Relato erótico: UN CAFÉ BIEN CALIENTE, POR FAVOR. (III Concurso Dolce Love)

chicarojoTras la noche de lluvia, lágrimas y desesperanza, volvió a brillar un nuevo día, ella abrió sus ojos, sonrió y a la desesperación del amor perdido decidió hacerle frente porque el sol así se lo pedía y sobre todo porque ella se lo merecía.

Se puso su mejor vestido, ¿por qué no? Rojo, entallado, ¿qué más da que fuera de día, simplemente le apetecía sentirse atractiva, en su interior tal vez algo más, le apetecía sentirse sexi, pero sin sentirse obligada a parecerlo, es decir, sexi en su esencia natural, en su aroma, en su pelo, en su rubor en las mejillas, en sus carnosos labios, por lo que decidió no ponerse mucho maquillaje para que esta vez el deseo llegara hasta ella por ella misma y no por quien parecía ser.

Salió a la calle, con un cierto aire de seguridad, sin miedo, tal vez fuera lo que más sexi le hacía sentir, no tener miedo, no tener que contentar a nadie, no elegir el vestido para nadie, sólo para ella, sentirse bien por sí misma y elegir cuando cómo y con quien, hoy sólo dependía de ella. Paró en una cafetería a la que siempre había deseado entrar y que antes por contentar a quien compartía su vida nunca lo hizo, entró, se sentó cómodamente con las piernas cruzadas y despreocupada por su entorno observó atentamente la carta de cafés imaginando cual de ellos le gustaría degustar más tibio y derramado sobre el cuerpo de un apuesto acompañante aquel día, se sorprendió así misma imaginando aquello, pues nunca pensó que ese sería un buen criterio para elegir un café, pero nada más acertado cuando se le acercó el camarero y le preguntó que tomaría aquella mañana, fue entonces cuando al observar a aquel apuesto joven cuando tuvo clara su decisión: “un café con caramelo, aromatizado con canela y un toque de nata” , el camarero sonrió y alabó aquella decisión como acertada.

Lora no sabía porqué pero nada más ver aquel apuesto camarero tuvo que apretar sus muslos y notó como su ropa interior se humedecía bastante, por lo que mientras le preparaban su café se acercó al baño y vanagloriándose del sentimiento de libertad que esa mañana le invadía abrió su bolso y sacó un pequeño vibrador de bolsillo que sus amigas le regalaron en su 30 cumpleaños y que pensó jamás usaría, pues bien, había llegado el momento y lo disfrutó al máximo, primero acarició su sexo con sus dedos previamente húmedos por la saliva de su boca ansiosa, se encontraba en plena excitación, no podía controlar más sus impulsos por lo que decidió no alargar mucho aquella escena en solitario y se introdujo el pequeño vibrador en su vagina, algo que en pocos segundos le hizo llegar al orgasmo. Tras unos segundos de relajación se compuso y se sorprendió al ver que aunque su deseo sexual más primario había sido saciado seguía ansiosa y bastante excitada, no obstante no le quedaba más remedio que salir, pues seguramente su café esperaba en la mesa ya frío y no quería llamar la atención. Sorprendentemente, su ausencia ya había sido detectada por el apuesto camarero que justo antes de que Lora abriera la puerta del baño, se presentó en el aseo para ver si le pasaba algo, pues le había extrañado su ausencia durante algo más de 15 minutos, se ve que a ella se le había pasado el tiempo algo más rápido divirtiéndose. Nada más abrir la puerta Lora se topó con el atractivo camarero de frente y sin mediar palabra aún exhausta y excitada con aquel vestido rojo aún sin colocar y que dejaba ver más de lo supuestamente decoroso, y presa de la liberación que el fin de su desastrosa relación no se lo pensó dos veces y antes de reaccionar ante una realidad que posiblemente nunca más decidiera vivir, sin mediar palabra besó ardientemente al camarero a la vez que acarició el sexo de aquel apuesto hombre por encima del pantalón, para sorpresa positiva de Lora, él reaccionó de una forma apasionada, siguió besándola, volvió a cerrar la puerta de aquel baño y sin más razones que el deseo sexual de ambos, abrió las piernas de Lora, con sus fuertes brazos la subió a sus caderas y fue directamente a acariciar su sexo, cual fue la sorpresa del camarero al ver que Lora no llevaba ropa interior algo que hizo que no pudiera contener más la dureza de su sexo y animado por las manos de Lora que con habilidosa destreza le abrió el pantalón, introdujo su sexo en el de aquella mujer ardiente que aquella mañana le pidió el café más sabroso que jamás él imaginó. Los gemidos mudos hicieron aun más que durante la penetración las contracciones de la vagina de Lora fueran más potentes, y tras unos intensos minutos de disfrute sexual , ambos extasiados y temerosos de ser sorprendidos, compusieron su ropa y salieron a seguir con sus vidas.

Lora exhausta de placer y plenamente satisfecha saboreó entonces aquel café, con caramelo, aroma a vainilla y un poco de nata que aquel apuesto camarero le hizo disfrutar y se encargó de volver a preparar para que se lo tomara como ella se merecía aquella mañana, un café bien caliente. Lo saboreó, lo disfrutó y se relamió los labios antes de pedir la cuenta.

Salió de aquel café con una sonrisa y comenzó una nueva vida sin mirar atrás.

Por: Canela.


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Diario de la Doctora Miss Love: ¡A participar en el IV Concurso de Relatos Eróticos de Dolce Love!

whatsapp-image-2016-09-19-at-13-29-59Buenas Loves, ¡y tan buenas! Hoy os quiero contar lo que se traen entre manos nuestros amigos de Dolce Love. ¡Su IV Concurso de Relatos Eróticos!

