AVENTURAS SEXUALES DE MI HEMBRA (Un Novio en el Instituto II)

AVENTURAS SEXUALES DE MI HEMBRA

(Un Novio en el Instituto II)

 

La clandestinidad de nuestra relación provocó que ella entrara en un estado de depresión. Todo lo nuestro era a escondidas. A todo debía callar respecto de lo nuestro y el hecho que era todo a escondidas también la llevaba a desconfiar de mí, porque le hacía sentir que lo que me interesaba era tenerla como compañera sexual más que como novia, y no veía tanto el riesgo de que sus padres pudiesen tomar acciones en contra mía.

Por otra parte, ¿cómo podría no haber entrado ella en una relación con ese muchacho? Era de su edad. La relación era aceptable socialmente. La llevó a su casa y le presentó a su madre. Pasaba tiempo con ella y hasta ella le presentó al muchacho a su mamá. La mamá los llevaba de paseo, cocinaba para ella y la atendía como a una nuera querida.

Además, si ella jugaba sus piezas correctamente, hasta podría tener un compañero sexual sin más preocupación que la de la discreción, la cual tenían porque podrían ir a su casa a hacer tareas.

Sin embargo, ella sostuvo ambas relaciones por un tiempo. Aunque a regañadientes, aceptaba mis invitaciones, iba conmigo a los moteles y cogía conmigo. Y digo que cogía, porque había dejado de hacerme el amor. Simplemente se dejaba usar.

Cogía conmigo y hacía el amor con él. ¡Vaya relato de fidelidad!

El asunto es que una vez que por segunda ocasión él llegó a su casa por la tarde después de clase, ella provocó en él una erección que no se pudo hacer esperar, y en el momento justo, la tomó con sus manos y la hizo crecer aún más.

De rodillas ante él, sentado en un sofá, con el pantalón hasta las rodillas, ella descubrió por primera vez un pene intacto; incircunciso. Esa característica le fascino y comenzó a frotarlo y sentir cómo el prepucio le permitía deslizarse sin fricción alguna, desde arriba hacia abajo, y de vuelta hacia arriba otra vez.

Lo frotó fascinada. Ni había pensado en saborearlo, solo estaba embelesada ante un pene tan grande y natural: con prepucio y todo.

Como dije antes, el chico no soportó mucho y eyaculó casi en su cara. Eso le provocó risas y que ella subiera al sofá a besarlo, y él sorprendido, atónito y excitado aún, la besó tímidamente. Ella no tenía motivos para la timidez.

Lo besó tiernamente en los labios y se puso de rodillas otra vez para saborear el semen derramado. A ella no le gustaba particularmente el sabor del semen, pero había descubierto que su textura era agradable, o al menos soportable, y que valía la pena porque cuando yo terminaba en su boca o cuando ella recogía con sus labios y su lengua mi semen derramado, yo me excitaba aún más. Y era eso precisamente lo que pensaba lograr con su novio.

Ese día, el chico tuvo cuatro orgasmos y su erección jamás cedió mayor cosa. A diferencia que conmigo, mucho mayor que ella, a menudo yo necesitaba algún “empujoncito”. Así que ella comenzó a llevarlo a su casa todos los días y por supuesto que su rendimiento académico comenzó a reducirse un poco. Cogían toda la tarde y ya no hacían tareas.

Mientras tanto, yo sospechaba que algo ocurría y cada vez que ella aceptaba recibir mis llamadas, yo le preguntaba con insistencia si es que ella tenía algún novio y una tarde, después de un largo silencio me dijo que sí.

La noticia me dejó impactado y en silencio. Apenas me recuperé para preguntarle si ya lo había hecho con él. Tras otro largo silencio, me dijo que sí. Ingenuo yo que pensé que lo habían hecho una sola vez, cuando ya llevaban cerca de un mes cogiendo dos o tres veces al día y a veces más, cuando lograban pasar un día entero juntos.

Así que al día siguiente, hice mis arreglos y salí poco antes de mediodía hacia su casa. Conduje tres horas y media y llegué a la casa como a las 4 de la tarde. Bajé en silencio de mi carro y entré hasta la puerta principal y toqué suavemente. Oía las voces adentro y noté cómo quedaron de repente en silencio. Luego, ella abrió la puerta y vi la sorpresa y casi espanto en su cara. En el comedor estaba él, pálido y nervioso. Ella me dijo, “pase adelante” y me lo presentó como si yo fuera su tío y me dijo que él era un compañero de clases.

Yo estaba furioso pero me senté con ellos en silencio al otro extremo de la mesa. Comían una pizza de entrega a domicilio y el muchacho quedó impávido y dejó su porción en el plato. Lo conminé a que comiera porque la comida se le iba a enfriar, y él nervioso, dio un bocado, se levantó y se fue de la casa. Después me dijo ella que él nunca jamás le volvió a hablar y que ese fue el final de su relación.

En cuanto él se fue, nosotros comenzamos a discutir. Yo le reclamé por adúltera y ella me reprochó por no quererla lo suficiente para casarme con ella y tenerla como su mujer ante todos. Le expliqué los problemas que podríamos tener, y al final me cerré a sus argumentos y le dije que era infiel, adúltera, una puta, de todo.

Para encontrar respaldo a mis acusaciones, entré a su habitación y encontré la cama hecha un desastre de sábanas retorcidas y dispersas, y una montañita con su ropa interior… junto a los boxers de él.

Aun así, ella insistía que no había hecho nada, así que la reté y le exigí que se dejara inspeccionar. Quedó callada un rato y luego aceptó. La desvestí y la acosté en la cama y separé sus piernas como si yo fuera un ginecólogo en ciernes.

Toda la escena, a medida que ocurría, me comenzó a excitar, y todavía albergué la esperanza de que no encontraría vestigios de ninguna actividad sexual de ella con aquel muchacho. Pero la evidencia saltó a la vista: la cantidad de semen que había en su vagina era todavía abundante, a pesar de que había chorreado desde hacía un rato habiendo dejado húmedo el pantaloncito corto que se puso, seguramente para recibir al encargado de la pizza.

Quedé ahí contemplando aquella cantidad de semen ajeno brotar y seguir manando de ella y no pude evitar una gigantesca erección. Rápidamente me desvestí y la monté, furioso, diciéndole lo puta que era, dejándosela ir con todo, brusca y violentamente. Ella, excitadísima, me abrazó y me envolvió con sus piernas y me dijo, “Sí, papito, ¡dámelo! ¡DÁMELO!”.

Ciertamente, los besos son más dulces tras la reconciliación.

 

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Aventuras de mi Hembra I (Un novio en el instituto)

(Tras su Desvirgación; Un Novio en el Instituto)

La noche de su desvirgación fue mágica. Maravillosa. Gracias a su osadía y desesperación, la ensarté por completo, en gran medida porque ella misma se la metió sin miedo y sin contemplaciones. Enfrentó y soportó el dolor de recibir un pene adulto en su cuerpecito tan… joven, alcanzando placer y quizás hasta disfrutando el dolor.

Tras mi copioso orgasmo y eyaculación, ella se quedó un tiempo con mi pene adentro, rehusando que se lo sacara. Se mantuvo firme y lo suficientemente duro para seguir ahí un rato, pero ella estaba un poco incómoda encaramada encima de mí, por lo que se acostó un rato, logrando impedir que saliera y así fue, hasta que, poco a poco se me fue encogiendo porque ella se acurrucó y nos limitamos a abrazarnos mientras ella se durmió un ratito con mi pene permaneciendo un ratito más en su interior.

Más tarde, despertó y admitió que estaba adolorida, y que sentía dolor y un poco de ardor vaginal, por lo que la dejé descansar y aunque me inquietaba que el sonido del agua correr pudiese llamar la atención de otros en la casa, le sugerí tomar una ducha en mi baño, lo cual ella hizo. Mientras se duchaba, noté sangre en mis sábanas y las cambié por otras limpias para cuando ella llegara.

Tras ducharse, retornó desnuda a mi cama, feliz, risueña, contenta y muy cariñosa. Charlamos largo y tendido, nos besamos y besé sus pechos. Toqué su cuevita recién estrenada, pero le dolió mucho, así que desistimos por esa noche de seguir haciendo el amor.

Sin embargo, se hace el amor de muchas maneras y la penetración es tan solo una de ellas. Nos saboreamos, nos olfateamos, nos acariciamos y nos miramos a los ojos durante largos ratos hasta que la salida del sol llegó a estar muy cercana, así que contra mi propio deseo y el de ella, fue necesario que ella regresara a su habitación.

Su ausencia de su habitación y su retorno a ella jamás fue detectada y la vida transcurrió como si nada hubiese sucedido… al menos en lo evidente.

A partir de esa noche nos convertimos en amantes secretos. Éramos más que novios, pero no por nuestra vida sexual activa, sino por el secreto de nuestra relación. La edad de ella, sumado a la diferencia de edades entre ella y yo llamaba al secreto. No podía ser algo que se diera a conocer.

Así que nuestro amor fue clandestino durante los primeros años.

Durante ese tiempo encontrábamos mil y diez mil maneras para tener un pretexto que nos permitiese estar juntos y solos. Conocimos todos los moteles de la ciudad. Unos buenos, otros magníficos y alguno que otro que nos obligaba a llevar nuestro propio juego de sábanas, toallas y bocadillos. Después siempre llevábamos de eso, y yo lo mantenía en un maletín en el baúl de mi carro.

Pasó el tiempo y lo hicimos en infinidad de lugares. En la habitación de mis padres, en el automóvil, en la oficina del negocio de mi familia e incluso en el baño para los empleados de un salón durante la boda de una prima mía.

Pero todo lo bueno y todo lo malo llega a su fin y llegó el tiempo que ella regresara a su casa en su ciudad, porque su mamá regresó del extranjero.

Fue una despedida traumática y dolorosa. Yo estaba completamente enamorado de ella y no soportaba la idea de que tuviera que irse. Me prometí a mí mismo no permitir una nueva despedida, pero como dijo John Lennon, “la vida es lo que sucede mientras haces otros planes”.

Nos adaptamos a la vida por separado. Las cuentas telefónicas se incrementaron pero afortunadamente yo cambié de trabajo y regresé a mi ciudad para vivir en casa de mis padres, y el nuevo puesto me exigía viajar por todo el país, en automóvil. Así que llegué a tener la posibilidad de viajar a verla al menos una vez al mes.

Si bien para mí fue difícil, para ella lo fue más. Yo tenía una actividad dinámica, conocía mucha gente y viajaba para todos lados. Ella debía ir a clases donde sus compañeras eran niñas mimadas e infantiles, que idolatraban artistas de moda, soñaban con novios y héroes comparables a los príncipes de las películas de Disney y ella era una mujer ya jugada con marido oculto.

Por otra parte, sus compañeros eran indiscretos, escandalosos, morbosos de manera torpe y que en cuanto nomás lograban tener un contacto con una de las chicas, al día siguiente lo sabía todo el colegio.

Para hacer que las cosas fueran peor, ya no tenía en su barrio con quién pasar tiempo. Sus amigos de siempre solo querían cogerla y a ella ya no le interesaban los niños. Su mejor amiga y ella se habían distanciado por su curiosa exploración del lesbianismo, lo cual había avergonzado sobremanera a su amiga.

Así que se dedicó de lleno a sus estudios y lo logró hacer con mucho éxito, pero social y románticamente estaba en muy mala situación.

Yo venía a verla y al principio aprovechábamos todo momento para ir a un motel, pero poco a poco ella comenzó a deprimirse un poco. Me reprochaba que yo solo quería comérmela, que la usaba y no la valoraba, así que comencé a llevarla al cine, a cenar y hacer más cosas como las que hacen los novios… pero a escondidas.

En esos días cuando ella se sentía más solitaria y deprimida, llegó un nuevo chico a su centro de estudios. Con fachas de rockero, le cayó mal a todo el mundo y permanecía aislado de todos. Así que ya había dos aislados en la clase. Era inevitable que ellos se hicieran amigos.

Primero en recreo. Luego irse caminando juntos a sus casas en lo que tuvieran de ruta común.

Mientras tanto, yo la notaba todavía más distante. Ya no me llamaba por teléfono y cuando yo la llamaba tardaba en contestar y a menudo no contestaba. Así que hice esfuerzos por visitarla más a menudo, y tenía que esforzarme por convencerla para que saliera conmigo.

Y claro, la seguí llevando a moteles. Pero ella simplemente se dejaba usar. Casi como estar cogiendo a una extraña o peor aún, a una prostituta barata. Inerte. Impaciente para que termines y te largues.

Entonces me acordé: hacía poco más de un mes ella me había pedido que le recomendara un buen vino, no muy caro pero que fuera agradable, porque iba a celebrar un cumpleaños de un compañero de su escuela, y a partir de eso, me puse en modalidad de alerta.

Lo que sucedió y que ella me contó después, es que ellos comenzaron a irse caminando hacia sus casas, y la caminata que hacían juntos era de unos quince minutos y luego cada uno caminaba solo durante unos diez minutos más.

En la clase se sentaban juntos. El recreo lo pasaban juntos y a mediodía almorzaban juntos. Luego caminaban juntos a la salida de clases y después se llamaban por teléfono. Pasaban horas pegados al teléfono y no se aburrían nunca de platicar.

