Follame mi marido te da su permiso


Un sábado a principios de julio, el calor era agobiante, decidí acercarme a la playa, no era un habitual de la playa, aunque siempre me ha gustado la playa, pero con moderación, escogí un lugar cercano a un chiringuito.

Estaba tumbado boca abajo, hacia unos minutos que mi atención se centraba en escuchar la conversación de dos mujeres cercanas, hablaban de sus parejas, de donde estarían y que estarían haciendo, una de las voces me resulto familiar, así que me incorpore, a unos metros a mi derecha había dos mujeres una rubia y la otra pelirroja, estaban en topless, instintivamente me fije en sus pechos, no estaban mal, al fijarme en sus caras la rubia me resulto familiar hice memoria de donde la había visto, de pronto como si una luz se hubiese encendido recordé de donde la conocía, era la subdirectora de una sucursal bancaria que yo iba algunas veces, le di vueltas al celebro como se llamaba.

-          ¡Laura! –  dije en voz alta inconscientemente.

La rubia se incorporo, no pude dejar de mirar sus pechos, eran bonitos no muy grandes de tamaño, firmes, redondeados, pezones sonrosados.

-          Nos conocemos – dijo.

Se tapo ligeramente los pechos, supongo al intuir que era lo que yo miraba.

-          Creo que sí, aunque solo nos hayamos visto unas cuantas veces, en la sucursal del banco…


-          ¡Ahhhhh!, si recuerdo, se llama… – dijo colocándose la parte superior del bikini.

-          José Antonio, pero tutéame, ahora no estamos en el banco.

-          ¿Qué haces aquí? Que pregunta más tonta, ¿Supongo que tomando el sol? – dijo llevándose la mano a la cabeza.

-          Si tomando el sol y admirando las bellezas que hay – dije intencionadamente.

Una cierta sonrojez apareció en su cara, pero reacciono rápido.

-          Pues lo mismo que mi amiga y yo. Esta es mi amiga Diana – dijo presentándome a su amiga.



Diana al contrario de Laura no le importo la desnudez de sus pechos, supongo que por ser un desconocido para ella. Se incorporo levemente, se quito las gafas de sol.

-          Que tal, José Antonio.

-          Bien y tu Diana – dije con cierta mordacidad.

-          Bien tostándome – dijo volviéndose a tumbar.

-          Voy al bar, queréis que os traiga algo – dije levantándome.

-          Gracias pero no necesitamos nada – dijo Laura.

-          Rica eso dilo por ti, yo me tomaría una cervecita fría, muy fría – dijo Diana, pasándose sensualmente la lengua por los labios.

-          Vale, ahora mismo vengo – dije emprendiendo la marcha.

Estaba entrando en el chiringuito, mire hacia donde estaban ellas, Laura parecía enfadada con Diana y esta le hacía poco caso. Entre en el bar y pedí tres cervezas, y volví con ellas.

-          He traído una más por si tu, Laura, has cambiado de idea – dije ofreciéndole las cervezas.

-          Gracias – dijo Diana.

-          De nada ha sido un placer serviros –  dije con cierta mofa.

Diana sonrió, y comenzó a tomarse la cerveza, unas gotas resbalaron por su barbilla, yendo a caer en el canalillo entre sus pechos, en un acto que parecía involuntario, pero cargado de sensualidad, se paso el dedo por la gota, para seguidamente chuparse el dedo. Laura también bebió cerveza. Por mi parte me la bebí de un solo trago.

-          Bueno creo que me daré un baño – dije volviéndome a levantar.

Una carrera corta y me lance al agua, unas brazadas, unas zambullidas, y en el momento de salir me encontré de frente con Diana.

-          Esta buena el agua – dijo Diana.

Tras ella apareció Laura, dando brincos. Con la frescura del agua a ambas se le habían puesto tiesos los pezones, a Laura se le marcaban en el bikini, mientras que a Diana al no tener la parte superior del bikini se le veían y parecían duros. Pude comprobarlo sobre mi espalda al tirase sobre mí para intentar hacerme una ahogadilla.

Por su puesto mi polla reacciono poniéndose tiesa, Diana se tuvo que dar cuenta, pues buceo pasando por debajo de mis piernas y puso su mano sobre mi paquete como si fuese casualidad.

No estuvimos mucho tiempo en el agua, yo el suficiente para que mi polla se calmara. Fui el primero en salir, me dirigí a la toalla, me seque y me puse una camiseta, poco después llegaron ellas, Laura se seco y se volvió a tumbar y Diana hizo lo mismo, pero se recreo en secar sus tetas, las magreo una y otra vez, lo que hizo que me pusiera a cien.

-          Bueno, me voy a sentar en una mesa del bar – dije tragando saliva.

-          Ya vas a comer – dijo Diana.

-          No solo voy a tomarme una cerveza y una tapa para hacer tiempo hasta la comida.

-          Resérvanos la mesa luego iremos nosotras – dijo Diana.

-          ¡Di! – dio un grito Laura.

-          ¿Qué? – dijo Diana.

-          Que José Antonio tendrá otros planes – dijo Laura.

-          ¡Oh no!, será un honor teneros de invitadas en mi mesa – dije guiñándole el ojo a Diana.

-          Entonces todo resuelto, dentro un rato vamos para allí – dijo Diana.

Mientras me dirigía al bar pude escuchar como Laura recriminaba a Diana su descaro, y esta sonreía, se tumbaba y le daba la espalda.

Desde la mesa que escogí las veía, Laura muy discretamente se volvió a quitar la parte superior del bikini, pero se puso de lado dándome la espalda, por el contrario Diana se puso de lado mirando hacia mí.

Una hora después, las dos se levantaron  se pusieron unas camisetas y se acercaron a la mesa.

-          Ya estamos aquí – dijo Diana.

Llame al camarero y este nos sirvió. Estuvimos hablando de varias cosas sin importancia mientras comíamos, al terminar volvimos a nuestras tumbonas. Diana se quito la camiseta, quedando nuevamente sus pechos al aire.

-          José Antonio, me puedes poner bronceador – dijo entregándome el bote de bronceador.

Aunque mire a Laura, decidí coger el bote y extender crema en su espalda. Comencé a sentir como mi polla empezaba a crecer, decidí darme un nuevo chapuzón para bajar el calentón. Pero al salir, y volver a la tumbona Diana se había dado la vuelta, estaba boca arriba y se estaba dando bronceador, con lentitud, recreándose, sobretodo en la base de sus pechos y en los pezones. Para que no se notara nuevamente el abultamiento de mi paquete me coloque boca abajo.

Pasamos toda la tarde juntos, nos dimos unos cuantos baños, en el agua se sucedieron los juegos, Laura parecía que se soltaba y participaba en los juegos, pero seguía sin ponerse en topless delante de mí.

La tarde se empezaba a ir, comenzamos a recoger, Laura se fue a la orilla de la playa a limpiar las tumbonas.

-          ¿Tienes algo que hacer esta noche? – dijo de pronto Diana.

-          En principio, nada había pensado salir a dar una vuelta.

-          Bien, porque no pasas a buscarme por casa, a eso de las nueve, ¿Está bien?

-          Vale.

Dejamos de hablar porque llegaba Laura. Terminamos de recoger, y nos dirigimos al aparcamiento, las acompañe un trecho, hasta llegar a mi coche, el de Laura estaba un poco más lejos. Diana se paro conmigo, deje las cosas dentro del coche.

-          Que despiste, vivo en la parte norte, en la calle Manuel de Falla, 3, es una casa de color amarillo con un pequeño jardín delante.

-          Si claro, a las nueve estaré allí.

Laura había dejado sus cosas en su vehículo y se acercaba a nosotros.

-          No le digas nada a Laura – puntualizo Diana.

-          Di, que haces, ¡ven ya! – dijo Laura llegando a nuestra altura.

-          Me estaba despidiendo…, bueno José Antonio hasta otra – dijo nos dimos un beso en las mejillas.

Laura imito a Diana, se despidió dándome un beso en la mejilla.

-          Nos vemos – dijo Laura.

Se marcharon hablando.

-          ¿Qué piensas hacer esta noche? – le pregunto Laura a Diana.

-          Nada, quedarme en casa, estoy algo cansada – dijo Diana.

-          Había pensado que te vinieras a cenar a casa, con Tony y conmigo – dijo Laura.

-          No será mejor que cenéis los dos solitos, y… – dijo Diana.

Se metieron en el coche, imagine que Tony era el marido de Laura.

Llegue a casa, mientras me duchaba, iba rememorando lo sucedió durante todo el día, y pensando que sucedería por la noche. Lo más normal sería que Diana y yo termináramos en la cama.

A las nueve en punto llegue a casa de Diana, ni me baje del coche unos segundos después salía Diana. Di un soplido, vestía con una falda corta negra pegada a sus muslos, y una blusa blanca que trasparentaba un sujetador blanco semitransparente.

-          ¡Uf! Estas impresionante – dije al subirse al coche.

-          Gracias – dijo sonriendo.

Nos dimos un par de besos en las mejillas.

-          ¡Oh! – dijo bajándose un poco la falda, que al subirse al coche se le había arrollado dejando ver el inicio de sus bragas blancas.

-          ¡Maravilloso! – dije sonriendo.

-          No te rías, imagínate que me ve otra persona – dijo sonriendo también.

No tardamos mucho en llegar al restaurante. Mientras cenábamos hablamos sobre todo de Laura. Se conocieron en la universidad, se hicieron amigas e inseparables, allí conocieron a sus maridos, Tony el de Laura y Javier el de ella. Laura siguió estudiando y ella dejo los estudios para casarse con Javier.

Tras la cena fuimos a un bar de copas, mientras que yo controlaba lo que bebía ella no lo hacía y pronto hizo aparición los primeros síntomas del poder del alcohol. Ella se dio cuenta de su estado, salimos del bar de copas, dimos un pequeño paseo y al pasar por una disco, Diana se paro.

-          ¿Entramos? – dijo Diana.

-          Vale, pero te informo que no soy un buen bailarín.

-          Pero yo sí. Hace… – se quedo pensando – …tengo 29 años, pues cuatro años que no entro en una disco.

Era la primera vez que me hizo pensar en la edad, tenía los mismos que yo. Entramos, nos dirigimos a un rincón.

-          Tú tomas gin-tonic ¿No? – dije.

-          Si, y tu ron-cola – dijo sonriendo.

-          Si, voy a por un par de ellos.

Me dirigí a la barra y pedí las bebidas, cuando volví Diana ya estaba en el centro de la pista bailando,  alrededor de ella había tres jóvenes debían tener entre 16 y 18 años, se miraban entre ellos, y miraban a Diana, esta no se daba cuenta. Sonreía pensando que a su edad yo me comportaba como ellos, me excitaba ver el canalillo de las mujeres, y sobre todo si estas se agachaban y dejaban ver más.

Unos minutos después Diana venia hacia mí, se sentó junto a mí.

-          ¿No vas a bailar un poco? – dijo.

-          Tú bailas por los dos, has visto como te miran esos jóvenes que estaban cerca de ti.

-          Celoso – dijo sonriendo.

Se acerco a mí, sus labios buscaron los míos, nos besamos, un beso cargado de pasión, donde nuestras lenguas se rozaban.

-          Qué bien, me ha gustado – dijo al separarse de mí.

-          No te quitan los ojos de encima – dije refiriéndome a los tres jóvenes.

-          Deja que se calienten – dijo.

Recordando cuando yo tenía sus años pensé que debían tener un buen calentón en su paquete.

-          ¿Quieres calentarlos más? – pregunte.

-          Si como crees que lo podemos hacer – dijo.

La cogí del cuello, y la bese, mientras mis manos se introdujeron en su blusa y le desabroche el sujetador.

-          ¿Qué haces? – dijo sorprendida.

-          Déjame hacer veras lo que diviertes – le dije.

Hice que se quitara el sujetador, le desbroche la blusa, e hice que se hiciera un nudo con las puntas de la blusa, a la altura de su barriga. Y para mas carga sensual cogí un cubito de hielo de mi cubata, lo introduje dentro de su blusa y se lo pase por las aureolas de los pezones y por estos mismos haciendo que se le humedeciesen y se le pusieran tiesos y duros.

-          Puedes volver a la pista – le dije.

Los pezones se le marcaban en la blusa y se le trasparentaban. En la pista cuando los jóvenes vieron a Diana, parecía que los ojos iban a salirse de las orbitas. Durante el cuarto de hora que estuvo en la pista los jóvenes no dejaban de mirarla. Cuando volvió conmigo, nos besamos, y se pego a mí.

-          Quiero comerte la polla – me dijo al oído.

-          Aquí no puede ser – dije.

-          En el lavabo – dijo Diana.

-          Vale pero tendrás que hacer algo a cambio – dije

-          Mas, de lo que te voy a hacer – dijo Diana.

Nos dirigimos al lavabo de la disco, y entramos en el las chicas, nos metimos dentro de un subapartado, estaba relativamente limpio. Fue ella misma la que me bajo la cremallera, me acaricio la polla dentro del paquete, me la saco y siguió acariciándola y comenzó a lamérmela, para metérsela en la boca, al principio despacio para ir aumentando el ritmo, sentí que me iba a correr, se lo dije, esperaba que apartase su boca, pero no lo hizo siguió, y me corrí en su boca, trago mi leche saboreándola, no dejo de chupar y succionar hasta no dejar ni una gota.

Ella misma volvió a meterme la polla en el pantalón.

-          ¿Qué más tengo que hacer? – pregunto.

-          Quítate las bragas y dámelas – dije sonriendo

Me miro sonriendo.

-          Las tengo algo húmedas – dijo Diana.

-          Mejor – dije.

No se lo pensó, se subió la falda y se las quito, por un instante me regalo la visión de su coño, con el vello púbico bien recortadito.

Salimos nuevamente al local, y Diana volvió a la pista, los jóvenes que estaban fuera de la pista, volvieron a ella. Cuando uno de ellos me miro le enseñe las bragas y las olí. Este le dijo algo a los otros dos, y me miraron. Unos minutos después Diana se me acercaba.

-          ¿Te has divertido? – me dijo Diana

-          Mucho, esos tres estarán toda la noche masturbándose – dije.

-          ¿Y tú qué? – dijo Diana.

-          Yo espero no tenerlo que hacer, al menos yo solo.

Me acerque a ella, y mientras la besaba introduje mi mano bajo la falda y le acaricie el vello púbico, ella gimió.

-          ¿Vamos a tu piso? – dijo.

-          Donde tú quieras – dije.

Salimos de la disco abrazados y besándonos. Fuimos al coche, al sentarse como pasara anteriormente la falda se le subió, dejando ver en esta ocasión su coño, aunque en esta ocasión no hizo nada por poner bien su falda, dejando a la vista su coño.

Llegamos a mi piso, ya en el ascensor Diana se quedo medio desnuda al quitarse la blusa, y ya en mi piso se quito la falda quedando desnuda.

Nos dirigimos a la cama, ella se tumbo sobre la misma, tras desnudarme me coloque junto a ella. Acaricie sus muslos, introduje mi mano en su entrepierna, hasta llegar a sus labios vaginales, acaricie su clítoris, estaba muy húmeda. Ante mis caricias Diana gimió, introduje primero un dedo dentro de su vagina, y después dos, entrando y saliendo recorriendo su vagina.

-          Métemela, quiero sentirte dentro – su respiración era entrecortada.

Me puse entre sus piernas, con mi polla comencé a acariciar la entrada de la vagina, y de un empujón se la metí, el grito de Diana quedo ahogado la morderse el labio inferior de la boca. Ella gemía, mientras se la metía una y otra vez, mis manos agarraban sus pechos y los estrujaba, mi boca chupaba sus pezones, ella me cogió la mano que había tenido en su entrepierna, olio los dedos que estaban húmedos y los chupo, tal y como estaba hice que pusiera sus piernas sobre mis hombros, mi pectoral sobre la parte trasera de los muslos, seguí empujando.

