Una inolvidable noche en la Ville Lumière


Esta historia la escribió un estimado lector de mi blog con quien comparto el gusto por la escritura y el dejar volar a la imaginación. Le hice unos pequeños retoques al relato pero no perdió su esencia… espero que lo disfruten.
 Llego justo cuando iban a cerrar la fila de gente que podía subir ese día, aprovechó sus años de gimnasia deportiva para dar un último sprint antes de que pusiesen la cuerda que impedía el acceso al gran público. Una veintena de persona se agolpaban delante suyo para subir y esa tarde la mayoría  eran turistas de la tercera edad. Entre tanta espera le llamó la atención un sujeto de espaldas anchas y melena rubia… que cuerpazo tenía el tío, siempre le habían gustado los hombres de espaldas anchas – recordó. Quizás porque su primer novio, el gimnasta, era así y le dejó un buen recuerdo.
 Con estos pensamientos estaba, cuando la fila empezó a marchar hacia delante, volvió al instante a la realidad, y sin darse cuenta se encontró dentro del ascensor con el grupo de gente y el joven que la había hecho adentrarse en su adolescencia lo tenía justo al lado.
   Lo observó de reojo, no era tan joven, en realidad se trataba de un apuesto maduro que se adentraba en los cuarenta tal vez, muy bien cuidado, de esos que te alegran la vista – pensó, pero nada a lo que  tuviera que temer  ya que ella sobrepasaba los 50. A medida que el ascensor subía, se concentró en las panorámicas sobre la ciudad, le habían dicho que el mejor momento para subir a la Tour Eiffel, era cuando ya anochecía… y poder comprobar “in situ” porqué le llamaban la ciudad de las luces. El aire fresco entraba por los resquicios de la puerta del ascensor justo en el momento en que se abrieron las puertas, el ascensorista les dijo que tenían 10 minutos para dar la vuelta y volvían a bajar. Quedó maravillada con lo que veía….allí en lo alto, la sensación de libertad… la conexión con el cielo y con las estrellas se magnificaba. Ahora entendía porque de pequeños todos los niños quieren volar, se sentía medio pájaro….recordaba cuando de pequeña se ponía sobre una piedra y abría los brazos esperando que una racha de viento la elevase sobre el cielo, y recordó todos esos buenos ratos con sus amigos, este viaje le estaba devolviendo retazos de su infancia la estaba haciendo revivir, lo que había empezado como una huida sentimental a raíz del engaño de su marido con su mejor amiga, se estaba convirtiendo en un viaje a su interior , a partes de su historia que ya creía olvidadas. 
 En estos pensamientos estaba cuando notó una mano en su hombro, se levantó asustada mirando hacia su espalda…era el chico de la melena rubia
-          Disculpe, creo que tenemos un problema. Nos dejaron solos....
   Ella miró el reloj asustada…habían pasado ya 50 minutos desde el aviso que les había dado el ascensorista. Fue hacia las puertas y estaban cerradas…no quedaba nadie. Miró hacia el interior del restaurante y todo estaba oscuro, apenas una luz tenue quedaba encendida.
-          Ya miré yo. -  dijo él.  Me entretuve en el baño y me di cuenta que se habían olvidado de mí, luego la vi a usted.
 Pronto entendimos que la noche iba a ser larga y fría, sin posibilidad que viniesen  por nosotros hasta el día siguiente…quizás en el fondo, tampoco lo deseábamos. Se trataba de un hombre resolutivo y hábil, consiguió abrir una de las puertas de servicio del restaurante.
-          Al menos de hambre y de frío no moriremos.
Ciertamente, me había entrado hambre, encontramos comida, así que dispusimos una mesa para comer a la luz de la luna, ni en el mejor de mis sueños pensé en tener esa cena con esa compañía y en ese lugar increíble. Tuvimos una charla amena, distendida, en la que enseguida se generó esa química entre personas que ya han vivido un poco la vida y no tienen ataduras…hablamos un poco de todo, sonreímos bastante y eso nos hizo terminar la botella de champán que había abierto…decidimos ver la panorámica desde un rincón del restaurante. Era espectacular.
   Mientras me dirigía hacia el rincón, noté sus ojos clavarse en mis glúteos, fue una sensación rara. No me molestó. Es más. La percibí con agrado. Él se acercó a donde yo estaba, la vista era sensacional  y sin darnos cuenta nuestras manos estaban unidas…bastó una mirada para entender lo que queríamos….busqué su boca con avidez, quise embriagarme con su aliento, notar que estaba viva, sentirlo, disfrutarnos….era una sensación maravillosa. Nuestras bocas explorándose, nuestras lenguas buscándose. Poco a poco nuestras manos fueron moldeándonos mutuamente…se notaba que era un hombre cuidadoso y  me sentí acariciada por todo el cuerpo….el fragor de nuestros deseos hicieron que no tuviésemos frío, la ropa estaba a nuestro alrededor y nuestros cuerpos desnudos se rozaban, sentí la necesidad de acariciar su miembro, de notar su dureza en mis manos mientras se cruzaban nuestras miradas, su miembro crecía por momentos, me arrodillé delante de él. Deseaba engullirlo, besarlo, morderlo, hacerlo disfrutar. Lo sentía estremecerse de placer cada vez que mi lengua pasaba por su glande, él apoyaba sus manos en la cristalera y sus gemidos me excitaban más…
   De pronto, me alzó en brazos y me acompañó hasta una de las mesas, me tumbó. Mi sexo aparecía depilado a sus ojos….lo vi arrodillarse y el mundo perdió el sentido para mí…sólo veía las luces de Paris a través de los cristales. Sentí su lengua hurgarme por todos los rincones, y una avalancha de flujo descargo en mi vagina, era un hombre hábil con la lengua, nunca me habían elevado hasta tan arriba…me sentí morir por tres veces cuando empezó a jugar con mi clítoris, primero con el dedo haciendo circulitos, luego lo mordisqueó hasta presionarlo con su lengua….no puede evitar jadear…. estremecerme toda entera… sólo pude recordar su miembro erecto penetrándome una y otra vez sin parar, ya no me sentía dueña de la situación, se mezclaban las ganas de reír ,llorar, gemir…  el tiempo pareció detenerse hasta sentirlo corriéndose en potentes chorros caliente entre mis senos…     
  Esa fue una inolvidable noche en la Ville Lumière.