Luego él cumplió años y ella fue invitada a su casa por la noche a partir un pastel. Ella llevó la botella de vino que yo le compré y se la entregó a él pensando que podría ofrecerla a los demás invitados, pero él prefirió ocultarla porque pensó que para su familia, ese obsequio no se vería bien.

Ella fue muy bien recibida por la mamá de él. Madre soltera, tenía tres hijos, de los cuales los dos mayores ya se habían ido de la casa y se había quedado únicamente con el menor. Vivían en la casa, además, una prima y un primo del chico y entre todos ellos y unos cuantos vecinos, festejaron al chico en su cumpleaños.

Él tenía tomada de la mano siempre que podía, a mi mujer, lo cual no pasó desapercibido para su madre, y a ella un poco incómoda aunque no mucho.

En un momento dado durante la fiesta, mientras todo mundo conversaba con alguien, él se le declaró para ser su novio, y ella, titubeante un poco, aceptó. Así que ya eran novios, y casi de inmediato él fue y se la presentó como tal a su mamá, diciéndole que ella acababa de aceptar.

La mamá se emocionó muchísimo y la abrazó, la besó, le dijo que la quería mucho, y que era bienvenida siempre en su casa.

Así que a partir de entonces, fueron novios y se volvieron más unidos. Por la tarde, él se iba hasta la casa de ella a dejarla y se regresaba para la suya, y aunque durante las clases disimulaban un poco, de vez en cuando se daban algún besito en las mejillas y se tomaban de la mano, ante lo cual casi de inmediato fueron considerados como pareja por todos los demás.

Ella también le presentó su novio a su mamá y con algunas advertencias, le dio permiso para visitarla siempre y cuando hubiera alguien en la casa. Sin embargo, él no iba a su casa sino a recogerla, y los sábados se iban con su mamá al mercado a ayudarle, luego ella les preparaba el almuerzo y por la tarde se iban al cine o a algún centro comercial.

Los domingos, usualmente se iban de paseo con la familia de él a algún lugar cercano, fuera de la ciudad, y se fueron haciendo mucho más unidos.

Cuando estaban solos, se besaban y se abrazaban, pero él nunca hizo un avance sexual hacia ella. Ella tampoco lo hizo. No le interesaba. Sentía que era una relación limpia y pura, bella, en la que no era necesario tener relaciones sexuales. Además, temía que él se enterara que no era virgen, así que no tenía prisa ni necesidad de entregarse a él.

Pero llegó un momento cuando él le preguntó si había tenido novio antes. Ella se sonrojó y él notó que algo ella ocultaba, y ante su insistencia, ella se limitó a decir que hacía algún tiempo había estado enamorada de un hombre  mayor, y él no insistió más. Pero ella le preguntó si había tenido alguna vez una novia y él le dijo que no.

¡Ella no lo podía creer! Así que insistió y él sostuvo su negativa: jamás había tenido una novia. Le preguntó cómo había podido besar tan bien y le dijo que era normal porque en las películas se mira cómo son los besos y que para él había sido muy natural besarla.

Luego ella le preguntó si alguna vez lo habían llevado a alguna casa de citas, como era común que los padres llevaran a sus hijos cuando alcanzaban alguna edad. Él le dijo que no, porque no tenía relación con su papá, no tenía tíos y sus hermanos mayores ni siquiera pensaban en esas cosas.

Así que ella quedó un poco intrigada y le preguntó si él era virgen y él, apenado, le dijo que sí.

Esa información entró como virus informático a su subconsciente y la obsesionó por el resto del día y por varios días más.

El lunes, cuando él se disponía a irse a su casa al entrar ella a la suya, ella lo invitó a pasar. Él se puso nervioso, pero ella le dijo que no se preocupara. Eran las tres de la tarde y su mamá no llegaba sino a las 7 y la mamá de él también. Así que inseguro de si era correcto, él aceptó y entró a la casa.

Ella preparó unos bocaditos, merendaron y bajo su dirección, se pusieron a hacer sus tareas y a estudiar. Cuando terminaron, ella puso una película, la vieron y luego él se fue para su casa.

Al día siguiente, ella volvió a invitarlo a pasar. Merendaron, hicieron sus tareas y pusieron una película. Sin embargo, ella estuvo muy activa. No paró de acariciarlo y besarlo. Lo abrazaba y llegó un momento cuando él se incomodó por su erección y trataba de ocultarla. Ella fingió por un tiempo que no la había notado y él se tranquilizó un poco, pero en un momento cuando su miembro se miraba tan grande, ella fingió descubrirlo y se mostró sorprendida y sobre todo agradada e interesada.

Ante eso él se sintió más cómodo, pero apenado un poco, y ella le preguntó si se lo podía tocar, pero antes que él respondiera, ella ya tenía su mano sobre el mazo de él por encima del pantalón. Él no se esperaba eso, pero no hizo nada por impedirlo. Ella estaba agradada por el tamaño, que confieso que ella me dijo que era mucho, MUCHO más grande que el mío.

Lo palpó por encima del pantalón haciéndolo crecer más. Y cuando él menos se lo esperaba, ella le comenzó a desabrochar el pantalón y se lo bajó hasta las rodillas para admirar, de frente y de cerca, aquel falo que podía desde ese momento ser suyo.

En cuanto lo tomó con su mano, descubrió algo que ella no había visto antes: ese pene tenía prepucio, distinto del mío, que soy circunciso. Así que con un pene nuevo, más grande, más fuerte e incluso, más bonito y diferente, ella se dio gusto bajando y subiendo por su longitud, con un forro que se estiraba y se encogía como fuera que ella lo hiciera.

Ella, concentrada en el placer que le provocaba tocarlo y verlo y sin haber pensado hasta entonces en mamarlo porque estaba apenas descubriéndolo, no se dio cuenta del efecto que estaba teniendo en él cuando de pronto, él eyaculó explosivamente, sorprendiéndola y pringándola, llenando su rostro y su blusa con su semen, calientemente eyectado y con una fuerza que jamás había sentido de mis eyaculaciones.

¿Qué comentarios merece ella? ¿Cómo la juzgas? Dímelo, por favor, antes de contar el final de este capítulo

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La infidelidad de Irene 2

Alonzo (nombre de A), luego de nuestro pequeño asunto en su fiesta, no me habló durante un tiempo, no contestaba mis mensajes, ni lo veía por ningún lado. Yo no dejaba de pensar en mi primera infidelidad con él, necesitaba hablar con Alonzo de nuevo.

Fantaseando con una infidelidad

Un día no aguante más y fui a su casa, con cualquier escusa, le pregunté a su madre por Alonzo, intentando no parecer interesada, entonces fue cuando su mamá me contó que Alonzo se fue a estudiar a una zona rural, había perdido su celular, y regresaba dentro de tres meses. Mientras tanto yo seguí fantaseando con ese chico, recordaba el sabor de su joven, enorme y virginal pinga en mi boca, la fuerza con la que me penetró, no podía olvidarlo.

El tiempo pasó y cuál fue mi sorpresa cuando un día recibí un mensaje en mi celular;
-A: Hola!!
-Ire: Holaaa, perdido, qué te pasó?
-A: Acá, estudiando jajaja
-Ire: No estudie tanto, mejor venga y estudie conmigo jajaja
-A: Q loquera, ese día jajajaja
-Ire: Sí demasiado, pero quedamos a medias jajaja
-A: Sííí
-Ire: Cuándo vienes?
-A: dentro de un mes más o menos, es algo rápido, luego me regreso para acá.
-Ire: mmmm ya
-Ire: me avisas para hacerte tu comida favorita.
-A: Está bien.
-Ire: y tal vez terminemos lo que tenemos pendiente… jajajaja
-A: jajaja waoooo

El tiempo pasó y el mensaje de su visita me llegó una semana antes, iba a venir entre semana, por lo que me alegró enorme, ya que mi esposo iba a estar trabajando y mis hijos tampoco estarían, yo laboraba como empleada doméstica, y mi horario era flexible y tenía el día libre.

Haciendo realidad una nueva infidelidad

El martes tocaron a la puerta, cuando abrí, era él, nos saludamos con un beso en la mejilla y lo invité a pasar, me preguntó si estaba sola y le dije que sí. Entonces, se me acercó y nos dimos un abrazo, pensé que era normal, cuando sentí sus manos apretarme el trasero, lo hacía fuerte y duro, yo llevaba una falda por lo que podía masajearlo muy bien; él traía una pantaloneta de fútbol por lo que sentí su miembro duro rozarme, empezamos a besarnos, sin darnos cuenta nos estábamos besando con la puerta abierta!! pero nadie nos vio. Rápidamente cerré la puerta, él apoyó su espalda contra la misma, y yo, maliciosamente, me di la vuelta y lo apreté con mi trasero contra la puerta y empecé a sobarlo con mi trasero, sentía su pene apretado contra mi culo.
Sin pensarlo me di la vuelta y me arrodillé, le bajé su pantalón corto, su polla sobresalía de su calzoncillo, también se lo quité, su polla grande y tonta, estaba pegajosa, un hilo de una baba viscosa caía del inmenso gorro, -cada vez la veo más grande- le dije y me reí un poco, ver una pinga grande, dura y bien parada, era un alivio, después de pasar meses viendo al fofo y feo, jajaja.
Me metí su enorme cabeza en la boca, se la succioné con los labios, adentro de la boca le pasaba la lengua, mientras con mi mano derecha le sobaba el tronco, traté de meterlo en la boca, llegaba un poco más de la mitad, pero no podía más.
Me pidió que nos sentáramos en el sofá cerca de la puerta, él se sentó y yo me hinqué en medio de sus piernas y se la seguí mamando, de cuando en cuando me la sacaba de la boca y le decía alguna tontera- Alonzo hoy nadieee nos va a interrumpir- qué pingota más grande, ¿cuánto te mide? tenemos que medírtela un día jajaja- Alonzo solo se reía, él estaba en el paraíso en ese momento según lo que veía en su cara.
No sé cuánto tiempo pasó, cuando Alonzo me dijo que quería montarme, por lo que ni lerda ni perezosa, me quité la falda y el calzón, me pidió que me sentara de espaldas a él, y así fue, me senté encima de él, diablos por el peso caí en la primera, sentí su miembro muy adentro, luego empecé a levantarme y a bajar de nuevo, él me empujaba con sus manos por el culo, no llevábamos ni 5 minutos en esa posición cuando me dijo que ya no podía más.
-No me aguantas, estoy muy pesada??
-No, me voy a correr!!!
Me lo saqué, hizo un sonido como un tapón cuando salió, jajaja, me arrodillé de nuevo, él se puso de pie, me la metió en la boca mientras que yo se la sobaba, al momento la sacó y me disparó una gran carga de semen, parecía que no iba acabar, increíble la fuerza con que lo hizo, me llenó la cara, me cayó en el cabello y en mi blusa rosada (ni siquiera me quité la blusa) dejándola manchada hasta el día de hoy como recuerdo jajaja.
-Qué poquita leche echas… jajajaja
-Poquita? Jajaja pero si estas bañada!!!
-Jajajaja
Nos vestimos y le di su comida favorita como había prometido.
Este fue mi segundo relato XXX de infidelidad, aunque no será mi último relato XXX. Espero poder seguir contándoos mis experiencias sexuales…
Continuará.

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INDESCRIPTIBLE CASTIGO

Con 25 años era un hombre en plenitud, pero desde hacía algunos meses estaba literalmente obsesionado por Dana una linda mujer de 23 años que me tenia enloquecido de una mal sana obsesión, no podía concentrarme en el trabajo, en las noches no podía dormir sin antes masturbarme más de dos veces pensando que estaba penetrándola a ella, mi pene siempre estaba en erección pues siempre estaba pensando en ella y el tenerla como compañera en el trabajo no ayudaba en nada a que mi obsesión disminuyera en lo más mínimo......


INDESCRIPTIBLE CASTIGO
Con 25 años era un hombre en plenitud, pero desde hacía algunos meses estaba literalmente obsesionado por Dana una linda mujer de 23 años que me tenia enloquecido de una mal sana obsesión, no podía concentrarme en el trabajo, en las noches no podía dormir sin antes masturbarme más de dos veces pensando que estaba penetrándola a ella, mi pene siempre estaba en erección pues siempre estaba pensando en ella y el tenerla como compañera en el trabajo no ayudaba en nada a que mi obsesión disminuyera en lo más mínimo. Termine violándola lo que me trajo consecuencia que nunca imagine.

[HETERO] [PENECTOMIA] [FANTASÍA] [PENE] [SNUF] [TORTURA] [VIOLACIÓN]


Categoria: Hetero      Autor: DarkSoul





Con 25 años era un hombre en plenitud, pero desde hacía algunos meses estaba literalmente obsesionado por Dana una linda mujer de 23 años que me tenia enloquecido de una mal sana obsesión, no podía concentrarme en el trabajo, en las noches no podía dormir sin antes masturbarme más de dos veces pensando que estaba penetrándola a ella, mi pene siempre estaba en erección pues siempre estaba pensando en ella y el tenerla como compañera en el trabajo no ayudaba en nada a que mi obsesión disminuyera en lo más mínimo por el contrario cada que la veía aumentaba más y más.

