, Alfredo ante ese espectáculo no sabía qué hacer… Se arrodilló ante esa preciosa vagina y empezó a chuparla con ansias locas, su boca lambía una y otra vez las paredes vaginales de Nelly y por último sus labios fueron a parar sobre ese clítoris desafiante.

Empezó a lamerlo, a chuparlo, Nelly con un movimiento muy sincronizado de sus cadera empezó a mover su monte de Venus con una cadencia que de por sí misma ayudaba a que la boca y la lengua de Alfredo acariciaran el interior de su vagina, los efluvios de esa fuente empezaron a humedecer todas esas paredes y la boca de Alfredo parecía una succionadora de líquidos… Alfredo no aguanto más y arremetió con su erección por esa gruta de placer, hubo una tenue resistencia que hizo que las paredes vaginales presionaran el cilindro de carne, era una sensación agradable, como cuando se penetra una muchacha virgen, después su pene se deslizó hasta que no encontró el fondo, el resto fue de locura, Nelly se sintió tocada en lo más íntimo eso generó una serie de espasmos que desencadenaron una serie de movimientos frenéticos acompañados de aullidos de pasión, cuando ella alcanzo un orgasmo pleno.

Alfredo quedó desfallecido, Nelly le sirvió un trago para mitigar un poco la sed, ambos tomaron vino espumoso frío y delicioso, Nelly tomó el pene un poco flácido de Alfredo y empezó a masturbarlo, sus manos acariciaban el tronco del miembro y cuando comenzó a tomar algo de rigidez lo acercó a su boca y empezó otra felación…nuevamente su boca y sus labios hicieron que el pene Alfredo tuviera un erección, Nelly al ver semejante herramienta lista para usarse se monto sobre ella y empezó una cabalgata de locura y lujuria, Alfredo se quedó embelesado al ver a Nelly convertida en una bella amazona cabalgando sobre su pene, sus senos se bamboleaban frente a él, los tomó entre sus manos y los estrechó con fuerza, Nelly aceleró el ritmo y en un final de infarto logró obtener otro orgasmo que la lleno de placer.           

Alfredo quedó con su pene parada, ese poderoso miembro viril erecto como un asta era una tentación para Nelly, se tomó otro trago de vino y se acostó en la cama, primero se arrodilló, luego inclinó su cabeza y se agachó, sus caderas quedaron en lo alto, dos preciosos y atractivos orificios quedaron expuestos a la vista de Alfredo, el orificio de abajo era la vagina de Nelly que ahora lucía más abierta que antes y que dejaba escurrir flujos vaginales, el otro orificio era el culo de Nelly, un precioso ano de un color acaramelado, su diámetro parecía pequeño pero los movimientos del esfínter anal de parte de Nelly provocaban una dilatación seguida de un enigmático cierre, eran como dos imanes que lo atraían fuertemente.

Alfredo no se aguantó las ganas y empezó a lamber ese pequeño orificio, el esfínter empezó a cobrar vida, su diámetro empezó a crecer, su lengua ya pudo penetrar el estrecho conducto y luego pudo acomodar sin mayor esfuerzo el dedo de Alfredo, lo empezó a meter despacio, lo lubricaba con su saliva y los flujos vaginales de Nelly, el diámetro del bello anillo seguía creciendo, la lengua entraba sobrada y ahora eran dos dedos los que hacían la exploración por la zona rectal.     

Nelly empezó a gemir, en un gesto impulsivo levantó al máximo sus caderas, con sus manos apartó hasta donde pudo sus dos nalgas, el diámetro de su culo se había ampliado considerablemente, Alfredo sabía que Nelly esperaba una penetración anal y ese regalo del cielo no lo podía despreciar, tomo su erección y previamente lubricación en su vagina la acercó al culo de Nelly, Alfredo empujó levemente, pese a todo su ano estaba muy cerrado, pero siguió intentándolo hasta que su glande pudo abrirse camino

Nelly dio un aullido de placer, el grueso cilindro de carne empezó a resbalar por el estrecho recto, Alfredo emocionado se dispuso a tener su primer sexo anal, era tan delicioso sentir su pene aprisionado por las paredes rectales que se enloqueció, empezó a hundir y sacar su miembro como un loco, Nelly gritaba y Alfredo como poseído penetraba y sacaba su pene hasta que un orgasmo llenó a esa mujer sedienta de placer en otro clímax pletórico de lujuria, Alfredo también sintió desde lo más adentro de su ser una poderosa eyaculación colmando de su semen tibio y espeso el recto de Nelly, fueron momentos de placer incomparables.  

Hubo una pausa que aprovecharon ambos para mitigar su sed, el vino espumoso no solo refrescó sus gargantas sino que sirvió de estímulo para ejercer una nueva ola de pasión, Nelly experta en felaciones increíbles tomo de nuevo el flácido pene de Alfredo y derramando un poco de vino en su glande empezó a degustar ese vino lamiéndolo del tronco de su pene, Nelly le insinuó a Alfredo que quería darle un besito con lengua en su culito apretado Alfredo creyó que había oído mal pero ella insistió que quería ser la primera mujer en darle el tan ansiado” beso negro”, Alfredo picado por la curiosidad y el deseo le preguntó a Nelly que debía hacer, ella con paciencia le dijo que se subiera al sofá, que levantara sus nalgas para poderle dar la tan ansiada caricia.

Así lo hizo Alfredo, Nelly empezó a besarlo empezando su recorrido por sus piernas, iba despacio, muy despacio, creando con esa lentitud una inquietante espera, Nelly no tenía apuro quería provocar una gran lujuria antes de llegar a su destino, ya casi iba llegando cuando las manos suaves de Nelly empezaron a acariciar sus nalgas y a depositar de vez en cuando pequeños besos en esos glúteos musculosos, la ansiedad de Alfredo empezaba a traicionarlo, su ano se contraía y expandía de la emoción, por fin la boca de Nelly llegó a su destino.

La lengua de Nelly trató de entrar en su virginal ano, estaba muy estrecho, su lengua empezó a lubricar ese pequeño orificio, Nelly estaba excitada ante la presencia de ese ano esperando sus caricias, la enardecía y sinceramente, lubricó sus dedos en su húmeda vagina y luego muy despacio deslizó su dedo por su recto. 

Alfredo se trató de oponer pero el dedo ya estaba adentro, Nelly muy despacio empezó a acariciar ese recto, con movimientos circunvalares, cambió el dolor por el placer, Alfredo no entendía lo que pasaba, primero esa lengua y ahora ese dedo punzante generando emociones encontradas, Nelly saco su dedo y lo reemplazo de nuevo por su lengua, al encontrar un orificio de mayor diámetro entró más fácilmente y pudo acariciar con mayor facilidad ese ano antes tan estrecho y ahora más relajado y más amplio, Alfredo sentía esa caricia y no lo creía, Nelly sacó su lengua, estaba sedienta, tomó un sorbo de vino y refrescó su garganta, por un momento se retiró y tomó su mochila, saco de ella un consolador , era un dildo negro de unos 20 centímetros de longitud y volvió al culo de Alfredo, por su posición no se dio cuenta que había hecho Nelly.

Volvió a sentir la lengua recorrer su esfínter anal, Nelly con sus manos había separado más sus nalgas y ahora su lengua tenía un camino más despejado, volvió a sacar la lengua y lo reemplazo por dos dedos lubricados que entraron fácilmente, era una buena señal, lubricó el dildo y empezó a meterlo suavemente, muy suave Alfredo que ya estaba excitado no sintió la diferencia, Nelly se sintió realizada, sacó el consolador y lo colocó con un arnés en su cintura, esta vez colocó con cuidado el dildo en el culo de Alfredo que presa de la excitación estaba impaciente esperando o la lengua o los dedos de Nelly, y la penetración llegó.

Tenía más diámetro, un ardor le quemó sus entrañas pero un placer más lujurioso compensó el dolor, la penetración continuo, no entendía y menos ahora que las manos de Nelly lo abrazaban y subían por su espalda, un mordisco de pasión lo sorprendió en la nuca, Nelly lo besaba, lo mordisqueaba mientras sus manos lo acariciaban Alfredo por fin comprendió, Nelly lo había sodomizado con un consolador pero era tarde estaba dentro de él y no había nada que hacer, Nelly se transformó completamente de una chica frágil pasó a ser una impetuosa mujer que ahora lo gozaba, Nelly amaba el rol de ser el actor activo, pronto sus movimientos se volvieron intensos, Alfredo sabía ahora lo que era ser penetrado con locura le estaba haciendo sentir una de las emociones más fuertes de su vida.

De pronto las manos de Nelly se posaron sobre sus huevos comenzó a apretarlos, mientras continuaba penetrando a Alfredo, quien pronto grito de dolor al sentir un fuerte apretón de huevos, en ese momento sintió un punzada en su cuello y todo se volvió negro para él.

Cuando Alfredo recobro la consciencia de nuevo estaba atado con sus brazos extendidos de manera horizontal, amarrados a la cabecera de la cama, con su espalda alta apoyada en la misma, sus piernas estaban extendías altas y debajo de su escroto un tabla de cortar, estaba amordazado y sentía una gran punzada proveniente de sus huevos, por lo que bajo la mirada para percatarse que le habían colocado dos ligas castradoras en los alto de su escroto, ya para ese momento de un color oscurito.

Alfredo no sabía cuánto tiempo había pasado, trato de soltarse pero por más que lucho no logro aflojar las cuerdas que lo retenían ni un milímetro, de pronto vio a Nelly jugando con una navaja de reluciente hoja cromada aserrada, que se la pasaba por sus senos para luego lamber la hoja de acero con su lengua, cuando ella se percato que Alfredo estaba consciente de nuevo dejo de jugar con la navaja para acercarse a la cama, lo tomo de los cabellos y le dijo.

-“¿Estás listo para el cuarto servicio?” Le pregunto Nelly a Alfredo.

Alfredo solo mugió algo que no era remotamente entendible, Nelly tomo su pene y comenzó a masturbarlo, hasta que de nuevo obtuvo una fuerte erección, Nelly se inclino y comenzó de nuevo a lamber y chupar su miembro hasta que se lo metió casi por completo en la boca, luego de 10 o 12 minutos la erección de Alfredo de nuevo comenzó a contraerse hasta arrojar tres potentes chorros de su cálido semen que Nelly se bebió sin desperdiciar ni una sola gota, aquel fue el orgasmo más intenso sentido hasta ese momento provocado por Nelly para Alfredo, pero apenas termino de venirse, sintió como ella tomo su escroto apretándolo fuertemente.

Todo el cuerpo de Alfredo comenzó a sacudirse de dolor y vio con horror como ella acerco la afilada navaja a sus huevos, para comenzar a aserrar la piel justo entre las dos ligas, el dolor fue inmenso, el cuerpo de Alfredo se sacudía sin cesar con sus ojos quedando en blanco varias veces, casi a punto de perder el sentido en varias ocasiones.

Pasados un minutos que le pareció una eternidad a Alfredo, en la que sufrió como nunca antes en su vida, Nelly levanto su escroto cercenado de su entrepierna, con sus huevos ya muertos en su interior, Nelly lo miro y le dijo.

-“Soy una catastrix y mi cuarto servicio es castrar a los hombres que tienen sexo conmigo pero no sin antes darles le último y más intenso orgasmo de sus vidas”, Dijo Nelly para luego besar el escroto cercenado de Alfredo.

Alfredo fue llevado a un hospital al ser encontrado a la mañana siguiente por una de las mucamas del hospital, ahora es un eunuco para el resto de sus días y todo por no preguntar lo que era el “Cuarto Servicio”.



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Autor: Oscareduardo & DarkSoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

QUIÉN MANDA AHORA

De alguna forma ver el gran miembro de Jason por parte de Roberto lo hizo sentirse extrañamente excitado, pero su educación, temores y hasta machismo hicieron que ese sentimiento se convirtiera en odio y envidia hacia Jason, aquellos sentimientos mal sanos se incrementaron con los años cuando Roberto ya de 19 años sucedió otro hecho que marcaria su vida como la de Jason para siempre......


¿QUIÉN MANDA AHORA?
De alguna forma ver el gran miembro de Jason por parte de Roberto lo hizo sentirse extrañamente excitado, pero su educación, temores y hasta machismo hicieron que ese sentimiento se convirtiera en odio y envidia hacia Jason, aquellos sentimientos mal sanos se incrementaron con los años cuando Roberto ya de 19 años sucedió otro hecho que marcaria su vida como la de Jason para siempre.

[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [BALLBUSTING] [VIOLACIÓN] [DOMINACIÓN]


Categoria: Gay      Autor: DarkSoul





Roberto y Jason se conocían desde niños pero Roberto era blanco y Jason negro, desde niños a Roberto le gustaba molestar a Jason se sentía superior a él ya que Jason era pobre y vivía en una casucha con sus padres a penas a metros de donde terminaba la enorme propiedad de los padres de Roberto, quienes eran ricos los problemas en ambos se agravaron cuando la testosterona invadió sus cuerpos en la pubertad, sobre todo después de que Roberto logro ver a Jason desnudo bañándose en un lago cercano, su pene era del doble de tamaño que el de Roberto a los 15 años. 

De alguna forma ver el gran miembro de Jason por parte de Roberto lo hizo sentirse extrañamente excitado, pero su educación, temores y hasta machismo hicieron que ese sentimiento se convirtiera en odio y envidia hacia Jason, aquellos sentimientos mal sanos se incrementaron con los años cuando Roberto ya de 19 años sucedió otro hecho que marcaria su vida como la de Jason para siempre, de nuevo se lo vio nadando en el lago pero en compañía de otro chico, Roberto no se dejo ver ocultándose detrás de unos matorrales desde donde tenía una plena vista de todo lo que pasaba en el lago.

Roberto observo como el otro chico y Jason se sentaron en la orilla del lago el otro chico cruzo sus brazos mientras conversaban Jason se acerco y le robo un beso él otro chico quiso negar sus labios pero Jason lo agarro de cierta manera que lo forzó dándole un fuerte beso metiendo toda su lengua en él lo que hizo que el chico al final de cuentas aceptara su beso, Jason fue bajando por su cuello, el chico solo emitía gemidos ahogados como no queriendo que siguiera pero tampoco lo detenía y aunque se lo pidiera lo más seguro es que Jasón no pensaba detenerse.      

Jason llego poco a poco a sus pezones los toco, los beso, los mordió y poco a poco le fue quitando la ropa que tenía que era un pequeño short para ese momento el chico blanco tenía su pene bien erecta y peluda para sus 19 años bien desarrollada, tanto Jason como Roberto pudieron ver en todo su esplendor su hombría un pene de hombre en el cuerpo aun de un adolescente Jaseon se la agarro con sus manos y se la llevo a la boca que ya palpitaba, deseaba sentirse engullida en una boca caliente la cual le diera placer poco a poco Jason se la fue llenando de saliva, su cabeza iba y venía desde la punta hasta la base, Roberto oía como aquel chico gemía tratando de evitar disfrutar del momento ahogaba sus gemidos.           

-“No, no.., ¡detente por favor!” decía el chico blanco a penas como un susurro. 

En cierto momento Roberto escucho a Jason decirle a ese chico.

-“Solo disfruta grita si quieres aquí donde estamos nadie te oirá”. Dijo Jason

Para seguir dándole una gran mamada, se metía cada uno de sus huevos en se boca, le chupaba entre su culito y sus huevos le tocaba su anito cerradito con cada caricia con cada mamada se abría poco a poco quería ver desde otro ángulo su orificio anal virgen por lo que Jason luego de algunos minutos hizo que se acostara boca abajo, Jason hizo que levantara un poco sus nalgas, el chico era delgado con cuerpo marcado no de trabajado en el gimnasio pero se le notaba los músculos así que sus nalgas eran redondas, firmes y paraditas, en una palabra deliciosas.  

Jason le abrió sus nalgas para lamber su ano que hizo gemir casi gritar de gusto al chico que le gustaba en cierto momento Roberto se percato ese chico tenso su cuerpo fue tanto placer que sintió por su primer beso negro que se vino.

-“¡AAAAAHHHH!, lo siento ya no aguante más” Le dijo el chico a Jason.,
-“No te preocupes solo disfruta”. Le susurro al oído Jason subiendo hasta su oído.

Mientras agarraba su leche y se la untaba en su aun palpitante pene, momentos después Jason coloco su glande en su entrada anal y le dijo

-“Todavía falta lo mejor”, Le dijo Jason agarrando bien sus caderas.

Para de un gran empujón clavarle todo su duro miembro de 25 cm hasta el fondo, el chico dio un grito que Roberto creyó que lo oyeron hasta el pueblo, se le escaparon unas lágrimas al hico pero Jason lo tranquilizo mientras sentía su erección aprisionada por ese culito recién desvirgado.   

Jason logro ponerse encima de él y cuando sintió que era el momento adecuado empezó a meter y sacar su erección con ganas y deseo cuando se la saco la primera vez Roberto y Jeson pudieron ver que el pene del chico ya estaba erecto de nuevo y que de su ano abierto salían unos hilitos de sangre que mancharon el pene duro como si fuera de roca de Jason.

-“Que delicia saber que eres el primero en un culito virgen”. Se dijo así mismo Roberto ya masturbándose.

Jason de nuevo penetro al chico y empezó a moverse con deseo cada vez más duro, solo se oían los gemidos por ratos mientras los dedos del chico se aferraban a la toalla sobre la que estaba acostado, Jason parecía que ya no aguantaba más quería venirse en el, quería marcarlo como de su propiedad, cuando sintió que pronto se vendría le hizo cambiar de posición y le puse sus piernas que aun temblaban sobre sus hombros y sin darle tiempo a pensar lo volvió a penetrar y Jason pudo ver su expresión de dolor y de placer veía como lo disfrutaba en ese momento lo beso y con una mano le agarraba las piernas y con la otra empezó a masturbarlo.

No paso mucho hasta que el chico blanco se vino sobre su lindo abdomen, Jason sintió como ano apretaba su ya palpitante pene lo que hizo que también se viniera dentro de él, llenando sus estrechas entrañas de su espesa leche, fue delicioso ver como el chico disfruto de ese momento, Roberto por su parte tuvo que morderse el labio inferior para no dar un alarido de placer al venirse contemplando esa escena, cuando Jason se acostó al lado del chico él se acostó sobre, lo beso y cuando sus labios se separaron le dijo.

-“Te amo Jason, gracias por ser tu el primero y quiero ser tuyo las veces que quieras solo un favor no le digas nada a mi papa ni a nadie”. Dijo el chico.

-“Descuida nadie sabrá nada por mi parte”. Le dijo Jason para besarlo de nuevo.

Algunas semanas más tarde, el chico se presento llorando ante Jason todos en el pueblo hablaban de que era gay y que fue penetrado por Jason, que le juro que no le había contado nada a nadie, sin embargo el daño estaba hecho, el chico blanco fue mandado por sus padres lejos y la reputación de Jason quedo manchada para siempre en un pueblo pequeño muy conservador era la muerte social, una tarde mientras Jason iba camino al lago se encontró con Roberto al cruzarse le escucho  decir.

-“Vaya si que disfrutaste del culito virgen de ese chico ¡eh!” Dijo Roberto.

En ese momento Jason supo que el que conto todo en el pueblo había sido Roberto, se dio la media vuelta para ver Roberto sonriéndole como si hubiese ganado una batalla a muerte, aquella sonrisa solo hizo que Jason hirviera en cólera, se le acerco a Roberto pero antes de que pudiera golpearlo Roberto ágilmente le dio una patada en los huevos que hizo que Jason cayera al suelo agarrándose la entrepierna, Roberto se le acerco y le dijo.

-“Sabes yo podría arreglar todo si me dejas disfrutar de tu culito como lo hiciste con aquel chico”. Dijo Roberto.

Aquellas palabras hicieron enfurecer aun mas a Jason que olvido por un momento el intenso dolor que estaba sintiendo para alargar su brazo y tomar los de los huevos a Roberto que abrió los ojos completamente al verse sorprendido no esperaba algo así, por parte del que pensaba totalmente vencido Jason.

-“No Jason espe… ¡AAAAAAAAAAAHHHH!” Grito, Roberto al sentir el gran apretón de Jason sobre sus huevos.

Jason no solo se los apretó sino que se los retorció lo que acrecentó aun más el agudo dolor que Roberto experimento, para casi de inmediato caer al suelo retorciéndose de dolor.

Jason se puso de pie y se monto sobre Roberto, aparto sus manos y molió su entrepierna a golpes, uno tras otros mientras Roberto gritaba hasta que puso sus ojos en blanco y se desmayo por el dolor, Jason tardo algunos segundos en que Roberto estaba desmayado para que dejase de golpearlo, entonces se puso de pie y fue a buscar corriendo un cuerda y cuatro largas estacas que clavo en cuatro lugares alejados del cuerpo de Roberto profundamente en la tierra, luego amarro sus tobillos y muñecas a las estacas y desnudo por completo a Roberto.

Roberto se despertó sintiendo que algo intentaba entrar en su ano virginal, al abrir los ojos sintió el enorme falo de Jason tratando de penetrarlo de inmediato comenzó a suplicar.

-“No  Jason, No lo hagas, por favor NO JASON NO…” Grito desesperado Roberto.
-“AAAAAAAAAHHHHHYYY” Grito muy fuete Roberto.

El grito fue cuando su ano por fin cedió para dar paso al enorme falo de Jason al interior de sus intestinos, Jason lo penetro por completo de una sola vez, sus huevos negros quedaron pegados a las blancas nalgas de Roberto, quien decía gritando.

-“SACALA, SACALA ¡POR FAVOR!” Gritaba Roberto.

Pero Jason estaba dominado para ese momento por el odio, la venganza y la lujuria, lejos de sacarla continuo penetrando a Roberto salvajemente unos 10 minutos más tarde entre gritos aun de dolor Roberto se vino sobre su vientre y pecho de manera copiosa, Jason continuo con sus embestidas como 10 minutos más hasta dar un pequeño gruñido y venirse por completo en lo profundo de los intestinos de Roberto que sintió su leche caliente muy dentro de su ser, para ese momento estaba llorando y suplicaba ya sin fuerza una y otra vez.

-“No, no, no en mi interior”. Susurraba Roberto.

Cuando Jason extrajo sin delicadeza alguna su aun palpitante gran miembro del interior de Roberto un rio de semen mezclado con sangre broto de su ano completamente abierto, Roberto quedo ahí llorando y sin fuerza, mancillado y violado, sintiendo como el semen de Jason brotaba de su interior, Jason se coloco su vieja larga bermuda para ir al recoger una herramienta que le había servido para algunas tareas y que pensaba usar para una muy especial.

Aquella era un tubo de metal con punta con el mango forrado con material aislante, era una especie de picana pero que servía para marcar hoyos en placas de madera para luego ser perforados por una broca de taladro de manera más fácil, Jason la había limado para que tuviera filo la punta, con esa herramienta en la mano regreso donde aun estaba Roberto y comenzó a darle descargas eléctricas directamente en su huevos, que provoco que Roberto se retorciera de dolor  mientras gritaba para que se detuviera, cosa que Jason no hizo estaba cegado por el odio.

Jasen continuo torturando a Roberto con la herramienta y a veces dándole patadas, brutales patadas en sus desprotegidos huevos, al cabo de una media hora ya con los huevos de Roberto visiblemente hinchados, Jason penetro con la herramienta a Roberto por su ano y mantuvo dándole una descarga pese al olor a carne quemada hasta que su pene de nuevo lanzo dos poderosos chorros de su semen mientras Roberto se retorcía de dolor, cuando acabo de venirse Jason extraño la herramienta se inclino y le dijo a Roberto.