Regalo


Hacía mucho, pero que mucho tiempo que Covi pensaba en regalárselo a su marido.

Su relación era buena, llevaban muchos años casados, otros tantos juntos y ambos sabían que tanto el uno como el otro habían tenido algún escarceo extramatrimonial. Nunca quisieron saber hasta donde, pero ambos lo sabían.
La pareja de trentaitantos, como tantas otras, era absolutamente normal, con sus bajones, sus alegrías y sus penas. Con respecto al sexo, que es lo que nos ocupa en este blog, las cosas comenzaban a enfriarse. Cuando lo hacían, lo hacían bien, sin prisa y disfrutaban los dos, pero la rutina y quizás el cansancio hacia mella y sus encuentros sexuales no pasaban de uno o dos al mes.

Covi tenía la persona ideal, era una amiga del trabajo, Bea. Una chica muy atractiva, más joven que ellos, 25 años y muy fogosa.

Covi lo había comprobado en un par de ocasiones en las cenas de empresa, por como bailaba tanto con chicos como con chicas, por como salía de los baños de alguna disco despeinada y limpiándose la comisura de los labios.

Covi sabía de sobra que no salía de beber agua del grifo.

El plan era dar una sorpresa a su chico. Una noche en su casa, vendarle los ojos y hacer que pasara Bea.
Pero no os confundáis, ella no quería un trio no, eso era peligroso y confuso. Ella quería regalarle una felación a dos bocas, cuatro labios y un par de lenguas. Una de las fantasías más típicas y excitantes de todo hombre.
Con esta idea se ahorraba que su marido metiera su polla en el coño de otra mujer, confusiones y celos. Covi lo tenía todo planeado, al milímetro: Su marido atado, vendado y boca arriba en la cama. Primero comienza Covi, luego hace pasar a Bea, las dos le maman la verga hasta que noten que va a explotar, deja ver al marido lo que pasa en sus bajos y luego Covi y solo Covi se lo folla, mientras Bea mira y hace lo que le de la gana, luego si todo va bien, otra mamada doble y se repite el cuento.
Ese era el plan a grandes rasgos.

