Un amante perfecto (2ª parte)



Después del fin de semana que les conté, me encotraba muy satisfecha y feliz de lo que mi hermano Juanje me había hecho,  sobretodo porque ese día, precisamente fue uno de mis días más felices de mi vida.

Despues de ese dia.lo hemos echo mas veces y a continuacion les voy a relatar lo que sucedio este miercoles pasado.

Ese dia por la mañana le preparé el desayuno a mi hermano y a mis padres y se fueron a sus trabajos. Mi hermano fue el ultimo pero antes de que se fuese, me abrazo y me beso en los labios muy apasionadamente.

-Sabes Eva, me encanta hacer el amor contigo.

-Pues anda que a mi, Juanje.

Mientras nos besabamos, nos tocabamos por todos los lados y nos pusimos muy caliente a lo cual le dije.

-Juanje, mmm....¿te apetece hacerlo ahora comigo...?

-Ya lo creo Eva, pero ya sabes que tengo que irme y es una lastima.

Entonces me fije en su bulto y se la toque.

-Si Juanje, es una lastima no aprovechar esta situacion...mmm...que dura.

-aauuhh...si Eva, una lastima.

Pero tocando aquella maravilla le dije

-Joder Juanje, asi no puedes salir a la calle

-Si ya lo se...¿Y...?

Pues que no me lo pense dos veces.Le baje la cremallera del pantalon, le estraje esa maravilla de verga que tiene y me dispuse a chuparsela.Se la agarre y empeze a mover mi mano de arriba a abajo masturbandosela.Su pene estaba cada vez mas grande en mi mano asi que acerque mi boca y comenze a chuparsela.Saque mi lengua y con la punta le toque su glande y a continuacion me la meti en mi boca.Yo notaba como su glande me tocaba la campanilla.

-Asi Eva...mmm...chupamela...oouuhh...

Despues se la agarre con mis dos manos y le hize una paja con mi boca.Al cabo de un rato, se corrio inundandome mi boca con su caliente leche que por supuesto me bebi.Le limpie la verga de los restos y...

-Guauu...Eva, ha sido increible.

-Me alegro que te haya gustado, hermanito.

Luego el se fue a trabajar.Habia estado bien pero, sentía un escozor entre mis piernas; anhelaba haberlo echo con Juanje,  mi hermanito adorado; me metí al baño durante una hora para ver si se me quitaba la calentura,  pero no,  me sentía caliente,  con ganas de ser cogida por mi Juanje,  salí del baño solamente con mi bata y como no habia nadie,

decidi darle un poco de calma a mi chocho, haciendome una paja con mi vibrador, si ya se que no es lo mismo que tener una verga dentro de el pero, por lo menos me saciaba un poco.

A la hora de la comida, mi hermano y yo nos sentamos uno al lado del otro y de vez en cuando nos tocabamos entre las piernas sin que nuestros padres se diesen cuenta.A

continuacion mientras mi padre se echaba la siesta y mi madre fregaba los platos, mi hermano y yo nos sentamos en el sofa y me dijo.

-Oye Eva, ¿te gustaria hacerlo hoy conmigo...?

-¿Hacerlo...?...si, ya lo creo.¿porque lo dices...?

-Pues porque si quieres que nos vayamos al otro piso y lo hacemos.

Ah si, se me olvidaba es que ademas de esta casa donde vivimos, mi hermano se ha comprado un piso para independizarse lo cual a mi por un lado me gustaria y por otro lado no.Me gustaria porque asi, tendriamos los dos un sitio seguro para hacerlo, o para hacerlo el con sus ligues pero por otro lado, ya no podria disfrutar de el mas a menudo al no vivir los dos juntos.

Le conteste que si.Por la tarde, les dijimos a nuestros padres que nos ibamos de compras para asi disimular un poco.Nos fuimos a su piso y mientras yo me quedaba en el, mi hermano me dijo que iba a hacer un recado.Al rato, tocaron a la puerta,  me asome por el ojo de la puerta y vi a mi hermano Juanje,  le abrí y nos besamos.

-Juanje, ¿a donde has ido...?

-A hacer una compra.

Y me entregó unas rosas rojas...( mi hermano es muy romantico )

-¿Y estas rosas...?

-Pues por lo de esta mañana.

-Gracias Juanje, pero ya sabes que no tienes que regalarme nada.

Dicho esto, nos abrazamos y nos fuimos directamente al dormitorio.Me desabrocho la camisa, la falda, el sujetador y contemplo mis grandes y redondeados senos,  los beso y acaricio con sus manitas,  me dijo:

-Tengo más ganas de ti,  de comerte completamente y poseerte nuevamente,  porque eres mía,  mi adorada Eva.

-¡Si hermanito-le dije simplemente.

Me tomo en sus brazos y me llevo a la cama,  me desnudo completamente y nos sentamos juntos,  empezó a besarme mientras que con una mano tocaba mis tetas y con la otra iniciaba una exploración por mi coño,  bajó sus labios a mis tetas y su mano siguió jugueteando con mi coño y con mi clítoris,  introduciendo sus dedos en mi vagina.

¿Podría existir algo mejor?. El ritmo de sus dedos me alucinaba,  pero yo quería algo más y mi hermano me leyó el pensamiento,  me echó para atrás y empezó a chuparme mi cueva,  mientras sus dedos se introducían en mi culito.

-MMMM...Eva...que delicia

Me mordía,  me chupaba,  su lengua recorría y entraba en mi.

-OOOHHH...Juanjeee...SSIIIIIIIII.

Yo empeze a tocarme las tetas mientras el frenéticamente chupeteaba mi clítoris,  me mordía el coño y su lengua me penetraba. Pronto se mojo mi coño,  me vine en su boquita,  pero yo quería más,  aunque en eso mi hermano Juanje paró y me dijo...

-Ahora Eva, te toca a ti...

Se levanto y mientras el se quitaba su camisa, yo le quite su pantalon y al quitarle su slip, su verga salto completamente tiesa.Se acercó a mi a la cama y se la coji.Noté su verga completamente dura,  la admire,  que hermosa estaba,  rígida como un palo,  recorrida por sus venas llenas de sangre,  que la hacían poner así de preciosa,  le di un beso,  le mire a los ojos y me dijo: Continua Eva, chupala,  pero cuando diga para,  te detienes, ¿eh hermanita...?

-De acuerdo, Juanje.

El vio mi cara que asentía y empeze a besarle su grande verga a todo lo largo,  mientras mi manos acariciaban sus grandes,  peludos y hermosos huevos. Lo lamí,  lo chupe,  lo mordisquee ligeramente y empece a mamarlo con gran fuerza queriendo extraerle la deliciosa lechita que ya sabía que producía,  y que tan deliciosa tenia.

-Sigue Eva...chúpala...como sólo tú lo sabes hacer

-Si hermanita...mmm...mama mis huevos también... OHHHHHHHHH

La metia casi por completo en mi boca buscando el mayor placer posible,  mis mamadas a su verga pronto se vio correspondida,  un torrente de su rico y delicioso semen inundo mi boca. Tuve que tragarme todo el semen que lleno mi boca no tenia deseos de que se desperdiciara ninguna gota y como esta mañana o cualquier otro dia, me pareció un delicioso manjar... por lo que me tragué todo su sabroso semen,  estaba pasando las ultimas gotas cuando me dijo mi hermano...

-Joder Eva, ya has echo que me corriese otra vez.

-Lo siento Juanje,  pero es que es tan rico tu semen que quise saborearlo nuevamente.

-Muy bien Eva, pero sigue chupandola que tengo unas ganas tremendas de metertela

-Si hermanito, por supuesto que me la vas a meter.

Así que continue chupando su rica verga,  y lamí los huevos, de mi hermanito Juanje,  los mordisquee así como a su verga,  hasta que finalmente quedo limpia de semen y completamente parada luciendo ante mí su belleza.

-Que grande y preciosa la tienes Juanje...!

-Pues preparate porque te la voy a dar toda entera.

Mi hermano me recostó en la cama,  se me subió,  me beso en los labios,  y me introdujo su verga de un sopetón,  casi hasta el fondo...

-Ayyyyy...hermanito...que dura...

Se echo sobre mi y yo lo rodeee con mis piernas y lo abraze...

-Oouuhhh...Juanje...que maravilla...

-Toma Eva....mmm...toma toda mi verga...

Inició un ritmo delicioso de mete y saca,  por unos mínutos,  despues me volteo y lo segimos haciendo en varias posturas mas.

Me coloque encima de el y note como su verga caliente se introducia dentro de mi cueva hasta el fondo.

-Eva...mmm...si clavatela todaaa...aaahhh...

-Juanje...oouuhh...que verga tienes...aaauuuhhh...que hermosaaaa

Mientras yo me la metia y sacaba de mi cueva, mi hermano me echo sobre el y me beso en los labios y despues me chupo las tetas.

-Si Juanje...aaahhh...chupame las tetas...alimentate con mi leche

-Hermanita...mmm...que rica estas...que tetas...que cuerpo...

-Sigue Juanjeee,  quiero tu semen dentro de mí,  AYYYYYY,  que bien lo haces...

-Eva rica,  mi deliciosa mujercita,  ya sabes cuando quieras verga,  solo tienes que pedirmela

-Si hermanito...aaahhh...asi mismo lo voy a hacer siempre.

De pronto, note como su verga lanzo un chorro de semen en mi interior

-Evaaaa...aaahhh...me corrooo

-Asi hermanito...mmm...dame tu deliciosa leche.

lo bese,  le di las gracias,  me zafé de él y bese todo su cuerpo desde su cabeza hasta sus pies,  pasando por el rico instrumento de mis placeres,  su verga semidura y enrojecida por tanta fricción requería de mis atenciones,  para refrescarla y limpiarla,  ya que tenía estratos de la batalla con gotas de semen escurriendo por ella,  así que la chupe y lamí nuevamente..

-¡¡Hermanito,  que deliciosa es tu leche!!

Finalmente,  nos abrazamos,  nos besamos y quedamos un rato ahí,  unidos en la cama acariciándonos y besándonos como dos novios colegiales,  después de haber hecho una travesura.

Despues de un rato,  nos dirijimos al baño a darnos una ducha,  él hizo pipi y me dijo

-Anda Eva, ven,  ayudala a descargar.

-Vale, Juanje.

Yo me le acerque y la tome en mis manos,  que rica se sentía,  note como corría su orina por la verga.Termino de mear, se la sacudí,  me incline y le di un beso.

-Muaaaa...¡verga hermosa,  que rica estás!.

Nos bañamos mutuamente,  pues nos gusta muchisimo hacerlo los dos juntos.Me encanto enjabonarlo todo,  pero sobre todo al enjabonar sus grandes huevos y su vergota,  a la cual masturbe durante unos minutos,  solazándome con este agasajo que le daba. Claro se le paró completamente,  luciendo ante mi su erecta belleza,  me arrodille y la bese,  la chupe nuevamente,  le mordisque su glande,  y despues de un rato el la retiro de mi boca. -No Juanje,  no me la quites,  quiero más verga,  quiero tu lechita,  quiero tu semen,  me fascina saborearlo,  es tan delicioso.

-Si Eva,  pero en otra ocasión será,  ahora lo que quiero es probar de tu culito,  así que girate,  inclinate un poco y sentiras lo que es bueno.

-Pero Juanje,  nadie me ha metido nada por allí,  y tu verga es tan grande, que me partiras

en dos.

-No te preocupes , Eva que lo haremos muy suavemente.

Tomo el tarro de crema y me puso en la entrada de mi culo,  y en su verga.

-Bueno Eva, sabes estaba deseando probar tu culo.

-Pues adelante hermanito, yo tambien lo deseaba.Adelante abremelo con tu verga.

Dicho esto, me incline y espere su acometida.Me puso la verga en la entrada y ayudandose con una mano,  la empezo a mover alrededor de mi ano,  mientras que con la otra mano me acariciaba mi cueva y mi clitoris y toda,  no se como lo hacía,  pero que feliz me estaba haciendo,  me vine en un orgasmo en su mano,  ya que la posición en que me tenía me excitaba,  el saber que me estaba introduciendo la cabeza de su vergota en mi culito y que era precisamente él,  mi hermano,  mi Juanje, quién estrenaba ese cálido

rinconcito.

Me metió la verga casi hasta la mitad,  me dejaba acomodarla dentro de mi,  y empezo con un delicioso vaiven,  mete y saca de su hermosa verga sobre mi culito. Así permanecimos durante un rato hasta que me acostumbre a ella.

-HERMANITO,  SIGUEEEEE,  METEMEEE TODA TU VERGA,

Y él no se hizo del rogar de un sopetón me introdujo toda,  hasta que sentí en mis nalgas sus huevos hermosos,  esto casi me dejo sin aliento,  eso sí,  me porté y aguante su embestida y nuevamente siguió con su bombeo,  hasta que me hizo venirme otra vez.

-OOUUHH...QUE CULOOO...MMM...EVAAA...

-SIGUE JUANJEEEE...AAAUUUHHH...SIGUE METIENDOMELAAA...

Era maravilloso, su verga dentro de mi culo entrando y saliendo una y otra vez.Al cabo de un buen rato, me bañó mi interior con sus disparos de semen,  chorros de su sabrosa lechita.Yo notaba, como unos rios de leche caliente innudaban mi culo, por fin habia tenido ya su leche en todos mis agujeros.

Despues, note como su verga se ponia un poco flacida y me la saco del culo.Se la limpie por supuesto y nos fuimos al salon.Comimos un poco y nos sentamos en el sofa los dos desnudos...

-Oye Juanje, ya creo que deberiamos irnos, no...?

-Si Eva, ya va siendo hora.

-Perfecto pero antes, voy a darme una ultima satisfacion por hoy

-Que vas a hacer...?

Y tome de nuevo su verga con mis manos.

-Te voy a dar una ultima chupadita o es que no quieres...?

-Si hermanita, me encanta como recorres mi verga con tus labios.

Me agache a saborear nuevamente la verga de mi hermano.

-OOUUHH...SI EVAAA...AAAHHH...CHUPALAAA

Se la estuve chupando un buen rato hasta que me la saco y la puso delante de mi cara y boca para que viese salir la leche de su capullo y me disparo su semen,  dijo:

-Así Eva,  para que puedas tragarte todo.

-MMM,  que rico y delicioso es tu semen,  quiero más....,  le dije mientras me metía su verga en mi boca para succionarla y ver si me daba más semen.

Como veis, continuo haciendo el amor con mi hermano y por supuesto continuare.Aqui teneis el 2º relato y a ver si mas adelante os puedo mandar mas.Muchisimas gracias por publicar el anterior y a ver si haceis lo mismo con este.


Escrito por SEXYBOM

Un amante perfecto (1ª parte)



Hola, me llamo EVA y les voy a relatar lo que sucedio hace unos dias con mi hermano JUAN JESUS.En varias ocasiones, tuvimos el impulso de escribir nuestra historia y por fin nos hemos decidido.



Nuestra historia da comienzo, cuando empiezo a notar que mi hermano Juanje, me mira de una manera mas especial de lo normal, algunas veces espiandome mientras me cambiaba de ropa, en la ducha...etc...Yo por mi parte, quise comprobar si de verdad yo le atraia tanto asi que, me ponia vestidos cortos para ver hasta donde llegaba el.Cada vez que me ponia uno de esos vestidos veia como trataba de verme las piernas, las bragas y el escote de mis tetas y cuando se lo facilitaba, notaba como su pene se ponia erecto dentro de su pantalon.A mi me parecia aquello muy morboso, de que mi hermano se empalmase mirandome y si e de ser sincera, yo mas de una vez e pensado en el sexo con mi hermano pero, me contenia porque para mi era casi imposible que se diese una situacion como esa. Pero, todo dio un giro de 180º hace unos dias.

Bien, todo comienza el sabado pasado en el cual mi hermano juanje y yo, nos quedamos solos en la casa puesto que nuestros padres se habian ido de viaje durante todo el fin de semana.Yo baje al supermercado a hacer unas compras. Cuando regrese deje las compras en la cocina y me diriji hacia mi dormitorio a cambiarme de ropa para estar mas a gusto.Cuando pase por delante del cuarto de baño, vi que la puerta estaba entreabierta y se veia la luz encendida y oi una especie de jadeos y gemidos. Al principio me dio miedo, pero abri un poco la puerta muy despacio, y pude ver a escondidas a mi hermano, Juanje, se estaba masturbando.

La escena me produjo un morbo increible, por lo que me quede escondida mirando como mi hermano se satisfacia sexualmente.Obseve como con su mano sostenia un respetable miembro al que sacudia con cierta violencia, sentado en el borde del inodoro, con sus ojos cerrados apuntando hacia el techo.

De pronto vi que comenzo a llegarle el orgasmo, acelerando en sus movimientos manuales, y llegando este, chorros de semen salian de su verga, desparramandose por el suelo del baño.Demas esta decir que mientras lo obsevaba, mi vagina destilaba litros de jugos, al tiempo que con mi mano me pajeaba violentamente, al punto que instantes de el acabar, me sobrevino un orgasmo violento, que reprimi como pude, marchandome a mi dormitorio.Cuando entre, mis bragas estaban chorreando, me desnude me tumbe en la cama y coji de mi mesita un vibrador ( o consolador ) y me puse a hacerme una paja,  clavandome mi juguete hasta el fondo.Mientras lo hacia, a mi cabeza venian los pensamientos de que mi hermano me cogia y me introducia toda esa maravilla de verga dentro de mi caliente vagina.Entre pensamientos perversos, me llego el orgasmo, con el vibrador dentro de mi culo y mis dedos masajeando mi clitoris.

Despues, me vesti y me fui al salon junto a mi hermano.El dia transcurrio normal y por la tarde el y yo decidimos irnos a dar una vuelta a la calle.Estuvimos en varios pubs hasta que vi que ya teniamos bastante.Cuando llegamos a la casa, mi hermano estaba un poco cargado y nada mas echarlo en la cama, se quedo dormido.Lo movi pero el no me respondio.

-Vamos Juanje, ponte el pijama.

Lo movi otro par de veces mas pero nada, segui sin hacerme caso

-Vamos Juanje, despierta...hermanito si no te despiertas voy a tener que desnudarte para poder ponerte el pijama y que duermas mas comodo.

Entonces vino a mi cabeza de poder aprovecharme de la situacion.

-Juanje no te despiertas...que se me hace que ahora mismo me aprovecho de ti, hermanito.

Le di un beso en los labios y ni se inmuto, siguio dormido.Le meti la lengua entre sus labios y saboree su saliva pero nada.

-De acuerdo Juanje, voy a por ti.

Me sente en la cama junto a el, le desabroche el boton del pantalon, le baje la cremallera del mismo, se lo baje un poco igual que su slip y se la vi.

-Madre mia Juanje...que verga...tienes, hermanito.

Ante mi aparecio una verga preciosa...que linda se veia alli,  recostada sobre sus huevos.Al verla, senti por mi cuerpo una especie de escalofrio al tener semejante hermosura delante de mi.

-Me parece a mi que le voy a dar unos besitos a esta preciosidad.

Arrime mi boca a la cabeza de su verga y le di un beso, mire a mi hermano y pude ver su cara que era todo tranquilidad, por lo que la tome con mi mano aun con el riesgo de que el se despertase y me descubriese.Segui besandola a todo lo largo de ella hasta sus huevos y como veia que el no se despertaba, le baje del todo su ropa para asi, que mi mano tuviese mas libertad de movimientos.

La recorria de arriba a abajo con mi mano, su dureza hacia que mi excitacio creciera mas y yo, mas atrevida, empeze a chuparsela, por lo que su verga crecia y crecia.Si, una

preciosa verga...y toda para mi.

-Que verga tan hermosa y deliciosa tienes, Juanje.

-Y tu que bien me la estas chupando, Eva.

M e sobresalte al oir su voz y al mirarlo, pude ver como su mirada se clavava en mi y en mis labios que tenian aprisionada su hermosa verga...me quede ahi sin hacer nada.

-¿que pasa Eva.?...Adelante hermanita, sigue chupandomela

-Lo siento Juanje...yo...yo no sabia...

-Tranquila hermanita, tu sigue y no te preocupes por nada.

Dicho esto, le di un beso en la cabecita de su verga como dandole las gracias por permitirme seguir disfrutando de su hermosa verga, continuando con mis besos a todo lo largo de toda ella.

Con mi lengua empeze a recorrer todo el entorno de su glande, antes de metermela en mi boca por completo para chuparsela.Empeze a chuparsela con avidez como si estuviese chupando un helado.

-Que sabor mas agradable...Como me gusta chupartela, Juanje.

-Pues Eva...aaahhh...sigue haciendolo.

En un momento de arrebato, mi hermano se levanto, me tumbo boca arriba, metio su verga en mi boca y comenzo a meterla y sacarla.Recuerdo que su pene llegaba a mi garganta.Al cabo de un rato no pudo aguantar y se corrio.

-aaaaahhhhh...Evaaaa...me corrooo.

Yo senti como un rio de leche, inundaba mi boca que yo rapidamente comenze a tragarmela.Despues la saco y se tumbo a mi lado.

-Aun te queda un poco de leche en la punta, voy a limpiartela, Juanje.

-Eres insaciable, Eva.

-Ha estado fantastico, joder lo que me he estado perdiendo.

-Si Eva es divino hacerlo con mi hermana, porque he tenido una corrida bestial.

-Si pero, yo aun no.

-Ya lo se hermanita, pero ahora me toca a mi.

Me desnudo, me chupo durante un rato las tetas, siguio besandome por mi cintura hasta que llego a mi cueva.Comenzo chupandome por los muslos, luego sobre los labios mayores, se mojo los dedos con saliva, me abrio los mayores y se dedico a los menores,

subiendo hasta mi clitoris.

Tomo mi clitoris entre sus labios, mientras me metia un par de dedos.Esto fue lo maximo

empeze a correrme como una burra, mientras el seguia chupando mi clitoris durante mi corrida, lo que prolongo mi orgasmo.

-Guauuu...hermanito...vaya sesion que me has dado.

-Me alegro que te haya gustado tanto como a mi, hermanita.

Tome su verga con mi mano.

-Joder, ya estas otra vez dispuesto.Que energia, Juanje.Esto va a ser fantastico, voy a recuperar todo el tiempo perdido.

-Pues entonces el mismo tiempo que yo, Eva.

-Anda Juanje, hazme tuya...metemela.

-Ahora mismo, Eva.

Asi tal como estaba tumbada, me abri de piernas, el se coloco encima de mi, acerco su verga a la entrada de mi cueva.Mi hermano comenzo a frotarme con la punta de su verga los labios y el clitoris, lo que hizo que me pusiese aun mas caliente.

-Vamos Juanje, no seas malo y metemela ya...anda hermanito.

-De acuerdo Eva si tanto la deseas te la metere.

Su enorme verga fue deslizandose por las paredes de mi cueva hasta que sus huevos pegaron en mi.Era maravilloso sentir aquella hermosa verga muy dura y muy caliente dentro de mi.

-aaahhh...Juanje....que hermosa la tienes...mmm...que gusto

-Evaaa...oouuhh...que maravilla...como te deseaba...mmm...

Mi hermano comenzo a meterla y sacarla muy suavemente para despues, acelerar en el ritmo de sus embestidas.Sus bombeos eran fuertisimos y sentia mi cueva, arder de dolor y de placer.Por fin tenia la verga de mi hermano dentro de mi cueva, la de su hermana y los dos disfrutando muchisimo de placer.

-Si Juanje...aaahhh...no pares...mmm...sigue, sigue.

-aauuhh...Eva...que gustooo...aaahhh...

Al cabo de un buen pero, que un buen rato haciendolo, vi que mi hermano aceleraba mas en sus embestidas a lo cual, intui y me dijo que se iba a correr.

-Eva...aaahhh...ya no aguanto mas...me voy a correr...mmm...hermanita.

-Vale Juanje...mmm...correte dentro de mi...echame tu leche dentro de mi raja

-No Eva...aaahhh...no debo hacerlo.

-Tranquilo hermanito, que no estoy en dias de peligro...correte dentro

Y asi hizo.

-Evaaa...aaaaahhhhh...hermanitaaa...me corrooooo

Chorros de esperma espeso y caliente llenaron el cuello de mi utero, y el orgasmo nos ataco a ambos.Yo cruce mis piernas sobre su espalda, para asi tener el semen de mi propio hermano dentro de mi.Estuvimos asi trenzados unos minutos, hasta que el pene de mi hermano Juanje se puso flacido, sacandolo chorreante de semen y de jugos vaginales que yo me apresure a beberme.Nos dimos una sesion de sexo como nunca lo hubiera soñado.

Ese fin de semana, lo hicimos varias veces mas y tambien, desde ese dia lo hacemos casi a diario, pese a que cada uno tenemos nuestra pareja pero el caso, es que el morbo que nos produce hacerlo entre hermanos, hace mas placenteros nuestros encuentros sexuales llegando la cosa, hasta que si estan nuestros padres en casa, nos metemos en un dormitorio y alli se la chupo hasta que se corre.Cualquier lugar es bueno.

Sin mas, el otro dia mientras veiamos la tele, mi hermano fue a mear asi que le segui y despues de mear, le pegue una mamada que hizo que se corriese enseguida, me limpie la boca y me fui otra vez a ver la tele.

Es fantastico tener una persona con la cual realizarse sexualmente en tu propia casa.


Escrito por SEXIBOM

Algo real (2ª parte)



Lo primero que tengo contar es que la experiencia de relatar lo que me sucede ha resultado más excitante de lo que había pensado. He descubierto que esta pagina ha logrado crear, al menos en mi caso, una instancia de comunicación entre personas reales en un campo en el cual es particularmente difícil comunicarse. He recibido muchos mensajes de quienes leyeron la primera parte de mi relato y aunque no he podido responder particularmente a cada una de ellas, les doy a todos las gracias por contactarse conmigo y he de decirles que sus opiniones, consejos y deseos son todos muy significativos para mí en esta instancia. Deseo que la continuación de mi experiencia tenga similar receptividad en Uds.

.- Los ataques de celos que me invadieron respecto a la relación entre Celia y su hermano se fueron atenuando paulatinamente. Pude darme cuenta que la relación entre ellos era pre-existente a mi aparición y que yo era injusta en apreciarla. Por otro lado un trabajo intenso en mi empresa, no daba lugar a reflexiones muy tortuosas y paulatinamente se fue imponiendo en mi el deseo de vivir intensamente la experiencia en lugar de ahondar en un análisis que pudiera destruirla.

Por otro lado, resultó importante apreciar la forma como vivían esto los otros dos protagonistas ya que la relación no era un asunto que dependiera solamente de mí.

Celia se ha demostrado como una mujer enamorada y debería decir que, al parecer para ella, nuestra relación va más allá del aspecto pasional, que de por sí es intenso entre las dos, sino que además ella dice haber encontrado en mí a la compañera y amiga. Me he dado cuenta que esto representa un peligro para la relación por cuanto a mí me parece más fácil manejar una pasión que un amor, pero no he querido profundizar en eso.

Pero sí, ambas hemos notado, que en la medida que la relación se ahonda entre las dos, mis sentimientos por Julio, que un principio tenían las características típicas del gran amor, se han ido desperfilando notoriamente. Una interpretación fácil a lo que me pasaba, habría sido admitir tranquilamente que mi verdadera condición era la de una clara tendencia lesbiana o, cuando menos, que mi actitud se estaba definiendo con características de bisexualidad.

Sin embargo la realidad me ha demostrado que los hechos van sacando estas apreciaciones del plano de las definiciones semánticas para situarlos en una realidad que las define con mayor simplicidad.

Habíamos conversado con Celia, así como soñando, de la posibilidad de llegar a vivir los tres juntos. Esto se lo insinué yo a Celia en nuestra correspondencia electrónica nocturna y fue una sugerencia que ella recibió con gusto. Sobre ese tópico intercambiamos ardientes mensajes en los cuales le dábamos vuelo a nuestra fantasía inventando variadas situaciones en las cuales la pasión erótica nos envolvía y cada noche la situación nos parecía más atractiva y más posible, puesto que tanto ella como yo éramos mujeres libres y Julio en cierto sentido también lo era puesto que se había separado de su esposa.

Pero había que poner a Julio al corriente de los planes que ambas mujeres habíamos elaborado. Ambas estábamos seguras que él aceptaría puesto que desde el punto de vista de un hombre parecía una situación muy privilegiada para él, pero debo admitir que ninguna de las dos se atrevía a plantearlo.

Lo que sucedía era que Julio ignoraba el grado de intensidad que había alcanzado la relación entre Celia y yo.

Decidimos que Celia viajara hasta mi ciudad para poder conversar esto con tranquilidad. Celia es una prospera comerciante y puede viajar con facilidad sin tener que dar explicaciones a su familia.

El solo hecho de que Celia viniera a reunirse conmigo me puso en un estado de alerta erótico intenso. Había decidido que Celia estaría en mi casa, no le encontraba ningún sentido que ella estuviese en un hotel y que planificáramos nuestros encuentros a hurtadillas. Mis padres sabían que yo tenia una amiga en el país vecino, que era comerciante y que quizás desarrollara algún tipo de operación con nuestra empresa.

Planteadas así las cosas Celia llegó a mi casa al mediodía de un jueves y de inmediato se captó la simpatía de mis padres. Ya he contado que Celia es una mujer hermosa y de una sencillez cautivadora.

El desafío en este encuentro era para mí, más que para ella, poder mantener la verdadera naturaleza de nuestra relación sin que nada pudiera ser captado por mis padres. Sin embargo había algo cautivador y peligrosamente atractivo en este ambiente que yo misma había buscado.

Ver a Celia caminar por mi hogar, compartir mi intimidad diaria, sentarse a mi mesa, era algo muy audaz ya que esta situación, al menos en mi país, habría sido rechazada en forma unánime y casi violenta.

No me sentía mal respecto de mis padres por cuanto el mundo de ellos estaba tan lejano del mío que no podrían jamás tocarse.

Celia estuvo tres día en mi casa y las experiencias que vivimos nos han acercado más que las anteriores. Yo diría que lo que nos ha cautivado es la naturalidad con que asumimos nuestra realidad de amantes. Ver a Celia allí en mi cuarto sentada frente al PC desde el cual yo le escribo todas las noches soñando con su presencia y tenerla ahora allí, al alcance de mis caricias que le prodigué con una pasión renovada, fue algo superior a todo lo imaginado.

Era embriagador tenernos en mi cama y percibir su tibieza real, la presencia de su cuerpo allí donde noche a noche la había soñado, y sus palabras dulces comparando esta realidad con mis descripciones.

