Mi hermano me quita la virginidad 4

MI HERMANO ME QUITA LA VIRGINIDAD: Sueño Cumplido


Príncipe mio, ven y toma del manantial del jardín de tu princesa
Embriagate de mis jugos, toma de la pureza de mi inocencia
Principe mio, no te detengas, deleitate de mi virgen tesoro
Tesoro que es tuyo desde que nací


♥ ♥ ♥ FINALMENTE LLEGA LA HORA ♥ ♥ ♥

Estaba super nerviosa, pero al mismo tiempo, estaba super excitada, por fin lo iba a hacer con Zuzuki. Todo era perfecto.
Zuzuki encendió el aire acondicionado, yo me senté en el borde de la cama, mi corazón latia a millón por hora, se me quería estallar, estaba muy emocionada !!. Me solté el cabello y con la mano me lo eché hacia atras, sabía lo que iba a hacer esa tarde con mi propio hermano de sangre, hijo de mi padre y de mi madre, seria un incesto, puro, limpio, estaba dispuesta a entregarle a Zuzuki mi virginidad, estaba super segura que no habia mas hombre sobre la tierra que se lo mereciera mas que él.
Iba a entregarle lo mas preciado de mi vida, y de alguna manera me alegraba que fuera a entregárselo a mi propio hermano.

Zuzuki, se sentó a mi lado, sobre el borde de la cama. Me tomó de la mano y se la llevo a sus labios, olió mi aroma, lo noté muy nervioso también. Sus manos frias me indicaban lo muy nervioso que estaba. Yo me acosté sobre la cama boca arriba y cerré los ojos esperando que él tomara la iniciativa, yo estaba muy nerviosa !.
No había ninguna palabra, todo era muy silencioso, era como si los dos supieramos que estabamos a punto de hacer algo prohibido y algo muy serio. Luego sentí un leve beso en el cuello que me estremeció todo el cuerpo, ese besó detonó el manantial que hay entre mis piernas ...
Zuzuki continuó besandome por el cuello, suave y muy delicadamente, sus besos eran temblorosos pero llenos de ternura, llenos de amor, su aliento estaba agitado, y sus movimientos eran lentos; Me acomodé en la cama un poco mas para tener toda la comodidad, depronto, sentí las caricias de Zuzuki en mi abdomen, fue entonces cuando se me salió mi primer y leve quejido con mi hermano, Yo aun seguía con los ojos cerrados sobre la cama y boca arriba, Zuzuki encima de mi pero apoyandose en la cama, él solo me tocaba con sus manos y con sus besos en mi cuello.
Luego sentí recorrer su lengua suavemente cerca de mi oreja, en dirección a mi cuello al mismo tiempo que sus manos masajeaban mi abdomen.
Lentamente él empezó a subirme el sueter hasta la altura de mi brasiere, en ese punto él no siguió subiéndome mas el suéter, abrí mis ojos y con mis manos lo tomé de su rostro para acercar sus labios a los mios y darle un beso muy intenso. Nuestras lenguas se mezclaron en una sola, lo abracé fuertemente... Despues de ese beso, me quité el sueter blanco que tenia puesto y me quedé en brasiere sobre la cama, Zuzuki parecía tener una mirada de asombro, me imagino que por su mente debió haber pensado que su "hermanita" era ya toda una mujer, ese día yo estaba realmente muy hermosa, y todo en mi era para él.

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Zuzuki traslado sus besos a mi abdomen, suavemente me besaba alrededor de mi ombligo, sus labios me excitaban muchisimo, con sus manos me acariciaba las piernas, mi piel clara parecía volverlo loco, continuaba besandome, lentamente sus besos bajaban, bajaban tan lento que no lo habia notado sino hasta que él llego al limite que mi short de lycra le pudo permitir, asi que muy suave me empezó a bajar mi short... Yo estaba super nerviosa !!
Zuzuki solo bajó mi short un poco mas abajo, hasta dejar expuesta mi pelvis, mis bellos pubicos, él entonces me besó en la nueva zona que habia quedado expuesta
Era muy excitante.

Luego él se quito la camisa y la tiró al piso, el aire acondicionado era sobre acogedor, yo estaba super humeda. Cuando vi que mi hermano se estaba quitando el pantalon, no se que me dió, me excité aun mas , estaba a sus pies, deseosa de él.
Se quitó el pantalon quedando en boxer y yo me quité el short de lycra, de esta manera quedamos sobre la cama, yo en brasiere y pantys y él en boxer, él sobre mi apoyandose unicamente sobre la cama, tenia mucho cuidado en no maltratarme, parecía que hacia todo a la medida para que yo no me incomodara, fue algo muy lindo de su parte, esto me hacia sentir mas segura de lo que estaba a punto de hacer.
Trasladó sus besos a mis piernas, su mirada de nuevo era de asombro, imagino que él debió pensar que esas piernas de niña que alguna vez tuve ya no eran de niña, ahora eran unas piernas lindas, torneadas, dignas de una mujer hermosa y asi era que yo queria que él me viera. Yo con mis manos le acariciaba el cabello mientras él continuaba besandome por mis piernas, sus besos subian lentamente en dirección a mi parte intima.
Luego con una voz notoriamente nerviosa me dijo - Gina, como te sientes? -
- Zuzuki, me siento muy bien, me siento segura de lo que hago, deseosa de hacerlo y entregarte lo mas preciado de mi -.
Zuzuki continuó besandome por mis piernas, subiendo hasta mi pantys, él con sus manos masajeo mis senos, entonces yo me quité el brasiere para que los sientiera. Una vez que me quité el brasiere, él con sus besos subió lentamente hasta mis senos, hasta mis tetas y me las chupó deliciosamente, me excitó bastante.
Mientras me chupaba las tetas, una y otra vez, primero una y luego la otra, sentí como su mano derecha palpó mi pantys y sobre mi zona intima , al contacto de su mano con mi zona intima dejé escapar otro leve quejido, fue entonces que por mi mente pasó algo asi como esto "Gina, que estas haciendo?, es tu hermano !!, eso que haces es un incesto!!", por un momento me detuve, mis movimientos se paralizaron... pero luego recobré la conciencia y seguí disfrutando de mi hermano.
Mientras Zuzuki me besaba mis pechos, sus manos masajeaban mi zona intima y sobre el pantys, pero cuando metió la punta de su dedo por debajo de mi pantys y tocó la entrada de mi vagina, al primer contacto, mi piel se erizó, mi respiración se detuvo, mi vagina vibró completamente, corrientes excitantes atravesaron todo mi cuerpo. zuzuki acercó sus labios a mi oído y con una leve voz me dijo - Gina, puedo quitarte el pantys? - Yo lo miré y con mi cabeza le hice señal de que si.

LAMIENDO EL CAMPO, PROBANDO LOS MANANTIALES, LA EMBRIAGUEZ DEL AROMA DE ROSAS

Zuzuki, lentamente me quitó el pantys cuando miré esa escena con mis propios ojos, me di cuenta que Zuzuki se habia quitado el boxer y lograba ver un potente y erecto cilindro de carne entre las piernas de mi hermano. Era grande, lindo con un glande muy rosado. En verdad era muy hermoso, pero al mismo tiempo me daba mucho miedo. Era la primera vez que veía un "coso" personalmente, antes lo habia visto pero en peliculas o en internet. No podia dejar de verlo, me causaba mucha impresion y curiosidad, mi cuerpo parecia desearlo, mi vagina completamente húmeda y me humedecía mucho mas cuando le veía el "coso" a Zuzuki.

Luego Zuzuki con su lengua empezó a lamerme mi vagina, movía mi clitoris rapidamente, mis quejidos parecian gustarle... - Gina, te gusta? -
- Si, dale... Zuzuki no te detengas, dale, por favor, dale -
Zuzuki, lamía con mucha pasión mi clitoris, mi rajita, toda mi "cosita" de arriba abajo, yo abría mas mis piernas para que él me la chupara toda, era muy delicioso, las sensaciones que yo sentía no se comparaban con nada, era muyyy excitantes y el solo pensar que era mi propio hermano quien me estaba haciendo todo aquello, me llenaba la cabeza de un morbo enloquecedor
Las sensaciones que yo sentía eran muy fuertes pero deliciosas, Zuzuki me lamía el clitoris, me lo descubría y me lo lamía una vez mas, una y otra y otra vez - Zuzuki, chupamela alli, alli es, siii, dale ... -
Fue entonces que me vino mi primer orgasmo de esa tarde...
Zuzuki me la seguía chupando y la emoción no disminuía.
Luego él se acomodó y me miró todo mi cuerpo, de arriba abajo, yo aun acostada sobre la cama, desnuda ante él. Su "coso" erecto me daba algo de nervio - Hermano, suave, con cuidado, me da miedo -
- Gina, estoy contigo, yo te quiero mucho y no permitiré que nada malo te pase - Al tiempo que me decia estas palabras rozó su pene sobre la rajita de mi vagina, el contacto me excito mucho y mi vagina vibró mucho, era como si lo deseara muchisimo , mi hermano notó el movimiento de mi vagina, en ese momento sentí un poco de vergüenza. Zuzuki una vez mas rozaba su pene sobre mi rajita, el contacto me excitaba mucho, una y otra vez lo hacia, yo abierta de piernas a lo que mas podía contemplaba esa escena tan excitante, Zuzuki lo rozaba una y otra vez, el roce con mi vagina logró humedecer el tronco del pene de Zuzuki.
Zuzuki, rozaba una vez mas su pene sobre mi rajita gradualmente un poco mas rapido, eso me enloquecia, me excitaba muchisimo, su pene ya estaba muy humedecido por mi vagina, fue entonces cuando él puso su glande encima del orificio de mi vagina, en ese momento me asusté, pero la emoción del momento me obligaba a seguir abierta de piernas - hermanito, suave, tratame con mucha suavidad -
Zuzuki me tomó de la mano y haciendo un poco mas de presion de su glande contra el orificio de mi vagina - Gina, yo estoy contigo -
Su glande muy duro y humedecido por mis flujos vaginales estaba sobre mi orificio haciendo presion deseando entrar dentro de mi sexo, dentro de mi vagina, sentí que algo se me abrió, algo que ya no recuperaría mas nunca y fue entonces cuando su glande entro dentro de mi, me dolió un poco, por un momento quise cerrar las piernas, pero me mantuve alli con las piernas bien abiertas, hice un leve grito que pareció gustarle a mi hermano...
- Gina, entré dentro de ti, mi glande esta dentro !!-
Sus palabras me enloquecian mas, luego él saca su glande y de nuevo lo vuelve a introducir, sentía que cada vez mas se me abría algo, él cada vez lo introducia con mayor facilidad, el solo ver esa escena con mis ojos me excitaba mas.
Zuzuki introducía su glande dentro de mi una y otra y otra vez, yo no podia evitar detener mis quejidos, quejidos que parecían alimentar cada vez mas la emoción de Zuzuki, el dolor fue disminuyendo y la excitacion dentro de mi fue aumentando, mi vagina cada vez mas humedecía el pene de Zuzuki, cuando intente moverme para disfrutar un poco mas de ese momento, comencé a sentir de nuevo la presion del glande de Zuzuki dentro de mi vagina, el dolor otra vez comenzó a aparecer, Zuzuki deseaba entrar un poco mas profundo dentro de mi, fue entonces cuando le dije en voz un poco mas alta - Zuzuki, noo, noo, detente, me estas abriendo mas la vagina -

Fue entonces cuando Zuzuki se detuvo, y cuando miré para ver hasta donde Zuzuki habia podido entrar dentro de mi, me dí cuenta que su pene habia entrado solo un poco mas del glande, aun no me habia introducido la mitad, entonces me asusté, sentía un leve dolor algo mas intenso que cuando entró su glande dentro de mi.
- Gina, quieres que lo saque ?, te duele mucho ? -
Le respondí algo nerviosa - Si, sácalo -
Zuzuki, lo saca...


