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Hetero, primera vez. El instinto de mujer se apoderó de ella, de una chica aún virgen. Mientras su padre se masturbaba delante de una película porno, invitó a pasar a su casa al vecino para que viera el espectáculo
AEmergía desde hacía ya unos días, un pensamiento en su cabeza. Necesitaba algo, que ni siquiera sabía que era, pero tenía la sensación, de que había algo que falla en su vida…
Melisa tenía 17 años, era huérfana, pero tenía unos acogedores padres. María, la madre, tenía 49 años, y José Javier, el padre, 56.
Ella era feliz, pues en el tema de los estudios, era muy aplicada, tenía muchas amigas, y amigos, por supuesto; tenía todo lo que una adolescente pudiera necesitar. Sin embargo, la abrumación que ese pensamiento extraño le producía, hacía que las cosas no fuesen estupendas del todo.
Era invierno, un invierno muy, muy frío, y se pasaba las tardes en casa, estudiando, y escuchando música. A ella no le importaba para nada que sus amigas salieran todos los días de juerga, mientras que ella estaba en su habitación tan a gusto, bien escuchando música, leyendo un libro, o estudiando. En ese aspecto, no tenía problema alguno.
Sus padres trabajaban, ella era hija única, por lo que más de la mitad del día, estaba en casa sola. Se hacía la comida, fregaba, planchaba, ayudaba a sus padres, y en general, nunca le quedaba tiempo para aburrirse, y nada de lo que hacía, la disgustaba.
Un día ya primaveral, era domingo, y se levantó a las 12. De una manera incontrolada, pensó de nuevo en esa extraña sensación, de que algo tenía que hacer, porque no todo en su cuerpo marchaba bien. Se sentía extraña a sí misma, y poco a poco, iba definiendo esa extraña sensación…
Necesitaba averiguar qué es lo que la estaba pasando, porque no era normal que estuviese así de nerviosa, intranquila, y a disgusto consigo misma.
No tenía novio, ni lo buscaba, ni lo necesitaba, a su juicio. Todas sus amigas se quedaban siempre con ella, se metían con su forma de ser, de pensar y actuar, y con la forma tan distinta de vivir, de la que tenían todas ellas. Pero esto, no la importaba tampoco.
Siempre intentaban buscarla algún ligue, hacerla salir de casa, ir de marcha y esas cosillas que a toda chica le place hacer en sus edades adolescentes. Pero no había forma…
Un día, por casualidad, se despertó a media noche, y vio a su padre, que se encontraba enfrente de la tele. No se fijó muy bien en que era lo que estaban poniendo en la tele, así que se acercó un poco más. Estaba prácticamente detrás de su padre, cuando éste se dio la vuelta, y la preguntó qué la pasaba. Ella dijo que no podía dormir, y el padre la recomendó que se volviera a la cama. Ella, obediente, hizo que se iba a su cama, pero tan solo se quedó tras el marco de la puerta, escondida lo justo, para que su padre no la viera. A los pocos minutos, José Javier miró hacia atrás, como para ver que no hubiese "moros en la costa". Entonces se empezó a quitar la parte inferior del pijama, y se volvió a sentar. Cogió el mando de la televisión, y la cambió.
Melisa estaba sorprendida por el comportamiento de su padre, y más aun, por lo que ahora ella observaba: una película porno.
Ella nunca había visto esas cosas, pues no la atraían mucho. Pero en ese momento, cuando veía el televisor, y a esa mujer denudándose sensualmente ante ese hombre, que a ella le pareció una joya escultural, algo empezó a recorrerle todo el cuerpo. Era una sensación nueva, agradable, pero como si de algo malo se tratase. Pensó en retirarse, y volver a dormir. Pero había algo que la clavaba tras el marco.
Veía a esa mujer, ya desnuda, acariciando el pene de su compañero y de vez en cuando, besándolo. El hombre cerraba los ojos, mientras agarraba a su compañera de la cabeza para q se la metiese de una vez en la boca.
Melisa estaba asombrada, y el calor desde lo más interno de su cuerpo, comenzaba a subir. Estaba casi sudando, muy muy acalorada. Pero seguía observando la escena…..
Su padre, estaba
masturbándose, como claramente veía, pero eso a ella no la llamaba peculiarmente la atención. Ella prestaba más atención a lo que la pareja de la película, estaba haciendo.
Ahora se habían puesto de pie, y se dirigían a un diván. Él se sentaba en el dicho mueble, mientras que agarraba a su compañera de las caderas, y la hacía sentarse sobre él. Entonces observó algo que la subió totalmente la temperatura. Vio desaparecer el tremendo instrumento del hombre, en la vagina de la mujer. Subían y bajan a una velocidad desenfrenada, gemían y se acariciaban. Melisa ahora estaba tan caliente, que se había olvidado de que su padre estaba delante suyo, y casi involuntariamente, se echó la mano a su parte más acalorada, hambrienta, y sedienta de ser tocada: su virgen coño.
Se acariciaba la zona púbica, y parte de los senos. Se lo estaba pasando realmente bien. Mientras observaba a la pareja de la televisión practicando la postura que hacía unos días una de sus amigas la había enseñado que se llamaba "misionero", le pareció escuchar unos sonidos en el pasillo. Ella se asustó, y retiró las manos de donde las tenía, y fue de puntillas a la mirilla de la puerta a ver quién era. El padre estaba absorto en la película, y ni siquiera se percató de los sonidos.
"Madre mía, es el vecino de arriba", se dijo así misma. El vecino de arriba, como ella lo llamaba, era el único chico que la volvía loca, pero nadie más que ella, lo sabía.
En ese momento estaba tan caliente, que no pensaba claramente. La primera locura que se le ocurrió, fue invitar a su vecino a que viera el espectáculo que habían en su casa, pero le pareció muy descabellado. Se dirigió nuevamente al marco de la puerta, pero volvió a pensar en su vecino, aun rebuscando las llaves.
Quizás su instinto femenino, empezó a actuar por primera vez, y él fue lo que la hizo reaccionar, ir a la puerta, y con un preciso y delicado movimiento, abrirla. Vio a su vecino en las escaleras buscando las llaves, y ella con un gesto, le indicó que callara, y fuera hacia allí. El chaval, de 17 años, venía de juerga y no estaba muy orientado, y al principio rechazó la propuesta, pero Melisa volvió a insistir, y éste ya aceptó.
Entraron en casa los dos, y ella cerró la puerta con el mismo cuidado que la había abierto. Él entró de puntillas, advirtiendo la presencia del padre de la chica, y no dijo ni una palabra.
Ella, señaló el televisor, y a continuación a su padre. Estaba muy caliente, y él lo notó. El chaval comenzó a mirar a la televisión, y luego miró a Melisa, la cual estaba "obrando" de nuevo. Inconscientemente, se había vuelto a llevar la mano a su húmedo volcán. Él que lo ve, comienza a excitarse también…
Ella estaba la primera, tras el marco de la puerta, y después de ella, se encontraba el vecino. Esa alineación, invitó al joven a echarle mano a su querida amiga, la cual no impidió el acto, sino que le condujo a donde quería que tocara…
Ella estaba muy húmeda, mirando al televisor, y su mano, indicaba a la del vecino que su mano se sumergiera en las profundidades de su ser…
Él la hizo caso, y con su mano por delante del cuerpo de la joven, comenzó a hacerse paso entre el vello púbico que tan húmedo y caliente se le ofrecía.
Comenzó acariciándola, abriéndole los labios mayores, y luego los menores…
Ella andaba ya como una moto, y le pidió q se lo comiera, que quería hacer todo lo que estaba viendo en la película…
A todo esto, el padre se había quedado dormido en el sofá, por lo que iban a tener un buen rato para ellos.
Ella se dio la vuelta, se abrió de piernas, y le ofreció su joven conejito, al chaval que tan sediento estaba ya de poseerla.
Le lamió el clítoris, ella se retorcía, y él la decía en bajo que callara. Consiguió meter la punta de su lengua en la salada vagina de su amante, y esto a ella le supo a gloria, aunque también a poco…
Le separó, y le dijo: Ahora yo, te voy a hacer una mamada como la que he visto en la tele, y tú, vas a guiarme, y me vas a coger de la cabeza,
cada vez que yo te coja de los huevos.
Ella empezó a lamerla como si de un helado se tratara. Le estaba haciendo sufrir, y él no aguantó más. La agarró de la cabeza, e hizo que se la tragara de una vez. Sintió un placer inmenso, y ella no reprochó su poca paciencia. Comenzó a juguetear con ella, con la lengua, los labios, y terminó agarrándole de las bolas, y éste, obedeció a la anterior súplica de la chica, y la cogió de la cabeza.
Poco tiempo después, tuvo que retirarla, pues tenía una sorpresa para ella. Por suerte, esa noche se había llevado en la cartera dos preservativos, por lo que pudiera surgir. Y no pensaba desaprovechar al menos uno…
"¿Dónde está tu habitación?", preguntó a la chica. Ella le cogió de la mano, y le condujo hasta su cuarto, y cerró la puerta. Se quitó el camisón, y el joven pudo observar por primera vez el cuerpazo de su vecina. Tenía unas tetas bien formadas, redondas y grandes, con unos pezones preciosos, y la forma que le daba a su cuerpo las caderas, la hacía tremendamente deseable…
Él se quitó el pantalón del todo, y casi sin darse ella cuenta, él ya tenía el preservativo puesto.
La empujó en la cama, la tumbó, la besó por todo el cuerpo y le comió los labios como nunca antes lo había hecho. "Es tu primera vez, verdad?", preguntó él. "Si, así que por favor ten…", no la dio tiempo a terminar la frase, dio un respingo y un suspiro de dolor se escapó de su boca. Él chico acababa de penetrarla con todas sus ganas, de una estacada, y había entrado casi sin dificultades. Comenzó a balancearse, hacía atrás, y hacia delante. Ella cerraba los ojos, apretaba los dientes, y leves gemidos desde la garganta se ahogaban en un sentimiento de dolor y placer…
Melisa no dejaba de retorcerse y arquearse, de dolor al principio, pero tras un rato, de inmenso placer. Aquello la estaba gustando, la estaba gustando mucho, y ella quería seguir los pasos de la pareja que había visto en la televisión. Quería probarlo todo, quería más y más, que la penetraran hasta lo mas profundo, y de todas las formas posibles…
Entonces el chaval, la dijo que se diera la vuelta y se pusiera a gatas, y ella, obediente, lo hizo en seguida.
Se mojó los dedos, y primero le metió un dedo, luego le metió dos, y cuando intentaba meter un tercero, ella dijo: "No, no metas el tercero. Quiero que me hagas tocar el cielo con tu verga en mis entrañas, quiero que me la metas ya!" Él dijo entonces: "está bien, pero así la penetración es muy profunda, así que agárrate a lo que puedas, porque lo vas a necesitar…" Entonces el joven, comenzó a jugar con su polla en la vagina de su compañera, restregándola por sus labios, tocando su clítoris…… y cuando estaba cerca del agujero del placer, comenzó a hacer pequeñas entraditas con el capullo… hasta que de una sola vez, se la ensartó hasta los huevos. Ella se estiró del placer, con una reacción brusca y violenta, hasta q empezó a bombearla como un poseso, se la sacaba y se la metía, entera, haciendo sentir en la vagina de su chica, su tremenda y dura polla. Ella gemía y gemía, se estaba muriendo de placer… "Me estás matando, tocas fondo cada vez q me la metes, cabrón, que bien lo haces, sigue así….!!!", le decía ella mientras mordía el borde de la sábana…
Él estaba extasiado, cerraba los ojos, y agarraba a su compañera de las caderas, como si quisiera partirla por el vientre, y cada vez se la metía con más impulso, lo que a ella, le volvía loca…..
Salió de ella, la dijo: "Ahora vas a hacer lo que yo te diga; te vas a poner tumbada boja abajo, con la cadera lo mas arriba q puedas, de forma que pueda ver tu precioso conejito, y vas a abrirte de piernas lo más q puedas". Ella, lo hizo con toda sumisión, y él, tumbándose sobre ella, a la vez q se agarraba su miembro, comenzó a metérsela. Una postura muy, muy excitante, por lo que él se empezó a poner muy, muy cachondo….
Ella tuvo su segundo orgasmo, mientras la follaba desde arriba con un vicio en la cara inmenso. Ella se estaba corriendo, y las contracciones
de su coño hicieron que su joven compañero, empezara a llegar al orgasmo. Éste aceleró, comenzó a moverse a un ritmo desorbitado, la cama parecía romperse, y ella casi terminaba llorando de placer. El chaval finalmente, dio dos últimas envestidas, y se corrió.
Quedó tumbado sobre ella, la sacó de su cuerpo. Quitó el preservativo, y se vistió.
Ella, tumbada en la cama aun boca abajo, dijo: "Encantada de haber perdido así la virginidad contigo. Cuando quieras, puedes pasarte de nuevo".
Él la dijo: "Creo que tú y yo vamos a vernos mas a menudo". La dio un lametazo en el coño, y la besó en la boca. Con un adiós, se fue, y cerró la puerta sigilosamente.
El padre aun dormía, y la tele seguía puesta.
Ella se arropó, y así, quedó dormida.
Al amanecer, cuando fue a buscar el pan, se volvió a encontrar con su vecino, y este, la invitó a subir a su casa. Ella aceptó, y cuando estuvieron en el salón de él, comenzaron a besarse……
Pero esto, es otra historia…

mi email mariedurane95@gmail.com

CAPTURADO POR EL SHEIK

En el caos que es siempre medio oriente todo puede pasar, como el Cabo Lugo describió muy a su pesar Daniel Luego era un cabo del Ejercito de la coalición de naciones enviado al medio oriente para combatir al estado islámico......

CAPTURADO POR EL SHEIK
En el caos que es siempre medio oriente todo puede pasar, como el Cabo Lugo describió muy a su pesar Daniel Luego era un cabo del Ejercito de la coalición de naciones enviado al medio oriente para combatir al estado islámico. Sin embargo el cae prisionero y se convierte en el nuevo miembro del harem de eunuco del un malvado pero bien dotado Sheik.


[GAY] [PENECTOMIA] [FANTASÍA] [PENE] [TORTURA] [MEDICO]



Categoria: Gay      Autor: DarkSoul





En el caos que es siempre medio oriente todo puede pasar, como el Cabo Lugo describió muy a su pesar Daniel Luego era un cabo del Ejercito de la coalición de naciones enviado al medio oriente para combatir al estado islámico, su unidad estaba conformada por 10 rudos y fuertes hombres Daniel era el menor de ellos no solo en edad sino en complexión y estatura con apenas 20 años era un soldado recién salido del reclutamiento, con poca experiencia en combate real pero se sentía tranquilo al tener a todos esos veteranos compañeros comandados por el Teniente Croft, un hombre que se apreciaba que sabía muy bien lo que hacía.  

Su escuadrón se separo del resto en una misión de reconocimiento hace dos días desde entonces habían tenido algunas escaramuzas con rebeldes en las que su equipo de GPS se había dañado sin que ellos se dieran cuenta fue así que al cuarto día el Teniente se dio cuenta que estaban caminando en la posición equivocada pero para ese momento ya era tarde de volver sobre sus pasos. 

Dos horas más tarde de percatarse del error el escuadrón sufrió un ataque devastador de morteros y artillería que aniquilo prácticamente a todos menos a Daniel pero lo dejo muy mal herido e inconsciente con un trozo de metralla clavado en su pierna derecha y una gran herida en su pecho que de no ser atendidas pronto podría ser mortal, además de una serie de cortes y moretones por todo su joven cuerpo.    

Cuando Daniel recupero el conocimiento estaba en lo que parecía ser un celda desnudo, no sabía cuando tiempo había pasado, pero seguía vivió sentía mucho dolor pero por lo menos sus heridas habían sido atendidas, sus vendajes estaban manchados de sangre señal de que no habían sido cambiados en días, apenas podía moverse, cosa que comenzó a hacer poco a poco conforme pasaron las horas.

Luego de unas horas tres fuertes hombres vistiendo uniformes militares entraron en donde estaba y lo tomaron de los brazos lo llevaron a una habitación en donde lo amarraron a aun vieja silla de metal, los tres hombres no dijeron nada, esperaron la llegada de un hombre de barba quien de inmediato comenzó a golpear a Daniel en las piernas, rostro, cabeza y brazos tratando de no afectar las áreas heridas en su cuerpo sobre todo concentro sus golpes en el área genital del joven soldado, que hasta ese momento no contaba con ninguna herida visible.

Los golpes brutales a sus testículos y pene se sucedieron de forma continua, como también las preguntas ¿Cuál es tu Nombre?, ¿Cuál es tu Misión?, ¿Por qué entraron en nuestro Territorio?, las preguntas se hacían una y otra vez, y Daniel solo repetía como podía entre la bola de golpes e insultos su nombre, rango y numero, eso solo hacia enojar mas a sus torturadores.

Al ver que con golpes y amenazas no llegaban a nada; el hombre de barba tomo dos gruesos caimanes y coloco uno en el escroto y otro pellizcando el moradito glande de Daniel para aplicar una fuerte descarga eléctrica directamente sobre sus genitales que hicieron que el cuerpo del soldado se tensara al tiempo que se sacudía sin control entre un mar de dolor, dando alaridos que casi hacían tragarse su propia lengua.

¡AAAAAAAAAAAGGGGGGGGGGGGGRRRRRR!

Aquello duro horas, para el final el ojo izquierdo de Daniel apenas podía abrirse, su boca sangraba y de su pene salía humo, en ese momento justo cuando el hombre de barba estaba por darle otra fuerte descarga eléctrica un hombre portando un pulcro uniforme blanco de una hermosura casi angelical apareció, cuando lo hizo todos en la habitación inclinaron la cabeza y esperaron que hablara primero.

El pregunto si el joven había dicho algo, con una voz de lo más varonil y sensual, el hombre de barba le indico que no había dicho nada relevante, aquel hombre que luego Daniel Sabría era el Sheik y soberano de esas tierras ordeno con su voz penetrante que el joven soldado fuera llevado con Malik, que ya había recibido órdenes precisas de qué hacer con él, luego se dio la media vuelta y se marcho.

Cuando el Soberano desapareció los hombre rieron con malicia mientras desataban a Daniel de la silla que fue llevado sangrando y sin fuerzas en calidad de bulto, sostenido por los brazos hasta donde el Sheik les había ordenado que lo llevaran entre burlas y miradas lascivas de sus captores.

La nueva habitación era más parecido a una carnicería que a un consultorio pese a tener pinta de que alguna vez sirvió para algún uso médico que hacía mucho había dejado de prestar, en el centro una mesa de reluciente metal inoxidable dominaba el lugar a un lado un hombre fuerte con el rostro cubierto con un tapabocas, guantes gruesos de látex color negro y un mandil del mis color pero de plástico hasta sus tobillos los aguardaba.

El hombre hizo que sujetaran las manos de Daniel a una polea en el techo de la habitación y que estiran sus brazos por encima de la cabeza, lo izaron hasta que las plantas de los pies del soldado quedaron separadas del frio suelo de azulejos blancos por lo menos 15 cm, sus piernas estaban sueltas pero no así sus brazos pero gracias a todos los golpes y descargas eléctricas Daniel era un bulto apenas sus pulmones tenían la fuerza necesaria para expandirse en esa posición con cada respiración que daba que era una verdadera proeza en su estado actual.     

Los tres hombres que lo llevaron a esa habitación se fueron dejándolo con el hombre del tapabocas que luego sabría se llamaba Malik, pero era conocido por todos como el “Médico” aunque era  más un sádico carnicero que un médico, Malik era el encargado de preparar a los nuevos integrantes del harem del Sheik los cuales a diferencia de los harenes tradicionales no estaba conformado por mujeres voluptuosas sino por jóvenes hombres muy bellos todos seleccionados por el soberano para su placer, sin embargo dado que la ley islámica prohíbe las relaciones homosexuales el Sheik había buscado una forma de tener ese hacer la solución era la de tener un harem de eunuco, que no eran ni hombre ni mujeres por lo que la ley no se aplica estrictamente a ellos y el podía tener ese manjar de cuerpo a su disposición.

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El “médico” tenía a Daniel totalmente indefenso a su disposición, el comenzó a palpar el cuerpo del maltratado joven, para luego de unos segundos centrar su atención en los genitales expuestos del joven, que poco podía hacer para detener los manoseos de aquel hombre que lo tocaba de forma lasciva, el comenzó a agarrarle sus huevos para después comenzar a manipular su pene que no tardo en ponerse erecto.

El “Médico”, comenzó a masturbar al chico con sus gruesos guantes de color negro sin ningún tipo de lubricante lo que ocasiono que Daniel al poco tiempo comenzara a sentir escozor en su pene, causándole dolor Daniel, comenzó a gruñir no gemir de placer, aquel suplicio se extendió por varios minutos hasta que de su pene salió un potente chorro blanco, bastante espeso de semen que voló varios centímetros por fuera de su pene.

El cuerpo de Daniel se sacudió levemente mientras un gemido de su boca emergió aun sangrante, por los golpes dados hacia unos minutos, varios fueron los fuertes chorros de semen que salieron de su duro pene hasta completar cuatro, seguidos de un largo chorro de blanco liquido, que escurrió por la mano enguantada del hombre que no dejo de masturbar al joven soldado.

El hombre entonces fue hasta una mesita y toma un frasco con un líquido viscoso de color morado, con el cual comenzó a untar el cuerpo de Daniel con él desde el cuello hasta los tobillos, poniendo especial atención en la zona púbica, escroto, ano y nalgas, cuando todo el cuerpo de Daniel estuvo untado por ese liquido el hombre fue hasta una rincón de la habitación, para comenzar a desenredar una vieja manguera de plástico.

El hombre se tomo su tiempo en desenredar la manguera tiempo en el que Daniel comenzó a sentir una gran picazón por todo su cuerpo, era tal el escozor que sentía que comenzó a gritar de desesperación por no poderse rascar, en ese momento un potente chorro de agua fría impacto el cuerpo vendado de Daniel, para comenzar a lavar su cuerpo de aquella sustancia color morada y junto con la sustancia también se fue todo el vello del cuello para abajo del cuerpo del joven,

Cuando la sustancia fue retirada, el “medico” se volvió a centrar en el cuerpo de Daniel, ahora completamente lampiño, para de nueva cuenta centrarse en el pene del joven de de nuevo comenzó a masturbarlo pero estaba vez casi metió una de sus manos enguantadas en el culo del soldado casi estuvo a punto de desgarrarlo, sus dedos se apoderaron de su próstata mientras seguía masturbándolo con fuerza, el masaje prostático unido con la masturbación de su otra mano, hicieron que de nuevo un potente chorro de espeso y blanco semen saliera de su pene de nuevo pero solo fueron dos fuertes disparos esta vez.      