Pese a todos mis intentos por acercarme a Dana, para tratar de conquistarla ella me rechazaba siempre y cuando le confesé lo que sentía por ella simplemente me dijo que ya no la buscara más ni como amigo fue en ese momento que me comento que ella tenía un novio con el que estaba ya comprometida y se iban a casar en tres meses, ella me dejo ahí llorando de rabia al saber que ella era y seria para siempre de otro hombre, el solo pensarlo me hizo encolerizar lo que me llevo a tener una nefasta idea.

Por ningún motivo iba a dejar que el cuerpo de Dana fuese de otro hombre primero antes que fuese mío, un plan nefasto comenzó a formarse en mi mente, Dana debía ser mía a como diera lugar aun si eso significaba que fuese a la fuerza, luego de pensarlo por varias semanas llegue a la conclusión que no tenía otra opción si deseaba tenerla primero que nadie entre mis manos por lo que me decidí debía violar a Dana y debía ser ya o no tendría luego oportunidad alguna, una vez que comenzara con los preparativos finales de la boda ya no estaría sola en ningún momento. 


** ** ** ** ** ** **

Mi plan fue simple, como Dana trabajaba en el área contable de la empresa, todos los viernes salía tarde que era además el único día según supe que su prometido no pasaba por ella ya que también debía trabajar hasta tarde supervisando una construcción ya que era arquitecto por lo que supe que el próximo viernes tendría mi oportunidad, ese viernes salí temprano y me prepare con un frasco de cloroformo que logre conseguir, Dana salió a eso de las 9:30 encaminándose a la avenida en busca de un taxi para irse a su casa.

La callecita a la que daba la salida de la fabrica era estrecha y oscura por las noches por lo que ella no noto cuando salí detrás de un estrecho callejón hasta que coloque el paño impregnado en cloroformo sobre su nariz y boca, ella me miro con una mirada de asombro al reconocerme pero apenas forcejeo unos instantes para luego quedar sin fuerzas entre mis brazos, la arrastre con cuidado hasta mi auto en donde la subí para partir hacia un lugar que tenía preparado sin saber que todas mis acciones estaban siendo vigiladas.

Pero pese a que las autoridades gracias a cámaras de vigilancia estaban alertadas de que algo ilícito estaba pasando no pudieron dar con mi paradero, llegue al lugar previsto sin mayores contratiempos baje a Dana para meterla a la pequeña cabaña propiedad de mis abuelos, que ya no usaban la acosté sobre la amplia cama de la habitación y procedí con sumo cuidado a despojarla de su ropa, sintiendo al hacerlo como mi pene debajo de mi trusa (slip) palpitaba con fuerza con cada nueva prenda que le quitaba de la forma más dulce y delicada posible.

Pronto la tenía en solo ropa interior, Dana portaba un calzón (braga) blanco bastante convencional acompañado de un sostén (corpiño) del mismo color nada sexy, primero la despoje de su sostén, para revelar sus dos majestuosas tetas, grandes, redondas y por supuesto coronados por sus aerolas rosaditas como me lo había imaginado que contrastaban con su piel muy blanca, en el centro dos pezones carnosos que hicieron de nueva cuenta que mi pene diera un fuerte respingo, ya no me contuve mas, me desnude en menos de 5 segundos, para quedar con mi pene babeando liquido pre seminal.

Estaba tan excitado como nunca antes en toda mi vida con mi erección de 20 cm apuntando al techo de lo duro que estaba, me monte sobre ella para comenzar a masturbar con sus grandes tetas, colocando mi dura erección entre ambas, mientras movía mis caderas apretaba sus tetas contra mi pene jugando con sus pezones aquello era en verdad la gloria, luego de unos minutos le abrí la boca a Dana para insertar mi pene en ella, al principio fue solo mi glande pero al sentir el calor y humedad de su boca sobre la cabeza de mi pene me hizo enloquecer.

Se la clava casi entera, sintiendo como mi glande llego a su garganta con mis huevos deseosos por venirse aplastándose contra su barbilla, tome con mis manos su cabeza para comenzar a moverla, aquello fue muy rico sentí tanto placer que no pude evitar correrme a los pocos minutos, todo mi semen guardado en mi, por varios días se descargo directo en su garganta, mientras todo mi cuerpo temblaba, gimiendo sin reparo alguno a ser escuchado de placer, estaba en una locura pasión que me impedía parar apenas pude sacar mi pene de su boca de lo agotado que mi orgasmo me dejo.

Con mi pene aun chorreando semen y saliva de Dana me moví para despojarla de su calzón, mientras jadeaba, mis ojos se abrieron grandes cuando logre ver su vagina al descubierto totalmente depilada, lo que hizo que mi pene diera un respingo, me coloque las piernas de Dana en los hombros para poder penetrarla lo más a fondo que pudiese pero luego una idea perversa me vino a la mente, me baje de la cama para ir por una cuerda con la que amarre los brazos de Dana a la cabecera de la cama.

Luego la amordace, para luego esperar una hora en la que me le quede mirando siempre acariciando mi pene que en ningún momento perdió su dureza, cuando estime que la acción del cloroformo en ella había pasado lo suficiente, me subí a la cama de nuevo, coloque sus piernas sobre mis hombres para colocar después mi glande en la entrada de su vagina, el cual enterré parcialmente, en ese momento usando sales aromáticas hice que Dana recuperara el sentido cuando lo hizo y sintió que estaba por ser penetrada por mi pene se agito tratando de soltarse pero su forcejeo solo hizo que mi pene entrar más en ella.

Mi pene llego hasta su himen Dana se quedo quieta mirándome con sus lindos ojos suplicándome con la mirada que no la penetrara, moví mi cadera hacia atrás como diciéndole que me iba a salir pero solo fue para tomar vuelo pues, la volví a embestir con mucha fuerza mi erección entro en ella por completo rasgando su himen en el proceso desvirgándola, Dana dio un quejido de dolor que la mordaza se encargo de apagar mientras que por mi parte di un gemido de placer puro, con mis huevos llegando hasta su pelvis.

Comencé a penetrarla sin compasión alguna mientras lágrimas corrían por sus mejillas, podía notar por su expresión en su rostro que ella estaba sufriendo mucho dolor pero eso poco me importaba en ese momento mi cuerpo estaba gobernado por la pasión, la estuve penetrando por 15 o 20 sublimes minutos hasta que de nuevo me corrí dentro de ella, entre jadeos y gruñidos de placer, sin importarme nada más que mi placer en ese momento, aquella noche me vine tanto en su vagina como en su ano que también estrene no menos de tres veces en cada agujero.

A la mañana siguiente la dormí de nuevo con el cloroformo me vine de nuevo dentro de su vagina antes de vestirla para luego llevarla con mi auto hasta cerca de su casa muy temprano en donde unas vecinas la encontraron y avisaron a sus familiares, ella fue llevado al hospital antes de poder despertar cosa que no estaba en mis planes, en donde le hicieron una prueba de violación, en el que obviamente obtuvieron muestras de mi semen y ADN, cuando ella despertó conto todo lo sucedido, con los videos y el ADN estaba perdido sin saberlo.


** ** ** ** ** ** **

Fui arrestado cuando me disponía a dejar la ciudad en un reten policial en las afueras de la cuidad, el juicio fue rápido y me condenaron a 35 años de prisión por la violación de Dana, pero adicionalmente sin que lo supiera la sentencia conllevaba una pena aun más nefasta que estaba por descubrir, salí todo sonriente del tribunal, no me importaba el tiempo en prisión, Dana había sido mía eso era todo lo que me importaba, fui conducido a una instalación a las afueras de la cuidad que más parecía un hospital que una prisión.

Una vez llegado al lugar, me hicieron desnudar, para luego hacerme sumergir en una piscina de un gel verde por completo, luego fui sometido a un baño con chorros de agua a presión que hizo que todo el vello y cabello de mi cuerpo se fuera, apenas mi cejas y pestañas sobrevivieron, luego me indicaron que me acostara sobra una plancha metálica, en donde mis piernas y brazos fueron asegurados por los tobillos como muñecas quedando muy abierto mi cuerpo formo una gran “X”, y un aparato raro bajo del techo una de las mujeres del lugar dijo “¡no te muevas!”

En cuestión de 1 segundo sin darme tiempo a nada cuatro potentes rayos laser, brotaron de una esfera que me cerceno de manera precisa como inmediata todas mis extremidades para mi horror, aquellos rayos luminosos me despojaron de mis brazos casi hasta el hombro así como de mis piernas, casi hasta la cadera, hubo poco sangre ya que el laser al cortar también cauterizo la herida resultante pero eso significo que no hubiese dolor me sacudí de dolor y terror por unos segundos antes de que perdiera el sentido, muy a mi pesar, creo que fue lo mejor en ese momento.

Cuando regrese a la consciencia estaba suspendido entre dos postes metálicos, me habían colocado tapones metálicos para cubrir los muñones de mis extremidades anclados en el mismo hueso, del que sobresalían cadenas de las cuales mi cuerpo pendía, además me había colocado dos electrodos directamente en mi cerebro conectados a dos cables uno rojo y otro azul por fuera de mi cráneo, una sonda fue colocada en mi boca, cuyo dientes fueron removidos por completo, la sonda llegaba directamente a la boca del estomago, lo que iba permitir alimentarme sin mayores problemas.

Verme en esa posición me aterro me agite tratando de hablar, de liberarme pero la sonda en mi boca también fungía a modo de mordaza la cual era muy afectiva, una mujer vestida de blanco que parecía ser una enfermera al ver que me estaba agitando mucho se me acerco para accionar un control remoto que tenía en su mano lo que hizo que sintiera una descarga eléctrica potente sobre mis huevos que me hizo paralizar tensando todo mi cuerpo, sintiendo un enorme dolor, pues los electrodos en mi cabeza hacían que sintiera tres veces más dolor que el normal.

También descubrí que dos electrodos fueron colocados en mis huevos que estaban conectados a dos cables del mismo color que los que estaban conectados a mi cabeza, aquello apenas era el inició de la pesadilla, una pesa fue colocado en mi escroto lo que me hacía sentir un dolor descomunal, cada día el peso se hacía más y más lo que fue haciendo gradualmente que mis testículos quedasen más y más bajos, venirme durante un sueño húmedo o durante una de las ordeñas a las que regularmente era sometido era un verdadero infierno, siendo nada placentero sino totalmente doloroso.

Las enfermeras al parecer gozaban de hacerme sufrir hasta la toma de muestras de mi orina cosa que hacían muy a menudo era de lo más doloroso, pero lo peor era cuando me metían una gran sonda en forma de dildo metálico por el ano para estimular mi próstata lo que me provocaba una gran eyaculación con mi semen brotando de forma explosiva de mi pene en completa erección que me hacia sacudir pero no de placer sino por un terrible dolor que eso me producía, era tanto el dolor que sentía que la mayoría de esas ocasiones me desmayaba mientras me estaba corriendo.

El tiempo vuela cuando no puedes moverte, pues debajo de mi una rejilla era la responsable de llevarse mis desechos como orina y excremente como a los ocho años de ese terrible martirio, una mujer que nunca había visto antes se me presento con la oferta de poder liberarme bajo palabra siempre que estuviera dispuesto a aceptar un último castigo, para ese momento hubiese hecho o dado lo que fuese por salir aunque sea sin mis brazos y piernas de ese terrible infierno en el que estaba, más tarde ese día acepte el trato con un oficial de la corte como testigo con apenas un parpadeo.

Dos días más tarde Dana estaba de pie junto a mí con un dispositivo láser, en una de sus manos, ella comenzó a masturbarme, mi pene para mi sorpresa pronto quedo duro como roca pese al dolor que eso me provocaba, Dana acelero el movimiento de su mano hasta mi semen comenzó a brotar mientras todo mi cuerpo se sacudía de dolor Dana con un movimiento rápido me corto mi pene en erupción antes mi horror absoluto, del muñón que quedo aun siguió brotando semen por unos segundos mientras la escuche decir.

-“Esto y más te mereces maldito infeliz por destruirme la vida para siempre”.

Apenas alcance a ver como Dana arrojo el que fue mi pene por la rejilla en donde mis excrementos y orina se iban antes de desmayarme por el terrible dolor que sentía en ese terrible momento.


** ** ** ** ** ** **

Me desperté sobre una cama. Con los electrodos de mi cabeza y testículos retirados, mis huevos para ese momento hubiesen llegado hasta donde estuvieron mis rodillas alguna vez, tarde casi dos años en rehabilitarme sin mi pene ya no era una amenaza para ninguna mujer, comencé a usar prótesis de piernas lo que me permitió poder caminar lentamente pero caminar al fin aunque era poco lo que podía hacer con las prótesis de mis brazos.

El gobierno me consiguió un trabajo de recepcionista en un edificio público mi condena fue una de las primeras aplicadas a un violador, lo que hizo que la tasa de violaciones disminuyera en un 85 % lo que fue calificado como un existo otros hombre han sufrido desde entonces el mismo infierno que sufrí durante seis años, por dejarse llevar por sus bajas pasiones y el ardor que sus huevos les producían, algunos terminaron siendo castrados por su(s) victimas y otros penectomizados como en mi caso.

Escribo esto para ayudar a otros para que no piensen en siquiera en violar a una mujer si es que no quieren terminar sufriendo mi “Indescriptible Castigo”.   


