Mi cita del sabado

Trabajo en una compañía de seguros. Estoy en atención al cliente. Al tratar con personas todo el día, con hombres especialmente, siempre estoy recibiendo alguna que otra propuesta indecente. Los más zarpados siempre resultan ser los tacheros, quienes no tienen ningún empacho en decirte con todas las letras que quieren llevarte a la cama.
Algunos son de esos típicos babosos a los que no vale la pena prestarles más atención que la debida, una sonrisita festejando cualquier ocurrencia que digan y se quedan contentos. Pero también están los otros, los que se voltean a medio mundo y tienen el levante entre ceja y ceja. A estos últimos corresponde Rubén: 40 años, casado, media docena de hijos, los reconocidos al menos, dueño de una importante flota de taxis. Aunque puede mandar a cualquier chofer a realizar el pago del seguro, todos los meses se aparece personalmente, no porque desconfíe de sus empleados, sino porque le gusta hinchar las pelotas.

Es un tipo simpático, de esos que hablan fuerte y cada dos o tres palabras te meten un chiste subido de tono o una frase con doble sentido. Ya me había tirado los galgos más de una vez, y aunque siempre estaba al borde de la grosería, se las arreglaba para salir siempre bien parado.
-¿Y flaca, te decidiste? Convéncete de que la vamos a pasar bien, nada de complicaciones, un polvo y cada uno a su casa- me decía cada vez que se sentaba frente a mí, guiñándome un ojo, sonriéndome como si fuera una broma aunque sabía que lo estaba diciendo en serio.
Supongo que su estrategia sería: “Si pica, pica, y sino, por lo menos le tiro onda”. Hasta el momento nunca había funcionado. No porque yo no quisiera o no me tentara la propuesta, sino que en algún momento había decidido que no iba a encamarme con socios de la compañía. Estaba dispuesta a no mezclar el trabajo con el placer, aunque… ¿conocen ese refrán que dice nunca digas nunca? Bueno, algo así sucedió esta vez.

Hacia ya un tiempo que venía con ganas de pasar una noche fuera de casa, algo así como una velada romántica, no con mi marido, obvio, para eso me quedo en casa, compro velas y todo eso que una hace cuándo quiere agasajar a su media naranja, esta vez la idea era estar con alguien más, con alguien que me hiciera pasar un buen momento y hacerme olvidar por algunas horas de algunos problemitas que vengo teniendo.
El sexo casual me satisface plenamente, por eso lo sigo practicando, créanme que no hay nada mejor que echarse un polvo furtivo a espaldas de todo el mundo para recargar las pilas, pero esta vez quería algo distinto, algo que fuera sin apuro, sin las típicas urgencias de quién esta haciendo algo a contramano de su propio matrimonio.
Cuánto más vueltas le daba al asunto y más candidatos evaluaba para que me acompañaran en ese gustito que deseaba darme, Rubén aparecía como el más indicado. Claro que si decidía aceptar de una vez por todas sus propuestas, debía hacerlo de una forma que mis compañeras de la compañía no se dieran cuenta. Me moriría de vergüenza si se enteraban que había salido con el zarpado de Rubén. Sobre todo por las promesas que me hacía el guacho.
-Dale flaquita- me decía a boca de jarro –No te vas a arrepentir, te aseguro que hasta el momento no tuve ninguna queja-
-Soy una mujer casada, Rubén- le decía yo, como si eso fuera un impedimento.
-¿Y? Yo también estoy casado, pero todavía no me castraron eh, siempre que pinta me doy algún gusto- insistía.
Yo me reía mientras le preparaba los recibos de los distintos autos. Aunque no lo demostraba, todo lo que me decía me incitaba en una forma que hasta había llegado a considerarlo como un potencial amante en algún futuro cercano. Pero por el momento seguía atada a ese mandamiento que me había hecho a mí misma: “No fornicarás con los socios de la compañía”.

Hasta que un buen día me dije, ¿Por qué no hacer una excepción? La verdad es que le tenía muchas ganas y en mi interior sabía que el era el hombre indicado para darme ese gusto que tanto necesitaba.
Tuve que esperarlo, por suerte esa semana, apareció puntualmente, cerca del mediodía. Como siempre me buscó a mí para que le cobrara las cuotas.
-¿Y flaquita, ya te decidiste a ponerle los cuernos a tu marido?- volvió a preguntarme.
-Dale Rubén no te pongas pesado, ya sabes mi respuesta- le dije del mejor modo posible.
-Bueno, te hago caso, pero cuándo te decidas ya sabes a quién recurrir- me dijo con una sonrisa.
Se sirvió un café y mientras yo preparaba los recibos hablamos de cualquier otro tema.
Al rato me levante para sacar los recibos de la impresora, debo aclarar que mi impresora esta a unos cuántos pasos de mi escritorio, por lo que debo caminar un trecho no muy largo, pero si lo suficiente como para que los ojos de Rubén se pasearán por toda mi retaguardia. Lo sorprendí mirándome cuándo saque los recibos y me di la vuelta rápidamente. Él solo se rió y siguió con lo que me estaba diciendo. Volví a mi escritorio, sellé los recibos, y se los dí guardando el dinero que me entregaba. Antes de irse me preguntó algo sobre los remolques, respondí su pregunta y ahora si nos despedimos hasta el próximo mes, con un beso en la mejilla, como siempre.

Mientras él saludaba a las demás chicas, tirándoles onda también, hice como que volvía a lo mío, aunque estaba atenta a sus movimientos. A toda prisa anoté algo en un papel y esperé a que saliera de la compañía. Cuándo lo hizo agarré el papel y haciendo como que era algo que se había olvidado corrí tras él. Lo alcancé justo cuándo estaba abriendo la puerta de su auto.
-Rubén te olvidaste un recibo- le dije a los gritos por si alguien me escuchaba.
-¿Estás segura?- me preguntó chequeando los que tenía en la mano.
-Si, te lo olvidaste- enfaticé al acercarme y le di el papel que antes había preparado –Toma y miralo cuándo te vayas- le dije en voz baja, casi en un susurro.
Me di la vuelta y volví a entrar en la compañía. Por suerte me hizo caso, ya que enseguida se subió a su auto y se puso en marcha. En el papel había anotado mi número de celular y una frase que prácticamente era una súplica: “¡¡¡Sé discreto por favor!!!”
Por la tarde recibí su llamado.