Nos hablamos y nos mostramos noches enteras sin privarnos de ningún detalle y sentíamos cada vez mas que habíamos construido un mundo nuevo sin destruir ninguno, un mundo que estaba más allá de las obligaciones y rutinas diarias que ambas seguíamos cumpliendo como mujeres modernas.

Casi no dormíamos. Todo era susurros, confesiones, risas apagadas, deseos secretos que se cumplían apenas planteados, exploraciones que tiempo antes a cada una nos habrían parecido prohibidas, pero que ahora estaban permitidas por el deseo de no guardar secreto alguno ni de ocultar ningún rincón del territorio de nuestros cuerpos y llegamos a conocernos tanto que casi no nos dábamos cuenta si estaba la luz encendida o apagada porque el tacto el gusto y el olfato había creado entre nosotras un mundo multisensorial que nos permitía el conocimiento completo.

Me di cuenta, en un análisis inevitable, que no sé si tendrá validez general pero al menos es mi percepción, que la relación con el hombre está transcendida de un dejo de entrega . Yo quería entregarme a Julio y que él me tuviera. Yo quería ser poseída , pertenecerle y por medio de esa entrega , también de algún modo poseerlo a él. Lo que quiero decir es que la relación entre hombre y mujer la entendí como una forma de lucha en que alguno de los dos tenía que ganar para ser felices los dos. Es decir era una relación jerárquica.

En cambio mi relación con Celia ha sido siempre una relación alegre, lo fue desde el comienzo, la percibimos ambas como un hermoso juego, casi inocente y por eso lo podíamos jugar en cualquier parte, era todo participación, todo era de las dos , mi cuerpo y su cuerpo y mis deseos y los suyos casi no había necesidad de manifestarlos , los pensábamos al unísono y era por eso que nuestros orgasmos eran simultáneos , no había necesidad de esperarnos , descargábamos al mismo tiempo y nuestro deseo erótico era como una melodía que interpretábamos juntas.

Es por eso que yo me sentía pecadora al pensar que cuando lo hacíamos con Celia, tenia una felicidad diferente e inmensamente mayor que con Julio y pensaba que aquello era anormal simplemente porque mi cultura me decía que allí debería estar un hombre y no una mujer.

Yo pienso ahora que este hecho es el que hace que muchas mujeres se nieguen a estos placeres o que tengan que amarrar siempre esto a un hombre y cederle a él la iniciativa. Yo pienso que allí se pierde casi todo el encanto de la relación con una mujer, al hacerlo en trío.

Sin embargo gran parte de las conversaciones que tuve con Celia las cuatro noches que pasamos juntas en mi casa trataron sobre las relaciones de ella con su hermano.

Yo encuentro esa relación realmente fascinante porque la encuentro una relación no posesiva. No me importaba como ella se había generado ni cuales eran los antecedentes, solamente sabía que se había producido sin violencia y estaba transcendida de sentimiento. O sea se querían aparte de desearse y eso me parecía irrepetible en cualquiera otra pareja incluso en la mía con Julio.

Cuando ellos habían hecho el amor esa vez que nos juntamos los tres, yo los miraba más con los ojos del alma que con los de la cara y el pensar que eran hermanos y se estaban amando, con sus cuerpos, producía en mi un goce casi sublime porque me imaginaba que ellos estaban en ese momento traspasando casi todo los límites que la sociedad nos había impuesto y al ver esa relación tan natural y tan llena de alegría me daba cuenta que era imposible reproducir esa situación en otra pareja y que la relación mía con Julio se veía torpe y animal comparada con la de ellos.

Sin embargo esta reflexión duró muy poco en mi cerebro, porque de nuevo la realidad me enseñaría que jamás hay que quitarle al mundo la oportunidad de demostrarnos que nuestros fantasmas son siempre aventados por la luz del día.

Ese domingo hubo un almuerzo familiar en mi casa que yo hice propicia para invitar a mi hermano y su mujer y que al mismo tiempo quería convertir en una especie de despedida para Celia que se marchaba al día siguiente. Hábilmente quería yo crear un ambiente en el cual Celia encajara en mi grupo como una amiga simpática y prudente a la cual fuese imposible poder atribuirle nada parecido a la realidad que estábamos viviendo.

El impacto que Celia produjo en mi hermano Óscar creo que fue notado por todos menos por la propia Celia, que ignorante de los efectos que estaba produciendo, se condujo con una naturalidad que no hacía sino multiplicar su encanto. Por otro lado mi hermano demostraba tener una personalidad casi especialmente diseñada para la conquista, atributo que en realidad yo no le conocía. En todo caso todo transcurrió dentro de los limites normales de una reunión formal en una familia de principios.

Sin embargo, esa noche, en la intimidad del lecho que compartimos con Celia, nuestra caricias y nuestras palabras de dieron dentro de un ambiente peligrosamente cautivante. Ya he dicho que parte de nuestras conversaciones de amantes se daban con relación al hombre que nos había unido, Julio, pero las dos sabíamos, sin decirlo, que la figura masculina de la evocación de Celia esa noche era la mi hermano Óscar. Poco a poco fuimos siendo más explícitas en las referencias al hombre y yo notaba que el cuerpo de Celia respondía con intensidad a ese estímulo y por lo tanto lo use reiteradamente porque en el fondo me gustaba mucho excitarla al máximo para hacerla feliz.

Sin dejar de acariciarnos nos hablamos en susurros, como siempre, inventando situaciones transgresoras de las cuales Óscar era el centro.

Celia voló a su país el lunes en la mañana. Me he comunicado con ella habitualmente por mail en las noches. Todo esta normal en mi empresa el trabajo a mi cargo funciona con la eficiencia de siempre, es mi casa mis padres están felices, a Celia le va maravillosamente en sus negocios y Julio me pide que nos juntemos lo mas pronto posible porque me extraña. Él esta en N.York ahora.

La idea que íbamos a discutir de poder vivir junto a Julio, no se volvió a mencionar. Fue simplemente borrada por los hechos Celia a menudo me pregunta por Óscar no ha olvidado nuestras fantasías nocturnas de la cual era el centro. He conversado varias veces con mi hermano y me siento perturbadoramente inquieta. Sin embargo la normalidad de todo el entorno vuelve a tranquilizarme sobre todo al comprobar que todo lo que me pasa es asombrosamente real y cautivante.


Escrito por Mercedes

Algo real (1ª parte)



En primer lugar deseo expresar que todo cuanto voy a narrar es verdad, aunque a veces he deseado que no lo fuera, pero he cambiado nombres para que los inocentes no se perjudiquen y para que los culpables puedan disfrutarlo plenamente. Como yo lo he hecho al escribirlo.

Hasta hace dos años mi vida de mujer podría haberse presentado como un ejemplo de las aspiraciones de muchas de mis congéneres y en cierta medida he sido y aun soy, para quienes no conocen mi verdadera historia reciente, una mujer envidiable. Y ello con razones aparentemente bien sobradas.

No soy especialmente agraciada físicamente, ni de cuerpo ni de cara, ni soy del tipo por el cual los hombres pudieran enloquecer, es decir soy una mujer común, como la mayoría de las que leen estos relatos que no han de ser sin duda todas enloquecedoramente bellas. Pero sí soy una mujer real. Lo puedo demostrar, puedo enviar a quien me lo solicite a la dirección que daré al final, fotografías mías en diferentes lugares, en eso no tengo problemas, De mi físico rescato mis pechos. Mis senos son bien formados, jóvenes, resistentes, firmes de pezones " hermosos y seductores" como me lo dice Julio que los ha disfrutado a voluntad. Psicológicamente soy una mujer de carácter más bien duro, que trata de ser amable, creo que soy inteligente, pero no brillante.

Escribo a esta sección porque creo que aquí existe un grupo, no todo, que podría entender lo que me pasa. Eso me dará la sensación de compartir con alguien lo que estoy viviendo, porque así de cara a cara no me atrevo a compartirlo con nadie. En mi familia se morirían y en mi trabajo daría por tierra con todo mi prestigio. Soy jefa de un departamento de personal en una empresa importante de la capital de un país latinoamericano.

Bien.-

Todo comenzó una tarde de diciembre de 1998. Estaba en mi oficina luego de un día arduo de trabajo y por vez primera me atreví a entrar con mi PC en uno de esos correos donde se ofrece amistad y oportunidades para interactuar. Así fue que hice contacto con Julio, un hombre de aproximadamente cincuenta años, de un país vecino que me pareció confiable.

Todos nuestros primeros mensajes eran muy formales y muy simpáticos y la verdad es que yo me hice en cierta medida dependiente de esos mensajes.

Así transcurrieron algunas semanas y la comunicación se tornó cada vez más comprometida, más bien íntima, con detalles que ya no eran simplemente simpáticos sino francamente audaces.

La comunicación con Julio me había sacado drásticamente de mis esquemas y yo me desconocía a mí misma porque hablábamos como si fuéramos más que amigos, como si fuéramos amantes, nos besábamos, nos acariciábamos y nos decíamos cosas de alcoba, hasta que llegó un momento en que decidimos conocernos. Julio me había dicho que él era casado, pero a mí ya no me importaba nada.

Quedamos de juntarnos en un lugar neutral y ambos debimos viajar cada uno tres horas en avión para encontrarnos en la capital de otro país. No estaríamos en el mismo hotel sino que nos juntaríamos en un bar para conocernos y saber si en realidad nos gustábamos físicamente. Habíamos intercambiado fotografías pero esto era diferente. Yo estaba quebrando todos mis esquemas familiares y culturales para mi medio. Yo era virgen y estaba dispuesta a entregar eso, pero luchando hasta el final aunque no más fuese como un saludo a la bandera.

Nos encontramos en el loby de mi hotel, me gustó desde que lo vi, bebimos un par de cócteles en el bar y mientras hablábamos yo sabía que había perdido la pelea, pues no escuchaba lo que él me decía, solamente quería arrastrarlo hasta mi pieza y besarlo por todas partes. Yo me estremecía bajo mi ropa y sentía húmedo todo lo que era posible que se me humedeciera. Entonces él me dijo que estaba registrado en el mismo hotel en el piso superior al mío pero igual fuimos a mi cuarto.

Me desnudé yo misma y lo desnudé a él y me entregué de la forma más desenvuelta que puedan imaginarse. Hice todo lo que había escuchado, pensado y leído durante años y no supe en que momento me penetró porque me estaba quemando entera como una bestia, como una yegua como una puta, pónganle Uds. el adjetivo que más les guste, porque ese será el adecuado, y no hacía ni dos horas que lo había conocido de cuerpo presente cuando me revolcaba en la cama con él como una amante consumada y yo estaba feliz de hacerlo.

El sexo llegó a mí como un torrente y se apoderó de mi cuerpo y de mi mente en forma absoluta. Yo no quería salir de esa cama por ningún motivo y quería que ese hombre real, de carne y huesos que latía junto conmigo, me enseñara todo lo que él sabia y que se diese cuenta que yo sería una hembra suya, sin ningún tipo de renunciamientos, ni pudores, porque se me habían terminado todos en ese mismo momento.

Pasamos tres días y tres noche maravillosos. Solamente salíamos de la cama para cenar y para recomponernos un poco y empezar de nuevo. De vuelta a mi país, en el avión, dormí el vuelo completo y las huellas de la pasión en mis intimidades de mujer me ocasionaban dolores rítmicos que recibía con placer inusitado porque me parecía volver a sentir a Julio dentro de mí.

A los diez días, ya reincorporada de nuevo a mi mundo, a mi familia y a mi trabajo, de pronto me sentí como una mujer indigna y sucia, amante de un hombre casado y sin respeto por ninguno de los principios que habían orientado mi vida. Fiel a este pensamiento y renegando de todo lo vivido con Julio, le escribí diciéndole que todo terminaba.

Julio no me contestó, pero ese fin de semana para mí fue un infierno. Mi mente parecía estar tranquila con mi decisión, pero mi cuerpo durante las noches no hacia sino desearlo y un insomnio quemante me mantenía latiendo hasta el amanecer. El lunes en la mañana a primera hora le envié un e mail pidiéndole que me perdonara y que quería verlo cuanto antes.

Tres semanas después, Julio voló a mi ciudad a verme. Lo esperé en el aeropuerto invadida por un deseo incontrolable y me abracé a él con mi cuerpo pegado al suyo, como para permitirle que sintiera mi pasión a través de mi ropa. En el bar del aeropuerto bebimos un par de cócteles y yo lo abrazaba y lo besaba con impudicia, sin importarme nada.

Yo no podía pasar la noche con él, porque no habría sabido que decir a mis padres en mi casa, pero el día prácticamente completo lo pasaba yo en su hotel, más bien dicho en su cama, haciendo el amor en todas las formas que él deseara, entregándole todos mis conductos y bebiendo con mi boca todos su jugos, así como él bebió los míos, de modo que luego de esos días ya el sexo en todas su formas no tenía secretos para mí y yo estaba fascinada y endemoniada. Me gustaba emplear palabras soeces en los momentos culminantes, y hasta le pedí que me golpeara en la cara porque eso me producía un placer sumo y orgasmos repetitivos y me sentía más suya como nunca pensé que me sentiría de alguien.

Cuando lo despedí en el aeropuerto por primera vez lloré, sin que él se diera cuenta, porque yo quería seguir unida a ese hombre al que pensaba que amaba con toda el alma, el dueño de mi cuerpo y de mis deseos, por el cual yo todo dejaría, para entregarme solamente a los placeres que él me daba.

Después de esos días nuestros mensajes solamente tenían un tema, nuestra intimidad, nos dedicábamos a contarnos lo que estábamos sintiendo, como nos deseábamos y él me instó a masturbarme pensando en él, hablando con él, para que yo no acumulara tanta tensión física en mi cuerpo y pudiera hacer mi trabajo con tranquilidad. Él me decía que también lo hacía y tuvimos algunas sesiones maravillosas esperando el tiempo en que pudiéramos volver a vernos.

Pero otra vez, una tarde en que él me envió un mensaje particularmente íntimo, mi antigua forma de ser me traicionó y de pronto me sentí terriblemente "sucia". Sucia de escribirme con él de la forma que nos escribíamos y se lo dije y dejé de escribirle durante diez días.

Ya a los cuatro estaba arrepentida, porque el deseo era superior a todas mis convicciones, sin embargo no me atrevía a pedirle perdón otra vez porque él me había dicho que no tenía paciencia con mis famosas fugas.

Estaba sufriendo realmente, cuando recibí un amoroso mensaje de él y todo el amor y la pasión me volvió de nuevo con más fuerzas que antes. Julio me contó entonces cosas de su infancia y de su adolescencia y de sus inicios en el sexo y todo eso me encendía mucho y todo llegó a su culminación cuando él me dijo que me contaría un secreto y el secreto era que el había tenido sexo con una hermana suya.

A mí la confesión, en lugar de espantarme, me excitó más aún.

Encontré que eso era como de novela prohibida y le pedí que por favor me contara con detalles y él me fue contando en reiterados mensajes, que yo leía acariciándome por todas partes y ardiendo de pasión, como fue que esos amores con su hermana se habían realizado.

Semanas después de eso, en que mis noches transcurrían imaginando esos amores súper prohibidos recibí un e mail en el cual me decía que su hermana, que se llamada Celia, estaba ocasionalmente en su casa y que si yo quería me podría comunicar con ella vía a mail

A mí la situación de poder escribirme unas frases con ella me excitó sobremanera porque eso me demostraba que Julio decía la verdad y que al parecer nada tenia que ocultar al respecto y no temía de modo alguno una reacción negativa de mi parte.

Nos comunicamos sin problemas con Celia y ella me confirmó todo lo que Julio me había contado y ambas mujeres nos entendimos muy bien por cuanto Celia parecía descansar de su secreto al contarme sus amores con su hermano que era mi amante.

Celia era una mujer seductora, alegre, sin problemas y hasta divertida. Era unos años mayor que yo pero físicamente se conservaba muy bien, de acuerdo a las fotografías que ella me envió. Julio facilitó nuestra comunicación porque, al parecer, también parecía aliviado de que alguien compartiera su secreto.

La verdad es, que nuestra comunicación con Celia, fue adquiriendo un carácter muy íntimo, sobre todo cuando hablábamos de la relación mía y de ella con Julio e intercambiamos secretos de mujer acerca de como Julio le había hecho el amor a ella y a mí. En estas confesiones no había celos, porque de todas maneras Celia era su hermana y estaba claro que ella aceptaba que yo era quien tenia la preferencia en el corazón de Julio.

Sin embargo mi relación con ella tomó un giro inesperado. De pronto yo me vi pensando noche a noche en las relaciones de Julio y su hermana y en mis imágenes era el cuerpo de Celia el que más me excitaba, hasta que una noche, en un mensaje, le dije que yo estaba excitada sexualmente con ella a lo que me contestó que a ella le pasaba lo mismo. Esa noche nos dijimos que nos deseábamos, que nos amábamos y queríamos ser amantes.

Conocedoras las dos de las artes del amor, enseñadas por el mismo hombre, fue fácil intercambiar los mensajes eróticos mas encendidos, que si alguno o alguna de Uds. quieren conocer yo se los puedo enviar si me lo piden en forma personal a la dirección que daré al final

Noche a noche, durante más de un mes, realizamos con Celia, un intercambio de mensajes ardientes en que las dos nos masturbamos intensamente. Durante el día yo mantenía mi comunicación habitual con Julio. La relación con Celia llegó a tal punto de tensión erótica que un día nos dijimos francamente que queríamos encontrarnos físicamente y fue así como nos pusimos de acuerdo para encontrarnos en un pueblo fronterizo entre ambos países y yo viajé cuatro horas en bus para encontrarme con ella, que a su vez había viajado tres horas en avión Durante ese viaje mi excitación sexual por una mujer fue tan intensa que como pude debí cambiar mi ropa intima porque estaba demasiado mojada.

Ella era en realidad una mujer, hermosa de un físico muy atractivo y debo confesar que me cautivó desde el primer momento.

Nos registramos como hermanas en una habitación doble de la elegante Hostería y apenas llegamos a la habitación nos arrojamos una en los brazos de la otra y nos besamos con pasión mientras nos reíamos casi sin hablar.

No hubo ningún tipo de preámbulos, ni siquiera pasamos el pestillo de la habitación, cuando yo buscaba bajo su blusa sus pechos pronunciados y ella levantaba mi falda para recorrer mis nalgas bajo mis bragas. A los pocos momentos estábamos abrazadas desnudas sobre la cama y nos buscábamos de todas las formas, pues queríamos que ni un centímetro de nuestra piel quedara sin ser reconocida y tratábamos de comprobar ahora sobre nuestros respectivos cuerpos, que era una verdad maravillosa todo lo que nos habíamos escrito por mail.

Tengo que confesar que jamás imaginé que una relación física con una mujer resultara tan embriagadora y agradable Su cuerpo me parecía de una suavidad cautivadora, sus curvas sus vellos, sus humedades. Sus pezones me enloquecían y ella experimentaba conmigo las mismas sensaciones arrebatadoras. Nos dijimos que nos amábamos, que jamás nos separaríamos, que iríamos juntas a todas partes, que seríamos únicamente la una de la otra.

Tuvimos repetidos orgasmos que nos describíamos la una a la otra con lujo de detalles, lo que nos encendía aún más de lo ya estábamos y de ese modo volvíamos a caer en el vértigo del deseo que nos mantuvo unidas lo que quedaba de la noche.

Al día siguiente, ya un poco mas serenas, salimos a recorrer el centro comercial de la ciudad y nos detuvimos para almorzar en un restaurante de lujo. Nos mirábamos en los espejos y nos encontrábamos mutuamente hermosas, nos tomábamos de la mano, nos tocábamos bajo la mesa y en el tocador nos besamos como locas y debimos contenernos para no hacernos el amor en ese lugar.

Ya en la Hostería a medianoche y en medio de risas que llenaban la habitación nos hicimos mutuas demostraciones de masturbación, intercambiamos secretos acerca de como nos producíamos placeres especiales en diversas zonas, para luego buscarnos la una a la otra. Cuando el cansancio nos rendía nos abrazábamos y en voz baja nos contábamos cosas y establecíamos diferencias acerca de como ambas habíamos hecho el amor con Julio, sin que se produjera entre nosotras la menor situación de celos porque a ambas lo único que nos importaba era la relación entre nosotras dos. Fueron días maravillosos y cuando tuvimos que separarnos, para regresar a cada una de nuestras ciudades nos despedimos llorando y jurando que haríamos lo imposible para volver a estar juntas cuanto antes.

De vuelta a mi mundo y a mi trabajo me sentí que estaba engañando a Julio sin haber dejado de quererlo. La verdad era que mi situación resultaba ser algo que nunca había imaginado pues estaba enamorada y era amante de un hombre y de una mujer, los cuales además de eso eran hermanos y ellos amantes entre si. Yo no sé como podría llamarse esto y el nombre era lo que menos me interesaba, únicamente me importaba lo que yo estaba viviendo y eso me parecía maravilloso.

Solamente que yo quería que Julio lo supiera, quería ponerlo al tanto de nuestros amores con su hermana, porque me sentía mal ocultándole lo que pasaba entre nosotras.

Al final acordamos con Celia que seria ella quien lo pondría al corriente de nuestros amores encendidos y enseguida yo únicamente se lo confirmaría. Acordamos además que Celia lo plantearía desde el punto de vista de que ambas nos sentíamos amantes suyas y que lo nuestro no era sino una proyección erótica de nuestro amor por él. Yo lo encontré genial y se lo confirmé a Julio en un mail posterior- Julio no me contestó de inmediato ni tampoco se había comunicado con Celia hasta que un día nos planteó directamente la posibilidad de que nos encontráramos los tres .

Celia y yo estábamos algo temerosas de este encuentro por cuanto ambas temíamos que el encanto de nuestra relación pudiera de algún modo romperse, con la intervención del macho posesivo y que pudiera establecerse una relación de celos en cualquiera dirección. No obstante lo anterior conversamos vía e mail con Celia que al mismo tiempo un encuentro entre los tres podría ser una experiencia extraordinaria, que podríamos disfrutar al máximo y con esta idea nos fuimos motivando noche a noche en nuestros mensajes hasta que llegó un momento en que ajustamos una fecha para el encuentro el que se realizo hace unas semanas en la capital del país donde ellos viven.

Cuando llegué al aeropuerto ellos me estaban esperando y al verlos a los dos juntos una sensación muy particular me invadió. Me sentí de inmediato en un ambiente en que me parecía ser mutuamente requerida por un hombre y una mujer, lo que me producía una sensación extraña en ciertas partes de mi cuerpo.

Habíamos reservado dos habitaciones contiguas y yo y Julio aparecimos como un matrimonio, sin embargo nunca ocupamos la otra habitación los dos días y las dos noches que allí estuvimos.

Julio se desenvolvía con una naturalidad extraordinaria acariciándonos tiernamente a una y a otra sin privarse de ningún tipo de caricias y durante la cena nuestra conversación fue francamente erótica referida a la experiencia de Julio con cada una de nosotras y en ningún momento se habló de las experiencias sexuales entre nosotras las dos mujeres. Julio nunca tocó el tema y nosotras tampoco.

Cuando llegamos a la habitación las dos mujeres nos desnudamos con prisa y nos metimos a la cama mientras Julio se desnudaba. En rápidas caricias pudimos darnos cuenta que tanto Celia como yo estábamos totalmente lubricadas y nuestros pezones dilatados y duros. Julio entró en la cama y de inmediato me penetró con una facilidad extraordinaria mientras besaba apasionadamente a Celia. Luego cambiaba para penetrar a Celia mientras me besaba a mí. Esta práctica nos encendió mucho a las dos mujeres que comenzamos a acariciarnos mutuamente mientras Julio nos penetraba. Estas caricias se fueron haciendo más intensas hasta que en un momento de elevada pasión Celia le dijo a Julio que nos dejara solas.

En un comienzo Julio pareció sorprenderse, pero en seguida se levantó de la cama y pudo contemplar como nosotras dos nos hacíamos el amor con las diversas variantes que habíamos descubierto en nuestras sesiones previas. Yo percibía que el hecho que Julio nos observara me producía un efecto agregado de excitación y de esa manera me entregaba a Celia con ardor y me daba cuenta que ella me requería con pasión inusitada. Luego creo, que ambas dejamos de preocuparnos de Julio y nos entregamos la una a la otra como no lo habíamos hecho, buscándonos orgasmos prolongados y violentos. Cuando llegó el cansancio vimos que Julio estada de pie junto a la cama y nos apuntaba con su miembro dilatado en su mano bañándolo con su semen de modo que lucía reluciente al masaje que se proporcionaba...

Fueron dos noches inolvidables durante las cuales viví algo que jamás había imaginado posible en la realidad, sino únicamente en el cine erótico, y de alguna forma sentí que ahora era una mujer definitivamente diferente

Cuando regresé a mi ciudad, de esto hace solamente dos semanas, me sentí francamente diferente, más mujer, más hembra, más segura y más hermosa. Estaba dispuesta a conservar lo que tenia y así se lo hice saber a Celia y a Julio por medio del correo electrónico. Julio me contó que se había separado de su mujer y esa noticia nos llenó de alegría a Celia y a mí porque vislumbramos algo que nos parecía maravilloso, pero ninguna de las dos se atrevió a decirlo

Hace una semana, el sábado en la mañana, de pronto, me asaltó la duda en el sentido de sí Julio y Celia estarían juntos haciendo el amor sin que yo lo supiera. De inmediato me puse en contacto con Celia y se lo pregunté directamente. Ella me contestó que hacía meses que no tenia contacto con Julio y que los dos días que pasamos juntos era la única vez que sé había acostado con él en los últimos cinco años. Eso me tranquilizó pero sólo temporalmente.

En las noches me he torturado con unos celos que racionalmente entiendo que son totalmente ridículos puesto que todo lo estamos compartiendo, sin embargo no he podido luchar contra eso y le he manifestado a Julio que no deseo seguir la relación con él al mismo tiempo que he enfriado a propósito mi relación con Celia.

Esto me ha traído como consecuencia que en las noches duermo muy poco, que despierto empapada en sudor con una excitación plena de las imágenes de lo vivido y me masturbo casi hasta producirme daño. No me atrevo a plantear mi problema a nadie porque nadie lo entendería. La verdad es que estoy asustada de vivir lo que he vivido, pero nadie me obligó a eso y realmente he sido feliz. Hace diez días que no me he escrito con ninguno de los dos, ni contesto sus mensajes, pero aunque mi mente apunta a alejarme de ellos mi cuerpo reclama a Celia con una intensidad que no puedo gobernar y de alguna manera percibo que Julio controla mi conducta a la distancia.


Escrito por Mercedes

Relaciones prohibidas (mi hermana)



Bueno la historia que a continuación les voy a contarse realizo hace 10 años cuando yo cursaba la universidad, pues mis padres me mandaron a estudiar muy lejos de mi familia, pues por ende las visitas que realizaba a casa eran muy pocas y de espacios de tiempo cortos.

Les cuento que mi familia esta formada de cuatro personas mi papa mi mama y mi hermana Diana que es menor que yo con 3 años.

Estaba cerca de la navidad y año nuevo que es la época donde más tiempo de vacaciones tenia, mi padre me llama para saber que día iría a casa, bueno pues yo y un grupo de amigos planeamos ir a otro lado por la navidad, y dije a mi padre que no iría, el un poco molesto me entendió, y decidió que llegaría para año nuevo.

Recuerdo que iba a ir a un lugar muy hermoso de mi país, pero algo inesperado paso un padre de uno de mis amigos que estaba en la lista, tubo un accidente de transito y por la amistad que nos unía a todos y por ser solidarios dejamos el viaje pendiente.

Entonces tenia que ir a casa pero no llame pues quería darles la sorpresa a mi familia así que decidí hacer el recorrido yo solo en mi auto, sali como a las 12pm y tenia que recorrer 420km. de distancia algo así como 8 horas de viaje, después de una larga tarde y noche de manejo llego a mi ciudad, pues es un alivio, la noche se pone un poco hermosa pues solo hay estrellas en el cielo y promete ser una noche muy romántica.

Cerca de llegara a casa todo esta oscuro pues no hay energía eléctrica, pues sin parar llego a casa, donde las puertas de entradas están cerradas y por falta de energía no funciona el portero eléctrico, y más pues yo nunca llevo las llaves de dichas puertas, solo las de puerta principal y las de mi cuarto, decidí subirme por el cerramiento y así lo hice para poder entrar en casa pero al dirigirme a la puerta principal pude ver que el auto de mi papá no estaba abrí la puerta principal e ingrese llame varias veces:

- hola hay alguien

- hola se puede

- tun tun hola

pero nadie contestaron, así que en la oscuridad me dirigí a la bodega a ver un par de velas para poder ver algo, mientras las buscaba bun la energía llego como por arte de magia, salí a la sala y seguí llamando pues nadie contesto, y como no estaba el auto de papá, pues me dije estoy solito, así que subí a mi recamara pero antes pase por el cuarto de mis padres para ver si no había nadie y así fue nadie en el cuarto,

Fui hasta mi cuarto el que esta al lado de mi hermana, entre y me desvestí pues quise darme una ducha, quiero comentarles que el baño lo comparto con mi hermana pues no sé por que pero creo que por el diseño de la casa, nunca he tenido ninguna dificulta, pero bueno.

Ese día no sé por que o no sé que me paso decidí dirigirme a la ducha como en traje de Adán sin nada pues estaba seguro que no había nadie en casa y eso creo que me llevo hacer eso salí al pasillo a dos paso esta el baño entre me bañe y salí si ningún problema llegue a mi cuarto cogí una tolla me seque el cuerpo.

Pues el viaje me tenia hasta con hambre decidí bajar a la cocina el cual sin ningún problema seguía desnudo y así me encamine a bajar hacia la cocina salí de mi cuarto y me dirigía hasta las gradas, sin percatarme de nada cuando estaba por dar un paso mas para llegar a las gradas, un encuentro fenomenal pasa, mi hermana y yo frente a frente, recuerdo que llevaba unos audífonos en los oídos pues creo que estaba escuchando música y por eso nunca me escucho, ella llevaba en una mano la radio y en la otra un baso de jugo,

el silencio y la vergüenza se apoderan de mí y sin decir nada con las dos manos me tape él pené, mi hermana ni una palabra, pues me di media vuelta y regrese a mi cuarto dando le la espalda a mi hermana la distancia a mi cuarto se me hizo eterna pues parecía estar muy lejos, entre a mi cuarto y me tendí a mi cama,

Quiero aclarar algo en ese entonces yo tenia 19 años y ella 16 añitos.