Aun con el pene de Daniel teniendo espasmos orgasmos con las últimas gotas de semen saliendo de su pene, sintió un frio metal en la base de su pene por debajo de este, y de pronto un dolor como nunca antes había sentido, aquel hombre le estaba cortando su amado pene con un afilado cuchillo de carnicero, apenas cuatro cortes de ese afilado cuchillo bastaron para separar el pene de Daniel de su cuerpo que se sacudió con violencia al sentirse despojado de su órgano viril apenas y lanzo un pequeño grito de de dolor.

¡AAAAAAGGGGJHHH!

Aun con el cuerpo del joven soldado temblando de dolor el “Médico” bajo a Daniel ya sin su pene el cual coloco sobre la mesa de metal en el centro de la habitación, condujo al joven hasta ella, sujetándolo con fuerza de su mano derecha el cual mantenía sujeta con su mano izquierda a la espalda, Daniel estaba inclinado sobre la mesa de metal sobre su pene cercenado, sostenido por su mano izquierda mientras el “Medico”, aplico una crema muy profundo dentro de su ano, para después aplicar una inyección en su nalga derecha, mientras lo hacia el hombre dijo:

-“Listo Soldado, ya estás listo para servir en el harem del Sheik, desde ahora tu nuevo y único amo”.  

Daniel ya no tenía fuerza para resistir pese a estar sintiendo su sangre fluir por sus piernas, proveniente de la herida de donde su pene alguna vez sobresalía, el “Médico” cuando termino de aplicar la inyección puso al joven frente a él para aplicar un hierro muy caliente para cauterizar la herida sangrante de Daniel sobre sus huevos que le hizo lanzar un grito de dolor desgarrador, en medio de un humo rojizo que fue lo último que vio antes de desmayarse.

¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH!

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Cuando Daniel despertó de nuevo se encontró con su nueva condición de eunuco, su herida cauterizada en donde había estado su pene estaba sin vendaje y se notaba la carne cicatrizando bastante bien con un pequeño tubito de oro que podía sentir que se extendía bastante dentro de su cuerpo, pero lo que sobresalía de su truncada uretra tenia forma de pene con un hoyo en la punta del glande de metal que en cuya totalidad estaba hecho de oro de 24 kilates.

Poco a poco se recupero de sus heridas, y conforme su herida en su entrepierna se cerró hizo que el tubo de oro se encastrara permanentemente en sus carnes haciendo que fuera muy doloroso removerlo y Daniel se acostumbro ese que ahora fungía como nuevo pene para él, también descubrió que su piel era más sensible a las caricias incluso las propias sobre todo sus pezones y ano, que ahora lo hacían estremecer de placer con solo rosarlos incluso cada que defecaba se estremecía de sobremanera.

Daniel pasaba sus días en el harem del Sheik junto a los otros 35 eunuco llegados antes que él, dos mes después Daniel estaba listo para dormir en bóxer y en eso tocan a la puerta de su habitación sorprendido abrió para ver a uno de los guardias del Sheik quien lo llevo por pasillos por lo que nunca antes había pasado al llegar frente a una gran puerta, el hombre hizo entrar a Daniel para luego cerrarla detrás de él y le puse seguro por fuera.

De pronto una voz muy varonil se escucho en la lujosa habitación “acomodara en la cama pequeño en un momento estaré contigo” Daniel por alguna razón el obedeció y fue a sentarse sobre la gran cama con cuatro grandes postes tallados en cada extremo con sabanas de la más delicada seda, de pronto el Sheik apareció desnudo, ante la azorada mirada del nervioso y virginal Daniel, el imponente hombre de 1.90 metros con voz grave y un cuerpo con abundante bello en las zonas justas de su musculoso cuerpo sobre todo en su fuerte pecho que bajaba por su abdomen hasta terminar en una gran mata de vello tan negro como la noche que rodeaba sus grandes huevos y pene que sobresalía notablemente aun en estado flácido sin circuncidar.

Daniel se estremeció al pensar que ese imponente pene lo iba a penetrar en momento, el Sheik se sentó al lado de Daniel y empezó a quitarle su ajustado bóxer quedando completamente desnudo ante aquel imponente hombre.

El Sheik de inmediato comenzó a jugar con los huevos de Daniel que se estremeció notablemente al sentir su mano sobre sus huevos, el pene  del Sheik comenzó a crecer de inmediato, de pronto el Sheik recostó a Daniel en la cama y comenzó a lamer sus tetillas que lo hizo estremecer a tal extremo que no pudo evitar emitir un hondo y sentido gemido de placer, desde ese momento Daniel ya no era sino que se convirtió en un esclavo de las placenteras sensaciones que su cuerpo le estaba proporcionando en ese momento. 

De pronto Daniel se encontró tocando la gran erección del Sheik, de 29 cm recorriendo de arriba abajo ese gran erección descubriendo y cubriendo el glande en forma de casco del Sheik además de larga era muy gruesa por alguna razón que no entendía Daniel se la llevo a la boca para empezar a darle una mamada apenas le cabía en la boca de Daniel en su boca pero poco a poco entro hasta que parte de su tronco entraba en la boca de Daniel, pasaron algunos minutos comenzaron a realizar un 69 quedando Daniel debajo y el Sheik arriba besándolo y pasando su lengua en su hermoso ano rosadito y apretadito, Daniel gimió pero su gemido fue apagado por el gran pene en su boca que ya le llegaba casi a su estomago, por su mente paso arrancarle el pene a Shaik con sus propios dientes pero eso significaría seguramente su muerte y eso era algo que aun no deseaba.  
           
De pronto el Sheik rompió el rico 69, para voltear a Daniel y el colocarse encima de él le abrió sus ricas nalgas y coloco su gran pene sobre su apretado ano, Daniel estaba muy nervioso su cuerpo temblaba sin control el Sheik se inclino para susurrarle al oído derecho: “No te preocupara que es normal que te duela y pero el dolor se convertirá en placer”, saque un pote de lubricante para meterle el dedo y lubricar un poco su ano y comenzó a dilatar su cerradito ano lo cual hizo poco a poco, en todo momento Daniel no dejo de gemir pues su ano era muy sensible desde su castración, el Sheik  coloco una almohada debajo de su pelvis y se coloco encima de nuevo mientras le pasaba su pene en entre sus nalgas para decirle al oído “relájate y déjate llevar no pongas resistencia”.

Para ese momento Daniel ya estaba muy excitado y a la vez asustado, el Sheik coloco abundante lubricante en su rosadito ano y en su gran erección y se lo coloco sobre su ano, empujo pero por más que lo intento el gran pene no entraba, por lo que el Sheik decidió de cambia a la pose del misionero le coloco las piernas de Daniel sobre sus hombros para volver a poner el gran glande de su pene en su agujero y lo tomo de la cintura para que no se moviera e hizo presión, para que entrara solo el hinchado glande de su fuerte erección y Daniel pego un grito fuerte

“Hayyyyy. .. mmmmmm... yaaaa... pare... Mmm... Sacalooo... Por favor... me duele Muchoo...”

El Sheik no le hizo caso se lo deje dentro hasta  que se acostumbro y lo empezó a besar para que se calmara ye dijo al oído: “Relájate es normal déjate llevar de ahora en adelante soy tu Amo Absoluto”.

Mientras lo besaba hacia un poco de presión para que su pene siguiera entrando en su ano, en eso paro y Daniel miro hacia su entre pierna para ver que tanto se la había metido y observo sangre en el tronco de su pene y solo le había metido la mitad, no dijo nada para no alarmarlo, y empezó con el mete y saca, a cada vez metía un poco más hasta que llegue al punto de sentir una resistencia en la punta de su pene el cual no me dejaba seguir penetrarlo más ya había llegado al tope máximo y comenzó en el mete y saca más fuerte que empezó a arrancar gemidos de placer de Daniel, sin control.

La respiración, quejidos y suspiros de Daniel eran más profundo en ese momento el Sheik comenzó a llenarle el interior de su ano de su caliente leche y en cada arremetida que realizaba daba un alarido de place cuyo semen comenzó a correrle por sus nalgas cuando el Sheik, comenzó a retirar su enorme pene del culo de Daniel cuando termino de correrse cayo a su lado y se empezaron a besar descansaron como 15 minutos y Daniel empezó a mamarle el pene del Sheik hasta que de nuevo tuvo una gran erección que se trago por completo esta vez en un frenesí sexual, desconocido para el joven hasta ese momento. 

El Sheik se corrió tres veces dos dentro de su culo y una en su boca termino de penetrarlo hasta altas horas de la madrugada dejando la cama empapada de sudor y con las sabanas con sangre y esperma como eran blancas se notaba y ambos se fueron a bañar juntos y mientras ambos iban al baño desnudo el Sheik observo que lo hacía con dolor debido a su desvirgación y su ano aun completamente dilatado, con su espeso semen escurriendo de su culo por el interior de sus muslos, y una mueca de malicia apareció en el varonil rostro del Sheik.


******************

Daniel y su escuadrón fueron declarados desaparecidos en acción hace 10 años nadie imagina que desde ese tiempo Daniel vive en el lujoso palacio del Sheik como su más sumiso putito disfrutando de su gran erección y contenido de sus grandes huevos, 10 años justo desde que Daniel fue castrado y “Capturado por el Sheik”.    



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Imagen que Inspiro esta Historia.



Autor: DarkSoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

Mamading, sexo oral por alcohol

Como muchos sabréis, el verano pasado surgió la polémica por unas actividades sexuales que supuestamente se llevaban acabo principalmente en discotecas de Magaluf (Mallorca). Hablo del fenómeno que fue bautizado como Mamading.


Esto trataba de que en ciertas discotecas promovían una especie de competición en la que la chica que realizaba sexo oral a más chicos en unos pocos minutos, ganaba alcohol gratis. Algunos dicen que barra libre toda la noche, otros que unos chupitos y si acaso una botella. En realidad no llegaba a ser sexo oral propiamente dicho, ya que la chica solo chupaba cada polla durante un par de segundos, para enseguida ir a por otra. Estas prácticas (se dice) eran llevadas a cabo por chicas extranjeras, supongo que de ahí la palabra Mamading, con la terminación inglesa -ing.



El resultado era que una chica podía llegar a contactar bucalmente con cerca de una veintena de penes. Como ejemplo el vídeo que salió a la luz en Internet y que fue uno de los detonantes de la polémica. En el vídeo se ve a una joven irlandesa de 18 años, muy ligera de ropa, que llegó a chupar 24 penes en unos dos minutos. Aquí está el vídeo:


La empresa responsable de las "excursiones etílicas" en las que se había inscrito esta chica, dijo que no lo hizo por alcohol gratis, sinó por su propia voluntad. Según dicen la chica no pareció lamentar su hazaña, ya que al día siguiente compró tickets para seguir de fiesta.


El tema del Mamading dio para mucho y, como siempre, no faltó el humor al respecto, como en el caso de El Mundo Today que sacaba una noticia bajo el título "El “mamading” ya supera a la tarjeta de crédito como método de pago".

Lo cierto es que no sé si realmente era habitual o solo existió el caso del susodicho vídeo. No sé si la chica del vídeo lo hizo promovida por la discoteca o tal vez fue cosa suya o de sus amig@s. No sé si está pasando en Magaluf o en cualquier parte, si ya pasaba antes o si seguirá pasando. El caso es que el tema pegó fuerte el verano pasado y dio hasta para documentales.


Mucha gente tildó a las chicas que participasen en ello de autodenigrantes y con falta de amor propio. La verdad es que estoy bastante de acuerdo. No es para nada lo mismo hacer sexo oral a alguien en el baño por una locura del momento, o incluso en un rincón oscuro por el morbo de que te puedan pillar, que lamer el miembro a más de 20 chicos en medio de todo el mundo mientras te graban y te convierten en el mono de feria. Pero bueno, yo no escribo esto para opinar.


EUNUCO A MI PESAR

Alberto era mi nombre no hace mucho, ahora solo soy un numero un frio numero al servicio del estado, en el futuro los hombres a los que no se le va a permitir procrear son castrados, en mi caso fue mi pene el que perdí......

EUNUCO A MI PESAR
Alberto era mi nombre no hace mucho, ahora solo soy un numero un frio numero al servicio del estado, en el futuro los hombres a los que no se le va a permitir procrear son castrados, en mi caso fue mi pene el que perdí, por lo menos aun tengo mis grandes huevos aunque más que una bendición es una maldición, como lo descubrí; al poco tiempo de ser un eunuco.


[ADOLESCENTE] [PENECTOMIA] [FANTASÍA] [PENE] [ESCOLAR] [ADVERTENCIA]



Categoria: Adolescentes      Autor: DarkSoul





Alberto era mi nombre no hace mucho, ahora solo soy un numero un frio numero al servicio del estado, en el futuro los hombres a los que no se le va a permitir procrear son castrados, en mi caso fue mi pene el que perdí, por lo menos aun tengo mis grandes huevos aunque más que una bendición es una maldición, como lo descubrí; al poco tiempo de ser un eunuco, yo no quería ser un eunuco pero no tuve otra opción, todo ocurrió hace un meses en la escuela, en la preparatoria a la que asistía, cursaba el segundo año y era un joven atractivo y viril aun esta es mi historia.

****************

Si, lo admito no era el mejor estudiante pero eso no era motivo para quitarme mi amado pene, con 16 años parecía casi de 18, era algo con una buena musculatura bien desarrollada que marcaba mis músculos por todo mi cuerpo, de cabello negro era muy solicitado por mis compañeras pero yo solo tenía ojos Dana, una linda chica de grandes senos y estrecha cintura que me volvía loco con su meneo de nalgas al caminar con sus apretados pantalones a la cadera que le gustaba usar.

Hacía varios meses que éramos novios, por cosas del destino tres días antes de mi corte, salimos de la escuela como de costumbre y la acompañe a su casa, al llegar nos percatamos que no había nadie, una nota sobre la mesa de la cocina le informo a Dana que su madre había salido de emergencia a ver a su abuela y que no regresaría hasta la noche, salimos temprano ese día por lo podíamos tener la casa para nosotros solos por varias horas, dado que el padre de Dana no regresaría hasta la noche.

Dana subió a su habitación para bajar unos minutos más tarde, tan solo con un shorcito y una blusita que dejaba ver sus magníficos senos, en especial sus ricos pezones que se marcaban por debajo de la delgada tela de su blusita blanca que debajo no figuraba ningún sostén, aquella visión me hizo tener una fuerte erección casi de inmediato pero busque como pude disimularla lo mejor que posible, pero dado el tamaño de mi erección era algo muy difícil para mí hacerlo siempre, pese a usar ajustada ropa interior la mayor parte del tiempo.      
    
“No era virgen ya para ese momento otras chicas me habían dejado tener sexo con ella pero era la primera vez que estaba en una relación seria, no sería solo sexo si se daba con Dana sino seria hacer el amor por primera vez para mí”.

Bien como les decía Dana bajo y se sentó a mi lado en el gran sofá de su sala de estar, no tardamos mucho en comenzar a basarnos con pasión, mis manos casi de inmediato se fueron a posar sobre sus grandes senos, lo apreté y estruje con cuidado sintiendo su blandura y firmeza, Dana solo despego sus labios de los míos para lanzar un gemido de lo mas erótico “¡haaaaa!” Para seguir besándome a continuación, nuestras mutuas carias y pelea de nuestras lenguas se prolongo por espacio de varios minutos hasta que me decidí a quitarla su pequeña blusita ombliguera.

Recuerdo sentir su lengua entre mi boca y una de sus manos abriendo la bragueta de pantalón para después sentir su mano acariciar mi erección por encima de mi ropa interior, para momentos después extraer mi erecto pene de entre mi pantalón, Dana lo acaricio por unos segundos con ternura para después comenzar a masturbarme con irresistible suavidad y afanosa exquisitez haciéndome gemir de placer y poniéndome a punto de una estremecedora “corrida”, la cual ella retardaba cada vez que sentía mis sacudidas pre-orgásmicas con su mano bajando y subiendo por mi erección.

Continuamos así por algunos minutos gimiendo gozando de nuestras mutuas caricias, hasta que Dana se puso de pie, me tomo de mi gran erección y me hizo seguirla sin soltar mi duro pene hasta su habitación que era la de una típica adolescente llena de poster y colores pasteles, llena de peluches y otras cosas que a las chicas adolescentes les gusta.

Para mi sorpresa fue mi misma novia sin el más mínimo recato quien se termino  de desvestir una vez cerrar la puerta de su habitación, Dana se despojo de su shorcito pequeña tanga de color blanco con desespero como si aquellas únicas dos prendas que le quedaban sobre su bello cuerpo le quemaran para quedar completamente desnuda ante mis azorados ojos.

            
Ella entonces se me acerco con paso sexy y se sujetó a mi cuello para llevar mi cabeza hasta sus lindos senos para que se los chupara; cosa a la que no me opuse, entre mis labios sentía sus pezones erectos y rígidos como bolitas de chocolate, sus senos contrayéndose al compás de su alterada respiración y su hinchado pubis frotándose sobre uno de mis muslos era tan excitante que mi pene no dejaba de emanar abundante liquido pre-seminal sin parar.           

Y sin poder contener por mucho tiempo luego de estar succionando sus senos de Dana por varios minutos bajé presuroso por su plano abdomen hasta su vagina donde primero lamí sediento sobre su rizada vellosidad púbica escasa y después, con la lengua le entreabrí los labios vaginales y se la comencé a lamer, pude observar como su clítoris estaba erecto al momento que metí mi lengua casi por completa hasta lo más hondo de su chorreante vagina que palpitaba cuando comencé a succionarla; Dana empezó a restregarla sobre mi boca, mentón y nariz, al tiempo que gemía de placer.

Ella no tardo en entregarme sus ricos jugos sobre mi boca, labios y lengua, saboree su abundante, salina y espesa lubricidad. Sus fluidos incitadores que no pude evitar tragar hasta la última gota, casi me atraganto de lo abundante que fueron sus jugos de Dana, cuando estos dejaron de fluir volví sediento mi atención su clítoris; Estaba más erecto que antes, hinchado, enrojecido, a punto de “reventar” como tierno capullo de clavel, enviándole una invitación a mi lengua clamando por su merecida lamida y chupada.

Comencé a succionar y lamer su clítoris sin tardanza hasta que sentí a Dana estremecerse de pies a cabeza y gemir poseída entre jadeos de su inmenso orgasmo, cuando la note restablecida de su extenuante orgasmo la hice arrodillar ante mí y en esa postura le deje mi gran dura erección a la altura de su boca para que me la “mamara”, cosa que ella entendió y no dudo en darme placer oral por primera vez en nuestra relación.

            
Con sus dos manos Dana agarró con pasión mis 27 centímetros de longitud de mi erección y me la comenzó a mamar, me la lamió y me masturbó hasta hacerme gemir de placer fue tanto el placer que me hizo sentir que no pude contener un potente y espeso chorro de semen  que le impactó de pleno en su ojo izquierdo lo cual no fue impedimento para llevar mi “chorreante” pene a su boca para degustar del resto de mi cálida leche y tragársela con una cara de placer que me hizo estremecer.

Dana era sumamente femenina y sensual, cuando acabo de tomarse toda mi leche se puso de pie y de puntitas nos fundimos en un grandioso beso, sus labios sabían a mi semen pero no me importo, la agarre de su cinturita y la traje hacia mí con autoridad, me senté en la cama y ella se sentó sobre mi pene la que apenas la sintió empezó a restregarse suavemente sobre mi miembro, con el cabello que le caía sobre sus tersos pechos a los cuales se los empecé a chupar y mordisquear.


Podía sentir sus fluidos mojar mi duro pene, me sentía poderoso, podía manejar su cuerpo a mi voluntad, eso me estaba volviendo loco de deseo; mientras ella seguía refregando sus mojados labios vaginales en mi dura erección, no dejaba de gemir y suspirar sintiendo el calor de mi erección que estaba muy duro pese a ya haber eyaculado una vez entre sus labios vaginales.         

Luego de unos minutos la levante un poco para poder acomodar mi pene en la entrada de su sexo, y se la enterré hasta el fondo con suavidad y de a poquito a poquito, ya que su sexo era muy apretadito y presionaba mi pene fuertemente, ella no era virgen pero como si lo fuera apenas había sido penetrada dos veces antes, demás está decir que esa lentitud para penetrarla parecía encantarle y ella me besaba con desesperación, hasta que le entro toda y empecé a mover mis caderas con suavidad muy despacio, cosa que la hizo gemir fuerte de placer.


Dana se aferro a mi cuerpo y sus lindos senos se aplastaron a mi pecho de manera muy fuerte y ella daba, a pesar de mi cuidado, algunos grititos de dolor y gemía agitadamente a cada embestida que le daba. Podía sentir el calor intenso de su vagina rodear mi pene, el cual se deslizaba con cierta facilidad debido a lo mojada que estaba el interior de su vagina.                       

Cuando Dana empezó a gemir mas fuerte le enterrarte mi durísima erección hasta el lo que hizo que ambos diéramos un alarido de placer, bastante sonoro; ella respondía embestidas, contrayendo su vagina apretando mi erección de una manera que me hacia gozar como nunca antes, mi pene, ahora, se movía con más intensidad dentro de ella y después de un rato me dijo: –“No aguanto más, no aguanto…….”.

En ese instante empezó a sacudir su cuerpo mientras se aferraba a mí con más fuerza que antes, clavando sus dedos en mi espalda y yo agarre sus caderas para clavarle mi dura erección completa para hacerla sentir al máximo mi virilidad, sentí como sus flujos empezaron a mojar, mis huevos hasta llegar a mis piernas. Dana se vino de una forma descomunal como nunca antes había visto en mi vida y nunca más lo he vuelto a ver.        

Pero no deje de arremeter, y algunas embestidas más bastaron gracias a la forma de moverse de ella sobre mi pene, para venirme de nuevo con una fuerza terrible, parecía que mi alma  se me salía en esa eyaculación, y no era para menos pues estaba en verdad muy excitado en ese momento.          

Quedamos los dos totalmente extenuados, en la misma posición, ella abrazándome encima de mí de una forma muy mimosa, como no queriendo que eso terminara. La sensación era hermosa. A pesar de haber acabado yo seguía excitadísimo y disfrutaba de tenerla encima de mí con ese cuerpo esbelto, rendida mientras yo la acariciaba, sintiendo su tersa piel, sabiendo que la había hecho mía, que se había entregado al placer, aquellas sensaciones y pensamientos me hacía sentir que era su macho, un hombre completamente viril.           

