MUÑECA DEL MAL

El padre de Rudy era un reconocido antropólogo, el cual se pasaba la vida viajando por el mundo su madre era su ayudante y Rudy su único hijo, aquel caluroso verano su padre muy consciente que Rudy seguramente ya había empezado a masturbarse le había comprado un regalo especial, “una muñeca inflable”......

MUÑECA DEL MAL
El padre de Rudy era un reconocido antropólogo, el cual se pasaba la vida viajando por el mundo su madre era su ayudante y Rudy su único hijo, aquel caluroso verano su padre muy consciente que Rudy seguramente ya había empezado a masturbarse le había comprado un regalo especial, “una muñeca inflable”. Una “Dolly Sweet”, modelo que hacía mucho dejo de venderse había encontrado una nueva en una viaja tienda de antigüedades, bajo la advertencia del dueño que le dijo que la muñeca estaba maldita.


[ADOLESCENTE] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [PENECTOMIA] [NULIFICACIÓN]



Categoria: Adolescente      Autor: DarkSoul & HueHue




El padre de Rudy era un reconocido antropólogo, el cual se pasaba la vida viajando por el mundo su madre era su ayudante y Rudy su único hijo a veces los acompañaba a sus expediciones a sitios remotos del planeta, pero conforme fue creciendo sus ocupaciones escolares le empezaron a hacer difícil acompañar a sus padres por eso a la edad de 14 años dejo definitivamente de ir con ellos a sus expediciones pero ellos siempre le traían algún objeto extraño de sus viajes, aquel caluroso verano sus padres llegaron de viaje para pasar las vacaciones de verano en su hogar algo extraño pero ellos dijeron que necesitaban una vacaciones de tanto trabajar.

El último viaje de los padres de Rudy los había llevado por Asia en donde su padre muy consciente que Rudy seguramente ya había empezado a masturbarse como todo adolescente normal le había comprado un regalo especial, “una muñeca inflable”, pero no una muñeca cualquier sino el modelo “Dolly Sweet”, un modelo que hacía mucho dejo de venderse el cual su padre utilizo cuando era adolescente, había encontrado una nueva en una viaja tienda de antigüedades en china, bajo la advertencia del dueño que le dijo que la muñeca estaba maldita, poseída por el alma de una bruja.

Por supuesto que Rudy ya se masturbaba y varias veces al día, por lo que cuando su padre le hizo semejante regalo no lo podía creer, el con suma alegría se lo acepto pero pese a sus ganas de sentir su pene entrando y saliendo de aquel juguete sexual, no lo empezó a utilizar por sentirse apenado de que sus padres supieran que la usaba hasta que ellos partieron de nuevo en  septiembre a un nuevo viaje de exploración esta vez a Australia.

Ese viernes, primer fin de semana de clases Rudy corrió a casa, su abuela con la que vivía se iba a jugar cartas con sus amigas como de costumbre sin regresar a casa hasta las once de la noche, Rudy con premura subió a su habitación, tomo el paquete sin abrir que contenía la muñeca, lo reviso, con detenimiento al darle la vuelta al empaque se encontró con una nota, en ella escrita con letra del puño de su padre estaba un mensaje de su padre para él, no lo había visto antes por lo que se puso a leer la nota antes de abrir el paquete.

“Rudy, te dejo este regalo se que lo vas a dar buen uso, no abuses mucho, este modelo de muñeca me dio mucho placer en mi adolescencia como espero te lo de a ti, ¡Disfrútala!, a por cierto según el vendedor esta muñeca esta embrujada por el alma de una bruja, según me dijo el hombre que use esta muñeca irá perdiendo poco a poco su pene así como su testículos mientras la muñeca se va convirtiéndose de carne y hueso, ¡no es acaso algo magnifica la imaginación humana! Que te la pases muy bien con ella. Papá”.

Por supuesto Rudy como su papá no creían en semejantes cuentos, con prisa el adolescente abrió el empaque para sacar el contenido una masa plástica que sentía como si fuera piel de verdad, noto que entre sus piernas además de la apertura que esperaba estuviera ahí también tenía una apertura anal y algo de vello púbico eso en verdad lo hizo excitar no esperaba ese nivel de detalles en aquel objeto, Rudy con desesperación sintiendo su pene latir dentro de su ropa interior ya en erección busco la válvula de aire de la muñeca que pronto encontró, aspiro fuerte para llenar sus juveniles pulmones de aire.

Los labios de Rudy se apoderaron de la válvula cuando este soplo con todas sus fuerzas para comenzar a inflar aquella muñeca, al segundo fuerte soplido, Rudy sintió un estremecimiento como si algo extrajera algo de su cuerpo, por un segundo sintió que su corazón dejo de latir, todo su cuerpo se paralizo pero cuando el tercer fuerte soplido tuvo lugar aquella extraña sensación lo abandono aquello debió ser una señal de alerta pero Rudy estaba tan excitado con la idea de masturbarse con aquel objeto que no le prestó mucha atención a aquella extraña sensación, por lo que siguió inflando a la muñeca con entusiasmo.

Cuando Rudy termino de inflar la muñeca estaba sin aliento se senté en su cama, para descansar por un momento, mientras recuperaba el aliento aprovecho para despojarse de toda su ropa, quedando solamente en ropa interior, su piel era muy blanca, sin nada vello apenas unos pequeños mechones de vello se notaban en sus axilas, su vientre y pecho eran plano ya con vistos de marcarse su abdominales, por todo el deporte que practicaba en la escuela, su pene ya en erección era notorio debajo de su trusa (slip) de color blanco tradicional de lo duro que estaba.

Cuando por fin recupero el aliento, Rudy tomo a la ligera muñeca para observarla con detenimiento, dos grandes globos coronados por dos protuberancias en el centro simulaban ser sus senos coronados por dos puntiagudos pezones, su noca era un círculo perfecto bordeada por lo que simulaban ser carnosos labios de un color carmesí único, entre sus extendidas piernas rígidas y abiertas una rajita que era casi una copia fiel a una vagina vista muchas veces en revistas, Rudy alargo su mano para meter sus dedos en el agujero que había entre esos labios vaginales de plástico que se sentía como si fuera de verdad.

Rudy se le quedo viendo y tocando por unos segundos, para luego sin poder contener más su ganas, noto un pequeño sobre de lubricante el cual abrió ayudándose con los dientes, coloco el gelatinoso contenido dentro de lo que era la vagina de aquella muñeca, cuando acabo se bajo con desesperación su ropa interior, su pene sin circuncidar reboto algunas veces de arriba a abajo con violencia por lo rápido que se despojo de su ropa interior, se corrió su prepucio hacia atrás para liberar a su glande de color naranja, que ya chorreaba abundante liquido seminal.

-¡AAAAAHHHHH!, gimió Rudy, de placer al correr su prepucio.

Ya con su glande  al descubierto estaba listo para penetrar a aquella muñeca, la coloco boca arriba sobre la cama para luego él, recostarse sobre ella a modo de quedar en la posición del misionero, coloco la punta de su dura erección de 16 cm en la entrada de la vagina artificial y empujo su cadera hacia adelante, su pene resbalo por el interior de la vagina de plástico bien lubricada sin mayor problema el interior era acanalado con protuberancias suaves que le provocaron a Rudy gran placer.

-¡OOOOHHHHH!, exclamo a modo de gemido Rudy.

Al sentir como su pene era envuelto por aquella cavidad aquello que sentía en ese momento era superior a cualquier sensación de placer sentida con su mano al masturbarse, su erección se hundió por completo dentro de la muñeca, Rudy tuvo que apretar sus nalgas como sus piernas para no venirse en ese momento como un acto reflejo por el enorme placee que estaba sintiendo en ese momento, sus caderas se comenzaron a mover por si solas, con un vaivén que provocaba que su erección entrara y saliera de la muñeca.

-¡AAAAAHHHH! ¡OOOOGGG! “¡JAAAAAMM!”

Rudy gemía sonoramente como nunca antes lo había hecho, el pensó que si su abuela estuviera en la casa de seguro lo escucharía gemir de lo fuerte que eran su mugidos de placer en ese momento sus caderas se movían casi por si sola sintiendo como su pene le brindaba unas sublimes oleadas y oleadas de placer, que lo mantenían al borde del orgasmos, Rudy podía sentir como su semen se arremolinaba en la base de su pene listo para salir con fuerza de su pene que no dejaba de entrar y salir de la vagina artificial de aquella muñeca, que extrañamente sentía como si lo estuviera ordeñando.

De pronto sin poder resistir por más tiempo su pene exploto, un poderoso chorro del caliente como espesos semen de Rudy broto con tal fuerza de su pene que sintió como si su alma se le escapara por su pene, Rudy dio un largo y fuerte gruñido de placer, mientras llenaba la vagina artificial de su leche, fueron cuatro fuertes disparos que le hicieron sentir un poderoso orgasmo como nunca antes había sentido, quedo tendido sobre la muñeca bañado en sudor, jadeante con todo su cuerpo temblando pero muy contento por el placer experimentado.

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Aquello solo fue el inicio de asunto pues con su cálido semen Rudy había despertado al espíritu de la bruja encerrado en aquella muñeca por décadas, a la espera de una víctima que la regresara a la vida,  por los próximos días Rudy continuo usando a la muñeca penetrándola por todos sus agujeros en todas las posiciones posibles que se le ocurrían, por varias semanas aquello fue un idilio entre ellos dos grandioso hasta que una tarde a solas en casa al tomar un refrescante baño luego de tener sexo con la muñeca Rudy detecto algo extraño en su cuerpo.

Mientras su mano acariciaba su pene, con el agua lavando los restos de lubricante y semen que aun quedaban en él, Rudy noto que su prepucio al parecer era unos milímetros más corto que de costumbre, ya la punta de su glande en especial su ojo sobresalía de su prepucio, algo que en el pasado no era así, aquello lo preocupo por solo unos segundos hasta que recordó que estaba aun en crecimiento eso lo asocio a que su pene había crecido lo que lo lleno de alegría, para continuar con su baño sin prestar mayor atención a ese detalle.

Los meses pasaron desde aquello muy rápido, pronto los padres de Rudy estaban de regreso en casa para destejar el cumpleaños decimo quinto de su hijo que fue una grandiosa fiesta, cuando las vacaciones de primavera llegaron los padres de Rudy ya no estaban de nuevo en casa y su prepucio ya casi había desaparecido apenas y cubría una pequeña porción de su glande pero solo su pene estaba en completa flacidez, algo que por aquellos días para Rudy ya de 15 años era algo prácticamente imposible.

Durante aquellas vacaciones de primavera Rudy de las paso en grandes disfrutando con sus amigos pero siempre regresaba a casa para tener sexo con su muñeca era como una droga a la que no podía dejar de usar, Rudy por aquellos días comenzó a notar que la piel sintética de la muñeca cada vez se volvía más suave, más realista como si estuviera cobrando vida, aquella extraña sensación la asocio a que en verdad quería tener sexo con una mujer y a la historia que su padre le conto en su nota, creyó que todo era parte de su imaginación por lo que de nuevo desechos esas extrañas sensaciones de su mente.


Los mese siguieron pasando con prisa, sus padres iba y venían de sus viajes, un nuevo año escolar comenzó, para ese momento la muñeca cuyo cabello había crecido hasta su cintura ya era casi una mujer de verdad, ante el asombro de Rudy con dedos, definidos tanto en su pies como en manos, labios cerrados y carnosos ya no de forma circular, uno senos de lo mas apetitosos a los que les gustaba apretar así como chupar por largas horas, entre sus paraditas nalgas un ano cerrado había formado que lo enloquecía de pasión de solo verlo.


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En contra parte Rudy se había vuelto un adolescente muy atractivo con abdominales marcados lo mismo que su pecho, fuertes piernas con cara de niño aun, con casi 16 años, sin embargo su erección alguna vez de 16 cm se había reducido a tan solo13.5 en completa erección, ya sin nada de prepucio sobre él, era como si Rudy hubiese sido circuncidado al nacer, sus testículos también se habían reducido de tamaño era extraño cuando colgaban libres entre sus piernas por lo general para ese momento estaban permanentemente pegados a su pelvis.

Pero pese a todo Rudy no podía dejar de tener sexo con aquella muñeca aun inanimada hasta una noche, en la que mientras él la penetraba la muñeca parpadeo aquello sorprendió tanto a Rudy que se vino dentro de ella en un poderoso orgasmos que incluso la muñeca gimió al sentir su vagina ser llevada por el espeso semen del adolescente sobre ella, que no dejaba de jadear mientras su palpitante erección continuaba expulsando su lechita en su interior, cuando Rudy termino de venirse rápidamente saco su erección del interior de la vagina para notar que la muñeca ahora era una mujer de carne y hueso por completo.

Sin embargo pese a que tenia a una hermosa mujer sobre su cama ella no se podía mover aun, pese a que su abdomen se expandía y contraía con cada respiración, tampoco podía emitir ninguna palabra era como si estuviera paralizada por completo, por tres días casi sin descanso Rudy disfruto del cuerpo de aquella mujer como quiso hasta que una noche mientras dormía rendido de tanto sexo tenido con ella, durmiendo a su lado fue despertado, al ser sacudido por el hombro,  cuando despertó los ojos de Rudy se abrieron grandes al ver a aquella bella mujer de pie a un lado de su cama.

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Aquella mujer observaba al casi desnudo cuerpo de Rudy con sus penetrantes ojos azules, Rudy quiso levantarse pero ella no lo dejo lo acostó en la cama de nuevo ella se arrodilló a su costado, le bajó la manchada trusa de su semen para revelar su pene, al inicio aquella mujer demostró un poco de torpeza en sus caricias, ella sin que Rudy le dijese nada siguió masturbándolo de pronto ella se puso de pie para llegar con sus labios a los de Rudy, para empezar a besarlo, primero un beso tímido, primero los labios, poco a poco perdiendo ese pudor natural de mujer que se aventura con un adolescente, fue abriendo sus labios, para que sus lenguas se juntaran, el beso fue largo y apasionado.

Poco a poco Rudy fue descendiendo, por su cuello, le acariciaba la espalda, hasta que llego a su más que deliciosa vagina, llena de vellos, húmedos con un poderoso olor emanando de ellos, Rudy como varias otras veces se fue directamente a su vagina, se sumergió en ella como lo había hecho en incontables ocasiones cuando aun aquella mujer era una muñeca de plástico, torpe al inicio, un poco dubitativo pues aquella era una mujer de verdad ahora su primera mujer de verdad, el primer contacto fue lleno de nervios, empezó solo a besarle los labios sin saber muy bien qué hacer, ella se dio cuenta de su falta de experiencia por lo que ella misma abrió su vagina, para señalar en donde debía morder, donde debía lamer, donde debía besarla.

Rudy puso énfasis en su abultadito clítoris, el cual chupo, mordió y succiono hasta que aquella mujer llego a su primer orgasmo que luego fue recompensado con una chupada de campeonato por su parte a Rudy, el cual no dejo se gemir en todo el rato en que ella se lo chupo, de no haberse corrido tantas veces durante el día era seguro que al primer segundo de aquella mamada se hubiese venido ella se  lo metía y sacaba de la boca con maestría que solo una experimentada mujer podía hacer, lo hacía llegar al punto de eyacular, pero inmediatamente cambiaba de movimiento con su lengua que impedía que brotar la leche de Rudy cosa que ansiaba con ganas pues quería llenarle la boca de su semen.

Rudy no duro mucho más tiempo aunque lo deseaba, la verdad es que la eyaculación demoró en llegar, sin avisar, un chorro de leche caliente salió con fuerza y en tal cantidad que ella casi se ahoga, tuvo por necesidad que dejar caer algo de leche sobre la cama, después de recuperarse luego de tragarse casi todo el semen que quedaba en su boca, lamió el resto que había dejado caer, luego ella tomo el rostro del desconcertado Rudy para darle un beso, haciéndole probar el sabor de su propio semen.

El pene de Rudy pese a acabar de eyacular aun seguía en erección, ella se montó encima de él, que con un poco torpeza no atinaba como introducirla pese haberla metido en la vagina de la muñeca cientos de veces antes, ella agarrando su pene se lo insertó cosa que agradeció con una embiste que la hizo cerrar los ojos al tiempo que gimió de placer, sus movimientos acrecentaban la excitación de Rydy, sus movimientos circulares de cadera, esa succión que hacía cada vez que apretaba sus muslos, la imagen de verla luego en cuclillas frente a mí, cosa que me permitía ver el panorama claramente, hacía que la erección de Rudy creciera cada vez más, sentía su pene como si se estuviera derritiendo dentro de ella, pero que eso le estaba causando un gran placer. 
           
Luego de algunos minutos ella hizo cambiar a Rudy de posición ella se tendió sobre cama, boca arriba, abriendo las piernas como si de un cálido abrazo se tratara, Rudy se acostó sobre ella iniciando una penetración de lo más suave y placentera, primero con cariño, luego con pasión Rudy como lo vio en una película porno levanto sus piernas y las puso sobre sus hombros, lo que permitía una penetración más profunda pero a la vez placentera para ella,  que se movía de forma sensual buscando complacer a Rudy.

Al cabo de unos minutos de nuevo ella hizo que cambiaran de posición, esta vez se puso al borde de la cama, apoyada sobre sus brazos y piernas, posición que me permitió ver a Rudy su linda vagina, su amplio culito y sus deliciosas piernas Rudy con desesperación le abrió bien sus labios vaginales coloco la punta de su pene que para ese momento ya solo era de 10 cm pero en no se había dado cuenta para empujarlo de una sola vez, era el placer más grande que se podía sentir, pensó mientras la penetraba apretaba sus senos que colgaban de su cuerpo, la penetración fue cada vez más rápida lo que anunciaba una nueva eyaculación, los embistes hicieron que cayeran ambos pegados aún sobre la cama, la eyaculación vino acompañada no solo de espasmos, sino de un segundo orgasmo que hizo que la vagina de ella apretara deliciosamente el pene de Rudy aun dentro de ella.
           
Cuando Rudy saco su aun duro pene de aquella vagina, un hilo de semen se fue deslizando hacia fuera, ella con una mano recogió algunas gotas de la mezcla entre el semen y sus jugos, humedeció sus dedos y se le llevó a la boca repitiendo la experiencia de besarlo para esta vez hacerle sentir a Rudy sabor de sus fluidos mezclados; la sensación de placer y satisfacción inundaba el ambiente, Rudy estaba experimentando la relajación que se siente luego de un orgasmo ambos quedaron tumbados en la cama descansando, pero el pene de Rudy aun seguía duro aunque ya muy pequeño algo que él aun no notaba.

De pronto ella se tumbo boca abajo con su manos se abrió sus lindas y redondeadas nalgas mostrándole a Rudy el cerradito ano como invitándole a darle por ahí, sin perder tiempo Rudy se acostó sobre ella, se escupió su pene aunque no era necesario aun estaba bien lubricado de los jugos de ella, coloco su pene en erección sobre su ano, para empujar con fuerza; la penetración fue doblemente satisfactoria que en la vagina, el hueco era pequeño, estrecho, un poco seco pero se su pene estaba bien lubricado, fue cuestión de unos minutos en que llegó de nuevo la eyaculación, pues  el placer era por partida doble.

El chorro de semen no fue muy grande, dadas las dos eyaculaciones anteriores habían sido muy generosas, dejo que el último espasmo se produjera, que lo que le quedaba de pene redujera su tamaño casi hasta desaparecer, cuando Rudy lo retiro, ella de inmediato se dio la vuelta para tomar su pene y llevárselo a la boca, para comenzar a darle una insuperable mamada, que hizo gemir sonoramente a Rudy como nuca antes, en verdad el gozo que estaba sintiendo no tenía ningún comparación posible, de nuevo Rudy sintió que estaba por eyacular, pero en cuando el poco semen que salió de su casi desaparecido pene broto el sintió una punzada en el corazón y cayó sobre la cama agarrándose el pecho fuerte sin sentido.

********************

A la mañana siguiente Rudy se levanto sobresaltado, el cuarto y el mismo olían a sexo, estaba portando su trusita, al recordar lo vivido la noche anterior se le ilumino el rostro al sentirse todo un hombre, pero donde estaba ella, no estaba en la habitación, pensó que había bajado por algo de comer a la cocina, de seguro estaba hambriento como él lo estaba en ese momento, se puso de pie le urgía ir al baño pero Rudy casi se cae, algo no estaba bien no podía caminar con normalidad.

Agarrándose se las paredes o de donde podía llego al baño, se paro frente al escusado, se bajo su ropa interior como siempre lo hacía para apuntar su pene pero su mano no pudo encontrar nada, su mano se poso de plano sobre su entrepierna y fue entonces que Rudy abrió los ojos grandes cuando sintió que donde deberían estar sus genitales colgando ahora no había nada, solo sentía su vello púbico pero nada más, bajo la mirada para ver que en verdad su tacto no mentía ahí no había nada, era como si nunca hubiese habido nada ahí.

-¡No, no, no, no puede ser verdad!, ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

El desgarrador grito que dio hizo que su abuela subiera a toda prisa al baño de la parte superior de la casa para descubrir a su nieto de rodillas en el baño arrancándose sus vellos púbicos como un poseído en busca de su pene y huevos que ya no estaba ahí, su abuela, asustado por lo que vio, llamo a emergencias, Rudy tuvo que pasar dos semanas en un hospital en donde los médicos no se explicaban lo sucedido a sus genitales, luego fue pasado a un hospital siquiátrico en donde permaneció hasta los 17 años.


Rudy nunca pudo recuperarse del todo, no hay noche que no recuerde aquellos maravillosos momentos que vivió esa última noche como hombre al lado de  la “Muñeca del mal”.


Gracias a HueHue por la idea para esta Historia.



Autor: DarkSoul & HueHue       Mail: darksoulpgm@gmail.com

Sexo liberal con mi amigo Juan mientras su novia miraba

Hola chicos y chicas, hoy os quiero contar una historia de sexo liberal que me propusieron unos amigos. Como algunos ya saben me llamo María y no es la primera vez que escribo un relato aquí. Es la forma en que me siento liberada al compartir estas experiencias eróticas y sexuales, a la vez que me pongo algo cachonda imaginando o recordando mientras escribo, la verdad.

Bueno, el relato que quería contarles hoy es algo que me pasó hará un mes, cuando un sábado por la mañana Marta, la novia de mi amigo Juan, vino sola a mi casa para que les prestara la aspiradora. Ellos viven a unas 2 manzanas de mi casa, por lo que no me importaba prestarles de vez en cuando algo. Ya hacía unos años que nos conocíamos Juan y yo, y a Marta la conozco de hará unos 3 meses, que es lo que lleva saliendo con Juan.

Cuando Marta llegó a mi casa, todo era normal. La invité a pasar a la casa mientras iba a buscar la aspiradora al trastero. Al llegar de vuelta al salón con la aspiradora en la mano, encontré a Marta rara, la noté algo nerviosa. Era como si quisiera decirme algo, pero no sabía cómo,por lo que le pregunté si le pasaba algo. Marta, con una voz algo temblorosa asintió con la cabeza a mi pregunta tras lo que me respondió que no había venido solo a por la aspiradora, que eso era más bien una excusa para pedirme algo sin que Juan estuviese delante. Temblorosa y con voz tímida se acercó a mi cara y me dijo en voz baja, como asegurándose de que nadie se enterase, que me encontraba bastante atractiva. A la vez que me aclaraba que ella no era lesbiana ni le gustaban las chicas de forma sexual, pero que sabía apreciar cuándo una chica era bastante guapa y atractiva. Me contó que ella era muy abierta en el sexo y que estaba intentando hacer que Juan lo fuera también por lo que tenía una proposición para mi.

Yo me quedé callada, sin saber qué responder o decir a todo lo que me estaba contando.

He de reconocer que a mi sí me gustan las chicas, además de los chicos, y que Marta es muy atractiva, morena con ojos claros, una cintura pequeña y con unos pechos pequeños, pero un gran y firme trasero.

Tras unos segundos de silencio en los que ella quedó a la espera de cómo reaccionaba yo, le dije entre risas que estaba muy agradecida por el cumplido, que no solo ella era abierta en cuestiones de sexo. La tranquilicé contándole una experiencia que tuve una vez con un chico en la que pasó una cosa bastante graciosa y empezamos a reírnos. Roto el frío y el miedo a qué le respondería, se lanzó directa a preguntarme si me gustaba Juan físicamente. Con miedo a cómo le sentaría mi respuesta le dije que Juan no estaba nada mal, éramos amigos de hacía tiempo y lo veía solo como un amigo, pero físicamente es un tío guapo y atractivo. Ella sonrió y fue más directa al grano. Me dijo que no me preguntaba porque estuviese celosa, sino todo lo contrario. Ella quería montarse un trío con Juan y otra chica y no sabía dónde encontrar una chica de confianza con la que Juan abriese más su mente en el tema del sexo liberal.

La verdad es que nunca me había propuesto tener sexo con Juan, pero la idea de follar con Marta me ponía bastante cachonda y seguro que Juan tenía una buena polla. Recuerdo algún que otro verano entre amigos en la playa donde Juan solía marcar un buen paquete.

No me lo pensé mucho y le dije a Marta que estaría dispuesta a probar una experiencia así. Que si a Juan no le parecía mal la idea podríamos quedar los tres un día en casa de ellos para tomar algo y ver cómo transcurría la experiencia.

Cita para sexo liberal

No vi a Juan desde que quedé con Marta en visitarlos en su casa al martes siguiente. No sabía cómo reaccionaría al verme, pero iba dispuesta a pasarlo bien esa noche. Me preparé y me puse un conjunto sexy, uno que me gustaba especialmente. Rojo y ajustado, con un buen escote.

Al llegar a casa de Juan y Marta, me recibieron juntos en la puerta entre risas y bromas, contentos porque estuviese allí de visita. Tras invitarme a pasar y un par de besos de Juan, Marta me saludó con un solo beso pero en los labios, corto pero picante tras lo que me daba las gracias al oído por haber decidido compartir con ellos un momento así. Las dos nos dirigimos al salón mientras Juan en la cocina recogía unas copas con ginebra para los 3.

La verdad es que para ser la primera vez que hacía algo así me sentía muy cómoda, supongo que era porque a ambos los conocía ya bastante bien e incluso a Juan de hacía años.

Marta solo miraba mientras se masturbaba y gemía

Al entrar Juan al salón, nos ofreció las copas sentándose en el sofá junto a mí. Era un sofá de dos plazas, junto a un sillón de una sola plaza que tenían en el salón y donde se había sentado premeditadamente Marta. Cosa de la cual me daría cuenta después.

Empezamos a hablar bromeando sobre una situación así de sexo entre amigos, de porqué Marta le había propuesto algo así a Juan y de qué me parecía esa idea de sexo liberal.

A los pocos minutos, que ya estaban Juan y Marta echándome piropos por el vestido y por como reía, Marta se levantó dirigiéndose al interruptor de la luz, apagando la luz principal y dejando solo una luz tenue de fondo, a la vez que subía un poco el volumen de la música en el salón. Entonces decidí dar un paso yo, ya que Juan podía notarse en el fondo algo nervioso, y empecé a frotar mi mano sobre el muslo de Juan mientras éste me miraba a los ojos sonriendo.

Marta, mientras, volvía a su sillón y se acomodaba mirando cómo Juan se acercaba y me metía boca. Comenzamos a besarnos a la vez que él me empezaba a tocar a mi la entrepierna, suavemente subiendo su mano poco a poco hasta frotarla en mis bragas. Fue algo rápido, cuestión de pocos minutos cuando ya podía sentir mis bragas húmedas debido a mi gran excitación.

Dejé entonces de besar a Juan, separándome un poco de él mientras con las dos manos le iba desabrochando la correa y el pantalón. Pude ver entonces a Marta en el sillón con su vestido subido agarrando con una mano sus bragas a un lado, mientras con la otra mano se frotaba suavemente sus partes íntimas mientras nos miraba fijamente. Eso me puso aun más cachonda ya que no solo era una chica guapa, sino que tenía un coño bastante bonito y apetecible.