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Entonces le dijé - Intenta meterlo una vez mas, pero suave -
Zuzuki de nuevo unde su glande dentro de mi vagina, y lo unde a la misma profundidad que lo habia hecho, pero esta vez el dolor disminuyó un poco, él lo saca y lo vuelve a undir una vez mas... Repitió eso aumentando gradualmente la velocidad, el placer volvia a aumentar, me gustaba, era muy emocionante.
Zuzuki, me quedó viendo a los ojos y me dijo - Gina, quiero undirlo hasta la mitad -
Me asusté por un momento, pero pensé que ya casi estaba a la mitad, asi que no pensé que me fuera a doler tanto, le dije con la cabeza que si.
Zuzuki entonces volvió a presionar mi vagina y logró undir su pene hasta la mitad, dentro mi vagina, alli sentí que algo se abrió mucho mas, el dolor fue intenso - aaaaa, Zuzuki, me dueleee!! , sacalo !!-
- Gina, callate !! -
Cuando Zuzuki saca su "coso" dentro de mi, mi vagina derrama una pequeña mancha de sangre, allí supe que había perdido la virginidad.
Finalmente sentí que le había entregado la virginidad a mi propio hermano.

Zuzuki se asustó, me pregunto que si yo estaba bien, que si me dolía, que que sentía, yo le respondí que sentía un dolor pero que se me pasaría, no queria preocuparlo.
Nos vestimos rapidamente, y despues de convencer a mi hermano que yo estaba bien, nos acostamos en la cama abrazados, hablando de lo que habiamos sentido, nos besamos y nos dormimos en la cama durante toda la tarde.

Esa fue mi primera vez con mi hermano.
Espero que les haya gustado.

Besos a tod@s y gracias por leerme.
(Primera vez que cuento esto con tanto detalle, me dió pena jijijiji )

La segunda y tercera vez fue tambien con Zuzuki, eso se los contaré mas adelante.

Mi hermano me quita la virginidad 3

Relatos EroticosMI HERMANO ME QUITA LA VIRGINIDAD: No puedo resistir mas !!!, ESTOY MUY EXCITADA !! 

Los días siguientes al segundo beso con mi hermano, fueron días muy silenciosos entre mi hermano y yo.
Mis padres llegaban a la casa casi a las 7 de la noche, Zuzuki casi no me dirigía la palabra cuando estábamos solos y casi siempre se iba de la casa diciendo que se iba a hacer un trabajo o una tarea, mas bien evitaba estar a solas conmigo; Yo en el cole y llegaba a medio día, yo misma me cocinaba; Zuzuki había terminado con Laurent y Laurent no volvió a llegar mas por mi casa. Así estaban las cosas por esos días en mi casa. En mi interior yo me sentía muy triste por la nueva actitud de mi hermano, quería hablar con él, rogarle de algún cambiara de actitud conmigo, quería decirle que me estaba haciendo daño. Fue cuando entonces se me ocurrió la maravillosa idea de escribirles notitas y dejárselas debajo de su almohada.


LAS NOTAS DE AMOR: Ultimo pasaje antes de entrar al jardín virginal

Una Tarde del mes de Marzo, estaba sola en mi casa... acababa de llegar del cole, me propuse a escribirle una nota a mi hermano, la nota decía mas o menos esto:
"Una princesa busca a su príncipe
Sola en el jardín de rosas, llorando anheladamente la presencia de su príncipe
Inconsolablemente, busca y busca pero no lo encuentra...
El principe se ha ido
La corazón de la princesa solo puede decir: ¿Donde estas principe mio?"


Ese día en la noche llegaron mis padres como de costumbre y rato después llegó mi hermano, yo habia preparado la comida. Mientras comiamos en la mesa mi hermano y yo, le dije en un tono que solo él podía escucharme (mi mamá estaba en la cocina y mi papá estaba en el cuarto) - Hermanito, te dejé algo debajo de tu almohada -
Zuzuki no me dice nada, solo movió la cabeza en señal de "Entendido" y cuando terminé de comer me senté en una silla en la terraza de mi casa a pensar en otra cosa, estaba muy baja de animo como para quedarme a verle la cara a mi hermano, yo me sentía rechazada por Zuzuki; Rato después llegó una amiga a visitarme y evite el pensar en mi hermano.
Al subir a mi cuarto a acostarme, vi que Zuzuki salía de mi cuarto, lo cual me sorprendió mucho. Cuando pasó por mi lado me dijo en tono muy dulce y con una leve sonrisa - También te dejé algo debajo de tu almohada -, de inmediato me encerré en mi cuarto sola, puse seguro a la puerta y enseguida fui a ver lo que Zuzuki me habia dejado debajo de la almohada...

Debajo de mi almohada habia una rosa y nota que decía mas o menos como esto:
"Princesa mia, no quiero verte triste, no quiero hacerte daño
Eres la mujer que yo mas quiero en este mundo, jamas podria dejarte sola
No estas sola, y no solo tu sufres
Yo sufro por no poderte abrazar
¿Donde esta el aroma de niña que en alguna vez me divertía?
¿Donde esta la inocencia con la que naciste?"


Me acosté pensando en esa nota y antes de dormirme escribí una nota para mi hermano y dársela mañana antes de que se fuera para la universidad. La nota que escribí decía mas o menos asi:
"La princesa sufre, sufre de amor por su principe
mi enfermedad es no poder abrazarte
mi único daño es no poder sentirte cerca
Deseo poder abrazar a mi principe, decirle cuanto lo quiero
Decirle que aqui esta su niña, su princesa
Pedirle que se deleite en el aroma que destilo
Ese aroma de niña es el que ahora se ha convertido en aroma de mujer
La princesa anhela que su principe se pasee en el jardin del aroma del amor
Y entregarle esa inocencia con que su principe la vió nacer"


(F) ♥ ♥ ♥ UNA TARDE COMO NUNCA ♥ ♥ ♥ (F): El aroma del jardín de rosas

Al día siguiente muy temprano de mañana, aun mis padres no se había levantado, busque en la sala el morral de Zuzuki y le metí la nota en su bolso. Luego me volví a acostar y me paré a la hora del desayuno, el cual siempre lo prepara mi mamá.
Ya me habia bañado y tenia puesto el uniforme del colegio puesto, estábamos en la mesa desayunado mis padres y Zuzuki, le dije a Zuzuki - Zuzuki, mira si en tu bolso metiste una de mis libretas del cole, es que no la encuentro -, Mi hermano mueve la cabeza en señal de "Entendido".
Cuando terminamos de desayunar, mi hermano toma el bolso y busca dentro de él como si de verdad buscara una libreta. (Normalmente yo me voy primero para el cole que mi hermano irse a la U. Mis padres se van al trabajo antes de Zuzuki, Zuzuki es el último en irse, aunque han habido días en que soy yo la última que sale de la casa).

Cuando ya me iba para el cole, Zuzuki se me acerca y me dice - Esta tarde vendré muy temprano y entonces hablaremos de la nota que me dejaste en el bolso -.

Ese día llegué del cole contenta a mi casa, preparé comida para mi y para mi hermano, ya que el me había dicho que llegaría temprano, y justo a las 12 y 30 del medio día llega Zuzuki.

Ese día almorzamos juntos, pero muy callados, Zuzuki parecía estar nervioso. Yo estaba vestida con un suéter delgado, se me lograba dibujar la silueta de mis senos; Tenia puesta un short de tela Lycra (Ese short solo me lo ponía para estar en casa, era demasiado llamativo y jamás me lo ponía para salir).
Cuando terminamos de almorzar le dije - Te han gustado mis mensajes? -
- si, mucho, escribes muy lindo -
Zuzuki levantó su mirada, parecía un poco nervioso - Gina, he pensado en lo que ha pasado en estos ultimos días, y no se en que momento esto tomó este rumbo... ahora me pones nervioso... Esos besos que nos dimos me hicieron ver cosas que antes no veía, eres mi hermana, pero al mismo tiempo eres muy hermosa -
Sus palabras me sorprendieron un poco, Zuzuki me tomó de la mano y bajó su mirada - Gina, me duele un poco como se ha puesto nuestra relación en estos últimos días, evito no hablar contigo, evito mirarte, porque he empezado a verte como mujer... - Me puse un poco nerviosa con sus palabras, me di cuenta que Zuzuki comenzó a llorar...
- Hermanito, no te pongas asi, yo no me siento mal, no me molesta lo que me dices... es mas, creo que me gusta que lo digas. Cuando te besé, me sentí un poco rara, pero al mismo tiempo me pareció muy lindo - El corazón se me queria salir, estaba súper nerviosa y esa conversación tan sincera me ponía un poco excitada...
- Gina, a mi también me pareció muy lindo, y precisamente ese es el problema -
Zuzuki se me soltó de la mano, se puso de pie y se fue a sentar en el sofá de la sala, yo me quedé sentada en el comedor donde habiamos almorzado.. Mi mirada se centro en los ojos de mi hermano, él parecía un poco nervioso, tenía los ojos rojos productos de las lagramis que había derramado (ya no estaba llorando, pero si estaba muy triste). Zuzuki sentado en el sofá y mirando a la calle através de la ventana de la sala, tenía la mirada perdida. Me dió dolor verlo asi. Entonces decidí sentarme en el sofá a su lado, Zuzuki sin dejar de mirar a la calle atraves de la ventana me dijo con una voz entre-cortada - No se a cuantos hermanos les pasa esto que nos pasa a nosotros - Cuando le tomé de la manó él me miró a los ojos, entonces yo lo abracé y estuvimos asi, en silencio durante un largo rato...