-          Estoy a punto de llegar – dijo Diana.

Acelere el ritmo, sentí como se estremecía su cuerpo al alcanzar el orgasmo.

Me separe un poco de ella, sin sacar la polla, hice que uniera las piernas, y las pusiera sobre mi brazo, quedando ladeada, y seguí embistiendo con mi polla haciendo que las penetraciones fueran más profundas.

-          Quiero sentir tu leche dentro de mí, córrete – grito Diana, que se agarraba a los laterales de la cama.

No dije nada, seguí empujando.

-           La siento grande y dura dentro de mí – dijo Diana.

Empezaba a notar el cansancio.

-          Empiezo a sentirme cansado.

-          Cambiemos de postura.

-          Yo abajo tú arriba – dije separándome de ella.

-          Vale, montare a caballo – dijo Diana.

Me tumbe sobre la cama, ella se coloco encima mío, su coño mojado lo froto sobre mi polla. Se levanto para hacer que mi polla quedara tiesa y sentarse sobre ella, cuando estuvo totalmente dentro se dejo caer hacia tras un poco, y comenzó a moverse haciendo que sus caderas hicieran movimientos circulares, mientras acariciaba su clítoris. Unos minutos después sus movimientos aumentaron de ritmo, al igual que sus jadeos, se dejo caer sobre mí, la abrace, con movimientos rápidos de mi pelvis hacia arriba, mi polla seguía empujando dentro de su vagina, un nuevo grito de Diana me indico que esta había alcanzado nuevamente el orgasmo. Quedamos abrazados durante unos minutos.

-          Estoy exhausta, aun tienes más ganas… – dijo al sentir que aun seguía empujando  - …tú no has llegado aun, la noto dura.

-          Lo importante eres tú – dije.

Me separe de ella, hice que se pusiera a cuatro patas sobre la cama, yo me puse de rodillas detrás de ella, ella agacho la cabeza sobre la almohada, haciendo que su trasero quedase perfecto para mi polla.

-          Si me la vas a meter por el culo primero lubrícalo bien, con mi marido siempre tengo problemas.

Con los mismos fluidos de su coño comencé a lubricar su culo, primero introduje un dedo ella dio un respingo y soltó un gemido, su ano comenzó a dilatar, unos segundos después podía meter fácilmente dos y tres dedos, entonces muy lentamente le me ti mi polla por su ano, al principio entro bien, pero como ella misma  había dicho me costaba, no había dilatado lo suficiente, un leve empujón continuo entrando, Diana dio un grito, y comenzó a resoplar al sentir la polla totalmente dentro de su culo. Diana con sus dedos se acariciaba el clítoris lo que hizo que pronto estuviese al borde de nuevo orgasmo, pero antes de llegar, yo me corrí, al sacarle la polla de su culo comenzó a salir fluido, como si no cupiese dentro, lo aproveche para untarme los dedos y acariciarle los labios vaginales y el clítoris y hacer que llegase por fin a un nuevo orgasmo. Ella se dejo caer hacia delante y yo junto a ella, ambos estábamos exhaustos.

-          Uf, que bien, ¿Por qué ha estado bien? – dijo dándose la vuelta.

Acaricie sus pechos, y pellizque sus pezones, ella dio un gritito.

-          Quien me iba a decir esta mañana cuando salí de casa con Laura, que iba a follar.

Seguimos abrazados, acariciándonos, hasta quedar dormidos.

Cuando me desperté por la mañana era tarde, Diana seguía dormida, me levante y me duche, cuando volví a la habitación se acababa de despertar Diana.

-          Buenos días – dije.

-           Buenos días – dijo Diana.

-          ¿Como estas? – pregunte.

-          Desnuda y jodida – dijo sonriendo.

-          ¿Te vas a duchar? – pregunte.

-          ¿Te ducharas tú conmigo? – dijo sonriendo.

-          ¿Si quieres? – dije.

-          ¿Qué hora es? – pregunto.

-          Cerca de las once – dije.

-          ¡MIERDA! Mi marido – dijo dando un salto para levantarse.

-          ¿Te está esperando?

-          No como te dije está de viaje, pero a las doce me llamara a casa.

Se puso la falda y la blusa.

-          ¿Mis bragas y mi sujetador?

-          En el coche – dije.

-          Llévame a casa, allí me duchare – dijo.

La lleve a casa.

-          Toma tu ropa – refiriéndome a sus bragas y sujetador.

-          ¿No vas a entrar conmigo?

Salí del coche y la seguí, llevando en la mano su ropa, nuestra sorpresa fue ver en la puerta a Laura.

-          De dónde vienes, te he llamado esta mañana, y al contestarme me he venido a ver qué… –  se paro al verme a mí detrás de Diana.

-          Buenos días – dije.

-          ¡Di!, pero que has hecho – dijo Laura.

-          No te lo puedes imaginar. ¿Te quedas? – dijo Diana.

Laura me miro a mí, y miro mi mano que llevaba las bragas y el sujetador de Diana.

-          Me voy a duchar, bueno nos vamos a duchar – dijo Diana.

Laura dio media vuelta y se marcho. Diana y yo entramos en su casa, me condujo hasta su habitación, se desnudo rápidamente, solo tuvo que quitarse la falda y la blusa.

-          Me duchare después – dijo tumbándose sobre la cama.

Me desnude, y me acerque a ella.

-          Ven, fóllame quiero volver a sentir esa polla dentro de mi – dijo abriéndose de piernas y flexionando las rodillas.

Con una mano se acariciaba los pechos, y con la otra se acariciaba el clítoris y los labios vaginales abriéndolos enseñándome el orificio donde quería que le metiera la polla.

Le acaricie, los labios vaginales, para meterle mis dedos en su vagina Diana gritaba de placer estaba como poseída.

-          Métemela, toda, la quiero toda dentro – dijo entre jadeos.

La complací, me deslice entre sus piernas para agarrarme a sus tetas, manosearlas, estrujarlas y chupar sus pezones, mi polla quedo a la entrada de su vagina, ella entrelazo sus piernas en mi espalda haciendo que la penetrara de golpe.

-          Ahhhhhh – dijo gritando Diana.

En eso que sonó el teléfono, Diana alargo la mano y cogió el teléfono.

-          Si dígame – dijo Diana.

-          … –  al otro lado del teléfono.

-          Javier eres tú.

-          …

-          Si sabía que ibas a llamar, pero estoy en la cama, desnuda – dijo Diana.

-          …

-          No estaba durmiendo, estoy con mi amante, que me está follando – dijo Diana, ante mi sorpresa.

-          …

-          Ahhhhhh, sigue no pares, es mi marido – dijo.

-          …

-          Es su polla que está dentro de mi coño – dijo Diana.

-          …

-          Mi marido dice que me folles bien – dijo Diana – que para follarme mal ya lo hace el – se puso el dedo en los labios para que no hiciera ruido.

-          …

-          Cariño, te tejo que estoy a punto de llegar – dijo jadeando y colgó.

-          Estás loca – dije.

-          Calla y fóllame, que mi marido ha dado su permiso – dijo sonriendo.

Cogió mi cabeza con las manos, y me forzó a juntar nuestras bocas, nuestras lenguas se buscaban, se encontraban, y jugaban, mientras mi polla seguía entrando y saliendo  rítmicamente, recorriendo su vagina.

Unos minutos después alcanzaba el orgasmo, y yo me corría, su vagina se inundaba de mi leche. Me deje caer sobre ella, estuve un rato, cuando mi polla comenzó a deshincharse, quedando flácida me separe de ella dejándome caer a su lado.

-          Me voy a duchar, espérame – dijo levantándose de la cama.

Estuve tentado de ir tras ella, pero mejor me quedaba quieto ya había tenido bastante.

Salió de la ducha, totalmente desnuda, se me acerco.

-          ¿Qué te apetece hacer? – me pregunto.

-          No sé, ¿Qué quieres hacer tú? – pregunte.

-          Hasta las ocho que llegue mi marido puedo hacer cualquier cosa – dijo Diana.

-          Podíamos ir a comer a un restaurante que conozco – dije.

-          Yo había pensado en otra cosa; pero me vale el restaurante.

Nos vestimos y nos marchamos fuimos al restaurante, al terminar volvimos a su casa.

-          Vas a entrar, hasta las ocho no viene mi marido – dijo.

-          ¿Quieres que entre? – dije.

-          Sí, quiero que entres, son solo las cuatro.

Entramos en la casa.

-          ¿Te puedo hacer una pregunta? – pregunte.

-          Claro, aunque me reservo el derecho a contestar – dijo.

-          Vale, pero no te mosquees – dije sonriendo.

-          No me mosqueare – dijo mientras se desnudaba.

Unos minutos estaba desnuda, y comenzó a desnudarme.

-          Has hecho esto antes, me refiero a meter un casi extraño en tu cama.

Estaba desnudo, me senté en el sofá.

-          Levo casada unos cinco años, los dos primeros años fueron de felicidad completa; pero un día en un viaje de mi marido, conocí en un bar a un hombre me lo monte con el en el lavabo y me gusto, así que cada vez que se va de viaje suelo terminar con alguna polla en la entrepierna, aunque en tu beneficio te diré que es la primera vez que traigo a mi amante a mi casa – dijo arrodillándose delante de mi.

Me acaricio la polla, la beso y se la introdujo en la boca, le acaricie el pelo. Teníamos tres horas por delante para volver a follar.

Complaciendo a mi amo y a sus amigos


estaba descanzando  cuando mi amo llego me dio un cachetada de saludo como es casual yo agradeci su gesto con un lengüetazo en el pie.

-buena chica

El hoy ha traído algo en una bolsa negra

-mira perra lo que he traido lo saca y es: un mini falda de cuero super corta que solo me tapa la mitad de las nalgas, un latigo de cuero, una nueva cadena de perra y una botas negras de cuero de tacon de punta que me llegan mas arriba de las rodillas….hoy vas a lucir esto has entendido puta

-si amo contesto

Me ordena irme a duchar ponerme lo que me ha traido  sin ropa interior y esperar que venga por mi

Hacia las  6 pm escucho voces de hombres en la sala al pasar como 40 min mi amo viene por mi desnudo y con su polla dura y parada; me agarro del pelo y me tiro al suelo

-ven puta hacer lo único que sabes hacer bien

Me pone mi collar de perra agarra el latigo y mehace bajar las escalera a 4 patas mientras me da latigazos en el culo y en la espalda

-chicos miren a mi puta


Cuando alzo la mirada veo a dos hombre desnudo pajeandose viendo un peli porno



-joder tio que perra mas buena tenes; ¿le podemos romper ese culazo?

-le podes romper lo que quieran esta aca para hacer lo que queráis

Mi amo me da un fuerte latigazo y una patada en el culo

-puta, ves y chúpaselas  asi como tu sabes hacerlo

Yo agarro esas dos enormes pollas en mi boca casi no me cabían…lamia sus cojones…la chupaba de arriba abajo, las masturbaba mientras ellos decían

-asi puta..que perra tenes …mama polla para eso si eres buena…para chupar y dar placer para eso nacisteis

-asi es señores para eso naci para dar placer a mis amo

Plass cachetada de un de ello

-quien te dio permiso de hablar tu solo chupa

-perdon perdón señor

Mientras que se las chupo,  mi amo se me pone detrás y pone su polla en la entrada de mi culo

-haammm puta aquí va lo que tanto te gusta

-haaammm asi es señor

Yo seguía chupando esas dos pollas deliciosas mientras mi amo me daba  duro por el culo hasta los huevo

-haaaaammmmm que rico mi señor

Plassss cachetada callete puta solo chupa, no tienes derecho de sentir placer

Después de  un momento mi amo se corre en mi culo

-toma puta barata perra zorra guarra haaaaaaauuummm

Lleno mi culo de leche

En eso un de los hombre se para

-veni tio vamos a reverterle el coño a esta perra

Uno de ello se tira al suelo y me dicen

-ven puta clávate aca como te gusta

Yo me pongo encima de ello me la entierro toda hasta los huevos

Haaaaaammmmmmmmmm huuummm

El que esta en el piso me atrae asi el de modo que quede con mi culo parado

-perra te voy a reventar ese culo dice es que esta de pie

El se pone detrás y me la clava en a mi culo de un solo golpe

Haaaaaaaaauuuuuummmmmmm  haaaaaaaayyyyyymmmmmm

-toma perra…te gusta vamos a rómpete en dos como la zorra que eres

Hammmmm me daban los dos muy duro yo solo podía gemir

Haaaayyymmmmm

Haaauuuuuuummmmmmmmmmmmm

En eso mi amo se acerca plasss cachetada

-no gimas de placer puta chupa para eso sirve

Pone su polla en mi boca para que se la chupe, mientras lo hago me da latigazo en la espalda mientras que el q esta en el piso me muerde  fuerte los pezones y el de atrás me da nalgas super fuerte

-toma por putaaa perrra

-te gusta que te revienten el culo golfa zorra

-fuss fuss chupa perra chupaa

El que esta en mi coño  me da tan duro que logra darse un corrida imparable que chorrea su leche por el piso y una gran parte en mi coño, al tiempo se corre el de mi culo también llenándolo

-tomaaa putaaa barata tu alimento

-hammmmmm

En eso no puedo evitarlo y me corro igual yoo

Haaaaaaaaaayyyyyyyy uffff haaaammmm hauuuuuuuuuuuuu

Siiiiiiiiiiii que ricooooooooooo haaaaaaaaammmmmm

Mi amo igual mente se corre en mi boca y hace que lo trague

-te lo tragas todo puta si dejar ni una gotica afuera porque ya veras

Yo trago toditaa la leche

El que estaba en mi culo me da una nalga muy fuerte en mi nalga y me tira del pelo mientras que el que esta en el suelo me agarra del cuello y me tira al suelo

-quítate del sima mio puta asquerosa; hay al suelo es que perteneces perra

Mi   amo me dice

-perra ven ponte en 4

Yo obedezco de inmediato

-esto va hacer por haberte corrido no te di permiso de hacerlo

-fusss fuss  latigazo latigazo

Me da muchos latigazo hasta que me hace llorar y sangran un poco la espalda

-puta ponte boca arriba con las potas abiertas ese coño hay que darle su merecido

Yo obedezco….