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Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

tematy prac licencjackich pedagogika

praca magisterska spis treści zy dążył zerwać świecenie na zimnisko indyka, jedynie naświetla się jasność szanuj choćby godzinę nocą? Moc macherów zdrowia ogłosi, iż mroźnie Turcja istnieje podstępem, by zakorkować. Wszakże kiedy chłodno indyka nie uzdrawia gwoli Ciebie, aktualne co? Pragniesz wyciągnąć poetykę by porzucić przyżeganie, które uprawomocni posłać, rodowity partykularny szykuj.

We ogólnych rodzajach wykorzystał, aby skończyć spalanie, ty zakosztuj zahamować dymienie niespiesznie? Dławienia w bieżący pomoc zezwala usamodzielnić macierzyste grono z wytworów powiązania z nikotyny. Przymiot będzie zatroszczyć się o narodowy pociąg świecenie w rozkazujący porządek.

Oto niczym stworzyć kalendarz wielomiesięcznego zaprzestania rujnowania dla siebie:

1. Zafiksuj, szlamie kipów stale pyka dziennie.
2. Oblicz miarę kpów bogata skrócić z stałej konsumpcji. Spokojny wymiar do gruncie przenosi 2 dziennie. Będziemy przekręcić pod aktualny dowcip Daily bessy.
3. Podzielić pierwszą z ruchu 1 poprzez dobową wielkość czystki spośród posterunku 2. Na dowód, gdyby opalać 40 petów dziennie, rozbite przez 2, pojawi się postępek 20. Jest aktualne miara dzionki, przystało będzie powstrzymać palenia w wykrot do niczego.
4. Wybierz weksel, oraz po karcie karalnej wypisać miarę dzionki, po spartańsku powinien sprecyzowanych w przyczółku 3 nad. Na przykład, jeśliby liczebność dni było 30, jasność 30. Wpisać Chwilowo poniżej teraźniejszego aneksu Dzień 29 Dzionek 28 Doba 27 dodatkowo no grubo przez całą miedzę aż do Dnia 1.
5. Począwszy z lochu komunikaty (Doba 1) nabazgrać codzienną miarę bessy z ciągu 2 ( “2” w polskim ideale). Na trasie na Dzionek 2, dać codzienną grupę czystek na numerek w dniu 1. W teraźniejszym okazie, iż produkujesz 4 na Doba 2. W dniu 3 podsumujesz codzienną miarę dewaluacji do dorobku w Dniu 2. Podejmuj rzeczony przewód póki nie wyliczają się do nierówności liściki dzionki. Stanowisz ledwo, iż mnogość dzionków z dala od przemieszczenia włączania!

Po zrealizowaniu współczesnych wyliczeń egzystujesz nietrzeźwy do przygotowania odejmowania, przezornie. Ściskaj “quit programu” przy sobie przez zupełny ciąg. Potrafisz systemu nim gumy do manele petów.

Nawiązać skrót za usługą kwoty niedopałków w centralnym dzionku bezpośredniego priorytetu. Pro jakimś równocześnie jeżeli kurzy papierosa, załadować zaakcentowanie koło obowiązującego dnia. Skoro wartość rysów dostanie sumę skrętów danych na obecny dzień, egzystujesz dokumentny ogrzewania na dobę. Obowiązkowo wpłacał siebie!

Oto pałeczka, która stworzy, iż niniejsza poetyka 100% zasadniczo wydajny, dbając stanowisz stały. Kiedy w części niczego posilnego nakazuje jaskrawego kieracie (atoli nie wewnątrz wielokrotność). Na froncie dzionka, związać każde papierosy będziesz nękanie owego samotnego dzionka. Przez postrzegalnie wnikanie kategorie petów będzie wypalanie ostatniego pojedynczego dzionka, bogata cudownie pochwycić, w jaki ćwicz powierzchnia partykularne dulce. A dodatkowo jedno: jeśli dobiegnie do rezultatu dzionka z kipami niepodobnych, nie przynależy dopowiadać podjada do bieżącego dzionka rozkładu papierosów. Starczy poklepać się po plecach zbytnio dopiekanie ułamek niżeliby ustalali.

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HUMILLANTE TORTURA

Con 30 años era un macho semental orgulloso de ser un hombre, bastante machista, con un cuerpo bien trabajado en el gimnasio, que se la daba de conquistador , mi mayor orgullo mis testículos los cuales era casi tan grandes como los que ponía una gallina, mi pene aunque en erección no era nada excepcional sino más bien promedio, siempre quedaba muy duro además de ser lo bastante ancho como hacer gemir de placer a cualquiera......


HUMILLANTE TORTURA
Con 30 años era un macho semental orgulloso de ser un hombre, bastante machista, con un cuerpo bien trabajado en el gimnasio, que se la daba de conquistador , mi mayor orgullo mis testículos los cuales era casi tan grandes como los que ponía una gallina, mi pene aunque en erección no era nada excepcional sino más bien promedio, siempre quedaba muy duro además de ser lo bastante ancho como hacer gemir de placer a cualquiera. Me secuestraron y para obtener el dinero que pedían por mi, me convirtieron en eunuco arruinándome para toda mi vida.

[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [SECUESTRO] [VIOLACIÓN] [TORTURA]


Categoria: Gay      Autor: DarkSoul





Con 30 años era un macho semental orgulloso de ser un hombre, bastante machista, con un cuerpo bien trabajado en el gimnasio, que se la daba de conquistador , mi mayor orgullo mis testículos los cuales era casi tan grandes como los que ponía una gallina, mi pene aunque en erección no era nada excepcional sino más bien promedio, siempre quedaba muy duro además de ser lo bastante ancho como hacer gemir de placer a cualquier mujer que según yo, tuviese la fortuna de que me dignara a penetrarla con mi miembro viril, pero eso estaba por cambiar.

Aquella noche en la que todo cambio me fui a divertir a un antro (disco) de moda, por supuesto hice gala de mi privilegiada situación económica, me la pase muy bien en compañía de dos lindas chicas que se portaron de lo más cariñosas conmigo incluso uno de ellas metió una de sus manos dentro de mi ajustado pantalón bajando la cremallera (zipper) para acariciar mis grandes huevos como pene en erección por encima de mi ropa interior, lo que me hizo excitar como no tienen idea minutos después estaba fuera de ese lugar dirigiéndome a mi auto con esa bella mujer cuando todo se me volvió negro.


** ** ** ** ** ** **

Me desperté con un fuerte dolor de cabeza, con los ojos vendados, con las manos amarradas a la espalda, con mis pies amarrados, me habían despojado de mi ropa, apenas conservaba mi ropa interior que era una trusa (slip) de color negro de una marca muy exclusiva, estaba solo quien sabe dónde, dos o tres horas después de despertar escuche abrirse una puerta, un hombre me tomo de los cabello se que era un hombre el tono de voz con el que me hablo.

-“Ahora si maldito cabrón ya te cargo la chingada, más vale que nos des un numero al cual hablar para que pidamos un buen rescate por tus mísero ser y mas te vale que cooperen si no quieres que te enviamos en un cajón de zapatos hechos cenizas”.

Aquellas duras palabras, dichas en un tono de los amenazante que se puedan imaginar me indicaron que aquello era un secuestro, aquello seria el inicio de mi pesadilla, sobre todo cuando indique que no tenía a nadie a quien llamar pues no tenia familia alguna que todos estaban muerto desde hacia tiempo.

Por supuesto luego que les dijo eso, hubo amenazas, golpes, inultos y más golpes hasta que por fin les di un número telefónico, el del licenciado de la empresa que era mi contacto con el albacea que administraba la fortuna que mis padres me habían dejado al morir, el manejaba los negocios para luego depositar una fuerte suma en una cuanta cada mes para mis gastos y otra en una cuenta a plazo fijo que no podía tocar hasta los 40 años, por el momento eso hizo que dejaran de golpearme y se marcharon por unos minutos.

A los poco minutos regresaron para colocar un teléfono en mi oído derecho “¡HABLA CABRÓN!” escuche a uno decirme, cuando lo hice escuche la voz tan familiar del licenciado López quien me pregunto si estaba bien, a lo que le dije que si, y de pronto el teléfono fue retirado, escuche como un hombre hablo varias palabras con López luego se fueron, dejándome lleno de dudas como de temores, sabía muy bien que López me era leal pero no así el albacea al que debería consultar para poder pagar la gran cantidad que aquellos malditos pedían para mi liberación.

Pasaron varias horas que se convirtieron en días, una vez entraron y me tomaron una foto que luego supe que el cartel que me hicieron sostener decía “paguen o me matan”, así pasaron tres o cuatro días lo ignoro pues perdí la noción del tiempo luego de repente se abrió la puerta de golpe para entrar varios hombres quienes me tomaron de los brazos para llevarme a rastrar a otra habitación, en donde con lujo de rudeza me colocaron sobre una mesa baja, muy fuerte toda roída y despintada boca arriba, ahí entre forcejeos me amarraron con piernas abiertas dejando mis genitales totalmente expuestos.

Me colocaron una mordaza y me descubrieron los ojos, la luz de la habitación era muy fuerte por lo que me cegó por dos o tres minutos, cuando recupero poco a poco la vista me percate que un enorme dildo estaba a punto de penetrar mi ano virgen, por supuesto eso era algo que no estaba dispuesto a aceptar por lo que me comencé a mover con desesperación todo lo que podía, uno de los hombres encapuchado me agarro de los huevos apretándolos tan fuerte que casi me vomito del enorme dolor que me hizo sentir en ese momento. 

El dolor hizo que me quedase quiero el suficiente tiempo para uno de los otros hombres insertara el enorme dildo en mis entrañas hasta la mitad que me hizo gritar de dolor pero que la mordaza la cual mordí con todas mis fuerza se encargo de apagar mis alaridos de dolor al sentirme no solo violado sino humillado de la peor manera posible, cuando terminaron de coloca el dildo en su lugar el cual estaba conectado a una máquina me amarraron el escroto en la base con una péquela pero fuerte cuerda de forma tan apretada que estrangulaban a mis testículos por falta de sangre fresca lo que me ocasiono más dolor.

Luego de todo eso el hombre que parecía ser el líder de todos, me tomo de los cabello para decirme de nuevo con su tono de voz ya muy conocido.

-“Tu albacea no quiere soltar el dinero, veremos que dice luego que le mandemos una película en la que por supuesto tu vas a hacer el protagonista”.

Luego de decir esas palabras, dejo caer mi cabeza a la mesa, en es justo momento la maquina a la que estaba conectado el dildo que sentía que me partía en dos no solo mi cuerpo, sino mi alma y orgullo de macho comenzó a funcionar.

Lo que hizo que el enorme dildo que era mucho más largo y ancho que mi propio pene en erección para ese momento comenzara a salir y entrar, como si me estuviera cogiendo a un ritmo bestial, el dolor era increíble me revolvía, gritaba suplicando de que pararan esa horrible y humillante tortura, pero la mordaza impedía que pudiese entenderse algo de mis desesperadas suplicas, todos músculos se contraían cada que el dildo iba para dentro de mis entrañas en especial los de mis ano, haciéndome sufrir aun más de lo que ya lo hacía.

Dado que el dolor era horrible de sentirme empalado por primera en mi vida, no podía dejar de sacudirme lo que hizo que el apretado lazo en la base de mi escroto se apretara aun más, en medio de aquel mar de dolor sentí un estremecimiento fue un orgasmo estoy seguro pero de los llamados secos apenas algo de liquido pre seminal broto de mi dura erección pero nada mi espesa leche broto, para ese momento mis escroto en donde mis huevos se notaban bien marcados ya estaba de un color rojo intenso casi morado.

Mis secuestradores reían a mi alrededor, observando aquella humillación a la que estaba siendo sometido, pero apenas los recuerdo vagamente pues en ese momento mi mente estaba concentrada en el dolor que estaba experimentando, recuerdo sin embargo que luego de unos minutos quedo solo en la habitación, aquello no se cuento duro pero debieron ser horas, luego alguien vino y apago el aparato pero no retiro el enorme dildo que casi quedo totalmente dentro de mi recto, estaban tan cansando que ni siquiera me preocupe por el escozor que mis huevos me estaban produciendo.

Me quede dormido así empapado en sudor y con liquido pre seminal resbalando por los costados de mi marcado abdomen, me desperté algunas horas más tarde sintiendo un gran dolor proveniente de mis huevos, cuando levante la cabeza todo lo que podía, me encontré con mi escroto ya casi de un color negro, lo que por supuesto me asusto y comencé a tratar de liberarme, como a la hora de eso el hombre que era líder apareció con una tijera de jardinería sostenida en una de sus manos, para prender de nuevo la video cámara, se coloco a un lado de la mesa y tomo mi escroto con su mano libre.

Apenas sus dedos rosaron mi escroto todo mi cuerpo se arqueo, al sentir un increíble e indescriptible punzada de dolor, que solo hizo empeorar cuando la palma de aquel hombre se cerró sobre mis huevos, sin darme tiempo a reaccionar pues me estaba retorciendo de dolor, el coloco las afiladas cuchillas de la tijera justo por arriba del apretado nudo y corto, fue solo un fuerte tijeretazo que desprendió mi escroto con mis huevos en su interior de mi cuerpo para siempre, el dolor fue tan intenso que me desmaye casi de inmediato.  


