nunca pense que podia ser tan puta

Hola, mi nombre es Maria, me dicen Mery, soy de BS. AS. ,
Argentina, tengo 25 años, y quiero compartir con ustedes mi historia, ya que no lo puedo compartir con ninguna de mis amigas porque me considerarían una puta (en realidad lo soy jeje. En realidad con la única persona que lo puedo compartir es con Patricia de España, que la conocí por intermedio de los contactos, y que ella me incentivó publicarlo.

Antes que nada quiero decirles que soy alta, y bastante normal, nada del otro mundo, pero soy muy sexy, y cuando quiero tengo esa pinta de tragapijas que a todos los hombres le gusta. Debuté a los 16 años, con mi novio de ese momento, la pasé muy bien, y desde ahí empecé a tener sexo con frecuencia, pero siempre en forma convencional y con mis novios del momento. El primer cambio lo tuve cuando hace 2 años me puse de novia con Leo. El mi hizo conocer el sexo de verdad, a él fue al primer hombre que le chupé la pija, a lo que hoy soy adicta, el primer hombre que me hizo tener varios orgasmos seguidos, el primer hombre que me hizo el culo, y el primer hombre por el que de sólo pensar en su pija me hace mojar.

Como verán, no había motivo alguno para ser infiel, ni para dejar de ser la puta de mi novio para pasar a ser la puta del que se me cruzara. Todo empezó en Enero, nos fuimos de vacaciones con Leo y Coty y Rodrigo, una pareja amiga. La última noche Leo y Rodrigo empezaron a hinchar con ir al casino, cosa que ni yo ni Coty queríamos. La cuestión que discutimos con Leo y le dije que yo quería ir a tomar algo o bailar pero que al casino no iba. En síntesis se terminaron yendo al casino, y quedamos en que nos pasaban a buscar a las 5:00 por un bar céntrico. No sé si por bronca o qué, me empecé a cambiar y elegí la ropa mas provocativa que tenía, y partimos con Coty a un bar a tomar algo. Copa va copa viene nos pusimos bastante alegres, y entre risotadas, nos fuimos a una Disco.

Ahí la cosa no cambió mucho, ya estábamos bastante alegres, salvo que nos encontramos con 3 amigas de Coty. A la media hora estaba que me meaba de todo lo que había tomado. Le digo a Coty que iba al baño, si quería acompañarme. Al final se quedó bailando con las chicas y me fui sola. Llegando a la puerta del baño me encara un flaco, que ni lo vi, me dice 2 palabras, y de una me come la boca. Fue el mejor beso que me dieron en mi vida, pero como pensé que correspondía de una novia, lo empujé y me metí al baño.
No se por que, pero cuando salí del baño lo vi de nuevo frente al baño. Era grandote, no era carilindo tenía una pinta de macho bárbara. Entre esto y el recuerdo del beso que me había dado antes me mojé en un segundo.

No les miento, todo esto fue en un segundo!!!. Tuve un impulso, una reacción hasta ese momento incomprensible, y me le tire encima. Estuvimos franeleando alocadamente no mas de 5 minutos, cuando me tomo de la mano y me dijo que lo acompañe. Caminamos 10 metros y llegamos a un arco. Entramos y eran los reservados, que era como un trencito con asientos para dos personas y todo oscuro, no se veía nada. Nos sentamos en uno de los pocos asientos que estaban desocupados, yo ya estaba descontrolada, ni bien nos sentamos le abrí la bragueta y le saqué la pija y lo empecé a pajear y a chapársela. El no entendía nada, en un momento me pidió que parara, que me quería coger, pero no le hice caso, seguí mamandosela hasta que me llenó la boca de leche. Fue impresionante la cantidad de leche que tenía este hombre.

La cuestión que de la calentura que teníamos le seguí chupando la pija hasta que se endureció otra vez, me di vuelta y le dije ¿me querías garchar? , Acto seguido me levanté un poco la mini, me corrí la tanga, y me senté sobre esa pija que quemaba. En no mas de 10 minutos exploté en un orgasmo increíble, al momento que él me llenaba la concha de leche. Me desplomé sobre mi macho que también estaba exhausto, y ahí me acordé que Coty me estaba esperando, de que en un rato tenía que encontrarme con Leo y que tenía clavada
la pija de un autentico desconocido. Le dije que me tenía que encontrar con mi novio, que me iba.
El flaco, que nunca supe como se llamaba, estaba como loco, me dijo que era la puta que mas lo había hecho gozar, que me quede, pero me acomodé la tanga y me fui directamente a buscar a Coty, que seguía bailando con las amigas. Por suerte del pedo que tenía ni se dio cuenta de que hacía mas de media hora que me había ido. Cerca de las 5:00 nos fuimos al bar a encontrarnos con nuestros novios.

Cuando llegaron estaban también medio tomados, igualmente la mas borracha era Coty. Estaba tan bien que me olvidé de la discusión con Leo, y estábamos ya los dos como tortolitos. Yo seguía con una calentura bárbara, y el parece que también, empezó a susurrarme al oído que parecía una puta (lo cual era cierto), que si no nos íbamos me cogía ahí mismo, y demás cosas.
Nos fuimos al dpto, ni bien llegamos me arrodillé y le agarré la pija, y ya descontrolada empecé a provocarlo: -querés que tu puta te chupe la pija, así que me ibas a violar en el bar?. Le lengüeteaba la pija y seguía: -te gusta como te chupa la pija tu putita, te moris por cogerme,no? Leo que estaba tan descontrolado como yo me decía: -si!!, te voy a coger como una puta!! vas a ver!! , y me dio vuelta, me levantó las piernas, me corrió la tanga, y me empezó a chupar la concha como un poseído (ahí reaccioné que tenía la concha enlechada por el del boliche, pero no podía hacer nada, sólo esperar que no se de cuenta), diciéndome: que puta que sos!! que conchuda, que mojada que estás!!!.

Entre la experta lengua de Leo, las cosas que me decía y la morbosidad de pensar que estaba comiéndose la leche del flaco del boliche, en un par de minutos exploté en uno orgasmos mas intensos de mi vida, esto enloqueció a Leo que me cogió durante mas de una hora de todas las formas que se puedan imaginar, llenándome la concha de mas leche. Así rendidos, nos dormimos placenteramente.

Al otro día regresamos los cuatro a BS AS, y seguimos "normalmente" de novios, pero algo en mí ya había cambiado, esto fue sólo el principio.

Un nuevo plan de incesto: Todo listo para hacerme mujer

EL SUEÑO SE HACE REALIDAD

Plan de Incesto
Los días siguientes Zuzuki se había portado de maravilla conmigo, la relación se había tornado mas romántica, con mas detalles, mas atento, sonreía mas conmigo, me sentí incapaz en insinuarle algo esos días, no quería estropear esos bonitos momentos, me sentía feliz con el nuevo comportamiento de mi hermano. Me invitaba a salir a comer helados, me tomaba de la mano mientras caminábamos por los centros comerciales, a veces lo abrazaba con un cariño inmenso y él respondía a mis abrazos… Estaba como viviendo un sueño, en cada momento yo estaba emocionada, sentía una confianza inmensa en sus abrazos, sentía que nada malo podría pasarme, me sentía segura y él con sus acciones, con su ternura aumentaba en mi ese sentir, esa seguridad.
Por momentos creí que él también tenia esos sentimientos especiales que yo tenía por él, creía que algo muy lindo podría pasar.

EL PRINCIPE AZUL ENAMORANDO A SU PRINCESA ♥ ♥ ♥

Recuerdo que la tarde del día 22 de Diciembre, estamos solo en nuestra casa, ese día era Domingo y era el último día de trabajo de nuestros padres. Yo encerrada en mi cuarto con el aire acondicionado encendido frente al PC, en mi msn noté que Zuzuki se había conectado…
Él empezó a hablarme y el trato era de “cariño”, “Mi amor”, “mi princesa”, era un trato muy lindo, muy especial, me mandaba besos, corazones, flores, me preguntaba si estaba bien, me estaba tratando como a una amiga, yo le seguí el juego… También lo trataba de “lindo”, “Mi príncipe”, “Mi corazón”, por momentos me creí esas palabras… Sabía que Zuzuki estaba encerrado en su cuarto, hablando desde su Laptop…
Me preguntó – Princesa, tienes cam? – Él sabia perfectamente que yo tengo cam, pero lo dijo para tratarme como alguien que no es mi hermano, yo le seguí el juego y le conteste con algo de risa –Mi hermano se molesta si la coloco – Él me responde – Te aseguro que si la colocas conmigo, él no se molesta - , Sonreí por un momento, le dije – Colócala tu primero –
Cuando mi hermano Zuzuki coloca su cam, él no me muestra la cara, solo me mostraba sus brazos, yo le puse mi cam y le mostré desde mi cuello hasta mi abdomen, yo tenia una blusa bien delgada, me permitía mostrar el brasiere a través de la delgada tela y se me lograba dibujar la puntica del pezón…
-Princesita, estas hermosa, muy linda-
Al leer estas palabras, me emocioné mas, me coloque nerviosa y en mis escritos del msn parece que él lo notó… noté que él había dejado de escribir, de repente, tock tock, tocan la puerta…
Abro y veo a mi hermano de espaldas, al darse vuelta, veo que él tenia una hermosa rosa, su olor, su fragancia era muy deliciosa… le sonreí y le dije – Ayyy príncipe, que lindo detalle !!- ël deja escapar una linda sonrisa y me contesta – Espero que te haya gustado la forma que te traté en el msn –
Le sonreí – Claro que si, mi príncipe –
Zuzuki me había tratado muy lindo por el msn, su trato era muy encantador, me sentí fuertemente atraída por él, mas de lo que pude imaginar, por poco le ruego que me diera un beso, pero me contuve.

JUGANDO CON MI PRINCIPE EN LA CAMA DEL AMOR

Luego fui hasta su cuarto, y nos pusimos a jugar en la cama golpeándonos con las almohadas, algunas veces, riéndome, caía sobre él, lo abrazaba, otras veces él caía sobre mi, era como un juego erótico, hubo una ocasión que yo caí sobre él y pude sentir su miembro, eso me excitó y me sonrojé… Él lo notó y ví como él también se sonrojo, por un momento nos quedamos en silencio, el uno sobre el otro, yo estaba encima de él… lo miré a los ojos, me pareció mas lindo de lo que normalmente lo había visto, percibí claramente el aroma de sus labios… Mis ojos, recorrieron sus mejillas, su boca, sus ojos, él no me decía nada y ese silencio parecía excitarme cada vez mas; Sentía que él me estaba permitiendo deleitarme en él, por fin mis fantasías, esas tardes lujuriosas que había tenido con él, se estaban haciendo realidad, un fuerte calor me envolvía…

Ví como su garganta tragaba en seco, lo sentí súper nervioso, aunque yo creo que yo estaba mas nerviosa que él, no lo podía creer !!, estábamos en el cuarto, solos, en la cama, el uno sobre el otro, que delicioso !!... acerqué mis labios hacia los de él, de repente, tocan la puerta de la calle… era Lauren, de inmediato nos pusimos de pie y ví en el rostro de Zuzuki, cierta vergüenza, antes de salir del cuarto para ir a atender a su novia me dice con cierto aire de culpa –Hermanita, me sentí un poco extraño en ese último abrazo - Al salir él del cuarto, yo me quedé en su cama acostada pensando en lo que habría pasado si Lauren no hubiese llegado !!... Corrientes invadía mi cuerpo, de arriba abajo, me retorcí sola en su cama, abrazaba fuerte la almohada… Ufff que calor tenia dentro de mí…
Allí en su cama, dentro de mi pasaban muchas ideas “Será esto una prueba de lo que Zuzuki siente por mi?, sentirá lo que yo siento?, él no me tocó, no me dijo nada, solo se quedó en silencio ante mi mirada… No hubo beso, no hubo nada”
Pensando y pensando, vi claramente que Zuzuki era el príncipe azul que debía poseerme, decidí a estar con él, decidí entregármele si veía la oportunidad.

Ese día Lauren nos acompañó durante toda la tarde, Zuzuki y yo no volvimos a tocar el tema durante muchos días.
Todo transcurrió normal, 24 y 31 de Diciembre la pasamos en Familia, Lauren y Zuzuki salía a menudo, mis amigas me visitaban y así terminó el año 2009.

Fue en el año 2010 que Zuzuki por fin decidió en hacerme mujer, eso se los estaré contando en otra ocasión.
Espero que me sigan leyendo

Un nuevo plan de incesto: La curiosidad despierta

MUY LLENA DE PASION POR ZUZUKI

Plan de IncestoEl día en que Zuzuki me había visto, al llegar la madrugada, sola acostada sobre mi cama. No podía dejar de pensar en lo que había pasado en la tarde, recordé como se me había caido la toalla delante de Zuzuki, como mis pechos había quedado expuestos ante él, la aceleración de mi corazón, la emoción generada en ese momento, pensaba que de alguna forma Zuzuki debía estar pensando lo mismo "Ahora mismo él debe estar pensando lo mismo que yo, alli en su cuarto", esos eran mis pensamientos... Sentí unos deseos enormes por entrar en su cuarto, al fin y al cabo yo tenía la llave de su cuarto que logré tomar del llavero de mamá, hacian días atrás.. Por mi mente pasaron muchas ides, tomar lla llave y abrir la puerta del cuarto de Zuzuki... Tocarlo y decirle "Zuzuki, aqui estoy yo, mirame, soy toda una mujer y deseo que me tomes" me reía sola en mi cama por pensar esas locuras.

MIS FANTASIAS PARECEN CONVERTIRSE EN REALIDAD
(El ambiente erótico en todo su esplendor)

Durantes los siguientes 5 días, no paso gran cosa, habían miradas algo extrañas, no eran miradas de morbo sino mas bien miradas de sorpresa, miradas nuevas que no puedo describir con facilidad pero definitivamente algo nuevo estaba pasando por la cabeza de Zuzuki...
Algunas veces notaba que me miraba las piernas muy disimuladamnete, pensaba dentro de mi "sera posible que he logrado llamar la atención de mi hermanito?" , en otras ocasiones cuando él se descuidaba, yo lo miraba, aveces él lo notaba y yo le quitaba la mirada... pero no se atrevía a decirme nada, tal vez por respeto o porque no había nada claro, había un ambiente algo erótico, noté claramente que Zuzuki esquivaba quedar solo conmigo, salía en las tardes, me dejaba sola... algo raro estaba pasando en él, debe tener una nube de confusiones en su cabeza y eso me excitaba XDDDD, estaba logrando mi sueño

Mamá y papá llegaban tarde a la casa, sabía que ellos no trabajarian desde el 23 de Diciembre hasta el nuevo año... Así que pensaba que faltaban pocos días para que ese anhelado "accidente erotico" sucediera entre mi hermano y yo.

EL EROTISMO SE INTENSIFICA

Al día siguiente, 18 de Diciembre, Zuzuki se había quedado en casa esa tarde, estaba en el comedor de la sala estudiando, leyendo libros mientras yo en el baño (bañandome) pensando "Como hare para que Zuzuki se fije en mi como mujer?, no seré acaso lo suficientemente bonita para él ?, o tal vez ya lo habré logrado?". En ese instante se me ocurre la gran idea de depilarme, y pense en prestarle una afeitadora a mi hermano jejeje
Sali del baño en toalla, vi a Zuzuki concentrado en sus libros, lo interrumpí - Zuzuki, tienes alguna afetitadora sin usar que me regales? - Él me miró muy seriamente - Gina, primero te vistes y luego me hablas !! -, noté en él cierto aire de nerviosismo, le contesté - Es que me quiero depilar las piernas antes de vestirme, ademas, solo estas tu aqui, no hay de que temer - Se paró de su silla, camino hasta su cuarto en el segundo piso, yo iba tras él, entró a su cuarto yo le seguí, me senté en el borde de su cama mientras él busco la afeitadora entre su armario...

Al darme él la afeitadora, me paré y apoyé mi pierna derecha en el borde de la cama, me subí la toalla... Confieso que me sentí muy nerviosa, él me dijjo -Que haces?- Yo le contesté de inmediato - Viendo si esta afeitadora no maltrata mi piel -, traté de deslizar la afeitaroa suavemente sobre mi pierna derecha a la vista de Zuzuki... Yo sabía perfectamente que eso lo estaba provocando y esa era precisamente la intención... Como me gustó que Zuzuki me viera de esa manera !!!.

Yo realmente estaba hermosa, mi pierna estaba muy provocativa, mi cuerpo era mucho mejor que el de Lauren, mis piernas claras y mis pies rosados eran muy lindos, era imposible que él no lo notara !!!...
Le dije - Esta afeitadora me maltrata - Lo cual era mentira jejeje
- Gina, esa afeitadora si te sirve, solo te untas crema y luego te afeitas, usa cualquier crema de las que tengas - Noté en sus palabras algo diferente, era como un nerviosismo muy extraño.. el continuó diciendome - Haz eso en tu cuarto o en el baño, pero no en mi cuarto, sal rapido !!-
Lo miré, y con mucha amabilidad caminé para salír del cuarto mientras le dije al pasar por su lado - Gracias por la afeitadora y no olvides que soy tu hermanita - Le sonreí al decirle esto... Él se quedó en silencio, como si hubiese quedado en Shock, luego reaccionó da la vuelta y me dice (Yo estaba en la puerta de su cuarto) - Como que no olvide que eres mi hermana?, que me quieres decir con eso? - estaba algo molesto... Yo lo mire con ternura y le dije - Solo quiero que sepas que confio en ti - Luego corrí hasta mi cuarto para no darle oportunidad de que me conteste XDDD

ZUZUKI SE CONVIERTE EN EL SOÑADO PRINCIPE AZUL ♥ ♥ ♥

Había un ambiente erótico en mi casa, era muy evidente, ese ambiente solo se notaba cuando Zuzuki estaba solo conmigo.

Ese día en la noche llegaron mi padres y todo volvió a hacer normal, durante la madrugada me levanté para ir al baño, al pasar por la puerta del cuato de Zuzuki ví que estaba abierta, era como la vez que estaba mi prima Daneleska, era como en esa ocasión cuando él dejó la puerta abierta pero en esta ocasión Daneleska no estaba... Sentí unas emociones fuertes recorrer mi cuerpo, de inmediato me excite y sentí unas ganas enormes de entrar a ese cuarto.... cuando desperté, habia una rosa con una carta sobre mi mesa de noche, en la carta decía "Para la hermana mas linda, con mucho amor y cariño. Atte: Zuzuki", cuando leí esas palabras me sentí derretirme aun mas por él... ufff
Finalmente entendí que había logrado despertar en él la curiosidad !!!

Luego les cuento lo que pasó a continuación, espero que me sigan leyendo...

Un nuevo plan de Incesto: Atrapando a mi hermano

EL AMBIENTE EN DICIEMBRE EN CASA DE GINA

Hacían ya varios días que mi prima Daneleska se había ido a los Estados Unidos junto con su mamá (mi tía); Regrese al cole después de las vacaciones del mes de Noviembre a terminar mi año escolar, realicé los examenes finales y finalmente terminé ese año con mucho éxito. Llegó Diciembre, mi hermano Zuzuki había terminado su semestre con excelencia, estaba por terminar su carrera.

Plan de IncestoPara el mes de Diciembre, mi hermano y yo teniamos mucho tiempo libre, estabamos de vacaciones y como era lógico, la pasabamos mas tiempo juntos... La idea que había tenido con mi hermano, esa idea caliente y que en cierta ocasión me excitó estaba depertando en mi de nuevo, recordé con claridad las fantasías que tuve con él la vez que me masturbé
Para ese entonces, mis padres tenian mas carga de trabajo, ya que ellos tienen altos cargos en la empresa donde trabajan y como era de costumbre, todos los Diciembres llegaban mas tarde (mis padres trabajan juntos en la misma empresa, tiene que ver con el turismo en mi ciudad. Espero no estar diciendo mucho XDDD).