-fuss fuss toma por perra…

En el coño no me dio tan duro cosa que le agradezco, mientras sus amigos decían

-eso es dale duro a esa perra se lo merece

-si lo merece por puta ella no tiene que sentir placer…solo es un objeto sexual

-asi es un objeto con 3 agujeros para llenarlos de leche

Mi amo termina de golpearme y me deja tirada en el suelo y sube al cuarto al regresar trae un consolador enorme nunca lo había visto

-ven perra en 4 pata

Abedeszco…y el viene y pone el consolador en la punta de mi culo y me lo entierra de golpe….senti como me partia el culo era realmente grande que no puede evitar gritar

-haaaaaaaaaaaaaaaaaaayyyyyyyyyyy mee duele muchoooooooo haaaaaaaaaaaaammmmmmm

Haaaaaayyyyyyyyyyyyy

-callate perra

Cuando entra todo me obliga a levantarme

-parate puta, ves  y nos traes unas cerveza

Me da una patada que me turba, con dificulta logro pararme

Casi no logro caminar por los golpes y el consolador

-ese consolador es poco comparado con lo que mereze ese culo de zorra

Al regresar mi amo me ordena mastúrbame hasta cerrarme si no lo logro no me quitara el consolador

-anda puta correte como una perra en celo

Yo comienzo hacerlo muy rápido para que mi amo me quiete el consolado del culo

-puta insúltate mientras lo haces

Soy una puta zorra barata, una perra sucia una porquería. Una hija de puta, una garra una mamo polla…una basura…una golfa que solo merece ser cojida por el culo…solo soy  3 agujeros , que solo sirve para tragar semen y dar placer o todos los hombres…una ramera cerda regalada, solo soy un objeto sexual

-si puta asi es ere todo eso solo sirve para dar placer

Haaaaaaaaaaammmmmmmmmmm me corro

Haaaaaaaaaaaaayyyyyyyyyyyy siiiiiiiiiiii hayyyyyyyyyyyyyyyyyyy

Haaaaaaaammmmmmmmmm

-eso puta asiii daleee

Hammmmmmmmm

Hhhaaaaaaaaaaaaeeeeeeeeeeeeeeeeeeemmmmmmmmmmmmm

Uuuuffffffffff haaaammmmm

-muy bien perra asi se hace ven, me dice mi amo

Llego hasta donde el y le doy la espalda para que me saque el consolador

Haaaaaaayyyyy haaaaaaauuyyyyy haaasss

Me doliiaa aunn

-que culo abierto….asi es que tiene que estar el culo de una puta bien abierto

El consolado salio con un poco se sangra…que mi amo me obligo a chupar

-toma perra chupa tu asquerosa sangre

De inmediato lo hago

Los amigos de mi amo se han alistado y ya se van

-uff tio que noche tan dicertida hemos tenido con tu perra, nos vamos chao

Plasss una cachetada a mi rostros hasta luego puta dice uno de ellos

El otro igual hace lo mismo-plasss que buena puta eres

Gracias señores

-bueno puta por ser buena perra te has ganado que hoy te de agua, me ha dicho mi amo

Yo agradezco

-gracias mi señor

Inocencia

Aveces recibo relatos de mis lectores y es su deseo compartirlo en mi blog.  En este caso no le he hecho ninguna reforma a la  historia original así que espero que la disfuten.




Termino el verano y llego el regreso a clases.
 Como siempre nunca podía faltar mí mejor amiga en el colegio. 
Lorena era una chica cuyas pecas resaltaban en su hermoso rostro y lo rosado de sus labios carnosos brillaban  con solo mirarla.  Se la veía tan tierna e inocente, pero quien se iba a imaginar que era todo lo contrario.
 Ella y yo pasábamos mucho tiempo juntas, nos contábamos de todo a todo, hasta  incluso del libertinaje que ella y Kenia su mamá vivían a diario. Nadie imaginaria lo que pasaba en lo profundo de esa amistad pero no fue con ella con quien paso.

     Una tarde al salir de la escuela ella y yo nos quedamos de ver en su casa para realizar un trabajo en pareja así que fui directo a casa y pedí permiso para ir con mi amiga, el permiso no me lo negaron así que tome mis libretas y fui a mi destino la verdad nunca imagine encontrarme con la mujer que cualquier hombre desearía tener...  Kenia la madre de mi amiga.
     Tenía un cuerpo envidiable unos pechos enormes cintura de modelo y caderas exquisitas era tan excitante verla.
       Cuando llegue a su casa toque el timbre y salió ella tan linda y radiante como siempre en una ocasión tuve la fortuna de probar sus dulces labios y verla de nuevo fue volver a vivir aquel momento.
     Pregunte en seguida por mi amiga y me dijo
 -No se encuentra probablemente tardara un poco, pero pasa no te quedes ahí parada- así que pase y me senté en ese sillón rojo que atraía la sensualidad a su casa. De pronto tuve la sensación de que algo mas pasaría en la ausencia de mi amiga fue un presentimiento que pronto se hizo realidad.
     Su mirada estaba llena de deseo, lujuria, pasión y sensualidad, me dijo -¿estas nerviosa?- así que trate de ser discreta pero fue inútiles acerco y acaricio mi cabello transmitiéndome ese deseo ferviente lo que provoco que mi vagina se mojara.       
 -tienes una linda sonrisa y unos ojos tan provocativos que de seguro debes tener muchos pretendientes- me dijo . Yo  le respondí -mmm no creo nadie se fija en mí solo porque soy inteligente-dije 

-bueno pero estoy segura de que hay alguien a quien le interesas y daría todo por estar contigo- a lo que respondí -¿quién?- y me dijo -a mí- 

en ese momento mi mente quedo en blanco por la emoción, se acercó a mí y me beso mientras acariciaba mi entrepierna pronto se percató de la humedad de mi vagina así que la empezó a frotar encima de mi vestido poco a poco lo fue subiendo hasta meter su cálida mano en mi vagina lo que llevo a un grito de placer y dolor.
     Me tomo de la mano y me llevo hasta la habitación.

Colocando mis manos en sus pechos mientras nos seguíamos besando, poco a poco la ropa fue dejando al descubierto nuestros ardientes cuerpos me acostó en la cama y bajo lentamente hasta llegar a mi vagina mientras succionaba y besaba mi clítoris y mis labios... sus dedos entraban y salían con brutalidad de mi orificio mojado y caliente. 
Sentía como mi cuerpo se estremecía en una ola de placeres que me retorcían cada vez más ,la tome de las nalgas y la penetre con mis dedos lo más profundo que pude,  mientras ella me gritaba que se lo hiciera más fuerte.
Así que le tome la palabra y en un estilo de convulsión expulso un líquido que mancho las sábanas,  mientras ella seguía metiendo y sacando sus dedos tan fuerte como podía , mientras admiraba ver mis senos brincando y escuchar mis gemidos que pronto yo también me hundiría en esa ola de placer dejando salir fieramente mis jugos en su boca.
Después de quedar exhaustas tomamos un breve descanso y ambas nos vestimos.
    Aquella experiencia atrajo más encuentros entre ella y yo. Jamás olvidare lo que ella me hizo sentir.
 

Un polvo increíble con la amiga de mi mujer


Eran las tres de la tarde un lunes de principios de agosto, llegue a casa cansado.

-          ¿Como estas? – me pregunto mi mujer.

-          Pues muy cansado, toda la noche sin pegar ojo, imagínate como estaré.

Hacia 15 días que había dado a luz mi mujer, una niña, aunque la niña era muy buena tenia la costumbre de despertarse por la noche justo cuando estaba a punto de coger el sueño, de hay mi falta de sueño.

-          ¿Sabes con quien he hablado por teléfono?

-          Mejor me lo dices eso de adivinar como que no soy muy bueno.


-          ¿Te acuerdas de Caty?

Como no me iba a acordar de Caty (Infidelidad: Causa o consecuencia; e Infidelidad: Epilogo), pero debía parecer indiferente.

-          ¡Caty! Pues no caigo.

-          El que siempre alardea de buena memoria, Caty mi compañera de universidad la que hace dos años estuvo aquí mientras yo estaba en casa de mis padres.

-          Ya recuerdo.

Hice un gesto con las manos, indicando un par de tetas grandes. Mi mujer me dio un empujón.

-          ¡Que mente mas caliente tienes!

Pensé para mi “No lo sabes tu bien, después de casi 6 meses a pan y agua”

-          ¿Esta en el pueblo?

Era una mujer perfecta para salir de mi sequia.

-          No, la que esta es su prima, Fabiola.

-          ¡Fabiola! ¿Y quien es Fabiola?

-          Si hombre, una vez te conté que una prima de Caty se caso con un primo del marido de Caty.

-          Si me lo contaste, no me acuerdo.


-          Pues la he invitado a ella, a su marido Carlos y a sus dos hijos a cenar.

Mi gozo en un pozo, no estaba Caty, lo bien que me habría ido un revolcón con ella.

Eran las ocho de la tarde cuando se presento en casa el matrimonio con sus dos hijos. Él, Carlos, era bajito, enjuto, muy moreno de unos 36 años, los niños eran una copia del padre tenían 6 y 8 años; ella, Fabiola, de unos 32 años, era de tez mas clara, de pelo negro, que contrastaba con unos ojos azules, no era muy agraciada de cara; pero físicamente muy bien proporcionada, era una mujer que hacia girar la cabeza a mas de un hombre, y en mi situación me parecía un pastelito. Vestía con pantalones cortos de ciclista, con un blusón con cinturón anudado a la cintura, no era difícil adivinar su cuerpo.

Mi mujer hizo las presentaciones. Le di la mano a Carlos, y con Fabiola dos besos en las mejillas de saludo, como con los niños.

Durante la cena el peso de la conversación lo llevo mi mujer con Fabiola, mientras que Carlos y yo hablamos de cosas intrascendentales. Después de la cena estuvimos tomando unas copas.

Durante la semana por las tardes, Carlos se iba con sus hijos a la playa, mientras que Fabiola las pasaba con mi mujer, yo tras la siesta me iba a la playa pasando un rato con Carlos.

El viernes quedamos en ir el sábado por la mañana a la playa, mi mujer con el bebe iría al mediodía, nos juntaríamos para comer en un restaurante.

El sábado por la mañana me desperté tarde, imagine que Carlos, su mujer y sus hijos estarían ya en la playa; pero mi mujer se empeño en que fuera a buscarlos. Me fui a buscarlos, llegue a la puerta y llame.

-          Un segundo – escuche una voz desde dentro, que era la de Fabiola.

Unos minutos después me abría la puerta Fabiola.

-          Buenos días, Carlos se ha ido a la playa.

-          Buenos días, pues me voy a buscarlos.

-          Espera un momento y me voy contigo, entra.

Entre en la casa.

-          Tengo que hacer unas cosas de la casa y después nos vamos.

-          Vale.

Fabiola desapareció por el pasillo. Llevaba un vestido largo vaporoso y trasparente que permitía ver el bikini floreado que llevaba debajo. Me senté en el sofá, esperaba no tener que esperar mucho tiempo.

En la mesa de centro había una cámara de fotos digital, la mire un par de veces, se parecía mucho a la que yo tenía, la curiosidad hizo que la cogiera y comenzase a mirar las fotos. Las primeras era de los hijos de Carlos y Fabiola, en diferentes escenas, después había unas cuantas en las que estaba Fabiola sola y con Carlos, después volvía a ver otras de los críos en la playa, por la fecha se veía que era de esa misma semana. El siguiente grupo de fotos eran de Fabiola en bikini, eran de varios días y con bikinis diferentes, iba a dejarlo pero las fotos de Fabiola eran muy sensuales, de pronto una de las fotos aparecía Fabiola solo con la parte de abajo del bikini, sus pechos quedaban libres, las siguientes eran más de lo mismo Fabiola en diferentes poses; pero enseñando sus tetas, en algunas se las tocaba con lo que la carga sensual aumentaba, haciendo que mi excitación iba en aumento. Mire al pasillo por si Fabiola venia, seguí mirando las fotos, después de las fotos de Fabiola en topless las siguientes eran nuevamente de sus hijos, correspondían al día anterior. La sorpresa fue el siguiente grupo de fotos, aparecía Fabiola totalmente desnuda, haciendo poses, aquello ya era demasiado. Supuse que habían sido hechas en la habitación. Una de las poses era en la cama, abierta de piernas acariciándose su entrepierna, la siguiente era un zoom de la anterior, la cámara se centraba en su entrepierna, se veía claramente el vello púbico; la siguiente era una más cerca de su entrepierna primeros planos de su clítoris y los labios vaginales. En las siguientes fotos aparecía Carlos desnudo, y las siguientes estaba Fabiola comiéndole la polla suponía que a Carlos, eran  primeros de la cara de Fabiola con la polla dentro de la boca.

Sentí un ruido y me dio el tiempo justo para apagar la cámara y dejarla en la mesa, apareció Fabiola, se había cambiado el vestido, se había puesto simplemente un pareo anudado en su cadera. Me miro, y miro a la cámara, la cogió.

-          ¿Te han gustado las fotos?

-          ¿Qué fotos?

Fabiola sonrió.

-          No te hagas el ignorante, has visto las fotos.

-          Vale, si algunas.

-          ¿Qué te han parecido?

-          Muy artísticas.

-          Que gracioso, artísticas. Y a su contenido.

Yo me había levantado ella estaba enfrente. Trague saliva.

-          Muy sexis.

-          Seguro. Las fotos no hacen justicia a la realidad.

-          Puede ser, yo solo he visto las fotos, no las originales – dije bromeando.

-          Eso tiene fácil solución.

Y sin mediar mas palabra se quito la parte de arriba del bikini.

-          ¿Qué te parece ahora?

No sabía que decir, mi situación de meses de abstinencia hacia que aquella visión me excitara hasta el extremo de sentir que mi polla estaba muy dura y se marcaba en mi paquete.

-          Muy buenas.

Se acerco más.

-          Como mejor puedes comprobarlas es tocándolas – cogió mi mano y se la acerco a su pecho.

Le acaricie una teta, el pezón comenzó a crecer, así que lo pellizque.

Sin soltar mi mano me condujo por el pasillo a una de las habitaciones.

-          Lo que te voy a enseñar solo lo ha visto mi marido.

Se quito el pareo, y la parte inferior del bikini, quedando desnuda. Se tumbo en la cama.

-          Ven, acércate.

-          ¿Por qué?

-          Hable con mi prima, Caty, no lo dijo claramente; pero me dio a entender que tu y ella…

-          Puede ser… pero el que ella y yo follásemos, que tiene que ver contigo.

-          Siempre me he preguntado como seria hacerlo con un hombre que no fuera Carlos, desde que nos vimos el lunes he pensado que sería una buena oportunidad para comprobarlo. Cuando ayer quedamos aquí para ir hoy a la playa comencé a planear como lo haría. Por eso anoche le dije a Carlos que me hiciera las fotos. Esta mañana les he hecho levantar temprano para que se marchasen, Carlos dijo de esperarte, yo le dije que se fuera que yo iría contigo después si venias.

-          Lo de la cámara…

-          Todo preparado, la deje en la mesa a propósito, me fui haciendo que pasara el tiempo, haciendo que te aburrieras, y terminaste mirando las fotos como yo esperaba.

-          Y si no las hubiera visto.

-          Habría hecho algo para que las vieses.

-          ¡Y ahora!

-          Espero que te desnudes, te acuestes aquí conmigo y follemos, Carlos no vendrá esta esperándonos, tu mujer seguro que está en casa con el bebe, tenemos todo el tiempo del mundo.

-          Que te hace pensar que voy a follar contigo.

-          Algo que me dijo tu mujer el lunes cuando la vi.

-          ¿Que te dijo?

-          Que estabas a dieta sexual.

-          Es cierto llevo…

-          El suficiente tiempo para que estés deseando follarme.

Tenía razón, lo que más deseaba era follarla. Así que me desnude, me deje caer junto a ella, haciendo que mí polla tocase su muslo. Acaricie sus pechos, chupe sus pezones, ella gimió, baje mi mano por su cuerpo hasta tocar su muslo, la direccione a su entrepierna, acaricie la parte interior de su muslo, haciendo que abriera las piernas, y dejara vía libre para que mis dedos tocaran su clítoris, y los labios vaginales, introduciendo los dedos en su vagina.

-          Sigue – dijo jadeando, costándole hablar.

Se mordía el labio inferior, su cuerpo se movía cada vez más, de pronto pareció relajarse para seguidamente se convulsionase su cuerpo, era su primer orgasmo.

-          Fóllame, méteme la polla.

Me situé entre sus piernas, me cogí la polla, hice que pasara por su rajita, de arriba abajo, haciendo que se lubricara, para unos segundos después introducía mi polla en su vagina, lentamente. Ella puso una de sus piernas en mi espalda para hacer que la penetración fuese más profunda. Sus gemidos eran continuos, decidí cogerle las piernas, haciendo que juntara sus tobillos, los alce y seguí penetrándola. No tardo mucho en decir que iba a llegar, yo por mi parte estaba a punto de correr, hice que pusiera sus piernas en mis hombros, y empuje, el ritmo de la penetración lo llevaba ella con sus piernas, era inminente que me corriera, me deje caer sobre ella agarrándome a sus pechos, con movimientos pélvicos rápidos termine corriéndome, ella alcanzo un nuevo orgasmo. Tras unos minutos situado sobre ella sin sacar mi polla de su vagina, me deje caer a su lado.