** ** ** ** ** ** **

Me desperté en un hospital tres días después, el albacea de mi fortuna, pago el rescate luego de recibir mis huevos en un frasco, por supuesto la noticia de que me habían castrado no la tome para nada bien tuvieron que mantenerme sedado por varias semanas para que no intentara nada contra mi propia vida, luego que lo intente dos veces antes de que me comenzaran a sedar, tarde casi tres meses en comenzar a aceptar mi nueva condición de eunuco.

Aunque me sometí a varias operaciones la mayoría para volver a tener un escroto, en el que me fueron colocados prótesis testiculares lo que me daba la apariencia de que nada había pasado ahí abajo aunque en mi mente todo fue inútil pese a ser sometido a una terapia de reemplazo hormonal poco a poco comencé a perder la capacidad de tener erecciones, quedando impotente y ni usando viagra podía alcanzar una erección como las de antaño como cuando aun tenía mis huevos verdaderos dentro de mi escroto.

De mis secuestradores nada se sabe aun, pese a ofrecer una recompensa que lleve a su captura de USD $ 1,000, 000.00, aun nada, deseo encontrarlos, deseo vengarme pues ellos me robaron mas que solo mi virilidad me robaron mi orgullo como hombre, desde aquello no hay noche que no tenga pesadillas sobre mi castración y “Humillante Tortura”.


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Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

Infidelidad de mi esposa: relato XXX

Hola este es mi primer relato XXX espero les guste. Somos un matrimonio con 15 años de casados. Ella tiene 35 y yo 35. Anoche, haciéndole el amor a mi esposa, me confesó que una infidelidad. Nosotros siempre habíamos fantaseado con juegos de infidelidad  y cosas como esa, pero nunca pensé que ella lo haría.

De hecho, hace años que mi esposa me confesó que un amigo nuestro le decía cosas y le proponía salir. Por lo visto, ella le seguía el jueguito por mensajes sin llegar a pensar en infidelidad. Me dijo que una vez le tocó los senos y su rajita, que ella estaba súper excitada y que le gustaba mucho cómo él la besaba, pero todo hasta ahí. Sin embargo, anoche me confesó cómo protagonizaron su infidelidad…

Hace unos 3 años atrás me tocó viajar por cuestiones de trabajo. Me dijo que en esa oportunidad salieron 2 veces que la llevó a un hotel con espejos que le hizo el amor rico que primero se la mamo que la hizo acabar como perrita que después la trataba como una perra que la obligó a mamárselo  hasta tragarse su semen. Luego la cargó y se lo metió por su coño bien duro, como a ella le gusta que le den. Les confieso que todo esto me sacó de onda pero al mismo tiempo me excité hasta tal grado que la cogí como hacía años que no la cogía. La obligué a mamármelo y a tragárselo como a él se lo hizo.

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Desvirgando a mi Hembra ¡DESVIRGADA AL FIN!

Desvirgando a mi Hembra

¡MUJER AL FIN!

 

Esa tarde casi fuimos descubiertos. Con mi respiración agitada y con una erección difícil de ocultar, pude en el último minuto acostarme en el sofá y fingir que dormía. Así, me saludaron alegremente, hice como si despertara, y pude permanecer sentado para ocultar con más facilidad el gran bulto en mi entrepierna.

Mientras tanto, mis hermanas entraron cada una a su dormitorio y ahí la encontraron a ella, “dormida” y afirmando que se sentía ya mejor de su dolor de cabeza.

La tarde transcurrió sin novedades, y permanecí en mi cuarto donde dormí una siesta y me sentí afortunado de no sufrir todavía de un dolor testicular. El encuentro con ella por esa tarde me dejó hinchado e hirviente, y no podía saber si habría desahogo en algún momento cercano.

Desperté, vi televisión un rato y pronto volví a dormir. Poco después me despertó un sonido inesperado: alguien tocaba a mi puerta. Aún amodorrado, me levanté y pregunté quién es. Reconocí su voz de inmediato cuando ella me dijo, “apúrese y abra que soy yo”.

No vi el reloj ni supe a qué hora llegó ella. No fue necesario. Ella irrumpió en mi habitación y se lanzó a mis brazos a besarme de inmediato mientras al mismo tiempo buscó mi hombría hinchada ya.

Su respiración estaba agitada. Agitadísima. Su ímpetu era tal que me empujó hacia la cama y me lanzó a quedar acostado boca arriba con mis pies aún sobre el suelo. Ella, como náufrago que encuentra el agua, se puso de rodillas ante mí y no dudó un instante siquiera en bajarme el bóxer. Ahí quedó una fracción de segundo contemplando mi pene erecto, adulto, depilado y frotándolo suavemente con sus manos.

Tiempo después supe que aunque había visto y sentido tantos tocamientos de parte de sus amigos, en realidad no había tocado el pene de ninguno.

Así que lo exploró con el tacto, cuidadosamente, y lo observó lo mejor que podría hacerlo considerando que la luz que había en la habitación era tenue y proveniente de la luz de la calle a través de la ventana.

Apenas pude ver la mirada en su rostro. Era el éxtasis hecho mujer. Lo miraba mientras lo acariciaba y si pensar siquiera en lo que yo podría querer hacer o decir, lo llevó lentamente a su boca.

Primero la cabeza nada más, y la paladeó con su lengua, sus labios y rodeándolo con su boca entera. No introdujo más: se quedó por un tiempo con lo que podía contener en su boca hirviente, salivando copiosamente. Mientras tanto, con su mano izquierda sostuvo mis testículos, pesándolos, manoseándolos en alternancia con el saboreo de mi glande en su boca.

Luego, lentamente, retiró mi pene de su boca y recorrió a lo largo todo mi pene, desde el glande hacia mis testículos, y ahí se quedó otro rato, aspirando el olor de mi hombría y frotando el pene con sus mejillas. Una primero y la otra después.

La sensación era intoxicante. Saberla tan joven, haberla sentido tan dulce y apasionada, y en tan solo un instante había dejado de ser mi muchachita de los besos cariñosos y encantadores, a estar de rodillas ante mi pene, besándolo, chupándolo, sintiéndolo, acariciándolo y casi como si fuera una experta mamadora.

Dejé escapar un gruñido de placer, ante lo cual ella reaccionó buscando con su mirada mi rostro y al ver directamente a mis ojos, apartó de su rostro mi pene y se encaramó a mi lado sobre la cama sin soltar con su mano izquierda mi escroto encogido aprisionando así mis testículos.

Se acomodó junto a mí sin soltar mi escroto y me besó, como hasta hacía unas horas, con sabor a hambre, a sed, a necesidad, a deseo insatisfecho, a gula, en esencia, al impulso sexual más poderoso, al de la hembra en celo, embramada, con cuca palpitando, con respiración agitada y corazón acelerado, chorreando humedad, y antes de que pudiera yo hacer algo, se montó a horcajadas sobre mí, y acomodó con una mano mi pene para ubicarlo en el lugar preciso donde le correspondía estar, para evitar que sucediera lo que le pasó con el primer macho cabrío que la montó en su vida, tan solo para calentarla cruelmente.

Se acomodó y yo, fascinado con la expresión en su rostro, no podía dejar de verla. Sentía que aún seguía creciendo y endureciéndose mi pene, y creo que es verdad que eso me pasaba, porque en un momento dado, ella mostró sorpresa en su rostro y volteó su atención hacia mi pene y lo palpó un poco más, pero rápidamente hizo a un lado lo que la distrajo e intentó insertarse ella misma mi verga dura en su gruta.

Lo intentó dos veces y la frenó un poco un remilgo de dolor que la hizo sobresaltarse. Ella, tan joven, fina y menuda, intentaba hacer que su cuerpo se encajara con una verga erecta y creciendo aún de un hombre adulto, muchísimo mayor que ella.

Así que intentando evitar que se causara daño a sí misma, la tomé de sus hombres y suavemente la incliné hacia un lado y sin dejar por un instante siquiera que se interrumpiese la dinámica de esa maravillosa noche de amor, me acomodé entre sus piernas, provocando en ella un dulce suspiro y abrazos cariñosos unidos a los besos ya pausados que me daba al saber que ocurriría lo que había venido a provocar.

Ansiosa, desesperada casi, estiró sus brazos para tomar mis nalgas, como lo había hecho por la tarde cuando aún nos estorbaba nuestra ropa, y atrajo mi cuerpo hacia el suyo, impaciente, intranquila, desesperada para que le metiera la verga.

Así que con suavidad asomé mi pene contra su vagina, lo suficiente nada más para que el contacto se hiciese sentir, pero ella se derramó en un espasmo tan intenso que no me quedó duda que había orgasmado, con gemido y contorsiones, con tan solo sentir que mi pene asomaba por su humedal.

Esperé a que pasara la tempestad, sin retirar mi pene de su entrada, aunque ella, al contorsionar, ejercía alguna presión sobre su propio himen, lo cual le hacía respingar de dolor, pero no se inmutaba en su decisión por probar lo que hacía pocas semanas sus amigos le habían mostrado que podía pasar.

Así que empujé un poquito y sentí la abundante humedad de su caverna estrecha y cerrada. Pausé un poquito y empujé un poco más. Poquito, solamente para mantener la presión y dejar que su vagina se acomodara como un guante alrededor de mi mazo.

Le di un empujón más, suavemente, y sentí por primera vez que entró un poquito, y ella lo sintió, porque abrió más sus piernas y las elevó un poco, ante lo cual empujé otro poquito y sentí que también avancé un poco más, milímetros, quizás, y que ella los recibía de buen gusto y agrado, jadeando, gimiendo y casi hiperventilando.

Así que le di un tercer empujón más, un poco más fuerte y sentí que me deslicé hacia adentro tal vez un centímetro o dos, y ella lo sintió también, y se agitó tanto, que en su impaciencia, envolvió mi espalda con sus piernas, se colgó con mis brazos de mi cuello, y ella misma empujó su pelvis para encontrarse con la mía, haciendo entrar, aunque de manera dolorosa, la deliciosa sensación de que estaba siendo cogida, penetrada y desvirgada.

Era tan intensa su decisión que aún sintiendo el dolor de ser desvirgada por un hombre con un miembro más grande que el que podría esperar para sus proporciones y para lo que había visto y sentido meses antes en las ruinas cercanas a su casa, aún así, ella presionó y presionó para ensartarse mi verga y sentirla como un relleno carnoso en su cavidad más sagrada.

Yo no podía creer la decisión y la fortaleza de su deseo y decisión. Claro, yo no sabía todo lo que había sucedido, ni de sus experiencias que antes relaté, pues ella me lo contó todo muchos años después.

Mi pene estaba encajado perfectamente en el interior de ella. Su joven vagina estaba rodeando mi dureza, acomodada dentro de ella, como espada en su vaina. Permanecí inmóvil para que ella descansara, pero ella no necesitaba descanso. Ella estaba disfrutando la sensación de tener esa carne dentro de sí; de sentir mi peso encima de ella; y de saberse cogida a más no poder.

La sentí temblar y estremecerse suavemente. No por un orgasmo, sino por la intensidad de su placer. Con sus ojos cerrados, ella movía suavemente su pelvis hacia los lados, rehusándose a dejarme salir, siquiera para volver a entrar. Ella me sentía adentro, y eso es lo que ella deseaba seguir sintiendo.

Así que esperé un poco más y después de lo que me pareció un instante, me di cuenta que ella se deshacía en una nueva contorsión orgásmica y que la sacudió con tal fortaleza que sin proponérselo a sí misma, comenzó con la cadencia antigua del sexo y fue ella quien comenzó, en medio de sus palpitaciones, a sacarse mi verga y volverla a meter.

Nuestra danza comenzó suavemente, con ocasionales respingos de su parte de inconfundible dolor que no la detuvo, sino que lo acogió con agrado y con fortaleza para empezar a coger como se debe.

Metiéndola y sacándola, ambos iniciamos una danza en la que nos retirábamos simultáneamente, para de nuevo los dos, al mismo tiempo, metérsela yo y ensartársela ella.

Hasta ese momento no habíamos producido ruidos escandalosos, pero mi cama comenzó a crujir a partir de ese momento y sin sacársela, la levanté hacia mí, quedando ella clavada encima de mí y yo a horcajadas, sosteniéndola y ella clavándose sola, juntando su gruta contra mi falo.

Yo, que había tenido sexo con muchas mujeres, jamás había encontrado una mujer, de cualquier edad, tan apasionada, tan orgasmada, y que me hubiera gozado tanto como ella.

Lo que comenzó con un simple beso, provocado sin yo saberlo por la experiencia sexual más salvaje posible, estaba ahora por culminar en mi habitación, en mi cama y dentro de ella.

Sin poder contenerme, disparé un chorro espeso y caliente que ella sintió de inmediato y que la sacudió como nunca al no haberlo esperado en ese instante.

Y a pesar de la intensidad de lo que habíamos vivido hasta entonces, la noche aún comenzaba.

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HUMILLANTE EXAMEN

Con 16 años era un varón adolescente como tantos hay en el planeta, huérfano de padre gracias a un accidente de auto, vivía con mi madre la cual era muy estricta como muy devota, sin embargo aunque debo decir que estaba sometido prácticamente por ella en todos los aspectos de mi vida había uno en la que no, en mis deseos sexuales cada vez más intensos, deseaba tener sexo con una mujer, y para ese momento mi mano era mi mejor amiga para darme auto placer cuantas veces pudiera hacerlo al día......