-¡Así que te decidiste mamita! Mira que me engatusaste bien, te hacía una esposita modelo- me dijo.
-Todas tenemos nuestro lado oscuro- le dije.
En ese momento estaba sola por lo que podía hablar con tranquilidad.
-¿Entonces? ¿Me vas a permitir el honor de hacer cornudo a tu marido?-
-Mira, no voy a arriesgar mi matrimonio por un polvo así nomás, yo busco otra cosa- le dije.
-¿Y que buscás, flaquita?- quiso saber.
-No sé… pasarla bien… tener una noche inolvidable- respondí.
-Estás hablando con la persona indicada, mamita, si me dejás te voy a dar la mejor noche de tu vida- me prometió.
-Mira que te tomo la palabra- le dije.
-Tomame todo lo que quieras, flaquita, pero te aseguro que de esa noche no te vas a olvidar más-
Seguimos hablando por un rato más, más que nada arreglando los detalles de lo que sería nuestro encuentro. La fecha sería este sábado 21.

-¿Y vas a poder zafar de tu marido?- se preocupó.
-No hay drama, invento algo y ya está- le aseguré.
-Flor de guachita resultaste- se rió.
-De las que te gustan, ¿no?- repuse.
-De las que me gusta coger- afirmó.
-Ya te vas a sacar las ganas- le dije y me despedí con un beso.
Quedamos en encontrarnos ese sábado a las nueve de la noche en la esquina de Independencia y Entre Ríos. Lo suficientemente alejado de mi casa como para que no me viera ningún conocido.
Esa misma tarde, al salir de la compañía, me fui de compras. Quería comprarme algo especial para estrenar, un conjuntito de ropa interior, algo sexy, lo adecuado para una ocasión tan especial. Luego de la compra me fui a casa. Durante la cena le comenté a mi marido que una compañera de trabajo cumplía años y que había decidido hacer una salida de solo chicas. La supuesta salida sería el sábado… el sábado 21.

-No te vayas a poner en pedo- bromeó.
-Jajaja…- me reí –Sabés que no tomó mi amor-
-¿Queres que te pase a buscar por algún lado?- se ofreció.
-No hace falta, si terminamos tarde me quedo en lo de Mariana y me vengo en cuánto amanezca- le dije.
-Dale, pero anda llamándome para saber que está todo bien- me pidió.
-No te preocupes mi vida- le dije levantándome de la mesa y acercándome a él para abrazarlo por detrás –Te voy a llamar-
Me senté en sus piernas y lo besé. Enseguida sentí su erección latiendo debajo de mi cola.
-¿Dejamos todo como esta?- le pregunté.
-Más vale…- me respondió.
Nos levantamos y fuimos derecho al dormitorio. Nos desvestimos e hicimos el amor con la misma intensidad de siempre. Pese a lo que muchos puedan suponer, disfruto cada vez que hago el amor con mi marido, lo disfruto mucho, el problema es que también disfruto con otros hombres, creo que ahí radica el origen de mis infidelidades.

Pero bueno, siguiendo con el tema, durante la conversación telefónica que habíamos tenido, habíamos arreglado que de ahí en más nos comunicaríamos solo mediante mensajes de texto. Tengo el celular en modo vibrador para los mensajes por lo que no correríamos los mismos riesgos que con una llamada.
El sábado, cerca de las siete de la tarde, comencé a prepararme. Me di una ducha, me afeité la conchita, me puse un poco de cremita para la irritación, me maquillé, y me tomé mi tiempo para seleccionar la ropa que habría de ponerme. No podía ir muy de gata porque mi marido sospecharía, aunque me moría de ganas por vestirme bien provocativa y revelar de una vez por todas a la puta que llevo adentro.
Primero me puse el conjuntito íntimo que había comprado para la ocasión. Corpiño y culote de seda color fucsia con encajes blancos. Me miré en el espejo y me felicité por la elección. El corpiño comprimía mis pechos y los mantenía afirmados como si fueran a explotar en cualquier momento, en tanto que el culote… bueno… resaltaba lo que tenía que resaltar.

Finalmente elegí como vestuario algo no muy llamativo, después de todo hacía frío y arriba tendría que ponerme un saco. Además quería que Rubén siguiera pensando que era esa esposita modelo que él había idealizado, la que por fin se decidía a aceptar sus tentadoras propuestas.
A las nueve menos cuarto me despedí de mi marido con un beso prometiéndole que estaría llamándolo continuamente. Salí a la calle y tomé un taxi. Ni bien le indiqué la dirección al taxista saqué mi celular y le mandé un mensaje a Rubén: “Estoy en camino”.
“Muero por verte mi Reina”, me respondió enseguida. Por lo visto ya estaba entonado. Cuándo me bajé en la esquina de Independencia y Entre Ríos, le mandé otro mensaje: “Ya llegué”.
“Te veo, estás hermosa”, me contestó. En ese mismo momento una 4 x 4 se detiene a mi lado.
-¿Te llevo flaquita?- me pregunta el conductor por la ventanilla. Es Rubén. Le sonrío y me subo por la puerta del acompañante. Cierro y lo saludo con un beso en la mejilla.
-Pero flaca…- me reclama –Me parece que esta noche estamos para más que un simple beso en la mejilla-
-Tenes razón- le digo.
Me acerco y nos besamos en la boca, no con un chupón, sino con un pico, apenas un leve anticipo de lo que vendría después.
-¿Ves? Así está mejor- me dice y se pone en marcha.
Cenamos en Puerto Madero, y luego fuimos a tomar unos tragos en “Asia de Cuba”. Ahí fue que comenzó realmente la noche para nosotros. Hasta el momento habíamos estado hablando como dos buenos amigos, sin que pasara nada aún, pero ya en el boliche, nos dejamos llevar por el frenesí del ambiente y terminamos, o mejor dicho, yo terminé, de espalda contra una pared, con él apoyándome, y comiéndome la boca con una avidez que delataba las ganas que me tenía.
-¿Nos vamos?- me preguntó luego de ese enfervorizado y caliente chupón.
-Dale, vamos- asentí.
La humedad en mi conchita me decía que ya era el momento apropiado.