Entonces, Juan se levantó mientras yo seguía desabrochando los botones de su pantalón, quedando de pie junto a mí, con su paquete a la altura de mi cara. A la vez, me ayudaba a quitarle los pantalones y los calzoncillos bajándolos y dejando al descubierto su enorme polla flácida, aunque podía apreciarse cómo iba endureciéndose por segundos.

Con esa enorme polla junto a mi cara, vi a Marta, que seguía junto a nosotros en el sillón masturbándose, a lo que me dijo -”vamos, cómetela”- Cosa que no pude rechazar, y tras su consentimiento y el de Juan, que ya sabía que lo tenía ganado, empecé a acariciar esa enorme polla con mi mano derecha, mientras con la izquierda me empezaba a tocar yo misma mi húmedo coño.

Ya casi dura del todo la introduje en mi boca y empecé a chupársela como una auténtica viciosa. Era una polla a la que le tenía ganas desde hacía tiempo. Para mí, era como una fantasía cumplida.

Unos cuantos minutos chupándosela a Juan de todas las formas posibles, incluso le masturbaba con una mano mientras con la otra le acariciaba y le chupaba las pelotas, hasta que Juan no pudo aguantarse más. Me agarró fuertemente levantándome entre sus brazos, comiéndome toda la boca aún llena de saliva por la felación y tirándome con fuerza contra el respaldo del sofá, de espaldas a él y Marta, quien seguía sentada, con las piernas abiertas y frotándose fuertemente su coño y gimiendo de vez en cuando mientras veía cómo Juan empezaba a follarme en el sofá con su gran  y dura polla.

De espaldas a ambos, no podía dejar de gemir al notar la dura y grande polla de Juan follándome con ganas el coño, a la vez que pensaba en que Marta estaba ahí, mirando toda la escena y masturbándose a la vez. En cuestión de minutos noté cómo Juan dejó de meter su polla con esa fuerte intensidad del principio hasta que paró y me dijo que me tocaba a mí. Se sentó en el sofá, no sin antes comerle la boca unos segundos a su novia Marta, y seguidamente me subí sobre él. Nunca olvidaré la cara de viciosa que tenía Marta en ese momento, como si quisiera follarnos a los dos, pero solamente se limitaba a ver y a meterse hasta tres dedos en su coño a la vez que con la otra mano frotaba su clítoris.

Subida sobre Juan, empecé a mover mi cintura, algo que se me da bastante bien, dando giros y haciendo la presión adecuada según veía en la cara de Juan cuando más le gustaba. Al poco tiempo de estar encima de Juan, mientras este me comía las tetas y yo movía mi cintura con fuerza, noté cómo Marta, desde atrás, me daba un fuerte cachetazo en el trasero, diciéndome que le diese bien fuerte, que quería verlo correrse “en ese coño”.

Se refería a mi coño, claro está, y sin pensármelo demasiado empecé a hacer más presión sobre la polla de Juan, girando la cadera y agarrándome las tetas para acercárselas a la boca… entonces, Juan no pudo más y se corrió. Pude notar cómo eyaculaba dentro de mi coño, sin condón, ya que yo utilizo la píldora normalmente y no era un problema el no usar protección ya que eramos amigos y nos conocíamos.

Al mismo tiempo que recibía la leche de Juan en mi coño, giré la cabeza buscando a Marta, la cual estaba teniendo un orgasmo mientras se masturbaba viéndonos. Entre la gran polla de Juan explotando dentro de mi vagina, y la imagen de Marta gimiendo y eyaculando en un gran orgasmo, no recuerdo haber estado nunca más excitada. Seguí moviendo fuertemente mi cintura mientras aún Juan tenía su polla bien dura hasta que llegué a correrme yo también. Fue la corrida más fuerte que he tenido en mi vida.

Los tres quedamos allí agotados y, entre risas, comentábamos lo bueno que había sido.

Tras recoger un la ropa y beber un poco más de la copa decidí dejarlos solos en su casa, por lo que me marché tras despedirme de ambos con un beso en la cara. Había sido una buena noche, aunque no puedo decir que lo fue para el sofá. El pobre sofá terminó manchado entre las corridas y el sudor, seguramente tendrán que cambiarlo, pero fijo que les mereció la pena, al menos a mí sí. jijiji. Una experiencia de sexo liberal más que sumar a las que ya tengo vividas. ¡Y las que me quedan!

Besitos, :)

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Asia y su fetiche con el semen



No es un secreto que el porno asiático es diferente al resto. Hay muchos temas recurrentes en el porno en este continente. Un ejemplo es el sexo en público, siendo el interior de un autobús lleno de gente un escenario muy repetido. También les gusta el "magreo": bellas asiáticas siendo molestadas por uno o varios hombres tocándolas y acosándolas, muchas veces siendo en lugares cerrados o con mucha gente como autobuses o ascensores. Por otra parte están los disfraces o uniformes. Muy típico es el de enfermera y el más común el de colegiala. Además, también es sabido que les va mucho el tema de monstruos con tentáculos aprovechándose de las mujeres, y otras cosas por el estilo. Y todo esto sin mencionar el manga erótico, llamado hentai.




Sin embargo, yo creo que hay un fetiche que destaca por encima de los demás: la obsesión con el semen. Corridas en la cara, en las manos, en la boca, en las tetas, en las piernas, por todo el cuerpo, tragando, escupiendo, bukkakes, o cosas más raras como corridas en el pelo, en las gafas, en los ojos, en la comida... Asia está en cabeza con este fetiche, aunque principalmente es Japón.




El factor común en la mayoría de las escenas de porno asiático es el semen. Les encanta ver a las asiáticas cubiertas de corrida o tragando grandes cantidades de esperma.




Como expliqué en mi artículo sobre el bukkake, ésta práctica tiene su origen en japón. Empezó como un castigo para las mujeres que habían sido infieles. Ahora es una práctica que no se considera castigo y se realiza tanto en el porno como fuera de él.




En otro artículo hablé sobre Uta Kohaku, una actriz porno japonesa que con 20 años animó a sus seguidores de Twitter a enviarle su propio semen embotellado para que formara parte de su película Semen Collection 2 y llegó a recibir centenares de botellas.




Existen muchas páginas web porno asiáticas, algunas de ellas muy conocidas. Algunas de ellas son AllJapanesePass, BukkakeNow, Idols69, WeirdJapan, PublicSexJapan, etc.




Hay una serie de vídeos curiosos que son algo así como "bukkakes alternativos". En ellos aparece una presentadora de noticias o reportera hablando. Unos hombres van entrando en escena y se la follan y se corren sobre ella mientras ella intenta seguir con su trabajo. Os pongo un vídeo de ejemplo, con la famosa actriz japonesa Maria Ozawa:





Algunas de las estrellas porno asiáticas más conocidas son estas:

                                         Tia Tanaka (Indonesia)                                           Saori Hara (Japón)

                                         Charmane Star (Filipinas)                                   Kaylani Lei (Singapur)

                                            Maria Ozawa (Japón)                                           Shay Jordan (Filipinas)

Kobe Tai
                                            Kobe Tai (Taiwán)                                                      Marica Hase (Japón)

Sin embargo, las actrices porno asiáticas más famosas han nacido en otro sitio pero tienen ascendencia asiática. Algunas de ellas son:

                                              Katsuni (Francia)                                                     Jayna Oso (EEUU)

                                           Tera Patrick (EEUU)                                             Asa Akira (EEUU)

                                          Annie Cruz (EEUU)                                         Roxy Jezel (Reino Unido)

                                         London Keyes (EEUU)                                      Jessica Bangkok (EEUU)

Navegando por Internet se pueden encontrar un montón de perversiones distintas llevadas a cabo por los asiáticos, a cada cual más sorprendente. Nunca dejarán de sorprendernos.


EN LA SILLA PARA EL CORTE

Con 24 años me había convertido en un hombre de lo más atractivo, Luego de la caída de la antigua civilización las naciones desaparecieron y emergieron reinos por todo el mundo, que retrocedió a una edad media, sin tecnología, o armas de fuego, en ese mundo, naci esclavo o por lo menos eso me dijeron a mis padres no los conocí......

EN LA SILLA PARA EL CORTE
Con 24 años me había convertido en un hombre de lo más atractivo, Luego de la caída de la antigua civilización las naciones desaparecieron y emergieron reinos por todo el mundo, que retrocedió a una edad media, sin tecnología, o armas de fuego, en ese mundo, nací esclavo o por lo menos eso me dijeron a mis padres no los conocí. En el reino en donde vivía las mujeres mandaban con mano dura, el enamorarme de una de las princesas serie mi sentencia para perder mis amados huevos.


[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [FEMDOM] [ESCLAVITUD]



Categoria: Hetero      Autor: DarkSoul




Con 24 años me había convertido en un hombre de lo más atractivo, Luego de la caída de la antigua civilización las naciones desaparecieron y emergieron reinos por todo el mundo, que retrocedió a una edad media, sin tecnología, o armas de fuego, en ese mundo, naci esclavo o por lo menos eso me dijeron a mis padres no los conocí, según la mujer que me crio de pequeño, mi padre fue convertido en eunuco luego de embarazar a mi madre para luego ser vendido a quien sabe quien, mi madre luego de tenerme fue vendido a un burdel lejos de la capital por mi parte yo quede ahí en ese horrible castillo en el que las leyes de las mujeres mandaban sobre todo el de la reina Zara que maneja el reino con puño de hierro en especial con los hombres.

Todo aquello empezó varios años antes de que naciera, cuando la Reina Dana estaba en el poder ella estaba muy enamorada de su esposo, pero él deseaba más poder, no solo ser el consorte de la reina, por lo que planeo un complot en su contra pero las cosas no salieron tan bien como estaban planeadas, una larga y sangrienta guerra civil se desato al final la Reina Dana gano como castigo su esposo fue castrado en público para luego ser convertido en esclavo, desde ese momento los hombres en el reino perdieron sus derechos y las mujeres asumieron el poder e n todo los sentidos.

Dado todo el trabajo físico que debía hacer todo los días, mi cuerpo se desarrollo muy bien, algo que para mi pesar no dejo de ser notado por la reina la cual a los 20 años me hizo ingresar a su harem de hombres, nuestro único trabajo que debíamos hacer era siempre estar bellos y deseoso de tener sexo con la reina Zara o quien nos ordenara tenerlo, la reina era una mujer de 50 años con varias hijas muy hermosas sobre todo la princesa Tara, quien era la primera en la sucesión.

Tara era tan bella como cruel  con 26 años era una rubia muy bello, pero pese a que era muy bella de la que me enamore desde que la vi por primera vez fue de su hermana pequeña de tan solo 19 años Yara, ella creo también se fijo en mi, las cosas comenzaron a tomar forma, a los pocos meses en que nos veíamos en secreto en rincones solitarios del enorme castillo, Yara cada vez me gustaba más, ambos nos besábamos con tal pasión como si quisiéramos comernos nuestras almas mutuamente.

Una noche fue ella la que apareció en mis aposentos ya muy noche mientras dormía sus suaves manos acariciando mi dorso desnudo me despertaron, encendí una lamparita de aceite pera ver su radiante rostro, de inmediato comencé a besarla; nuestras lenguas se cruzaron y era tanta nuestra pasión que nuestros dientes se golpearon dándonos un poco de dolor al cual no le dimos importancia,  comencé a sacarle la poca ropa llevaba puesta, todo esto sin dejar de besarnos. Ella quedó con el torso desnudo, yo la aparte por un segundo de mí y comencé a contemplarla, tenía un cuerpito perfecto, una caderita extremadamente estrecha, parecía frágil; su piel era tersa por su juventud           

Tome el bonito seno izquierdo de Yara y lo introducía en mi boca para comenzar a succionarlo como lo hace un bebe cuando está mamando, también le di pequeños mordiscos. En ese momento ella,  echo su cabeza hacia atrás soltando un largo pero casi inaudible gemido de placer.         

- ¡¡Mmmmm!! Al tiempo que yo la abrazaba para que no cayera al piso.  

La atraje la cama, instintivamente ella intentó acostarse y yo lo evite jalándola hacía mí. Le desprendí pequeña falda que cayó al suelo, dejando su ropa interior al suelo apenas un pequeño trozo de lino al descubierto; con un rápido y salvaje movimiento la di vuelta quedando de espaldas a mí,  su culito quedo expuesto a mi por completo, y eso me calentó; lentamente la fui bajando su prenda intima hasta quitársela. En ese momento ella se dio vuelta y comenzó desenfrenadamente a quitarme mi taparrabos me desprendía el cinto que lo sujetaba a mi cadera.

Ella me lo bajo hasta el piso, de un tirón Yara por unos segundos quedo mirando mi cuerpo como extasiada, de inmediato comenzó a besarme mientras su mano derecha entraba en contacto por primera vez en la noche con mi pene ya en erección, al tiempo que besaba mi pecho para luego bajar a mi ombligo. Antes de que siguiese bajando la levanté para acostarla en la cama, pero sin permitir que se acostara. Tome uno de los cojines y lo puse a los pies de la cama sobre el piso.  

Ella sumisamente se arrodillo sobre el cojín al tiempo que ponía su mano izquierda sobre la cama, y con el brazo derecho se recogía su larga cabellera rubia; le mire su redondo y hermoso culito juvenil y pude divisar la raja de su vagina hinchada de la tremenda excitación que tenía; me puse por detrás de Yara también de rodillas, con mi mano izquierda la hice reclinar hacía adelante dejando su rostro sobre la cama. Esa posición me permitió poder divisar la rajita de su vagina completamente mojada, comencé besándole la espalda lentamente, pasando la lengua por sus cervicales; Yara se sacudió con un escalofrío al tiempo que comenzaba a gemir, seguí bajando con mi lengua hasta sus nalgas; le di un pequeño mordisco a una de ellas.    

- ¡¡Áaaahhh... si!! - gimió Yara.   

Baje más aún con mi boca hasta llegar a su vagina; hice que se abriese bien de piernas y comencé a explorar profusamente su sexo lleno de vellos dorados. Yara jadeaba de placer, seguí bajando con mi lengua por su vagina, e inmediatamente sentí sus sabrosos jugos en mi boca, con dos dedos de mi mano derecha fui abriendo sus labios vaginales haciendo que se retorciese toda, metí mi lengua hasta el fondo, al tiempo que comencé con mi boca a succionar su clítoris y con suave cuidado se lo mordisqueaba.

- ¡Por favor sigue... sigue! ¡No te detengas! Exclamo Yara.  

Tomé mi pene y la coloque sobre la entrada de su aún estrecha vagina; apenas roce con la punta del glande sus labios vaginales lo saque hacía atrás; hice la misma operación al menos tres veces más y cuando vi que Yara estaba totalmente excitada se la clave hasta el fondo de manera imprevista.       

- ¡Áaaahhhh! - grito de forma para luego apagar su grito.     
- ¿Te dolió? - Pregunte sabiendo que era su primera vez que tenía un pene dentro.        
- ¡Sí! - contesto entre resoplidos 
- ¿Quieres que la saque? - le pregunté al tiempo que ella se mordía los labios y se agarraba fuertemente con sus manos de la colcha de la cama. 

- ¡No! - me dijo entre jadeos de dolor.   

La penetre hasta el fondo, la había puesto en la posición llamada “Unión del Antílope” lo que también tenía ventajas para ella; Al comienzo Yara tenía las piernas bien abiertas lo que permitió que mi erección entrase con facilidad; enseguida le dije que las cerrase lo que hizo que mi pene quedase apretado dentro de ella, su vagina tenía mi pene bien sujeta, apenas podía entrar y salir. Eso hacía que ambos gozáramos como nunca antes.  

- ¿Te gusta nena? - 
- Si, mucho, ¡dame más amor!      .

Al cabo de unos minutos la vagina de Yara se había acostumbrado a mí erección y ya no le dolía sino que le daba placer, comenzó a jadear más y más, ella comenzó a dar estertores espasmódicos al tiempo que gemía de placer, al tiempo que sentía entrar y salir mi duro miembro viril de su sexo recién desvirgado,  tuve que taparle la boca porque si no hubiese despertado a todos en el palacio, algo ninguno de los dos deseábamos. Ella estaba tan extasiada que me mordió la palma de la mano lo que me provoco dolor pero retire mi mano de su boca.

- ¡¡Áaaahhhhh...!! –

Volvió a gemir Yara al tiempo que sentí como mi pene sentía el calorcito de sus dulces jugos empaparla, rápidamente saqué mi pene de su interior, me agache e introduje mi lengua en su vagina, no podía desaprovechar de tomar esos jóvenes, fuertes y sabrosos juguitos de Yara que se seguía sacudiendo a causa de su orgasmo, Al cabo de unos segundos me incorpore y con sus juguitos en mi boca me incorpore para besar a Yara; introduje mi lengua en su boca pasándole sus propios jugos. 
- ¡¡Mmmmm!! - ¡Que rico! Dijo con inocencia.           
- Si – Muy rico, exclame.  

Ella se dio media vuelta al tiempo que yo me paraba, siguió de rodillas sobre la cama cuando tomo mi pene que estaba morada de tan excitado que estaba, a punto de explotar, Yara le dio un tímido beso primero lo que me hizo dar una pequeña convulsión de placer; ella se dio cuenta de esto y lo repitió por tres veces seguidas, ya no aguantaba, por lo que le dije.       

- “¡Ya chúpamela!”

Ella obedeció de inmediato y se la introdujo en su boca cerrando sus lindos ojos. Yo sentía como la chupaba y pasaba su lengüita por mi glande, no era la primera vez que me dada una mamada pero creo que esa fue la mejor hasta ese momento, Yara abrió sus hermosos y tiernos ojitos,  mirándome a los ojos siguió su labor; saco mi durísimo pene de su boca para pasar su lengua por mi glande al tiempo que me masturbaba con una de sus delicadas manos. Cuando sentí que estaba por acabar hice que Patricia se la metiese en la boca y me vine con fuerza dentro de ella.        

- ¡Áaaahhhhh...! – Gemí guturalmente al tiempo que abría mis ojos y miraba como la boca de Yara estaba llena de mi blanca, espesa y grumosa leche de macho.          

Yara jugó con mi semen por unos segundos en su boca aún con mi pene dentro de ella y se la trago;  de inmediato chupo por un instante mi pene que comenzó a perder su firmeza se la saco reluciente de su boca, casi de inmediato comencé a besarla mi pene inmediato quedo duro de nuevo, vi como a Yara le comenzaron a quedar sus pezones duritos signo inequívoco de que estaba excitada también; puse un par de dedos en su sexo que aun seguía bien lubricada, la tome por la cintura ,mientras seguíamos besándonos con terrible pasión de nuevo.        

Seguí masajeándole la vagina al tiempo que mi mano izquierda se dirigía hacia su ano, tras comprobar que no estaba casi lubricado cambie de mano; puse la izquierda en su vagina al tiempo que llevaba la derecha impregnada de sus jugos hacia su ano, Yara comenzó a gemir de nuevo, mi mano derecha se abrió paso a través de sus nalguitas llegando a la entrada del pequeñito hoyito, primero le metí lentamente un dedo completamente lubricado por sus jugos, Instintivamente ella se echo hacía mí.  

- ¡Sssshhhh! ¡Tranquila! - le dije –

Mientras continuaba chupándole los senos y con mi mano izquierda la seguía masturbando, ella levanto con su mano derecha mi cabeza y con su redondita boquita busco la mía y con pasión metió su lengua hasta mi garganta, acto seguido saque mis dedos de su vagina y nos separamos por un instante; para luego, abrir con cuidado sus nalgas con mi mano izquierda para comenzar a chupar su ano para excitarla aún más Yara se mordía su labio inferior con los dientes con los ojos cerrados, de inmediato comencé a llenar su anito de abundante saliva hasta dejarlo completamente lubricado.

Con sumo cuidado le abrí las nalgas de nuevo a Yara e introduje lentamente mi glande en su agujerito, ella al sentirlo Instintivamente se echo hacía adelante, luego de varios intentos logre meterle la punta de mi pene en su estrecho ano, lleve mi mano izquierda hacía su vagina que estaba completamente mojada para clavarle dos dedos en ella, comencé a masturbarla; Yara gozaba con los dientes apretados, cuando lo creí que estaba lista metí un poquito más adentro mi glande.           

- ¡Áaaahhhh! - exclamó apenas Yara.    
- ¿Te dolio? - le pregunte. 
- Un poco, pero sigue - me respondió.   

Continué masturbándola dejando mi pene quieto en donde estaba, espere hasta que Yara estuvo totalmente excitada con su ano dilatado liberando un poco mi erección, en ese momento se la introduje otro poco, mientras seguía con mi mano izquierda masturbándola, pero ahora con la derecha le acariciaba y pellizcaba sus senos haciendo que gozara como nunca.     

- ¡Siiii! ¡Sigue asiiiii! - dijo ella entre jadeos.  

En ese momento aproveche y le inserte mi pene hasta el fondo, el cuerpo de Yara se tenso con síntomas claros de dolor, en ese momento yo comencé a sacar lentamente mi pene de su interior al tiempo que tomaba a Yara de su estrecha cintura para mantenerla cerca de mí, comencé lentamente a meterla hasta la mitad y casi sacársela toda, cuando vi que realmente se había relajado comencé a darle más profundidad a mis penetraciones ella gemía para ese momento de puro placer.  

Yara no tardo de nuevo en alcanzar un fuerte orgasmo justo cuando ya no daba más por lo que también me vine junto a ella, mi pene comenzó a temblar al tiempo que una gran cantidad de caliente semen inundo las paredes interiores de su culito; nuestros cuerpos quedaron unidos por varios minutos sobre la cama, luego de un par de minutos saque mi pene de su hoyito que había quedado completamente dilatado, cuando Yara se incorporó de su culito cayo mi lechita mezclada con algo de sangre a la cama, ambos nos quedamos dormidos abrazados con mi pene entre sus nalgas.

Aquellas sesiones de sexo se repitieron por incontables noches sin pensar en las consecuencias que nuestras acciones nos podrían acarrear, a ambos, fue así que Yara al cabo de tres meses de tener apasionado encuentros sexuales me dijo que estaba segura que estaba embarazada pues no había sangrado en dos ocasiones, me asuste, pero sabía que debía hacer algo, planeamos nuestro escape de aquel castillo para poder vivir nuestras vidas en libertad, amándonos sin restricciones, viviendo nuestro amor, nuestra pasión y cuerpo juveniles sin que nadie nos lo impidiera.   

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Nuestro escape no resulto precisamente como estaba planeado pues fuimos descubiertos por uno de los guardias que al pensar que éramos ladrones que salían del palacio luego de robar dio la alarma, pese a nuestros esfuerzos pronto fuimos capturados no muy lejos de palacio para ser llevados de nuevo de vuelta, luego de mucho llanto Yara le tuvo que confesar a su madre la Reina que estaba embarazada y que yo era el padre del hijo que esperaba, su madre se enfureció, casi manda ejecutarme pero se contuvo, en lugar de matarme ordeno al sumo sacerdote que prepararan todo porque habría una boda real en tres semanas.

Yara fue separada de mi, llevada a una habitación en donde no saldría hasta el día de la boda, en cuanto a mi fue llevado a una celda de la cual fui sacado dos días después   para ser llevado a un amplio patio rodeado de muros burdos en el que nunca antes había estado, en el centro de este patio una  silla de forma extraña estaba colocada, aquella silla era de metal con secciones articuladas del pequeño asiento que sobresalía de una de las articulaciones un gran pene de metal reluciente sobresalía, los guardias me desnudaron por completo y obligaron a mi ano virgen a quedar sobre aquel miembro de metal.

Una vez en posición dejaron caer mi cuerpo, la gravedad hizo el resto del trabajo, el pene de metal me penetro de un solo golpe haciéndome sentir el mayor dolor de mi vida hasta ese momento, mis manos fueron aseguradas por las muñecas por detrás de mi cabeza a un tubo delgado de metal pero muy fuerte, seguramente de algo que antes llamaban acero, este tuvo se extendía sobre mi cuerpo a modo de herradura mis tobillos también fueron asegurados a este aro de metal.

Por lo que mi pene u huevos quedaron totalmente expuestos, una vez hecho aquellos los guardias con una malévola sonrisa en sus rostros se marcharon para dejarme solo en aquel patio, creí en un principio que me dejarían morir ahí, al ser achicharrado por los inclementes rayos del sol pero esa idea pronto salió de mi cabeza cuando Tara la hermosa pero perversa hija mayor de la reina entro en el patio, casi completamente desnuda, dejándome disfrutar de su bellos senos, pezones y cuerpo en general con su corte cabello corto que la hacía lucir mucho más atractiva.

Ella con una sonrisa en verdad malévola se acerco a donde estaba se inclino un poco para comenzar a acariciar mi pene que pronto alcanzo una tremenda erección, Tara lo vio por unos segundos viendo como gruesas gotas de liquido transparente brotaban de la punta de mi glande en ese momento ella soltó mi pene y mientras acariciaba mi marcado abdomen dijo:

-“¡Vaya, no está nada mal, mi hermanita si tiene buen gusto después de todo!”

Rio sarcásticamente mientras acariciaba mis testículos, luego se marcho para regresar con una herramienta que nunca había visto en mi vida, cuando la acciono la herramienta se abrió revelando una liga de color verde que se extendió quedando de una forma geométrica grande, ella con malicia en su rostro acerco la herramienta a mis huevos.

Uno a uno Tara paso mis testículos por en medio de la extendida liga, cuando mis dos testículos colgaba por el centro de la liga, ella tomo mi escroto, la fuente de mi virilidad, para estirarlo con fuerza hacia abajo lo que me produjo mucho dolor intente no gritar pero me fue imposible un gran grito de dolor broto de mi, con todas mi fuerzas, sin poder contenerlo.

-“AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH”.

Pero aquello solo fue el principio de mi agonía pues casi de inmediato sentí una gran punzaba de dolor proveniente de la base de mi escroto, Tara al quitar el seguro de la herramienta hizo que la liga se cerrara de golpe sobre el cuello de mi escroto, ligándolo, como si de un torniquete se tratase de forma súbita, provocando en mi una enorme sensación de dolor como nada de lo que hubiese sentido hasta ese momento, era un dolor pulsante como si alguien me clavara una enorme espina directamente en mi escroto provocando en mi, un indescriptible dolor agónico.

-“AAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH”. Grite de nuevo.  

Ella solo rio al ver como mi cuerpo se sacudía de dolor, mientras me seguía masturbando, mi pene no tardo en comenzar a latir con fuerza pues el pene de metal bien clavado en mi culo presionaba sin saberlo en ese momento algo que según me dijeron se llama próstata que es un órgano que todos los hombres, situado en la base de nuestros penes internamente en el cuerpo que controla nuestras funciones fisiológicas y sexuales que al ser estimulado por vía anal causa como resultado el reflejo de la eyaculación en la mayoría de los casos, como lo fue en el mío.

Un gran chorro de mi espesa leche seguido de un gran chorro de transparente liquido broto de la punta de mi duro pene, tan duro como nunca antes sentido parecía que iba a estallar en cualquier momento de lo tensa que estaba mi piel, aquello fue una mezcla de dolor y placer que hizo vibrar todo mi cuerpo, luego de aquello Tara tomo el semen que resbalaba por mi marcado abdomen que estaba agitado aun sintiendo lo efecto de mi orgasmo, para llevar su dedo impregnado de mi leche a mi boca para hacerme probar mi semen maliciosamente.

Luego de eso Tara se marcho dejándome ahí por espacio de varias horas no sé cuantas fueron pero en todo ese tiempo mi pene no perdió su dureza, dejando escapar liquido transparente de la punta de manera constante cuando Tara regreso traía con ella un cuchillo curvo muy afilado, ella tomo mi escroto con sus delicados dedos apenas para acariciar mis huevos pero tan solo eso basto para que sintiera un desgarrador dolor pues mis huevos ya muertos dentro de mi escroto por la falta de sangre fresca en ellos se habían hinchado horriblemente.