Ambos nos quedamos acostados en la cama empapados en sudor desnudos, jadeantes acariciando nuestros jóvenes cuerpos, tratando de prolongar esa mágica ocasión lo más posible sin imaginar el terrible destino que me esperaba y que nos separaría para siempre, aquella mágica sesión de sexo desenfrenado sería la única de nuestras vidas, ahora me arrepiento de no haber podido disfrutar más de ese grandioso cuerpo de Dana, ahora que ya no lo puedo hacer nunca más.

**********************

Tres días después todo era miel sobre hojuelas, entre Dana y yo, esa mañana llegamos a la escuela y antes de entrar nos comimos a besos por varios minutos en que la lleve al orgasmo con dos de mis dedos fritando su vagina en un parque cercano a la escuela, mis dedos olían a ella cuando llegamos a la escuela.

Apenas entrar a la escuela unos hombre estaban apostados en la entra, me preguntaron mi nombre y número de identificación, se los di, ellos checaron mis datos en sus pantallas móviles y me dijeron que fuera con unos de ellos al gimnasio de la escuela para un asunto especial.

Me despedí de Dana con un beso sin saber que esa era la última vez que la vería, al llegar a la puerta del gimnasio escolar, el hombre vestido de gris, que me sujetaba fuerte del brazo, abrió un puerta y me hizo pasar una vez dentro varios hombre vestidos como él me esperaban, los cuales sin darme tiempo a reaccionar se  me abalanzaron como perros rabiosos.

Me despojaron de mi camisa que llevaba y de forma rápida me colocaron un collar de cuero muy ajustado el cual aseguraron con un candado quantum que era imposible de abrir sin la llave, este collar tenía varios aros de metal por toda su extensión que quedaron pendiendo de mi cuello, un cinturón fue colocado en mi cintura de manera ceñida tanto que me apretaba, dos grilletes de cuero fueron puestos en mis muñecas y asegurados al cinturón de cuero negro puesto ya en mi cintura mis manos quedaron inutilizables en la parte de atrás de mi espalda, cuando terminaron los hombre me dejaron y el hombre que me llevo ahí me ayudo a levantar para llevarme a otra habitación, apenas dije algo estaba en shock todo había sido muy rápido que no tuve tiempo ni de articular palabra.

En la otra habitación el hombre me hizo sentar en una silla y él se sentó al otro lado de un escritorio, me pregunto mi nombre de nuevo, diciéndolo y yo asentí de forma afirmativa, luego tomo un lector biométrico de cornea y escaneo mi ojo derecho mi imagen apareció en la pantalla confirmando mi identidad, fue en ese momento que le pregunte.

-¿Qué Demonios es todo esto?, ¿Por qué me han encadenado como un delincuente?

El hombre de gris termino de revisar su pantalla, se tomo su tiempo antes de contestar.

“¡Bueno más vale que te acostumbres a las cadenas las llevaras siempre desde ahora, pues estas a punto de dejar de ser un ciudadano con derechos para pasar a ser un eunuco del estado, cuando eso suceda en unos momentos ya no tendrás derecho alguno más el de respirar para beneficio de la humanidad!”

-“¿Eunuco?”

Esa palabra resonó en mi cabeza con fuerza, algunos segundos después me fije por fin en el escudo bordado en la camisa del hombre eran del departamento de reproducción humana y “DRH” fue en ese justo momento que entre en pánico.

-“Espere por favor debe haber un error, yo no quiero ser un eunuco, por favor debe haber alguien con el que pueda hablar para solucionar este problema, ¿yo no puedo ser un eunuco?”

-“No hay ningún error chico, tu nombre está en la lista, has tenido problemas con la ley y tus calificaciones son mediocres, muy por debajo de la media general, el departamento de reproducción humana ha estimado que tu no mereces ser un candidato a reproducirte es por eso que debes ser castrado y pasar el resto de tu vida natural al servicio del estado en alguna ubicación por definir en breve”.

“BEEP, BEEP”.

Sonó interrumpiendo al hombre, el cual miro su pantalla, para luego decir en tono de burla diabólica “Felicidades has sido asignado a las minas de Triano, que es una luna según me cuentan muy agradable”

¿QUË? Grite con desesperación.

-De ninguna manera me voy a ir de la tierra, ¡esto debe ser un erro!, por favor seños ayúdeme no quiero ser un eunuco, no lo soporte, “¡Si me convierten en eunuco me suicidare a la primera oportunidad, lo Juro!” Dije con voz serie y decidida.    

-“Bueno esa es tu elección chico, ya nada se puede hacer por ti, si te ayudo el que terminara siendo un eunuco y enviado a las minas seré yo, ¡créeme no quiero sé un eunuco por el resto de mi vida!”

En ese momento el hombre se puso se puso para caminar hasta donde estaba me tomo del brazo derecho de nuevo y me hizo levantar para llevarme a otra habitación en donde ya esta otros chicos compañeros míos, esperando su turno para ser castrados, me sentó al lado de Ivan un buen amigo mío que lloraba en ese momento en silencio, entre suplicas en hombre salió sin voltear a atrás.

-“¡Por Favor, Por Favor, No se Vaya, No Por Favor!”

El hombre de un puertazo se marcho.

Cada tanto uno de los ahí reunidos era tomado por una linda pelirroja en su ceñido vestido muy ajustado que hacia lucir su esplendido figura en especial sus grandes senos para ser llevado a otra habitación unos minutos más tarde se escuchaba un grito desgarrador seguido de la aparición de la hermosa pelirroja algunos minutos más tarde para llevarse a otro de mis compañeros mientras seguían llegando más chicos a la habitación cada tanto minutos para de nuevo avivarse las suplicas. 
             
Uno a unos los chicos de la habitación iban desapareciendo para escuchar luego un grito que helaba la sangre, Ivan que había estado conversando conmigo sin dejar de sollozar fue el primero en irse unos minutos más tarde se escucho un grito y unos minutos después la puerta se abrió como en cámara lenta la bella pelirroja cuyos grandes senos se balanceaban arriba abajo con cada paso que daba camino hasta donde estaba.

Apenas pude verle su rostro mi mirada pese a saber que estaba a punto de dejar de ser un hombre viril estaba fija en sus bellos senos que no dejan de balancearse, ella me tomo del brazo me ordeno que me pusiera de  pie y me condujo a la otra habitación en la que ninguno de los chicos que esperábamos quería entrar, sin embargo cuando ella me tomo del brazo por alguna razón obedecí su orden de ir con ella sin resistirme, simplemente me deje guiar.

Cuando pase el umbral de la puerta que separaba la sala de espera de aquella habitación la mujer cero la puerta, con seguro, luego me tomo del brazo de nuevo para luego abrir una gruesa cortina negra ubicada a unos pasos de donde quede a la espera de ella para revelar el nuevo espacio en donde mi futuro seria decido de alguna forma, ella apenas pasamos corrió la cortina de nuevo a su posición inicial, para comenzar a avanzar conmigo a su lato tomándome del brazo con su suave mano. 

******************

La nueva habitación estaba muy bien iluminada y cuando mis ojos se acostumbraron mi cuerpo se congelo al ver ante mí una guillotina, que estaba conformada por dos postes paralelos, con una afilada cuchilla ensangrentada que colgaba siniestramente a un metro más o menos de un agujero en el que la cabeza sobre los hombros no podía ser introducida, ¡esa no! Pero si la cabeza de un pene, aquello era aterrador.

A un costado de uno de los postes una palanca liberaba el mecanismo que era impulsado por gas para darle más poder a la cuchilla y esta realizara un corte más preciso sobre su objetivo en este caso los genitales masculinos, mis amados genitales, a los pies de esa máquina infernal un gran plato contenía los testículos dentro de escroto y penes cortados algunos de ellos aun chorreando sangre del extremo por donde fueron cercenados de sus dueños para ese momento ya convertido en eunuco para toda su vida.

La mujer sin decir nada para con una mirada de lujuria se paro frente a mí, mientras seguía observando la afilada cuchilla de la guillotina. Ella me acaricio con sus manos mi fuerte dorso en especial mi bajo abdomen sin vello alguno pues me gustaba depilarme, me desabrocho mi cinturón, primero, para seguir con el botón de mi pantalón, me bajo el cierre para dejar caer mi pantalón hasta mis tobillos libremente.

Se mojo sus labios con su lengua al observar primero y después tocar mi ya dura erección descomunal debajo de mi ropa interior de color blanca que me había puesto ese día, ella acaricio mi fuerte erección unos segundos antes de bajarme mi ropa interior hasta los tobillos, al hacerlo mi pene salto revelando sus dureza y dureza plenamente ante ella, que no dudo en agarrar al tiempo que exclamo con admiración.

¡Vaya pene, parece que en esta escuela hay chicos muy bien dotados, es una pena que deba morir un pene como este que tanto placer puede darle a un mujer!

Acto seguido para mi sorpresa se lo metió a la boca, para comenzar a darme un suculenta mamada mientras con una mano me masturbaba el resto de mi pene que no entraba en su boca con la otra mano libre jugaba con mis grandes nuevos, aquello por alguna razón me tenía muy excitado como nunca antes, a los pocos segundos de que esa hermosa mujer comenzó con su mamada sentí como mi pene comenzó a tener espasmos señal de que mi orgasmos estaba cerca.

En ese momento ella ceso su mamada abruptamente, dejando al borde del orgasmo, me agarro de mi pene y tiro de él con fuerza lo que me obligo a dar los pocos pasos que me separaban de la guillotina, me dejo ahí a solo medio paso de esa máquina infernal, se puso detrás de mí y con la ayuda de una pequeña patada en la parte de atrás de mis rodillas me hizo quedar de rodillas frente a la guillotina.

Ella movió el pequeño círculo en la guillotina para que quedara a la altura de la base de mi pene, el cual introdujo y trabo en su lugar en ese momento mi pene quedo asegurado debajo de la afilada hoja que pendía sobre mi pene, comencé a luchar, mi fin como hombre estaba cerca lo presentía, me concentre para tener una última eyaculación mi rostro se puso rojo del esfuerzo que estaba haciendo, apreté los dientes mientras la lagrimas que ya no pude contener brotaban y perlaban mi rostro enrojecido.

Los músculos de mi cuerpo se tensaron, la mujer me agarro mi pene y comenzó a masturbarme sentí alivio al sentir la ayuda de esa belleza, al cabo de unos segundos de nuevo sentí como estaba al borde del clímax, en ese momento la mujer soltó mi pene duro como una barra de acero, para decirme casi como si fuera un susurro.

“Tranquilo chico, solo duele un tiempo y luego serás un eunuco para siempre como tantos otros como tú que ya lo son desde hoy”.

Esas palabras fueron el detonante, de mi pene salió un fuerte disparo de espeso semen como nunca antes había sentido, en ese momento en que mi cuerpo temblaba de placer como nunca antes lo había hecho, la mujer bajo la palanca y la cuchilla cayo, mejor dicho salió disparada desde la parte de arriba cortando mi hermoso pene en erección casi desde la base de un solo tajo, convirtiéndome en una fracción de segundo en un eunuco para el resto de mi vida.

“¡NOOOOOOOOOOOOOOOO!”

El gemido de placer se convirtió en un grito de dolor y terror al sentir el corte, el dolor fue tan grande que me desmaye, sin saber nada más de lo que paso.

**************

Desperté varios días más tarde a bordo de una nave espacial aun seguía atado, al ver hacia mi entrepierna descubrí que ahora en vez de mi bien dotado pene tenía un minúsculo muñón apenas perceptible en mi entrepierna y por debajo aun me colgaban mis grandes huevos dentro de mi escroto, luego me entere que de cada chico que era castrado a uno le cortaban sus huevos y a otros su pene de forma alternada siendo suerte cual de los dos perdías.

No paso mucho tiempo hasta que descubrir que tener mis huevos no era una bendición sino una terrible maldición, pues aun sentía unas terribles ganas de correrme sin poder hacerlo de manera natural ya sea por medio de sexo o masturbación como era lo normal si tuviera aun un pene con que hacerlo, podía pasar horas en las noches estimulando mi minúsculo muñón sin poder liberar mi espeso semen que se acumulaba y acumulaba en mis huevos.

No tarde en tener recurrir a la estimulación prostática para poder liberar mi esperma que se acumulaba en mis huevos pero aunque la liberación me hacía sentir mejor, aunque no sentía ningún placer al hacerlo, no paso mucho tiempo hasta que me volví el putito de uno de los administradores de la mina lo que me permitió dejar el agotador trabajo para cambiarme a trabajo de oficina pero debía pagar por ese privilegio aceptando ser penetrado por el gran pene de ese hombre que me repugnaba al principio pero ahora es esencial para desfogar el contenido de mis huevos.

Han pasado ya 10 años de la amputación de mi pene, si soy un eunuco, nunca he tratado de quitarme la vida aun en los momento más oscuros días después de mi castración, como prometí, no sé nada de Dana desde ese día que nos despedimos en la escuela lo más seguro es que este casada y con hijo en ese momento y yo sea solo un apasionado recuerdo en su mente.


Estoy por embarcar en otra nave que me llevara a un destino aun más lejos de la tierra pues el administrador del que soy su putito fue transferido a otra ubicación e hizo todos los trámites para llevarme con él, no sé cual sea mi futuro desde este momento ni donde moriré o si volveré a ver la tierra antes de morir, lo único que se con seguridad que seguiré siendo un “Eunuco a mi Pesar”.  




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Imagen que Inspiro esta Historia.



Autor: DarkSoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

La bienvenida que mi prima me dio

Mi prima me dio una de las mejores bienvenidas que se pueden dar y os lo quiero contar con este relato porno, que es una historia real, aunquelos nombres son ficticios porque Julieta y yo somos primos y nuestra familia no puede saber lo que ella y yo hacemos.

Me llamo Máximo y mi prima es Julieta. Ambos tenemos 36 años.

Esta historia es continuación del 1er encuentro que sostuve con ella. Después de ese 1er encuentro tuve que volver al país donde vivo, pero nos comunicábamos a diario usando todos los medios posibles: teléfono, internet y hasta la convencí para usar Skype para poder vernos.

Al principio fue un poco difícil, pero empezamos mandándonos fotos con poca ropa, luego sin ropa…Con posterioridad fueron pequeños vídeos, ella mostrándome sus tetas tocándolas, acariciándolas y yo viendo cómo se le iban poniendo duros los pezones. Ver su cara de cómo se iba poniendo loquita, caliente y muy ardiente. Yo del otro lado de la pantalla, viéndola así y tocándome el pene queriendo explotar de mi pantalón de lo duro que se me ponía. Algunas veces también me masturbé para que ella viera cómo me dejaba. Era una locura porque yo lo hacía estando en la oficina de mi trabajo, pero era tanto el deseo que yo no me podía resistir. Fueron algunas veces que hicimos esas locuras y eran en su cuarto o en la azotea de la casa.

Decidí hacer un viaje a mi país y volver a verla aprovechando que ahora ella estaba pasando un tiempo en mi casa cuidando a nuestra tía, que estaba un poco enferma…Llegué a Lima, luego a mi casa y solo tenía una idea fija en mi cabeza: subir a casa de mi tía y ver por fin a mi primita, a mi amor, a mi mujer.

Subí y la vi: ahí estaba ella, nos miramos fijamente, ambos con ganas de abrazarnos, besarnos, tocarnos… pero como nuestra relación era prohibida tuvimos que aguantar las ganas y ser discretos, pero a la vez astutos para aprovechar cuando nos quedásemos solos. Cuando mi tía no nos estaba viendo, por fin pude abrazarla, la besé  con pasión y pude sentir su cuerpo junto al mío, y con ese beso vino el deseo, las ganas… no me resistí y toqué sus pechos sintiendo cómo los pezones se le ponían duros mientras que a mí también se me ponía duro el pene también. Entonces, hice que ella lo tocase para que sitiera cómo me dejaba. No pude resistirme y también me puse a tocarle el trasero… ohh cuánto lo desee, cuánto lo extrañé, cuánto lo adoro porque es grande, porque es rico, porque es mío y ella sabe por qué yo tengo tantas fotos de él que ya provocaron tantas erecciones en mí y tantas masturbaciones.

Llegó la hora del almuerzo, todos sentados a la mesa, Julieta frente a mí, después de un momento siento su pie en mi pierna por encima del pantalón, luego por dentro, en mi piel, no esperaba esa travesura de ella pero ella es así: atrevida, le gusta el peligro,  las emociones fuertes y yo adoro todo eso de ella…sigue jugando con su pie hasta llegar a mis genitales… ohh qué sensación rica, divina, mi pene va despertando, él está adorando esta bienvenida, él está loco por salir, que ella lo sienta así de piel a piel, ese masaje está haciendo que moje mi ropa interior y ella lo está disfrutando porque veo su cara de placer  y yo estoy adorando esa masturbación con su pie.

Mi prima me obsequió con un postre divino

El almuerzo terminó y mi tía se fue adormir. Yo, que ya no aguantaba, más le dije a Julieta: te espero en la azotea. Ella llego toda linda: tenía puesto un pantalón y una blusa que le quedaban muy bien. Entonces, la tomo en mis brazos, la beso con todas mis ganas y ella me corresponde con pasión. Nuestros cuerpos eran dos cuerpos ardientes, así siento que ya mi pene explota  y paso mi mano por sus senos… qué ricos que los tenía, duritos y con los pezones grandes, cosa que me encanta. Ahí intento meter mi mano por dentro de su pantalón, y para mi suerte resultó muy fácil, parece que ella lo escogió pensando en que haríamos travesuras y así sería más fácil, así que mi mano entró fácilmente, llegando al monte de Venus. Qué deliciosa sensación estar ahí por fin tocando a mi primita. Bajo un poco, y puedo inmediatamente darme cuenta de que no soy el único que ya está mojado: Julieta está empapada de líquidos, de juguitos vaginales. Ahí meto un dedo en su conchita, entrando fácilmente.

Ella me mira con tanta pasión que me deja cada vez más loco. Saco el dedo y lo llevo a mi boca para sentir y saborear su rico sexo…me siento y saco mi pene, finalmente libre después de una intensa sesión de amor, de masturbación, ya estaba muy mojado. Julieta lo ve, lo mira con mucho deseo, no pierde tiempo y se lanza sobre él, se lo lleva a la boca y empieza a darme una chupada rica, deliciosa. Me volví loco al verla así, muy puta y chupándomela con fuerza y con ganas mientras que yo hago presión en su cabeza para que entre toda mi polla en su boquita. Por un momento tuve temor de que alguien nos viese, que vieran como mi prima estaba chupándome el pene ahí a plena luz del día, pero yo quería más y ella también porque ya se movía y gemía un poco. Imagino que ella quería otra cosa…ella pedía otra cosa y yo ahí recibiendo ese tratamiento tan bueno con esa boca deliciosa que chupaba, lamía, succionaba, apretaba mi pene con tal ganas que yo fácilmente pude eyacular en ese momento, pero sabía que también tenía que darle a ella el placer que se merecía por haberme esperado tantos meses…le susurré al oído y le dije “vamos al cuartito, que es más oscuro”, ella aceptó rápidamente, fuimos hasta un cuarto pequeño que servía de depósito, pero no tenía puerta, así que entramos, nos besamos, comencé a cogerle las tetas, se las chupaba… estaban duras y ella gemía, le encanta que le chupe las tetas, tan ricas, deliciosas y que tanto me excitan.

A continuación le beso el cuello sin sacar mis manos de sus tetas, beso su nuca y bajo finalmente a su monte de Venus. Está tan mojada que veo que ya no aguanta más y le digo “ya quiero hacerte mía, ya quiero meterte todo mi pene”, ella me dice que sí y se baja rápidamente el pantalón. Yo la ayudo a bajar su calzoncito, se pone de espaldas mostrándome su trasero, su culazo, ese culazo lindo que adoro. Al verla así me pone más loco, agarro mi pene y lo sobo en sus nalgas, en su concha y su concha toda mojadita pongo primero la cabeza de mi pene y no tiene problema de entrar siento como va entrando y se mete toda, la muy perra ahora esta con mi pene adentro, gozando gimiendo, después de meses de espera estamos ahí, sin importarnos que alguien nos vea, yo comiendo a mi prima como si fuera una puta  porque a ella le encanta que me la coma y ella sabe por qué digo que es mi puta…pues conmigo está aprendiendo el arte del amor,  aunque antes ni se había masturbado, conmigo está sacando todo lo putita que puede ser.

Ahí estaba ella, rogándome que no se la saque, pidiéndome que la agarré de las caderas y la apreté fuerte y yo metiendo con todas mis ganas todo lo que podía y ella comiéndose toda mi pinga…estaba siendo tan rico, dulce , divino… una sensación fenomenal hasta que ella me avisó que ya venía su orgasmo, que acabaría mojando más mi pene así dentro de ella,,, que gemía diciéndome “amor ahí viene, ahí viene…métemela más porque te la voy a mojar toditaaaa”.

Bueno, este es mi primer relato y solo es la primera parte porque el día de sexo aún no acaba y yo aun no le daba mi gozo a ella y tenía otros planes por realizar y todo seria ahí, en mi casa y con la familia ahí.

Si les gustó, espero comentarios y habrá más relatos.

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Familia Perfecta 5 (Final)

Desperté lenta y pesadamente sintiéndome agotada. Al entreabrir los ojos observé a mi hermana dormida frente a mí cuya naricilla apenas rozaba la mía. Su respiración era lenta y rítmica. Su aliento, como de costumbre, olía a regaliz y rozaba mi barbilla y mi cuello como si se tratara de una pluma intentando provocarme cosquillas, que poco a poco, descendía por mi cuerpo desnudo perdiéndose en la oscuridad de las sábanas.

Sentir su paz y su tranquilidad me reconfortaba y me limité a observar su rostro desechando los recuerdos de hacía tan solo unas horas con mi hermano.

Sandra tenía el brazo derecho oculto bajo la almohada como si tratara de sujetarse la cabeza a través de ella. Mientras el otro, lo mantenía plegado sobre su pecho con su mano izquierda entrelazada con las mías.

No sabía muy bien que hora era, pero bajo la persiana comenzaba a colarse el día llevándose poco a poco los tonos grises de mi cuarto.

A medida que los minutos pasaban y la luz se volvía más y más persistente, más molesto me resultaba abrir los ojos.

En aquel juego de luces y sombras, el rostro de Sandra relucía brillante y atractivo. Sus labios entreabiertos parecían estar esperando un beso que nunca llegaba y sin saber muy bien por qué, me lancé a ellos.