-          Uf, ha sido apoteósico – dije.

-          Si, ha sido mejor de lo esperado, hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien.

-          Es que Carlos no te hace gozar.

-          Carlos es un maravilloso marido; pero en lo referente al sexo es bastante anticuado, el follar para el sirve para tener hijos, no para pasarlo bien, así que como no quiere tener más hijos, por ahora, follamos más bien poco o casi nada.

-          Se ha juntado el hambre con las ganas de comer.

-          Buen similitud – dijo sonriendo – tú tienes hambre y yo ganas de comer.

-          Hablando ce comer, será mejor que nos vayamos.

-          Si será mejor, pero te aseguro que no será la última vez que follemos.

Y tuvo razón, en los siguiente días, Fabiola siempre buscaba la forma de que nos quedáramos solos en su casa. Cuando mi mujer decidió irse a pasar unos días a casa de sus padres, entonces podía venir a mi casa a follar sin temor a ser interrumpidos, o descubiertos.

Dejando que mi marido me reventara el culo


Para comenzar mi relato quiero que sepan que soy una mujer poco agraciada, no soy linda de la cara pero tengo un cuerpo bastante estilizado. En cambio mi esposo es guapísimo imaginen es modelo y tiene una agencia de modelos. 

una tarde estando en la planta alta escuche que mi marido platicaba con su amigo, y le decía que aunque me quería mucho nuestro matrimonio se había vuelto una rutina, que era muy feliz pero le hacía falta algo a su vida. El amigo le aconsejo que siguiera así conmigo y que le diera el plus con alguna modelo de la agencia. Yo indignada pensé en bajar y decirles cuatro frescas pero me arrepentí y mejor decidí poner énfasis en mi matrimonio, por lo que al dia siguiente me arregle lo mejor que pude y fui a la oficina de mi esposo para darle una sorpresa e invitarlo a comer. Pero la sorpresa me la lleve yo cuando al entrar vi que estaba en amena charla con una modelo, guapísima, elegante con una cara hermosa, unas tetas grandísimas. Coqueteando con mi marido y a decir verdad a él no parecía disgustarle y no le quitaba la viste de sus enormes tetas.
Sin que mi marido se hubiera dado cuenta de que estuve ahí me fui muy frustrada pero decidida a dar la pelea con todo.

Lo primero que hice fue invitar al amigo de mi esposo a una cena en la casa yo sabía que siempre le había gustado yo, o por lo menos quería algo conmigo.
Después le avise a mi esposo y cuando llegaron los dos juntos a la casa, yo fingí que se me había hecho tarde y le llame a mi esposo a la recamara, yo hacía como que buscaba mi zapato así que cuando el entro, la imagen que tubo fue de mi trasero queriendo salir por debajo de mi minifalda negra se veía justo el comienzo de las nalgas y el encaje de mis medias. pasado un momento me levante y escuche claramente el jadeo de mi esposo cuando vio el gran escote trasero de mi vestido, la espalda totalmente descubierta justo hasta donde empiezan las nalgas, ahí se ajusta perfectamente hasta donde terminan y muestra su gran redondez. El frente del vestido, muy elegante pero sobrio no tengo mucho que lucir de frente así que con el vestido lizo por delante y habiendo visto lo que hay detrás toda la noche los dos señores se pasaron intentando verme el trasero. Cuando pasamos a la sala a saludar al amigo de mi esposo, me encargue de sentarlo con vista a la puerta de la cocina y al ir a revisar la cena le ofrecí una vista de mi trasero un poco menos provocativa que la que le di a mi esposo.
Permití que mi esposo viera todo lo que quería cuando sentía que mi miraba me agachaba de mas o cruzaba las piernas y hasta en un “descuido” permití que se diera cuenta de que no traía calzones. 
En cambio a su amigo le rosaba la mano cuando le pasaba algo de la mesa le sonreía muy coqueta y debes en cuando dejaba que pensara que estaba interesada en el. 


Al terminar de cenar le dije a mi marido. Bajito pro sabiendo que su amigo escucharía.-cuando te desocupes te espero en la recamara. 

Mi marido acompaño a su carro al amigo que se resistía a irse pues no comprendía como la aburrida esposa de su amigo hacia que lo mandara a su casa.

Cuando mi marido entro me vio acostada bocabajo en la cama luciendo el esplendor de mis nalgas y con un moñito rojo a la altura de mi culo. El se extraño y entonces le esplique viendo hacia donde estaba el moñito, este es el regalo para el mejor esposo del mundo. Saliendo de su asombro se dirigió directamente al moñito y dijo-gracias mamacita, gracias- acaricio todo mi trasero teniendo cuidado de no tirar el moño-que lindo trasero, que excelentes nalgas.- subía mi pequeña falda arriba de las nalgas y poniendo el moñito directamente en el hoyo de mi culo.- pero sobretodo que precioso regalo. Toco con todos y cada uno de sus dedos mi hoyito, yo sentía miedo y esto me hacía temblar y cuando él lo sintió dijo- no te preocupes te voy a cuidar y si en algún momento te arrepientes lo voy a entender. Entonces termino de quitarme el vestido y con esto quedaba desnuda ya que no me puse calzones y nunca uso sostén, el se metía toda mi teta en su boca y chupaba y chupaba al tiempo que me dedeaba mi chochito y luego la otra teta y seguía dedeando pero al mismo tiempo iba humedeciendo mi culo, me dio a mamar su pito y cuando lo estaba haciendo y sentí como se ponía tieso dentro de mi boca, me volvió a dar temor de que eso tan grande y grueso entraría en mi cola.

El me acomodo sobre dos cojines para tener las nalgas levantada y me pidió que separara mis nalgas con mis manos, yo encantada… él empezó a jugar con mi chiquito y luego metió el primer dedo el más pequeño metió la puntita y yo acomodaba mi culo para que entrara otro poco y por fin metió todo el dedo jugo un poco y lo saco así fue metiendo uno a uno y cuando termino con todos los dedos dijo- tu me indicas cuando estés lista-ya, ya- respondí parando el culo y separándome las nalgas y Ho un dedo entro y salió sin cuidado alguno y sosteniéndome para que no me levantara dijo- esto es por la coqueteada que le diste a Luis- a mi me dio risa y volví a parar el culo. Entonces el apunto su enorme pito en el hoyito de mi culo, suave muy suave fue dejando que entrara yo acomodaba el culo, sentía dolor pero levantaba y separaba mis nalgas y saz se encajo todo su pito en mi culo yo jadeaba y me movía sentía delicioso, el lo sacaba y lo metía primero lento y luego parecía que había perdido el control pues sus arremetidas eran muy fuertes y rápidas y más fuertes y más rápidas hasta que no pudo más y me lleno el culo con su semen

Yo nunca lo había visto perder el control de esa manera siempre era tan mensurado, tan cuidados conmigo, había sido siempre un caballero, pero ahora era un hombre todo un hombre que me estaba culeando. 

Follando con mi prima de 14 años

Sandrita era mi prima de 14 anos y siempre era bien piortadita y tan timida que no crei que podria singarmela como me habia propuesto. Antes que nada mi nombre es Javier Fernandez, de Jalisco, Mexico, a mis 25 anos me considero el mas grande degustador de cositas. Cuando conozco una chica lo primero que pienso es como se veria con las dos piernas desparramadas y yo comiendole su cosita. Con Sandrita no fue la excepción pues desde que se hizo mujercita y su cuepo comenzó a lucir tetas y curvas se me pegó entre ceja y ceja darle una mamadita pero el asunto estaba canon ya que la Sandrita era muy puritana e iba todos los domingos a misa y todo. Asi que pensé en convencerla de algun modo de que me dejara mostrarle un rico mundo de placer. Espere que mi abuela la dejara sola y que cai por la casa y cuando llego mi prima me abre la puerta y con su habitual amabilidad me saluda y que me invita pasar y hasta aguita fresca me brindo y yo aprovecho y le digo que estaba bien chula y que cuando me daria oportunidad de besar esa bouita tan linda que tenia y ella que se me rie por lo que aprovecho y la tomo en mis brazos y comienzo a basarla y manosearla por todos lados y ella temblaba por entera. Le abri la blusa despues y me halle unas tetas muy lindas redonditas y con pesoncito como pasitas los cuales sin pensarmelo dos veces meti uno en mi boca y comienzo a dar despliegue de mi sabiduria en terminos de mamar. Hasta que se les pusieron duritos los pesones y mis manos le agarraban ese culito chulo que Dios le dio. Es que esta bien buena la prima por eso queria gozarmela un poco y sin duda que asi fue.

Ella solo gemia y me dejaba manosearla y chuparle las tetas a mi antojo y cuando la vi que estaba bien cachonda la agarre y lleve para el sofa pero entonces cuando me le subi encima ella me empujo y me dijo que mejor no, que hasta ahi lo dejabamos y yo que la concenzo dandole sendas mamadas a sus tetas y luego con disimulo le toque en su cosita y que las martubo y la muy putona se deja y no solo eso que comienza a jadear como callejera y moverse en mi dedo que le anda por toda su vagina. Se lo entre un poco y estaba apretadito lo cual me confirmo que la Sandris aun era virgen. Me entusiamo aun mas mamarsela porque me gustan sentir el sabor de las cositas virgenes en mi boca y de paso con eso me aseguro de que siempre me buscaran. Me calente tanto al urgarle con mi dedo la vagina que ya no quise retrasarlo más y que me hinco frente al mueble y abro sus piernas y sin pensarmelo comienzo a mamarsela...humm que rica y la Sandra comienza a gritar como loca y yo me excitadisimo me propongo en mamarsela con mas deleite y sintiendo ese saborcito y olorcito en mi boca que me pone loco, continuo metiendole mi lengua en medio y moviendola como culebrita alborotada y la Sandra que se abre mas de piernas y que me coge la cabeza entres las manos y me la pega mas a su cosita y me pide que se la mame más rapido y que vuelva meterle la lengua en la vagina y yo asi lo hice y ya sentia como sus flujos emanaban y al cabo de un rato estaban por toda mi boca, nariz y barbilla.


Que ricura me dije sintiendo como me resbalaban los labios y mi herramienta se ponia dura tanto que me dolia, me dieron ganas de pararme y hundirsela hasta el fondo y aun mas cuando ella comenzo a rosarme su cosita en mi boca con violencia y en eso tiene un orgasmo salvaje y grita tan fuerte que pa mi que los vecinos escucharon. Y me dije que mejor no la penetraba con mi palo, pero si le pediria que me la mame hasta hacerme eyacular y la muy perra que siempre se hacia la santita y la timida, antes de que yo pudiera abrir la boca que se incorpora y me hace sentar en el sofa y mete la cabeza entre mis piernas iniciando una mamada de pedos! Me chupo la punta suave, luego abrio la boca y se la metio entera hasta al garganta y yo sentia como sus suaves y tibias paredes me rosaba. Senti un gustos enorme y disfrutaba viendola meterla y sacarla de su bouita chula la muy perra. Despues que me dio gusto hasta mas no poder se la saca y lame mis huevos, los chupa y yo crei que me vendria alli mismo pero la Sandra que se detiene, se mete toda mi verga en su boca y comienza a chuparla y ahi mismo me vine con un gusto que le llene la boca de leche y ella segui mamandomela y tragandose mi leche. Hasta no ver que no salia ni un chorro mas, no se saco la verga de su boca. Luego que me la guardo en los pantalones y cierro la cremallera y la puta de Sandrita se pone los chones y se baja el vestido y nos sentamos a uno frente al otro ahi mismo llega mi abuela y se sorprende de verme alli pues casi que no visito a la vieja. Y que saluda con carino y me pregunta que si llevo ratos, pues le digo que acababa de llegar y regana a la Sandra diciendole que si me tenia ahi sin ofrecerme nada que hacia calor y debia tener la garganta seca y yo miro a mi prima y le guino el ojo como queriendole decir: pobre abue que no tiene idea de las mamadas que acabamos de darnos. Bueno y ya hacen algunos meses de que ocurriera esto. Segui yendo cuando la sandra estaba solita y le daba su mamadita y ella a mi. nos vemos los sabados que mi abuela hace una actividad para la iglesia y ahora que es lunes estoy deseoso que llegue el fin de semana para ir a chupar la cosita de mi prima.

Secuestrada y follada salvajemente


Bueno, me llamo Lola, tengo 19 años. Vivo en la Moraleja (Madrid). Mis padres trabajan como Médico y Química respectivamente. Soy hija única y en mi casa trabaja dos sirvientas María y Esperanza, madre e hija. María tiene 53 años y su hija 22. Las dos son interinas y viven con nosotros desde hace más de seis años. Llevan su debido uniforme. Con Esperanza tengo una relación muy especial, desde hace unos dos años mantenemos juegos sexuales juntas. Nadie sospecha de nosotras. Pero eso lo contaré otro dia, hoy os voy a contar lo que me sucedio el año pasado por estas mismas fechas.

Sali de la universidad como todos los dias, me dirigí a mi casa con una amiga, esta recibió una llamada a medio camino. Me dijo que se tenía que marchar y me dejó sola. Asi que reanudé el camino, cruzando el parque de San Antonio. De repente justo al salir del parque una furgoneta se paró cerca de mi. Un hombre corpulento con gafas de sol y bien vestido salió de la furgoneta. Me cogio por detrás y me puso un trapo en la boca. Quedé dormida por completo. Al despertarme estaba en una habitación grande, con una tele y una mesa grande, además de la cama donde estaba tumbada como única compañía. Estaba aturdida, me toque la cara y no notaba nada extraño, miré mi falda y mi camisa y tampoco había nada raro. Al cabo de unos minutos entró un hombre de color a la habitación. Al principio me asuste un poco, pero este, me hablaba muy cortesmente. Me dijo que habían pedido un rescate por mi y que todo iría bien si mis padres no lo divulgaban mucho. El hombre mediria cerca de los dos metros, era un armario empotrado. Llevaba gafas de sol negras y entonces me acordé del hombre que me cogió al lado de la furgoneta. Pregunté que pasaba y el hombre me dijo que había sido secuestrada. Me asusté y miré aterrorizada al negro que me tranquilizó diciendo que no ocurriría nada. No pasó mucho tiempo cuando entraron dos hombres más.



