Mi secretaria, sigue la historia

A petición de varios lectores seguiré narrando las aventuras con mi secretaria Moni*. Como ya les había contado la pasión entre los dos ya se había desencadenado desde ese primer día en que nos conocimos y a medida que avanzaban los días se iba acentuando.

Poco a poco nos fuimos volviendo más osados en las charlas por el MSN durante las jornadas de trabajo, incendiando mutuamente nuestras mentes con imágenes propias de una película porno. Al punto de que llegamos a aprovechar lo estrecho del pasillo para rozarnos al pasar, uno contra el otro descaradamente como quien no quiere la cosa.

Y es que a Moni le encantaba darme la espalda solo para rozar con su hermoso culo el bulto que se formaba en mi pantalón. Era un movimiento lento y calculado para hacer reaccionar a mi pene a su máximo esplendor. Sus nalgas duras le daban una caricia sostenida a mi sexo que me incitaba a violarla ahí mismo en medio de la oficina, recostándola contra la pared del pasillo con su culo en pompa y con su pantalón arrugado a la altura de sus tobillos.

Así era, ella lograba encender mis más bajas pasiones con ese roce que duraba medio segundo, tiempo suficiente en que nuestros cuerpos se acariciaban con descaro gritándose el deseo que tenían uno por el otro. Todo esto ocurría en medio de la oficina y rodeados de gente, pero tan discretamente que nadie sospechaba el morbo que nos inundaba y que nos mantenía en celo todo el día.

En alguna ocasión nuestros calentones por el chat llegaron al punto de decirle que iría hasta su puesto de trabajo, en medio de la jornada y con todos los compañeros trabajando en sus puestos, retándola a que me lo sacaría frente a su cara solo para que me diera una chupadita de carrera.

Ella claro me retó a que no podía hacerlo, diciendo que solo hablaba por calentarla. Pues quién dijo miedo (debo confesar que pensaba con la cabeza de abajo pero no me iba a amilanar en este punto), y ante la incredulidad de mi secretaria llegué frente a su cara de niña traviesa, tratando eso sí de ocultar mi erección con alguna carpeta, y empecé a bajar mi cremallera, sin afán, alimentando la desesperación que veía en sus ojos.

Moni se mordía el labio inferior y empezaba a sonreír de forma diabólica mientras yo agudizaba el oído y giraba mi cabeza para que, ni mi jefe (pluma blanca) que estaba en su oficia a 3 metros de nosotros, ni ningún otro de los otros compañeros de la oficina nos fuera a descubrir.

Mientras escuchaba el tecleo en los computadores y a alguien hablando por teléfono, fui asomando la cabeza rosada y ya húmeda de mi pene por la cremallera del pantalón, hasta tenerlo todo al alcance de sus labios. Una gota traslucida brillaba en la punta, Moni no se hizo de rogar, se acercó en su silla de secretaria y cogiéndome el tronco venoso del pene agacha su boca sin dejar de mirarme a los ojos hasta engullir la cabeza.

Uffffff….. aún puedo sentir esa calidez de su boca y cómo su lengua jugueteaba con la piel sensible de la cabeza. Moni lo estaba disfrutando y yo también, aún más sumado al riesgo de que algún despistado cruzara por la recepción en ese momento y nos pescara con mi verga en su boca.

De pronto sin aviso, de un tirón, se engulle la longitud palpitante de mi pene hasta sentir su respiración pegada a mi vientre y su campanilla rozándome la punta, para luego sacarlo despacio mientras veo cómo se forman dos huequitos en sus mejillas al succionar; los ojos de Moni me dicen todas las ganas que tenía de hacerlo. Sin afán mi la secretaria saca mi pene brillante de su saliva, le da un besito en la puntita y me sonríe de nuevo con esa mueca de muñeca lujuriosa que me encanta.

Ya no era tiempo de hacerse el mojigato, y tomándola de la nuca le enfundé mi verga hasta el fondo de la garganta. Ella entendió mi poco delicado mensaje y haciendo uso de su lengua comenzó un húmedo masaje que, sumado al momento, me llevó a venirme a chorros en su boquita de niña perversa. A decir verdad, creo que solté algún pequeño gruñido de placer que en medio del ruido de la oficina no despertó ningún sobresalto.

Entonces, volví a guardármelo lleno de satisfacción y con las piernas algo temblorosas caminé a mi oficina, eso sí aún tapándome con la carpeta. Para mi sorpresa, inmediatamente después de sentarme en mi silla, vi pasar a mi jefe rumbo a una cita. Yo sonreía para mis adentros pensando que el pobre hombre ni se imaginaría la escenita que nos armamos con Moni a tan solo unos metros de su puerta.

Muchas fueron las veces que repetimos esas alocadas experiencias por toda la oficina, pero debo decir que a Moni le atraía mucho hacerlo en el escritorio de mi jefe y en su asiento, chupármelo ahí de rodillas mientras le cogía el cabello en una cola, para marcarle el ritmo de la mamada. Hasta aquí esta segunda parte pero pronto publicaré mas historias todas reales, pero esas se las contaré después.

Un abrazo a todos

* Nombre cambiado

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ANUNCIO: El blog se muda

A partir del 23 de marzo, Blogger dejará de permitir determinados contenidos sexualmente explícitos.

Por ello, estoy ya trasladando el blog a otro alojamiento, así que estaré un tiempo sin publicar. Espero que no sea mucho, intentaré tener el nuevo blog listo cuanto antes.

En cuanto lo tenga, lo anunciaré aquí y pondré la nueva dirección.

¡Un saludo!

JUAN

Nerea, la camarera – II. Ronda de mamadas

Este relato es la continuación de Nerea, la camarera.


Cuando Nerea nos atendió saludó a todos pero en especial a mí. No era raro ya que sí que les había contado que me había quedado hablando con ella. En uno de sus viajes a nuestra mesa me dijo:
-          Juan, ¿quieres venir ahí detrás un momento para enseñarte como pinto?
-          En seguida capté la indirecta.
-          ¿Cómo que cómo pinta? – Se extrañaron mis amigos.
-          Sí, es que estudia arte. – Inventé yo.