-“AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGGGGHHHHHH”.

Un nuevo grito de dolor broto de mi sin poderlo contener, en ese momento Tara clavo la punta del cuchillo curvo que portaba para abrir mi escroto justo por la mitad por completo dejando a mis dos testículos muertos colgar fuera de mi escroto ella tomo mis testículos con una mano mientras mi cuerpo se sacudía de dolor, estaba gritando sin poder evitarlo, ella tomo el cuchillo para con un corte rápido, cortarlos, convirtiéndome en menos de un segundo en un eunuco para el resto de mi vida, no conforme con aquello Tara también corto la piel destrozada que alguna vez fue la que contuvo a is testículos.

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Para cuando se llevo a cabo la boda con Yara ya mi estaba muy recuperado de mi castración, pero también mi pene había ya casi no podía tener erecciones, por supuesto ya no alcanzaba a tener la dureza de antaño cuando tenía una erección, nuestra noche de bodas Yara descubrió lo que me habían hecho, esa fue la última vez que tuvimos sexo, algunos meses más tarde nació nuestra hija, sentí una gran alegría cuando vi su entrepierna y no ver un pene como testículos sobresaliendo de ella, desde entonces solo vivo para proteger a Yara y mi hija, la Reina nos dejo ir a vivir a un castillo provincial del reino.

Yara tiene sexo con otros hombre, lo sé ella lo hace abiertamente pero no me importa, se que ellos le  dan el placer que yo por mi condición de eunuco no puedo darle, sin embargo no hay noche no pase que ella regrese a nuestro lecho matrimonial sin que me agarre mi pene para masturbarme por algunos minutos, buscando inútilmente que mi pene ya encogido tenga una erección por mínima que esta sea, se que ella desea ser penetrada por mi muerto pene aunque sea una última vez, pero sé que eso es imposible, aunque parece que ella no se resigna mi realidad que nunca cambiara mientras viva.

Nuestra hija ha crecido hasta convertirse en una hermosa adolescente su cuerpo es bello y atrae las miradas de cuanto hombre se cruza en su camino, se que pronto alguno de ellos será el afortunado que posea su cuerpo, para hacerla sentir enorme placer tanto como el que yo alguna vez le brinde a su madre antes de que me castraran por su cruel hermana aquella tarde antes de nuestra boda, “En la Silla para el Corte”. 

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Imagen que inspiro esta Historia.



Autor: DarkSoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

ESPADA DE DAMOCLES

José era un rudo y viril hombre, con un grandioso cuerpo, todo musculoso era un reconocido miembro de la mafia local pero las cosas no iban muy bien su banda alguna vez poderosa y reina del crimen organizado de la gran ciudad estaba en decadencia un nuevo poder de facto estaba emergiendo, un poder que José como sus asociados no habían podido controlar cuando tuvieron la oportunidad......

ESPADA DE DAMOCLES
José era un rudo y viril hombre, con un grandioso cuerpo, todo musculoso era un reconocido miembro de la mafia local pero las cosas no iban muy bien su banda alguna vez poderosa y reina del crimen organizado de la gran ciudad estaba en decadencia un nuevo poder de facto estaba emergiendo, un poder que José como sus asociados no habían podido controlar cuando tuvieron la oportunidad. José pagara un alto precio al no poder prever que sus rivales lo podrían tocar.


[GAY] [PENECTOMIA] [FANTASÍA] [PENE] [HUMILLACIÓN] [TORTURA]



Categoria: Gay      Autor: DarkSoul




José era un rudo y viril hombre, con un grandioso cuerpo, todo musculoso era un reconocido miembro de la mafia local pero las cosas no iban muy bien su banda alguna vez poderosa y reina del crimen organizado de la gran ciudad estaba en decadencia un nuevo poder de facto estaba emergiendo, un poder que José como sus asociados no habían podido controlar cuando tuvieron la oportunidad ahora era demasiado tarde para hacerlo, sin embargo José había logrado permanecer al margen de la guerra brutal desatada en la ciudad por el control de la misma, pero estaba por cambiar en breve.

Esa noche José salió de unos de sus bares, acompañado de su escolta de 10 hombres, subieron a sus autos para dirigirse a casa, en el camino debían pasar por una zona aislada fue ahí en donde la caravana compuesta por tres autos fue emboscada, los disparos llovieron por todas partes, los ocupantes del auto al frente fueron abatidos casi de inmediato sin darles oportunidad de defenderse, el resto de la escolta de José, fue abatida uno a uno hasta que solo quedo él con vida, estaba por darse un tiro en la cabeza.

No deseaba caer en manos de sus enemigos para sufrir una muerte agónica, al ser torturado por ellos, cuando un dardo tranquilizante impacto en su cuello haciendo que perdiera el conocimiento prácticamente de inmediato, los asaltantes tomaron los cuerpo muertos de la escolta de José los metieron a una camioneta para luego limpiar la escena, a José se lo llevaron a uno de sus escondites en donde le tenían preparado una noche de mucha diversión por lo menos para ellos, porque para José sería una noche terror que nunca olvidaría eso si es que lograba llegar con vida hasta el próximo amanecer.

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José despertó para comenzar su peor pesadilla estaba desnudo boca abajo inclinado sobre lo que parecía ser un viejo escritorio de metal en ese momento José sintió que alguien se acercaba por detrás, aquellos hombres porque eran varios se le quedaron viendo sus fuertes y redondeadas nalgas, se quedó paralizado sin saber cómo reaccionar, y aunque era algo que yo había pensado que podía sucederle si era atrapado, nunca pensó que le sucedería a él, dos de aquellos hombre se inclinaron al mismo tiempo para bajarse los pantalones, dejando al descubierto sus respectivas fuertes erecciones ya listas para la acción, José agito tratando de escapar pero estaba bien sujeto, los hombres a su alrededor rieron al ver su desesperación.             

La verdad es que José no sabía ni que hacer, por una parte quería salir corriendo y por otra parte matar a todos aquellos hombres, pero lo verdad es que es no tenía ni idea en donde estaba, aunado al hecho de que estaba bien sujeto, apenas podía moverse pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió las manos de  esos hombres, casi de inmediato escucho a uno de ellos decir, “deja que yo le dé por el culo primero, pero mientras tanto haz que te la chupe”, casi de inmediato José sintió como unas manos le separaba las nalgas un poco, para ese momento ya estaba en completo shock, sin poder crees que eso le estuviera ocurriendo, ¿cómo era posible que hubiese llegado a grado, siendo él quien era?, José no lo podía, o no lo quería creer.


Su incredulidad duro Hasta que comenzó a sentir los ensalivados dedos, de uno de esos hombres acariciando su ano entre sus nalgas, y suavemente introducirlo por su culo, José escucho decir en tono de broma “relájate, para que no te duela”, mientras aquel hombre continuaba metiendo y sacando sus dedos, todos llenos de saliva, hasta que varios segundos después José sintió como el gran y caliente pene de aquel, muy dura se fue abriendo paso atravesando su virgen esfínter anal. 
                      
José aun, a pesar de sentir que estaba siendo penetrado por aquel pene, no podía creer lo que le estaba sucediendo, y a medida que el hombre continuó presionado su cuerpo contra el suyo, sentía como dolorosamente su dura erección atravesaba lo empalaba, estaba a punto de gritar de dolor, cuando él otro hombre coloco su gran pene en erección frente a su boca, apretando sus fosas nasales para que la abriera, algo a lo que José se Negaba. Ya el otro hombre había comenzado a meter, y sacar rítmicamente su erección dentro de su cuerpo, con su mano el otro hombre comenzó a mover sus caderas, restregándolas contra su cuerpo,  como buscando sentir más y más dentro su erección dentro de José, sus grandes huevos se aplastaban contra sus nalgas.    

José no pudo contener la respiración por mucho por lo abrió su labios, ocasión que el otro hombre frente a él, aprovecho para penetrar su boca con su durísima erección, ambos hombres lo tenían completamente sometido, y lo único que podía hacer era soportar que le movieran sus nalgas, y cabeza,  José casi de inmediato eyaculo por la fuerte estimulación a su próstata a la que no estaba acostumbrado, generada por el vaivén de la fuerte erección del hombre que lo penetraba por el culo. Por un largo rato ambos hombres le estuvieron dando por el culo y la boca. Hasta que de momento el hombre que lo penetraba por el culo le apretó con mucha fuerza sus nalgas, José estaba seguro que fue cuando eyaculo dentro de su culo. Mientras que el otro seguía mete y saca su pene de su boca, hasta que él  también se vino, eyaculando completamente dentro de su boca, haciendo que en lugar de escupir, se tragara todo lo que salía de su erección, hasta que ya no soltó más nada.          

Apenas aquello dos hombres terminaron otro hombre apareció, José vio con algo de pánico, la figura de aquel hombre completamente desnudo, con su pene en erección diciéndome, “bueno ahora me toca a mí”, el hombre se colocó tras de él, por un corto rato le estuvo pasando su glande por entre sus nalgas, hasta que de momento sin consideración alguna le empujo toda su gran erección dentro de su aun chorreante ano, arrancándole un tremendo grito, de dolor, al tiempo que  sus grandes huevos chocaban con sus nalgas.            

Después de ese doloroso comienzo, ese hombre continuó metiendo y sacando su gigantesca erección de su culo, sin consideración alguna, y a medida que continuaba sodomizándolo, José iba dejando de quejarse, sus nalgas, se restregaban contra el cuerpo del hombre, que buscaba sentir más, y más dentro de él su duro miembro, así continuaron las cosas hasta que inevitablemente después de un buen rato de que estuvo metiendo, y sacando prácticamente sin descaso su pene de su culo, comenzó a penetrarlo como loco, hasta que a los pocos segundos se vino, José sintió como el espeso semen de aquel hombre brotaba de su erección para quedar dentro de su culo.  

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Apenas aquel hombre saco su gran erección aun chorreando del culo de José, otro hombre se disponía a seguir violándolo pero en ese se escucho una voz conocida por José, era la voz de Don Diego el líder que al parecer ya era dueño de la ciudad, José tembló al verlo, él era un hombre enorme, musculoso con fuertes piernas, iba vestido como militar, con botas fuertes de pesada suela, el ordeno mientras caminaba hasta donde estaba José, “ya basta de juegos señores tenemos cosas que hacer por favor coloquen a Don José, en posición que quiero divertirme un poco con él”.

Los hombres rápidamente se vistieron dejando desnudo a José que forcejeando fue llevado hasta el suelo para ser recostado boca arriba, uno de los hombre inyecto algo en el pene de José algo que en verdad le dolió pero que hizo que su pene quedase muy duro, tanto como nunca antes había sentido, su erección no era muy grande apenas de 18 cm pero si muy gruesa lo que hacía chillar a las mujeres de placer cuando eran penetradas por su pene en el pasado.

La durísima erección de José quedo apuntando hacia el techo de lo que parecía ser una bodega, estaba sujeto con fuertes retenciones de hierro ancladas al puso que pasaban por su mulecas y tobillos, dejándolo prácticamente indefenso con su virilidad en completa vulnerabilidad Don Diego entonces, desenfundo un muy afilado cuchillo al que ato un muy delgada cuerda, acto seguido se inclino para tomar con su mano los grandes huevos del sorprendido José.

Don Diego, con verdadera fuera le apretó los desprotegidos huevos a José el cual abrió la boca para soltar un fuerte grito de dolor en ese momento con velocidad felina Don Diego soltó los huevos para con la otra mano coloca el extremo de la cuerda en la boca de José el cual al tratar de impedir que la cuerda quedase en su boca termino por morderla en ese momento Don Diego la soltó, lo que hizo que el afilado pero pesado cuchillo quedase ahora pendiendo sobre la dura erección de José sostenido solo por sus dientes de no caer directamente sobre su virilidad. 

-“Eso es todo Muchachos, vámonos, José estará ocupado por un largo rato, espero que así sea, rezando porque alguien venga a rescatarlo, cosa que no creo factible, al final sentirá el agudo piquete de mi cuchillo es una pena que no estemos aquí para verlo”.

Don Diego dijo mientras con una de sus botas aplastaba los huevos del aterrado José, que apretó las mandíbulas en vez de gritar para no soltar la cuerda que sus dientes sostenían pese al enorme dolor que la bota le estaba causando pues le estaba aplastando sus amados huevos en verdad muy duro.

Don Diego junto con sus hombre abandonaron el lugar dejando al pobre de José sosteniendo el cuchillo por encima de su virilidad solo con los dientes, los minutos se convirtieron en horas, y con cada una de ellas que pasaba la fuerzas de las mandíbulas de José iban perdiendo agarre, sin embargo su pene no perdía su dureza, seguida tan duro como cuando Don Diego le aplastaba sus grandes huevos, pero ahora lo que le estaba doliendo eran sus mandíbulas las cuales estaban al borde de su límite, pero sin embargo José se aferraba a ella como si de eso dependiera su vida misma.

Tres horas habían pasado desde que estaba sosteniendo la cuerda y ya no podía más, pero se esforzó con todas sus fuerzas, una hora más tarde ya no había forma humana de que siguiera sosteniendo la cuerda en un momento de flaqueza, las mandíbulas de José entumecidas y engarrotadas se abrieron apenas un milímetro pero fue suficiente para que la cuerda resbalara de su boca, el trato de evitar que eso pasara apretando los labios pero solo obtuvo como resultado que sus labios se partieran por la acción de la cuerda que no pudo retener.

José con horror vio caer el cuchillo el cual pesadamente cayó sobre su pene como en cámara lenta, la punta de afilado cuchillo dio la mala suerte de introducirse por la salida de la uretra en la punta de su glande lo que provoco que el pesado cuchillo se abriera camino por su preciado pene con mayor felicidad prácticamente ese cuchillo se clavo en su pene casi hasta la mitad, provocándole un terrible y agónico dolor en el proceso, José grito de dolor al tiempo que la sangre comenzó a brotar a borbotones de su erección, su cuerpo se sacudió cuando también su pene comenzó a expulsar su espeso y blanco semen.

Aquella mezcla de dolor y placer era extraña pero nada agradable, para José que con el movimiento de su cuerpo por el dolor hizo que el cuchillo se clavara más en su pene a tal grado que lo comenzó a partir literalmente en dos, los ojos de José casi se le salían de sus orbitas del dolor que estaba sintiendo incluso su lengua casi se la traga del terrible grito de dolor que emitió cuando su pene se dividió en dos desde la punta del glande hasta por debajo del mismo.

José se quedo ahí con su cuerpo convulsionando por el dolor mientras la sangre brotaba de su pene profusamente, apenas dejo de gritar algunos minutos después cuando la pérdida de sangre le había quitado toda la fuerza que aun tenía en su cuerpo, poco a poco José fue perdiendo el conocimiento pensando que aquello era su fin, varias horas más tarde algunos de los hombre de Don Diego entraron en donde estaba José, lo primero que pensaron fue que estaba muerto al ver como estaba pero al revisarlo descubrieron que milagrosamente seguía vivo.

**********************

Uno de ellos tomo su teléfono y le marcho a Don Diego, “¡Sigue Vivo, Señor!”, Don Diego hizo una mueca de enfado del otro lado del teléfono dentro de su auto de lujo, “No importa llévenlo lejos de la bodega y arrójenlo en donde nadie lo encuentre”. Dijo Don Diego, para luego cortar la comunicación y seguir con sus pendientes sin darle mayor importancia a su decisión.

Los hombres de Don Diego tomaron a José apenas vivo lo subieron en una camioneta y terminaron por arrojarlo aun con el cuchillo bien clavado en su pene en un paraje solitario, horas más tarde el fue encontrado por unos excursionistas que de casualidad caminaban por la zona.

José fue llevado de urgencia al hospital en donde los médicos hicieron lo posible para salvarle su destrizado pene pero no lo lograron por lo que debieron amputarlo casi por completo, a José le costó 3 largos meses recuperarse, cuando salió del hospital se encontró con sus negocios vendidos, ocupados, incluso su casa fue vendida de forma fraudulenta que intento recuperar pero que no logro por no tener el dinero suficiente para contratar a un abogado competente, José termino viviendo en la calle como indigente.

Su única posesión que tenía además de sus harapos de ropa era el cuchillo que había destruido su pene, varios años más tarde Don Diego era el rey del crimen en la ciudad nadie se atrevería a tocarlo por lo que una noche, caminaba solo seguido por sus escoltas de cerca al pasar por un oscuro callejón escucho que lo llamaban “Don Diego, Don Diego”, el se acerco con curiosidad cuando estuvo a un paso del transformado José el cual daba Don Diego por muerto hacía muchos años, el se abalanzo sobre Don Diego para apuñalar con el aun muy afilado cuchillo su entrepierna varia veces.

Para finalmente dejar el cuchillo clavado en su zona genital mientras decía al oído del totalmente incrédulo de Don Diego “te devuelvo tu cuchillo maldito”, luego José desapareció en la oscuridad, los escoltas de Don Diego nunca lo pudieron encontrar, mientras que Don Diego perdió no solo su pene sino también sus testículos por daño causado por José a sus genitales que los médicos no pudieron reparar, dejándolo para siempre como él lo estaba en un eunuco.


Aquellos dos hombres habían jugado y perdido sin saberlo con el destino de cada uno de ellos con la “Espada de Damocles”. 


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Imagen que Inspiro esta historia.



Autor: DarkSoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

PALIZA Y CORTE

Con 17 años era un joven adolescente aun bastante normal, me gustaban las mujeres, me gustaba masturbarme como a cualquier hombre de mi edad, pero sobre todo me gustaba tener sexo con una linda y sentir como su cuerpo temblaba de placer en mis brazos era lo mejor para mi, por desgracia aquello no era lo que mi madre, que era una mujer muy religiosa deseaba, para ella el sexo como diversión era pecado......

PALIZA Y CORTE
Con 17 años era un joven adolescente aun bastante normal, me gustaban las mujeres, me gustaba masturbarme como a cualquier hombre de mi edad, pero sobre todo me gustaba tener sexo con una linda y sentir como su cuerpo temblaba de placer en mis brazos era lo mejor para mi, por desgracia aquello no era lo que mi madre, que era una mujer muy religiosa deseaba, para ella el sexo como diversión era pecado. Fue mi propia madre la que acabo con mis días de virilidad para siempre.


[ADOLESCENTE] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [PADRES]



Categoria: Adolescente      Autor: DarkSoul




Con 17 años era un joven adolescente aun bastante normal, me gustaban las mujeres, me gustaba masturbarme como a cualquier hombre de mi edad, pero sobre todo me gustaba tener sexo con una linda chica cuyo sexo apenas había experimentado algunos penes o tan solo un pene antes que el mío, sentir esas vaginas apretaditas mientras eran penetradas por mi dura erección, mientras escuchaba gemir a la chica y sentir como su cuerpo temblaba de placer en mis brazos era lo mejor para mi, por desgracia aquello no era lo que mi madre, que era una mujer muy religiosa deseaba, para ella el sexo como diversión era pecado.

Era por esa razón que para ella, yo seguía siendo virgen, aunque en realidad perdí mi virginidad a los 15 años en mi cama con una amiga, también aquella extrema religiosidad fue la causa que mi padre arto de que ella no lo dejase tener sexo con ella la  abandonase, siendo aun pequeño cuando eso ocurrió el juez determino que debía quedarme con mi madre, a los 16 años mi madre que no entendía que ya no era un niño, entro al baño mientras me duchaba, sorprendiéndome masturbándome bajo la regadera.

Por supuesto ella se enojo mucho tanto que me dio una terrible paliza que no  me pude sentar en días, jurando ante Dios que si me volvía a sorprender jugando conmigo o en un acto carnal pecaminoso lo pagaría muy caro, con el paso del tiempo aquella palabras fueron olvidadas por mi mente por aquello días, meses luego de cumplir 17 años me hice noviecito de Diana una linda compañera de la escuela que era muy alegre, además de ser muy atractiva, ella sabía que ya no era virgen de buena suerte pero no me importaba deseaba sentir mi pene penetrando, seguramente su apretadita vagina.

Como ya les comentaba Diana es muy guapa, de tetas grandes pero sin exceso, un culo paradito y unas piernas de infarto lindas redondas bien torneadas pero nunca ella me llamaba la atención de antes pero fue hasta que la vi con un shorcito que revelo su lindo culo en el que notaba la tanga tipo hilo dental puesto ese día que se perdía en la raya que separaba sus lindas nalgas que me fije en ella, cierto día y dado que era bueno en matemáticas ella me pregunto después de clases que si podía ayudarla hacer la tarea, con gusto le dije que sería un placer, ella me cito en su casa ese mismo día un poco más tarde

Diana me recibió en su casa aquella tarde estaba sexy vestida con su faldita escolar mientras conversábamos en la sala levanto una de sus tersas piernas para cruzarla tan solo fue un segundo pero logre notar su juvenil ropa interior típica de una adolescente de color blanca, eso me puso muy caliente, si muy caliente, tanto que no pude evitar que mi pene alcanzara una fuerte como dura erección, mi pene quedo tan duro que Diana se dio cuenta y no dejaba de mirar mi entrepierna, lamiéndose los labios mientras que por mi parte apenado quería esconder mi tremenda erección que había levantado una carpa al frente de mi pantalón sentí mi pene tan duro que incluso me dolía, ella miraba y me dio ganas de ir al baño por lo que disculpe con ella.

Pese a esperar algunos minutos en el baño mi erección simplemente no quería bajar por lo que tuve que salir del baño aun con una visible carpa al frente de mi pantalón, Diana apenas sentarme de nuevo en la sala me pregunto “que te has puesto debajo del pantalón que esta hinchado? Con mi rostro ardiendo de lo rojo que me puse le dije: “nada solo que estoy excitado y mi pene se ha puesto muy duro”, por supuesto no le dije que vi su ropa interior, sin embargo ella lo dedujo ¡vaya con que lograste ver mi ropa interior! me dijo acto seguido ella se alzo la falda lo que me dejo ver su pequeña prenda intima, ambos nos reímos con nerviosismo, ella con voz de ingenua pregunto.

-“¿Dime qué otra cosa de mi te excita?

“¡Tu vagina peludita!” Respondí sin pensarlo, como un acto reflejo de manera muy sincera, me excita le dije ¡ahhhhhhh no te creo!, ella se puso roja viendo que era mi oportunidad me acerque a ella para agarrarla por atrás con mi pene en erección Dina dijo, “que rico nunca” con poco de miedo, oye tócame siento cosquillas en mi vagina cuando dijo eso, la abrace por la cintura para atraerla mas a mi cuerpo con más fuerte al tiempo que la empecé a besar muy ricamente, le chupaba sus labios, si, se los chupaba me sabían muy ricos si, mientras tanto  metí mi mano debajo de su faldita, hasta tocar su entrepierna que sentí que estaba húmeda, mojadita hice a un costado su ropa interior para tocar su vagina, al hacerlo Diana separo sus labios de los míos para soltar un gemido de placer.

Diana se puso de pie se acomodo su ropa interior me tomo de la mano para decirme “vamos a mi cama, estoy sola”, para luego regalarme una linda sonrisa, me puse de pie para dejarme guiar por ella, durante todo el camino no deje de ver sus lindas nalgas meneándose con su andar, al llegar a su habitación nos dejamos hacer sobre su cama, nos fundimos de nuevo en un apasionado beso con hábiles manos le quite una a una sus prendas de ropa dejándola solo con su faldita de cuadros, que tetas que culo, el cual estaba paradito de solo verlos mi pene latió con fuerza, casi de manera dolorosa, sin importarme nada le empecé a chupar y lamer sus senos.

Jugué con sus pezones ricamente Diana de inmediato comenzó a gemir sin parar mientras mordía y lamia sus pezones “dame papito sí, sí uy si, que rico”, decía ella, luego el abrí las piernas para poder apreciar esa chiquita vagina muy cerradita apenas visitada por un solo pene en el pasado, se la bese, para luego abrirle sus rosaditos labios vaginales, los cuales lamí con un largo lengüetazo desde abajo hasta su ya hinchado clítoris, sentí como todo su cuerpo se estremeció al sentir su primer orgasmo, ella jadeo y resoplo fuerte al sentir esa maravillosa sensación, sus juegos brotaron de su cavidad femenina directo a mi boca los cuales por supuesto sorbí, cuando acabo me limpie mi boca con la sabana de su cama de color rosado con estampados de corazones.

Diana aun jadeante por su reciente orgasmos me ayudo a quitarme la ropa, ya con mi fuerte erección libre de mi pantalón y ropa interior ella lo tomo con su suave mano para comenzar a chuparme mi pene lo lamía como si fuera el más rico helado que hubiese probado en su vida, ella trataba de meterlo en su boca pero apenas podía entrar pero luego de un rato por fin logro que entrara, una vez con mi dura erección dentro de su boca, Diana comenzó a  jugar con el ricamente, ella movía su cabeza, de tal manera que me hacía sentir muy ricamente, casi se tragaba toda mi dura erección, apenas pude contener mis ganas de venirme en su boca.  


Luego de algunos sublimes minutos Diana se saco mi pene de su boca para decirme méteme tu palo, en mi vagina por favor hazme el amor, de nuevo le chupe su ya muy mojada vagina que estaba al rojo vivo de lo excitada que estaba entonces acerque mi pene a Diana que la había colocado a cuatro patas sobre la cama para meter mi hinchado glande dentro de su cerradita vagina “ayyyyyyyyyyyy ayyyyyyy”, me duele, dijo Diana para añadir de inmediato “¡mételo despacio por favor, cariño!”, de nuevo comencé a meter mi pene dentro de ella lo más despacio que podía hacerlo, sintiendo como mi pene era apretado por las firmes paredes vaginales de Diana en su entrar.  


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-“¡Ayyyyyyyyyyy, ayyyyyyyy!”, se quejo un par de veces más Diana.

Pero cuando mi pene estuvo dentro de ella con mi pelvis pegada a sus nalgas, ella solo dijo entre sus gemidos que daba: “papi soy tuya ya soy tuya”; nos quedamos quietos por unos segundos, la tome sus caderas, para comenzar a bombear su apretada vagina “más, más decía ayyyyyyyyyyy ayy más que rico”, Diana decía mientras mi dura erección entraba y salía de ella, al cabo de unos minutos ella se vino de nuevo con un poderoso orgasmo mientras la seguía bombeando al cabo de unos segundos le vino otro orgasmo, eso hizo que la comenzara a penetrar con más fuerza ella gritaba lleno placer, mis manos se posaron sobre sus senos para jugar con sus erectos pezones.

Lo que hizo que ella gimiera con más fuerza, mis arremetidas se hicieron más fuerte, ahora quería disfrutar, seguí con el mete saca hasta que sentí que estaba por correrme se lo dije “Me Vengo”, Diana me tomo de las caderas para que no me saliera de ella para decir “Córrete dentro Papi, quiero toda tu caliente leche”, eso solo hizo excitarme mas y con un fuerte empujón que hizo que todo mi pene se clavara dentro de ella, comencé a descargar mis espeso semen, dentro de ella, gimiendo de gusto al sentir como chorro tras chorro salía de mi pene, haciendo gozar a ambos que no parábamos de gemir como poseídos.

Ambos quedamos recostados sobre la cama de Diana, acariciándonos llenos de placer y felicidad, con mi semen escurriendo de su vagina mientras nos fundimos en un tierno beso, aquellas sesiones de rico sexo se repitieron varias veces al ultima fue en mi casa un fin de semana que mamá se fue a un retiro espiritual organizado por la iglesia de nuestro rumbo.

********************

Aquel fin de semana fue magnífico pues Diana me dejo penetrarla por su ano, desvirgándolo, aquello fue maravilloso, sin embargo no estaba enterado que mi madre mando colocar cámaras miniatura por toda la casa, para poder mantenerme vigilado mientras no estaba por lo que al regresar el lunes de su retiro, mientras estaba en la escuela, observo en el video como tenía un apasionado encuentro sexual con Diana no solo en mi habitación sino por toda la casa, con excepción de su habitación.