-“Espero disfrutaras de tu ultimo orgasmo como hombre, ¡desde hoy serás mi putita!” Dijo Jason.

Acto seguido coloco la afilada punta de la herramienta sobre el escroto de Roberto justo entre sus dos huevos para presionar el botón mientras hacía fuerza, la herramienta comenzó a penetrar en el escroto mientras le daba descargas eléctricas a Roberto.

Quien no dejaba de gritar y retorcerse de dolor, Jason realizo varios agujeros hasta que el escroto de Roberto era una masa sangrante amorfa, en ese momento Jason tomo su destruido escroto y le dijo justo cuando de un fuerte tirón le arranco sus huevos y escroto a Roberto que quedaron en su mano sangrando mientras le decía.

-“¿Quien Manda Ahora?”



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Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

PENUMBRA

Era Claudio, como esperaba, lo dejo entrar y sin que le dijera nada, comenzó a despojarse de su ropa hasta solo quedar con una pequeña trusa (slip) de color rojo cubriendo su pelvis, su cuerpo con el vientre marcadito y piel blanca con su rostro aun la de un adolescente pero a tener casi ya 22 años, delgado, con nalgas firmes como redondeadas, su cuerpo apenas tenía vello solo un era apreciable su vello púbico por arriba de su pene y huevos que colgaban algo bajos, Pablo lo beso en la boca con pasión que duro varios minutos antes de que sus labios se separaron......


PENUMBRA
Era Claudio, como esperaba, lo dejo entrar y sin que le dijera nada, comenzó a despojarse de su ropa hasta solo quedar con una pequeña trusa (slip) de color rojo cubriendo su pelvis, su cuerpo con el vientre marcadito y piel blanca con su rostro aun la de un adolescente pero a tener casi ya 22 años, delgado, con nalgas firmes como redondeadas, su cuerpo apenas tenía vello solo un era apreciable su vello púbico por arriba de su pene y huevos que colgaban algo bajos, Pablo lo beso en la boca con pasión que duro varios minutos antes de que sus labios se separaron.

[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [DOMINACIÓN]


Categoria: Gay      Autor: DarkSoul





Aquel fin de semana, viernes ya de noche Pablo de 21 años esperaba  apenas con su pantalón del pijama a Claudio su novio y sumiso esclavo desde hace un año, los padres de Pablo se había ido a convención del trabajo de su padre su madre se fue con el dejándolo solo, su hermano mayor de 24 años se marcho con su novia a la playa por lo que tenía la casa completamente a su disposición, 10 minutos antes de las 7:00 pm se escucho el timbre de la puerta Pablo camino calmadamente a la puerta.

Era Claudio, como esperaba, lo dejo entrar y sin que le dijera nada, comenzó a despojarse de su ropa hasta solo quedar con una pequeña trusa (slip) de color rojo cubriendo su pelvis, su cuerpo con el vientre marcadito y piel blanca con su rostro aun la de un adolescente pero a tener casi ya 22 años, delgado, con nalgas firmes como redondeadas, su cuerpo apenas tenía vello solo un era apreciable su vello púbico por arriba de su pene y huevos que colgaban algo bajos, Pablo lo beso en la boca con pasión que duro varios minutos antes de que sus labios se separaron.

-“¡Estás seguro, en verdad deseas que lo haga?” Pregunto Pablo.
Claudio solo movió su cabeza en forma afirmativa.

Pablo se llevo a Claudio a su habitación, ya en la habitación Pablo se sentó sobre su colchón inflable apenas cubierto con una sabana e hizo que Claudio se despojara de su trusa para quedar completamente desnudo ante él, luego con un movimiento de su mano le indico a Claudio que se pusiera de rodillas frente a él a escasos centímetros de donde estaba Pablo casi quedando Claudio entre sus piernas abiertas de Pablo, quien se le quedo mirando.

La  habitación estaba casi a oscuras, apenas los dos jóvenes cuerpos estaban iluminados desde el lado izquierdo por una pequeña lámpara sin su funda reflectante, Pablo alargo su mano para tomar el pene de Claudio, que comenzó a masturbar hasta que quedo en completa erección, las miradas de ambos se encontraron de nuevo y Pablo le volvió a preguntar con una expresión muy seria.

-“¿En verdad deseas que lo haga?” Pregunto Pablo.
-“Si, estoy seguro, ¡Hazlo!” Respondió Claudio.

Pablo continuo masturbando al cayado Claudio por algunos minutos hasta que del ojo de su glande comenzó a brotar liquido pre seminal.

Pablo entonces movió su mirada al glande de Claudio para verlo en a toda su plenitud aquel  miembro en erección que tanto le gustaba, Pablo hizo que Claudio se acostara sobre su cama con su pene apuntando al techo, que no había dejado de masturbarlo, Pablo se despojo del pantalón de pijama y trusa para dejar su tremenda erección como pocas que acerco a la boca de Claudio quien se inmediato se lo comenzó a comer como nunca lo había hecho.        

Claudio intentaba tragárselo todo pero no le cabía en la boca sin embargo eso no evito que le diera una buena mamaba como nunca antes lo había hecho. Pablo gemía de placer y movía su pelvis, introduciendo su miembro en la boca de Claudio de una manera genial. Pablo lo tomaba de la cabeza y empujaba su miembro con fuerza. Por ratos Pablo saca su enorme miembro para darle golpes con él en la cara para luego volver a meterlo en la boca de Claudio. 

"Nunca me acostumbrare a mamar un pene tan grandes como el tuyo". Dijo Claudio.    

Eso excito aún más a Pablo.

-"Gózalo" Le dijo Pablo.   

Luego de esa mamada que le dio, Claudio se quedó con más ganas que nunca por lo que casi le rogo a Pablo que lo penetrara, Pablo acepto pero antes le dijo.        

-“¡Antes tengo que hacerlo!”
-“¿Estás de acuerdo?” Pregunto Pablo.
-“¡Hazlo que ya quiero sentirte dentro!” Respondió Claudio.

Pablo le relleno la boca de Claudio con su trusa para que sirviera a modo de mordaza, luego se puso de pie para ir hasta un cajón del que saco burdizzo que brillo pese a la escasa luz, el pene de Claudio se endureció aun más de lo que ya estaba e incluso tuvo una fuerte contracción

Claudio se abrió de piernas y espero a que Pablo se colocara entre ellas con el burdizzo una vez que coloco las brillantes mandíbulas en lo alto del escroto de Claudio, y apretó las manijas pero no por completo, antes de hacerlo por completo volvió a preguntar.

-“¿Estás seguro de esto?” Pregunto Pablo.
-“¡Hazlo por favor!” Dijo Claudio con lágrimas en sus mejillas.

El cuerpo de Claudio se arqueo y mordió la trusa en su boca que apenas logro contener el grito que dio cuando las mandíbulas del burdizzo se cerraron sobre la parte alta de su escroto, el dolor fue intenso, pero Pablo movió un poco las mandíbulas y de nuevo cerro las mandíbulas, provocando otro grito y arqueamiento del cuerpo de Claudio que luego de unos segundos agotado dejo caer sus nalgas sobre el colchón ya completamente castrado para el resto de sus días.

Pablo extrajo su trusa del interior de la boca de Claudio, para luego acostarse a su lado y comenzar a acariciarlo su mano se deslizo con su agitado vientre bien definido de Claudio hasta llegar a su pene, que estaba con una gran erección, que de nuevo Pablo comenzó a masturbar, aquellas caricias que se combinaron con tiernos o apasionados besos se prolongo hasta casi la media noche.

De repente Claudio que estaba sobre la cama arriba hasta ese momento, se coloco de repente boca abajo y para sorpresa de Pablo alzo sus nalgas abriéndoselas con sus manos para dejar su ano en posición y visible para ser penetrado. Pablo supo lo que Claudio deseaba sin decirse una sola palabra  Pablo le empezó a toquetear el ano y a ensalivarlo como nunca antes, no era la primera vez que Pablo penetraba a Claudio pero parecía que esa fuese la ultima vez entre ellos y deseaba que fuese la mejor.

Debieron pasar 10 o 12 minutos antes de que Pablo empezara a introducir su enorme trozo duro como si fuese de hierro por su ano, que empezó a dolerle y molestarle como siempre a Claudio pero al mismo tiempo aquella sensación le encantaba. Claudio cuyos huevos aun le dolían no se resistió a esa embestida vigorosa y Pablo no tardo en empezar con su mete, saca característico. Tenía su ano inclinado con Pablo sobre él, desnudo, recostado su pecho sobre su espalda, metiendo y sacando su gran miembro de sus entrañas.       

Pablo logró penetrarlo en diferentes posiciones. Él era experto en todo eso. Llegando a penetrar a profundidad a Claudio con unos movimientos rápidos, apretando su cuerpo contra el suyo, sus gemidos cerca de su oído, lo que hizo que Claudio se viniera sintiendo como el enorme pene de Pablo palpitaba dentro de él mientras Pablo gimiendo dejaba su leche caliente dentro de él.

Fue una sensación demasiado buena y morbosa, para Claudio al saber que aquella espesa leche que arrojo su pene a borbotones mientras aun Pablo eyaculaba en su interior era la última que expulsaría en su vida, ambos quedaron tendidos en la cama, luego que se recuperaron Pablo ayudo a Claudio a ponerse de pie para ir al baño donde tomaron una ducha juntos, se durmieron juntos después con Pablo detrás de Claudio de cucharita restregando su pene entre sus nalgas.  

Al día siguiente Claudio no lo vi cuando se despertó. A los pocos minutos Pablo entro en su casa de nuevo en casa, con un bien desayuno y algunos analgésicos que Claudio con su escroto hinchado visiblemente que apenas le dejaban caminar necesitaba con urgencia.      

Pablo desde ese día se ha vuelta físicamente un chico muchísimo más corpulento, aunque igual  de delgado, con buenos brazos, pecho y un paquete que se le marca en el pantalón, muy diferente a Claudio cuyo pene se ha encogido, y ya no puede tener erecciones aunque aún tiene un cuerpo definido y marcadito a sus 30 años sigue estando con Pablo con quien vive, cada que recuerda como era tener una erección con su pene muerto en su entrepierna se arrepiente de no haberlo aprovecharlo más cuando podía.

Pablo aun lo penetra con su enorme pene, siempre con solo una lámpara en la habitación al parecer a ambos les agrada la “Penumbra”. 



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Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

LIAN Y ARTURO

Hacía seis meses que Arturo se mudo con Lian eran vacaciones y ambos disfrutan de su tiempo libre con toda clase de juegos y sexo, aquella noche Lian iba a llevar a Arturo a otro nivel de dolor placer entre otras cosas de las que no habría vuelta atrás, Lian había deseado hacerle eso a Arturo desde el primer momento que vio sus lampiño escroto con sus dos grandes huevos en su interior, estaba ansioso y al mismo tiempo excitado todo el día tuvo una potente erección debajo de su ropa interior que por supuesto no paso sin ser vista por Arturo......


LIAN Y ARTURO
Hacía seis meses que Arturo se mudo con Lian eran vacaciones y ambos disfrutan de su tiempo libre con toda clase de juegos y sexo, aquella noche Lian iba a llevar a Arturo a otro nivel de dolor placer entre otras cosas de las que no habría vuelta atrás, Lian había deseado hacerle eso a Arturo desde el primer momento que vio sus lampiño escroto con sus dos grandes huevos en su interior, estaba ansioso y al mismo tiempo excitado todo el día tuvo una potente erección debajo de su ropa interior que por supuesto no paso sin ser vista por Arturo.


[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [SADO] [DOMINACIÓN] [BDSM]


Categoria: Gay      Autor: DarkSoul





Arturo de 23 años era un fanático del BDSM y SADO, desde adolescente le había gustado ser dominado y torturado por los hombres siendo gay, le agradaba ser usado como un juguete por su pareja en turno, además de atractivo tenia buen cuerpo especialmente tenía un gran par de nalgas y un par de testículos que eran envidiables, definidos y grandes, le gustaba toda clase de tortura mientras estaba siendo poseído por su ano por un buen pene sintiendo los testículos de un hombre rebotar contras sus nalgas, Por su parte Lian de 25 años era un dominador nato. 

El padre de Lian murió cuando tenía 20 años en un accidente de auto junto con su madre, su padre era un dominador absoluto decía “Las cosas se toman no se ganan”. Dueño de un gran cadena de fabrica de telas entre otras coas Lian tenía un gran cuerpo, con un gran par de huevos y pene, era gay, joven y muy rico, que contrastaba con Arturo que provenía del seno de una familia de clase humilde trabajadora, ambos se conocieron en la universidad con Arturo de 19 y  Lian de 24. Hacia un año que estaban saliendo en secreto.

Hacía seis meses que Arturo se mudo con Lian eran vacaciones y ambos disfrutan de su tiempo libre con toda clase de juegos y sexo, aquella noche Lian iba a llevar a Arturo a otro nivel de dolor placer entre otras cosas de las que no habría vuelta atrás, Lian había deseado hacerle eso a Arturo desde el primer momento que vio sus lampiño escroto con sus dos grandes huevos en su interior, estaba ansioso y al mismo tiempo excitado todo el día tuvo una potente erección debajo de su ropa interior que por supuesto no paso sin ser vista por Arturo.

Liam sorprendió a Arturo al salir de su cuarto con una toalla puesta, con la luz que entraba de las ventanas se le iluminaba todo el cuerpo, su pecho no tenía vello alguno y sus pectorales estaban bien torneados, su abdomen era plano más no marcado, un escaso camino de vellos por debajo del ombligo en vertical hacia abajo llevaba a su vello púbico escaso, sus piernas torneadas con pocos vellos rubios, excitaron a Arturo de inmediato.

Lian se acercó a Arturo que estaba desnudo sobre un sofá color crema y lo beso, Arturo solo se dejo llevar, comenzó a abrir y cerrar sus labios procurando dejar en medio los labios de Lian, sentía cosquillas en su estomago como siempre que lo besaba de esa manera, Lian no tardo en introducirle su lengua brutalmente en su boca y rodarla por dentro de la de Arturo, era una sensación tremenda y combinada con su excitación la hacía mucho más sublime, un brazo rodeaba la cintura de Arturo para empujarlo hacia Lian, la toalla cayó al suelo pero se siguieron besando, las manos de Lian recorrían la espalda de Arturo, Lian se separo de sus labios para besar su cuello, sentía como sus manos lo ponían nervioso, le paso su lengua por todo mi cuello hasta llegar a su boca, le giró la cabeza y le mordía los oídos, la erección, de Arturo ya derramaba liquido pre seminal cuando comenzó a masturbar su pene luego sus manos pasaron a sus nalgas y metía sus dedos entre ellas.

Arturo estaba en éxtasis, Lian no paraba de besarlo mientras le metía dos dedos por su ano.   

-“No te contengas déjate llevar”. Le dijo Lian a Arturo.        

Sin pensarlo Lian tomo sus muñecas y le coloco grilletes de cuero unidas con una cadena, también le coloco un collar sujeto sus brazos al collar por delante, luego Lian se puso de rodillas detrás a Arturo, quien sintió como le abrió sus nalgas para meter su lengua dentro de su ano, le daba lengüetazos y la movía en espiral, le escupía, lo nalgueaba y pellizcaba Arturo solo se quejaba en voz baja disfrutando del momento.     

-“¡Quiero escucharte gritar”. Le dijo Lian.       

Lian comenzó a nalguéalo aun mas fuerte apretándole los huevos de tanto en tanto lo que hizo que Arturo comenzara a gemir más fuerte, Lian se paró Arturo sentía su pene entre sus nalgas, lo veía por detrás de su hombro, le había crecido a 25 cm, sus venas se le marcaban, en su pene y en sus brazos me lo comenzó a empujar, mientras le escupía saliva y la untaba en su ano, y con la otra mano lo tomaba del cuello, después la paso su boca y metió sus dedos, mientras Arturo sentía su duro pene entre sus nalgas que lo intentaba meter poco a poco iba entrando, una sensación extraña pero placentera era aquello pero a Arturo de cierta forma le gustaba.          

De pronto Lian se metió de golpe para sin esperar nada comenzar a mover sus caderas como un poseído, solo sonaba el choqué entre sus y pelvis mientras Arturo sentía el mejor dolor del mundo, de nuevo Lian le coloco mordaza que estaba unida al collar con una de sus manos e intencionalmente Arturo la mordió, le gustaba tanto aquellos juegos que lo hacían gemir, Lian le daba unas embestidas más fuertes, los cojines del sofá se hundían y rechinaba mientras Arturo gritaba de dolor y placer detrás de su mordaza.           

De pronto Lian le echó otro escupitajo de saliva y se la volvió a meter, penetrándolo más fuerte el sonido era cada vez más grande y Lian gemía como loco de placer, de tanto en tanto le escupía en la cara, Lian se detuvo solo para colocar una apretada liga en lo alto de los testículos de Arturo al que unió con otra cadena hasta su collar luego de nuevo se la metió mientras le sujetaba de su cuello y su pene entraba y salía del ano de Arturo a gran velocidad casi por completo. 

Luego de nuevo de un rato en esa posición Lian se tumbo sobre el sofa, boca arriba y le dijo a Arturo "montame" lo obedeció subiéndose tímidamente para comenzar a saltarle encima, lo estaba dominando, arqueaba su espalda con movimientos de todo tipo mientras las manos de Lian le retorcían los pezones para luego terminar tomando su pene para de nuevo comenzar a masturbarlo.        

-“Sabes Arturo desde que te vi me gustaste, además de que he querido cortarte estos grandes huevos”. Le dijo Lian mientras le apretaba sus huevos ya de un color moradito.           

-“Ahora si vas a conocer lo que es dolor”. Le dijo Lian.

De nuevo lo tumbo sobre el sillón lo puso en cuatro a Arturo, para tomar la cadena que estaba conectada a los testículos para jalarla con fuerza lo que hizo que sus ojos se abrieron grandes al dar un gran mugido de dolor.

-“Lian comenzó a penetrarlo tan duro que hizo incluso llorar a Arturo, sus mugidos eran súplicas de que parará, el seguía, le gritaba "PARA" aunque solo se escuchaba como mugidos que parecían excitar aun más a Lian, aquello era la fantasía que por largo tiempo habia deseado cumplir y esa noche la estaba llevando a cabo pese al dolor que Arturo estaba sintiendo.  

Lian tomo una fusta y comenzó no solo azotar las nalgas sino la espalda de Arturo que comenzó a retorcerse de dolor lo que hizo que sus nalgas se movieran ricamente lo que llevo a Lian al borde de venirse jadeante le dijo a Arturo.

-"Eres un goloso, no tienes llenadera, pero eso hoy se acaba". Le dijo Lian.

Lian penetro de nuevo a Arturo de manera brutal, la expresión en su cara cambio a un gesto de placer que lo obligo a abrir la boca y gritar, mientras le estiraban los testículos a Arturo, sintiendo sui ano caliente cubriendo su pene,  apenas unas pocas embestidas bastaron para que todo su semen fuese depositado en el interior de Arturo fue una eyaculación tremenda,  apenas acabo rápidamente  sacó su pene. Para decirle al exhausto Arturo.

-“Creo que te he preñado de la cantidad de leche que te acabo de dejar dentro putita”. Dijo Lian.

 Al mismo tiempo que comenzó a masturbarlo su mano se movía por el endurecido pene de Arturo hasta que arqueando la espalda todo lo que pudo se corrió fue una gran corrida seis poderosos chorros de cremoso liquido blanco brotaron del pene de Arturo que cayeron sobre el sofá para el derrumbarse al acabar de venirse bañado en sudor con su ano aun abierto filtrando semen de Lian.  

Ambos permanecieron en silencio sobre el sillón por unos minutos antes de que Lian de nuevo de levantara para irse a la ducha no sin antes darle un par de besos en las nalgas a Arturo que quedo rendido aun amordazado en el sofá viendo como su amante se iba a la ducha aun con una enorme erección balanceándose por delante.

Arturo comenzó a inquietarse cuando la excitación del momento fue pasando y el dolor que provenía de sus huevos que estaban siendo horcados por la liga lo golpeo, hacia caso 40 minutos que aquella liga había sido colocada, Arturo trato de soltarse pero Lian aseguro muy bien sus retenciones algo que nunca antes hizo, trato de quitarse la mordaza para llamarlo pero sus dedos quedaban a milímetros de ella, por más que se estiro no logro tocarla, de pronto cuando intento algo nuevo un enorme dolor hizo que retorciera de dolor como nunca antes,  su pene aun en erección lanzo una enorme carga de semen que quedo sobre su plano abdomen y pecho de Arturo, fue un orgasmo muy intenso que tuvo sin siquiera tocarse o desearlo.

Media hora después que se fue Lian regreso esta vez con una enorme tijera de las usadas para cortar lamina de metal, hizo que Lian se colocara de cuatro patas y lo volvió a penetrar, esta vez sin lubricación previa alguna, Arturo se retorció al sentir su pene de nuevo dentro en medio de esa nueva sesión de sexo Lian tomo los hinchados huevos de Arturo, que apretó con fuerza para jalarlos hacia atrás, lo que hizo retorcer a Arturo de dolor, también sintió dolor cuando unos segundos de apretón de sus huevos Lian saco su dura erección de un solo jalón casi rasgando las paredes del ano de Arturo.   

Lian sin soltar los huevos de Arturo que aun seguía retorciéndose de dolor coloco las cuchillas de la tijera para colocarlas debajo de la liga en su escroto, para tomar las manijas con ambas manos Arturo sintió las frías cuchillas en sus huevos y trato de hacer algo pero era tarde Lian cerró con toda la fuerza que pudo imprimir la tijera, cercenando de un solo corte el escroto de Arturo castrándolo expeditamente, los ojos de Arturo se abrieron grandes para quedar en blanco al sentir de forma brutal una oleada de dolor como nunca antes imagino que fuese posible sentir.

Arturo se retorció unos segundos antes de caer sobre el sofá sin sentido, Lian alto el escroto de Arturo del que extrajo los dos testículos para colocarlos en un frasco con conservante, que coloco en un lugar perfectamente a la vista de todos.

Arturo se recupero por completo tres semanas después y aunque al principio estaba enojado con Lian pronto lo perdono y se convirtió de hecho en su esclavo y eunuco personal, dejo la universidad y se dedico en cuerpo y alma a su Amo, quien por supuesto adora penetrarlo y torturarlo, Arturo goza de su pene en su interior y del dolor que Lian le provoca, a aprendido a tener orgasmos prostáticos los cuales goza igual o incluso más que sus orgasmos de cuando aun tenía su huevos y aun era un hombre no el eunuco sumiso que es ahora.



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JUAN EL REBELDE

Dada la situación perder a uno solo de los habitantes de la fortaleza era algo que no se podía dar el lujo Ron, sabía que tenía que hacer algo con Juan, no podía matarlo, pero tampoco dejarlo ir, sin embargo estaba consciente que debía ser castigado pero un castigo físico en su caso no iba a hacer suficiente por lo se le ocurrió una idea que además de volver manso a Juan le iba a proporcionar placer a Ron además era algo que hacía tiempo deseaba hacer......


JUAN EL REBELDE
Dada la situación perder a uno solo de los habitantes de la fortaleza era algo que no se podía dar el lujo Ron, sabía que tenía que hacer algo con Juan, no podía matarlo, pero tampoco dejarlo ir, sin embargo estaba consciente que debía ser castigado pero un castigo físico en su caso no iba a hacer suficiente por lo se le ocurrió una idea que además de volver manso a Juan le iba a proporcionar placer a Ron además era algo que hacía tiempo deseaba hacer.