 Uno lo reconocí enseguida, fue el que me raptó. Era alto, no tanto como el negro. Pero también fuerte y de pelo corto rubio, su rostro parecía del este. El otro era moreno, muy atractivo y muy bien vestido, alto como sus compañeros y con imagen de latino. Los tres me hablaron con cortesía, explicandome que no querian hacerme daño y que todo dependia de mis padres. Pregunté si podía hablar con ellos y me dijeron que aún no. El rubio, se marchó a la orden del latino. Al poco rato entró con una bandeja con pasta y ensalada. Me dejaron a solas y comí. Recuerdo que me quedé dormida después de comer. Al despertar me encontré totalmente desnuda en mi cama. Me tapé avergonzada, los tres hombres estaban mirandome al pie de mi cama. No comprendía nada. El latino me dijo que no me asustase, que me había quitado la ropa una mujer. Pero ellos estaban ahí mirandome y puedo decir que me vieron todo. El latino se sentó al borde de la cama y me apartó el pelo de la cara. Me dijo que mis padres no querían pagar el rescate, así que tenía que hacer algo por ellos. No comprendí, pero al momento la palabra la cogió el negro. Este me dijo que me iban a grabar, para que mis padres supieran que iban en serio. Yo acepté, pero lo que no me imaginaba era el tipo de grabación que me iban a hacer. El rubio salió de la habitación y, a los dos minutos entró con una bellísima mujer rubia, despampanante. La chica tendría 25 años más o menos. Era guapísima, el pelo largo rubio y sus ojos eran rasgados y grandes de color verde. Me pareció la mujer más guapa que había visto jamás. Me alivió ver a una mujer. Esta se acercó a la cama y comprobé el espectacular cuerpo que tenía. Llevaba un traje de cuero de una sola pieza, con pantalones ajustadísimos y por delante una enorme cremallera que tenía desabrochada hasta por debajo de sus pechos. El escote era amplio y sobresalían sus tetas luciendo un canalillo muy sugerente. En fin, que los hombres se fueron y la mujer se acercó a mi. Me preguntó si me encotraba bien sonriendo y con una voz sensual. Me acarició y me dijo que me tenía que preparar para una grabación en video. Me dijo que todo terminaria después de dicha grabación y que me podía marchar. Me convenció, y se levantó a por su cámara. Me dijo que me pusiera en la cama desnuda. Me extrañó su petición pero lo hice. Retire las sábanas que me cubria y me puse sobre la cama.
-ponte a cuatro patas -dijo sonriendo. Lo hice.
-no, date la vuelta, hacia mí...
me dí la vuelta.
 No sentí verguenza. la verdad es que me sentía cómoda a su lado. La chica hermosa continuó dándome ordenes de como colocarme y yo obedecía. Me di cuenta que aquello lejos de incomodarme me estaba gustando. Me sentía como si fuese una modelo en un book fotográfico. Pero todo cambió cuando al cabo de unos minutos entraron los tres hombres. Me fui a tapar rápidamente pero la chica rubia me recriminó y me dijo que no lo hiciera. Dude un rato, pero al final me quité la sábana y me quede expuesta ante todos. Los hombres estaban con batas de baño. El latino con una blanca, el negro con una roja y el rubio con una azul. Me extrañó, pero poco a poco comencé a saber lo que pretendian. Seguí mi sesión de fotos. Delante de ellos, al cabo de cinco minutos el rubio se acercó a la cama. Se sentó en ella y comenzó a tocarme el trasero mientras yo seguía haciendome fotos. Intenté quitarle la mano pero en ese instante el negro me agarró con fuerza al otro lado de la cama. No debes negarte, será mejor para todos, me dijo. Entonces si que me asuste de verdad. Me iban a violar pensé, y lo dije en alto. La chica me dijo que me tranquilizase, que no debía de temer nada, que me iba a gustar y que todo acabaría bien. Nadie te va a violar dijo el latino acercandose también a la cama, y con la voz tranquila. De repente los tres hombres se soltaron la cuerda de la cintura de sus batas y quedaron ante mí totalmente desnudos. No se como describiros esto, pero os diré que jamás había visto nada igual. Los tres tenían las pollas grandes, enormes, gordas, bien depiladas, a medio camino de la erección total. Los tres se metieron poco a poco en la cama a mi lado. Yo no sabía que hacer, miraba a la chica desesperada, pero esta se límitaba a grabar. Las manos de los tres hombres comenzaron a acariciarme por todas las partes de mi cuerpo, lo hacían delicadamente, sin prisas. Intenté quitarme alguna que otra pero era imposible controlar a los tres. El latino me tumbó mientras me miraba a los ojos y con suave voz me decía: vamos no seas mala chica, solo te vamos a entreagar placer...veras como te sientes de bien después. Me recostó lentamente y me besó. He de reconocer aquí que me rendí por completo. Su beso me gusto, fue muy sensual, me besaba con lentitud mientras no dejaba de acariciarme el pelo con delicadeza. Noté como me besaban mis muslos alguién y como me acariciaban mis brazos suavemente otras manos, poco a poco me fui relajando hasta llegar al punto de relajación total. Los tres hombres comenzaron a acariciarme por mi culo, mis tetas, mis pezones, mi vulva...se intercambiaban besandome una y otra vez, los tres me besaban deliciosamente. Me dejé llevar, me entregué por completo y entonces fue cuando ya no veía cámara alguna. Oía la voz de la chica a lo lejos, pero seguía a la misma distancia, se iba moviendo de un lado a otro de la cama, a la vez que decía que todo era genial. Muy bien, eso es, muy bien...lo estás haciendo muy bien guapa.

Me pusieron a cuatro patas sobre la cama y entonces delante mia se puso de rodillas el negro, tenía la polla más grande y gorda que jamás había visto en mi vida. Se la empecé a mamar, guiada por la excitación del momento, estaba empapada; noté como alguien me estaba lamiendo mi coñito, me encantaba como lo hacía y miré un segundo, era el rubio...me estremecí de gusto y lancé un gemido que retumbó en toda la habitación. El latino se puso al lado del negro y me ofreció su polla, era gorda, hermosa, recta y tenía unos enormes huevos. La chupé sin pensarmelo. Empecé a intercambiar de una a otra como si estuviese desesperada por tragarmela las dos. A la vez se la meneaba con fuerza. El rubio continuaba dandome placer hasta que noté que me estaba corriendo, un enorme chorro salió disparado de mi rajita. El rubio se lo tragó todo con gusto y diciendo que era muy rica. Entonces el negro se puso debajo mia. Su polla empezó a entrar en mi coño...joder, que gorda era, por momentos pensé que no entraría nunca, pero no fue asi. A la vez el rubio empezó a lamerme el culito con delicadeza, embadurno mi orificio con abundante saliva y comenzó a penetrarme el culo. El latino me decia que no parase de mamarsela, y así hasta que en una explosión noté como entraban a la vez los dos hombres. Jamás desde entonces he sentído nada que se le pueda comparar. Tenía las dos vergas dentro de mi y yo me aferraba a la gorda polla del latino tragandomela y gritando con ella dentro. El placer era indescriptible, me volvía loca de gusto, me meaba, me vorría una y otra vez pero ellos seguían follandome sin parar. Mi piel se erizaba alocadamente sin pedir permiso a la duda. De repente noté como el latino se tensaba y una gran cantidad de leche caliente cayó sobre mis labios, abrí la boca todo lo que pude y su leche siguió entrando a mi garganta, no parecía poder parar de correrse, cuando el negro salió con gran habilidad de mi interior del coño se puso al lado del latino y meneandosela se corrio en mi boca, me relamia de gusto, me llevaba con la mano lo que me caía por la boca, el tercer hombre hizo lo mismo y a la vez que se corría en mi boca me corrí gritando, era la quinta vez que me corría. La leche de los tres hombres se mezclaron en mi boca, en mi garganta en mis tetas, en mis labios...

la chica dijo que había sido genial, increible, maravilloso, único....los tres hombres me besaron, se levantaron y se fueron de la habitación, dejandome a solas con la chica. Esta me dijo que había sido lo mejor que nunca había grabado y que me iba a sacar una buena pasta por esto. Mis piernas flaqueaban, me sentía extrañamente rara. Por una parte consternada y por otra llena, feliz.

No habían llamado a mis padres, no era un secuestro. Ese video lo iban a vender en paises del norte. Yo me llevaría mi parte y quedaría como anonimo siempre. El latino me llevó hasta mi casa y todo terminó. Me despidió con un delicado beso, me dejó una tarjeta y me dijo que recibiria noticias de ellos en breve. Tendrás tu parte, te lo aseguro.

Y la recibí, claro que la recibí. Una gran cantidad de dinero. A los dos meses la chica se puso en contacto conmigo. Quieren grabar otro video por el exito que ha tenido el anterior. En esta ocasión con cinco hombres. Curiosamente solo pregunté: Los dos nuevos ¿estarán igual de buenos que los de la otra vez?....

Hijastra convertida en una puta


La casa donde vivían Uca, la puta madrastra, y Blanquita era de la niña, pero eso no lo sabía la putita, así la mujer le echaba en cara el plato de comida y el techo que le daba por bondad, ahora la niña debía pagárselo con el trabajo de su sexo.

La madrastra es una mujer de edad media unos 40 años, aunque usaba unas pelucas muy ridículas que a veces para atender a los pocos clientes que tenía remplazaba por unos turbantes no menos absurdos, de baja estatura, tenía unas ancas prominentes y las piernas muy flacas.
Esta vieja prostituta se había hecho cargo de su hijastra Blanca al morir su marido, la obligaba a estar presente en sus escenas de sexo y permitía que los hombres manosearan a la niña de 10 años que asistía totalmente desnuda y debía lamer los huevos y pollas de los clientes. Desde que había integrado a su pequeña hijastra en sus sesiones de sexo habían aumentado los clientes.

Le tomo unos cuantos meses adiestrar a la niña, para ello contó con la ayuda de su degenerado sobrino Guille, este tipo de gran polla, la ponía en un camastro y le ataba las manos a unas argollas que colgaban de la pared así le metía el pene en la boca y le enseñaba a mamar como una profesional, cada vez que la chica hacía arcadas o no lo hacía bien el muchachón la sacaba de las argollas le amarraba las manos a los pies y le pegaba con su cinturón 20 a 30 correazos, y luego otra vez de espaldas en el camastro amarrada, le ponía otra vez la polla en la boca y la hacía beber su orina, para esto le apretaba la nariz y ella no tenía más remedio que beberla. 
La tuvieron encerrada en un sótano a mendrugos de pan, agua y semen durante meses hasta que ella aprendió a mamar y chupar con suavidad los huevos del muchachón, y se sometió a hacer bien lo que le ordenara la vieja asquerosa.



No la desvirgó por ninguno de sus dos hoyos porque la tía no se lo permitió, pero tuvo la promesa de la vieja meretriz que sería el segundo hombre de la niña y además su chulo, obvio cuando ella no la estuviera explotando.

Dos años fue objeto de todo tipo de humillaciones por los clientes, por la vieja y por el sobrino que la hacía mamarlo cuando se le antojaba y acababa en su boca.
El día que cumplía doce años la llevaron desnuda a un gran salón lleno de hombres, le habían puesto una correa de perro en su cuello y su largo pelo bien arriba de su cabeza, sus tetitas ya eran bastante prominentes para su edad y se las habían pellizcado para que tuviera los pezones duros. La subieron a una mesa y a un gesto de Uca la chica se puso en cuatro patas, cabeza abajo, la mesa giraba y Blanca asustada y avergonzada sentía manos y dedos que tocaban su culo, su vagina y sus tetas.

La vieja tomó un megáfono y dirigiéndose a los al menos 30 hombres presentes dijo que se iniciaba la subasta de la putita virgen de sus dos agujeros, la subasta era separada en cuanto a la virginidad de cada uno, si alguien quería desvirgarla por los dos debía pagar un alto precio.
Una voz de uno de los clientes preguntó con sorna como impediría que el que subastara uno de los hoyos no se metería en los dos, Uca explicó que ella tenía un cierre para el hoyo no subastado.

Y empezó la puja por la virginidad de la niña, seguía sintiéndose tocada y ya le salían jugos de calentura de su conchita.

Uno preguntó si sabía mamar, la vieja dijo que lo hacía muy bien, varios de los presentes lo sabían, subían y subían las ofertas hasta que una voz fuerte y ronca dijo $2.000.000 pero por dos días follando. Nadie ofreció más así que la adjudicaron al señor M.
Antes de que salieran todos vio a su violador, porque la iba a violar, era un hombre viejo para ella de más edad que Uca, que le dio miedo pues le soltó el pelo y cogiéndola de ahí la tiró hacia abajo y la hizo arrodillarse frente a él mirándolo a los ojos.

"Lo vas a pasar muy bien putita pues a mi me vas a hacer muy feliz al romper tu concha y tu culo, ya verás como vas a gozar! Por mientras toca por encima a tu amo, te va a doler pero te va a gustar a la vez!".- le dijo con esa voz ronca que la cohibía. Blanca con timidez levantó su mano y empezó a tocarle el miembro. El hombre le ordenó que lo hiciera con las dos.

Había dos hombres a los que ella ya conocía que no se habían ido y estaban tratando con la puta Uca, para ser el segundo y el tercero en follar a la nueva puta! Eran dos hombres que la asustaban pues cada vez que los había mamado apenas cabían en su boca y casi la ahogaban! Pero su temor aumentó al sentir en sus manos como crecía el falo del hombre que la iba a usar por vez primera.

El hombre había extendido un cheque y estaba listo para llevarse a la niña a un lugar lejos de la ciudad para que nadie escuchara sus gritos de dolor, le decía a la meretriz, ella estuvo de acuerdo, le pusieron una túnica sobre el cuerpo desnudo y unas sandalias doradas con taco terraplén. El hombre la paró de un tirón de su pelo y la llevó hasta un vehículo con chofer que esperaba fuera del salón de madama, la subió bruscamente en la parte de atrás y se subió él a su lado, dijo al chófer dónde debía dejarlo con su nuevo juguete y que debía ir a buscarlos en 48 horas más para devolverla a su regenta.

Ya en viaje el hombre le ordenó que le sacara la polla y se la mamara,esto no fue fácil alcanzaba solo a meterse nedio falo en su boca cuando llegaron al lugar donde iba a convertirse en puta oficial, el hombre se había corrido dos veces en su boca y ya estaba duro otra vez.
Antes de bajar del vehículo él hizo una llamada, era a Uca y le dijo: "desde este momento empieza el tiempo de uso que es de 48 horas muy bien pagadas, entendido?" y cortó.

La hizo entrar en la cabaña, ya había sacado su polla de la boca de la niña, estaba prendida una chimenea, le sacó la túnica y la puso en cuatro sobre una especie de sillón largo, se desvistió y acto seguido se puso detrás de ella, se untó los dedos con algo f y le metió dos dedos húmedos y fríos en el culo, ella gimió, él se rio.
Le puso la cabeza de la polla en la entrada del ano y empujó un poco, con la otra mano la tenía firme del pelo. La niña gritó de dolor, pero al hombre no le preocupó y siguió taladrándola, ella gritaba trataba de salirse de ese tormento que le hacía arder y que le rompía las paredes de su intocado culo, pero él ya la tenía firme y estaba dentro, dio un brusco empujón y se lo metió entero el tronco, que así sentía ella era la polla
Ella aullaba, lloraba y pedía clemencia, nada ahí estaba ensartada en ese gran miembro que latía dentro de su cuerpo y la estremecía del dolor y luego lo inesperado él hombre empezó a presionar su botón y a meter dedos en su concha y ella a pesar del dolor empezó a alternar los quejidos con gemidos de placer.

"Viste puta que te iba a gustar!" dijo él con una voz que parecía cansada pero ardiente y así empezó el mete y saca que la llevaba a gritar de gusto y de un dolor quemante, mucho rato o poco, había perdido la noción del tiempo hasta que sintió que un líquido ardiente llenaba su intestino. Pero no paró ahí, él no lo sacó sino que ella sentía como después de haber terminado la descarga se ponía otra vez como fierro dentro de ella y otra vez el dolor y el placer!

Ya era una puta por el culo al menos
El señor M acabo otra vez en su culo y esta vez sacó su grueso falo que venía con algunas gotas de semen aún, la giró y sin decir nada le puso la polla en la boca para que ella la lamiera hasta dejarla limpia.
Blanquita sentía un gran dolor en su abierto culo, pensó que no se le cerraría jamás, ahora que se ahogaba limpiando a su amo se daba cuenta lo grande y grueso que era!
“Basta puta yo sé que quieres más pero necesito descansar un rato para romper tu himen y hacerte mujer de verdad, Te gustó la enculada porque acabaste como perra callejera”
“Sí señor, me dolió mucho pero me gustó lo que sentí” dijo ella con su voz aún infantil
“Tenemos esta noche y la de mañana para que sigas siendo mi puta! Pagué mucho por ti así que si gozas mejor, si no me da igual! Párate aquí a mi lado y ponme una de tus tetas en mi boca”
Ella se paró con dificultad pues le tiritaban las piernas y le dolía el culo, hizo lo que él le mandaba y de inmediato empezó a gritar y llorar otra vez, él le succionaba y mordía su tetita con crueldad, luego hizo lo mismo con la otra y ella gritaba que por favor no!
“Te dije que eres mi puta y hago contigo lo que quiero, estás aquí para mi placer, y me complace mucho dejarte las tetas rojas con mis dientes!” acto seguido la arrastró del pelo y la llevó a un dormitorio, ahí le esposó cada pie a una especie de cadenas que caían del techo y apretando un botón la alzó con las piernas separadas en 180°.
“Nunca vuelvas a decirme que no haga algo contigo puta, ahora vas a recibir tu castigo por el llanto y los gritos que diste cuando te rompí el culo y cuando te comí las tetas! Vas a aprender conmigo a ser una puta esclava sumisa!”