Ese lunes al regresar de la escuela mi madre me tenía preparado mi comida favorita, estaba muerto de hambre por lo que me devore el plato que ella puso en frente a mí, al terminar de comer me levante de la mesa, para ir a mi habitación me quite el uniforme de la escuela, justo cuando estaba por ponerme mi pantalón corto para estar más cómodo en la casa, empecé a sentir mucho sueño, me recosté en mi cama y me quede profundamente dormido.

Me desperté creo que varias horas más tarde en la sala de la casa, sobresalto cuando ella coloco un frasco de sales olorosa bajo mis fosas nasales, me encontraba de pronto ahí, en donde mi madre coloco una camilla, con una funda que parecía plástica, me había amordazado luego supe que tomo e hizo jirones la ropa interior que llevaba puesto ese día, la medio en mi boca, y la sello con cinta adhesiva metalizada que dejo mis labios perfectamente bien sellados, estaba desnudo, con mis brazos flexionados hacia arriba, con  mis muñecas unidad a un barra de metal que se unía a mi otra muñeca y cuello.

Mis piernas por otro lado estaban extendidas rectas unidas amarradas por los tobillos a la parte baja de la camilla, con mis genitales sobresaliendo impúdicos, por encima de mis piernas con mi madre a un costado de mi, que al verme despertar sonrió maliciosamente, conocía esa risa, era la que usaba cuando iba a aplicarme algún castigo por portarme mal, temía a esa sonrisa pero en ese momento me aterro no por lo que significa sino por la posición y estado en el que estaba en ese momento tan vulnerable y expuesto a ella.

-“Con que revolcándote con esa puta, aquí en mi propia casa, ¿no es cierto?, bien ahora te enseñare que hablaba en serio cuando te dije ¡que si volvías a cometer algún pecado carnal, lo pagarías caro!, te voy a quitar y ganas así como lo que tienes para poder estarte revolcando con putas como esa tu noviecita para siempre”.

En ese momento en verdad estaba aterrado, ¡de qué demonios estaba hablando mi mamá!, peor aun como se entero de que estuve teniendo sexo con Diana mientras ella no estaba en casa el fin de semana pasado, pensé para mis adentros mientras mi madre fue hasta una mesa a un costado y tomo una liga para pene y huevos de mi propiedad que  me encargaba cada vez de usarla de ocultarla muy bien hacia tiempo que no la usaba pues me apretaba bastante dado que mi pene así como escroto habían crecido bastante desde que la compre cuando tenía 15 años, ella negro con esa liga de color negro para mostrármelo antes de decir:

-“Mira lo que encontré en tu habitación, maldito depravado, para eso usas el dinero que te da tu padre, para comprar estas cosas del demonio, para tus actos pecaminosos carnales ¿no es verdad?, pues ahora yo la usare para librarte del pecado para siempre”.

Ella con rudeza sin importarle que me hacía daño, me coloco aquella liga lo que hizo que mis huevos quedasen más marcados en mi escroto con todo el manoseo mi pene despertó poniéndose duro quedando atrapada la sangre en la parte de arriba de mi pene que se hincho de un forma grotesca, luego de eso mi madre tomo un muy delgado sedal usado para pescar apenas visible a simple vista pero muy resistente y le dio varias vueltas a mi escroto con él.

Lo mismo hizo con mi pene, apretando muy bien el sedal bloqueando todo flujo sanguíneo oxigenado tanto a mi escroto con mis huevos dentro como a mi pene, de pronto mi pene y huevos comenzaron a latir fuerte provocándome un gran dolor pero nada comparado a lo que mi madre me estaba por hacer, ella saco un látigo de varias puntas que usaba para según ella purgar sus pecados a solas en la noche flagelándose la espalda solo que en esa ocasión comenzó a flagelar mis amados huevos como también mi pene con duros golpes de las colas de aquel látigo.


El primer impacto de aquellas colas sobre mis genitales me hicieron en verdad gritar de dolor pero la mordaza que tenia apago mi grito mientras mi cuerpo se sacudía de dolor en verdad estaba en agonía pero los golpes no se detenían por el contrario, mi madre parecía que con cada golpe del látigo renovaba sus fuerzas para volver aun mas fuer el siguiente impacto sobre mis genitales, las lagrimas comenzaron a rodar por mis mejillas sin parar el dolor era horroroso, mientras mi madre me seguía azotando sin piedad alguna. 

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Era como si mi madre descargara toda su furia contra mis genitales, los golpes se sucedían uno tras otro, hasta que mi escroto junto con mi pene estaban sangrando por todas las heridas causadas en su superficie, en ese momento mi madre dejo el látigo de varias puntas para tomar otro con ganchos metálicos bien afilados al final de las colas del látigo con el que continuo sus azotes, con casa golpe trozos de piel de mi escroto y pene eran arrancados con violencia cuando ella alzaba su brazo solo para descargar otro brutal como doloroso golpe.

En uno de esos golpes tres ganchos de aquel látigo se clavaron profundamente en mi escroto ya muy lastimado para ese momento, cuando la mano de mi madre se elevo sentí como mi escroto fue desgarrado como si se tratase de una tela desgarrándose el dolor fue simplemente indescriptible, mis dos testículos quedaron totalmente expuestos sangrantes fuera de lo que una vez fue mi lindo escroto, mis testículos quedaron ahí apenas unidos a mi cuerpo por sus cordones, pero pese al gran daño hecho para ese momento a mi virilidad mi madre no detuvo la severidad de sus azotes por el contrario los acrecentó.

Al cabo de unos pocos golpes de aquel infernal látigo una de sus puntas engancho el cable de mi testículo izquierdo cuando mi madre alzo su mano, me arranco mi testículo izquierdo en el acto, lo vi salir disparado por el aire para caer a unos metros de donde estaba recostado, todo mi cuerpo se convulsiono por el indescriptible dolor que estaba sintiendo en ese momento, gritaba sin parar pero la mordaza cumplía con su cometido, a los pocos segundos mi único testículo aun unido a mi cuerpo también fue arrancado como el primero.

Todos mi cuerpo se sacudió como poseído, mi madre que estudio enfermería en su juventud antes de casarse con mi padre se apresuro a curar mi entrepierna cauterizando mi herida que sangraba poco con una soplete portable que mi padre usaba para trabajar, aquello fue todo el dolor que me provoco la llama puesta directamente debajo de mi ensangrentado pene aun en erección me hizo perder el sentido, piadosamente mientras mi madres se apresuro a suturar mis heridas lo mejor que pudo, dado sus conocimiento de juventud, la verdad no supe nada de lo que me hizo después de perder el sentido hasta que desperté de nuevo.

************************

Cuando recobre el conocimiento estaba en mi cama, tapado con mi sabana, lo primero que hice fue destaparme solo para encontrarme desnudo sin mi escroto, con una horrible cicatriz aun inflamada, sobresaliendo de mi entrepierna un drenaje conectado a una bolsa debajo de mi cama, mi pene, el alguna vez bello pene que poseía, estaba lleno de cicatrices horribles que pese que sanaron con el tiempo le dieron un aspecto de lo mas horroroso que incluso las prostitutas más templadas a las que alguna vez recorrí por algo de sexo luego de mi castración se atrevieron a tocar y mucho menos aceptar ser penetradas por él.

Diana luego de enterarse de lo sucedido a mi virilidad y observar con sus propios el estado en que quedo mi pene me abandono, ya nunca más supe algo de ella, aunque debo decir que le estoy agradecido de que no dijera nada en la escuela, de mi castración, por lo que pude terminar la preparatoria para luego ir a la universidad sin que mis compañeros se burlaran siempre de mi condición de eunuco, fui a la universidad gracias a una beca, en parte huyendo de mi madre con la que ni en vacaciones regresaba a casa, pero por lo ocurrido el periodo de mi vida en que mayor sexo debí tener me la pase de lo más solitario, prácticamente sin amigos, termine la universidad para conseguir un trabajo lejos mi ciudad natal.

Ahora, vivo solo con dos perros a los que amo como si fueran mis hijos, no me atrevo a empezar cualquier relación de amistad o romántica con cualquier mujer convertirme en gay no es una opción para mí, además sin mis huevos todo el deseo sexual que alguna vez sentí se ha ido para siempre de mi mente, de vez en  cuando me tomo alguna pastilla que me ayude a tener una fuerte erección para masturbarme por horas hasta que mi brazo se cansa, solo para recordad que aun puedo tener una erección y sigo siendo aunque sea en parte un hombre.

De mi madre no sé nada desde hace años, no le perdona que me despojara de mis huevos como lo hizo, no hay día que pase en el que no recuerde aquella terrible experiencia a la que me sometido en cuanto me dio aquella dolorosa, brutal, humillante y despiadado castigo como me lo advirtió en la que con aquel látigo que no puedo borrar de mi mente con el que me dio esa terrible “Paliza y corte”. 




Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

SIMPLEMENTE UN JUGUETE

Con 25 años era un hombre atractivo, atlético con unos genitales promedio pero cuyo pene era cumplidor además de que lo sabía usar muy bien, las chicas, decían que besaba muy rico, buscaba de una linda chica con la cual pasar una noche sexual explosiva no solo esa noche sino todo el fin de semana......

SIMPLEMENTE UN JUGUETE
Con 25 años era un hombre atractivo, atlético con unos genitales promedio pero cuyo pene era cumplidor además de que lo sabía usar muy bien, las chicas, decían que besaba muy rico, buscaba de una linda chica con la cual pasar una noche sexual explosiva no solo esa noche sino todo el fin de semana. Pero lejos estaba de pensar que esa noche yo dejaría de ser el cazador para pasar a ser la presa de una mujer sádica que me causaría el mayor daño de mi vida no solo de forma física sino también en forma sicológica y sexual del que aun no me recupero


[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [SECUESTRO] [BALLBUSTING] [CBT]



Categoria: Hetero      Autor: DarkSoul




Con 25 años era un hombre atractivo, atlético con unos genitales promedio pero cuyo pene era cumplidor además de que lo sabía usar muy bien, las chicas, decían que besaba muy rico pero eso ese viernes en la noche me vestí lo mejor posible con mi pantalón que mejor remarcaba mis nalgas y paquete al frente de mi entrepierna para salir a esa noche a algún antro de mis preferidos, para ir en busca de una linda chica con la cual pasar una noche sexual explosiva no solo esa noche sino todo el fin de semana.

Pero lejos estaba de pensar que esa noche yo dejaría de ser el cazador para pasar a ser la presa de una mujer sádica que me causaría el mayor daño de mi vida no solo de forma física sino también en forma sicológica y sexual del que aun no me recupero, y no creo recuperarme jamás no con el nivel de daño que ella me hizo, un daño que haga lo que haga no es posible reparar en esta vida, no importa el poder o dinero con el que se cuente, hay cosas que simplemente no se pueden comprar o reparar una vez que se ha dañado como en mi caso.

Aquella noche me presente en el Club Éxtasis una conocida disco de la ciudad, era conocido ahí, pues era cliente frecuente luego de unos tragos no encontré a ninguna chica en la cual interesarme había algunas pero iban acompañadas lo que menos deseaba esa noche era un altercado con algún novio celoso, estaba por irme cuando fue asaltado por un bella rubia de unos 30 años la cual me dijo que si le invitaba una copa, luego de verla por un segundo dije ¡porque no!, a aquella primera copa le siguieron otras entra baile y baile tiempo en el que nos tomamos más confianza.

Ya de madrugada entre besos y caricias de tono fue ella la que acariciando mi dura erección que era más que evidente en mí ajustado pantalón me susurro al oído, “¡cariño que te parece si vanos a mi casa!”, aquellas palabras eran las que quería escuchar, rápidamente pedí la cuenta, pague y ambos salimos del aquel lugar muy acaramelados, al llegar a mi auto nos fundimos en un grandioso besos con ella masajeando mis huevos con una mano mientras con la otra acariciando mis nalgas por encima de mi pantalón cuando de pronto sentí un pinchazo en la nuca que hizo que todo se me volviera negro de repente.

*********************

Desperté en un lugar extraño que nunca antes había visto, estaba atado, con los brazos estirados por encima de mi cabeza, con las muñecas unidas colgando prácticamente de un gancho que sobresalía del techo de aquella habitación, entre mis tobillos había sido colocado una barra de metal que me impedía cerrar las piernas estaba sin zapatos y calcetines, mis pies apenas tocaban el suelo estaba de puntitas, tenía mucha sed con los labios resecos y no sabía cuánto tiempo paso desde que perdí el sentido.

Quise gritar por ayuda pero me di cuenta que no podía emitir ningún sonido, algo me habían hecho que por más que gritara con todas mis fuerzas apenas un silbatito salía de mi, con sonidos guturales apenas entendibles, algunos minutos luego de despertar la bella mujer pelirroja que me abordo en la disco apareció ante mí, iba vestida provocadoramente con un conjunto transparente puesto sobre una sexy lencería negra, ella sonriendo con una tijera en una de sus manos comenzó a hacer pedazos mi ropa primero por mi camisa, para seguir después con mi pantalón.

En cuestión de segundos solo quede portando mi sexy ropa interior d color negra tipo slip (trusa) sobre mi cuerpo la mujer dejo la tijera y con una sonrisa malévola en su rostro comenzó a acariciar mi dorso, de manera lasciva, bajando su mano hasta mi paquete el cuan agarro, amasándolo con su mano por sobre mi ropa interior, sopesando mis huevos y pene por igual, aquella fue para mí una experiencia humillante quise decirle algo gritarle “¡PUTA!” pero de mi garganta no salía ningún sonido reconocible ni audible, por lo que tuve que soportar la serie de manoseos por su parte.

De la nada luego de jugar con mi paquete por unos segundos ella me bajo mi ropa interior, hasta la mitad de mis muslos par tomar mi pene circuncidado, con su mano lo comenzó a manosear primero para después masturbarme debo admitir que sentir su mano subiendo y bajando por mi pene en verdad fue algo placentero pero cuando ella noto que mi pene estaba en su máxima dureza, lo soltó, su mano descendió entonces hasta mi escroto el cual tomo entero, cerrando sus largos dedos para encerrar mi escroto por entero, apretándolo hasta hacer que todo mi cuerpo se agitar por el dolor que su fuerte apretón me provoco.

Me sentí aliviado cuando ella soltó mis huevos, pero mi alivio duro poco ella se coloco delante de mí, para besarme apasionadamente de manera sorpresiva, mientras me besaba su rodilla se impacto sobre mis desprotegidos huevos haciéndome ver las estrellas de dolor aquello en verdad fue muy doloroso de no estar sujeto de mis manos, estoy casi seguro que hubiese caído al suelo con mis manos cubriendo mis huevos mientras gritaba y jadeaba, revolcándome de dolor pero dada la posición en la que estaba, solo podía soporte la sensación de ardor que se extendía por mi vientre sin control alguno.

No me había recuperado del primer brutal rodillazo cuando un segundo, seguido casi de inmediato de un tercer brutal rodillazo impactaron contra mis huevos, llevándome al borde del desmayo por el horroroso dolor que eso me provoco, jadeante con mis pulmones requiriendo bocanadas de oxigeno viendo aun luces de todos los colores sentí como de nuevo los dedos de aquella mujer se apoderaron de mi escroto, esta vez lo sujetaron de cuello para blandir mis huevos como si fueran el badajo de una campana, por supuesto aquello dado que mis huevos estaban muy adoloridos me produjo más dolor.

Por las próximas dos horas que siguieron aquella mujer de la paso pateando, dándome rodillazos, golpes a puño cerrado, apretones, mordidas e incluso llego a usar un cigarro para quemarme mis huevos al cabo de unos cuantos cigarros mi pene y escroto por igual ya presentaban manchas negras circulares por toda su superficie de quemaduras de los varios cigarros que ella apago usando mis genitales como cenicero, luego de eso y ya con mi cuerpo completamente desnudo saco un látigo de varias puntas con la que empezó a azotarme mis nalgas.

Con cada golpe podía sentir como mi pene daba un salto violento provocándome dolor pero al mismo tiempo placer, ella no detuvo sus azotes hasta que mis nalgas quedaron brillando intensamente de un color rojo incluso se llegaron a hacer cortadas que comenzaron a sangrar para cuando ella termino, ella solo dejo el látigo para volver a tomar mi pene con su mano, para de nueva cuenta volver a masturbarme pero esta vez lo hacía con violencia buscando que con cada azote de su mano en la base de mi pene mis huevos que para ese momento estaban muy hinchados, revotaran con su mano lo que me producía mucho dolor.

No sé cuánto tiempo paso desde que comenzó a masturbarme aquella segunda vez pero no debió pasar de 15 minutos antes de sentir como estaba a punto de eyacular, ella también noto como mi pene comenzó a latir en su mano, mi respiración se hizo más acelerada y entrecortada, lo que hizo que ella acelerada el ritmo de movimiento de su mano, hasta que de súbito mi blanco como espeso semen calientito broto de la punta de mi dura erección que ella no dejo de masturbar mientras chorro tras chorro de mi semen era lanzado al aire provocándome mucho placer en el proceso.

Ella no dejo de bombear mi erección hasta que solo pequeñas gotas de mi espesa leche salían de la punta, fueron varios potentes disparos los que salieron de mi pene en aquella ocasión, mi cuerpo aun temblaba por mi fuerte orgasmo cuando ella soltó mi pene para ir hacia la mesa en donde además del látigo había algunas otras cosas, mis ojos se abrieron grandes cuando ella regreso a donde estaba con un burdizzo en su mano de reluciente metal plateado.

Si bien no sabía para que servía aquella herramienta desde un principio supuse que no debía ser nada bueno para mí, por eso cuando la observar colocar uno de mis huevos entre sus mandíbulas me aterre comencé a forcejear tratando de soltarme pero ella solo rio al tiempo que cerró la manijas del Burdizzo haciendo que me quedase quieto de inmediato no porque lo cerrara sino por el gigantesco dolor que me provoco sentí como mil dagas mientras mis huevos eran sumergidos en agua hirviendo al momento de que ella cerro las mandíbulas sobre mi escroto, cortando el cable que unía mi testículo derecho al resto de mi cuerpo.

Aun sin recuperarme del gran dolor que sentía con mi cuerpo convulsionando de dolor, ella coloco de nuevo las fauces de aquella malévola herramienta sobre mi testículo izquierdo y cerro las mandíbulas fuerte lo más fuerte que pudo castrándome sin que lo supiera en ese momento en ese mismo instante, en ese momento no me importaba ser ya un eunuco sino el inmenso que estaba sintiendo en ese momento, un dolor candente que recorría todo mi cuerpo, haciendo que esta convulsionara de nueva cuenta sin control alguno en un mar de dolor que pensé no tendría fin.

Creí en ese momento que mi corazón explotaría en cualquier momento por el dolor que estaba sintiendo, esperaba a la muerte en cualquier momento que sería un gran alivio para mi pensé en ese momento, mientras tanto la mujer fue a la mesa para dejar el Burdizzo solo para regresar con un pequeño pate de aluminio en una de sus manos, ella hizo algunos golpes simulados antes de en verdad batear como si fueran mis dos huevos hinchados descomunalmente en mi escroto algunos de los golpes fueron a mi pene que continuaba en completa erección.

Fueron no sé cuantos golpes con ese bate a mis huevos y pene antes de que de mi pene brotara un gran chorro de sangre, en ese momento ella con una gran sonrisa diabólica en su rostro tomo vuelo para darme un gran golpe en mi escroto se escucho un sonoro “CRACK” al momento del impacto, pero no conforme con eso, volvió a repetir el mismo golpe pero con más intensidad seguido este segundo gran golpe de otro sonoro “CRACK”, en ese momento no supe lo que eran esos sonidos ahora sé que eran mis huevos al romperse dentro de mi hinchadísimo escroto.

En ese momento solo sentía que estaba a punto de morir, para rematar toda aquella agonía que me estaba provocando la mujer me dio dos fuertes patadas, directamente en mis huevos, la última fue especialmente violenta tanto que mi cuerpo debió elevarse varios centímetros del suelo por el impacto, de súbito vi una luz blanca para luego todo tornarse negro del inmenso dolor que mi cuerpo experimento, eso fue todo lo que supe, ya no resistí mas, me desmaye al fin luego de tanto sufrimiento, mi cuerpo por fin busco la forma de aliviar la agonía que sentía.

***********************

Me desperté luego supe tres días después en un hospital de la ciudad, fue ahí precisamente en donde mi calvario lejos de acabar continuó, el módico que llevaba mi caso me informo que dado el nivel de mis lesiones les fue imposible salvar a mis testículos por lo que se vieron forzados a remover los trozos de mis testículos que quedaron flotando dentro de mi escroto para evitar que provocaran alguna infección cuando empezaran a pudrirse, aquello fue la peor noticia que un hombre de mi edad podría recibir, en ese momento enloquecí tuvieron que sedarme tuvieron que sedarme por varios días hasta que me calme y resigne a mi nueva situación de eunuco.

De la hermosa pelirroja no había rastro alguno, la policía e incluso los investigadores privados que contrate no dieron hasta ahora con su paradero, también estaba el detalle mi voz según me informaron mis cuerda vocales fueron quemadas con un acido desconocido que hacía imposible que pudiera hablar, ahora debo usar un collar que reproduce lo que digo con una voz metálica aguda que en nada ayuda a conquistar chicas, menos al saber que debajo de mi pene ya no queda nada más que piel suelta, sin nada que de vida a mi pene.


Lo que en verdad me corroe el alma es saber que para aquella mujer, pese al terrible daño que me causo para el resto de mi vida solo fui “Simplemente un Juguete”.


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Imagen que Inspiro esta Historia.



Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

VIOLANDO AL NUEVO EUNUCO

Mauro estaba en shock total cuando escucho la sentencia del juez, el cual lo condenaba a la segunda peor cosa que la muerte en su tiempo, en ser convertido en un eunuco para luego ser vendido como literalmente un esclavo para pagar las deudas de su padre......

VIOLANDO AL NUEVO EUNUCO
Mauro estaba en shock total cuando escucho la sentencia del juez, el cual lo condenaba a la segunda peor cosa que la muerte en su tiempo, en ser convertido en un eunuco para luego ser vendido como literalmente un esclavo para pagar las deudas de su padre, con 19 años, era un joven con un cuerpo normal atractivo y un buen pene, al igual que huevos por eso escuchar que sus amados genitales le iban a ser retirados para siempre de su entrepierna.


[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [PENECTOMIA] [NULIFICACIÓN] [ESCLAVITUD]



Categoria: Gay      Autor: DarkSoul




Mauro estaba en shock total cuando escucho la sentencia del juez, el cual lo condenaba a la segunda peor cosa que la muerte en su tiempo, en ser convertido en un eunuco para luego ser vendido como literalmente un esclavo para pagar las deudas de su padre, con 19 años, era un joven con un cuerpo normal atractivo y un buen pene, al igual que huevos por  eso escuchar que sus amados genitales le iban a ser retirados para siempre de su entrepierna privándolo al mismo tiempo de todo placer sexual como hombre lo lleno de terror incontrolable.

Mauro se puso de rodillas para implorar clemencia al Juez pero los guardias pronto lo sometieron para llevárselo, a una habitación en donde ya lo esperaba un joven hombre de unos 35 años vistiendo con ropas clínicas, los guardia desnudaron a Mauro, lo iba a esposar pero el hombre dijo que no iba a ser necesario les pidió a los guardias que esperaran a fuera de la habitación los guardias dudaron un poco pero terminaron por obedecer las órdenes dadas dejando al aterrado Mauro a solas con el hombre, que se acerco al aterrado joven para llevarlo hasta una silla.

El hombre abrió el expediente y dijo, “Mira Mauro la perdida de tus genitales es algo que no puedes evitar, hay dos formas de hacerlo por la buena o por la mala, no te recomiendo la segunda créeme no es para nada agradable pero si cooperas y lo hacemos por las buenas incluso estoy seguro que sentirás placer, además te dejare correrte un ultima vez de que dejes de ser hombre para siempre”, ¿la decisión de cómo va a hacer ahora es tuya?

Mauro miro al hombre y supo por su mirada que hablaba en serio, era mejor sentir placer que no tener esa oportunidad por lo que Mauro con voz quebrada dijo, “será la primera opción señor”, con lagrimas rodando por su mejillas mientras decía aquellas palabras, el hombre dijo luego de unos segundos bien Mauro te puedo dar 20 minutos para que juegues con tu pene no más de eso, desgraciadamente no puedo salir de esta habitación para darte algo de privacidad por lo que tendrás que masturbarte en mi presencia, por supuesto suponiendo que lo desees haces hacer.

-¡Si, LO DESEO!

Dejo Mauro con evidente desesperación, bien pues adelante puedes hacerlo sentado ahí donde estas o acostado en aquella camilla la decisión es tuya y disfruta de todo lo que puedas, el hombre le entrego un sobrecito de gel lubricante y se retiro a llenar unos papeles detrás de un escritorio.

Mauro no podía creer que su pene se encontrara ya muy duro en completa erección aun frente a aquel hombre que llenaba unos papeles, era la primera vez que miraba a su pene con detenimiento después de todo era la última vez lo que vería de esa forma aun unido a su pelvis en su vida, miro la punta de su glande en el que pudo ver como tenía un liquido transparente, toco su glande y lo analizo con los dedos lo había visto ciento de veces pero nunca lo había tocado, era pegajoso, pero ya no tenía mucho tiempo para pensar en esas cosas ahora.

Maura estaba ya muy excitado, era  el momento en que tomara en su mano aquel pene para masturbarme por última vez en su vida, sintió sus dedos rodear su erección, sintiendo el calor de su mano, empezó a bajar su prepucio poco a poco para luego subirlo, esa sensación le provoco placer en serio como pocas veces antes, lo hacía de tal manera que sentía un gran placer, luego de unos segundos el ojo de su glande empezó a sacar más liquido, el cual corrió a los lados de su glande por acción de su prepucio que subía y bajaba de su glande a su mente vino la imagen de la última mujer con la que tuvo sexo.

Con ese pensamiento su mano empezó a moverse muy duro y rápido, Mauro cerró sus ojos, su corazón palpitaba a mil por segundo, su cuerpo estaba subiendo de temperatura rápidamente, al recordar como su condenado pene entraba y salía de su mojada vagina, maure recordó como los gemidos de aquella mujer lo excitaron no al mismo grado que estaba ahora pero si de manera muy similar, su mano aumento el sube baja de su durísima erección, comenzó a gemir sin pudor alguno, olvidando que en la habitación había otra persona que lo observaba, para ese momento solo existía su mano y el placer que esta le estaba dando.

Con un rápido mordisco Mauro abrió el sobrecito de lubricante, para vaciar el contenido del mismo sobre su pene por completo que su mano se encargo de llevar por toda la extensión de 22 cm de su dura erección, aquello solo hizo aumentar su placer a niveles nunca pensados, su mano bajaba hasta la base de su pene, haciendo que sus huevos rebotaran con violencia con sus dedos, aquello no podía durar mucho tiempo más, en efecto uno segundos más tarde Mauro no aguanto más tanto placer que de su pene comenzó a salir con fuertes disparos su semen escapando de la prisión debajo de su erección, pero en ese momento de mayor gozo, unas cuantas lagrimas brotaron de sus ojos aun cerrados al sentir una mezcla de placer e impotencia al saber que era su ultima eyaculación como hombre de su vida. 

Mauro aun con sus ojos cerrados deleitándose de su orgasmo, escucho la voz del hombre que lo acompañaba en la habitación, “Vaya veo que has acabado, espero lo disfrutaras, ¡ahora por favor ven hasta aquí que es hora de que dejes de ser hombre!”, aquellas palabras fueron como un balde de agua helada, Mauro abrió los ojos para volver a su cruel realidad, aun temblando producto del miedo que está sintiendo en ese momento y el efecto de su magnífico orgasmo, Mauro camino con la mirada aterrada hacia donde el hombre estaba parado al lado de lo que parecía ser una máquina refrigerante.