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Juan de 26 años era uno de los hombres más jóvenes del complejo, en el año 2143 habían pasado tres años desde el fin de la gran tercera Guerra mundial el mundo estaba en ruinas, los pocos sitios en donde se podían vivir estaban controlados por los militares que ejercían su ley con mano firme, Juan había dado problemas desde un  principio pero aquel día había llegado al tope de la paciencia de Ron el feje militar de la fortaleza, Juan había tratado de huir del lugar llevándose comida y a varios de sus seguidores.

Dada la situación perder a uno solo de los habitantes de la fortaleza era algo que no se podía dar el lujo Ron, sabía que tenía que hacer algo con Juan, no podía matarlo, pero tampoco dejarlo ir, sin embargo estaba consciente que debía ser castigado pero un castigo físico en su caso no iba a hacer suficiente por lo se le ocurrió una idea que además de volver manso a Juan le iba a proporcionar placer a Ron además era algo que hacía tiempo deseaba hacer, sobre todo con Juan que era un joven muy atractivo.

Ron fue hacia conde estaba confinado Juan, el cual era su habitación apenas entrar Juan se le fue encima, pero Ron era más grande, fuerte y experimentado con dos rápidos golpes hizo caer a Juan a la cama, luego rápidamente le inyecto algo en cuello que lo dejo sin fuerzas pero consciente de todo a su alrededor, Juan buscaba desesperadamente moverse, pero por más que luchaba no lograba hacer que sus músculos respondieran, las manos de Ron comenzaron a recorrer el cuerpo de Juan que comenzó a aterrarse, luego Ron se inclino y le susurro al oído.

-“No sabes cómo voy a disfrutar de esto Juanito”. Dijo Ron.

Ahí acostado sobre su cama Ron comenzó a besarlo, mejor de lo que cualquier chica lo había hecho en su vida a Juna que no podía creerlo, los besos no tardaron en ir subiendo de nivel, cada vez más intensos, lengua, mordidas, aquello no iba nada bien para Juan, deseaba moverse pero mientras más lo intentaba más rígido su cuerpo se volvía, le fue obvio que las intenciones de Ron no era para nada buenas para él.           

Ron sin dejar de besar a Juan le fue quitando su camisa dejando su torso desnudo, el cual luego de admirar unos momento inició a quitarle el pantalón mientras seguía besándolo, Ron le bajo su viejo y sucio pantalón hasta los tobillos que colgaban fuera de la cama, no se lo quito por completo lo dejo ahí pues no le quito los zapatos a Juan, su piel blanca de Juan quedo a la vista de Ron sobre todo quedaron expuestas sus bien formadas nalgas Ron también se quito la camisa, y dejo sorprendido a Juan.

Ron estaba totalmente tatuado, con un cuerpo de esos que uno sueña, sus brazos eran gruesos se quedo solo con una camiseta sport, Ron se bajo el cierre (zipper) de su pantalón militar, introdujo su mano en su interior, hurgo algo por unos segundos antes de sacar un pene en erección y le dijo a Juan mientras tomaba su cabeza de sus cabellos,

-“Lámbelo”. 

No pudo resistirse Ron le abrió su boca e introdujo su duro miembro en su boca, por lo que Juan a su pesar inició a lamber ese pedazo de carne que era rígido, fuerte y que le hacía sentir placer muy a su pesar, nuevamente Juan trato de resistirse de morder el pene en su boca pero no pudo mover su quijada por más que lo intento, lentamente Ron iba metiendo y sacando su pene de su boca, su gemidos no tardaron en escucharse, su pene estaba totalmente erecto, al cabo de unos minutos sus 20 cm enteros ya entraban en la boca de Juan, que de vez en cuando sacaba su erección para que Juan admirara su enorme pene, era grande, grueso y sus venas se marcaban lo suficientemente visibles por su tronco.   

Luego de un rato permaneció Ron de ese modo hasta que comenzó a hacer con ayuda de sus manos que Juan le lambiera su glande, presionando su glande un poco sobre su lengua, luego cada vez fue introduciendo más, daba pequeñas, hacia que le lambiera el tronco de su pene, luego hacia que se lo devoraba por completo hasta el fondo, era algo adictivo, su sabor y sensación hacían que Juan quisiera que parara, Ron sacaba su pene de su boca, lo sujetaba como si lo estuviera masturbando, agarraba de nuevo su cabeza e introducía su pene en su boca, pero poniendo sus manos a ambos lados de su cabeza para hacer un movimiento, como si lo estuviera penetrando por detrás.    

De pronto Ron saco su pene de la boca de Juan, para comenzar nalguearlo con violencia con sus manos, cada nuevo palmada era más fuerte las nalgas de Juan no tardaron en ponerse rojas de lo irritadas que se pusieron, de pronto luego de 10 minutos las palmadas se detuvieron, Ron se levantó de la cama, le abrió levemente las piernas a Juan, se acostó sobre Juan y de nuevo inició a besar a Juan mientras hacía un movimiento de estarlo penetrando (aunque no estaba penetrando) solo restregaba su pene entre sus nalgas, Juan sentía su cuerpo sobre el suyo, sentía su respiración cada vez más agitada.          

-“Disfruta Juan que luego de hoy ya no serás un hombre”. Dijo Ron.        

En ese momento Juan sintió un dedo entrar en su ano, lo próximo que supo es que Ron agarró su pene e inició a penetrarlo, era mi primera vez, con tan solo su glande en su interior le ardía, entonces paró, e inició a lamber su ano, metía y jugaba con su lengua, entraron dos dedos, ya estaba listo, inició otra vez lentamente hasta inició a embestir (empujar) cada vez era más duro, más rápido, más placentero, podía sentir como iba adentrándose, el dolor no le importaba a Ron sino la humillación.

Ron estaba sobre Juan, besándole el cuello mientras lo penetraba, le agarraba su espalda como si eso evitara algo el dolor que Juan estaba sintiendo, sus movimientos eran rápidos, fuertes, los testículos de Ron se estrellaban contra las nalgas de Juan, aquello duro 20 o 25 minutos, de pronto Ron bajó el ritmo y pudo sentir cómo se corrió dentro de él, al expresión de su cara lo dijo todo, al terminar de venirse se dejó caer sobre su cuerpo exhausto mientras continuaba besando su espalda a acariciando sus nalgas, sin sacar su pene aun palpitando de su interior.

Juan sintió todo su cuerpo temblar cuando el pene comenzó a salir de su interior lo peor fue cuando el glande de Ron salió de su ano, que casi sintió que le fue arrancado parte de sus intestinos, Ron con su pene aun chorreando no solo semen sino sangre, se inclino de nuevo, su barba raspo su hombro y Jesse le escucho decir.

-“Ahora voy a arreglarte para que ya no seas más un problema y rebelde” Dijo Ron.

Ron inmediatamente tomo el escroto de Jesse que ya para ese momento estaba bañado de su semen y sangre que se mezclaba con el liquido blanco que brotaba del ano aun abierto de Jesse, quien de nuevo trato de moverse, se luchar, de escapar pero sus músculos aun no le respondían por más que lo intento, Ron de pronto blandió un largo como ancho cuchillo de cuchilla acerrada tipo cazador, para el terror de Juan, la afilada y resplandeciente hoja de acero se acerco a sus testículos que Ron tenia bien sujetos con una de sus fuertes manos, de nuevo le escucho hablar.

-“Ahora aguanta esto dolerá mucho pero es por tu bien”. Dijo Ron.

Ron comenzó a cortar el escroto de Juan, acerrando la piel, tejidos y conductos que se encontró a su paso, el dolor de Juan experimento fue sencillamente aterrador pero aunque hubiese podido gritar simplemente le fue imposible el dolor hizo que sintiera como si su cuerpo estuviera en llamas y el aire en sus pulmones fuese extraído de golpe, sus ojos quedaron en blanco mientras sentía su sangre correr por su piernas, de pronto la mano de Ron arranco la pequeña porción de piel que conectaba su escroto a su cuerpo, lo que hizo que todo el cuerpo de Juan se sacudiera en convulsiones.

Juan se desmayo, al poco tiempo, el dolor simplemente fue insoportable para su mente y cuerpo, se despertó al dia siguiente encontrándose con que ya no era más un hombre sino un eunuco, lloro mucho y maldijo a Ron, pero conforme fueron pasando las semanas su comportamiento cambio conforme las testosterona fue dejando su cuerpo, su pene perdió todo rastro de virilidad y Juan dejo de ser un rebelde para convertirse en un fiel y devoto colaborador de la fortaleza con el tiempo a la muerte de Ron a manos de gente de las arenas.

Juan se convirtió en el jefe de la fortaleza cargo que ocupo hasta su muerta a una edad avanzada, y siempre les contaba a los niños de cómo era la vida antes de la guerra y como fue un rebelde pero como si vida cambio cuando Ron lo castro.


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Imagen que Inspiro está Historia.



Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

TYRONE MI AMO

Tengo, o mejor dicho tenía 19 años, 1.83 metros de alto, con el cabello de color marrón claro de longitud media, sin llegar al cuello, y he sido un constructor físico desde la escuela. Había ganado la mayoría de los trofeos en la sección Junior y me estaba preparando para los Campeonatos Regionales de Clase Senior. No tengo problemas para encontrar chicas de hecho sentía que a veces era demasiado popular. Me dijeron que era clásicamente guapo y las mujeres nunca se quejaron de mi rendimiento......


TYRONE MI AMO
Tengo, o mejor dicho tenía 19 años, 1.83 metros de alto, con el cabello de color marrón claro de longitud media, sin llegar al cuello, y he sido un constructor físico desde la escuela. Había ganado la mayoría de los trofeos en la sección Junior y me estaba preparando para los Campeonatos Regionales de Clase Senior. No tengo problemas para encontrar chicas de hecho sentía que a veces era demasiado popular. Me dijeron que era clásicamente guapo y las mujeres nunca se quejaron de mi rendimiento.

[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [PENECTOMIA] [FEMINIZACIÓN] [DOMINACIÓN]



Categoria: Gay      Autor: Doug Kentr 





Si no hubiera dicho que lo ayudaría trabajando en diferentes cosas el cambio habría sido muy diferente. Yo no habría conocido a Tyrone N'gomo, ¿qué otra cosa sería diferente me pregunto? Bueno, cambié los turnos para la semana, esa semana fatídica, y algo sucedió.

Primero déjeme presentarme y describirme como estaba al principio de la historia.

Tengo, o mejor dicho tenía 19 años, 1.83 metros de alto, con el cabello de color marrón claro de longitud media, sin llegar al cuello, y he sido un constructor físico desde la escuela. Había ganado la mayoría de los trofeos en la sección Junior y me estaba preparando para los Campeonatos Regionales de Clase Senior. No tengo problemas para encontrar chicas de hecho sentía que a veces era demasiado popular. Me dijeron que era clásicamente guapo y las mujeres nunca se quejaron de mi rendimiento.

Normalmente cuando trabajaba mi turno de 9.30 pm - 6am en la imprenta, iba a mi práctica en gimnasio directamente desde el trabajo, Joe, el gerente lo abre a las 6.30 y recibo alrededor de una hora de entrenamiento intensivo antes de que el gimnasio comience a ocuparse. Pero debido al cambio de turno llegué a las 2.30 de la tarde.

Vi a Tyrone de inmediato, no podía no hacerlo, fuerte, negro y parado en la esquina fumando. No fumo y no aprecio a la gente contaminando mi ambiente. Se acercó a mí de inmediato para presentarse y descubrí, si yo era gay. No soy. Después de una hora o algo así que use la corredora fue casa para trabajar en casa. Mientras me iba Tyrone me invitó a tomar una copa, le dije que no y me fui.

Al día siguiente Tyrone me estaba esperando cuando llegué. Trató de captar mi atención todo el tiempo que estaba entrenando y como hice para no hacerlo se acercó a charlar conmigo. Había sido un mal día y le dije que las tres cosas que más me disgustaban eran los fumadores, los gays y los negros. Se volvió y me dejó de pie. Miércoles, llegué y fui a Tyrone a disculparme, él me escuchó, sin decir nada, solo mirándome con sus grandes ojos negros, mirando a mi alma, tartamudeé hasta detenerme, sintiéndome débil. Más tarde, antes de irme, traté de hablarle una y otra vez y empecé a sentirme débil. En el camino a casa entré en un estanco y me compré 20 cigarrillos.

El jueves por la tarde, cuando llegué Tyrone se acercó y me ofreció un cigarrillo por el que estaba agradecido cuando había terminado mi última en el camino hacia el gimnasio. Terminé mi entrenamiento y Tyrone y yo fuimos a tomar una copa. Debemos haber estado en el bar por un largo tiempo porque estaba oscuro cuando nos fuimos pero solo puedo recordar estar allí un corto tiempo. Fuimos a su lugar para otro trago y debió haberme afectado porque tuve que correr a trabajar desde su casa por la mañana.

Tyrone me recogió del trabajo el viernes y fuimos directamente a su casa parando solo para conseguir cigarrillos, por alguna razón parecía estar fumando muy fuertemente (60 cigarrillos al día), Tyrone fuma cerca de 120 al día y sobre él se ve bien, dice que me conviene también. Tan pronto como llegamos a su lugar Tyrone me dijo que me desnudara, lo que hice, él se saco su pene y me dijo que “chúpala”. Afortunadamente me arrodillé delante de él y tomé las 12 pulgadas llenas de pene negra en mi boca. Me lambió y chupó por lo que me parecieron años y luego me penetro por la boca hasta que él disparó su carga en mi garganta, fue la experiencia más satisfactoria de mi vida.

Casi de inmediato, Tyrone me tiró sobre mi estómago y empujó su hombría por mi conducto trasero, el dolor mezclado con el placer fue casi insoportable y cuando empezó su rítmico mete saca  de mi culo pensé que moriría de placer. Más tarde esa noche después de mucho más de lo mismo Tyrone me dijo que había invitado a unos amigos para una fiesta y que yo sería el invitado de honor y la atracción principal.

Empezaron a llegar alrededor de las nueve, y descubrí que todos tendrían un papel que desempeñar en mi próxima transformación. Tyrone me dijo que yo era un fanático aburrido, y que él tenía la intención de cambiar todo eso y que mi fumar como el realineamiento sexual era sólo el comienzo antes de que la noche acabara, me prometió que me convertiría en una ninfómana masculina, si eso significaba que él me penetraría más, yo estaba más que feliz. Me enteré más tarde de algunos de los invitados en la fiesta. Todos los cuales me penetraron muchas veces, que eso fue solo era el principio.

Leroy era un médico especialista en el aumento mamario sería su tarea darme los pechos y los labios negroides, Tony, un peluquero, se encargaría de mi cabello y Wayne, un director de arte de mi maquillaje, todo esto había empezado a parecer perfectamente normal Y me encontré hablando de la próxima transformación muy clínicamente con estos "especialistas".

La fiesta sin duda se fue con un swing, y yo era muy popular con todo el mundo que perdí la cuenta de las veces que fui penetrado, solo sé que no era suficiente, pero Tyrone compensó eso cuando la fiesta terminó. El domingo por la noche, cuando me dejó vestirme con una mini falda de cuero, un cinturón, unas medias y unas botas de tacón alto, me pareció que eso era lo que la naturaleza había pretendido desde hacía mucho tiempo, usar esa ropa era la guinda del pastel.

Lunes, el día de mi cita con Leroy, estaba deseando eso. Como quería tetas para poder usar el sujetador que Tyrone me había mostrado anoche. Primero mis labios se mejoraron para darme una mirada negroide, Tyrone dijo que mejoraría la cabeza. Cuando terminaron, Tyrone dijo que mi nariz no se veía bien, así que Leroy la rompió y la reajustó y la ensancho cuando sane. Después de las tetas, esto al parecer tendrá que tomar varias sesiones para permitir que cada implante se asiente, pero al final necesito al menos una doble copa D.

Tony fue el siguiente y él ha teñido con peróxido mi cabello rubio y lo mantendrá así una vez por semana por lo que no habrá raíces mostrándose. Maquillaje junto con Wayne, qué transformación, ha ocultado el moretón alrededor de mi nariz y me ha dado una cara completamente nueva y las instrucciones para lograrlo por mí mismo.

El martes, Tyrone me dijo que lo mejor estaba por llegar ese día, me estaba llevando a la cirugía, él me había arreglado para que me quitaran el pene, pero me estaba permitiendo conservar mis testículos, ya que de eso se encargaría Randy, Aunque él tendría el saco estirado de modo que colgaría abajo entre mis piernas a mis rodillas. No recuerdo mucho de la cirugía o el día siguiente, pero cuando al siguiente desperté estaba con un pequeño pene, era solo la punta realmente y es realmente muy inteligente. No puedo vacilar en absoluto, pero no necesito un alivio adicional porque Tyrone encuentra a la gente a follarme todo el tiempo, tanto que a veces tiene que ir sin él. Aunque por supuesto yo nunca lo rechazaría.

Mis tetas fueron acabadas y terminaron en doble E, mis labios y la nariz se hicieron varias veces para hacerme ver más y más negroide, luego vino la perforación. Mis oídos tienen túneles de 20mm en los lóbulos con anillos de 18 mm de anchos de 40mm de diámetro interior, tengo 25 anillos de 2.4mm alrededor del borde exterior de cada oreja y un espigón de 15mm fantástico a través de mi tabique (Tyrone dice que me hace ver aún más negroide) Pero hace que sea difícil afeitarme el labio superior. A través de cada uno de mis pezones tengo un anillo del mismo tamaño que tengo a través de mis túneles de carne de lóbulo y tengo un Príncipe Alberto del mismo tamaño.

Mi escroto todavía se está agrandando en el momento que tomará solamente dos y medio litros de solución salina, pero Tyrone espera doblar eso, y cuando eso este terminado yo tendré los anillos por todas partes y mis huevos estarán listos para continuar el estiramiento. Tyrone dice que no puedo tatuar mi cara porque me quitará los piercings y el maquillaje, pero él considerará tener tatuado el delineador y el lápiz labial, así que siempre parezcan perfectos, Wayne supervisará eso.

Esto ocurrió hace unos dieciocho meses, y ahora estoy completo, tengo largos cabellos rubios, y llevo short y mini faldas, calcetín blanco corto y sandalias de tacón alto, mi Amo Tyrone dice que me parezco a una Spice Girl masculina, a excepción de que Baby Spice no tiene un escroto arrastrando en el suelo mientras camina. Mi Amos Tyrone, como él prefiere que yo llame, me ha anunciado como un "macho afeminado grotesco que necesita ser penetrado", en su catálogo, creo que eso lo resume.



Historia Original Aquí.




Autor: Doug Kentr       Traductor: DarkSoul

GRANDOTE

Genaro se caso con mamá a los dos años de que enviudo de mi padre, en aquel momento tenía 10 años, el era un hombre alto 1.90 metros, musculoso bastante velludo y de piel morena, con un paquete en su entrepierna bastante grande, era bueno conmigo y suplió las veces de padre a mi parecer, incluso lo llegue a consideran como eso pero eso fue hasta los 14 años cuando me comencé a sentir atraído hacia él, pronto comprendí que era gay......


GRANDOTE
Genaro se caso con mamá a los dos años de que enviudo de mi padre, en aquel momento tenía 10 años, el era un hombre alto 1.90 metros, musculoso bastante velludo y de piel morena, con un paquete en su entrepierna bastante grande, era bueno conmigo y suplió las veces de padre a mi parecer, incluso lo llegue a consideran como eso pero eso fue hasta los 14 años cuando me comencé a sentir atraído hacia él, pronto comprendí que era gay.

[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [VIRGEN] [DOMINACIÓN]

Categoria: Gay      Autor: David.G & DarkSoul





Genaro se caso con mamá a los dos años de que enviudo de mi padre, en aquel momento tenía 10 años, el era un hombre alto 1.90 metros, musculoso bastante velludo y de piel morena, con un paquete en su entrepierna bastante grande, era bueno conmigo y suplió las veces de padre a mi parecer, incluso lo llegue a consideran como eso pero eso fue hasta los 14 años cuando me comencé a sentir atraído hacia él, pronto comprendí que era gay pues no solo él me gustaba sino que eran los hombres los que me atraían sexualmente.

Mis miradas comenzaron a ir hacia su entrepierna cuando salía del baño luego de bañarse solo en ropa interior me encantaba cuando usaba bóxer (calzoncillo) de esos ajustados color blanco que con la humedad de su cuerpo se transparentaba dándome esbozos de su largo pene circuncidado o de sus peludos como pesados testículos que colgaban bajos en su entrepierna, Genaro no tardo en darse cuenta de mis miradas lascivas por lo que tuve que comenzar a ser más discreto, escuchar cuando tenían sexo y escuchar los gemidos de mi madre me hacían masturbarme furiosamente imaginando que era a mi quien me penetraba.

A los 19 mi madre murió en un trágico accidente cuando su autobús fue impacto por un tráiler que se quedo sin frenos, de pronto me quede viviendo a solas con Genaro que al poco tiempo comenzó a exhibirse por la casa solo en ropa interior e incluso desnudo, dado que me dijo que siendo hombres solos no teníamos nada de qué avergonzarnos, por lo que comencé a hacer lo mismo aunque lo más que llegue fue a andar en casa en slip (trusa) aquello se mantuvo por varios meses en las que intercambiamos miradas mutuamente pero sin llegar a nada más.

Por aquel entonces decidí comprarme un consolador de 20 cm de color negro de unos 5 de diámetro cuando estaba solo en casa me desnuda y fantaseaba con ser una puta de la calle, a la cual se le acercaba un negro de esos de dos metros con un pene de caballo aquello se repito varias veces hasta un día que creí que estaba solo en casa, repetí mi rutina, me arrodille ante el consolador para empezar a chupar y a tragármela (todo lo que podía, que antes no era mucho, pero ahora...) cuando me sentí ya que no podía me di un cuarto de vuelta para ver a mi padrastro a Genaro que estaba de pie mirándome fijamente.

Sin darme tiempo a explicación alguno me agarró del brazo para llevarme a su habitación debo decir que soy de cabello rubio, piel muy blanca, con un cuerpo muy bien marcado como tonificado por lo menos en ese entonces lo era.

Al llegar a su habitación Genaro me dijo

- ¿eso es lo que quieres? ¿Ser la putita de un macho?
           
No espero mi respuesta me agarró de los huevos y los tiro para abajo por sobre mi slip, dolió pero me gusto sus manos eran ásperas y fuertes, sus manos comenzaron a pasar por todo mi cuerpo una y otra vez, aquello era un sueño hecho realidad.

Mi padrastro me miraba fríamente sujetándome desde atrás, sentía su pene rígido dentro de su ajustado bóxer restregando en mis nalgas sobre mi slip, una de sus manos pronto se deslizo dentro de mi slip para tomar mis testículos y pene que ya para ese momento estaba en completa erección, mientras me masturbaba con su mano dentro de mi ropa interior me dijo.  

-“¿En verdad quieres ser una putita?  Me vas dejarme penetrarte hasta romperte tu ano y dejarte tu  boca llena de mi leche negra”. Me dijo Genaro.        

Me saque su mano de mi entrepierna para darme la media vuelta, me tuve que poner de puntillas para darle un beso en la boca mientras una de mis manos acariciaba su pene muy bien dotado de 26 cm sobre su bóxer de color blanco que estaba seguro me iba dar puro placer ya para ese momento lo tenía como si fuese de roca y lo seguí acariciando.