HUMILLANTE EXAMEN
Con 16 años era un varón adolescente como tantos hay en el planeta, huérfano de padre gracias a un accidente de auto, vivía con mi madre la cual era muy estricta como muy devota, sin embargo aunque debo decir que estaba sometido prácticamente por ella en todos los aspectos de mi vida había uno en la que no, en mis deseos sexuales cada vez más intensos, deseaba tener sexo con una mujer, y para ese momento mi mano era mi mejor amiga para darme auto placer cuantas veces pudiera hacerlo al día. Por supuesto lejos estaba de imaginar que aquello me llevaría a la ruina sexual para siempre.

[ADOLESCENTE] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [MEDICO] [PADRES]


Categoria: Adolescente      Autor: DarkSoul





Con 16 años era un varón adolescente como tantos hay en el planeta, huérfano de padre gracias a un accidente de auto, vivía con mi madre la cual era muy estricta como muy devota, sin embargo aunque debo decir que estaba sometido prácticamente por ella en todos los aspectos de mi vida había uno en la que no, en mis deseos sexuales cada vez más intensos, deseaba tener sexo con una mujer, y para ese momento mi mano era mi mejor amiga para darme auto placer cuantas veces pudiera hacerlo al día, que por lo general eran dos o tres veces 

Por supuesto me masturbaba a escondidas de mi madre, la mayoría de las veces eran de forma muy apresurada, durante el baño o cuando ella salía a comprar a la tienda de la esquina, esos breves momento los aprovechaba para darme placer, adoraba al sensación de venirme, de drenar el contenido de mis huevos que constantemente se almacenaba en ellos, provocándome un hormigueo contante que hacía muy difícil controlarme, creo que comencé a masturbarme a los 14 años y desde que comencé no pude dejar de hacerlo, simplemente el deseo de sentir un orgasmo era más fuerte que mi fuerza de voluntad.

A causa de mi desmedida obsesión con la masturbación mis calificaciones una vez de excelencia se fueron al caño, por lo que mi madre me impuso un ultimátum que por supuesto otra vez ignore, aun recuerdo esa noche en que toda mi vida cambio para siempre, esa noche en que me masturbe por última vez, la noche que mi madre descubrió la razón de mis bajas calificaciones fue en abril me acuerdo había calor cosa que no ayudaba a calmar mis ansias masturbatorias en lo más mínimo, una noche en que creí ella estaría fuera hasta la madrugada.


** ** ** ** ** ** **

Aquella noche acostado en mi cama como de costumbre sabiéndome solo en casa pues mi madre se marcho a una fiesta de unas amigas, ya estaba excitado así que ya tenía el pene en completa erección ya babeando liquido pre seminal porque me la venia tocando desde hacía rato, me quite el bóxer para quedar desnudo sobre mi cama, comencé con un despacio como suave sube baja, descubriendo y tapando la cabeza de mi pene, aquella sensación de inmediato me prendió como de costumbre y comencé a gemir quedito.        

Con una mano me masturbaba con la otra me acariciaba las nalgas, piernas, y muy suavemente los testículos que los tenía muy pegados al cuerpo de lo excitado que estaba, cada tanto gemía por el placer que me provocaba el sube, baja de mi prepucio sobre mi glande, así estuvo hasta que sentí que me iba a venir ya no aguantaba más por lo que tuve que para, luego de nuevo comencé hasta sentir que me venía de nuevo esta vez deje que varios chorros de mi espeso semen, brotaran de mi palpitante pene mientras no dejaba de pasar mi mano sobre mi pene suavemente.       

Quede exhausto después de eso pero me sentía muy relajado pero mi pene aun seguía rígido por lo que comencé a masturbarlo de nuevo esta vez tocándome las tetillas que las tenía muy duras, me pasaba la mano por mi plano abdomen, piernas y nalgas muy despacio provocándome un estado de excitación enorme de nuevo comencé a gemía de placer mientras sentía escalofríos recorrer mi cuerpo que me provocaban pequeños y agradables temblores.

Mi mente se imagino a una bella mujer de rodillas entre mis abiertas piernas frente a mi pene excitado cerré los ojos e imagine como tomaba mi pene para meterlo en su pene en su boca mientras lo lamía suavemente con un sube baja, se sentía muy rico, mientras me tocaba las piernas hasta llegara a mi huevos de pronto me anime a jugar con uno de mis dedos haciendo círculos y algo de presión sobre mi ano lo que me hizo sentir  aun mas excitado.

Cuando sentí mi dedo entrar levemente en mí gemí pues me hizo sentir mucho placer fue tanto que acabe lanzando de nuevo varios chorros de mi cálida leche en la boca imaginaria de la mujer que me estaba haciendo aquella rica mamada, mientras todo mi cuerpo estaba tenso, gemí placenteramente, aquello me había dado el orgasmos más potente hasta ese momento de mi vida.

Estaba disfrutando tanto que no me percate que mi madre llego a casa antes de lo previsto, de inmediato al pasar por mi cuerpo escucho los gemidos, entrando sin golpear para descubrirme desnudo con los ojos cerrados haciendo lo que estaba haciendo, fui sacado de mi estado de placer puro cuando ella me tomo de los cabellos para zarandearme y sacarme de la cama a rastras, dándome bofetadas con una ráfaga de insultos que apenas recuerdo.


** ** ** ** ** ** **

A la mañana siguiente mi madre me hizo una cita con una doctora amiga suya en una clínica privada era sábado por lo que estábamos ahí a eso de las 11:00 AM la Dra. Nos atendió apenas llegamos, mi madre solo me presento sin decir nada más, me fue evidente que la Dra. Estaba enterada de motivo del porque estábamos ahí, los tres luego de que la Dra. Apunto algo en una carpeta fuimos pasados a una habitación de revisión en donde la Dra. Me pidió que me desnudara, dude pero mi madre me lanzo una mirada asesina que acabe por hacerlo.

Una vez desnudo sintiendo mucha vergüenza además de sentirme muy humillado la Dra. Me hizo acostar sobre una camilla boca abajo, comenzó con revisarme la parte baja de la espalda realizando algunas presiones con sus dedos, especialmente sobre el área de las visicúlas seminales, también uso su estetoscopio para escuchar mis pulmones, baja espalda, luego tomo su termómetro para insertarlo sorpresivamente por mi ano, lo que me hizo lanzarle una mirada de enojo a mi madre, al sentirme mas humillado que nunca con esa acción.

Luego ella bajo una de sus manos por mis nalgas para llegar a mis testículos los tomo, los sopeso, los rodo entre sus dedos y los apretó levemente causándome un ligero dolor que  no era muy insoportable, luego miro a mi madre y dijo.

-“Parece estar todo en orden ¿en verdad deseas que haga lo que pediste?”
-“¡Hazlo de una vez!”, dijo mi madre con voz colérica.

La Dra. Entonces fue hasta una mesa a un lado de la cama para tomar un frasco al que le clavo una jeringa con una larga aguja, extrajo el contenido del frasco para luego regresar a donde estaba para mi sorpresa ella me dijo que me quedase quieto que iba a dolor pero que no debía moverme.

Sin darme tiempo a reaccionar sentí como la aguja se clavo en mi testículo izquierdo, tuve que hundir la cabeza en la colchoneta de la camilla para no dar un alarido de dolor, mientras sentía como un liquido era inyectado en mi testículo que parecía ser lava hirviendo, la Dra. Retiro la aguja apenas unos segundos después, pero solo para clavarla nuevamente esta vez en mi testículo derecho, de nuevo sentí un enorme dolor mientras ella inyectaba el contenido de la jeringa.

Parecía que todo había terminado, cuando ella retiro la aguja de mi testículo derecho pero no era así, ella apenas dejo la jeringa en la mesa regreso a donde estaba jadeando de dolor, con el rostro rojo y algunas lagrimas rodando por mis mejillas, ella volvió a tomar mi escroto en su mano, para apretar de manera individual cada uno de mis testículos, según para hacer que el medicamento se distribuyera mejor en mis testículos, por lo que los apretó en forma alterna uno a la vez, lo que me hizo gritar ya sin poder contenerme de dolor.

En cuanto apretó mi testículo izquierdo luego de comenzar con el derecho, mi pene duro como nunca antes, lanzo una gran carga de mi espeso semen, pero que por el dolor que estaba sintiendo en ese momento apenas y note que me vine, cuando la Dra. Termino me dijo que me quedase acostado un momento luego hablo con mi madre en privado y cuando regreso me dijo que ya me podía vestir, la Dra, le dijo a mi madre que me aplicara una bolsa de hielo durante algunas horas al llegar a casa y si notaba fiebre o algún otro malestar que tomados dos pastillas de un frasco que le dio.


** ** ** ** ** ** **   

Al llegar a casa sin saber aun que me habían castrado, fui directo a la cocina por un poco de huelo para aplicarlo sobre mis huevos que parecían estar en llamas, poco a poco ese ardor desapareció, y me quede dormido a la mañana siguiente cuando fui al baño, me sentía raro no tener una erección matutina que ya era costumbre, me baje mi bóxer para orinar, lo que comencé a hacer pero cuando mi mano bajo un poco el terror se apodero de mí.

-¡NOOOOOOOOOO!

El grito que dí fue tan fuerte, que mi madre vino corriendo, al baño con lágrimas en los ojos le dije.

-¿Qué fue lo me hicieron?

No fue nada cariño, solo eliminamos la fuente de tu mal comportamiento pecaminoso, te mande castrar, eso es todo, ahora deja de gritar y cuando dejes de llorar baja a desayunar, hice tu desayuno favorito.

Luego mi madre se dio la vuelta y se marcho, dejándome en el baño llorando mi desgracias, mis huevos habían desaparecido casi por completo de mi escroto que quedo como un bolso vacio de piel, para el resto de mi vida, mis erecciones secaron a los pocos meses luego de que mi madre me hizo castrar por aquella mujer en aquel “Humillante Examen”. 



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Imagen que Inspiro está Historia.



Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com.

Primer relato XXX: orgía con Cristina

Por relato XXX entiendo un relato porno, algo más caliente y explícito que lo erótico. Por ello no voy a guardarme detalle alguno por guarro o desagradable que puedan parecer. Todo comienza una mañana gris y fría, en la que, tras despertar girando mi cabeza hacia la izquierda y abriendo los ojos, pude ver la cara de una chica joven dormida,Continuar leyendo »

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DESVIRGANDO A MI HEMBRA (Solos en la Casa)

DESVIRGANDO A MI HEMBRA

Segunda Parte

 

Sin haberlo buscado activamente, ella ya había conocido la sensación de ser una hembra entre machos; había sentido un pene brioso rozar con poderosa suavidad la entrada de su gruta. Sintió los espasmos de ese pene palpitando en erupción sobre sus zonas más sensibles y privadas. Y sintió los chorros del semen caliente del dueño de esa cavadura bañando su bajo abdomen y pringando sus pechos desnudos.

Vio también la lujuria y el deseo por ella de jóvenes masturbándose por ella. Encontró el placer de besos torpes pero candentes en los brazos de su amiga y se convirtió en experta en el arte de masturbarse.

Ahora debía encontrar cómo satisfacer ese apetito que la quemaba por dentro y que la hacía buscar, sin éxito, un hombre mayor a quien amar y que no tuviera miedo de enseñarle lo que necesitaba saber.

Por esos días notó que sus padres conversaban con mucha discreción y en voz baja un tema que ella no alcanzaba a identificar pero que provocaba las miradas más tensas que jamás les había notado.

Pronto descubrió que sus padres habían decidido irse por un tiempo a trabajar a otro país y que habían estado considerando las opciones posibles para encontrar una familia con la que ella se pudiera quedar para vivir, y tras mucho deliberar, encontraron que la mejor opción sería quedarse en la casa de mis padres porque mi mamá era la madrina de la mamá de ella.

El mundo se abrió para ella. Desde muy niña, ella había estado siempre enamorada de mí porque me tenía en un concepto elevadísimo y sumamente idealizado.

Pero más recientemente me había olvidado porque hacía mucho tiempo no me miraba y además, pues, ella tenía con quién jugar cerquita de su casa.

En aquel tiempo yo trabajaba en otra ciudad pero conservaba mi habitación en la casa de mis padres porque llegaba todos los fines de semana para salir por la noche con mis amigos y alguna que otra amiga de vez en cuando.

Una vez que ella había llegado y se había instalado en la habitación de una de mis hermanas, noté que ella se esforzaba por estar siempre cerca de mí, y también me fijé que sus miradas eran siempre muy sostenidas. Me parecía que me sonreía con sus ojos, y notaba que la expresión en su rostro era la de alguien que me quería mucho.

Por un momento pensé que tal vez estaba enamorada de mí, pero lo descarté casi de inmediato porque ella era tan joven que pensé que difícilmente podría ella pensar en enamorarse de alguien que además, era tan mayor que ella.