Al llegar justo al hombre, Mauro lo miro con una expresión implorando misericordia pero el hombre solo le sonrió, al tiempo que agarraba su pene aun en semi-erección chorreando pequeñas gotitas de semen de la punta, el hombre comenzó a masturbar a Mauro que se sonrojo e inquieto era la primera vez que un hombre tocaba aquella parte de su cuerpo, no le gustaba la sensación que estaba sintiendo, sentía rabia, impotencia, asco y nauseas, pero nada podía hacer para evitarlo, el hombre lo masturbo hasta que su pene alcanzo una fuerte erección de nueva cuenta.

-“¡Vaya tienes un bonito pene, es una pena pero así con las cosas!”

Dijo aquel hombre mientras con un algodón empapado en alcohol comenzó a limpiar el pene de Mauro en erección, en completa erección, para quitar los restos del lubricante y semen que aun quedaban sobre él, cuando acabo de limpiar tomo otro algodón esta vez mojado con agua normal corrió el largo prepucio del pene de Mauro que le cubría la totalidad de su glande, para descubrirlo por completo era de un color rosado que brillo al quedar expuesto, el hombre limpio su glande con cuidado, cuando termino ante la sorpresa de Mauro él, le dio una larga lamida desde la parte de abajo hasta punta de su glande que hizo gemir y estremecer de placer involuntariamente a Mauro.

Cuando el hombre se puso de pie Mauro lo miraba con odio mientras las lagrimas brotaban de su ojos al sentir una impotencia total ante lo hecho por aquel hombre, acto seguido, Mauro fue tomado de su pene el cual fue jalado hasta esa caja blanca con un gran agujero al frente, el hombre abrió la caja que era de metal, para ayudarse a meter el pene y testículos de Mauro que estaban muy pegados a su pelvis, para ese momento.

Cuando el pene y huevos de Mauro estaba ya en el interior de la caja, el hombre la cerro, apretó algunos botones a un costado de la misma y dijo con un tono de burla irónicamente, “Disfruta de tu conversión a eunuco”, Mauro solo lo miro con odio total al tiempo que sintió como la maquina trabo sus genitales en ella, además sintió como fue jalada hacia ella, su pelvis prácticamente estaba pegada a la caja sintió como algo se acoplo a su pelvis cubriendo la totalidad de su zona genital.

-“BEEP, BEEP”

Dos pitidos se escucharon cuando Mauro sintió como su pene comenzó tener ricas convulsiones, era como si estuviera a punto de eyacular de nuevo, de la nada sintió su cuerpo invadido por un orgasmos era como si un corriente de semen estuviera saliendo de su endurecido pene de forma continua, sus manos agarraron la caja al tiempo que él, comenzó gemir sin control estaba sintiendo como si estuviera orinando semen, era un estremecimiento tras u otro, su cuerpo temblaba sin control mientras el gemía si parar sintiendo el orgasmo continuo más largo de su vida.

Aquella placentera sensación pronto dejo de serlo para convertirse en un calvario total para Mauro que pasados unos minutos ya no podía aguantas mas, trataba con desesperación de soltarse de la maquina, ya no gemía sino que daba alaridos de dolor, implorando con todas sus fuerzas al hombre a un lado de él que detuviera aquello, pero poco valieron sus suplicas la maquina siguió su funcionamiento pos varios eternos minutos en los que Mauro trato se alejarse ella con desesperación sin poder lograrlo mientras seguía experimentando un orgasmo continuo sin parar, sintiendo como espeso semen brotaba de su pene que sentí más duro que nunca sin pausa alguna.

-“BEEP, BEEP”.

Se escucho de pronto, ya con Mauro a punto del desmayo con su joven y desnudo cuerpo bañado en sudor, al sonar la máquina de nuevo Mauro que aun quería separarse de la maquina por fin lo pudo hacer, el se separo de la maquina con violencia retrocediendo varios pasos hacia atrás, jadeante respiro con alivio al poder alejarse de aquella maquina, dejando de sentir la ya tortura de un orgasmo continuo que tenía a su corazón al borde de estallar.

Respiro profundamente, aliviado de por fin de que esa tortura hubiese acabado cuando sus ojos se abrieron luego de recuperar un poco el aliento se encontró con la peor visión que un hombre puede tener en la vida, sus ojos se abrieron grandes al ver que en donde siempre habían estado sus queridos genitales ahora no había nada, Mauro cayó de rodillas mientras se agarraba su entrepierna, buscando con desesperación a su pene y huevos que ya no estaban ahí, apenas un pequeño esfínter se lograba apreciar entre la maraña de vello púbico que cubría aun su lisa entrepierna, Mauro había sido anulado, era ya un eunuco para el resto de su vida.

El hombre le arrojo una pantaleta (ropa interior de mujer) de color blanco y le dijo “póntela”, Mauro llorando ya abiertamente se coloco la prenda, sin ya nada al frente de su entrepierna aquella prenda le quedo muy bien apenas se la había puesto el hombre hizo pasar a los guardias que esperaban afuera que tomaron al azorado Mauro para llevárselo a que se cumpliera el resto de la sentencia ordenada por el juez, dos días más tarde mauro aun portando aquella ropa interior fue vendido en una subasta online a un hombre el cual sería su amo desde ese momento.    

Horas más tarde Mauro fue entregado vestido solo vistiendo la pantaleta de color blanco en una dirección, la cual era una amplia casa, un hombre vistiendo sencillamente lo recibió, cuando los guardias se fueron el hombre le dijo a Mauro que no intentara escapar pues toda la propiedad estaba cercada con un anillo de seguridad invisible, los controles del mismo estaba a fuera de la propiedad si el salía de la propiedad sin permiso su cerebro sufriría una aneurisma que lo mataría en el acto o lo dejaría como vegetal por el resto de sus días.

Aquello Mauro ya lo sabía, se lo habían dicho antes de ser llevado a ese lugar, también le informaron que no hacer lo que se le ordenaba podía dar lugar a que fuese castigado dolorosamente, gracias al dispositivo implantado dentro de su cráneo, el hombre llevo a Mauro hasta una habitación en donde le pidió que se quitar su ropa interior, le entrego un par de medias altas de color negro, con encaje en la parte superior que casi le llegaban a la pelvis, le ordeno que se las pusiera y esperara en aquel lugar a que su nuevo Amo llegase.

Mauro espero con impaciencia por un par de horas en aquel lugar solo con sus medias puestas, aquello lo inquietaba de sobremanera, hasta que de súbito la puerta se abrió, ante Mauro un hombre de entre 35 y 40 años apareció, de barba bien recortada atractivo, sin bigote, algo de al menos 1.90 metros, buen cuerpo, tonificado así como sus músculos marcaditos, llevaba solo una trusa “slip” liso muy pequeño de cadera baja en el que se marcaba un buen paquete como se le notaba a Mauro apenas unos días atrás en su entrepierna, el hombre rápidamente se quito su ropa interior.

Mauro lo observo desnudarse para luego poder ver un pene en verdad enorme de al menos 13 cm en reposo acompañado de un gran par de huevos casi del tamaño de pelotas de golf colgando bajos debajo de su pene circuncidado con un glande de color naranja que lo hizo estremecer, de solo verlo, solo de imaginarse aquella cosa en erección le dio un escalofrió que recorrió todo su cuerpo y más al imaginar lo que ese hombre le podría hacer ya con una erección a él.

Aquel fuerte hombre se acerco al nervioso Mauro le alzo el rostro desde la barbilla con su mano para que la mirada de ambos se encontraran por unos segundos, sin decir nada se inclino para darme un pequeño beso en mis labios, yo desesperado buscaba la de evitarlo, mordí sus labios pero él no se aparto por el contrario me metió su lengua en mi boca, el sudor corría por mi cuerpo, bajo con sus labios hasta mis tetillas, las pellizco, las mordió, Mauro estaba desesperado de que aquel hombre le estuviera haciendo todo aquello.

Sus labios de aquel hombre bajaron hasta su ombligo mientras el cuerpo de Mauro se retorcía, de súbito le hizo cambiar de posición, le hizo montar sobre de él y empecé a rozar sus nalgas con su pene ya en erección que le llagaba a la espalda baja se sentía húmeda mientras lo continuaba besando mientras sus manos recorrían todo el cuerpo de Mauro al cabo de uno minutos aquel hombre hizo que Mauro comenzara a devorar ese erecta pene con esos grandes huevos con sabor a sudor pre-semen y saliva, lentamente Mauro sin poderse negar se trago aquella gran erección, con unos vellos bien recortados que adornaban un largo y grueso pene desde la base por todo el tronco y encima el glande perfecto bien hinchadito.

Sus grandes manos guiaban su cabeza que luego subió para darle un beso de nuevo ahora con sabor de su pene,aquello era peor que cualquier castigo para Mauro, deseaba huir de aquel lugar correr saltar los muros de aquella casa aunque eso significase la muerte o algo peor, pero algo dentro de él se lo impedía, su instinto de conservación lo mantenía con sus labios unidos a aquel hombre que no dejaba de meter su lengua en su boca, provocándole un asco total que se esforzaba por ocultar.  

Luego de algunos momentos aquel hombre que era mi Amo se sentó sobre el pecho de Mauro el cual quedo acostado boca arriba para dejar su gran erección de unos 27 cm de largo bastante gruesa sobre la cara del aterrado Mauro, quien no pudo de nuevo cuenta evitar que se la metiera en la boca de nuevo para que se la chupara, con sus manos recorría mi su cuerpo hasta llegar a mis nalgas a las que tuvo un acceso fácil por su entrepierna ya que no había nada que estorbara el paso de su mano.

Un dedo de aquel hombre empezó a jugar con la entrada de mi ano, aquello estaba volviendo loco de terror a Mauro sabía bien lo que eso significaba para él, el hombre saco su pene de la boca del aterrado joven solo para hacerle chupar sus  grandes huevos el cual hico que se metiera a la boca, luego de unos minutos que le parecieron una eternidad a Mauro levanto un poco las piernas con una mano se abrió sus nalgas peludas colocando su culo justo por encima de la boca de Mauro.

Aquel hombre le hizo lamer el elixir de su culo con su lengua Mauro lo hacía tan bien que aquel hombre dudo que fuera la primera vez que lo hiciera, luego de unos segundos el hombre coloco boca abajo a Mauro estaba muy excitado le abrió las nalgas a Mauro para revelar su bien depilado ano, el muy cauteloso empezó a meter uno de sus largos dedos en su interior, mientras Mauro sentía su lengua comiendo su culo su dedo lo penetraba, aquello también duro varios tormentoso minutos para Mauro que de pronto sintió apartarse a aquel hombre.

El cual se bajó de la cama y fue hasta al closet de la habitación, mientras Mauro lo observaba caminar desnudo algo que le hizo estremecer sobre al ver su gran erección moviéndose libremente al caminar, aquel hombre su Amo, regreso a cama con un pote de lubricante hizo que Mauro se recostara con rudeza le levanto las piernas para empezar a untar el lubricante por todo su cerradito y virgen ano de Mauro, para luego lubricar su propia gran erección acto seguido empezó a meter su dedo, luego dos, dentro de su ano hasta que finalmente termino de penetrarlo con tres dedos causándolo bastante dolor a Mauro,

Luego dejo de hacerlo levanto a Mauro de la cama para él sentarse en la orilla con su descomunal erección sobresaliendo de su entrepierna como el cuerno de un rinoceronte babeando abundante liquido pre-seminal de la punta, hizo que Mauro se colocara de espaldas a él, la abrió sus nalgas lo que hizo estremecer de miedo a Mauro, para luego despacio ir bajando su culito hasta que la punta de su glande estuvo sobre el cerradito ano virgen del aterrado esclavo nulo que era Mauro en ese momento.

Al principio aquel enorme pene lentamente empezó a entrar, su glande abrió su ano sin mucho problema, mientras Mauro gemía y gritaba de dolor que le era intenso poco a poco se fue introduciendo, cada centímetro entraba por su ano, parecía un animal en brama solo pujaba para meterla cada vez más fuerte, hasta que de pronto aquel hombre dejo caer todo el peso del cuerpo de Mauro sobre su erección haciendo que esta entrara de golpe toda en el ano de Mauro que abrió los ojos grandes al tiempo que lanzo un gran grito de dolor al sentir empalado completamente por la gran erección de su Amo,

Entonces su Amo lo tomo del cuello y frente para que Mauro no pudiera sacarse su gran erección de su interior así lo sostuvo por algunos minutos, hasta que comenzó con el mete saca, elevando y dejando caer el cuerpo del adolorido Mauro sobre su dura erección, luego de algunos minutos lo cambio a la posición del perrito y empezó de nuevo a penetrarlo de una forma de lo más despiadada, los gemidos que Mauro daba no eran de placer en ese momento sino de dolor, estaba siendo violado no cogido por aquel hombre,

Al cabo de algunos minutos aquel hombre ya no aguanto más, sacó su pene del interior del ano de Mauro el cual quedo muy dilatado latiendo dolorosamente se volvió a sentar sobre el pecho del jadeante Mauro y empezó a masturbarse con ambas manos hasta que su espesa leche caliente broto de la punta de su erección, para bañar con su semen el rostro del humillado y ya sin fuerzas Mauro, su Amo jadeaba como un perro mientras su leche brotaba de él, para escurrir por el rostro de su nuevo esclavo, al cual ordeno que se la chupara después de acabar de eyacular por unos minutos luego de eso dejo al esclavo tirado en la cama bañado con su semen, sin decir ni siquiera un gracias se bajo de la cama y se fue dejando al roto, en cuerpo y alma de Mauro sobre la cama llorando.


Aquella fue la primera de muchas más vejaciones y violaciones a manos de ese hombre que solo tomaba a Mauro como un objeto, cada vez haciéndolo sufrir y humillándolo de formas impensables pero para Mauro aquella primera violación cuando apenas era un nuevo eunuco fue la peor de todas luego poco a poco se acostumbro a ella pero la primera violación fue la que más le dolió y humillo pues sabía que aquello era el principio de su nefasta nueva vida como esclavo y eunuco.


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Imagen que Inspiro esta Historia.



Autor: DarkSoul       darksoulpgm@gmail.com

TRAMPA PARA INGENUOS

Doña Carlota y Fanny eran madre e hija respectivamente una de 47 la otra de 16 años parecían ser de lo más normales con la única excepción de que siempre se estaban mudando, Fanny era una adolescente muy atractiva, de temperamento caliente en todos los sentidos le gustaba el sexo así como masturbarse......

TRAMPA PARA INGENUOS
Doña Carlota y Fanny eran madre e hija respectivamente una de 47 la otra de 16 años parecían ser de lo más normales con la única excepción de que siempre se estaban mudando, Fanny era una adolescente muy atractiva, de temperamento caliente en todos los sentidos le gustaba el sexo así como masturbarse, su madre Doña Carlota por su parte era una mujer de lo más peculiar le gustaba castrar a los hombre en especial si estos eran jóvenes, adolescentes en el mejor momento sexual de sus vidas.


[ADOLESCENTE] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [FEMDOM] [ADVERTENCIA]



Categoria: Adolescente      Autor: DarkSoul




Doña Carlota y Fanny eran madre e hija  respectivamente una de 47 la otra de 16 años parecían ser de lo más normales con la única excepción de que siempre se estaban mudando, Fanny era una adolescente muy atractiva, de temperamento caliente en todos los sentidos le gustaba el sexo así como masturbarse, su madre Doña Carlota por su parte era una mujer de lo más peculiar le gustaba castrar a los hombre en especial si estos eran jóvenes, adolescentes en el mejor momento sexual de sus vidas, ella inculco este gusto a su única hija por lo que ambas se dedicaban prácticamente a esa actividad en secreto.

Lo que Doña Carlota hacia al llegar a una nueva ciudad era escribir a su hija en el mejor colegio privado de la misma siempre que este fuese mixto, Fanny por su parte desde el primer día, se dedicaba a ir de caza, para seleccionar al mejor macho, semental de aquella escuela, en ese nuevo colegio en el que apenas llevaba una semana no había mejor semental que Juan un joven chico de 17 años capitán del equipo de natación de la escuela con un cuerpo de escultura renacentista y por lo que Fanny pudo ver muy bien dotado.

Una vez seleccionada la víctima en turno Fanny se lo comunicaba a su mamá la cual luego de una rápida inspección pretendiendo revisar como iba ella en su nueva escuela daba o rechazaba la selección de su hija que raro era el caso por lo general Fanny tenía casi los mismo gustos en hombres que su madre, Doña Carlota apenas ver al atractivo joven dio su aprobación de inmediato, se inclino y le susurro al oído a su atractiva hija en el sexy traje escolar, “puedes proceder con la fase dos”, Fanny rio maliciosamente al escuchar aquellas palabras de su madre.

Fanny comenzó a ir a todas las practicas y competencias del equipo de natación de la escuela, poniendo toda su atención en saber más sobre Juan, sus gustos, sus pasatiempos, lugares de interés, donde vivía y muchas cosas más, en realidad solo estaba recopilando información para saber cómo poder atraerlo a la trampa que su madre y ella le estaban entretejiendo, Juan que era perseguido por varias de las chicas más atractivas de la escuela no había prestado mucha atención a la bella Fanny que estaba un grado por debajo de él,   

*********************

Fanny no podía de dejar de mirar su precioso rostro en cada competencia, sus labios carnosos, su cuerpo, su paradito culo,  pero sobre todo en abultado paquete en su ajustado traje de baño, no era capaz de disimular su mirada de deseo, cada vez que podía lo repasaba comiéndolo con la mirada, Juan que no era para nada tonto no tardo mucho en darse de la constates miradas a su cuerpo y su paquete, el de vez en cuando le sonreía y la miraba Juan sabiendo que era observado, disimuladamente pero sin dejar de mirarla, se coloco el paquete en su traje de baño, esa acción le provoco una erección Juan miro a Fanny mientras entraba al agua, para disimular su tremenda erección de todos en la piscina del colegio.

Aquello juegos duraron hasta el día que Fanny lo invito a su casa, dado que la casa tenia piscina no dudaron en usarla apenas Juan se metió en ella Fanny fue hasta donde él estaba y conversaron unos minutos para luego jugar cosas tontas por algunos minutos, hasta que de la nada comenzaron a luchar, juguetonamente Juan la abrazo por la espalda y apoyo mi pene en erección sobre su culo, fue una sensación maravillosa para Fanny, tener al chico  abrazándola y sintiendo su virilidad entre sus nalgas por debajo de sus trajes de baño.

Fanny se la hubiera metido ahí mismo de haber podido, ella no hizo nada por zafarse y aguanto un rato entre sus brazos apenas sonriendo, entonces se zafo de él para decirle pícaramente “vamos a bucear, pasemos por debajo de nuestras piernas”, así lo comenzaron a hacer , en varias ocasiones, cuando le tocaba en turno, procuraba tocarle su pene con la cabeza, y cada vez que podía le pasaba la mano por su abultado paquete, una de las veces cuando llego entre sus piernas, observo que Juan se saco pene del bañador para que lo viera y se la tocara.

Fanny sorprendida casi se quedo sin respiración, al ver cómo le colgaba su pene, pensó por un segundo, que lo hacía para calentarla porque sabía que le gustaba Fanny sin poder resistirse ahí bajo el agua agarro su pene para restregarlo por todo su juvenil rostro al igual que por sus labios, al cabo de unos segundos ella salió a la superficie y lo miro fijamente a los ojos,  así siguieron otro rato y esta vez de espalda cuando iba a pasar por debajo se bajo el bañador, quedando su precioso culo al desnudo, igualmente mi rostro quedo entre sus nalgas y lo atraje hacia mi queriendo comérmelo.

Apenas salir del agua Fanny se acerco a Juan para decirle “deseo tu cuerpo, deseo tu pene y tu lindo culo, quiero disfrutarlo”, Juan sonrió para luego decir “sé que me deseas”; ambos salieron del agua y se secaron para luego ir a la habitación de Fanny, mientras subían las escaleras Juan se bajaba el bañador para mostrarle a Fanny su lindo culo, unos pasos más y se dio la vuelta para enseñar su pene, Fanny estaba ya muy excitada, el chico sabia como excitarla, apenas llegaron a la puerta del cuarto Fanny no  pudo aguantar más y lo atrajo hacia ella para besarlo en la boca, el respondió para comenzar a darse un beso de los más sensual.

Cuando sus bocas se separaron con prisa ambos entraron a la habitación en donde Juan inmediatamente se quite el pequeño bañador para dejar al descubierto su dura erección como una piedra. “qué pene tan duro tienes Juan”, dijo Fanny pretendiendo inocencia,  “tú eres la culpable” le contesto Juan, seguido de un “¡haz lo que quieras con él!”, Fanny de inmediato lo tomo suavemente con una de sus manos para empezar a acariciarlo, al tiempo que ella misma se despojaba de su minúsculo bikini de cordones para que Juan pudiera disfrutar de su cuerpo mientras lo masturbaba, aquello duro algunos minutos, el deseo era enorme Fanny sentía como aquel pene crecía y crecía en su mano.

Fanny, sentía maravilloso el tener aquel pene en sus manos hasta que de pronto se le quedo mirando a los ojos ella, le sonrió para de un empujón acostarlo en la cama, ella se abalanzo sobre él y comenzó a mamarla y mamarla, se la metía todo lo que podía en la boca, lo hacía con deseo, lujuria, con ganas tremendas, disfrutaba de chupar su hinchado glande, sentirlo dentro de su boca, y relamerlo, estaba súper caliente, la necesitaba, sentir dentro de boca, mientras aquella erección entraba y salía casi por completo de la boca de Fanny haciendo gala de sus artes orales que sorprendieron a Juan.

Pasado unos lujurioso minutos Juan saco su pene de su boca para hacer que Fanny se pusiera boca abajo sobre la cama, coloco una almohada debajo de su pelvis, poniendo su hermoso culito en popa, sin dejar de mirar sus nalgas se las abrió para dejar al descubierto su ya mojada rajita y cerradito ano ambos de color rosadito,  “¡Te la voy a meter hasta los huevos!”, dijo Juan con sus ojos inyectados de pura lujuria, Fanny alzo sus nalgas con un deseo tremendo de recibir la fuerte erección de Juan que ya arrojaba una gran cantidad de liquido transparente de la punta.

Juan mientras mantenía separadas sus nalgas se agacho para comenzar a comerse el lindo culo de Fanny, comenzó soplando sobre su ano algo que hizo estremecer de place a la chica para luego meter primero uno, luego dos dedos, en su mojada vagina abriéndola al hacer círculos con ellos, Fanny sentía todo aquello divino, luego de un largo rato en que Fanny no dejo de gemir de placer Juan coloco la punta de su glande en la entrada de su vagina, ella tuvo una sensación maravillosa en ese momento, se sentía divino, sabiendo que lo siguiente seria una experiencia orgásmica total Juan presiono, su pene, haciendo presión con su pelvis para que poco a poco su dura erección entrara en el cálido interior de su vagina.

Los  labios vaginales de Fanny se abrieron para recibir la virilidad de Juan, ella disfrutaba con cada embestida que le propinaba; sentía como su cuerpo entero ardía en deseo, era increíble, sentir aquel placer tremendo ella comenzó a moverme para recibirla bien dentro. para  sentir completamente su mete y saca, Fanny estaba disfrutando como pocas veces lo había hecho, Juan siendo aun adolescente solo quería sentir placer por lo que comenzó a moverse más y más rápido, cuanto más rápido se movía mas deseo y placer provocaba en ambos.

Fanny sentía su durísima erección entrar y salir, de ella, provocándole oleada tras oleada de placer, era un placer muy grande el que estaba sintiendo, en ese momento solo deseaba que no parara de penetrarla, quería que le metiese hasta los huevos que con cada embestida que Juan le daba, los sentía golpear sus nalgas, haciéndola disfrutar al máximo, por increíble que pareciera Juan que no era tan inexperto como Fanny pensó en un primero momento la estuvo penetrando en varias otras posiciones en las que gozo mucho también durante más de una hora, aquello era indescriptible, sentía un placer tremendo al ser penetrada por su dura erección.

Sentir su pene taladrar su sexo, la hizo gritar de placer, no le importaba si alguien la veía o escuchaba como en efecto lo estaban haciendo, aquello era divino, de pronto las manos de Juan tomaron sus caderas para atraerla hacia él, Fanny sintió como su muy hinchado y palpitante pene y se clavo dentro de ella con fuerza, al tiempo que  sintió como chorros y chorros de caliente leche le inundaban su mojadísima vagina, aquello era una sensación muy placentera, aquello le produjo un placer infinito, sentir como la paredes de su vagina recibían tan apetitosa lluvia de espeso semen, que le produjo un potente orgasmo, ambos gimieron al unísono mientras sus cuerpo temblaban de placer total, empapados de sudor.

Juan dejo su pene dentro de Fanny hasta que su fuerte erección se perdió, en ese momento Fanny sintió como su vagina emanaba chorros de espesa leche, el placer que ambos sintieron fue tan inmenso y el orgasmo tan delicioso, que ambos adolescentes quedaron jadeantes uno al lado del otro sobre la cama, fue Fanny ya mas recuperada la que se coloco entre las piernas de Juan para meterse su pene desinflado a la boca para limpiar su pene de los restos de su leche, ella  relamió cada centímetro de su pene hasta no dejar rastro de sus jugos y semen en él, luego ambos se fundieron en un largo beso súper placentero, con leche incluida. Ambos se quedaron unos minutos fundimos en un prolongado abrazo, luego de recuperar el aliento Fanny tomo a Juan para llevarlo al baño en donde ella lo baño con mucho cuidado en especial su zona genital, al terminar ambos se vistieron pero Fanny no se coloco ropa interior algo que llamo la atención de Juan pero no dijo nada, antes de salir de la habitación Juan y Fanny de nuevo se fundieron en un apasionado beso.

*********************

Justo se estaban ambos se estaban terminar de besar ya Juan listo para irse muy contento cuando Doña Carlota abrió la puerta bruscamente para colocar un pañuelo sobre la boca y nariz de Juan impregnado de cloroformo, apenas unos segundos pudo forcejear antes de quedarse dormido en los brazos de la mama de Fanny, la cual vio a su madre para luego preguntarle ¿Mamá en verdad lo vas a castrar no puedo quedármelo para sea mi esclavo por unos meses?

-“¡Que dices Fanny, sabes que no es posible eso!”
-“Lo sé Mama pero en verdad tiene un rico pene y sabe cómo usarlo, si lo castrar ya de nada le servirá, tener ese gran miembro entre sus piernas en su vida”.

Lo sé Fanny pero es hora de que yo goce no crees, tu ya tuviste tu diversión y gozo, ahora ayúdame a llevarlo a la cama de mi habitación, de mala gana Fanny ayudo a madre a cargar a Juan que estaba inconsciente hasta la cama de su madre, en donde Doña Carlota le desabrocho su pantalón antes de colocarlo boca abajo sobre la cama.

Los brazos de Juan fueron extendidos sobre la cama amarrados con cuerdas, sus piernas fueron flexionadas hacia atrás lo que hizo que su lindo culito de nadador, quedase en pompa bien elevado de la cama con su  rostro pegado a la superficie del colcho viendo hacia la derecha, Doña carlota, le bajo el pantalón a Juan hasta las rodillas, dejándolo solo cubiertas sus lindas nalgas con su ajusto traje de baño tipo speedo de color blanco que ese día usaba a modo de ropa interior.

Fanny se sentó sobre la cabeza de Juan se alzo su falda dejando su peludo sexo al descubierto para empezar a masturbarse, se sentía excitada de nuevo, Juan no solo fue amarrado de pies y manos sino que también fue amordazado, Juan despertó a los pocos minutos justo cuando Doña Carlota le estaba bajando su traje de baño con una sonrisa de oreja a oreja él la escucha decir, “Vaya que si está bien dotado este chico hija, debiste en verdad haber gozado mucho con semejante pene en erección entrando y saliendo de ti”, Fanny se ruborizo al escuchar esas palabras de su madre pero dijo “¡Vaya que sí goce mamá!, en verdad lo disfrute mucho”.