Lentamente baje por su velludo dorso hasta llegar a su entrepierna le baja su bóxer lentamente para dejar al descubierto su majestuosa erección, sin dudarlo aunque con un poco de temor se la agarre para comenzar a masturbarlo un poco, sintiendo su dureza, largueza y grosor, de pronto el se inclino y me susurro al oído.

-“¿Te gusta?” Me pregunto Genaro.

Casi hipnotizado por aquella barra maciza de carne ante mi le respondí.

-“Si mucho, es magnífica”. Le dije.

-“¡Qué esperas chúpala vamos!” Me dijo.        

Sin dudar abrió mi boca todo lo que pude para engullirla, se la chupe un buen rato hasta que se corrió entre gemidos y gruñidos de su parte su leche calentita quedo en mi boca mientras se la chupaba Genaro me estaba moliendo mis testículos con uno de sus grandes pies por sobre mí slip.

Después de darle mi primera mamada a mi padrastro me excito mucho por lo que mi pene se me puso dura como nunca antes, con el sabor de su semen aun fresco en mi boca el me dijo.

-“Vamos ven aquí”. Me dijo al tiempo que me jalo a la cama.
           
Me acerqué a él para rápidamente quitarme mi slip para proceder a atarme una cuerda en mis testículos y los extremos de la cuerda a la planta de mis pies lo que me mantenía con las piernas flexionadas y abiertas, me coloco también un collar al cuello con esposas que me mantenían las manos a la altura de los pezones, me sentía humillado pero al mismo tiempo muy excitado. Me agarro del collar para tomando unas pinzas para ropa me las colocó por todo mi cuerpo pezones, boca, nariz, orejas, huevos, y una en la punta de mi pene que era la que más me dolió.

Cuando termino de colocar las pinzas me queje de que dolía la pinza en el pene a lo que Genaro me miro y tiro de ella para quitarla lo que me hizo dar un grito de dolor dado que me dolió muchísimo.

-“HHHAAAAAAAYYY”. Grite.
           
Me obligo a limpiar la casa entera en aquella postura tan incómoda mientras él se quedo viendo la televisión en su habitación, al acabar fue ahí para avisar que había acabado las tareas, me miro me sonrió y se acerco a mí. Me abrazo y con su mano levanto mi cabeza se me acerco me agarro los testículos y los empezó a apretar.

-“He tenido una idea prepárate que hoy tu ano dejara de ser virgen”. Me dijo Genaro.

Para de nuevo atraerme a su gran cama, me hizo poner las manos sobre la cama para luego apoyar mi pecho sobre el colchón lo que dejo mis nalgas a su completa disposición, sentí sus grandes manos tomar mis nalgas, apretarlas con fuerzas para luego abrirlas, al tiempo que sentí su lengua comenzar a lubricar mi ano, su barba de candado me raspaba las paredes internas de mis nalgas lo que me hizo comenzar a gemir de placer como nunca antes en toda mi vida, fue un momento memorable.

De pronto Genaro saco el consolador que había comprado dado que tenía un chupón de succión en la base Genaro lo coloco en la parta baja de la cabecera casi su glande de plástico tocaba el colchón Genero me ordeno dado que quedo muy cerca de mi boca.

-“Vamos que esperas putita chúpalo como si fuese mío”. Me ordeno Genaro.

Apenas moví mi cabeza un poco para comenzar a lamber, apenas le di unas cuantas lambidas antes de metérmela en la boca, comencé a darle una mamada imaginando que era el pene de Genaro, mientras sentía como el enorme pene de mi padrastro ardiendo de lo caliente que estaba se deslizaba entre mis nalgas.

Podía sentir como el líquido que brotaba del ojo de su glande mojaba mi ano, pronto comencé a sentir como ese gran miembro comenzó a hacer presión sobre mi virginal ano, de pronto sentí una fuerte embestida que me hizo alucinar de dolor, luego otra y a la tercera sentí como mi ano se abrió por completo dando paso al enorme pene de Genaro, que entra casi hasta la mitad, la embestida fue tan fuerte que me trague el dildo que estaba chupando casi por completo.

Una nueva embestida hizo que aquel miembro entrara por completo sentí los peludos testículos de mi padrastro chocar contra mis nalgas, por instinto trate de estirar y cerrar mis piernas pero al estar atadas mi escroto, solo me hice aun más daño solo pude dar un mugido por el dildo que estaba profundamente en mi garganta ahogándome, mi padrastro viendo esto hico a mi cuerpo retroceder lo suficiente para que pudiera volver a respirar, se quedo quieto luego de eso por unos segundos antes de comenzar a moverse para comenzar con un mete saca muy lento mientras con sus manos jugaba con mis tetillas pellizcándolas fuertemente.

El dolor pronto se convirtió en placer, tanto que estaba como loco mi pene estaba duro pegado a mi abdomen babeando sin cesar liquido pre seminal, luego de 10 o 12 minutos sin siquiera tocarme me vine, lanzando cuatro poderosos chorros de mi semen que empaparon mi abdomen, mi ano se contrajo en espasmos que Genaro noto, por lo que acelero su embistes al tiempo que me dijo al oído.

-“¡Vamos goza putita, goza!” Me dijo Genaro.

Unos cuantos minutos más tarde se vino dando un gran alarido de placer mientras chorro tras chorro de su caliente como espeso semen me inundo, no saco su enorme erección de mi interior hasta que se su pene dejo de palpitar por completo al hacerlo dejo mi ano abierto por completo palpitando para tratar de cerrarse por completo de nuevo,

Estaba agotado pero muy satisfecho con el dildo aun en mi boca, quede inmóvil, respirando pesadamente, lo sentí bajar de la cama, para regresar unos instantes después, sentí cuando una de sus grandes manos tomo mi escroto para tirar de mis testículos hacia atrás con fuerza mi cuerpo se tenso de dolor y fue entonces que le escuche decir.

-“¡Una verdadera putita no necesitar de estos para disfrutar de su macho!” Me dijo Genaro.

Sin esperar a que pudiera reaccionar o moverme sentí algo filoso en la parte alta de mi escroto y de pronto todo mi cuerpo se sacudió en terribles convulsiones afectado por el más horrible de los dolores cuando mi padrastro me castro de un rápido corte con un muy afilado cuchillo despojándome de mi escroto y testículos para siempre.

Recuerdo sacudirme sin parar por espacio de unos dos minutos sintiendo la sangre correr por mis muslos también recuerdo volverme a correr hasta que todo paso cuando me desmaye al ya no poder soportar semejante dolor.

Desde aquello ya no soy el hijastro de mi padrastro soy su putita y esclava, que siempre estaba disponible para ser usada y penetrada por cualquier de sus agujeros, siempre dispuesta a darle placer que es la única manera que tengo ahora de obtenerlo también, Genaro siendo enfermero me suministra dosis de testosterona apenas mínimas para evitar que mi cuerpo se torne femenino, pero no tanto como para evitar que mi pene se encogiera y marchitara, por lo que ahora seis años después de aquel día mi pene ya no sirve más que para evacuar.

Debo decir que añoro mis días en que podía tener una erección e incluso correrme, añoro esos orgasmos sentir mi semen sobre mi abdomen pero también adoro sentir el enorme miembro viril de Genero en mis entrañas y boca, pero peor aun adoro sentir su leche en mi interior como boca que es lo más sabroso del mundo ahora para mí.



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Autor: David.G & DarkSoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

DE ARRIBA A ABAJO

Rick y yo estábamos en nuestro último año de universidad el estudiaba derecho y yo enfermería desde un principio sus ojos azules me cautivaron por lo que no pude evitar acercarme a donde estaba, sabía que era gay ya que ese lugar era para hombres de esa orientación sexual......


DE ARRIBA A ABAJO
Rick y yo estábamos en nuestro último año de universidad el estudiaba derecho y yo enfermería desde un principio sus ojos azules me cautivaron por lo que no pude evitar acercarme a donde estaba, sabía que era gay ya que ese lugar era para hombres de esa orientación sexual.

[GAY] [CASTRACION] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [DOMINACIÓN] [TROFEO]


Categoria: Gay      Autor: Uncutone





Rick y yo estábamos en nuestro último año de universidad el estudiaba derecho y yo enfermería desde un principio sus ojos azules me cautivaron por lo que no pude evitar acercarme a donde estaba, sabía que era gay ya que ese lugar era para hombres de esa orientación sexual.

-"Hola, soy Mike, ¿cómo te llamas?"
-"Soy Rick ", respondió.

-“Tienes unos ojos magníficos". Usando algo trivial pero verdaderp.
 -“¿Quieres salir de aquí? De todos modos, cierran en 15".
-Claro -dijo-.
-"Vámonos. Yo vivo en la colina rusa,
-“¿qué hay de ti?" Le pregunte
-"Estoy en Noe, a pocas cuadras de aquí. Podemos ir ahí".
-“De acuerdo, estás más cerca. Vamos a tu casa”. Le digo.

En el momento en que la puerta de mi apartamento se abrió empezamos a quitarnos los suéteres, las camisetas y los zapatos. Mi excitación solo se aceleró con la eliminación de cada pieza de ropa. No podía esperar a penetrar a este tipo y llevarlo a un nivel sublime. Cuando metí mi mano en su calzoncillo y froté su pene, estaba encantado de descubrir su creciente miembro. Pronto ambos estábamos desnudos, pero en la tenue luz pude ver su glande en forma de hongo. Al girar su duro culo reveló una hendidura profunda que me llevó a un intenso placer. No podía esperar a dividir esa escisión y conducir mi pene a su interior.

Antes de eso, tengo que mencionar que durante la universidad un total promiscuo. Desde que salí de la escuela secundaria siempre quería sexo con chicos.

Una vez que estábamos desnudos y viendo mis nueve pulgadas de pene sin circuncidar moviendo sus nalgas me rogo que lo penetrara. Y lo hiciera mío. Me encanta introducir mi pene en agujeros me encanta escuchar sus gemidos de placer. También era engreído, a pesar de que llevaba camisas de polo, chinos y top-siders, y era un chico algo fresa, sabía que era superior y podría tener a quien quisiera. Nunca deje que me penetraran, nunca. Hasta que conocí a Rick.

Esa noche mi vida cambió para siempre. Mientras Rick chupaba mi pene sin cortar, me preparaba para caer sobre él, deslizo un condón sobre su cabeza de hongo. Cuando se levantó de sus rodillas yo estaba listo para darle la vuelta y ponerlo en mi cama para penetrarlo como un perro salvaje. Mientras caminábamos hacia el borde de la cama, de repente me empujó sobre mi espalda, levantó mis piernas por encima de su hombro y empujó su pene en mi agujero. Antes de darme cuenta de lo que pasó, sentí un fuerte aguijón presionando antes de entrar en mi esfínter, pero al irrumpir y comenzar a masajear mi próstata. El dolor se transformado en placer. Fue otro mundo que nunca había visitado, y estaba enamorado.

Después de graduarnos, ambos obtuvimos grandes trabajos: Rick como abogado junior con un bufete de abogados, y yo como enfermero quirúrgico en un hospital de la ciudad. Con nuestros ingresos combinados encontramos un departamento increíble en el piso 46 de un edificio alto que contemplaba toda la ciudad.

Ambos Rick y yo somos de 1.75 metros de altura, pero es ahí donde terminan nuestras similitudes físicas. Soy miembro de un programa de natación y cuando no estoy en el agua estoy en mi bicicleta de carretera de fibra de carbono pedaleando unas 50 millas al día después del trabajo. Soy muy delgado, mi vientre es plano con definición, pero mis pectorales no están muy bien desarrollados. Son mis piernas y nalgas las que realmente están construidas y definidas. En realidad soy bastante lampiño con solo un poco de vello fino entre mis pezones y un rastro feliz que conduce a un parche de pubes por encima de mi pene. Creo que mi cabello es de color marrón claro, muy claro, pero algunos le dicen jengibre. Para nadar y andar en bicicleta me afeito el poco vello que tengo, incluyendo mis axilas y piernas.

Mi verdadera característica relevante es mi pene. Estoy orgulloso de él a 6 pulgadas floja. Es suave como un largo tubo colgante, incircunciso, con prepucio extendido que forma un pezón alargado en el extremo. Mi prepucio hace que mi pene se vea suave y sin rasgos. Pero incluso floja tiene una circunferencia de buen tamaño, y es del mismo grosor todo el camino hacia abajo, el prepucio suaviza la división entre el eje y la cabeza. Los chicos sueltan sus mandíbulas cuando estoy totalmente erguido llegando a los 8.5 a 9" y se babean, especialmente cuando ven a mis huevos colgando bajos que son del tamaño de ciruelas. Mi paquete ampliamente llena mi traje de bajo o mi licra de ciclista con una protuberancia significativa.

Por otro lado, Rick fue forjado en el gimnasio al que siempre va a primera hora en la mañana antes del trabajo. Para mantener su gran paquete de seis abdominales, pero su gran característica son sus grandiosos pectorales que son para morirse. Están bien desarrollados con los músculos definidos que hacen estallar sus pezones donde se encaraman en el borde. Cubriendo su pecho con vello corto, oscuro y fino, que irradia hacia fuera desde su línea media. Su dorada piel resplandece en sus hombros y bíceps. Una mancha oscura de pubes brota encima de su pene de siete pulgadas. Aunque es grueso cuando esta duro, también es grueso cuando esta suave, mostrando su cabeza de hongo con la piel amontonada detrás de su corona. Cuando es duro su cabeza realmente se enciende con una línea oscura que rodea su eje indicando donde su prepucio fue quitado cuando era un bebé.

Después de que nos mudamos al rascacielos nuestra vida sexual fue increíble. Aunque, parecía que nuestro trabajo consumió mucho de nuestro tiempo y energía, pudimos conservar viernes como nuestro tiempo. Mis horas de trabajo son impredecibles, pero siempre tengo viernes. Por la mañana hago las compras de supermercado y luego limpiaba la casa desnudo con mi pene oscilando de un lado a otro mientras aspiro los pisos o preparar la cena.

Uno de mis rituales de rutina es limpiar mi ano usando un enema para prepararme para una noche salvaje. Cerca de 7:30 o 8 PM. Rick llegaba a casa. Tan pronto como oigo la llave en la cerradura lo espero totalmente desnudo sosteniendo dos copas de vino. Rick coloca su maleta en la mesa de la entrada. Mientras todavía viste su traje Armani y su corbata de seda, y zapatos de Bruno Magli, nos sentamos a una cena a la luz de las velas con Rick todavía con su traje y yo desnudo. Después de terminar la cena, recojo los platos y nos servimos un Armagnac.

Con nuestras bebidas todavía en la mesa y solo las velas iluminando la habitación tirada de Ryan por su corbata en nuestro pequeño balcón con vistas a la ciudad. Frotando sus huevos puedo decir que está listo para la acción. Me arrodillaba, desabrochaba su pantalón, empujaba su calzoncillo de marca exclusiva hacia abajo y tomaba su endurecido pene para que sus huevos descansaran sobre su cintura y luego comenzara a lamer su borde, de modo que se mantuviera rígida y resplandeciera.     
    
Entonces rodeo su glande con mis labios mientras corría mi lengua sobre su sensible glande. Luego trabajo mi camino hasta su cicatriz de circuncisión hasta que mis labios se encuentran con su vello púbico. Una vez que su pene está bien humedecida, como resbaladiza por mi saliva, Rick me levantaba, me daba la vuelta y me tendría sobre el carril del balcón donde colocaría mis antebrazos para poder tener una vista increíble de las luces de la ciudad que se extienden por debajo. Puedo entonces sentir a Rick abrirme mis nalgas, extendiendo mis piernas y él me llevaba al olvido absoluto.

Una vez que estaba lubrificado, sentía como su glande empujaba contra mi esfínter y entraba en mí. Rick se acercaba para agarrar mi duro pene, acariciando mi prepucio hasta que disparaba mi carga a través de la barandilla. Mi cum salpica en la acera abajo. Momentos después siento que la semilla de Rick era disparada profundamente dentro de mí, para luego limpiar su pene de Rick con mi lengua que perdía dureza, subo hasta su boca y nos damos un beso con nuestras lenguas para mezclar su esperma con Armagnac. El sabor es aún más embriagador que un postre después de la cena.

Esa fue nuestra por algún tiempo. Fue tan salvaje pero todo por más bueno que sea se vuelve rutina y llega a hacer aburrido. Necesitábamos más. No es como si quisiera engañar a Rick, es solo que estaba buscando lo que estaba en mis más profundos pensamientos eróticos. Mirando en línea renové mi interés en la modificación corporal y me excite inmediatamente por los individuos que se divierten con las cosas tribales, los sellos, pero especialmente por los piercings genitales.

Aprendí y quede fascinado por todas las formas de piercings tanto en el pene como en el escroto. Incluso en el gimnasio cuando veo a un chico en la ducha con un piercing siempre me excitaba. Mi fascinación se volvió una obsesión, comencé a charlar en línea con chicos que voluntariamente fueron castrados o tuvieron una penectomía para eliminar su pene para dejar sólo un pequeño agujero por donde orinar cerca de su ano. Abrió un nuevo mundo para mí justo cuando sabía que era gay, supe que esa forma de modificación era para mí. Instantáneamente tenía una erección con la idea de tener mis huevos o pene eliminado.

Durante una Charla aquel tipo realmente cortó su pene mientras conversábamos. No podía creerlo al principio. Pensé que era una broma, pero cuando me envió imágenes del pene cortado en la palma de su mano ensangrentada supe que fue real. Tuve una increíble erección, pero aún más imaginar que se llevaba a cabo en mí, fue una increíble autorrealización, fue un punto de inflexión. Pero me aterrorizó discutir eso con Rick, que pensaría de mí que era una especie de monstruo. Así que, continué en línea en secreto hablando con amigos de ideas afines.

Fue alrededor de un año después de que nos mudamos juntos, con mi computadora en mi pecho leyendo una historia caliente mientras charlaba con mi amigo que recientemente cortó su pene, él acababa de enviar nuevas fotos de su muñón curado. Yo estaba cautivado y charlando, totalmente absorto. También estaba leyendo acerca de cuatro amigos que se dieron cuenta de que eran una parte superior o inferior y estaban dispuestos a tener su pene o huevos eliminados para satisfacerse. Estaba tan absorto por la imagen y la historia que bóxer estaban como una carpa, cuando detrás de mí escuché a Rick preguntar, "¿Qué estás viendo?"

Mi corazón revoloteó y mi dura erección comenzó a desinflarse. Era como si estuviera desnuda ante mi madre masturbándome, tratando de lucir calmado dije.

-“Sólo revisando mis correos”. Le dije.
-“Ah, ¿así que no estás revisando una nueva forma de perder tus huevos?” dijo él con toda naturalidad.
-"¿Qué?" Le respondí.

"¿Sabes, todos los sitios de modificación genital y corporal que has estado viendo en los últimos meses? Me encontré con los sitios que estaba buscando hace un tiempo, no estaba seguro de lo serio que era todo eso, así que me inscribí y hemos estado charlando en línea. Quieres perderlos ser un eunuco.

-“¿No es verdad?” Dijo Rick.

Me quede helado Rick me confesaba que ambos compartimos nuestros deseos secretos durante los últimos meses. Rick sabía todo sobre mis deseos y yo sabía todo sobre lo que estaba buscando.

-¿Estás hablando en serio? "Sí, definitivamente quería que alguien hiciera mi propia modificación a mi gusto. Incluso antes de conocernos, pero nos enamoramos tan rápido y nunca tuvimos la oportunidad de discutir esto y no estaba seguro de cómo lo tomaría. Por el amor de Dios, eres un chico de buena educación. Nunca pensé que querrías que tu cuerpo fuera tatuado o algo así.

-"Wow", le respondí.
"Yo no tenía ni idea de que tu, también, estabas en esto”. Le dije

Ese próximo fin de semana Rick me llevó al salón donde realizaron una depilación láser para comenzar mi transformación. Me pasé toda la mañana ahí mientras depilaban mis axilas, alrededor de mis pezones, por mi camino feliz a mi pubes, huevos y el poco alrededor de mi agujero. Fue una gran sensación estar permanentemente lampiño, sin necesidad de preocuparse por rasurarse cada cierto tiempo. De allí fuimos para un tatuaje y perforación. Rick quería que me hicieran un tatuaje colocado en la parte posterior de mi cuello ligeramente por debajo de la línea del cuello. Me sorprendió por el hecho de que ya me había incluido en el registro de esclavos. Ahora poseo un número de esclavo que fue registrado por Rick.

Me tatuaron mi nuevo número de esclavo completo con código de barras y la inscripción debajo que decía: Propiedad de Rick Pale. Después de levantarme de la mesa pude verlo con la ayuda de un espejo. Estaba orgulloso de mi nueva designación de marca de propiedad. Podría usar un cuello de camisa y nadie lo sabría, o una camiseta para mostrar con orgullo mi nuevo estatus de cosa.

Rick, el artista del tatuaje y yo planeamos, y revisé ideas para esbozar ilustraciones para un tatuaje de cuerpo completo. El artista usó un marcador de luz en mi cuerpo para mostrar cómo fluiría como una sola entidad. Quería hacer hincapié en mis nalgas y agujero alejarme de mis genitales, ya que eso es lo más importante. Nos instalamos en un diseño tribal muy oscuro que fluía alrededor de mi cuerpo. Se necesitaría casi un año o más para terminarlo, dijo y al menos un par de cientos de horas. Trabajaría en cuadrantes, contorneándolo al principio y luego llenándolos. Sería doloroso y largo, advirtió.

Luego me quite la ropa restante mientras me sentaba en un banco hasta que me bajó a una posición  con mi pene pegado hacia arriba. Rick quería que mi prepucio fuera perforado con un anillo de oro pequeño para frenar mi masturbación y evitar que tuviera sexo con alguien, era eso o una jaula de castidad. De esta manera el anillo me destetaría lejos de mi confianza en mi pene por placer. El perforador me limpió con alcohol, marcó la inserción con un marcador en la parte superior exterior y el prepucio interior, luego colocó un corcho debajo de mi prepucio y con una aguja tubular grande, seguido de un anillo de calibre pequeño, perforó mi prepucio. Hubo muy poca sangre y solo un ligero pinchazo cuando pinchó mi prepucio.

Después de haber insertado el anillo, sacó mi prepucio y el anillo fluyó de la punta de mi pene para montar a mitad de mi vástago, clavando hacia arriba y pareciendo caliente como el infierno. Como el artista se retractó mi prepucio obtuve una erección enorme y mi nueva perforación se destacó rígida en la punta de mi pene.

La mañana siguiente nos despertamos con increíbles erecciones, pero estábamos sufriendo dolor. Tuvimos que esperar hasta el siguiente fin de semana hasta estar curados por completo. Ryan chupó y jugó con mi nuevo anillo. La sensación de él moviendo el anillo en mi prepucio con su lengua definitivamente me dejó sin aliento y no pasó mucho tiempo antes de que explotara en su boca, enviando ondas de éxtasis acumulado por su garganta. La peor parte fue que tendría que esperar un par de semanas antes de que pudiera sentir nuevo perforado pene dentro de mí.

Un día cuando llego luego de entrenar me dijo sin más

-"Sabes creo que eso se tiene que ir". Dijo Rick.
-"¿Qué?" Contesté. Sin entender bien a lo que se refería.
- "Ya sabes a lo que me refiero". Dijo mientras agarraba mi protuberancia en mi bóxer.