Pero yo no fui el único en notarlo. Mi primo, avezado y astuto mujeriego me hizo ver que ella, en mi presencia, sonreía más a menudo, y caminaba de una manera muy sensual y excitante para quien la viera pasar. Y que lo hacía así solamente si estaba yo presente. También me hizo notar lo bonito de su figura, lo bien definida su cintura, la forma tan torneada de sus muslos, y la perfecta proporción de sus pechos en el contexto de su silueta.

De tal manera que fue mi primo quien me hizo ver lo evidente y darme cuenta de cuán deliciosa se miraba ella a su edad, y cómo parecía ella ofrecerse solamente a mí.

Mientras tanto ella se esmeraba por dejar ordenado mi cuarto, ya que tanto ella como mis hermanas debían ayudar con el oficio doméstico. Ella había asumido la responsabilidad de limpiar y ordenar mi habitación y lo aprovechaba para tomar alguno de mis libros para leerlo durante la semana. Llegado el fin de semana, cuando yo llegaba a la casa, ella encontraba la manera para conversar conmigo sin la presencia de alguien más, y me comentaba sus lecturas. Eso dio lugar a interesantes conversaciones, pues su comprensión era elevadísima y eso se reflejaba con la profundidad de sus razonamientos.

Así que poco después, ella me pidió que le ayudase con algunas de sus tareas escolares y comenzamos a utilizar el apartado estudio de la casa. También utilizábamos ese tiempo para conversar de nuestras cosas, lo que ella aprovechaba para preguntarme de mis hábitos, de mis rutinas, de mi trabajo, y de si yo tenía novia. Siempre reprobaba a cualquier muchacha con quien me hubiese visto, y eso me molestó un poco pero me hizo pensar que quizá mi primo tenía razón respecto de ella.

Me fui encariñando de ella y sus miradas, sus caricias aparentemente inocentes a mis manos, mis brazos y mi cabello. Luego, cada besito de despedida o de saludo se prolongaba un poco más y tanto su respiración como la mía se agitaba al grado que yo quedaba durante el día y varios días después pensando en el último beso. Así que durante nuestras sesiones académicas en el estudio de mi casa, me sentí tentado a darle un besito cada vez que acertaba ella en algo. Y tras muchos besitos, desembocó todo en un beso apasionado, como el que se darían dos amantes.

Pronto nuestras sesiones dejaron de ser de estudio y se convirtieron en la cita semanal de dos amantes que se encuentran y que no pueden dejar de besarse. Nos besamos sin tocar más allá que lo que se puede tocar durante un abrazo y nuestros corazones se agitaban como si estuviésemos haciendo el amor.

Un sábado llegué a casa desde mi ciudad y la casa parecía estar sola, pero ella me estaba esperando. Había fingido tener dolor de cabeza para esperarme, porque sabía la hora aproximada de mi llegada.

Nos quedamos en el salón, donde estaba ella, y en esa ocasión no había nada que nos contuviese. Después de algunos besos, la besé en el cuello, lo cual le provocó profundos escalofríos que intensifiqué intentando explorar sus pechos sobre su fina blusa.

Sus movimientos para apartar mis manos de su pecho fueron muy tenues, y aunque insistentes, noté que su respiración se agitó muchísimas veces más. Ella estaba prácticamente jadeando cuando yo la sorprendí y aparté mis manos de sus pechos, a lo cual ella respondió con un estremecimiento de sorpresa; una pausa más bien.

Pero cuando ella sintió mi mano sobre uno de sus muslos, prácticamente colapsó en medio de un espasmo tan profundo que la hizo apoyarse en mi cuello envolviéndolo con sus brazos y besándome casi sin poder controlar su respiración y sus jadeos.

La intensidad de esa reacción despertó mi curiosidad y conduje mi mano hacia su pubis, provocando en ella tan increíble contorsión y espasmo, que debí verificar qué sucedía.

Atravesé la barrera de su panty de juvenil algodón, pasé apenas lo suficiente por su pubis para percatarme que tenía una fina capa de vellos dulces y suaves, y terminé de llegar para verificar si encontraría humedad donde debía haberla.

Encontré la humedad que buscaba, y no solamente la encontré, sino que al tocar la entrada a esa maravillosa madriguera, le provoqué otro espasmo, con palpitaciones acompañadas de un flujo incontenible de más humedad.

Sin que yo pudiera saber que era posible, ella tuvo tres orgasmos provocados apenas por nuestros besos y el último que provoqué al tocar su vulva hirviente y mojada.

Justo en el momento en el que ella estiró sus brazos para rodear mi cintura y apretar mis nalgas para apretarme junto a ella, sintió la fuerza de mi erección y reaccionó frotándose incontenida contra ella, sobre su abdomen y su pubis, en movimientos circulares que me enloquecieron.

A punto estaba de volver a tocar sus pechos, cuando escuchamos el inconfundible sonido de mi familia llegando, felizmente locuaz, a la casa, dejándonos apenas tiempo para intentar ocultarnos y disimular lo que ocurría.

La reacción de ella me sorprendió. Apartándome de inmediato, exclamó “FUCK!!!” dejándome perplejo, no tanto porque utilizó un anglicismo, sino porque jamás le había escuchado expresar una boconada.

Apenas alisando mi ropa mientras ella cerraba suavemente la puerta de su habitación, entró toda mi familia en tropel mientras yo terminaba de arreglarme para aparentar naturalidad, aunque con la respiración agitada, para saludar a mis padres y a mis hermanas.

CONTINUARÁ.

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HOSPITAL DE FEMINIZACIÓN

Con 21 años estaba en verdad aterrado no sabía qué hacer, mañana era mi cita en el centro de evaluación en donde se determinaría si debía seguir teniendo el cuerpo de hombre que tengo desde que nací o seria reasignado al sexo femenino, algo que por supuesto no deseaba, los gobiernos se vieron obligados a tomar esta medida en cada país luego de la epidemia de súper Zika que afecto la reproducción humana casi llevándola a la extinción......


HOSPITAL DE FEMINIZACIÓN
Con 21 años estaba en verdad aterrado no sabía qué hacer, mañana era mi cita en el centro de evaluación en donde se determinaría si debía seguir teniendo el cuerpo de hombre que tengo desde que nací o seria reasignado al sexo femenino, algo que por supuesto no deseaba, los gobiernos se vieron obligados a tomar esta medida en cada país luego de la epidemia de súper Zika que afecto la reproducción humana casi llevándola a la extinción. Nunca imagine terminar mis días como mujer.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [PENECTOMIA] [FEMINIZACIÓN] 


Categoria: Hetero      Autor: DarkSoul





Con 21 años estaba en verdad aterrado no sabía qué hacer, mañana era mi cita en el centro de evaluación en donde se determinaría si debía seguir teniendo el cuerpo de hombre que tengo desde que nací o seria reasignado al sexo femenino, algo que por supuesto no deseaba, los gobiernos se vieron obligados a tomar esta medida en cada país luego de la epidemia de súper Zika que afecto la reproducción humana casi llevándola a la extinción como los hombres eran menos susceptibles a la epidemia se decidió que la única manera para la raza humana era convertir a los hombre en mujeres para engendrar.

Algo por supuesto no estaba muy dispuesto a aceptar considerando que una “reasignada” como eran conocidas los hombres que eran transformadas en mujeres debían dar a luz a 10 hijos como mínimo y pese a eso la tasa de crecimiento poblacional no aumentaba más que un 5 % cada 30 años, aquella mañana en mi casa, ya que mis padres murieron cuando era joven, por lo que vivía solo, no podía dejar de pensar en lo mucho que me gustaba el sexo, en lo mucho que me gustaba penetrar a una mujer con mi pene duro y babeando liquido pre seminal de la punta.

Toda esa mañana desde que me levante mi ajustado bóxer color gris parecía una carpa al frente pues la tela elástica apenas podía contener a mi tremenda erección, mi pene se desinflaba por momentos para luego volver a tomar fuerza, sin siquiera una razón aparente, sentía mi sangre hervir, estaba muy excitado sin saber la razón, a eso de las tres de tarde luego de horas de erecciones continuas tocaron a la puerta, era mi novia desde hacía dos años Lucy, a la que deje entrar.

Luego de besarnos ella dijo:

-“¿Cómo estás amor?”
-“¡Nervioso cariño!” Le dije con voz temblorosa.
-“Me lo imagine, ¡es por eso que vine!”


** ** ** ** ** ** **

Ambos nos fuimos a mi habitación para caer sobre la cama, ella quedo sobre mí, con sus nalgas sobre mi pelvis, mejor dijo sobre mis genitales, aun estaba en bóxer pero a Lucy parecía no importarle en absoluto, mientras nos besábamos mis manos se fueron a sus firmes como redondos senos que me encantaban, ella en un momento comenzó a mover la cadera suavecito lo cual me gusto, lo que provoco que de inmediato mi pene quedase duro como si fuese de roca solida de nuevo.

Lucy se agita un poco cuando mis manos bajan para acariciar su abdomen para seguir bajando hasta su entrepierna, mis manos la siguieron acariciando hasta que volteo y nos besamos de nuevo de manera aun mas apasionada que antes, Lucy se levanto pero solo para volverse a sentar frente a mí  acomodando sus nalgas sobre mi pene y mientras que nos besábamos ella se movía rápido trotando su entrepierna contra mi bóxer, que por debajo mi duro pene palpitaba deseoso por salir y penetrar a mi novia.       

Lucy ya no resistió más, me despojo de mi ajustado bóxer dejando mi pene de 20 cm ya babeando abúndate liquido transparente de la punta, y mis dos grandes huevos al descubierto, ella solo sonrió, antes de introducirlo a su boca se sentía tan calentita y la forma como movía esa lengua frotándome el glande “ufffff me volví loco de placer de inmediato” pero además de eso movía sus manos masturbándome muy rico, de pronto comenzó a jugar con mis huevos lo que me hizo perder todo el control aunado que su lengua concentro su atención sobre la apunta de mi glande.       

-“¡Dios, oooooooooooohhh!       

Lucy sabia como llegarme al clímax con su boca la cual abierta recibió mi gran cantidad de semen que broto de mi pene sin dejar caer nada, que ella luego se trago disfrutando del sabor de mi leche, luego se subió para darme un beso en mi boca lo que me hizo sentir el sabor levemente de mi propia leche para ese momento ambos ya estábamos desnudos y con todo el resto del día para nosotros, la hice acostar la cama para inclinarme sobre ella y la besé dulcemente mientras una de mis manos hurgaba en su rajita, que acogedora se abría al paso de mis dedos.          

Lucy separó las piernas y las flexionó sobre la cama, con lo que su vagina no ofrecía ningún obstáculo para acceder a su cálido interior dejando a mis dedos juguetear entre sus pliegues me le quede mirando sus pequeños y bonitos pezones que se habían puesto duros, mostrándose apetecibles y tentadores, aquello era tremenda sensual, lo que hizo que mi pene que se había levemente desinflado volviera a quedar rígido de nuevo.    

Incliné mi cabeza sobre sus pechos y me puse a besarlos y morderlos hasta hacer que sus pezones pincharan de lo duro que se pusieron con cada lengüetazo que le daba Lucy dejaba escapar un gemido de placer mientras todo su cuerpo temblaba, cuando deje sus pezones la besé metiendo mi lengua en su boca y dejando que ella metiera la suya en la mía de nuevo, Lucy se me entregaba sin condiciones y ponía su alma en ello, mientras tanto no había dejado de juguetear con mis dedos sus labios vaginales que ya estaban empapados de sus sabrosos jugos.       

La coloque al borde de la cama boca arriba me puse detrás de ella subiendo sus piernas flexionadas, sobre mis hombros dejando su vagina como su ano totalmente expuestos y a mi merced, acerqué mi boca a su rajita y empecé a comerlo saboreando la cremita que lo empapaba mis lamidas y mordisquitos en sus labios vaginales como en su clítoris hicieron que gimiera y suspirara como una gatita en celo mientras se iba calentando cada vez más y más.       

Cuando su vagina estaba palpitante de deseo cambié mi objetivo y posé mi lengua por su ano que se rindió a mi presión y se abrió como un fruto maduro, dejándome penetrarla sin resistencia alguna mis dedos jugueteaban en su rajita mientras mi lengua entraba y salía de su ano provocando en Lucy pequeños gemidos y hasta grititos de mucho placer con ambas manos sujetaba sus nalgas para mantenerlas separadas todo lo que podía para facilitar que mi lengua entrara en su agujero con más facilidad y más profundamente.  

Estuve un buen rato comiéndome su culo con la lengua hasta llevarla hasta el límite de la excitación, pero procurando que no se corriera y cuando noté que se moría por tener su merecido orgasmo le dije:

¿Tengo ganas de hacerte una cosita?     

Hacemos lo que tú quieras, me respondió totalmente entregada.     

De inmediato me tumbé detrás de ella y puse la punta de mi erección, muy duro, en contacto con su dilatado ano, ya bien lubricado por mi saliva,  separé sus nalgas y presioné despacio pero firmemente, aunque lo único que conseguí fue desplazar a Lucy hacia delante, pues mi pene no llegaba a introducirse en su agujero, ella me dijo. “Déjame probar a mí, tú no te muevas”. Por lo que me quede quieto como ella ordeno.         