Salimos del boliche y fuimos a buscar la camioneta que todavía estaba en el estacionamiento del restaurante. Antes de subir le pedí por favor a Rubén que me diera un minuto para hacer una llamada. Saqué el celular y llamé a mi marido. Todavía estaba despierto.
-Hola… si… recién terminamos de cenar… si, estuvo rico… ahora no sé, creo que vamos a ir a tomar algo… si, por mi parte agua mineral, jajaja… después por ahí vamos a la casa de alguna de las chicas, ya veremos… cualquier cosa te aviso… te mando otro mi amor, y dormí que ya es tarde… becho…- me despedí haciendo el ruido de un beso y corté.
Rubén se me acercó y me abrazó por detrás.
-¡Que turra sos… y como me gusta que seas así de perra!- me susurró a la vez que me apoyaba y me hacía sentir su inquieto paquete entre las nalgas.
La falda de mi vestido se ceñía a mi cintura, de modo que la dureza de su pija se hacía aún más notoria y palpable.

Subimos a la camioneta y salimos del estacionamiento. Tardamos apenas unos minutos en llegar a “Osiris”, un albergue transitorio que, según parece, Rubén frecuenta asiduamente.
La suite egipcia estaba disponible y debo decir que me sentí Cleopatra al verme rodeada por aquella ambientación, aunque en un primer momento no pude disfrutarla demasiado, ya que ni bien cerramos la puerta empezamos a besarnos y a acariciarnos por todos lados, tocando esas partes de nuestros cuerpos que hasta entonces, por haber estado en público, no habíamos podido reconocer.
Luego de unos cuántos besos le dije que se pusiera cómodo mientras yo me preparaba. Entré entonces al baño y me desvestí, quedándome tan solo en ropa interior. Me miré al espejo y me arregle el pelo, el cuál había quedado algo alborotado después de aquel reciente desborde pasional. Cuándo ya estuve lista, salí del baño y… Rubén se había tomado en serio lo de ponerse cómodo.
El zarpado ya estaba en bolas, en la cama, la espalda apoyada contra el respaldo, sobándose la pija. Mientras caminaba hacia él pude observar con mayor atención los detalles de la habitación. Las columnas que rodeaban el lecho, los espejos en forma de pirámide, los motivos egipcios, todo era un encanto, aunque lo que más atraía mi atención era lo que Rubén ostentaba entre sus manos.
Así que haciéndome la gata, me subí a la cama y fui gateando hacia él, ronroneando dulcemente, mirándolo a los ojos, cuidando que mis pechos, todavía contenidos por el corpiño, le ofrecieran el mejor panorama. Mis labios buscaron los suyos y se fundieron en un beso rebosante de saliva y pasión.
Mientras nos besábamos le agarre la pija y me puse a frotársela sintiendo enseguida como la palma de la mano se me humedecía con el líquido que le salía por aquel “tercer ojo” que supuraba ya de excitación.
De a ratos dejaba de besarlo para lamerme en forma incitante la mano y los dedos, tras lo cuál volvía enseguida a su boca, ya que él no tenía problema en seguir besándome pese a que mis labios estaban empapados con su virilidad.
Yo seguía sacudiéndole la poronga, arriba, abajo, endureciéndola, sintiendo como crecía, como aumentaba de volumen, como engordaba, como el glande se transformaba en un corazón pulsante a punto de estallar. De su boca fui bajando lentamente, siempre con besos y lamiditas, lo besaba aquí y allá, le mordía despacito las tetillas y seguía bajando, le hurgaba el ombligo con la lengua, y así hasta encontrarme de frente con el astro de la velada: una verga de contundentes proporciones, con una incitante comba en el medio que hacía que se torciera hacia un costado.

No me hice de rogar, enseguida apliqué mis labios sobre esa tersa superficie, besándola a lo largo y a lo ancho, acariciándola con la lengua, subiendo y bajando, sintiendo como la piel se le tensaba mucho más todavía. Estaba caliente, jugosa, rebosante, ideal para una mamada. Sin soltársela abrí la boca y me la fui comiendo despacio, de a poco, chupando cada vez un poquito más, sorbiendo con avidez hasta el último trozo de tan elemental atributo.
-¿Es la primera vez que se la chupás a alguien que no sea tu marido?- quiso saber Rubén mientras su candente pedazo se deslizaba entre mis labios.

-¡Mmmmmhhhhh…siiiiiii…!- asentí sin soltársela, mamándola con el mayor de los entusiasmos.
Si supiera…, pensaba. Garganta profunda es un poroto al lado mío… jajaja. Aunque creí que lo mejor era que siguiera pensando que aquella era mi primera infidelidad. El hecho de que creyera que él era mi corruptor, el que me había incitado a ponerle por primera vez los cuernos a mi marido le agregaba a esa ya de por si excitante noche un morbo especial.
Se la seguí chupando por un buen rato más, segregando la mayor cantidad de saliva posible, la que mezclándose con sus propios fluidos formaba un caldito de lo más delicioso. Cada vez que me separaba de su verga para recuperar el aliento, un hilo de ese fluido quedaba colgando uniendo mi boca con su sexo, entonces se lo escupía y esparcía la escupida por todo el contorno, volviendo a prenderme como una ventosa de esa carne turgente y viril que parecía prenderse fuego, sorbía y succionaba prácticamente sin respiro cada pedazo, bajando cada tanto hasta las bolas, las que también atendía con el mayor de los gustos. Rubén tiene unas bolas preciosas, gordas, peludas, calientes, que en ese crucial momento estaban bien cargadas de leche, se las besaba, lamía, chupaba, y hasta mordía, para luego subir por el tronco, con la lengua, siguiendo siempre la sinuosidad de la curvatura, llegar así a la punta y volver a chuparla sin descanso. Él, por supuesto, no se quedaba quieto. Mientras yo se la chupaba aprovechaba para manosearme las tetas, para apretármelas, para amasármelas, poniéndome los pezones en punta, como dos dardos a punto de ser lanzados.