Me vestí y salí a la cocina pues me puse algo deportivo como un tensita, así que fui a la cocina, pero no sabia que decirle a mi hermana, así que de nuevo subí a su cuarto golpee y ella dijo

- pasa

habriendo lentamente la puerta pase, ella estaba recostada boca arriba camine hasta estar cerca de ella

- Hola. dije

- Como estas, y ese milagro? no que llegarías para año nuevo.

- Si pero paso algo y todo quedo en nada pues todos decidimos eso.

Al decir esto un no sé que, como decirles mi mirada comenzó a fijarse en aquella mujer que estaba tendida en la cama, mi mirada comenzó a perderse por unos lindos y hermosos pechos medianos donde se dibujaba unas linda puntitas redonditas que eran sus pezones baje mucho mas abajo mi mirada, un ombligo muy sexy y más abajo algo como una pequeña sombra era su parte intima que no tenia mucho bellos, algo pero muy poco, donde se hacia una pequeña rayita con su camisa de dormir dando a ver la forma de su linda y hermosa vagina, y un poco mas abajo unas bellas piernas blancas que dejaba ver un panorama de lo mas excitante, pues estaba con una camisa de dormir casi transparente, pienso que mi hermana esta así, hasta cuando nos encontramos, pues por el susto no lo había notado

- heyyy, escuche.

Mientras salía de la admiración e excitación que me producía ver ese hermoso cuerpo, que nunca antes imagine ni pensé ver en mi hermana, pues en esa edad había dado unos cambios fenomenales, creo que la vi después de 4 meses, pero en ese tiempo se puso una mujerona.

- No pues no sé, dije

- No sabes que ella dijo

En ese entonces creo que ella se dio cuenta de mi mirada perdida en su bello cuerpo, se levanto camino a su guardarropa para ponerse algo mas encima. Al camir a hasta ese lugar pude ver sus hermosas nalgas paraditas algo hinchaditas donde se notaba claramente su raya que divide esas bellas nalgas. Dios que mujer no sabia que decir ni hacer hasta que algo tapo todo, era el complemento de su camisa de dormir donde solo quedo a mi vista algo de sus piernas digamos unos diez centímetros mas arriba de sus rodillas, toda la magia se perdió hasta llegar a mi punto normal.

- Que modales tienes hermanito de andar en pelotas por el pasillo. ?

- A aa si que pena disculpa pues pensé que no había nadie en casa. Respondí algo confuso.

Pues estaba saliendo como de un trance como de un hipnotismo, mire su cara unos bellos ojos cafés claros brillaban mientras notaban que se movían unos labios muy rojitos naturales llenos de inocencia su carita de diosa y su lindo pelo casi castaño corto hasta sus hombros que complementaban la belleza antes admirada por mis ojos.

- Se te nota algo pálido que té pasa. Dijo

- no nada tiene que ser el cansancio del viaje, respondí

- vamos te doy algo de comer

- Bueno gracias. Dije.

Así que salimos de la habitación y nos dirigimos a la cocina en donde ella me dio algo de comer

- Brindemos. Dije

- Y eso por que o a que se debe.

- Pues por la familia por lo que estas ya siendo toda una mujer. Conteste.

- Que te preparo?

- Una cuba. dijo ella

A lo cual le prepare algo muy pero muy suave, yo me tome un trago fuerte como para sacarme todas esas imágenes de mi mente y esos pensamientos que tuve hacia mi hermana, dio efecto pues comencé a preguntar por mis padre.

- Se fueron donde la abuela pues esta un poco mal de salud. Dijo

- A que pena y tu por que no fuiste?

- Pues creo que me dejaron para cuidar la casa, y como dice mama que ya soy toda una mujer, pues que ya debo ir viendo como estar sola mas seguido igual que tu.

Bueno pues no recuerdo que hora era. Dije.

- Mira dame las llaves de la puerta de entrada para guardar el auto.

Así fue salí y lo guarde, antes de salir del carro tome un fuerte aire y se lo bote muy suave como que dejando todo atrás pero me llegaba a la mente aquella mujer recostada en su cama con su ropa de dormir transparente, tenia mi pené ya muy duro de la imaginación.

Salí y me dirigí a mi cuarto en las escaleras encontré a mi hermana a la cual le dije que me voy a dormir, ella me dijo que bueno, solo en mi habitación las ideas me pasaban por la cabeza me desvestí para entrar a la cama pues siempre duermo desnudo mis manos recorrieron hasta mí pené el cual estaba un poco erecto, y me imagine esa conchita rica muy chiquita y esa rajita que formaba aquella tela casi transparente.

De repente la puerta.

- Quien es. !!! pensando que eran mis padres

- Soy yo abre.

Era mi hermana, me puse una toalla encima de mi cintura me cubrí y abrí la puerta.

- Puedo quedarme un rato aquí y así vemos la televisión. Dijo ella.

Pues le dije que bueno así que yo me recosté y ella se sentó a mi lado estábamos hablando de todo un poco hasta que el sueño me venció y me quede dormido.

Como a la media noche un sonido medio raro me despertó era la televisión prendida donde ya no había señal, así que me levante y apague la televisión. Mi hermana se había quedado dormida a mi lado, cogí un edredón para cobijarnos así lo hice y me puse a dormir, después de un rato mi hermana se recostó un poco mas pegada a mí a lo cual yo extendí mi brazo para que ella se recostara sobre mi brazo quedando su cabeza cerca de mi pecho.

No sé que paso en adelante solo recuerdo que desperté moviendo mi brazo en él hombreo izquierdo de mi hermana y que una mano me acariciaba mi estomago y parte de mis costillas derechas. El movimiento fue mucho más constante y despertaba una sensación muy placentera, pues la mano ya topaba mis caderas y unos labios comenzaban a besar mi pecho, todo comenzaba a ser distinto, con mi brazo derecho comencé a acariciar aquella mano que me tocaba, de pronto ella alza su cabeza la mire y ella me miro algo nos atraía y sin pensar nos fundimos en un beso aquel beso que nunca olvidare tan espontáneo tan sabroso tan lleno de ternura donde el amor hacia lo prohibido entre dos hermanos que se olvidaron de quienes son.

Aquel beso seria la chispa que encendió en nuestros cuerpos aquel placer, aquel sentimiento de verdadero amor.

Mis brazos comenzaron a tocar todo su cuerpo su espalda sus caderaza en el movimiento se me Safo la toalla que cubría de la cintura para abajo, dando espacio a que la mano de mi hermana llegara hasta mi nalga aquella mano subía y bajaba, ella comenzó a besar mi cuello muy suave muy rico, seguía bajando sus besos hasta llegar a mi pecho luego mas abajo estaba por mi ombligo, sus besos me hacían arder de calor mi pené en ese entonces estaba ya muy pero muy erecto parecía que tomo un tamaño mas grande de lo normal, pues cuando lo tengo erecto mide 18cm y es muy grueso y cabezón, de pronto su mano me quito algo de la toalla que me cubría me lo quito todo y con su mano me agarro el pené el cual como dije Estaba muy pero muy erecto.

- Que rico que bien. Dijo ella

Y sentí unos labios que comenzaban o rozar mi glande, ella se puso con las caderas hacia arriba dejándome ver un rico y delicioso culo aquel que mire con algo casi trasparente hoy la tenia a mi frente como que diciéndome a ver hoy es cuando y sin nada, pues la ropa de dormir de mi hermana se había corrido hacia su espalda, mientras ella comenzaba a churme y meterce todo mi pené en su boca yo comencé a tocar su lindo culito aquel que nunca imagine tocarlo siquiera, pero mis manos hacia maravilla así que me levante un poco y la bese en su nalga derecha ella se estremecía igual que yo, le abría poco a poco aquellas nalgas perfectas hasta poder ver su rica vagina que estaba toda rosadita y la toque muy suave, la pedí que abriera las piernas hasta Quedar yo con mi cara frente a frente con esa rica vagina rosadita ella accedió de inmediato sin decir nada pues una palabra sobraba en ese momento, al fin su rica vagina frente a mi cara pude ver como su clítoris muy rojito asomaba en la parte superior de su vagina así que decido pasar mi lengua al momento que lo hice, ella dejo de chuparme y dio un jadeo muy pero muy suabito y comenzó como retorcerse de placer solo con pasarla mi lengua en aquella vagina muy rosadita e hinchadita que se estaba poniendo. Como que saco un poquito mas su trasero pues pude abrir con mis manos un poquito de su vagina y mire todo el interior de aquella vagina toda rosadita y un poco mojadita, así que comencé a pasarla mi lengüita y ella comenzó a chaparme mi pené que placer que rico era de pronto con mis labios absorbí algo brusco su clítoris y un chillido de placer derramo Diana

– Que rico mas pero más chupamelo decía Diana- mientras hacia unos movimientos muy duros que en algunos ratos me era difícil respirar, quise meterle un dedito pero cuando lo iba hacer al ver su vagina tan chiquita decidí no hacerlo pues si era virgen seria mejor penetrarla mi pené.

Así pasamos un muy buen rato hasta que decidí ponerla boca arriba y quitarle su ropa de dormir así lo hice y pude ver todo su cuerpo blanco frente a mi ella me agarro de la cabeza y me bajo hasta darme un inmenso beso después muy lentamente solté aquellos labios rojizos y bese su cuello muy pero muy suave, lentamente baje hasta llegar aquellas ricas tetas redonditas medianas que me producieron mas excitación. Las bese muy suabito sus pezones y ella no dejaba de gemir y a ratos parecía que tenia convulsiones en cada orgasmo que llegaba,

Pero a mi no me importaba seguía navegando por su cuerpo seguía conquistando cada rincón de esa bella mujer llamada Diana, llegue a su ombligo y luego mas abajo hasta descubrir que su vagina la tenia toda mojadita entonces era la hora de la verdad, me coloque en medio de sus piernas y encamine mi pené asta la entrada de su vagina lo frote muy suabito por toda su vagina con mí pené rozaba su clítoris ella estaba a punto de explotar pues parecía una epiléptica me decidí penetrarla así que deje mi pené en la entradita y me recosté sobre ella la bese muy pero muy fuerte y se lo comencé a penetrar, ella gemía muy duro y mi pené no quería entrar ella tenia su vagina muy pequeñita para mi pené, de ????? pronto di un golpe muy duro ella grito muy fuerte yo sentí Que algo se desgarraba dentro de ella, quedo inmóvil por unos segundos me levante un poco para ver que pasaba y mire que mi pené aun no estaba todo adentro solo le penetro la cabecita de mí pené, regrese mi mirada a Diana, y mire como lloraba así que no me moví como para que se le pasara, pero ella comenzó a mover su cintura muy pero muy suave mi pené entraba y salía milímetros, yo comencé a moverme también muy suave hasta que logre meterla medio pené, tenia unas contracciones muy fuertes su vagina y me lo apretaba muy duro pero era rico algo indescriptible para en ese entonces, muy calientito, llego la hora de metersela toda así que de un golpe y de respuesta un grito mayor a la de antes, la penetre todito hasta que mi cuerpo quedara muy pegadito a su cuerpo ella me abrazo muy pero muy duro y comenzó a moverse de nuevo.

Así que yo también correspondía a esos movimientos de una manera muy suave y mientras él pené entraba y salía ella gemía solo gritos de placer pues a ratos tenia que besarla para evitar tal escándalo que hacia, estaba a punto de tener mi orgasmo y le pregunte cuando termino su periodo de menstruación me dijo que ayer, así que dije, bueno esta fuera de peligro y me movía a mil pero de pronto se lo quise sacar para terminar afuera paro ella me agarro de las nalgas y me lo apretó contra ella llenándola de semen su linda vaginita.

Así que me quede tendido encima de ella y sin animos a ningun movimiento mas después en 5 minutos me retire de encima de ella aun con él pené medio erecto y acompañado de los beses desenfrenados que nos dimos, al recostarme a lado ella vi que no serraba sus piernas a lo cual con curiosidad me levante a ver como avía quedado su vagina pues aun goteaban gotas de semen acompañada de sangre pues la sabana estaba llena de sangre y de semen.

Pues pude comprobar que ella dejo de ser inocente y paso a ser toda una mujer.

Sin palabras nos quedamos pero al ver mirado su vagina me puse de nuevo con él pené erecto y con ganas de seguir haciendo el amor así que le pedí que se pusiera en cuatro y le comencé a penetrar de nuevo muy suavito y asi lo hicimos por un buen rato ella no dejaba de gemir y pedirme que se lo metiera todito,

como estava en cuatro le pedi que se restara boca abajo yo tenia mi pene penetrado en ella, ella muy suabe se recosto apretando mi pene entre el interior de su rica vagina, fue lo más rico que hicimos pues mi pene entrava mas apretadito y ella seguia gimiendo pero como dije antes me pedia mas hasta que termine mi segundo orgasmo, despues lo hicimos de diferentes formas hasta quedarnos exhausto.

Al día siguiente despertamos y nos encontramos con toda la historia contada, mi hermana comenzó a llora y me dijo.

- ¿Cómo eres capas de haberme hecho esto?

- eres un infeliz

- maldita sea todo lo que paso decia ella

- Pues fue asunto de los dos. Así que no sacas nada llorando y le di un buen abrazo yo también con lagrimas en los ojos, me di cuenta que lo que se hizo estubo muy mal.

después de esto no fue la única ves que lo hicimos, muy pronto les contare como le rompí el ano.

Bueno espero le halla gustado mi pequeña historia.

Disculpen la ortografia.

Nota: el relato solo es una fantasia del autor.


Escrito por Moises

Sesion Fotográfica



Aquel Domingo, mientras me dirigía a casa de mis padres, no podía imaginar ni remotamente lo que iba a suceder unas horas después, la aventura más excitante que he tenido a lo largo de mis treinta años, y la única que no he podido compartir con nadie, ni siquiera con quien me hizo gozar aquellos inolvidables momentos.

Por aquel entonces yo tenía veinte años y apenas hacía dos que me había independizado, viviendo mi vida un tanto aparte de mi antiguo hogar, limitándome a asistir a las obligadas reuniones familiares y poco más. Con mi hermana Nuria, que contaba dieciocho años, la relación no era mucho más estrecha, ya que por la diferencia de edad no teníamos mucho contacto y jamás habíamos compartido amistades comunes. Por eso me sorprendió cuando esa mañana recibí su llamada invitándome a comer en casa y diciéndome que quería pedirme una cosa pero no podía hacerlo por teléfono.

Aquello, así como el hecho de que aprovechara justamente el fin de semana en que mis padres se encontraban de viaje, despertó mi curiosidad, por lo que acepté la invitación y me dirigí a su encuentro.

Una vez en casa, tras la tópica conversación sobre los estudios y el trabajo, al ver que no se atrevía a decirme el motivo de su llamada, opté por sacar el tema yendo directamente al grano.

- Bueno, - comenté- me imagino que no me has hecho venir para preguntarme por mi trabajo, así que dime qué es eso que querías pedirme y que veo que tanto te cuesta decir a juzgar por lo inquieta que estás.

- Bien -contestó- ya sabes que sigo con mis estudios de publicidad y que me va muy bien, pero no te he comentado que con la idea de ampliar estos estudios me apunté hace no mucho a un curso de fotografía. Resulta que uno de los temas de este curso es la fotografía artística, y a mí me ha tocado como trabajo de fin de curso realizar un álbum sobre el cuerpo masculino. El problema es que, por más que he buscado entre mis amigos no he encontrado a nadie que quiera hacer de modelo y he pensado en ti.

Aquello, si bien me halagaba en mí interior, me cortaba bastante por lo que inmediatamente le manifesté mi negativa a hacerlo, ya que, siendo hermanos como somos y criados en un ambiente en el que la exhibición del cuerpo desnudo no ha sido asumida de forma natural, ello me incomodaba bastante.

Inmediatamente me replicó que no tenía forzosamente que posar desnudo, sino que podía hacerlo en ropa interior, que no se trataba de exhibir el cuerpo al natural, sino de captar las formas masculinas, etc.

Dada su insistencia, aunque todavía con bastante corte, acepté.

Para romper el hielo propuse salir a tomar un aperitivo, pues hacía un día estupendo, y no me atrevía en frío a entrar en materia directamente. Pasamos dos horas tomando Martinis, tiempo tras el cual, y ya más entonados de lo que necesitábamos decidimos volver a casa.

Al llegar a casa, para despejarme, decidí tomarme una ducha, idea que mi hermana compartió de inmediato. Después me llevó a su habitación y de uno de sus cajones sacó un "slip" blanco de algodón, de los que se ajustan muy pegados al cuerpo, y me dijo que lo había comprado para la ocasión y que me lo pusiera al salir de la ducha. Me acompañó entonces al garaje donde me sorprendió ver como había montado una especie de estudio con focos, cámaras con trípode y un panel blanco de los que usan los fotógrafos como fondo. En ese momento, y aún hoy todavía, me asaltó la duda de si no habría preparado todo, y lo que vino posteriormente, de forma consciente y premeditada.

Tomé mi ducha, mientras mi hermana hacía lo propio, y una vez puesto el muy ajustado "slip" que me había dado me dirigí al garaje. Allí me estaba esperando ya Nuria, vestida únicamente con una camiseta larga, mientras preparaba su equipo.

Empezamos la sesión, al principio muy cortados y según pasaban los minutos más relajados y buscando el lado divertido de la situación, lo que nos hacía reír de continuo. Creo que era más una risa histérica que algo natural, pero el caso es que al cabo de un rato ya me había hecho un bueno número de fotos en todas las posturas y desde todos los ángulos.

Le dije que por mi parte creía que ya era suficiente y que lo podíamos dejar, pero ella no parecía satisfecha con el resultado, y fue entonces cuando empezó a complicarse la situación. - Verás -me dijo-, no consigo plasmar lo que estaba buscando, me gustaría darle un toque más original y un poquito más atrevido. Por favor, -me pidió- metete la parte posterior del "slip" por el culo, como si fuera un tanga.

Aquello me dejó boquiabierto, pues no pensaba que pasaríamos de lo que hasta ese momento habíamos hecho, e intentando salir del paso le dije que no entendía lo que me estaba pidiendo, pensando que así desistiría, pero lejos de ello lo que hizo a continuación provocó mi mayor sorpresa.

Se me acercó y ella misma me metió el "slip" entre las nalgas, a la vez que me enrollaba el elástico superior del calzoncillo, lo que dejó mi trasero prácticamente al descubierto y marcó todavía más mi ya suficientemente apretado paquete, dejando entrever de forma clara lo que había allí debajo. En este proceso no dejó de aprovechar la ocasión para masajearme el culo descaradamente y al mismo tiempo, haciéndose la descuidada, me pasaba la mano por los testículos y el pene.

Fue entonces cuando entreví como se estaba excitando, contagiándome esa excitación a mí mismo, que hacía todo lo posible por evitarla. Atribuí su atrevimiento a los Martinis sin ser consciente de que lo más fuerte estaba todavía por venir.

Me hizo otro buen número de fotos de espaldas, tumbado, de pie, en posturas forzadas, etc. Pero seguía sin estar satisfecha, así que, muy turbada y con risa entrecortada, dio un paso más.

- Quiero pedirte otra cosa, pero casi no me atrevo.

- Ya no sé que se te puede ocurrir -contesté- pero ya me parece que me da un poco igual seguir. Si me hubieran dicho que iba a estar en esta situación enseñándote el trasero no me lo habría creído, así que pídeme lo que sea.

- Quiero que te acaricies y te excites para que puedas marcar un inmenso paquete por debajo del "slip".

Eso era demasiado, sin embargo obedecí sin rechistar y empecé a masajearme los huevos y la picha. Enseguida, dada la cada vez mayor excitación que me iba invadiendo, logré una considerable erección que despertó la admiración de Nuria. Me pidió que me la colocara a un lado y proseguimos con la sesión. Tan sólo un par de fotos después se dio cuenta de que se había acabado el carrete y no tenía en el garaje, así que tenía que subir a buscarlo a su habitación, lo que hizo de inmediato. Volvió, metió el nuevo rollo en la cámara y decidió que prosiguiéramos. En ese ir y venir a mí se me había bajado todo, y ella, al darse cuenta me dijo que ya casi habíamos terminado y que por favor volviera al estado anterior.

- Bueno, de acuerdo, -repliqué en un estado máximo de excitación y sin importarme lo que pudiera suceder a continuación- pero hasta ahora sólo he jugado yo a este juego, si quieres que continuemos deberás poner algo de tu parte.

- Y que quieres que haga -contestó ante el imprevisto, pues mi contestación no parecía entrar en sus planes.

- En primer lugar, ya es hora de que tu también muestres tus encantos así que ve quitándote esa camiseta para que te pueda ver, y además, si quieres que vuelva a estar empalmado tendrás que acariciarme tu misma.

Se quedó parada un instante y pareció dudar, creí entonces que la sesión terminaría ahí, sin embargo dio el siguiente paso. Se despojó de su camiseta y apareció ante mí con unas braguitas blancas minúsculas, sin sujetador, enseñándome su cuerpo magnífico, sus no demasiado grandes pero si muy firmes senos, y sus deslizantes caderas. Se acercó y empezó a restregarme el paquete, que enseguida respondió a sus atenciones, a la vez que me succionaba los pezones, algo que yo no había pedido y que me colocó al borde del paroxismo.

Me hizo otra foto pero dijo que no le gustaba, que se me notaba el prepucio por encima del glande, ya que no estoy operado de fimosis y tengo una cantidad apreciable de piel en la punta del pene. -Hay que arreglarlo- dijo, y ni corta ni perezosa, ya no había rubor ni tapujos, me sacó la polla del calzoncillo y con mucha delicadeza y cuidado estiró la piel descapullándola por completo. -Así está mucho mejor- añadió y siguió con sus fotos, pero no había tenido bastante, con lo que decidió dar la última vuelta de tuerca.

- Puesto que hemos quedado en que esto es un juego me parece que ha llegado el momento de jugar al doble o nada -dijo al mismo tiempo que se despojaba de sus braguitas- sí es que te atreves - añadió.

Al contemplar su precioso coñito cuidadosamente depilado, mostrando una estrecha y fina capa de vello en medio, mi excitación volvió a subir un grado más, aceptando gustosamente la invitación. Le pedí entonces que anduviera por la habitación para poder admirarla al completo, lo que aceptó gustosa, mientras restregaba mi polla que ya estaba a punto de estallar

Me hizo una última batería de fotos con mi erecció al descubierto, acarciándome y en varias posturas, incluidas las más obscenas que se pueda imaginar, hasta que decidió dar por concluida la sesión.

- Bien, creo que ya tengo más que suficiente -concluyó-, has sido un modelo estupendo así que ahora me toca pagarte, y sólo se me ocurre una forma de agradecértelo.

Llegó hasta el sillón donde estaba recostado cogió mi pene y comenzó a acariciarlo al tiempo que me lamía el torso. No sabía como reaccionar, ya que aunque era consciente de que no debíamos estar haciendo lo que estabamos haciendo, estaba absolutamente cachondo y era incapaz de protestar. En cualquier caso no me dio la menor opción a hacerlo, pues de sopetón me encontré con mi polla dentro de su boca mientras me masajeaba frenéticamente el culo.

No parecía ser la primera vez que lo hacía, sino más bien que era una auténtica experta. Acompasaba el movimiento de su lengua y sus labios perfectamente a mis sacudidas, y en honor a la verdad he de decir que ésta fue con diferencia la mejor mamada que me han hecho en mi vida, así que no tardó mucho en sobrevenirme el orgasmo derramando mi chorro de semen en su boca, que ella aceptó sin rechistar y con total naturalidad no permitiendo que se derramara una sola gota, tragándolo, o al menos eso me pareció a mí con sumo placer.

- Ya estamos en paz, hermanito, así que podemos ir a comer -comentó como si allí no hubiera pasado nada, mientras que yo, por contra, ya una vez pasado el éxtasis y de vuelta a la realidad, comenzaba a sentir cierta vergüenza por lo que habíamos hecho.

Así hicimos, comimos uno frente al otro, apenas dirigiéndonos la palabra y sin hacer ningún comentario sobre la sesión. Nunca más hemos hecho ninguna referencia al tema, ni hemos vuelto a tener otro encuentro como aquel. Jamás le pregunte por el resultado del curso ni del reportaje, ni siquiera llegué a ver las fotos, y aún hoy, todavía me pregunto si hubo tal curso y si aquella cámara llegó a estar cargada en algún momento.

FIN.


escrito por  Moises

La Suegra



Siempre que leo historias de mujeres maduras, se habla de mujeres que aparentan menor edad de la que tienen y, generalmente, tienen el cuerpo de una de 20.

Mi historia es diferente, la mujer de la historia tiene 50 años cumplidos (yo tengo 26 años), mide 1.72, cabello cortito -mas parecido al corte de un hombre que de una mujer-, tiene barriguita producto de su fascinación por la comida; pero, si uno la mira de atras......wow, es muy atrayente: Unas caderas anchas (98 centimetros que pude medir exactamente un dia), una cintura muy bonita y pequeña (ojo, vista de espaldas) y unos senos no muy grandes pero tampoco diminutos.... la medida 34B, es decir, como 95 centímetros de busto. Tiene una piel blanquita (hay veces que parece como de porcelana), suave y bonita. Unas piernas, wow, no son como de las modelos, son diferentes, me entenderán aquellas personas que han tocado alguna pierna de una mujer de 50 años!

Pero si hay algo interesante en esta historia es que esta mujer es nada más y nada menos que mi suegra! ¿Por que decirles esto? Para que entiendan como empezó mi aventura. Pero antes, contarles que yo nunca me fije en mi suegra como mujer, yo siempre la quise porque ella es genial.... muy alegre, divertida y super amorosa.... la suegra perfecta, saben.... es tan genial que todo el mundo que la conoce queda alucinando por su forma de ser y por lo bonita que es ella... la verdad, ella es muuuy bonita (unos ojos, unos labios....creo que estoy enamorado!) y si uno ve las fotos de cuando era joven!!! wow, simplemente una hermosura!

En fin, como hace unos 5 meses, mi esposa y mi suegro tuvieron que viajar. Mis suegros viven en un lugar bastante apartado de la ciudad, y como no viajo mi suegra, tuve que ir a dormir a su casa para que ella no se quedara sola en la propiedad.

Cuando llegue a su casa, nos dedicamos a charlar de todo. Luego comimos una pizza que yo habia llevado y, finalmente, nos fuimos a ordenar el cuarto donde yo dormiria. La casa de mis suegros es de 2 pisos, arriba existen 2 cuartos y en el piso de abajo existe otro cuarto más, destinado para las visitas.

- Mario, -me dijo ella- lastimosamente no hay cable en la televisón de este cuarto.

- No se preocupe señora. -le dije- Traje unas revistas para leer.

- Si quieres, puedes subir a ver televisión en mi cuarto.

- Mmmmm, mire.... voy a leer un poco y si me aburro, subo.... si?

- Esta bien, pero ojo : Yo eligir, que ver, ja ja

Seguramente algunos pensarán: Esta vieja se lo quiere comer a este muchacho! Amigos y amigas..... que equivocados están! La verdad, no existía la mínima intención de eso, ni por su parte ni por la mia.... nos conociamos tan bien y existia entre nosotros practicamente una amistad asi que esta propuesta no era nada mas que eso : una simple invitación.

Después de haber leido como 1 revista, ojeado unas 2 y botado de la cama otras 3, me di cuenta que estaba totalmente aburrido!!!!!! ¿Será que subo a charlar con mi suegra? ¿Será que hay algo que ver en la televisión? Eran como las 8:30 de la noche y decidí subir.

- Suegra, hay algo en la televisión? que esta viendo?

- Mario! Que fue? Te aburrieron tus revistas?

- Si!!!! Justo traje las que ya habia leido!

- Ja ja, en la tele tampoco hay mucho! Ninguna pelicula buena.... estoy viendo un documental

- Si? De que es el documental?

- De esos que dan en Discovery.... es de animales

- Bueno, entonces tendre que ver eso -le dije-.

- Claro, echate aca en la cama

Aunque eramos practicamente amigos, nunca pude sentirme cómodo cuando estaba en su cuarto. Mi esposa se reia junto con mi suegra en esas oportunidades, ahora me sentia igual.... asi que me acerque a la cama y solo me sente y bastante al borde.

- Pero echate pues! -me dijo mi suegra- Ja ja, no te voy a hacer nada!

- Si ya se! pero me da cosa -le dije

- Mira, si no te echas.... yo me siento

- Mejor -le dije

Asi que mi suegra se sento y, seguramente, se veia muy chistosa la situación. El documental era sobre leones y justo estaban hablando de porque se le decia rey de la selva al león.

- Que buena vida! -le dije- Comer y tirar todo el dia...no?

- Ja ja, yo como todo el dia..... pero de tirar ya no tanto! Ja ja

- Como es eso suegra? Que, mi suegro ya no da? -la curiosidad empezo a crecer en mi.

- No! Si ,l es el que jode y jode para tirar..... creo que se cree el Rey de la selva! ja ja

- Ja ja, entonces? -pregunte.

- Bueno, sabes.... nosotros las mujeres menopa£sicas ya no tenemos muchas ganas

- Ja ja, nada que ver!!!!!!! Yo tenia entendido que la menopausia no quita en interés sexual

- No? Sera? Entonces..... sera que ya no tengo ganas no mas! Ja ja, por hay fue mucha práctica en mi vida! Ja ja

- Acaso? -le pregunte.

- No tanto -me dijo- La verdad, yo no fui muy busca-pichi en mi vida

- Suegra!!!!! -le dije- Que son esas palabras???!!!??

Hasta este momento la charla era de lo m s normal, pero algo paso por mi cabeza..... no se, senti un morbo dentro mio..... la vi: ella ya no estaba sentada, estaba echada. Yo tambien estaba echado, no se en que momento me eche. Estabamos practicamente a unos 30 centimetros cara a cara, ambos de estomago. De un movimiento me volvi a sentar, pero ahora mucho m s cerca de ella y me saque los zapatos para no ensuciar la cama.

- Sabes Mario, -me dijo- Antes me gustaba el sexo, pero como hace unos 2 o 3 años que casi no siento nada..... tu sabes, cuando una mujer se exita.... se lubrica muy bien.... ya no me acuerdo cuando fue la ultima vez que me paso eso -esto ultimo lo dijo tan tristemente que casi me muero de la trizteza yo también-

- Posiblemente -le dije- lo que necesita es algo diferente.... no se.... con su hija procuramos cosas diferentes para no caer en la rutina.

- Ja ja, en serio? Como que?

- Suegra! No sea curiosa!