Pero como en todo plan hay un preparativo, y el primero era decirle a Bea lo que tenía pensado.
Se conocían desde hacía 5 años, tomaban el café de las 10:00 juntas y hablaban de sus cosas, pero pocas veces intimaron, con lo cual la conversación iba a resultar violenta y difícil.

En el café del lunes Covi comenzó a preguntarle cosas a Bea más personales: Si tenía novio, novia, si salía muchas noches. Covi sin sospechar nada, le respondía confiada

En el café del martes Covi sacó el movil y fingiendo que mensajeaba a su marido acabó por enseñarle una foto del susodicho a Bea, la cual elevó las cejas en una señal de aprobación muy típica de las mujeres.

En el café del miércoles Covi le dijo a Bea que ella y su marido habían tenido sendas aventuras extramatrimoniales hacía ya bastante tiempo, pero que ambos las sabían y que se habían perdonado. Bea, para satisfacción de Covi, quiso saber en que habían consistido dichas relaciones, a lo que Covi respondió inventándose ambas, ya que como os había comentado antes, no las sabía.

En el café del jueves Covi le dijo a su amiga que le había enseñado su foto del Facebook a su marido y que este la había dicho que "tenía una amiga muy, muy atractiva". A lo que Bea, divertida y ligeramente ruborizada, contesto "dile que su mujer también es muy atractiva... como el"

 En el café del viernes Covi le soltó la bomba:

-Bea, quiero proponerte algo, no espero que me digas que sí, y tampoco espero que te enfades o te parezca mal. Te conozco, eres muy bonita y si te ofrezco esto es por que confío en ti y sé que entenderás mi propuesta.
-Huyyy, Covi, me estás poniendo nerviosa, ¿qué necesitas?
-Quiero hacerle un regalo a mi marido..... y te necesito. Bea abrió los ojos mucho, y de su boca igualmente abierta no salió ni una palabra.
-No, no es ni un trio, ni que tu te acuestes con el - Aclaró Covi Bea se relajó.
-¿Entonces?
-Quiero hacerle..... una felación.... contigo - Logró decir Covi roja de vergüenza y no pudiendo mirar a su amiga a la cara. Después de varios segundos de incómodo silencio, Bea reacciono.
-Pero estás loca? El lo sabe? Te parezco tan puta como para aceptar?-

Covi no sabía donde meterse, no había sospechado que la reacción de Bea pudiera ser tan mala.
-Perdona, perdona, de verdad, lo siento, pensé que.... no sé que pensé, perdóname, lo siento en el alma-

Y con estas palabras se levantó de la mesa y se fue con un paso más que ligero.

Covi se metió en su despacho y no salió de allí en toda la mañana, no quería por nada del mundo cruzarse con Bea. Pensó que lo mejor sería enviarle un mail pidiendole perdón y discreción a partes iguales, que ella olvidaría el tema y que entendería que no le volviera a dirigir la palabra nunca más. Justo cuando estaba abriendo el programa de correo electrónico, le sonó el móvil. Desbloqueó la pantalla y allí aparecieron las palabras que por nada del mundo esperaba:

"Nuevo mensaje de Beatriz"

Suponiendo que le diría de todo menos palabras bonitas abrío el mensaje y allí aparecieron otras palabras que esperaba mucho menos:

"Lo harémos. Quiero que estés conmigo todo el rato. No me dejes a solas con el"

Escueto y claro. Covi no sabía como actuar, así que locura por locura:

"Acepto todas tus condiciones. Muchas gracias de corazón. Mañana a las 20.00 en mi portal"
Y escribiéndole la dirección de su casa cerró el móvil.

A las 15.00 ambas chicas se cruzaron en la puerta de salida de su trabajo. Covi no sabía como reaccionar, pero Bea le lanzo una leve sonrisa.



El marido de Covi era un chico de estatura media, buen físico y atractivo, llevaba bien la edad que tenía y atraía a las mujeres.
El sábado se levantaron los dos sobre las 9 de la mañana y Covi tenía un brillo especial en los ojos.
Hicieron vida normal, rutina de fin de semana, prepararon un desayuno copioso, salieron a hacer compra, comieron, pequeña siesta y.... justo en ese momento toda la rutina del sábado se fue al traste.

-Quiero que hoy no salgamos, quiero darte placer esta noche... como nunca lo he hecho - Le espetó Covi a su chico.