FANTASIAS CON EL HOMBRE IDEAL

Normalmente en las tardes, yo me la pasaba sola en mi casa, muchas veces mis amigas me visitaban mientras que mi hermano Zuzuki se la pasaba en la calle, para ese entonoces él estaba arreglando las cosas con Lauren... Pero una tarde qiue habiamos quedado solos...
Yo estaba sola en mi cuarto, en el segundo piso de mi casa mientras que Zuzuki estaba abajo en el primer piso, en la sala viendo televisión, eran como las 4 de la tarde.
En mi cuarto, sola con la puerta cerrada, con el aire encendido (como de costumbre), y recien bañada... aun tenia la toalla alrededor de mi, estaba acostada sobre la cama boca arriba, viendo el techo con la mirada fija pensando "Que delicioso seria probar un beso de Zuzuki", pensaba en sus labios, eran rosados, húmedos, unos dientes muy bien cuidados que parecian perlas... Su lengua, ese aroma que siempre tiene en su boca, su voz, cada vez que habla parece ipnoptizar a quien le escucha... sus mejillas , son tan lindas, blancas, que cuando una chica se le acerca se sonroja... Guauu, Zuzuki es muy lindo. No conocía hombre tan limpio como él, muy aseado, muy ordenado, brillante en sus estudios, admirado por muchos... Sus valores, su modo de pensar, esa maravillosa personalidad lo convertian rapidamente en mi sueño de hombre, en ese principe azul que toda mujer sueña, me entristecía pensar que él era mi hermano y me dolía que nunca me viera con otros ojos... Esa mirada tan profunda, esas cejas tan pronunciadas, me volvía loca, una piel muy cuidada, un rostro encantador comparable a la de cualquier modelo de revista, siempre que pensaba en el hombre ideal, a mi mente llegaba él.

UNA MIRADA A LOS CAMPOS VIRGINALES: Mira a otro lado !!!

Alli acostada en mi cama, envuelta en toalla y mirando fijamente el techo, pensando una y otra vez en Zuzuki, pensando en propiciar un encuentro erotico, provocarlo de alguna manera, pero no sabia como... de repente... escuché claramente que la regadera del baño estaba abierta, pense de inmediato que zuzuki debia estar bañandose, abrí la puerta de mi cuarto y miré que la puerta de mi casa estaba cerrada, dije dentro de mi "Zuzuki dejó de ver televisión y ahora se estaba bañando" mi corazón se aceleró y la calentura invadió mi cuerpo, creí estar en celo como cuando una yegua desea a su caballo, corrientes atravezaron mi cuerpo, mi respiración se empezó a agitar...

Yo aun estaba envuelta en toalla, cubierta desde mis pechos hasta abajo, me quedé inmovil pensando, parada en la puerta de mi cuarto escuchando el sonar del baño donde se encontraba Zuzuki. Por el sonido de la regadera del baño me di cuenta que Zuzuki estaba terminando de bañarse, entonces volví a entrar a mi cuarto y cerré la puerta tras de mí, me quedé recostada sobre la puerta de mi cuarto y pensé "Estas emociones me van a volver loca", estaba temblando por las fuertes sensaciones que en ese momento experimentaba mi cuerpo, metí mi mano izquierda por entre la toalla para tocar mi cosita totalmente húmeda, noté como mi clitoris estaba duro y como mi cosita se contraia inevitablemente, la regadera del baño dejó de sonar, sentí un deseo incontrolable de perder la virginidad ese día, me sentí segura de querer hacerlo, sentí que era el momento para dejar de ser niña y convertirme en mujer... de pronto, me llene de valor, abrí la puerta y al salir me encontré de frente con Zuzuki que también estaba en toalla y estaba por entrar a su cuarto... quedé inmovil... Sentí como mis piernas temblaban, que susto tenia yo !!!, depronto BUUUUUUMMMMM mi toalla se desacomodó y se me bajó un poco... mis senos virginales quedaron expuestos frente a mi hermano Zuzuki de inmediato grité "Mira a otro lado !!!", me asusté tanto que por el nerviosismo que tenía no pude acomodarme rapidamente la toalla y en lugar de acomodarmela para taparme completamente, lo que hice fue cometer la torpeza mas grande: dejar caer la toalla que me cubría , en ese instante Zuzuki me miró y de imediato apartó la mirada, me gritó "Ginaa !!", recojí la toalla y mi hermano entro a su cuarto, cerró la puerta muy fuerte...

Yo quedé tan apenada pero tan apenada que no sabía donde meterme !!, entre a mi cuarto, cerré la puerta y pensé en lo que había pasado: MI HERMANO ME HABIA VISTO DESNUDA !!!, todo fue tan rapido que no pude reaccionar, habia quedado en SHOCK...

UN AMBIENTE EROTICO INVADE MI CASA

Me puse un sueter y un short, no queria salir de mi cuarto. Me senté en mi cama con las piernas cruuzadas, vi en mi reloj que estaba en mi mesa de noche que ya eran las 6 de la tarde, pensé que había pasado algo que nunca pensé que pasaría, no planie de ninguna manera que Zuzuki me viera de esa forma, en realidad habia sido un accidente pero en mi interior deseaba que ese accidente sucediera. Luego tocan la puerta, era mi hermano, desde fuera de mi cuarto me grita - Gina, ya puedes bajar, la comida ya esta servida !!! -

Bajé al primer piso, Zuzuki estaba viendo televisión mientras comía, yo me senté en el comedor y comí en silencio... Noté algo que no era normal en esa escena, Zuzuki estaba muy callado y no me miraba, eso me pareció muy extraño... Había como un ambiente extraño, era una mezcla de erotismo y como un deseo por experimentar lo prohibido.

Luego Lauren llegó y se sentó con nosotros a ver televisión, (Zuzuki ya había arreglado las cosas con Lauren y ahora habian vuelto a ser novios), después todo transcurrió normal, Zuzuki no me dijo nada sobre lo sucedido ese día. Pero....

No se pierdan mi siguiente relato, espero que me sigan leyendo
-Como dices Zuzuki?, que tengo un lindo cuerpo?- jijijijiji

Mi Profe 2


Hola soy Alejandra.
Aca les traigo lo que sería la segunda parte de mi historia con el profesor X, no puedo decir su nombre porque YO SI TENGO CODIGOS, y es un profesor muy querido y conocido en mi ciudad.
Espero que les guste.
Besitos a todos.

Cuando nos presentaron al nuevo profesor de filosofía sentí que iba a desmayarme. Esto me pasa por andar acostándome con tanta gente. Era obvio que algún día esta iba a ocurrir.
Con X habíamos tenido una linda relación amorosa hacía un par de años. Yo tenía diecinueve añitos, él ya pasaba los treinta. Estuvimos algunos meses, disfrutando de la compañía del otro, del sexo, de la intimidad, hasta que yo fui la encargada de ponerle fin a la relación porque no estaba enamorada, y él pretendía algo más serio.
Él me miró cuando ingresó al aula. Para colmo yo estaba sentada en la primera fila, al lado del escritorio del docente. Tengo esas cosas de alumna traga, además soy corta de vista, por lo tanto mucho más lejos no podía sentarme.
Hizo lo que un profesor de filosofía hace, nos hizo presentar a todos en voz alta, a pesar de que ya nos conocíamos todos. Debíamos decir el nombre, que esperábamos de la vida y un sueño, para romper el hielo y comenzar a filosofar de una. Yo fui la primera.
- Bueno, este…hola… - estaba nerviosa, colorada, y sentí que él lo estaba disfrutando – Soy Alejandra… bueno, espero de la vida…no sé, nada… y mi sueño es… no me sale en este momento…
Mis nervios y mi vergüenza eran terribles. Mi cara estaba bordó.
- Bueno, ser la primera inhibe a cualquiera – me defendió el profesor – Les quiero decir que con Alejandra ya nos conocemos…
Relatos EroticosMi corazón dio un vuelco. Por un instante creí que diría que habíamos sido novios, al fin y al cabo no tiene nada de malo confesar eso, y tampoco estaría faltándole a la verdad, salvo por el detalle que lo nuestro era secreto.
- Tenemos algunos amigos en común, y hemos compartido salidas.
Un poco me calmó. Pero sentí que iba a ser prisionera de sus palabras durante todo el año.
No podía concentrarme. Él hablaba y escribía en el pizarrón. Pero mi mente estaba en otro lado. Cuando una tiene relaciones sexuales con alguien durante un tiempo no hay nada que no conozca. Y cada parte de su cuerpo que yo miraba me recordaba a los momentos de intimidad. Veía sus manos y me imaginaba que esos dedos habían estado dentro de todos mis orificios dándome placer. Cuando nuestras miradas se cruzaban yo recordaba sus ojos entrecerrados por las cosquillas propias del sexo. Sus labios continuaban excitándome, era lo único que le miraba cuando hablaba, esos labios que tanto me habían besado, esa boca y su lengua en mis partes más íntimas, lamiendo cada uno de los rincones más secretos de mi cuerpo, me volvían loca. Observaba su pecho, ese pecho en el que apoyé mi cabeza para dormir tantas veces. Los brazos de los que yo me sujetaba cuando hacíamos el amor. La espalda donde yo clavaba mis uñas. Esos muslos que golpeaban contra mi cola cuando hacíamos el perrito. Esos glúteos que yo tantos chirlos daba.
Demasiada intimidad vivida como para tener una relación común. Una relación profesional. Una relación de Profesor Alumna.
Esa primera clase terminó. Yo no sabía se retirarme rápido o quedarme y saludarlo como una ex sin problemas. Tanto pensé que quedé sola en el aula.
- ¿Vos cómos estás? – me dijo.
- Bien… me siento un poco incómoda.
- Si, es normal, yo cuando vi la lista de alumnos también me sentí raro.

Esa noche me masturbé pensando en él. Rememoraba en mi mente los momentos más excitantes que habíamos tenido. Aquella primera noche en el hotel. Aquella primera mamada. Sus caricias. Todos los recuerdos me excitaban. Y la acabada de esa paja fue dedicaba a él.
La siguiente clase no pude soportar la calentura. No supe en ningún momento de qué estaba hablando. Tuve que cruzas mis piernas porque me estaba mojando, sentía la tela de mi bombacha húmeda raspar la piel de mi entrepierna. Varias veces que encontré mordiendo mis labios inferiores. Mi excitación llegó a tal punto que traté de sentarme lo más al borde de la silla que pude, para que mi vagina hiciera contacto con el borde de esta, y desde allí hice pequeños e imperceptibles movimientos pélvicos que me generaron muchísimo placer. No podía creer ser tan puta y calentona de estar masturbándome en plena clase. Mi mentón tembló de placer, como cuando una está por llorar y se lo aguanta. Estaba teniendo un orgasmo. Junté mis rodillas. Tuve que cerrar los ojos y aguantarme el gemido. Había acabado. No solo mi ropa interior estaba mojada, sino que el flujo había también traspasado la tela del jean azul que llevaba puesto. Parecía que me había hecho pis encima.
Esta vez me quedé sola en el aula a propósito.
- ¿Podés ir a tomar algo? – me preguntó.
- Ahora no porque curso, salgo a las nueve.
- ¿Podés ir a cenar?
- Sí.
Fuimos a un restaurante alejado. No podíamos permitir que nos vieran. Cruzamos el puente y fuimos a comer sushi frente al mar, era un lugar de mucho lujo.
La charla giró en torno a nuestra relación pasada, siempre con aires de humor. Nos reíamos de nosotros mismos.
- Vos eras re calladita.
- Vos eras re lento.
- A vos te gustaba todo.
- Vos no me pedías nada.
Nos reímos durante toda la cena. Yo ya era mucho más madura que cuando había tenido aquella relación con él. Ya no era tan calladita. Y había aprendido demasiado bien como provocar a un hombre sin avergonzarme. Me quieté el calzado de la pierna derecha. Subí la pierna por debajo de la mesa hasta chocar contra la silla donde X estaba sentado. Subí un poco más y acaricié su muslo interno, él que me estaba hablando se detuvo de golpe.
- Viaje a Europa y ento… - me miró.
- ¿Entonces? Seguí contándome – y dirigí mi pie directamente a su miembro. Me encantaba sentir como su pene crecía entre mis dedos. Lo sentía cada vez más duro. Yo ya venía caliente desde la tarde, así que no tarde en volver a mojarme.
Le dije que me gustaría que me llevase al mismo hotel que me había llevado aquella primera vez. Por supuesto que aceptó. Y hacia allí nos dirigimos.
El primer polvo fue sin sacarnos la ropa contra la pared. Sin pete ni nada. Apenas ingresamos en la habitación nos besamos con mucha calentura, yo estaba prendida fuego, no daba más. Ni siquiera lo abracé, llevé mis manos derecho al cinto del pantalón y se los bajé. Él hizo lo mismo conmigo. Yo estaba con la espalda apoyada contra la pared, levanté una pierna y la flexioné, mi otra pierna quedó como apoyo, todavía con el pantalón y la bombacha en mi tobillo. X con sus pantalones y por los tobillos apenas se bajó la parte de adelante del calzoncillo, lo suficiente como para dejar su pene erecto en libertad. Lo introdujo con facilidad porque yo estaba muy mojada.
- Si, cogeme así, así, fuerte… - le dije al oído.

Él bombeó contra mi cuerpo con voracidad. Yo me sujetaba de su cuello con ambos brazos, y apoyé mi mentón sobre su hombro. Tenía los ojos cerrados y solo tuve que limitarme a dejar que me cogiera, me penetraba con tanta fuerza que mi vagina comenzó a arder un poquito, pero mis gemidos taparon ese dolor, hasta que perdí la cabeza y comencé a gritar y a decir obscenidades como nunca había hecho.
Decía cosas sabiendo que iba a arrepentirme de mis propias palabras. Pero mi calentura era inmensa. Use todos y cada uno de los sinónimos de la palabra pene para decirle que me gustaba, utilicé también haceme el amor, métemela, cogeme, follame, dame así, partime, y todo lo que describe una penetración. Grité de placer con todas la vocales, bueno, con la letra I no. Le decía al oído que me gustaba sentirla en mi vagina, en mi concha. Le dije que era una puta, una gatita, que era su esclava, que me hiciera lo que quisiera, que me sometiera. Él se excitaba cada vez más con mis palabras por lo que me penetraba con más fuerzas aun, cosa que me hacía gritar más y me calentaba más y más, por ende continuaba diciendo cada vez más guarangadas, y él más se calentaba y más fuerte me daba, un círculo vicioso.
De todas formas fue un rapidito. Cinco minutos duró el sexo contra la pared. Hasta que él jadeó como un caballo y su semen se chorreó por mis piernas desde mi orifico vaginal mientras yo también alcanzaba el orgasmo y mis flujos se mezclaban con su viscosidad blanca.

Sin perder tiempo nos desvestimos por completo. Él estaba más musculoso que hacía un par de años. Me dijo que mis pechos estaban más grandes y me sentí bien. Que mi cola era más linda que cuando tenía diecinueve años, que era más redonda y formada, y que estaba más dura y firma. Me retó porque según él estaba muy flaca.
Su miembro estaba perdiendo su dureza y yo no podía permitir eso, una buena puta no deja que el pito se achique. Lo senté en el borde de la cama, dejando sus testículos colgando, yo me arrodillé y empecé mi pete, algo que todos dicen que hago bien. Si en condiciones normales un hombre goza cuando se la chupan, imagínense si se la chupan apenas acabó, su cabeza estaba roja, muy sensible por la eyaculación, y mi lengua allí le generaba un placer insoportable. Gemía y gemía, yo me volvía loca, era tanto lo que estaba haciendo gozar a ese macho que cada tanto me corría la cabeza de un empujón para que dejara de chupársela un instante, me decía que era insoportable la cosquilla que le generaba, y alagó mis condiciones como mamadora.
- Pará, pará que me matás – decía – La chupás re bien pendeja…
Me encanta que me digan eso. Me encanta que me digan piropos de ese tipo. Que digan que la chupo bien, que se cabalgar, que les gustan mis gemidos, todo eso me excita mucho.

Una vez que gracias a mi pete su pene volvió a estar duro como a mí me gusta, llegó su turno de demostrarme sus dotes como chupador. Si su cabeza estaba sensible, mi clítoris era una bomba, si alguien respiraba cerca de él yo gemía y me retorcía de placer. Su lengua suave y húmeda eran caricias de cosquillas para mis labios vaginales, apenas con sus dedos me los separaba para poder saborear mejor mis flujos. Gracias a su chupada de concha tuve dos orgasmos seguidos, que fue más bien uno largo, cuando comencé a gemir y a arquear mi espalda porque estaba acabando pensé que él dejaría de chuparme, pero no, continuó con su lamida, y cuando volví a la posición normal las cosquillas comenzaron a bajar por mi panza otra vez.
X se recostó y puso sus manos en la nuca. Estaba claro que quería una buena cabalgata, y yo iba a dársela como que hay un Dios.
Yo sujeté su tronco por la mitad y me lo apoyé en la entrada de mi vagina. Mis flujos hicieron ruidito al hacer contacto con su punta. Le bailé en círculos un poco y la saqué. La froté sin llegar a meterla observando fijamente las muecas de placer de mi amante. Mi vagina comenzó a babearse y me di cuenta que era el momento indicado para introducir ese cuerpo extraño en mi organismo.
Con la pija dentro de mí empecé mi amplia variedad de movimientos pélvicos. Elegí moverme fuerte hacia arriba y abajo para comenzar, de esta forma mi orificio se acostumbraría al tamaño del miembro, y sería como un molde que encajaría a la perfección. Luego me recosté sobre él apoyando mis senos sobre sus pechos, y moviendo mi culo hacia arriba y abajo continué la cabalgata. Continué sentándome bien derecha y moviéndome para adelante y para atrás, golpeando el costado de sus muslos, como si fuese un caballo que yo estaba domando, y a decir verdad me calentó mucho esa idea, yo cabalgándolo a él.

- Arre caballo – le dije cuando le pegué. Repetí eso varias veces hasta que cambié de movimiento.
Entonces hice lo que más me gusta, cabalgas suave, lento, profundo. Con la pija dentro de mí hasta el fondo y mis manos apoyadas en su pecho levemente inclinada hacia adelante, levante mi culo moviendo solo de la cadera para abajo. Elevé mi pelvis sacando ese miembro de a poco, sintiendo como mis paredes se veían raspadas por su cabeza, lo hice muy suave, para sentirla mejor, y una vez que estuvo casi afuera en su totalidad, dejando solo su puntita apoyada en mi entrada, bajé lento, sintiendo como mis paredes se abrían y le daban paso a su enorme e inflamada cabeza. A mí me bastan solo unos pocos movimientos de ese tipo para acabar. Gemí cuando esto ocurrió y X me dio un par de nalgadas. Yo le dije que me pegara otra vez. Me gusta que me peguen, no solo en la cola, me fascina que me tiren del pelo con mucha fuerza.