Yo estaba muy emocionado, estaba hablando de sexo con mi suegra y de un momemto a otro empezo a crecer mi pichi (debo decir que mi pichi no es gigante como en las historias que uno lee o en las películas que uno mira.... el mio es de 17 centímetros.... pero muy bien usados). Como yo estaba sentado, se empezaba a notar el crecimiento de mi pichi, no sabia que hacer.... pero me estaba exitando y no sabia si era por mi suegra, por la charla o por que la luna estaba llena!!!

- Vamos Mario -me dijo- contame, no quiero detalles, solo quiero saber que hacen -en eso vi, o me parecio ver, que sus ojos iban hacia mi parte inferior-.

- Bueno suegra, yo creo que lo que ud. necesita es realizar algunas fantasias... no se, usted que hace pues con su marido?

- Ja ja -se rio, me encantaba su risa- Pues hacemos el amor, yo abro la patas el usa su instrumento y listo.... que crees pues?

Esto se estaba poniendo muy bueno, pensar a mi suegra con las piernas abiertas mientras un pene era introducido en su vagina era lo mas arrechante que podia imaginarme. De repente, sin saber como paso, una de mis manos fueron hasta mi paquete y lo acomodaron.... fue una reacción natural, pero..... fatídica!

- Mario! -me dijo- Que fue? Que te pasa? Tu instrumento esta creciendo? Ja ja ja

- Disculpe señora -le dije, totalmente avergonzado- uno no controla estas cosas.

- Pues arreglate bien hijo, que todavia parece desacomodado.

Como muchos de los lectores sabrán, hay veces que cuando crece nuestro gran amiguito, no hay forma humana de acomodarlo por fuera, es necesario bajarse los pantalones y arreglarlo. Pues, con lo exitadisimo que estaba y un valor que me nacio no se donde, me pare frente a mi suegra y me baje el jean que llevaba puesto.... mi diminuto calzoncillo no podia aguantar el crecimiento de mi pichi y el glande del mismo salia por arriba. Meti mi mano en mi calzoncillo, y acomode mi pichi hacia la izquierda..... mi suegra se quedo muda, yo sabia que ella no podia verme el pichi que se encontraba bajo el calzoncillo.... me agache y me subí el jean. Cuando estuve parado vi a mi suegra..... tenia una de sus manos en uno de sus senos!!!! El labio inferior lo tenia mordido y, aunque no movia la mano, yo sabia que estaba exitada.... habia exitado a una mujer de 50 años!!!!

Me acerque a ella, que se encontraba sentada en el silló de mimbre, y le agarre la mano que tenia en el seno y la empeze a apretar... era alusinante manosear su seno por encima de su mano... ella subio su otra mano por mi pierna y fue a agarrar una de mis nalgas por encima de mi jean y me la apretaba.

- Mario, que estamos haciendo? -me dijo mientras me seguia manoseando la nalga-.

- No se, pero me encanta!

Me agache y le di un beso, primero con lo labios cerrados, luego saque mi lengua y la introduje en su boca... sentia como su lengua y la mia jugaban. Ella se liberó de mi mano y me desabrochó el jean, lo bajo y empezó a acariciarme el pichi por encima del calzoncillo. Yo seguia manoseando su seno, me agaché y empeze a subirle el polerón que cubría su cuerpo.... una vez que lo saque me aparte para verla.... llavaba un sostén color blanco y me miraba con una cara de arrechura y asombro.... me saque el pantalón, las medias, la polera y me quede en calzoncillo.... el glande me salia por arriba y ya se asomaban unas cuantas gotas de líquido pre-seminal. Ella se paró y se saco los zapatos, las medias y el buzo, quedo solo con ropa interior, volvió a sentarse en el sillón y abrió un poco las piernas. Su calzón se veia mojado..... si podia lubricarse!

- Ve que si se lubrica -le dije-.

- Es por que me traes muy exitada Mario -me dijo-.

- Usted a mi -le respondi, mientras me acercaba y me agachaba para oler sus jugos-.

- No esta bien lo que estamos haciendo -me dijo-.

- Ya lo se -respondi mientras sus olores inundaban todo mi ser-.

- Sera mejor que paremos -me dijo, mientras me agarraba la cabeza y me acariciaba el cabello-.

- Si, pero es muy dificil parar -le dije conforme veia como sus caderas se levantaban para luego dejarlas caer en un claro signo de exitación-.

Solto mi cabeza y sus piernas fueron a parar en mis hombros, me tenia atrapado, sus manos fueron detrás de su espalda y se soltó el sostén.... que senos! No muy grandes como lse dije, tenia unos pezones casi del color de su misma piel y estaban totalmente erectos.... abrió las piernas y empezo a sacarse el calzón.... muy lentamente..... finalmente me mostró el coño que yo tanto deseaba en ese momento. Era hermoso, unos labios grandes como de toda mujer madura, no estaba depilado pero, curiosamente, no tenia tantos pelos.

- Creo que mejor te vas a dormir -me dijo, mientras me atraia hacia ella-.

- Si, tengo mucho sueño

- Se nota -me dijo al mismo tiempo que bajaba mi calzoncillo-.

Mi pichi saltó de lo parado que estaba y ella se acercó y empezó a darme unos besitos en el glande, luego saco su lengua y empezo a mojarme y lamerme todo el pichi. Vi como reunia saliba en su boca y la escupia en mi pichi, una y otras vez, para terminar de meterselo en la boca y empezar a chuparlo como una experta.

- Suegra! Usted si que chupa bien! Mucho mejor que su hija! -en esto exagere un poco puesto que mi esposa es una verdadera chupadora de pichis.... podriamos decir que tiene un masterado en eso, je je-.

- Hijo, es la primera vez que lo hago -no podia creerlo, lo hacia tan bien-.

- Pero lo hace muy bien! Pobre de mi suegro que no le gustan estas delicias!

- Si! Es riquisimo! A tu suegro no le gusta nada! -me dijo, mientras seguia chupando y yo veia como se marcaba mi pichi en sus cachetes-.

Me aparte de repente, ella puso cara de disgusto, baje y fui directo a sus pechos.... una de mis manos acariciaba uno de los senos y el otro era atendido por mi boca que chupaba y chupaba, de rato en rato mordia el pezón y mi suegra daba un saltito de gusto y jadeaba como una quinceañera. Mientras besaba sus pechos, baje una de mis manos y empez, a acariciar su coño, estaba mojadisimo, no fue nada dificil meter un dedo y luego meter dos dedos a su agujero que los recibia como si fueran los ultimos dedos sobre la tierra, el pulgar de mi mano jugaba con su clitoris.... un clitoris grande y duro.... la verdad riquisimo. Era alucinante, ella me agarro de la muñeca, dueña de la mano que jugaba en sus interiores y la movia rapido para sentir mas placer.... su otra mano, no menos juguetona, fue a parar a mi pichi al cual empezó a masturbarlo.... yo estaba por terminar asi que me aparte un poco para hacer durar mas la aventura en la cual nos embarcamos.

- Suegra, usted es la mujer mas arrechante con la que he estado -le dije y esto no era exageración-.

- No me dejes aca, ven comeme el coño que quiero terminar en tu boca -me dijo, mientras los dedos de una de sus manos abria ese agujero magnifico-.

Me acerque a ella, la bese en la boca... baje a su cuello y se lo mordi... segui bajando pasando por medio de sus senos cuyos pezones parecian que iban a reventar.... me deslize por su estomago que lo tenia gordito pero no menos delicioso (las mujeres que son gorditas son magnificas en la cama) y llegue a su coño.... era hermoso.... como el de su hija.... labios carnosos y muuuuy rosadito... utilize los dedos de mi mano para abrirlo y empezar a chupar ese coño maravilloso... de rato en rato cerraba la boca para apretar sus labios.... mordia uno de ellos y lo estiraba... ella desfallecia y gritaba como una loca.... le mordia el clítoris y me tomaba sus jugos.... era hartisimo, seguramente por el hecho de no haberse mojado en mucho tiempo.... que coño!!. Me terminó en la boca, era tanto el jugo que parecia que estaba orinando.... era tanto que tuve que usar una de mis manos para reterner sus jugos.... con todo ese liquido delicioso le embadurne su estomago... estaba arrechisimo.... me pare frente a ella y lentamente fui introduciendo mi pichi en su avertura.... ella gemia de gusto.

- Dale Mario, eres alucinante!!! Quiero terminar nuevamente Mario, no pares, movete.

- Monteme suegra -le dije-.

Nos levantamos del sillon y yo me sente.... ella, como pudo, se puso encima mio y dirigio mi pichi a su coño.... empezo a moverse alucinantemente, yo veia como saltaban sus senos de arriba a abajo, de izquierda a derecha y como su cabeza la llevaba atras por la arrechura en la que se encontraba. Yo acariciaba su espalda, la rascuñaba un poco y me acercaba a besarle los senos y su cuello..... de repente senti como mi semen empezaba a llegar al orificio de salida la empuje a la cama.... me puse encima de ella y dirigi mi instrumento a su rostro.... salieron tres chisguetazos, el primero le dijo en plena boca que la tenia abierta, el segundo le dio en el cuello y el tercero le dio en el ojo que, inmediatamente, lo limpio. Me atrajo a ella y me beso, yo sentia mi propio semen en mi boca y baje una de mis manos a su senos, empeze a apretarlos y segui besando a mi suegra mientras mi mano bajaba a su coño que nuevamente estaba mojado.

Me eche a su lado y la abraze, ella me dio un tremendo beso y una de sus manos bajo a mi pichi que pausadamente y, a la vez, deliciosamente empezo a masturbarlo.

- Mario, nunca engañe a tu suegro en mi vida -me dijo, un poco confundida-.

- Yo tampoco a su hija suegra -le dije-.

- Sabes, hoy he vuelto a la vida.... eres muy buen amante.

- Usted es la mujer mas alucinante del mundo

- Pero estoy gorda -me dijo-.

- Es hermosa -y esto no era mentira.... de verdad era hermosa, una hermosura especial, una hermosura de mujer adulta, una hermosura nueva que acababa de encontrar-.

No pude aguantar mas y la bese, esos sus besos eran mojados, su lengua juguetona. No tuvo que esperar mucho, mi pene crecio nuevamente y ella me masturbaba rapidisimo. La puse boca abajo y empezé a beserle la espalda, ella gemia como una gata, baje y empeze a morder sus nalgas.... hasta ese momento no me habia dado cuenta que mi suegra tenia un culo de pelicula. Unas nalgas perfectamente redondas y bien apretaditas.... segui manoseando ese conjunto de carnes mientras ella iba abriendo sus piernas muy pausadamente. Pude ver el agujero de su culito y mi pene crecio tanto que me dolio, baje una mano y empeze a frotarle el coño y, de rato en rato, un dedo iba a parar al agujero de su culo..... pero no entraba.

- No pares Mario, segui acariciandome -me dijo-.

- Eso hago querida suegra -le dije, mientras mi otra mano abria un poco mas sus piernas-.

- No me vas a hacer nada por el culo -me dijo, en un tono de amenaza pero, creo, tambien de invitacion y permiso-.

- No se preocupe, nunca hize nada por el culo a nadie -eso no era mentira, mi esposa nunca quiso porque decia que mi pene era demasiado grueso para su culo.... pero era mi sueño-.

- Mi hija no te deja? -me pregunto, mientras yo veia como me movia el culo y como queria comerse mi mano ese coño delicioso-.

- No, dice que le duele..... solo juego con mis dedos

- Juega conmigo Mario, juega conmigo.... que yo nunca tuve nada dentro de mi culito.

Su espalda estaba totalmente sudada, y su culo lo tenia levantado hacia mi.... era una escena realmente caliente.... una vieja totalmente exitada y, además, virgen del culo. Uno de mis dedos fue a parar a su culo, empezé a moverlo en circulos para que este creciera un poco y cuando vi que estaba totalmente lubricado... lo introduje lentamente.... podia sentir sus tabiques en mi dedo indice y sentia como lo apretaba mi querida suegra. Sin sacar el dedo e incandome dirigi mi pene a la boca de mi suegra que muy prestamente empezo a chuparlo... pude meter otro dedo mas en su culo mientras mi suegra ponia cara de dolor y empujaba pra que salieran...

- Me haces daño Mario, saca tus dedos!!!! -me grito-.

Los saque rapidamente y pense : Tiene el mismo culo que mi esposa! Ella siguio chupando mi pichi y tambien dirigio su hermosa lengua y su boca a mis huevos... los succionaba y los mordia... a mi me dolia un poco, pero estaba ta arrecho que no me importaba.

Me puse detras de mi suegra, la agarre de las caderas y levante su culo, empeze a jugar en su culito y poco a poco pude introducir mi glande.... que experiencia!!!!! Ella gritaba de dolor, yo sabia que no estaba disfrutando y, aunque no me gusto, tuve que sacar la cabeza de mi pichi de su culo. Pero, de un solo movimiento, se lo introduje en el coño... empeze a moverme como un loco.

- Dale Mario, botame tu leche adentro -me gritaba-.

Yo me movia arriba y abajo, cuando estuve por terminar saque mi pichi y se lo meti en el culo de un solo trancazo... ella grito de dolor : Ayyyyyyy. Yo termine dentro de su culo y lo saque rapidamente.

- Mario! Me duele!!! -me gritaba- Tirame por el chocho -me dijo-.

- Lo que usted mande suegra -le dije-.

De un solo movimiento le di la vuelta, agarre sus piernas y las puse en mis hombros e introduje mi pene en su avertura peluda.......me mojaba los testiculos con sus jugos y mi pichi volvio a crecer dentro de ella.... mete, saca, mete, saca.... termine por tercera vez en la noche y ella tuvo un orgazmo de los mil demonios.

Al dia siguiente llego mi esposa y suegro, justo para el desayuno, y mientras toda la familia desayunaba junta.... Mi suegra y yo nos mirabamos de una manera distinta... una manera sucia y, al mismo tiempo, una mirada de culpa y complicidad. Solo pensaba cuando podriamos repetir nuestra aventura!

FIN.


Escrito por Moises

Mi debut



Mi debut sexual fue atípico, al menos eso es lo que creo hoy, pero de lo que no tengo dudas, es que fue infinitamente espectacular en lo físico. Mi primera vez fue el día que cumplí los 18 años, con mi sobrinito, pero mi...

Mi debut sexual fue atípico, al menos eso es lo que creo hoy, pero de lo que no tengo dudas, es que fue infinitamente espectacular en lo físico. Mi primera vez fue el día que cumplí los 18 años, con mi sobrinito, pero mi verdadero gran debut sexual, con todo lo que esta palabra implica, lo fué una semana después de cumplir los 24 años con el mismo sujeto, como sino pudiera escapar a la cita que el destino ya nos había decretado.

Creo que es conveniente aclarar primero, como era mi vida sexual antes de llegar a este desenlace. Soy la menor y única mujer entre 4 hermanos, llevando una diferencia de 6 años con el menor, 9 con el siguiente y 10 con el mayor. Mi papá siempre fué la máxima autoridad en la familia, motivo por el cual mi crianza se desarrolló de un modo muy particular, siendo mi madre mi única confidente y muchas veces juez. El cariño severo de mi papá, fue cercando mi entorno de desarrollo, limitándome a imitar la forma de ser de mamá, muy femenina y tímida, único modelo durante gran parte de mi vida. Mi primer beso lo recibí de mi primo a los 15 años, durante un juego de gallito ciego, me sorprendí tanto al sentir penetrar su lengua en mi boca, que quedé paralizada de vergüenza. Cuando al fín pude desprenderme de él, corrí desesperada en busca de los otros chicos. Cuando volvimos a vernos, no pude reprocharle su aptitud, de la vergüenza que aún sentía, guardé el secreto por siempre.

En casa el tema sexo era considerado tabú y lo único que sabía, lo había escuchado de mi cuñada o de alguna compañera de clase. Mi primer novio lo tuve a los 23, mi caracter rebelde y esquivo, producto de mi timidez parecía desalentar a los chicos que me pretendían. Mis primeras excitaciones las recibí en los viajes en tren que efectuaba de mañana rumbo al colegio. Estos viajes fueron mi alimento y consuelo a angustias y deseos. Allí aprendí a sentirme mujer. El contacto con los hombres, me excitaba. Pero nunca acepté sus propuestas. Cuando cursé la universidad, continué aprovechándome de los servicios gratis que este medio de transporte ofrecía. Por todo esto creo que mi experiencia en este tipo de transporte es mucha, considerándome una veterana en el arte copular sin penetración, recuerdo infinidad de experiencias que me serían imposibles de escribir, por la cantidad de matices y circunstancias en las cuales sucedieron. Nunca me masturbé con los dedos ni introduje ningún aparato en mi vagina, los estímulos que recibía en el tren saciaban mi apetito sexual.

Cuando cumplí los 18 años mi sobrinito, hijo de mi hermano mayor, descubrió mi sexualidad en un juego que practicabamos muy seguido. Tenía siete años, era el mimado de toda la familia, en ese entonces vivíamos todos juntos. El era como mi juguete, al que tanto mimaba y le permitía todo. Con el tiempo él fué dependiendo cada vez más de mí, sin haber cumplido los siete años, inventó un truco para para que lo acunara y lo pusiera a dormir. Era díscolo, ya con el pijama puesto daba vueltas y vueltas hasta que lo tomaba en mis brazos y lo acunaba deciéndole dulzuras hasta dormirlo. Esto lo hizo tan bien, que se convirtió en hábito diario, aceptado como un hecho por todos: El nene no se dormía sin los mimos de su tía. Muchas veces lo acostaba en mi cama, ya que mi cuarto era el más cercano al living, mientras que mi cuñada debía desplazarse 30 metros hasta el fondo del terreno donde tenía su vivienda.

Recuerdo la noche de mis 18 años, era muy calurosa, recuerdo que me retiré al poco tiempo, después de soplar las velitas y compartir la torta con todos los de casa, para ingresar ansiosa a mi dormitorio y estrenar la combinación de satín negra, que yo misma me había regalado, la tenía guardada desde hacía una semana, era muy corta y transparente, de tonalidad negra, quería sentirme distinta esa noche, para lo cual me quité la bombacha y el corpiño. Quería descubrir esas sensaciones, que me habían dicho unas amigas, producía esa tela milagrosa en contacto con un cuerpo desnudo. Ya estaba acostada cuando el destino quiso que mi sobrinito pasara la noche conmigo. Entró a mi cuarto diciéndome que su mamá le había dado permiso. Jugamos un buen tiempo, haciéndonos mimos, hasta que no se como, quizás un mal movimiento mío coincidió con otro de él, logrando que uno de mis pechos saltara fuera de mi combinación, mi asombro fué mayor cuando el chico llevó su boca hasta mi teta, chupándola con total naturalidad como si fuese un bebe. Me pareció tan tierno sentirlo mamar de mi teta, que desnudé la otra y se la ofrecí, el la aceptó y también mamó de ella. Esta situación era nueva, para mis pechos vírgenes, por supuesto que no tenía leche, pero descubrí después de varios meses de dejarlo mamar continuamente, que mis tetas habían aumentado de volumen, por la fuerte succión que el producía al chupármelas. Descubrí un tiempo después con asombro, que él succionaba un líquido que no se si era leche, pero que el mamaba con mucha dedicación. Volviendo al relato anterior, su succión me excitó, apagué la luz del velador y cubrí nuestros cuerpos con la sábana, mientras él no dejaba de chuparme las tetas. El se encontraba sobre mi cuerpo, cuando su succión me inflamó los pechos, intenté desplazarlo más abajo, pero él volvía a la posición original que teníamos, entonces lo volví a desplazar hacia abajo, abrí mis piernas y lo sujeté con ellas abrazándolo. Un instante después me sentí más excitada, había olvidado que no tenía puesta mi bombacha y que el niño parecía tener una pequeña erección, perdí la cabeza, guíe su pijita hasta mi vagina, perdiéndose ella junto con su escroto en mi interior. El sintió curiosidad y me preguntó que sucedia, lo engañé diciéndole que solo se trataba de un nuevo juego y que si se quedaba quieto, lo llevaría al cine.

Asi fué como por primera vez una pija aunque chiquitita se alojó dentro de mi vagina, por supuesto que apenas podía sentirla, pero fué suficiente para lograr que tuviera un orgasmo, después del cual lo acuné hasta dormirlo. Cuando desperté a la mañana me sentí muy mal por lo que había hecho, jurándome no volver a hacerlo nunca más, pero no pude cumplir mi promesa, al menos parcialmente, ya que dejé que chupara mis tetas por algunos meses más, pero ya no utilicé su pijita para llenar mi vagina. Con el correr del tiempo poco a poco fuí alejándolo de mí, hasta lograr que olvidara su costumbre por mamarme. Después de este hecho volví a mis consoladores viajes en tren, que solo interrumpía en raras ocaciones. A los 23 años me puse de novia con un chico muy apuesto que cursaba el quinto año de medicina. El era muy tímido como yo y poco insistente para pedirme una entrega total, por lo que solo le permitía acabar entre mis piernas, sin que existiera penetración. Por lo cual me puse en campaña para conseguir nueva pareja o un amante, pero mi timidez siempre era un obstáculo muy difícil de salvar. Unos días antes de cumplir los 24 años me recibí de licenciada en física y no se porque motivo sentí la necesidad de festejarlo, entregando mi virginidad a un buen macho y así liberar de una vez por todas, todos mis deseos reprimidos. Para colmo justamente en esos días tuve una experiencia muy fuerte en el subterráneo con hombre maduro, que acarició mis piernas y cola de una manera tan suave y sensual que me calentó el cerebro. Con la idea de que había llegado el momento de perder mi virginidad si o si, para lo cual, pensé en contratar los servicios de algún hombre y mantener de este modo el secreto de mi desvirge.

Sentía una gran necesidad de dejar de ser virgen, sabía que me sería muy fácil si eso se lo pedía a mi novio o a cualquier otro chico conocido, pero como deseaba hacerlo en secreto, no quería involucrarme con nadie más. Un día leyendo en los clasificados del diario, encontré infinidad de avisos con gente que se dedicaba a este tipo de servicio. Elegí uno que aseguraba absoluta reserva y lo cité en un hotel muy importante, porque no me animaba a ir a su departamento donde ofrecía el servicio. Nos encontramos en una confitería cercana al hotel, luego de compartir un café y acordar los términos de como deseaba ser penetrada, nos dirigimos directamente al hotel. El era rubio, muy apuesto, tendría unos 38 años y segun él con toda la experiencia del mundo. Ya dentro de la habitación él se desvistó totalmente y me invitó a que hiciera lo mismo, me desvestí tan lentamente por la vergüenza que me producía desnudarme ante un desconocido, que tuvo que ayudarme a hacerlo. Me preguntó si le permitía besar tocar o chupar cualquier zona de mi cuerpo ya que me consideraba muy hermosa, le contesté que por ahora solo le permitiría acariciarme.

Nos recostamos en la cama y mientras él me acariciaba todo el cuerpo, me dijo que yo podía hacer con él lo mismo, invitándome con un ademán a que tomara su pija y la chupara. Era enorme, la más grande que había visto hasta ese entonces aunque aun no estaba totalmente erecta. Le pedí que me dejara calzarle el preservativo antes de poder chupársela, pero me dio un gran trabajo hacerlo, aún flácida era enorme para el tamaño del preservativo. Me quedé con las ganas de poder chuparla toda, era tan enorme que apenas podía contener parte de su cabeza en mi boca y si intentaba chuparla más profundamente me producía arcadas. Mi excitación ya era tal que le exigí ser penetrada como lo habíamos acordado en la confitería. Ambos parados y el desde atrás como si estuviéramos en un tren o colectivo, ya que esa es mi fantasía y tenía derecho a ella. El lo intentó, pero todos sus intentos fracazaron, su pija era enorme, pero flácida y para colmo mi conchita pequeña y virgen. Opté finalmente por agacharme y quedar en cuatro patas, pero también fué inútil. Cuando mi excitación se convirtió en enojo, él me pidió disculpas y me dijo que hacía una hora atrás había cogido a una señora muy ardiente y que no se encontraba totalmente recuperado, pero que tenía un consolador en su saco y que si yo quería él lo podía usar conmigo, le expliqué que el uso de un consolador en mi cuerpo virgen me parecía un insulto a mis deseos. Fue entoces cuando escuché la propuesta más loca en mi vida. El me dijo que mi virginidad sumada a mi belleza me podría hacer ganar mucho dinero, y que el mismo podía consegirme un hombre que pagaría una buena suma de dinero por mi condición de virgen y que si yo era más audaz y seguía los consejos que él me daría, en 2 meses nos llenaríamos de dinero y regalos. Por supuesto que le dije que no, pero el insistió tanto que me dio su tarjeta con el dinero que yo ya le había anticipado. Me vestí y salí lo más aprisa que pude, otra vez el destino me preservaba para una experiencia distinta.

En esos meses mi sobrinito que ya tenía para ese entonces 14 años, me acosaba constantemente, espiándome cuando me bañaba o acariciándome las piernas de manera no disimulada. Varias veces jugando de manos me hizo sentir la dureza de su pija erecta especialmente cuando jugábamos a las cosquillas y él siempre terminaba tomándome desde atrás con sus manos, por dentro de mis brazos para terminar posándolas en mis tetas y su pija bien apoyada contra mi cola, haciéndome sentir las pulsaciones de su miembro erecto. Esa situación me trastornaba porque no podía reaccionar de manera cortante hacia él, ya que siempre tenía la duda de si él recordaba esos tiempos en que le permitía jugar con mi cuerpo. Una semana después de visitar al hombre del aviso del diario, sucedió lo que siempre ansié, pero no con la persona debida. Un viernes partieron todos los de casa hacia el interior del país al casamiento de una prima nuestra. Yo no podía viajar porque el sábado tenía una cena en la casa de mi novio y mi sobrino tampoco porque tenía que definir un campeonato de fútbol ese fín de semana. Así es que terminamos quedándonos solos como caseros de la casa.

La tarde del viernes luego de que se fueran todos, preparé una tarta como cena para mí y Pablo, luego de la cena me retiré al cuarto de mamá a disfrutar de algún buen programa de de TV y de su clima fresco, ya que es el único cuarto que esta equipado con un amplio ventanal que permite una buena circulación del aire, esto lo hace ser el cuarto más fresco de la casa, muy codiciado en las noches de calurosas como lo era ese viernes. Me desprendí de mis ropas y me vestí con lo mas breve que encontré, una combinación muy delgada, transparente y corta. Debajo de ella solo me quedé con mi bombachita. Hacía mucho calor para mantener el corpiño, por lo cual me lo quité y liberé mis lolas del aprisionamiento al que estaban sometidas. Cuando ya estaba instalada totalmente en la cama viendo una serie nocturna, apareció Pablo con una porción de tarta en la mano, diciéndome que en un canal estaban dando una película muy buena "Verano del 42", me dijo que le habían contado que estaba buenísima y sin consultarme se apoderó del control remoto, cambió el canal y se instaló junto a mí en la cama. Como no quería pasar por puritana ni tenía deseos de discutir, acepté verla fingiendo tener algún interés, para mi asombro la película era muy buena, era divertida y dramática y muy erótica al final. Cuando en uno de los cortes anunciaron que al termino de verano del 42 pasarían "Bajos Instintos" opté por acomodarme para dormir, argumentando que estaba con mucho sueño, pero en realidad ya la había visto y como muchas de sus escenas eran de sexo muy fuerte creí prudente no verla con él y aislarme en un profundo sueño, el cual pude conseguir, pero fuí despertada al rato por un dulce cosquilleo en mi entre pierna, cuando volví a la realidad me dí cuenta que estaba perdida.

Sin atreverme a abrir los ojos, comprobé por las sensaciones que recibía mi cuerpo, que me encontraba casi totalmente descubierta, con mi combinación levantada y las manos de Pablo en mis caderas. Simulé que aún permanecía dormida profundamente, aumentando el nivel de mi respiración. El cosquilleo que sentía en mi sexo, provenía del miembro de Pablo que en un total estado de osadía y desfachatés lo había ubicado en mi entrepierna estando el pegado a mi espalda. Permanecí inmóvil en esa posición, sin saber como reaccionar, como esperando despertar de una pesadilla. Me encontraba recostada de costado, con Pablo tras mi espalda. Si bien no lo veía por no atreverme a abrir los ojos, sabía que se trataba de él, podía sentirlo en mi piel. Con el transcurrir del tiempo mi cuerpo comenzó a excitarse al contacto con su anatomía, por un momento deseé tanto que se tratara de otra persona. Con cualquier otro sujeto sabría como poder liberarme o amarlo sin prejuicios, pero si descubría que se trataba de Pablo como lo suponía, no sabía como proceder a poner fín a su acoso. Sus caricias iban aumentando en intensidad y los labios de mi vulva protegidos por mi bombacha sentían el latir de su miembro erecto. Tomé valor para abrir los ojos levemente, prometiéndome antes, que si comprobaba que se trataba de cualquier otra persona dejaría que dispusiera de mi cuerpo como mejor lo deseara. Entre abrí mis ojos y pude ver por el reflejo en los vidrios del ventanal que efectivamente era Pablo mi acosador y que por el TV se estaba proyectando la nueva película.

Mil pensamientos recorrieron mi cabeza buscando una salida a la vergonzosa situación en la que me encontraba. Encontré varias soluciones alternativas para liberanme, pero no logré tener el valor suficiente para ejecutarlas. De algun modo me sentía culpable y no creí tener el derecho a avergonzarlo, quizás también se tratase de su primera experiencia como a mí por lo cual debía ser más comprensiva. Opté por dejar correr el tiempo con la esperanza que se arrepintiera de su acción o que acabara entre mis piernas como lo hacía mi novio y se retirara, pero nada de eso sucedió, lo único que conseguí con mi pacividad fée que él fuera aumentando su confianza. Hasta el grado de que incrementó su movimiento de vaivén con su pija y desvió una de sus manos hacia mi pubis por debajo de mi bombacha y la otra hacia mis tetas. Mi grado de excitación iba en aumento y mi cuerpo se alejaba cada vez más de mi mente, negándose a ser controlado, mojándome por dentro. Esta situación se había vuelto insostenible a tal grado que para ahogar mis gemidos debía apretar mis labios. Estos movimientos continuaron hasta que su mano rozó mi clítoris y uno de sus dedos se abrió paso entre los labios de mi vulva para introducirse en mi vagina, esto me produjo una reacción eléctrica, un ardor tal que no pude contenerme y terminé volcándome hacia adelante quedando boca abajo. Por unos instantes creí que él ya se había conformardo y que se retiraría, pero una vez más me había equivocado. El se acostó arriba de mí, cubriéndome toda, acomodándose en mis curvas, para luego bajarme la bombacha a la altura de mis rodillas y colocar su dura pija entre los cachetes de mi cola, amenazando con penetrarme en cada uno de sus vaivenes. Sentía como me destruía por dentro, aún sin estar penetrada comenzaba a gozar con los desplazamientos de su miembro, ahora su recorrido era mayor, comenzaba en mis glúteos pasando por mi cola hasta rozar mi clítoris, bañándose en mis jugos cuando pasaba por mi vulva.