“Bueno hija, guarda esos recuerdo en tu mente y si no, pues tengo una grabación para que lo recuerdes”, dijo Doña Carlota, en el momento que sin que Carlos lo pudiera ver cargaba dos ligas castradoras en su elastrador preparándose para colocarlas en el indefenso y expuesto escroto del adolescente que no entendía nada de lo que estaba sucediendo en ese momento, trato de liberarse pero estaba bien sujeto por lo que no pudo hacer nada para soltarse, en eso sintió las suaves manos de Doña Carlota tomar su escroto, jalarlo hacia atrás, mientras los miraba con deseo total.

El cuerpo de Juan se estremeció al sentir la herramienta metálica en aquella parte tan sensible de su anatomía masculina, uno a uno sus testículos fueron pasados por el centro de las extendidas ligas, cuando los dos quedaron colgando en medio de la liga Doña Carlota subió el elastrador hasta la base del escroto, mientras acariciaba las redonditas nalgas del adolescente y Fanny que observaba todo a poca distancia no dejaba de masturbarse con fuerza, de pronto Doña Carlota dejo de acariciar el culito de Juan para agarrar de nuevo su escroto y jalarlo con fuerza lejos de su pelvis tanto como pudo, Juan se estremeció de dolor.

-“¡Es hora de pagar el placer obtenido de mi hija pequeño ingenuo, creíste acaso que sería gratis!”, dijo Doña Carlota en un tono irónico.

Se escucho un fuerte “CLIC”, cuando ella quito el seguro del elastrador, lo que hizo que las ligas se contrajeran con violencia contra la base del cuello del escroto de Juan el cual sintió una gran punzada justo por debajo de su pene, grito pero este solo se escucho como un mugido dada la mordaza que tenía en la boca, mientras las ligas castradoras cortaban todo el suministro de sangre fresca a sus amados huevos que empezaban a morir en ese momento.

Luego de un rato de estar humillando y jugando con el adolorido escroto de Juan tanto por parte de Fanny como por Doña Carlota ambas mujeres se fueron dejando al desesperado Juan sobre la cama buscando la manera de acabar con el descomunal dolor que estaba sintiendo provenir de sus huevos, cada musculo de su tonificado cuerpo se tenso para tratar de soltarse de las fuertes cuerdas que lo mantenían en aquella vergonzosa posición en la que estaba, pero por más duro que lucho no pudo aflojar en lo más mínimo aquellas cuerdas.

Tres horas después ambas mujeres aparecieron en la habitación para ese momento Juan se retorcía de dolor con sus huevos visiblemente hinchados, de un color oscuro ya muertos dentro de su escroto también muerto para ese momento, madre e hija rieron al ver al adolescente menear su lindo culito por el dolor de una forma única sus nalguitas brillaban por estar totalmente empapadas de sudor el cual chorreaba en grandes gotas de su escroto, Doña Carlota se sentó a uno de sus costado tomo un pañuelo desechable y seco todo el sudor de sus nalguitas y piernas hasta llegar a su empapado escroto. 

Juan comenzó a gritar a dolor mientras ella secaba su escroto pero no le importo cuando termino de secar tomo una gran tijera, Fanny le coloco enfrente del rostro de Juan se levanto su vestido para mostrarle su peluda vagina y decirle “observa bien mi rajita que es la ultima que habrá de penetrar por el resto de tu vida”, en ese justo momento Doña Carlota cerro la tijera justo entre las dos ligas en el cuello del escroto de Juan, cuyo cuerpo se sacudió sin control, sus ojos quedaron en blanco para el desmayarse por el enorme dolor que sintió al ser castrado.

*********************

Juan se despertó en un hospital sin sus amados huevos, ya convertido en un eunuco para el resto de su vida, creyó enloquecer al descubrir que debajo de su pene ya no había nada para cuando él salió del hospital su pene había perdido toda capacidad de erección, algo le habían hecho aquella mujeres a su pene pues pese a los medicamento para que quedase erecto este no mas no lograba tener una mínima erección, de Doña Carlota y Fanny no había pistas de su paradero, los apellidos usados por ellas para rentar la casa eran falsos lo mismo que sus referencias.


Lo único que encontraron los investigadores en la casa que rentaban en donde Juan aseguraba haber sido castrado fue una nota en una de las paradas que decía “Trampa para Ingenuos”. 

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Imagen que Inspiro esta Historia.



Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

¿Irías sin mí? (Relato gay juvenil)

¡Hola a todxs! Relato nuevo, después de no sé cuánto tiempo. Lo escribí de un tirón, pero igual dejé pasar el tiempo para poder corregirlo mejor. Igual, si encuentran errores, me disculpo humildemente.
Título: ¿Irías sin mí? (Relato gay juvenil)
Resumen: Noé le pide a Lorenzo ir al río el fin de semana. Lorenzo se empecina en llevarle la contraria. (Soy mala en esto de los resúmenes, ¡por qué permiten que los someta a esta tortura xD).
Advertencias: ninguna.

Espero disfruten la lectura. Si es o no es así, igual hagánmelo saber. Los comentarios son amor, son vida (¿) Ok. No. Pero lo hacen a uno feliz, eso no se niega.
Tengan una linda tarde.
Saludos. 
PD: Es la portada más idiota que se me ha ocurrido nunca, pero como no encontraba imagen, y no quería dejar la entrada sin imagen... u.u 
Todos los derechos reservados. No al plagio. (Pero si alguna vez algo les gusta tanto que quieren compartirlo en algún blog, foro, etc., con que me lo hagan saber es suficiente)



¿Irías sin mí?

  
Hay algo en el cielo tormentoso que es reconfortante. Incluso cuando parpadea iluminándolo todo no puedes sentir miedo. Y luego, cuando por fin retumba el primer trueno, sientes que eres todo lo pequeño que puedes ser. No hay para más. Una vez encuentras el fondo del embace, sabes que ya no queda nada, y si ya no tienes nada, todo lo que suceda a partir de ahí resultará una especie de ganancia.
Si estas cerca de una ventana descubrirás que no sólo tu piel vibra con cada retumbar seco, y que no sólo tus párpados se entrecierran ante cada resplandor. Creo que uno se siente realmente vivo cuando la piel se eriza. Estás sintiendo con todo tu cuerpo algo que ni siquiera sabía que podías o querías sentir. Al mismo tiempo, durante una tormenta eléctrica notas que incluso las cosas inanimadas reaccionan de forma no muy distinta a la tuya, y otra vez te sientes pequeño, y siendo tan pequeño lo natural es que, a partir de ahí, sólo te queda crecer.
Creo que mi mamá se refiere a esto como «el consuelo del tonto», pero yo prefiero verle el lado más optimista.
Cuando le expongo este tipo de pensamientos a mi novio, pese a que sé que me quiere mucho, me ve de manera extraña. Frunce el ceño fingiendo que está analizando lo que acabo de decirle, pero bien sé yo que apenas me ha prestado atención. Así es él y así me gusta. Aunque no puedo negar que a veces quisiera notar algo de interés y no sólo miradas dubitativas.
—Oye, Lore —susurró—, ¿vamos al río este fin de semana?
—Dicen que el fin de semana habrá mucha lluvia —respondí yo con medio bostezo en la boca. Sonreí al notar su estómago rugir, me pareció mal el que mi cabeza siguiera descansando sobre su estómago, con lo vacío y necesitado que parecía—. ¿No has almorzado?
—¿Y desde cuándo acá estás tan pendiente del pronóstico del tiempo? —preguntó Noé, divertido, ignorando mi pregunta.
—Por eso dije: «dicen» —bufé—. Los del tiempo le atinan a todo menos al clima.
Yo no suelo llevar paraguas, pero sí sombrilla. Antes creía que a la larga el sol era mucho más dañino, y prefería un resfriado a una enfermedad en la piel. Aunque esto no es del todo cierto, por supuesto. Sin embargo, encuentro algo romántica esta concepción tan inocente e infantil. Pensé así como hasta el séptimo grado. Desafortunadamente, en la clase de Ciencias Naturales me tocó hablar sobre la lluvia ácida, y desde entonces, siento que uno es más feliz viviendo en el engaño. Pero, con todo y todo, no me siento triste. Dejo pasar dos o tres tormentas, y a la siguiente, salgo al patio y corro como loco, sin importar que los pies se me llenen de lodo o que el agua sucia me cubra los tobillos por completo. Sonaré todavía más loco ahora, pero incluso hay ocasiones en las que recuerdo la canción de Barney. Yo alcancé a Barney ya muy tarde, cuando el pobre dinosaurio púrpura ya estaba agonizando y pocos niños lo buscaban. Es más, si le pregunto a un adulto sobre él, fingen no haberlo conocido. Pobre animalito púrpura, tan solitario.
La canción va algo así: «si las gotas de lluvia fueran de caramelo…» y creo que es de libre composición. Es decir, creo que uno tiene permitido agregar cualquier cosa que te guste, sin importar que no vaya en la letra original.
«Pues deberían ser de cerveza —comentó Noé una vez, al tiempo que le daba un nuevo sorbo a su soda. Le gustaba su soda con cinco gotas de limón, por eso siempre se la servía en un vaso, luego, metódicamente, rodeaba el vaso con una servilleta. Decía que no le gustaba que las manos se le humedecieran cuando estaba bebiendo soda—. O de vodka, aunque la verdad no me gusta tanto».
Hay quienes creen que la cerveza es una cosa de machos.

—Como te decía —continuó—, se me apetece ir al río. El lugar que encontramos la última vez me pareció estupendo. Además, hay privacidad, si me entran ganas de comerte la boca en pleno jugueteo, nadie nos quedará viendo mal ni nos gritarán estupideces.
Mi cabeza seguía apoyada en su estómago, así que pude sentir la ligera vibración que produjo su risa. Me volteé un poco; mi oreja derecha pudo captarlo todo con más claridad: seguía rugiendo.
—Bueno, pero es que casi nunca te contentas sólo con la boca —dije.
—Y tú tampoco.

Mamá le dijo una vez a mí papá que sospechaba que yo era gay. Se lo dijo en la cocina, cuando ambos lavaban los platos sucios. Yo me quedé cerca precisamente porque cuando mamá le pide a papá que le ayude a lavar los platos es porque tiene algo serio que decirle.
«—¿Tú crees? —inquirió papá, dubitativo.
—A veces eso parece.
—Tendrás mucha experiencia.
—Para nada.
—Ya —murmuró—. ¿Y entonces?
—Ese chico, Noé, lo visita demasiado.
—Yo casi vivía en la casa de mi mejor amigo cuando tenía esa edad. Lorenzo nunca ha sido de salir mucho, así que tal vez le toca a Noé visitarlo, ¿qué tiene de malo?
—No sé, sólo quería decírtelo.
—Mmm, ya. En todo caso, de serlo, tampoco tiene nada de malo.
—Pues sí, pero ¿sabes? Me duele un poco su falta de confianza.
—No lo había visto de esa manera—murmuró papá. Sus murmullos fueron devorados por el chorro de agua que despedía el grifo, mientras yo escondía una sonrisa detrás del marco de la puerta».

—Pero el clima no está tan caluroso como para que quieras pasar toda una tarde bañando. —Esta vez fui yo quien continuó la conversación.
—Sólo se me ha ocurrido —bufó, molesto—. Si no quieres ir, no tienes que hacerlo. Puedo ir yo solito sin problema. Ni me harás falta.
—No te creo —sonreí.
—Me caes mal —soltó. Y aunque no lo veía, supe que también sonreía.
El cielo de la casa de Noé es como de un color crema, el de su habitación, sin embargo, está lleno de bichos; sí, insectos. No los había pintado él, por supuesto. Noé y yo somos dos personas normales, y cosas como el arte y sus distintas expresiones nos resultan igual de lejanas que el universo. Los insectos en su techo eran stickers que se ganó jugando al tiro al blanco. De eso ya mucho, pero aunque descoloridos, siguen adheridos al cielo como si no quisieran desprenderse jamás. Cuando descansamos sobre su cama, y mi cabeza, a la vez, descansa sobre su estómago, me quedo ido en esos bichos moribundos. Con el tiempo los he ido distinguiendo: un escarabajo, una cucaracha, una mariposa, y un par de hormigas. Al inicio me costó acostumbrarme a ellos.
Siempre que llego a la habitación de Noé, lo primero que hago es levantar la cabeza para ver ese cielo plagado de bichos, esperando que todos sigan igual. Entonces él me dice que un día de estos limpiará y se deshará de ellos. La primera vez que me lo dijo fue la primera vez que visité su casa, de eso casi un año ya. Creo que si llega a removerlos me sentiré incluso más extraño que al inicio.

—¿Llevamos comida? —pregunté.
—¿Y no que no querías ir?
—Sólo estaba comprobando si en verdad estabas convencido.
—Lo dices como si cambiara de opinión muy a menudo.
—Bueno, lo normal, creo.
—Ni lo normal ni nada —volvió a bufar—. Si no quieres ir, sólo dímelo.
—Quiero ir —le dije—. Contigo iría hasta el fin del mundo.
—No digas esas cosas —susurró, serio. Supe entonces que había cerrado los ojos. También supe que ya los había abierto cuando me dijo—: ven aquí.
Despegué la mejilla de su estómago y acerqué mi rostro al suyo. Noé se había sonrojado. Siempre lo hace cuando yo le digo algo cursi. Creo que es porque sabe muy bien que, a pesar de ser algo verdaderamente cursi, lo digo sintiéndolo completamente. Y si yo le digo: «contigo iría hasta el fin del mundo» él sabe que es algo que indudablemente cumpliré.
La primera expresión cursi que le dije fue «Te quiero más que a mí mismo», él me respondió de la misma manera: «no digas esas cosas». En ese momento lo dije en serio, pero con el tiempo descubrí que tenía que quererme mucho para así poder quererlo a él en igual magnitud. Entonces, la segunda cosa cursi que le dije fue: «te quiero tanto como me quiero a mí». Esa vez sólo sonrió. Su sonrisa podía traducirse en un «así está mejor». La tercera cosa cursi que le dije fue durante nuestra primera vez. Aunque no la recuerdo muy bien, por eso no la diré.

—Ni siquiera sabes dónde queda el fin del mundo —dijo, al tiempo que me sobaba la mejilla. Lo suyo no era tan tierno como una caricia, porque su mano era pesada y ruda y ni intentándolo con todo el corazón le saldría así.
—Por eso es que iremos los dos juntos —respondí—. Y si no llegamos al fin del mundo, al menos quedaremos algo cerca. Quedaremos lo más cerca del fin del mundo que podamos.
Noé frunció el ceño a lo «otra vez estás diciendo estupideces». Yo sonreí y lo besé. Él enterró los dedos en mi cabello. Yo dejé que cargara con mi peso. Es algo que sólo hago cuando estamos en la cama. Por más que Noé me quiera, y por más que yo lo sepa, jamás dejaría que el cargara con todo lo que soy yo. Tenemos que caminar el uno al lado del otro, y no encima o detrás.
Después de hacer el amor, nos quedamos dormidos.
¡Ah! Creo que esa fue la tercera cosa cursi que le dije.

***

La primera vez que fuimos al río terminamos bañándonos desnudos. El lugar no era el más solitario, pero sabíamos que no seríamos los primeros en hacerlo. Con tal de que no apareciera ninguna chica pudorosa, no había problema. Siempre me ha resultado extraño el que las chicas finjan ser tan pudorosas. En el fondo me parece que en realidad no lo son, pero que esa fuerza invisible que es la sociedad las obliga a guardar las apariencias. Era la misma fuerza que nos hacía pensar más de dos veces si darnos un beso a la salida del instituto o si caminábamos con las manos tomadas  no. Todavía nos faltaba hacernos más fuertes.
Ya desnudos me acerqué a él por detrás. No lo hice a modo de broma o por malicia. Cierto es que tenía una erección, pero no me acerqué a él para que la aliviara. No sé muy bien por qué lo hice, pero no fue por nada de eso. Cuando él me sintió, se sonrojó, yo me disculpé rápidamente y me alejé un poco. Creo que también me sonrojé. No sé. Entonces Noé se volteó, me agarró el rostro, y me plantó tremendo beso ahí, en la orilla del río, con el agua hasta la cintura, y el murmullo de la corriente acariciándonos la piel. Lo que yo hice fue rodearlo con mis brazos. Lo acerqué tanto a mi cuerpo que pronto descubrí que ambos estábamos igual. «¡Vaya problema!», seguramente pensamos al mismo tiempo. Y como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, salimos del agua, cogimos nuestra ropa, nos vestimos y caminamos río arriba.
Entre más caminábamos, más frondosa se hacía la vegetación y más desolado parecía todo. El río se ensanchaba y encogía, se ensanchaba y encogía. Por un momento creímos que tendríamos que regresar, porque el río se había ensanchado tanto que no había vereda por la cual seguir caminando. A esa altura, el agua corría con más fuerza, y no nos aventuramos a cruzar nadando. No sabíamos en dónde se arremolinaba el agua, y no nos apetecía para nada morir ahogados. Nos regresamos. Con algo de suerte, encontraríamos un cruce. No, de hecho, nos regresamos porque nos pareció que habíamos visto uno. Así fue. Por fin cruzamos y seguimos caminando. Y seguimos caminando hasta que por fin encontramos un lugar que nos llamó la atención. Nos enamoró. El agua corría suave pero firme, y el suelo parecía estar lleno de hojas secas. El agua era verde, verde, y el resplandor del sor le arrancaba destellos plateados. Parecía de ensueño. Un frondoso árbol proporcionaba algo de sombra; era tan grande que a pesar de estar a varios metros de la orilla, sus ramas casi rozaban el agua. Seguramente las hojas en el fondo eran de ese árbol.
Realizamos una ligera inspección. No parecía haber vida humana en los alrededores, lo que nos resultó refrescante. Nos volvimos a desnudar. De poco fuimos tanteando el agua y la profundidad de la misma. Encontramos varias hondonadas, pero la corriente no era pesada y no parecían tan peligrosas. Igual decidimos guardar distancia. Se sentía muy bien pisar las hojas secas en el fondo, pero al tiempo que lo hacía no pude evitar pensar en todas las clases de organismos que a la vez podía estar pisando. Esperaba que fueran lo suficientemente pequeños para no aplastarlos. Aunque lo cierto es que los organismos dejaron de importante cuando Noé comenzó a tocarme. El sabernos solos activo nuestros cuerpos casi al instante. Cuando Noé me tomó en su mano, yo ya estaba completamente erecto. Algo me decía que no debíamos eyacular dentro del río, pero, cuando sentí que el orgasmo estaba por llegar, instintivamente también dejó de importarme.

***

Llegó el lunes y el martes, pero fue hasta el miércoles que recordé que Noé seguía queriendo pasar el fin de semana bañando en el río. Durante la hora del almuerzo lo busqué. Parecía no recordarlo. Fijé tanto mi mirada en su rostro, tratando de descifrarlo, que, sin quererlo, hice que recordara su resolución. Fue un momento bastante simpático. Me reí mucho de mí mismo.
Cuando llevé a Noé a casa por primera vez y lo presenté como mi novio, fue papá quien se puso más nervioso. Recordé su: «Mmm, ya. En todo caso, de serlo, tampoco tiene nada de malo». ¿Acaso había cambiado de opinión en tan poco tiempo? Mientras la velada se desarrollaba con aparente tranquilidad, yo trataba de descifrar qué era lo que sentían mis padres en ese momento. Noé parecía sorpresivamente cómodo. Me pareció que yo no era su primer novio, pero en lugar de entristecerme o sentir celos, me alegré. Me alegró saber que no había estado desperdiciando su vida en cuanto a relaciones se refiere. Y no que me parezca que las personas que no piensan en relaciones estén desperdiciando su vida, para nada. Lo pensé así únicamente guiado por su carácter. Noé parecía una persona que disfrutaba mucho de otras personas, y no en un sentido estrictamente sexual ni sentimental. Noé no parecía una persona enamoradiza, y sin embargo igual sentía que era como esas personas que, cuando se enamoran, se enamoran en serio, sin importar cuántos enamoramientos hayan tenido ya. En otras palabras, sentí que Noé tenía un corazón tan pero tan grande, y con todo ese tamaño, no tenía espacio para el rencor. Esperaba no descubrir lo contrario.
«Así que ¿son compañeros? —Fue lo primero que dijo mi padre. Noé y yo asentimos».
A partir de ahí el hielo se rompió por completo. El resto de la noche resultó agradable. Mis padres se fueron a dormir con una enorme sonrisa en sus rostros.

—¿Pensaste que lo había olvidado? —me dijo Noé al salir de clases—. Como si no me conocieras.
—Estaba probando mi suerte, nada más.
—Pero ya te dije, si no quieres ir, puedo ir solo. No hay problema.
—Me da miedo dejarte ir sólo —confesé.
—Ya estoy mayorcito —bufó—, además, conocemos el lugar. Y además —enfatizó—, nunca he sido tan temerario. No entiendo por qué te da miedo. A ver, ¿por qué te da miedo?
—¿Y qué tal que le gustes tanto al río que ya después no te deje salir? —inquirí, preocupado.
Noé resopló, divertido, a lo: «ya empezaste con tus rarezas».
La primera cosa rara que le dije a Noé no resulta tan rara en verdad.
Estábamos en nuestra tercera cita, almorzábamos en un restaurante de comida rápida. Había sido todo improvisado. Entramos al local y no nos fijamos en que lo estaban preparando para una fiesta de cumpleaños. Cuando vimos los globos y las piñatas ya era demasiado tarde, así que decidimos seguir comiendo sin prisas.
Noé se llevaba un par de papas fritas a la boca cuando yo le pregunté:
«—¿Qué crees que pase cuando el cielo y la tierra por fin se cansen de nosotros? ¿Qué tal que el océano decida unírseles? Qué bueno que no vivimos cerca del mar, ¿verdad? Pero del cielo y de la tierra sí que no nos salvamos.
El ceño fruncido, y las papas a medio morder. Eso vi en Noé.
—No sé de qué me estás hablando —dijo con la boca llena. Quise regañarlo, pero en su lugar, continué.
Ya sabes—dije. Entonces coloqué ambas manos frente a mi rostro. La derecha, con la palma hacía abajo, y la izquierda, con la palma hacia arriba. Cuando noté que Noé me miraba fijamente, las junté fuertemente, tanto que me hice daño; cuando choqué las palmas no fue como un aplauso, fue más como un manotazo. Noé incluso llegó a sobresaltarse. La gente en la mesa cercana me quedó viendo, pero pronto apartaron la mirada.
Ya —asintió».
Creo que Noé al menos llegó a imaginar a los titanes mitológicos luchando por su pedacito de universo, los humanos los habíamos desplazados y ahora se esforzaban por recuperar su lugar; pero lo mío había sido un comentario medioambiental. Calentamiento global y esas cosas. Trato de reducir mis tendencias antropomorfistas.

—Aunque llueva, iré —continuó.
—Pues ve —le dije—, si ya me dijiste que ni te haré falta.
—Y ahora te enojarás tú, qué bonito.
Me crucé de brazos e hice un puchero. Se me hacía muy difícil contener la risa, pero lo hice lo mejor que pude.
—Dijiste que irías conmigo hasta el fin del mundo —prosiguió.
—Eso dije —asentí.
—Pues se nota que no crees que en ese río podremos encontrar el fin del mundo.
Fruncí el ceño esperando que notara el «ahora eres tú el que dice cosas raras».
Noé sólo bufó y comenzó a caminar.
Noé y yo ya no estábamos en el mismo salón de clases, así que no supe cómo fue que sus compañeros se enteraron de que estaba saliendo conmigo. Lo molestaron mucho y yo me enfadé todavía más. Me enfadé tanto que me gané una expulsión de ocho días y una bonita mancha en mi expediente. Noé me visitó toda esa obligatoria semana de vacaciones sin demora. Llegaba con el uniforme del instituto y los deberes. Gracias a él, no me atrasé. Lo mejor de todo fue que, cuando teníamos la suerte de quedarnos solos, hacíamos el amor. Lo hicimos mucho durante toda esa semana. Creo que mis padres llegaron a un tácito acuerdo y por eso me facilitaron tales libertades. Entonces, tal vez gracias a ellos (por inquietante que suene), le hice el amor a Noé muchas veces, y él me lo hizo a mí muchas veces también. No pensé que pudiéramos soportar tanto, y la verdad no sé cómo le hizo él, puesto que tenía que asistir al instituto. Yo, en cambio, podía quedarme en casa durmiendo, mis papás no me habían castigado tampoco porque no consideraron que lo mereciera, y mientras respetara las horas de la tarde para ponerme al día, todo iba bien. A los jóvenes modernos se nos confiere una vitalidad que en realidad no poseemos, pero mis padres siempre han tenido bien clarito que soy un completo haragán.

—¿En serio irás sin mí? —le pregunté a Noé. Estábamos cerca de mi casa, y todavía seguía pensando si invitarlo a cenar o no.
—Bueno, y si no quieres ir, ¿qué le voy a hacer?
—Convénceme —sonreí.
—Esto ya no me resulta divertido —masculló.
—¿Y si llueve? —insistí.
—No lloverá —suspiró.
—Pero sería bonito que lloviera —comenté.
—Con tal que no sea una tormenta.
—Ah, pero es que las tormentas son todavía más bonitas.
—Porque tú sólo piensas en las nubes oscuras, el agua, los relámpagos, los truenos y la vibración. Jamás piensas en la destrucción.
—Pero es que las tormentas no tienen la culpa —dije, convencido—. Ya había tormentas antes de que el hombre llegara a la tierra, y seguirá habiéndolas incluso después de que dejemos de existir.
—Tú morirías feliz debajo de una tormenta  —dijo al fin.
La verdad es que creo que sí moriría feliz así, aunque al mismo tiempo me parece que sería demasiado doloroso. Las tormentas son bonitas pero dolorosas. Comprendí un poco más a Noé.
—Pero, ¿sabes? No todas las tormentas son tormentas eléctricas.
Noé no se quedó a cenar ese día.

***

Cuando el viernes apareció, supe que ya no tenía salida. No almorcé con Noé a la hora del almuerzo porque no lo localicé, pero al terminar las clases me lo encontré en el portón principal, esperándome.
—No debí evitarte —se disculpó.
Le tomé la mano rápidamente, ya no nos importaba que los chicos del instituto nos miraran.
—Era en serio cuando te dije que contigo iría hasta al fin del mundo —murmuré—. Me he pasado con la broma. Lo siento.
—Sí, te has pasado —asintió—. Y yo también —Sonrió. Cuando sonrió, sentí ganas de llorar.
Corrimos hasta su casa, nos encerramos en su habitación, nos desnudamos, e hicimos el amor. Creo que a Noé no le gusta mucho la expresión «hacer el amor», me parece que es de los que cree que el amor es como la energía, no se crea ni se destruye, solamente se transforma. Para mí es casi lo mismo, pero bueno, él cree que cuando tenemos sexo no hacemos el amor, sólo lo encontramos. Es una bonita idea, pero cuando intento hacerla mía me doy cuenta de que en mi cabeza sólo hay cabida para la expresión «hacer el amor». Por muy genérica, tonta y cursi que pueda parecer, para mí «hacer el amor» es una expresión que sólo puedo asociar con Noé.
Se lo dije ese viernes después de decirle que me gustaba mucho hacer el amor con él. Noé rió y puso una cara a lo: «las cosas raras hasta a la cama te las traes». Asentí y lo besé. Lo seguí besando hasta que volvimos a hacer el amor. Parece que el viernes es el mejor día para eso.