Soy algo masoquista. Repetí esos movimientos suaves un rato, si una mina sabe coger no permite que la pija se salga nunca, sabe hasta dónde tiene que elevar su culo y cuando bajar, si el pene se sale es culpa de la mujer que no sabe moverse. Por supuesto que no es mi caso.
Cuando él clavó sus uñas en mis glúteos supe que estaba próximo a acabar, y como una buena amante, mantuve ese ritmo que lo había hecho llegar a esa situación. Jadeó fuerte, largo y tendido. Cerrando sus ojos con fuerza. Apretó con mucha fuerza mi culo, y yo sentí en mis muslos internos la viscosidad tibia de su leche.
Permanecimos recostados. Yo enredaba mis dedos en los pelitos de su pecho.
Volvimos a tener una relación secreta. Solo que esta vez era más grave, él era mi profesor. Cursábamos a las cinco y media de la tarde. Y varias veces pasaba que quince minutos antes estábamos en su auto en las orillas del río, y yo le hacía un pete. Algunas veces no hacía ni tiempo a enjuagarme la boca y debía saludar a mis amigas con aliento a semen, ellas, al ser mujeres se daban cuenta, y me hacían algún chiste al respecto, lo que nunca supieron fue de quien era la leche que había estado en mi boca.
Me ofrecían chicles. Lo peor era cuando alguna gota de su leche salpicaba mi ropa, quedaba blanco y eso si que se daban cuenta todos, por lo que debía ir sin mi remera y desabrigada. Lo peor también fue una vez que todo su chorro de semen fue directo a mi pelo.
- ¿¿¡¡Qué hacés!!?? – le dije, totalmente asqueada.
- Y bueno, sale para donde quiere…
El pelo para una mujer es sagrado. Acabame donde quieras, cualquier lado, pechos, cola, muslos, cara, boca, vagina, panza, espalda, pero no en los pelos. Ese día tuve que faltar a clases, y estuve histérica unos días, durante los cuales no le dirigí la palabra. Hasta que una buena sesión de sexo oral hizo que lo perdonara. Una buena chupada de concha arregla todo.
Cogíamos en todos lados. En su auto, en su casa, en mi casa, en un hotel, en la playa, en un sillón, sobre la mesa, en el suelo, cada vez gozaba más. Me gustaba hacerles caritas desde mi pupitre, nadie podía verme porque me sentaba primera, él por supuesto no podía responder ni hacer gesto alguno. Le hacía pucherito, fingía un orgasmo en silencio, solo con caras, pasaba mi lengua por mis labios, dirigía mi mirada a su pene bien fijo, cosa que él se diera cuenta, y me mordía los labios, le hablaba moviendo los labios bien suaves, sin emitir sonido, para que él pudiera leérmelos.
- Te la chupo toda…
- Estoy mojada…
- Quiero en cuatro patas…
- Dame lechita…
Todas esas cosas le decía. X tartamudeaba a veces, mis comentarios hacían que se perdiera en medio de la clase. Yo reía en voz baja. Él luego se vengaba dándome fuertes nalgadas. Hacía que me acostara sobre sus muslos, como una nenita que se portaba mal, y me golpeaba desde allí, dejando mis glúteos rojos y con mucho ardor.
- No papi, no me pegues, soy una nenita buena… - le decía yo haciendo pucherito y cara de niña.
Me re calentaba hacer el papel de nena.
Llegó la fecha del final del primer cuatrimestre. Mis notas no bajaban de nueve, y una vez más era por lejos el mejor promedio del Instituto, incluyendo todas las carreras y todos los años. El profesor no tuvo mejor idea que ponerme un ocho. La vena del cuello se me inflamó. Le discutí, y me enojé mucho. En la Universidad por más que el profesor sea buena onda, y se preste para los chistes, o sea joven, siempre hay que tratarlo de usted, no se le dice estás loco, se le dice, está loco…
- Disculpe profesor – comencé – Me gustaría saber por qué un ocho…
- Tuviste un pequeño error de concepto en una definición, pero el resto estaba muy bien. Sos la nota más alta del curso.
- No me entiende, no estoy de acuerdo con la nota, sé que es para más mi evaluación…
- La nota no se cambia, señorita.
- ¿Me lo hacés a propósito no?
Eso fue lo último que le dije. Me sacó del curso. Luego fuimos a hablar con el director. Por primera vez en mi vida supe lo que es la dirección de un establecimiento. El rector leyó mi evaluación y dijo que la nota estaba bien y no se cambiaba, además me obligó a pedir disculpas delante del curso al profesor X.
- No me volvés a tocar un pelo, boludo – le dije camino al aula.
- Eso te pasa por no entregar el culo, putita.
- ¿Perdón?
- Adelante por favor – me abrió la puerta como un caballero.
No voy a escribir la humillación que sentí al pedir disculpas frente a todos. Esa tarde fui la primera en salir, ya no me quedé a esperarlo. Por la noche lo llamé para decirle que si iba a arruinarme la carrera le iría mal, después de eso yo sabía que me haría la vida imposible.
- ¿Querés un diez? Entregá el culo – dijo alegremente del otro lado del tubo.
Pensé en denunciarlo. Pero no iba a ser tan maricona. ¿Querés mi culo? Tomá mi culo. Se lo entregué una sola noche, la última que tuvimos sexo. Dejamos de hablarnos, hasta el punto que ni siquiera me llamaba a dar lecciones orales, si había que leer un texto yo nunca era la encargada. Hasta me cambié de lugar y me fui a sentar al fondo.
Era horrible compartir dos horas a la semana con alguien que me había cogido tanto y a su sano antojo, hasta mi pobre culo había sido violado por este macho.
Mi nota final de ese año fue un diez.


COMENTÁ PAPI, ME ENCANTA QUE COMENTÉS, NO PARÉS, SEGUÍ ASI, ASI, COMENTANDO PARA MI!!!

Mi Profe

Hola, soy Alejandra.
Esta es una historia un poco distinta tambien, porque no fue sexo de una sola noche...
Espero que les guste.
Besos.

- ¿Querés ir a cenar con unos amigos?
- Bueno, dale.
Yo apenas tenía diecinueve años. Lorena acababa de cumplir los veintinueve y saldría con algunos amigos y amigas a cenar. Lorena es profesora de inglés, por lo tanto su entorno es ese, el de los profesores.
Me vestí para la ocasión. Me hice un peinado raro, con el flequillo hacia atrás un poco elevado, dos pequeñas trenzas que caían por mi espalda, y el resto del pelo suelo y batido. Maquillé mis ojos lo suficiente como para que se dieran cuenta, pero no tanto para confundirme con una ramera; plateado muy suave en los párpados, finamente delineado con un azul obscuro, mis pestañeas bien negras. La boca estaba de un rosa muy bonito, además me gusta usar brillitos en los labios, por lo que mi boca brillaba. Un poco de rubor en mis mejillas, y brillitos casi imperceptibles en el resto de mi cara.

Relatos EroticosUsé para la ocasión un vestido azul bastante largo por tratarse de mí. Me llegaba casi hasta las rodillas. Su escote era redondo y algo grande, pero la espalda no estaba tan al aire. Como mis brazos estarían desnudos desde los hombros, Lorena tuvo la idea de ponerme guantes blancos hasta los codos, parecía una bandera.
Usé zapatos tacos aguja y altos, creo que eran de doce centímetros. Mis aros eran de oro, y un collar con una cruz finalizaban mi vestuario.
Fuimos a un restaurante muy fino, tanto Lorena como sus amigos están muy cómodos económicamente, y no tienen problemas en derrochar seiscientos pesos por cabeza en tan solo una cena.
La mesa estaba reservada, y como debíamos confirmar la presencia, cada lugar tenía un cartelito con nuestros nombres. Me sentí una estrella, y aunque una parte de mí se la creyó, sabía que no era merecedora de tanto lujo. Lorena tuvo un gesto hermoso, las tarjetas decían nombre y apellido, la mía solo decía Ale… y estaba por supuesto, al lado de la tarjeta de ella.

Fuimos las primeras en llegar junto con otras dos compañeras. El siguiente el llegar fue…bueno, no puedo decir su nombre, así que lo llamaremos X. era un hombre un par de años mayor que Lorena, era lindo de cara, tenía una barba rubia de tres días, pelo corto y desprolijo, pero como las estrellas del cine, esa desprolijidad le sentaba muy bien, estaba vestido acorde a todas nosotras, un saco gris, con corbata, pantalones de vestir, me llamaron la atención dos cosas, una fue que el cuello de su camisa estaba levantado, como un chico malo, la otra es que no llevaba zapatos, sino zapatillas deportivas.
- Ahí viene el profe… - dijeron las demás chicas. X era profesor de filosofía.
Por supuesto que lo primero que hicieron fue cargarlo por el tema de las zapatillas. Él saludó una por una a sus compañeras, a mí me dejó para lo último.
- ¿Y esta belleza? – dijo.
- X, ella es Alejandra, mi amiga – nos presentó Lorena – Alejandra este es X.

Yo me puse de pie para saludarlo con un beso en la mejilla, pero él me hizo un gesto para que me quedara en mi lugar, y me sujetó la mano, la elevó hasta su boca y me la besó, como si fuese una reina. Me ruboricé porque las otras chicas gritaron y aplaudieron el gesto, al fin y al cabo, solo yo recibí ese saludo.
- ¿Qué das? – me preguntó X.
No sabía que responder. No sabía a que se estaba refiriendo. Busqué ironías en mi mente respecto a esa frase, doble sentido, nada. No sabía que decir.
- ¿El qué? – dije encogiendo mis hombros.
- No X – salió en mi defensa Lorena – Ella no es profesora de nada, estudia psicología.
- ¿Perdón? ¿Pero cuántos años tenés?
- Diecinueve…
- Ah, pareces más grande, sos muy bonita, creía que eras profesora de algo.

Mi rubor se tornó rojo cuando el resto de la mesa volvió a aplaudir. A cualquier mujer le molestaría que le den más edad de la que tienen. Pero a una chica de diecinueve años, que alguien de treinta y dos piense que tiene más, la reconforta. No supe si lo decía a propósito por estar consciente de esto último, y lo hacía para seducirme, o realmente aparentaba ser mayor, cosa que me daría más canches de estar con él. Porque desde que besó mi mano la piel se me estremeció, y tuve infinitos deseos de poder acostarme con él. Y yo por paranoica y engreída, comencé a tomar todas y cada una de sus palabras como si estuviese seduciéndome.
- ¿Estás con alguien? – volvió a preguntarme.
Yo hacía dos años que estudiaba psicología. Una cosa es preguntar si tenés novio, y otra si estás con alguien, es una pregunta más persona, el tema del novio se responde con sí o no, la otra necesita más desarrollo.
- No – dije y miré a Lorena, porque yo tenía sexo con ella, pero nadie lo sabía – Bueno, digamos… estoy sin compromisos.
A medida que la charla transcurría X me resultaba más lindo, era simpático, divertido, sexy. Lorena hizo sonar su celular a propósito, fingió que le había llegado un mensaje de texto y comenzó a escribir la respuesta. Me envió un mensaje a mí.
- X está con vos, lo conozco, te está mirando desde hoy, te tiene unas ganas… dale para adelante.
Yo me disculpé con la mesa cuando me llegó el mensaje. A pesar de los nervios tuve la lucidez suficiente para decir que era mi mamá la que me molestaba.
Él se ofreció a llevarme a mi casa. Lorena me dijo que vaya, que ella saldría a dar una vuelta con el resto de los chicos, pero que yo debía volver temprano, aun vivía con mis papás. Cuando estacionó el auto en la entrada de mi casa me sorprendió su franqueza, supuse que sería por su edad, nada de histeria ni de dar muchas vueltas.
- Mirá Ale – dijo – Decime si me equivoco, pero creo que tenemos una conexión, que hay química, ¿vos que decís?
Dale para adelante. Recordé el mensaje de Lorena.
- Sí – dije nerviosa acomodando una de mis trenzas – Sí, a mi me parece lo mismo.
Él no perdió el tiempo, y se acercó a mí lentamente, como en las telenovelas. Al estar cerca de mi cara me corrió el flequillo que la tapaba, mi peinado ya se había desarmado y tapaba mi boca. Cuando mis labios quedaron a su disposición yo los humedecí, haciendo el gesto que una hace cuando se pinta los labios, los introduje dentro de mi boca, solo que esta vez pasé mi lengua por ellos. Fue un movimiento rápido pero eficaz, cuando sus labios chocaron con los míos ya no estaban secos.
Nos besamos durante unos minutos. Solo utilizando nuestros labios. Él no introducía su lengua en mi boca, y yo no quería aparentar ser demasiado rápida como para hacerlo. Nos separamos y me acarició la mejilla. Yo cerré los ojos y volví a mojar mis labios.
Volvimos a besarnos, esta vez él me sujetaba por la cabeza, su mano estaba en mi mejilla. Y junté coraje para introducir tímidamente mi lengua en su boca. Apenas con la punta rocé la suya, que comenzó a despertar muy de a poco, cuando yo creía que comenzaría una transa desaforada, él movió su lengua con suavidad, era rica, tibia, húmeda, la movía bien, acompañando esos movimientos con un leve abrir y cerrar de su boca.
Nos separamos, en realidad yo lo separé de mí.
- Pará, acá no. Me pueden ver mis papás…
- ¿Podemos vernos de nuevo?
- Sí. Pero vamos a otro lado ahora.
El dale para delante de Lorena me seguía rondando la cabeza.
Me propuso ir a un hotel de forma muy cortés y como un caballero. Diciéndome que no estaba obligada a nada, que si quería solo podíamos besarnos, y que sería yo la encargada de manejar la situación. Seguramente creería que era virgen, o que tenía poca experiencia. Le dije que sí, que tenía ganas de ir a un hotel.

Al primero que fuimos no tenía cochera. Debimos bajar y pedir una habitación. Yo estaba sin documentos y no nos dejaron entrar porque pensaron que yo era menor. En el segundo no hubo problemas, pedimos una habitación desde el auto. Un turno de dos horas.
Lo que más me gusta cuando ingreso a una habitación con una pareja es entrar primera, y una vez que se cierra la puerta, es colgarme del cuello de esa persona y besarlo contra la pared. En este caso X era bastante más alto que yo, entonces me colgué rodeando su cintura con mis piernas, y mis brazos del cuello, como si fuese una nena. Nos besamos mucho, de varias formas, él me sujetaba de mis glúteos, por primera vez se atrevió a ponerme una mano encima, tenía manos grandes, por lo que la palma de su mano cubría toda la superficie de mis nalgas.
Su lengua en mi boca era fuego. Cada caricia de su lengua contra la mía era una gota más de flujo que mi vagina generaba. Sus manos presionaban mi cola, la pellizcaban. Yo sos de gemir cuando beso apasionadamente y esa no fue la excepción. La nena tímida que había sido toda la velada estaba mostrando sus garras.
Aun conmigo colgada de su cuerpo caminó hasta la cama y caímos allí. Él quedó sobre mí aplastándome. Yo mordía sus orejas. Él habló.
- ¿Vamos a tener sexo?
- Si.
- Sos muy chiquita.
- Igual quiero, me gustas mucho.
- Bueno, es que quiero que todo sea consentido, que no te veas obligada a nada.
Era muy caballero, y eso me excitaba más. Cualquiera en su situación me hubiese violado en el auto, en cambio él pedía permiso para todo.

Mi vestido estaba a la altura de mi cintura, dejando mis piernas completamente desnudas, enseñando mi bombacha negra con puntillitas. X tomó el vestido de su parte inferior, hizo que me sentara en la cama y me lo quitó como si se tratara de un buzo o una remera. Yo me quité los guantes largos mientras él desvestía su torso.
Volvió a posarse sobre mí. Su pecho, el calor de su cuerpo, contra el mío fue otro golpe para mi calentura, mi cuerpo ardía, necesitaba saciar la sed de sexo. Presioné sus glúteos con fuerza por encima de la tela de su pantalón. Él se incorporó y se los quitó de un solo tirón, también sus calzoncillos se salieron. Tenía a X desnudo frente a mí, lo primero que miré fue su pene. Rodeado de vello, mucho vello, su miembro estaba rodeado de pelos, él estaba arrodillado en la cama, sus testículos colgaban, también peludos y grandes, se los acaricié, pero en ese mismo momento volvió a tirarse sobre mí para besarme.
Su lengua recorría mi cuello. Yo arqueaba mi espalda y gemía. Suspiraba. A pesar de la diferencia de edad yo me sentía una mujer. Él introdujo su cabeza entre mis senos, lamió ese espacio que hay entre pecho y pecho, cosa tremendamente excitante para nosotras. Desde allí subía su lengua hasta la punta de mi mentón, de allí bajaba. Yo jadeaba.
Me desprendió el corpiño dejando mis pechos al aire. Aun no se habían desarrollado por completo, me crecieron hasta los veintiún años. Mis pezones estaban parados, cosa que todavía me avergonzaba, pero a X lo excitó. Me los pellizcaba. Los chupaba. Los succionaba. Yo solo podía disfrutar, entregarme de cuerpo entero a él. Me estuvo chupando las tetas un largo rato, tanto que quedaron rojas y con varios chupones, además de estar súper sensibles.
Volvió a incorporarse. Se colocó el preservativo. ¿Ya? ¿No me va a pedir que se la chupe? ¿Él a mí no me la va a chupar?
Me retiró la bombacha sujetándola por el elástico, separó la tela de la piel, y con las palmas de sus manos la enrolló hasta mis tobillos. Mi vagina estaba muy mojada. Él apoyó la cabeza de su pene en la entrada de mi orificio. Presionó. La metió hasta la mitad, yo traté de mantener la cordura y no producir sonido alguno. La sacó. Volvió a meterla lento, muy suave, hasta el fondo. Sentí como mis paredes vaginales se iban separando. Se me estaba abriendo la concha como una flor en primavera. Esta vez no pude soportar el placer y lancé un grito.
Él se recostó sobre mí. Yo estaba boca arriba con las piernas abierta, las había elevado y flexionado para que la penetración fuese más profunda. Cada bombeo suyo era muy placentero. Yo le gemía al oído y le decía que me gustaba.
- Me gusta mi amor, me gusta…
X continuaba con ese ritmo lento, tan lindo. Yo comencé a mover mi pelvis al compás de sus movimientos. Con mis piernas rodee su cintura, no iba a permitir que se fuera. Quería que estuviese dentro de mí mucho tiempo. Clavé mis uñas en sus hombros y él lanzó un gemido. Me excitó tanto ese sonido cerca de mi cara que sentí que mi vagina rebalsaba de jugos.
Noté que él estaba moviéndose más rápido. Sus jadeos eran cada vez más fuertes. Finalmente colocó su mano en mi nuca, me levantó la cabeza para que lo mirara fijo a sus ojos. Su cara manifestaba una mueca hermosa, sus ojos entrecerrados, la boca abierta, su frente transpirada.
- Oooohhhh, oooohhh….- suspiró. Me calientan mucho los hombres que gimen con la letra O.
X acabó casi a la misma vez que yo. Creo que me adelanté por unos segundos.
Se incorporó y se retiró el preservativo. Lleno de leche. Cuando vi el semen allí me di cuenta que esa había sido la primera vez que un hombre me la había metido sin antes haberla chupado. Todas las pijas que me habían penetrado habían pasado por mi boca. Y también era la primera vez que no me hacían sexo oral, y tampoco me había tocado con sus dedos. El único contacto de mi vagina con el cuerpo de X había sido con su pene.
Permanecimos recostados. En silencio.
- ¿Podemos vernos de nuevo? – me dijo.
- Si.
Luego de esa noche comenzamos una linda relación en secreto. Las sesiones de sexo se fueron intensificando. La segunda vez que lo hicimos la cuestión fue más completa. Él estaba parado, apoyado contra la pared, y yo me arrodillé. Desde allí me introduje ese pene que tantas ganas me daban, nunca un pene había sido tan deseado por mis labios. Fue la pija que más disfruté lamer. Sus pelos se metían en mi boca. Se pegaban en mi paladar. Su cabeza era grande. Le pasé la lengua por su ojito y fue el punto clave para hacerlo acabar. Su leche se desparramó por toda mi cara, su primer chorro golpeó de lleno en mi ojo, el resto se dividió entre mi frente y mi cabello. El ojo estuvo ardiéndome un buen rato.
Después de eso me recosté sobre la cama. Abrí las piernas para que me hiciera sexo oral. Estuvo chupándomela un buen rato, una vez que me hizo acabar yo creí que ya era todo, pero él continuó lamiendo como un perrito fiel.
Hicimos el amor en el suelo del hotel. Esta vez yo fui la encargada de demostrar mis cualidades como amante. Lo monté. Lo cabalgué. Me senté sobre esa pija, esta vez sin forro para que él gozara más. Mis movimientos eran dulces, suaves, quería que su miembro sintiera el contacto con el interior de mi vagina, que su punta tocara y raspara las paredes de mi interior, mis movimientos se basaban en eso. Me encantaba ver su cara de placer. Cuando notó que me estaba cansando tuvo la caballerosidad de sujetarme de la cola para ayudarme a continuar mi cabalgata. Me ayudaba a subir y a bajar, además que también comenzó a mover su pelvis hacia arriba y hacia abajo. Mis muslos estaba cansados, a punto de acalambrarse, sentía fuego, como cuando una sale a correr y sus piernas están muy cansadas, pero una sigue corriendo. X no acababa, y yo quería hacerlo acabar, él me propuso cambiar de posición pero yo me negué. No quería que pensara que era una nenita que no podía hacer acabar a un hombre. Cabalgué tanto que en un momento su pecho y su cara se mojó con gotas de mi sudor. Mi frente transpiraba mucho, al igual que mi espalda, sentía caer las gotas de sudor por la raja de mi cola. Ya no podía respirar, estaba muy agitada, hasta que lo conseguí. El jadeó, me clavó sus manos en el culo y se movió rapidito a hasta que lanzó un fuerte gemido.
Mis rodillas estaban lastimadas por el roce con la alfombra. Me sangraba, además mis movimientos terminaron siendo bruscos. Me ardían mucho.