Me levanté y fui con ella al almacén del bar. Nos metimos sin que nos viera nadie. Nerea me sentó en una caja del pequeño almacén, rodeados de productos culinarios, bebidas y utensilios de cocina. Rápidamente se arrodilló entre mis piernas.
- Una mamada rapidita antes de que nos pille el jefe... – Susurró con una amplía sonrisa en la cara.

Si a Nerea le apetecía chupármela, no iba a ser yo quien se negase. Me desabroché deprisa los pantalones y me los bajé hasta los tobillos, junto con los bóxers. No le dio ni besitos, ni lametones ni nada, se metió directamente mi flácida polla en la boca y fue notando cómo crecía en su interior. Cuando ya estaba totalmente dura es cuando más la disfrutaba Nerea, se le notaba en la cara. Realmente disfrutaba lamiento y chupando mi miembro.
- Hoy tendrás que ser rápido, que no tengo mucho tiempo. – Me aclaró sin dejar de masturbarme.

Relajé todos mis músculos. Ni siquiera acariciaba ya su cabeza con la mano. Me relajé en la silla como un peso muerto, cerré los ojos y me entregué por completo a la felación. Oía los sonidos de rechupeteo y sabía que Nerea estaría seguramente mirando mi cara de placer. El placer que ella misma estaba produciendo con su lengua, sus labios, sus manos…

Aumentó el ritmo de la mamada buscando mi orgasmo. Chupaba a gran velocidad, jugaba con su lengua, se ayudaba con una mano y con la otra masajeaba mis huevos. El kit completo. Notó que estaba cerca de correrme por mis jadeos. Se la sacó de la boca y me pajeó con ambas manos mientras usaba la lengua para estimular mis testículos.

Cuando estaba a punto de correrme, se la metió de nuevo en la boca y exploté en su interior. Me corrí generosamente y un montón de chorros de semen inundaron su boca. Se lo tragó todo sin quejarse.

Me estaba volviendo a poner el pantalón y de repente entró alguien en el almacén. Nerea y yo nos sobresaltamos. Ella se calmó al ver que no era su jefe, era un chico joven que sería de nuestra edad. Detrás de él entraron otros tres.
- No podéis estar aquí. – Impuso Nerea con autoridad.
- ¿Y tú puedes comer pollas aquí?

La respuesta nos pilló de sorpresa tanto a ella como a mí.
- Te hemos grabado en vídeo, guapa. – Siguió el chico enseñando el móvil que tenía en la mano.
- Borra eso, por favor. Y no se lo digas a mi jefe.
- Vale, pero entonces quiero lo mismo que él.

Tras decir esto aquel joven se sentó en la silla en la que minutos antes estaba sentado yo, se bajó los pantalones y se sacó la polla. Sus tres amigos cerraron la puerta del almacén y se colocaron alrededor. Nerea miró a todos ellos y finalmente, resignada, volvió a arrodillarse. Agarró la polla y la meneó lentamente. Luego se la metió en la boca y empezó a chuparla con algo de asco.
- Chúpala con ganas o podemos estar aquí hasta mañana.

Nerea entendió que lo mejor era hacer que se corriera cuanto antes y la dejaran en paz, así que cambió la actitud y lo hizo lo mejor que pudo. No se decoró con lametones ni chupando los huevos, hizo lo mínimo para que se corriera cuanto antes. Si desviaba la mirada hacia los lados veía a los amigos del chico observando atentamente cómo ella le chupaba la polla. A los pocos minutos el chico allí sentado gimió fuertemente mientras se corría en la boca de Nerea. Ella sacó un pañuelo para escupirlo, pero él se negó a tal acto.
- Tragártelo es parte del trato, guapa. Si no tragas, enseñamos tu vídeo a tu jefe.

Nerea puso cara de odio pero se lo tragó. Luego se levantó furiosa.
- ¡Ahora borra el vídeo y fuera de aquí!
- No tan deprisa, morena. – Saltó entonces uno de los amigos. – Creo que no nos has entendido bien. Todos tenemos el vídeo. Así que vuelve a arrodillarte.

A Nerea le cambió el rostro, agachó la cabeza y volvió a ponerse de rodillas. Otro chico se sentó en la silla y se sacó la polla. Sin embargo, éste no se dejaba hacer como el primero. En cuanto Nerea acercó la boca al glande, él se la metió en la boca de un golpe. Cogiéndola de la cabeza, se la movía hacia detrás y hacia delante con fuerza, follándose su boca. Nerea agarraba con fuerza las piernas del chico con sus manos, apretando fuerte, y cerraba los ojos con fuerza, aguantando las acometidas del chico contra su boca. La metía tan dentro que le producía arcadas y toses, pero él no paraba. Así estuvieron hasta que el chico la metió entera en su boca de un golpe y, retorciéndose y gruñiendo, se corrió bien adentro.

Nerea quedó con el pelo alborotado y un par de lágrimas resbalando por sus mejillas por el esfuerzo realizado. Apenas se había recuperado y ya estaba el tercero sentado en la silla con el miembro fuera. Sin quejarse chupó también su polla hasta dejarlo seco.

Finalmente el último tomó posición. Y vuelta a empezar. Nerea jamás había imaginado que se pudiera cansar de chupar pollas, con lo que le gustaba. Se la mamó con todas sus fuerzas hasta tragarse la quinta corrida de la tarde.
- No le vamos a decir nada a tu jefe, pero el vídeo nos lo guardamos. Te visitaremos de vez en cuando.

Volvimos todos a nuestras mesas. Nerea salió un rato más tarde, después de arreglarse en el baño. Los cuatro amigos estaban sentados en una mesa y, mientras todos reían, uno de ellos le gritó:
- ¡Camarera!¡Un vaso de leche!