Y claro, cómo no iba a contaos este notición, si, además de que me encantan los relatos bien subiditos de tono, tiene un premio increíble. Este año se han superado y regalan 500€ al ganador.

Además colaboran con la Nayara Malnero de Sexperimentando y con la marca indiscutible del glamour de juguetes eróticos Lelo.

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Relato erótico: OBSCENIDADES (III Concurso Dolce Love)

locuraNo podía dejar de golpearla contra el suelo y sentir como mi cuerpo desnudo se retorcía con la lluvia cayendo sobre él… El dolor era casi insoportable, pero necesario para recordarme la razón de estar allí…
Llevábamos tres días alucinando en un mundo construido por todos los vicios que ya no puedo recordar bien…
Sólo sé que esa fue la última vez que nos vimos, nos mezclamos y maltratamos nuestros cuerpos con la curiosidad de un niño…
Ella tenía más abismos mentales que cualquier suicida andante… Y yo me suelo mezclar bien entre la muchedumbre y quedándome con los retratos oscuros que llaman mi atención…
La casualidad hizo que nos folláramos al instante de conocernos para probarnos y ver si funcionaría lo que teníamos planeado tras varios intentos en esta vida y quizá otras…
Nos rompimos la ropa y esa parte de nosotros mismos que permanece indeleble a los cambios…
Lo que recuerdo de ella no son sus bragas ahogándome la garganta, o sus manos por todos mis agujeros hambrientos… No pienso en su voz orinándose con cada palabra ni su coño abrasando mi ombligo…
No tengo claro si nos mojábamos a la par o si hubo equis corridas…
No recuerdo su cinturón golpeando mi espalda y la sangre brotando entre los dedos que me iba metiendo…
No sé si me mordía ella o cualquiera de las personas que pasaron por allí durante el encierro…
Quizá estuve inconsciente o quizá me morí unas horas…
No recuerdo si abría los ojos o me obligaban a hacerlo… No sé si los objetos que se usaron estaban en mi imaginación o en ese delirio…
No recuerdo nada más desagradable que haber olvidado algunos detalles que pasaron porque están grabados en lo que queda de piel…
Pero supongo que lo importante es lo que puedo relatar de aquello que ocurrió cuando vi que la realidad me atrapaba de nuevo…
Recuerdo el olor a hierba que impregnaba el cuarto, el colchón prendido por la esquina cerca del cenicero, los pinchazos en los pies cuando conseguí ponerme en pie esquivando el espejo roto, la blancura de las sábanas por la parte de abajo, una mano inerte agarrando algo punzante que se caía por momentos… Su pelo abundante enredado entre las cuerdas que sostenían su cuerpo al respaldo de la cama, su vulva abierta esperando ser llenada, su piel manchada de sangre aún fresca, su pecho relamido por mi saliva en la distancia, su boca entreabierta y la mandíbula torcida y morada, sus ojos vacíos mirando a quien ya no estaba allí… El rastro en el suelo que dibujaba el camino hacia el jardín, la ropa esparcida de una forma relativamente ordenada, la sombra de mi cuerpo reflejada y deshumanizada…
Me toqué y estaba mojada, excitada y con ganas de follarme aquel mundo que ya no estaba…
Y entonces oí ese ruido del principio, un cuerpo golpeando el suelo con una violencia impropia de mí… Y recordé que había estado jugando cerca de la muerte, recordé su voz pidiendo cada vez más dolor físico, recordé mi rabia por no poder saciarla del todo, recordé que no respiraba, recordé mi pulso cada vez más acelerado, recordé la falta de aliento, recordé que mordía su boca y sus pezones sabiendo que ya no había nada que hacer… Recordé que abracé su cuerpo escupiendo trozos de vida…
Recordé que nunca antes me había amado tanto y me corrí varias veces encima de su cara de ojos huecos… Aún temblorosa, regresé a mi puta vida como si todo hubiese pasado…
Mary Ona


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Relato erótico: PRESO DEL DESEO (III Concurso Dolce Love)

deseoPreso del deseo de tener al natural tu cuerpo insaciable, preso del pensamiento mal gastado en mis manos, preso de eso que no puedo tener.
Cautivar exaltado y emocionado el paso lento de tu calor, expresar en un momento mi deseo por tu pasión, pedir a gritos mudos que me aten a tu predador deseo de sudor.
Preso del deseo intenso de mi imaginación, preso del aliento inquieto de mi inmadurez, preso de ésta sed, de tocar tu cuerpo desde tus cabellos hasta tus pies.
La noche hizo de lo suyo, junto al vago sabor del alcohol, y sus ropas a gritos pedían que las arranque, que explote de deseo y se las quite.
Su mirada dejo que la mía entrase como ladrón, cuando su mano toco mi pecho, nuestros deseos de envenenar la cama, el suelo, el sofá, toda la habitación se hizo inmenso y nada en el orbe pudo detener lo que sucedió.
No pudo parar y no quise que lo hiciera, nos besamos, nos acariciamos. Su piel erizada toco la mía, su boca húmeda se desespero, vano nuestro momento de negación.
Recorrí todo su cuerpo como zoen en las montañas, baje hasta el monte de la perdición, se voltearon sus ojos y mi ser no era yo.
La calma parecía llegar, solo parecía, sus manos rodearon todo mi placer, pidieron a cantaros calor, deseo y sudor, las gotas cayeron por todo su cuerpo, nos mezclamos, nos hicimos uno.
Vencidos nuestros cuerpos cayeron en derrota, vencidos en la cama en un sueño profundo se perdieron, presos de nuestro deseo nos perdimos en nuestra pasión, nuestro sexo perfecto fue lo que siempre eh deseado.
Por Mathias Lopez


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