Estuvimos cogiendo así durante varios meses. Siempre en secreto, solo Lorena estaba al tanto, pero X no lo sabía. Hasta que lo dejé. El sexo era hermoso. Pero no me enamoré. Y cuando él vino a plantearme si podíamos tener algo un poco más serio, me vi obligada a decirle que no. Y nos separamos.
Dejamos de vernos durante dos años. Cuando en la facultad nos presentaron al nuevo profesor de filosofía de mi carrera. Y ahí ingresó él. Cuando lo vi se me nubló la vista, y mi corazón latió a mil. Él en cambio sonrió al verme. Sentí mucha vergüenza, mi profesor iba a ser una persona que me había tenido en cuatro patas, había estado encima de mí, yo lo había cabalgado, se la había chupado, tragado su leche, sabía el sabor de mi concha, me había oído decir cochinadas en la cama, habíamos dormido juntos. Sentí mucha vergüenza.
Pero eso es parte de otra historia.

COMENTEN!!!

Mi prima Virgen y yo tb


Eran las vacaciones perfectas. Toda la familia se había citado en la isla de Margarita para pasar una semana santa sin igual. Yo estaba muy emocionado. Conmigo venían mis padres, hermanos y además iban mis tías (hermanas de papa), tíos y primos.

Se alquiló un chalet para la ocasión, vista al mar olor a playa. Para aquel entonces yo contaba con 16 años. Era virgen pero si me había masturbado con revistas porno y con las pocas emociones que me transmitía mi recatada novia. Por fin llegaron mis tíos y con ellos mis dos primos y mi prima Melissa. Una linda niña con una piel de alabastro, cabello ondulado, castaño, su fisonomía recordaba a la de una guitarra, sus pies parecían de mármol y ni siquiera michelangelo bonarotti hubiese tallado unos tan perfectos, sus ojos almendrados con una mirada triste que transmiten ternura, sus pechos del tamaño de dos mangos, apenas hubiesen cabido en una mano pero siempre me llamo la atención como se remarcaban a través del bañador.

Al verla llegar mi corazón latió con fuerza ella siempre me había gustado y creo que yo un poquito también, pues nos tratábamos con mucho cariño- y corrí a saludarla, la apreté con fuerza sentí el frío de su piel por la excesiva exposición al aire acondicionado del auto- y me sorprendió al decirme:
-Qué miras?
-Nada meli, nada, jeje..

Me había descubierto observando sus pezones que remarcaban su blusa, el frío los tenía endemoniadamente erectos.

La ayudé a cargar su maleta, se instalaron todos y comenzamos en la noche a tocar discos y a bailar y bailar. Estábamos jadeantes de tanto bailar música de ese pop de los ochenta (Modern Talking) y mi primo colocó Bachata de Jun Luis Guerra; saque a bailar a Melissa y ella accedió.

La abrace y ella a mi, nos unimos y comenzamos a dejarnos llevar por la música. Sentí su calor como oleadas invadir mi cuerpo, ella tomaba mi cuello con fuerza como aferrandose a mi para no caer de cansancio, nos miramos frente a frente y nuestros ojos brillaron por unos instantes como sonriéndonos y se evadieron en un arrebato de timidez mutuo, ambas narices buscaron los cuellos y yo resoplaba mi aliento sobre el de meli ella contoneaba sus caderas pegadas a mi cuerpo al son de la música, el sudor resbalaba por los cuerpos empapando la blusa de ella y mi franelilla. Pasó lo inevitable, mi pene comenzó a levantarse inexorablemente, me moría de la pena pero mas pudo mi placer que el pudor de saber que meli se diese cuenta de ello, como en efecto sucedió, pues meli me susurro al oído.

-Manuel que haces?
-Mely no soy yo
-Como que no, tienes eso parado (estaba rojísima)
-Fuiste tu meli, me encantas perdón

Un perdón no bastó, meli dejó de bailar.

Fue afuera, a la terraza y yo me fui detrás de ella, caminó hacia el corredor que da detrás del chalet y yo la seguí, ella no se dio cuenta

Al fin paró y yo la toque levemente por un hombro

-Diooooooooos, que haces aquí casi me matas de un susto
-Perdón mely es que me muero de la pena
-Calla Manuel como tienes la desfachatez de decirme que la culpa es mía no ves que..
-Ya va mely no me entendiste, es tuya porque siempre, siempre me has gustado mely.

Al decir ello la tome por la cintura con dulce fuerza y la miré fijamente a los ojos, ella esta ruborizada y se le salieron dos lágrimas y me dijo:

-Manuel por dios mi lindo suéltame me asustas, estoy asustada
-Porque?
-Porque, sabes primo tu siempre me has gustado eres mi primo preferido, eres muy lindo y siempre te he querido en silencio, estas lagrimas son de rabia de saber que eres mi dulce imposible

Jamás, jamás en mi vida esperaba yo esta respuesta. Y menos con esa mirada tierna (de esa que antes les hablé) triste, la cual buscaba respuestas a algo que no las tenía. La abracé con fuerza y ella me dijo:

-Manu, tengo frío, aquí afuera hace mucha brisa, ¿porqué mejor no entramos a bailar?
Pasó la noche. Al día siguiente apenas mely me saludo y yo a ella, esta fresco el recuerdo de antenoche. Ya sabíamos lo que sentíamos el uno por el otro. Fuimos al parque acuático. Con la diversión todo se olvidó y fuimos a los toboganes de agua los hidrotubos-, le dije a mely:

-¿Nos lanzamos mely?
-Claro primo

Ya dentro de los tubos nos lanzamos en tren uno detrás de otro- comenzábamos a retozar al son de la velocidad y sin poder evitarlo apreté uno de sus senos, ella tomó mi mano más no la retiró. Casi llegando al final, deslicé mis dedos por el bañador y acaricié sus pezones, estaban más grandes que nunca comencé a dar vueltas con mi dedo alrededor de él pero llegamos al final y el estrellón fue de película.

Al salir de debajo del agua, ella me miró y sonrió diciéndome: tramposo y se hundió pasó por debajo de mis piernas no sin antes apretar mis huevos con fuerza. Sencillamente impresionado la perseguí y se había metido detrás de una cascadita que hay detrás del snack-bar y al llegar me dijo:

-Manuel, ¿Qué estamos haciendo?
-Lo inevitable

En eso la besé con fuerza, larga y profundamente, ojos cerrados, solo sentíamos el agua rebotando y cayendo en nuestras caras unidas por esa pasión que quien sabe cuanto tiempo llevaba acumulada; cuerpo con cuerpo, exploré cada rincón de su boca con mi inquieta lengua, chupé su lengua como si fuese un helado caliente, estábamos respirando fuerte, jadeábamos y eso que solo era un beso. Ella seguía con los ojos cerrados, empecé a besar y chupar su nuca, el sabor a cloro del agua se mezclaba con el sabor de su piel, ya nisiquiera sentía el agua cuando mely metió su mano dentro de mi bañador y abrió los ojos al ver lo grande que estaba mi pene, erecto asombrada me miró, solo le dije así me pones tu a mí mely, la volví a besar, ella continuaba masajeando mi sexo el cual comenzó a palpitar anunciando un prematuro orgasmo, deje sus labios y destapé un seno e inmediatamente posé mis labios en ellos, los chupé dulcemente, estaba durísimo su pezón y lleno de rosetitas y puntitos, esta hinchada la aureola, mely comenzó a jadear y a contorsionarse, yo tenía mis piernas entrecruzadas con las de ellas. Con mi otra mano busqué su culito, comencé a tocar sus nalgas al momento que volvía a besarla sentía que iba a estallar mi pene, metí mis dedos entre sus dos nalgas y comencé amover circularmente mi dedoíndice en su culito mely comenzó a gemir y decirme:

-para mue para porfa,
-No no, mely me tienes loco..
-No nooo, manu, lindo nos van a ver ahhh, ya ya me siento ah si, Manuel.. noo.. ya.. pa..raaa, sentí sus convulsiones me apretó con fuerza, seguía gimiendo y llorando, su cuerpo temblaba estaba hirviendo yo sentía que me iba a explotar el pene,empezó a moverse solo, a latir, y sentí las oleadas una tras otra

Comenzó a llorar y me dijo:

-manu ¿que hicimos?

Al retirar la mano de mi bañador, la tenía llena de mi semen, me percaté de que también me había venido

Se observó la mano, avergonzada se volteó y sacudió la mano en el agua, difícilmente logro zafarse de el traicionero y pegajoso fluído.

Se levanto, salió de la cascada; la cual había sido testigo mudo de las pasiones juveniles y me dijo:

-Vámonos Manuel, nos deben estar buscando

A lo cual asentí sin chistar.

Nos conseguimos con la familia en el comedor del parque, mi tío extrañado dijo que no nos había visto y nos andaba buscando le dije que nos retrasamos en el acuario, nos sentamos comimos y regresamos al chalet

En la noche, ni siquiera a la hora de la cena nos miramos, nos sentíamos demasiado culpables. Noté que mely estaba extraña, muy distante; no pensé que era por mí, la conocía demasiado desde niños-. Esa noche a las diez teníamos una invitación a una tasca donde se presentaba una banda show de flamenco, yo me disculpé pués mis primos me dijeron para ir a la disco, a la tasca solo irían los mayores

Cuando el hermano de mely (mi primo rigoberto) redijo para irnos todos a la disco, ella se disculpó y le dijo a rigo que se sentía mal con un poco de fiebre Lamenté con todas mis fuerzas el que ella no fuera pero, decir yo también que no a la disco era sospechoso. Le hice saber mi pena, nos despedimos y fuimos a bailaar!!!

La disco tenía un TRANCE de DJ Tiesto (come Loves again), llamaba a bailar, pegados los cuerpos, es una música muy erótica sobraban mujeres niñas lindas y bellas de todas las edades (esa es la realidad Venezuela y pocos hombres) pero.. no sé, no me sentía anímicamente bien. Me bebí par de tragos, rechacé dos lindas nenas para bailar mientras que mis primos y sus amigas se desgañitaban bailando casi hacían el amor en la pista- pues sonaba reggaeton, en lo que ellos se descuidaron,

Simplemente me fui

Pare un taxí, le di la dirección del chalet, el taxi volaba pero no era suficiente, para mi tardó siglos en llegar. Le pague al hombre y al ver el chalet tan solo me pregunté.

-¿estará allí?
-¿Se habrá ido?

Sin más ni más, entré sin ruido. El corazón me latía con fuerza, estaba llegando a su habitación, tuve miedo de abrirla, temor a no encontrarla allí; al abrir la puerta

Ví sus sabanas revueltas su almohada a un lado.. ella no estaba, apreté los dientes con fuerza para no gritar, me senté en la cama y sin querer ni poder evitarlo comenzaron a salir lagrimas de mis ojos, lagrimas de rabia, de celos sin saber de que la celaba, pero lo extraño es que la cama estaba todavía caliente, me acerque al edredón y olía a ella, su perfume era inconfundible, incomparable; me parecía estarla oliendo a ella

Cual sería mi sorpresa y porque negarlo mi MIEDO al sentir dos manos sobre mis hombros que me abrazaban

Pensando que era no sé un espanto me volteé rápidamente y dios mío, no podía ser, era ella, solo con una batola, sonriéndome con esa mirada tierna y triste que tanto amaba, sus ojos brillaban a la luz de la luna llena que se filtraba por la enorme ventana

Iba a decirle algo pero me llevó sus dedos a mis labios invitándome a callar y me dijo al oído:

- Mi tía (o sea, MI MAMÁ) regreso antes que todos porque le dolía la cabeza, cuando llegastes le estaba llevando una pastilla a su cuarto, te vi pasar pero no te dije nada sabía donde ibas

Y sin más se sentó a horcajadas sobre mis piernas y comenzó a besarme de una manera salvaje, me dijo de nuevo al oído:

-aunque sea, solo una vez quiero ser tuya y tu seas mio

Me besaba, me lamía, sentía el sabor de su saliva en mi boca, su lengua metiéndose hasta dentro de mis encías, a los lados de los dientes, chupaba mi lengua, me mordía mis labios, me tiró de espaldas sobre la cama, me quito uno a uno los botones de la camisa, suavemente la dejó deslizar por mis brazos hacia atrás, en esa posición pude ver sus lindos pechos por el escote del camisón, acarició mi pecho, mis pelito, reclinó su cabeza y chupaba y mordisqueaba mis tetillas, yo solo sentia que aquello era zúrrela, lamía mi abdomen, mis cuadritos, metía su lengua en mi ombligo; se incorporó y se quitó el camisón
Por primera vez en mi vida la vi totalmente desnuda, era como la Venus de Milo, solo que aquella era solo pintura en el lienzo, ella era era un cuerpo perfecto, acaricié su piel pero se retiro y comenzó a desabrochar el botón de mi pantalón y saco la correa al tiempo que sacaba mis pantalones, quede en bóxer, pasó l mano sobre mi pene semidespierto (yo creo que el todavía estaba asombrado) y bajó mi bóxer dejándome totalmente desnudo, me invitó a acostarme en la cama de largo y accedí prontamente, inclinó la cabeza pasando la lengua sobre mi abdomen, bajo al ombligo siguió a mi vello púbico y al llegar al pene, le dio un beso y se lo tragó todo completamente en su boca, subía y bajaba creando en mí sensaciones nuevas llenas de inmenso placer, sentía hormigueos y una sensación hiper agradable e irresistible cuando ella comenzó con su lengua a lamer mi glande, de un lado a otro, de manera circular, lo tragaba, lo lamía, con sus ojos cerrados pero iluminados a la luz de la luna, ese vaivén iba y no paraba, pasaba la punta de la lengua dejando escurrir su saliva al glande exactamente en la unión de la parte trasera de la cabecita.. me estaba matando en vida

Decidí hacer algo al respecto, me paré ella sorprendida, la voltee con dulce violencia y la coloque de espaldas a la cama y yo en cima, me giré dándole mi trasero, y bajé a su sexo comencé a lamerle su vagina, la cual me percaté estaba como hinchada, lamía con suavidad dentro de sus labios y logré ver su clítoris al apartar su capuchón que lo recubría, era como un botoncito, esperando que le dijesen PLAY, comencé a lamerlo suave y pausadamente mely se quejaba de placer más inmediatamente se metió mi pene en su boca, comenzamos a comernos mutuamente, sentía través de la ventana ese olor del cercano mar, la humedad presente en nuestros cuerpos, mely estaba calientísima (tenía fiebre) y noté como de su vagina comenzó a votar fluídos a más fluídos, con un olor salvaje pero rico, sus labios estaban tan hinchados que casi estaban deformes, el clítoris se le había hinchado enormemente, se estaba revolviendo de placer; al igual yo sentí de nuevo que mi pene palpitaba en su boca sentí que había llegado el momento..

Retiré mi cabeza de su sexo, ella sacó el pene de su boca estaba durísimo, me dolía. Me coloqué de frente a ella, vi su sexo, acerque mi pene enhiesto hacia su vagina y presentó leve resistencia, ella se quejo yo le dije que si le dolía no continuaba, pero me dijo:

- Por mi vida HAZLO! Hazlo Ya! Me estoy muriendo dios

Hice un poco más de fuerza con mi pene hacia delante y por fin pasó, al tiempo que sentí como era atrapado por la estrechez de su sexo, comencé a moverme lenta pero rítmicamente en un calido vaivén, y mely sollozaba de placer, colocó una almohada en su cara y gemía para no ser oída de esa manera, me miraba mely comenzó a gemir de placer y una y otra vez me acariciaba, me arañaba, de verdad nos estábamos matando

Caí a horcajadas sobre ella, nos besábamos, y ella cruzó sus piernas sobre mi espaldas atrayéndome su cuerpo, nos amabamos sin medida, ella estaba hirviendo de fiebre y placer, de su vagina chorreaban fluidos, (lo sentí entre mis piernas), me dio la vuelta y encima de mí se lo metió ella misma y subía y bajaba con fiereza, sentia como se chorreaba sobre mi pene y mis bolas, tenia los ojos cerrados y los labios apretados, ya yo no aguantaba más..

-me vengo mely.. debo sacarlo está dentro de ti
-No primo, culmina lo que empezaste
-No mely mely ahhh

Que explosión, ni cuando me masturbaba había sentido algo parecido, ella se reclinó sobre mí y me sintió palpitar, retorcerme, oleadas y oleadas de semen quedaban sembradas en lo mas profundo de su sexo Ella sollozaba, reía, me decía que esto no podía ser real era hermoso Nos quedamos abrazados besándonos todavía ella se tocaba y seguía saliendo de su sexo el semen inexorablemente. Al rato ella se fue a lavar y yo a mi cuarto, esa noche no pude dormir.

Al día siguiente, al desayuno cada quien comentó su rumba, me preguntaron porque me fui yo dije a otro sitio a rumbear con una chica que me esperaba. Supusieron lo bien que me había ido por la cara de satisfacción que tenía. De mely, solo se contentaron al verla levantada y ya no enferma; pero lo que más los impresionó es que hacía años -dijo mi tía- que esos ojos tristes no brillaban de esa manera. Ella y yo nos miramos, ambos sabíamos el motivo de esa felicidad. Por fin fuimos el uno del otro. Actualmente ella se fue a vivir a España al morir mi padre y yo rehice mi vida y me casé con una linda y bella mujer. Pero todavía recuerdo y lloro de nostalgia cuando voy a Margarita, me escapo a Pampatar y visito el resort donde está el chalet, ese chalet donde una vez conocí lo que era el verdadero amor, el sitio donde una vez amé con sinceridad.

Mi prima

Aun recuerdo aquel dia. Crei que iba a ser un dia mas de esos aburridos pero me equivocaba de principio a fin.

Todo comenzó cuando al levantarme mi madre insistió en que fuera a llevarle a mi prima que vivía no muy lejos de nosotros unas cosas. Yo no tenía muchas ganas pero al final accedí. Mas que nada porque mi prima de siempre me había atraído físicamente pero como sabía que nunca tendría nada con ella
pues me aburría allí.

A se me olvidaba, yo soy un chico de 20 años, pelo castaño y corto, ojos color miel y con un cuerpo normal tirando a fuerte.

Bueno visto que tenía que llevarle eso a mi prima me cambie y por el camino me puse a pensar que no debí aceptar porque siempre que iba a su casa me aburría pero tardaba en irme por cumplir así que pasaba un largo rato allí de mala gana. Pero ese día parecía distinto. Al llegar a su casa llame al
timbre y no contestaba nadie. Pero cuando estuve a punto de llamarla al móvil para ver si estaba cerca me abrió. Ella es una chica mas bien bajita, quizás 1,55, pelo rubio que le llega sobre los hombros, ojos así oscuros. 
Tenía entonces unos 24 años. Pero lo mejor era su cuerpo. Lo que no se le había dado en altura si que se le dio en físico, y vaya físico. A mi de siempre me habían vuelto loco esas tetas redondas y bien subidas que poseía, todo un lujo que estaba seguramente saboreando su marido, con el que llevaba un año casada, y por supuesto ese hermoso culo. ¡Dios que culo! Como lo deseaba.