Siempre había estado orgulloso de mi pene, y el piercing mejoro especialmente mi paquete. El contorno de mi pene era claramente visible, al igual que mi par de huevos que parecían quedar más bajos haciendo que mis dos orbes fuesen más visibles. Pero apenas lo escuche supe que mi tiempo había llegado. Mi pene quedo rígido orgullosamente erguido cerca de mi vientre con el anillo en mi prepucio destacándose visiblemente.

Rick agarró mis huevos para envolver completamente sus manos alrededor de ellos y tiró de modo que mi prepucio se deslizó hacia abajo para revelar mi glande de color rosa. Mientras seguía sosteniendo mis huevos, me las retorció. Con la mano libre, se bajo su bóxer, los dejó caer sentí su duro pene restregarse entre mis nalgas, Rick se inclinó hacia mí, todavía sosteniendo firmemente mis huevos incluso aumentando su agarre. Él escupió en su mano libre para frotar sus dedos húmedos contra mi fruncido ano, luego deslizó su glande dentro de mí. Me apretó los huevos con más fuerza. Era el dolor y placer lo que sentía antes de que lo supiera estaba tirando mi semen en el suelo sin incluso haber tocado mi pene.

Rick estaba tan excitado con ellos, que también, disparó al mismo tiempo su semen en mí y sentí el calor de su semen llenando mis entrañas. Ambos estuvimos perdidos y eufóricos por ese increíble orgasmo, ambos entendimos que esa sería una de mis últimas eyaculaciones como un hombre intacto.

Decidimos que lo mejor para mi castración era matando mis huevos por medio de inyecciones de alcohol. Compré una bolsa de ciruelas, una botella de alcohol y un conjunto de pequeñas jeringas calibradas. Le enseñé a Rick cómo inyectar usando las ciruelas. Era muy diligente y rápido aprendiz. Él giraba las ciruelas alrededor para inyectar una pequeña cantidad en cada sitio. Una vez que él era hábil en eso estábamos listos para comenzar una serie de ocho inyecciones de dos cc por cada sesión y una serie de tres a lo largo del eje de mi pene.

Me inyecte mi propio eje, ya que era muy difícil la colocación era fundamental evitar que el alcohol entrara en el torrente sanguíneo. Las inyecciones en mi pene me dejarían permanentemente impotente para que no tuviera una erección nunca más. Pronto estábamos listos para comenzar con mis huevos. Ambos pudimos sentir la emoción, sabiendo lo que estaba a punto de comenzar el proceso de mi castración.

Me acosté en uno de los salones para esparcir mis piernas a cada lado. Rick deslizó una banda de plástico sobre mi escroto para que mis huevos quedasen apretadas en mi escroto para mantenerlas apretadas y no resbalaran. Rick entonces llenó una jeringa con 2 cc, sacando el aire como yo le había enseñado. Luego empujó la aguja a través de mi escroto en mi testículo derecho asegurándose de que estaba dentro de mi él. Podía sentir la aguja cuando entró con más presión mientras inyectaba un poco de alcohol y luego pude sentir una sensación de ardor.

Rick inyectó alrededor de 10 lugares diferentes en cada testículo. Todo el tiempo tuve una erección como de roca y Rick. Estaba tan excitado, como yo. Después de que terminó mi primera sesión de inyecciones, me quitó la banda y mis huevos colgaron libres, ardiendo con alcohol fresco dentro de ellos.

Nos besamos apasionadamente mientras el apretaba mis huevos bolas. Tome el pene de Rick con pasión. Se había afeitado sus pubes para esa ocasión especial y su pene sobresalía suavemente de su entrepierna cuando mis labios se lo tragaron hasta la base, sintiendo su glande presionado contra la parte posterior de mi garganta. Froté mi mano sobre su suave vientre hasta sus cincelados abdominales, más que nada lo quería dentro de mí.

Rick luego de unos minutos se coloco detrás de mi extendí mis piernas y mis nalgas. Rick comenzó a lamber mi ano juro que parecía poder alcanzar mi próstata con su lengua. Lo necesitaba dentro de mí con urgencia. Nunca lo había visto tan emocionado con su pene tan grueso como en ese momento. Mi propio pene, también, estaba de lo más grande que he experimentado, arqueado hasta tocar mi vientre, listo para explotar.

Rick se levantó un poco y con un empuje, me penetro con su glande de hongo y todo su eje se estrelló contra mí hasta la empuñadura. Estaba en el cielo. Después de solo unos minutos arroje mi carga sin tocar mi pene de nuevo y Rick disparó profundamente dentro de mí. Pero sabía que esta sería mi última gran carga antes de convertirme en un eunuco. Había pasado más de un mes desde que incluso tocara mi propio pene, ni me había masturbado durante este tiempo. Mi único eyaculación en ese tiempo fue esa.

Poco a poco comencé a sentir la intensa quemadura de alcohol en la carne de mi pene, ya que se marchitó justo cuando terminaba. Rick seguía excitado y necesitaba venirse de nuevo. Esta vez me acosté de espaldas. Ambos estábamos tan excitados sexualmente que Rick fue de nuevo capaz de depositar su semen, pero solo pude llegar a un orgasmo parcialmente llenando mi prepucio con semen con mi pene flácida y sin vida.

Durante las tres semanas siguientes Rick continuó con mis inyecciones. Había terminado de inyectar mi pene la primera semana y hubo un resultado inmediato, mi pene estaba totalmente flojo y sin vida, ya era totalmente incapaz de tener una erección. Rick estaba tan emocionado con mi nueva apariencia, sobre todo cuando caminaba alrededor de nuestro condominio desnudo con mi entrepierna sin vello y el pene balanceando con su largo prepucio.

Después de un par de meses comencé a sentir y ver cambios. Comenzó con escalofríos como resultado de la falta de testosterona. Entonces mi pene comenzó a encogerse. Al principio fue de 5 a 6 pulgadas suave, que eventualmente se redujo a 3 pulgadas y cuando estaba con escalofríos apenas llegaba más de una pulgada o pulgada y media. Y la mayor parte de eso era prepucio que formaba un pezón. No esperaba tal reducción y traté de adaptarme a mi contracción. Rick, por otro lado, estaba emocionado por ello. Cuanto más pequeño mejor para él.

Entonces mis huevos, como estaban muriendo, comenzaron a encogerse también. Los que colgaron una vez por debajo de la punta de mi pene ahora se retrajeron y lentamente comenzaron a reducir de tamaño. Tenían el tamaño de grandes ciruelas, pero al final eran del tamaño de uvas. Luego de unos seis meses, eran del tamaño de pasitas.

Durante este período de mi reducción comenzamos a conectar con otros chicos de ideas afines en la comunidad. Nos unimos a un grupo de esclavos y empezamos a ir a bares gay alternativos. Mi vestimenta también cambió cuando empecé a usar botas negras, pantalones de poca altura y camisas para mujer. Mi protuberancia había desaparecido y el frente mi pantalón estaba plano. Pero estaba orgulloso de mi tatuaje tribal. En uno de nuestros aniversarios Rick me dio una cadena de esclavo y collar con cerradura. Empecé a usarlo en todas partes, incluso en las duchas en el gimnasio y la piscina.

Se hizo notorio, especialmente en los vestuarios, que mi paquete era definitivamente más pequeño. Rick estaba orgulloso de eso y en cualquier oportunidad que tuviera para discutir o mostrar mi estatus con nuestros nuevos amigos, o un grupo en el club, necesitaría dejar bajarme mi pantalón para mostrar mis órganos encogidos.

Rick luego de algunos meses determinó que era hora de la etapa final de convertirme en un eunuco con la extirpación quirúrgica de mis huevos muertos. En la escuela de medicina tuve un amigo que era interno en ese momento. Algunos como durante nuestra escuela descubrimos nuestro interés mutuo en las modificaciones del cuerpo, especialmente castración masculina y penectomía. Siempre nos mantuvimos en contacto. Ahora vivía y trabajaba cerca. Todos estuvimos de acuerdo en reunirnos y Rick y yo un fin de semana nos encontramos con Doug. Ambos entendíamos la ilegalidad de ese procedimiento y se entendió que nunca divulgaríamos quién realizó mi operación.

Luego de revisar los informes de laboratorio de sangre con mi bajo nivel de testosterona, Doug estaba seguro de que mis testículos estaban muertos y debían ser removidos. Cuando coloque mis piernas en los estribos de la mesa de examen. Rick se paró junto a mí y mirando a su entrepierna me di cuenta de que estaba luciendo una erección mientas Doug lavaba mis genitales con antiséptico.

A continuación, utilizó una jeringa de pequeño calibre y metió todo alrededor de mi escroto para inyectar un anestésico local para adormecer mi escroto. Luego probó el resultado apretándome mis huevitos, pero no sentí nada. Me pegó el pene a mi vientre, estiró mi escroto y marcó el sitio de la incisión con un bolígrafo.
  
Estaría completamente despierto durante la operación, pero me dieron un sedante. Antes de que lo supiera y ordenara mis pensamientos, él cortó en el lado derecho de mi escroto con una incisión de media luna que siguió la piel natural de color oscuro de mi escroto. Cuando lo hizo, mi testículo grisáceo salió de la incisión. Había visto huevos de chicos antes en la cirugía, pero ahí estaba la mía situada fuera de su casa. La primera era pequeña, de color cereza, pero algo brillante con una pequeña cantidad de sangre. Hizo otra incisión en el otro lado con el mismo procedimiento. A continuación, sujetó y ató los cables de los testículos para cortarlos. Pero entregó las tijeras quirúrgicas para que Rick tuviera el honor de castrarme. Doug entonces dejó caer cada testículo en la bandeja junto a mi escroto cortado antes de coserme. Era extraño ver mis propios testículos de esa manera, pero fue un largo viaje hecho realidad.

Después de casi media hora Doug cosió los dos bordes de mi escroto cortado juntos, me limpió con un antiséptico, vendó mi incisión, y ya estaba listo para irme. Cuando la anestesia desapareció, comenzó a doler como el infierno y realmente comencé a sentir dolor. Él me dio algunos analgésicos con órdenes de no moverse, caminar, doblarme o sentarse por lo menos un día y debía comprobar la inflamación por si había infección. Pero, absolutamente ningún movimiento importante extenuante.

De regreso a casa llevaba mi conjunto de huevos conservadas en un tarro. Me cure rápidamente y un par de semanas después la hinchazón se redujo, pero el enrojecimiento se mantuvo después que las puntadas fueron quitadas. Fueron unos ocho meses antes de que me curara por completo, dejando solo un débil rastro de una cicatriz que apenas era visible.

Rick la paso muy mal mientras me curaba no podía esperar a que me curara para probar su nuevo juguete. Estaba tan orgulloso de mí y estaba tan ansioso de penetrarme  tan pronto como estuviera listo para la acción, corrió a casa del trabajo. Nos encontramos en el vestíbulo de abajo para que pudiéramos subir por el ascensor, juntos solos. Estábamos excitados sexualmente y cuando se cerraron las puertas del ascensor, estábamos en un apasionado abrazo intercambiando salvia en un beso húmedo.

Para el momento en que llegamos a nuestra puerta de entrada desde el ascensor estábamos totalmente desnudos y arrastrando nuestra ropa como el pene de Rick se arqueó hacia arriba. Una vez que estuvimos dentro, Rick me ordenó que me pusiera en el suelo a cuatro patas. Comenzó a lamber mi agujero, lamiéndolo y extendiendo su lengua hasta donde mis huevos estuvieron una vez con su lengua, lamiendo mi entrepierna mientras me masturbaba suave. Rick siguió frotando mi entrepierna  sin vello y escroto. Solo mi pene encogido de dos pulgadas se extendía y la mayor parte de eso era mi prepucio redundante que ahora parecía desproporcionado, como el de un niño. Mi glande no era más que el tamaño de la punta de mi dedo meñique. Estaba muy lejos de mi pene de nueve pulgadas sin cortar de antaño.

El vientre de Rick comenzó a frotarse contra mi espalda mientras penetraba a su nuevo eunuco estilo perrito. Ya que no había tenido sexo o eyaculado en meses, estaba listo para lo que fuese. Entonces pude sentir su pene en la entrada de mi agujero y luego el calor de la orina mientras orinaba para lubricar mi agujero antes de empujar su pene dentro para llenarme con su orina. Como la orina caliente corrió por mis muslos, pude sentir sus huevos golpeando contra donde los míos estuvieron una vez, hasta ambos llegar a un enorme orgasmo aunque le mío fue seco el de Rick fue enorme llenándome de una gran cantidad de su espeso semen.

Ambos quedamos jadeantes, casi desfallecidos sobre el piso de la sala totalmente exhaustos pero muy felices luego de haber esperado tanto creo que valió la pena, ahora soy un eunuco que adora ser penetrado por el tremendo miembro de su Amo al que amo más que incluso antes.




Historia Original Aquí.




Autor: Uncutone       Traductor: DarkSoul

LUCERO

Al instante oye varios ladridos que provienen del interior de su pequeña pero bonita casa. Ese sonido la hace sonreír. Todo el malhumor que arrastra desaparece como por arte de magia. Es como si rejuveneciera al oírlo. Como si volviera a tener 20 años en lugar de mediar la cuarentena. Es Lucero. Su fiel Lucero que la hace tan feliz......


LUCERO
Al instante oye varios ladridos que provienen del interior de su pequeña pero bonita casa. Ese sonido la hace sonreír. Todo el malhumor que arrastra desaparece como por arte de magia. Es como si rejuveneciera al oírlo. Como si volviera a tener 20 años en lugar de mediar la cuarentena. Es Lucero. Su fiel Lucero que la hace tan feliz.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [DOMINACIÓN] [FEMDOM] [ESCLAVITUD]


Categoria: Hetero      Autor: Lukases & DarkSoul





Sara llega cansada a casa. Ha tenido un mal día. Se ha peleado con su madre, ha tenido un disgusto con una estúpida dependienta a causa de un malicioso comentario sobre un supuesto exceso de peso, otro disgusto con un torpe camarero que le ha derramado medio café en la falda con el consiguiente reclamo posteriormente exigiendo una compensación, el libro de reclamaciones y finalmente las disculpas del encargado con un vale para la tintorería que han zanjado el conflicto.

Lo único que le ha dejado un dulce sabor de boca ha sido la mirada de súplica del pobre camarero, un emigrante sin papeles, que con escasos conocimientos del idioma le ha pedido perdón varias veces a lo que ella ha mostrado su lado más altivo. Probablemente lo habrán despedido, se dice Sara sin el menor asomo de culpabilidad mientras introduce la llave en la cerradura de la puerta. Al instante oye varios ladridos que provienen del interior de su pequeña pero bonita casa. Ese sonido la hace sonreír. Todo el malhumor que arrastra desaparece como por arte de magia. Es como si rejuveneciera al oírlo. Como si volviera a tener 20 años en lugar de mediar la cuarentena. Es Lucero. Su fiel Lucero que la hace tan feliz.

Abre la puerta y antes de poder cruzar el umbral tiene que empujar con las rodillas a Lucero para que en el ímpetu de su recibimiento la dejase entrar. Cuando logra cerrar la puerta tras ella se agacha para acariciar el lomo de su fiel perro. Lucero gime y ladra y emite aullidos de alegría removiéndose sin parar alrededor de sus pies, frotándose contra sus pantorrillas y sus zapatos.

—“¡Ya, ya… Quieto… Quieto… En posición Lucero… En posición!” Sara dice en su tono de voz más autoritario y Lucero apoya los codos y los brazos en el suelo. Levanta al máximo su culo y coloca la barbilla entre sus manos.

Sara avanza los pies hasta rozar la barbilla de Lucero. Se agacha ligeramente y le acaricia a cabeza removiendo su cabello corto.

—“Ahora puedes besar mis pies”.  Le dice en un tono que tranquiliza.

Lucero gime y recorre con sus labios los negros zapatos de su ama. Sara lo contempla satisfecha. Le gusta que aquel muchachito que hace ahora un año recogió de la calle se haya convertido en su perro fiel, en su mascota… en su esclavo. Lucero adora a su ama. Por ella daría la vida. Ve en aquella mujer en mitad de los cuarenta, de buen semblante general, algo entradita en carnes, con aspecto de bondadosa ama de casa y amante madraza, a su diosa protectora, su norte, su guía, el único sentido de su vida.

Sara camina hacia el salón y se deshace de sus zapatos de sendos punta píes. Los bellos y carísimos Ferragamo salen volando y Lucero brinca con agilidad para atraparlos antes de que caigan al suelo provocando el aplauso infantil de su ama. Lucero sabe que de no atraparlos al vuelo se hubiera llevado una buena tunda con la correa o con la caña de bambú. Sara se deja caer en el sofá y estira las piernas. Lucero deja en el suelo los elegantes zapatos y gatea hasta llegar a los pies de su ama. Los sostiene por los tobillos e inmediatamente comienza a restregar sus mejillas contra las mórbidas plantas de sus pies. No puede besarlas hasta que ella le dé su permiso pero sabe que debe darles descanso frotándolos con la cara.

En un gesto que demuestra que sigue siendo un astuto bribonzuelo, apoya sus fosas nasales en el nacimiento de los dedos para embriagarse con su olor. Sus labios no besan porque están quietos pero se apoyan en la parte más mullida de la planta. Sara se sonríe. No le riñe a pesar de que intenta engañarla con sus pequeñas marrullerías. Sabe Sara que Lucero siente auténtica dependencia de sus pies, de besarlos, de olerlos, tocarlos, lamerlos… sus pies son como un refugio de paz para su mascota. Sara lo sabe y a pesar de que le tiene prohibido que se los bese sin su permiso explícito le permite que crea que la engaña.

Sara se relaja. Le hace una seña con el dedo índice apuntando el suelo y Lucero se va dejando escurrir hacia el piso, hasta quedar totalmente estirado. Ahora Sara descansa sus pies sobre el rostro y el cuello de su mascota y le da permiso para que se los bese. Lucero entra en éxtasis. Solo así se siente feliz. A Sara le paso lo mismo. Ama y esclavo son uno solo.

***********

Un año antes ni siquiera se conocían. No sabían de su mutua existencia. Una tarde lluviosa Sara regresaba del trabajo a su casa cuando decidió desviarse de su habitual camino y adentrarse por el bosquecillo que llevaba a orillas del río. Le gustaba bajar al río en los días de lluvia. Iba ataviada con un chubasquero transparente y botas altas. Eran las ocho y había ya oscurecido. El día había sido el típico de broncas con los colegas de la oficina y bajar al río le sentaría bien.

En el antiguo embarcadero abandonado solo había una tenue iluminación que producía una vieja bombilla manchada cuya luz amarillenta apenas era capaz de moldear sombras nítidas. Sara ya estaba para regresar a su casa cuando le pareció oír un gemido. Se giró y escrutó hacia los arbustos oscurecidos por la falta de luz. Los gemidos se hicieron algo más audibles. Pensó en un gato o un perro herido y abandonado. Caminó con precaución, lentamente, hacia los arbustos. Entonces le pareció escuchar un llanto. Aceleró el paso y apartó las ramas húmedas.

—“¡Por Dios! ¿Qué ha pasado? ¿Qué es esto?”. Masculló sorprendida al ver oculto bajo las ramas el cuerpo de un joven con aspecto de que le hubiese pasado un tranvía por encima.

Lo cogió de los tobillos y tiró de él. El chico rugió de dolor. Detuvo su arrastre y se secó la cara de las gotas de la fina lluvia que seguía cayendo. El muchacho seguía gimiendo y quejándose, llevándose una mano a las costillas, sin tocarse, como señalando el lugar de donde partían todos, o la mayoría, de sus males. Sara sacó un pañuelo y lo pasó por el rostro embarrado del chico. Tenía huellas de zapatos en su cara… de haber sido pateado. El aspecto de sus ropas e incluso los rasgos de su cara confirmaron a Sara que se trataba de uno de los pequeños delincuentes tan habituales en el barrio. Dedujo que lo habían apaleado. Ajuste de cuentas, se dijo.

—“Te han dado fuerte, ¿eh, muchacho?” Le dijo Sara meneando la cabeza.

El joven de unos 21 años abrió sus enormes ojos

–“Dios, pero sí parecen luceros”. Se dijo Sara a sí misma.

Miró con ellos por primera vez a su salvadora. Iba a articular palabras pero de sus labios solo salieron nuevos gemidos. Sara volvió a estirarlo por las piernas y terminó de sacarlo de debajo de los arbustos, sin hacer caso de las quejas de dolor del muchacho. Luego lo agarró por debajo de los sobacos y lo puso en pie. Le pasó un brazo de él por encima de su hombro y con una de sus manos le agarró la suya y con la otra le rodeó la cintura, evitando presionar en sus costillas. Echó a andar casi arrastrando al joven.

—“¡Chssssst! ¡Cállate!” Le ordenó en un tono que no admitía réplica.
– “Ya sé que duele pero no te vas a morir por esto. Voy a llevarte para que te curen… ahí cerca está el ambulatorio”…
—“¡No, no… por favor… déjeme… estoy bien… me iré a casa… déjeme por favor…!” Le suplico.

Sara se detuvo un momento y lo miró con cierta sorna, medio sorprendida.

—“No seas tonto, en el ambulatorio podrán vendarte y curarte todas esas heridas. Si no me equivoco tienes alguna costilla rota. Venga, que llegamos en seguida”. Replico Sara,.

El chico insistió en que no lo llevara a ningún lado. Parecía que la sola mención del ambulatorio le provocaba terror. Sara apoyó el cuerpo del muchacho contra el muro de piedra. Estaban a dos pasos de llegar al puente. De allí al ambulatorio habían trescientos metros y a su casa cincuenta.
—¿Dónde vives? – le preguntó.
—Lejos.
—¿Lejos? ¿Dónde está «lejos»? ¿Es una calle, un barrio, una ciudad?
—Lejos es lejos, joder… ¿no entiende? Dijo el Chico.

La mano de Sara cruzó como una exhalación, y por dos veces, el manchado y escuálido rostro del casi adolescente. Julián se quedó embobado mirando el rostro de su benefactora, ahora convertida en una especie de policía, e intentó esconder la cara al ver su mano todavía alzada.

—¡Mira Muchacho, me importa una mierda donde vives o donde te dan por el culo, no es mi problema, pero si vuelves a faltarme al respeto te rompo las costillas que te quedan sanas y te tiro al río, tú verás…!” Le dijo Sara transformando los amables rasgos de su bondadoso rostro en un sesgo duro y agresivo, de alguien que sabe lo que dice, lo que hace y lo que quiere.

Julián se intimido. Su vida de raterillo lo había llevado a adoptar muchas veces aspecto y pose de matoncillo de barrio para poder sobrevivir en aquella jungla donde solo sobrevivía el más fuerte, pero él sabía que todo era una farsa. Él no era un tipo duro, ni lo era su carácter ni podía serlo por el raquítico desarrollo de su musculatura de hospiciano crónicamente mal alimentado. Ante la apostura, belleza y dureza de aquella mujer se sintió empequeñecer y solo atinó a balbucear unas incomprensibles palabras de disculpa con la cabeza gacha.

—“Eso está mejor. Venga, no te llevaré al ambulatorio. Te llevaré a mi casa. Está aquí al lado. Miraremos qué tienes y me contarás a qué viene ese miedo a que te visite un médico. Seguro que será una conversación de lo más interesante”. Le dijo Sara.