Entonces se incorporó, buscó mi boca y me la comió. Me senté sobre sus piernas y deje que jugara con mis pechos. No me quitó el corpiño, tan solo lo bajó un poco para liberar apenas la carne que este contenía, y ahí empezó a devorarme las tetas, me las mordía y chupaba con fuerza, estaba segura de que iba a dejarme las marcas de sus chupones, en ese momento no me hice problema, ya me preocuparía por eso más tarde, así que mientras él se empalagaba con mis pechos yo seguía bien aferrada a su manubrio de carne, se lo agarraba como si del mango de mi felicidad se tratara, no lo soltaba, más que dispuesta a irme con él adonde hiciera falta.

Dispuesto a compensarme Rubén me recostó de espalda en la cama, me abrió de piernas y se lanzó a la captura de mi atributo más íntimo. Tampoco me sacó el culote, lo hizo a un lado, apartándolo levemente, lo suficiente como para dejar al descubierto esa herida natural de mi cuerpo cuyo ardor se hacía más intenso a cada instante. Su lengua hizo estragos en esa zona. Rubén sabe realmente como complacer a una mujer sin tener que recurrir necesariamente a la penetración, creo que si hubiera querido me habría hecho acabar solo proporcionándome sexo oral. Su lengua me punteaba en el sitio exacto, ni más allá, ni más acá, justo en el centro, regalándome unas sensaciones exquisitas, de esas que te sitúan al borde mismo del delirio.
Sus dedos no se quedaban atrás, sin dejar de lengüetearme en esa zona tan álgida, alcanzaba a meterme un par bien adentro, y los revolvía como si hubiera perdido algo y esperara encontrarlo en lo más profundo de mi concha. El jugo que me salía de adentro era incontenible y él lo degustaba sin reservas.
Para entonces yo ya estaba desesperada, me salía de la vaina porque me cogiera, y debió darse cuenta de ello, ya que entonces se levantó y sacándome ahora sí el culote, enfiló su rígido miembro hacia mi caliente abertura.
Previamente lo charlamos y de común acuerdo decidimos hacerlo sin preservativo, aquella noche así lo ameritaba. Así que antes de que me la metiera se la agarré en carne viva y se la froté con una mano, acomodándola justo en la entrada, un sutil empujón y la pija se me clavó hasta lo más profundo. La humedad de mi concha era tal que la verga de Rubén se deslizó hasta los huevos en mi interior, llenándome de una sola vez en esa forma que nos resulta tan satisfactoria. Al sentirla eché la cabeza hacia atrás y solté un gemido que debió de escucharse en todo el hotel. Las piernas me temblaron y la humedad de mi sexo se hizo aún más fluida. Recién me la había metido y ya estaba teniendo mi primer orgasmo. Por suerte Rubén no se apuró, dándose cuenta de la situación me la dejo ahí quietita, dejándome disfrutar el momento, tras lo cuál si, empezó a moverse, lento primero, mucho más fuerte después, haciéndome sentir en todo momento esa consistencia que desde el vamos prometía una noche a puro polvo.

Cada clavada me arranca un suspiro, cada clavada repercute en mi cabeza, mareándome de placer, embriagándome con esas sensaciones que se multiplican por millares. Cuándo me cogen me gusta ver como la pija entra y sale de mi concha, por eso de a ratos levantaba la cabeza para ver el continuo fluir de ese trozo de carne por entre mis labios vaginales.
Las mujeres que lean esto me sabrán entender, resulta estimulante ver como tu hombre te la mete, como la pija entra y sale de tu cuerpo, como tu sexo se abre para recibir aquello por lo que tanto se humedece y calienta. Resulta algo mágico… ahora esta, ahora no, aparece y desaparece, como si de un prestidigitador se tratara. Adentro y afuera, la saca y me refriega el glande por sobre los labios y me la vuelve a ensartar, de nuevo hasta lo más profundo, rubricando cada ensarte con un empujoncito final con el que parece llegarme más adentro todavía. Él esta ubicado de rodillas, mis piernas a ambos lados de su cuerpo, yo también me muevo con él, no me gusta quedarme inerte en un momento así, y cuándo él se queda quieto me ensarto con todo en esa vigorosa arma buscando por mí misma la tan necesaria penetración.
-¡Así flaquita… así… clavátela toda… es toda tuya… gozála…!- me decía Rubén, agarrándome de la cintura, acompañándome en mis excitados movimientos.

De mi cintura sus manos subían hasta mis pechos, amasándomelos con furor, apretándome la carne, como dispuesto a deshacerla, y aunque me dolía yo seguía y seguía, empujaba hacia delante, ensartándome una y otra vez, golpeando su pelvis con mi sexo, rebotando contra su cuerpo, hasta que me aferró fuertemente de la cintura y manteniéndome bien sujeta se tumbó de espalda, colocándome sobre él, haciendo que lo montara. Bien acomodada ahí arriba empecé a subir y bajar, con más ímpetu cada vez. Ahora si, me solté el corpiño y liberé mis pechos para que saltaran y se sacudieran de un lado a otro ya sin contención alguna. Subía, bajaba, subía, bajaba, meciéndome con gusto en esa vigorosa montura sobre la cuál iba en busca de un nuevo estallido.