Ese día ella llevaba una de esas prendas superiores sin mangas algo escotadas y ceñidas y debajo una falda corta roja ( esta ropa se debía a que era verano claro) y a mi me estaba volviendo loco ya desde el principio.

Ella me saludo nada mas verme:

Maanu? que haces por aca?,- dijo asombrada porque la verdad es que no nos veíamos mucho.

Nadaa, aca te traigo esto, me mando mi vieja...- respondí
enseñándole la bolsa donde llevaba las cosas que mi madre me dijo que llevara.

Entramos y nos sentamos en su salita donde ella empezó a hacerme preguntas de cómo me iba y todo eso y yo también se las hacía y entonces me pregunto por como me iba con las chicas y nada le dije que seguían sin atarme, y finalmente le pregunte que como le iba a ella con su marido. Y
entonces me sorprendió al callarse durante un minuto y luego contestar:

Bueeno, no muy bien, discutimos mucho..

Yo no sabiaa eso.. - dije al no saber que mas decir.

Entonces sonrió levemente y me soltó: ahora apenas lo hacemos..

Pero Ana ( que así se llamaba ella), ¿Como vas a decir eso? Tiene que estar mal ese tipo para no querer hacerlo con vos..

Ella sonrió y me preguntó: ¿Como vas a decir eso?

Entonces claro yo también me reí pero no quería cortarme ya que posiblemente era la única vez que podría decir lo que sentía de verda.

Pero es la verdad, estas realmente buena y te esta desaprovechando..

Ella ya dejo de reir y empezor a soltar alguna lágrima, me acerqué a ella y la abracé y empecé a secarle las lágrimas cuando ella me beso en los labios. Yo por supuesto no iba a dejarlo ir y seguí el beso pero ella entonces aparto la cara y empezó a susurrar:

No esto no esta bien, somos primos.

Volví a coger su cara y la bese para que ella volviera a apartarla y repetirlo pero entonces a mi no se me ocurre otra cosa que decirle:

Si, se que somos primos. Por eso nos quremos tantos, y ya que te quiero tanto quiero ayudarte, y veo que uno de tus problemas mayores son sexuales.

¡Dios no se como dije eso¡ ella me miro a los ojos.

La verdad es que si que nos queremos- empezó a decirme mientras yo notaba como su mano empezaba a acariciar el bulto que tenía en mi entrepierna debajo de unas bermudas que llevaba puesta aquel día. Y por supuesto ese tocamiento me lo puso a mil. Yo empecé a besarla y ella me saco la verga para empezar a masajearla de arriba abajo, fue genial pero eso podía ser mejor y así fue. Ella se agacho sin decir nada y empezó a chuparla al principio muy suave, dando leves mordiscos en la punta mientras me miraba apartándose el pelo de la cara y soltabas suspiritos. Y entonces empezó a chuparla salvajemente, tanto que estaba a punto de estallar al poco y a ella no parecía importarle aunque se lo dijera así que siguió y si a ella le daba igual yo no puse reparos en correrme en su boca, llenándola de leche, fue genial ver como se la tragaba y dejaba mi polla mas limpia que recien bañada. Entonces ella se acercó a mi oído y me susurro:

Te toca ayudarme, primito- dijo con el tono mas picaron que jamás e podido escuchar.

Empecé a subirle la faldita sin quitársela y a bajarle sus braguitas blancas que estaban húmedas y entonces vi su rajita rasurada. Fue genial verla pero mucho mejor fue meter mi lengua y empezar a disfrutarla a la vez que escuchaba como daba suspiros.

Si, asi…sigue primo, sigue, siiii

Fue genial si, ella estaba totalmente entregada a mi, a su primo al que tanto la había deseado y ahora no pensaba dejar escapar ese coño humedo por mi, que deseaba que se lo comiera y luego se lo follara. Todo resultó tan excitante para mi como para ella porque no tardo en correrse mientras le pasaba la lengua en circulos y metía mis dedos y jugaba con su rajita, teniendo, por supuesto que limpiarle igual que ella hizó por mi, después de todo somos primos y no podía dejarla ahí tirando sus jugos.

Entonces me acerqué a besarla y decirle lo mucho que llevaba deseando eso mientras le tocaba aquellas tetas que yo deseaba bien redonditas y que empecé a chupar tras quitarla la camiseta. Estaban riquísimas con sus pezones totalmente chupados por mi mientras ella me agarraba el culo después de
quitarme las bermudas y empecé a besarle el cuello cuando ella me lo pidió:

Cogeme primo, hazlo ya, lo necesito, te necesito dentro
Y entonces:

Vamos, folla…. Aaaaaaahhhhh- y de la metí sin dejarla terminar esas palabras que tanto me exitaban de su boca. Y a partir de empezó un mete saca frenetico en el que ella no paraba de pedirme que me la follara, que le diera mas fuerte y chillaba y gemía por mis embestidas. Entonces paré un momento, apoye sus piernas sobre mis hombros, me ayude un poco de mis manos para abrir su coño y se la introduje fuertemente para escucharla estallar en un chillido de aceptación para luego seguir con el mete saca.

Siiii, siiiiiiiii, asi. Sos genial primito

¿te gusta eh?,- decía yo mientras apretaba más.

Siiiiii…ss…ssiii, aaaahhhhh, me corro, me voy a correr!!!!

Y entonces los dos a la vez, nos corrimos llenándonos de flujos y sin importarnos que yo lo hiciera dentro de ella y sin condom. Y así seguimos unos minutos asta que nos relajamos y la saque para acostarme a su lado y escuchar algo que eso si que nunca me lo hubiera esperado:

O dios Maniel ( que así es como me llamo yo), a sido genial.

Si me a encantado.- dije yo sin saber lo que iba a escuchar.

Te quiero primo y tengo algo que pedirte- me dijo y me dejo pensando que iba a decirme que ser primos haria que no pasaramos de ese dia asi que no volveríamos a repetirlo.

¿Qué?- pregunté

me gustaría que aceptaras venir aquí cada vez que puedas y me hicieras tu puta. Quiero que me cojas siempre. Sentir tu verga estubo buenisimo.

Esas palabras me volvieron loco y empecé a besarla de nuevo y por supuesto eso llevo a lo demás otra vez… pero eso es ya otra historia, que gustosamente les contare, porque por supuesto acepté que fuera mi puta, después de todo no puedo dejar que mi hermosa prima sea puta de nadie de la calle, mejor que quede en familia.. ¿No?

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El sexo con Karen

Karen... Cómo sabes hacerlo. Cómo sabes hacerme disfrutar...

Karen era la típica chica con la que desearías pero no esperarías acostarte. Guapa, pero no en exceso, sexy, pero no en exceso, y morbosa, esta vez sí en exceso, hasta límites insospechados. Una amiga, de esas que te alegran la noche con su compañía. No sé bien como explicarlo, es como si derrochase calor, comodidad, como si acostarse con ella fuese, simplemente, un cómodo placer del que no tienes por qué ocultarte. Sin embargo, también parecía una meta imposible. A sus 26 años, estaba prometida. Prometida con un buen amigo.



Fue el día de su cumpleaños. Fiesta privada y abarrotada en su casa. Borracha perdida como iba, se mostraba especialmente cariñosa. Abrazos, besos. Miradas. Muchas miradas. Al menos hacia mí. No sé si eran cosas mías, pero diría que siempre había existido una tensión sexual entre los dos, una complicidad por fraguar. Sólo en mi mente había conseguido poseerla, pero la había disfrutado a fondo, la había experimentado a placer. Era tan fácil imaginarse a Karen actuando para ti, para tú cuerpo, para tu sexo...

Imaginarla dedicándote una mamada resultaba tan... real... natural... caliente...

Pero lo peor de tomarte algo con tanta cercanía viene en los momentos en los que toca evidenciar que es exactamente lo contrario.

Yo había llegado tarde a la fiesta, y todavía no me había encontrado con ella, lo cual era un mal gesto por mi parte, ya que llevaba largo rato por allá. El alcohol también estaba haciendo efecto en mi cuerpo, yo empezaba a decir mis tonterías de borracho, cuando vi que marchaba hacia la cocina. Sin maliciosa intención, por supuesto, la seguí para encontrarme con ella.

-¡Hombre, Darien! ¡Cóooomo estáas! -tono de borrachera, cómo no, Karen
-¡Felicidades cumpleañera! -por supuesto, mi voz no era precisamente la de alguien sereno tampoco -¿Qué tal sienta eso de celebrar tu último cumpleaños de soltera?
-Pues como cada cumpleaños, llevo peor lo de ser más vieja! -me dijo riendo -Ven aquí hombre! Dame un par de besos!

Amistad. Me acerco a ella. Calor. El primer beso en la mejilla. Comodidad. Un beso de verdad, uno de los que se hacen con los labios, y no uno de esos «cara contra cara» tan difíciles de entender. El segundo beso; sin intención, se dirige demasiado cerca de la comisura de mis labios. Los míos, también sin yo pretenderlo, de verdad, se desvían lo justo para encontrarse con los suyos. Y, extraño, entonces, tacto. Tacto cálido, labio con labio. Humedad maravillosa. Una sacudida eléctrica recorre mi cuerpo entero. Aunque beso involuntario, un beso. Karen me mira a los ojos.

-¿Te ayudo a llevar algo? -interrumpo pretendiendo hacer que no ha pasado nada
-No, no, tranquilo hombre! -responde su boca en agradable posición forzada -puedo sola, pásatelo bien en mi fiesta eh?

Podéis imaginaros el resto de la noche. Conversaciones banales, situaciones cómicas que no te interesan nada, hombres ridiculizándose para tener compañía esa noche, y las ganas de acostarme con Karen brillando y renunciando a quedar relegadas. Guau!

No nos cruzamos en toda la noche. Nos vimos. Nos miramos. Ella de forma más descarada, supongo que más consciente de mis intenciones que yo de las suyas. La música bien alta, los bailes absurdos, y toda la incongruencia de una fiesta cuando no intentas disfrutarla.

El final de la velada me pilló por sorpresa en el baño. Consciente de que era hora de ir despejándose, aunque sin imaginar que la fiesta terminase tan rápido, había ido a lavarme un poco la cara con agua fría, componer mi imagen en el espejo y esas cosas. La comodidad de estar solo había alargado mi estancia en el cuarto. Pero era hora de salir, antes de dejar que tu ausencia quedase explicada mediante la imaginación de los borrachos invitados.

Cuando salí, la gente se estaba marchando. Karen los despedía.

-Darien, no te encontraba. Javi -su prometido -trabaja mañana, y siendo tan tarde, pues cuando se ha ido hemos decidido terminarlo. Nos vemos en la boda, ¿vale?
-¿Cómo, ya tan rápido? Ostras...
-Jaja, Darien, ni que tuvieras alergia a tu casa
-Jaja, no Karen no, es que aún voy algo bebido, y he traído el coche. Pero bueno, ya me meteré algún CD hasta que se me pase.
-Ya, vaya... Joe, tú también, con la de autobuses de noche que pasan por mi casa, tenías que venir en coche eh?
-Ya sabes Karen, me va fardar, ser independiente y esas cosas
-Sí, bueno, tranquilo

El último invitado terminó de salir (-felicidades Karen!-). Ella se fue a cerrar la puerta, y me miró otra vez con esos ojos de gata que tan mal se le daba contener.
El beso regresó a mi mente. A cada segundo lo imaginaba más increíble. En aquel momento, sentía que su lengua había explorado a la mía. Como si fuese poco haber besado sus labios...

-Anda Darien, no vayas al coche, ni que fuera a echarte de mi casa, descansa un rato en el sofá vale?

Me cogió de la mano y me llevó hasta su sofá. Karen, fantástica. No vaciló. No hubo excusas, ni tensión, ni miedo a nada. Quizás demasiado alcohol. Me sentó, me envolvió con sus rodillas, subiéndose encima mío, deslizó sus manos por mi cuello hasta enredarse en mi cabello, y dejó que nuestras bocas se acercasen hasta fundirse de nuevo. Sin errores. Sin disculpas. Karen, sobre mí, me comía la boca provocándome la sensación de haberla besado desde siempre mientras me llevaba a un placer que hacía tiempo no me daba un beso. Su calor me inundó, su boca me humedecía mientras acrecentaba mi sed, mi sed de sus labios, de su piel, de Karen...

Mis manos la envolvieron. Ella no se incomodó. Exploré la ropa que la envolvía. Su lengua entró entonces entre mis labios permitiéndome saborearla, sentirla, y jugar con ella. No había palabras. Las palabras sólo atienden a lógicas y razones. Aquello era un beso, sin más sentido que el de ser un beso, y las palabras nos hubieran impedido seguir sintiéndonos. Mis manos seguían haciendo su trabajo. Una camiseta, un sujetador, una minifalda, unas mallas y presumiblemente un tanga me separaban de su piel. La idea me calentó. No me hubiera atrevido a pedirle a aquella noche más de lo que me estaba dando, pero sólo imaginar a mi amiga dejándose follar por mí elevó mi temperatura, aceleró mi corazón, y le dio esperanzas a un pene que ya estaba en erección.
Karen envolvió mi cabeza con fuerza, y su boca se despegó de mi para empezar a jugar con mi cuello.

-Pero... Oh, Karen...
-Hmm... -gimió mientras me comía la oreja y me hacía temblar -dios, Darien, tenía muchas ganas de probarte...

Su lengua actuaba como si mi mente la manejase. Sin pudor, sin complejos, sólo recorriéndome.

Sin despegarse de mí, comenzó a levantarme mi camiseta. Parecía querer deshacerla, olvidarla, encontrarse a mi piel, y yo no dudé en quitármela. Se detuvo a mirar mi torso, y se lanzó de nuevo hacia mi cuello, esta vez cerca del hombro, dispuesta a dejarme un recuerdo, mientras sus manos parecían necesitar exprimir mi tórax. Mi mente, pese a seguir drogada en la saliva de mi amiga, consiguió hacer un par de cavilaciones. Pensé en Javi. Él tenía 38 años, que es una edad. Nunca había sido un chico de gimnasio. Tenía que ser un cuerpo bastante ordinario el que le servía a Karen en sus noches de calor. Yo tenía tan sólo 23, y adoraba el deporte. Me alegré de poder servirle a esa chica un plato que no acostumbraba a comer.

Pensar en aquello me llevó un paso más allá. Mi amiga había comenzado a desnudarme sin pudor, y me estaba besando de forma desesperada. El paso estaba dado. Estaba hecho. Iba a follármela. Mi pene luchó entonces por romper mi cremallera, asegurándose de que el cuerpo de mujer de Karen lo notara. Su lengua volvió a producirme un calambre y a separarme de mi cerebro. Dios, nena...

Su boca bajó hacia mi tórax comenzando a darle pequeños besos que contrataban con la brutalidad con que sus suaves manos me recorrían. Yo me cansé de su camiseta, y empecé a levantársela. Se rió un poco y se la quitó ella misma, sin sensualidad, sin pudores, como si no estuviese dándome paso a una de las pocas sensaciones que hacen que la vida merezca la pena. Y así, mis manos, aunque aún impelidas por su sujetador, conocieron sus voluminosas tetas.

Sus ojos buscaron los míos en una mirada burlona que parecía decir «tan sólo son dos tetas». Los míos le respondieron con admiración y deleite, sin poder esconder lo que esos pechos provocaban en mí. Subió su boca de nuevo hasta la mía. Cuando nuestros labios volvieron a juntarse, tuve la sensación de que llevaba mil años separado de ellos, y mi boca no hubiese tenido sentido hasta entonces. Beber de Karen era tan, tan caliente...

Sus manos envolvieron mi pelo, y su cuerpo se alzó mientras conducía mi cabeza hacia su escote, hundiéndome entre aquellos senos tan sensuales. El sujetador alzaba esas tremendas tetas otorgando a la vista la sensación de un manjar que mi boca no quiso quedar sin probar, lanzándose contra ellas mientras mi amiga, provocativa, alzaba la cabeza cerrando los ojos con la boca entreabierta en pose de concentración. Cuando llevó sus manos hacia su espalda y desabrochó su sujetador, terminó de derretirme. Sentí mi cuerpo arder. Era sencillamente increíble. Así, el sujetador se deslizó cayendo entre nuestros cuerpos y sus maravillosas, preciosas, esculturales tetas quedaron completamente a mi placer. Me lancé hacia ellas, casi con desesperación. Las tetas de Karen, estaba besando las tetas de Karen, y apenas me lo podía creer. Si hubiera podido, hubiera pensado en Javi. Pero las manos de mi amiga apretaban mi cabeza contra su cuerpo, casi obligándome a dejar invadir mi lengua por sus pezones que se alteraban y sabían a ángel. No, a ángel no. Sabían a sexo. A mujer, a persona. A un sabor que el placer debería llevar por costumbre. No sé por qué no todos los pechos saben como este, pero sé que deberían hacerlo. Me encantaba pasar la lengua por su carne, adoraba lamerla, besarla, mientras mis brazos le impedían despegarse.

Agarró mi cabeza para volver a besarme. Maldije no poder besar todo su cuerpo a un mismo tiempo. Maldije cada centímetro de ella que pasaba un segundo sin recorrer. Me abrazó fuerte, juntando nuestros cuerpos. Y comenzó a quitarse la ropa que aún le quedaba, como si no importara. La minifalda. Las mallas... Ver cómo se deslizaban aquellas mallas entre sus muslos desnudos parecía la expresión misma de la seducción, hasta el punto que quise quitárselas yo con mis propias manos. Por nada del mundo me iba a perder ese momento de exploración de sus suaves piernas. Volvió a untar sus pechos en mi boca.

-Darien, dios mío, no sabes las ganas que tenía de ti -soltó sin rubor
-Ni tú tampoco Karen. Joder, me he imaginado tantas veces tu cuerpo... Tu cuerpo caliente...
-Sí? Me imagino que me imaginabas con unas tetas más turgentes
-No podía imaginar su tacto, ni su sabor, ni tampoco el de tu lengua lengua, y maldigo la desgracia que así me condenaba -respondí caliente

Nuestros cuerpos se acariciaron, rozándose, sintiéndose. La sentía tan suave, tan cómoda, tan... tan cercana a mis divagaciones...

-Ya, así que tu cabezita me ha obligado a hacerte cosas guarras, eh nene? -dijo lasciva. Karen, borracha...
-No -me defendí -En mi mente tan sólo hacías lo que deseabas, Karen.

Me volvió a besar

-Joder, Darien -dijo -joder... te deseo... dios, te deseo mucho...

Tanta saliva iba a acabar conmigo. Y tanto calor, también. Allí, en el sofá de la casa de Karen, ella, desnuda, me estaba metiendo la lengua tanto como podía mientras su cuerpo, morboso, insistía en no despegarse de mí mientras se movía, tocándome, acariciándome y rozándose.

Volvió a dejar que su boca bajara, para volver a sus pequeños besitos en el torso... Dejó que sus piernas bajaran del sofá, quedando arrodillada en el suelo, y se puso entre las mías mientras con sus manos atacó la cremallera que mantenía a mis vaqueros en su sitio... Por supuesto, la imagen de aquella amiga comiéndome la polla inundó enseguida mi cabeza, y omnubilado dejé de poder pensar en otra cosa...

Hábiles manos, enseguida bajaron mis pantalones hasta mis muslos y se lanzaron hasta el calzoncillo. Despegó sus labios de mi cuerpo. Bajó la goma de mi ropa interior y allí apareció, luchando por conocerla, el pene que sólo la conocía por mi cabeza. Sus manos lo agarraron. Joder, Karen. Lo haces tan placentero... y a la vez tan natural...