No fue un beso apasionado ni mucho menos, más bien fue un beso tierno, tímido y suave que provocó que se despertara lentamente dedicándome una sonrisa profunda y una mirada risueña cuando me separé de nuevo.

– Que beso de buenos días más bonito… – Me dijo con una expresión alegre.

– Ese no era un “buenos días”… – Respondí juguetona.

– ¿No?… –

– No. Era un… “Gracias mi niña por cuidarme”. Éste si es un “buenos días”… – Dije ahogando la última palabra en sus labios.

La expresión de Sandra mientras mordía sus labios y comenzaba a explorar su boca con mi lengua era divertida.

Trató de contenerme sujetando mis hombros mientras lentamente me echaba sobre su cuerpo. Mis manos reptaban por su estómago levantando su pijama centímetro a centímetro mientras el calor de su piel impregnaba mi mano.

– Sonia espera… – Dijo tratando de detener una de mis manos que había cambiado de rumbo inesperadamente para encontrarse con su entrepierna.

Mis labios silenciaron sus protestas una y otra vez mientras sus pechitos quedaban a mi alcance y su vagina quedaba al descubierto bajo las sabanas.

El cuerpo de Sandra me parecía más atractivo y sensual que nunca y solo podía pensar en devorarlo a besos.

– ¡Sonia espera! – Utilizó todas sus fuerzas para separar mi cuerpo del suyo y se quedó mirándome enfadada.

– ¿Qué coño te pasa? No hay quien te entienda… ¿No era esto lo que querías? – Dije retirando las sábanas de mala gana mientras pasaba por encima suya para salir de la cama. Ella se aferró a mi brazo dejándome sentada en el borde.

– ¡Jolín, claro que es lo que quiero! ¿Pero qué quieres tú?. Te acostaste conmigo después de decirte que te quería. Anoche me chantajeaste para que se la chupara a Javi. Luego te fuiste a follar con él sin importarte que eso me pudiese doler a mí. Acabé recogiéndote del suelo hecha polvo y hoy, que todavía hueles a él ¿Me despiertas comiéndome la boca…? ¡Perdóname si me siento “algo” confundida y enfadada Sonia! – No dejaba de ser verdad lo que me decía, pero dicho así y saliendo de sus labios sonaba aún peor. Me hacía sentir aún más miserable.

– Ya lo sé Sandra, soy una mierda de persona… Puedes decírmelo claramente… – Dije con la voz temblorosa. Ella intuyó que estaba a punto de derrumbarme y se arrodilló en el colchón apoyando su pecho en mi espalda. Su cabeza se posó en mi hombro mientras sus brazos rodeaban mi cintura. Notaba su respiración y el calor que emanaba de sus pechos aplastados contra mi espalda. Era una sensación que me gustaba.

– No… No digas eso… Sólo estás hecha un lío – Su expresión al ver que estaba a punto de venirme abajo cambió de golpe volviéndose tierna y sensible.

La verdad es que cuanto más conocía a mi hermana, más me sorprendía y menos lograba entenderla.

– No se ni como me sigues hablando… – Le dije.

– Porque te quiero Sonia. Aunque tú no me quieras a mí. Si no te veo feliz yo no soy feliz – A pesar de todo lo que habíamos pasado, aún me resultaba raro escuchar como me expresaba sus sentimientos. Pero no tenía ninguna duda de que estaba segura, que creía en ellos con pasión.

– Sandra… No sé… Puede que algún día yo también te quie… – Traté de terminar  pero ella puso una mano tapando mi boca y negó con la cabeza.

– Me gusta cuando estamos así… – Dijo limitándose a sonreír alegremente.

– Y a mí, cielo… –

– Podría abrazarte y no soltarte nunca… –

– Pues abrázame y no me sueltes nunca… Contigo me siento más fuerte… – Dije tumbándome de nuevo a su lado. Ella me rodeó con sus brazos y piernas atrapándome en un abrazo fuerte y cariñoso, mientras lentamente hacía surcos en mi pelo con sus finos dedos. Aquello me relajó muchísimo y no tardé en sentir como mis párpados pesaban cada vez más.

– Tú a mí me haces débil… – Susurró creyéndome dormida. Besó mi pelo y se relajó hasta dormirse a mi lado poco tiempo después. Pero por mucho que lo intenté, yo no conseguí dormirme del todo y me escapé con cuidado de la cama para ponerme un pijama. El pantalón  era ajustado de color rosa claro y cuadraditos más oscuros, mientras que la parte de arriba era como una camiseta de mangas largas también ajustada y con el mismo esquema de colores que el pantalón.

Salí de mi cuarto en silencio para bajar a la cocina a hacerme algo de desayunar. Eran sobre las 09:00 de la mañana y la casa estaba desierta. Intuía que mis padres se levantarían tarde a causa de su escapadita de la noche anterior como hacían siempre que salían.

Por suerte tampoco había rastro de Javi  así que me sentí libre de hacerme unas tostadas y un colacao tranquilamente.

Un buen rato después ya había terminado de desayunar y comencé a recoger la cocina mientras veía los dibujos que daban en la tele, cuando de repente…

– Buenos días… – La voz de mi hermano cruzó la cocina golpeándome como un latigazo haciéndome soltar la botella de leche y derramarla sobre la encimera. Logré agarrarla y salvar algo de leche, pero el estropicio estaba montado y mi pijama chorreaba de cintura para abajo.

– Perdona Sonia… No quería asustarte –

– No pa-pasa nada… Ahora lo… recojo – Me puse a ello con bastante torpeza.

– Oye… Lo de anoche… – Comenzó a decir, pero era evidente que no tenía un discurso preparado y guardó silencio.

Yo me limité a tratar de limpiar la leche de la encimera dándole la espalda, pero el nerviosismo solo lograba empeorar la situación. Para mi horror, mi hermano se acercaba cada vez más a mí hasta acabar agarrando  mi cintura y rodearla con sus brazos.

– Lo siento… – Se limitó a decir mientras sus manos reptaban por mi pecho y mis brazos buscando las mías que estaban empapadas en leche.

Contenía mi respiración inconscientemente mientras su aliento cálido se estrellaba contra mi cuello  y mi mejilla.

Su entrepierna se frotaba contra mi trasero haciendo notar su erección, empujando mi cuerpo contra la encimera empapada y haciendo que mi pijama se empapase cada vez más.

Mi respiración regresó desbocada cuando me giró lentamente y comenzó a lamer mis dedos uno a uno limpiándolos de leche.

– Javi… ¿Qué… Qué haces? – Pregunté asustada. Tenía que hacer un enorme esfuerzo para no lanzarme a sus labios. Tenerle tan cerca hacía que perdiese la razón. Nada me importaba, nada existía más allá de nuestros cuerpos rozándose. Excepto Sandra.

Por primera vez, mi hermana estaba presente en mis pensamientos haciéndome sentir incómoda. Pero no lo suficiente como para rechazar el beso que me plantó por sorpresa.

Sus manos se aferraron a mis tetas con fuerza durante unos segundos hasta que decidió que la parte de arriba sobraba, me la sacó de un tirón sin hacer caso de mis quejas.

Luego llegó el turno de mi sujetador que literalmente me lo arrancó de un tirón, tirando ambos al suelo sobre el charco de leche.

Aquello se estaba descontrolando rápidamente y sabía que acabaría follándome allí mismo sin que pudiera o quisiera detenerle.

Mi pantalón bajó hasta las rodillas de otro tirón seguido de mis braguitas pero antes de darme cuenta, mi hermano me había alzado sentándome en la encimera.

El tacto frío de la leche recorriendo mi piel  contrastaba con el calor que sentía a medida que besaba mis muslos y se deshacía de mi pantalón.

Sus besos ascendieron para escoltar a los largos y fuertes dedos que ya comenzaban a penetrarme obligándome a tapar mi boca con las dos manos.

La entrada de la cocina se encontraba frente a mí, tras ella se hallaba la escalera hacia el piso de arriba. Temía que alguien bajara y nos encontrara en aquella situación, ¿O tal vez no?. Inconscientemente deseaba que nuestra hermana bajase y se uniese a nosotros para saborear mi piel salpicada de leche. Imaginar aquello disparó mi excitación.

Me dejé caer sobre la encimera hasta  que la mitad de mi espalda quedó empapada en leche. No me importaba, de hecho añadía cierto morbo. Tampoco me importaba que el resto de mi espalda estuviese apoyada sobre una ventana que daba a la calle, aunque por el ángulo con las casas de enfrente y la altura del muro del jardín, era improbable que alguien nos estuviese viendo.

Mi hermano seguía profanando mi vagina con sus dedos a toda velocidad y por un instante creí que me correría. Pero paró de golpe e introdujo aquellos dedos en mi boca.

Apenas había empezado a lamerlos cuando bajó su pantalón de deporte lo justo para que su pene totalmente erecto escapase de ellos apuntando hacia mí. Puse mis manos en su pecho para tratar de impedir lo que sabía que iba a ocurrir, pero fue inútil. Su pene encontró mi vagina y la penetró de golpe cortándome la respiración con un leve gritito.

A la segunda embestida empujé con más fuerza su pecho para alejarle pero también fue inútil. No opuse más resistencia. Mi cuerpo resbalaba sobre la leche provocando que se precipitara al suelo en sonoros goterones mientras nosotros hacíamos lo posible por no emitir ningún gemido.

Cuanto más minutos pasaban, más fuerza imprimía Javi al penetrarme y más cerca estaba de llegar al clímax. Hasta que finalmente mis fuerzas se escaparon por mi entrepierna al tiempo que mi hermano daba los últimos empujones y se desvanecía sobre mí. Traté de ahogar mis gemidos de todas las formas que se me ocurrían pero estaba segura de que alguno se escapaba poniéndonos en peligro.

Aunque se había corrido, aún mantenía un lento ritmo introduciendo su pene en mi interior. Sus caricias manchaban mis pechos de leche mientras las mías hacían lo mismo  con su rostro y su cuello.

– Nos van a pillar… – Le supliqué. Traté de alcanzar sus labios pero se retiró rápidamente para esquivarme.

Yo bajé de la encimera tratando de no caerme por la leche resbaladiza y me lancé para robarle un beso. Él volvió a rechazarme y como acto reflejo le lancé un bofetón.

– ¿Esto es todo? ¿Ya está? ¡Mírame! – Le grité sin importarme que nuestros padres o nuestra hermana se despertaran. Él trató de escapar pero mi rabia hizo que tirara de su brazo obligándole a mirarme.

– ¿Ya está no? Le echas a tu hermanita un polvo mañanero y eso es todo ¿no? – Volví a golpear su cara una segunda vez, pero agarró mis muñecas impidiendo que hubiese una tercera. Las lágrimas brotaron de mis ojos  por la impotencia de no poder moverme y traté de morderle los puños. Luego la muñeca y después cualquier parte de su cuerpo que estuviese a mi alcance, pero era inútil. Por mucho que lo intentara, por mucho que rugiese o le mostrara los dientes rabiosa, no podía competir con su fuerza.

– ¡Estate quieta! – Gritó en un susurro.

Cuando vio que no conseguiría calmarme, me atrajo de un tirón y su boca se estrelló contra la mía. Inconscientemente mi cuerpo seguía forcejeando para liberarse pero mi boca devoraba sus labios y su lengua. Lentamente dejé de resistirme hasta lograr que me soltara. Cuando la sangre volvió a circular por mis manos fui consciente de lo fuerte que me las había agarrado y le golpeé en el pecho enfadada. Pero sin dejar escapar sus labios.

– Te quiero imbecil… Te quiero, te quiero… – Le dije entre besos furiosos.

Su pene volvió a enderezarse con el frote de nuestros cuerpos y me lancé a estimularlo con unas sacudidas. Incluso se mostró más participativo a medida que su excitación regresaba correspondiendo a mis besos.

Por un instante creí que volvería a follarme sobre la encimera mientras mi cuerpo se empapaba de leche. Pero para mi sorpresa, mi hermano se sentó en una de las sillas de la cocina y me atrajo para que me sentara sobre él.

Su pene sobresalía como un mástil entre sus piernas abiertas y estaba completamente húmedo. El olor era fuerte y ácido pero era su olor mezclado con el mío, era imposible que me resultara desagradable. Me dejé caer sobre él sin dejar de perder de vista la escalera.

Su pene entró sin mucha resistencia en mi vagina empapada. El semen de su corrida anterior se escapaba sigilosamente por mis muslos en finos hilillos y los observé mientras comenzaba a cabalgar lentamente sobre su cuerpo.

En ese instante Javi comenzó a lamer mis pechos que quedaban casi a la altura de su rostro mientras subía y bajaba. Mi excitación tardó un poco en progresar hasta que comencé a amoldarme encontrando una postura idónea. Entonces todo comenzó a acelerarse.

Mis subidas y bajadas se aceleraron y mis muslos comenzaron a arder por el esfuerzo. El sudor cubrió mi piel y una sensación de calor sofocante me invadió cuando mi hermano tapó mi boca para ahogar mis gemidos. Estaba al borde de desmayarme por el agotamiento pero no pensaba rendirme. Justo a tiempo él agarró mis nalgas con sus fuertes manos y comenzó a hacerme más fácil la tarea de subir y bajar. Sus dedos apretaban con fuerza quemando la piel de mis nalgas y me hacían un poco de daño, pero no me importó. Era soportable y gracias a él había aprendido a hallar cierto placer de un poco de dolor.

La escalera se encontraba frente a mí, a unos metros. No la perdía de vista mientras subía y bajaba sobre su pene. Mi cuerpo estaba como en llamas y cada resbalón de las gotas de sudor que cubrían mi piel desnuda era una bendición ya que dejaba un rastro fugaz pero fresco tras de sí. Mi cerebro estaba saturado y era incapaz de procesar poco más que las descargas de placer que soltaba mi vagina cada vez que la llenaba con el pene de Javi, en embestidas rápidas, furiosas y profundas. Ni siquiera podía gemir para liberar la presión.

El sonido a mi alrededor llegaba a mis oídos distorsionado y lejano y entonces ya no pude más.

Me derrumbé sobre mi hermano cuando mis piernas fallaron. La escalera desapareció tras un velo negro que cubrió mis ojos y el sonido enmudeció de golpe.

Tan sólo sentía como mi vagina se inundaba aún con el pene de mi hermano en su interior en una sensación éxtasis, desahogo y alegría. La piel se me erizó se puso tan sensible que parecía que me había clavado miles de agujas por todo el cuerpo.

Cuando comencé a recuperarme, el frío me invadió. Me encontré con el rostro sobre el hombro de mi hermano y la boca entreabierta sobre su cuello. Respirar se había convertido en un trabajo pesado y mantenerme consciente en una prioridad. Uno a uno, todos los nervios de mi cuerpo volvían a estar bajo control y comencé a notar como mi hermano continuaba zarandeando mi cuerpo. Mi vagina aún estaba a flor de piel y notaba sus embestidas en mi interior con una mezcla caótica de sensaciones. En ocasiones eran placenteras y en ocasiones dolían. A veces ni siquiera las notaba. Pero le dejé acabar mientras rodeaba su cuello con mis brazos y volvía a vigilar la escalera recuperando el aliento.

No tardó mucho en correrse de nuevo y bajé la vista para verlo. Noté palpitar su pene en mi interior cuando lo hundió con todas sus fuerzas y adiviné por la expresión de su rostro que estaba siendo una buena corrida.

Le observé en silencio mientras sus manos acariciaban mi trasero y sus besos se perdían en mis pechos y mis pezones erizados. Le observé en silencio y entonces me di cuenta. Fue como una revelación que te cala hasta lo más profundo. Algo que creía entender pero no era así.

Él no me amaba y jamás lo haría. Yo solo era un cuerpecito bonito al que follarse y ni siquiera me veía como a su hermana cuando lo hacía. Así le resultaba más fácil. Su mirada al final se encontró con la mía y nos miramos en silencio un buen rato.

Durante todo ese tiempo ambos nos comunicamos como nunca antes lo habíamos hecho con palabras. Por fin ambos entendíamos los sentimientos del otro y qué esperar de ellos.

– No puedes obligarme a quererte… Como me quieres tú – Me dijo en un abrazo.

– Ya… Lo sé… Pero Javi… tú tienes que asumir que “esto” está pasando. Conmigo, tu hermanita pequeña… ¿Tú quieres que sea sólo sexo?. Perfecto, lo entiendo… – Me separé para mirarle de nuevo a los ojos. – Pero no me trates como a una “guarrilla” a la que te tiras en los baños de una discoteca y luego no vuelves a ver nunca más… Quiero que me trates bien y no como a una… – Me silenció con un profundo beso antes de que me fuese por las ramas como solía hacer cuando estaba nerviosa.

– Lo sé enana… Lo sé. No volverá a pasar, créeme – Dijo totalmente decidido y volví a abrazarle.

– Javi… – Dije unos segundos más tarde.

– Dime… –

– Que no se te olvide esta tarde comprar condones… Que como sigamos así al final me dejas embarazada, capullo… – Comenzó a reírse cuando le solté un mordisco en el hombro y después me ayudó a ponerme en pie y mantener el equilibrio mientras mis piernas se recuperaban poco a poco. Entonces fui consciente de como mis muslos estaban empapados de mis propios fluidos al correrme y del abundante semen que escapaba de mi vagina. Luego él se puso en pie también empapado y juntos examinamos sorprendidos el suelo salpicado y la silla hecha unos zorros. Ver la leche derramada sobre la encimera no ayudó a levantarme el ánimo.

– Vale enana, compro los condones con una condición… –

– Dime… – A penas le prestaba atención ya que estaba tratando de hacerme una idea de cómo íbamos a limpiar aquello.

– Que te encargues tú de limpiar… – Me giré para negarme en rotundo pero mi hermano ya estaba retrocediendo por la puerta con una sonrisa maliciosa. Antes de poder quejarme, me lanzó a la cara mi pantalón de pijama empapado y se escabulló rápidamente escaleras arriba.

Empapada en leche, sudor y semen, contemplé la cocina hecha unos zorros y me lamenté. Pero casi una hora y media después, con la cocina limpia de nuevo y recién duchada, aún no había podido borrar de mi cara la estúpida sonrisa que se había dibujado en mis labios. Puede que Javi no me quisiera nunca, pero al menos podría tenerle en mi cama… O en la suya. O… En la cocina, el salón, la buhardilla, el sótano, la ducha, etc.

Durante las siguientes semanas gastamos bastantes condones e incluso tuvimos sexo sin ellos cuando se nos acababan.

Además, la mayoría de las noches mi hermana Sandra se colaba en mi cuarto o yo en el suyo. No siempre teníamos sexo pero sí la mayoría de las veces. Su amor hacia mí suplía la falta de amor de Javi y comencé a sentirme de nuevo plenamente feliz.

Incluso la relación de Sandra con Javi se normalizó después de unos días, el ambiente en casa mejoró y casi un mes después solo faltaba una pequeña pieza del puzzle por encajar…

———————————————————————–

 

Aquella mañana desperté abrazada a la espalda de Sandra. Ambas estábamos desnudas sobre las sábanas y una toalla enorme después de una noche especialmente “intensa” en mi cuarto.

Últimamente me sentía insaciable y obligaba a mis hermanos a emplearse al 100% en la cama. El sexo con Sandra estaba cargado de ternura y cariño. Los orgasmos que sentía con ella eran muy diferentes de los que me provocaba Javi, pero a veces incluso más placenteros. Con él tenía un sexo mucho más intenso y unos orgasmos que calificaría como más físicos. Pero la verdad es que sin saberlo, mis hermanos se complementaban a la perfección.

Deseché de mi mente la idea de juntarlos a ambos para formar un trío justo cuando mi hermana se giró sobre sí misma desperezándose. Me dedicó una sonrisa al verme y yo la correspondí con un beso tierno en la frente.

– Buenos días… ¿Qué tal ha dormido mi niña? – Pregunté.

– ¡Buuuf! Sonia, mi amor… Cualquier noche de estas vas a acabar conmigo ¿Sabes?… – Dijo fingiendo preocupación. Ambas reímos y jugueteamos un rato antes de levantarnos para vestirnos, pero agarré sus manos y la senté a mi lado en la cama. Llevaba días dándole vueltas a una cosa que a veces me hacía sentir mal con mi hermana. Pero por primera vez, aquella mañana me sentí con valor para hablar con ella.

– Cielo… Quiero decirte algo. Verás… – Suspiré tratando de quitarme de encima la repentina inseguridad que comenzó a acosarme pero mi hermana apretó mis manos y clavó sus preciosos ojos en los míos dándome ánimos.

– Sandra… Tú sabes que te quiero muchísimo. Más que a mi vida, cielo. Ya se que no es igual que lo que sientes tú pero sabes que me esfuerzo por darte todo lo que llevo dentro. Yo… Yo… Yo no sé si somos novias, hermanas, amantes o yo que sé… Pero me gusta. Tú… Tú me gustas. Tu forma de ser, tu cuerpecito precioso y las cosas que me haces a veces… – Tomé aire cuando ella dejó escapar una risita avergonzada y traté de calmarme para evitar acelerarme de nuevo.

– Sandra… Lo que quiero decirte es que aunque no esté enamorada igual que tú, sí que lo estoy “a mi manera”… No sé si me explico… – Sus ojos se empañaron y asintió levemente.

– Perfectamente… Ya sé que tú no me amas Sonia. Pero a veces consigues que me crea que sí que lo haces… Y con eso me basta. Estoy contigo ¿no? ¿Qué más puedo pedir?… Es más de lo que esperaba – Me dijo antes de abrazarme con fuerza.

Después de unos segundos me separé y volví a enfrentarme a sus ojos.

– Escucha… Hay otra cosa. Yo… He estado con Javi a veces, desde que empezó todo esto. Lo siento mi vida, pero no consigo borrar lo que siento por él y… Yo… Yo… Lo he intentado pero no sé cómo… Ya sé que para él es sólo sexo pero es la única forma de poder tenerle… Y yo… Yo no quiero perderte pero tampoco mentirte y no se que hacer para… ¿De qué te ríes?… – Mi hermana se revolcaba por la cama sujetándose el estomago.

– Jajajaja Me encanta cuando te pones así… Jajajaja ¡Hay! Me hago pis… jajajaja – Yo no entendía nada. La actitud de mi hermana me había descolocado y no era la respuesta que esperaba al decirle que seguía acostándome con nuestro hermano. Durante unos largos segundos dejé que se riera a gusto sin saber muy bien si reírme yo también o molestarme. Al final ella se dio cuenta de mi incomodidad y se recompuso con evidentes ganas de ir al baño.