Las manos de Rubén se paseaban por todo mi cuerpo, libre e impunemente, acariciándome, manoseándome obscenamente, de nuevo aprisionaba mis tetas, me las estrujaba, me tiraba de los pezones, llevaba un dedo a mi boca y hacia que se lo chupara, para luego volver a mi cintura y aferrándome de ella ayudarme con tan empeñosa cabalgata. Yo estaba como en trance, no dejaba de moverme, seguía subiendo y bajando, sin respiro, sin detenerme, hasta que… el chorro de leche que me soltó pareció llegarme hasta la garganta. Quería sentir ese momento, así que me detuve.
-¡Ahhhhhhhhhhhhh…!- suspiró largamente Rubén mientras acababa.
La leche se filtraba por cada resquicio de mi concha mientras yo me quedaba bien clavada a él, frotándome rítmicamente, sintiendo el lento y sinuoso discurrir de su esencia por todo mi interior.
-¡Me… llenaste de leche!- alcancé a suspirar, derrumbándome sobre su pecho entre jadeos cada vez más pausados.
-¡Flaquita… flor de cogedora resultaste!- exclamó mirándome como si recién me estuviera conociendo.
-Todo gracias al acompañante, sabelo- le dije.
Volvimos a besarnos con frenesí, mordiéndonos prácticamente los labios, frotándonos el uno contra el otro, entonces sucedió, lo que en un momento fue algo apenas perceptible fue haciéndose mucho más nítido cada vez. Sin haberla sacado todavía, la verga de Rubén volvía a ostentar una dureza considerable, la ideal para seguir fifando casi sin interrupciones. Reinicié entonces la cabalgata, retomando el ritmo perdido, volviendo a sentir esas pulsaciones latiendo en lo más profundo de mi intimidad.
Al rato me la sacó, me puso de costado, se tendió tras de mí, y levantándome una pierna me la volvió a clavar. De nuevo aquellas mismas sensaciones volvían a renacer en mí, extendiéndose por todo mi cuerpo, más aún cuándo sus movimientos se hicieron más intensos y acelerados.
-¡Ahhhhh… ahhhhhh… ahhhhhh… ahhhhhh…!- gemía yo, acompañando cada clavada con una exclamación.
Desde atrás, y sin dejar de penetrarme, me amasaba las tetas, me las apretaba en esa forma suya, tan violenta y enérgica, ya tenía algunos moretones de un rato antes, pero él seguía sobándome con violento frenesí, retorciéndome los pezones como si quisiera arrancármelos.
Yo me abría toda para él y hasta empujaba la colita hacía atrás, frotándome contra su pelvis cada vez que me la metía bien adentro. Me gusta sentirme llena de esa manera, a rebosar, sentir sus huevos rebotando contra mis labios. El ruido húmedo de la penetración dominaba el ambiente, junto con nuestros suspiros, los que se iban intensificando a medida que nos acercábamos a un nuevo orgasmo. Ya podía sentir esa deliciosa vibración, ese furioso palpitar que presagia tan sublime momento, pero esta vez quería llegar junto a él, quería poder disfrutar de su acabada al mismo tiempo que yo disfrutaba de la mía.
-¡Más… más… más…!- le pedí a la vez que comenzaba a frotarme el clítoris.
Rubén entendió perfectamente lo que le estaba reclamando y aumentó de repente el ritmo, haciendo resonar la carne de mis nalgas con cada golpe de su pelvis.
-¡Si… siiiii… siiiiiiiiiii…!- estallé poco después fundiéndome con él en un polvo de proporciones épicas y majestuosas, acorde a la ambientación egipcia de la habitación.
Dejándomela clavada bien adentro Rubén acabó en una forma por demás cuantiosa, podía sentir el torrente de semen derramándose en mi interior, mezclándose con mi propio flujo, formando un solo caudal, el que parecía llegarme hasta las entrañas.
-Por Dios Mariela… no te voy a mentir… hacia rato que no me echaba dos al hilo- me aseguró mientras disfrutábamos de los últimos espasmos de ese nuevo y rotundo orgasmo.

No le respondí, me limité a girar la cabeza hacia él y buscar su boca para besarlo con la misma avidez que habíamos degustado durante toda esa noche.
Ya era tiempo de un relax. Nos metimos en el hidromasaje y brindamos con unas copas de “Moet Chandon”, gentileza del hotel. Cuándo salimos, un buen rato después, llame a mi marido y le dije que como ya era tarde me iba a dormir a lo de Mariana. No me puso reparos.
-Buenas noches mi amor- le dije al despedirme.
Aquella situación, que en plena situación de infidelidad, en un telo y luego de habernos echado dos polvos, estuviera llamando a mi marido, pareció estimular a Rubén, que de un momento a otro volvía a hacer gala de una erección prodigiosa
La habitación tiene junto al hidromasaje una especie de trono, con bordes de madera y detalles egipcios a los costados, Rubén hizo que me sentara en el mismo, como una Cleopatra reencarnada, y abriéndome de piernas se sitúo entre ellas, penetrándome limpiamente. Apoyé la cabeza en el respaldo y lo recibí con el mismo gusto de la primera vez, enlacé mis piernas alrededor de su cuerpo y disfruté de los empujes que inició a continuación, moviéndome con él, dejando que me cogiera con un ritmo vertiginoso y enardecido. Me sujeté entonces de un par de anillos que había al costado y entre a darle, los dos nos agitábamos con violencia, los jadeos y gemidos se hacían más intensos, se exacerbaban a cada instante, de nuevo volvíamos a situarnos al borde del colapso.
-Avisame cuándo estés por llegar… ¿si?- le pedí.
Unos cuántos ensartes más y ya Rubén estuvo a punto caramelo.
-¡Ya… ya voy a llegar!- me anunció.
Sus palpitaciones me lo corroboraban. No perdí tiempo, ahí mismo lo empujé, me bajé del trono y postrándome de rodillas ante él me metí la pija en la boca, una par de sacudidas y la leche se disparó en mi paladar. Mi orgasmo llegó cuándo sentí su semen derramándose por mi garganta. No me tragué todo, retuve un poco, el cuál me dedique a saborear haciendo buchecitos para luego escupirlo sobre mis pechos y esparcirlo por sobre mi piel, impregnando mis pezones con ese fluido que ya en su tercer eyaculación aún seguía espeso y caudaloso.

Rubén me miraba embelesado, como no pudiendo creer que la empleada de la compañía de seguros, esa mina que todos los meses le cobraba y atendía sus reclamos, pudiera ser tan pero tan perra. Luego de habérsela dejado bien limpia, me ayudo a levantarme, me tomó de la mano y me llevó a la cama.
Pernoctamos en el hotel y por la mañana bien temprano, tras ducharnos juntos, salimos en su camioneta. Rubén me dejo en la misma esquina en donde me había levantado. De ahí me tomé un taxi hasta mi casa. Cuándo llegué mi marido aún dormía. Me saque la ropa, me puse el camisón y me metí en la cama. Apenas me sintió me abrazó y me hizo cucharita.
-¿Y… como dormiste?- me preguntó entre dormido.
-Mal… es que te extrañaba, por eso vine temprano- le dije acurrucándome contra su cuerpo.
-Bueno, ya estás acá- me susurró abrazándome todavía más fuerte.
-Si mi amor, ya estoy acá- le dije y me dormí.
Mi cita del sábado había resultado perfecta.