Su poca experiencia o quizás su instinto de macho hizo que en un momento su anatomía viril me penetrara vaginalmente arrancándome un grito de dolor y lágrimas, asustándolo lo suficiente como para que me soltara. Aproveché este momento para escapar de debajo de su cuerpo y retirarme al borde de la cama permaneciendo ahora boca arriba para proteger mi cola. Aproveché también este momento para subir mi bombacha, pero en el instante en estuve a punto de completar mi objetivo sentí como sus manos detenían las mías y su cara se posaba en mi pubis para lamerme apasionadamente, arrancándome gemidos de de gozo. Otra vez el tomó poseción de mi cuerpo y lo único que pude hacer yo, fué tomar parte de la sábana y taparme la cara mientras sentía como el abría mis piernas levantándolas para dejarlas posar sobre su hombro. Sabía que estaba a punto de penetrarme, pero yo no tenía fuerzas para resistir. Lo sentí venir dentro mio, creí morir cuando sentí como su pija me penetraba llenándome totalmente, me estaba haciendo mujer. Sentí como sus estocadas perforaban mi carne y como su semen me inundaba por dentro, mientras él se derrumbaba sobre mi cuerpo hasta quedar inmóvil. Entonces pensé que por fín todo había terminado, pero me equivoqué, el recién comenzaba conmigo y estaba dispuesto a poseerme de las más diversas formas. Estuvo un rato inmóvil recostado sobre mí, cuando quise apartarlo lo único que conseguí fué despertarlo y comprobar que en todo ese momento su pija estuvo dentro mío, y que ahora comenzaba a erectarse engrosándose nuevamente, hasta sentirla latir en mi interior.

Nunca había pensado que un niño a esa edad fuera tan activo y que tuviese tanto vigor como para hacerme gozar de placer. Me estaba cogiendo en la posición del misionero, por lo cual tenía acceso al resto de mi cuerpo. Cuando sentí sus labios posarse en mis tetas lo empujé con violencia hasta apartarlo de mí, no podía soportar tener su cara tan cerca de la mía. Mi reacción pareció enfurecerlo ya que me volcó dejándome boca abajo para luego montarme frenéticamente como si fuese una muñeca de trapo, su poca experiencia hizo que una de las estocadas de su pija safaran de mi conchita, introduciéndose dentro de mi cola. El dolor fué tan intenso que no pude controlar mis gritos, aullé de dolor y le supliqué por favor, que por ahí no quería, que me la sacara porque me sentía morir, pero él no me escuchaba. Le supliqué de mil maneras que me soltara, hasta le prometí que me dejaría coger por la concha todas las veces que él quisiera esa noche, pero ni así pude hacerle entender el dolor que sentía. Aquí fué donde maduré sexualmente y descubrí nuevos modos para evitar el dolor.

Mientras más me resistía moviéndome, su miembro más profundamente me penetraba cuando sentí como los pelos de su pubis tocaban mi cola, supe que estaba penetrada totalmente, me relajé unos instantes hasta sentir que el comenzó a darme estocadas con su miembro pulsante y para no sentir dolor acompañé cada uno de sus desplazamientos de modo de tener en todo momento su pija en mi interior. Así descubrí una nueva forma de gozar, lo que por aquí se conoce como culear. Otra vez lo sentí descargarse dentro mío, me había hecho su hembra. No recuerdo todas las veces que me montó esa noche, ya que amanecimos cogiendo, solo recuerdo que desperté cogiendo a las 3 de la tarde.

Nos amamamos todo ese día y nos prometimos olvidar este hecho para siempre y nunca más repetirlo, pero no pudimos cumplirlo. Pablo fué mi amante por años hasta el día de hoy.

Me hacía el amor en cualquier sitio y momento tan rápidamente que lo podíamos repetir varias veces al día. Aun hoy de casada lo consuelo con sexo en sus momentos tristes.

Carmen.


Escrito por Moises

Un caluroso día de verano



Como "buen" universitario me encontraba en verano un día cualquiera estudiando en mi casa por la mañana, aquel día lo pasaría tranquilamente yo sólo, al menos eso creía y gracias a dios que no fue así.

Mis padres se fueron a pasar el día a casa de unos amigos en plan de comida con los viejos amigos, estas reuniones para mi suponían que podría disponer de la casa a mis anchas y me dejarían estudiar.

Estos planes se empezaron a fastidiar a eso de las 11:00 a.m. cuando recibo un sms de un amigo, le contesto diciéndole el plan que tenia, bueno pues para eso de las 11:45 a.m. ya tenia la visita de unos amigos/as dispuestos a que le cocinara uno de mis suculentos platos de pasta y así fue, para las 14:00 ya estaba mi casa llena de amigos comiendo la verdad no me desagrado la idea.

Para eso de las 15:30 se fueron y recibo un sms de mi prima!! Estaba enfadada por que se enteró, no se como, que los había invitado y no a ella, al final le dije que se viniera para hablar y solucionar de alguna manera la papeleta.

15:45 llega mi prima toda enfadada, al final después de hablar e invitarle a un plato de arroz con leche se calma.

Empezamos a reírnos y cada vez la conversación se vuelve más caliente, hasta que empieza a chuparse un dedo mojado en la leche, al ver que mis ojos se abren como platos no se le ocurre otra cosa que poner una cucharada del postre en uno de sus hombros y me invita a que me lo coma, yo sin pensarlo le doy un buen chupetón y empiezo a besarle en cuello, mientras con mis manos le desabrocho los pantalones para acariciarle su conejo, nos levantamos del sofá y empezamos a despelotarnos como posesos, me empuja y se va corriendo semidesnuda por el pasillo hacia mi habitación.

Aquella imagen no se me borrará nunca (no creo que deba volver a describirla ya que creo que lo he hecho en otros relatos).

Llego detrás de ella a mi habitación, ella se tira a la cama y yo lo mismo nos quitamos la poca ropa que nos quedaba.....

Empezamos a comernos la boca y su lengua me vuelve loco, dios como besa la condenada.

Le agarro sus brazos y mi boca va bajando por su cuerpo hasta llegar a sus pechos que como, no los beso, juego con sus pezones y los mordisqueo, siento que eso le excita, salgo corriendo para el salón recojo el poco arroz con leche que quedaba, vuelvo a mi habitación y cubro su ardiente cuerpo serrano con el dulce postre, se lo voy extendiendo con mis manos por entre sus pechos, frotándolos con suavidad, llego hasta su ombligo y le cubro sus perfectos muslos, y riéndose me dice:

―Cómo te gusta esto de llenarme de algo bueno para comerme eh?

Yo entusiasmado por ver su precioso cuerpo lleno del postre y sin dejar de lamer con mi boca y saborear su tersa, fina y ardiente piel le respondo:

―Uf, dios mío, estas buenísima, te podría estar comiendo toda mi vida.

Después empiezo a pasar mi boca por todas las partes que tienen postre de abajo a arriba, parándome a deleitar su precioso y humeante conejo, sus duros y perfectos pechos, su cuello y por fin llego a su boca, con la que me deleita con gran maestría, hasta que toma ella la iniciativa nos damos la vuelta me coloca a mi debajo y en un perfecto 69 le saboreo todo su rasurado conejo mientras su cuerpo se arquea y da pequeños gemidos de autentico placer, rodeo todos sus muslos, juegos con sus labios y ella como poseía se lanza a por mi rabo que para entonces ya estaba con un subidón de campeonato, sin pensárselo se lo introduce del todo en su boquita y me arremete grandes mamadas que hacen que me tiemble casi las piernas, yo quiero ver como se corre antes que yo y como mis manos empiezo a jugar con su clítoris a la vez que le doy lametazos y lo rodeo con mi boca.... esto la estremece y compruebo como de repente llega a un orgasmo descomunal.

―AAAAAHHGG, UFFFFFFF,

No se lo podría creer, se había corrido antes que yo y eso nunca antes había sucedido, lo cual hizo que trabaja más y más mi rabo, cuando veía que me iba a correr paraba y me daba besos para luego volver con las mamadas descomunales, así varias veces hasta que me dijo:

―Tu sólo te corres cuando yo te diga y no antes.

Pues así fue cuando ella dispuso me sobo con sus pechos y después con sus manos hasta que me corrí y fue a parar por todo su cuerpo que ardía.

―Como me has hecho correrme antes que tu tienes un regalo, pide.

Yo lo tenia claro y no dude ni un segundo, nos levantamos de la cama, subí en mi escritorio apartando un poco la pantalla del ordenador y comencé a penetrarla con suaves movimientos mientras mis manos se fundían por sus curvas.

Ella se recogía su larga melena para que no nos estorbara con unos movimientos de cuello que me ponían a cien.

Pasados unos minutos la levante, la puse de espaldas a mi, le puse su pie derecho encima de la mesa, a lo que ella me miró y sonrió, le acaricie un poco su conejo y seguidamente la penetre, nunca había probado esa postura y me gusto tanto como a ella que me agarraba con sus manos la cabeza y ofreciéndome su lengua, las embestidas cada vez subían más de fuerza en una casi nos caemos.

Llegado un punto en que los dos estabamos ya fuera de este mundo, con unos gemidos increíbles, le pase uno de mis dedos por su culito calentón y sin hacerle caso le metí uno de mis dedos, cosa que no le sentó mal, poco a poco le fue dilatando su culito hasta que no pude más y se la quería meter por aquel ardiente hueco.

La puse como si fuera un ladrón y fuera a cachearla, las manos apoyadas en la mesa y le separe las piernas lo más que pude, para entonces ella ya sabia lo que se le venia encima y no puso nada de resistencia solo me miro y me dijo:

―Ten cuidado por favor.

Le abrí con mis manos sus cachetes y le propine unos buenos lametones en su conejo que le doblaron las piernas, después sin más dilaciones le puse mi rabo en la puerta de aquel glorioso culo que humeaba de calor.

Llegar a meter la cabeza de mi rabo fue algo costoso y tanto a ella como a mi nos dolió un poco, pero una vez superado aquel primer momento todo fue más fácil, los movimientos eran muy suaves y llegue a dejar de moverme un poco para que se acostumbrara, mientras que le acariciaba los pechos y le besaba las espaldas.

Cuando note que estaba más tranquila proseguí con los movimientos hasta que llegaron a ser cada vez más fuertes y rápidos siempre por indicaciones de ella.

―Si, si, si, dame primo, dame, offf, aagg.

Le sujetaba por la cintura mientras le embestía con gran fuerza, vi que con unas de sus manos se acariciaba su conejo y sin dudarlo empecé a frotárselo, fueron varios minutos que jadeamos como nunca lo habíamos hecho, del desgaste las piernas se nos doblaban a los dos, ya podía sacarla y volverla a meter entera y ello nos proporcionaba un placer increíble, al poco comprobé que había llegado a otro orgasmo.

Su cuerpo estaba inmerso en una serie de espasmos y convulsiones de placer

Creo que le dio rabia volver a tener un orgasmo antes que yo, se dio la vuelta, se puso enfrente de mi y de un salto se subió encima de mi agarrándose a mi cuello, yo con una mano la sujete y con otra prepare mi rabo para penetrarle su incansable conejo, que estaba muy húmedo.

Una vez dentro empezó a moverse como una loca y mirándome con unos ojos de lascivia increíbles para ver mi reacción, podía ver como mis ojos perdían el sentido y me besaba por momentos, dándome pequeños mordiscos en los labios.

Yo sabía que no podía aguantar más aquella postura porque mis piernas no eran capaces de seguir, la apoye un par de veces contra la pared propinándole fortísimas embestidas que le encantaban y pedía más y más...

No pudiendo proseguir con aquello me aproxime a la cama y caímos los dos, pero ella no quería parar hasta ver como me corría y siguió encima de mi moviéndose y haciendo que no parará de penetrarla, tenia una cara un tanto de loca posesa...

De pronto paro, se levantó y se puso de espaldas a mi de rodillas, se la volvió a meter y con las piernas subía y bajaba, yo intentaba no correrme para que aquello no parase nunca, pero fue tanto su empeño que no pude más y se le dije que me iba a correr, ella entusiasmada se dio la vuelta, me propino un par de sacudidas con las manos, se puso en la trayectoria esperando mi semen, cuando me corrí solté un grito y ella a recibirlo por todo su cuerpo otro igual.

Para cuando se fue eran aproximadamente las 18:30.

Este encuentro fue el mejor que tuve con ella.

Espero vuestro e-mail para saber vuestras opiniones, me gustaría conocer posturas que a las chicas les encanten para hacer disfrutar más a mi prima.


Escrito por Mike25

Mónica ‘DELUX’: Al chantaje sexual de mi hermano se une su amigo ‘Peluco’.



Faltaba poco para las vacaciones del verano de 2.011 y yo estaba inmersa en los exámenes finales, estudiando día y noche y atiborrándome de cafés, cola y otros remedios caseros para combatir el sueño.

Un día recibí una llamada de mis padres en el teléfono móvil. Faltaba poco para las dos de la tarde y me pilló en el autobús, de vuelta a casa tras el último examen del día. Mi madre fue la primera en hablar, pero estaba muy nerviosa y no era capaz de explicarse con claridad. Entonces se puso mi padre, tras arrebatarle el teléfono de las manos. Me dijo que había recibido un email en el que ‘alguien’ me acusaba de haber mantenido relaciones sexuales con un miembro de nuestra familia, sin especificar nombre o parentesco. Añadió que no daban crédito a esa información, aunque matizó que “con ciertas reservas”, debido a los rumores que habían llegado a sus oídos sobre mis excesos sexuales cuando vivía con ellos y que hasta entonces habían preferido obviar. Abrumada por la vergüenza, les pedí perdón por mi pasado promiscuo y les juré y perjuré que aquella información era del todo falsa, asegurando que se trataba de una de tantas bromas pesadas que se gastan a través de la RED.

La llamada de mis padres me sorprendió mucho, no tanto el email que habían recibido; yo misma recibí dos relativos a ese tema. El primero llegó antes de Semana Santa, advirtiéndome, su remitente, que tenía pruebas de que había follado con mi hermano y que me convenía ir a casa a pasar esas vacaciones. Como pensé que mi hermano Toño era el responsable, me olvidé con la seguridad de que pretendía volver a chantajearme tirándose un farol; las pruebas habían desaparecido tras ceder a su chantaje durante las navidades. El segundo lo recibí tras las fiestas y era bastante amenazador, concluyendo con un inquietante “tú te lo has buscado. Ahora atente a las consecuencias”.

Mientras subía en el ascensor, mi teléfono pitó anunciando la entrada de un masaje de texto de procedencia desconocida. Lo abrí y decía lo siguiente: “Mira tu correo electrónico, porque tienes una sorpresa”. Abandoné con prisa el ascensor cuando llegó a mi piso, abrí la puerta nerviosa y fui corriendo al ordenador, que parecía tardar en arrancar más que otros días. Tras abrirlo, un sudor frío recorrió mi cuerpo de pies a cabeza. Se trataba de un video en el que dos personas aparecían follando: mi hermano Toño y yo. Quise morirme, pensando que mi hermano había llegado demasiado lejos. «Por eso aceptó deshacerse sin pestañear de las pruebas que me incriminaban la primera vez, ―pensé―, porque había conseguido otra de más peso». Lo peor de todo no era que ambos saliésemos follando, sino que daba la impresión de que yo le seducía. Entonces lo vi todo cristalino; recordé el empeño que puso en que yo me comportase como una profesora que le daba clases de sexo, indicándole en todo momento lo que tenía que hacer y cómo lo tenía que hacer, como si le manipulase. Al menos daba esa impresión, porque faltaban algunos fragmentos y solo aparecía lo más jugoso, lo que me ponía la soga al cuello.

A eso de las nueve de la noche llegó otro correo, el que aclaraba todo el asunto. Este me decía que mis padres tan sólo habían recibido un adelanto y que recibirían en ese mismo vídeo si sino pasaba las vacaciones en su casa, especificando que tenía que llegar antes del día 6 de julio.

Estuve tentada de contárselo a Sergio, mi novio, pero luego pensé que sería mejor no hacerlo, ya que sabía del chantaje al que me sometió mi hermano durante las navidades y recordé que tras contárselo juró y perjuró que lo mataría cuando lo viese. Evidentemente tuve que disuadirle de semejante locura, porque no solo iría a la cárcel, sino que me dejaría sin un hermano al que tenía mucho cariño, a pesar de todo, y sin hijo a una madre que lo adoraba.

Durante varios días estuve llamando al teléfono móvil de mi hermano sin que este respondiera. Igualmente le envié varios correos pidiéndole explicaciones, con el mismo resultado negativo. Durante esos días estuve bastante inquieta, circunstancia que Sergio notó y que yo negué con todo tipo de excusas. Finalmente hice las maletas y tomé el primer autobús el día 4 de julio. Él no me acompañó, porque le quedaban algunos asuntos pendientes que le llevarían al menos una semana.

Mis padres estaban esperándome en la estación de autobuses cuando llegué y juntos nos fuimos a casa. Pero yo estaba impaciente por hablar con mi hermano y las ganas me podían. Como él no estaba en casa ni fue a recibirme, pasé una media hora con mis padres y luego les dije que iba a buscarle porque le había echado mucho de menos y me moría por verlo.

No me costó dar con él en el parque donde solía gandulear con sus amigos. Me acerqué al banco donde estaba sentado con dos de ellos y le hablé en un tono poco amistoso.

―¡Ven conmigo, Toño, que tú y yo tenemos que hablar muy seriamente!

Los tres quedaron boquiabiertos, y enseguida uno de los amigos se levantó y tomó las de Villadiego, sin tan siquiera despedirse.

―¡Traqui, princesa! ―dijo el otro con tono chulesco―. No te alteres, chiquilla, y sonríe un poco que no veas lo guapa estás cuando lo haces.

El individuo que me dijo aquello era un delincuente de poca monta llamado Rafael. Le apodaban ‘el Peluco’ porque vivía de lo poco que sacaba robando relojes a las turistas. Esa era su principal actividad, pero también andaba metido en negocios turbios y con personas poco recomendables. A pesar de sus antecedentes, físicamente no resultaba repulsivo, destacando su rostro con facciones pronunciadas, ojos marrones y pelo negro. Yo no le conocía muy bien, pero a sus veintidós años contaba con un largo historial que, gracias a Dios, no incluía acciones violentas, lo que suponía un alivio siendo amigo de mi hermano. Yo siempre había recriminado a Toño que anduviera en ese tipo de compañías, y él me respondía que sólo hablaba con él en el parque o tomando alguna que otra cerveza de tarde en tarde, eludiendo meterse en problemas.

―Contigo no quiero nada, Rafa ―le respondí―, es sólo un asunto entre mi hermano y yo.

―¡Bonita, los asuntos que tengas con tu hermano también los tienes conmigo! ―replicó él―. Rectifícame si me equivoco, pero vienes por el asunto del vídeo. ¿A qué sí?

―¿Y tú por qué lo sabes? ―pregunté con una nota de pánico en la voz―. No me digas… Toño… que éste sabe lo del vídeo.

Mi hermano no dijo nada, seguramente intimidado por su amigo. Al menos su rostro y sus ojos así me lo indicaron.

―Claro que lo sé, bonita, como debe ser entre socios ―dijo Rafael.

―No entiendo. ¿A qué te refieres con “socios”?

―Pues está bien claro ―contestó Rafael―. En una sociedad, lo que es de uno también lo es del otro. Como futura economista es algo que debería saber.

El asunto dio un giro de 180° a raíz de la conversación; jamás pude imaginar que me vería envuelta en tratos con aquel despreciable ser. Inquieta, comencé a dar paseos cortos de un lado a otro, buscando la forma de librarme de la mierda que me había caído encima. Mis opciones eran bastante reducidas, por no decir nulas, y me maldije una y mil veces por haber caído en la misma trampa por segunda vez, sólo que en esa ocasión había un nuevo jugador de armas tomar. Y es que el tal Peluco no era un tipo con el que se pudiese jugar o regatear, no porque fuera violento, sino porque no andaba bien de la cabeza.

―¡Está bien! ―dije enérgicamente―. ¿Cuál es el precio esta vez? ¿Una paja a cada uno?... ¿O tal vez una mamada por barba?

Rafael tomó papel y lápiz y comenzó a escribir, mientras mi hermano seguía con la boca cosida, sin decir ni pío. Una vez terminadas las anotaciones, me entregó el papel y añadió:

―Procura estar mañana a las nueve de la tarde en esa dirección, si sabes lo que te conviene. Ten presente que el próximo correo que reciba tu padre incluirá un regalo muy especial.

Volví a mirar a mi hermano, tratando de encontrar una reacción en él, pero parecía totalmente ausente, igual que un zombi.

―¿Tú no piensas decir nada, Toño? Mira que en todos estos meses he pensado en lo que me hiciste y había llegado a perdonarte, porque después de todo eres mi hermano y te quiero, pero… meter a este tipejo en medio es lo más lamentable que llegarás hacer en tu vida.

Ni me respondió, ni me miró a los ojos, simplemente se limitó a permanecer en silencio, con la cara agachada.

―¡Está bien! ―exclamé―. Mañana a las nueve estoy donde me has indicado, pero antes tenemos que hablar de las condiciones.

―¡Todo a su tiempo! ¡Todo a su tiempo! ―El Peluco parecía haberse convertido en un loro―.     Tranquila que eso ya lo hablamos mañana. Tú de momento no te preocupes.

Sin más que hablar, me di media vuelta y me marché con prisa.

Pasé toda la tarde dando vueltas sin rumbo fijo, tratando de aclarar las ideas en mi cabeza. Por un momento pensé en decírselo a mi novio, pero no tardé en desechar la idea por las consecuencias negativas que podría acarrear. Luego pensé en presentarme ante mis padres y confesar mi pecado, igualmente lo descarté porque podría suponer un trauma terrible para mi madre, que de los dos era la más débil. Finalmente valoré la posibilidad de acudir a la policía, y me pareció una idea descabellada tratar de justificar unas imágenes por las que cualquier juez me encerraría, tirando después la llave bien lejos. Por descontado que podría contar con mis amigos, y a buen seguro les darían una paliza que no olvidarían, pero me pareció que la situación se podría ir de las manos, provocando una especie de guerra entre pandillas. Otras opciones pasaban por emigrar muy lejos o suicidarme, y ninguna de las dos me apetecía lo más mínimo.

La tarde siguiente me presenté en el lugar indicado a la hora señalada. Se trataba de una casa de vecinos con un patio central, distribuyéndose las viviendas alrededor del mismo en dos alturas. El abandono era evidente y todas las ventanas estaban cerradas o cubiertas por persianas descoloridas, sucias y algunas de ellas rotas de tal forma que parecían haber sido destrozadas por alimañas. Si a esto añadimos que todo estaba muy sucio y que las paredes carecían prácticamente de la cal en otro tiempo las cubría, no podía imaginar un lugar más apropiado para mi hermano y el canalla de su amigo. Seguí las instrucciones marcadas en la nota que me dieron y estas me llevaron a una escalera estrecha con escalones de madera bastante gastados y cubiertos de polvo. A través de ellas se accedí un corredor superior que daba al patio y cuyo aspecto no era mejor que el resto. Avancé unos veinte pasos hasta llegar a una puerta de color azul celeste que tenía un 7 de metal bastante oxidado.

Me coloqué frente a ella y respiré profundamente, luego llamé con dos golpes secos de nudillos. No tardé en escuchar unos pasos aproximarse a la puerta y ésta se abrió.

―¡Por fin ha llegado nuestra princesa! ―dijo Rafael muy contento―. Pasa y ponte cómoda, qué te has ganado un chupito de whisky por ser puntual.

Yo no dije nada y tan sólo me limité a echar un vistazo a aquella especie de pocilga, sin decir ni hola a mi hermano cuando pasé a su lado; una mirada me bastó para notar que estaba tan ebrio como su amigo Peluco, que se había sentado en una silla con asiento de mimbre para liarse un porro cómodamente. El aspecto de la habitación mejoraba notablemente respecto a lo que había visto antes de llegar a ella; no obstante, los muebles eran viejos y mugrientos, las paredes descascarilladas, el suelo con pinta de no haber visto una fregona en varios años y una especie de colchoneta en un rincón. Lo más destacable, si es que eso era posible, eran dos ventanas con vistas a un descampado que al menos aireaban la estancia y disipaban el mal olor.

―¡toma un whiskyto! ―me dijo Rafael, divertido―. ¡Que un lingotazo a estas horas viene muy bien!

―No, gracias. Creo que tú ya as bebido por todos los borrachos del barrio ―le dije con total indiferencia, y aparté con mi mano el vaso que me ofrecía, que por su aspecto amarillento y claro más bien parecía orina que licor.

Rafael volvió a sentarse en la silla y encendió el porro. Mi hermano seguía callado, igual que el día anterior, y llegué a pensar que aquel energúmeno le había cortado la lengua, lo cual no me hubiese extrañado mucho.

―¡Siéntate conmigo, princesa! ―dijo Rafael al tiempo que se daba unas palmadas prácticamente en las rodillas.

No me quedaba ninguna duda sobre lo que quería y me senté sobre ellas dándole la espalda. No tardó en pasar el porro por delante de mí y ofrecérmelo para que fumase. El aroma que despedía me indicó que se trataba de mariguana y pensé que no me vendría mal como ayuda para calmar los nervios y pasar el trance lo mejor posible, puesto que no tenía la más remota idea de lo que pretendían de mí, aunque podía hacerme una idea bastante precisa.

Yo me había vestido aquella tarde con un conjunto de color blanco formado por blusa y pantalón con sandalias a juego, lo más apropiado para un día caluroso. Decidí prescindir de maquillaje porque la ocasión no lo merecía y tan sólo llevaba conmigo un pequeño bolso.

Apenas había dado un par de caladas a la mariguana, cuando las manos de Rafael me sobresaltadon, agarrándome las tetas desde atrás y oprimiendo con fuerza.

―Veo que hace mucho que no estás con una chica ―protesté―, porque tus modales dejan mucho que desear. ¿No te has parado a pensar que la forma en que las agarras es prácticamente igual que si te cojo yo los cojones y aprieto bien fuerte? Algunos tenéis la idea equivocada de que son de goma y no de carne.

―¡Usted perdone, mademoiselle! ―respondió pronunciando la palabra del mismo modo que se escribe, sin siquiera pronunciarla malamente.

Mi observación no cayó en saco roto, porque dejó de apretarme, metió las manos por debajo de la blusa, las deslizó entre el sujetador y mis pechos y la sobó durante un rato con bastante menos rudeza. Pero la prenda íntima debía suponerle una molestia y terminó subiéndola por encima de los pechos. Entonces ya no tuvo problemas a la hora de abarcarlos en su totalidad y dedicar especial atención a los pezones, pellizcándolos insistentemente con intención de ponerlos duros.

―Ahora vas enseñarle las tetitas a tu hermano. ¿Verdad princesa? ―dijo con una especie de sarcasmo―. ¿Verdad que quieres verlas, Toño?

Mi hermano, que no había perdido un solo detalle, por fin se arrancó y respondió, dejándome más tranquila al saber que conservaba la lengua en su sitio.

―Sí, Peluco, hace meses que me muero por verlas.

Rafael se mostró satisfecho con la respuesta de mi hermano, porque implicaba que seguía perteneciendo a su bando. Fui consciente de ello cuando un fuerte suspiro chocó contra mi espalda y la onda de aire acarició el vello de mí nuca. Entonces se dispuso a desabotonarme la blusa, pero su torpeza era extrema, casi rozando la inutilidad absoluta. Temiendo por la blusa, le pedí que me dejase hacerlo yo misma. Apenas liberé el último botón, se apresuró a sacármela y luego sujetador. De esa forma quedó mi torso desnudo ante la atenta mirada de mi hermano. Sentí vergüenza, porque lo que debía contemplar no era precisamente una foto para marcar, sino para enterrarla en lo más profundo de un baúl.

―Ahora vamos a comprobar si este chochito es tan jugoso como me habías prometido, Toño ―dijo Rafael.

Deslizó sus manos, que más bien parecían tener lija en lugar de piel, por mi estómago hasta llegar al pantalón. Entonces no le supuso ningún problema desabrochar el botón y bajar la cremallera, introduciendo, acto seguido, la mano derecha entre la braguita y mi piel.

―Si vas a hacer lo que imagino, olvídate si antes no te lavas las manos, porque debes tener roña de meses ―le dije con aplomo―. Aunque un baño tampoco estaría de más.

―¡Tú estás de coña! ¿NO? ―dijo él, poniendo énfasis en la negación.

―¡Es lo que hay! Mi hermano no está mal del todo, pero también le hace falta. Respecto a ti, Peluco, prefiero reservarme la opinión ―respondí.

―Creo que fumar hierba te ha sentado mal, muñe…

―Imagino lo que pretendéis de mí ―le corté―, y no pienso dejarme tocar con esas manazas llenas de porquería y con esos cuerpos que apestan a vinagre añejo. Si no es bajo esas condiciones, abro la puerta y me voy por donde venido.

Toño y su amigo se miraron encogidos de hombros. Entonces mi hermano salió en mi defensa, técnicamente hablando.

―Vamos, Peluco, que tampoco es para tanto. No nos vamos a morir si nos mojamos un poco.

A regañadientes, Peluco salió por una puerta que daba a un pasillo, y un par de minutos más tarde regresó con un gran barreño lleno de agua y una pastilla de jabón, con forma y tamaño parecidos a las que se usaban antaño para lavar la ropa a mano; mi abuela tenía varias similares guardadas en un mueble de la despensa de su casa.

Ambos se desnudaron por completo y comenzaron a frotarse, eso sí, sin usar una mísera esponja o un estropajo, que hubiese sido lo más apropiado, pero al menos era mejor que nada. El caso es que, durante el tiempo que les estuve mirando, me di cuenta de que Rafael tenía una verga considerable si la comparaba con la de mi hermano; estaba a media erección y supuse que alcanzaría dimensiones alarmantes una vez estuviese empalmada del todo.