Rock & Tetas



Un concierto, principalmente uno de rock, es una ocasión en la que las mujeres más atrevidas son invadidas por su espíritu exhibicionista, desembocando en un acto alocado de desenfreno consistente en enseñar las tetas a todos los presentes.


Puede pasar que vayáis a un concierto para disfrutar de la experiencia musical y salgáis de allí habiendo disfrutado de varios pares de tetas gratuitamente. A no ser que seas tú el que lleva a hombros a una de estas chicas. En ese caso alomejor te pierdes el espectáculo.



Es un hecho, muchas mujeres se vienen arriba con su grupo favorito o una canción que les emociona, y no encuentran otra forma de liberarse que sacando las tetas a pasear. Y los hombres presentes encantados. Y alguna mujer también.




¿Ganas de llamar la atención? ¿Excitación por el exhibicionismo? ¿Euforia incontrolada? ¿Altruismo pechonil? ¿Orgullo de sus propias tetas? Miles de razones pueden llevar a una mujer a hacerlo.




Durante los conciertos de Steel Panther, es sabido que cuando suena la canción Party All Day (Fuck All Night), la mujer que aparezca en la pantalla gigante, debe mostrar sus pechos. Esto es así.


Poder ir más allá. En vez de mujeres del público enseñando las tetas, ¿y si hablamos de las mujeres encima del escenario? Esto también pasa, ya sea de forma involuntaria (como ha ocurrido en ocasiones a alguna cantante) o a propósito (como cuando Madonna enseñó una teta en pleno concierto).


Pero la que se lleva la palma es Taylor Momsen. La cantante del grupo conocido como The Pretty Reckless, tiene fama de enseñar los pechos durante sus conciertos. Eso sí, con los pezones tapados por unas cintas adhesivas.


Desde luego, no seré yo quien critique estos impulsos exhibicionistas. Eso sí, un par de consejos. En primer lugar, cuidado con lo que se hace en público, que tu foto enseñando tus encantos puede acabar en Internet. Y en segundo lugar, cuidado también porque muchos hombres se creen con derecho a tocarte solo porque te estás exhibiendo, y más aún si van con alcohol en el cuerpo.



Así que chicas, ya sabéis. En palabras del sabio Homer Simpson:





Como en otras ocasiones, cualquier hombre/mujer que haya vivido o presenciado una escena como esta es más que bienvenido a que lo cuente mediante un comentario. ¡Saludos!





GIRLS y más allá

No se si lo sabéis pero soy muy fan de las series, bueno, para ser realista llego hasta tal punto que en algunos momentos me he considerado (¿o me han considerado?) una "yonki" de ellas. Algunas son lo que llaman los americanos "guilty pleasures" o "placeres culpables", otras las veo por inercia, igual ya no me llaman la atención pero como que me da pena dejarla ahí sola, tirada,...

Dos hombres para Luna

Era un viernes por la noche y habíamos quedado cuatro amigos a tomar unas cervezas y ponernos al día de nuestras vidas. Hacía tiempo que no nos veíamos. Fuimos a un local donde antes solíamos ir con frecuencia. Un sitio tranquilo, con la música con el volumen perfecto para dar ambiente y a la vez permitir conversaciones en las mesas sin tener que elevar la voz. Nos pedimos una cerveza cada uno y empezamos a contar las novedades en nuestras vidas.

Cerveza tras cerveza fue pasando la noche, hasta que dos amigos ya estaban cansados y se fueron. Nos quedamos Andrés y yo, que no teníamos prisa ninguna por irnos a casa. En mitad de la conversación vi que la mirada de Andrés apuntaba a otro sitio.
- Mira Juan, mira esa tía…

Me giré disimuladamente y en seguida detecté a la chica de la que hablaba. Era una morena muy sexy y joven, sería de nuestra edad. Tenía rapado un lado de la cabeza y lo demás era una larga melena negra. Vestía una camiseta de tirantes con buen escote y un pantaloncito. Un reluciente piercing decoraba su labio inferior. Era guapa y sexy. Estaba sentada en una mesa cercana fumando y hablando con quien debía ser una amiga suya. Aunque su amiga también estaba buena, no podíamos apartar la mirada de la morena.

Un rato más tarde ambas se levantaron y fueron a la barra a pagar. A la morena se le cayó una moneda al suelo, y al agacharse asomó por encima de su pantalón un bonito tanga naranja. Andrés y yo nos miramos con cara de sorpresa y reímos en silencio. Comentamos de broma sobre tirarle cosas al suelo para que se agachara, no solo por el tanga, sino porque tenía un culo increíble. Daban ganas de bajarle el pantalón y follárselo ahí mismo.

Después de pagar las amigas se despidieron y la morena entró al baño antes de irse. Cuando salió, Andrés saco su extroversión a relucir y le habló rápidamente antes de que se fuera.
- ¡Ei, hola! ¿Te vas ya? ¿Por qué no te tomas la última con nosotros?

La chica pareció dudar un poco, pero finalmente aceptó con una sonrisa. Cogió una silla y se sentó entre Andrés y yo.
- Yo soy Juan.
- Y yo Andrés.
- Hola. Yo me llamo Luna.

Fue el inicio de una divertida conversación. Descubrimos que Luna era una chica de 20 años a la que le encantaba la fotografía, el dibujo, la música, cantar, bailar… Nos fuimos conociendo los tres poco a poco. Dadas las cervezas que llevábamos en el cuerpo, la conversación fue adquiriendo un tono más picante por momentos, pero Luna parecía estar muy cómoda en la conversación. La traíamos a nuestro territorio, y ella se dejaba. Además del piercing del labio, también tenía uno en la lengua, y eso atrajo nuestra atención.
- Piercing en la lengua, eh… - Empezó Andrés.
- Sí. – Luna sonrió - ¿Os gusta? – Preguntó sacando la lengua.
- Muy sexy. – Otra vez Andrés.
- Eso debe ser un extra para ciertas cosas… ¿No? – Me aventuré yo.
- Para las mamadas, ¿no? Jajaja. Sí, aunque no lo necesito. Yo la chupo de categoría.