– Jajaja Vale… Perdona… Es que te pones tan mona cuando te estresas… – Se sentó de nuevo a mi lado con las manos en su entrepierna y sin dejar de agitarse.

– ¿Estás enfadada?… – Le pregunté aún descolocada.

– No. Al principio cuando me di cuenta si, y mucho… No te dije nada por que no quería perderte… Pero luego vi como los días pasaban y tú volvías a sonreír. Tu actitud conmigo fue a mejor e incluso Javi volvió a sonreír también. Me costó mucho aceptarlo y a veces me cuesta, no te voy a engañar… Pero lo único que quiero es que tú seas feliz y que no me dejes nunca… –

– ¡Claro que no te voy a dejar nunca! Eres la mejor persona que conozco… Y eres mucho más madura que yo… – Besé sus labios y abracé su cuerpo desnudo con fuerza. – Tengo mucho que aprender de ti… –

Ella me devolvió el beso con su característico estilo. Lento pero intenso, tierno y sensual. Sus manos se aferraron a mis pechos con fuerza mientras me dejaba devorar tumbándome en la cama. Sus besos en mi cuello comenzaron a excitarme rápidamente y de nuevo besó mis labios con pasión mostrándome una risa malévola.

– Así que tienes mucho que aprender de mí… – preguntó. Asentí excitada mientras buscaba desesperada sus labios. – Pues te daré clases particulares… Cuando vuelva del baño… – Se separó de mí rápidamente y escapó del cuarto enrollándose en la toalla sin dejar de sonreír y dedicarme una mirada lasciva.

Me quedé allí tumbada. Excitada por sus besos, alegre por que se lo había tomado bastante mejor de lo que esperaba y feliz. Feliz por qué todo volvía a marchar bien en casa. Por que en eso consiste.

No importa lo que vean los demás desde fuera de mi casa, sino lo que sintamos nosotros desde dentro. Tengo relaciones sexuales con mi hermano mayor y mi hermana pequeña pero ¿a quien le importa la manera en que nos queramos o nos relacionemos mientras estemos juntos?. A mí desde luego no.

FIN.

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VIAJE AL INFIERNO

Jaime y Diana se conocieron en universidad ambos ya estaban graduados cuando Jaime le propuso matrimonio a Diana cosa que ella acepto con gusto, Guiados por el sonido del agua cayendo durante su luna de miel, llegaron al lugar descrito era más hermoso de lo que les habían dicho......

VIAJE AL INFIERNO
Jaime y Diana se conocieron en universidad ambos ya estaban graduados cuando Jaime le propuso matrimonio a Diana cosa que ella acepto con gusto, Guiados por el sonido del agua cayendo durante su luna de miel, llegaron al lugar descrito era más hermoso de lo que les habían dicho, se despojaron de sus ropas y se lanzaron a las cristalinas aguas del lago, si imaginar que ese seria el inicio de la pesadilla.


[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [SECUESTRO] [CANIBALISMO]



Categoria: Hetero      Autor: DarkSoul





Jaime y Diana se conocieron en universidad ambos ya estaban graduados cuando Jaime le propuso matrimonio a Diana cosa que ella acepto con gusto. Meses después ambos se casaron con una faustuosa fiesta con cientos de invitados entre amigos y familiares, todo era como estar en un sueño.   

Ya era estaba amaneciendo cuando la feliz pareja de novios fue despedida de la fiesta para irse de “Luna de Miel”, esa noche la pasarían en un hotel cercano en una habitación especialmente reservada por Jaime, llegaron al hotel casi al alba, entre besos y caricias subieron a la habitación ante la sonrisa picara de todos los empleados del hotel que vieron entrar a los novios muy felices.

Jaime es un hombre de 1.90 metros de estatura, con un gran cuerpo, atlético con sus abdominales semi marcaditos y fuertes brazos producto de sus muchos años practicando deportes en la universidad, por su parte Diana es una rubia voluptuosa de grandes senos, largas piernas y un culito conformado por un par de nalgas de infarto, que hace que cualquier hombre que al verla cuando lleva una minifalda tenga una erección.

Apenas cerraron la puerta de la habitación nupcial Jaime se acerco y empezó a besarla apasionadamente, lo que hizo mojar de inmediato a Diana, el metió su mano dentro del vestido blanco de novia que aun portaba Diana tocando sus nalgas cuales estaba separadas solo por un pequeño hilo blanco de la tanga que usaba, ella había elegido esa prenda pues es la más le gustaba retirar a su ya esposo todas las noches que hacían el amor, de hecho 2 días atrás se los había quitado en la noche antes de la boda, que una noche muy especial para ambos. 

Diana sin dejar de besar a su esposo poso su mano por fuera de su pantalón sobre su entrepierna y noto un gran abultamiento por lo que porque que esa noche disfrutaría de un pene más dura de lo normal, algo diferente al de siempre ahora que Jaime era su marido, Jaime le murmuraba al oído que le gustaba demasiado, Diana sintió como sus jugos empavan su pequeña tanga al escuchar a su marido decirle esas lindas palabras.

La habitación, tenía una gran cama Jaime cargo a Diana con desesperación hasta la cama y empezó a besarla apasionadamente de nuevo rápidamente le quito el vestido de novia para luego proceder a retirarle su lindo sostén de encaje color blanco y empezó a disfrutar de mis jugosos pechos, Diana no dudo en gemir de placer sin contenerse, en dos minutos ya solo la tenía su pequeña y empapada  tanga color blanca, bajando hasta su vagina que para ese momento ya estaba mojadísima.

Jaime empezó a lamerla de una manera como nunca antes lo había hecho, pareciera que ahora que esa su marido la quería disfrutar con su boca y lengua de una manera que nunca antes Diana imagino, lo que le hizo empezar gritar de placer, lo que la hizo querer disfrutar del enorme pene de su esposo, Jaime tenía un pene en erección de no menos de 25 cm sin circuncidar, que era unas de las cosas que más le encantaba, tener a su disposición, un grueso y enorme pene para consentirlo con su cálida boca, como tantas veces antes lo había echo, y que a Jaime le encantaba sentir.           

Por lo que con desesperación Diana desvistió a Jaime hasta dejarlo solo en bóxer el cual no dudo en bajar con apuro, observando el gran pene en erección de su marido, ya tantas veces visto pero lo tenía extrañamente más duro que de costumbre y parecía ser un poco más grande, Diana no dudo en introducirlo en su boca, ya que era provocativo, su glande era rosadito, mientras le hacía un gran oral como ella sabía hacer, Jaime gemía como un caballo, nunca había sentido el pene de su marido tan grande en su boca hasta se le dificultaba metérmelo completo en su boquita.       

El mientras tanto Jaime que no dejaba de gemir introducía sus largos dedos en la mojada vagina de Diana, que parecía se quería morir de placer ya que su marido sabía manejar muy bien su mano, Diana luego de un rato ya no aguantaba más le dijo a Jaime que la penetrara como quisiera, estaba dispuesta a disfrutar toda esa gran erección que tenía,  ella tenía una gran vagina en donde albergar a ese gran pene que ahora tenía su marido.
           
Jaime le quiso retirar su empapada tanga pero Diana no se lo permitió quiso que se lo hiciera con el puesto, ya que quería tener un gran recuerdo, cada que lo viera el tendedero cuando la lavara recordaría esa noche que disfruto del gran pene de su esposo, Jaime hizo que se pusiera en cuatro  patas e introdujo lentamente su gran erección, Diana sentía que la traspasaba toda por dentro, empezó a gemir como nunca lo había hecho, Jaime por su parte empezó a darle fuerte, ella arañaba la sábanas de la cama como queriendo romperlas con sus uñas de dolor y placer al mismo tiempo.       

El pene de Jaime llegaba hasta donde nunca había llegado antes, las embestidas eran cada vez más fuertes sacando e introduciendo su gran erección con fuerza, Diana sentía que estaba en aprietos, como satisfacer a ese gran semental en que se había convertido su marido, si todos los días ese pene de tamaño grande la penetraba, y ella tenía el control de la situación entonces Diana reacciono  lo empujo para Jaime quedase boca arriba y se le monto encima e introdujo su gran erección de un solo sentón y empezó a cabalgarlo haciendo que sus pechos rebotaran sin control.           

Cada sentón la hacía sentir que era partida en dos pero sentía un gran placer no quería parar Jaime decía que lo hacía más rico ahora que era su esposa, Diana no cerró sus ojos y solo disfrutaba de su gran pene, tenía que aprovechar porque no sabía cuándo iba a sentir su pene así de duro dentro de su vagina de nuevo, sentía que iba a llegar, era tan grande que con pese a lo violento de los sentones el pene de Jaime no se salía era un placer al 100%, en esa posición siempre llegaban al orgasmos de forma segura y esa noche con dos o tres cabalgadas ya estaba a punto de venirme, pensaba que rico seria que rico seria para ella disfrutar de todo eso todos los días, sentía que me venía como nunca antes lo había echo.           

Ella llego a un orgasmo intenso en el que no dejo de cabalgar a Jaime cuando termino él la hizo acostarse boca abajo en la cama el tomo sus lindas nalgas con sus dos grande manos y las separo para penetrarla fuerte,  Diana grito de placer, llamando a su mamá, ay mamacita, ay que rico, que rico, que pene y como empujas,  siento que me llenas mi vagina de tu rica leche papi...     

Nunca antes Jaime me  había llenado tanto la vagina de su cálida leche,, se vino entre alaridos de placer, cuando termino de venirse Jaime retiro su pene y se lo ofreció Diana no lo desprecio y empiezo a lamer el resto de leche de su pene, esa noche lo hicieron otras tantas veces hasta quedar totalmente rendidos oliendo a sexo pero felices abrazos dormidos hasta ya muy entrada el día, en que abandonaron el hotel, para iniciar su viaje de bodas.

*****************

La tarde siguiente la pareja abandono el hotel para emprender un viaje por carretera de lo más felices, ambos tenían planeado visitar una serie de lugares a borde de una camioneta y su remolque acondicionado como casa rodante ideal para una pareja de recién casados.

Disponían de 3 meses para conocer tanto como pidieran de por donde pasaran, la pajera ambos de 26 años no se esperan tener dificultades por lo que Jaime ni siquiera llevaba un arma con él, por dos semanas el viaje aconteció sin muchos contratiempos, era fotos, besos y mucho sexo de lo más apasionado, no fue hasta la tercera semana que todo eso cambio, al pasar por un poblado escucharon hablar de un pareja llamado “punta del cielo”, según los lugareños se llegaba por una vereda hasta una hermosa cascada que formaba un bellísimo lago cristalino a sus pies.

Por supuesto Jaime y Diana no podían perderse la oportunidad de visitar semejante belleza natural pidieron todas las señas de cómo llegar al lugar y partieron del poblado en busca de paraje “Punta del Cielo” llegaron hasta un lugar en donde la camioneta ya no pudo seguir, Diana estaba por decirle a Jaime que regresaran por donde vinieron cuando escucharon el ruido de la cascada.

Guiados por el sonido del agua cayendo llegaron al lugar descrito simplemente se quedaron sin palabras era más hermoso de lo que les habían dicho, sin pensárselo ambos se despojaron de sus ropas y se lanzaron a las cristalinas aguas del lago completamente desnudos, ambos disfrutaban de las transparentes aguas cuando las cosas comenzaron a ir mal para los dos.

Jaime fue el primero en salir del agua para percatarse que sus ropas habían desaparecido cuando estaba por llamar a Diana sintió un punzada en el cuello luego alguien lo tomo por el cuello y lo arrastro hasta unos arbustos, iba a gritar cuando sintió una afilada hoja levantar su desinflado pene y decirle.

-“Has el menor ruido y puedes irte despidiendo de tus huevos cabrón”.

Jaime no tuvo otra alternativa que quedarse en silencio pronto otro hombre apareció y metió su propio bóxer en la boca para después colocarle un pañuelo a modo de que todo conformase una afectiva mordaza, y los hombres esperaron a que la bella mujer en el agua saliera.

Cuando Diana salió del agua completamente desnuda se extraño de no encontrar a Jaime lo llamo varias veces sin obtener respuesta, ella se imagino que se regreso a la camioneta en busca de algo, al igual que Jaime ella se extraño al no encontrar sus ropas, en eso sintió que unos brazos la alzaban por los aires al principio pensó que era Jaime, por lo que no opuso resistencia pero pronto descubrió que estaba en un error por lo que empezó a forcejear.

Pronto otro hombre apareció que ayudo al primero a controlar a Diana, en unos minutos la tenían atada y amordazada con su pequeña tanga metida en la boca, su manos atadas a la espalda y llevada a donde estaba Jaime también ya amarrado, los hombre se divirtieron un rato tocando el grandioso cuerpo de la mujer ante la desesperación total de Jaime que impotente se tuvo observar como su esposa era manoseada hasta en los rincones más íntimos de su anatomía.

Luego de algunos minutos los hombres arrastrando a la joven pareja a los cuales amarraron al cuello lazos y con ellos los jalaban comenzaron a caminar por veredas y senderos angostos por aquel lugar durante horas justo cuando la noche caía llegaron a lo que parecía ser una enorme mansión en medio de la nada, tocaron y una mujer ya mayor les abrió, ella los dejo entrar, unos minutos más tarde una mujer a finales de sus años treinta apareció, iba vestida muy sugerentemente hablo con los hombres por unos minutos y luego les entrego un fajo de dinero para los hombres marcharse para dejar a la pareja ahí entre risas maliciosas.

Apenas los hombres se fueron, dos fuertes hombres de casi dos metros de altura aparecieron la mujer les hablo y cada uno de ellos se llevo por separados a los jóvenes esposos a Diana la llevaron a lo que parecía ser un baño muy lujoso por su parte Jaime fue llevado a un baño bastante modesto en donde fue bañado con una manguera a presión también fe despojado pese a su resistencia de todo el vello de su viril cuerpo sobre todo el vello púbico que desapareció dejando su zona genital tan lampiña como el día que nació.    

Por su parte Diana fue bañada con finas esencias en una elegante tina por dos preciosas adolescente que no debían ser mayores a los 17 años, cuando terminaron de secarla dos hombre entraron y la amarraron de nuevo pero no le colocaron mordaza alguna, solo hicieron que las adolescentes le colocaran una pequeña tanga de color negro.

******************

Diana fue conducida por esos hombre por un largo pasillo hasta una gran puerta ella fue introducida en donde ya estaba aquella bella mujer que al parecer los había comprado, ella fue dejada en la habitación por aquellos dos hombre que salieron cerrando la puerta al salir, de inmediato Diana sin poder contenerse comenzó a preguntar a la mujer con desesperación.

¿Dónde estamos?, ¿Por qué nos hacen esto?, ¿Dónde está mi esposo?

La respuesta a sus preguntas no tardo en darse, la mujer se acerco a ella y le dio una fuerte cachetada seguida de una fuerte patada en el vientre que la lanzo al suelo con dolor, seguidamente le escucho decir a la mujer.

-“Maldita Perra de Mierda, no tienes derecho a preguntar nada, ¡Aquí solo eres una esclava y puedo hacer lo que quiera contigo oíste lo que quiera!”, ¡Incluso Matarte!, de ahora en adelante solo responderás con un Sí o un No, seguido de “Ama” ¿ENTENDISTE?

Diana asintió con la cabeza de forma afirmativa mientras recuperaba el aliento, en ese momento los dos hombres que la habían llevado a ese lugar aparecieron de nuevo llevando a Jaime con ellos, Diana trato de hablarle pero recordó las palabras de la mujer y prefirió guardar silencio, Jaime tenía una mordaza de bola en la boca, rápidamente le ataron las manos a una fuerte polea que sobresalía del techo sus tobillos también fueron atado y pronto Jaime colgaba del techo de la habitación a unos 1.50 metros del suelo, con sus genitales en especial sus grandes huevos sobresaliendo de su pelvis completamente expuestos.

La mujer hizo una señal a los hombre que tomaron a Diana y la colocaron boca arriba sobre una mesa de unos 1.30 metros de alto le colocaron una mordaza especial en vez mantener cerrada su boca esta lo que hacía era lo contrario la mantenía abierta constantemente, la aseguraron a la mesa y su boca quedo casi justo por debajo de los grandes huevos de su marido.

La mujer entonces le hizo una seña a los hombres y estos de nuevos se fueron, dejando a los tres en la habitación, cuando cerraron la puerta la mujer que  al parecer era la líder de lo que pasaba en ese infernal lugar dijo:

-“Sabes pequeña perra, tengo noticias para ti, tu vivirás aquí para complacer con tu bello cuerpo a los lujuriosos clientes que vienen aquí a desfogar sus ganas luego de duras horas de trabajo”.

-“Serás una puta de altura, JAJAJAJAJAJA”. Rio fue la mujer.
         
 -“Por desgracia tu bien dotado marido no puede permanecer aquí, sería un peligro para nuestra mercancía tan selecta pero tampoco lo puedo dejar ir pero no te preocupes perrita tengo una solución para ellos”.

Acto seguido ella tomo el pene de Jaime y comenzó a masturbarlo, con su mano bajaba y subía el prepucio del viril hombre de una forma tan erótica que Jaime no pudo evitar tener una fuerte erección al cabo de unos segundos cuando el pene de Jaime estaba en completa erección, la mujer aumento el ritmo de su mano al tiempo que comenzó a lamer con la punta de sus lengua el expuesto ano del Jaime que sintió estremecer todo su cuerpo cuando la lengua toco su fruncido esfínter anal.

La mano de aquella mujer que le apretaba su hinchado glande cada tanto bajando y subiendo por su erección a un ritmo acelerado, en conjunción con el beso negro que le estaba dando hizo que Jaime llegase al punto de no retorno en cuestión de minutos, su cuerpo se tenso para después temblar al momento de que su pene lanzo un potente chorro de su espeso semen sobre los pechos y abdomen de Diana que lo observo todo desde su posición.

Con aun chorreando semen de su pene la mujer se separo de Jaime fue hasta una mesa y tomo lo que pareció ser un bisturí, Jaime se altero al ver como la mujer acercaba el afilado instrumento a sus amados grandes huevos, la mujer dijo:

-“Calma, Calma, más vale que dejes de luchar si no quieres que corte también ese magnífico pene que tienes, cabrón”.

Jaime sintió como si cuerpo fuese bañado con un balde de agua fría, que lo paralizo al instante en ese momento la mujer hizo una primera incisión en el lado derecho de su escroto de unos 4 cm, seguida de una segunda incisión unos segundos más tarde en el lado izquierdo, la sangre comenzó a chorrear directamente sobre la boca abierta de Diana, el pene de Jaime palpitaba y de él seguía saliendo aun semen que escurría por su tronco duro como roca con todas sus venas marcadas a la perfección, el semen goteaba también a la boca de Diana directamente.

La mujer sin importarle el dolor que Jaime sintiera introdujo los dedos de su mano izquierda dentro del escroto de Jaime con sus largas uñas busco el cable que unía el testículo derecho al cuerpo del hombre y lo extrajo del escroto para dejarlo colgar apenas sostenidos por sus cables por fuera del escroto, repitió la misma acción del lado izquierdo para finalmente dejar los dos testículos al desnudo desprotegidos por fuera del escroto de Jaime que poco a poco se desinflo al sentirse vacio por primera vez en su vida.

La mujer se limpio la mano y regreso a donde estaban sus víctimas, ella con una mano tomo las nalgas de Jaime y las manipulo para que los testículos expuesto y colgantes fuera del escroto quedasen justo sobre la boca de Diana que no daba crédito a lo que sus ojos veían, sus ojos ya derramaban lagrimas por lo que aquella mujer le estaba haciendo a su amado esposo, en ese momento la sádica mujer hablo.

-“Ahora sabrás a lo que sabe realmente la leche de tu esposo perra, ¡disfrútalo porque solo se puede hacer una sola vez!”

Coloco uno de los testículos de Jaime sobre la boca de Diana y tomo una tijera, ante los mugidos de ambos jóvenes implorando clemencia ella corto el cable del testículo derecho y este cayo son remedio dentro de la boca de Diana que estaba abierta, sin esperar nada corto el cable del testículo izquierdo que igual cayó en la boca abierta de la joven.

El cuerpo de Jaime se sacudió con violencia cuando su ultimo testículo fue cortado y de su pene aun en erección salió un último y potente chorro de semen que llego a la entrepierna de Diana como queriendo fertilizar a su mujer, “¡Ahora eres un eunuco a mi servicio cabrón!” dijo la mujer mientras apartaba a Jaime de encima de Diana.

Acto seguido le quito la mordaza que mantenía abierta la boca de Diana y la obligo a masticar los huevos de su marido, hasta que hizo que se lo tragara  por completo, cuando eso paso, la mujer fue hasta la puerta e hizo entrar a los dos fuertes hombres de nuevos, ellos bajaron a Jaime que lloraba y gritaba detrás de su mordaza con lagrimas corriendo por su mejillas, pero aun con una gran erección.

Lo colocaron entre las piernas abiertas de Diana y lo obligaron a penetrarla, por 30 minutos Jaime estuvo penetrando a Diana mientras ambos lloraban ante tal humillación y horror, luego de ese tiempo la mujer hizo una seña y los hombres se llevaron a Jaime.

Dos noches después Diana comenzó a recibir clientes sus cuerdas vocales fueron quemadas con acido por lo que ya no podía hablar, tampoco podía intentar huir, la casa estaba vigilada muy bien hasta con perros, todos los que habían intentado huir en el pasado según supo habían muerto terriblemente, apenas y dejaban ver a Jaime que también comenzó a recibir clientes luego que su pene se marchito y ya no pudo tener erecciones.

*********************

El tiempo paso y el caso de la joven pareja que desapareció en su viaje de bodas quedo olvidado aun hoy son buscados por sus familiares y amigos pero no han dado con su paradero, cada tanto una pareja como la que fueron ellos alguna vez llegan a la mansión traídos por aquellos hombre que los capturaron y vendieron a la Ama Lola, el chico es castrado y la mujer usada como prostituta, aun ellos recuerdan la noche de bodas que es el único recuerdo agradable que les queda viviendo en ese lugar, en donde no son mas esclavos sexuales sometidos a toda clase de vejaciones y torturas, saben que la única salida de ese infernal lugar es la muerte.

Aquel camino que lleva a “Punta del Cielo” es solo un espejismo para los ingenuos turistas que no saben lo que les depara ese camino como ahora Diana y Jaime lo saben aquel camino, no lleva al cielo sino solo lleva sin más a un seguro, tortuoso y doloroso “Viaje al Infierno”.                