Rafael se acercó a mi una vez hubo terminado, me mostró las manos, se puso a mi espalda y luego introdujo la mano por mí ingle tal y como era su intención inicial. Entonces comenzó a hurgar en el coño y no tardó en introducir uno de sus dedos, metiéndolo y sacándolo con cierta precipitación. Yo podía notar cómo su polla aumentaba de tamaño mientras la restregaba contra mi culo todavía cubierto por el pantalón.

―¡Sí señor, esto es lo que yo llamo un buen chocho! ―exclamó con un tono bastante grosero―. ¡Qué ganas tengo de follármelo de una vez! ¿Verdad que tú también tienes ganas de que te la meta hasta el fondo, Mónica?

―¿Tengo alguna posibilidad de evitarlo? ―le respondí con una pregunta irónica.

―¡No! ―replicó él―. Incluso me apetece que me la chupes antes. De ese modo la tendré a pleno rendimiento cuando sea necesario. ¡Ahora quítate el pantalón y la braga, que así me animó más!

Lentamente me quité lo que me quedaba de ropa, la doblé y busqué un sitio lo más limpio posible donde depositarla, rezando para que no hubiese piojos, pulgas o algo peor. Para entonces mi hermano no sólo había recuperado la lengua, sino que, además, comenzó a usarla con total soltura.

―¡Vamos, hermanita, haznos una mamada de puta madre, que sé de sobra que eres una profesional. Vas a ver, Peluco, las maravillas que hace mi hermana con la lengua y los labios.

―Si son tan ricas como su boca, seguro que vamos a pasar un buen rato ―respondió el grosero de turno.

Ambos se colocaron delante de mí y me fueron obligando a descender, uno empujándome del hombro y el otro de la coronilla. Tan pronto tuve las vergas delante de mi cara, ellos ya se las habían cogido con la mano y las frotaban ansiosos.

―¡Vamos, chupa primero la mía, que la de Toño ya la has acatado! ―dijo Rafael al tiempo que me la metía, casi por la fuerza, dentro de la boca.

Durante cerca de un minuto me la estuvo follando, sin darse cuenta de que yo no hacía el más mínimo esfuerzo por complacerle. Con Toño fue diferente, porque parecía menos ansioso aunque su excitación era absoluta. El sí pudo disfrutar de los placeres que le proporcionaban mis labios y la lengua. Obviamente su amigo no quiso ser menos y exigió una segunda ronda. Así me tuvieron hasta que ambos disfrutaron el mismo número de felaciones: exactamente cuatro.

En todo ese tiempo mi cerebro no dejó de dar vueltas a una idea fija, porque llegaba el momento menos deseado y no veía por ningún lado un sitio que reuniese un mínimo de condiciones higiénicas. Pronto me di cuenta de que solo era un problema menor.

Ambos se empeñaron, como si fuesen marionetas dirigidas por la misma mano, en que me follarían sin condón sí o sí. Yo me negué en rotundo añadiendo que, sí trataban de forzarme, tenía intención de gritar tan fuerte que me o irían en varios kilómetros a la redonda. Se pasaron mi amenaza por el forro de sus caprichos y, cogiéndome Rafael por las axilas y mi hermano por las piernas, trataron de llevarme hasta la colchoneta. Yo me revolvía enloquecida, encogiendo y estirando mi cuerpo con violencia y agitando las piernas de arriba abajo, hasta que mi hermano me soltó tras recibir la tercera patada en mitad de la cara.

―¡ESTÁ BIEN! ¡ESTÁ BIEN! ―gritó Rafael―. Como no tengas tú condón… lo que es nosotros no tenemos.

―No te preocupes ―respondí―, porque me lo he imaginado antes de venir. Igualmente no me hubiese fiado si los tuvieseis, porque seguro que usáis el mismo durante un mes, hasta que se rompe. Pásame el bolso y os doy unos cuantos. Eso sí, ni loca me acerco yo a ese colchón. Os podéis sentar en la silla y yo me coloco encima. Eso o de pie, no hay más opciones.

No les costó decidirse y optaron por lo más cómodo, sentados en la silla. El primero en enfundarse el preservativo fue Rafael, que rápidamente se sentó en la silla y no tardo en llamarme haciendo gestos con las manos.

―¡Pon tú chochito aquí ―Rafael se agarró la polla con la mano―, que te la voy a meter hasta los huevos! ―dijo en un alarde de vanidad.

El caso es que yo la miraba y tenía la certeza de que me iba a doler si no me humedecía al menos un poquito, ya que tenía el coño más seco que la boca después de comer un polvorón. Me senté a horcajadas sobre sus piernas, frente a frente, y comencé a deslizar mis dedos por la raja, tratando de conseguir un mínimo de humedad antes de que Peluco se impacientase. Cuando creí estar preparada, me acerqué más a él y entre ambos colaboramos hasta que la tuve en las entrañas, hasta los huevos, como él quería. Cabalgué durante un rato mientras, por mucho que me esmeraba en retirar la cabeza a un lado u otro, soportaba su aliento que chocaba contra mis pechos y subía hasta la nariz

Luego actué del mismo modo con mi hermano, solo que con él fue diferente, porque me resultaba tan agradable como cuando se la chupé. Con Toño sí se prodigaron mis gemidos, soltando incluso los que contuve al ser follada por su apestoso amigo. Al menos él mostró interés en estimularme los pechos con besos y lametones. En esa posición no podía ver a Rafael, que lo tenía detrás de mí, y ese hecho me tenía con la mosca detrás de la oreja, porque temía que en cualquier momento me la metiese por el culo, sin avisar y con la rudeza que había demostrado tener. Por suerte no fue así, ya que exigió a mi hermano que se levantase para ocupar de nuevo la silla.

―No me gusta esperar demasiado, porque no dejo de meneármela con la mano y si estás aquí es para follarte, no para hacerme una paja mientras otro te la mete ―dijo Peluco en un alarde supremo de malos modales.

De nuevo sobre él, volvió a sorprenderme. Apenas llevábamos seis o siete embestidas cuando, de repente, se detuvo, me abrazó con todas sus fuerzas y se puso en pie. Yo pensaba que me iba a follar sosteniéndome en vilo, pero nada más lejos de la realidad, porque avanzó con prisa hacia la colchoneta y ambos caímos sobre ella con extrema violencia, por supuesto yo quedé debajo.

La ira se apoderó de mí y furiosa comencé a dar manotazos sin mirar dónde, gritando con todas mis fuerzas que me sacase de aquella mugrienta colchoneta; a saber a cuántas se habían follado sobre ella; estaba segura de que tendría semen con varios años de solera.

―¡Toño, Toño! ―llamó a mi hermano levantando la voz―. Sujeta a este cervatillo convertido en pantera, que no puedo hacer todo al mismo tiempo.

Toño vino rápido a nosotros, me agarró con fuerza de las muñecas y me inmovilizó mientras yo me revolvía y gritaba.

―¿Ves como no es tan terrible, Moni? ―dijo mi hermano―. Siempre te queda el recurso de lavarte cuando llegues a casa ―añadió irónicamente.

―Además de lavarme voy a tener que desinfectarme con lejía, ¡cabronazos! ―le respondí y traté de morderle el brazo.

Finalmente vencieron mi resistencia y me estuvieron follaron durante al menos una larga e interminable media hora. Yo me encontraba totalmente agotada, respiraba con dificultad y el sudor bañaba todo mi cuerpo. Apenas tenía fuerzas para moverme y mucho menos para luchar, mientras ambos se intercambiaban una y otra vez entre mis piernas. Les supliqué que por favor se corriesen de una vez para irme a casa, pero ellos no estaban dispuestos a dejarme marchar tan fácilmente.

―Toño ―dijo Rafael con un tono que no presagiaba nada bueno―, metérsela por el culo a está putita, porque si lo hago yo primero se lo voy a partir en dos; es mejor que tú se lo habrás.

En ese momento me di cuenta de que mi hermano era una especie de marioneta que su amigo manejaba a placer, hablando únicamente cuando parecía darle permiso con miradas o gestos, u obedeciendo cada vez que el otro le daba una orden o se lo sugería de modo un tanto exigente.

Rápidamente mi hermano salió de mí, me levantó las piernas y el otro tiro de ellas, dejando mi culo suficientemente levantado para sodomizarme sin problemas. Y así lo hizo Toño, propinándome una punzada que me hizo ver las estrellas, porque ni siquiera el cabrón tuvo la decencia de escupir un mínimo de saliva en el agujero. Poco a poco el dolor remitió y me dio por el culo sin apenas molestias. Obviamente mi cuerpo no estaba preparado para sentir placer y mucho menos un mísero orgasmo.

―¡Me toca! ¡Me toca! ―exclamó Rafael muy animado―. Vamos a ver qué tal se comporta este estupendo culo cuando se la meta del todo. Ayúdame a darle la vuelta, Toño.

Mi hermano no tenía la menor idea de lo que su amigo pretendía, y yo mucho menos. Ambos me giraron hasta quedar boca abajo y totalmente extendida. Supe lo que aquel energúmeno pretendía cuando lo tuve sentado sobre mis muslos y colocó la punta de la polla en mi agujero a medio cerrar. Entonces se inclinó hacia adelante y me sujetó los brazos con sus manos, aplastándolos contra la colchoneta. Acto seguido ordenó a mi hermano que me inmovilizase los pies y el esclavo obedeció. Así, Peluco me la fue clavando hasta que su vientre se juntó con mis nalgas. Luego comenzó a encularme con un ritmo creciente. Gracias al Cielo no lo tuve demasiado tiempo en el recto. Sus palabras fueron bastante elocuentes:

―Vamos a girarla otra vez, Toño, que quiero llenar de leche esa cara tan bonita.

Mi agotamiento físico y mental había llegado a tal extremo, que obedecí mecánicamente cuando me pidieron que abriera la boca. Ambos se habían quitado los condones y se pajeaban sobre mi cara, tratando de llegar al orgasmo al mismo tiempo. A mí eso ya me daba igual y no podía concentrarme en lo que hacían, ni siquiera cuando sentí un primer chorro cruzar mi cara desde la barbilla hasta el entrecejo. Instintivamente cerré la boca, sin poder evitar que cierta cantidad penetrase. Aquel gesto no gustó a Rafael, que era quien había lanzado la descarga.

―Nos ha salido rebelde la putita ―dijo Peluco en tono despectivo y me dio una buena bofetada―. ¡Ahora vas abrir la boca para que tu hermano te la llene bien! ¿Verdad que sí, zorra? ―ordenó al tiempo que apretaba con fuerza mis mejillas.

Asentí con los ojos, aterrorizada, porque de palabra no podía, y el aflojó las mejillas al ver que le obedecía. De ese modo mi hermano tan sólo tuvo que apuntar y derramar el semen dentro de mi boca. Ni siquiera me molesté en tratar de escupir; la propia gravedad se encargó de que fluyera por mi garganta en dirección al estómago.

Ambos se mostraron satisfechos con su hazaña, con su vil cobardía al someter de ese modo a una pobre infeliz que no tuvo ninguna posibilidad de rebelarse. Festejaron su triunfo con un par de tragos de aquel whisky que por desgracia no se convirtió en veneno.

Yo permanecí tumbada durante unos diez minutos, sin moverme y observando como ellos se divertían contando anécdotas estúpidas y haciendo gracias propias de niños de no más de ocho años.

Llegado el momento en que me sentí con fuerzas suficientes, comencé a levantarme torpemente con intención de vestirme y marcharme de aquel horrible lugar, pero, al parecer, mí vía crucis no había terminado.

Rafael, que no me había quitado la vista de encima durante todo ese rato, se aproximó a media carrera y me sentó de un empujón justo en el momento en que casi había logrado ponerme en pie. Intenté incorporarme de nuevo, pero me propinó una nueva bofetada que me hizo ver las estrellas, con suma violencia. El labio inferior comenzó a sangrar pues había recibido la mayor parte del impacto.

―¿Quién te ha dicho que puedes levantarte, zorra? ―me preguntó con los ojos muy enrojecidos debido al alcohol.

Yo estaba sentada en el colchón y le miraba aterrorizada, protegiendo mi rostro con los antebrazos.

―¡Todavía no me he cansado de ti! ¡Ahora mismo te vas a tumbar de nuevo, hasta que yo lo diga!... ¿Está claro?... ¿Verdad que vas a ser mi putita hasta que yo lo diga? ―añadió con la mano levantada, amenazando con golpearme de nuevo. Apenas pronunciaba las palabras correctamente, pero su mensaje me llegó bien claro.

―¡Sí, Rafa, pero no me pegues! ¡Haré lo que quieras, pero no me pegues, por favor! ―le supliqué sollozando.

―No he oído decir que vas a ser mi putita hasta que yo lo diga. ―Amagó con golpearme.

En ese momento intervino mi hermano.

―¡Basta, Peluco! Creo que por hoy ha sido suficiente ―dijo Toño con una nota de prudencia en la voz, casi con temor―. Está agotada y será mejor seguir mañana… ¿No te parece?

―¿Mañana? ¡Mira por donde, voy a seguir tu consejo! ―Miró la hora en su reloj de pulsera y mostró una sonrisa nada esperanzadora―. Mira por donde, ¡ya es mañana! Son exactamente las doce y diez.

El mundo se me vino encima al escuchar aquella aciaga hora y mi hermano agachó la mirada, consciente de que su intercesión no había servido para nada, salvo para enojar más a quien parecía su amo.

―Todavía no has dicho las palabras mágicas, ¡puta! ―me dijo en tono despectivo.

―¿Y qué es lo que tengo que decir? ―le pregunté sin dejar de gimotear.

―¿No te acuerdas, zorra? ―Su brazo se elevó de nuevo sobre mí―. Te lo voy a repetir por última vez, y procura abrir bien las orejas. Quiero que me supliques que te deje ser mi putita hasta que yo quiera.

―¡Sí, Rafa, te suplico que me dejes ser tu putita hasta que tu quieras! ―dije muerta de miedo.

―¿Ves cómo todo es más fácil cuando te muestras razonable? Ahora quédate ahí tumbada, hasta que se me ocurra qué hacer contigo.

Asentí con la cabeza y obedecí antes de que me partiese la cara de nuevo.

Apenas quince minutos más tarde, Rafael cogió su teléfono, marcó un número y comenzó a hablar con su interlocutor entre risas. Entonces recordé sus últimas palabras: “Ahora quédate ahí tumbada, hasta que se me ocurra qué hacer contigo”. Me puse en lo peor, segura de que estaba llamando a algún amigo para invitarle a una fiesta en la que yo sería el principal aliciente. Miré a mi hermano, a los ojos, pero él esquivó los míos, posiblemente tratando de decirme con su gesto que no podía hacer nada por mí. Finalmente Rafael cortó la llamada, dejó el teléfono sobre la mesa y vino a mí.

―Abre bien las piernas, ricura, que otra vez tengo ganas de probar ese chocho tan rico ―me ordenó con un tono menos amenazante que las veces anteriores, pero igual de desagradable.

Antes de metérmela de nuevo, se entretuvo unos segundos jugando con mis pechos, manoseándolos y estrujándolos como si fueran la masa del pan. Luego terminó hinchándomela de un golpe y me estuvo montando durante unos cinco minutos sin condón a pesar de que se lo imploré. Finalmente se retiró y volvió junto a mi hermano, donde siguió bebiendo al tiempo que se fumaban algún que otro porro. Repitió esa misma rutina cuatro veces más, dejando entre cada una de ellas un margen de unos quince minutos que, después de todo, no me vinieron mal.

―¡Bien, zorra! Ya me he cansado de follarte el coño. Además, ya no me sirve para nada porque lo tienes más seco que el de una vieja ―me dijo tras salir de mí la última vez. No parecía estar conforme con abusar de mí, sino que también pretendía humillarme―. Ahora te vas a poner como una perrita, a cuatro patas, que quiero disfrutar de tu culo un par de veces antes de llenártelo de leche, que creo que ya tengo suficiente para una segunda descarga.

Las lágrimas volvieron a brotar de mis ojos, tan amargas que quemaban mi piel como si fuesen pequeños riachuelos de abrasadora lava. Obedecí al instante, por la cuenta que me tenía, tratando de convencerme a mí misma de que otras veces había soportado sesiones de sexo incluso más intensas, pero en circunstancias muy distintas. Me armé de Valor y permanecí inmóvil, tal y como me había ordenado, temerosa de que llegase el momento anunciado.

Apenas dejó transcurrir otros quince minutos, cuando lo tuve arrodillado detrás de mí, sin condón y dispuesto a clavármela en el ano. Lo hizo colocándose en cuclillas, porque sabía que de ese modo podría darme por el culo con más energía, seguramente tratando de arrancarme gritos de dolor, pero no lo consiguió porque ni fuerzas para gritar me quedaban. Para la segunda sodomía dejó transcurrir más tiempo, debido a que pasó un buen rato tratando de convencer a mi hermano para follarme los dos al mismo tiempo, pero Toño se negó, añadiendo que no estaba motivado. Sonreí ligeramente, con cierta ironía, porque pensé que mi hermano por fin había tomado una decisión que me favorecía.

―¿Verdad que te vas a poner muy contenta cuando te llene el culo de leche? ―Me preguntó Rafael cuando se situó detrás de mí por segunda vez. Instintivamente le respondí con un leve “sí” al tiempo que negaba con la cabeza, totalmente asqueada.

La tortura duró un buen rato porque, contrariamente a lo que había presumido, Rafael no parecía tener suficiente esperma, aunque, seguramente, el alcohol hacía estragos en su organismo. Entonces sucedió algo con lo que yo no había contado y que supuso la mayor de las humillaciones: sin pretenderlo experimenté un potente orgasmo que inundó mis entrañas de tal modo, que pensé que había soltado de una vez todo lo acumulado a lo largo de la noche. Poco más tarde él también se corrió, anegando el recto con su ‘mala leche’.

―Ya te puedes marchar, que mañana será otro día ―dijo tras soltar la última descarga.

Antes de levantarme me senté sobre colchón, en un intento desesperado por expulsar hasta la última gota de esperma y dejar un nuevo rosetón sobre aquella tela que parecía decorada con unas cuantas docenas más.

―¿Qué pasa con el vídeo? ―pregunté mientras me vestía―. Yo ya he cumplido y ahora vosotros tenéis que hacer lo mismo.

―¿Qué has cumplido? ―preguntó Rafael alzando la voz―. ¡Cumplirás cuando yo me cansé de ti, jodida punta, y no antes! Y da gracias que estoy cansado, porque si no fuera por eso, de buena gana te estaría follando por los dos agujeros lo que resta de noche.

―¡Eso no es justo! ―repliqué y una nueva bofetada impacto en mi rostro; ya ni recordaba cuántas había recibido.

Me agarró del cuello, enfurecido, y trató de forzar mi cabeza para que descendiese, con intención de meterme la verga en la boca. Entonces intervino mi hermano y le convenció, milagrosamente, de que me dejase marchar. Así lo hice tan rápido como pude, abandonando aquel horrible lugar y jurándome que no volvería ocurriese lo que ocurriese.

Aquella noche mi hermano no durmió en casa; el muy cobarde llamó para avisar que dormiría en la de un amigo.

Al día siguiente, sobre las cinco de la tarde, recibí una llamada de Rafael, para recordarme que esa tarde debía ir a la misma hora y al mismo lugar. Me negué en redondo y nuevamente amenazó con enviar el video por correo a mi padre.

―Me da igual lo que hagas ―le dije―, porque siempre será mejor que tener de nuevo tu asquerosa polla dentro de mí ―añadí y colgué.

El caso es que no quedé contenta con la respuesta que le di, no me dejaba satisfecha del todo. Entonces, en un instante de locura, decidí presentarme en persona y decírselo a la cara. Pero no, no había perdido del todo la cabeza, porque tenía intención de hablarles desde el descampado. Pensé que la ventana estaba demasiado alta para que ellos pudiesen saltar; por otro lado, si pretendían perseguirme, disponía de tiempo suficiente para salir pitando y estar bien lejos cuando ellos llegasen tras correr por el corredor, bajar la escalera estrecha y destartalada y finalmente atravesar el patio antes de salir a la calle y rodear la casa. Eso me daría una cómoda ventaja de más o menos un minuto, tiempo más que de sobra.

Nada más llegar, escuché tres voces que provenían de una de las ventanas, con total claridad. Dos eran las de mi hermano y Rafael, pero la otra no me resultaba familiar. Al principio tan solo decían tonterías o se jactaban de lo ocurrido la noche anterior. Luego la conversación se hizo más interesante.

―Seguro que viene ―dijo Rafael―. Le tiene cuenta a esa niñata no tocarme las narices.

―Pues, si viene, yo me voy, no pienso participar ―dijo la voz desconocida.

―Ninguno deberíamos hacerlo, Peluco ―escuché la de mi hermano―. Creo que ya hemos ido demasiado lejos.

Entonces, un estruendo cortó la conversación. Sonó como si algo de cristal se estrellase contra una pared.

―¡No me toquéis las narices! ―dijo Rafael con muy mal genio y levantando ostensiblemente la voz―. Estamos aquí para destrozarle el culo a esa puta entre los tres. Es más, se lo vamos a dejar tan abierto a lo largo del verano, que no va a saber si es su ojete o la entrada de un túnel ¡Y no hay más que hablar!

―No te pases, Peluco, que estás hablando de mi herma…

―¡Tu no hables, Toño, que no te conviene! ―dijo Rafael, amenazante―. ¿Quién hizo posible que te follaras a la zorra de tu hermana en navidades? Yo, todo fue gracias a mi, porque tú llevabas años fantaseando con hacerlo, y yo te di valor aprovechándote de una mierda de pruebas que tenias para amenazarla. ¿Y quien tuvo la idea mediante la cual conseguiste ese jugoso video? Yo, el de siempre, porque tú eres un cagón, que siempre viene lloriqueando cuando tiene problemas.

―¡Ya está bien! ―respondió mi hermano muy alterado―. Tan solo fue un accidente… ¿Hasta cuándo me lo vas a estar recordan…?

―”Tan solo fue un accidente”, dijo la nena asustadiza ¡Bua, bua, bua! ―le replicó Rafael sin dejarle terminar―. Un accidente en el casi matas a una vieja con la moto antes de darte a la fuga. Milagrosamente salvó la vida y se recuperó, ¡debe tener más vidas que un gato la jodida!, pero estabas con el agua al cuello y bien cubierto de mierda. Entonces yo limpié la moto y la reparé para no dejar pistas.

El desconocido no habría la boca, aparentemente se mantenía al margen por si le tocaba recibir.

―Tienes razón y te lo agradezco mucho ―de nuevo la voz de Toño llegó cristalina―, pero anoche ya tuviste lo que siempre habías querido, porque no me niegues que tu también has soñado con follar con mi hermana durante mucho tiempo.

―¡Es cierto! ¡No lo niego! ―Reconoció Peluco―, pero anoche recuperé la fe mientras la clavaba en ese esplendido culito, tierno y predispuesto a recibir todas las pollas que sean necesarias. Incluso no descarto cobrar entrada y que se la pasen por la piedra todos aquellos que estén dispuestos a pagar un billete colorao, para, de ese modo, contemplar como se cierra el agujero antes de ser el último en encularla y obligarla a que me chupe la polla y se trague la leche.

Llegados a ese punto, me había hecho una idea más que precisa sobre los motivos que impulsaron a mi hermano a comportarse de una forma tan extraña. Igualmente quedaron claros los planes que Rafael tenía para mí. Ya no tuve la menor duda de que necesitaba contar con ayuda, cualquiera que fuese el precio a pagar.

De camino a casa, decidí que lo más apropiado era contárselo a mi novio. Le llamé y no escatimé detalles. Su reacción fue la esperada y se despidió asegurando que por la mañana se presentaba sin falta. Fui a recibirle a la estación de autobuses y allí estuvimos charlando hasta la hora de comer. Luego se despidió, alegando que debía hablar con unos colegas, que ya me contaría por la tarde.

Daban las siete cuando se presentó en mi casa, extrañamente contento. No supe cómo interpretar la felicidad de su rostro, pero pronto me sacó de dudas.

―Tengo preparada una sorpresa para ese canalla que no olvidará en la vida ―me dijo en el portal, tomándome de las manos y muy seguro de sí mismo―.

―Pero júrame que a Toño no le pasará nada ―le pedí con lágrimas en los ojos.

―No temas, mi reina, que tu hermano no sufrirá daño alguno. Lo que tienes que hacer ahora es llamar a ese hijo de puta y decirle que vas esta tarde, a las nueve. Eso sí, añade que te mueres por recibir por detrás durante toda la noche, eso le motivará más. Y cambia esa cara de niña asustada, que a ti tampoco te pasará nada.

Hice todo lo que Sergio me indicó y a las nueve en punto estaba llamando a la puerta del cuchitril. Rafael abrió muy sonriente y me invitó a entrar.

―Sabía que eras una putita viciosa ―me dijo babeando―. Me alegra que tengas tantas ganas de que te den por el culo, porque, mira, hoy somos tres. Tres pollas en tu culo durante toda la noche es lo que te mereces. Y si quieres más, no hay problema, porque puedo hacer alguna que otra llamada. Todo lo que sea necesario por complacer a mi reina.

Yo escuchaba sus burradas sin dejar de mirar a mi reloj, nerviosa porque Sergio no llegaba. Entonces llamaron a la puerta. Rafael abrió totalmente confiado, pensando que era otro de sus amigotes dispuesto a unirse a la fiesta. Entonces todos quedamos acojonados, incluida yo. De pie, bajo el umbral, contemplamos atónitos la figura de un hombre de aspecto aterrador. Era de raza gitana, de unos cincuenta años, muy grueso, vestido de riguroso negro y con un bastón en la mano. Tras él, otros cuatro tipos de piel clara y rubios, posiblemente originarios de algún país del este, de mayor altura y con más músculos que un gimnasio de culturistas, terminaban de bloquear la salida. Entraron haciendo caso omiso a lo que Rafael les ordenaba, apartándolo de un empujón que le hizo rodar por el suelo. Finalmente entró Sergio y mi semblante cambió.

―Vosotros dos ya podéis salir cagando leches de aquí ―ordenó Sergio a mi hermano y al otro muchacho―, que hoy la fiesta no es para vosotros.

Ninguno de los dos dio tiempo a que se lo repitiesen, porque salieron pitando como alma que lleva el diablo.

―¡Gracias, don Manuel! Le debo una ―dijo Sergio al hombre grueso al tiempo que le tendía la mano.

―La deuda está saldada, amigo mío ―le respondió aquel extraño personaje y se estrecharon las manos.

Finalmente nos fuimos, dejando a Peluco suplicando ayuda tras cerrarse la puerta. Entonces ya no parecía tan valiente y canalla. Nos alejamos de aquel lugar pestilente con una sonrisa de satisfacción. Yo no sabía por qué sonreía, pero Sergio me había contagiado su buen humor; no en vano, él tenía una idea muy clara de lo que dejábamos atrás.

Esa misma noche, ante mi insistencia, Sergio me explicó que aquellos tipos cachas le iban a estar dando guantazos hasta que escupiera, con sangre si era preciso, dónde tenía el video y la forma de eliminar las posibles copias. Luego le darían por el culo hasta que se le salieran los ojos de las órbitas, obviamente, con una cámara filmando la orgía. De ese modo, nos asegurábamos de que jamás vería la luz cualquier copia que conservase en algún servicio de alojamiento en la RED.

Respecto a mi hermano, le convencí para que contase a mis padres lo relativo al accidente de moto. No se lo tomaron muy bien y mi madre no dejó de llorar durante semanas, pero luego se consoló pensando que tenía un hijo del que sentirse orgullosa a pesar de todo. Yo misma le acompañé cuando fue a visitar a aquella pobre anciana y, con lágrimas en los ojos, le suplicó que por favor le perdonase porque realmente estaba arrepentido. El siguiente paso fue acudir a la policía y entregarse.

Aquel gesto noble, que representaba un acto de valor que yo nunca había visto y que seguramente nunca vea, supuso su salvación, porque la condena fue menor gracias a que la anciana retiró la denuncia, pero la investigación seguía abierta y la justicia debía actuar de oficio. En cierto modo le vino bien pasar una pequeña temporada alejado de los suyos y, sobre todo, de las malas compañías que nunca pueden traer nada bueno.

Por mi parte, había perdonado a mi hermano en el preciso momento en que les escuché a través de la ventana. Entonces tuve claro que me había chantajeado porque la amenaza que recaía sobre él era infinitamente más pesada. Durante varios meses tuve fresco en la memoria lo que había sucedido. Me reconfortaba cerrar los ojos y rememorar en mi cerebro, casi tan nítido como si lo tuviese presenciado, la escena en que ‘el Peluco’ recibía por el recto las pollas de aquellos musculosos que seguramente eran de grandes proporciones. Nunca me he atrevido a ver el vídeo, seguramente por no sentir lástima de aquel desgraciado. De ese modo retomé mi vida. Sobre todo tras realizarme unos análisis y comprobar que, afortunadamente, no me había contagiado nada aquel energúmeno, ni siquiera la ‘mala leche’, porque mis relaciones sexuales volvieron a la normalidad.

Pero en toda aquella historia quedaba un pequeño detalle pendiente que Sergio se resistía a revelarme. Un buen día, sin venir a cuento y sin que yo se lo pidiera, se sentó a mi lado en el sofá y me lo contó. Me dijo que había conocido a don Manuel, el hombre grueso de raza gitana, tras salvar a su hija en una reyerta donde varias mujeres la estaban apaleando con intención de matarla. La llevó su casa muy magulladura y explicó a su padre lo sucedido, quedando éste en deuda con él según la tradición gitana. Por eso acudió Sergio a don Manuel, porque sabía que tenía una motivación suficiente y contaba con medios para ayudarnos. Desde entonces, cada vez que voy a mi ciudad, no he dejado de llevarle unos pasteles, unos bombones o cualquier chuchería para su familia como muestra de gratitud.


Escrito por Mónica 'DELUX'

Diana, una buena madre (2: Un simple deseo)


Querido lector/a, ante todo quiero aclarar que esta historia es producto de la imaginación del escritor, los hechos aquí narrados son demasiado sorprendentes para ser verdad. Si tienen alguna duda, quieren dar un consejo o solo pretenden hacer alguna que otra amistad no duden en escribir a mi correo.

Quiero puntualizar ante todo que esta segunda parte tiende a algo más amplio que la anterior. Como seguramente sabran, la primer parte estaba redactada de modo que el lector sólo se excitase a leerla. Aquí tuve que concentrarme más que nada en los sentimientos de los protagonistas (sobre todo la protagonista), el renacimiento de la relación entre ellos y el desenlace de la historia.