Nuestros ojos se abrieron al ver la facilidad y comodidad con la que Luna hablaba de sexo frente a dos hombres que acababa de conocer.
- ¿Sí? Supongo que la práctica hace al maestro, ¿no? – Me atreví de nuevo.
- Pues sí, jaja. No voy a negar que tengo bastante experiencia en el sexo oral. Es algo que me encanta.

A esas alturas tanto Andrés como yo ya nos habíamos imaginado a Luna de rodillas frente a nosotros lamiendo nuestro miembro.
- ¿Tienes algún truco? ¿Alguna técnica? – Ahora era Andrés el que hablaba.
- No se… El truco es ver porno para coger ideas, jajaja.
- Vaya, no todo el mundo reconoce ver porno tan abiertamente.
- Yo no tengo problemas con ello. Además, el porno es didáctica. Yo lo pongo para aprender, pero siempre acabo masturbándome, jajaja.

Luna nos estaba poniendo muy calientes. La cosa no quedó ahí.
- Siempre que estoy sola en casa aprovecho. Como hoy, por ejemplo. Esta noche no hay nadie en mi casa.

Andrés y yo nos lo tomamos como una indirecta muy directa. Andrés se me adelantó y le susurró algo al oído. Luna rió.
- No. No voy a llevarme a uno de vosotros a casa…

Nuestras esperanzas se desvanecieron. No podía ser posible que Luna nos hubiera encendido de esa manera para luego dejarnos así. Afortunadamente, Luna aclaró a lo que se refería.
- No voy a llevarme a uno de vosotros a casa… Tenéis que venir los dos.

Andrés y yo nos miramos sorprendidos y respondimos al unísono.
- ¿Qué?
- ¿Cómo?
- Que quiero que me folléis los dos. O los dos o ninguno. – Aclaró Luna con total normalidad, pero sin poder evitar morderse el labio por la excitación que le producía imaginarse la situación. – Voy al baño y me voy, que es tarde. Decidid si queréis acompañarme o no.

Luna hizo tal cosa, seguramente a propósito para dejarnos hablar. En cualquier otra situación habríamos tenido dudas, pero con lo calientes que nos había puesto Luna y con las ganas que teníamos de pasárnosla por la piedra, no podíamos dejar pasar la oportunidad.

Cuando Luna volvió los dos sonreíamos. Se sentó de nuevo con nosotros.
- ¿Qué? ¿Vais a seguir aquí hablando o vais a venir a mi casa a follarme?

Los tres nos bebimos lo que nos quedaba de las cervezas de un trago y nos levantamos. Después de pagar, salimos del establecimiento y nos subimos al coche de Andrés. Pusimos la dirección de Luna en el GPS y emprendimos camino hacia allí. Andrés conducía y Luna y yo nos sentábamos en la parte de atrás. La decisión de sentarme detrás con ella estaba calculada. Nada más se puso en marcha el coche le piqué con una indirecta.
- ¿Sabes? No creo que la chupes tan bien como dices.

Luna sabía lo que buscaba y una pícara sonrisa en su rostro me demostró que me lo iba a dar. Sin siquiera contestar, me sacó la polla y se agachó hasta metérsela en la boca. La lamió de abajo a arriba, de huevos a glande, antes de pasar a darle caña. Pocos segundos después Andrés se pronunciaba.
- Estás muy callada, Luna.
- Ahora mismo no puede hablar. – Contesté yo.
- ¡Que cabrón! – Exclamó Andrés al mirar por el retrovisor y descubrir lo que pasaba en los asientos traseros de su coche. – Ni se os ocurre mancharme el coche.
- Tranquilo, no lo pienso desperdiciar. – Dijo Luna.

Puse la mano en la cabeza de Luna y empujé para llevar el ritmo de la mamada, pero ella me quitó la mano.
- Déjame a mí…

Volvió al trabajo lamiendo mis huevos y cada centímetro de mi polla, que parecía disfrutarla inmensamente. Su lengua jugueteaba cuando tenía mi polla en la boca, y el roce metálico de su piercing causaba una sensación curiosa. Luna no cesó en su empeño hasta que consiguió que me corriera. Cuando notó el momento, la chupó aún con mayor intensidad. Me sentí increíblemente bien expulsando todo mi semen mientras la húmeda y caliente boca de Luna abrazaba mi miembro. Chupó y chupó hasta que me hubo sacado todo el jugo. Luego me miró a los ojos y abrió la boca, enseñándome todo mi semen en su interior. Después de eso, se lo tragó todo. Me volví a abrochar el pantalón y Luna se limpió las comisuras de los labios.
- Vale. Lo reconozco. La chupas de miedo.
- ¡Eh! ¿Y yo qué? – Se quejó Andrés desde el asiento de delante.

Luna se acercó al asiento del conductor desde atrás y lo rodeó con el brazo para luego meter la mano en los pantalones de Andrés. Agarró su polla y le masturbó suavemente.
- Podría comerte la polla de tal forma que en cuestión de minutos explotarías en mi boca. Podría llevarte al paraíso con mi lengua… Pero estás conduciendo, y eso sería peligroso…

Luna sacó la mano del pantalón y se volvió a sentar entre risas. Hubo pocas palabras más en el resto del trayecto, estábamos todos deseando llegar.