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Imagen que Inspiro esta Historia.



Autor: DarkSoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

Tú no tienes la culpa

Fuente: Tumblr Me encanta responder a las consultas que me hacéis llegar tanto por aquí como las que "me tocan" de Proyecto Kahlo, me parece un lujazo que sintáis la confianza suficiente para abrir una ventanita a vuestro corazón, a esos pensamientos que no habéis compartido con nadie por miedo a que os juzguen. Me apasiona leer lo que decís e intentar ayudar pero me rompe el

Familia Perfecta 4

Un buen rato después de salir de la ducha, me había enrollado una toalla al cuerpo y había fregado el pasillo dejándolo limpio de vómito y orina. Luego me dediqué a secar y cepillar a conciencia la melena de mi hermana mientras ella, trataba de hallarse en el espejo empañado que cubría más de media pared. Hacía rato que ya no lloraba. De hecho, se limitaba a estar allí de pie con los brazos cruzados sobre el pecho, sujetándose el Albornoz de nuestro padre que le quedaba enorme. Apenas parpadeaba.

– Cielo… Ya he terminado – No contestó.

Me puse frente a ella sujetando sus manos con las mías y dándole tiernos y cariñosos besos captando su atención.

– Escucha… Sé que estás enfadada y asustada… Pero quiero que sepas que Javi te quiere. Sabes que él no te haría daño. Lo de antes… A sido por culpa del alcohol… y puede que tú no estuvieses preparada y a lo mejor todo esto a sido un enorme error y… y creo que todo es culpa mía… y… – De nuevo, como siempre que estaba nerviosa, me aceleré sin poder dejar de hablar hasta que ella me interrumpió.

– ¿Por qué querías que se la chupara? – Sus palabras eran tan repentinas y su expresión era tan impasible que al principio me hizo dudar si realmente me había hablado o era mi imaginación.

– Sandra… Es que… –

– Lo hubiese hecho al final Sonia. Por ti. Y lo peor es que lo volvería a hacer, porque te quiero. Pero no me esperaba que me obligases… Eso es lo que más daño me ha hecho – Su mirada taladraba mi rostro y a mi se me hacía imposible levantar la mirada por encima de su cintura. En mi estómago se agitaban un montón de sensaciones haciéndome sentir avergonzada, asustada, triste y confusa.

– Lo siento… El alcohol me… –

– ¿Y sabes que es lo que más me jode? ¡Que lo estabas disfrutando como una salida!. Conmigo no te pusiste así – Volvió a interrumpirme. No sabía muy bien que decirle y dejé pasar los segundos sintiéndome miserable.

– Nunca me vas a querer igual que te quiero yo a ti ¿no? – Su rostro comenzó a perder toda la serenidad que tenía al tiempo que sus ojos se humedecían. Su labio inferior temblaba levemente como cada vez que se ponía a llorar. Pero esta vez mi hermana luchó con todas sus fuerzas para reprimir sus lágrimas mientras apartaba sus manos de las mías.

– Cielo… De verdad, me encantaría sentir lo mismo… Es bonito, tierno, sincero y… y… No se… ¡Especial!. Pero… No puedo… – Yo seguía esperando que mi hermana liberase en cualquier momento las lágrimas que tanto se esforzaba reprimir, pero su autocontrol me sorprendía y de alguna forma incluso me cabreaba un poco.

Sin decir nada, se giró haciendo un esfuerzo titánico para no echarse a llorar y abrió la puerta. Podía dejar que se marchara a su cuarto, podía yo marcharme al mío y tumbarme a oscuras para aclarar mis ideas. Pero en todo este jaleo ella había sido la más sincera de las dos y ya que le estaba partiendo el corazón, al menos se merecía saber por que lo hacía. Me crucé bloqueando la puerta y la cerré apoyando todo mi peso en ella para evitar que la abriese. Sandra volvió a girarse para impedirme ver como las primeras lágrimas escapaban de sus ojos. La había visto llorar muchas veces “¿Por qué ahora se esconde de mí?” pensé. Era una actitud que por algún motivo me molestaba muchísimo. Quizás por qué Sabía que en el fondo ya no quería confiar en mí. Que trataba de alejarme de ella.

– Cariño escúchame… Yo no puedo quererte así porque… Así es como quiero yo a Javi…

– Mi hermana se giró levemente para mirarme de reojo sorprendida. Luego su cara se endureció en un gesto de enfado y se volvió para encararse a mí. Estaba furiosa.

– ¡Pues espero que seáis muy felices juntos! – Gritó apartándome de la puerta de un empujón. Traté de detenerla sujetando su brazo pero se desprendió del Albornoz y salió del baño desnuda y apresurada.

Durante un segundo pensé que correría al cuarto de nuestro hermano pero no fue así. Entró en su cuarto y cerró de un portazo echando el seguro justo antes de que yo pudiese abrir.

– ¡Sandra! ¡Sandra! Cielo abre… Vamos a hablar porfi… – Le decía entre susurros. Pero no hubo respuesta y no abrió.

Me giré lamentándome por mi bocaza y preguntándome si había maneras más sutiles de habérselo dicho. Recogí el baño en poco tiempo y cuando terminé me acerqué al cuarto de Javi que tenía la puerta entreabierta.

A pesar de que el pasillo estaba a oscuras y la luz de su lamparilla llegaba a duras penas hasta la puerta, me asomé con cuidado de que no me viese.

Estaba sentado sobre su cama con los codos en las rodillas y masajeándose las sienes. Se había puesto un pantalón de deporte largo y negro. De vez en cuando soltaba algún suspiro y murmuraba algo en voz baja que no llegaba a entender.

“Voy a arrepentirme de esto” Pensé mientras llamaba a la puerta y entraba. Ni siquiera sabía por que lo hacía, ni si quería regañarle, consolarle o echarme a sus brazos. De hecho, mi corazón comenzó a desbocarse en mi pecho al quedarme plantada frente a él sin saber bien que decir. Por suerte para mí, mi hermano rompió el silencio tras unos segundos.

– Escucha So… Sonia, yo… No quería… Lo de antes, pensé que ella… ¡Mierda! – Dijo lamentándose y ocultando su cara entre sus manos.

Yo corrí a sentarme a su lado siguiendo el impulso de rodear sus hombros con mi brazo derecho tratando de consolarme.

– Javi, tranquilo… También a sido culpa mía. Se… Se me fue la cabeza totalmente y había bebido… Yo… Yo no sabía muy bien lo que hacía y yo convencí a Sandra para hacerlo… ¡Joder! ¡hasta dejé que se bebiera dos cubatas! ¡No ha bebido alcohol en su vida Javi! – Sorprendentemente ahora era él quien me consolaba a mí. Quería llorar, pero también estaba enfadada. Por todo, por nada. Quizás por sentirme culpable con mi hermana o por que estar tan cerca de Javi estaba resucitando mi excitación  y tenía que utilizar toda mi fuerza de voluntad para no lanzarme a sus labios.

– Que asco de noche… Primero la bronca con Alba, ahora esto… Me lo estoy cargando todo… – Mi hermano parecía a punto de echarse a llorar y eso sólo hacía que sintiera más lástima por él. Sin darme cuenta estaba acercándome peligrosamente a su mejilla.

– ¿Por qué habéis discutido? – Dije apenas en un susurro y sin que me importara demasiado. Mi atención estaba exclusivamente centrada en él, en esa fuerza invisible que me empujaba hacia su rostro mientras en mi interior trataba desesperadamente de reaccionar. Sabía que estaba a punto de cometer uno de los mayores errores de mi vida, fuese cual fuese el resultado. Pero su aroma, su tacto y su calor eran tan irresistibles que acabé por dejarme arrastrar.

– Por que no le caen bien mis amigos y cada vez que quedo con ellos se enfa… – Un profundo beso en su mejilla hizo que se detuviese en seco girando su rostro para encararlo al mío, quedando a un centímetro el uno del otro.

– Que idiota… – Le solté justo antes de estrellar mis labios contra los suyos. Nuestras bocas se fundieron en una sola durante unos segundos en los que contuve la respiración y mis latidos me golpeaban como un mazo tratando de abrir mi pecho. Mi piel ardía, sudaba y resbalaba mientras acariciaba su rostro. Por fin podía mostrarle todo mi amor sin miedo ni dudas. Todo era perfecto… O al menos lo fue al principio.

De repente Javi me apartó de un empujón lanzándome de espaldas a la cama mientras él se ponía en pie con las manos en la cabeza. Me incorporé con un repentino sentido del ridículo quedándome sentada mirando mis rodillas. Él me miraba con una expresión dolida. Después avanzó hacia mí pero se dio la vuelta enseguida para dirigirse a la puerta y a medio metro de ella volvió a girarse indeciso.

– Javi, lo siento… No… No… No se en que estaba pensan… – En ese momento él fue en mi dirección con paso decidido y cuando le tenía a pocos centímetros me encogí pensando que me golpearía.

Pero para mi sorpresa no me golpeó, sino que se echó sobre mí obligándome a tumbarme mientras descargaba en mis labios un profundo beso y daba un tirón a mi toalla dejándome desnuda.

Devoraba mi boca con pasión mientras su lengua sometía a la mía con cada movimiento. Una de sus manos acarició mi rostro unos segundos pero enseguida comenzó a descender hasta alcanzar mi pecho. Lo acarició, lo pellizcó y lo apretó provocándome un leve quejido de dolor que ahogué mordiendo su hombro.

Esa sensación pasajera de dolor disparó mi excitación volviéndome más osada y lancé mi mano derecha para explorar el interior de su pantalón. No llevaba ropa interior por lo que deduje que se vistió a toda prisa con lo primero que encontró cuando salimos de su cuarto corriendo.

Hallé su pene húmedo, pegajoso y ardiente que crecía a cada segundo en mi mano con cada subida y bajada.

– Sonia… Para tú esto por que yo no puedo… – Me susurró mientras sus besos descendían por mi cuello hasta llegar a mis tetas. Las lamía, las chupaba y mordía los pezones provocándome escalofríos. Era un dolor leve y excitante que hacía que me ardieran y se volviesen más sensibles a medida que se erizaban.

Su pene ya comenzaba a soltar líquido preseminal en mi mano cuando decidió quitarse la camiseta y el pantalón rápidamente. Su piel húmeda y caliente brillaba bajo el reflejo de la luz de su escritorio, desprendiendo un aroma cálido que era una mezcla de desodorante y sudor que penetraba dentro de mí con cada respiración. No era desagradable ni mucho menos. De hecho, su olor me gustaba, me excitaba y hacía que me metiera más en el papel de la amante ardiente de mi hermano.

Cuando regresó a mí, volvió a besarme con avidez mientras frotaba su pene con mis labios vaginales y hacía que me abriese de piernas colocándose en medio. De repente fui más consciente de lo que íbamos a hacer de lo que lo había sido hasta ahora.

– Javi… Ponte un condón… – Le dije aprovechando que separaba su rostro del mío un instante. Notaba la cabeza de su miembro presionando la misma entrada de mi vagina y alcé la mirada justo para ver como con su mano derecha tiraba de la piel hacia atrás tensándolo.

– No tengo… – Susurró mientras empujaba lentamente.

Su pene se abrió camino provocándome oleadas de escalofríos mezclados con un leve dolor que enseguida quedaba eclipsado por una excitación increíble. Su primera penetración fue lenta pero profunda y ahogó en mi garganta cualquier protesta o duda que me generara practicar sexo sin condón.

Cuando retiró su pene, lo sacó por completo dejándome una sensación de vacío en mi interior y dándome un respiro para reorientarme.

– Estás loco… aaaah… uuuuf… Javi… – En ese momento volvió a penetrarme mas rápida y más profundamente arrancándome un gemido que retumbó en las paredes del cuarto. Tras esa embestida vino otra y otra y tras unos segundos perdí todas las ganas de quejarme ya que mi mente no lograba pensar con claridad.

Su pene me llenaba por completo llegando prácticamente hasta lo más profundo de mí. Mi respiración era acelerada y caótica que a menudo culminaba en gemidos largos y ruidosos.

Ni siquiera pensé que nuestra hermana pudiese oírlos. De hecho, no pensé en ella ni en nada que no fuese el cuerpo de Javi penetrándome una y otra vez con una cadencia a la que me acabé acostumbrando poco a poco. Ahora podía centrarme en volver a acariciar su piel y buscar con ansia sus besos.

Aquello por fin estaba tomando la forma que yo deseaba. La que me permitía expresarle mi amor completamente sin perder ni un ápice de placer.

Nuestros ojos habían conectado, nuestras respiraciones se habían acompasado y nuestros cuerpos se habían fundido en uno solo.

No sé cuánto tiempo permanecimos en esa situación ya que todo parecía haberse detenido a nuestro alrededor. Si, como sucede en las películas y los libros. Pero por mucho que lo deseara, sabía que no podía durar para siempre. Noté como Javi comenzaba a acelerarse de nuevo y supe que le quedaba poco para correrse. Mi cuerpo reaccionó al suyo al instante e instintivamente levanté mis piernas para rodear su cintura.

Si antes había sentido su miembro llenando todo mi interior, lo que comencé a sentir en ese momento fue indescriptible.

Todo mi interior ardía en pequeñas explosiones con cada roce de su pene en mis paredes. Los gemidos volvieron al instante, más profundos y más largos que antes mientras mis manos se aferraban a sus hombros con fuerza. Me costaba entender como era posible que llegase tan adentro en esa posición.

– Di-Dios… Javi aaaah aaaah aaaah ya no aguanto… Ya no me… – Y aquél orgasmo golpeó mi mente como un martillo dejándome en blanco. Mis piernas apretaron con fuerza su cuerpo convirtiéndolo en mi prisionero hasta que los músculos de mis muslos comenzaron a fallarme. Javi no tardó en seguirme corriéndose en abundancia en mi interior.

Mi piel se erizó de golpe provocándome un escalofrío que me cortó la respiración y cualquier posibilidad de articular palabra.  Durante los largos segundos que vinieron después, sólo podía limitarme a retorcerme jadeando mientras las fuerzas me abandonaban lentamente.

Cuando mi mirada se centró en la puerta del cuarto había pasado un rato en el que los dos nos limitamos a acariciarnos y quedarnos al borde de un tranquilo y profundo sueño.

Recorrí el cuarto con la mirada. Sumiéndome en el silencio, pero repentinamente hallé a Sandra contemplándonos desde la oscuridad del pasillo. No podía ver bien su rostro, pero no me hacía falta para saber que lloraba amargamente bajo sus elegantes gafas. Al incorporarme torpemente indecisa y asustada, ella debió darse cuenta de que la había visto y se marchó sin hacer apenas ruido.

– ¿Qué pasa? – Preguntó Javi mirando en la misma dirección.

– Nada… Es… Creía que había cerrado la puerta… – Pude haberme levantado para ir tras ella y tratar de consolarla, explicarle la situación. y quizás hubiese sido lo correcto. Pero al ver el rostro de Javi a pocos centímetros del mío… Mi juicio volvió a nublarse. Nada me importaba excepto estar junto a él, allí y en ese momento.

Cuando volvió a tumbarse a mi lado observando mi cuerpo desnudo no pudo evitar una reacción natural de su pene. Una risita maliciosa se me escapó al instante.

– Mierda, ¿crees que nos ha visto? ¿Y si nos ha escuchado?… – Me dijo preocupado.

– ¿El soldadito aún quiere guerra? – Le susurré poniéndome bocabajo y reptando por las sábanas en dirección a su boca. Justo cuando mis labios rozaron los suyos él se apartó. Una sonrisa malvada se dibujó en mi rostro y volví a lanzarme para obtener el mismo resultado. “¿Quieres jugar?” Pensé.

Saqué mi lengua todo lo que pude y lamí la piel de su pecho mientras le dirigía una mirada lasciva. Fui descendiendo rápidamente cubriendo su cuerpo con mi saliva todo lo que podía hasta llegar a su pene.

Lo agarré con fuerza y lo lamí con la punta de mi lengua con una sonrisa morbosa que hizo que Javi dejara de resistirse. El olor a semen era intenso y proporcional al sabor, pero me había acostumbrado a él.

“Ahora mando yo” Me dije complacida.

En pocos segundos no quedó ni un solo milímetro de su miembro que no hubiese lamido, provocando que se pusiera tan erecto como antes. Entonces lo metí todo lo que pude en mi boca hasta casi provocarme una arcada y lo mantuve  ahí. Observé su expresión sorprendida cuando fui presionando con fuerza mis labios mientras lo sacaba y enseguida me di cuenta. “Nunca te la han chupado en condiciones”.

Volví a repetir el mismo procedimiento una y otra vez durante los siguientes minutos mientras el pene de Javi cada vez estaba más cerca de estallar en mi boca.

“Hazlo… Venga Javi… Aún no has visto nada” Me dije. Aquella actitud me sorprendió incluso a mí. Pero en el fondo me gustaba sentirme tan “guarra” con él.

Su rostro se fue transformando a medida que se acercaba el momento que tanto deseaba hasta que finalmente su esperma inundó mi boca. Era bastante pero manejable. Aunque al principio dudé, acabé por tragarlo todo de golpe para su sorpresa. Su sonrisa fascinada me hizo sentir satisfecha de mí misma convencida de que le tenía completamente atrapado en mi red.

– Tu hermanita se lo ha tragado todo – Le dije juguetona. Pero entonces su sonrisa despareció de golpe. Se giró de costado y aprovechó para sacarse mi cuerpo de encima sin mucha delicadeza.

Contemplé atónita como se ponía en pie y comenzaba a vestirse.

– Cariño… ¿que pasa? – Algo marchaba terriblemente mal.

– Sonia, es mejor que te vayas… – Dijo esquivando mi mirada. Aquello me sentó como una bofetada y antes de darme cuenta estaba de pie a su lado.

– ¿Por qué? Quiero quedarme contigo Javi… – Dije tratando de abrazarle. El volvió a rechazarme.

– Esto se nos ha ido de las manos – Ya se había puesto el pantalón de deporte.

– No, no, no… Javi… No lo estropees ahora… Porfa… – Mi insistencia tratando de abrazarle desesperadamente me avergonzaba tanto como le molestaba a él. De pronto toda mi fantasía hecha realidad comenzaba a difuminarse a cada segundo que pasaba haciéndome llorar de impotencia.

Cuando terminó de ponerse una camiseta azul cogió la toalla de la cama y trató de cubrirme con ella. Pero se la arrebaté y la tiré al suelo suplicándole.

– Javi… No me hagas esto… Por favor. No lo hagas… Te quiero… – Pero mi hermano estaba decidido. Sabía por la expresión de su rostro que le dolía hacer lo que estaba haciendo y por eso mi última esperanza residía en encontrar la mirada que tanto se esforzaba por ocultarme.

Paso a paso, su cuerpo infinitamente más fuerte que el mío me fue conduciendo fuera de su cuarto mientras era presa de un llanto inconsolable.

Incapaz de articular palabra y apoyada contra la pared del pasillo observé la puerta cerrándose y dejándome sumida en la oscuridad.

De nada sirvió llamarle, rogarle o dar golpes en la puerta enfadada. Mi hermano no iba a abrir y comenzaba a darme cuenta. Me derrumbé en el frío suelo deseando morirme pero entonces, la luz del pasillo se encendió y mi hermana Sandra apareció vestida con un bonito pijama azul de ositos estampados. Se arrodilló a mi lado y acarició mi cabeza mientras besaba mi mejilla.

– Sonia, ya está… Ven, ven conmigo cariño… – Instintivamente me lancé a abrazarla y me refugié en ella ahogando mi llanto en su suave y fino cuello.

– Me quiero morir Sandra… No quiero vivir sin él… – Le gritaba a la camisa de su pijama. Ella se limitó a abrazarme y darme tiernos besos que después de un buen rato me fueron calmando.

No sé cómo, pero al final logró levantarme del suelo y llevarme hasta mi cama. Abrió las sábanas y antes de darme cuenta, yo me había tumbado con la cabeza entre su hombro y su pecho escuchando los latidos de su corazón y su respiración lenta y profunda. Mis lágrimas empaparon su camisa en poco tiempo dejándome la mejilla fría.

– Le quiero Sandra… Le quiero… Le quiero muchísimo… y él nunca me va a querer… – Repetía una y otra vez.

– Lo sé mi vida. Lo sé. Ahora me entiendes… – Fue su respuesta hasta que pasados unos minutos ya no tenía fuerzas ni para llorar.

Latido a latido, respiración tras respiración, mi mente fue serenándose entre caricias y besos, mientras mi cuerpo se lanzaba desesperadamente sobre un profundo y cálido sueño. Por primera vez en aquella noche alcancé paz y tranquilidad gracias a mi hermana Sandra.

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Familia Perfecta 3

La situación se había tornado gélida y extraña y ninguno de los tres reaccionó inmediatamente.

– Javi… Esto no… – Dije separándome de Sandra lentamente. Ella corrió a vestirse rápidamente mientras yo daba un paso hacia él para evitar que saliera del cuarto a contárselo a nuestros padres, pero me detuve enseguida al recordar que estaba semidesnuda. Tapé mis tetas cruzando mis manos sobre el pecho y miré a mi hermano con rostro de culpa y miedo.

– Javi escucha po-por favor… No… No se lo digas a mamá y papá… Porfa. Hacemos lo que quieras, de verdad. Te lo prometo. No volverá a pasar. Sólo a sido una vez… Ha sido un error ¿vale? ¡Solo eso!… – Le suplicaba desesperadamente en susurros. Mi hermano nos miraba a las dos con un rostro que al principio reflejaba sorpresa pero ahora reflejaba asco y desprecio.

– Alucino con vosotras dos – Dijo mientras se volvía para marcharse. Mientras, yo intentaba agarrar su brazo y frenarle tratando inútilmente de mantener mis tetas ocultas.

–  ¡Javi! ¡Javi escucha! ¡No se lo digas! – pero fue inútil. Era más alto y más fuerte que yo y prácticamente me arrastró hasta el pasillo donde no tuve más remedio que soltarle y seguir suplicándole en voz baja mientras descendía por la escalera.

Volví al cuarto de Sandra con las manos en la cabeza completamente desesperada. Quería patalear, gritar, llorar y refugiarme en mi cuarto mientras mi hermana por fin vestida con su camiseta y un pantalón de pijama largo temblaba junto a su cama a punto de echarse a llorar. Se mordía las uñas y las frotaba unas con otras de forma compulsiva.

– ¿Se lo va a decir? – Me preguntó nerviosa.