Habían pasado ya 3 años desde que sucedió esa tarde tabú con mi hijo. Las cosas se pusieron más relajadas en casa, nuestro humilde hogar. Javier ya tenía 15 años y se estaba convirtiendo en un hombre, muy guapo por cierto. Desde aquella vez en que nos masturbamos mutuamente nada habia pasado entre él y yo. Al principio yo estaba deseosa de tener sexo con Javier, pensando que no faltaría mucho para que lo hicieramos. Pero a medida que pasó el tiempo él no abordó el tema y yo tampoco. Lo que había pasado fue por un momento de calentura que no pude aguantar y yo ya no esperaba que se vuelva a repetir, estábamos bien así. De vez en cuando Javier me pedía uno que otro consejo sexual con un trato de broma, que yo respondía gustosa sin salirme de mis estribos.

Pero como todos saben, nada dura para siempre y tarde o temprano las cosas vuelven a ser lo que eran. Los días pasaban rápido y yo me sentía cada vez más nerviosa, ansiosa por así decirlo. De noche me encontraba imaginando (en contra de mi voluntad) que mi hijo me hacia suya con su gran miembro. Escuchaba en mi mente el ruido de la cama rechinando, golpeando contra la pared cuando me penetraba y nuestros cuerpos resbalando por el sudor, con ese pensamiento me masturbaba casi todas las noches. Llegue a creer que lo que pasó con Javier no me había afectado, pero allí estaba yo, una madre deseando a su hijo por ser justamente eso, su hijo. Luchando contra mis pensamientos llegaba a la cuenta de que la idea no me parecía tan mala, pero enseguida nublaba mi mente al pensar en las cosas que sobrellevarían hacerlo de nuevo con él... no! era inconcebible, ni pensarlo.

Casi sin darnos cuenta, el invierno había llegado y junto a él la necesidad de buscar calor en los brazos de un amor. En esta época siempre me sentía sola, desolada y triste porque no había nadie que me dijese que me quería, ni que limpiase las lagrimas de mis ojos. Estoy segura que esa fue la razón por la que sucedió lo sucedió... Las hojas de los árboles ya habían caído y el paisaje se notaba vació. No había nada que hacer en la casa ni nada que pudiese remediarlo. Javier estaba viendo en la televisión. Me puse a observarlo sin que me viera para entender lo que había en su cabeza, era un adolescente tranquilo y eso era bastante raro. En ese momento recordé todo lo que había disfrutado con él, y todo lo que podríamos hacer todavía, más que nada ahora que esta más crecido. De repente las ganas de tener sexo con mi hijo se hicieron insoportables, quería probar de nuevo su miembro, hacerle probar mi vagina para que sepa lo que era el verdadero placer. Trate de veras de apaciguar ese deseo que estaba emergiendo de nuevo, pero por mas que hacía cualquier otra cosa para distraerme no perdía las ganas de cogerme a mi hijo. Me decidí finalmente por hacerlo, para que aprenda como la primera vez (sabia que me mentía a mi misma pero era la única forma de pensar que todo eso estaba permitido para nosotros).

La noche cayó rápido, la luna se alzaba gigante sobre el cielo negro, rodeado de estrellas que iluminaban mi rostro y mi cuerpo. Estaba vestida con una camiseta verde oscura y con un pantalón vaquero, no estaba maquillada, solo tenia el pelo atado hacia arriba (ya que me lo deje largo) y unos aritos de color dorado. Era el momento adecuado, debía hacerlo como lo había pensado o me quedaría siempre con la duda, pensando como hubiese sido. Para estar más cómoda en el momento me quité el pantalón y fuí a la habitación de mi hijo (que recién se había acostado) solo con mi braga puesta. Me encaminé a mi destino, preparada o no, pero sin dudar. Antes de abrir la puerta pensé que tenía manejada la situación, que podría inventar una excusa tonta para obtener lo que quería, pero en el segundo que puse el pie en su cuarto las palabras salieron de mi boca como si no fuese yo quien estaba hablando sino mi corazón.

- quiero que me hagas el amor ahora mismo - le dije ante mi sorpresa

Él estaba recostado en la cama y me miro con asombro. Yo no sabia que hacer, así que atine a decirle

- quiero que me sientas por dentro, ¿no queres...? se que te gustaría porque a mi también me gustaría, lo necesito... te necesito

Antes de que el dijese algo yo ya me había acercado a la cama y estaba apretando su pene por sobre el pantalón de dormir. Lentamente desabroché los botonnes y lo saque fuera para verlo de cerca, bastó solo un par de caricias para que se pusiera duro. Ahora era más grande por supuesto, más lindo y varonil. Tenia muchas ganas de chuparlo como la primera vez, vi la cara de mi hijo y este no hizo ninguna seña. Pensé que era por lo precipitada que fuí, pero como no se resistía seguí con el encantamiento. Miré su mástil y le di un beso en el pajarito, luego otro, luego otro, pasé mi lengua por su alrededor haciendo círculos. Me retire un poco y empecé a masturbarlo, mientras lo miraba a la cara y me mordía suavemente los labios.

- ¿queres que me la trague toda ahora? decime que queres porque lo voy a hacer de todas formas

El seguía sin responder, pero a mí me daba igual, le iba a chupar el pene que tantas noches me hizo desvelar. Me la metí en la boca de un solo saque y lo empecé a chupar con muchas ganas, como si fuera la primera vez. Con mi mano libre le acariciaba los huevos sin dejar de lamer ese hermoso falo que tenía. Sin previo avisto me eche sobre sus caderas, con las piernas abiertas y flexionadas, el no se dió cuenta pero yo ya había corrido a un lado la pantaleta para dejar libre mi chocha. Tome su verga por la base sintiendo que yo misma temblaba de la emoción, allí, en medio de la oscuridad y en el momento en que iba a meterlo por mi agujero, un repentino miedo me detuvo. No estoy del todo segura que fue pero les aseguro que me hizo sentir muy mal, quizás fue remordimiento o un ataque de moralidad. Sabía que no podía seguir así, me dispuse a terminar con la situación e irme con mucha pena pero sin gloria. En eso estaba cuando siento que el pene de Javier se desliza suavemente dentro de mí. Por quedarme sumisa en mis pensamientos no me di cuenta que las manos de mi hijo se posaron de mis piernas y atrajeron mi vagina a su gran pene, duro pero suave, caliente pero relajante y muy, muy placentero.

- mmmmmmmmmmm - fue lo único que salió de mis labios entrecerrados.

En ese momento volví a ser yo misma, deseosa de tener sexo con él, de llenarme de su jugo del amor y de hacerle vivir un momento inolvidable para ambos. así fue que deje todo pudor detrás y lo empecé a montar con mucha fuerza mientras gritaba de placer y alegría

- si si si!! así, cogeme bien, goza como nunca, disfruta... disfruta como yo... que hermoso que es, es divino, sos divino...

Yo me sentía llorar por el enorme placer que me causaba su penetración. En cambio Javier solo cerraba los ojos y contenía la respiración como tratando de aguantar un poco más, con cierto miedo por mi actitud desenfrenada. Con cierto esfuerzo me quite la remera que traía por sobre las tetas para que Javier me las chupara, pero él seguía duro como una piedra. Yo tampoco tuve mucho aguante y a los pocos minutos me vino un orgasmo rápido, pero fuerte como ninguno.

- aahhhh ahhhhhh ya me esta saliendo, que rico orgasmooooo, así, quedate quieto que yo me muevo... arriba tuyo, damelo todo, vamos!!!! - le dije fuera de mí

Sentí que la vagina se me apretaba mas de la cuenta, tuve que quedarme quieta y no respirar por un segundo para poder librar el gran orgasmo que me estaba dominando, luego exploté en el grito mas fuerte que dí en toda mi vida, aferrando mis brazos con mucha fuerza al cuerpo de Javier. Después de esto comencé a montarlo de nuevo, pero esta vez más despacio, sin saber si él había acabado o no todavía, lo miré y le pregunté

- ¿me tiraste tu leche adentro?

- no - me dijo - pero... no falta mucho

No quería que acabase dentro de mí, podía quedar embarazada y eso no podía permitirlo de ninguna manera. Velozmente me levante, dejando fuera de mí su pene todabía erguido y duro como madera, lo tome del glande y apuntándolo a mi vagina empecé a masturbarlo frenéticamente para que tenga un lindo y duradero orgasmo.

- ahora si... si!!!, si!!!!, dame tu leche, no aguantes maaaaas!!!, sacala toda, vaciate a gusto, no la desperdiciesssssss - le dije casi gritando con furia.

Su semen salió con mucho poder y choco contra mi vagina mojada y muy roja. Los dos respiramos fuerte y temblamos por el fuerte orgasmo habíamos tenido. De repente todo fue silencio, tan largo como la noche misma. Ninguno de los podía ver al otro a los ojos, parecía algo malo, algo prohibido. Me levante de su cama y me acomode la bombacha mientras el se subía el pantalón. Atreviéndome a verlo sin estar segura de porque, le sonreí levemente esperando alguna respuesta, cualquiera. El también me sonrió pero luego dejo de hacerlo, dándome a entender que estaba tan incomodo como yo en ese mismo instante. Entonces, de la misma forma que llegue, me fui de allí sabiendo que ese encuentro no se volvería a repetir nunca más. Así fue, hasta ahora ninguno de los dos volvimos a mostrar señas de querer hacerlo de nuevo y no creo que lo hagamos mas adelante, sabemos que no podemos dar más de lo que ya dimos y con eso nos basta.

FIN



Escrito por Heraldo

Diana, una buena madre (1: El fruto de enseñar)



Querido lector/a, ante todo quiero aclarar que esta historia es producto de la imaginación del escritor, los hechos aquí narrados son demasiado sorprendentes para ser verdad. Escríbanme diciendo que les pareció, para darme alguna indicación o solamente para hacer alguna que otra amistad.

Quiero que sepan que desde que tengo memoria siempre me preste a nuevas experiencias, nunca tuve miedo a probar nada nuevo y resultado de ello es la hermosa vida que llevo ahora. Mi nombre es Diana, soy de Rosario y vivo con mi hijo de 12 años que se llama Javier. Muchos dicen que estoy muy buena, y aunque no le pongo mucho énfasis al cuidado de mi cuerpo como otras, me agrada decir que mi belleza es puramente natural. Tengo 35 años, mido 1.73, peso 60 Kg., tengo el pelo negro corto hasta el cuello. A decir verdad soy algo pechugona, algunas veces me siento mal por eso pero la mayoría de las veces me gusta tener mas que otras; sin mas vueltas les digo que mis medidas son 96-62-91.

Hace bastante tiempo que no salgo con hombres ya me he llevado bastantes decepciones, por eso ahora me dedico solo a mi hijo que es una amor. Pero cierto día vino a mi con una pregunta un tanto extraña....

- ma, ¿las mujeres tienen leche?

- si, pero ¿porque preguntas eso?

- porque un amigo me dijo que las mujeres también tienen leche, como las vacas

- si, las mujeres tenemos leche pero no es como las vacas, es... diferente

- ¿como?

- bueno, nosotros no tenemos ubres como las vacas, la leche las tenemos acá (mientras me tocaba las tetas).

- y las personas ¿pueden tomar leche de allí?

- bueno... si, pero no cualquier persona, nuestros bebes cuando son chiquitos, nadie mas

- y yo tome cuando era chiquito, ¿no?

- si, como todos los bebes

- mami, ¿puedo tomar algo de leche tuya?, para acordarme como era porque me olvide

Esa petición me pareció extraña y me puso algo nerviosa, yo no quería hacerlo sentir mal al rechazarlo, por lo que decidí convencerlo de que no era algo correcto.

- eso no esta bien, los nenes de tu edad no toman leche de las mamis

- pero si todavía soy chico, además soy tu hijo, eso no tiene nada de malo

- no Javier, no molestes mas

- dale mami, es un ratito nada mas, para ver como es

En mi cabeza me gustaba la idea de hacer eso, porque a pesar de ser un tanto peligroso tenia la confianza de saber que el no entendía de sexo, pero mi conciencia me decía que no.

- por favor ma, no te cuesta nada, además lo hago una vez y ya esta, dale!!

- no hijo, ya basta

- daleeeeeee!!!

Suspire y lo mire media enojada, me inquietaba la idea pero era mi hijo y me resultaba difícil negarle algo a él.

- bueno... esta bien, pero vos no le podes contar a nadie, ni a tu amiga, ni la abuela, nadie!

- no le cuento a nadie, lo prometo

La conversación había hecho que se me erectaran los pezones y que estuviese algo excitada, pero pensé que era normal por la situación y por lo que iba a hacer. Tome a mi hijo de la mano y lo lleve a mi pieza, cerré la cortinas por seguridad y me recosté en la cama. El me miraba esperando que yo me quitase el seno afuera, eso me daba mucho coraje, parecía que estaba a punto de tener sexo pero era solo una demostración, porque me sentía así?. Trate de nublar mis pensamientos y decidí hacerlo de una vez para que pase todo rápido (les cuento que en ese momento yo estaba vestida con una camiseta negra y una pollera blanca larga, media transparente, estaba bastante linda). Con cierto nerviosismo me levante la camiseta por sobre mis tetas y luego me desabroche el corpiño, no quería sacarme toda la parte de arriba porque me parecía muy morboso.

- ven - le dije

El se subió sobre la cama y me dijo

- guau, son grandes!

- si... son bastantes grandes, ¿te gustan que sean grandes?

- si, me gusta

Me fije en su pene y vi que estaba algo excitado, pero era normal, para un chico ver a una mujer mayor con las tetas al aire y encima de un buen tamaño, yo lo perdonaría.

- apoya tu cabeza sobre mi pecho - le susurre - hace lo que te digo y todo va salir bien

- bueno mama, ¿me vas a dar esa leche?

- si, vas a ver que es bien rica

- ¿de donde la tomo mama?

- de acá - señalándome mi pezón

El tomo con sus dos manitas mi pecho y acerco su boca mirándome de reojo

- dale, seguí así, vas bien

En el momento que sus labios hicieron contacto con mi pezón me estremecí de placer, no pensé que me iba a gustar tanto que me lamiera los pezones, a su propia madre, pero así sucedió.

- así bebe, así, toma la lechita - le dije algo excitada

Javier comenzó a succionarme suavemente, y de a ratos le pasaba la lengua por la puntita haciendo que me moje mas y mas... mis pezones empezaron a gotear un poco de leche materna que él succionaba con gusto.

- sssss, que lindo, chupa despacito que me gusta mucho, ¿viste que rica la lechita de mama?

- si mama... es deliciosa - me decía despegándose apenas de mi pecho

No podía evitar suspirar entrecortado sin dejar de acariciar su cabeza, estaba muy feliz por esa situación y no quería que terminase por mas mal que estuviese. Él pasaba cada vez mas seguido su lengua calientita y mojadita por la punta del pezón, así hasta que dreno toda la leche de mi seno izquierdo.

- ahora le toca al otro

- ¿ese tiene también?

- si, tiene mucha...

Cuando lo corro para mi lado siento su duro pene apoyarse en mi pierna, estaba muy erecto por lo que pude notar en ese momento. Su boca se adueñó rápidamente de mi pezón, lo succionaba algo mejor que el otro, apenas rozándome con sus dientes, con sus manos apretando mis pechos pero sin lastimarme. Yo no podía contener mi situación, así que tuve que apretar la almohada un poco para contenerme, porque sino en ese momento le hubiese hecho una paja con muchisimas ganas y quien sabe que mas. Algo que solo hubiese traído problemas, dulces, pero problemas al fin.

- se siente bien lo que estas haciendo bebe, no pares por favor... mmmmm, mas fuerte que si no no sale la lechita, asi lindo, toda tuyaaaaa

Después de un ratito en esa situación el saca su boquita de mi teta, sus labios tienen un poco de leche todavía que se relame gustoso.

- estuvo muy rica mami, gracias por enseñarme - mientras me daba un beso en la mejilla

- si... sabes que cuando necesites algo me preguntas...

Javier se estaba llendo cuando por mi mente paso un pensamiento que casi me hace llegar al orgasmo. Pude probar en carne propia la lengua de mi hijo y me había gustado mucho, por eso pensé que no seria tan malo que me chupe un poco la... vagina, si, ya se que era una cosa de locos pero solo por un ratito para mostrarle... para que aprenda. De alguna forma pensé que eso estaría bien y antes de que se vaya le dije presurosamente

- oye, sabes que hay otro lugar de donde puedo darte de tomar... algo

- ¿ mas leche?

- no, como un... un juguito rico, ¿queres probar?

- mmmm, bueno, pero de donde?

- por acá - mientras me tocaba la vagina por sobre la pollera

No podía creer lo que me estaba atreviendo a hacer, ¡que mi hijo me chupe! sabia que después de ese día las cosas iban a cambiar si o si, pero estaba tan caliente que quería probarlo de todas formas. Entusiasmada como nunca y con una sonrisa picara en mi cara me levante el vestido por sobre las caderas

- sácame la bombacha así vas aprendiendo para después - le dije a Javier mirandolo a los ojos para inspirarle confianza.

A decir verdad la bombacha estaba algo pegada a mi chucha por los jugos vaginales, eso solamente me causo mas placer, queria que mi hijo viera como me calentaba con sus caricias. Como un buen niño se puso de rodillas frente a mi vagina bien expuesta y me dijo

- no veo nada

Me di cuenta que tenia que guiarlo yo de aquí en adelante, así que me abrí los labios vaginales para que me aprecie bien

- ahora lo ves, es lindo ¿no?

- si es lindo, rosita, huele bien, pero como saco el juguito?

- sabes, pasa la lengüita y sale el juguito, vos pasala por todo alrededor, si mama suspira mucho es porque hace mucho calor...

- ¿si? - me dijo mientras acercaba su cara

- si, no te preocupes por nada, solamente tomate el juguito de mama

Y allí lo sentí, algo que deseaba desde hacia tanto tiempo, un cunilingus delicioso. Pasaba su lengua por mis labios vaginales, no solo por allí sino también por donde esta los pelos. sentía su lengua inexperta por todos mis alrededores, con tanta fuerza que me hacia temblar de placer. De a ratos me abría los labios vaginales para que me chupara por dentro también, era algo realmente hermoso.

- chupa bebe, seguí chupándome que me haces muy feliz, que riiiiccoooooo... siiiiiii

Con una mano inconscientemente lo tomaba de la cabeza, mientras que con la otra me pellizcaba un pezón, que estaba mas duro que nunca.

- mi... niño, chúpame esa cosita dura, que va a salir mas juguito - mientras le señalaba el clítoris

Sentía que su lengua se introducía mas y mas hasta dar con mi clítoris. Fue allí que di un pequeño salto que me hizo gemir un poco mas fuerte, entonces que apoye mis manos en el respaldo de la cama y cerre un poco mis piernas, mientras que Javier me seguía lamiendo a pasar del poco espacio. Sentía como me enrollaba con su lengüita y le daba chupadas fuertes, se podía oír el ruido de su saliva entre mis piernas.

- que rico, te gusta el juguito de tu mami? es todo tuyo y de nadie maaaaass

Luego de unos minutos sentí que ya iba a acabar, no podía creer que estaba sucediendo tan rápido ya que siempre tardaba más en llegar un orgasmo.

- ahora va a salir... mas jugo, toma... tómatelo todito y mama va a estar felizzzzzzzzzzzzz aaahhhhhhh!! siiiiiiii, quee buenooooooo

Las palabras salían de mi como por arte de magia, mientras yo permanecía con los ojos cerrados y con mis manos haciendo fuerzas para no soltarme de la cama.

- ohhhhhh siiiiiiiiiiiiii vamos mi amorcitooo que ya llego allí hijo mioooooo eres el mejooor!!!!

Fue un orgasmo muy grande, la situación lo había hecho algo tan especial que fue exquisito. Su lengua no dejo de moverse dentro de mi en ningún momento, y ya cuando había acabado se bebió lo que aun quedaba mientras yo me limpiaba un poco con la sabana

- si, lindo, limpiemosla bien, tiene que quedar reluciente

- en verdad tenias mucho jugo mami, ¿lo hice bien?

- si mi vida, lo hiciste perfecto, me encanto, digo... me encanto darte jugo para que no tengas mas sed...

- ah, si, gracias mama

- hijo, yo te di de tomar la lechita, ahora te toca que vos me des a mi ¿esta bien?

- si, pero, ¿como se hace eso?

- dejame que yo se como, vos solamente recostate y descansa...

Ya había pisado bastantes tabúes como para detenerme allí, hubiese sido muy cara dura hacerlo, así que me dedique a pasarla bien con mi amor de toda la vida. Por fin llegaba el momento de desvirgar su lindo pene, lo iba a amar hasta el cansancio y le iba a dar todo lo mejor de mi como el lo había hecho.

Me puse sobre mis rodillas e hice que Javier se acostara en el sillón, siempre tratando de mostrarme tranquila para convencerlo, porque no hubiese existido mejor momento. Lentamente baje su pantalón, después la ropa interior y así deje libre su herramienta. A decir verdad era un pene de tamaño normal para su edad, pero sin estrenar... eso me excitaba.

- que linda cosita que tenés hijito - le dije con tono de inocencia

Ahora Javier se mostraba algo agitado y excitado por el cambio de papeles, igual parecía disfrutarlo. Con suavidad corrí su cuero para dejar a la vista el glande, rojo y con algo de lubricación. Le di un beso en la puntita y pude sentir el sabor, ese sabor a sexo que solo un hombre te puede dar, seguido le pase la lengua para marcar mi territorio. Pude sentir como mi hijo se estremeció y se movió un poco, como queriendo escapar. Yo lo tome de su cola sin darle opción y me comí su pija entera. Siempre me dijeron que era buena haciendo eso, por lo que pensé que no iba a pasar mucho tiempo antes de que él se descargara. Empecé a lamerlo pausadamente, mientras que de a ratos levantaba mis ojos para ver las caras que ponía mi niño, era increíble como la estaba pasando. Llevaba su pene hasta el fondo, lo rozaba con mis dientes, lo cubría con mi lengua y lo dejaba salir. Después de un rato muy placentero de estar haciendo ese trabajo, me di cuenta que Javier ponía cierta resistencia, así que deje de chuparlo y lo empecé a masturbar con mi mano mientras le decía

- que pasa, ¿no quieres darle lechita a mama? tengo mucho sed y quiero tomar tu leche calientita, dale a mamita todo lo que tenés guardado, no aguantes más mi bebe, deja que salte y que me bañe toda...

Yo se por experiencia que las palabras juegan un papel importante en el momento justo, y es por eso que las use allí, no veía la hora de sentir todo su jugo en mí. Lo lamí unos segundos mas y me di cuenta que ya estaba listo para acabar, él otra vez se quiso correr por yo lo apreté mas hacia mi, mientras esperaba con la boca abierta sin dejar de masturbarlo... y no tardo mucho en correrse. Fue hermoso ver su pene palpitando en mi mano mientras despedía su semen, por primera vez. La mayoría de los chorros entraron en mi boca, algunos pegaron en mi mejilla y lo demás se posaron en mi mano. Cuando pude saborear lo que tenia en la boca, me pare sintiendo la humedad de mi panocha y le dije

- ¿viste que no era tan difícil darle leche a mamá?

- si, se sintió muy rico acá abajo, ¿siempre se siente así?

- si, siempre, y ya sabes, cuando tengas ganas de hacerlo vos solamente pedime, sin vergüenza, que a mi me gusta tomar tu lechita, y si queres tomar de mi lechita tambien.

- esta bien

Primero me limpie la mano y luego lo ayude a vestirse. El se fue muy contento afuera, mientras yo me quede pensando en que no iba a pasar mucho tiempo antes de que le diese otro tipo de placer, quizás aun mejor que este.

continuara...


Escrito por Heraldo

Violé a mi padre



Esta historia, cuyo final aún no ha llegado, pretendo rememorarla para asegurarme que, en mi memoria, aún permanecen inalterables aquellos acontecimientos pues, con el paso del tiempo, éstos tienden a transformarse y cambiar la realidad tal y como se produjo. Aquellos acontecimientos desembocaron en la situación actual, acontecimientos que supusieron una auténtica convulsión emocional y afectiva que me hizo variar, de por vida, mi escala de valores éticos.

La historia comienza hace ahora 12 años, cuando yo aún tenía 16. Mi madre, por desgracia, falleció entonces de una enfermedad incurable y mi padre y yo, hija única, quedamos del todo desconsolados. Ella contaba con tan solo 35 años y mi padre 38.

En casa cambió mi vida por completo; ahora ya no tenía a mi madre que me hacía todo y yo me ocupaba, hasta donde sabía y podía, de atender un poco la casa, comprar, mas que hacer, la comida, así como del cuidado de la ropa mía y de mi padre pues, aunque él tambien ayudaba, su trabajo y, sobre todo, su depresión por los acontecimientos, no le permitían hacer mucho mas de lo que hacía.

Ciñéndome al suceso que pretendo relatar, comenzaré indicando que mi padre era, y sigue siendo, un hombre atractivo, de complexión atlética y deportista y muy educado, lo que le convertía en el modelo de hombre al que yo aspiraba, no encontrando en mi entorno social nada parecido, especialmente después de haber tenido una experiencia afectiva con un chico del colegio, que me llenó de animadversión hacia todos los chicos, por su estupidez y perversidad. La verdad es que yo comencé a hacerme ilusiones con él y me defraudó completamente cuando comenzó a salir con otra chica, mi gran amiga, sin darme siquiera una explicación ninguno de ellos. En fin, experiencias de colegiales, como hoy lo veo, pero que en aquel momento de mi vida, rectificó mi conducta con el resto de chicos y chicas de mi edad, a los que evité desde aquel momento, pues se me metió en la cabeza la sospecha de que se había urdido un complot contra mí y que el ridículo que había sufrido era causa de burla por mi grupo de amigos. Supongo que nada de aquello fue cierto, pero así fue como sucedió. Cuando acabó aquel curso y con mis estudios secundarios terminados, dejé de acudir al instituto y ceñí mi vida a mi casa, en donde me encontraba muy cómoda conviviendo tan solo con mi padre. El, carente de empuje por el trauma sufrido, no me insistió demasiado cuando le dije que dejaba los estudios, con la excusa de dedicarme a nuestra casa. Supongo que él también deseaba un poco de orden en su vida. También él dejó casi totalmente abandonada su activa vida social que compartía con mi madre. Ahora se sentaba largos ratos en su sillón del salón de casa a leer y pasaba horas sin abrir la boca. Eso sí, continuaba haciendo deporte, especialmente con su motocicleta que usaba todos los días para desplazarse a cualquier sitio.

Así transcurría nuestra vida, cuando mi sexualidad estaba despertando a los sentidos y con mis 17 o 18 años, comencé a aficionarme a las películas eróticas o incluso pornográficas que ponían en televisión y siempre a escondidas de mi padre, claro, actividad que me resultaba muy excitante, pero no podía evitar el involucrar a mi padre en mis fantasías eróticas, algo que mi moral rechazaba por pecaminoso, pero mis pensamientos parecían autónomos y, en ocasiones, me masturbaba con aquellas fantasías y ayudada por las imágenes de una revista o de la televisión.

Con estos preludios cuya evolución era progresiva y empeorando, yo comencé, inconsciente o conscientemente, a crear situaciones de cierta provocación, intentando atraer la atención de mi padre hacia mí, algo que distaba mucho de conseguir. Así, me solía poner ropa que dejase ver parte de mi anatomía, tales como escotes mas que provocativos, ropa ancha para que en determinadas posturas se viese mi interior, ropa semitransparante que mostrase la ropa interior que, a su vez, era del todo provocativa, batas que dejaba abiertas hasta prácticamente la braga, …etc. Pues bien, nada de esto parecía atraer la atención de mi padre quien, en ocasiones, me llamaba la atención, de forma indiferente, indicándome que me abrochase los botones o que me subiese alguna cremallera intencionadamente dejada abierta para mostrar su interior. En una ocasión, incluso, me fui al baño a ducharme y dejé abierto el pestillo de la puerta, para esperar a que mi padre tuviese necesidad de acudir al baño y, al abrir la puerta, se encontrase de frente con mi cuerpo desnudo bajo la ducha, algo que efectivamente sucedió y puso de manifiesto el desinterés que mi padre tenía en mi físico, al pedir perdón y salir dejando la puerta cerrada tras él. No hizo alusión alguna a mi descuido en cerrar la puerta.

En otra ocasión, incluso, le solicité ayuda para que me diese su opinión acerca de un supuesto dolor que tenía en la parte inferior de mi abdomen, rogándole que me palpase la zona para comprobar si notaba algo anormal. Innecesario es añadir que me había quitado previamente la braga y al subir mi camisón, dejé al descubierto mi vagina húmeda de deseo, aunque mi pudor consiguió enrojecerme al mostrarme así ante mi padre. Tampoco dio el resultado previsto, mostrando él su parte mas tierna y comprensiva al tranquilizarme diciéndome que no debía avergonzarme ante mi padre. Pues bien, tras palpar cuidadosamente la zona, incluido mi pubis a requerimiento mío, me dio su dictamen asegurándome que no veía anormalidad alguna, por lo que sería aconsejable llamar al médico. Yo, claro, le dije que no, pues ya me encontraba mucho mejor después de su "masaje", esperando se ofreciese a continuarlo, pero no fue así.

Estos episodios, narrados en dos párrafos, se distanciaron a lo lardo de casi un mes, un día con una cosa y otro con otra, pero, ya digo, los resultados, nulos.

Transcurría un día normal, cuando la hora en que regresaba mi padre habitualmente, se había pasado notablemente, hasta el punto de llegar a preocuparme y llamar a la oficina tratando de averiguar su paradero. De allí solo pudieron decirme que había salido a su hora normal, es decir, a las 1800h.

Eran ya las 2200h cuando sonó el teléfono y yo, nerviosa, me apresuré a atender la llamada, pues me imaginaba que sería mi padre diciéndome que se había retrasado por algún motivo, como efectivamente así fue, pero la razón del retraso me causó preocupación, pues me decía mi padre que había tenido un pequeño accidente con la moto y le habían tenido que escayolar pues tenía un par de huesos rotos en ambos brazos, aunque me insistía en que el asunto carecía de gravedad. Me dijo que cogiese un taxi y me acercase a recogerle al hospital, pues no podía valerse por sí solo, aunque seguía insistiendo, que estaba perfectamente y así me lo pareció por su tono de voz, completamente normal.