Cogiendo a mi prima

Relatos EroticosHola, les contare un relato, quiero contar lo fantastico que a sido cojerme a mi prima estos ultimos años. Verán:

soy hombre en aquel entonces tenia 23 años y venia saliendo del gimnasio en la tarde, estaba callendo una tormenta espantosa, por lo k me di una buena empapada y lo unico k se me ocurrio es irme a refujiar a casa de una tia que vivia a unas cuadras del gym. Llegue y toque la puerta, note que se tardaron un poco en abrir ,...
pero no di importancia,despues de un par de minutos abrieron la puerta, era mi prima ivonne ( una chica de 19 años alta, blanca , cabello largo castaño claro, labios hermosos y un cuerpo talla media kon unos pechos riquisimos y culo
redondeado) llevaba puesto un diminuto vestido verde sin tirantes, andaba descalza , y traia el cabello perfectamente alaciado y pintada muy sobriamente pero lucia espectacular.

La note un poco espantada , le dije: Hola puedo pasar mira que ando todo empapado y no veo cuando termine de llover, me dijo: si claro jorge pasa. Enseguida pase y la seguia notando algo nerviosa, le pedi un poco de te caliente mientras ella me decia que mi tia habia salido fuera y que llegaria hasta noche. mientras ella estaba en la cocina preparandome el te, yo subi con toda confianza a su habitacion a buscar algo con que secarme, abri la puerta de su recamara y quede impactado con lo que vi: una tanga blanca tirada en el piso, un par de zapatos de tacon altisimos negros, en el computador una pelicula porno cojiendose a un par de nenas, y tenia abierto el msn con la camara puesta donde habia un tipo jalandose la verga fuertisimo.

Al ver tremenda escena mi cerebro se calento mil y aparte estaba sorpendido de aver cachado asi a mi primita fresa. En eso ella entro con mi te con cara de susto y grito: jorge que haces aqui!! yo ya estaba mas que poseido por aquella pelicula porno que estaba espectacular, mi verga se empesaba a inchar lo cual por ensima del pantalon mojado me empesaba a tocar, voltie y la mire y le dije: prima, siento mucho haberte interrumpido en un momento asi , me gustaria mucho ver lo que estabas haciendo nena! ,me paré , y la mire a los ojos, la sujete de los brazos y la acomode frente a la camara web y le dije: anda ivonne termina de darle show a tu amiguito no vez como se jala la verga sin parar. me sente en la cama a gozar del espectaculo, y mis ojos no daban credito de ver que ivonne se empezaba a desvestir como vil puta haciendo tremendos movimientos dignos de cualquier perra barata, se levanto el vestido y quedo al descubierto su coñito perfecto y depilado que ya estaba bastante mojado ya que empezaba a escurrir un poco por sus muslos, se empino frente de mi y tuve la vista perfecta , sus perfectas nalgas y su coñito humedo e inchadito de las ganas que traia mi salvaje prima, woww aquello era un goze tremendo !mi verga comenzo a crecer , ya traia semejante bulto por lo cual mi prima, asi empenada como estab ase dirigio hacia mi y abrio el cierre de mi pantalon y saco a mi gran pedazo de carne con las venas muy marcadas y empezo a tocarlo con las manos, yo inmediatamente baje su vestido para poder tocarle esos perfectos Pechos , sentí sus pezones durísimos y calientes, lo que me dieron unas ganas increíbles de chuparlos,; la tome de los hombros , la levante un poco, le quiete todo el vestido de un tirón y embestí esos pechos a chupadas , y suaves mordidas, esos pechos sabían a miel de dioses , y empecé a manosear su culo perfecto , era toda mía!.

Ivonne empezaba a gemir de una manera tan cachonda y con una voz muy quedita y cachonda me susurro al oído: móntame! , móntame jorge!!. AL escuchar sus palabras supe que mi prima era una súper puta ,de esas que tenía que gozar despacito y lento para poder saborearla completamente. Me pare , me quite por completo el pantalón , mientras ella quitaba mi camisa, y la arrodille frente de mi y le dije, ; si quieres que te monte como una rica yegua primero tienes que comerte mi verga primita. Ella me miro a los ojos y sonrió de manera que supe que le encantaba que la tratara salvajemente y le hablara vulgar. Abrió su boca y empezó a darme una mamada de alfombra roja, pasaba por mis huevos, se los metia a la boca, se metía toda la verga hasta topar con la garganta, mientras yo la agarraba de la cabeza y hacia unos ruidos de placer. La agarre de los brazos y la levante, la lleve hacia la pared, la puse de espaldas mio y me agache para besarle el culo y el coño , al bajar quede sorprendido de ver como mi prima chorreaba por los muslos, estaba extremadamente mojada, era un liquido transparente espectacular! Eso me puso como un animal, solo quería cojerla , hacerla mia, y terminar corriéndome en ella, .me puse de pie y lentamente le fui metiendo mi cabeza del pene en su conchita mojada, ella lanzo un grito suavecito diciendo: follame ya jorge! , anda primo ¡ métemela completa!

Enseguida, la agarre de la cintura y me deje ir hasta chocarle mis huevos en la concha, fue una sensación tan rica sentir como mi verga entro en esa conchita caliente y húmeda y apretadita, podía sentir sus paredes vaginales temblando de placer . asi la folle unas 6 embestidas mientras con una mano le estimulaba su clítoris, ivone no hacia nada mas que gemir un rico SI, SI , SI ASI ¡! . al sacar mi verga de su húmedo coño, salió escurriendo de sus transparentes liquidos , fue impresionante ver mi verga asi de brillante y escurriendo, si escurriendo liquido transparente de su coño!. La Sente en el borde de la cama, le abri las piernas y me arrodille, metiéndole mi pedazo de carne , mientras con la boca yo comia de sus dulces y deliciosos pechos, ella con sus manos agarraba mis nalgas y las empujaba hacia dentro , Asi cogimos unos minutoss hasta que ella me susurro: -Quiero montarte primo!.