– ¿Yo que sé?. ¡Esto es por tu puta culpa! ¡No quiero que te acerques más a mí!. Ni me mires cuando nos crucemos ¿Te enteras? – Me puse mi camiseta de tirantes completamente fuera de mis casillas mientras Sandra se quedaba inmóvil mirando al suelo.

Llegué a mi cuarto y tuve que esforzarme por no dar un enorme portazo. Me tumbé en mi cama demasiado asustada como para llorar mientras esperaba que en cualquier momento mis padres entraran dando gritos. Pero lentamente los minutos pasaban y no escuchaba ningún grito en la planta de abajo y mis padres no habían subido a regañarnos. Comencé a convencerme de que Javi no se lo había contado.

Pasado un rato mi madre ya nos había gritado un par de veces desde el pie de la escalera para que bajásemos a comer. Sabía que el tercer aviso sería el último pero aún así me resistía a abandonar la seguridad de mi cuarto.

– ¡Como tenga que subir a por vosotras os vais a enterar! – Su último grito hizo que me levantara de la cama, me pusiera un pijama morado de pantalón y camisa largos y saliese del cuarto apresuradamente. Mi madre me miraba visiblemente enfadada y aquello hizo que me temblasen las rodillas. Con cada escalón que bajaba, más rápido me latía el corazón y más temía que en cualquier momento mi madre comenzara a gritarme por lo que había hecho con Sandra. Escuché a mi hermana salir de su cuarto y bajar tras de mí.

– ¿Se puede saber qué os pasa hoy? Ni siquiera os habéis aseado. ¿Hasta que hora os quedasteis despiertas? –

– No sé mamá… – Le dije al pasar por su lado. Ella puso la mejilla para que le diese un beso y enseguida me lamenté de no haberme aseado. Aún así no se me ocurrió otra cosa que dárselo y volverme nerviosa para ver a Sandra hacer lo mismo. Me miró un segundo como pidiendo ayuda y luego le dio un rápido beso para después entrar en el salón a paso ligero. Yo la seguía de cerca y acabé por arrollarla cuando se frenó en seco al hacer frente a la mirada de Javi que estaba sentado en el sofá.

– Buenos días niñas – Dijo nuestro padre sentándose en la cabecera de la mesa sin perder de vista la Fórmula 1 que daban en la tele.

– Buenos días… – Dijimos casi a la vez. Nos sentamos en nuestros respectivos sitios en la mesa que era una frente a la otra, pero evité mirarla para que no pudiera refugiarse en mí. Javi se levantó del sofá y se sentó junto a Sandra haciendo que fuese yo quien buscara refugio Mirándola.

– Huy… Parece que las princesas han tenido mala noche – Dijo mi padre divertido.

– O muy buena… – Soltó Javi dejándonos heladas. Junté las palmas de mis manos como si estuviese rezando y le supliqué en silencio que se callara mientras Sandra se escondía bajo su melena revuelta.

Por suerte la comida transcurrió en paz y Javi no volvió a lanzar indirectas aunque sus miradas eran continuas y punzantes. Ambas escapamos a nuestros cuartos tras terminar y nos mantuvimos alejadas de la actividad toda la tarde.

El ambiente en casa era tenso cada vez que coincidíamos entre los tres durante la siguiente semana. Rechacé hablar con mi hermana dos veces que se me presentó en mi cuarto a media noche y llegado el sábado siguiente al que nos había pillado nuestro hermano besándonos, su estado era lamentable. Estaba pálida, apenas comía, se aseaba lo justo y su pelo era un desastre. Era evidente que la situación la superaba porque sus ojos estaban casi siempre rojos y húmedos como si hubiese estado llorando. A mí cada vez me costaba más seguir enfadada y no preocuparme por ella.

Aquella noche pensando en Sandra y su estado, se me hizo tarde en el sofá del salón viendo un canal de música. Nuestros padres habían salido a cenar y tomar algo y como siempre que lo hacían, no esperábamos que volviesen antes de las 05:00 de la madrugada. Javi había salido de fiesta y mi hermana como de costumbre permanecía atrincherada en su cuarto. Yo aprovechaba para darme mi fiesta particular bebiéndome unos cubatas del mueble bar de mi padre a sabiendas de que si me pillaban se me caería el pelo. No estaba para nada acostumbrada a beber ya que eran pocos los sábados que me dejaban salir de fiesta y hacer botellón a escondidas con mis amigos, así que tres cubatas y medio eran demasiados para una chica de mi edad y constitución.

Sobre las 00:40 escuché a Javi entrar en el jardín discutiendo con alguien. Lo cierto es que me pareció más pronto de lo habitual para que volviese a casa, pero luego recordé que mis padres nos habían dejado a su cargo.

Me asomé por la ventana y le observé moverse de una forma extraña discutiendo por el móvil en voz alta. Rascaba la puerta  con la llave sin acertar a meterla dentro de la cerradura así que después de un rato y temiendo que despertara a todo el barrio corrí a abrirle.

– Mira Alba, no te pongas pesada ¿vale?. Son mis amigos – Yo le hacía gestos para que hablase más bajo pero el me ignoraba abiertamente. Se sentó en el sofá mientras yo cerraba la ventana y la puerta del salón.

– Pues piensa lo que quieras. Tus amigas a mi me parecen unas estúpidas y tú te vuelves igual cuando estás con ellas… – Me sorprendió que mi hermano diese ese tipo de contestación a Alba y deduje que la cosa iba en serio.

– ¿Cómo? ¿Me echas eso en cara?. Pues que te vayan dando por el culo payasa… No, que te den. Para lo poco que te mueves en la cama me la suda… Ale adiós – Y colgó. Yo estaba de pie frente a él incapaz de reconocer a mi hermano bajo esa actitud enfadada y extraña.

– ¿Y tú qué coño miras? – Me dijo furioso.

– Nada… Es que me preocupa verte así… – El olor a alcohol que desprendía su aliento me llegó de golpe y supe enseguida que estaba casi tan bebido como yo. Era una sensación extraña y me daba un poco de miedo ya que era la primera vez que le veía así.

– Pues a mi me preocupa ver a mis hermanas desnudas comiéndose la boca después de dormir juntas y no te he dicho nada ¿No? – Debí habérmelo imaginado.

– Eso fue un error… De verdad. Sólo pasó una vez… – Me senté a su lado para hablar bajito y de paso ver si así las cosas se movían menos a mi alrededor. Pero entonces me di cuenta de que se me había olvidado deshacerme del cubata.

– ¿Y crees que eso les va a parecer mejor a papá y mamá cuando se lo diga? –

– ¡Javi por favor! Tú no lo entiendes… – El miedo a que mis padres se enterasen me puso muy nerviosa y mis ojos se empañaron enseguida.

– Pues ayúdame a entenderlo – Se quedó esperando una respuesta pero ¿Qué podía decirle?. No podía explicarle que Sandra estaba enamorada de mí y mucho menos que yo lo estaba de él.

– Fu-fue… Por… curiosidad. Por probar… – Javi me miraba con los ojos entreabiertos y el rostro impasible. Había cogido mi cubata y lo olía tratando de averiguar qué contenía.

– ¿No eres demasiado pequeña para beber esto? – Dijo antes de pegarle un buen trago haciendo que un escalofrío recorriese mi espalda.

– ¿Te gustó? – Yo negué insegura pero sus ojos me intimidaban tanto que por un momento pensé que detectaría la mentira.

– Bueno… Si. Pero… – Contemplé como vaciaba el cubata de un segundo trago.

– ¿Eres lesbiana o bisexual? – Tanta pregunta estaba empezando a crisparme y me limité a encogerme de hombros incómoda.

– Mira Javi… Ya te he dicho que fue un error que no va a volver a ocurrir… ¿Podemos olvidar el tema y seguir adelante? –

– ¿Olvidarlo? Tú estás loca. Quiero verlo – Dijo con rotundidad.

– ¿Qué? –

– Que quiero veros follar – O yo estaba demasiado borracha o se había vuelto loco de repente.

– Déjate de chorradas Javi… –

– Lo digo en serio. Vamos a llamar a Sandra – Aquella situación se me estaba yendo de las manos y traté de impedir que se levantara del sofá. Obviamente no lo logré.

– ¿Qué?… Pero Javi… ¿Ahora? – Mi corazón se aceleró por el pánico.

– Si. Cuando os pillé dijiste que haríais lo que fuera para que no lo contara. Tú decides…

– Me dejé caer sobre el sofá tapándome la cabeza con las manos tratando de encontrar alguna salida. Cuando comenzó a subir la escalera llamando a mi hermana salí disparada detrás de él.

– ¿Donde vas? ¡Joder! ¿Se te ha ido la olla? – Me colgué de su brazo y logré detenerle a media escalera más por su falta de equilibrio que por mi peso.

– ¡Sandra! !Sandra! – Traté de taparle la boca con las manos pero fue inútil. Mi hermana salió de su cuarto apresuradamente hasta llegar junto a la escalera.

– ¿Qué pasa? – Preguntó sobresaltada. En ese momento los dos nos quedamos mirándola en silencio. Era evidente que Javi dudaba y que yo estaba temblando y cuando ella lo notó, bajó un par de escalones y preguntó con más insistencia.

– ¿Pasa algo? –

– Si. Que voy a decirle a mamá y papá lo que os pillé haciendo – En medio segundo ella se puso pálida y tensa y se quedó tan clavada en el sitio que parecía una figura de cera.

– Javi tío… ¡No seas así por favor! – Le supliqué.

– Hacer lo que he dicho y me olvido del tema… – Su determinación comenzaba a enfadarme.

– ¿Que hagamos el qué? –  Me pregunto ella confusa.

– Nada Sandra. No le hagas caso que ha bebido más de la cuenta… –

– Mira quien habla… ¿Sabe papá que te estás cargando la botella de ron?. Que guay. Cuantas cosas tengo para contarle… – Su expresión era maliciosa y me dolía que fuese tan dañino conmigo.

– ¡Jolín Javi! ¿Qué te hemos hecho para que nos hagas esto? Lo que hagamos nosotras es asunto nuestro y no te tienes que meter tío… – Le gritó Sandra en un arranque de coraje.

– Entonces me callo y dejo que mis dos hermanas sigan haciendo la tijera ¿no?… Claro – Dijo en tono sarcástico.

– Vale. Vamos a calmarnos y lo hablamos mejor mañana tranquilos los tres… – Dije a la par que Sandra asentía dándome su apoyo.

– ¡Qué no! Que no me vas a liar. O hacéis lo que te he dicho o aquí va a arder Troya… – Sandra me miraba sin entender a que se refería pero tras ver que yo me angustiaba y no quería decírselo buscó la respuesta en Javi.

– ¡Jolín, Vale! hacemos lo que tú quieras. ¿Qué quieres? ¿Nuestras pagas? ¿Que recojamos o lavemos los platos cuando te toque? ¿Que limpiemos tu cuarto todos los días? –

– ¡Quiero veros follar! – El silencio era tan denso que apenas me permitía respirar. Sandra se sonrojó al instante y se puso echa un manojo de nervios sin dejar de mirarme en busca de salvación.

– ¿No? Pues vosotras lo habéis querido. Mañana sabremos lo que les parece a ellos – Me apartó de un empujón y subió la escalera. Mi hermana se apartó de su camino para no llevarse otro empujón. Cuando se perdió por el pasillo y se encerró en su cuarto me senté en el sofá desquiciada. Ella también estaba fatal y se sentó a mi lado.

– Lo siento Sonia… Todo esto es mi culpa… – Dijo deshecha en lágrimas.

– No… Tú no tienes la culpa. No me obligaste a nada. Te culpé yo a ti por qué estaba asustada y no supe cómo reaccionar… – Besé su mejilla y agarré sus manos para tranquilizarla.

– A lo mejor no le creen… – Dijo tras unos minutos y algo más calmadas.

– Da igual, aunque no le crean se va a liar gorda y no volverá a ser como antes. Además, ¿Tú no crees que de vez en cuando no les entrarán las dudas? ¿Por muy absurdo que les parezca? Por qué yo creo que si… – Ella se quedó pensativa.

– ¿Por qué quiere mirar? ¡Jolín, No lo entiendo! – De nuevo apareció ese tic que hacia que se mordiese las uñas y se las raspase unas con otras.

– No se… Por qué está borracho. O por morbo. Vete a saber… – Su pierna izquierda no paraba de temblar y puse una mano en su rodilla para calmarla. Mi vaso del cubata estaba vacío pero aún le quedaban hielos así que me eché un poco de ron y un poco de Fanta limón y comencé a beber.

– ¿Y qué hacemos? – Su mirada de nuevo demandaba auxilio.

– Buuuf. No sé Sandra… Tú… ¿Lo harías? – Se lo pensó unos segundos y luego asintió insegura.

– Me da cosa hacerlo delante de Javi… Pero si no hay otra solución, creo que si podría… ¿Y tú? – “Buena pregunta” pensé. Pero lo cierto es que en mi interior no tenía ninguna duda de que si. Acostarme con ella de nuevo no era un problema mayor que el echo de que él nos estuviese mirando mientras lo hacíamos. Pero tal vez mi instinto de supervivencia fuese mayor de lo que pensaba. Asentí con resignación.

– ¿Entonces…? – No terminó la pregunta pero me la imaginaba.

– Si. Vamos a hacerlo y ya está. Nos olvidamos de esto de una puta vez. Pero después quiero que volvamos a estar unidas. No voy a dejar que te vengas abajo otra vez y menos por Javi – Asintió esbozando una pequeña sonrisa y me quitó el cubata para beber ella.

– ¡Puag! – Dijo con una mueca de asco. Traté de coger el vaso pero ella volvió a beber y beber y beber hasta que se lo terminó. “Que beba, así será más fácil para ella” pensé. Volví a llenarlo con el poco ron que quedaba y le eché limón. De nuevo tras beber un poco, ella cogió el cubata y bebió apresurada.

– ¡Hey hey hey! Te va a sentar mal cielo. Que tú no bebes… – Luchamos entre risas por el cubata y finalmente ganó ella debido a mi estado.

– Si me lo bebo yo no te lo bebes tú. Que ya vas bastante mal – Dijo volviendo a ponerse seria. “Lo hace por mí” pensé dejándola beber.  A veces me costaba no verla como una niña e incluso hay quien diría que aún lo es, pero lo cierto es que si yo podía tomar mis propias decisiones, estaba segura de que ella también.

Con dos cubatas en el cuerpo bebidos a toda prisa, mi hermana decidió darse una ducha antes de ponernos con lo que nuestro hermano quería a cambio de su silencio. La verdad es que ese respiro me vino bien para mentalizarme con lo que estaba pasando y mantener a raya mi estado de embriaguez.

Casi 30 minutos más tarde ella salió de la ducha envuelta en una toalla blanca, yo me había puesto un pantalón de pijama azul clarito y fino y una camiseta de manga corta azul marino bastante vieja y que utilizaba para estar cómoda en casa. Debajo no llevaba sujetador.

Nos reunimos frente a la habitación de mi hermano.

Su pelo estaba mal secado y revuelto y por su piel resbalaban un sinfín de gotitas brillantes. La veía más entera que antes quizás por los dos cubatas que se había tomado, pero seguía notablemente nerviosa.

– ¿Me pongo algo de ropa? – Preguntó inquieta. Negué con la cabeza. Era inútil ya que le iba a durar poco. A continuación cogí su mano y la traje hacia mí sorprendiéndola con un tierno beso. Acarició mis mejillas, mi cuello, mis hombros y mi espalda con sensualidad, reencontrándose con mi cuerpo después de una semana. No podría decir los minutos que nos mantuvimos unidas pero fue tan bonito y tierno que hasta a mí me dio pena dejar sus labios consciente de que corría peligro de volverme adicta a ellos.

– Este ha sido sólo para nosotras – Le dije.

– Buuuf Sonia… Estoy muerta de miedo… No paro de darle vueltas… ¿Qué quiere? ¿por qué nos hace esto? –

– No lo sé cielo, pero yo voy a estar contigo. No vas a estar sola ¿Vale? – Noté sus dudas bajo esa expresión triste y me propuse hacer lo que fuera para impedir que se me viniese abajo. La besé de nuevo para obligarla a mirarme.

– Vamos a acabar con esto Sandra, luego estaremos solo las dos. Sólo nosotras… Siempre que tú quieras. Si aún me quieres claro… – Dije guiñando un ojo con expresión picarona. Ella sonrió profundamente haciendo que sus ojos se iluminasen y tras un fuerte abrazo decidimos no demorarlo más. ¿Se lo había dicho en serio o fue cosa del alcohol? A día de hoy aún no lo sé.

Respiré hondo, llamé a la puerta y entré seguida de mi hermana que no perdía el suelo de vista. Javi estaba tumbado en su cama a oscuras escuchando música y se incorporó enseguida con cara de pocos amigos.

– ¿Qué coño queréis? – El tono de su voz asustó a Sandra que retrocedió un paso hasta que agarré su mano y la hice mantenerse cerca mía.

– … Hemos estado hablando y… Bueno… Que si. Que vamos a hacerlo… – El rostro de Javi reflejó su sorpresa al instante y poco después dibujó una sonrisa maliciosa observándonos de arriba a abajo.

– Muy bien. Aquí tenéis la cama… Toda vuestra – Dijo mientras salía de ella y se sentaba en la silla de escritorio. Al encender su lámpara de estudio para vernos bien llevé a Sandra conmigo junto a la cama, pero nos costó empezar.

Después de un par de minutos tan sólo estábamos acariciando los brazos y manos de la otra por lo que Javi decidió “ayudar”. Se levantó de su silla y arrancó la toalla del cuerpo de Sandra de un tirón dejando al aire su cuerpo desnudo. Ella trató de recuperarla y después de cubrirse con las manos desesperadamente pero agarré su rostro e hice que me mirara.

– ¡Mírame! Sandra cariño escucha… Mírame… – Ella me miró a los ojos con los suyos empapados.

– Tú mírame. Así. Eso es cariño… Concéntrate en mí. Aquí sólo estamos las dos solas. Sólo tú y yo – El beso que le planté hizo que cerrara los ojos y se calmase poco a poco mientras yo lanzaba a nuestro hermano una mirada fulminante. Él la percibió y borró su sonrisa maliciosa al sentarse de nuevo en la silla.

La respiración de ella era agitada y sus movimientos tensos y torpes, aunque poco a poco con mis manos acariciando sus tetitas y su torso conseguía que se metiera en el papel olvidándose de que nuestro hermano nos observaba.

Conduje sus manos bajo mi camiseta y ella la levantó haciendo que me la quitara. Me esforcé por evitar que la vergüenza me invadiera y decidí imaginar que él no estaba tal y como yo le pedía a ella. Pero la verdad es que me resultaba bastante difícil hacerlo ya que continuamente me asaltaban imágenes de mi hermano haciéndome el amor provocando que me excitase por segundos.

– Eso es, cielo… Lo estás haciendo muy bien – Mis palabras de ánimo hacían que se mantuviese concentrada y se empleara más a fondo mientras yo no le quitaba ojo a Javi.

Él nos contemplaba pasmado e inmóvil sin perder detalle.

Pronto llegó el turno de mi pantalón cuando ella comenzó a acariciar mi entrepierna suavemente, por lo que me lo quité sin mucha floritura seguido por mis braguitas. Aquello hacía que Javi se agitara en su silla nervioso ya que la visión de sus dos hermanas en esa actitud era nueva para él y quizás también excitante.

No perdía detalle de nuestros cuerpos desnudos mientras sus ojos permanecían abiertos como platos.

Hice que mi hermana se tumbase en la cama boca arriba mientras la mantenía distraída con besos en su cuello y caricias entre sus piernas. Comenzaba a estar húmeda pero su actitud aún era muy tensa y con frecuencia tenía que guiar sus manos por mi cuerpo.

Lo cierto es que poco a poco mi vergüenza iba desapareciendo e incluso estuve tentada de acariciar el cuerpo de Javi cuando se puso de pie para poder vernos mejor. Pero lo saqué de mis pensamientos por qué para mí era más importante que Sandra no se me viniese abajo. Era mi hermana y la quería. Y ya que Javi nos obligaba a estar en esa situación no iba a permitir que saliese de ella con un trauma incurable.

Cuando mis dedos comenzaron a penetrarla lentamente ella esbozó una mueca extraña y no supe si era de dolor o placer.

– ¿Te gusta? – Pregunté mientras mis labios dejaban un rastro húmedo que descendía desde su barbilla hasta su cuello. Ella se limitó a asentir mientras yo seguía descendiendo por su cuerpo y atrapaba uno de sus pezoncitos con mis dientes sin llegar a apretar. Recordaba que ese juego le había excitado mucho la última vez y decidí explotarlo de nuevo rozando con cuidado la línea entre dolor y placer. Ella se fue soltando cada vez más hasta el punto de emitir leves gemidos de vez en cuando.

Yo no tenía mucha experiencia y no se me ocurrían muchas más formas de provocarla placer y tampoco me apetecía mucho practicarle sexo oral. Pero una vez más fue mi hermano quien decidió “ayudar” cuando puso su mano en mi cabeza y tras un par de caricias comenzó a empujar obligándome a descender.

Sandra le miraba asustada y notaba como iba retrocediendo su actitud dejándome pocas opciones.

Temiendo que en cualquier momento se echara atrás, la obligué a mirarme torciendo su rostro con la mano y le dediqué la mirada más lasciva que jamás le he dedicado a nadie mientras mi lengua descendía por su cuerpo.

Me coloqué a cuatro patas para estar más cómoda de modo que mi culito resaltaba en contraste con mi cabeza que lentamente descendía hacía su entrepierna.

No sabía si me daría asco lamer su sexo, nunca antes lo había hecho pero lo cierto es que estaba bastante excitada y no me paré demasiado a pensarlo cuando mis labios encontraron los primeros rastros de bello. Era suave, escaso y débil.

Enseguida noté el aroma que desprendía su interior y aunque no me agradaba mucho, tampoco era excesivamente desagradable.

Mi lengua no tardó en llegar a su sexo y sin tener mucha idea de que tenía que hacer comencé a lamer.

El sabor agrio de su interior inundó enseguida mi paladar mientras mi lengua recorría sus labios vaginales arriba y abajo deteniéndose cada vez en su clítoris. Mientras, mis dedos seguían dando un lento pero metódico masaje a su vagina.

La respiración de Sandra se aceleró en poco tiempo a la par que se mantenía concentrada en la situación olvidándose de Javi por el momento. Pero ¿Y Javi?. Preocupada por dar placer a mi hermana me había olvidado de él, así que proseguí masturbándola pero levanté la cabeza para buscarle.