Sara, que no era muy alta pero si de constitución fuerte, medio cargó al muchacho sobre su hombro y con paso decidido salió del bosquecillo, llegó al puente, cruzó la calle y abrió la puerta de su casa, una casita pequeña con un pequeño jardín que atravesaron sin detenerse, metió la llave en la cerradura aguantando al joven con una mano y entró finalmente en casa. Sara llevó directamente a Julián al cuarto de baño y lo sentó en un taburete.

—“¡Vete desnudando!” – le ordenó imperativa
–¡Ahora vuelvo!

Julián se estremeció pero obedeció. Con la única mano sana comenzó a desabrocharse los botones de la camisa que logró sacarse con grandes esfuerzos. Cuando Sara regresó al cuarto de baño llevaba una bata casi transparente hasta medio muslo que insinuaba sus formas contundentes y su pecho terso y generoso de grandes pezones, el cabello suelto, y calzaba unas zapatillas de andar por casa que dejaban al descubierto unos bonitos y bien cuidados pies. A Sara no se le escapó la mirada embobada con que la miro estaba en calzoncillo sobre el taburete del baño.

—“¡Qué pasa! ¿No has visto nunca a una mujer? Le reconvino en tono molesto Sara.

De nuevo Julián se azoró, incluso notó el rubor colorear sus pálidas mejillas, y decidió no responder. Se quedó allí, quieto, como un corderillo que espera su turno para entrar en el matadero. Sara le sacó los zapatos, gastados, viejos y llenos de agujeros y los tiró directamente a la basura. Luego los calcetines siguieron el mismo camino. La ropa estaba en el suelo, en un montón. Sara la miró con aprensión.

—“Esta noche haremos un buen fuego con esos harapos”. Dijo Sara.

—“No tengo otra ropa”. Replicó el muchacho pero al ver la mirada condescendiente y burlona de su benefactora se calló avergonzado.
—“No te preocupes, chico, ya arreglaremos eso”. Dijo Sara.

Julián miraba atónito los movimientos rápidos de la mujer. Decidió que aquella señora, porque para él era una señora – si por la edad hasta podía ser la madre que nunca había tenido – era alguien que sabía lo que quería, alguien capaz de conseguir lo que se proponía, alguien con gran seguridad en sí misma. Todo lo contrario de él.

—“¡Levántate!” Ordeno Sara.

Julián obedeció al instante. Sara se lo quedó mirando. Estaba arrodillada y su cabeza llegaba al esternón del muchacho. Desde luego no era muy alto el chico.

—“No comes mucho, ¿verdad?”
—“No… no s-señora… n-no mucho”. Balbuceó Julián.

Sara le bajó su calzoncillo de golpe y un pene de considerables dimensiones, flácido, salió despedido hacia arriba y se quedó oscilando durante unos momentos hasta que perdió turgencia y se quedó apuntando al suelo. Sara se sonrió ante la magnitud del miembro que no parecía coincidir con el escuálido cuerpo de su propietario. Levantó la cara y miró al muchacho que se sonrojó al tiempo que con ambas manos pretendía cubrir sus genitales.

—“¡Ummm… No está mal… No está mal…!” dijo Sara lanzando una breve carcajada que aún asustó más a Julián.

Sara se levantó y prácticamente metió al joven en la bañera. Abrió los grifos de agua fría y caliente, manipulándolos hasta conseguir una adecuada temperatura del agua y con una manopla de crin áspera que cubrió con gel de ducha comenzó a frotar sin contemplaciones el cuerpo del muchacho, haciendo caso omiso de sus quejas. Eso sí, al llegar a las zonas dañadas se quitó el guante y lo frotó suavemente, con dulzura con la mano. Arrodillada frente a la bañera, la bata transparente salpicada de gotas de agua que adherían la fina tela a sus turgentes pechos mostrándolos en todo su esplendor a los ojos del joven, se entretuvo en limpiar aquel pene juvenil que ofrecía grandes posibilidades.

Julián la miró con miedo a la vez que con expectación mientras Sara frotaba con suavidad sus encogidos testículos y el mástil nervudo que por momentos adquiría proporciones cada vez mayores.

—“¡Quieto chico… no te me emociones que tengo la impresión que te imaginas cosas que no son!” le soltó Sara con un guiño y una breve risotada dejando al chico reduciendo la marcha de su libido a causa de la enorme vergüenza que le estaba haciendo pasar.

Luego le dio toallas limpias y le dijo que lo esperaba en su habitación. Julián entró desnudo y Sara le hizo ademán de que se sentase en la silla. Sobre la cama vendas, yodo, pomadas, alcohol, agua oxigenada, tijeras, bisturí, guantes de látex, esparadrapo, vendas compresivas, férulas… todo un arsenal médico para curar golpes, contusiones y fracturas que no requiriesen intervención quirúrgica.
En silencio le limpió los cortes y rasguños y después palpó su cuerpo con mano experta en busca de contusiones y o fracturas. Los quejidos del muchacho ayudaban a localizar las zonas contusionadas amén de que se podía guiar por los hematomas que ya iban haciendo su aparición así como por la hinchazón de las zonas afectadas.

—“¡Vaya paliza que te has llevado, eh, bribón!” Le comentó Sara riéndose cuando dio por finalizado todo el proceso de curación.
—“Me caí por las escaleras” Respondió en tono chusco Julián que pensó que debía recuperar el terreno comido por aquella mujer que lo había estado manejando como a un niño de pecho.

El grito que emergió de la garganta de Julián hubiese despertado a todos los vecinos de la zona de no ser porque Sara vivía en una casa aislada. Sara, ante el intento de vacile del muchacho le soltó un golpe en las costillas recién vendadas que le hizo ver las estrellas. Julián doblado sobre si mismo cayó de la silla al suelo y el pie de Sara, que con habilidad había liberado de la vieja zapatilla, hizo rápida presión en su cuello ahogándolo y obligándolo a gemir y a toser al atragantarse.

—“Fue una paliza, fue una paliza señora… por favor… me ahogo… me ahogo…” suplico Julián.

Sara retiró el pie lentamente y a tientas se puso la zapatilla que se había descalzado. Luego lo mandó levantarse. Julián se incorporó con dificultad. Sara lo agarró de la oreja y lo llevó al salón. Ella se acomodó en el sofá y a Julián lo dejó de pie.

—“Veamos, empieza por el principio” Lle ordenó secamente.
—¿Puedo sentarme?
—Señora…
—¿Eh?
—“¿Puedo sentarme, señora?” Así es como debes dirigirte a mí… de momento.
—¿Puedo sentarme, señora?
—“Desde luego que no”. Vamos, empieza.

Julián se removió inquieto pero siguió de pie. Se lo contó todo, desde el principio. Le dijo que se llamaba Julián porque las monjas lo acogieron en su seno el día de la festividad de ese Santo, abandonado por su madre al nacer. Le contó que había vivido con las monjas hasta los doce años, momento en que, como quien dice, lo vendieron a un fabricante de cerveza que lo puso al servicio de su mujer inválida.

—“Llevaba a la señora Sawyer a todas partes en su silla de ruedas”. Comenzó a decir Julián.

Ella llevaba una caña de bambú con la que me golpeaba cada vez que tardaba en acudir a su llamado. Cuando tenía que llevarla a su habitación, en el piso superior, la subía en brazos. Ella pesaba el doble que yo y temía que un día no aguantara y me doblara bajo su peso y rodáramos, los dos escaleras abajo. Le gustaba tomarme de mi pene cuando la paseaba en su silla. En el respaldo había hecho hacer un agujero por el que yo debía que meter mi pene y ella me la iba acariciando y de vez en cuando se giraba para darle una lamida, un beso o un chupetón. Evidentemente yo tenía prohibido correrme.

»Me escapé varias veces.

Aquella bruja solo buscaba mi pene y cuando se irritaba me golpeaba con la caña que parecía una extensión de su brazo. Además, no era paralítica, era todo una farsa. Lo que ella quería era que yo la llevara en brazos. No soportaba que me besara y me escapé, pero el cervecero tenía matones que me atraparon a los dos días de mi fuga. Como no sabía dónde ir merodeé la casa de mi patrona y me pescaron fácilmente.

»Después de mi fuga.

La supuesta inválida se portó conmigo aún peor. Me insultaba y me pegaba con la caña de bambú por nada. Me pegaba como una histérica por la menor de las tonterías y después me besaba como una posesa, pretendiendo curar el daño que me había hecho. Estaba loca.

»Un día me dijo que quería que la penetrase.

-“La estiré en su cama. A mí me daba cierta repugnancia porque era una mujer poco atractiva y vieja… como ahora usted”. Dijo Julián

Quien al instante se dio cuenta de la metedura de pata y rectificó como pudo ante la divertida cara de Sara – quería decir mucho más vieja que usted… – y siguió explicando:

»La señora se levantó la falda y se quitó la faja.

Me hizo bajarle su ropa interior meter la cabeza entre sus muslos y darle placer. Me llenó la cara con sus fluidos y me gratificó con unos cuantos pedos – sufría de flatulencias – que no tuvo ningún escrúpulo en soltar mientras la lamía. Después me ordenó penetrarla con pasión

«¡Hazme gritar de placer o haré que te rompan este palo en la espalda, pequeño huérfano cabrón!»

 –“Me amenazó aquella bruja. Dijo Julián

Cuando me hallaba en mitad de la faena entró su esposo en el cuarto y la señora se puso a gritar como una loca acusándome de estar violándola. Tuve que huir. Esta vez marché lejos y los matones del cervecero no dieron conmigo.

No quería regresar al orfanato, por tanto tuve que quedarme en la calle. A subsistir con pequeños robos, venta de droga y esas cosas. Esta tarde me han dado una paliza porque les debía trescientos de los grandes a unos traficantes que ya me habían amenazado con romperme las piernas. No tenía el dinero y me han pateado y golpeado con saña. Supongo que al caer y golpearme la cabeza habrán pensado que me habían matado, han dejado de patearme y han huido. No podía ir al dispensario porque habrían avisado a la policía y me habrían devuelto al cervecero no podía ir a mi casa porque no tengo casa.

Sara se quedó pensativa, evaluando al muchacho. Un diamante en bruto, se dijo. Débil, sin experiencia, solo en el mundo, sin hogar, sin nadie que se preocupe por él, inclusero, falto de amor maternal… un niño en busca de una madre… un seno protector al que abandonarse. En el fondo Sara hacía años que esperaba una oportunidad como la que intuía que acababa de llamar a su puerta. Mujer deseable y de buen ver no había logrado nunca mantener una relación estable debido a su carácter fuerte y dominante. Ella no necesitaba un hombre, ni una mujer, ella necesitaba un muñeco de arcilla que moldear a sus caprichos y exigencias. Un esclavo.

Calibró la envergadura del pene del muchacho. Había tenido sexo con hombres hechos y derechos que tenían menos armamento que Julián, se dijo. Estoy sola. No tengo hijos por no tener no tengo ni perro. No es que los quiera especialmente, ni a unos ni a otros, pero sí hace gracia tener a alguien que dependa de ti. Él no tiene a nadie, es un don nadie. Seguro que necesita cariño, el amor de una madre que nunca ha tenido. Pobrecillo. Y creo que le gusto. No sé. Somos el pan y el chocolate. Podría darle una oportunidad. ¿Por qué no? Sí, ¿porqué no!

—“Puedes quedarte aquí hasta que te recuperes de las heridas. La casita es pequeña. Tengo otras dos habitaciones pero una es un despacho y la otra es el cuarto de planchado. Podría decirte que duermas en el sofá, pero prefiero que lo hagas cerca de mí… en mi habitación… puedes dormir en el suelo, sobre la alfombra, así podré vigilarte las heridas… al menos mientras dure tu convalecencia”. Dijo Sara.

—“Gracias, pero no puedo pagarle. Será mejor que me vaya…” Dijo Julián
—La convalecencia corre por mi cuenta, después me deberás una… que ya me cobraré.
—Le repito que no podré pagarle. Gracias, ha sido usted muy buena conmigo, pero mejor me voy.
—¿Y a dónde vas a ir, desgraciado… y desnudo… al orfanato? – Sara lo miró con una enigmática sonrisa – ¿o prefieres volver con la mujer del cervecero… o mejor a la puta calle para que te rematen cuando te encuentren los que han dejado su trabajo a medias? Vamos, no tienes una oferta mejor que la mía. Dijo Sara.

—“Pero es que no podré devolverle lo que hace por mí…” Replico Julián.
—“Claro que podrás… cuando estés recuperado… no vayas a pensar que te voy a mantener gratis. Tendrás tiempo de devolverme el favor. Yo trabajo y una ayuda en la casa me vendría muy bien… en una casa hay mucho trabajo que hacer, limpiar, barrer, fregar… ni te imaginas el trabajo que hay”. Dijo Sara.

“Además, por lo que me has dicho ya has tenido experiencia siendo el criado de una inválida. Y has  seguro que de pequeño hacías de criadita de las monjas… ¿no es cierto? ¿Me equivoco, Julián?
Julián se sonrojó. Sara estaba segura de haber dado en el clavo. Insistió.

—¿Me equivoco, Julián?
—“No, no se equivoca”.
—Señora… recuerda Julián… señora… siempre señora.
—Perdón, no se equivoca… señora.
—Eso está mejor. ¿Qué me dices? ¿Te quedas para que te cuide?
—“Sí señora, me quedo, gracias”. Dijo Julián finalmente.

Sara le sonrió. Cada vez tenía más claro que los dos se convenían y también que bajo aquella apariencia de callejero se escondía un alma atormentada, un chiquillo con pene de hombre que necesitaba una madre, pero no una madre débil sino una madre dura, firme, que si era necesario lo hiciera llorar.

—“Bien… ya puedes sentarte… – le dijo Sara y cuando el chico iba a acomodarse a su lado en el sofá añadió con una sonrisa pero en tono que no admitía réplica… Aquí no… En el suelo”. Julián obedeció.

*************

La convalecencia de Julián duró un par de meses. De hecho solo tenía una de las costillas fracturadas, una flotante que se curó sola, las demás estaban solo afectadas de fuertes contusiones que al principio le causaban grandes dolores pero a base de tiempo y de atiborrarlo de antiinflamatorios y calmantes en pocas semanas podía ya moverse con total libertad sin necesidad de vendajes compresores ni fajas de sujeción.

Lo único que no sanaba era su mano derecha. Al parecer se la habían pisoteado salvajemente y le habían roto los nudillos de varios dedos. Sara apenas le dio importancia y no se los entablilló. Al principio, durante las primeras semanas, Julián no hacía más que comer y dormir. Los calmantes lo mantenían atontado y las fracturas de los dedos cerraron en falso.

Durante los dos meses que pasó convaleciente Sara incluso le había dado de comer en la boca. Mantuvo las distancias pero se mostró amable y en ocasiones incluso pareció hacer el papel de madre que Julián nunca había tenido. Lo mimó lo suficiente como para que el pobre  se sintiera tan feliz que pensó que lo que le sucedía no podía ser cierto. Aquello no le podía estar pasando a él. Era demasiado bueno.

Era dura, cierto, había cosas por las que no pasaba, siempre tenía que llamarla señora y debía pedir permiso incluso para ir a orinar, pero por lo demás eso no significaba excesiva novedad en su vida pues siempre había tenido que hacerlo y a cambio de su entrega siempre había recibido palos. Sara sin embargo lo cuidaba y se portaba bien con él.

Había días que Sara incluso se mostraba cariñosa. Parecía abandonar su actitud superior y se sentaban juntos. Tenía Sara mucho interés en saber cómo había sido la infancia de Julián y éste, que por primera vez en su vida notaba que alguien le prestaba atención y se interesaba por su persona se lanzaba a contarle todo lo que ella quisiera saber. Sara lo asaltaba a preguntas morbosas.

—Dime Julián, cuéntame, qué te obligaban a hacer las monjas…

“Las monjas predicaban el amor cristiano pero a mí me aplicaban la máxima de que la letra con sangre entra. Si tardaba en acudir me atizaban unos guantazos que me mareaban. Me decían que siendo un niño abandonado debía expiar en vida el pecado original de mis padres además del de Adán y Eva”. Contaba Julián.

Una de esas ocasiones ella le pregunto.

—¿Cuántos años tienes Julián? – le preguntó Sara.
—“Pues no lo sé con certeza. Las monjas no me registraron al acogerme.
—Tendrás documentación, ¿no?
—No. Pero creo que debo tener entre 20 y 21 años a tenor de los cálculos que he hecho. Dijo Julián.

Sara se lo quedó mirando. Tenía ante ella un auténtico prototipo. Nadie iba a reclamarlo, nadie se preocuparía por él. Los ojos de Julián le devolvieron la mirada. En ella Sara vio algo parecido al agradecimiento. Más aún. La devoción. Casi sintió remordimientos.

Julián le sonrió. Aún desconcertado en cuanto a sus sentimientos por aquella mujer, el muchacho sí tenía clara una cosa: se sentía bien, feliz, a gusto como nunca en su vida se había sentido. Ella lo rodeó con su brazo y lo atrajo hacia su pecho. El muchacho se estremeció de placer y dicha al sentir el calor de sus senos generosos y cálidos. Aquello era la felicidad en sí misma para él. Sara se aproximó hacia el muchacho. Ocupaban ambos el sofá del salón. Sara metió la mano dentro del calzón de Julián y sacó su palpitante pene que acarició entre sus dedos.

—¿Te parezco más apetitosa que la inválida, Julián? Pregunto Sara.
—“Cla-cla-claro que sí, se-se-señora…” Balbuceo atontado Julián que tenía los ojos abiertos al máximo.

—¿Y te gustaría que siguiera acariciando tu pene hasta vaciarte? Pregunto Sara.
—Por favor señora… no deseo otra cosa…

Bueno, ahora no es el momento. En otra ocasión, tal vez – le dijo y con un rápido movimiento de la mano remetió su pene hinchado dentro del calzón. Dos palmaditas suaves en el bulto y un beso suave en la comisura de los labios. Sara se levantó y marchó descalza hacia su dormitorio, removiendo culo y caderas, consciente de que Julián la estaba mirando, admirando mejor dicho. El chico se quedó en estado catatónico. La siguió hacia la habitación.

—Hoy no dormirás a los pies de mi cama. Lo harás en el felpudo, atravesado ante la puerta, como un perrito guardián. ¡Ah, y no quiero que te toques ahí abajo! ¿Entendido?
—Sí señora.

A la mañana siguiente Sara se levantó para ir a trabajar. Abrió la puerta del dormitorio y ahí estaba Julián, dormido. Sara le colocó el pie descalzo debajo de la barbilla y lo sacudió con suavidad.

—“Despierta”. Le dijo separándole los labios con el dedo gordo del pie.

Julián abrió los ojos y miró hacia arriba. La imagen de Sara vestida con una bata de cama vista desde abajo, con sus piernas de buenos muslos cual colosales torres sobre las que se sustentaba aquel cuerpo que el muchacho empezaba a idolatrar, le hicieron sentir deseos de abrazarse a sus pies. Sara se sonrió. Se agachó flexionando las piernas y con la mano de uñas perfectamente manicuradas le acarició el bulto que se ofrecía en su entrepierna. Fue una suave caricia. Julián contuvo el aliento. No hubo más. Solo una sonrisa que iluminó los luceros con los que el muchacho la admiraba. Sara ya tenía claro que tenía al muchacho entregado totalmente. Solo faltaba la prueba definitiva. Se marchó a asearse y a trabajar.

—“Recuerda, no quiero que te toques ahí abajo. Si lo haces lo sabré y me enfadaré. Tú no querrás que mami se enfade, ¿verdad bonito? Dijo Sara.
—“No señora, no, no me tocaré… se lo juro”. Respondió Julián.

Días más tarde, el uno de noviembre, el día de todos los Santos, Sara cambió radicalmente la estrategia: le dijo que tenía que marcharse a Julián.

—Ya estás recuperado. No son necesarios más cuidados. Ahora tienes que marcharte.
—P-pero… pero señora… no puede echarme… ¿a dónde iré?
—No es mi problema. Vuelve con la inválida… o con las monjas… yo no soy tu madre.

La actitud de Sara que en las últimas semanas había oscilado entre acercamientos maternales y otros de carácter más sensual, devino de repente dura, fría, distante. Julián no podía entenderlo. Estaban los dos de pie, en medio del salón. A Julián le temblaron las piernas. ¿Cómo podía ser? Ella le había hecho creer que… no… en definitiva no le había dicho ni prometido nunca nada… pero su actitud… tan maternal… o a veces tan sensual… No podía ser. ¿Qué había cambiado?

—¿Qué he hecho mal, señora? Pregunto Julián.

Julián no olvidaba que debía llamarla siempre «señora». Últimamente la hubiera llamado mamá pero a eso no se había atrevido. Lo de «señora» le parecía bien. Lo más importante es que ella se portaba bien con él. Por primera vez veía a una mujer como la representación de la madre que no había tenido y ahora iba a perderla. El mundo se desplomó sobre su cabeza.

—¡He dicho que te largues!

El tono duro de su voz heló el corazón de Julián que cayó de rodillas a sus pies.

—“Me dijo el primer día que me acogió que una criada le vendría bien. Que una casa da mucho trabajo y usted tiene que ir a trabajar. Yo seré esa criada. No me eche, se lo ruego. Yo seré su criada”. Suplico Julián

—“¿Hablo en chino? ¡He dicho que te largues!” insistió Sara que tenía el convencimiento de que estaba jugando sus cartas a la perfección. Si todo salía como ella esperaba ahora Julián, se ofrecería en cuerpo y alma.

—“Seré su criada gratis. Me dijo que más adelante se cobraría el favor de cobijarme cuando estaba inválido. Ahora se lo devolveré. No tiene que pagarme. La serviré, haré todo lo que me mande, todo lo que usted quiera, lo que me ordene, todo… todo…” Dijo suplicante Julián

Julián se dejó caer de bruces a los pies de Sara y se puso a llorar. Estaba perdido sin aquella mujer. Sara sonrió. Dejó que el muchacho liberase su congoja llorando a sus pies. Sara se zafó pasando por encima del cuerpo tendido en el suelo de Julián. Fue hasta su bolso y regresó con algo en la mano. Se agachó y le abrochó un collar alrededor del cuello. Era un collar de perro con una chapa metálica en que había un nombre escrito en relieve: LUCERO.

Sara sabía que Lucero le sería siempre fiel, la seguiría donde fuese. Era cuestión de saber manejar los tiempos. Sara iba quemando etapas con la paciencia del cazador que espera que su presa esté a tiro. Lo que fuese sería por la voluntad del muchacho, o mejor dicho, por la anulación de su voluntad.

Desde el momento que lo aceptó como su sirviente le obligó a estar desnudo por la casa. El collar con la plaquita luciendo su nuevo nombre, Lucero, junto con un casero cinturón de castidad hecho con un vendaje compresivo alrededor de su pene eran las únicas prendas que podía usar el joven. Sara al regresar del trabajo revisaba las tareas domésticas que le había encargado antes de marchar. Siempre encontraba defectos y lo amenazaba con castigos que el muchacho esperaba ansioso recibir, como si de esta manera se librase del peor de todos: que lo echara de su lado. Sara, llegado el momento oportuno, dio un nuevo paso para asegurarse la entrega absoluta de Julián, ahora Lucero.

—Vaya, vaya… aquí hay polvo, Lucero, eso significa que no te has esforzado con tu trabajo – le dijo en esa ocasión – estoy harta de ti, eres torpe y necio y no sirves para nada.