LAS HORMONAS SE SUBEN A LA CABEZA

Estaba yo con los ojos cerrados, en los brazos de mi hermano, él me abrazo y pude sentir su calor.. estábamos en silencio, mis pechos sobre sus pechos... aun abrazados, yo me logré subir por completo en sofá y me acurruque en los brazos de mi hermano, me sentí muy bien, abrazada por la persona que mas me quería en el mundo... Me acomodé un poco mas de tal forma que logré rozar mis labios sobre el cuello de Zuzuki, abrí mis ojos y pude ver como se le erizaba la piel a Zuzuki, aun estábamos en silencio; Los dos parecíamos disfrutar del momento. de nuevo rocé mis labios sobre su cuello, al ver que él no me decía nada, le di un "pico" en el cuello, él no me decía nada... entonces le dí un beso en el cuello, lo seguí besando hasta subir a sus mejillas, ví que él cerró los ojos y entonces... lo besé en la boca
Sentí ese beso tan delicioso que me emocioné mucho, fue mejor que en las dos ocasiones anteriores , nos abrazamos sobre el sofá, nos abrazamos tanto que tomamos el sofá como si fuera cama. Estábamos acostados sobre el sofá besándonos, era un beso muy apasionado. Los dos, con nuestros ojos cerrados, fundiéndonos en un delicioso beso.

Mi principe estaba sobre las puertas del jardin de rosas
La princesa deseosa de que su principe entrará y se deleitara en el aroma del jardín
La princesa le indica el camino a su principe, ella abre las puertas
Y su principe en dirección a ella, camina hacia el interior del jardín


El beso continuó, Zuzuki me besaba por el cuello, yo solo disfrutaba con mis ojos cerrados, mis pechos se me endurecieron y los pezones se me dibujaron sobre el sueter. Zuzuki metió la mano por debajo de mi sueter para acariciar mi espalda, eso me excitó muchísimo. Zuzuki estaba debajo de mi, sus besos se trasladaron a mi abdomen, yo le acariciaba el pecho, metí mis manos por debajo de su camisa para acariciar todo su cuerpo.
Los besos se detuvieron y él me abrazó fuertemente para quedarnos por un momento mas sobre el sofá y en silencio.

Sin decir una sola palabra, nos acomodamos para sentarnos en el sofá, él me miró, su mirada parecía alterada, él me tomó de la mano y me haló suavemente para conducirme al segundo piso.
Subimos las escaleras, yo estaba super nerviosa, él se detuvo en la puerta de su cuarto y me dijo - Gina, si en algo te incomoda esto que vamos a hacer, o si estas insegura, por favor, me dices -
Yo le respondí - Estoy nerviosa, pero quiero ir contigo hasta el final -
Estaba super nerviosa, pero al mismo tiempo, estaba super excitada, por fin lo iba a hacer con Zuzuki. Todo era perfecto.

Espero que me lean en la siguiente parte y última parte de esta linda historia
"Zuzuki, suave, suaveee, noooo... "

Mi hermano me quita la virginidad 2

MI HERMANO ME QUITA LA VIRGINIDAD: Juegos Sexuales 


Al día siguiente, él muy de mañana aun entró a mi cuarto, me abrazo y lloró, solo me dijo perdonáme, hermana, no le dije nada, él se fue de mi cuarto y eso fue todo.

Relatos EroticosUNA TARDE DE ENSUEÑO: Lo que marcó el camino para lo que viene

Esa mañana, yo aun en mi cama, seguía pensando en lo que pasó en el día anterior, ese beso me dejo super pensativa, super deseosa de volver a repetirlo pero no sabia como decirle a mi hermano que me habia gustado mucho. No queria dañar la relación con mi hermano, además lo que me había dicho en la mañana me indicaba que yo debía colocar bastante de mi parte para que mi hermano no se sintiera culpable.

Esa mañana recordé claramente como mi lengua se mezclo con la de Zuzuki, como mi cuerpo vibró con su beso, como me sentí en ese momento, la piel se me herizaba, mi hormonas explotaban y un deseo enorme brotaba desde dentro de mi.. es algo dificil de explicarles, sé que las mujeres saben de que hablo, lastimosamente no puedo explicarselos a los chicos que leen estas simples lineas.
Me decía a mi misma Gina, razona, razona, no puedes perder lo que hasta ahora has logrado con tu hermano. Ya falta poco. También pensaba que debía estar loca por sentirme asi, por sentir esa atracción tan grande por mi propio hermano.


en la tarde de ese día, al regresar del cole, quedé sola en casa... me encerré en el cuarto, acostada sobre la cama y mirando fijamente al techo, me decía a mi misma Quiero que Zuzuki sea mi novio , sabía que era algo loco, pero deseaba que mi hermano fuese mi novio. Para mi sorpresa, esa tarde tambien llegó Zuzuki de su Universidad, lo cual era muy extraño ya que él siempre se quedaba estudiando en la Biblioteca.

Yo tenia puesto un short y la blusa blanca que siempre llevo por debajo del uniforme del cole. Me levanté de mi cama, y desde el segundo piso sin bajar la escalera, espere a que Zuzuki terminara de entrar a la casa.
Al entrar él, me queda viendo con rostro de verguenza, me bajó la vista, lo cual me indicó que estaba muy apenado conmigo... Yo en realidad queria que el se diera cuenta que para nada me habia disgustado, es mas, ¡Me habia gustado mucho el beso de ayer!, pero como decirle eso a Zuzuki, ¡Zuzuki es mi hermano!.
Le dije desde el segundo piso - Zuzuki, sube, necesito hablar contigo -
Él me responde - Yo también, hermanita -
Estábamos solos en la casa, asi que era el tiempo perfecto para hablar

LA TENSIÓN SUBE DE NUEVO

Esa tarde yo estaba muy nerviosa, Zuzuki sube lentamente por las escaleras... Entro con él a mi cuarto y nos sentamos sobre la cama, uno al lado del otro. Por un momento nos quedamos en silencio...
cuando yo me proponía a hablar, él me interrumpe...
Zuzuki me dice - Espera, hermanita. Dejame hablar a mi. Sé que lo que pasó ayer fue un accidente, pero quiero explicarte.. Mira, yo estaba muy transtornado por lo que pasó con Laurent y en el momento en que estábamos en la fuente, recordé muchas cosas... -
Yo lo interrumpí - Hermanito, no tienes porque explicarme nada y tampoco tienes porque sentirte mal, yo lo hice conscientemente, quería que te sintieras bien y bueno, creo que logre en que pensaras en otra cosa diferente -
Zuzuki me quedaba viendo con cierta mirada de impresión.
Continué - Hermanito, lo que pasó ayer entre nosotros fue solo un beso -
Lo abracé, y le dije al oido - En serio, no pasa nada, no me hiciste ningún daño y tranquilo que nadie tiene porque saberlo -
Después de decirle eso, él me abrazó mas fuerte...
- Hermana, me alegra mucho que pienses asi, pensé que lo tomarias de otra manera -
Hubo un silencio en el cuarto, algo prolongado, aun continuábamos abrazados....
Nos dejamos caer sobre la cama, aun abrazados... Entonces, me ví abrazada con Zuzuki, acostada sobre la cama con él uno al lado del otro, nuestras miradas coincidían... el ambiente se puso tenso de nuevo, el silencio predominaba en el cuarto...

SABOREANDO LECHE Y MIEL, EL AROMA DEL JARDÍN DE ROSAS

Zuzuki me miraba los labios y yo le miraba los de él, pensé que asi se miraban dos novios. Le dije en un tono de voz casi imperceptible - Zuzuki, te quiero mucho - a medida que me acercaba lentamente a sus labios... en el mismo tono de voz continué diciendole - Lo que pasó ayer, fue por que tal vez yo sentí que quería hacerlo - Me acerqué aun mas hasta que mis labios tocaron los de él y de nuevo, una vez mas nuestras lenguas estaban mezclándose, cerramos los ojos y solo podía sentir las maravillosas caricias de su lengua sobre y debajo de la mía...
Leche y miel brotaba desde debajo de su lengua, sus timidas manos acariciaban mis mejillas, pronto escuché el sonido de nuestro beso, sonido que me excitó en gran manera... El solo pensar que era a mi hermano a quien besaba, me llenada de morbo, un morbo increíblemente hermoso, increíblemente excitante...
Cada segundo de ese momento lo disfrutaba como si fuera el último, como si eso era lo único para lo cual habia nacido, me entregué por completo en ese beso, le daba a Zuzuki lo mejor de mi, lo mejor que podria darle y yo sentía que él también lo disfrutaba y sentía como él se entregaba a mi.

Sentí caminar sobre el país de las maravillas
A tu lado me sentí la mujer mas amada
Corrientes inexistentes para mi inundaron mi cuerpo
Abrí mi jardín de rosas solo para tí
Deseo que te embriaguez de mi
Bebe del nectar con el que nací
Navega en el aroma de mi jardín


Al momento de separar nuestros labios, abrimos los ojos al tiempo y por un momento nos miramos a los ojos sin decirnos nada; Zuzuki se levantó de la cama, yo me quedé acostada y en ningún momento le quité la vista, él se fue del cuarto. Yo aun no podía creer lo que había pasado, ese fue mi segundo beso con mi hermano.
Pero la tarde aun no había terminado, me levanté de la cama y escuche desde la puerta de mi cuarto que Zuzuki se estaba bañando en el baño del primer piso.

ESTO AUN NO TERMINA, AUN ESTAMOS SOLOS
Nuevamente me llene de pasión y de lujuría... Entré al cuarto de Zuzuki sin hacer ninún ruido, me desabotoné los dos primeros botones de mi blusa y me acosté sobre su cama boca abajo dejando ver la silueta de mi cintura y la hermosura de mis piernas. Cerré los ojos y me hice la dormida
Después de unos minutos entra Zuzuki, no pude ver su cara pero me imaginé que se sorprendió mucho al verme acostada sobre su cama. Sentí que él se sentó sobre el borde de la cama aun en toalla diciéndome con dulce voz - Hermanita, no juguemos con fuego, nos podríamos quemar - al momento que me acariciaba la espalda.
Como pudé me coloqué boca arriba, me quedé viendo a los ojos de Zuzuki, él también me veía fijamente. Tome su mano y la apreté con las mias. Llevé su mano sobre mi pierna y dejé que él me las acariciara por unos momentos... Luego él reaccionó y se puso de pie, cerró los ojos - Tu eres mi hermana, esto no puede ser !, sal de mi cuarto ya !! -
Yo le contesté - Que pasa?, porque reaccionas asi? -
Al escuchar eso de él me sentí sucia, me sentí muy mal, se me hicieron aguas los ojos y salí del cuarto rápidamente, me sentí morir, queria llorar, me fui a mi cuarto y me encerré a llorar por un largo rato. Sabía perfectamente que Zuzuki, detras de la puerta me estaba escuchando, ya podía ver el reflejo de su sombra por debajo de la puerta.