Para mi sorpresa, mi hermano se había colocado detrás de mí para tener una visión más completa de mi “parte trasera” mientras escondía su mano bajo su pantalón vaquero acariciándose. Al principio se quedó cortado por haberle pillado, pero en los segundos siguientes mi mente fabricó un montón de situaciones ficticias en las que en la totalidad de ellas ambos estábamos teniendo sexo de todas las formas y colores, disparando mi excitación aún más. Tal vez él lo notó o lo vio reflejado en mi rostro, porque desabrochó lentamente su pantalón vaquero, lo dejó caer hasta sus rodillas y luego hizo lo mismo con su ropa interior.

Su pene no era de un tamaño descomunal, pero desde luego a mí no me parecía pequeño. Había visto pocos en mi vida. A algunos incluso los chupé y a otros solo los masturbé, pero ninguno era de ese tamaño. Aunque también era verdad que Javi era ligeramente mayor que cualquiera de los chicos con los que había estado. En cualquier caso era todo lo que yo deseaba en ese momento pero… Sandra, la situación… Todo estaba en mi contra.

Mi hermano se masturbaba lentamente sin dejar de alternar su mirada entre mi “parte trasera” y mis ojos con la melodía de los leves gemidos que Sandra trataba de ahogar en su garganta.

Para mi sorpresa, Javi posó su mano izquierda en mi trasero y lo comenzó a acariciar cada vez con más descaro. Mi corazón estaba a punto de colapsarse cuando se arrodilló en la cama y su pene quedó a pocos centímetros de mis labios. No hizo falta que lo acercara más porque en un rápido movimiento lo introduje todo lo que pude en mi boca.

Sandra seguía absorta en el placer que mis dedos la provocaban y permanecía con los ojos cerrados ajena a lo que yo estaba haciendo. “¿Qué leches estoy haciendo?” me pregunté. Pero en ningún momento me planteé parar por que por primera vez, podía expresar mi deseo libremente.

El sabor salado de su pre-semen se mezcló en mi boca con el regustillo amargo del interior de mi Hermana y no tardé en sentir mi saliva densa y abundante. Para mi desgracia Javi sacó su pene de mi boca y me condujo de nuevo a la vagina de Sandra, quien estaba bastante caliente a esas alturas y presentía que cada vez estaba más cerca de acabar. Resignada, volví a lamer su sexo sin dejar de pensar que los fluidos de nuestro hermano ahora cubrían su entrepierna. Extrañamente eso me provocaba cierto morbillo, que se disparó cuando él comenzó a acariciar uno de mis pechos.

Durante los minutos siguientes fui alternando entre la vagina ella y el pene de él haciendo que la temperatura en el cuarto se disparase. Ambos éramos conscientes de que Sandra estaba al borde del orgasmo porque ni siquiera se dio cuenta de que Javi frotaba sus pechitos. Hasta que finalmente sucedió.

Mi hermana inspiró profundamente tensando su cuerpo y arqueándolo sobre un costado. Cuando soltó todo el aire de golpe, un profundo gemido escapó de su interior mientras sus manos agarraban la mía obligándome a penetrarla a toda prisa para poco después tratar de detenerme entre quejidos y contracciones. Mis dedos quedaron empapados en su interior que se derramaba levemente resbalando hasta su ano.

Mientras tanto, mi hermano había recogido mi pelo entre sus dedos y me obligaba a volver a practicarle una felación de forma más agresiva. Su excitación quedaba reflejada en la erección de su pene que parecía a punto de estallar en mi boca, pero pasaron unos largos segundos y mi hermano no se corría.

Para entonces, mi hermana Sandra recobraba el aliento medio incorporada mientras observaba asustada cómo yo atrapaba con mis manos el pene de Javi y lo devoraba despiadadamente.

Desesperada, por que tal vez esa iba a ser la única forma de poseer su cuerpo antes de que se impusiera el sentido común que el alcohol había ocultado.

Una vez más, él retiró su pene y me condujo junto a Sandra para que la besara. Ella trató de resistirse y apartarse pero mi insistencia tuvo resultado. Su gesto se torció con desagrado al saborear el semen de mi boca y más aún cuando Javi comenzó a acariciar sus pechos. Trató de apartar su mano pero él insistió.

– Tranquila cielo… Sólo estamos tú y yo… Tú y yo… Concéntrate en mí… – Mi grado de excitación era imposible de imaginar, hasta el punto de dirigir la mano de Sandra a mi sexo mientras la continuaba besando y con la mía masturbaba a Javi. No era consciente del egoísmo que mostraba al arrastrar a mi hermana a aquello. Antepuse mi placer a su bienestar y no pensé en el daño que la podía estar haciendo.

Ahora era yo quien estaba a punto de correrme cuando los dedos de mi hermana asediaban mi clítoris sin muchas ganas pero Javi se acercó a nosotras y separó nuestros labios con su pene que comenzaba a gotear lentamente. Ella dio un respingo asustada mientras yo me lanzaba a lamer con avidez.

Fuera de mí, en una actitud de la que no estoy orgullosa, atraje a Sandra hacia el pene cuando Javi se lo acercó de nuevo a los labios.

– Hazlo… – Le susurré.

– No… – Dijo al borde de las lágrimas.

– Hazlo por mí… Porfi… – Ella estaba visiblemente nerviosa y decidí guiar su cabeza hacia el pene de Javi.

– Me dijiste que me querías Sandra… Si quieres estar conmigo, hazlo… – Le susurré al notar que se detenía en el último momento. Su rostro se ensombreció por mis palabras y las lágrimas resbalaron por sus mejillas mientras me dedicaba una mirada de tristeza y decepción. Si sentí algo en aquel momento, lo enterré en el fondo de mi alma y aguardé su decisión mientras yo misma me daba placer.

Su decisión no se demoró mucho y abrió su boca para acabar atrapando el pene de nuestro hermano entre sus preciosos labios. Era torpe e inexperta y estaba nerviosa, asqueada y triste. Pero observé la expresión de Javi y por mal que nuestra hermana se la chupara, le estaba dando un placer inmenso.

Mientras tanto, yo seguí masturbándome a toda prisa deseando correrme lo antes posible. Javi me acariciaba el cuerpo y de vez en cuando me permitía relevar unos segundos a Sandra chupando su miembro para que se recobrara. Luego, guiaba su cabeza de nuevo para que prosiguiera.

Después de unos pocos minutos yo ya no podía más. Mi hermano estimulaba mi clítoris mientras mis dedos ya entumecidos lograban su objetivo provocándome un orgasmo como jamás imaginé. Espasmos descontrolados contraían mis muslos y mi estómago mientras un enorme chorro salía disparado para perderse entre las sábanas. Mis gemidos retumbaban en las paredes y provocaban en Javi un placer añadido. Sujetaba la cabeza de nuestra hermana follandose su boca que estaba roja por el esfuerzo mientras ella trataba inútilmente de separar su cuerpo entre quejidos. Su cara estaba empapada en sudor y lágrimas tanto como su boca y su barbilla lo estaban de pre-semen, que escapaba por la comisura de sus labios en espesos y pegajosos hilillos blanquecinos.

A medida que mi tremendo orgasmo desaparecía, culpa, vergüenza y miedo comenzaban a asediar mi pecho mientras observaba como Sandra escapaba por fin de Javi, echándose encima de mi pecho y escupiendo sobre él semen entre tos y arcadas. Nuestro hermano había empezado a correrse en su boca.

Un segundo chorro salió disparado contra la mejilla de ella y mi pelo y un tercero más débil pero mejor dirigido se estrelló en mi boca entreabierta. Hubo algún chorro más que se perdió entre las sábanas, entre los jadeos de mi hermano.

Ella sollozaba con su frente apoyada en mi hombro, abatida, humillada, inconsolable, mientras que yo saboreaba el semen que me acababa de tragar. Comenzaba a darme cuenta de lo que acabábamos de hacerle. Incluso él debía de estar pensándolo porque nos contemplaba sorprendido y asustado.

– Sandra cielo… Ya está… Se acabó – Y tras escuchar esas palabras se puso en pie tapándose el cuerpo como podía y escapaba del cuarto a la carrera. Yo la seguí de cerca llamándola desesperada y me la encontré frente a la puerta del baño vomitando en el suelo de rodillas y orinándose encima.

Sujeté su cabeza arrodillándome junto a ella en el charco de orina y apartándole el pelo.

“¿Qué hemos hecho? ¿Qué coño le acabo de hacer?” pensaba desesperada mientras la obligaba a levantarse. La senté en el váter mientras abría la ducha con agua caliente y esperaba a que se regulase la temperatura. No dejé de tratar de calmarla y consolarla ni un segundo mientras ella mantenía su rostro hundido entre sus manos haciendo que su llanto sonase distorsionado.

En cuanto comprobé el agua y estuvo a una temperatura correcta agarre a mi hermana por la cintura  rodeándola con un brazo y la obligué a entrar conmigo en la ducha.

Al notar el agua ella dio un gritito y se dejó caer hasta quedar sentada en el suelo. Yo me arrodillé a su lado.

– Ya está mi niña… Ya se ha acabado… ¡Joder! Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento… Lo siento muchísimo… ¿Qué he hecho?… Esto es culpa mía – Le susurraba desesperada limpiando a conciencia su cara con mis manos.

No me dirigió ninguna palabra. Ni una sola mirada, ni tan siquiera un grito o golpe. Tan solo se quedó inmóvil apoyada en mi cuerpo ahogando contra él un llanto que me partía el alma.

Durante casi una hora permanecimos sentadas bajo la ducha dejando que el agua caliente limpiara nuestras lágrimas y nuestro dolor. Sintiéndome mal por lo que había pasado y porque ahora más que nunca, era una niña que se aferraba a mi cuerpo desconsoladamente.

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PRUEBA DE KEVIN

Kevin había venido a ver a John para ver si él podría convertirse en uno de sus esclavos permanentes. Fue presentado a un esclavo de John llamado Gary. Gary era un eunuco. Gary dijo a Kevin que a fin de convertirse en uno de los esclavos CBT de John, el tenía que pasar una prueba.......

PRUEBA DE KEVIN
Kevin había venido a ver a John para ver si él podría convertirse en uno de sus esclavos permanentes. Fue presentado a un esclavo de John llamado Gary. Gary era un eunuco. Gary dijo a Kevin que a fin de convertirse en uno de los esclavos CBT de John, el tenía que pasar una prueba. Sin embargo el no esperaba terminar como un esclavo eunuco.

[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [ESCLAVITUD] [TORTURA]


Categoria: Gay      Autor: WNYBiGuy





La Prueba

Kevin había venido a ver a John para ver si él podría convertirse en uno de sus esclavos permanentes. Fue presentado a un esclavo de John llamado Gary. Gary era un eunuco. Gary dijo a Kevin que a fin de convertirse en uno de los esclavos CBT de John, el tenía que  pasar una prueba.

La prueba era simple, los huevos de Kevin serian ligadas, obligándolos a apretarse y entonces ellos serían sometidos a un aumento de peso colocado en ellos varios pesos para que estos fueran sostenidos por su escroto y huevos hasta llevarlo al límite. 

El peso era en forma de grandes ladrillos rojos, los más sólidos que se podían conseguir. Uno se añadiría a la vez hasta que peso de los mismos hiciera aplastar sus huevos lo que lo haría eyacular. Luego iban a ser retirados. Sin embargo, los ladrillos serán añadidos hasta que tengas un orgasmo o hasta que tus huevos estén completamente aplastados aun si no puedes alcanzar un último orgasmo.

Existe el riesgo de que, aun cuando alcances el orgasmo el peso de los ladrillos sea ya mucho por lo que tus huevos queden aplastados de todas maneras.

Gary preguntó a Kevin si entendía las reglas y si le gustaría continuar de todas maneras. Kevin asintió de forma afirmativa sin decir ni una palabra. Él ya estaba excitado por toda esa explicación, su pene en estaba en erección completa al escuchar los detalles de la prueba a la que debía someterse. Kevin había practicando el CBT por algún tiempo y siempre había querido tener la  experiencia de ser un esclavo de John.

Gary entonces le dijo a Kevin, que lo siguiera hasta una pequeña habitación de 4 x 4 metros, en donde una vez que Gary cerró la puerta le dijo que se desnuda y dejase su ropa en el estante a un lado de donde estaba parado.

Kevin comenzó a quitarse su ropa comenzando por su camisa, le siguieron los zapatos y los calcetines, para después despojarse de su pantalón de vestir, quedando tan solo en un ajustado calzoncillo tipo slip de color verde en el que se notaba muy bien su dura erección pronto, esa última prenda también desapareció de su cuerpo.

Los huevos de Kevin fueron obligados a quedar encerrados en su escroto luego de apretarlos con un firme nudo en la base por Gary quedando su paquete muy apretado y lo hizo arrodillarse sobre dos columnas separadas que mantenían sus piernas separadas y su escroto prisionero suspendido entre ellas apuntando libremente hacia el suelo muy expuesto.

Estaba atado en ese lugar con las manos a la espalda para que no pudiera escapar de su prueba. Los huevos  de Kevin se colocaron en una tabla plana y Gary empujo su duro pene hacia arriba contra su vientre. Entonces fue esta donde estaban los ladrillos y tomo el primer ladrillo y lo colocó sobre los huevos de Kevin. Que de inmediato Fue aplastado por el peso del ladrillo.  El pene en erección de Kevin latía y se sacudía un poco al sentir sus huevos siendo aplastados.

El segundo ladrillo se puso en su lugar cayó un poco fuera de lugar pero que fue colocado fácilmente donde debía. Kevin se sacudió un poco al sentir el segundo ladrillo. Gary le preguntó ¿Cómo se sientes tus huevos? “Están empezando a dolerme un poco”, dijo Kevin.

El pene de Kevin estaba ahora muy duro, algo de líquido pre-seminal era visible en la ranura de su uretra. Sus huevos se estaban volviendo algo aplanados por el peso de los ladrillos sobre ellos.

Gary tomo un tercer ladrillo y lo dejo caer en su lugar. Kevin gimió de dolor y placer. Su pene palpitaba como si se fuera a venir en cualquier momento.

Rápidamente Gary sin esperar como lo hizo con los ladrillos anteriores colocó el cuarto ladrillo en sus preciosos huevos. El cuerpo de Kevin se retorció, sus huevos estaban siendo bastante aplastados para ese punto. Entonces, sin previo aviso para Gary el espeso semen comenzó a fluir del duro pene de Kevin, tan duro como nunca antes lo había estado. Una fuente de semen se disparó con fuerza, por todo su vientre y corriendo por el eje, sobre los ladrillos que abrumaban con su peso los huevos de Kevin.

Gary tenía una sonrisa de oreja a oreja en su rostro. Para sorpresa de Kevin, Gary empezó a dirigirse hacia la salida de la habitación.

¡Kevin gritó con desesperación a Gary cuando este estaba por salir de la habitación! Pensé que los ladrillos debían ser eliminados después de que llegase a la eyaculación. Gary se detuvo, volvió a donde estaba Kevin amarrado. No sin antes tomar los últimos dos ladrillos que quedaban y colocarlos en la pila sobre los huevos de Kevin. Esta fue la última gota. El peso que coloco sobre ellos era tanto de los huevos de Kevin desaparecieron bajo ese peso. 

El cuerpo de Kevin se estremeció por completo al sentir ese terrible peso sobre sus huevos, comenzó a suplicar y suplicar que le quitaran los ladrillos, pero Gary solo se le quedo mirando sin decir nada, solo lo miraba mientras el pene de Kevin lanzo de nuevo un potente y final chorro de espeso seme sobre su cuello y fuerte pecho, una última descarga.  

Había sido su último orgasmo con sus huevos aun vivos de Kevin. 

Fue en ese momento que Gary le explicó. John necesita otro eunuco y se decidió que el siguiente tipo que viniera para la prueba sería convertido en un eunuco. ¡Kevin siento decirte que ese eres tú!

“Espero disfrutes de tu nueva vida, ahora que no tendrás huevos o orgasmos como hombre, nunca más en lo que te quede de vida”.

Gary salió de la habitación terminando de decir esas palabras dejando a Kevin con su aun duro pene cubierto de semen ahora suavizando tratando de aceptar su nuevo papel en la vida, gritaba y gritaba porque alguien viniera a socorrerlo pero sus gritos no eran escuchados fuera de esa habitación sus huevos para ese momento ya estaban completamente aplastados y eran historia Kevin era ya el nuevo esclavo eunuco de John para el resto de su vida.



Historia Original Aquí.





Autor: WNYBiGuy       Traductor: DarkSoul

Carmen y sus juegos eróticos

Les voy a relatar como conocí a mi amiga Carmen:

Entré en un chat de sexo y le mandé un privado le pregunté de dónde era… y qué casualidad que era de mi mismo pueblo y que hasta nos conocemos, pues nos saludamos cuando nos vemos por la calle y nos sonreímos cada vez que nos vemos con una sonrisa pícara.

Cuando se pone blusas se le transparenta la combinación que se pone y algunas veces el sujetador. En faldas con raja trasera se le ve también la tela de la combinación y esos encajes tan bonitos.

Por el chat estuvimos un largo tiempo hablando y contándonos nuestras cosas. Le propuse hablar de sexo, ya que nunca lo habíamos hecho. Ella aceptó mi idea y empezamos a decirnos lo que nos gusta. Ella me dijo que se ponía muy caliente cuando se pone combinaciones, yo le respondí que a mí me gustan mucho también.

Una noche lo hicimos por cam… Ella llevaba puesta una combinación de color rosa semitransparente, sin nada debajo. Estaba depilada, y se empezó a acariciar sus pechos, que mostraban unos pezones muy sonrosados y duros, y le dije “no pares, acaríciate el coño”, y lo hizo. A mí me estaba poniendo al 100 x 100, me estaba acariciando mi polla al ver a mi amiga en la forma en que se estaba masturbando para mí. Sentí ganas de poseerla en ese momento.

Cuando terminamos nuestro juego virtual me propuso hacerlo en persona, a lo cual yo acepté encantado, pero había un problema… que está casada. Por eso teníamos que esperar a que su marido no estuviera en casa.

Aprovechamos a que un fin de semana su marido tenía que marcharse por motivos laborales y lo aprovechamos muy bien. Me llamó por teléfono para que fuera yo a su casa. Cuando llegué llamé al timbre, me abrió la puerta y la vi con una bata de color morado abotonada por 4 botones de los 6 que tenía. Entre botón y botón se le veía la combinación que se había puesto para mí. Me invitó a una cerveza y nos sentamos en el sofá.  Nos miramos a los ojos… yo no dejaba de mirar la bata y empezamos los juegos eróticos: le metí mano entre botón y botón, le acaricie sus pequeños pechos y terminé por quitarle la bata, viendo que debajo solo llevaba puestas unas braguitas de color azul.

Me quitó la camiseta y el pantalón. Mi polla se salía del calzoncillo, el cual me quitó para empezar a besar mi capullo. Se lo tragaba entero… yo le dije “sigue, no pares cielo, que me gusta mucho”. Cuando se la sacó de la boca empecé a meterle los dedos en su coño, acariciándole sus tetas por encima de esa tela que llevaba puesta. Le quite braguita y le comí el coño hasta que se humedeció. Me dijo “Juan no pares, métemela ya”, y yo se la metí hasta las bolas varias veces, hasta que nos corrimos los dos juntos y nos fuimos a la cama. Se quitó la combinación, que ya estaba muy húmeda por nuestros juegos, y se puso otra para dormir de color azul. Le pregunté si tenía más y me dijo que sí. Entonces le pregunté: “¿Cariño, te importaría que yo durmiera contigo en combinación?”.

Se levantó de la cama fue al cajón donde guarda toda su lencería y me sacó una de color blanco que ella me puso. Mi polla empezó a ponerse dura otra vez y empezamos otra vez a acariciarnos en la cama hasta que le volví a comer el coño. A la vez que ella me chupaba la polla hasta que se la volví a meter otra vez hasta que los dos nos volvimos a correr y nos metimos en la cama, ambos vestidos solo con esa prenda que tanto nos gusta a los dos.

A la mañana siguiente ella estaba en la cocina preparando el desayuno. Solo llevaba puesta la combinación, al igual que yo. Nos fundimos en un gran beso y empezamos a follar otra vez. Me puse detrás de ella acariciándole el cuello. Le chupé el lóbulo de la oreja mientras que con mis manos le acariciaba los pechos. Sus manos no dejaban de acariciarme la polla… se puso de rodillas para chupármela, se la metió toda en su boca mientras yo le acariciaba suavemente la cabeza para que siguiera chupándomela hasta que me corrí en sus tetas y ella se corrió en mi polla.

Fue un fin de semana maravilloso. Me quité la combinación para dársela y me dijo que me la regalaba para tener un recuerdo de ese fin de semana. Cada vez que ella o yo nos quedábamos solos en nuestras casas nos veíamos para hacer el amor como a nosotros nos gusta.

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CHARLIE (Novela juvenil romántica)

¡Hola a todas y todos!
Vuelvo con una novelita corta, hetero, agrego, pero esta vez, juvenil. Me ha dado por escribir hetero por todas esas novelas pseudo-románticas y/o eróticas que me explotan las bolas con sus conceptos erróneos y sus ideales enfermizos, tan en boga ahora, y tan dañinos, debo decir. Así que espero haber conseguido un trabajo decente (como me lo planteé) porque poco a poco tiene que ir cambiando esta manera tan errónea de ver el romance. Un granito a la vez.
Muchas gracias de antemano por leer. Ya hacen mucho por mí al leerme, pero no estaría de más (sería un excelente plus) que me votaran, comentaran, compartieran y recomendaran.



Charlie
Género: Novela juvenil romántica.
Advertencias: leve contenido sexual.
Sinopsis:
Charlie era un joven ocupado. Dalia llevaba la buena vida de los adolescentes despreocupados. Charlie parecía vivir en al aire, cuando tenía el agua hasta el cuello. Dalia parecía madura para su edad, pero en realidad no lo era.Dalia y Charlie congeniaron de inmediato. Charlie era bastante normalito y esto le resultó atractivo a Dalia. Dalia era un poquito diferente, y esto le gustó a Charlie. Entonces ocurrió lo que, por gravedad, tiende a ocurrir en estos casos: Dalia y Charlie comenzaron una relación.Pero lo que Dalia no sabía era que Charlie era mucho más de lo que aparentaba, y aunque Charlie era bueno, centrado, respetuoso, y la quería mucho, llevaba consigo una carga que Dalia no sabía si podría soportar.
PD: Suena bien cliché, lo acepto, pero juro que no lo es.
Quise variar un poquito las cosas y espero haberlo conseguido.



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