El cumpleaños número dieciséis de Noé también cayó un día viernes. Ese día amaneció lloviendo y continuó así hasta bien avanzada la tarde. A mí me parecía una idea estupenda pasar el día en casa tomando cosas calientes, bien arropaditos y juntitos mientras escuchábamos el murmullo de la lluvia en la ventana. Pero, por razones obvias, a Noé no le entusiasmó la idea, y no lo pasamos así. Salimos, enfundados hasta los huesos por sendos capotes, y corrimos debajo de la lluvia hasta la estación de autobuses. Ya ahí, esperamos en silencio. Yo sacaba la mano de tanto en tanto para que la lluvia me mojara. Noé seguía de mal humor. Cuando llegó el autobús, no lo tomamos. Decidimos ir hasta el supermercado para gastar el dinero destinado para ese día en todo lo que se nos ocurriera. Compramos puras golosinas y dulces, además de jugo y sodas. Regresamos a casa con la intención de iniciar un maratón de películas de terror, pero cuando Noé intentó introducir la llave en la cerradura de la puerta principal, fuimos sorprendidos por un apagón. Las tormentas a veces causan eso, y son tan inesperados como molestos. Pensamos que la energía eléctrica sería restablecida pronto, pero cuando pasaron dos horas nos resignamos. Tomamos linternas portátiles y subimos a la habitación de Noé.
Noé tiene una bonita voz, no sé por qué no lo he mencionado. Apenas iluminados por las linternas portátiles, comenzó a cantar. Era una canción suave y lenta que me erizó la piel en un santiamén. Me erizó la piel incluso con más intensidad que la lluvia y los truenos. Me quedé quieto, como paralizado. Sentí miedo, mucho miedo. También sentí como si quisiera acercarme a él para abrazarlo, pero no agarré la fuerza suficiente para hacerlo.
«—¿Sabes, Noé? Te quiero mucho —fue lo único que alcancé a decir.
Noé terminó la canción.
—Lo sé —me respondió. Con su canción ya me había dicho lo mismo».

***

—Entonces, ¿ésta cuenta como nuestra primera gran pelea? —pregunté. El agua me llegaba hasta la cintura, mis pies se deleitaban pisando hojas secas.
—No lo creo —respondió Noé casi a gritos, estaba en una parte más honda, donde el agua dejaba de ser verde para ser casi negra; él flotaba como una ramita frágil y temía que la corriente lo arrastrara demasiado lejos de mí—. Fue una broma que se nos salió de control—. Como si me hubiera escuchado, se volteó y nadó hacía mí, se prendó de mi cuello y me besó los labios.
—No volveré a bromear así en un tiempo —comenté.
—Ya veremos.
Nos sumergimos un rato. Debajo del agua, pese a tener los ojos abiertos, veíamos más bien poco; por supuesto teníamos la certeza de que estábamos el uno en frente del otro, así que, a pesar de no poder vernos, no sentimos miedo. Incluso sabía que, de extender las manos, podría tocarlo, pero no necesité hacerlo. La certeza que sentía era inmensa, y sabía que al buscar la superficie, lo encontraría ahí. Él no estaría esperándome, claro, sino que emergeríamos al mismo tiempo, porque poco a poco habíamos conseguido marcar nuestros ritmos. Cuando por fin emergimos notamos que el cielo comenzaba a oscurecerse. Las nubes ya estaban aglomeradas y oscuras, el viento frío, poco faltaba para que comenzara a relampaguear. Tal vez los del servicio meteorológico le habían atinado al fin, pensé. Quién sabe qué estaba pensando Noé.
—¿En realidad ibas a venir sin mí? —pregunté sin despegar la vista del cielo.
Noé se encogió de hombros.
—En realidad no tenía planeado nada —respondió.
Me quedé en silencio un rato. Pronto se escucharon los primeros truenos.
—Me gustan muchos las tormentas —dije—, pero no quiero que esta nos agarre aquí.
Noé sólo sonrió.



YA ESTÁS LISTO

Sonia era mi Ama desde hacía tres largos años, ella era una mujer de 40 años, muy atractiva, de senos no muy grandes pero si de unos pezones carnoso de lo más apetecibles piernas gordas que me gustaban mucho que remataban en un magnifico par de nalgas que pese a su edad aun se mantenía firme, bastante apetitoso para cualquier hombre que se preciara de serlo......

YA ESTÁS LISTO
Sonia era mi Ama desde hacía tres largos años, ella era una mujer de 40 años, muy atractiva, de senos no muy grandes pero si de unos pezones carnoso de lo más apetecibles piernas gordas que me gustaban mucho que remataban en un magnifico par de nalgas que pese a su edad aun se mantenía firme, bastante apetitoso para cualquier hombre que se preciara de serlo.


[HETERO] [PENECTOMIA] [FANTASÍA] [PENE] [ESCLAVITUD] [FEMDOM] [DOMINACION]



Categoria: Hetero      Autor: DarkSoul




Sonia era mi Ama desde hacía tres largos años,  ella era una mujer de 40 años, muy atractiva, de senos no muy grandes pero si de unos pezones carnoso de lo más apetecibles piernas gordas que me gustaban mucho que remataban en un magnifico par de nalgas que pese a su edad aun se mantenía firme, bastante apetitoso para cualquier hombre que se preciara de serlo, otros hombre como Yo,  habían pasado por su vida durante los años a ninguno conocí pero sabía que mi Ama los había tenido, sus retratos de cuerpo entero desnudos estaban colgando en la entrada de su mazmorra personal.

Por mi parte era un recién egresado universitario, fue ahí que conocí a Sonia, pues ella imparte materias aun en aquella universidad, era un joven bastante atractivo, sin mucho vello en mi cuerpo apenas el suficiente en mi área genital, mi pene era bien dotado con una ligera curvatura hacia la derecha, con un glande rosadito, circuncidado desde bebe por mis padres, un par de huevos normales pero que me daban la suficiente fuerza para tener una erección a tope bastante fuerte que llegaba a los 24 cm, bastante gruesa y venosa, que hacia enloquecer de placer a cualquier mujer.

Por lo menos con las que había tenido sexo hasta antes de conocer a mí Ama Sonia, pero desde que la vi por primera vez, quede prendado de ella simplemente no podía apartar mi vista de su lindo culito y  senos, por supuesto esto no paso desapercibido para mi Ama, fue ella la que me abordo luego de algunas semanas, después de clases, ella me pidió que me quedase un momento cuando todos mis compañeros salieron ella de forma directa me pregunto.

-¿Te gusto, no es cierto?

Su pregunta me tomo por sorpresa total pero armándome de valor le conteste.

-¡Si, y mucho maestra!

Ella solo rio, saco una tarjeta en blanco y apunto una dirección en ella, me la entrego, diciendo ve a esta dirección después de clases, estoy segura que no la vamos a pasar muy bien, luego tomo sus cosas para marcharse, todo aquel día me quede, muy pensativo y ausente de las clases no podía concentrarme para nada, estaba en verdad deseoso de que acabaran las clases para salir a toda prisa a la dirección apuntada en aquella tarjeta en mi bolsillo que miraba con impaciencia de tanto en tanto sin poderme contener.

Cuando las clases terminaron en la tarde, mi impaciencia era mucha, apenas pude contenerme de ir de inmediato a aquella dirección, pero logre mantener algo de calma, para pasar a mi dormitorio de la universidad antes para tomar una ducha rápida, ponerme mi mejor ropa interior la que mas marcaba mi paquete, una ajustado pantalón, una camisa casual pero elegante mis zapatos, ya listo salí para la dirección señalada, durante todo el trayecto estaba en verdad muy nervioso, no sabía que pasaría pero en verdad deseaba estar a solas con aquella mujer que se había vuelto mi obsesión desde que la vi por primera vez.

************************

Sin darme cuanta estaba frente a la puerta de la dirección apuntada en la tarjeta el sol estaba casi por ocultarse en el horizonte cuando toque el timbre de aquella casa común y corriente de aquel suburbio de clase media alta, mi Ama me abrió unos segundos después portando una bata de baño, aquello me sorprendió, ella me miro un segundo antes de decir ¡pasa Christian, estás en tu casa!, ella me llamo por mi nombre de pila por primera vez, siembre me decía Sr. Lugo que era mi apellido.

Sonia que aun no era mi Ama en ese momento me jalo de la mano apenas cerrar la puerta yo no pude oponer resistencia alguna estaba embobado por ella, me alzo las manos para quitar la camisa, me bajo el pantalón de manera rápida que llevaba, me quito mis zapados, calcetas para finalmente quitarme mi ajustada trusa (slip) yo todavía sin poder oponerme a nada de lo que me hacía, fui llevado por ella de la mano hasta un amplio baño, sin decirme palabra alguna me levanto las manos y me las ato a al tubo de la regadera que sobresalía alta por encima de una gran bañera de porcelana,  después me ato los pies juntos.

Con una sonrisa maliciosa en su rostro me empezó mojar todo mi ya desnudo cuerpo, con un estropajo, empezó a limpiar salvajemente mi cuerpo enjabonándome con él, comencé a quejarme porque sentía que me lastimaba pero ellas solo se reía, estaba expuesto totalmente me pasaba el estropajo por todas parte me raspaba el pecho, los brazos cuando llego a mi pene me dolió mucho pues lo lavo fuerte a pesar de parecer una mujer débil tenía mucha fuerza, limpiarme así, me dolió bastante, yo lloraba pero a ella poco le importaba, luego paso a mi culo, el cual lavo por dentro y fuera, acto seguido se enjabono uno de sus dedos para proceder a introducirlo dentro de mí ano para limpiarme por dentro, sentí eso muy extraño pues nunca me habían metido el dedo de esa manera o cualquier otra cosa por esa cavidad hasta ese momento.     

Al terminar de lavar todo mi cuerpo me soltó para llevarme por un largo pasillo hasta su sótano pero antes me amarro del cuello para que no me escapara me hizo quedar de rodillas con la mirada en el suelo desnudo también apenas lo hice ella me dio una fuerte bofetada gritando que mirara al suelo  me quise levantar para preguntar de que trataba todo aquello cuando recibí otra bofetada como vio que aun tenía una mirada desafiante, rápidamente sin darme tiempo a reaccionar me amordazo logrando de esa manera mantenerme callado.

Sonia me dijo ahora sabrás las reglas aquí yo soy desde ahora tu Ama y tu eres un esclavo menos que un animal dijo alzando mi cabeza de los cabellos eres un perro así que tendrás que obedecer cuando te hable si no lo haces recibirás severos castigos solo si lo decido usaras ropa mientras estés en esta casa estarás así desnudo como el animal que eres, harás todos los quehaceres que te ordene y no podrán hablar tu lugar de dormir será en la jaula debajo de mi cama y solo podrán estar ahí cuando duermas eso será de 10 pm a 6 am cuando estén castigados o cuando te lo ordene, si tratas de escapar recibirás el mayor castigo, el cual será que no podrás eyacular por dos meses, además solo podrás comer mis sobras, si desobedeces recibirás diversos castigos quizás, azotes, golpes, entre otros muy dolorosos que es mejor no sepas si tratas de hablar con alguien que no sea yo, te cortaré la lengua, espero te portes bien para no recibir ningún castigo y estate tranquilo.

Yo estaba impactado, por aquellas palabras no podía entender porque  me hacía eso, me solo las manos pero no me quito la mordaza y me dijo “siéntate en aquella silla”, por alguna razón que no entendía en ese momento, obedecí, cuando estuve sentado mi ya auto proclamada Ama me empezó a ver y a tocar con su dedo mi pene, se río cuando me sonroje, ella luego de acariciar mi pene que no tardo en tener una dura erección me puso a barrer y limpiar toda aquella casa, hasta que termine de limpiarla ya muy noche.

Era viernes por lo que no tenia clases al día siguiente esa noche estaba muerto de cansancio ella me dio de cenar comida normal pues efectivamente solo me daría sobras si era castigado, para luego meterme en la gran jaula bajo su cama, ella se quito la bata para quedar desnuda por completo ante mis asombrados ojos, luego ella se metió a cama y al poco rato apago la luz, no sé a qué hora me quede dormido, desperté para mi rutina de la mañana al sentir como fui empapado con  agua fría, que me hizo sobre saltar.

Apenas me saco de la jaula me ato las manos me acostó boca arriba de la cama me alzo las piernas hacia ella abrió la boca me empezó a chupar mi pene como si fuera paleta, sentí una sensación muy rica al sentir su boca chupando por completo mi pene, ella metió un dedo por mi culo como la noche anterior hasta que sentí que toco algo dentro de mi interior que me hizo estremecer, al cabo de unos minutos, ya no me pude contener más por lo que expulse mi espesa leche que hacía tres noche se acumulaba en mis huevos directamente en la boca de mi Ama, en medio de un jadeo de placer puro.

Ella rápidamente saco su largo dedo de mi interior para darme un beso, sentí como mi espeso semen paso de su boca a mi boca, ella dijo “trágatelo o te castigo”, así que lo hice y apenas evite vomitar al hacerlo. Luego dejo pasar una hora y volvió ahora ella tenía un arnés con un gran pene bamboleándose en su entrepierna de plástico de uno 30 cm con el que sin ningún miramiento estado en la posición de perrito en la cama me penetro, me dolió pero de alguna forma lo soporte, ella me masturbaba mientras me violaba pero no logre excitarme, creo que por dolor que estaba, sin embargo luego de tanta embestida por aquel dildo por fin me vine sobre la cama apenas unas cuantas gotas de mi blanco semen.     

Y fue así como empezaron las violaciones y torturas una vez me castigo metiéndome una zanahoria por mi ano, mientras me golpeaba mi huevos con unas botas de alto tacón de cuero que me hacían ver las estrellas de dolor, pero también extrañamente me daba mucho placer, Mi Ama era experta para los castigos en especial para los azotes, al terminar la escuela me mude con ella para vivir como su esclavo permanentemente, pero para que ella aceptara que me mudara con ella me hizo prometer que tendría “que hacer el sacrificio máximo”, como  su esclavo que era algún día, que era nada menos y nada más que la perdida de mi pene a manos de ella para demostrar cuanto quería ser su esclavo, y estar bajo su control por siempre, para ese momento solo quería ser eso por lo que sin vacilar termine por acepta su condición.

***********************

Un año después casi había olvidado aquel juramento hecho a mí Ama, como era su costumbre me saco de la jaula me amarrado mis manos a la espalda para conducirme jalándome de mi pene hasta el sótano que era una mazmorra en donde podía torturarme sin ningún problema, incluso si gritaba a todo pulmón de dolor pues las pareces estaban blindada para que aquella habitación no dejase escapar ningún ruido que se produjera dentro de sus cuatro paredes.

Apenas llagar me coloco en el centro de la habitación, sujeto mi collar de metal con una cadena que pendía del techo a la parte de atrás de mi collar lo que mejo bien sujeto en el centro de la habitación, acto seguido ella portando un top de cuero color rojo como una hotpants de cuero color negro con sus acostumbradas altas botas de cuero me tomo de mi barbilla para mirarme seriamente al rostro no me atrevía a mirarla a los ojos ya para ese momento, por temor a algún castigo, ella me pregunto de forma directa.   

-¿Estás listo para hacer el sacrificio máximo por tu Ama, Esclavo?

Mi cuerpo por entero se estremeció al escuchar a mi Ama pronuncias esas palabras mi pene que había aprendido a no endurecerse a menos que fuera manipulado comenzó a crecer sin control alguno al escuchar aquella palabras que lo sentenciaban a muerte, mi Ama se me quedo mirando, a la espera de mi respuesta, vacile por unos segundos hasta que solo alcance a decir con mi cuerpo temblando por la decisión que estaba tomando, ya con mi pene n completa erección sobresaliendo de mi pelvis apuntando hacia el techo de lo duro que estaba.

-“¡Si Ama, estoy listo para hacerlo!”

Ella sonrió con malicia al escuchar mi respuesta, ella fue hasta una mesa y tomo una tijera para cortar alambre muy bien afilada, bastante grande y robustas con la que regreso a donde estaba, con mis piernas abiertas, dado que mi pene estaba en erección total mis huevos quedaron bastante expuesto mi Ama no pudo dejar de notarlo y cuando estuvo a la distancia adecuada me dio una fuerte patada en mis desprotegidos huevos con sus duras y puntiagudas botas de cuero que casi me hacen perder el sentido del  enorme dolor que me provoco al hacerlo.

Con mis huevos palpitando intensamente se dolor observe a mi Ama ponerse de rodillas frente a mí, tomo mi dura erección y se la metió en su boca algo que no hacía, desde hacía mucho tiempo, para comenzar a darme una rica mamada, de inmediato comencé a gemir de placer pese al dolor que aun sentía proveniente de mis huevos, de pronto sentí como una de las manos de mi Ama se apodero de mi escroto, para instantes después apretarlo clavando sus uñas en el cuello del mismo, provocándome una sensación de color y placer única que me hizo gemir más fuerte.

En ese momento ella comenzó a mover su cabeza, soltando mis huevos para apoyar sus manos en mis nalgas, para controlar el ritmo de sus embestidas, mi erección entraba y salía de su boca a un buen ritmo que iba en aumento, algunos segundos más tarde sentí como mi orgasmos se comenzó a formar en la base de mi pene, mi Ama también lo sintió pues mi pene comenzó a palpitar, hinchándose más de lo que ya estaba en ese momento, brotando de la punta liquido pre-seminal casi de manera constante.

Mi ama aparto una de sus manos de mis nalgas para tomar la tijera que dejo por un momento a mis pies, sentí las filosas cuchillas colocarse debajo de mi pene lo mas pegado que pudo hacerlo a mi pelvis, aquel toque metálico frio me hizo estremecer pero al mismo tiempo excitar como nunca antes en mi vida, de pronto di un alarido de gozo al sentir como mi espeso semen que no había sido liberado en semanas broto de la punta de mi dura erección directamente a la garganta de mi Ama que no dudo en tragarse hasta la última gota de mis fuertes descargas de leche viril.

Chorro tras chorro de mi semen brotaron de mi erección parecía que nunca se detendría, sentí como la otra mano de mi Ama se volvió a posar sobre mi escroto, para instantes después apretarlo fuerte casi al mismo tiempo un último potente chorro salió de mi pene directo a su boca en ese momento que estaba en un éxtasis orgásmico total con los ojos cerrados disfrutando de aquella placentera sensación que es venirse dentro de la boca de una mujer, escuche un chirrido metálico, seguido de un dolor sin comparación en mi vida en ese momento.

Mis ojos se abrieron pero quedaron en blanco, todo el aire de mis pulmones se escapo de súbito el dolor era sencillamente indescriptible, estaba al borde del desmayo cuando entre destellos de dolor pude observar como mi ama se puso de pie con mi pene sangrante, cortado de mi entrepierna por la tijera aun dentro de su boca, sangre y semen escurrían aun por la parte por donde se realizo el corte en mi erección, fue sub-realista cuando ella se saco mi pene aun en erección de su boca separado de mi cuerpo.  

Ella rápidamente fue hasta una pequeña mesa, trajo lo que parecía ser un petardo ya abierto tomo parte de la pólvora negra en su interior y la coloco sobre mi sangrante herida, tomo una cajetilla de cerrillos, saco uno lo prendió, para colocar la llama sobre mi herida, un ardor descomunal sentí al tiempo que un humo naranja se elevo de mi entrepierna cuando ella con ese método cauterizo mi herida lo suficiente para que dejase de sangrar, luego coloco una gasa sobre la herida no sin antes lavarla perfectamente, ya parcialmente curado me llevo a la cocina jalándome de mi collar al que coloco una correa.

Una vez en la cocina, mi Ama me entrego mi pene mutilado ya desinflado, me ordeno colocarlo dentro de la licuadora, con mi mano temblando lo hice, ella al ver que no activaba el aparato dijo, “¡qué esperas acciona la licuadora eunuco!”, aquella última palabra en verdad me hirió como nada antes hecho o dicho por ella pero de nuevo obedecí, las afiladas aspas de la licuadora convirtieron en carne molida a mi amado pene en segundos, cuando la apague de mi pene ya no quedaba ninguna parte reconocible.

Mi Ama tomo la carne toda molida, la puso sobre un plato para perro, salió al patio y llamo a Tobi su pastor alemán, el cual con verdadera alegría se comió lo que alguna vez fue mi pene hasta acabarse el ultimo trocito de mi preciada carne, mi Ama regreso a donde estaba para decirme, “Ahora eres mi eunuco y esclavo para siempre”, yo solo pude inclinar mi cabeza en señal de humillación, sumisión y control de su parte para decir “¡Si Ama, lo soy!”, ella solo rio me acaricio mi fuerte pecho por unos segundos antes de llevarme a mi jaula para que descansara.

Apenas salió de la habitación las lagrimas brotaron de mis ojos, al pensar que ya no era más un hombre, ya nunca más podría sentir el placer de la boca o el sexo de mi Ama siendo penetrada por mi pene que ya no tenía más sobresaliendo de mi pelvis, en ese momento vacía, desde ese día para siempre, llore hasta quedarme profundamente dormido, fui despertado varias horas más tarde cuando una doctora vino y reparo todo el daño hecho por mi Ama a mi entrepierna lo mejor que pudo, tarde varios meses en recuperarme totalmente pero lo logre.


Ahora soy un esclavo total de mi ama que no deja de patearme mis aun colgante huevos cada vez que le da las ganas solo puedo eyacular mientras me penetra con su gran dildo por mi culo pero no me arrepiento de haber hecho el sacrificio máximo por mi Ama, haber dicho en aquel momento y aun lo estoy que “Ya estaba Listo”.   


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Imagen que Inspiro esta Historia.


Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

PRUEBA DE ERECCIÓN

Cuando el Maestro me ordeno jugar conmigo mismo, me entró el pánico hasta el punto de temblar. Después de los años de entrenamiento cruel que había infligido en mí, su mando me aterrorizó. No podía posiblemente desobedecerle, pero los castigos sin fin que había sufrido a su mano me habían condicionado para evitar cualquier contacto con mi pene y huevos......

PRUEBA DE ERECCIÓN
Cuando el Maestro me ordeno jugar conmigo mismo, me entró el pánico hasta el punto de temblar. Después de los años de entrenamiento cruel que había infligido en mí, su mando me aterrorizó. No podía posiblemente desobedecerle, pero los castigos sin fin que había sufrido a su mano me habían condicionado para evitar cualquier contacto con mi pene y huevos.


[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [PENE] [SADO] [DOMINACIÓN] [ESCLAVITUD]



Categoria: Gay      Autor: Gaysumiso





Cuando el Maestro me ordeno jugar conmigo mismo, me entró el pánico hasta el punto de temblar. Después de los años de entrenamiento cruel que había infligido en mí, su mando me aterrorizó. No podía posiblemente desobedecerle, pero los castigos sin fin que había sufrido a su mano me habían condicionado para evitar cualquier contacto con mi pene y huevos. Él siempre se había reservado sus golpes más extremos para las veces que me toqué, y yo hacía tiempo que había empezado a asociar mis propias erecciones con el intenso dolor que seguía inmediatamente.          

Sintiendo mi aprensión, me dijo que lo hiciera, que no estaría mal. Explicó que lo que necesitaba saber era si todavía podía endurecerse del todo, y que vería si aun le agradaba. Incluso con esa garantía, acerqué la mano a mi pene con vacilación. A los veinte y cuatro años, temía las consecuencias de tocarme mi pene y los testículos.     

Cuando el Maestro me había aceptado por primera vez como su esclavo, tenía un hermoso pene con un arbusto rizado rubio, no era un pene muy largo, sólo de unos 15 centímetros, pero era gruesa y duro como una roca en estado de excitación. Dos pequeños testículos colgaban en mi escroto. Al Maestro le gustaba mi pene. Se complacía en saber que otros chicos me habían rogado para tener mi pene dentro de ellos. Le gustaba especialmente que la única atención que ese pene recibiría como premio ahora, era ser el objetivo de su severo abuso.         

Miré a mi pequeño pene, que ahora colgaba adelante de mí. La crueldad del Maestro había cambiado mi pene en muchos sentidos. Me había hecho rasurar el vello púbico antes de incluso permitirme entrar a su casa, mi erección y huevos fueron tatuados con descoloridos tatuajes, piercings, y quemaduras. Las muchas horas que había constreñido mi pene dentro de unos límites claramente definidos por correas de caucho o cuero, atascadas en mi eje dentro de pequeños anillos de metal para que dejase de endurecerse, o estirando mis huevos con cadenas y pesos habían reducido realmente el tamaño de mi miembro.

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No empecé a notar la pérdida de mi deseo sexual hasta después de haber comenzado la práctica de meter agujas en mi pene y los testículos. Para luego inyectar una solución salina en el escroto para inflarlo a las proporciones de dos toronjas grandes, el Maestro comentó sobre mi falta de excitación, diciendo que los nuevos juegos siempre me habían excitado en el pasado. No dije nada en respuesta. El Maestro me había quitado mi permiso para hablar unos seis meses antes.          

Él me permitió eyacular unos días después de las inyecciones de la solución salina. Completamente desnudo con un gran tapón atascado en el culo, me paré frente a él y agarré mi pene con la mano. Tarde más de lo que lo hacía en el pasado, pero mi erección confirmo que estaba muy bien, y yo tire mi carga rápidamente. 

A pesar de que yo había actuado por su orden, él me castigó por ese orgasmo. Me hizo sentarme a horcajadas sobre un tablón, un martillo y cuatro clavos atravesaron mi persona y en la placa de madera, tres perforaron mi escroto, uno mi pene. Él se burló de mí mientras yo todavía estaba clavado, diciendo que sólo era valido venirse dentro de una vagina. Me dijo que me merecía todo lo que él me hacía.   

El dolor debe haber causado que perdiera la conciencia por un momento, porque me sorprendí al encontrar al Maestro apoyando mi cabeza en sus manos, su duro pene reposaba en mi mejilla. En ese momento, mi instinto como un esclavo se hizo cargo. Abrí mis labios y tomé su pene hinchado por completo por mi garganta con un movimiento suave. Se la chupe con fuerza al tiempo que la tire hacia atrás, mi lengua masajeaba la parte inferior de su erección, cuando me retiraba. No pasó de estas embestidas de mi cabeza antes de sentir el líquido espeso, caliente de su semen llenando mi boca. Me di cuenta en ese momento que era un total esclavo sexual, en ese justo momento sentí como el tormento de mi ingle de repente aumentó dramáticamente a medida que mi pene se tensó contra los clavos de acero y el piercing. A pesar de toda la degradación que había sufrido, tener su pene en mi garganta me había hecho tener una erección.  

Después de eso, él no me dejó disparar una carga de más de cincuenta días. Durante ese tiempo, él terminaba casi todas las noches por mí pedirme que se acueste sobre la espalda en el suelo. Él entonces colocaba una de sus rodillas a ambos lados de los hombros. Frente a mi entrepierna, se sentaba de nuevo y presionaba su culo desnudo en mi boca. Para que lamiera y besara su esfínter, mientras usaba sus manos para aplastar mis huevos o pene con una paleta de madera. Después, él tomaba las correas de cuero me las ponía sobre mi pene y me azotaba con fuerza alrededor de mi miembro. Mi pene se la pasaba palpitando toda la noche. A la mañana cuando me quitaba las correas, mi pene se sentía menos sensible que el día anterior.          

A medida que sus abusos se intensificaron, se hizo cada vez más difícil para mí mantener una erección. El Maestro no había hecho nada especial para castrarme. Él simplemente se negó a colocar cualquier restricción a su posición como un sádico dominante. Ambos entendimos que tarde o temprano sus acciones dañarían permanentemente mi hombría. Las patadas constantes en los huevos, la electricidad, las restricciones sobre mi pene harían que mi pene fuera inútil. Yo pasivamente acepte eso como parte de mi esclavitud.           

La próxima vez que me encontré con él, me puse delante de Maestro acariciando un pene marchitado durante más de quince minutos antes de que se endureciera. Con el tiempo se puso duro y me las arreglé para rociar unas gotas de semen en el suelo. Sin preguntar, me arrodillé y lamí el líquido espeso y aun cálido de mi propio semen.           