Así fue la tarde del día siguiente del primer beso con mi hermano.
Espero que les haya gustado y que me sigan leyendo en la siguiente parte.

Mi hermano me quita la virginidad

El deseo de una adolescente
Inicia el año 2010, en mi cole, todas mis amigas estaban entusiasmadas, y la novedad de ese año fue el ingreso de una alumna nueva, la cual era muy linda y de apariencia japonesa. Esta chica no me cayò muy bien, esta historia se las contaré otro dìa.

Chica SexyINICIA LA AVENTURA


En mi casa, yo seguia de muy  buena amiga de Zuzuki. Recuerdo que para ese entonces, yo sentía unas ganas inmensas por realizar mi fantasía sexual.Me sentía deseosa, impaciente, llena de lujuría, pero esto era algo que me guardaba para mi, jamas se lo contaría a nadie, era algo intimo, algo muy mio, había buscado por internet información sobre el incesto y sabia que era algo muy rechazado en la calle, en el comùn de la gente, en mi familia y en todas partes por donde me metiera... Asì que por esa razón silencie mis sentimientos con mis amigas, pero por dentro, yo era un volcan a punto de hacer erupción, sentìa unas ganas enormes de acariciarme mi cosita, imaginaba muchas veces una escena romantica con mi hermano Zuzuki, me imaginaba como sería estar cogida por él. Para mediados del mes de Febrero de este año (2010), Laurent era la novia de Zuzuki mientras que yo solo imaginaba la posibilidad de saborear a mi hermano, pero no sabia como hacerlo.


EN EL CENTRO COMERCIAL

En cierta ocasión, Zuzuki, Laurent y yo fuimos a cine, a un centro comercial de mi ciudad, muy hermoso. Alli comimos helados, nos sentamos al lado de una fuente muy hermosa de agua de aquel centro comercial, Zuzuki sentado al lado de Laurent mientras que yo estaba un poco mas retirada, por un momento me distraje mirando a mi alrededor a las demas personas como paseaban por aquel lugar, cuando voltié a ver a mi hermano... me di cuenta que él se estaba besando con Laurent, sentí celos, se me hizo un nudo en la garganta, era la primera vez que los veia besarse de verdad. Sentí cosas muy extrañas en ese momento, aun me cuesta mucho trabajo explicarles lo que sentí. Me quedé pasmada, quieta y fría... el helado, se me deshizo en las manos, lo dejé caer... Luego que Zuzuki se besó con Laurent, yo me INVENTÉ un dolor de cabeza y dije que me queria ir para la casa, aun no habiamos entrado a cine y la pelicula estaba a punto de empezar, pero Laurent al ver que me sentía mal ella persuadió a Zuzuki para que él me llevara a la casa y poder ver la pelicula otro día. Asi que nos fuimos a la casa en taxi.
Ese día, me quedé en la sala de mi casa viendo pelicula hasta tarde, mi hermano me acompañaba... Zuzuki me dijo - Gina, no se que es lo que te pasa ultimamente, pero estas muy rara - Yo lo miré y le respondi - Rara ?, como asi ?, en que estoy rara? - - Si, rara, no te hagas la boba conmigo, solo te digo que mucho cuidado con lo que piensas - Esa expresión de él me pareció muy rara, yo le dije - Con lo que pienso?, a ver, dime, en que crees que estoy pensando ? - Zuzuki, me miró seriamente a los ojos - A mi no me puedes engañar !!, ten siempre presente que soy tu hermano y que te quiero mucho - Yo me hice la que no habia entendido, le dije - En que locuras estas pensando ? - me paré de la silla y me fui a dormir, al llegar a mi cama pensé Estoy celosa, muy celosa y Zuzuki se dió cuenta, me puse nerviosa, luego de pensar en él me dormí.
Los siguientes días, noté que la relación de Zuzuki con Laurent no andaba muy bien, Laurent hablaba mucho tiempo por telefono con mi hermano, notaba a mi hermano muy alterado y eso era indicio que algo no andaba bien; Asi que pensé Esto podría resultarme beneficioso jejejeje...

DE NUEVO EN EL CENTRO COMERCIAL: Suplantando a Laurent

Cierta tarde, estaba yo en casa sola, eran como las 5 de la tarde cuando me llamo mi hermano Zuzuki a mi celular, sentía en su voz algo de tristeza fue cuando pensé que algo grave estaba pasando con Laurent, me pidió que fuera al centro comercial donde me había invitado el otro día para ir a cine con Laurent. Cerré la casa y me fuí al centro comercial. A las 6 de la tarde, me encontré con mi hermano y él me contó en breves palabras que había terminado con Laurent y que ya no era posible volver con ella, él se veía muy tirste, destrozado, pero también estaba muy calmado. Caminamos breves instantes por el centro comercial, tenia una mirada perdida, me sentía mal e impotente al ver a mi hermano asi, realmente no queria verlo asi, pero al mismo tiempo me parecia bien que Zuzuki habiera terminado con Laurent. Mi hermano repetía que queria morirse y que su valor como persona estaba por el piso. Luego nos detuvimos en una heladería, donde comimos helados, hubieron momentos de silencio... seguimos caminando y nos sentamos al lado de la fuente donde días atrás habíamos estado con Laurent; Sentía que el estar sentado en ese mismo punto le ocasionaba dolor, por mi mente pasó el darle un beso a mi hermano, tal como lo hizo Laurent ese otro día. Me senté entonces al lado de mi hermano Zuzuki, él cerró los ojos, se dibujaba en su rostro unas ganas de llorar, yo le acaricié sus mejillas, en ese momento debimos parecer novios para el resto del mundo... pero no me importó... Mis labios estaban muy cerca de los de él, él aun tenia los ojos cerrados, veia en su rostro un dolor impresionante, me acerqué un poco mas a él, podía sentir su respiración, su aroma, le dije entonces  ;no te sientas mal, eres muy lindo, sobreviviras a esto  y le di un pico en los labios sin ninguna mala intención y separando mis labios de él sin alejar mi rostro, lo miré de nuevo y vi que estaba sorprendido. Luego me acerque de nuevo y le di un beso, un beso largo e intenso a lo cual él me respondió. Sentía un deseo por mi hermano, un deseo enorme que ufff En la siguiente parte les contaré que fue lo pasó en los siguientes días. Espero que me sigan leyendo.

Profesora Ejemplar

Profesora SexySoy una mujer de veintitrés años, mido casi un metro setenta, peso sesenta kilos, mi pelo es castaño oscuro, largo y apenas ondulado. Mi de tez es blanca (Latina). Vivo en Montevideo, Uruguay.

Trabajo en la recepción de un hotel, y estudio ingeniería. Comparto apartamento con una amiga la cual es estudiante de Química, y trabaja dando algunas clases particulares a chicos de secundario.

Ella es dos años mayor que yo, un poco más alta y más delgada, de tez muy blanca, pelo rizado, largo y de color entre rubio y colorado. Siempre fue mas recatada que yo, le he conocido pocos chicos, desde que vivimos en el mismo apartamento ha estado siempre de novia con el mismo chico, salvo hace un año que estuvieron un tiempo distanciados y supe que ella estuvo con otro chico. Todo esto hasta hace dos meses, ya que terminaron la relación, y por lo que me dijo es definitivo.

Si bien siempre hablamos de casi todos los temas, incluidos de chicos, y como sabe que tengo una vida mas liberal que la de ella, siempre trataba de que yo le contara mis cosas, pero como ella no me contaba las suyas generalmente era renuente a soltar mi información.

Desde un tiempo antes de terminar con su novio, note que había comenzado ha hablar mas de chicos, pero fue después que termino con el que realmente se libero.

Hace casi dos meses me comento que uno de los chicos a los que le daba clases de química necesitaba clases de matemáticas, y me pregunto si yo no quería darle algunas clases, si bien no me gusta la docencia, acepte.

El chico estaba terminando el secundario y le costaba bastante entender determinadas áreas, como por ejemplo derivar e integrar. No era para nada atractivo, era delgado, algo tímido, no muy alto y con cara de nerd. Era muy distraído, y en más de una ocasión lo encontré concentrado mirando mi escote, y en alguna otra ocasión mirando mi cola.

En el horario donde yo le daba clases a este chico, mi amiga le daba clases a otros dos, por lo cual ella ocupaba el comedor, yo tenia que usar mi cuarto.

Le comente esta situación a mi amiga, y me dijo que con ella no pasaba eso, y comenzó a bromear con el tema. Me decía que eso le pasaba con otros chicos y que de hecho a veces los coqueteaba e incluso había llegado a tener alguna conversación algo picante con alguno, pero no se había animado a más. Me parecía extraño, algunos meses atrás jamás me hubiese confesado algo así.

Pasaron algunos días y mientras cenábamos me comenta que le había estado preguntando a mi alumno sobre mi, que al principio se había ruborizado y puesto muy nervioso, pero que luego le había confesado que le gustaba mucho, que era muy sexy.

Le dije que no siguiera con eso, que después lo tenía que tener yo en mi cuarto. Me contesta que no me hiciera la tonta, que me encantaba tener al pibe así. Ambas nos reímos y trate de cambiar de tema, al principio lo logré pero luego volvió a hablarme de lo mismo. Me dice que si nunca había pensado en estar con chicos sin experiencia, la verdad que en principio le seguí el tema para tratar de que ella se soltara, me causaba curiosidad, ya que después de conocerla por tanto tiempo, nunca me había hablado tanto de ese tipo de temas.

Me dice que después de dejarse con su ex había estado pensando en que tenía que pasarlo bien y no preocuparse tanto, al menos por un tiempo. Algo similar a la vida que yo llevaba. Realmente parecía otra persona de la que yo conocía, pero le dije que si ella estaba convencida de eso me parecía bien.

Ahí fue cuando le empecé a preguntar como le gustaría divertirse, o que cosas le gustaría hacer. Me contesta que la idea que tenia era comenzar a experimentar cosas que antes solo las pensaba pero nunca se hubiese animado a realizar.

Le pregunto si una de esas cosas es estar con uno de los chicos, se sonroja, ríe y contesta que si. Ahí me comenta que siempre recordaba como éramos a esa edad y las charlas que teníamos con nuestros compañeros, que recordaba sus comentarios sobre chicas mayores, siempre pensaba en lo reconfortante que debía ser satisfacer esos deseos.

La charla continuo, en determinado momento me dice que había estado pensando en decirle a uno de los chicos, que estaba ayudando a preparar un examen, el que más la miraba y con el que ella más se insinuaba, que si salvaba el examen pasara a buscar un premio. Y que el iba a entender.

Me asombró un poco el saber de cual de los chicos hablaba, ya que era muy poco atractivo, de estatura baja, algo gordito, pelo corto oscuro y de tez morocha, y al decírselo me contesta que esa era una de las razones que mas la atraía. Que para ese chico realmente iba a ser un premio.