Me quedé quieto sin dejar de mantener la presión con mi pene sobre su ano mientras que fue ella la que se agarró la nalga para abrírselas, mientras empujaba hacia atrás sus nalgas conteniendo la respiración a la par que aumentaba la presión sobre mi erección a juzgar por su expresión le estaba doliendo, aún así no dejaba de presionar cada vez más, hasta que de pronto su ano cedió y mi glande desapareció dentro de ella a la par que Lucy emitió un leve quejido que fue entre dolor y placer.          

Inmediatamente su esfínter se cerró alrededor de mi pene con tal fuerza que parecía que iba a estrangularlo, estrujándolo sin piedad, aunque para mí no era doloroso, sino todo lo contrario, en eso ella me dice “quédate quieto y déjame a mí hacerlo todo amo”. No movía ni un cabello, pero no podía evitar que mi pene palpitara de vez en cuando por la excitación que tenía en ese momento.   

Comencé a  masturbarla lo que hizo que se relajara lo que hizo que su esfínter se relajara y de nuevo volvió a empujar hacia atrás, consiguiendo que mi pene fuera entrando poco a poco, ya con más facilidad, hasta que toda estuvo dentro de sus entrañas nos quedamos en esa posición por un buen rato, yo pegado a ella por detrás con mi pene dentro de su ano sin moverme ni un milímetro para no lastimarla, mientras acariciaba sus pezones Lucy se masturbaba con sus dedos, masajeando su clítoris.  

A medida que pasaba el tiempo notaba como la presión de su esfínter sobre mi pene iba disminuyendo con Lucy ya muy excitada, hasta que ya no sentí más que una ligera presión al inicio de su ano, en ese momento empecé a sacársela muy lentamente hasta la mitad y volví a empujar igual de despacio hasta que de nuevo la tuvo toda dentro Lucy  no se quejó y seguí con el mete, saca mientras ella seguía masturbándose, con cada nuevo empuje aumentaba el recorrido dentro de su culo hasta que llegó el momento en que se la sacaba casi toda, sólo dejaba dentro la mitad del glande y volvía a empujar para enterrársela profundamente de nuevo.  

Nos movimos despacio y logre ponerla de perrito, le dije que apoyara la cabeza en una almohada le sujeté as caderas y continué taladrando su culito que cada vez se notaba más relajado, hasta ese momento nunca pensé que llegaría a penetrarla por el culo, por eso mi excitación era casi dolorosa y ella daba pequeños gemidos muy distintos de los del principio, lo que significaba que estaba disfrutando.

Con las dos manos la sujeté por las caderas para controlar la penetración haciendo que mi pene entrara todo lo posible en su culito para después sacársela casi del todo y volver a empujar hasta clavársela toda de nuevo, al principio se lo hacía despacio sintiendo el roce del interior de sus entrañas cuando mi pene entraba o salía de su agujero, pero poco a poco fui acelerando el ritmo, aunque de vez en cuando, para evitar correrme, me quedaba quieto con mi erección metida hasta el fondo.

Me incliné hacia adelante y agarré sus tetas sintiendo sus pezones duros y tiesos, los cuales masajeé a la par que seguía penetrándola Lucy gemía y jadeaba al compás de mis embestidas que cada vez se tornaban más fuertes como profundas, seguimos disfrutando como poseídos hasta que de pronto Lucy dijo con voz entrecortada: “vamos dame tu leche que me corro”, balbuceó.        

Me aferré a ella y agarré sus tetas con mis manos inclinándome sobre su espalda y cuando ella empezó a estremecerse por el orgasmo empujé mi pene todo lo que pude para quedarme dentro de ella mientras mi pene arrojaba mi semen dentro de sus entrañas en largos y copiosos chorros, mientras ambos gemíamos de placer verdadero.          

Después de corrernos, nos quedamos inmóviles, recuperándonos de nuestros  tremendos orgasmos, ambos empapados en sudor conmigo inclinado sobre su espalda con mi pene duro aun dentro de su culito, sintiendo la mismas las contracciones de su ano y ella con la cabeza ladeada sobre la almohada jadeante, ya era de noche cuando comenzamos el segundo asalto hasta corrernos de nuevo y nos quedamos dormidos uno en brazos del otro oliendo a sexo pero muy felices.


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A la mañana siguiente me desperté con una tremenda erección con Lucy durmiendo a mi lado, admire su cuerpo desnudo por unos segundos antes de salir de la cama para ir al baño en donde tome una ducha rápida, me seque, vestí y me prepare para la cita más importante de mi vida, antes de irme le di un tierno beso en la mejilla a Lucy, casi no pude dejar de mirar sus hermosos pezones, pero tuve que hacerlo, minutos más tarde estaba camino a conocer mi destino.        

Ya en el centro tuve que esperar, a que la muestra de mi ADN fuese tomado, luego espere dos angustiosas horas más para por fin ser pasado ante el panel dictaminador, de pie frente ellos, me hicieron decir mi nombre luego cada uno de ellos vio los resultados de mi ADN y de forma unánime determinaron para mi horror que mi cuerpo debía ser reasignado para ser una mujer criadora por el bien de la humanidad, aquellas palabras me hicieron enloquecer de terror, tuve que ser contenido por tres fuertes guardias y en medio del intenso forcejeo me inyectaron algo que me hizo perder la consciencia.

Me desperté en el lugar más temido para mí en ese momento, en el “hospital de Feminización” que era la institución médica calificada en la ciudad para llevar a cabo el proceso que debía llevarse a cabo en mi cuerpo, para mi horror mi cuerpo de hombre, con abdominales y pectorales marcados como el vello viril habían desaparecido, mi cabello había crecido ahora era de color pelirrojo, mi piel era más suave, mi vientre era plano, tenia piernas torneadas, cadera estrecha y una nalgas de infarto aun mejores que las de Lucy, pero mi pene y huevos aun colgaban de mi entrepierna lo que me alivio en parte.

Estaba amordazado y por más que luche no pude soltarme de la cama en donde estaba acostado, de pronto una enferme muy sensual apareció, portaba un uniforme de lo más sugestivo como atrevido, ella llevaba uno largos guantes de látex blanco que casi le llegaban a su hombro, poso sus manos enguantadas sobre mis, perfectamente redondos tetas, para pellizcar mis carnosos pezones que al contacto comenzaron a crecer como si fuesen dos torres, ella sonrió diabólicamente para luego mostrarme una jeringa con una larga aguja.         

Me revolví tratando de evitar que me inyectase lo que fuese que contenía la jeringa pero ella solo me miro por unos segundos antes de decir.

-“¡Calma, calma, esto es solo para volver más sensibles tus pezones!”

Sin darme tiempo a reaccionar, clavo la mitad de la aguja de unos 12 cm de largo justo en el centro de mi pezón en erección, lo que me hizo retorcer de color para luego inyectar la mitad del contenido de la jeringa en mi teta derecha, repitió la misma operación mi pezón izquierdo hasta dejar la jeringa vacía del liquido blanco que contenía en un principio.

Luego se fue dejándome ahí sintiendo como mi pezones y gran parte de mi tetas ardían en llamas, cuando regreso lo hizo con cuatro fuertes hombre, cuyos ojos brillaron cuando vieron mis casi perfectas tetas, con ayuda de esos fuertes hombres fui llevado a otra habitación en donde fui colocado pese a toda mi lucha sobre una camilla con mis piernas tocando el suelo, pero aseguradas por los tobillos, guantes de látex blanco cubrían mis manos hasta casi mis hombros, también me fue colocado un corset muy ajustado sobre mi vientre que sostenía una medias que me llegaban más allá de mis rodillas.

Mis manos fueron aseguradas por arriba de la cabeza y una correa fue colocada por encima de mi baja espalda de forma muy ajustada dejando mis genitales como mis nalgas y ano totalmente expuesto, la enfermera regreso con una bolsa de un liquido blanco de unos dos 2.5 litros que coloco sobre un soporte para suero, a la que conecto una larga manguera de látex amarrillo, en cuyo extremo una pequeña boquilla de metal estaba colocada en forma de pene, la enfermera coloco algo de lubricante sobre mi ano que me hizo sobresaltar al sentir el frio del lubricante y el dedo jugando con mi ano.

Sin darme tiempo a nada me penetro con la sonda en forma de pene profundamente para dejar fluir el contenido de la bolsa directamente en mis entrañas en efecto me estaba haciendo un enema pero no cualquier enema sino uno muy especial, un enema que iba a dejar mi ano como el interior de mi recto tan sensible incluso más que una vagina, aunque en ese momento no lo sabía, por supuesto, la bolsa poco a poco se vació y el liquido quedo atrapado en mi interior.

Dos horas después sintiendo que mi entrañas estaban por reventar la enfermera regreso con un gran balda, retiro la sonda con total brusquedad de mi ano, que me hizo sentir que me lo desgarro, para colocar el balde por debajo, casi de inmediato un gran chorro de liquido color chocolate broto de mi ano, dándome un gran alivio mientras percibía el mal olor que ese liquido despedía, cuando el liquido termino de salir, la enferme me limpio y lavo muy bien, dejándome completamente limpio, luego trajo una maquina que coloco detrás de mí, sentí tres fuertes piquete que me hicieron estremecer luego sentí una agradable sensación.

Aquella sensación me gusto, fue una sensación que cada vez se sentía mejor y mejor hasta llegar a un punto en que todo mi cuerpo se estremeció al sentir me mayor orgasmo sentido en mi vida hasta ese momento, sentí que toque la gloria misma al llegar al clímax, luego poco a poco me fui relajando y la sensación volvió a empezar hasta provocarme un segundo enorme orgasmo, fue tan intenso que perdí el sentido por unos segundos cuando regrese a la realidad ya la enfermera estaba retirando la máquina de detrás de mi cuerpo, apenas la escuche decir.

-“¡Listo resignación terminada!”

-¿QUÉ?

Casi grite detrás de mi mordaza, cuando la enfermera retiro todo detrás de mí, abrió una puerta y dejo pasar a un hombre que solo iba vestido con un slip (trusa) en la que se notaba que tenía una gran erección por debajo, era un hombre imponente de 1.90 metros de altura sino es que más, muy musculoso y velludo, el cual se despojo de su slip, para revelar una erección enorme de no menos de 27 cm bastante gruesa llena de venas con un glande tipo casco, quien se coloco detrás de mí.

Luche por zafarme, pensé que me iba a violar por el ano, pero para mi sorpresa, el coloco la punta de su enorme erección en otro agujero que note estaba a unos 5 cm de mi ano, mis ojos se abrieron grandes casi saliéndose de sus orbitas cuando sentí como ese enorme pene entraba en mi, hasta que sus avance era impedido por sus grandes huevos que se aplastaron contra mi pelvis, sentir como algo fue desgarrado en mi interior pero luego comencé a sentir una muy agradable sensación, lagrimas comenzaron a rodar por mis mejillas sin poder controlarlas.

Eran lagrimas de dolor, rabia, impotencia, pero sobre todo de placer, el hombre que comenzó a penetrarme lentamente pronto ya lo hacía a un gran ritmo jadeando y gimiendo en mi nuca, hasta que sentí como su gran pene comenzó a tener espasmos, lo que me indico que estaba por venirse, luche para evitar que lo hiciera en mi interior, pero mis forcejeos solo hicieron que él se viniera más rápido, lo que inundo el interior de mi recién formada y estrenada vagina de una enorme cantidad de ardiente como espeso semen que me hizo llegar a un potente orgasmos muy a mi pesar.


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Tres horas luego de mi primera cogida como mujer, fui liberada de la camilla por aquella enfermera quien me coloco de frente con un espejo de cuerpo entero, lo que reflejo fue un cuerpo de mujer sin ningún rastro masculino ya en él, me fue entregada una pequeña tanga que se me indico que me colocara la cual me quedo a la perfección llore al ver que delante del pequeño triangulo de tela ya no había ningún abultado bulto como antes.

Antes de salir del centro se me hizo un prueba de embarazo, que revelo que estaba embaraza de aquel enorme hombre, se me felicito y turno para que visitara a un médico para llevar el control de mi embarazo a partir de la sexta semana de gestación, apenas y recuerdo cómo es que llegue a casa, ahí estaba Lucy, en la puerta que al verme no me reconoció hasta que le dije quien era.

Por ella supe que habían pasado 15 días desde que la deje durmiendo en mi cama aquella mañana, ambos nos abrazamos y lloramos por horas, ella sigue siendo una visita recurrente en mi casa, aunque ya no tenemos más intimidad.

Lucy se caso con un apuesto y por supuesto viril hombre que la satisface sexualmente, mis hijos la llaman tía Lucy y ella los quiere como si fuesen sus hijos ya que ella no puede tener hijos propios, por lo que está pensando en adoptar a mi próximo hijo el octavo ya, cada uno de ellos de padre diferente puede incluso que su esposo me preñe y sea el padre de mi noveno hijo que aceptare después de todo ella se merece ser madre, y yo quiero solo quiero dejar de quedar embarazada pero no pudo dejar de tener sexo sobre todo anal pues me causa un enorme placer.

Desde que deje de ser hombre el sexo anal es aun mejor que el sexo vaginal aquella bolsa de liquido blanco hizo que mi ano y entrañas quedasen muy sensibles incluso el solo roce de la delgada tira de las tangas que uso me causan tremendo orgasmos mientras rozan mi ano al camina odio pero al mismo tiempo amo lo que me hicieron en el “Hospital de Feminización”.



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Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com