Por fin llegamos a casa de Luna. Entramos y ella nos condujo de la mano hasta su habitación. Una vez allí nos sentó en su cama y se quedó frente a nosotros. Levantó su camiseta de tirantes hasta quitársela por encima de la cabeza. Luego se desabrochó el sujetador y lo tiró a un lado. Se masajeó esas tetitas tan apetecibles mientras nos miraba, con sus bonitos pezones apuntando hacia nosotros. Andrés y yo teníamos cada uno la mano dentro de su pantalón, tocándonos. Luna siguió con lo que había empezado. Se bajó lentamente los pantaloncitos dándonos la espalda, de modo que su culo quedaba en pompa hacia nosotros. Menudo culo. Lanzó los pantalones a un lado y se quitó el tanga naranja. Andrés y yo descubrimos un bonito coño, perfectamente depilado a excepción de una línea vertical de pelo. Muy morboso. Luna acabó de quitarse toda la ropa y se arrodilló. Con una traviesa mirada y un gesto con el dedo nos indicó que nos acercáramos.

Tras ese espectáculo, nos desvestimos rápidamente y ya completamente desnudos nos colocamos a ambos lados de ella. Agarró una polla con cada mano y empezó a pajearnos mientras nos miraba cada vez a uno. Después se metió la polla de Andrés en la boca. La mía ya la había probado, y ahora le apetecía probar la de mi amigo. Tras dar un poco de cariño a la polla de Andrés, se pasó a la mía. Me encantó volver a sentir los labios de Luna sobre mi miembro. Ella iba cambiando de uno a otro a su antojo. Lamía mis huevos, luego se la chupaba a Andrés, después le lamía los huevos, luego me la chupaba a mí…

Luna se sentía como una escena porno, y nosotros estábamos dispuestos a tratarla como tal. Agarré mi pollá, que goteaba saliva de Luna, y golpeé en su cara con ella. Andrés me imitó. Ambos la golpeamos con firmeza. Luna reía en una mezcla de diversión y excitación.
- Mmm… Dos pollas para mí… Me encanta…

Oírla hablar así era una delicia para nosotros. Luna volvió a metérselas en la boca. Mientras chupaba una, pajeaba la otra. Nunca dejaba a ninguno desprovisto.

Luna fue a un cajón y sacó dos condones. Dejó uno en la cama y me dio el otro a mí. Andrés se sentó en la cama como antes, y Luna se colocó  a cuatro patas entre sus piernas para seguir chupándosela. Yo me puse el preservativo y me coloqué detrás de ella. Lentamente pero sin parar fui metiendo la polla hasta haber penetrado por completo a Luna, cuyos gemidos se ahogaban en el miembro de Andrés que tenía en la boca. Nos compenetramos en seguida. Con cada empujón que le daba desde atrás, la boca de Andrés le entraba en la boca. Luna se sentía en la gloria. Con lo que le gustaba chupar y follar, y ahora estaba chupando mientras le follaban. El coñito de Luna era super apretadito y por lo mojado que estaba se notaba que estaba muy cachonda.
- Sí que la chupas bien…
- Pues no me estoy esforzando, no quiero que te corras antes de tiempo. – Luna acompañó esta frase con un guiño.

Andrés estaba ansioso por penetrar a Luna, así que fue a ponerse el condón. Luna se tumbó de lado en la cama, yo me tumbé también de lado de forma que mi polla quedaba a la altura de su cara. Luna se la metió en la boca. Andrés se tumbó detrás de Luna y se la metió con cuidado, haciendo la cuchara. Luego cogió de la cintura a Luna y cada vez la penetraba con más fuerza. Ella gritaba y gemía de placer como podía con mi polla en la boca. La intensidad con la que Andrés se la follaba hacía que ella apretará con fuerza la boca, provocándome un placer indescriptible. La guinda del pastel eran sus penetrantes ojos marrones que brillaban de gozo clavándose en mí. Me costó mucho esfuerzo no correrme. El sonido de la pelvis de Andrés chocando contra el culo de Luna se combinaba con el que hacía su garganta cada vez que mi polla entraba con dureza. Yo ahogaba a Luna con mi polla mientras Andrés la reventaba desde atrás.

Ambos tuvimos que parar un momento para no corrernos. Andrés se sentó apoyando la espalda en el cabecero de la cama. Luna, que no podía estar quieta, se puso a cuatro patas chupando la polla a Andrés. Yo aproveché y me acosté colocando la cara entre sus piernas. Luna se dejó caer sobre mi cara. Pasé mi lengua un poco por la superficie de su coño antes de entrar al ataque. Le comí el coño a Luna con muchas ganas, en parte intentando demostrar que ella no era la única a la que se le daba bien el sexo oral. Luna se retorcía mientras yo lamía su entrepierna, pero no dejaba de comerle la polla a Andrés. Yo también usaba un par de dedos para estimularla al mismo tiempo.
- ¡Sí! ¡Sigue Juan, que me voy a correr!

Andrés no le dejó decir nada más, volvió a meter de golpe la polla en su boca. Luna se atragantó pero no se quejó. Estaba tan a punto que dejaba que Andrés la cogiera de la cabeaz y la manejara a su antojo. Ella usaba una mano para acariciarse los pechos y pezones, y con la otra me agarraba fuertemente del pelo. Gracias a que ya llevábamos un rato follando, no costó mucho que se corriera. Luna apretó su entrepierna contra mí, hundiendo su coño en mi boca, y noté sus músculos en tensión mientras se corría. Luego se relajó completamente.

Ya descansados, era el momento de volver a la acción. Andrés se tumbó en la cama y Luna se sentó encima de él. La penetró en seguida y continuó la sesión de sexo intenso. Yo me iba a colocar frente a Luna para que me diera sexo oral, pero ella me indicó otra cosa.
- Quiero probar una cosa. Quiero que me la metáis los dos a la vez.

Impresionado, me dirigí a su culo y apoyé la punta en la entrada. Entré con más cuidado ya que además de ser por el culo, ya tenía una polla en el otro agujero. Andrés se quedó quieto y yo la fui metiendo. Luna apretaba los dientes y agarraba la sábana con las manos. Al final conseguí meterla entera.
- Esperad, esperad…

Luna suspiró y aguantó unos segundos. Cuando ya se hubo acostumbrado un poco, empezó a moverse. Andrés y yo empezamos a movernos también. Sin haberlo prácticado ni nada, su polla y la mía entraban por turnos en el interior de Luna. Cuando la de Andrés estaba saliendo de su coñito, la mía estaba entrando por su culo, y viceversa. Si el coño de Luna ya era apretadito, qué decir de su culo… Andrés, desde abajo, lamía y mordía los pezones de Luna.