Luego de eso me dice que estaría muy bueno que yo hiciese lo mismo con mi alumno, me río y contesto que no, me dice que lo piense.

Los días pasan y mi alumno cada vez me mira más insistentemente y sigue sin prestar atención a las clases. Mi amiga me sigue diciendo que habla con el de mí. En mi cabeza sigue dando vueltas la idea, y la verdad que lo había empezado a analizar como una posibilidad.

Nuevamente estábamos cenando juntas, me dice que el chico del que me había hablado tenía examen en dos días y que mañana le iba a decir lo de su premio. Le comento que si estaba segura de hacerlo, seria una experiencia muy buena para los dos, que era seguro que ambos la iban a pasar muy bien. Pero le que después quiero saber todos los detalles, ambas nos reímos y me contesta que no me preocupe, que los iba a tener.

Pasaron tres días y había llegado el momento, el chico había salvado el examen e iba a pasar por su premio, le dije que no se preocupara por mí, que no iba a estar en el apartamento hasta la noche, así que tenia toda la tarde, pero cuando regresara me tenía que contar todos los detalles.

Estuve todo el día esperando a que llegara la noche para que me contara lo sucedido, y en el momento de la tarde solo pensaba en como lo estarían pasando.

Cuando llegué al apartamento estaba mirando la tele de pijama, con apariencia de estar recién bañada y con una amplia sonrisa en su cara. Le digo que empiece a contarme ya, que no puedo esperar.

Comienza a decirme como se había vestido, y realmente era muy sexy, cosa extraña en ella, ya que generalmente se bestia con ropa holgada, me confiesa que nunca se había vestido así, ni siquiera para sus ex. Me muestra el pantalón blanco ajustado, la blusa que había usado, los zapatos de tacos altos color rosa y me describe la ropa interior, blanca de encaje y de pequeñas dimensiones. También me cuenta como se había pintado, le digo que parecería un prosti, nos reímos y me dice que si, pero que le había gustado.

Luego me comienza a contar como había sido el encuentro con el chico, había llegado a eso de las dos de la tarde, ni bien entro la miro y quedo parado boquiabierto y sin decir palabra, le pregunto como le había ido en el examen, contesto que salvó. Entonces le dice que se merece el premio, el chico muy nervioso le dice que si, que a eso había ido. Ella se para delante de el a poca distancia y le dice con voz sexy que puede tomarlo, el chico cada vez mas nervioso, le pregunta cual es su premio, ella se acerca mas aun, y le pregunta si no la ve o si es que no le gusta el premio. El chico le pregunta si es verdad, le contesta que claro que es verdad, que ese era su premio y tenia toda la tarde para disfrutarlo.

El chico acerca su cara a la de ella y comienzan a besarse, sus lenguas comienzan a jugar, las manos del chico se apoyan en las caderas de ella. El tiempo pasa y ellos siguen ahí, le dice que es su premio que lo utilice como quiera. Los besos continúan, y poco a poco las manos del chico comienzan a recorrerla. Ella también comienza a tocarlo, y desprender lentamente su ropa.

El chico parecía no poder creer la situación en la que estaba, su profesora, a la cual probablemente había deseado por mucho tiempo, estaba dispuesta a todo con el, vestida de manera muy sexy y todo recién comenzaba.

La blusa de ella estaba casi totalmente desprendida, dejaba ver sus lolas, aun dentro del sujetador, las manos del chico recorrían todo el cuerpo, aunque fundamentalmente la cola y lolas de su profesora. Su lengua se detenía fundamentalmente sobre la boca, pero también recorría su cuello hasta llegar a las lolas.

Su blusa cae al piso, y desprende el sujetador que también cae, queda solo con el pantalón blanco ajustado y los zapatos rosa de taco, una imagen que ese chico seguramente no podrá borrar por mucho tiempo, como tampoco podrá borrar el momento siguiente, cuando su profesora se arrodilla frente a el, desprende el sierre de su pantalón, saca su pene y comienza a felarlo.

El chico no despegaba su mirada de la cara de ella, y no dejaba de ver como su pene entraba y salía una y otra vez de su boca, o como era recorrido por la lengua de ella. Cuando el pelo de ella interrumpía la visual lo acomodaba para que no sucediera.

Había pasado poco tiempo pero el chico estaba por estallar, ella lo mira y le pregunta si quiere que siga, contesta que no puede mas, la respuesta tal vez no la esperaba. La profe le contesta que el es quien decide, que recuerde que es su premio, pero que tienen toda la tarde, que eso lo pueden repetir mas tarde y continuar hasta que el terminara, el chico contesta si después podía terminar en su boca, su respuesta fue que claro que podía, que solo tenia que pedirlo y que no tuviera vergüenza en como decirlo. El toma coraje y le contesta que se la chupara un poco mas, ella no demoro un instante en hacerle caso.

Luego se para, lo toma de la mano y lo lleva a su cuarto, ahí lo ayuda a desvestirse, y se saca los zapatos y el pantalón, se acuestan, los besos se repiten, el chico comienza a tocarla, ella acerca su boca al oído y le dice si la quiere coger. No responde pero comienza a penetrarla, su cara era de completa felicidad.

No pasó mucho tiempo, el chico ya estaba por acabar, ella le dice que lo haga cuando quiera, apura el movimiento y termina dentro de ella. Se besan y quedan acostados uno al lado del otro.

Le pregunta si le había gustado, su respuesta fue que había sido lo mejor que le había pasado. Siguieron acostados, hablando hasta que en un momento le pide si se la puede chupar otra vez, ella le contesta que claro que puede hacerlo y comienza, recorre su pene, sus testículos y luego comienza a chuparlo, el dice que quiere terminar en su boca,

Las manos del chico recorren las lolas, también recoge el pelo para poder mirar el espectáculo de la cara de su profe chapándolo, hasta que llega el momento de acabar. Le pide que siga, que no se detenga, ella obedece, el chico había descargado todo en su boca, ella tragaba y seguía felandolo.

Luego se visten a medias, y van a la cocina a tomar jugo y comer algunas frutas entre besos, siguen hablando, el le hace preguntas, ella contesta e indaga en que otras cosas le gustaría hacer.

Ya eran cerca de las seis o siete de la tarde, el chico le pregunta si lo podrán repetir, la respuesta de ella fue que podían pero que no lo tomara como un noviazgo ni nada similar, responde que sabía que eso no iba a suceder pero le gustaría repetirlo, quedaron que más adelante lo repetirían. Luego se despiden y ella lo felicita por su examen salvado.

La verdad que estaba impresionada por el relato de lo sucedido, le digo a mi amiga que me alegro que lo hubiese disfrutado, me responde que ella también estaba muy alegre por haberse animado a hacerlo, unos minutos mas tarde me pregunta si había pensado en hacer algo similar con mi alumno, que estaba segura que ambos lo íbamos a pasar muy bien. Mi respuesta fue que si lo había pensado pero que no había decidido nada.

Tal vez ese sea un siguiente relato, o tal vez nunca suceda.

Mi Profe 2


Hola soy Alejandra.
Aca les traigo lo que sería la segunda parte de mi historia con el profesor X, no puedo decir su nombre porque YO SI TENGO CODIGOS, y es un profesor muy querido y conocido en mi ciudad.
Espero que les guste.
Besitos a todos.

Cuando nos presentaron al nuevo profesor de filosofía sentí que iba a desmayarme. Esto me pasa por andar acostándome con tanta gente. Era obvio que algún día esta iba a ocurrir.
Con X habíamos tenido una linda relación amorosa hacía un par de años. Yo tenía diecinueve añitos, él ya pasaba los treinta. Estuvimos algunos meses, disfrutando de la compañía del otro, del sexo, de la intimidad, hasta que yo fui la encargada de ponerle fin a la relación porque no estaba enamorada, y él pretendía algo más serio.
Él me miró cuando ingresó al aula. Para colmo yo estaba sentada en la primera fila, al lado del escritorio del docente. Tengo esas cosas de alumna traga, además soy corta de vista, por lo tanto mucho más lejos no podía sentarme.
Hizo lo que un profesor de filosofía hace, nos hizo presentar a todos en voz alta, a pesar de que ya nos conocíamos todos. Debíamos decir el nombre, que esperábamos de la vida y un sueño, para romper el hielo y comenzar a filosofar de una. Yo fui la primera.
- Bueno, este…hola… - estaba nerviosa, colorada, y sentí que él lo estaba disfrutando – Soy Alejandra… bueno, espero de la vida…no sé, nada… y mi sueño es… no me sale en este momento…
Mis nervios y mi vergüenza eran terribles. Mi cara estaba bordó.
- Bueno, ser la primera inhibe a cualquiera – me defendió el profesor – Les quiero decir que con Alejandra ya nos conocemos…
Relatos EroticosMi corazón dio un vuelco. Por un instante creí que diría que habíamos sido novios, al fin y al cabo no tiene nada de malo confesar eso, y tampoco estaría faltándole a la verdad, salvo por el detalle que lo nuestro era secreto.
- Tenemos algunos amigos en común, y hemos compartido salidas.
Un poco me calmó. Pero sentí que iba a ser prisionera de sus palabras durante todo el año.
No podía concentrarme. Él hablaba y escribía en el pizarrón. Pero mi mente estaba en otro lado. Cuando una tiene relaciones sexuales con alguien durante un tiempo no hay nada que no conozca. Y cada parte de su cuerpo que yo miraba me recordaba a los momentos de intimidad. Veía sus manos y me imaginaba que esos dedos habían estado dentro de todos mis orificios dándome placer. Cuando nuestras miradas se cruzaban yo recordaba sus ojos entrecerrados por las cosquillas propias del sexo. Sus labios continuaban excitándome, era lo único que le miraba cuando hablaba, esos labios que tanto me habían besado, esa boca y su lengua en mis partes más íntimas, lamiendo cada uno de los rincones más secretos de mi cuerpo, me volvían loca. Observaba su pecho, ese pecho en el que apoyé mi cabeza para dormir tantas veces. Los brazos de los que yo me sujetaba cuando hacíamos el amor. La espalda donde yo clavaba mis uñas. Esos muslos que golpeaban contra mi cola cuando hacíamos el perrito. Esos glúteos que yo tantos chirlos daba.
Demasiada intimidad vivida como para tener una relación común. Una relación profesional. Una relación de Profesor Alumna.
Esa primera clase terminó. Yo no sabía se retirarme rápido o quedarme y saludarlo como una ex sin problemas. Tanto pensé que quedé sola en el aula.
- ¿Vos cómos estás? – me dijo.
- Bien… me siento un poco incómoda.
- Si, es normal, yo cuando vi la lista de alumnos también me sentí raro.