Me apresuré a vestirme para salir a buscarle y cuando le vi me asusté un poco, pues tenía ambos antebrazos escayolados hasta la mano pues, según me contó después, el peso de su cuerpo cayó sobre sus manos que se apoyaron en el suelo para protegerse de la caída. Al no tener guantes, las manos habían sufrido, además de la rotura de algunos huesos, diversas contusiones y quemaduras, así como su cara que, en el pómulo derecho tenía un cardenal que le llegaba al ojo y en la cadera derecha tambien había sufrido un fuerte golpe.

Nos fuimos ya tarde a casa y en el taxi, de camino, mi padre me pidió disculpas por no haberme llamado antes y por el trabajo adicional que me daría su accidente, así como los cuidados que durante los días de escayola, tendría que dispensarle, tales como su aseo personal y ayudarle en sus necesidades fisiológicas. Yo no pude evitar un pensamiento malvado y considerar que el demonio había puesto a mi alcance aquella oportunidad que me ofrecería la posibilidad de aprovecharme y hacer realidad mis mas oscuros y perversos pensamientos. Realmente me veía, en aquel viaje inolvidable, como una auténtica pervertida, pero incapaz de dominar racionalmente mis instintos mas bajos. Se me ocurrieron mil ideas y a cual mas perversa.

Llegados a casa, mi padre me pidió que le acostase lo antes posible, pues tenía todo el cuerpo dolorido. No quiso comer ni ir al lavabo –algo que lamenté-, así es que tras quitarle los pantalones y la camisa y chaqueta que habían quedado destrozadas con el golpe, le puse su pijama y con un analgésico y un antinflamatorio, se durmió sin más. Yo aproveché para husmear en sus interioridades y conocer que ropa interior utilizaba, siendo sus calzoncillos de estilo de slips-pantalón corto y que, como estaban relativamente bien, no quiso cambiarse, igual que de camiseta. Yo no pude pegar ojo en toda la noche esperando su llamada y cabilando sobre la forma de acceder a mis deseos aprovechando su incapacidad física. Imaginé muchas formas de lograr mi objetivo, pero todas pasaban por una parte de abuso violento, pues mi padre había dado muestras sobradas de estar completamente alejado de mis deseos, no viéndome para nada como la mujer que ya era a mis diez y ocho años aproximadamente.

El primer día de convalecencia de mi padre en casa fue el mas apasionante para mí, pues era de esperar que sus necesidades acudiesen a él desde primera hora de la mañana, siendo del todo necesaria mi colaboración para ayudarle, así es que me levanté temprano y esperé que se despertase, lo que sucedió aproximadamente a las 0800h de la mañana. Sentí que mi padre me llamó y tras indicarme que se encontraba totalmente dolorido y sin capacidad para moverse, me pidió que le incorporase y le llevase al aseo, ayudándole yo de inmediato. Había llegado el momento ansiado, así es que me pidió que le despojase de su ropa inferior y le ayudase a situarse sobre el inodoro, algo que no tardé en realizar con toda diligencia, evitando que notase mi "interés" por verle en aquella violenta situación. La camisa del pijama evitó parcialmente que tuviese una visión completa de su sexo, pero lo que alcancé a ver me llenó de excitación y deseo de asaltarle allí mismo, pero mi conciencia controló mi pasión y valoré la necesidad de esperar a que hubiese otra ocasión mas asequible y, sobre todo, esperar a que su dolorido cuerpo comenzase a recuperarse; podrían ser dos o tres días, supuse y luego ya veríamos. Durante ese tiempo debía ganarme su total confianza mostrando un control propio de un adulto responsable y que mi padre se mostrase sin reparos ante mí. Así, con la guardia baja, le tendría mas a mi alcance.

Tras pedirme pudorosamente, que saliese del baño mientras evacuaba, me requirió nuevamente para ayudarle a limpiarse, lo que hice con gran espíritu de colaboración y que fuese evidente para él que podría contar conmigo con total confianza. Después de esto, se dio la vuelta y me solicitó ayuda para desnudarse, pues deseaba ducharse; le quité la camisa de su pijama y le ayudé a acomodarse en la bañera, aunque siempre de espaldas. Yo lamenté su pudor y traté de asearle sin ponerle en aprietos, aunque sintiendo sobre mi mano sus genitales en dos o tres ocasiones cuando le pasaba la esponja por esa zona y procurando recrearme en ella. Me sentía roja de pasión y me preocupaba que mi padre lo notase, pero su honestidad personal no le hubiera permitido entender lo que a mí me sucedía.

Ese primer día transcurrió entre los medicamentos y alguna que otra queja de mi padre sobre su mala suerte. Pronto llegaría el segundo y los siguientes, a los cuales me referiré a continuación.

Con el transcurso de los tres o cuatro días siguientes, mi padre fue perdiendo ese pudor inicial y mostrándose mas confiado en mis cuidados, permitiéndome que le limpiase todo su cuerpo sin reparar en si yo le miraba mas o menos. Yo, lejos de acomodarme a la situación, cada día sentía mas necesidad de gozar del sexo con él, esperando la ocasión de hacerlo; suponía que en algún momento y tras mi frotación de sus genitales, su pene debía entrar en erección y ese sería un buen momento para poder crear el ambiente propicio. Por mi parte, me iba aligerando de ropa cada día en el momento de su baño, y con la excusa de no mojarme excesivamente, pues la ducha me salpicaba y ponía el suelo perdido de agua, al tener que mantener la cortina del baño abierta mientras le lavaba.

Por fin, aquel domingo que pensábamos salir a pasear, se levantó mi padre un poco pronto, requiriéndome para su ducha diaria, algo que me apresuré a cumplir. Me sorprendió que en aquella ocasión me diese de nuevo la espalda, pero no quise hacer ningún comentario al respecto, simplemente aproveché para quitándome el pijama, meterme en la ducha con él, con la consabida excusa de no mojarme yo ni el baño con las salpicaduras de agua, aunque apenas pude articular palabra debido a mi excesiva excitación. El habitual flujo vaginal me manchó enseguida mi braguita blanca, aunque con el agua de la ducha se disimulaba sin problemas.

Su repentino pudor me brindó la ocasión, pues simplemente con la braga-tanga que me venía poniendo ya habitualmente y esperando este momento, me colé en la ducha a pesar de sus muestras de disconformidad.

Comencé a frotarle la espalda y rápidamente y a pesar de sus quejas por mi iniciativa, le pedí que se girase hacia mí para frotarle por delante, pero se negó; me pidió que lo hiciese así, por lo que casi en un abrazo y con ambas manos, le comencé a frotar su pecho... vientre y, por fin, su pene, esta vez completamente erecto y de unas dimensiones desconocidas para mí; rápidamente pensé en salirme de la ducha, pues mi nerviosismo me impedía mantener un control de movimientos coherente y, por otra parte, reconozco que me asusté de las consecuencias de la penetración con las dimensiones de aquel miembro erecto. Mi padre, sorprendentemente, me pidió disculpas por esta situación que no podía evitar, tratando de explicarme que eso era normal en ocasiones en los hombres, viéndome yo en la necesidad de explicarle también y tranquilizándole, que yo ya era una mujer adulta y que estaba perfectamente informada de la sexualidad de los hombres y, siendo su hija, no debía tener vergüenza alguna de mostrarse en su estado natural, así es que podía darse la vuelta. El, agradeciendo mis palabras, me preguntó evidentemente violento con la situación, si yo estaba desnuda, respondiéndole enseguida que por supuesto que no y tratando de tranquilizarle, así es que con los ojos bajos se giró mostrándome su parte delantera y, con sus brazos escayolados, trataba de cubrirse sus genitales, algo que por supuesto no conseguía, pero que era irrelevante en relación con la sorpresa que se llevó al verme casi totalmente desnuda, con mis pechos descubiertos y mi tanga blanco y mojado, dejando ver al trasluz mi vello púbico apenas cubierto por su escaso material.

Mi padre, sin casi poder articular palabra, me reprendió por mi iniciativa indicándome lo inadecuado de la situación, lo violento que le había puesto con esta idea mía y por mi desnudez, impropia de una mujercita que ya era su hija. Yo traté de tranquilizarle, sin poder contener mi propia intranquilidad al ver y sentir el pene de mi padre a escasos centímetros de mi vagina y con un deseo irreprimible de apretarle contra mí, pero mantuve un control mínimo y le pedí que procurase verme como yo a él, como mi padre y sin ruborizarme por ello. Era evidente que ni yo misma me lo creía, pero mi padre trató de mantener su compostura y, ahora sí pude apreciarlo claramente, sin poder evitar llevar sus ojos a mis pechos y mi entrepierna, se dejó llevar por mi iniciativa y comencé a frotarle su pecho, cuello, vientre, ... su pene erecto, sus testículos endurecidos por la larga abstinencia, sus piernas... etc. .. en fin, cuando recuerdo esta escena aún siento escalofríos. Era mi primera experiencia.

Yo procuraba aparentar normalidad y autocontrol, incluso indiferencia, sin manosear excesivamente sus genitales y mi padre, en ocasiones, cerraba los ojos, supongo que escondiendo su vergüenza.

No pasó de aquí la cosa, aunque para mí había sido algo estremecedor. No fui capaz de llegar mas adelante, pero esta experiencia habría de ser el preludio de la espléndida relación que aún hoy y espero que por muchos años, mantengo con mi padre.

Después de aquello, efectivamente dimos un paseo por el parque cercano. Era el primer día que mi padre salía de casa después del accidente y ambos nos encontrábamos felices de sus progresos. Al menos ya no tenía dolores, aunque la escayola habría de durar aún algún tiempo... por suerte!.

Durante este paseo me preguntó mi padre si me había resultado muy violento verle desnudo y en "esas condiciones" y yo, haciendo un alarde de madurez, le dije que en absoluto, todo lo contrario, pues empezaba a ver que mi padre me mostraba la confianza que se merece una hija solícita que le atiende gustosa en una necesidad de su vida, algo que él habría hecho conmigo igualmente, pues para eso está la familia. Lo que lamentaba era haberle violentado yo a él, al meterme en la bañera para poder lavarle mejor, explicándome él que lo que ocurría era que creía que estaba desnuda y no le parecía bien esa especie de exhibición ante él, que era mi padre. No pasó de ahí la conversación y me alegré de comprobar que mi padre estaba totalmente convencido de mis "buenas intenciones", por lo que las siguientes duchas habrían de ser parecidas y, en cuanto me fuese posible, mejores aún.

Después de una bonita mañana y tras el paseo, nos fuimos al bar de la esquina de nuestra manzana, a tomar el aperitivo, algo que hacía antes con mi madre. Allí tomamos dos o tres riojas –yo también, a solicitud de mi padre, quien me dijo que ya era una mujer hecha y derecha-, y los pinchos habituales, alcanzando por mi parte un nivel de euforia desconocido pues, a decir verdad, era la primera vez que bebía y no quería quedar mal ante mi padre. Tambien a él se le veía contento y saludando a sus amigos a quienes hacía tiempo no veía.

Presumía ante sus amigos de su hija y enfermera que tan bien le atendía y decía que cada día le recordaba mas a mi madre. Yo estaba francamente mareada y me ponía nerviosa perder un control que hasta ahora me había llevado a tan buenos resultados.

El día transcurrió sin novedad.

A la mañana siguiente, nuevamente mi padre me pide que le duche y nuevamente yo me dispongo a la labor, preparando todo. Este día ya no aprecio reparo alguno en su disposición para seguir mis instrucciones, dejándose desnudar por completo y subiendo a la ducha él mismo. Me decepcioné al comprobar que su pene mostraba un aspecto triste y de mirada "baja". Llegué a pensar ayer que yo era el motivo de su animación, pero hoy no parecía lo mismo. En fin, decidida a seguir con mi plan, yo tambien me quité mi camisón y, tan solo con un tanga negro que llevaba debajo, me metí con mi padre en la bañera, y le pedí que se sentase, para bañarnos en lugar de darnos la ducha de siempre, pues es mas relajante y no teníamos prisa ninguna. Yo esperaba conseguir mejores posturas para "acercar posiciones", de modo que me situé de rodillas sobre él, que quedó debajo de mí y comencé a pasarle la esponja por todo su cuerpo y cuando llegué a sus genitales, dejé la esponja y con la mano, comencé a manosearle suavemente, notando como poco a poco aumentaba de tamaño, algo que me tranquilizó, al comprobar que todo iba según lo previsto. Con cierto nerviosismo me dijo que ya estaba bien y que deseaba salir de la bañera, rogándole yo que esperase un momento, pues yo iba tambien a aprovechar para asearme. Casi en la misma horizontal su pene semierecto y mi vagina, y sin darle tiempo a reaccionar, metí mi mano aún caliente de sus testículos, bajo mi braga y comencé a frotarme y descubriéndome en parte ante su mirada asombrada. Tratando de evitar una alarma innecesaria, seguí frotándome el resto de mi cuerpo y haciendo especialmente paradas en mis pechos y mi sexo. Mi padre seguía sin reaccionar, aunque su pene sí lo había hecho.

Yo, decidida a terminar con aquel sufrimiento mío, me quité el tanga tratando de aparentar normalidad y evitar actuaciones anormales y de tensión y puesta a horcajadas sobre él, esta vez desnuda, comencé a lavarme la cabeza, dejando caer el jabón sobre mis ojos, lo que me permitió ausentarme de aquella tensa situación y permitiendo a mi padre que disfrutase libremente de sus miradas y de sus actos, si es que se decidía. Yo había puesto todo lo necesario para que él, casi con un leve esfuerzo, y hasta casi sin él dadas las dimensiones de su pene, pudiese ponerlo en contacto con mi vagina, y era lo que yo esperaba, tanto si era decisión suya como si la madre naturaleza ayudaba un poco alargando lo necesario el pene de mi padre.

Tras un par de minutos de espera, sin que mi padre dijese ni una palabra ni yo tampoco y viendo que el suceso no acontecía, comencé a agacharme suavemente buscando el encuentro deseado, algo que se produjo al instante, aunque sin mucha precisión, ya que no conseguí que la punta de su pene tocase al menos, las puertas abiertas de par en par de mi vagina húmeda. No mostré ninguna alarma por el "pequeño accidente" y, sin reacción alguna de mi padre, me propuse otro intento, esta vez mas acertado, pues pude notar, con toda mi sensibilidad a flor de piel, ese ansiado contacto, ese pene erecto y tan deseado, tocando a las puertas de mi pasión. Ya no me era posible mantener la normalidad, pues comenzaba a fluir el jugo lubricante de mi interior a raudales, cayendo sobre el pene de mi padre que, esta vez sí lo notaba, iba penetrando lentamente dentro de mí y por su propia iniciativa, o la de mi padre, pues yo no miraba ni quería estropear el momento.

Con un temblor descontrolado y escalofríos por todo mi cuerpo, dejé caer mi peso sobre el firme pilar que mi padre había puesto entre mis piernas, pues éstas ya no me sostenían. Solté las manos de mi cabellera y las apoyé sobre el pecho de mi padre, dejándome caer sobre él y sintiendo una pequeña resistencia en mi interior que no llegó a suponer dolor alguno, pero sentí mi cuerpo lleno del miembro de mi padre, a quien oía jadear y notaba un suave movimiento de sus caderas subiendo y bajando rítmicamente y proporcionándome un placer muy intenso. Para mí era la primera vez, de modo es que apenas sabía lo que tenía que hacer, pero la madre naturaleza nos dotó de un instinto básico y no tuve problema alguno para adaptarme al ritmo que marcaba mi padre.

En unos segundos, o al menos así me lo pareció a mí, note que mi padre daba un gran empujón hacia arriba y tuve que abrir mis ojos para ver que ocurría, viéndole con el rostro desencajado y sus dientes apretados, suspirando agitadamente y noté en mi interior, con una fuerza inesperada, una gran eyaculación y unos espasmos que acompañaban cada chorro ardiente que caía dentro de mí. Yo me asusté al ver a mi padre así, pensando si eso era o no normal, pero lo cierto es que en unos segundos volvió a la normalidad y me pidió que me levantase y le sacase de la bañera. Me resistí inicialmente y continué yo el movimiento, pero el miembro de mi padre perdió todo su vigor y cayó pesadamente sobre su pierna izquierda saliendo por completo de mi cueva palpitante aún y dejando salir una gran cantidad de semen que tambien cayó sobre los genitales de mi padre. Le protesté levemente recriminándole que se retirase sin dejarme disfrutar a mí tambien, pero no quise llevar muy lejos una discusión de ese tipo. No me es posible contar lo que no sucedió, tal y como he visto en otro relatos que me suenan a algo realmente anormal por la duración, repetición de orgasmos, dimensiones de los genitales, … en fin, creo que la realidad no es así, al menos la mía no lo fue y se quedó en lo que acabo de contar; eso sí, fue el inicio de unas experiencias mucho mejores y mas intensas, pero no tan espectaculares como las de los relatos que leo en ocasiones en las páginas de Internet que aún sigo visitando. Me gustaría contar una de esas historias en las que ambos disfrutan enloquecidamente durante horas, pero no fue así.

Yo me había quedado sin disfrutar del todo y fue una especie de decepción inicial, pero estaba muy satisfecha con el resultado de mi iniciativa y, sobre todo, el haber conseguido romper los prejuicios de nuestro parentesco, lo que me permitía suponer que la situación se prolongaría en el futuro.

Le saqué de la bañera y me pidió perdón con lágrimas en los ojos, algo que me provocó un trauma interior al comprender mi entera responsabilidad y hasta donde había forzado y doblegado la voluntad de mi padre, el cual se consideraba responsable del suceso.

Me pidió que le perdonase, que no volvería a ocurrir y que él era el único responsable por no haber previsto esta posibilidad. Que contrataría a una enfermera a partir de ahora y no volvería a suceder otra vez lo mismo. Me pidió que le llevase a un amigo suyo médico a solicitarle una receta para comprar en la farmacia una píldora anticonceptiva que debía tomar antes de 24 horas y así lo hicimos. Me sorprendió su control de la situación a pesar de la traumática experiencia, pues yo no había pensado en un posible embarazo y me tranquilizó comprobar que mi padre seguía pendiente de todo.

No hubo problema y, en cuanto a la posibilidad de un embarazo no deseado, todo estaba resuelto, pero el problema de conciencia no sería fácil de superar… para él.

Solo añadir, en éste punto, que mi padre trató de exculparme a mí del suceso y achacarse por completo la responsabilidad, insistiendo durante los 2 o 3 días siguientes casi de una manera enfermiza.

La verdad es que hubo de pasar algún tiempo hasta conseguir que mi padre volviese a dejarse seducir por mí, pero era del todo inevitable ante la situación de imposibilidad de contratar a nadie para ayudarle, pues el costo era muy elevado y su estado de necesidad de ayuda externa para valerse, le hacía totalmente dependiente de mí, así es que supe esperar, eso sí, masturbándome cada noche con el recuerdo de aquella, mi primera experiencia, algo insatisfactoria. A pesar de ello, yo ya veía a mi padre como un amante, y él, aunque se resistiese, el haber probado el fruto prohibido habría de condicionarle necesariamente.

Para ahorrar este lapso de tiempo muerto, de 20 o 30 días, entre la primera y la segunda ocasión que se me presentó, solo decir que mi padre me prohibió que me desnudase cuando le fuese a duchar, así es que tuve que diseñar una estrategia de provocación diferente. Decidí ponerme unos camisones que usaba para dormir, de tejidos y telas muy finas, sin ropa interior debajo, de tal modo que cuando se mojaba, se me adhería al cuerpo y se hacía semitransparente, mostrando mi anatomía al completo.

A mi padre ya no le era posible ignorar mi cuerpo como antes, sobre todo después de haberlo probado, de tal forma que yo veía reaccionar su pene ante mis provocaciones. No obstante cuidaba los momentos de su ducha evitando las mañanas y, además, distanció la frecuencia de su ducha diaria, de tal modo que ahora las hacía coincidir en ocasiones con la noche. Además, raramente me mostraba su frente desnudo, procurando que le asease vuelto de espaldas, aunque yo siempre le palpaba sus genitales y comprobaba su estado, a pesar de sus reticencias. Esto me excitaba lo indecible. Me estaba haciendo sufrir lo inimaginable.

Finalmente la situación se presentó, o mas bien tengo que decir que la provoqué, un día en el que mi padre me informó que tenía que ir a la clínica para ver si ya le quitaban las escayolas que llevaba y, en todo caso, para una revisión que tenía programada. Aquello me alarmó de tal forma que pensé que si llegaba a valerse por sí solo, perdería toda ocasión de repetir la experiencia, pues he de decir que mi padre tenía un control, para mí incomprensible, de modo es que tenía que actuar con rapidez, pues si lograba que me hiciese el amor de nuevo, sería definitivo, lo presentía. Aquel día me pidió que le duchase por la noche, y me decidí a no demorarlo mas, así es que, a pesar de su cuidado en controlar la situación yo, descaradamente, le manoseaba los genitales, frotando su pene y apretándome contra él por su espalda. A pesar de que amenazaba con salirse de la bañera, no podía defenderse, pues sus manos aún estaban anuladas. He de decir que a pesar de su resistencia heroica, conseguí que su pene alcanzase una erección total y ya le notaba algo menos resistente, así es que con mucha suavidad comencé a masturbarle, hasta sentir, con mi cabeza apoyada en su espalda, como su corazón se aceleraba notablemente. No me interesaba esta rapidez, así es que forcé su voluntad y le giré hacia mí y yo, agachándome, me metí su pene en mi boca ante su sorpresa y a pesar de que hizo un intento de retirarse, yo no le dejé y comencé a succionar, chupar y lamer, manoseando sus testículos a la vez.

Le oía repetir, "por favor…", "Dios mío, no puedo.." En fin, exclamaciones mas de éxtasis que de reproche, así es que continué suavemente frotando con mi boca y mi lengua su pene que ardía, hasta que sentí que sus frases se convertían en sonidos quejumbrosos y respiración agitada, por lo que paré de esta actividad y me levanté, quitándome el camisón que llevaba y pidiéndole que se sentase en la bañera, a lo que accedió sin poner reparo alguno. Yo, como era de esperar, tenía mi sexo ardiendo y deseando clavarme la estaca de mi padre hasta el fondo de mis entrañas, así es que me senté nuevamente sobre él y coloqué su pene en la puerta de mi sexo, introduciéndolo lentamente, sintiendo cada milímetro de su piel rozando las paredes interiores de mi vagina, volviéndolo a sacar para introducirlo otra vez lentamente… mi padre se dejaba llevar sin oponer resistencia alguna y yo disfrutaba cada segundo controlando como una experta la situación y aprovechándome a tope del momento. Poco a poco y con intensidad creciente, comencé a hacer flexiones rítmicas sobre mi padre, con todo su pene en mi interior, pero tratando de evitar que alcanzase el orgasmo antes que yo, aunque me pareció observar que ahora mi padre también colaboraba en este empeño, así es que cuando yo iba alcanzando una velocidad "de crucero", mi padre reaccionó y me pidió que parase un momento; creí que quería parar, pero pronto comprendí que quería tomarse un respiro para conseguir que yo alcanzase esta vez el mejor y mayor orgasmo de mi vida.

Me levanté de mi posición sintiendo un tremendo vacío en mi interior y seguí impulsiva e inconscientemente frotando mi clítoris con mi mano, pero mi padre me pidió un momento para colocarse y se tumbó sobre el fondo de la bañera, pidiéndome que me pusiese en cuclillas sobre su boca... ¡aquello era de locura!, ¡me lo pedía él!.

Pronto acerqué mi sexo a su boca y comenzó a pasarme su lengua por toda la zona mas sensible de mi cuerpo hasta centrarse en mi clítoris, que localizó sin dificultad, pues he de decir que en mi caso es bastante grande. Yo alucinaba y me parecía imposible lo que estaba viviendo, pero no quería pensar en nada y solo disfrutar de lo bien que sabía hacérmelo mi padre. Durante un rato, creo que bastante, yo gozaba sin parar, pero sin alcanzar el orgasmo pleno; creo que me lo impedía la situación tan atípica que vivía. Reconozco que sentía cierta preocupación por lo que pasaría a partir de entonces, pues conocía a mi padre y me parecía imposible que estuviese colaborando activamente en aquello. Llegué a pensar que era otro de mis sueños eróticos.

De mi vagina manaba un flujo incesante que pedía la penetración profunda que había sentido antes, pero mi padre no me soltaba y yo no tenía fuerzas para reclamar nada, pensando que podría arrepentirse, así que me mantuve en esa posición retorciéndome literalmente cuando sentía que el éxtasis se aproximaba. Recuero que en aquellos instantes me preocupaba si mi padre podría sentir repugnancia por lo que le caía sobre la boca, pero no parecía importarle.

En unos minutos, no muy cortos a decir verdad, supongo que 10 o máximo 15, alcancé el mayor placer que había sentido hasta entonces en mi vida y, sin poder contener un grito alargado y tenso, disfruté de los espasmos mas convulsos que se puedan imaginar.

Dejé pasar un rato después de correrme en la misma posición y mi padre proseguía una succión suave y placentera sobre todo mi sexo que aún sufría unas contracciones intensas, esperando que yo disfrutase de ese post-orgasmo intenso que estaba teniendo. El lo sabía y no me apresuró a terminar. Solo me dijo al levantarme :"Qué tal hija? ¿Lo has disfrutado hoy?" Creo que la expresión sonriente de mi rostro le dio la respuesta y entonces pensé que él aún no había terminado. De hecho, miré hacia atrás y vi su enorme verga aún erecta con una dureza extraordinaria. Comprendí que aún él esperaba algo, así es que me giré y me agaché sobre su pene comenzando a chuparle yo a él, con toda la delicadeza y cuidado de era capaz, pero me pidió que me sentase sobre su pene otra vez, pues lo que no quiso antes es correrse dentro de mí, para evitar embarazos indeseados, pero que ahora, durante unos minutos, podría controlar la situación, así es que podría penetrarme con cierta tranquilidad y mañana, compraría definitivamente píldoras anticonceptivas y podríamos disfrutar sin temor alguno.

Yo me alegré sobremanera comprendiendo que mi objetivo lo había logrado: por fin mi padre se había convertido en mi amante y tendríamos todo el tiempo del mundo para disfrutar de ese placer y del amor, sí, amor real que, yo al menos, sentía por él.

Me dispuse a darle un poco mas de actividad a mi sensible vagina y esta vez, ya mas tranquila con mi pasión satisfecha, me centré en devolverle a mi padre todo el placer que él me había dado a mí minutos antes, así es que suavemente comencé a introducir su pene en mi vagina y a subir y bajar con lentitud. Pronto comprendí que podría volver a alcanzar otro orgasmo sin dificultad, si mi padre tenía un poco de aguante y parecía que hoy iba la cosa muy bien. Al cabo de unos minutos y ya ambos sincronizados en un movimiento rítmico y sensual, yo me acoplaba totalmente sobre mi padre, viendo desaparecer totalmente dentro de mí, su magnífico ejemplar, tan dentro que sentía casi dolor interno cuando me dejaba caer por completo sobre su miembro, pero era un dolor que me hacía sentir la conciencia del tremendo placer y desconocido para mí, que estaba sintiendo. Aquello era mucho mejor que todo lo que había visto en las películas y en revistas… aquello era real!!

En esta ocasión fue distinto, pues efectivamente él controlaba la situación. Mi lívido iba subiendo nuevamente estimulada por tan placentera actividad y ya no pensaba sino en alcanzar otro orgasmo lo antes posible, sin preocuparme de las consecuencias; todo me daba igual. Ardía nuevamente de pasión y no quería, por nada del mundo, estropear el momento, pero mi padre tenía otras intenciones. Me pidió parar un momento y colocarnos de forma que pudiésemos acabar con la boca. La verdad es que me estropeó un poco la fiesta, pues no me ha gustado demasiado esas variantes, pero accedí en mi ánimo de no contrariarle y facilitarle cuanto desease, así es que nos situamos en posición adecuada y comenzamos cada uno con nuestra labor.

La penetración, para mí, es incomparable, pero he de reconocer que mi padre sabía hacer disfrutar a una mujer con el sexo oral, mejor que nadie, así es que nuevamente mi pasión me hacía arder y no creo que pudiese aguantar mucho mas. La verdad es que era incapaz de controlar lo que le hacía a mi padre, pues mi cuerpo sufría de convulsiones y espasmos y carecía de control alguno sobre mis movimientos.

Os puedo asegurar que nuevamente tuve un orgasmo tremendo, quizá con mas intensidad que el anterior, hasta el punto de que recuerdo que brotaron lágrimas de mis ojos. Al cabo de unos segundos reaccioné y traté de continuar la labor que a mí me correspondía, pues mi padre seguía armado y a la espera de su parte, aunque él seguía lamiendo mi sexo incandescente y enrojecido, mas por el placer sentido que por la frotación física.

Cuando aún sentía las contracciones de mi orgasmo, largo e intenso, sentí un borbotón de semen en mi boca que me sobresaltó y me hizo retirarme por un segundo, pero rápidamente reanudé mi actividad y procuré hacerle a él algo parecido a lo que él me había hecho a mí, así es que me aguanté ese punto de repugnancia que confieso sentí en aquel momento y le procuré todo el placer que pude. Tambien él ahora se retorcía debajo de mí y su lengua ya no controlaba los restregones que aún me daba por mi zona sensible.

Le pedí que nos fuésemos a la cama a hacer el amor tradicional, pero él, con buen criterio, me aseguró que no podría ponerse sobre mí pues no podía aguantar el peso de su cuerpo con sus brazos, y que, además, quería comprar píldoras anticonceptivas al día siguiente para poder hacerlo con toda tranquilidad. A pesar de eso, aquella primera noche que dormí con mi padre, fue algo inigualable; le abracé tiernamente y le pedí que me tomase como su amante para siempre, pues yo siempre le había deseado y no quería entregarme a ningún otro hombre. En fin, creo que sentamos las bases de una sólida relación de futuro y, por ahora, todo permanece dentro de una estabilidad absoluta. Ambos estamos completamente satisfechos y practicamos el sexo casi a diario… he de añadir que casi siempre a requerimiento mío, pues mi pasión continúa siendo como en aquellas primeras experiencias.

A pesar de lo relatado, os puedo asegurar que los día siguientes fueron tremendos: las sesiones de sexo eran a diario y aunque sin demasiadas repeticiones, al menos una o dos veces cada día disfrutábamos de nuestro amor.

Ambos aprendimos a satisfacer a nuestra pareja y ese era nuestro objetivo.

Especialmente los dos o tres días siguientes a la utilización de la píldora, fueron extraordinarios, algo que pienso relatar en otra ocasión para, al menos, mi propia satisfacción y la de aquellos a los que gusten de estas experiencias, sobre todo si son tal auténticas como la mía.


Escrito por Fermina