Poco a poco nos vinimos arriba y adquirimos una velocidad e intensidad endiabladas. Luna gemía y jadeaba de todas las formas posibles, pero no paraba de pedir más.
- ¡Esto es increíble! ¡Más fuerte! ¡Folladme como a una perra!

Mi amigo y yo no nos explicábamos como no se partía en dos con la que le estaba cayendo. Lejos de ello, Luna ponía una cara de placer increíble. Nosotros incluso le azotábamos el culo entre los dos, y yo me aventuré a tirarle del pelo hacia atrás en alguna ocasión. Luna se dejaba hacer, estaba totalmente ida de gozo. Llegó entonces su segundo orgasmo.
- ¡Me corro! ¡Me corro!

Gritaba mucho. Andrés se dedicó a azotarle el culo y yo le tiré del pelo. También le puse una mano en la boca para contener sus gritos. Y así estuvimos hasta que segundos después todo su cuerpo tembló y tuvo un intenso orgasmo.

Nosotros tampoco íbamos a tardar en corrernos, pero antes Andrés quería probar también su culo. Luna se tumbó en la cama boca arriba. Andrés le separó las piernas y entró por el culo con bastante más brusquedad que yo. Luna hizo un amago de quejarse pero no dijo nada. Yo me quité el condón y me senté en el pecho de Luna. Le puse la polla en la boca y ella chupó sin quejarse. Masajeaba sus tetas con las manos mientras movía la cintura metiendo y sacando mi miembro de la boca de Luna. Detrás de mí, entre las piernas de Luna, Andrés disfrutaba follándola por el culo.

Tanta acción pudo conmigo. Incluso me sorprendí de haber aguantado tanto. El roce de los labios de Luna con mi polla estaba a punto de causarme un orgasmo. Seguimos así hasta que justo antes de llegar al clímax saqué la polla y expulsé chorros de semen directamente en la cara de Luna. Ella los recibió entre gemidos provocados por el sexo anal. Me pajeé soltando todo lo que tenía sobre el rostro de Luna, que se relamía. Cuando acabé, ella succionó las últimas gotas que salían de mí.

Luna estaba aún más preciosa con mi semen en la cara. Me habría quedado más tiempo ahí observándola pero oí cómo Andrés decía que también se iba a correr. Me quité de en medio y él tomó mi lugar. Se quitó el condón, lo tiró a un lado y se corrió tan abundantemente como yo, y también en la cara de Luna, que extremadamente excitada se acariciaba el coño con los dedos. Cuando él acabó, ella succionó también sus últimas gotas.

Ambos nos sentamos exhaustos en el suelo. Luna se sentó en el borde de la cama, con una expresión mezcla de fatiga y excitación. Nuestro semen resbalaba por sus mejillas, por su frente, por su nariz, por su barbilla, por su cuello… Se relamió lo que tenía en el borde de los labios. Luego se levantó y se dirigió al baño. Andrés y yo vimos desde la habitación cómo Luna se miraba en el espejo del baño y sonreía ante la imagen que éste reflejaba. Se lavó la cara y volvió para tumbarse en la cama. Estaba demasiado cansada.

Ante el cansancio de Luna, fui yo a la ducha. Al salir después de ducharme, Luna estaba tirada desnuda en la cama fumándose un porro. Se lo acabó y se metió en la ducha. Andrés se levantó y, ni corto ni perezoso, se metió también en el baño.
- No seas injusta. A mí me debes una mamada como la del coche.
- Bueno, una rapidita.

Luna estaba cansada pero le costaba negarse a una mamada. Se arrodilló en la ducha y se metió la polla de Andrés en la boca. La chupó con todas sus ganas mientras usaba las manos para masajear sus huevos. A Luna le encantaba notar el agua caliente de la ducha caer sobre su cuerpo mientras lamía esa polla. La formidable técnica de Luna provocó que minutos después Andrés se estuviera corriendo en su boca. Luna apretó su polla hasta sacar todo lo que tenía dentro. Luego miró hacia abajo, se cogió las tetas con las manos, y dejó caer el semen de su boca sobre ellas. Se restregó la lefa de Andrés sobre ellas con vicio, mientras miraba al susodicho.

Ya en el coche yéndonos a casa a Andrés se le ocurrió algo.
- ¿Tú crees que si llegan a estar aún los otros dos, Luna nos folla a los cuatro?

Recordando el vicio de Luna en la cama sonreí y contesté.
- Yo creo que sí.




Este relato está inspirado en la tuitera Luna (Red Moon) y está dedicado a ella.







¡FELIZ SAN VALENTÍN!


50 SOMBRAS DE ABUSO

Hola a todas y todos.
No quería tratar este tema en el blog, pero como bien dice un contacto de facebook, se le da tan poca atención a lo que esta trilogía en verdad es, sobre todo en sitios de habla española, que es casi una obligación el esparcir todo lo posible para hacer entrar en razón o al menos encaminar a las personas que creen que la infame trilogía Cincuenta Sombras de Greyes la cosa más romántica que se ha escrito en la última década, porque, ¡no lo es! NO LO ES. Nunca lo será. Y en verdad me duele y me tomo casi de manera personal el leer a tantas mujeres diciendo que quieren una relación así, que se mueren por encontrar un Christian Grey, porque parecen no notar que prácticamente están jugando con la muerte. No, no exagero. Ya son varias los sitios web de noticias que informan por muertes causadas al intentar imitar el mal remedo de BDSM que plantean los libros. Porque la autora ni siquiera se tomó la tarea de investigar. Basta con goglearlo. Sin mencionar a todas las víctimas de violencia que día a día luchan por romper sus ataduras. El que vengan a presentar una relación tan abusiva, como «romántica» debe significar para estas personas una tremenda bofetada.