Esa noche me masturbé pensando en él. Rememoraba en mi mente los momentos más excitantes que habíamos tenido. Aquella primera noche en el hotel. Aquella primera mamada. Sus caricias. Todos los recuerdos me excitaban. Y la acabada de esa paja fue dedicaba a él.
La siguiente clase no pude soportar la calentura. No supe en ningún momento de qué estaba hablando. Tuve que cruzas mis piernas porque me estaba mojando, sentía la tela de mi bombacha húmeda raspar la piel de mi entrepierna. Varias veces que encontré mordiendo mis labios inferiores. Mi excitación llegó a tal punto que traté de sentarme lo más al borde de la silla que pude, para que mi vagina hiciera contacto con el borde de esta, y desde allí hice pequeños e imperceptibles movimientos pélvicos que me generaron muchísimo placer. No podía creer ser tan puta y calentona de estar masturbándome en plena clase. Mi mentón tembló de placer, como cuando una está por llorar y se lo aguanta. Estaba teniendo un orgasmo. Junté mis rodillas. Tuve que cerrar los ojos y aguantarme el gemido. Había acabado. No solo mi ropa interior estaba mojada, sino que el flujo había también traspasado la tela del jean azul que llevaba puesto. Parecía que me había hecho pis encima.
Esta vez me quedé sola en el aula a propósito.
- ¿Podés ir a tomar algo? – me preguntó.
- Ahora no porque curso, salgo a las nueve.
- ¿Podés ir a cenar?
- Sí.
Fuimos a un restaurante alejado. No podíamos permitir que nos vieran. Cruzamos el puente y fuimos a comer sushi frente al mar, era un lugar de mucho lujo.
La charla giró en torno a nuestra relación pasada, siempre con aires de humor. Nos reíamos de nosotros mismos.
- Vos eras re calladita.
- Vos eras re lento.
- A vos te gustaba todo.
- Vos no me pedías nada.
Nos reímos durante toda la cena. Yo ya era mucho más madura que cuando había tenido aquella relación con él. Ya no era tan calladita. Y había aprendido demasiado bien como provocar a un hombre sin avergonzarme. Me quieté el calzado de la pierna derecha. Subí la pierna por debajo de la mesa hasta chocar contra la silla donde X estaba sentado. Subí un poco más y acaricié su muslo interno, él que me estaba hablando se detuvo de golpe.
- Viaje a Europa y ento… - me miró.
- ¿Entonces? Seguí contándome – y dirigí mi pie directamente a su miembro. Me encantaba sentir como su pene crecía entre mis dedos. Lo sentía cada vez más duro. Yo ya venía caliente desde la tarde, así que no tarde en volver a mojarme.
Le dije que me gustaría que me llevase al mismo hotel que me había llevado aquella primera vez. Por supuesto que aceptó. Y hacia allí nos dirigimos.
El primer polvo fue sin sacarnos la ropa contra la pared. Sin pete ni nada. Apenas ingresamos en la habitación nos besamos con mucha calentura, yo estaba prendida fuego, no daba más. Ni siquiera lo abracé, llevé mis manos derecho al cinto del pantalón y se los bajé. Él hizo lo mismo conmigo. Yo estaba con la espalda apoyada contra la pared, levanté una pierna y la flexioné, mi otra pierna quedó como apoyo, todavía con el pantalón y la bombacha en mi tobillo. X con sus pantalones y por los tobillos apenas se bajó la parte de adelante del calzoncillo, lo suficiente como para dejar su pene erecto en libertad. Lo introdujo con facilidad porque yo estaba muy mojada.
- Si, cogeme así, así, fuerte… - le dije al oído.

Él bombeó contra mi cuerpo con voracidad. Yo me sujetaba de su cuello con ambos brazos, y apoyé mi mentón sobre su hombro. Tenía los ojos cerrados y solo tuve que limitarme a dejar que me cogiera, me penetraba con tanta fuerza que mi vagina comenzó a arder un poquito, pero mis gemidos taparon ese dolor, hasta que perdí la cabeza y comencé a gritar y a decir obscenidades como nunca había hecho.
Decía cosas sabiendo que iba a arrepentirme de mis propias palabras. Pero mi calentura era inmensa. Use todos y cada uno de los sinónimos de la palabra pene para decirle que me gustaba, utilicé también haceme el amor, métemela, cogeme, follame, dame así, partime, y todo lo que describe una penetración. Grité de placer con todas la vocales, bueno, con la letra I no. Le decía al oído que me gustaba sentirla en mi vagina, en mi concha. Le dije que era una puta, una gatita, que era su esclava, que me hiciera lo que quisiera, que me sometiera. Él se excitaba cada vez más con mis palabras por lo que me penetraba con más fuerzas aun, cosa que me hacía gritar más y me calentaba más y más, por ende continuaba diciendo cada vez más guarangadas, y él más se calentaba y más fuerte me daba, un círculo vicioso.
De todas formas fue un rapidito. Cinco minutos duró el sexo contra la pared. Hasta que él jadeó como un caballo y su semen se chorreó por mis piernas desde mi orifico vaginal mientras yo también alcanzaba el orgasmo y mis flujos se mezclaban con su viscosidad blanca.

Sin perder tiempo nos desvestimos por completo. Él estaba más musculoso que hacía un par de años. Me dijo que mis pechos estaban más grandes y me sentí bien. Que mi cola era más linda que cuando tenía diecinueve años, que era más redonda y formada, y que estaba más dura y firma. Me retó porque según él estaba muy flaca.
Su miembro estaba perdiendo su dureza y yo no podía permitir eso, una buena puta no deja que el pito se achique. Lo senté en el borde de la cama, dejando sus testículos colgando, yo me arrodillé y empecé mi pete, algo que todos dicen que hago bien. Si en condiciones normales un hombre goza cuando se la chupan, imagínense si se la chupan apenas acabó, su cabeza estaba roja, muy sensible por la eyaculación, y mi lengua allí le generaba un placer insoportable. Gemía y gemía, yo me volvía loca, era tanto lo que estaba haciendo gozar a ese macho que cada tanto me corría la cabeza de un empujón para que dejara de chupársela un instante, me decía que era insoportable la cosquilla que le generaba, y alagó mis condiciones como mamadora.
- Pará, pará que me matás – decía – La chupás re bien pendeja…
Me encanta que me digan eso. Me encanta que me digan piropos de ese tipo. Que digan que la chupo bien, que se cabalgar, que les gustan mis gemidos, todo eso me excita mucho.

Una vez que gracias a mi pete su pene volvió a estar duro como a mí me gusta, llegó su turno de demostrarme sus dotes como chupador. Si su cabeza estaba sensible, mi clítoris era una bomba, si alguien respiraba cerca de él yo gemía y me retorcía de placer. Su lengua suave y húmeda eran caricias de cosquillas para mis labios vaginales, apenas con sus dedos me los separaba para poder saborear mejor mis flujos. Gracias a su chupada de concha tuve dos orgasmos seguidos, que fue más bien uno largo, cuando comencé a gemir y a arquear mi espalda porque estaba acabando pensé que él dejaría de chuparme, pero no, continuó con su lamida, y cuando volví a la posición normal las cosquillas comenzaron a bajar por mi panza otra vez.
X se recostó y puso sus manos en la nuca. Estaba claro que quería una buena cabalgata, y yo iba a dársela como que hay un Dios.
Yo sujeté su tronco por la mitad y me lo apoyé en la entrada de mi vagina. Mis flujos hicieron ruidito al hacer contacto con su punta. Le bailé en círculos un poco y la saqué. La froté sin llegar a meterla observando fijamente las muecas de placer de mi amante. Mi vagina comenzó a babearse y me di cuenta que era el momento indicado para introducir ese cuerpo extraño en mi organismo.
Con la pija dentro de mí empecé mi amplia variedad de movimientos pélvicos. Elegí moverme fuerte hacia arriba y abajo para comenzar, de esta forma mi orificio se acostumbraría al tamaño del miembro, y sería como un molde que encajaría a la perfección. Luego me recosté sobre él apoyando mis senos sobre sus pechos, y moviendo mi culo hacia arriba y abajo continué la cabalgata. Continué sentándome bien derecha y moviéndome para adelante y para atrás, golpeando el costado de sus muslos, como si fuese un caballo que yo estaba domando, y a decir verdad me calentó mucho esa idea, yo cabalgándolo a él.

- Arre caballo – le dije cuando le pegué. Repetí eso varias veces hasta que cambié de movimiento.
Entonces hice lo que más me gusta, cabalgas suave, lento, profundo. Con la pija dentro de mí hasta el fondo y mis manos apoyadas en su pecho levemente inclinada hacia adelante, levante mi culo moviendo solo de la cadera para abajo. Elevé mi pelvis sacando ese miembro de a poco, sintiendo como mis paredes se veían raspadas por su cabeza, lo hice muy suave, para sentirla mejor, y una vez que estuvo casi afuera en su totalidad, dejando solo su puntita apoyada en mi entrada, bajé lento, sintiendo como mis paredes se abrían y le daban paso a su enorme e inflamada cabeza. A mí me bastan solo unos pocos movimientos de ese tipo para acabar. Gemí cuando esto ocurrió y X me dio un par de nalgadas. Yo le dije que me pegara otra vez. Me gusta que me peguen, no solo en la cola, me fascina que me tiren del pelo con mucha fuerza.