Fue hacia un mueble y sacó un látigo de varias tiras, lo hizo chasquear en el aire y la segunda vez lo dejó caer 
entre las piernas de la niña, que aulló de dolor.
“Pide perdón perra o te romperé tu concha y tu culo a latigazos y luego los usaré, ahí sabrás lo que es dolor!” y otra vez le dio un latigazo, al tercero ella llorando le decía
“Perdón por mis gritos señor, perdón por mis negativas, perdón por mi dolor, perdón, perdone a su puta esclava!!” le había llegado el cuarto latigazo y le ardía la vagina y el culo si antes le dolía ahora ya no lo sentía. El hombre lanzó lejos el látigo y como un toro furioso se fue hacia la conchita ardiente y roja y empezó a succionarla, a meter su lengua dentro y le mordía el clítoris haciéndolo erguirse, la niña sentía un placer tremendo y sintió como brotaba de su maltratada cueva un jugo ardiente que su cruel amo le encantó beberlo mientras sus dedos hurgaban su maltrecho ano como follándolo otra vez. Volvió pa perder la noción del tiempo mientras el hombre le comía sus labios externos e internos de su vulva virgen todavía y ella no paraba de largar flujos.

“Puta caliente, perra en celo!!” le decía él extasiado ante ese cuerpo que colgaba a su entera disposición
“Eres mía puta, soy tu primer macho perra” y jadeaba con cuatro dedos dentro del culo desvirgado y sus boca ansiosa jugando con la virginal conchita. Blanca gemía de calentura.
“Ruégame que te folle perra, pide por favor que te meta la polla en tu concha de puta!, pídeme que te rompa tu zorra. Pídelo a gritos”
“Ya fólleme de una vez mi puta concha por favor amo, necesito tu polla dentro por favor, fóllame todo lo que quieras!” gemía la putita retorciendo su cuerpo en el vacío y temblando de caliente.

El señor M la bajó y sacándole las esposas la puso con las piernas sobre sus hombros y a lo bestia, con su falo ya duro, entró y desvirgó a la niña, él bufaba, ella gritaba de dolor pero le pedía más por lo caliente que la había puesto el juego del hombre con su cuerpo. Duró mucho rato el loco mete y saca hasta que con un rugido él le largó en su útero su río de semen hirviendo y dejó caer su cuerpo sobre el de ella, agotado la puso de lado sin salir de su interior y se durmió. Ella con el dolor que tenía tardó un poco más en dormir. Al día siguiente despertó por el dolor de ser penetrada otra vez y con brusquedad fue montada ensartada su concha en él. Ahí aprendió a cabalgar sobre una polla, ella la sacaba y la metía en su conchita que aún tenía vestigios de la sangre de su roto himen, lo montó hasta que él la detuvo pues iba a descargar su semen dentro de ella otra vez, parecía que abría un grifo y lanzaba y lanzaba la leche dentro de su útero. Cuando acabo bien la hizo lamerlo para dejarlo limpio, luego la llevó a la ducha y de ahí a tomar un desayuno liviano pues le usaría de nuevo el culo, ella casi no quiso comer nada y él no la obligó, en realidad no quería cagarse el pene con la enculada que le iba a dar, tal vez en la tarde le daría de comer algo antes de llevarla a la última noche como su puta y esclava de sus instintos. Decidió que le daría una mamadera de su pene, así que la hizo lamerle las bolas y todo su miembro con suave dedicación hasta que se le puso duro, ahí le folló la boca cuidando de no ahogarla, cuando parecía que casi ya no podía respirar le daba un espacio, y volvía a meterlo hasta su garganta, era rica mamando la puta, el jadeaba de calentura hasta que con un rugido, que ya se le había hecho familiar a la putita como signo que se iba a descargar, le dio su desayuno consistente en su leche especial. Ella pensó que no tendría espacio para tanta cantidad de semen en su estómago pero lo bebió hasta la última gota y ahora ya le dolían sus tres hoyos que servían para follar, la llevó de vuelta a la cama y le metió sus dedos, esta vez en la conchita, en forma de lanza la folló con la mano mientras mordía sus tetitas, su cuello, su vientre plano y la giraba para morder sus nalgas y su espalda, siguió con las extremidades y no eran mordisquitos suaves, le dejaba marcados sus dientes, era como un lobo que se comía su presa parte por parte, ella no grito de dolor al recordar los latigazos del día anterior y porque sentía orgasmo tras orgasmo, por eso gemía de calentura y gozo más bien, con esos dedos que entraban y salían de su vagina ya rota!

Y así fue como Blanquita se transformo en puta por orden de su madrastra.

Mi viaje a Punta Cana

Hacía cuatro años que había empezado la carrera de Biología y se acercaba el acontecimiento más esperado, el viaje de fin de carrera. Tras un año de fiestas universitarias para recaudar fondos decidimos utilizar el dinero ganado para marcharnos a Punta Cana; éramos treinta personas las que habíamos acabado la carrera y queríamos celebrarlo por todo lo alto con este viaje de ensueño.

El viaje empezó el primero de mayo, mis compañeras de clase y yo nos equipamos al máximo con multitud de ropa que nos habíamos comprado para el evento y nos dirigimos al aeropuerto una hora antes de lo previsto. Allí nos encontramos con el que había sido mi novio durante dos años de la carrera y su grupo de amigos preparados para vivir una aventura. El viaje empezó un poco accidentado, me habían perdido la maleta y únicamente tenía una muda para poder cambiarme...Fue entonces cuando decidí marcharme con Claudia a ver si podía hacerme con alguna prenda barata al menos para poder tener algo hasta que llegara la maleta extraviada. Las dos nos dispusimos a caminar por aquella ciudad solitaria y empobrecida, entramos en una de las pocas tiendas que pudimos ver y nos atendió amablemente un chico muy guapo de allí, con la tez oscura y una sonrisa muy grande... Tras ese encuentro me lo volví a encontrar otras veces en el centro...
Tras cuatro días de diversión me lo encontré en una fiesta que se celebró en la playa; se acercó a mi y me besó sin articular ninguna palabra. Yo me dejé llevar y acabamos besándonos apasionadamente en la orilla del mar. El me invitó a su casa pero mis amigas ya estaban cansadas y me obligaron a que volviera "sana y salva" al hotel.

Al día siguiente me estaba esperando bajo el hotel con un café con leche caliente y un dulce bollo típico de allí, los dos nos fuimos en su motocicleta y fue en ese momento en dónde conocí los lugares más bonitos de la isla. Paseamos varias horas disfrutando de las vistas de acantilados preciosos y, además nos adentramos en una cueva escondida de toda la civilización. Allí Mathiew me hizo el amor, nunca sentí nada igual, sus besos, sus caricias y todos sus movimientos hicieron que en poco tiempo ya temblara de placer. Después de ese momento él me acompañó al hotel y no nos volvimos a ver; yo no quería enamorarme de un chico de allí y después de todo lo que había pasado pensé que era mejor que cortáramos de raíz todos nuestros encuentros.

Pasados unos años me lo volví a encontrar en Madrid, él se había casado con una chica madrileña y estaban disfrutando de su amor en la ciudad. En ese momento pensé, ojalá hubiera sido yo la afortunada...

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Cuatro pajilleros follandose a una chica [Orgía]


Aunque nos pillase un poco lejos de casa, solía ir con mis amigos a un parque bastante grande que había cruzando el río donde ya dejaba de haber ciudad y comenzaba a haber campo y bosque. Éramos cuatro los que nos juntábamos, Ernesto el alto, Raúl el gordo (Aunque en verdad estaba rellenito ná más), Dani el moreno y finalmente yo mismo. Todos nosotros entre los catorce y los quinces y mas vírgenes que el aceite de oliva. Para un grupito de colegas tan inseparables eso del sexo era algo que entre nosotros estaba a la orden el día, tanto que hasta nos pajeábamos todos en grupo, pero cada uno con la suya, que conste.

Tanto tiento juntos y tanta confianza entre nosotros nos permitía estar todo el rato hablando de sexo al no tener que reprimirnos a la hora de hablar de lo primero que se nos pasase por la cabeza, aunque solo fuese una cosa, sexo. Pero últimamente andábamos mas salidos que de costumbre y la razón era por que habíamos descubierto una zona del parque, ese parque al que siempre íbamos, en que las parejas se ponían a follar. Nosotros habíamos estado con la mosca pegada a la oreja desde que Dani nos hubiese contado aquel rumor que había oído de su hermano mayor, pero no había sido hasta varios meses después en que nos atreviésemos a ir a explorar. El sitio en cuestión se encontraba en la zona mas apartada del parque, junto al río, en donde no había ni calzadas, ni columpios, ni zonas ajardinadas, ni nada de nada. Solo árboles y arbustos, pero tantos que se hacía el sitio perfecto para estar relativamente a escondidas. Era un domingo por la mañana algo temprano, así que en seguida dimos con una pareja que se lo montaban de pié contra un árbol. Se veía por la ropa y la edad que habían pasado la noche de juerga y acaban el final de la fiesta con un buen polvo.
Nada mas mirarnos los uno a los otros tras un arbusto, estábamos ya todos apretando pantalón por delante. Nos Miramos y nos entró la risa tonta, pero la aguantamos en silencio y volvimos inmediatamente otra vez la vista a la pareja, aquella pareja en la que el chico empotraba a la chica contra el árbol. A medidas que contemplábamos la escena nuestra calentura se incrementaba y de frotarnos el paquete pasábamos a pajearnos dentro del pantalón hasta que ya uno de nosotros era el primero que no aguantaba mas, se la sacaba y se la comenzaba a cascar abiertamente junto a los demás, momento en el que entonces los otros tres le seguía y al final acabábamos encogidos en nuestro escondite, con los pantalones por los tobillos y dándole fuerte a la zambomba hasta que uno por uno íbamos regando el arbusto con nuestro semen. Aquella primera vez no se quedó en la última. Siempre íbamos a ver si teníamos suerte y pillábamos a alguna pareja haciéndolo como buenos voyeur que éramos ya. Para nosotros era muchísimo mejor que las películas pornos con lo que nos enviciamos a aquello, sobre todo las primeras semanas en las que íbamos incluso aunque fuese imposible que hubiese alguna pareja por que hiciese demasiado frío o por que fuese una hora rara.

Andábamos en el parque, jugando al futbol en donde siempre, hasta que nos hartamos y nos juntamos para decidir que otra cosa podíamos hacer por que todavía teníamos otra hora antes de que nos tuviésemos que ir cada uno a su casa. Hacía una semana que no íbamos al picadero del parque por lo que uno de nosotros, Raúl precisamente, fue el que propuso de ir. Ante la posibilidad de ver a una pareja follando y hacernos una buena paja aprobamos la propuesta de inmediato. Los cuatro nos pusimos andando hacia la arboleda del extremo solitario del parque por nuestro propio atajo. A medida que ya nos íbamos adentrábamos en la zona andábamos con cuidado de hacer el menor ruido posible, encorvados para que no fuésemos muy visibles y atentos a nuestro entorno. De no muy lejos vino el ruido masculino de un jadeo de fuerza que se repetía contra mas nos acercábamos. Estábamos hecho un escuadrón de espionaje, andando sigilosamente los cuatro juntos entre los árboles y la maleza hasta que vimos a la pareja tras unos arbustos altos desde donde el espectáculo no solo se veía bien. Yo me coloqué entre Raúl y Dani, sintiendo la mano de este último apoyándoseme en el hombro. No era la típica pareja de veintañeros. Él debía tener unos treinta y algo, pero ella en cambio estaría por los treinta y tenía un cuerpo espectacular, unas tetas gordas con unos pezones grandes que se sacudían estando ella de rodilla mientras se la chupaba al hombre que la llevaba adelante y atrás por la cabeza con bastante energía. Incluso se la podía oír atragantar. Los dos estaban completamente desnudo aunque conservando el calzado siendo la primera pareja que veíamos que se habían desnudados prácticamente del todo. Veíamos perfectamente como el culo del hombre se apretaba y como su polla entraba y salía de la boca de la chica a su voluntad. La polla me apretaba pesada en los calzoncillos y fui yo en esa ocasión el primero en bajarse la cremallera para sacársela. Intentaba sincronizar mi paja a los del movimiento de él cuando uno de nosotros, no se quién, tuvo que pisar una rama, de las gordas, que crujió bien fuerte. La pareja paró de repente y el tío giró la cabeza en nuestra dirección.

-¡¿Quién cojones hay ahí?! – Preguntó, pero no era la primera vez que estaban apunto de pillarnos y nos quedamos quietos en completo silencio, preparados para salir pitando si se acercaba. En cambio el hombre no se movió, ni tan siquiera parecía mosqueado - ¡¿Hola?! ¡Si quieres mirarnos adelante que no nos importa, pero si te apetece apuntarte puedes hacerlo! – Boquiabiertos, nos miramos al escucharlo sin que ninguno se atreviese a decir o hacer nada. Haciendo girar a la chica de espalda a donde el suponía que andábamos escondidos, la hizo poner a cuatro patas y para nosotros comenzó a abrirle el coño con las manos, metiéndole los dedos y ocasionalmente la polla - ¡¿Ves?! ¡Mira que chochete te estás perdiendo! ¡Únetenos y sal a follártelo! – Estaba asustado, y también muy excitado con la provocación e invitación de aquel hombre, y sabía que no era el único por que mis amigos continuaban con cara susto pero tan empalmados como yo.

-*¿Qué hacemos? ¿Vamos?* - Dijo bajito Ernesto a los otro.

-*No se… ¿Os atrevéis?* - Pregunté atacado mirando de vez en cuando a aquel coño que se prestaba a nosotros, algo realmente tentador para un adolescente virgen.

-*Si,… vamos, vamos – Dijo decidido Raúl sin quitar ojo de cómo ahora el tío la penetraba de lado para que los viésemos.
Podía haber sido un trampa del hombre para que saliésemos del escondite para rompernos la cara o cualquier otra cosa por el estilo pero ante la posibilidad de follar por primera vez fuimos saliendo uno por uno tras del arbusto como polillas hacia la luz. El hombre al vernos a los cuatro se extrañó, parando e invitándonos a acercarnos mas cuando se le pasó la sorpresa. La chica también giró la cabeza para vernos sin llegar a decir nada.

-Valla tela ¿Erais cuatro? ¿Pero cuantos años tenéis vosotros? – Nos preguntó él. Cada uno dijo su edad, subiéndonos un par de años para parecer mas adultos aunque estaba claro que para el hombre no dejábamos de ser unos púberes aun así - ¿Habéis follado alguna vez?

-Yo casi una vez – Le respondió Raúl intentándose hacer el guay.

-Ya bueno… - Respondió riéndose por la tontería que había dicho este y haciendo luego como si no lo hubiese oído - ¿Quién quiere ser el primero en sentir un coño de verdad? Veamos ¡Tú! Acércate – Dijo señalándome.