Asi que inmediatamente me tumbe en la cama mientras ella se preparaba para darse unos tremendos sentones en mi verga durísima que estaba al tope. Se abrió de piernas y se dejo caer lentamente , sentía como atravesaba su coñito delicioso, al llegar hasta abajo se acomodo , se inclino un poco hacia enfrente , me tomo de mi cuello y empezó a cabalgar como puta extrema, se terorcia y meneaba sin parar, empezó a subir y bajar , mientras gritaba: duro asi duro quiero que me folles duro primo! Estaba mas que caliente, al ver comos e daba de sentones sobre mi verga y sus pechos se bamboleaban frente de mi , era delicioso aquello. Despues la puse en 4 sobre la cama y le dije: Prima ahora si te voy a montar como puta que eres! Le di un par de naldadas, tome mi pedazo de carne y se lo meti de un jalon completa por su coño, mi prima lanzo un grito de placer y gemia como cerda: dame mas primo , mas ¡ follame , rompeme el coño, no tengas piedad jorge, hasme tulla!

Esas palabras me ponían como un verdadero animal, la coji por la cintura y la embesti tan fuerte como podía, mis huevos chocaban con sus nalgas haciendo un ruido esquisito, además de que ella estaba mojadisima, escurría por sus muslos esa deliciosa aguita, . Era un placer indescriptible , me estaba follando a la prima! Que deliciosa estaba, era toda mia , y la zorra me pedia mas!.
De pronto sentí mi verga como sentía unos pequeños espasmos : Mi prima se había corrido ¡ dios fue tan rico sentirla correr, sentir como se vino de placer , se mojo aun mas , ya chorreaba hasta sus rodillas, y ella seguía pidiendo mas!.
Saque de nuevo mi verga de su coño chorreando de sus liquidos y ella enseguida me la mamó de una manera salvaje , quería mas la puta de mi prima!

Asi que la tire en la cama , la abri de piernas y comencé a comerle su conchita , Ivonne se movia de una manera espectacular, meti toda mi cara en ella, subi y baje con mi lengua, la mordí, chupe toda su concha hasta dejarla un poco ,mas seca. Me prepare de nuevo para embestirla , me subi arriba de alla, la abri toda de piernas y la folle despacito mientras le comia el cuello y sus pechos deliciosos, mi verga ya no podía mas, sentía como su concha de nuevo estaba inundada ¡ comencé a follarla mas rápido mientras ella eccajaba en mi espalda sus uñas de una manera tan cachonda y me lamia las orejas, me pedia mas!: follame prmito, correte , hasme tulla! Hazme gozar de placer!.

Al escuchar esto la agarre del cuello y le di tremendas embestidas , veía su carita de placer , sus gemidos, sus tetas paradas , su cuerpo sudando, su coño húmedo embebesido de mi verga .
Ivonne subió sus piernas arriba de mis hombros , de esta manera mis huevos chocaban de una manera espectacular en sus nalgas , yo yano podía mas, mi verga quería derramarse, ya no aguantaba mas y con toda la furia de un animal empece a ensartarla lo mas rápido que mi cuerpo podía ¡ mientras ella lanzo un grito: -HAAHAHAHAA SIIII TODA , DAME TODA!, me corri tremendamente dentro de mi prima! Lance litros de semen rico dentro de ella, que mesclados con sus liquidos vaginales hacían una sensación deliciosa dentro de ella, nos quedamso asi abrazados unos instantes con mi verga insertada adentro de ella, la saque lentamente y ella se dispuso a mamarmela tan lentamente.!
Nos quedamos silenciosos por unos minutos………..ella sonrio y me dijo: Que bueno que llegaste primo, no la hubiera pasado así sin ti. La abrace y lami sus pezones y le dije que quería seguirla haciendo mia, y ella contesto que le encantaría!
Me levante de la cama para vestirme y me percate que la cam web estaba enviando señal al tipo con el que mi prima estaba teniendo ciber sex, el tipo nos pillo completamente todo, vio como cogíamos como credos sin piedad, ………Al saber esto me calente de nuevo, la sensación de haber estado follando y que alguien mas viera y se masturbara me calentó de nuevo, pero era tarde y mi tia podía llegar en cualquier momento.

Me despedí de mi prima con un beso delicioso, y un mordisco en su cuello, Este fue el principio de años cogiendo a escondidas con mi prima, encuentros que poco a poco ire relatando..
Espero que lo disfruten ….no hay como cogerse a una prima

Mi cuñadita 9

Mi CuñaditaLa semana transcurrió con normalidad, casi ni cogimos, la verdad me tenia harto mariana pero si la dejaba se pudría todo, el grupo de amigos se iba a dividir las situaciones iban a ser incomodas, maldecía el hecho de haberme puesto de novio con una compañera pero era tarde y tenía que asumir el hecho.
El sábado volvía mi mejor amigo Cristian, que cumplía sus 15 días de trabajo en las minas (Alumbrera) el loco ganaba un montón de guita era de la primera tanda de egresados en Catamarca en esa carrera así que consiguió laburo y pagaban más que bien, Llevaba ya casi dos años laburando, tenía un Peugeot 307 0km en esa época y cada vez que venía salíamos a buscar minas, y la verdad con ese auto las minas subían solas.

Le avise a Mariana que volvía mi amigo, la verdad es que a ella no le gustaba ni un poco que salga con él, pero sabía que es mi mejor amigo así que se la tenía que bancar, me había gastado toda la guita del mes con Steffy, así que ese sábado obviamente pagaba mi amigo, Mariana siempre salía a los lugares más “chetos” siempre con sus amigas a tomar algo y a bailar al boliche de Moda…
Con Cristian todo lo contrario para no cruzármela cambiábamos de ambiente, los más populares bailantas, u algún boliche fuera de la ciudad, donde había pendejas fáciles, esa noche nos fuimos a una villa veraniega a 40 o 50 Kmts. de Catamarca Capital, tocaban unas bandas de Cuartetos , y como las minas aquí son cuartetera, el lugar explotaba, era la primera quincena de enero y el calor se hacía sentir, las pendejas sueltas de ropa y tomando cervezas bailando, era algo espectacular estar en la villa repleta de gente, sobre todo lleno de mujeres, no sé cuantas minas chapamos esa noche, tomamos cervezas hasta emborracharnos, buscamos las mejores minas del boliche y teníamos que llevárnoslas, sobre una tarisma un grupo de minitas espectaculares bailaban, de abajo un ejércitos de hombres las miraban y gritaban de todo, ellas los ignoraban la verdad es que las minas llamaban la atención estaban buenísimas y encima re trolas para bailar.