Soy algo masoquista. Repetí esos movimientos suaves un rato, si una mina sabe coger no permite que la pija se salga nunca, sabe hasta dónde tiene que elevar su culo y cuando bajar, si el pene se sale es culpa de la mujer que no sabe moverse. Por supuesto que no es mi caso.
Cuando él clavó sus uñas en mis glúteos supe que estaba próximo a acabar, y como una buena amante, mantuve ese ritmo que lo había hecho llegar a esa situación. Jadeó fuerte, largo y tendido. Cerrando sus ojos con fuerza. Apretó con mucha fuerza mi culo, y yo sentí en mis muslos internos la viscosidad tibia de su leche.
Permanecimos recostados. Yo enredaba mis dedos en los pelitos de su pecho.
Volvimos a tener una relación secreta. Solo que esta vez era más grave, él era mi profesor. Cursábamos a las cinco y media de la tarde. Y varias veces pasaba que quince minutos antes estábamos en su auto en las orillas del río, y yo le hacía un pete. Algunas veces no hacía ni tiempo a enjuagarme la boca y debía saludar a mis amigas con aliento a semen, ellas, al ser mujeres se daban cuenta, y me hacían algún chiste al respecto, lo que nunca supieron fue de quien era la leche que había estado en mi boca.
Me ofrecían chicles. Lo peor era cuando alguna gota de su leche salpicaba mi ropa, quedaba blanco y eso si que se daban cuenta todos, por lo que debía ir sin mi remera y desabrigada. Lo peor también fue una vez que todo su chorro de semen fue directo a mi pelo.
- ¿¿¡¡Qué hacés!!?? – le dije, totalmente asqueada.
- Y bueno, sale para donde quiere…
El pelo para una mujer es sagrado. Acabame donde quieras, cualquier lado, pechos, cola, muslos, cara, boca, vagina, panza, espalda, pero no en los pelos. Ese día tuve que faltar a clases, y estuve histérica unos días, durante los cuales no le dirigí la palabra. Hasta que una buena sesión de sexo oral hizo que lo perdonara. Una buena chupada de concha arregla todo.
Cogíamos en todos lados. En su auto, en su casa, en mi casa, en un hotel, en la playa, en un sillón, sobre la mesa, en el suelo, cada vez gozaba más. Me gustaba hacerles caritas desde mi pupitre, nadie podía verme porque me sentaba primera, él por supuesto no podía responder ni hacer gesto alguno. Le hacía pucherito, fingía un orgasmo en silencio, solo con caras, pasaba mi lengua por mis labios, dirigía mi mirada a su pene bien fijo, cosa que él se diera cuenta, y me mordía los labios, le hablaba moviendo los labios bien suaves, sin emitir sonido, para que él pudiera leérmelos.
- Te la chupo toda…
- Estoy mojada…
- Quiero en cuatro patas…
- Dame lechita…
Todas esas cosas le decía. X tartamudeaba a veces, mis comentarios hacían que se perdiera en medio de la clase. Yo reía en voz baja. Él luego se vengaba dándome fuertes nalgadas. Hacía que me acostara sobre sus muslos, como una nenita que se portaba mal, y me golpeaba desde allí, dejando mis glúteos rojos y con mucho ardor.
- No papi, no me pegues, soy una nenita buena… - le decía yo haciendo pucherito y cara de niña.
Me re calentaba hacer el papel de nena.
Llegó la fecha del final del primer cuatrimestre. Mis notas no bajaban de nueve, y una vez más era por lejos el mejor promedio del Instituto, incluyendo todas las carreras y todos los años. El profesor no tuvo mejor idea que ponerme un ocho. La vena del cuello se me inflamó. Le discutí, y me enojé mucho. En la Universidad por más que el profesor sea buena onda, y se preste para los chistes, o sea joven, siempre hay que tratarlo de usted, no se le dice estás loco, se le dice, está loco…
- Disculpe profesor – comencé – Me gustaría saber por qué un ocho…
- Tuviste un pequeño error de concepto en una definición, pero el resto estaba muy bien. Sos la nota más alta del curso.
- No me entiende, no estoy de acuerdo con la nota, sé que es para más mi evaluación…
- La nota no se cambia, señorita.
- ¿Me lo hacés a propósito no?
Eso fue lo último que le dije. Me sacó del curso. Luego fuimos a hablar con el director. Por primera vez en mi vida supe lo que es la dirección de un establecimiento. El rector leyó mi evaluación y dijo que la nota estaba bien y no se cambiaba, además me obligó a pedir disculpas delante del curso al profesor X.
- No me volvés a tocar un pelo, boludo – le dije camino al aula.
- Eso te pasa por no entregar el culo, putita.
- ¿Perdón?
- Adelante por favor – me abrió la puerta como un caballero.
No voy a escribir la humillación que sentí al pedir disculpas frente a todos. Esa tarde fui la primera en salir, ya no me quedé a esperarlo. Por la noche lo llamé para decirle que si iba a arruinarme la carrera le iría mal, después de eso yo sabía que me haría la vida imposible.
- ¿Querés un diez? Entregá el culo – dijo alegremente del otro lado del tubo.
Pensé en denunciarlo. Pero no iba a ser tan maricona. ¿Querés mi culo? Tomá mi culo. Se lo entregué una sola noche, la última que tuvimos sexo. Dejamos de hablarnos, hasta el punto que ni siquiera me llamaba a dar lecciones orales, si había que leer un texto yo nunca era la encargada. Hasta me cambié de lugar y me fui a sentar al fondo.
Era horrible compartir dos horas a la semana con alguien que me había cogido tanto y a su sano antojo, hasta mi pobre culo había sido violado por este macho.
Mi nota final de ese año fue un diez.


COMENTÁ PAPI, ME ENCANTA QUE COMENTÉS, NO PARÉS, SEGUÍ ASI, ASI, COMENTANDO PARA MI!!!

Mi Profe

Hola, soy Alejandra.
Esta es una historia un poco distinta tambien, porque no fue sexo de una sola noche...
Espero que les guste.
Besos.

- ¿Querés ir a cenar con unos amigos?
- Bueno, dale.
Yo apenas tenía diecinueve años. Lorena acababa de cumplir los veintinueve y saldría con algunos amigos y amigas a cenar. Lorena es profesora de inglés, por lo tanto su entorno es ese, el de los profesores.
Me vestí para la ocasión. Me hice un peinado raro, con el flequillo hacia atrás un poco elevado, dos pequeñas trenzas que caían por mi espalda, y el resto del pelo suelo y batido. Maquillé mis ojos lo suficiente como para que se dieran cuenta, pero no tanto para confundirme con una ramera; plateado muy suave en los párpados, finamente delineado con un azul obscuro, mis pestañeas bien negras. La boca estaba de un rosa muy bonito, además me gusta usar brillitos en los labios, por lo que mi boca brillaba. Un poco de rubor en mis mejillas, y brillitos casi imperceptibles en el resto de mi cara.

Relatos EroticosUsé para la ocasión un vestido azul bastante largo por tratarse de mí. Me llegaba casi hasta las rodillas. Su escote era redondo y algo grande, pero la espalda no estaba tan al aire. Como mis brazos estarían desnudos desde los hombros, Lorena tuvo la idea de ponerme guantes blancos hasta los codos, parecía una bandera.
Usé zapatos tacos aguja y altos, creo que eran de doce centímetros. Mis aros eran de oro, y un collar con una cruz finalizaban mi vestuario.
Fuimos a un restaurante muy fino, tanto Lorena como sus amigos están muy cómodos económicamente, y no tienen problemas en derrochar seiscientos pesos por cabeza en tan solo una cena.
La mesa estaba reservada, y como debíamos confirmar la presencia, cada lugar tenía un cartelito con nuestros nombres. Me sentí una estrella, y aunque una parte de mí se la creyó, sabía que no era merecedora de tanto lujo. Lorena tuvo un gesto hermoso, las tarjetas decían nombre y apellido, la mía solo decía Ale… y estaba por supuesto, al lado de la tarjeta de ella.

Fuimos las primeras en llegar junto con otras dos compañeras. El siguiente el llegar fue…bueno, no puedo decir su nombre, así que lo llamaremos X. era un hombre un par de años mayor que Lorena, era lindo de cara, tenía una barba rubia de tres días, pelo corto y desprolijo, pero como las estrellas del cine, esa desprolijidad le sentaba muy bien, estaba vestido acorde a todas nosotras, un saco gris, con corbata, pantalones de vestir, me llamaron la atención dos cosas, una fue que el cuello de su camisa estaba levantado, como un chico malo, la otra es que no llevaba zapatos, sino zapatillas deportivas.
- Ahí viene el profe… - dijeron las demás chicas. X era profesor de filosofía.
Por supuesto que lo primero que hicieron fue cargarlo por el tema de las zapatillas. Él saludó una por una a sus compañeras, a mí me dejó para lo último.
- ¿Y esta belleza? – dijo.
- X, ella es Alejandra, mi amiga – nos presentó Lorena – Alejandra este es X.

Yo me puse de pie para saludarlo con un beso en la mejilla, pero él me hizo un gesto para que me quedara en mi lugar, y me sujetó la mano, la elevó hasta su boca y me la besó, como si fuese una reina. Me ruboricé porque las otras chicas gritaron y aplaudieron el gesto, al fin y al cabo, solo yo recibí ese saludo.
- ¿Qué das? – me preguntó X.
No sabía que responder. No sabía a que se estaba refiriendo. Busqué ironías en mi mente respecto a esa frase, doble sentido, nada. No sabía que decir.
- ¿El qué? – dije encogiendo mis hombros.
- No X – salió en mi defensa Lorena – Ella no es profesora de nada, estudia psicología.
- ¿Perdón? ¿Pero cuántos años tenés?
- Diecinueve…
- Ah, pareces más grande, sos muy bonita, creía que eras profesora de algo.

Mi rubor se tornó rojo cuando el resto de la mesa volvió a aplaudir. A cualquier mujer le molestaría que le den más edad de la que tienen. Pero a una chica de diecinueve años, que alguien de treinta y dos piense que tiene más, la reconforta. No supe si lo decía a propósito por estar consciente de esto último, y lo hacía para seducirme, o realmente aparentaba ser mayor, cosa que me daría más canches de estar con él. Porque desde que besó mi mano la piel se me estremeció, y tuve infinitos deseos de poder acostarme con él. Y yo por paranoica y engreída, comencé a tomar todas y cada una de sus palabras como si estuviese seduciéndome.
- ¿Estás con alguien? – volvió a preguntarme.
Yo hacía dos años que estudiaba psicología. Una cosa es preguntar si tenés novio, y otra si estás con alguien, es una pregunta más persona, el tema del novio se responde con sí o no, la otra necesita más desarrollo.
- No – dije y miré a Lorena, porque yo tenía sexo con ella, pero nadie lo sabía – Bueno, digamos… estoy sin compromisos.
A medida que la charla transcurría X me resultaba más lindo, era simpático, divertido, sexy. Lorena hizo sonar su celular a propósito, fingió que le había llegado un mensaje de texto y comenzó a escribir la respuesta. Me envió un mensaje a mí.
- X está con vos, lo conozco, te está mirando desde hoy, te tiene unas ganas… dale para adelante.
Yo me disculpé con la mesa cuando me llegó el mensaje. A pesar de los nervios tuve la lucidez suficiente para decir que era mi mamá la que me molestaba.
Él se ofreció a llevarme a mi casa. Lorena me dijo que vaya, que ella saldría a dar una vuelta con el resto de los chicos, pero que yo debía volver temprano, aun vivía con mis papás. Cuando estacionó el auto en la entrada de mi casa me sorprendió su franqueza, supuse que sería por su edad, nada de histeria ni de dar muchas vueltas.
- Mirá Ale – dijo – Decime si me equivoco, pero creo que tenemos una conexión, que hay química, ¿vos que decís?
Dale para adelante. Recordé el mensaje de Lorena.
- Sí – dije nerviosa acomodando una de mis trenzas – Sí, a mi me parece lo mismo.
Él no perdió el tiempo, y se acercó a mí lentamente, como en las telenovelas. Al estar cerca de mi cara me corrió el flequillo que la tapaba, mi peinado ya se había desarmado y tapaba mi boca. Cuando mis labios quedaron a su disposición yo los humedecí, haciendo el gesto que una hace cuando se pinta los labios, los introduje dentro de mi boca, solo que esta vez pasé mi lengua por ellos. Fue un movimiento rápido pero eficaz, cuando sus labios chocaron con los míos ya no estaban secos.
Nos besamos durante unos minutos. Solo utilizando nuestros labios. Él no introducía su lengua en mi boca, y yo no quería aparentar ser demasiado rápida como para hacerlo. Nos separamos y me acarició la mejilla. Yo cerré los ojos y volví a mojar mis labios.
Volvimos a besarnos, esta vez él me sujetaba por la cabeza, su mano estaba en mi mejilla. Y junté coraje para introducir tímidamente mi lengua en su boca. Apenas con la punta rocé la suya, que comenzó a despertar muy de a poco, cuando yo creía que comenzaría una transa desaforada, él movió su lengua con suavidad, era rica, tibia, húmeda, la movía bien, acompañando esos movimientos con un leve abrir y cerrar de su boca.
Nos separamos, en realidad yo lo separé de mí.
- Pará, acá no. Me pueden ver mis papás…
- ¿Podemos vernos de nuevo?
- Sí. Pero vamos a otro lado ahora.
El dale para delante de Lorena me seguía rondando la cabeza.
Me propuso ir a un hotel de forma muy cortés y como un caballero. Diciéndome que no estaba obligada a nada, que si quería solo podíamos besarnos, y que sería yo la encargada de manejar la situación. Seguramente creería que era virgen, o que tenía poca experiencia. Le dije que sí, que tenía ganas de ir a un hotel.

