Fantasía sexual cumplida: compartir mi leche

Mi esposa Karla y yo siempre hemos tenido una excelente relación sexual y una gran comunicación, diría que somos muy abiertos de mente y siempre estamos preocupados por satisfacer al otro. Hablamos frecuentemente de nuestras fantasías sexuales y hacemos lo posible para cumplirlas o recrearlas de algún modo, haciendo que no solo estemos muy unidos, sino que además tengamos un matrimonio que, después de 15 años, sigue siendo tan o más fogoso que el primer día. Sin embargo, había una fantasía sexual mía que ella no había querido darme gusto de realizar… Era el venirme en su boca y su cara… como en las películas porno. Ella no tiene problema con el sexo oral, siempre y cuando no termine con un final lleno de leche en su boca y cara.

Un día hablábamos de mi fantasía sexual y tuve que decirle que, aunque respetaba su posición, a mí me gustaría mucho correrme en su boca. Ella ya me había permitido que lo hiciera con otra mujer y, aunque fue muy rico, yo quería que fuera la boca de ella. Ella lo pensó unos días y un día llegó con una propuesta que resultó muy salomónica como verán.

Me dijo: “yo lo hago si tú accedes a esto: te vienes dentro de mí normalmente e inmediatamente después me harás sexo oral, ¿quieres que sienta tu leche en mi boca? Pues primero tú la sentirás en la tuya, ¡así me demostrarás que mi temor no tiene fundamento!
Lo pensé unos días y unas noches después de una tranquila, pero muy agradable, noche de sexo. Me vine en su vagina en posición de misionero clásica, luego la abrí de piernas con delicadeza y empecé a chuparla como nunca… Elevaba sus nalgas con sus manos y ponía mi lengua entre su vagina, la chupaba. Ella estaba entre encantada y sorprendida… Excitada y metida en nuestro juego, se sentó con toda su vagina abierta sobre mi cara. Yo metía mi lengua y ella me decía: trágatelo todo!!! Límpiame con tu lengua, no quiero nada de tu leche por ahí. Es tuya, tómala…
Lo hice, debo confesar más que por la recompensa prometida, por el orgullo de varón. Ella no iba a ganar el juego y si me retiraba… perdía…
Al principio, cuando sentí la mezcla de semen y líquidos vaginales en mi lengua y boca, fue difícil, además me acababa de venir, así que no estaba propiamente con mi excitación a pleno.
Cuando por la gravedad y por sus movimientos empezó a salir un poco más de lo que yo esperaba, tuve la intención de mover mi cara, pero sus piernas no me lo hicieron fácil… Así que decidí gozarlo y empecé a chuparla como nunca y tragaba lo que recibía como una niña buena.
Increíblemente, cuando mi actitud mejoró, empecé a calentarme de nuevo, empecé a gozarla y cuando ella se vino seguí lamiéndola toda, ahora lo quería todo lo que había sido mío y lo que era de ella. Para no alargarme la noche termino con otro polvo de antología que después les contare en otro relato.

Pasaron unos días, estaba yo dormido cuando sentí cómo su boca tocaba mi pene y mis testículos, mi pene iba creciendo entre su boca, la sensación era deliciosa… Me desperté y la vi a ella totalmente desnuda y con su cabeza en mi entrepierna. La quise coger cuando puso mis manos arriba y me dijo: esta mañana es para ti, vas a gozar como nunca, tendrás una mamada como nunca te he dado. No te he tocado en una semana para que tuvieras tus reservas llenitas…
Tomó mi pene y lo chupó como si fuera la última verga del universo… Chupaba mis huevos y luego su lengua no se retiraba de mi pene. Me dijo: te voy a extraer todo, me lo voy a tragar sin desperdiciar nada, soy tuya mi amor… Y esta leche tuya es mía. Fue la última palabra que oí esa mañana de su boca. Yo gemía y jadeaba como una puta mientras ella me la chupaba, me succionaba el glande, cogía los huevos con sus manos y chupaba, solo chupaba, yo sentí cuándo salieron mis primeros líquidos y ella no se retiraba, esta vez iba a tragárselo en serio… iba a tragárselo todo para mi deleite y gozo. Sentía su boca caliente y húmeda chupando mi verga que estaba dura, y a punto de explotar. Sentía su lengua cada vez que se movía sus manos apretaban y jalaban mis huevos. Yo no la tocaba solo recibía. Yo me concentraba en como aguantar al máximo, no quería que se acabara.

Finalmente, como todo lo bueno, mi mente no aguantó más y dejó explotar mi verga. Sentía los espasmos de mi pene en su boca. Sentía cómo mi leche entraba en su boca y ella recibía complaciente. Yo no podía hablar, estaba completamente eléctrico. Su lengua seguía chupando mi pene, que estaba tan sensible que no lo resistía pero ella lo quería todo. Terminó diciéndome “puedes venirte en todo mi cuerpo, nada está vetado para ti ahora: en mis senos, nalgas, culo, boca, cara, vagina… donde quieras”.

Y aunque no es algo fácil de aceptar y contar a los amigos, debo confesar que, aunque me encantó cómo se lo tragó, ahora me fascina chuparla cuando tiene mi leche en su vagina, en su culo, en sus tetas, en su boca y en su cara…

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