Mirándome golpeo a mi flácido pene, haciendo despertar al Maestro. Me hizo acostar sobre mi vientre sobre la madera de la que yo acababa de lamer mi esperma. Esperaba que me penetrara, yo extendí mis piernas ampliamente para ofrecer un claro camino hacia mi ano. Al darse cuenta de que mi pene y huevos estaban descansando entre mis piernas en el suelo, el Maestro tuvo la oportunidad de pisar mis huevos con el talón de su pie desnudo. Un dolor insoportable explotó a través de mi ingle.

Justo cuando empezaba a aplastar mis huevos, el timbre del teléfono lo interrumpió. Él no dudo en expresar su disgusto por haber sido molestado mientras yacía en una posición tan vulnerable. Él me ordenó permanecer inmóvil por un momento mientras él agarró una herramienta a través del cuarto. El uso la pistola de grapas de un carpintero, para resolver el problema de que me mantuviera en el lugar adecuado engrampando mi prepucio y escroto en el suelo antes de salir de la habitación. En el momento en que regresó, había perdido todo interés en el aplastamiento de mis huevos. Sin ni siquiera liberar mi pene de las grapas, él me levando del suelo. Mientras me penetraba con su pene, me esforcé por mantener mis caderas quietas y evitar que las grapas rasgaran la piel de mi prepucio y escroto.

Unos días más tarde, mientras yacía de espaldas en la cama, me subí encima de él, frente a él con una rodilla a cada lado de sus caderas. Colocó la punta de su pene contra mi culo y me senté clavándolo muy dentro de mí mismo. Cuando comencé a mover mis caderas lentamente, comentó que siempre le había gustado hacerlo de esa manera, sólo acostado boca arriba y dejar que el chico hiciera el resto. Se quejó de que en el pasado la visión repugnante de mi inútil pene erecto arruinaba su placer. Me dijo que prefería como se veía ahora, pequeña, afeitada, el pene de un verdadero esclavo, un pene que no arruinaría su orgasmo eyaculando en su estómago. Sus manos agarraron mis nalgas y me guiaban suavemente para aumentar la velocidad de mis embestidas. Al empujar su pene dentro y fuera de mi culo, mi pene que se había convertido en flácido rebotaba libremente, inscribiendo bucles por el aire.           

Como yo creía que mi capacidad para tener una erección había cesado definitivamente, mi erección siguiente fue una sorpresa. El Maestro me había colgado en un cabestrillo en su sótano. Mientras me balanceaba en el columpio de cuero, con las muñecas y los tobillos encadenados al techo, el Maestro se divertía apisonando su puño en mi culo. A medida que la intensidad de este aumento el fisting, sentí que mi pene se ponía firme muy ligeramente. Con su atención tan concentrada en el agujero a pocos centímetros de mi pene, el Maestro no podía dejar de notar mi erección indiscreta. Él se enfureció pues lo había hecho sin su permiso.          

Para castigarme, de inmediato y cruelmente modifico mi pene. El uso una navaja de afeitar, abrió mi uretra desde el agujero en la punta de mi pene por el lado inferior de mi eje hasta el escroto. Dividió el tubo de orina de mi pene y exponiendo el interior de mi pene. La parte superior de mi pene, la dejo intacta. Mi pene se mantenía en una sola pieza, pero la uretra en la parte inferior estaba expuesta a lo largo de modo que ya podía ser usada para orinar. Después de cortarme el pene, me vendó el eje para que la herida no se cerrara mientras sanaba. Después de ese día, solo podía orinar por un agujero justo por encima de mis huevos, mi pene colgaba abierto sobre mis huevos desde ese día. 

Habiendo dividida mi uretra con una navaja me curó permanentemente del mal comportamiento de tener una erección sin su permiso.         

Ahora, otra vez me tocó a mí entretener al Maestro mediante la masturbación. Yo apenas sabía cómo acercarme a mi propio pene. A pesar de que estaba siguiendo sus ordenes; sabía que más tarde me iba a castigar.         

Al ser la primera vez que me había permitido a mí mismo darme placer desde que rebano mi uretra, me acerqué a la tarea con cierta incertidumbre. Yo no sabía muy bien qué hacer con el colgajo de piel que era en lo que se había convertido mi pene. Empecé frotando suavemente la cabeza de mi pene. Cuando nada sucedió, yo agarré el eje firmemente y presioné la parte inferior de mi pene en un esfuerzo inútil de hacer que mi carne flácida que era mi pene tuviera una erección. Sacudí mi pene con fuerza, pero los años de palizas habían dejado su huella en mi pene que se había vuelto demasiado insensible para responder a tales manipulaciones. No sentía ninguna sensación en absoluto en mi ingle. Incluso para complacer al Maestro, ya no podía excitarme. Sin rigidez alguna, mi mano se sacudía sobre la carne flácida de mi pene.            

Me dejó humillarme tratando durante más de veinte minutos antes de que le preguntara qué podía hacer para ayudarme. Se ofreció a estimularme orinando sobre de mí o que me permitiría lamerle el culo. Sabiendo que le agradaba saber que era cierto que me había convertido en absolutamente impotente, he tomado la iniciativa de perseguir la satisfacción por mí por primera vez en más de dos años. Con la total falta de sensibilidad en la ingle, tenía que hallar mi oportunidad para excitarme.

Asustado que pudiese exceder los límites de mi posición como un esclavo, me arrodillé delante de la cómoda silla donde me recline y dócilmente tomó su pie desnudo en mi mano. Levanté el dedo gordo hasta mi boca y lo chupe de forma sensual que normalmente reservaba para su pene. Miré hacia él para comprobar que no le hubiera desagradado tocarlo sin permiso. Él inclinó la cabeza ligeramente hacia mí para indicar que él lo aprobaba, y yo continué.            

Desde el primer momento en que me aceptó como su esclavo, mis más intensamente satisfactorias experiencias habían estado asociadas con los pies del Maestro. En muchos sentidos, había negociado mi hombría por la emoción de succionarle los dedos del pie y el sublime sentimiento de su único dedo gordo contra la punta de mi pene. Incluso de ser pateado en los testículos me daba una gran satisfacción perversa. Lo mejor de todo era la intensa presión sobre mi esfínter cuando él me penetraba con el pie, tratando de meterme los dedos de su pie y el empeine que ya podía meter por completo en mi colon.

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Cuando me froté la cara contra su pie, un pequeño cosquilleo se desarrolló en la ingle y he hizo que la sangre se bombeara salvajemente en mi pene. Muy pronto, sin embargo, se hizo evidente que mi pene ya no funcionaba de esa manera. El pequeño cosquilleo se desvaneció tan rápido como había llegado. Aunque sabía que la impotencia era lo que el Maestro quería para mí, me sentí humillado por mi fracaso. Yo ya no era cualquier tipo de hombre, sólo un puto incapaz de alcanzar la erección. Sentí una sensación real de pérdida mientras consideraba mi futuro sin sexo siempre delante de mí.

El Maestro parecía eufórico por mi incapacidad para alcanzar una erección, pero todavía tenía que estar absolutamente seguro de que me había vuelto completamente impotente. Me quitó el pie de mi boca y la puso directamente sobre mi pene, masajeándolo suavemente justo en el punto sensible bajo mi glande con su dedo gordo del pie húmedo. El corte que había cortado previamente a lo largo de la parte inferior de mi pene le permitió tocar en realidad lo que había sido el interior de mi uretra. Mi propia saliva en uno de sus dedos del pie proporcionaba una lubricación suave mientras me acariciaba.

Me tumbé en el suelo boca arriba para permitirle un camino claro a mi pene, mi pene estaba apoyado sin fuerzas contra mi estómago. Acarició por el tejido cicatrizado y frotó el interior del canal que una vez llevó mi orina. En el momento en que llegó al pequeño agujero justo por encima de mis huevos, que ahora me sirve para orinar, había alcanzado una semi-erección, no una como la de hombre de verdad, pero mi excitación no podía ser más evidente. Él cambió de dirección y la punta llegó a la cima de mi pene. Incluso fue una experiencia intensamente placentera, masturbarme con el dedo gordo del Maestra, apenas me puso rígido. Mi erección era tan débil que sin mi abdomen para apoyarlo, mi pene ni siquiera habría permanecido recto. Si yo quería una erección debo decir que fracase y desapareció. Mi pene ya no se convirtió en un músculo hinchado carnoso. En lugar de ello, aún excitado, mi pene se mantenía la piel floja, vacía. A los veinticuatro años, ya no podía mantener una erección como antaño. 

Me acariciaba el pene de abajo, hacia arriba, luego hacia abajo. Llegué sin llegar a estar duro. Yo sólo alcance a ponerlo rígido lo suficiente para liberar mi lamentable semen. Del mismo tiempo que la punta del pie alcanzó la cabeza de mi pene, una gota de esperma brotaba de mi pene y goteaba sobre la punta del pie.           

Sin permitirme ni un momento para saborear este orgasmo negado durante mucho tiempo, lo que probablemente sería la última, el Maestro me mandó lamer mi propio semen. Mientras comía la pequeña, cálida gota, me llamó un buen chico. Dijo que no era mi culpa que yo todavía no pudiera cumplir sus necesidades. Simplemente tenía que esforzarme un poco más.         

Él me castigó inmediatamente y sin piedad. Me lo merecía. Había eyaculado.      

Yo había ensuciado su perfecto, pie masculino con mi sucio esperma.       

Empujó una aguja larga y gruesa en mi testículo derecho, a través de mi saco, para luego repetir la operación en mi testículo izquierdo. Luego puso la llama de una vela en una de las puntas de acero de las agujas que se extendía fuera de mi piel. Como el metal se caliento desde la temperatura ambiente hasta quemar, la agonía se sentir como me quemaba desde adentro de mi escroto causo que lágrimas rodaran por mis mejillas. Encontré me consolé, al ver como el pene del Maestro crecía en erección. Como si se conectara directamente a mi sufrimiento, su pene se endurecía cuando sus tormentos sobre mi aumentaban. Su pene se convirtió en una enorme barra de hierro, tal como yo temía perdí la conciencia de la intensa agonía ardiente que sentía.            

Me dejó ensartadas las agujas en mí escroto y me puso de espaldas en la cama. Levantó mis piernas hasta sus hombros y empujó mis rodillas a mi pecho para levantar mi trasero al aire. Él me penetro el culo, sentí su pene profundamente en mí con un impulso animal. Él no me había utilizado de esta manera por mucho tiempo, y, a pesar de la angustia y dolor en mi ingle, se sentía bien mirarlo a los ojos y ver el placer que él sentía al usarme de esa manera, así como dicha que mi apretado culito le daba.

A pesar de que aún no se había convertido en el chico impotente que necesitaba, todavía lo complacía. Mientras que él empujaba, soñaba con el día en un futuro cercano, cuando me penetrara por primera vez después de ayudarme a correrme con su sensual pie en mi pene que ya no podría despertar, cuando no habría manera posible para excitarme. Cuando le gustaría complacerlo siendo un verdadero chico impotente. Entendí que los tormentos tales como las aguja quemando mis huevos harían que ese día llegase pronto. Por un momento, nada más me importo.         

A pesar de la experiencia intensamente sensual de ser penetrado por el hombre al que le había entregado mi vida, mi pene no se endureció en absoluto. Incluso sin el castigo que había sufrido aquella noche, pasarían meses antes de mis ya mutilados huevos produjeran suficiente esperma para eyacular. Por la forma en que me había tratado esa noche, supe que nunca volvería a alcanzar una erección.

El sufrimiento causado por el Maestro en mí con las agujas había centrado tanto su excitación que sólo segundos después de que comenzó a penetrarme, dejó sus embestidas y me empujó hacia él en la medida en que le era posible para aumentar su sensación para el orgasmo. Me agarró del culo y me atrajo hacia él. Las agujas en el escroto se clavaron en mis muslos mientras ese abrazo hizo quedar como un paquete humano apretado. Mi cabeza me daba vueltas por el dolor en la ingle, pero todavía me esforzaba por apretar mi esfínter de tal forma que el Maestro disfrutara aun más la sensación de su orgasmo.           

Si bien no había nada más intenso, que la sensación del pene del Maestro dentro de mí, pero esa noche la intensidad de mi dolor pareció hacerse mucho más grande pese a estar acostumbrado a sentir sus habituales 27 centímetros. Parecía alcanzar profundidades dentro de mí que su pene nunca había alcanzado, lugares donde sólo su puño o el pie habían estado.         

Mientras eso sentía, una enorme carga de caliente esperma lleno mis entrañas, él temblaba de placer salvaje.

Después de acabar, retiro las agujas, me suspendió del techo, encadenó una placa de metal de 2.5 kilos a mis escroto y me dejó colgando de esa manera toda la noche, mientras su semen escurría de mi culo y mis huevos eran estirados poco a poco por el peso de la placa, a la mañana siguiente cuando el Maestro despertó mis huevos hacia mucho eran historia, mi escroto se había desgarrado en la madrugada, arrancándome mi huevos junto con la piel de mi bolsa escrotal, el dolor fue tan intenso que me desmaye, el Maestro camino hasta donde estaban mis huevos en el piso, y los piso destruyéndolos para siempre ante mis azorados ojos con sus pies.

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Autor: Gaysumiso       Adaptador: DarkSoul

NO DEBÍA MASTURBARME

Aquello era mi fin, como hombre lo supe desde que fui capturado dándome placer con mi mano, pero me fue imposible contenerme, sentir el placer que sentía cuando mi espeso semen juvenil brotaba de mi pene en erección, pese a estar consciente de que no debía hacerlo dentro del estricto internado en el cual era interno desde los 14 años......

NO DEBÍA MASTURBARME
Aquello era mi fin, como hombre lo supe desde que fui capturado dándome placer con mi mano, pero me fue imposible contenerme, sentir el placer que sentía cuando mi espeso semen juvenil brotaba de mi pene en erección, pese a estar consciente de que no debía hacerlo dentro del estricto internado en el cual era interno desde los 14 años.


[ADOLESCENTE] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [FEMDOM] [TORTURA]



Categoria: Adolescente      Autor: DarkSoul




Aquello era mi fin, como hombre lo supe desde que fui capturado dándome placer con mi mano, pero me fue imposible contenerme, sentir el placer que sentía cuando mi espeso semen juvenil brotaba de mi pene en erección, pese a estar consciente de que no debía hacerlo dentro del estricto internado en el cual era interno desde los 14 años, las reglas del internado eran claras, la institución podía tomar medidas correctivas severas en contra del alumno que fuese sorprendido masturbándose en cualquier parte del interior del exclusivo internado, incluso a nuestros padres se les obliga a firmar permisos que otorgaban a los docentes castigos corporales severos a los alumnos.

Mi adolescencia la pase prácticamente dentro de los muros de aquel estricto internado exclusivo para varones, las únicas mujeres dentro de esos muros eran lagunas ya muy maduras maestras que estoy más que seguro fueron la inspiración de muchas fantasías así como de sueños húmedos de cientos o quizás de miles de estudiantes que pasaron por sus muros, aquel lugar era muy exclusivo solo para gente adinera en verdad, mis padres como los de muchos otros chicos creyeron que ahí podría relacionarme con buenos contactos para el futuro.

Mi padre un hombre bastante estricto había estudiado gran parte de sus estudios hasta terminar su preparatoria en aquel lugar, por lo que cuando tuve una edad suficiente no tardo en hacerme asistir a la que él consideraba la mejor escuela del mundo, mi único contacto con el mundo exterior, era durante las vacaciones en ese periodo podía masturbarme a mis anchas las veces que mis ganas que por aquel entonces eran muchas me lo pidieran, ver material pornográfico y por supuesto disfrutar de la presencia de jóvenes chicas de mi misma edad, sobre todo en las vacaciones de verano.

Durante el verano de mis 16 años con mis hormonas en el pico más alto recibí tal vez la peor noticia que me podrían dar mis padres, una semana antes de empezar las vacaciones, mi madre me hablo por teléfono para informar que mi padre y ella, tendrían que asistir a una convención por lo que ese año no iría a casa, que ya habían hecho los arreglos para que me quedase durante las vacaciones en la escuela, le suplique a mi madre que me dejase quedarme solo en la casa con la servidumbre que ya era lo suficiente grande para cuidarme solo, pero ella dijo que la decisión ya había sido tomada por mi padre.

Eso fue todo no había nada más que decir, mi padre una vez que tomaba una decisión no había forma de que cambiara de opinión, por lo que esas vacaciones fui yo el que tuve que decir adiós a todos mis amigos que partieron a sus hogares, apenas unos veintena de alumnos quedo en el colegio para las vacaciones ninguno de mi grado o conocido, se nos asignaron tareas a los que nos quedamos para que no estuviéramos sin hacer nada durante las el periodo de vacaciones.

Aquello en verdad era un infierno hacía mucho calor y debíamos andar con nuestros rígidos uniformes escolares, una mis tareas asignadas era la de darles de comer a los animales de granja por las tarde, al principio aquello me pareció una pésima forma para pasar mi verano pero pronto descubrí que aquello bien podía ser algo provechoso, dado que debía ir hasta el granero para tomar mucho del alimento para las vacas y caballos por supuesto no tenía un tiempo asignado por lo que pronto pasaba mucho tiempo en solitario en aquel amplio y solitario granero a las orillas del internado.

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Dado que estaba solo durante todo ese tiempo le daba de comer a los animales primero lo más rápido que podía para después regresar al granero, subir a la parte de arriba acostarme sobre una cama de paja que había preparado, despojarme de mi largo pantalón de vestir para quedar solo en ropa interior de la cintura para abajo, apenas lo hacía y mi pene ya luchaba por salir de mi ajustado slip (trusa), de color blanco de estilo clásico, me encantaba acariciar mi fuerte erección por algunos minutos sobre la tela de mi slip hasta formar una gran mancha de humedad al frente.

Luego de notar que mi dura erección ya arrojaba gran cantidad de liquido pre-seminal, me despojaba de mi slip, hasta que este quedaba a la altura de mi tobillos con mis piernas ligeramente abiertas sintiendo como mis huevos alcanzaban a rozar la paga dejo de mi nalgas pues poseía un escroto largo en donde a mis huevos les gustaba descansar justo hasta el fondo del mismo, ya sin mi ropa interior me gustaba acariciar mi pene por algunos segundos mientras me agarra mis pesados huevos para jugar con ellos hasta sentir un estremecimiento en todo mi cuerpo.

Luego  tomaba mi pene con una mano, justo por debajo de mi glande para bajar mi mano, hasta la mitad de mi erección, con esa acción lograba que mi prepucio que cubría toda la cabeza de mi pene, se corriera hasta hacer que mi glande quedara completamente a la vista, reluciente por todo el liquido pre-seminal que la piel de mi prepucio se encargaba de distribuir por toda su superficie, era un glande de tipo casco, rosado y grande, muy sensible que me daba mucho placer, mi mano sin demora comenzaba a bajar y subir por mi erección haciéndome estremecer.

En verdad la sensación de sentir la piel bajando y subiendo para cubrir mi glande solo para casi de inmediato descubrirlo era una sensación maravillosa, en todos los sentidos, era como una fiesta para mis sentidos, mis huevos se bamboleaban con el vaivén de mi mano sobre mi dura erección rosando la parte interna de mis piernas provocándome una rica sensación, mi mano bajaba casi hasta la base de mi dura erección para luego subir hasta casi mi glande, de una manera constante, no rápida pero si a un buen ritmo.

Aquello me hacia comenzar a jadear, con mi otra mano comenzaba casi siempre a jugar con mis tetillas, pellizcándolas, acariciándolas con pasión lo que me provocaba estremecimientos extraños que de alguna manera me producían un gran placer mientras mi mano continuaba subiendo y bajando de mi erección, trataba de no gemir fuerte, no quería ser escuchado por oídos indiscretos, pero la sensación de mi mano bajando para luego subir sobre mi pene, no me lo permitían a veces, uno que otro gemido sonoro se escapo de mi durante aquellas sesiones de masturbación en solitario en aquel amplio y solitario granero del internado.

Recostado sobre la fresca paja sacudía mi endurecido pene como lo hacía habitualmente, después de unos minutos tuve una sensación conocida empecé a respirar con dificultad, y fue ahí cuando mi pene lanzo un espeso liquido blanco caliente mientras mi cuerpo temblaba       fue un momento de alegría total, sentir mi cuerpo invadido por mi fuerte orgasmos, era una sensación extraordinaria que, obviamente, siempre quería repetir.

Por lo que aun jadeante con mi semen calientito resbalando por mi abdomen hasta que nuevamente mi pene alcanzo en cuestión de minutos una nueva dureza, mi mano subía por mi duro falo haciendo descender y subir mi prepucio de mi glande, causándome mucho placer en el proceso, podía sentir como mi esperma de nuevo se arremolinaba en el interior de mis huevos, alistándose a brotar de nuevo por mi pene, mis piernas se tensaron, alce mi cadera en plano éxtasis de placer cuando de nueva cuenta mi espeso semen empezó a brotar de la punta de mi pene de un color muy blanco, mientras mi cuerpo se sacudía de nuevo al sentir un segundo gran orgasmo.

Mis sesiones de masturbación en el granero se convirtieron en una tarea cotidiana, no pasaba un solo día en el que no me masturbara, en aquel lugar incluso hasta cuatro veces en una sola sesión, pero como dicen lo bueno no puede durar para siempre, mis sesiones de masturbación se hicieron tan cotidianas que poco a poco empecé a ser menos cuidadoso, hasta aquella fatídica tarde en que con un plena erección, con mi mano bajando y subiendo de mi pene, que expulsaba mi blanco, como espeso semen de la punta una de las profesoras del internado asomo su cabeza por la escalerilla que daba a la parte alta del granero siguiendo el sonido de mi gemidos que daba mientras me acercaba al clímax de mi orgasmo.

********************

¿Qué demonios estás haciendo, maldito cerdo asqueroso?

Dijo la profesora Salazar, al verme acostado ahí eyaculando, ella con movimientos felinos se acerco a donde estaba sin poder siquiera reaccionar me tomo de mi pene aun en erección para obligarme a bajar de la parte alta del granero una vez abajo, sin permitirme ponerme ni siquiera mi ropa interior me llevo tomado de mi pene jalándome fuerte hasta uno de los salones de castigo algo próximos al granero una vez ahí ella con un tono de voz molesto me ordeno escribir en el pizarrón l00 veces.

“No debo masturbarme nunca dentro del colegio”.

Ella no me dejo cubrir mi cuerpo mientras escribía en el pizarrón, por lo que era muy humillante estar ante ella prácticamente desnudo, sentía una gran vergüenza que me estuviera viendo mis nalgas desnudas, por alguna razón mi pene no perdía su dureza, seguía con una erección chorreando abundante liquido pre-seminal de la punta que solo hacía que me sintiera mas avergonzado a cada momento sintiendo como aquel liquido transparente goteaba entre mis pies, algunos minutos más tarde termine de escribir el numero de frases ordenado pero cuando acabe solo fue el inicio de una pesadilla aun peor.

Apenas termine de escribir las frases, la Profesora Salazar me ordeno que diera dos pasos hacia atrás de la pizarra para luego ordenarme que me inclinase hacia adelante para tocar con la pinta de los dedos de la mano, la punta de mis dedos de mis pies, lo que dejo mis nalgas completamente expuestas, con mis huevos colgando entre mis piernas, la Profesora Salazar fue hasta un escritorio del que saco dos maderas con si fueran hechas para arcos, también una varilla que era de una rama de un árbol de espinas de color negro para acercarse a donde estaba.

La profesora se puso de cuchillas detrás de mí, con su rostro quedando a la altura de mis nalgas, dada en la posición que estaba mis ojos podían ver su blanca ropa interior en la que se marcaba sus labios vaginales, así como una gran mata de vello púbico justo encima de su raja, esa fue la primera vez que veía un sexo de mujer aunque no al descubierto y dado la situación en la que estaba, no importo mi pene palpito endureciéndose cada vez más de lo que estaba pese a todo.

De pronto sentí como una mano tomo mi escroto jalando hacia atrás, cuando mis huevos estaban bien hacia atrás, tomo las dos maderas que tenían dos agujeros en cada uno de sus extremos, con ellos aplastado mi escroto para después colocar tornillos con roscas en cada uno de los agujeros de las maderas, para apretar las maderas con los tornillos y dos grandes roscas, lo que aplasto mi escroto a niveles muy dolorosos me quise levantar pero la madera hacían que al intentarlo una fuerte punzada de dolor recorriera mi cuerpo por lo que tuve que permanecer a mi pesar en la misma posición en la que estaba.

De pronto sentí el primer golpe de aquella varilla de espinos sobre mis nalgas, solté un sonoro grito de dolor.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAYYYYY!

Pero apenas mis lindas nalgas sintieron el primer golpe, fueron de nuevo impactadas por un segundo gran golpe haciéndome comenzar a llorar como un pequeño niño de dolor, podía sentir como los pequeños espinos de la rama se clavaban en mis nalgas a cada impacto que esta daba sobre ellas, el dolor era malo pero nada comparado a lo que sentí cuando uno de los azotes impacto sobre mi expuesto y estirado escroto de lleno.

Desde ese momento los azotes se fueron alternando entre mis huevos y nalgas, siento los que impactaban sobre mi escroto los que más dolor me provocaban estaba casi al borde del desmayo cuando los golpes cesaron de repente, tanto mis huevos como mis nalgas me ardían y sangraban, con cientos de péquelas heridas y varias espinas aun clavadas sobre mi escroto así como en mis nalgas, podía sentir como esas partes de mi cuerpo palpitaban de dolor, la Profesora Salazar dijo con una expresión de malicia en su rostro.

-“Ahora te voy a quitar las ganas y capacidad de estarte tocando para siempre”.

En ese momento no comprendí el alcance de su palabras hasta que luego de unos segundo sentí como dos piezas metálicas afiladas tocaron mi escroto justo en la parte desde donde sobre salía de las maderas que lo aplastaban no sabía que era en ese momento pero luego supe que era una afilada tijera, sentí cerrarla sobre mi escroto mientras un dolor descomunal comenzó a extenderse por mi cuerpo luego de unos segundos el dolor era insoportable fue como un gran rayo de luz, mis ojos se fueron por detrás de sus orbitas mientras mi pene exploto.

Un gran chorro de semen muy espeso en cantidad que nunca antes había expulsado broto de mi durísima erección, fue una mezcla de inmenso placer y dolor más de esto último, que duro apenas dos segundos luego todo se me volvió negro, no supe más, hasta que desperté sobresaltado en la enfermería del internado, sentía un dolorcito pulsante debajo de mi pene pero nada que no se pudiera soportar, mi mente recordó lo ocurrido, alarmado me descubrí de la blanca sabana que me cubría, para descubrir que no solo faltaba mi escroto por completo junto con mis huevos sino que también había sido despojado de mi amado prepucio.

Mis ojos se abrieron en grande al ver mi entrepierna en aquel estado dota vendada y recubierta de liquido marrón desinfectante, estaba horrorizado, como lo estuvo mi padre días después que llego a verme, pero dado que el firmo un permiso que incluía ese tipo de castigo legalmente no se pudo hacer nada, para no hacer escándalo la escuela me ofreció una beca total en otra escuela muy prestigiosa, mis padres terminaron por aceptar.

******************

Partí del internado pero no como había llegado ya no era un hombre, era un eunuco para el resto de mi vida, me gradué de medicina a los 25 años, hasta ahora estoy trabajando como investigador medico tratando de hacer realidad la regeneración de tejidos con células madres, mi objetivo no es solo el de ayudar a la gente que ha sido amputada o necesita un trasplante sino por supuesto ayudarme a mí mismo, quiero volver a ser un hombre, quiero volver a tener un escroto lleno entre mis piernas que me permita expulsar un espeso y blanco semen con cada eyaculación, quiero poder volverme a masturbar como en aquel granero.


Deseo, solo eso deseo, no hay día que no sueñe escribiendo en aquel pizarrón completamente desnudo la frase “No Debo Masturbarme”.  


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Imagen que Inspiro esta Historia.



Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com