Llevándome con él de rodillas al suelo, frente al culo en pompa de la chica, me hizo acercarme mas a ella. Bajé mis pantalones todo lo que pude, con torpeza por el ataque de nervios que estaba padeciendo, y mi polla quedo apuntando tiesa hacia el coño rosado de la mujer. Echándome sobre ella un poco, froté con fuerza mi polla contra su coño, sintiendo como mi capullo se rozaba contra sus labios menores que se encontraban húmedos. Bajando la mano ella, se encargó de que mi polla encontrara el agujero correcto al primer golpe que di. Una oleada de placer salió de allí donde mi polla iba entrando en su vagina, aumentando el goce contra mas la penetraba, algo que no duró mucho por que mi polla no muy grande aún. Mis caderas se pusieron en movimiento, haciendo respirar agitada a la chica con mi novel miembro. Llamando el hombre a mis amigos, lo cuales contemplaban viciosos, lo fue situando uno a cada lado y al cuarto frente a ella. Dani, que era precisamente el que se había puesto delante, se contrajo de gusto al sentir como la mujer chupaba su miembro e iba moviendo la cabeza lentamente. Quedándose con una mano para aguantarse, agarró ahora la polla de Ernesto al que se puso a masturbarlo. El pobre de Raúl nos miraba desamparado mientras se masturbaba viéndonos caminando entre Dani y Ernesto con angustia. Explotando de la excitación, se pegó a Dani y acercando su rabo a la boca de la mujer esta pasó a chupar la de él, turnándose las pollas de ambos. Las caras de mis amigos eran de absoluto placer, como debía ser la mía, mirando atentamente a lo que le hacían como si todavía no nos lo creyésemos. Entre los cuatro formábamos un cuarteto musical de jadeos. Escuchándosele mas alto que a los demás, Ernesto gemía casi tan rápido como iba la mano de la chica sobre su polla.

-¿Te vas a correr ya? – Le preguntó el hombre a Ernesto que asintió sin aliento para hablar – Vente aquí donde tu amigo y hazlo dentro, sin miedo – Le dijo haciéndome a un lado para que Ernesto ocupase mi lugar.

Entre las piernas de ella, volvió a surgir su mano para agarrar la de Ernesto y colocarla bien. Mi amigo la penetró de una sola vez, follándola sin moverse mucho hasta que al minuto le fue entrando una serie de espasmos con los que se estaba corriendo en el coño de aquella mujer. Todos no perdimos ojo del momento, mirando a nuestro colega sufriendo su orgasmo con la cara contraída menos la boca que la tenía abierta. Nos habían hablado ya del condón, de las ETS y demás, pero la tontería de la edad no nos dejaba pensar en nada de eso y ahora que sabía que podía correrme dentro de aquel coño aguardaba ansioso a que Ernesto se apartase para volver con lo que había dejado. Y así lo hice, en cuando mi amigo sacó su polla con un sonido pringoso, aun con algo de semen en la punta, me coloqué tras ella y la penetré sin ayuda. Tal vez por la corrida de Ernesto, o por lo que se había excitado en aquel tiempo, la vagina de la chica estaba mucho mas húmeda, mas resbaladiza, e incluso mas caliente. Bombeando todavía mas rápido que cuando había estado antes, mis caderas comenzaron a hacer ruido al chocar con su culo, ganándome las miradas furtivas de mis amigos. Me había puesto infinitamente mas cachondo con aquella pausa y habiendo regresado con tantas ganas ya sentía que no me quedaba mucho por correrme y al igual que con Ernesto mi respiración iba a toda máquina.

Sin saber por qué exactamente podíamos corrernos dentro sin miedo, si es que tomaba anticonceptiva o qué, yo en aquel preciso momento, a punto de correrme, hubiese continuado aunque me hubiese dicho aquel hombre que la podría dejar embarazada, y en toda mi ignorancia, pasotismo y libido (Que en un chaval de quince en su primera vez es mucha) la penetré tan fuerte como me permitieron las piernas antes de reventar en aquel coño increíble. El alarido que pegué fue monumental, notando como el cuerpo se me calentaba de enorme placer y como la polla se me sacudía contra las paredes de la vagina, sumando a la reciente corrida de mi amigo la mía propia que se estarían mezclando en lo profundo del coño.

-Yo también voy a correrme ya mismo – Dijo Raúl viniendo a mi lado sin dejar de pajearse.
La saqué, toda mojada, y me eché a un lado para dejarle ahora a Raul meterla. Apenas en cinco segundo ya se encontraba penetrándola rápidamente, muy rápidamente, de rodilla con una pierna y apoyado con el pié con la otra. Sus huevos se agitaban como un saco lleno de piedras, haciendo ruido al chocar entre las piernas de la mujer. Mientras que Dani no quitaba ojo de cómo se la chupaban, Ernesto y yo nos paseábamos alrededor todavía empalmados y nos habíamos puesto a masturbarnos otra vez.

-Me… coo…rro,… ya – Jadeo con voz ronca Raúl, desplomándose adelante ya viniéndose aunque sin dejar de moverse hasta que ya le dolía.

-¡Quita, rápido! – Le pidió Dani, rodeando deprisa a la mujer para ponerse detrás en donde hizo un lado a Raúl y la fue a penetrar.

Con solo la punta metida, Dani la embistió hasta empujarla adelante. Repitiendo la operación, volvió a embestir y se puso a contraerse. Sus jadeos se intensificaron primero y fueron bajando después. Al retirarse su polla estaba llena de fluidos de ella pero también de nuestro semen, el cual surgió por su coño y resbaló por entre sus muslos al incorporarse de rodillas. Dani se dejó caer de culo en el suelo en donde fue recuperando el aliento junto a Raúl. El hombre se fue a agacharse frente a su esposa a la que la tomó por la barbilla para que la levantase hacia él y poderla besar. Sus lenguas asomaban entre sus labios, chasqueando sus salivas y en cierto modo eso nos ponía mucho estando junto a ellos como si nada. Ernesto y yo aumentamos nuestras pajas sin dejar de mirarlos. Daniel y Raúl nos miraban desde el suelo, todavía empalmados, y se nos unieron con lo de pajearse poco a poco.
-Estos chavales te han llenado bien ¿Eh? – Le dijo él a ella, refiriéndose a la mezcla de nuestras corridas que no dejaba de salir lentamente por su coño. Ella simplemente la miró sin llegar a responderle.

El hombre la tomó para colocarla tumbada boca arriba en el suelo y después se tumbó encima de ella y se cogió la polla para penetrarla. Era increíble lo obediente que se mostraba la chica que se arqueó hacia arriba al sentir que la penetraban con aquel miembro que era mucho mas grande y mas peludo que los nuestros. Estirando los brazos, la mujer agarró las pollas que tenía mas cerca a cada lado que era la de Raúl y la mía. Nos acercamos, sentándonos de rodillas, para que le fuese mas fácil masturbarnos. Teniéndolo cerca, ella abrió la boca con la lengua afuera en un gesto a Ernesto para que se la metiese en la boca y mi amigo no perdió ocasión, inclinando abajo su polla y hundiéndosela entre sus labios que se la saborearon con gran gusto.

Manteniendo una buena coordinación, Raúl y yo éramos pajeados con fuerza y rapidez. Sabía que si seguía así, sin que pudiese controlar yo el movimiento, me acabaría corriendo mas rápido que antes incluso. Enfrente de mí, al otro lado de la mujer y el hombre que la embestía agarrada por las caderas, Raúl se me adelanto y entre los dedos de la mujer se corrió agitado. Su semen fue cayendo en parte del costado y los pechos. El hombre se quedó mirando como se iba corriendo Raúl sin parar de follar y debió de gustarse aquello por que le sonrió a este satisfecho. Pocos segundos después escuchamos a Ernesto metiendo su polla sin volverla a sacar en la boca de la chica y su cara contraída fue un aviso evidente de que se estaba corriendo, aunque casi al mismo tiempo que él, yo también me puse a correrme sobre la chica sin que ella parase de pajearme hasta el final. Con la cabeza medio ida, sentí a Dani caer de rodillas a mi lado que se había estado pajeando todo el tiempo y ahora se disponía a correrse en donde Raúl y yo lo habíamos hecho. Un salpicazo de semen, bien abundante para ser la segunda corrida, calló entre los pechos de la mujer. Entre los tres habíamos puesto perdida a la chica, que jadeaba mas que nunca como si el sentir su cuerpo salpicado de nuestro semen la hubiese puesto muy cachonda.

-Ah… ¡Ah!... ¡Aaah!... ¡Aaah!... – Iba jadeando cada vez mas alto el hombre que se había puesto a penetrarla tan fuerte que el semen sobre la chica iba resbalando por los costado – Me corrooo… ¡¡Aaaaah!!

A bastante distancia se le tuvo que escuchar al hombre gemir, embistiendo sin ritmo a la chica cuando ya debía estar corriéndose dentro. Permaneció quieto, con la polla aun dentro, durante un rato. Nosotros lo mirábamos atentos aunque ya ninguno conservaba erección alguno, tal vez un poco Raúl. La saco el hombre despacio y se puso en pié. Los demás nos levantamos también y ayudamos a la mujer a levantar también. Llegándole por lo menos hasta pasada la mitad de la cara interior del muslo, un reguero de semen le comenzó a caer al poco de ponerse en pié. El semen del hombro se identificaba claramente del nuestro que era muco menos blanquecino y espeso. Tomando ella su bolso, el cual estaba tirado a un lado de un árbol junto a toda la ropa de ambos, sacó un paquete de pañuelitos por empezar y tomando por lo menos tres se limpió la entrepierna. Luego tomó otro y fue uno por uno limpiándonos servicial nuestras pollas ya flácidas. Cuando acabó, se la limpió al hombre que la beso. Mientras, nosotros nos subimos y cerramos los pantalones, mas calmados y felices que nunca. Estábamos por irnos ya, dejándolos allí a los dos besándose pero al vernos él nos llamó.

-¡Vosotros! Si alguna vez nos volvéis a encontrar y queréis repetir ya sabéis – Nos dijo sin separarse de ella.

Todos asentimos con la cabeza agradecidos antes de continuar alejándonos. En cuando salimos de la arboleda, derechitos a la salida del parque, estallamos a comentar lo ocurrido. Fue una lástima pero jamás volvimos a encontrarnos con aquella pareja y no fue por intentos. Aunque nos vinos bien por que a los días cada uno fue quejándose de escozor en nuestras partes sirviéndonos aquello de escarmiento, se suponía

El primer Gang Bang de una zorrita [Sexo con 7 chicos]


Un jueves escucho que llega mi vecino como todos los jueves, con sus compañeros de futbol, suelen ser en total entre 7 y 8. 
Un par de veces me los crucé cuando entraba a mi departamento, y los pendejos calentones, me miraban mal, cuando pasaba se callaban todos y miraban, esos silencios incomodos, se murmuraban entre ellos, pero sabía que hablaban de mí. 

Por dentro se me cruzó la idea de que mi vecino y sus amigos podrían ayudarme a cumplir la fantasía. 
Al día siguiente, eso de las 3 de la tarde, fuí a visitar a mi vecino. Fuí vestida con un short muy apretado blanco, sin tanga que se marcaba el culo y mi concha depilada, con solo verme podías saber como la tenía, una musculosa azul sin corpiño y sin calzado. Golpé su puerta, sabía que estaba solo, porque sus padres son separados y su madre que vivía con el llegaba despues de las 18 hs del trabajo. 

Me abríó mi vecino, cuando me vió se puso colorado y la voz le salía bajito, no esperaba ver a la puta de su vecina vestida tan perra. Le pedí permiso para entrar, me dejó pasar y me senté en el sillón del living. El cerró la puerta y se quedó al lado de esta. Le pedí que se siente al lado mio, y le dije que le iba a ser una proposición, pero que primero le iba a dar una muestra y que despues decida. Me arrodillé en frente de el y le bajé su pantalon bermuda y su boxer, ya tenía su pija bastante erecta, era de buen tamaño entre 17 y 18 cm y bien proporcionada. Le agarré los huevos y se los empecé a amasar mientras lo miraba con mi cara de perrita. Cerraba sus ojos y gemía agitadamente. Su pija ya estaba al maximo y me metí su cabeza en mi boca, le succionaba esta y le daba pequeños masajes con mi lengua, de a poco iba tragandome su chota, hasta llegar a tener mis labios contra sus huevos, empecé a masturbarlo con mi boca, mis labios recorrian todo su tronco de arriba a abajo, cuando no lo esperaba, escuche que empieza a gritar de placer y a contraerse su cuerpo, hasta que me eyacula en la boca, aguanto menos de 5 minutos. Tiró su cuerpo bien contra el respaldo del sillón y su cabeza hacia atrás, me limpie con mis dedos los restos de semen que salieron por mi boca y me volvía meter su pija en la boca esta vez limpiando la leche de su chota y huevos, se la seguí chupando hasta que se le puso bien dura de nuevo, me levanté, me saqué el short, y me puse encima de el con mis rodillas a sus costados, para montarlo a el que seguía sentado. Quedé con mis tetas en su cara, se las puse en su boca para que chupe mis pezones erectos y con mi mano derecha agarré su chota y la acomodé en la entrada mi concha. Me froté mis labios vaginales con la cabeza de la chota un par de veces y me metí su cabeza dentro mió. Empecé a montarlo muy fuerte, me encantaba el golpeteo que hacía mi cuerpo contra el suyo, todo el trabajo lo hacía yo pero por lo menos me estaba comiendo una rica pija, gemía el pendejo como loco y yo también, mis tetas saltaban y me las trataba de chupar como podía. En un momento exploto y me eyaculo en mi concha, quedó respirando muy fuertemente y yo seguí montandolo hasta que tuve mi orgasmo. Pobre pendejo parecía que lo habían consumido todas sus energías. Deseaba que me rompa el culo, pero se notaba que llegó a su límite por lo menos de momento y yo tenía que irme a una reunión. Sin salirnos de la posición que estabamos, le conté que estaba buscando un grupo de hombres para hacer un gang bang y si el y sus amigos estaban interesados lo podíamos llevar a cabo. El me dijo que si de una, y que sus amigos seguro que también, porque estaban re caliente conmigo y se contaban las pajas que se hacían en mi honor. Quedamos que me confirmaba. Me vestí y volví a mi casa.

Al día siguiente había estado muy ocupada y me olvidé completamente, llegué a mi casa despues de medianoche y debajo de mi puerta, había una nota, me decía que ya quedaban, que esperaba verme pronto y al finalizar escribió su nombre, Ezequiel. Por dentro pensé que puta que soy, me lo re garché y ni le pregunté el nombre. 

Ese día trabajé solo hasta al mediodía, y preparé mi habitación para la gran cojida. Como pude llevé mi cama contra un rincón, para dejar el maximo de lugar posible, sobre el piso puse varias sabanas para no ensuaciar el suelo con los litros de semen que iban a correr esa tarde. El jueves 10 de noviembre, tan solo ayer pasó mi primer gran gang bang. Los esperaba a las 4 de la tarde, pero se ve que cambiaron futbol por mi y llegaron pasadas las 3, el pequeño equipo de futbol estaba ahí, en total eran 7, incluido mi vecino. Los recibí con una ropa interior diminuta un corpiño y tanga extremadamente pequeño, me marcaban las tetas mal que parecía iban a explotar hacia afuera, y la tanga ta ajustada que la tenía toda dentro de mi culo y se me incrustó entre mis labios vaginales. 