-Wow, suena bien - Dijo torpemente su marido.

Covi le tomó de la mano y se lo llevó a la habitación. Le ordenó que se desnudara delante de ella que, sentada al borde de la cama, le observaba sin perder detalle. Cuando se plantó delante de ella, completamente desnudo, Covi le tomó la ya semi erecta polla con las manos y se la llevó a la boca.
Un leve "MMMMMHHH" hinundó la habitación.

Covi sabía lo que le gustaba a su chico y sin soltar la polla de este, comenzó a quitarse la ropa que podía. Pantalones, calcetines, tanga. cuando quiso quitarse la parte de arriba solto la verga ya durísima de su chico y se deshizo de camiseta y sujetador.

El cuerpo de Covi era muy bonito, cintura delgada, unos pechos pequeños y muy elevados, y un culo grande pero en su sitio.

Ya desnudos los dos, Covi hizo tumbarse a su marido en la cama, boca arriba. Con su lengua recorrió de arriba a abajo el cuerpo de su chico. Sacó de debajo de la almohada dos cinturones de los dos albornoces que usaban ella y su marido y con un rápido movimiento, ató a su chico las manos a la cama. Este no pudo más que abrir los ojos y sonreír nervioso, excitado... preocupado?
Una vez bien atado, Covi miró el reloj de mesita que tenían en la habitación. Marcaba las 19:58 Por un momentos y durante 3 minutos, mientras estaba sentada, perdida en sus pensamientos, masturbando lentamente a su marido, sin mirarle.... supo que Bea no vendría.
"Hubiera sido demasiado fácil" pensó Covi. Volvió a mirar el reloj: 20:01 y el timbre de la puerta sonó.
Su marido sobresaltado, bufó quejándose, pero solo tuvo unos segundos de realidad. Los justos para darse cuenta de que Covi le dejaba allí, desnudo, atado y empalmado, mientras ella se levantaba de la cama, se ponía su albornoz (sin cinturón) y se dirigía a abrir la puerta.

Con un "Pero Covi vístete...." la chica desapareció de la vista de su marido.

En el recibidor, Covi abrió la puerta y allí estaba Bea. Vestía un vaquero cortado muy arriba, con sandalias, una camiseta blanca casi transparente y gafas de sol.

-Gracias por venir - Susurró Covi dándole dos besos
-De nada... esto es una locura Covi, yo...-

En ese momento, de la otra parte de la casa las interrumpió la voz del marido diciendo "¿Quien es?"

Covi tomó de la mano a Bea y la llevó a la habitación contigua al dormitorio.

-Está desnudo y atado. Yo también creo que es una locura. Ya no sé qué hacer- Reconoció una nerviosa Covi tomando las manos a Bea
 -Está bien, tranquila, todo es cosa tuya, si quieres dejarlo, me voy sin hacer ruido- Bea bajó la cabeza, estaba nerviosa, asustada
-Verás... yo... tu... no sé...- Covi le levantó la cabeza y con un pequeño beso en los labios le susurró "Vamos a hacerlo".

Bea sonrió.


Covi apareció en el dormitorio de nuevo. Sonriente se sentó en la cama al lado de su maniatado marido

-Tranquilo, solo era una vendedora-

Sin más abrió el armario y sacó una corbata, con un suave beso en los labios se la colocó a su marido alrededor de la cabeza a su marido, cegándolo. La respiración de este volvió a ser rápida, la excitación había vuelta tras la interrupción.
Covi bajo parándose en cada poro de su cuerpo, besándolo, hasta que se volvió a encontrar con la polla de su hombre. La tomo con la boca, sin tocarla con las manos. Movimientos profundos pero suaves, hasta el fondo de su garganta.

Covi levantó la cabeza y vio a Bea, en la puerta, con sus braguitas blancas y su sujetador a juego. Mirando nerviosa, con un dedo en sus labios.
La imagen era de una niñita asustada.

Covi dejó la polla de su marido y se acercó a ella. La tomó por la mano y la acercó a su chico. Este levantó la cabeza, extrañado por la desaparición de la boca de su chica en su abrazo a su verga.