Al primero que fuimos no tenía cochera. Debimos bajar y pedir una habitación. Yo estaba sin documentos y no nos dejaron entrar porque pensaron que yo era menor. En el segundo no hubo problemas, pedimos una habitación desde el auto. Un turno de dos horas.
Lo que más me gusta cuando ingreso a una habitación con una pareja es entrar primera, y una vez que se cierra la puerta, es colgarme del cuello de esa persona y besarlo contra la pared. En este caso X era bastante más alto que yo, entonces me colgué rodeando su cintura con mis piernas, y mis brazos del cuello, como si fuese una nena. Nos besamos mucho, de varias formas, él me sujetaba de mis glúteos, por primera vez se atrevió a ponerme una mano encima, tenía manos grandes, por lo que la palma de su mano cubría toda la superficie de mis nalgas.
Su lengua en mi boca era fuego. Cada caricia de su lengua contra la mía era una gota más de flujo que mi vagina generaba. Sus manos presionaban mi cola, la pellizcaban. Yo sos de gemir cuando beso apasionadamente y esa no fue la excepción. La nena tímida que había sido toda la velada estaba mostrando sus garras.
Aun conmigo colgada de su cuerpo caminó hasta la cama y caímos allí. Él quedó sobre mí aplastándome. Yo mordía sus orejas. Él habló.
- ¿Vamos a tener sexo?
- Si.
- Sos muy chiquita.
- Igual quiero, me gustas mucho.
- Bueno, es que quiero que todo sea consentido, que no te veas obligada a nada.
Era muy caballero, y eso me excitaba más. Cualquiera en su situación me hubiese violado en el auto, en cambio él pedía permiso para todo.

Mi vestido estaba a la altura de mi cintura, dejando mis piernas completamente desnudas, enseñando mi bombacha negra con puntillitas. X tomó el vestido de su parte inferior, hizo que me sentara en la cama y me lo quitó como si se tratara de un buzo o una remera. Yo me quité los guantes largos mientras él desvestía su torso.
Volvió a posarse sobre mí. Su pecho, el calor de su cuerpo, contra el mío fue otro golpe para mi calentura, mi cuerpo ardía, necesitaba saciar la sed de sexo. Presioné sus glúteos con fuerza por encima de la tela de su pantalón. Él se incorporó y se los quitó de un solo tirón, también sus calzoncillos se salieron. Tenía a X desnudo frente a mí, lo primero que miré fue su pene. Rodeado de vello, mucho vello, su miembro estaba rodeado de pelos, él estaba arrodillado en la cama, sus testículos colgaban, también peludos y grandes, se los acaricié, pero en ese mismo momento volvió a tirarse sobre mí para besarme.
Su lengua recorría mi cuello. Yo arqueaba mi espalda y gemía. Suspiraba. A pesar de la diferencia de edad yo me sentía una mujer. Él introdujo su cabeza entre mis senos, lamió ese espacio que hay entre pecho y pecho, cosa tremendamente excitante para nosotras. Desde allí subía su lengua hasta la punta de mi mentón, de allí bajaba. Yo jadeaba.
Me desprendió el corpiño dejando mis pechos al aire. Aun no se habían desarrollado por completo, me crecieron hasta los veintiún años. Mis pezones estaban parados, cosa que todavía me avergonzaba, pero a X lo excitó. Me los pellizcaba. Los chupaba. Los succionaba. Yo solo podía disfrutar, entregarme de cuerpo entero a él. Me estuvo chupando las tetas un largo rato, tanto que quedaron rojas y con varios chupones, además de estar súper sensibles.
Volvió a incorporarse. Se colocó el preservativo. ¿Ya? ¿No me va a pedir que se la chupe? ¿Él a mí no me la va a chupar?
Me retiró la bombacha sujetándola por el elástico, separó la tela de la piel, y con las palmas de sus manos la enrolló hasta mis tobillos. Mi vagina estaba muy mojada. Él apoyó la cabeza de su pene en la entrada de mi orificio. Presionó. La metió hasta la mitad, yo traté de mantener la cordura y no producir sonido alguno. La sacó. Volvió a meterla lento, muy suave, hasta el fondo. Sentí como mis paredes vaginales se iban separando. Se me estaba abriendo la concha como una flor en primavera. Esta vez no pude soportar el placer y lancé un grito.
Él se recostó sobre mí. Yo estaba boca arriba con las piernas abierta, las había elevado y flexionado para que la penetración fuese más profunda. Cada bombeo suyo era muy placentero. Yo le gemía al oído y le decía que me gustaba.
- Me gusta mi amor, me gusta…
X continuaba con ese ritmo lento, tan lindo. Yo comencé a mover mi pelvis al compás de sus movimientos. Con mis piernas rodee su cintura, no iba a permitir que se fuera. Quería que estuviese dentro de mí mucho tiempo. Clavé mis uñas en sus hombros y él lanzó un gemido. Me excitó tanto ese sonido cerca de mi cara que sentí que mi vagina rebalsaba de jugos.
Noté que él estaba moviéndose más rápido. Sus jadeos eran cada vez más fuertes. Finalmente colocó su mano en mi nuca, me levantó la cabeza para que lo mirara fijo a sus ojos. Su cara manifestaba una mueca hermosa, sus ojos entrecerrados, la boca abierta, su frente transpirada.
- Oooohhhh, oooohhh….- suspiró. Me calientan mucho los hombres que gimen con la letra O.
X acabó casi a la misma vez que yo. Creo que me adelanté por unos segundos.
Se incorporó y se retiró el preservativo. Lleno de leche. Cuando vi el semen allí me di cuenta que esa había sido la primera vez que un hombre me la había metido sin antes haberla chupado. Todas las pijas que me habían penetrado habían pasado por mi boca. Y también era la primera vez que no me hacían sexo oral, y tampoco me había tocado con sus dedos. El único contacto de mi vagina con el cuerpo de X había sido con su pene.
Permanecimos recostados. En silencio.
- ¿Podemos vernos de nuevo? – me dijo.
- Si.
Luego de esa noche comenzamos una linda relación en secreto. Las sesiones de sexo se fueron intensificando. La segunda vez que lo hicimos la cuestión fue más completa. Él estaba parado, apoyado contra la pared, y yo me arrodillé. Desde allí me introduje ese pene que tantas ganas me daban, nunca un pene había sido tan deseado por mis labios. Fue la pija que más disfruté lamer. Sus pelos se metían en mi boca. Se pegaban en mi paladar. Su cabeza era grande. Le pasé la lengua por su ojito y fue el punto clave para hacerlo acabar. Su leche se desparramó por toda mi cara, su primer chorro golpeó de lleno en mi ojo, el resto se dividió entre mi frente y mi cabello. El ojo estuvo ardiéndome un buen rato.
Después de eso me recosté sobre la cama. Abrí las piernas para que me hiciera sexo oral. Estuvo chupándomela un buen rato, una vez que me hizo acabar yo creí que ya era todo, pero él continuó lamiendo como un perrito fiel.
Hicimos el amor en el suelo del hotel. Esta vez yo fui la encargada de demostrar mis cualidades como amante. Lo monté. Lo cabalgué. Me senté sobre esa pija, esta vez sin forro para que él gozara más. Mis movimientos eran dulces, suaves, quería que su miembro sintiera el contacto con el interior de mi vagina, que su punta tocara y raspara las paredes de mi interior, mis movimientos se basaban en eso. Me encantaba ver su cara de placer. Cuando notó que me estaba cansando tuvo la caballerosidad de sujetarme de la cola para ayudarme a continuar mi cabalgata. Me ayudaba a subir y a bajar, además que también comenzó a mover su pelvis hacia arriba y hacia abajo. Mis muslos estaba cansados, a punto de acalambrarse, sentía fuego, como cuando una sale a correr y sus piernas están muy cansadas, pero una sigue corriendo. X no acababa, y yo quería hacerlo acabar, él me propuso cambiar de posición pero yo me negué. No quería que pensara que era una nenita que no podía hacer acabar a un hombre. Cabalgué tanto que en un momento su pecho y su cara se mojó con gotas de mi sudor. Mi frente transpiraba mucho, al igual que mi espalda, sentía caer las gotas de sudor por la raja de mi cola. Ya no podía respirar, estaba muy agitada, hasta que lo conseguí. El jadeó, me clavó sus manos en el culo y se movió rapidito a hasta que lanzó un fuerte gemido.
Mis rodillas estaban lastimadas por el roce con la alfombra. Me sangraba, además mis movimientos terminaron siendo bruscos. Me ardían mucho.

Estuvimos cogiendo así durante varios meses. Siempre en secreto, solo Lorena estaba al tanto, pero X no lo sabía. Hasta que lo dejé. El sexo era hermoso. Pero no me enamoré. Y cuando él vino a plantearme si podíamos tener algo un poco más serio, me vi obligada a decirle que no. Y nos separamos.
Dejamos de vernos durante dos años. Cuando en la facultad nos presentaron al nuevo profesor de filosofía de mi carrera. Y ahí ingresó él. Cuando lo vi se me nubló la vista, y mi corazón latió a mil. Él en cambio sonrió al verme. Sentí mucha vergüenza, mi profesor iba a ser una persona que me había tenido en cuatro patas, había estado encima de mí, yo lo había cabalgado, se la había chupado, tragado su leche, sabía el sabor de mi concha, me había oído decir cochinadas en la cama, habíamos dormido juntos. Sentí mucha vergüenza.
Pero eso es parte de otra historia.

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