Yo, cansada de que me dijeran que, como no había leído la famosa trilogía, no tenía derecho a opinar (junto a otras estupideces como que no conocía el amor, que nunca me había enamorado, que era una mojigata, derivados y etc.), la leí. Si me tienen en facebook (el personal, no el del blog) lo sabrán. Y no seguí esa dinámica enel Facebook del blog o en el blog porque mi propósito en realidad no es ofender a las fanáticas del libro (aunque a veces, con las cosas que dicen y hacen, ganas no me faltan) sino tratar de comprender, porque entre mejor se comprenda el material, más fácilmente se pueden remarcar las cosas malas que tiene. Y así lo hice, y gracias a muchos de mis contactos de facebook, el ejercicio resultó bastante agradable y hasta jocoso en ocasiones. Muchas veces ni siquiera fue necesario remarcar una cita o hacer una anotación/observación/comentario. El texto habla por sí mismo, lo que me hace cuestionar la capacidad lectora de muchas de las fan de la trilogía, porque el abuso está clarísimo, y de romántico NADA. 

Para resaltar, han salido muchas mujeres supervivientes del abuso conyugal y doméstico a tratar también de hacer comprender a otras mujeres todas las partes del libro que ellas mismas vivieron, y que de romántico nada, de amor nada, puro abuso. Parte de estos testimonios lo pueden ver en el blog que les dejo a continuación, en donde se traducen ciertos artículos (como dije, casi no hay nada al respecto en español, lo cual es bastante triste, la verdad) en donde se exponen cuidadosa, objetiva y profundamente, todos los aspectos de la novela que más que equiparables, son copias exactas de abusos reales vividos por mujeres reales.


Sin más, me despido, deseándoles un buen fin de semana, un feliz 14 de febrero, y muchos éxitos.


Saludos. 

El fenómeno #scarlettjohanssoning



El 13 de septiembre de 2011 salían a la luz a través de Internet unas supuestas fotos robadas del móvil personal de la actriz Scarlett Johansson. Una de esas fotos era la siguiente:


En seguida se demostró que las fotos, ésta incluida, eran verdaderas. Incluso la propia actriz ya más adelante lo confirmó, diciendo que fueron tomadas para su marido por aquel entonces.

Después de la filtración, mucha gente empezó a publicar fotos como la de Scarlett a modo de apoyo hacia la famosa actriz, y lo hacían bajo el hashtag #Scarlettjohanssoning.

De ahí que scarlettjohanssoning sea el término con el que se acuñó a hacerse fotos de esta forma, para después publicarlas.


Incluso algunos famosos se unieron al apoyo a Scarlett, como por ejemplo:

La modelo estadounidense Ashley Salazar

La modelo estadounidense Adrianne Curry

El humorista español Berto Romero

El cantante argentino Kevin Johansen

La actriz y presentadora española Daniela Blume

El humorista español José Corbacho


El héroe para algunos y villano para otros fue el hacker Christopher Chaney, quien fue arrestado y condenado en junio de 2012 a 71 meses de prisión y a pagar $66,179.46 a Johansson y otros $150,000 a sus otras víctimas, ya que Scarlett no fue la única.

Para información más detallada sobre el scarlettjohanssoning, visita el enlace pinchando aquí (inglés).

La cuestión es que tal fue la repercusión que multitud de fotos en tal pose inundaron la red. Incluso se creó una página web, scarlettjohanssoning.com, donde la gente subía sus propias fotos.



Y no solo se subieron fotos de hombres y mujeres, sino de cualquier otro tipo. El fenómeno acabó derivando en fotos de todo tipo. Animales, seres inanimados, montajes...








Ni siquiera la mundialmente famosa Barbie quiso perderse la oportunidad.


No se queda ahí la cosa, incluso unos chicos hicieron una canción sobre ello: Take Out Your Clothes (Like Scarlett Johansson).




Y por si la foto de Scarlett te ha dejado con ganas de más, aquí la tienes completamente desnuda en Under the skin. ¡De nada!




EVA, LA VECINA – IV. La ducha compartida


El agua estaba helada. Por más que esperara no salía agua caliente en mi ducha. Ni siquiera hacía el amago de calentarse un poco. Nada. No tuve más remedio que buscar otra solución.

Volví a vestirme, cogí la toalla, el gel y el champú y salí al pasillo. Me acerqué a la puerta de enfrente y llamé. En seguida me abrió Eva, que se extrañó al verme llevando todo eso.
- Hola Juan. – Saludó con su habitual sonrisa encantadora.
- Hola Eva. No tengo agua caliente, ¿te importaría que me duchara en tu casa?
- Ah, no, que va. Ningún problema. Pasa.

Entré por la puerta al tiempo que se lo agradecía y me dirigí directo al baño, que ya sabía dónde estaba.

Poco después estaba yo en medio de la ducha calentita cuando oí la puerta abrirse. Vi cómo Eva entraba el baño con una de sus sonrisas pícaras que pone cuando quiere polla. Llevaba solo una toalla cubriendo su cuerpo. Cerró la puerta tras de sí y se plantó en medio del baño. Ella me miraba y yo la miraba. Entonces dejó caer la toalla al suelo, quedando completamente desnuda. Mi mano fue insitintivamente hasta mi polla y me la acaricié lentamente. Eva sonrió aún más, e hizo el gesto de la paja con la mano, como invitándome a ello. Obedecí encantado y me masturbé con suavidad mientras ella ponía poses desde fuera de la ducha. Me enseñaba el culito, se lamía los dedos, se acariciaba las tetas, se abría de piernas… Se ponía cachonda viendo cómo me masturbaba mirándola.