Su cara se acercó hasta él. Lo miraba. Lo masturbaba. Me miraba a mí con cara de lascivia. También de chica haciéndose la tonta. Algo de actuación en tu simplicidad, Karen. Algo de actuación que te convierte, si cabe, en una experiencia aún más caliente.

-Así que en tu mente... -dijo muy sexy con la boca pequeña, haciéndose la despistada -en mi mente deseaba comértela... no Darien? Porque no te veo capaz de impedir que tu imaginación me haya conducido, quien sabe cuantas veces -sonrió soltando una pequeña risa -hasta tu bonita amiga...
-Kaaaren... -conseguí susurrar, abandonándome.

Se acercó. Le dio un besito en el glande. Juraría que sentí un leve contacto su lengua. Me estaba volviendo loco.

-Así que mi amiguito, que tantas veces se ha hecho el tonto, ha practicado en su mente el juego de agarrar mi cabecita y conducirla entre sus piernas... -en cuanto lo dijo ardí en deseos de reproducir sus palabras, pero algo me lo impidió. Aquél era su juego -y yo, por supuesto, me moría por hacerte una mamada...
-Kaaaren... -repetí en lo que sonaba a ruego
-Si, Darien? -respondió con sus ojos de tonta
-Dios, Karen...

Me liberó por completo de pantalones y calzoncillos, y volvió a quedar arrodillada, desnuda, entre mis piernas, mientras sus manos me acariciaban masturbándome, con su boca a centímetros de saciarme, y sus ojos clavados en la expresión de mi cara. Continuamente me parecía que se decidía. Que me hacía esa mamada con la que desde luego que tantas veces me había ensoñado. Pero no lo hacía. Seguía desafiando a mi polla, y mirándome...

-Karen... -volví a susurrar
-Si Darien? -reprodujo ella de nuevo, esta vez con ojos atrevidos...

Una de mis manos envolvió su cara alcanzó su pelo. La otra la imitó.

-Darien... -dijo en tono de rendida -me muero comértela...

Apliqué un poco de fuerza para llevar su cabeza hasta mi polla...

-Chúpamela, Karen...

Su mano aún seguía masturbándome. Hizo un gesto de satisfacción, mientras yo guiaba su boca hasta mi glande, y ella empezó a darle pequeños, calientes besitos...

-Joder, Karen...

Seguí empujando su cabeza, despacio. Mi pene atravesó la comisura de sus labios, que seguían haciendo un movimiento similar a besarme... y conseguí encontrar su lenga, que se empezó a mover para mí... Oh, sí...

Mi amiga estaba consiguiendo hacerme consciente del momento. De cada segundo de ese momento. Del momento en el que su boca lamía mi pene...

Seguí empujando, dejando que su lengua fuese deslizándose... Oh, dios, joder...

-Oh, Karen!! -grité

Entonces separó un poco la cabeza y me dijo:
-Acaso en tu mente no te daba algo así?

Y comenzó a chupármela. A metérsela en la boca y bombear, con su mano masturbando la base de mi pene.

-Dios! Karen!! Dios!!!

Glup, sonaba su saliva. Me concentré en sentir su boca. Quiero sentir como se mueve tu lengua. Quiero sentir el roce de tus labios. Quiero conocer hasta el último milímetro. Y disfrutarlo, Karen.

Bombeaba, allí, arrodillada ante mí y besando, lamiendo y comiéndose mi pene, con todo su cuerpo desnudo y mis manos acariciando su cabeza. Sus brazos me envolvieron, para empezar a acariciarme, a acariciar mis abdominales, a sobarme el culo...

-Cariño -me dijo, caliente y autoritaria -vas a follarme
-Desde luego que voy a hacerlo, Karen

No dejaba de llamarla por su nombre, como si necesitase hacerlo para adquirir la consciencia de que aquel momento era real, y de que todo estaba sucediendo. Karen.

Me levanté del sofá. Ella se aferró a mi culo y volvió a chupármela.
-Oh dios! -grité al tiempo que la agarraba. La tiré sobre el sofá. Abrí sus piernas. Quité su tanga mientras la excitación me envolvía y metí mi cabeza entre mis muslos para proceder a compensar su mamada.

-Oh dios mío -dijo ella en tono de diversión

Le lamí su vagina, y aproveché para dejar que mis manos terminasen de conocer su cuerpo. Sus piernas, su culo, sus caderas, sus tetas, Karen gemía.

-Oh dios, síiii!!!

La agarré por las nalgas, y me alcé. La besé en el beso más paciente que podía otorgarle, y me separé para admirarla por última vez. Estaba allí, medio sentada y recostada sobre su sofá, con sus preciosos pechos desnudos ante mis ojos y a disposición de mis manos, con sus cálidas piernas abiertas y envolviéndome, con su vagina pidiéndome ser violada y con sus ojos rogando que me la follase.

-Oh, nena...

No pude esperar más. Era el momento. La empujé cuanto pude contra el sofá. Pegué mi cuerpo contra el suyo mientras sus manos se aferraban a mi espalda y las mías sujetaban sus piernas.

-Rooober... -gimió siendo esta vez ella la que no aguantaba

Puse mi pene a la entrada de su vagina, sentí su calor, el calor de su cuerpo, su calor de mujer, su tacto, su sabor su todo.

-Dios, Karen...

Y la penetré hasta el límite.

-Oh sí Darien! Oh dios Darien! Ohhhh!

«Eres tan caliente, amiga mía. Tan excitante. Te estoy disfrutando tanto...» pensaba mientras el sexo comenzaba y me rendía a aquel placer. Su lengua atacó mi boca.

-Karen... -le susurré --no sabes como me pone estar follándote...
-Oh -dijo ella elevando la cara, cerrando los ojos y dejando mi boca en su cuello -pues sigue follándome joder, sigue follándome...

Las embestidas cobraron fuerza, y la tumbé sobre el sofá para seguir follándola. Sus manos empezaron a acariciar mis brazos, como si le excitaran... El calor nos envolvía, nos subyugaba, aquella casa ardía, y comenzábamos a sudar.

-Dios, preciosa, sentirte aprisionada bajo mis brazos y desnuda...

Sus ojos estaban cerrados, también su boca, y estaba muy, muy sexy.

-Jamás te había visto tan guapa...

Sus manos agarraron mi trasero, como tratando de meter más mi pene.

-Oh dios... -gimió -fóllame, Darien!!
-Te estoy follando, Karen...
-Sí, sí, me estás follando, me estás follando!!! --gritó

Me miró, me dio un pequeño beso y me empujó, invitándome a levantarme. Así, ella hizo lo mismo y me empujó sobre el sofá, colocándose encima mío..

-Ooohhh... -dije derritiéndome -Kaaaren...

Con sus piernas abrazandome, ahora era ella la que me follaba a mí, sin permitir que nuestros cuerpos se despegaran, cerrando los ojos, y mirando hacia el tejado. Noté que cada vez le gustaba más, le excitaba más, mientras su rostro adquiría unas expresiones tan morbosas que me daban ganas de follármela, como si no estuviese haciéndolo, de llevarme al límite

-Ooohhh Darien, Ohhh...-
-Dios, eres tan sexy...-
-Sí, soy sexy... fóllame Darien... sigue metiéndomela...

Todo era tan cálido, tan increible... Sus tetas, redondas, suaves, bailaban frente a mi cara, y me lancé a por ellas. Una de las manos de Karen se aferró a mi pelo de inmediato..

-Sí Darien... Oh sí... Sí Darien... Sigue... Sigue... Sigue por dios, sigue...-

La sensación de no estar follándola del todo regresó a mi cabeza. Era la posición, que lo impedía. Y yo, calentándome por sus gemidos, derritiéndome con sus caras de placer y sus tetas envolviéndome, necesité darle más duro, necesitaba follarla más, necesitaba llegar hasta el límite...

Sin pensarlo, sin pretenderlo, mis brazos se posicionaron bajo sus piernas y la levantaron junto a mí haciendo todo lo posible por seguir metiéndosela. Mi polla se introdujo hasta el fondo mientras la satisfacción me invadía. Ahora sí que te estoy follando, nena.

-Oh dios!!!!!!- empezó a gritar descontrolada -Oh dios, sigue!!! Sigue!!!-

La pared estaba cerca, y la apoyé contra ella. Sus manos me envolvieron, sus uñas se clavaron, su cara seguía en aquella sexy mirada al cielo, y mi pene entraba por completo, calentándome.

-Dios!!!!!- gritó -Dios, dios, dioooos!!! Rooober...-

Su cuerpo ardía, sus pechos sudaban, ella estaba calentísima, y mi orgasmo comenzó a acercarse, descontrolándome del todo y follándome a aquella chica como si el fin del mundo nos atacara.

-Karen!- grité -me voy a correr, me voy a correr!!-
-Oh dios sí!!!- gimió -dios, córrete Darien, córrete!!-
-Dios Karen...- jadeé -no llevo puesto el condón...!!-
-Tomo la pastilla, nene- respondió decidida -vas a follarme ahora mismo y te vas a correr- lamió mi oreja -te vas a correr!!-

Jamás lo había hecho. Jamás había eyaculado dentro de nadie. Y hacerlo dentro de Karen hizo que el morbo me invadiera.

Siéntela, Darien... Siéntela por última vez... Siente su piel, resbalando en la tuya, siente sus tetas contra tí, siente a Karen desnuda y practicando contigo el sexo más increíble que jamás hayas sentido...

Sentí pequeñas convulsiones en la entrepierna de mi amante. Estaba llegando al orgasmo. Pequeñas lagrimas salieron de su rostro, y una sonrisa inundaba su cara...

-Si Darien sí...- dijo en un tono que sonaba a un mismo tiempo a triunfo y a rendición, a risa y a llanto, a placer y condena...

Mi orgasmo también estaba descontrolado. La pegué del todo contra la pared. Sus manos se aferraron a mí. Se la metí de una forma salvaje, levantándola a cada embestida. Y las embestidas cobraron fuerza mientras el semen era eyaculado en el cuerpo de la chica más caliente que haya existido nunca...

-Oh, dios...- dijo ella en tono calmado, satisfecho. Las mujeres así me hacían sentir genial. Caímos sentados sobre el suelo, de espaldas a la pared

-Ha sido increíble, Karen...- le dije mientras la calma invadía mi cuerpo
-Ya lo creo...- dijo ella cerrando de nuevo los ojos y volviéndose aún más sexy que en el mejor de mis sueños.

Entonces me miró. Agarró mi cabeza. Me besó. Me levantó. Me llevó hasta el sofá, empujándome contra él de nuevo. Caí sentado, perplejo, y miré su cara. Sus ojos ardían de nuevo. Se arrodillo entre mis piernas, otra vez.

-Karen, qué... qué estas haciendo?-
-Darte más sensaciones con que deleitarte cuando me recuerdes cielo...-

Directa, sin contemplaciones, se metió mi pene, aún flacido, en la boca, y su lengua comenzó a lamerlo.

-Ya me la has chupado antes, Karen...- le rebatí. No quería explotarla más de lo que ya lo había hecho... y estaba más que saciado...

-Una mamada es una mamada, lo siento- me dijo ella, bastante seria. -Tienes que correrte. Tienes que conocer la sensación de correrte en mi boca, cielo... estoy seguro de que le darás buen uso...-

Dios. Mi pene dio muestras de respuesta, recuperando la erección perdida en la boca de Karen, que me la estaba lamiendo. Cómo me pones, zorra...

Y así empezó a chupármela. A chupármela como sólo ella sabía hacerlo. A tragarla, besarla, devorarla, masturbarla entre sus labios, tan calientes y húmedos. Se alzó un poco, y aprisionó mi pene entre sus tetas para masturbarme con ellas...

-Joder Karen. Joder!-
-Te gusta, cariño?- me dijo sonriendo
-Tú me gustas, Karen, tú me gustas!-

Volvió a lamérmela. Javi, eres un capullo afortunado. Aunque las ganas de polla que tenía esta chica... quizás contigo no sea tan placentera. El sexo con Karen es el sexo de verdad. Es sexo auténtico. Y su calor, su calor es el cielo.

-Cariño...- me susurró -quieres correrte en mi boca, o orefieres hacerlo entre mis tetas?-

Cómo puedes ser así, Karen. Como puedes poner tanto a un hombre? Cómo has hecho para meterte en mi cabeza...?

-Oh...- gemí -me gustaría... me gustaría comenzar a correrme entre tus tetas... y terminar en tu boca, Karen...-

Exigir era excesivo por mi parte, pero no sé, era Karen, no era mi novia, y quién sabe si volvería a tener la ocasión de hacerlo...

-Me parece una gran elección, caballero... -dijo sonriendo

Así, sus tetas envolvieron su polla de nuevo dejándome sentirlas, suaves, aterciopeladas, calientes, excitantes, morbosas. Pero aún más que su masturbación lo que me estaba poniendo era verla. Verla a ella, allí, ante mí, dedicándose a mí, a mi polla, a mi placer, agarrando sus tetas y actuando con su cara para poner poses sexys...

-Cierra los ojos Karen... -hazlo, por favor... -entrecierra la boca, mira hacia arriba, y pon esas caras tan morbosas que ponías cuando te acercabas al orgasmo...-

Ellá me sonrió, el juego tle divertía, y reprodujo mi descripción con total fidelidad. Sus tetas seguían masturbando mi polla, arriba y abajo, increíbles. La expresión de su cara, ahora que estaba puesta a voluntad y con la intención de excitarme, era condenadamente caliente, mejor incluso que las no fingidas. Y para colmo, pequeños gemidos salieron de su boca.

-Oh... mmm...-

Mi cadera se agitó. No pude evitar mover violentamente mi polla entre sus senos.

-Sí Karen, sí!!!!!-

Sacó su lengua humedeciendo sus labios...

-Sí joder, síiiii!!!! Me corro, Karen, me corro!!!-

Y llegó. Una embestida de esperma salió sobre mi amiga cubriéndola, y ella se lanzó corriendo a comérmela para que yo terminase de eyacular en una deliciosa mamada...

-Joder Karen... Eres tan... perfecta...-
-Un gran regalo, eh Darien?-
-Jaja, sí, una pena que fuese tu cumpleaños y no el mío, verdad?-
-Bueno... -respondió vacilante -si yo lo estaba deseando...- rio

Cuando me despidió, yo me había puesto mi ropa, y ella se había vestido con un pijama holgado. «Natural», pensé.

-Nos vemos en la boda, Darien-
-Pues hasta la boda, entonces- respondí resignado

Abrí la puerta. Ella vino corriendo hacia mí, y me dio un último caliente beso de despedida... Respondí con ansia. Otra vez igual, parecía que llevase siglos sin besarla...

-Hasta luego, Darien- me dijo ya decidida
-Hasta pronto en mis sueños -fue mi respuesta...

Y marché a casa. Apenas había conocido la sensación de vida hasta ese momento. Apenas la he vuelto a sentir desde entonces.

Cómo nunca llegué a ser un ángel (I y II)

-I-



Tener amigas que estén como un tren tiene más inconvenientes que ventajas. Sobretodo si tú eres también una chica que, noche tras noche, ha de acostarse con cualquier hombre de cuantos conozcan que no sea “el que está bueno”, el que ella disfrutará. La muy zorra...

Da igual que tengas unas tetas jóvenes y suaves, y que casi las regales con tu escote. No importa que tus palabras insinúen abiertamente que tu boca se vende fácil a las pollas, como si fueses una ninfómana desesperada. Porque los tíos, mil veces odiosos, ya han decidido que “el premio” es mi amiga mucho antes de entrarnos. Y yo, que a mi parecer estoy de muy buen ver, no tengo mayor alternativa que convertir en afortunado a algún segundo plato que, encima, hubiera preferido acostarse con ella. Es tan odioso!!!!


Tan sólo en una ocasión nos cruzamos con un grupo de tíos en el que fueran dos, y no sólo uno, los pivones que estaban para comérselos. Y se los llevó, cómo no, ella. Sí, a los dos. Aquella noche le romperían el culo en una de tantas fantasías que yo sólo experimentaré cuando ella me las cuente. No he conocido hombre con el que valga la pena el sexo anal, pero es que aquellos dos tíos... Uf!! En fin, socorro.


Su nombre es Lucía, el mío Ana Mar, y sería esta “rivalidad” de la que ni siquiera sé si ella era consciente la que nos adentraría en la mayor aventura de sexo a la desesperada de nuestras vidas.

Todo comenzó un muy caluroso Martes del mes de Julio, en la playa. Habíamos decidido marcharnos juntas de vacaciones, las dos, solas. La mayoría de nuestras amigas tenían ya pareja estable, y estaba un poco de moda criticar nuestra costumbre de no dormir solas. Allá ellas. Rodeadas de sus “chicos encantadores”, me figuro que la condena de un sexo con dos miembros pasivos había caído sobre todas, y se les notaba en el humor.

Tumbadas en una hamaca, pronto nos sentimos devoradas a miradas (lo que, Dios lo sabe, nos encantaba). Las dos morenas, Lucía escultural, ojos verdes, labios finos, cuerpo en forma, y aquellas piernas maravillosas, y yo, de desgraciados ojos marrones, menos delgada, aunque mis piernas tampoco estaban mal; sabíamos que todos estos detalles pasaban desapercibidos. Miré con envidia los pechos del ángel que estaba tomando el sol a mi lado. Eran enormes. Parecían duros, como si la gravedad no los derrotase, redondos, ardientes, alucinantes. Recordé la ocasión en la que, borrachas como nunca las dos, comenzamos a besarnos en mi casa, calientes perdidas. Continuamos desnudándonos, y, loca de morbo, empecé a lamérselos. Dios, me sentí MUY lesbiana. Ella acabaría tirándose al capullo de mi hermano pequeño en mis jodidas narices, sin que casi me importara. Recordé cómo, sentados ambos en el sofá, Lucía lo cabalgaba de aquella forma salvaje. Cómo le bailaban esas tetas. Arriba, abajo, hipnotizantes, mágicas, embelesando a mi afortunado hermanito, que cumplía los 18 años y apenas le duró unos minutos. Jaja, fue incluso gracioso cómo, después de haberse corrido, le pidió completamente arrepentido de haber dejado pasar la ocasión que intentase chupársela, que sólo un poquito, mientras ella pasaba completamente del tema. Creedme que os gustaría saber cómo terminó todo, como le gustó a él también... pero no he venido a contar esa historia.

Detrás de nosotras, un grupo de chicos un poco más mayores, de unos veintitrés o veinticuatro años, jugaban a una especie de “mini-fútbol” playero y nos miraban de una forma descarada. Me volví un poquito, por curiosidad. No estaban mal, bastante atléticos. Dos de ellos se encontraban apartados, uno estaba escribiendo algo. La incertidumbre me invadió, quería atenderles mejor. Me puse, disimuladamente, a hacer que tomaba el sol boca abajo, con las gafas de sol puestas, para poder así mirarles de una forma discreta.

El chico que escribía, sentado en una especie de banco de piedra que marcaba los lindes de la playa, estaba tremendísimo, tenía un “algo” que me atraía, y el chico que le acompañaba, de pie, tampoco se quedaba atrás. Vi que nos miraban, en especial el segundo. Me entró un pelín de excitación, no sexual, eran nervios, ya sabéis, y me desabroché el bikini para corresponderles, sin dejar de quedarme boca abajo. Tenía que combatir de alguna manera contra la delantera con que Lucía les deleitaba. Puta.

Pronto pude comprender más o menos la escena. El escritor parecía animar a su amigo, que se veía cortado, a algo, y me figuré que mi amiga, yo y nuestros cuerpos tenían algo que ver. Ya lo creo, pronto pasarían a nuestro lado, y el cortado se agacharía un poco para dejar a mi lado la nota que yo sabía que había salido de manos del escritor. Discretos, se metieron al agua sin mirar atrás, dejando que cogiese el papelito sin tener que cohibirme, un detalle. La nota decía:

“Sería capaz de recorrer un mundo entero si supiese que, al llegar, me estuviera esperando tu precioso cuerpo de mujer, así, desnudo, cubierto por, afortunadas las manos, la crema que ahora te nutre, bajo este sol que te deslumbra, y en esta playa que te acoge. Pero tú estás aquí, y, por hoy, no necesito de hazañas para convertirme en el hombre más afortunado del planeta.”