Julián se puso a temblar. No temía al castigo físico que ni siquiera se dignaba a aplicarle. Su vida había sido un continuo castigo, por tanto estaba preparado pero no lo estaba para el único que no podría soportar: que Sara lo echase de su lado.

—Me temo que tendré que prescindir de ti.
—Por favor señora, no me eche, le juro que me esforzaré, se lo juro – le dijo Lucero puesto de rodillas y llorando a sus pies.

Sara lo dejó angustiarse. Necesitaba comprobar cuál era el grado de dependencia hacia ella.

—Ten en cuenta que tenerte aquí, conmigo, no me reporta ningún beneficio. Lo siento, pero estoy decidida. Te vas.
—Haré todo lo que quiera, señora, todo, todo, absolutamente todo. Póngame a prueba. Ordéneme que lo que se le antoje y lo haré, pero no me abandone, señora. Sara se sonrió. Sonaba patéticamente delicioso a sus oídos tal grado de sometimiento y devoción. La mujer era consciente de que el camino que había iniciado Lucero ya no tenía vuelta atrás.

Un perro me daría más satisfacciones que tu. Sara hizo una pausa melodramática y esperó. Lucero, que estaba tendido en el suelo le besó los pies sollozando. Sara levantó ligeramente uno de los pies y Lucero metió la lengua bajo la suela para lamérsela. Tenía que hacer algo para convencerla. De repente Lucero levantó la cara de los pies de su ama y ladró. Una vez, dos, tres ladridos. Sara no pudo contenerse la risa y soltó una carcajada. Lucero se puso en cuatro patas y volvió a ladrar. Levantó el cuerpo quedándose de rodillas y con las manos fláccidas, simulando las patas delanteras de un perro amaestrado, sacó la lengua cuanto pudo y jadeó.

—Tal vez tengas un futuro como perro. Esfuérzate pequeño, esfuérzate.
—¡Waow… waow…!

A partir de ese momento Lucero se fue convenciendo de que tenía que convertirse en aquello que satisfaciera a su dueña. Para él Sara era su dueña y si su dueña quería que fuese un perro eso sería para ella. Dejó de hablar. De su boca los únicos sonidos que brotaban eran ladridos. Según la modulación y la intensidad manifestaba sus sentimientos y se hacía entender por su ama. Sara enganchó una cadenilla a su collar y ya nunca más volvió a ponerse de pie ante ella. Solo cuando estaba solo en la casa se erguía sobre sus dos piernas para hacer los trabajos domésticos. Cuando oía la llave en la cerradura se acercaba a gatas a la puerta para recibirla y lanzaba aúllos de alegría, movía el culo y sacaba la lengua prestó para lamer los zapatos de su dueña nada más que ésta cruzaba el umbral.

Sara dejaba que el olor de sus pies embriagara a su rendido perro, lo excitara. Cuando le daba el permiso para que se los besara, Lucero emitía agónicos aullidos de felicidad. Como Ama inteligente que era Sara sabía recompensar los esfuerzos de Lucero. De vez en cuando le permitía que se aliviase como hacían los perros. Ella sentada en su sillón, con una pierna cruzada y Lucero a horcajadas frotándose el miembro contra su pie mientras besaba sus rodillas. A veces, incluso, si se apiadaba del entregado muchacho, ella misma lo ordeñaba acariciándole el miembro con su mano.

A Sara le gustaba contemplarlo echado a sus pies mientras se amodorraba delante de la tv. Le gustaba ver el brillo de intensa emoción en los ojos de su perro. Aquél que un día fue Julián estaba muerto y enterrado. En su lugar había nacido Lucero, el perro, el esclavo, la mascota de Sara. En el lento proceso de conversión de hombre en perro Sara había tejido una cadena más fuerte que el acero. Una cadena de eslabones que no eran de hierro pero que eran de un material tan resistente que lo ataba a ella de por vida.

*****************

Esa noche Lucero estaba disfrutando de delicioso paso de los pies de Sara, cuando alguien toca a la puerta, Sara se levanta y sin decir nada se dirige a abrir la puerta.

Unos segundos después Lucero fue testigo de cómo Sara con otra mujer que llevaba un maletín aparecieron ante él, la otra mujer se le quedo mirando, con una sonrisa malévola en su rostro que le hizo sentir vergüenza por estar desnudo ante ella.  Después de todo solo Sara lo había visto desnudo de ese modo hasta ese día.

—“¡Este es Lucero, Carmen!” Dijo Sara.

Carmen se inclino dejando ver a Lucero el profundo canalillo entre sus senos que su enorme escote mostraba, para acariciarle la cabeza, le revolvió su cabello por unos segundos antes de incorporarse de nuevo.

—“¿En donde será Sara?” Pregunto Carmen.
—“Por aquí Carmen, ¡síguenos por favor!” Dijo Sara.

Sara llevando a Lucero de su cadena guio a Carmen hasta su habitación en donde hizo que Lucero inclinara la cabeza hasta casi tocar el suelo. Sara se arrodillarse primero a su lado izquierdo, para luego sentarse sobre sus plantas. Llevaba una fusta en su mano derecha con la que azoto las nalgas desnudas de Lucero el cual lloro como si fuera un perro que para ese momento casi era por completo.

Las manos de Lucero estaban unidas casi como si estuviese rezando, luego de los azotes Sara, comenzó a liberar de la venda que cubría los genitales de Lucero hasta dejar al chico completamente desnudos con sus huevos colgando entre sus piernas. Lucero pronto sintió los dedos de Sara apretando sus huevos levemente que hizo que su pene se pusiera tan rígido que quedo prácticamente apoyado contra su vientre. La mano de Sara, pronto tomo su pene y comenzó a masturbarlo apenas Lucero aguanto unos segundos antes de gruñir como un perro en celo y venirse sobre la alfombra de la habitación, lo que en verdad busco evitar.

—“Eres un puerco Lucero”. Dijo Sara cuando su pene dejo de expulsar su semen espeso.

Sara le dio varios otros azotes con la fusta en sus nalgas a Lucero que gruño como un perro de dolor que lejos de dolerle le hicieron estremecer de placer. Sara aun estaba dándole azotes cuando Carmen apareció y se arrodillo detrás de Lucero sosteniendo una bandeja de cosas. Sara dejo de azotarlo y en ese momento Carmen le pregunto.

—“¿Sara como vas a querer la castración de Lucero? ¿Completa o que conserve su saco?” Pregunto a Sara Carmen con algo de malicia en su tono de voz.

Lucero aterrorizado volteo a ver a Sara con mirada y expresión en su rostro suplicante, dando sonidos como el de un perrito asustado. Sara le acaricio la cabeza a Lucero unos segundos y mientras lo miraba directamente a los ojos ella dijo.

— “Completa Carmen, quítale todo” Sara ordeno con total desdén de que estaba ordenándole a su amiga veterinaria que acabara con toda la fuente de virilidad de su perrito.

Lucero comenzó a llorar, pensó en ponerse de pie y huir, pero luego pensó que a donde iría desnudo, si caía en manos del cervecero seria seguramente castrado horriblemente antes de ser asesinado, si caía en manos de los traficantes sería asesinado tan sádicamente que era mejor morir por mano propia, para evitar sufrimiento innecesario por lo que se quedo quieto incapaz de mover alguno de sus músculos incluso cuando sintió una aguja inyectarle lidocaína en uno de sus testículos apenas lloro como un perro.

Pasados unos segundos de las inyecciones Carmen abrió el escroto de Lucero que apenas sintió un leve tirón en su escroto cuando Carmen realizo una enorme incisión en la parte de atrás de su bolso de piel, por donde extrajo sus dos testículos, de manera rápida como fácil, luego coloco dos puntos en cada uno de los conductos que unían sus orbes a su cuerpo, para luego con una tijerita cortar por debajo de los puntos.

El pene de Lucero dio un respingo justo cuando el último de sus testículos fue cortado e incluso su pene lanzo una última cuerda de blanco semen que quedo colgado de su pecho para gotear a la alfombra, Lucero se desmayo más que por dolor por la impresión de sentirse castrado, sin saber nada de lo que ocurría a su alrededor.

Lucero se despertó al día siguiente con una venda en sus genitales, para cuando se recupero fue como si nunca hubiese tenido nada debajo de su pene que ahora colgaba entre sus piernas casi sin vida alguna.

Desde eso Lucero de hecho perdió toda capacidad de habla y se transformo por lo menos en su mente en lo que Sara deseo desde el primer día, en un fiel y amoroso perro, Julián murió para siempre y nació para el resto de su vida Lucero. 








Autor: Lukases & DarkSoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

TE DIJE QUE NO HABLARAS

Tina era una Madura de muy bien ver, además de ser muy fogosa pero tenía un gran defecto era casada a sus 42 años parecía de 35 años de senos grandes y nalgas supremas volvía loco a cualquier hombre que la viera en bikini a ella le gustaba mucho exhibir su bien cuidado cuerpo sobre todo ante los jóvenes y mas a los jóvenes que ella consideraba atractivos, y aunque se acostaba con varios de ellos la única condición que siempre les ponía que no podían decir ni una sola palabra de lo que ocurría en la intimidad con ella......


TE DIJE QUE NO HABLARAS
Tina era una Madura de muy bien ver, además de ser muy fogosa pero tenía un gran defecto era casada a sus 42 años parecía de 35 años de senos grandes y nalgas supremas volvía loco a cualquier hombre que la viera en bikini a ella le gustaba mucho exhibir su bien cuidado cuerpo sobre todo ante los jóvenes y mas a los jóvenes que ella consideraba atractivos, y aunque se acostaba con varios de ellos la única condición que siempre les ponía que no podían decir ni una sola palabra de lo que ocurría en la intimidad con ella.


[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [DOMINACIÓN]


Categoria: Hetero      Autor: DarkSoul





Tina era una Madura de muy bien ver, además de ser muy fogosa pero tenía un gran defecto era casada a sus 42 años parecía de 35 años de senos grandes y nalgas supremas volvía loco a cualquier hombre que la viera en bikini a ella le gustaba mucho exhibir su bien cuidado cuerpo sobre todo ante los jóvenes y mas a los jóvenes que ella consideraba atractivos, y aunque se acostaba con varios de ellos la única condición que siempre les ponía que no podían decir ni una sola palabra de lo que ocurría en la intimidad con ella.

Una tarde se sábado estaba tomando solo al lado de la enorme piscina del club deportivo al que le gustaba asistir en un bikini minúsculo, la parte de arriba apenas lograba cubrir sus pezones rosas, mientras que la parte de abajo prácticamente era como si no tuviera nada, pues se le marcaban sus abultados labios vaginales por completo y sus nalgas quedaban completamente expuestas ya que por detrás un hijo muy delgado se perdía entre sus dos supremas nalgas para reaparecer en la parte superior para rodear su cintura, aquel bikini no era inusual en ella.

Tina como de costumbre se encontraba acostada en un camastro a un lado de la piscina cuando sus ojos cubiertos por unos lentes para sol de marca exclusivos se fijaron en tres hombres pero en especial de uno de ellos  que era muy musculoso de unos 29 años bastante atractivo pero lo que más llamo su atención fue el paquete prominente que se marcaba en su ajustado traje de baño color verde que de inmediato quiso probar pero controlándose a si misma espero a que estuviera solo cuando sus amigo fueron al baño para pedirle si le podía poner crema bronceadora.

Aquel atractivo joven acepto y dijo llamarse Tarek que de inmediato comenzó a pasar sus manos por toda la espalda de Tina, sentir su piel suave y tersa hizo que comenzara a excitarse, sus manos poco a poco fueron bajando hasta llegar a su nalgas con algo de nerviosismo comenzó a pasar sus manos por sus nalgas a lo que Tina no dijo nada solo lo volteo a ver sonriéndole y notando como el bulto en su entrepierna crecía y crecía, sin que Tarek pudiera hacer nada para ocultar su evidente erección, lo que hizo que Tina se sintiera excitada también, sin que Tarek se percatara ya que su atención estaba fija en sus nalgas.

Tarek reacciono sobresaltándose quitando sus manos de las nalgas de Tina cuando sintió que ella le agarraba sus huevos con una mano, para luego sentir su fuerte erección que su bañador apenas podía contener en ese momento, antes de que Tarek pudiera decir algo ella se incorporo del camastro dejando sus grandes senos con sus pezones erectos a la vista para besarlo en la boca, fue un beso corto de apenas algunos segundos pero muy apasionado, en la que sus lenguas jugaron dentro de sus bocas, cuando se separaron ella le dijo al oído.

-“Sígueme sin llamar mucha la atención y prometo que no te arrepentirás”. Dijo Tina.

Ella no le dio tiempo al perturbado Tarek de responder en ningún sentido se coloco la parte superior de su vikini para irse meneando el maravilloso par de nalgas que Tarek no pudo evitar mirar casi hipnotizado, sus piernas se movieron casi sin control para seguirla, lo hacía a varios metros prudentemente siempre volteando para varios lados para ver que nadie lo estuviera observando, pero a esa hora y día el club estaba casi vació.

De pronto Tarek pensando que había perdido de vista en un descuido a la frondosa madura fue jalado de su bañador una pequeña habitación con una cama en su centro, donde Tina de nuevo lo beso luego de cerrar la puerta con seguro por dentro, fue un beso apasiono de nuevo pero esta vez ella metió una de sus manos dentro del bañado de Tarek para comenzar a masturbarlo lo que lo prendió de inmediato, de pronto Tina separo sus labios de los de él pero sin dejar de masturbarlo y le dijo.

-“¡Si quieres disfrutarme jura que no le dirás a nadie y si lo haces prepárate para las consecuencias!” Le dijo Tina en un tono muy sensual.

-“Si lo juro”. Dijo Tarek completamente dominado por la excitación.

Lo que le valió un nuevo beso por parte de Tina que soltó su pene ya en erección total para tomar comenzar a jugar con sus grandes huevos, sintiendo su peso como su soltura pese a estar dentro de su ajustado bañador, aquel nuevo beso se prolongo a diferencia del primero por varios minutos, Tarek sentía como su Tina quisiera devorárselo a besos por la forma tan apasionada que lo besaba.

Tarek podía pude sentir sus senos sobre su fuerte pecho, ya para ese momento tenía su dura erección afuera de su bañador, Tina se lo miró y le dijo mientras lo continuaba masturbando suavemente con una de sus manos.

-“Tienes un muy potente como viril pene”. Dijo Tina

Tarek no le dijo nada,  tan solo se le quedo mirando la prenda que cubría su pelvis tipo hilo dental, le pudo ver que esta vez sus labios bien marcados en la prenda de color blanco, Tina noto como él la miraba, por lo que luego de un par de minutos ella le dijo.

-“Todo lo que ves, es tuyo”. Dijo Tina. 

Besándose se dirigieron a la cama una mano de Tina le acaricia su abdomen a Tarek ya acostados sobre la cama mientras ella sentía como su pene que estaba erecto por completo la rosaba, Tarek con una mano le acariciaba la espalda y ella cruzó una pierna sobre las suyas y pudo sentir que su tanga  estaba mojada, Tarek sintió como su respiración era más rápida y fuerte, su mano bajo un poco más y pude llegar hasta el comienzo de sus nalgas justo donde se dividen, ella levantó la cabeza y lo miró a la vez que tomaba de nuevo su dura erección, continuaron con el beso hasta que ella bajo por su fuerte dorso para comenzar a darle una rica mamada.

Tarek de inmediato comenzó a disfrutar hasta que luego de un rato la puso en posición para hacer un 69 ya en esa posición le lambio su raja que estaba toda depilada lo que lo excitó aun más, ya había pasado unos 5 minutos cuando se le puso encima de ella, le abrió las piernas y se propuso penetrarla, mientras con sus labios succionaba sus erectos pezones.          

-“¡Te voy a hacer de todo!” Le dijo Tarek a Tina.

Mientras despacio comenzó a penetrarla mientras ella gemía y gritaba de placer, Tarek comenzó con su bombeo el cual duro un largo rato hasta que parecía que iba a acabar, le saco su pene y se bajo de encima de ella con la intención de volver a hacerle sexo oral, pero esta vez le levantó las piernas y pude ver clarito su vagina rasurada y rosada con su culito muy bonito como rosadito también, comenzó a meter su lengua por su rico ano, ella se retorcía de placer hasta el punto de decirle que le venía el primer orgasmo, entonces Tarek movió su lengua más rápidamente alternando su lengüeteo entre su vagina y ano.

Tina agarraba la sábana hasta que suspiró profundamente, eso le indicó a Tarek que había tenido su orgasmo uno muy intenso, pero no dejo de mover su lengua hasta que sintió que todo su orgasmo había pasado, en ese momento aparto su boca para decirle.

-“ahora falto yo”. Le dijo Tarek.

La coloco en cuatro patas para tener una grandiosa vista se sus blancas nalgas, como de su ano rosadito, cuando con sus manos le abrió sus nalgas, pero no hizo más que verla, lo que hizo que Tina se desesperara. 

-“Vamos papi déjame sentir todo tu pedazote de nuevo, mételo por donde desees”. Le dijo Muy excitada Tina a Tarek

Lo que hizo que él colocara la punta de su pene en la entrada de su ano para proceder a penetrarla lentamente, muy suavemente lo que hizo que ella gimiera y gimiera.

-“Oooohhhhhh, aaahhhhhh, ricooooooo”. Fue lo que salió de la boca de Tina.

Dejo todo su pene dentro de ella unos segundos antes de comenzar a bombear, Tarek con una mano le masajeaba el clítoris, moviéndose más rápido porque a  ella ya le venía otro orgasmo y él estaba por venirse, buscando acabar juntos, Tarek comenzó a penetrarla más rápido ella gritó voy a “ACABAAAAAARRRRRR”, lo que hizo que Tarek no pidiera contenerse por más tiempo por lo que acabaron juntos.

Tarek la bombeo unas tres a cuatro veces más hasta que toda su leche se quede dentro de sus entrañas, ambos quedaron jadeantes con Tarek encima de ella, quien le dijo no sacara su pene hasta que le saliera la última gota de su espesa leche, cuando por fin extrajo su pene se fundieron en largo como muy apasionado beso cuando sus labios se separaron de nuevo Tina le dijo,

-“Recuerda cariño de esto ni una palabra a nadie, este es nuestro secreto” Luego se rió Tina. 

Luego ambos se quedaron profundamente dormidos, dos horas después ya de tarde Tarek fue despertado cuando Tina de nuevo se llevo su pene a su boca, ya despierto por completo de nuevo la jalo hacia él y la puso en cuatro patas se arrodillo detrás de ella y le hice sexo oral lambiendo su ano, ella le dijo que solo quería sentirlo por atrás por lo que Tarek la penetro despacio nuevamente por su hermoso ano ella gemía y se retorcía mientras la bombeaba rápidamente le agarraba sus enormes senos, hasta que ella le dijo que parara, así lo hizo ella se inclinó hacia adelante puso sus manos en la cama y le dijo mételo eso hizo viendo aquel rico panorama, ver como su erección entraba para perderse entre aquel rico par de nalgas y rosadito ano, fue algo maravilloso.

Tarek la estuvo penetrado hasta que ella sintió que terminaba y él también la tiro a la cama y le seguí dando hasta acabar en su culo una vez más, la viró, se besaron y dijo de nuevo, mientras le daba lengüetazos al aun palpitante pene de Tarek.

-“Recuerda… No se lo…Cuentes a nadie… Y  cada oportunidad que tengamos… Te comerás mi culito… Que desde hoy ya es tuyo”. Le dijo Tina Tarek.

Por varios meses aquella pareja vivió los encuentros más ardientes, sublimes y prohibidos que se puedan imaginar pero Tarek como todo buen macho joven no pudo evitar contarle a su mejor amigo sobre sus fogosos encuentros con Tina que a su vez se los conto a otro, el rumor pronto llego a oídos de Tina quien de inmediato supo de donde salió, y se dispuso a parar aquello por lo sano.

Ese mismos fin de semana cito a Tarek a la casa que ella tenía sus encuentros sexuales con sus amantes que se había vuelto su nido de amor, Tarek llego esa noche dispuesto a disfrutar de una noche de sexo, lo que hizo pero luego del primer encuentro Tina se bajo de la cama para colocarse una medias de látex negras hasta los muslos, lo mismo que unos guantes negros de látex para regresar a la cama como varias cosas.

-“Cariño tengo ganas de jugar un poco”. Dijo Tina.
-“¿Que tienes en mente?”. Pregunto Tarek.
-“Nada solo complicado, solo un poco de dominación”. Dijo Tina.
-“Esta bien se me antoja jugar un poco”. Dijo confiadamente Tarek.

Tina entonces procedió a asegurar los fuertes brazos de Tarek a su espalda, luego también aseguro sus robillo y rodillas, luego de coloco un collar de cuero a modo de hacerle lucir como un esclavo, por ultimo le pedio que abriera su boca para colocarle muy amorosamente una mordaza en modo de una barra forrada de cuero que tenía un pequeña protuberancia que entraba en su boca, sus dientes la mordieron y ella la aseguro a la parte de atrás de su cabeza en su nuca, muy ajustada.

Tarek quedo de rodillas en la cama, para cuando Tina acabo de poner sus retenciones también quedo de rodillas, para tomar su pene en erección en ese momento y comenzar a masturbarlo con su mano enguantada, mientras su mano bajaba y subía por su duro miembro ella mirándolo muy sensual como seductoramente le dijo.

-“¿Te acuerdas que te dije que no le contaras a nadie lo nuestro?”. Pregunto Tina.

Tarek apenas respondió moviendo la cabeza afirmativamente.

-“¡Bien, al parecer te has ido de la lengua floja!” Dijo Tina muy gentilmente.

Tarek solo respondió moviendo la cabeza negativamente.

-“No lo niegues que me han llegado rumores donde dicen que te acuestas conmigo dado que no se lo he contado a nadie la única fuente de donde pudo venir aquel rumor eres tú, por lo que mucho me temo que deberé hacer algo para evitar que el rumor se expanda y si mi marido se entera pueda tener pruebas de que son solo chismes mal intencionados pero me temo que para eso deberé hacer algo que no creo que te vaya a gustar”. Dijo Tina.

Acto seguido tomo un afilado cuchillo, que hizo que los ojos de Tarek se abrieran grandes busco soltarse aquella situación ya no le estaba gustando nada, simplemente estaba aterrado pensó que ella iba a asesinarlo pero en lugar de esos Tina recorrió todo su fuerte dorso con la punta del cuchillo haciendo sentir miedo y excitación al mismo tiempo a Tarek, con una mano ella tomo sus pesados huevos para luego colocar la afilada hoja de acero detrás de sus huevos para luego decirle.

-“Vaya voy a extrañar las grandes descargas de leche que estas coas me dejaban dentro pero es necesario que las extirpe después de todo un eunuco no puede ser el amante de nadie ¡verdad?”. Dijo Tina.

Aquellas palabras hizo que Tarek se sacudiera con violencia buscando soltar sus manos estaba luchando cuando todo su cuerpo se paralizo, primero luego comenzó a sacudirse como si tuviera una ataque epiléptico.

-“MMMMMMMMMM”, fue lo único que pudo decir Tarek.

Luego sus ojos lograron apreciar como Tina levando su escroto cortado ensangrentado conteniendo aun sus pesados huevos en su interior para luego desmayarse por el dolor que era en verdad horrible.

Tarek se despertó cinco horas después, sobre saltado lo primero que noto fue su pene aun en erección, sus manos se fueron a su entrepierna pensando que todo había sido una pesadilla estaba ya suelto pero se lleno de terror al sentir que debajo de su tremenda erección solo una venda marcaba donde debían colgar sus huevos.