Se acercó a la ducha y abrió la puerta.
- No pensarías que iba a ser gratis ducharte aquí…

Entró en la ducha. Cogió el gel y se echo en las manos. Luego las llevó directamente a mi polla. La enjabonó con dulzura, masajeándola al mismo tiempo. Yo hice lo mismo con sus tetas, tocándolas a mi antojo con el pretexto de enjabonarlas. Luego hice lo mismo con su culito, mientras ella amasaba el mío. Yo, más que acariciar, agarraba fuerte su culo. Me gustaba notar su firmeza. Eva también se giraba y ponía el culo de manera que mi polla quedaba entre sus nalgas, para luego moverlo como si me masturbara con él. Muy sexy.

Cuando el agua ya había aclarado nuestros cuerpos, nos abrazamos y besamos con efusividad. Ella me masturbaba y yo metía dos dedos en su caliente coñito. La empujé hacia la pared de la ducha. Su espalda chocó contra los fríos azulejos. Le levanté una pierna con una mano y con la otra dirigí mi polla hacia su coño. La metí de un golpe. Eva gimió fuerte a mi oído. Eso me puso más cachondo de lo que estaba.

Empecé a follar a Eva en tal posición. Eva disfrutaba de la contraposición del frío de la pared de la ducha por detrás con mi cuerpo caliente por delante. Nos fundíamos en un excitante polvo mientras el agua caía sobre nosotros y resbalba por nuestros cuerpos desnudos.
- Cómo te gusta, Eva… - Le susurré.
- Quería que me la metieras desde que has llamado a mi puerta…

Di la vuelta a Eva y la estampé de cara contra la mampara de la ducha con firmeza pero también con cuidado.
- ¡Oh, sí! Cómo me aptecía un buen empotramiento, Juan.

Le separé las piernas un poco para dejar fácil acceso. Luego agarré las nalgas de Eva y las separé. Entonces empujé, pero no por donde ella se esperaba, sino por el otro agujero. Lo ojos de Eva se fueron abriendo al mismo tiempo que su culo se abría al paso de mi polla. No avisé de que atacaría por ahí porque sabía muy bien que a mi vecina eso no le importaba nada. Es más, le gustaba mucho.

La penetré por el culo con fuerza. A Eva se le aplastaba más y más la cara contra la mampara con cada embestida. Sus gemidos se oían más fuertes que durante el coito vaginal.
- ¿Te gusta follarme por detrás, Juan?
- Me encanta follarte el increíble culo que tienes, Eva.
- A mí me encanta que me des por el culo, Juan. Me pone muy perra. Como la perra que soy. Dame fuerte Juan, y demuéstrame lo perra que soy.

Esas palabras entre gemidos de Eva, que resonaban en todo el cuarto de baño, me excitaban muchísimo, y ella lo sabía. El impacto de nuestros cuerpos mojados sonaba de forma característica cada vez que se la metía hasta el fondo. Seguía dándole fuerte mientras el vapor en el interior de la ducha nos envolvía más y más. Por supuesto, no me olvidaba de darle unos azotes ocasionales, que sabía que le encantaban. Eran como miniorgasmos para Eva.

Eva se arrodilló en la ducha. Le echó agua a mi polla, que acababa de salir de su culo, y así luego metérsela en la boca. Hacía tiempo que no follábamos y había olvidado lo que era notar esos increíbles labios en mi miembro.
- Me encanta notar el agua caer mientras te la chupo.
- A mí me encanta que me la chupes.

Otra sonrisilla se dibujó en su rostro. Me la mamó y me lamió los huevos como hacía tiempo que no lo hacía. A Eva siempre se le notaba que se ponía muy cerda cuando hacía una mamada. Sacaba la lengua y se golpeaba en ella con la polla. La de veces que, en momentos de soledad, me había masturbado bajo el agua de la ducha con la imagen de mi vecina, y ahora era parecido con la gran diferencia de que ella estaba allí chupándomela.
- El uso de la ducha me lo pagas en semen.
- Por mi encantado. ¿Cuánto pides?
- Todo el que tengas.

Ambos reímos. Después aprisioné a Eva, arrodillada, contra la esquina de la ducha. Con su cabeza en la intersección entre las dos paredes, se dejaba hacer y era yo el que ahora llevaba la iniciativa, follándome su boca a placer. Eva se masturbaba al tiempo que mi polla entra y salía a toda velocidad de su boca. La metía entera sin problemas. Una garganta sin fondo era una de las mejores cualidades de mi vecina. Metía mi polla entera, notándola rascar su garganta. La mantenía ahí, apretando contra la boca de Eva, que estaba arrinconada sin poder hacer nada. Pero le gustaba. La mantenía entera dentro pese a sus pequeñas toses. Veía sus ojos enrojecerse del esfuerzo. Seguramente le caía alguna lágrima, pero se disimulaba con el agua de la ducha. Y la forzaba así hasta que veía que no podía más y la sacaba de la boca, viendo cómo Eva respiraba bocanadas de aire con desesperación.

Volví a la táctica de follarle la boca rápido. Todo lo rápido que podía. Eva seguía tocándose con una mano y ahora me acariciaba los huevos con la otra. Mi momento no tardó en llegar. Cuando lo noté cerca metí mi polla entera en la boca de Eva, hasta el fondo, y me corrí directamente en su garganta. Su labio inferior llegaba a tocar mis huevos mientras yo notaba cómo abundantes chorros de semen salían de mi polla y se colaban por la boca de Eva. Cuando acabé de correrme, Eva la rechupeteó como le gustaba hacer, succionando las últimas gotas que quedaban, para finalmente despedirse de mi polla con un beso en la punta como hacía siempre.
- Corriéndote directamente en mi garganta, eh Juan…

Yo solo sonreí. Eva continuó:
- Me gusta, pero ya sabes que prefiero saborearlo. Notarlo en mi lengua. La próxima vez quiero disfrutar de tu corrida.

Me encantó oir esas sucias palabras con la dulce voz de Eva. Ya satisfechos, nos duchamos juntos enjabonándonos y acariciándonos hasta quedar bien limpitos.