-Jaja, tía- no pude evitar contárselo a Lu (Lucía) -mira lo que acaba de dejarme ese pavo-

Lo leyó, y no tardó en poner cara de rechazo -Mira que algunos están salidos, ¿eh? ¿cuál de los dos ha sido?-

Dios, increíble. Creo que ella se había fijado ya en ellos. Probablemente en el escritor, el chico con ese “algo” que no sabría cómo describir pero que parecía capaz de convertir en realidad todos tus sueños, o al menos los húmedos. Y que esa cara de rechazo se debía a, no sé cómo no me había percatado, ¡que me hubiesen dejado la nota a mí! ¡a mí, a Ana Mar, a la chica-que-no-estaba-al-nivel, mientras Lu se tumbaba al sol con todos sus encantos destacando! Estaba decidido: El chico me había encandilado. El escritor, claro. Y por nada del mundo iba a dejar que Lu se lo anotase esta vez.

-El más rubio, el alto- respondí señalando al cortado y omitiendo el resto de la historia
-¿El rubio? ¿Sí? Oye, pues no está nada mal eh?-
-No, la verdad es que no, ¿no crees?- Le seguí el rollo, aunque su tono ahora me desconcertaba. Por favor, estaba claro que el Escritor era carne de polvazo, pero ella parecía, de verdad, no fijarse.
-¿No vas a devolverle una nota tú, o algo?- me lanzó -tía, esas palabras tienen morbazo.-
-No lo sé, tía, no lo sé! Me lo pensaré. La verdad es que parece divertido!- hablábamos como locas, formaba parte del rollo.
-Deberías volver a ponerte boca arriba- me dijo -las tetas siempre atraen más que las espalda, Anita, que pareces nueva!-
-Jaja, tú y tu mente calenturienta, guarrona! Quizás tengas razón!-

Comencé a abrocharme de nuevo el bikini...

-No! Tía, no seas tonta!- me interrumpió -desmelénate, Anita, que estás en una playa joer!-
-Jaja, pero tía, me pides que deje todas las tetas fuera ahí? Cómo te pasas no?- (sí, la idea me encantaba)
-Oye, pero dijimos que veníamos a disfrutar o qué? Caliéntales con esas tetazas tuyas, que tienes ya una edad, y esa belleza hay que aprovecharla!-

Recordé por qué éramos amigas, sonreí y pensé que, acabara como acabara la cosa, la idea de que no sólo el escritor y el cortado, sino tantos otros desconocidos que nos rodeaban, se pasasen la mañana muertos de ganas por sentir mi senos y soñando con follarme hasta extasiarme sudada, se me antojaba divertida. Claro que sí. Me volví con mis pechos desnudos. No serían los de Lucía, pero no estaban nada mal. Ahora me moría de ganas porque el escritor regresase a la playa para encontrarse con su carnoso regalo.

Los minutos pasaron con los chicos en el agua, el sol me relajaba demasiado, y no pude evitar caer dormida. ¡Maldita tonta!

-Tía!- me despertaría Lu -tía, tía, despierta! No te lo vas a creer! Los chicos nos han traído bebida!-

Desperté. Apenas pude creerme lo que me esperaba. Inclinada sobre mí, despertándome, estaba Lucía. Su pelo negro, que caía sobre su espalda. Sus ojazos verdes. Aquella nariz moldeada, aquella boca tan sexy y... sus increíbles tetas, bailando desnudas, sin bikini como las mías. Arpía, ¿cómo no iban a traernos nada con aquellos melones seduciéndolos? Así como estaba, inclinada sobre mí, sus pechos, morenos, colgaban arrejuntados, y sus pezones, mágicos, quedaban a unos centímetros de mi cara. ¿Lo peor? Que me encantaban. Que me parecían una forma genial de despertarme. Que me moría por besárselos. Por lamérselos. Por dejar mi boca a su servicio y dar a mi lengua su contacto. La envidia me corroía, me sentía traicionada por saber que Lu había seducido a mi aventura, pero también, y esta vez sin estar borracha, me sentía un tanto lesbiana.

-Bua, Anita, estabas tan espectacular ahí con las tetas al aire que me has dao envidia y me he quitao yo también el bikini- me dijo haciéndose la tonta. En su mano, la bebida. Martini. Así, en botella. ¿Cómo podía haberlo aceptado? No era propio de Lucía.
-Mira, es martini. Iba a rechazárselo, ha venido el rubio a traértelo con bastante desparpajo, supongo que ellos también se han metido alguna, pero me he acordado de que te estaba molando, de que éste es nuestro verano y, jiji, le he dicho que sí!- dijo como leyéndome la mente

Joder, Lucía. Si se estaba haciendo la tonta, lo hacía muy bien. ¿Cómo podía no haberse fijado ella en el guapo escritor? Y, sobretodo, ¿cómo montármelas para tirármelo sin que ella se fijase por el camino? No podía permitirlo. El hecho de que centrase su atención en el cortado me daba cierta ventaja: tendría que explotarlo.

-Trae aquí!- le dije cogiendo la botella -puta locura!-

Comenzamos a beber. En la botella no nos esperaba martini. No sé qué habrían metido, pero estaba casi tan bueno como el escritor. Después comprobamos lo rápido que se subía, mientras los chicos nos miraban ya descaradamente y descojonándose. Lu y yo comenzamos a decir cosas tontas y a morirnos de la risa. Aún sonrío al pensar en lo que pasaría por las cabezas de la gente que nos rodeaba, allí, un martes por la mañana, con aquellas dos chicas borrachas y desnudas diciendo tonterías y riéndose. El espectáculo estaba por comenzar.

-Oye Anita! Que me doy cuenta de que llevo más de una hora aquí con las tetas de paseo y se me ha olvidado darme crema!- dijo con especial tono de tonta
-Joder! Y a mí! Dónde tienes la crema?- no era momento de que se me quemasen, no era el puto momento!
-Aquí, en la bolsa!-

Cogió la crema, y se echó un chorrito sobre una de ellas.

-Tía...- me dijo entonces, con un tono muy, muy sexy -¿no quieres calentar un poco a tu ligue?-
-jaja, tía, qué dices...-
-bueno... digo que...- su voz era sensual -podíamos darnos la crema la una a la otra...-
-jajaja, tía!!!!!- dije escandalizada. Teníamos que estar muy, muy borrachas. Para colmo, hablábamos muy alto, y la gente nos miraba.
-Vamos... Como si no tuvieras confianza ya con ellas... eh, Anita?-

Joder, qué picante. Aquellos senos, con un poco de crema en uno de ellos, pidiéndome que los sintiera. Me llamaban, me atraían, me gustaban.
-Está bien, pero si lo hacemos sexy... lo hacemos sexy- le dije sonriendo. En ese momento no estaba pensando en calentar a los chicos. Estaba pensando en las tetas de Lu. En tocarlas. En masajearlas. Y quería hacerlo, quería hacerlo a conciencia, quería disfrutarlo. Cualquier excusa que me ayudase me iría de lujo.

Me arrodillé sobre ella. Sobre su cuerpo tostándose al sol. Ella cerró los ojos y echó la cabeza atrás. Estaba metida en su papel... Y la confianza con la que se abandonaba a mis manos me encantaba. Comencé a tocárselas en un tórrido masaje. Suaves y firmes, cómo las envidiaba, su sólo tacto ya me estaba volviendo loca. Pero quería más. Quería volvérselas a besar. Como aquella noche en que mi boca había conocido por vez primera los pechos de una mujer y la polla de mi hermanito. Sabía que era imposible, rodeados de gente, y cubiertas ya de crema, pero quería lamérselas otra vez. Lucía, además, ponía cara de concentración, como si lo disfrutara. “Finge por el jueguecito del rollo sexy” pensé, pero no. No, había caras muchísimo más sexys, y Lu las dominaba todas. Estaba sintiéndome. Estaba disfrutanto, como yo también hacía.

Me acerqué a su boca. Sentí sus labios cercanos a los míos. Quería besarla. Quería besar a Lucía. A la mujer de ensueño que hipnotizaba. Sentí incluso celos por cuantos hombres habían pasado por esos labios. Quería sentirlos. Pero no estaba tan borracha.

-Lu, no sabes cómo me encanta tocarte las tetas...- parece que sí que estaba suficientemente borracha como para soltar eso. Me arrepentí enseguida... Me miró raro.
-Pero qué dices tía?-
-Joe, no sé, tan blanditas, tan...-
-Jaja, tía, estamos hechas unas lesbianas que lo flipas...- me respondió

Un momento: ¿Cómo? ¿Estaba declarándome abiertamente que no le molestaba? ¿Incluso que, a su manera, a ella también le excitaba? Joder, tenía sentido, era ella la que me había propuesto todo este lío de sobarnos, pero... uf, sería demasiado caliente.

-Es tu turno, Anita-

Me levantó y me hizo tumbarme en mi hamaca. Sus ojos brillaban. Humedeció un poco los labios con su lengua. Lu, me estás poniendo a cien. A mil. A cienmil. Joder, Lucía, si fueras un hombre, comenzaría a chupártela ahora mismo. Lo disfrutaría. Fingiría que lo disfrutaría aún más. Te destrozaría con mis ojos, te follaría con mi lengua, y después... por dios, desearía que tuvieses ganas de mí. De metérmela, de hacérmelo, de cabalgarme, de torturarme a placer. De escucharme gemir como una puta, sobar mis tetas, sujetarme contra la pared y terminar con tu boca en mi vagina. Y ambos seríamos felices. Pero eres una mujer, y no sé qué hacer contigo. No sé jugar como lo hago con los tíos. Ni como tú lo haces conmigo.

En lugar de arrodillarse a mi lado, se subió también en mi hamaca, colocando sus piernas a ambos lados de mi cadera. Su cara expresaba deseo. No pretendía “darme crema”. Tampoco fingía ante los chicos. Quería meterme mano. Quería conocer mis tetas como yo lo había hecho con las suyas. Estaba deseando mi cuerpo. Lu, la chica increíble, me consideraba a su nivel... y yo me sentía feliz. El atrevimiento con el que me trataba indicaba que se le había subido más aquel “martini” que a mí, pero no me importaba. Quería disfrutar con aquello.

Imagináosla. Se echó crema en una mano. Comenzó a masajearme con las dos. Sus brazos, en esa postura, aprisionaban sus tetas que salían, turgentes, deslumbrantes. Sus manos me estaban acariciando a placer. Cerró los ojos, mirando hacia el cielo en una expresión de placer.

-Anita... no sabes cómo me estás poniendo...-

Como me pones tú a mí, jodida.

-Anita... me estás matando...- decía aquella especie de sueño que se sentaba sobre mis caderas.

Comencé a humedecer la parte inferior del bikini. Lucía...

Se inclinó sobre mí. Apoyó sus codos sobre la hamaca. No hace falta mucha imaginación para saber que sus senos se encontraron con los míos. Wow. Nuestras tetas, húmedas por la crema que acabábamos de ponernos, se conocían ahora por vez primera. Lucía seguía con sus ojos cerrados, y comenzó a mover esas tetas maravillosas. Hacia arriba, hacia abajo, en círculos...

Cerré los ojos. Nuestros espectadores estaban ya atónitos. La sentí. La sentí con todo el placer del mundo. Nuestras tetas se estaban besando. Se estaban deleitando. Joder, Lucía y sus tetas. No me cansaba de pensar en esa palabra. Las tetas de Lu. Las enormes e increíbles tetas de Lu.

Sentí su aliento cerca de mi boca. Abrí los ojos, y allí estaban los suyos, encendidos. Mi vagina se humedeció más si cabe. Y así, con su cuerpo desnudo recostado sobre el mío, comenzó a besarme. Esa boca, Lu... no puedes imaginarte cómo me gustó. Primero juntaba sus labios con los míos, en cálidos besos. Luego comenzaba a jugar con cada uno de mis labios. Cuando fue su lengua la que entró al juego, quedé desarmada. Quería que aquel beso nunca terminara. Mi lengua estaba disfrutando la suya, mis labios también, y no podía dejar de pensar en el roce entre nuestros pechos. Nos besábamos, nos saboreábamos. El beso era cálido, era suave, dulce cómodo, excitante. Un beso de mujer.

Entonces Lu comenzó a lamer la comisura de los labios. Sentí cómo me derretía. Mi amiga era una profesional. Y su juego no había terminado.

Se apartó un poco, se recostó a mi lado, sin dejar de pasar su lengua por mis labios. Una de sus manos quedó libre, y comenzó a acariciarme el ombligo. Lu, dime que no estás pensando en eso...

Su mano siguió acariciándome. Tranquila, paciente, como nunca lo había hecho la de ningún hombre. Lu...

Alcanzó la braguita del bikini. Lucía, acabarás conmigo...

Y así, metió su mano y comenzó, suavemente, a masturbarme

-Joder Anita, guardas un trozo de mar aquí abajo?- dijo al sentir la humedad en mi vagina
-No me separes de tu lengua, Lucía- dije lanzándome de nuevo a reclamársela, loca

-Eh! Vosotras!!! Joder, dónde coño os creéis que estáis???-

La voz de un tío, alta, poderosa, nos devolvió a la realidad. No era otro de nuestros espectadores, ya idiotizados. Parecía una especie de guarda o algo. Se acercó hasta nosotras.

-Dios mío, sois lo que me faltaba por ver. Si supierais la multa que os puede caer por esto... Mirad, escuchadme, a vuestro alrededor no hay más que tíos jóvenes, y os voy a perdonar porque no creo que les hayáis molestado precisamente, pero quiero que os larguéis ahora mismo de mi playa, vale chicas?-
-S..Sí, sí señor agente (no creo que fuese ningún agente, pero es lo que me salió), ahora mismo... por supuesto...- me moría de envidia. No así la borracha de mi amiga.
-Pero señor agente... si está empalmadísimo!-

En un rápido movimiento, Lu bajó los pantalones del agente. Desde luego que estaba empalmado, estaba empalmadísimo, cómo no iba a estarlo. Lucía soltó una risita y se metió su pene en la boca. De inmediato, comenzó a mamársela. Maldita profesional. La aparté enseguida como pude.

-Dis... ¡Disculpe señor agente! Es que mi amiga está... está muy borracha... y...-

El guarda no reaccionó, se había quedado paralizado. Así, me apuré en levantar a mi amiga, coger la bolsa y, con las tetas al aire aún las dos, salir de la playa. Una vez fuera, me dijo picantona:

-Espera! Espera!- Se puso a hurgar en la bolsa. Cogió la nota del chico y un boli, y corriendo, anotó mi número de teléfono y se fue corriendo hacia el cortado
-Lucía no!!-

Tarde. El cortado me miró como diciendo “no pasa nada”. La verdad es que, sin ser el escritor, no estaba nada mal. Entonces recordé a mi amor del día. El masculino, al menos. El que tenía “algo”. Ya lo creo que lo tenía. Tenía novia. A su lado, una chica que parecía acabar de llegar lo abrazaba mientas nos miraba con cara de asco. Una maldita novia. Sonará mal, pero este es un relato de confesiones: aquello me enamoró del todo de aquel desconocido. Del escritor. De mi escritor.



-II-


El cortado me llamó al día siguiente. Su nombre era Raúl. Quería saber si me gustaría tomar algo con él. Valiente gesto, llamarme después de un día de borrachera en el que era consciente de que me había visto montándomelo con mi amiga. Tuve que hacerme la tonta, no estaba sola en el hotel. No es que durmiera con Lucía...

Cuando salimos de la playa, estábamos mojadísimas. Y aún en tetas. No sabía si Lucía querría seguir con el juego en la habitación, pero ahora me daba algo de corte y ni siquiera sabía si lo deseaba. Dos tíos pasaron, mirándonos, como toda la calle. Uno de ellos estaba bastante bien, el otro era más bien feote.

-Tía, necesito polla- me dijo Lu, pedo perdida -y este señor tiene pinta de tener una bien deliciosa- dijo agarrándose (sí, desnuda) al guapo. Me resigné. Yo también la necesitaba. No había dónde elegir, así que me quedé con el feo. Una vez en la habitación, desinhibida por el alcohol, le dejé las cosas claras.

-Si estás aquí, es porque mi amiga me ha puesto a cien y necesito desfogarme. Eres un cabrón afortunado, y tu papel esta noche es el de darme placer. Me parece bien que lo disfrutes, por qué no, pero esto es para mí, no trates de cumplir todos tus sueños ahora. Apagaré la luz. Me comerás el coño. Lo harás a conciencia, además, más te vale hacerlo bien, porque pienso correrme mientras lo haces. Si después me apetece, follaremos. Tú te pondrás encima, y me trabajarás. No me beses en la boca, no me gustas. Bésame lo que quieras, excepto la boca-

Puede sonar duro aquí escrito, no lo sé. Sé que estaba pedo, y que a él le sonó a cielo. Un gemido de mujer llegó desde la habitación de Lucía.

Apagué la luz. Me desnudé, cerca suyo. Sin tocarle, haciéndole sentir que me desnudaba. Desabroché su camisa, botón a botón. Seguía sin tocarle en exceso. Sus pantalones... Hacía mucho que no desabrochaba unos pantalones sin proceder a una mamada. Cuando follaba por impulso, por calentón, que eran las ocasiones en los que no cabía el sexo oral, solían desabrochárselos los tíos solitos. Creo que mi invitado lo notó, y supongo que cruzó los dedos. No, no estaba para comerle la polla ahora, estaba decidido. Le cogí la cabeza.

-Ven aquí- le dije, tumbándome en la cama y hundiendo su cabeza entre mis piernas. Intuitivo el chico, se puso a lamer. No lo hacía muy bien. Le cogí la cabeza. No pensaba quedarme sin disfrutar de aquello, y comencé a movérsela según me apetecía. Una vez comencé a disfrutar, el calentón olvidado en la playa regresó instantáneamente. Pensé en Lucía. Pensé en Lucía y en su lengua. La imaginé entre mis piernas. Sí, no era el desconocido el que me estaba dando aquel momento. Era Lucía. Vamos, Ana, concéntrate. Ví sus ojos de mujer mirándome, lujuriosos. Sus labios. Su lengua recorriendo el interior de mis muslos. Comencé a calentarme. Arriba, abajo, Lu besaba mi vagina con deseo, con placer, y su lengua jugaba conmigo. Sus tetas bailaban mientras lo hacía, sus ojos contemplaban bailar a las mías.

-Sí, Lucía, sí, por Dios, sigue...-

Aquello calentó al tipo, que aceleró el ritmo. Lucía había cerrado los ojos, comía con ansia mi coño, con placer. Me miró. Sonrió. Siguió lamiendo. Su lengua, arriba, abajo, húmeda, suave, como el beso, pero en un lugar muchísimo más increible, lamía, me miraba, sonreía, sus tetas seguían bailando, Lucía se excitaba, se entregaba a esa vagina.

-Sigue!! Sigue!!!! Sigue!!!!!-

Su cara lujuriosa se hundió por completo entre mis muslos lamiendo con ansia. Me moría. Bajé mis dedos para ayudar. Pero no eran mis dedos. Eran los de Lucía. Loca, me besaba, me enloquecía, me disfrutaba. “Joder Anita..” dijo antes de volver a lanzar su boca para comerme el clítoris, los labios, para meterme sus dedos, para masturbarme, qué manos, qué boca, dios mío, Lucía, sigue.. sigue...