Las dos se arrodillaron delante de los pies de la cama, con la visión de los huevos y la dura polla del chico delante suya. Covi no dejaba de masajearla, mientras que Bea no miraba la polla, miraba las manos, la cara, los brazos de su amiga.
Covi en una mezcla explosiva de celos y sobre excitación, tomo la polla por su base y se la ofreció a Bea con una sonrisa nerviosa. Bea reaccionó de una forma sorprendentemente cómica: se llevó la mano a la frente en un gesto de sorpresa y humor, sonriendo y negando con la cabeza.
La complicidad de las dos chicas se vio interrumpida por el "Covi, ¿Que haces? Me estás volviendo loco" que dijo su marido con las manos atadas y con los ojos vendados.
Covi volvió su vista a Bea que, mordiéndose el labio inferior, se acercaba peligrosa y lujuriosamente a la polla del hombre.

Los celos iban en aumento exponencialmente según se acortaban los centímetros de la polla de su marido a los labios de Bea. La excitación apareció potentemente cuando esos mismos labios rodearon el glande de su marido y Bea cerró los ojos. El "MMMMMHH" de su chico hizo que a Covi su entrepierna le vibrara.

Bea solo se había metido el glande en la boca, pero lo besaba, succionaba con cuidado. Covi sabía que esa maniobra a su chico le volvía loco y eso la volvía loca a ella también.

El chico no sospechaba nada, el solo sentía placer, mucho placer.

Fue justo en el momento en que entrecerró sus piernas levemente en torno al cuello de Bea cuando comenzó a sospechar algo, ya que es un movimiento que a su mujer le encanta y que responde con sus manos rodeando el abdomen de su amante. Pero en este caso no.

Ahora los labios de Bea bajaban ligeramente y volvían a subir. Lo hacía muy despacio.
Covi se estaba dando cuenta de que su amiga era una experta mamadora. Sin usar dientes, solo labios y lengua. Su marido levantaba las caderas (signo inequívoco de que le estaba volviendo loco) Covi estaba muy excitada, demasiado. Decidió actuar y levemente tomo la nuca de Bea, por debajo de su pelo y le marco un ritmo suave, despacio, practicamente el mismo que llevaba su amiga... pero Covi quería tocar, sentir.

La imagen de una chica mamandosela a su marido, este retorciendose de placer y ella ayudando a la "extraña" hacía las delicias de su coño.

Bea subió la boca y dejó al aire la más que brillante y dura polla. Tuvo la elegancia y el valor de pasar su mano por la polla del hombre para limpiar su saliva de la misma y tomando por la nuca de la misma manera que se lo había hecho a ella, hizo que Covi bajara a mamar la polla que por papeleo le pertenecía. Allí la tomó.
En ese momento en la cabeza de su marido una chispa saltó. no sabía decir que pasaba, pero pasaba algo, extraño, inusual... pero no sabía decir que era. Solo pudo esbozar un "Uuuuf, nena me estás matando" Covi mamaba deliciosamente la polla de su hombre, mientras que Bea miraba, sin parar de morderse nerviosamente los labios.
Ahora su marido tenía las piernas totalmente abiertas, dejándose hacer, entregándose al placer de la boca de su esposa. Esta mamaba con avidez, jugaba con la lengua sobre el glande de su hombre, con las manos en sus testículos..... y con los ojos buscaba a Bea. Bea se había colocado de rodillas al lado de la pareja, viendo la escena comenzó a despojarse del poco algodón que ocultaba levemente su cuerpo.
Braguitas y sujetador abandonaron su piel y su bonito, pequeño, voluptuoso y redondo cuerpo se mostró en todo su esplendor. Con su mano derecha comenzó una suave masturbación, despacio, disfrutando de el porno en vivo que le ofrecía la pareja de amigos.
Con la otra mano comenzó a acariciar la espalda de Covi, que con su mano derecha busco el contacto tranquilizador y cómplice con su amiga.

Covi sabía que la polla de su chico estaba ya al 100% de dureza y excitación y decidió pasar a la segunda parte del regalo. Saco de su boca el pene e incorporándose se sentó al lado de la cabeza de su marido, aún ciego. Covi miró a Bea y esta asintió, nerviosa, excitada. En un rápido movimiento la esposa quitó la corbata que cegaba a su marido. Este, aún atado de manos, tardó unos segundos en acostumbrar su mirada a la nueva situación. Cuando por fin lo consiguió, levantó la cabeza dirigiendo su mirada a su entrepierna, la cual notaba la suave masturbación que le estaba ofreciendo unas pequeñas manos.