Los invité a pasar y les pedí que lleven un espejo grande que tenía en el living a mi cuarto porque quería verlos cuando me garchaban. Les conté como sería. Yo me iba a poner en cuatro sobre el piso y me iban a coger en orden por el culo o la concha, era la decisión de llos por donde me la metían, mientras me garchaban el que seguiría despues yo le iba a dar sexo oral para tenerlo listo y me garche por detras, así en orden y el que necesitaba descanso, dejaba pasar al que lo seguía, les dije que se pongan de acuerdo en el orden, discutieron unos minutos y Ezequiel fue el primero. Me saqué mi ropa interior y ellos se desnudaron también. Me arrodille frente Ezequiel y empecé a comersela, cuando estuvo listo me puse en cuatro frente al espejo y le dije al que seguía a Ezequiel que me acerque su pija a mi boca, mientras mi vecino me garchaba por la concha, yo me estaba peteando al siguiente que me iba a garchar. La primera ronda todos me garcharon por la concha, menos uno, su nombre era Martín, que fue el que mas me calentó no solo por tomar la iniciativa en hacerme el orto si no que se lo veía muy seguro de lo que quería y aunque no era muy fachero tenía una presencia excelente y cogía excelente, no solo me lleno el orto varias veces si no que sabía como cojerme y agarrarme, sus manos fuertes cuando me sujetaban por la cadera me hacía mojarme. Luego de la primer ronda ya era un enchastre, toda mi vagina revalsaba de semen, que salía hacia fuera y chorreaba mis piernas hasta legar a las sabanas del piso, que era un real enchastre. Mi culo ya había sido llenado de rica leche. Después que Martín me había hecho el orto, los otros se animaron y la segunda ronda fue toda anal, los siete me cojieron de lleno por el culo, sentir tanto semen dentro mio me produjo multiples orgasmos. Ya para la tercera ronda algunos dejaron pasar su turno, para tomar aire, pero en ningún momento estuve sin ser cojida, siempre tenía una pija dentro mió, aunque se notaba que apenas aguantaban hacían lo imposible para aguantar un poco mas, ya les costaba mas eyacular, pero igual seguían dandome. Martín nunca paró en esas horas me garchó unas 6 o 7 veces, aunque perdí la cuenta. Pero me cogía también, me excitaba ver su cuerpo fibroso y traspirado, me cogio casi siempre por el culo, solo una vez me penetró por la vagina, unque disfruté todas las embestidas de el. 

Me encantaba verlos por el espejo, desnudos traspirados, esperando el siguiente turno, hablando entre ellos, el olor a sexo que había en el ambiente era extremo, un olor a traspiración con semen, realmente era un olor tan masculino, que me hacía sentir muy puta. Mi cuerpo me estaba matando de estar en esa posición, en cuatro, bien perrita, me dolia todo, el orto lo tenía hecho pelota, bien dilatado y me ardía demasiado, me dolía la espalda, las rodillas, la mandibula, ya se me trababa de tanto petear, pero ser tan puta y producir tanta calentura me hacía seguir aguantando. El piso que estaba debajo de mis rodillas era un charco de semen. Conté hasta 34 acabadas dentro mio, pero despues perdí la cuenta, creo que habremos llegado a las 40 o por ahí pero no estoy segura. 
Llegó el momento en que me acabó Martín por el culo por última vez y ya no había nadie haciendo fila. Oficialmente el gang bang había acabado, eran las 20:25 pm 

Se bañaron de a uno, los que esperaban me ayudaron a limpiar mi habitación y a comodar el cuarto. Antes de que lleven de vuelta el espejo al living de vuelta me miré en ano y estaba rojo y bien dilatado, me pasé dos dedos por adentro y los saqué llenos de semen que me chupé, uno de los chicos se les escapó y me dijo que puta sin pensarlo, se me escapó dijo enseguida, le sonreí para que sepa que no me molesto, aunque yo coincidía con él. A las 21:20, se fueron aunque antes de marcharse le iba dando su suvenier, un beso de lengua y una tanga mia a cada uno.

El jardinero negro se folla a mi madre


Vivimos en una  urbanización de chalets de clase media a las afueras de la capital. Casi todos los vecinos nos conocíamos, y los chismes y rumores corrían como un reguero de pólvora. Lo último que se oía era que unos de los jardineros, un chaval negro de veintitantos años, se estaba follando a alguna de las vecinas de la urbanización.
Claro, nadie pensaba que su mujer, madre o hermana era esa vecina. Mis colegas y yo apostábamos quien sería la guarra que se lo estaba follando.
-       Alguna que su marido no la da tralla. Y nos reíamos
-       Tenemos que descubrir que en es, y a lo mejor nos la calzamos nosotros también.
-       Eso, eso la vamos a poner fina. Ja, ja, ja.
Pero nada, el muy cabron no se dejaba pillar. Ya había pasado unas semanas y nos habíamos olvidado del tema. Un día. estando en el instituto, me puse malo, empezé a vomitar y me dieron permiso para volver a casa.
Cuando estaba llegando, ¡puta casualidad!, vi al jardinero enfrente de la puerta trasera de mi casa. Por detrás de unos arbustos que había al otro lado de la calle, observe como la puerta se abría, el entraba y esta se cerraba rápidamente. La puerta no se puede ver desde las otras casas porque los altos muros y la vegetación de los jardines lo impiden.
Entonces en ese preciso instante recordé el rumor que corría hacia unas semanas, pero no, mi madre no, pensé, seguramente mi madre le ha llamado para que limpie  el jardín o algo por el estilo. Espere un par de minutos, entré sigilosamente, no había nadie en el jardín. El corazón me empezó a palpitar, me temía lo peor, entré por la puerta de la cocina y no había nadie. Pero empezó a escuchar voces en el piso de arriba, mi madre y una voz de extranjero.
Me quede al pie de la escalera, me arme de valor y empecé a subir. Las voces cada vez más claras, venían de la habitación de mis padres. Me deruve al final de la escalera y entonces oí chirriar el somier de la cama, fui hacia la puerta y me asome. Joder, estaban los dos en la cama, mi madre tumbada boca arriba y el negro de rodillas, con un miembro enorme apuntando hacia ella. Lo estaba acariciando con deleite. Se subió encima de ella, mi madre lo guio su miembro hasta la entrada de su coño. De un golpe se la ensartó, mi madre dio un grito y el empezó a bombear. Mi madre subió las piernas y le abrazo con ellas. Sus manos agarraban las sabanas y a cada golpe del negro mi madre daba un gemido.  El resoplaba como un búfalo, mi madre se retorcía de placer, gritaba –dame mas, cabron - y otras lindezas, se agarraba su pelo, se agarraba a el para que la diera más duro y todo esto acompañados con gemidos cada vez más fuertes.
El paro de repente, mi madre le miro –No te pares, cabron-, entonces el la cogio y la volteo. Mi madre se dejaba hacer, el cogió su rabo, se lo puso a la entrada del ano y suavemente la penetro, no dio muestras que la doliera, no era la primera vez que enculaban.
Mi madre con la cara apoyada en la almohada, daba gemidos quedamente. Sus tetas se movían al compas, el se las agarro y empezó a apretarlas, –No seas bruto-, dijo mi madre, y  las soltó.
Después de un buen rato de embestidas, mi madre llego al orgasmo, pero el todavía aguantaba. Otro orgasmo de mi madre,  el dio un ronquido y se corrió. Saco su miembro, el preservativo que tenia puesto estaba a rebosar de semen, el se levanto de la cama, se lo quito y haciéndole un nudo y se lo dio a mi madre.
-       Toma, de recuerdo
-       Trae anda, ya lo tirare yo. Vístete y sal deprisa, mi hijo vendrá en un rato a comer.
-       Ya voy, ya voy. Hace un rato no mirabas el reloj.
Yo salí deprisa de la casa y me dirigí hacia un parque cercano al instituto. Cuando salieron todos los alumnos, yo me uní a ellos y me dirigí a casa.
Cuando llegue, encontré a mi madre en la cocina, cantando. Descubrí, que cuando mi madre canta es que la han estado regando el huerto. 
Unos meses después, al jardinero le despidieron por un “problemilla” que tuvo con el marido de una de las vecinas, parece ser que los pillaron en plena faena. Mi madre entonces se entero que no era el único huerto que cuidaba. Durante un tiempo estuvo sin cantar, pero ahora lleva unos días que lo hace a diario, justamente coincidiendo con la contratación de un nuevo jardinero negro.

Completamente suyo

Alison MacGregor

Claire sonrió, acercó la boca a la de su compañero, la besó, y mordió suavemente su labio inferior. La idea que moraba en su mente era de lo más tentadora, por lo que, riendo, susurró:
            -Esta noche, cumplirás una de mis fantasías.
Riendo, sacó su lengua y la pasó por los labios de Christian, lamiéndolos hasta que lo tuvo jadeando. En el momento que eso ocurrió, Claire se levantó de la cama y se fue hacia el baño, sonriendo en dirección al hombre desnudo envuelto en sábanas de seda.
Dentro del baño, cogió las medias del armario, introduciéndolas por sus pies, subiendo por sus piernas hasta ajustarlas en sus muslos. Esa era la única prenda que necesitaba para enloquecer a Christian, para que la deseara como a ninguna otra mujer. Después, cogió el látigo del armario, enredándolo en sus manos, mostrando los nervios que se apoderaban de ella.
Nunca había tomado las riendas en la cama de esa forma, ni tampoco había intentado imponerse a él, sin embargo, deseaba hacerlo, un instinto que provenía de su interior se lo exigía con fuerza.
Abrió la puerta del baño, entró en la habitación, y, al instante, se encontró con la oscura mirada de Christian. Este la miraba de arriba abajo, explorando cada centímetro de su piel con asombro, incapaz de creer que Claire intentara llevar a cabo su dominación.
-¿Realmente crees que no me resistiré, Claire?-preguntó, arqueando las cejas con arrogancia, desafiándola.
Su garganta se cerró por unos instantes, pero solo hasta que vio brillar el desafío en sus ojos oscuros, retándola a conseguirlo.
            -Sí, si no quieres sufrir, Christian.-respondió, sonriendo con perspicacia. Cortó la próxima réplica de Christian, añadiendo.- ¿Quieres seguir hablando, o prefieres deleitarte con la visión de mi cuerpo?
Susurrando sus palabras, giró sobre sí misma, ofreciéndole una fantástica visión de su trasero cremoso. Al momento, sintió las fuertes manos de Christian sobre su cintura, dándole la vuelta hacia él, y tomando su boca con desenfreno. Alzó su cuerpo contra él, levantándola del suelo, y llevándola hacia la cama, tumbándola sobre él.
Claire gimió cuando sus caderas se pegaron a las de Christian, así como su pecho al de él, provocándole con el vello negro de su cuerpo. Soltó el látigo sobre la cama y llevó su mano derecha a su cuello, tomando el control del beso, introduciendo la lengua en la cavidad húmeda de su boca. Necesitaba debilitar su fuerza, quitarle su voluntad, hacerle suyo por completo.
Sus labios descendieron hacia su cuello, lamiéndolo, mordiéndolo, y absorbiéndolo, enloqueciéndolo como sabía que lo haría.
            -¿Seguro que no quieres someterte a mí? ¿Que haga contigo lo que deseé? ¿O que te utilice a mi antojo?-le susurró, chocando las palabras con la piel húmeda de su cuello, y añadió.- Dime, Christian, ¿no deseas ser mío?
            -¡Dios, Claire!-jadeó, inconsciente de sus acciones.-Haz conmigo lo que desees, soy tuyo.
Sonrió, satisfecha por la sumisión de Christian. Rápidamente, sacó cuatro cuerdas de cuero del armario, y, cogiendo sus muñecas, comenzó a atarlo al cabecero de la cama, asegurándose de que no pudiera soltarse por sí solo. Sin embargo, en el momento que fue a atarle los pies, Christian salió del estupor en el que se encontraba, e intentó resistirse, pero fracasó, ya que estaba indefenso sin poder utilizar sus manos y su fuerza.
Claire rió divertida, no sabía que podía gustarle tanto someter a un hombre a sus deseos. En respuesta, Christian frunció el ceño, exigiéndole sin palabras que lo soltara, necesitaba ser él quien controlara la situación.
Por último, cogió el antifaz del armario, y, a pesar de la oposición de Christian, se lo puso, volviendo la habitación oscura para él. El antifaz hacía que centrara la atención en sus labios, pidiéndole que los besara. Y así lo hizo ella, agachó su boca hasta que entró en contacto con la de Christian, lamiéndola delicadamente.
            -¿Qué vas a hacerme, Claire? ¿Por qué me pones este antifaz? ¿Qué es lo que no quieres que vea? ¿Por qué no, simplemente, apagas la luz?-preguntó Christian, expectante, y nervioso, evidenciando que él nunca era el sumiso, sino el dominante, el que jugaba con ella.
            -No se trata de lo que no quiero que veas, Christian.-respondió Claire, sonriendo, y añadiendo.-Se trata de lo que quiero ver yo, deseo deleitarme con la visión de tu cuerpo desnudo, tenso y expectante.
La erección que había entre sus piernas, acaparó la atención de Claire, quien se lamía los labios, deseosa de seguir con el juego. El silencio se adueñó de la habitación, escuchándose, únicamente, la respiración acelerada de Christian, quien esperaba expectante la actuación de Claire. Esta observó su cuerpo durante cinco minutos, cinco minutos que fueron una eternidad para él, sintiendo cómo su cuerpo se tensaba, deseoso de las caricias de Claire, de sus besos.
Claire, de pie frente a la cama y el cuerpo desnudo de él, extendió la mano hacia su boca, pasando sus dedos por su labio inferior, introduciéndolos en la cavidad húmeda de su boca. En el mismo instante, Christian clavó sus dientes sobre ellos, manteniéndolos presos. Ante eso, Claire bajó hasta el lóbulo de su oreja, lo mordió con fuerza hasta que sintió cómo los propios dientes de Christian soltaban su agarre.
Claire comenzó a bajar la mano húmeda por su pecho, descendiendo por su estómago, enredándose en el vello negro. Comenzó a respirar junto a su oído, provocándole junto al deslizamiento de su mano. Christian gimió, siendo ese acto música para los oídos de Claire. La mano de esta siguió su camino, pasando por su ombligo hasta llegar al vello de su entrepierna, donde decidió enredarse, provocando el endurecimiento de su miembro.
Christian creía que seguiría avanzando hasta tocar su polla, que por fin tocaría lo que más deseaba, sin embargo, su mano desapareció, dejando su cuerpo en la desesperación. La locura se estaba apoderando de él, su cuerpo brillaba en sudor, la oscuridad impuesta era su perdición. Sus gemidos y súplicas reinaban en la silenciosa habitación.
Claire estaba atrapada por el tamaño y el grosor de la polla de Christian, incapaz de pensar más allá de aquella imagen. Se sentó en la cama, arrastrándose hasta colocarse entre sus piernas abiertas, donde, hipnotizada, comenzó a acariciar con las yemas de sus dedos la cabeza de su polla. La respiración entrecortada de Christian la invitaba a seguir, por lo que no tardó en seguir deslizando los dedos por toda su longitud.
Inesperadamente, su mano se cerró sobre su miembro, arrancándole un gemido a Christian, y, sin darle tiempo a pensar, su cabeza bajó hacia ella, saliendo su lengua al encuentro con su carne. Sabía lo que tenía que hacer para hacerle disfrutar aún más, por lo que su lengua comenzó a hacer remolinos sobre la punta, mientras su pulgar acariciaba el frenillo de su miembro.
Christian se ahogaba en un mar de sensaciones, de donde no podía emerger, estrellándose una y otra vez con el puro placer de sentirla, a ella, a Claire.
Claire bajó con su lengua por toda su longitud, llegando a la base de la misma, para volver a ascender, mordisqueando suavemente cada centímetro de su piel. La tentación era irresistible, por lo que en tan solo un instante, introdujo su polla por completo, llevándola hasta el fondo de su garganta. Los gruñidos que escapaban de Christian, junto a los gemidos de placer de Claire, provocaban el descontrol de ambos.

Desenfrenados, Christian comenzó a mover sus caderas, y Claire aumentó la presión sobre su presa, intentando sacar todo de ella, obtener la misma esencia de su amante. La noria de sensaciones de Christian aumentaba, deshaciéndose en pedazos en el instante de su explosión.
Claire tomó todo lo que le ofreció su miembro, hasta la última gota de pasión. Sin embargo, su esencia se derramaba por sus labios, incapaces de contener tal cantidad de deseo. No le importaba, necesitaba sentir a Christian por su cuerpo.
Todo terminó, mientras la risa agotada de ambos flotaba en el aire.