-Ah!! Ahhh!!! Sí!! Síiiiiiii!!!!!-

Me corrí. Me corrí con ansia, con fuerza. No había sido la mejor comida que me habían hecho, pero mi imaginación había puesto el resto. No sabía si ahora me apetecía que aquel tipo me follara. Me pareció mal cortarle. Supongo que sintió mi invitación, porque subió y comenzó a besarme las tetas. Definitivamente, su boca no tenía ningún don.

-Cariño, si no quieres que se me vaya la líbido por los suelos, creo que es el momento de que me la...-

“Metas”. No me dio tiempo ni a terminar la frase. Su polla me penetró casi sin permiso, vulnerando toda intimidad. ¿Polla? Pollón. Joder. Joder! Me la sacaba y me la metía, vaya miembro! Dios! Quedaba alucinada a cada viaje. Aquel tío había conseguido sorprenderme, y fue una sorpresa más que maravillosa. Sí, sí... Miré hacia mi amante. A oscuras, no se le veía la cara. Pero yo sabía quién era. Era el escritor. Era aquel pedazo de hombre que había dejado en la playa, sobre mí, rozándome, deseándome, metiéndomela, acostándose conmigo. Echaba en falta más violencia, quería que me destrozara, pero el cielo sabe que aquella polla me lo estaba haciendo gozar.

-Dios, sí...- dijo el hombre.
-Cállate- su voz no le quedaba bien al escritor -y sigue follándome, cabronazo, sigue follándome!-

Eso le animó, y sus embestidas cobraron más fuerza.
-Sí joder, sí. Métemela! Métemela! Métemela!!!!- gritaba como una desgraciada. El escritor, con ojos profundos, disfrutaba de mi cuerpo, pero lo hacía a un nivel diferente. Tranquilo, reposado, y violento de igual manera, dejaba que mis piernas le abrazaran, que mi voz le sedujera, que mis pechos le traspasaran, mientras me miraba con complicidad. Era increíble. Era un hombre. Un hombre, como no había conocido a ninguno.

Comenzó a besarme las tetas. Sí, por favor, sí. A chuparlas, a lamerlas. No lo hacía de la forma en que lo hacía el escritor en mi mente, pero no me importaba. Subió por mi cuello. Su pene seguía entrando y saliendo de mi cuerpo, calentándome, disfrutándome, follándome. Follándome, siempre me encantaba esa palabra. Follándome como solo el escritor sabía hacerlo. La temperatura subió. Comenzó a besarme el cuello, la oreja. Era guapísimo, diferente, masculino. Su polla, enorme. Y me estaba follando!!

Me besó en la boca. Se saltó las normas. Pero era el escritor, y me volvió loca que lo hiciera. Loca.
Solté un gemido de placer mientras le devolvía el beso. Le abracé. Le sentí. Sentí su musculado cuerpo, sentí su deseo, sentí sus brazos, sus piernas, su culo. Y esa polla, por favor, esa polla que me estaba matando, que no paraba de entrar y salir de mí.

-Sí!! Por favor, sí!!! por favor!!!-

El orgasmo llegaba, deslumbrando sobre cualquier otra parte de mi ser. Mi lengua estaba en su boca. Mis tetas se frotaban con su cuerpo. Mis piernas envolvían su cadera. Y así, en una increíble explosión de placer. Llegó. Me corrí. Me corrí con toda mi alma, entre gemidos. Sí, escritor. Desde luego que es amor lo que me estás dando. Y lo que te daré yo a ti.

Insatisfecho, el pene de mi amante seguía reclamando mi cuerpo. Encendí la luz. Se lo había ganado. Sin embargo, para mí no dejaría de ser el escritor. Lo senté en la cama. Me arrodillé ante él. Obediente, seguía sin decir una palabra. Pude ver su pene. No era tan grande, después de todo, quizás la imaginación hubiese puesto lo demás. Comencé a chupársela. Capullo afortunado, mi amante se deleitaba en mi entrega al escritor., y si algo sabía hacer, era mamar una polla. Demasiada práctica. Demasiados hombres, demasiados penes, demasiada confianza con mi hermano como para no repetir, y siempre las mismas reacciones. Mi lengua se entregó. Acariciaba su capullo, lo chupaba, lo lamía, lo mamaba. Me entregaba a mi Shakespeare con la intención de inspirarle más que sus letras. Chupaba, humedecía, seguía chupando. Volví a calentarme. Tumbé aquel cuerpo.

Empeñada en no ver otra cara que la de mi escritor, me senté sobre el, de espaldas, y me estiré hasta que mis tetas quedaron a la altura de su polla y mi culo frente a su cara. Así, mis senos envolvieron aquel pene, haciendo que mi acompañante se derritiera en el acto. Ver mi culo bailando mientras lo hacía no solía desagradar tampoco a nadie...

Me recosté más. Ahora, su pene quedaba bajo mis labios, y mi vagina sobre los suyos. Lo que son los escritores, no tardó en acudir a él la inspiración. Comenzamos el sesentaynueve. Yo chupaba y chupaba, como si algo me atrajese en aquel miembro erecto. Lamía, lo recorría, lo conocía. Lo saboreaba. Mi boca subía y bajaba, enloqueciéndole. Sentí que su eyaculación se acercaba. Jodido tío feo, apuesto a que no olvidarás esta noche. Comenzó a correrse, y dejé que su semen se lanzase sobre mis tetas. Les encantaba. Pero había algo que les gustaba aún más. Hice que necesitaba quedarme algo de aquel semen, lamerlo, y lancé de nuevo mi boca sobre la polla de mi Oscar Wilde, terminando mi mamada mientras él terminaba de correrse. Aquello me calentó muchísimo, y sentí acercarse a mi tercer orgasmo de la noche. Comencé a mover mi entrepierna, restregándola contra su lengua con mayor habilidad de la que él tenía para lamérmela. Sí, así sí, así sí!!. Se acercaba. Venía. Tras los dos anteriores, casi parecía algo natural. Alcé la cabeza. Gemí. Grité. Y me corrí.



El tío amaneció en mi cama. De repente, me parecía aún más feo. Y entonces llamó Raúl, el cortado. No sabía muy bien cómo encarar aquello.

-Sí, claro que quedaremos, por qué no?- le respondí -pero tú y yo solos, vale?-

Accedió. Yo ya tenía un plan. No iba a cejar en mi empeño por que mi aventura con el escritor trascendiese la imaginación. Pero iba a ser complicado. Tenía novia. Sin embargo, eso lo convertía en un hombre heterosexual. Sabía cómo lidiar con esa especie. No tan bien como Lu, pero sabía hacerlo. Y, con el cortado de trampolín, Shakespeare acabaría deseando mis tetas antes de que terminasen las vacaciones. Encantada.

El ligue de la noche anterior se había metido ahora en la ducha. Seguía sin decirle palabra. Me metí en el baño. Apagué la luz. Me metí en la ducha. Me arrodillé. Comencé otra mamada. Pero esta no era de premio. Ni el resultado de un calentón. Sería una mamada lenta. Una mamada profesional. Mi lengua se quedaría sin un centímetro que besar, y su pene sin una sensación que conocer. Lo haría delicioso. También me gustaba esa palabra: Delicioso. Sí, simularía que el pene lo era, y le correspondería. Llamadme puta, pero saber hacer aquello formaba parte del plan. Con la luz apagada, no tenía que preocuparme por la expresión facial. Era un error. Encendí la luz. El pobre chico estaba perplejo. Retomé mi mamada. Esta vez no dejé de mirarle. De sonreirle. Sería una mamada larga. Sería una mamada increíble. Al mirarle, no dejé de ver al escritor. Sí, se la estaba chupando a mi amante, y se la chupaba de vicio. La envolví entre mis tetas. El chico gimió. El agua caía sobre nuestros cuerpos, haciéndolo todo mucho más placentero. Me la metía, me la sacaba, jugaba con ella, sin darle tregua. Gemí. Chupé. Sentí cómo se acercaba su orgasmo. No quería que la ducha de ese tío se extendiera, y opté por, esta vez, devorarlo todo. Lo tragué. Él se dejó caer sobre el suelo. Me sentí satisfecha. Tenía la habilidad con un pene entre mis labios. La necesitaría si quería alcanzar mi meta.

Mi Cuñadita, Mala

Hola a todos los lectores y lectoras. quiero compartir mi experiencia de tipo sexual que me ocurrió con mi cuñada Mariela.

Cuñadita MalaSoy casado desde hace 5 años, a pesar que no he sido completamente fiel a mi esposa, ya que he tenido uno que otro encuentro con mujeres, nunca he repetido un encuentro sexual dos veces con la misma mujer y para mi eso tambien es cierta fidelidad. Desde que eramos novios, mi mujer, Claudia de 29, me había comentado que tenía una media hermana, es decir solo de padre, que vive en Norteamérica, al parecer no le gustaba mucho saber de ella, porque era el fruto de una relación fuera de matrimonio de su padre.

En mi caso suelo viajar frecuentemente por cuestiones de negocios de la empresa a la que represento. Cierto día mi esposa me comentó que su padre le había pedido de favor recoger a su medio hermana el viernes y que ella estaba molesto por eso. Ya que su media hermana no le agradaba para nada. Como yo iba a estar cerca de la ciudad donde esta el aeropuerto, le dije que si no le molestaba, yo lo haría. Total que me agradeció y asi quedamos.
Llegó ese día, fui al aeropuerto. Ese día las condiciones climatologicas eran adversas, llovía mucho desde el día anterior. Asi que pregunté en la recepción de la compañía del vuelo y me dijeron que el vuelo llegaría más tarde, posiblemente a eso de las 11:15 pm, y aun eran las 8:00 pm, llamé a mi mujer para contarle.
Llegó por fin el vuelo y como yo no la conocía en una hoja de papel blanco, apunté su nombre, se llamaba Mariela. Cuando de repente me tocan el hombro, yo volteo y me encuentro a una deliciosa morena, de talla pequeña, talvez 1.60 mt, menudita, con dos impresionantes tetas solo tapado por un diminuto escote, sus piernas con tacones altos se miraban de campeonato. Todos los pasajeros se le quedaban viendo.
-Yo soy Mariela!, quien eres tú?-

Hola!, yo soy Carlos, esposo de Claudia, me pidió que viniera por ti!-
Ella me vio de arriba para abajo, no creo que peque de modesto, pero tengo un cuerpo atletico y hago mucho deporte, además creo ser simpatico. Volviendo al tema, la ayudé a cargar sus maletas. Estaba lloviendo todavía. Asi que buscamos un hotel donde hospedarnos, porque el camino a casa era peligroso a esa hora. Previo llamé a mi esposa para comentarle que ya había llegado su hermana.
En el hotel, pedimos dos habitaciones sencillas. Aun estaba impresionado por Mariela, no se parecía en nada a mi esposa, mi esposa es de tez blanca, pocos senos y de pierna delgada. Realmente Mariela era muy atractiva y más con su atuendo, además de su escote, llevaba una falda corta arriba de la rodilla. No tardó mi verga en erectarse sin control. Ya cada uno en su habitación, sonó mi teléfono y era Mariela, quería saber si cenabamos juntos, ya que ahora los aviones no ofrecen cena en el boleto.

Fuimos al bar del hotel, que era lo único que estaba abierto. Ya sentados con un whisky cada uno en las manos y un sándwich, empezamos a platicar, era más de la media noche ya.
Hablamos de mil cosas, pero me pareció muy simpatica Mariela, tenía tema de conversación. En el tercer whisky le dije que no sabía que mi esposa tenía una hermana tan bella como ella. A ella le gustó el comentario y también me devolvió el mismo diciendo que era un hombre muy guapo para su hermana, se dejó notar las diferencias entre ellas con ese comentario. Por un momento supe que tenía oportunidad de ligar a la hermana de mi mujer, asi que empecé a sacar todo mi armamento de conquistador. Seguimos charlando otro buen rato.

Para mi suerte, el bar cerraba a la 1:00 am y le dije a Mariela que compraramos una botella de whisky y nos fueramos a mi habitación, eso era la prueba final, hubo un momento de pausa, pero ella aceptó gustosamente!
Al final escogimos su habitación y no la mia. Seguimos tomando. Luego ella dijo que se pondría más cómoda, entro al tocador y al salir, guuauuu! Se había puesto un camisón casi transparente, sin sujetador, yo podía ver la aureola morena de sus pezones pegadas a la tela y además su tanguita diminuta que se perdía entre sus dos montañas que eran sus nalgas.

-Que te pasa cuñadito, te haz quedado mudo!- me dijo con tono burlón.
-Es que estas rica cuñadita, estas para comerte!- le dije sin tapujos
-Y por que no dejas la botella y empiezas ya!!- me dijo viendome a los ojos y haciendo una sonrisa cachonda.

Me avalancé sobre ella y la tiré a la cama y comencé a besarla en la boca, ella sacó rapido su lenguita que se retorcio contra la mia, luego bajé a mamarle sus enormes tetas y a chupar sus pezones oscuros que se pararon de inmediato. Que ricas estaban sus tetas!. Mi mano fue a parar adentro de su tanguita y acaricie sus labios vaginales. Mariela se mojó de inmediato, no era ajena a todo, sino se miraba que estaba decidida a todo esa noche. Ella también metio su mano entre mis pantalones y se puso a masajear mi verga de forma rica.

Me hic a un lado para quitarme la ropa, me quedé en cueros al igual que ella, luego le busqué su raja para mamarla, pero ella quería chupar mi verga también, asi que quedamos en un rica 69 de ladito. Le chupe su raja con mucha lujuria, le abri las piernas al máximo y meti mi boca hasta que mis labios tocaron los labios menores de su raja. Mariela gemía y no dejaba de chupar mi verga con largos y fuertes chupones que me ponían a mil. Después le metí dos dedos en su raja mientras mi lengua jugaba con su ano y me quedé pajeandola.
-Ay , que rico me comes la concha y mi culo, asi papi asi!- me decía Mariela lo cual me calentaba mucho más.
-Es que la tienes rica cuñadita mmm!- le respondia yo.

Al poco rato, la oi gritar su venida, estaba llegando inexorablemente a un buen orgasmo, causado por mi lengua en su raja. Ya era hora de cogerla.

La puse acostada boca abajo y me subí sobre ella, con una mano guié mi verga para su raja y se la dejé ir, la penetré sin cesar hasta que solo mis huevos quedaron fuera de su coño. Ella me abrazó muy excitada y empezamos a coger con un rico vaiven, ni fuerte ni lento, sino una rica cogida que me permitía besarle los labios y mamarle las tetas bonitas a placer. Mariela gemía mucho y me pedía que no parara de hacerselo.
El climax estaba en lo máximo. En minutos el ritmo de la cogida fue aumentando, cada envión para penetrarla la hacía gemir y hacia rechinar la cama. Su raja era un charco de jugos vaginales mezclados con alguna eyaculación mia.

-Ayy!!- grito Mariela y se vino por segunda vez. Yo aceleré y la tomé de los hombros para asirme y ahhhh llegué a mi orgasmo, le vacié una gran cantidad de semen en su raja abierta, ninguno hizo el esfuerzo de separar nuestros cuerpos, asi que sin sacarsela le deposité todo adentro, nos quedamos besándonos un rato mientras mi verga perdía toda su dureza en su vagina.
Ella se paró y se fue al tocador, en mi caso me puse el calzoncillo y serví otro trago para cuando saliera. Se lo dí al salir ella. Brindamos y lo primero que me dijo, fue agradecerme la culiada, ya que estaba muy estresada del viaje y coger la había relajado. Que mujer!.
Mariela solo se puso su tanguita y ahora nos acostamos en la cama y seguimos bebiendo, a la media hora más o menos comenzamos a besarnos de nuevo, yo fui recorriendo con mi lengua su cuello, sus orejas, luego bajé a sus senos y alli me quede saboreando toda la extensión de sus tetas y chupando sus pezones, eso la calentó, busco con su mano mi verga y la encontró ya erecta.
- Parece que ya estas listo!- diciendo eso y ella buscó mi verga y bajandome los canzoncillos comenzó a mamarmela, se fue acomodando poco a poco hasta que quedó entre mis piernas, lo que siguió fue una memorable mamada, me chupó los huevos como nadie me lo había hecho, asi también lamió hasta mi culo.

-Subete Mariela que quiero metertela otra vez!- Ella al oirme, se subió sobre mi verga y se la clavó hasta el cabo. Mariela se movía con un movimiento de caderas increible, parecía que estaba bailando salsa sobre mi verga. Yo sentía que mi verga topaba con sus ovarios cada vez que la metía hasta el fondo. Sus tetas se meneaban como bolsas frente a mi ojos
De nuo Mariela comenzó a lanzar gemidos feroces. Se movió con golpes secos y ella misma, con sus movimientos pelvicos provocó su nueva venida.
-Ayy, que rico, que rico!- me dijo después de haber pasado su climax. Ella aún seguía arriba de mi.
La cambie de posición, me moría por cogerla al estilo perruno y tener frente a mi su bonito culo y sus nalgas. Asi que la penetré y aferrandome a sus nalgas me puse a cogerla de nuevo por atras, su raja estaba tan mojada y dilatada que mi verga entraba y salia de su raja sin problema. Esa hembra si sabía coger. Mis dedos hurgaban el orificio de su culito, crei que ella se opondría, pero no dijo nada, asi que le inserté medio dedo en su ano y segui cogiendola, al rato empujé y mi dedo se fue completo en su orto. Mariela empezaba a quejarse de placer.

- me la quieres meter por atrás?- me dijo entre gemidos.
Yo ya no respondí, sino que saqué mi verga de su raja y la puse en esfínter, me sujeté de sus buenas nalgas y empujandola le clavé mi gordo glande, ella chilló y relajó sus musculos, asi que seguí empujando y se la metí a la mitad, ahora me puse a bombearsela lentamente para irla acostumbrando. Poco a poco se la fui metiendo hasta que la tenía toda adentro, era fascinante cogerla por su culo, me apretaba rico la verga.
La estuve sodomizando por un largo rato, mi verga entrando y saliendo de entre sus nalgas. Fue sensacional como gozamos los dos a costas de su orto. Al fin me tocó el turno de volver a venirme, le llené de leche su chiquito. Descansamos un rato. Ya eran las 3:40 am, pronto amanecería, asi que quise despedirme, pero ella no me dejó, me dijo que no quería dormir solita esa noche. Asi que me quedé el resto de la noche con la hermana de mi esposa.
Por si no fuera suficiente, nos despertamos a las 8:00 am y lo primero que hicimos fue hacer el amor de nuevo. La ensarté por sus dos orificios por turnos, en una posición la cogía por la vagina y en otra por su culito. Como suele suceder, los hombres somos más eficientes para coger temprano, mi verga estaba durisima y tardé mucho para venirme, en cambio ella tuvo al menos tres orgasmos de lujo. Ella me pidió que terminara en su boca y le chorrie mi leche en su rostro, ella con su lengua se tomó parte de mi venida. Luego nos bañamos juntos y salimos de camino.

Llegando al pueblo donde vivimos, Mariela me pidió que la dejara en casa de su padre, lo cual fue mejor para mi, ya que juntos podriamos vernos raro y mi mujer podría sospechar. Llegué a la casa y le informé a mi esposa que su hermana estaba en casa de su padre. En las casi tres semanas que estuvo Mariela alli, apenas se vio con mi esposa un par de veces y ya no hubo ningún otro encuentro conmigo.
Mi esposa cuando se fue Mariela de regreso me dijo –que bueno que se fue ella, ya que no me cae bien y yo se que yo no le agrado, seria ella capaz de todo con tal de hacerme daño o hacerme sentir mal. Si supiera.
-Cariño, te debo confesar algo!- me dijo Claudia. –qué mi amor?-
-No te lo quería decir, hasta que Mariela se fuera, pero fijate que ella estuvo en malos pasos alla en el norte, supimos que ella trabajaba en una casa de citas, de esas donde envian prostitutas a domicilio.. – Mi cuñada es una puta??
Yo me quedé pensado…fue planeado lo de mi encuentro por ella, con tal de acostarse con el marido de su media hermana?