No pudo articular palabra, simplemente su cerebro se colapsó al ver dos cabeza, dos caras bonitas entre sus rodillas flexionadas. Su mujer.... y otra chica, más joven, le sonaba la cara, pero en ese momento no se fiaba de su memoria, no se fiaba de nada.

-Míranos- Le dijo Covi.

Así lo hizo.



El chico vio como las dos chicas bajaban sus cabezas y comenzaban a jugar con sus lenguas y labios. La polla la tenía sujeta por la base Covi, la cual después de dos lamidas en el glande, se la cedía a la otra chica, la cual besaba, lamía y chupaba con ternura la dura y sorprendida polla.

-Pero Covi... yo- Trató de decir el chico.
-Míranos, mira como te la chupamos las dos- Sentenció Covi.

Así continuaron.

Las mamadas cada vez eran más largas entre una y otra, la sed se apoderaba de las chicas.
Las dos bocas jugaban a la vez con la carne dura y venosa. Juntando sus labios, sus lenguas sobre el glande del hombre, el cual miraba y se retorcía de placer.
Fue Bea la que en un impulso de lujuria, se animó a levantarse y soltar las manos atadas del chico. Covi al verla solo pudo sonreirla... con la polla de su marido dentro de la boca, en un gesto cómico y cómplice. El hombre no quitaba ojo de la "invitada", le gustaba, era muy atractiva, se la estaba chupando muy bien... y su mujer estaba allí.

Cuando Bea volvió a la entrepierna del hombre, Covi le pasó la polla, Bea la agarró con cuidado y comenzó a chuparla, mecánicamente, despacio, con el mismo ritmo, igual que un robot. Labios cerrados sobre la base y el tronco, lametazos en el glande y vuelta a empezar.
Covi vio que la polla de su marido estaba perfectamente cuidada y decidió darse placer por primera vez aquella noche. Se subió a la cama, abrió las piernas sobre la cara de su marido, se arrodillo sobre ella y con sus manos se abrió los labios vaginales, poniéndolos sobre los labios de su hombre. Este no pudo más que tomar con sus manos las nalgas de su mujer y comenzar a lamer todo el sexo que ella le ofrecía, le regalaba.

La respiración de su marido chocaba contra la entrepierna de Covi, mientras que su lengua penetraba y buscaba el clítoris.
El placer no podía ser mayor.

Covi se corrió entre temblores y gemidos de placer, arañando el pecho de su marido entre gemido y gemido.
Bea observaba toda la escena sin soltar la polla de su amante con los labios. Excitada como estaba decidió jugarse el tipo y arriesgarse a una nueva maniobra. Soltó la verga y con su lengua buscó los huevos del hombre, que encontró calientes, los lamió para, acto seguido, seguir bajando con su lengua hasta el ano del chico, el cual, cuando comenzó a notar que una lengua comenzaba a hurgar en ese lugar, dio un respingo, un grito ahogado de placer.

Covi se percató del movimiento a sus espaldas, se liberó de la lengua de su marido y bajó a ver como su amiga le daba placer a su chico. Bea cuando vió que había público asistente, dejó de lamer el ano del hombre y, avergonzada, se quedó mirando a la esposa de este.

-Me encanta como eres, ¿me dejas hacérselo a mi?-
-Claro... es tuyo-

Las dos chicas sonrieron divertidas y excitadas.
El marido no daba crédito, estaba en el cielo, la polla no bajada de su erección, el calor, el placer, todo le daba vueltas. La lengua de Covi comenzó a trabajar el ano de su chico y sus manos a pajear la dura verga. Entonces fue cuando Bea decidió dar rienda suelta a sus instintos más ocultos.