De inmediato pese a la fuerte punzada de dolor que sintió se incorporo para poder ver su entrepierna lo que vio lo lleno de terror al ver que sus huevos con todo y escroto habían desaparecido de su entrepierna.

-“¡NOOOOOOOOOOOO!” Grito Tarek.

El grito hizo que Tina apareciera en la habitación y mirándolo le mostro un frasco de cristal con su nombre escrito en él con sus dos huevos flotando en un liquido transparente para conservarlos.

-“Maldita te voy a denunciar, juro que te pudrirás en las cárcel”. Dijo Tarek.
-“¿Y qué les vas a decir que te castre y ya no eres un hombre?” Le pregunto Tina.

Tarek quedo en silencio, era cierto para poder denunciarla debería contar que fue mutilado por ella y que ya no era más un hombre sino un eunuco para el resto de sus días, Tina se acerco a donde estaba y lo tomo con fuerza de su barbilla.

-“Mira cariño, si no dices nada y dejas de contar que alguna vez tuvimos algo, juro que nunca revelare que te corte los huevos, ¿Qué dices?”. Pregunto Tina.

Tarek simplemente estaba en sus manos, simplemente asintió con la cabeza.

Meses después Tarek reapareció en el club su paquete aun lucia aun más grandes que antes, en su minúsculo traje de baño, Tina al verlo sonrió  con malicia, pues sabía que Tarek había viajado al extranjero para que le reconstruyeran su escroto y le colocaran implantes testiculares de tamaño máximo e incluso un poco mayores.

Se había enterado que seguía teniendo sexo aunque las mujeres decían que su leche era muy aguada casi agua, pero que gozaban mucho con él. Esa noche Tania bajo al sótano de su casa para citas y tomo el frasco que contenía los huevos flotando de Tarek y mientras los admiraba recordó lo que era sentir aquella leche que los huevos que tenía en sus manos dentro del frasco producían y dijo.

-“Te dije que no hablaras”.



http://relatos-de-eunucos.blogspot.com





Imagen que Inspiro esta Historia.



Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

VINCENTE Y LUIS

Vicente y Luis eran agradables de ver y oír eran perfectos, no eran como muchos otros. En el que en primer lugar era lo físico. Vicente era una gran tipo, bien dibujado pero habría preferido ser más robusto. Sin vello, afeitado, bien montado, que amaba las perforaciones y llevaba anillos en cada pezón – los que había pedido que le hicieran sin anestesia, y durante el cual no se había movido una pestaña. Casi impermeable al dolor, Vicente había cesado toda actividad sexual que no fuese SM, o al menos basada en una relación de dominación......


VINCENTE Y LUIS
Vicente y Luis eran agradables de ver y oír eran perfectos, no eran como muchos otros. En el que en primer lugar era lo físico. Vicente era una gran tipo, bien dibujado pero habría preferido ser más robusto. Sin vello, afeitado, bien montado, que amaba las perforaciones y llevaba anillos en cada pezón – los que había pedido que le hicieran sin anestesia, y durante el cual no se había movido una pestaña. Casi impermeable al dolor, Vicente había cesado toda actividad sexual que no fuese SM, o al menos basada en una relación de dominación.

[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [DOMINACIÓN]


Categoria: Gay      Autor: Canada S. Tim





Vicente y Luis eran agradables de ver y oír eran perfectos, no eran como muchos otros. En el que en primer lugar era lo físico. Vicente era una gran tipo, bien dibujado pero habría preferido ser más robusto. Sin vello, afeitado, bien montado, que amaba las perforaciones y llevaba anillos en cada pezón – los que había pedido que le hicieran sin anestesia, y durante el cual no se había movido una pestaña. Casi impermeable al dolor, Vicente había cesado toda actividad sexual que no fuese SM, o al menos basada en una relación de dominación. Y se encontró con Luis era el mejor "esclavo", que podría haber imaginado. En primer lugar porque al ser un esclavo, Luis tenía, inicialmente, absoluto intención o deseo sobre él...

Luis tenía 33 años - casi 10 más que Vicente. Era de raza mixta - su madre era española y su padre cubano - bastante pequeño, peludo y carnoso. En realidad, no afeminado, pero no muy masculino tampoco. En la pareja, era a la vez activo... y a la vez el pasivo.

Como siempre le había gustado ser penetrado Luis utilizaba exclusivamente su culo. O mejor dicho, era Vicente quien lo utilizaba. Desde su primera relación, Vicente había establecido las reglas: para Luis, que debía estar boca abajo, atado a su cama, en ropa interior, para poder ser penetrado por el culo. El pene de Vicente, era casi dos veces mayor que el de Luis, y el golpeó su vientre que estaban preguntaba como siempre como es que le gustaba ser penetrado como un pasiva. Vicente hacía lo que quería de su culo, que se las arreglaba para tomar ese enorme pene casi sin preliminares. ¡Por lo que Luis apretaba aquel fallo en su interior! Vicente se la metía hasta el límite disfrutando y volviendo loco de placer a Luis. Vicente y él conseguían lo que querían.

Por lo tanto, Luis se convirtió sin darse cuenta, más sujeto a Vincent día a día. Vincent había ordenado a Luis que se afeitara todo el cuerpo. Su piel de color ámbar era bastante peluda, pero a Vicente no le gustaba. Una verdadera perra tenía que estar sin pelo. En primer lugar, Luis ya no tenía derecho a tener vellos en el pubis y en el culo. Vicente le obligó a afeitarse el pecho, las axilas, las piernas. Pero todavía no le fue suficientemente. Vicente estaba enfermo. Tenía que terminar lo empezado. Se decidió utilizar depilación permanente. Una nueva técnica basada en láser y electricidad. Luis no estaba de acuerdo, pero era moralmente tan dependiente de Vicente que lo hizo de todos modos. En tres sesiones, se hizo. Luis quedo sin vello. Axilas, piernas, nalgas, pene, pecho: todo quedo sin vello Incluso su cara fue depilada. Sin vello, sin duda.

Vicente tenía a Luis cuando quería. Se las arregló para excitarlo o disolver la misma facilidad que si hubiera tenido que pulsar un botón. A menudo vio a Luis observarse desnudo en el espejo. Él no podía acostumbrarse a su cuerpo sin vello. No es que fuera peligro o algo similar...

Pero Vicente tenía otros planes para Luis. En primer lugar, debía mejora su musculatura natural. Luis, era mestizo y no era muy grande, era bastante difícil hacerlo de manera natural, además de que nunca había sido muy deportivo. Vicente le ofreció una suscripción para el gimnasio más caro de la ciudad, y para que pudiera dedicarse en serio, le pidió a Luis que dejara de trabajar. Los ingresos de Vicente - cuyo negocio dejaba mucho - eran ampliamente suficientes para mantenerlos a ambos sin problema alguno. Luis era reacio al principio, pero como siempre, termino aceptando...

Al cabo de unos meses, Luis tomó casi 15 kilos de músculo. Pasaba 4 horas todos los días en gimnasio - Vicente la única condición que acordó fue mantenerlo, alimentarlo y besos. Su cuerpo era ahora tan fuerte que apenas podía agacharse para amarrar sus zapatos, o el cabello. Ahora pesa cerca de 90 kilogramos a solo 1,70 de estatura. Luis era más bien como Mike Tyson que el año anterior... Su progreso lo sorprendió a sí mismo. Así como un dolor leve en los huevos, que también parecían haber disminuido un poco su volumen.

Lo que no sabía era que Vicente había obtenido de un médico amigo de un producto prohibido en Francia, y que era para los terneros y el ganado de cría, Vicente lo añadió en el alimento diario Luis. Un cóctel de hormonas y creatina, responsables del la increíble musculatura que tenia Luis, el estrechamiento de sus testículos, y también el crecimiento desbordante de su cabello. Lacio de color negro, que nunca antes había estado tan largo.

Luis acabo por preocuparse por su dolor testicular, y especialmente el estrechamiento de sus testículos y su pene. Sus huevos eran ahora más pequeños que una aceituna, y su pene tan pequeño como el de un niño pequeño. Y todo ello sin vello, ¡con un cuerpo tan musculoso! Algo estaba mal. Vicente – No está sucediendo todo como debe Vicente- Le dijo Luis. Ambos fueron al médico a quien le mostro sus genitales. Este último, después de un rápido examen, dijo a Luis que ese problema pasaba a veces a los físico culturistas y que con una simple inyección de hormonas directamente en los testículos lo solucionaría todo. Puso a Luis en su mesa cuando estuvo complemente desnudo, y para evitar el dolor, le hizo tragar lo que llamó una "anestesia ligera".

Después de 10 minutos, Luis estaba en un estado de flotación que no reacciono cuando el médico le ató las cuatro extremidades a los extremos de la mesa, y Greg entró en la habitación. Vicente y el médico obviamente, estaban de acuerdo. El médico tomó una enorme jeringa conectada a un depósito que parecía contener uno o dos litros. "Bueno". Vincent dijo el doctor, "vamos a hacer de nuevo un pene y un par de huevos dignos de ese nombre, ¿verdad?" En el tanque, había dos litros de silicona líquida, similar a la utilizada en los EE.UU. para reconstruir los senos y de paso, para aumentar el tamaño del pene de los estadounidenses ricos. Sin embargo, ¡dos litros! ¡Era mucho!

Los dos litros sin embargo, no pasaban. Luis estaba demasiado abatido para reaccionar, pero él entiende completamente lo que estaba ocurriendo. Ahora tenía los huevos como un par de pomelos, y su pene como una berenjena. Su piel tensa casi a punto de estallar le dolía mucho. Vicente no tiene la paciencia para esperar. Se desnudó, lubrico su culo, y se casi engullo por completo su enorme pene. Era como un puño, pero era un pene real. Vicente sintió los monstruosos huevos de su novio contra su culo.

-"Va a poder mostrar mucho más que un traje de baño en las piscinas", dijo a Luis el médico, mientras él inyectaba un remanente de silicona en los pezones de Luis, que de inmediato tomaron el tamaño de su dedo pulgar.

Pese a que Luis quedo con un enorme pene y grandes huevos estaba castrado su pene apenas era un adorno siempre rígido, insensibilizado y con huevos que solo colgaban sin poder suministrar leche viril alguna que le produjera algún estibo de placer a Luis cuando se viniera, para todos era un semental pero para Vicente era su esclavo eunuco que podía utilizar cuando quisiera.




Historia Original Aquí.





Autor: Canada S. Tim       Traductor: DarkSoul

SIERVO DE MI ESPOSA

La primera vez, que se le pedí a una chica que me dominara y fuese mi Ama tenía 21 años, llevábamos varios meses saliendo y creí que sería la ideal, simplemente, me dejó esa misma noche, además de que varias amigas, pronto se enteraron de lo que paso y lo que le había pedido a ella, aquello me valió de lección, de airear mis verdaderas inclinaciones aun con personas de confianza pero también con el tiempo, me ayudaría a encontrar lo que deseaba......


SIERVO DE MI ESPOSA
La primera vez, que se le pedí a una chica que me dominara y fuese mi Ama tenía 21 años, llevábamos varios meses saliendo y creí que sería la ideal, simplemente, me dejó esa misma noche, además de que varias amigas, pronto se enteraron de lo que paso y lo que le había pedido a ella, aquello me valió de lección, de airear mis verdaderas inclinaciones aun con personas de confianza pero también con el tiempo, me ayudaría a encontrar lo que deseaba..

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [DOMINACIÓN] [FEMDOM] [BDSM]



Categoria: Hetero      Autor: Anónimo & DarkSoul





A mis 16 años me fue claro que era sexualmente, heterosexual aunque sumiso, de ser posible esclavo de una mujer, pero a esas edades seguía fingiendo aunque cada vez me era más difícil. La primera vez, que se le pedí a una chica que me dominara y fuese mi Ama tenía 21 años, llevábamos varios meses saliendo y creí que sería la ideal, simplemente, me dejó esa misma noche, además de que varias amigas, pronto se enteraron de lo que paso y lo que le había pedido a ella, aquello me valió de lección, de airear mis verdaderas inclinaciones aun con personas de confianza pero también con el tiempo, me ayudaría a encontrar lo que deseaba.

Además de a mi novia perdí a sus amigas, su amistad, eso me marcó, hasta tal punto que apenas salía de casa, ni me interesaba buscar mujeres, fue una época en la que dediqué mis esfuerzos a mi trabajo e ir prosperando, hasta poder independizarme además de ser una época dedicada a internet, a estar metido en chats, a bajar películas, o autolesionarme para mi satisfacción sexual cuando me era posible, a solas en casa de mis padres.

Conseguí independizarme años veintiséis años, hace 7 años, ese fue mi gran año, en todo, me independicé un mes de febrero, compré un buen departamento, tenía y tengo un buen trabajo, tenía un buen coche, pero en lo demás me iba fatal, es decir mi vida amorosa no existía.

En mayo, por primera vez, bajé de noche a mi nuevo barrio, fui a tomar una copa a un bar que vi ambientado hasta en la calle había gente, pedí la copa y de pronto la vi pesar, con el tiempo la conocí, era una amiga de mi ex, la más pequeña en edad, no en cuerpo que era es súper bello, tenía en ese entonces 23 años, cabello largo, castaño, alta, 1,74 imaginensela en tacones, iban con un pantalón de mezclilla, que detonaban sus piernas largas y un culito precioso, como sus pechos bien puestos, ella me vio también se acercó poco después, diciéndome.         

- Hola, ¿no te acuerdas de mí? Dijo Ella.          
- Si, le dije dándole dos besos.
           
En realidad estaba nervioso, tras olvidar aquel mal rato, hacia años, ahora creía estar a salvo en mi nuevo barrio y me encontraba a alguien que me conocía y además me decía que vivía también allí con sus padres.          

No dejaba de mirarme, una vez volvió con su reunión de amigos y amigas, yo, imaginaba que le estaba contando que me había ocurrido años atrás, todo estaba en mi imaginación, pero yo lo creía así, cuando terminé la copa, salí, ella salió, diciéndome que si no me despedía, le dí dos besos y me marché.

Físicamente, mido 1,79 cms peso 76 kilos, bien formado, de pene 20 centímetros y gruesa en erección antes, para ese momento tenía 33 años, pasó unas semanas de aquel encuentro, hasta que la vi por la calle, por mi barrio se acercó a mi diciéndome que no me había vuelto en el bar al que ella iba los viernes y sábados, que a ver si me veía por allí, fui al siguiente sábado, ya era principios de junio, llegué a una hora tarde, cerca de la una, de la mañana, ellos estaban dentro ella me llamó al verme entrar y me hizo sentarme con sus amigos, tras presentarme, después ella, me habló de sus antiguas amigas es decir las que antes eran mías también y de mi ex, ya estaba casada, con hijos, las demás cada cual había tomado vuelo y ya no trataba a ninguna, la veía conversar con los amigos y amigas de voz dulce melosa, hablar calmado, así hasta más o menos las tres cuando empezaron a marcharse algunos, yo decidí también irme, ella se levantó y me dijo que también se iba, que la acompañara a su casa iríamos andando pues vivíamos cerca me dijo, así lo hicimos, habíamos bebido tres copas, cada uno.        

Caminamos por la acera, ella hablando de las antiguas amigas, después de mi ex y de pronto
sacó el tema, estábamos cerca de mi portal, junto a un pequeño jardín, cuando me dijo.           

-“Me diste pena, eso es algo muy intimo para sacárselo a un hombre o una mujer, para decirlo a los amigos y que se rían de uno”.      

Yo no decía nada me sentía mal volviendo a recordar todo aquello al decirlo ella.        

-“¿de verdad, te gusta eso?” Pregunto Ella.      

No dije nada, ella paró en la pared pegada al jardín, oscuro, me miró yo parado y su mano rápidamente se puso en mi entrepierna sentí como se acomodaba hasta agarrar mis testículos y pene, además del pantalón ella apoyada en la pared, fue apretando, empecé a gemir de dolor mi mano fue a su brazo, para quitar su mano, pero ella apretó más di un grito de dolor.
           
-“Sssssssshhhh, silencio te van a oír, quita tu mano de ahí perro”. Ordeno ella.  

Su voz aunque apagada para no ser oídos era distinta, segura, firme, mientras su mano, me iba encorvando mientras ella apretaba más, hasta apoyar en la pared mis manos mientras ella me decía. 

-“Ahora vamos a subir a tu casa, desde que te vi, estaba deseando adiestrarte, mmmmmm como me pusiste al verte tras tanto tiempo y suelto sin adiestrar aún”.           

Me soltó, fui al portal, abrí extasiado, sentía el dolor en mi sexo y me consumía el placer, en mi cerebro, subimos abrí la puerta, cerré encendí la luz de la sala, ella detrás de mí, me tomo del cabello como me dolía grite, apenas fueron varios segundos me dio la vuelta quedé frente a ella y me abofeteó, me cubría, con mis manos, ella se fue hacia mi hasta derribarme en el suelo, me puso encima las dos rodillas en mi espalda, me dolía las dos rodillas clavadas en mi espalda, ella iba con un vestido ese día, que se quitó poco después, siguió de rodillas me tiró del cabello y mi cadera hasta quedar de lado.

Su mano fue a mi cinturón lo desabrocho al igual que mi pantalón se levantó y tirando de ellos tras sacar mis zapatos, ella de pie, me sacó el pantalón, después la camisa, quede en bóxer de color negro mal puestos, ella de nuevo se arrodillo, para dejarme de nuevo contra el suelo, sacó el cinturón, me puso a 4 patas mis brazos y cabeza apoyadas en el sofá me dio un azote con el cinturón muy fuerte, grité, escuché movimientos de ella segundos después me había metido su minúscula tanga (braga) en mi boca y me amenazaba con golpearme más si la escupía, me quito mi bóxer y me golpeó sin parar mis nalgas, hasta que decidió parar, me había dejado desnudo y con mis nalgas marcadas ardiendo de dolor.

Adolorido me hizo tirarme en el suelo, boca arriba, tiró de mi hasta quedar en el centro del salón y se abrió de piernas de pie se subió un poco el vestido y me orino mi cuerpo y cara con ella de pie, nada más terminar, se sentó en mi cuerpo mi pene para ese momento estaba muy dura pues cuando me orino me excite como nunca, fue algo sublime para mi, recibir su preciado y caliente liquido.     

Me agarró mi erección y se la fue metiendo entre gemidos, cuando la tuvo dentro empezó a moverse como si yo fuera algo de quien disfrutar no alguien, gemía se contorsionaba, daba grititos hasta que se corrió mojándose por completo, se sacó mi pene, se fue más atrás la miró dura la agarro la fue apretando, empecé a gemir a moverme de dolor tomo con su otra mano mis huevos, empezó a apretarlos, mi pene bajaba por momentos hasta que quedó en reposo, me miró para decirme

-“Así me gusta, obediente, tu pene solo debe ser para complacer nada más”. Dijo ella. 

Tras aquello me preguntó que tenia, le indiqué donde estaba las pinzas y fusta, collar y cadena, era lo único que tenia, me pregunto por cuerdas, le indiqué que tenía una sin estrenar de tendedero, le indiqué donde estaba y la tomo de la cocina y me llevó a mi dormitorio como un perrito me ató, de pies y manos me dejó tirado en el suelo y me dijo que vendría a la mañana así que iba a saber que no iba en broma nada de aquello y que le pertenecía, se fue tomo mis llaves de la casa escuché cerrar y se fue, pasé mucho miedo atado en el suelo a veces me quedaba dormido, hasta que apareció sobre las 10 de la mañana, diciéndome

-“Has aprendió que va en serio ¿verdad?” Dijo ella.
-“¡Sí!” Le respondí.           

Durante ese día me tuvo en mi casa encerrado, limpie mi casa a sus ordenes cocine, le serví como su nuevo siervo, lambí sus pies largamente, después me daba a lamber sus tetas, su vagina, se corría, descansaba y se metía mi pene cuando estaba muy excitada la usaba hasta correrse, era algo rápido para que yo no pudiera correrme y siempre atenta para nada más terminar sacársela y apretármela golpeármela hasta hacer bajar la erección.

Ya casi de noche me puso un condón y se puso a moverla sin dejar de mirarme, hasta que me corrí en el condón me lo sacó le hizo un nudo y se lo llevó, quede todo adolorido pero muy contento sobre mi cama por primera vez estaba satisfecho para mí fue como volver a perder la virginidad.        

Fue la primera vez de muchas sesiones, también para ella, de ese estilo, aunque siempre era el que las deseaba. Desde ese momento fue su sumiso esclavo, por supuesto para todos fuera de mi casa éramos novios así estuvimos como dos años hasta que ella me dijo que deseaba casarse aquello  no fue una propuesta sino una orden, nos casamos seis meses después, en una boda de lo más tradicional pero en la intimidad era no solo su esclavo sino además su marido, pero sobretodo su siervo, su perro, ya ella más experimentada,

Al poco de casarnos a los seis meses quedo embarazada de Sergio nuestro primero hijo y dos años después llego Zafiro nuestra hija mejor y ultima que engendraría hasta ese momento habíamos sido un matrimonio muy feliz ya padres, pero algo estaba por cambiar una noche ella me ato a la cama me amordazo y dijo.

-“Ha llegado la hora que seas un completo sumiso y perro para mí”. Dijo ella.

Mientras se restregaba mi pene en erección entre sus nalgas desnudas, su vagina humedecía mi bajo vientre, para luego agregar.

-“Y como todos saben un perro castrado es más dócil y sumiso que uno con huevos”. Dijo ella.

Aquellas palabras me aterraron, trate de soltarme no deseaba ser castrado, si deseaba ser dominado pero no ser un eunuco, pero era tarde, por más que luche nada pude hacer para soltarme, ella saco un pequeña navaja y me abrió mi escroto, todo se me nublo, mi cuerpo comenzó a convulsionar de dolor al poco rato sentí como uno de sus dedos enguantado en látex hurgó dentro de mi escroto hasta que extrajo a mis dos testículos que quedaron por fuera de mi bolso de piel por primera y única vez en mi vida.

Ella tomo mis huevos con una de sus manos y me los apretó fuerte, grite fuerte pero la mordaza apago el que debió ser el mayor grito de mi vida de dolor, luego estiro mis huevos hasta tensar los conductos con los unían a mi cuerpo, aquello fue aun más doloroso que su fuerte apretón, no pude ver o sentir cuando ella coloco la afilada hoja de acero debajo de mis conductos tensados pero su sentí cuando corto ambos de una sola vez, todo mi cuerpo se sacudió como nunca antes, mi vista se oscureció y me desmaye el dolor fue simplemente indescriptible.

Cuando me desperté a la mañana siguiente ella me beso en los labios, cuando se separo de mi dijo.

-“¡Bienvenido a tu nueva vida como mi perro castrado amor!” Dijo ella.

Me quede en la cama agarrando mi entrepierna, con mis manos sentí mi bolso de piel vacio, llore mucho pero ya no se podía hacer nada, me había convertido en el eunuco esposo, esclavo, perro y sumiso de mi esposa.

Aun seguimos juntos Sergio nuestro hijo mayor tiene 16 años y hay veces mientras duerme voy a su cuarto para ver como su bóxer se levanta cuando tiene una erección nocturna, se que se masturba y eso me llena de envidia al saber que el único hombre viril en la casa no soy yo sino mi hijo, yo soy solamente un “Siervo de mi Esposa”.




Autor: Anónimo & DarSoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com