Con el marido boca arriba en la cama, con las rodillas flexionadas y Covi de rodillas, entre sus piernas, con el culo en pompa y las piernas ligeramente separadas, Bea se lanzó a lo que había estado deseando toda la velada.
Con leves caricias relajó a Covi, que estaba absorta dando placer anal a su chico. Las caricias en la espalda se hicieron más precisas, más largas.
Con sus manos fue bajando hacía las nalgas de su amiga. Cuando llegó a ellas se aseguró de que su acto no perturbaba a Covi y se colocó justo detrás de ella. Ahora eran las dos manos las que acariciaban ya sin ningún pudor las nalgas de su amiga. La respiración de Covi se estaba acelerando, el movimiento de su espalda así lo delataba, "buena señal" pensó Bea. El siguiente paso era más complicado, Bea acercó sus manos donde las dos nalgas se juntan y comenzó a acariciar la raja del culo de Covi... despacio, suavemente.
No había noticias de que a su amiga le desagradara este nuevo paso. Bea de vez en cuando daba rienda suelta a su furor y, sin que nadie se percatara, pasaba su mano por el coño húmedo, recogiendo alguno de sus jugos y llevándoselos a su boca, donde su lengua los devoraba con avidez.

Bea ya no podía más. Se percató de que Covi había dejado el culo de su marido y volvía a centrarse en su polla, mamándola como una loca.
El hombre la tenía tomada por la cabeza y le marcaba el ritmo. cuando covi bajaba la cabeza para casi llegar a tocar los huevos de su marido, Bea veía como este la miraba.
Bea en un segundo de locura le sonrió y sacó la lengua, retorciendola hacia arriba con lujuria y locura juntas, en un gesto lleno de morbosidad.
Ya no podía esperar más.

Abrió las nalgas de Covi y sin miramientos, sacó esa lengua juguetona. Abrió con sus manos el coño de su amiga y sin pensarlo, como le gustaba a ella, como lo había hecho con sus diferentes novias y amantes ocasionales, comenzó a lamer, comer, succionar, penetrar y jugar con el coño de Covi. Esta solo pudo jadear con la polla de su marido en la boca.
El hombre que sabía que pasaba, tomó a su esposa por los pelos y, literalmente, comenzó a follar a Covi por la boca.
La escena siguiente era devastadora.

Covi se corrió con un alarido animal en la boca de Bea que, experta bisexual, no paró de lamer el mojado sexo, hasta que las convulsiones de su amiga cesaron. El marido no pudo más que correrse cuando su mujer gritaba como una loca por las embestidas de su amiga.

La corrida acabó en su abdomen, blanca, caliente.... Cuando Bea notó que ambos acababan de orgasmar, se incorporó y sin preguntar a nadie, se acercó a las gotas de semen que descansaban en los abdominales del chico, tomó a Covi por la nuca y las dos comenzaron a limpiarle con las lenguas las gotas del blanco y caliente liquido.

Un beso apasionado y húmedo entre las dos chicas, cerró la sesión de limpieza.


Veinte minutos más tarde, mientras el marido de Covi se duchaba, el silencio finalmente se rompió.

-Espero que no te haya molestado nada- Dijo tímida Bea
 -Me has sorprendido, no sabia que tu... que eras...- Trató de decir Covi

Las dos chicas sentadas en la cama una al lado de la otra, desnudas y confesándose. La imagen era tierna, más que erótica.

-Siempre me has gustado mucho Covi. Me ha encantado ayudarte en tu regalo, he disfrutado muchísimo-

La velada termino con silencios incómodos y con castos besos entre los tres integrantes.

Solo un "Te llevo en coche si quieres" fue el preludio a un último "no gracias, quiero ventilarme un poco caminando".


Covi y su marido no se dijeron nada, en sus mentes estaban aún muy frescas todas las emociones y placeres de la velada.
Se durmieron abrazados uno al otro y apenas soñaron nada.


A la mañana siguiente, fue Covi la que bajó a por los periódicos, mientras su chico preparaba los desayunos.
Se habían levantado cariñosos y solamente habían hablado mientras se duchaban juntos.

-Lo pasado pasado es, es un regalo, hemos disfrutado los dos y espero que esto no afecte a nuestra relación- Dijo Covi
-Por supuesto que no- Atajó su marido
-Te quiero-
-Te quiero- Respondió el dándole un suave beso en los labios

De camino al kiosco, en el móvil de Covi sonó el tono de mensaje.
Supuso que era su chico para recordarle algo.

Mensaje de Bea: "El jueves tengo cena con amigas en mi casa Me gustaría que vinieras y las conocieras"

Covi sintió que el fuego la devoraba por dentro y comenzó a teclear en su móvil:

"Donde vives?........."