Nos dirigimos a la barra y compramos 2 botellas de espumantes, nos acercamos les di uno y gesticule que se las regalaba, luego le dimos la espalda y nos hacíamos de hablar con mi amigo…
Habíamos tirado el anzuelo faltaba esperar si resultaba, a los 5 minutos se bajo una rubia y me dijo.
-¡Hola! ¿Te puedo preguntar algo? Me dijo con acento porteño (aquí se les dice porteños no importa si son de provincia o de capital)
-¡si obvio! Conteste con sonrisa tenue
-¿Por qué nos diste la botella? pregunto
-¿vi que no estaban tomando nada? ¡Y qué se yo… por eso! Dije confundido
-¡Bueno Gracias entonces chico de ojos lindos! ¡Soy Euge! ¿Vos? Pregunto con una sonrisa y beso en la mejilla
-¡soy Tobías, y él es Cristian! Dije presentando a mi amigo
Nos quedamos charlando un rato, había funcionado el anzuelo que tiramos, era obvio que iba a bajar otra en cualquier momento y no me equivoque, otra rubia bajo y nos presentaron, las minas ya estaban regaladas, y nosotros los mismo así que empezamos a apretar, Eugenia estaba vestida con una musculosa verde, y una jean ajustado, tenía un culo impresionante, pero Impresionante en serio…

Male, la otra rubia estaba vestida casi igual solo que la musculosa era blanca, estaban divinas las minas, tenían 19 años las dos y estaban de vacaciones, la verdad no recuerdo de que zona de buenos aires eran pero eran de Provincia… el boliche termino a las 7 AM estaba de día ya y empezaba a hacer calor, las minas estaban con todas las pilas (mesclamos el vino con energizantes) gracias al Bendito energizante, y tenían toda las ganas de seguir de caravana(Seguir de Joda) nos subimos al auto y teníamos 2 opciones, o ir a la quinta de mi viejo que estaba a 60 kmts. Y no había nadie (era finde y ellos estaban en Capital) u ir a otro lugar así que decidimos ir a la quinta, compramos mas alcohol y nos fuimos los cuatros, el sol estaba alto por suerte tenía unas gafas en el auto así que no me molestaba tanto, el reggaetón sonaba a todo volumen y las minas cantaban enfiestadas.

Llegamos y pasamos directamente a un rio que pasa por el costado de la quinta, allí nadie nos veía…
Las minas eran divinas súper simpáticas y estaba que partían la tierra, el sol estaba alto mientras apretaba con la porteña sentí un chapuzón, cuando mire estaban los otros dos en el rio, no sé en qué momentos desvistieron pero estaban en ropa interior, euge me miro cómplice y se saco la musculosa y se desabotono el jean, me desprendí la camisa torpemente, el jean voló al instante
Eugenia tomaba el espumante y se reía mientras me dirigía una mirada sexy, lentamente empezó a mostrar más piel, tenía una bombachita blanca con tiritas súper finas a los costados, su culo era impresionante, me provocaba un furioso de deseo de cogerla ahí mismo.

Camino lentamente hacia el rio dejando la majestuosidad de su culo frente de mis ojos, sentí ese calor que me invade cada vez que me excito, la piel blanca pálida de su rostro estaba tomando color, por la exposición al sol, antes que se note mi excitación por sobre el bóxer me tire como desesperado, el agua estaba un poco fría a pesar del calor que hacía a esa hora…
Nos besamos charlamos, la cosa estaba caliente, mi amigo Cristian me gano de mano y me dijo que se iban a la quinta, le dije donde escondía la llave (para casos como este) y se fue
-¡Que hijo de puta! Dije sin darme cuenta
-¡jajá y bueno quieren privacidad! contesto ella sonriendo
-¿Nunca tuviste sexo en un rio? Conteste como apresurado
-¡No nunca! ¿Vos si? Contesto con sonrisa picarona
-¡no, pero estas a punto de cumplirme una fantasía! Dije riendo
La atraje hacia a mí con violencia y la note excitadísima, mis manos se habían librado ya de su corpiño, tenía unas tetas hermosas, redonditas y paradas, pezones chiquitos y rosaditos como me gustan, como los que tiene Steffy, ella rodeo sus piernas en mi cintura y salimos del agua, la solté un segundo buscando desesperado los forros en mi pantalón, por suerte tenia.
Sin mediar palabra la di vuelta, todavía conservaba su bombachita, que estaba repleta de arena, su cola también tenía arena, tenia piel de gallina por que al salir del agua se sintió una brisa fresca, me puse el forro con una facilidad asombrosa, y corrí su tanga mientras le decía que me hable, me gustaba su acento y me excitaba.
Ni lenta ni perezosa la mina era una especialista en hacer parar pijas, paraba el culito y me decía cosas sucias pero sin perder la sensualidad, su rostro apoyado en la arena mirando hacia tras mordiéndose los labios y hablándome me volvía loco. La penetre violentamente como me gusta hacerlo para ver su reacción, cerro sus ojos y de su boca salió un gemido excitante, la tenía en cuatro dándole duro en medio de la nada, los cachetes de su cola tenían arena, y después de unas palmadas que les di se ponían colorados, tenía el agujerito del culo en un tono más oscuro que de su piel, no aguante y le cole un dedo, la pendeja gemía y gemía cada vez más fuerte, para los costados se podía ver la curiosidad de algunas vacas o caballos que estaban por la zona, por los gritos de la porteña,
Cambiamos de posición jamás le saque la bombachita, tengo una obsesión con las bombachitas puestas, y se subió arriba mío, se movía como los dioses, la mina, gemía y se apretaba las tetas meneaba su cabeza con su pelo rubio al aire, era una escena digna de una buena película, erótica la levante entre mis brazos mi piel estaba repleta de arena, la suya también sudábamos y el sol pegaba bastante fuerte así que me levante sin sacársela y nos metimos al agua, la hice dar vuelta nuevamente, su cola apenas sobresalía del agua, se podía ver cuando entraba y salía mi pija que rozaba el agua, estaba agotándome de tanto coger, siempre que me emborrachaba tardaba muchísimo tiempo en acabar, me tenía que concentrar al máximo.
Comencé a darle duro, el agua quitaba toda la lubricación natural de la porteña, creo que empezó a sufrir más que a gozar, eso realmente me excitaba (Siempre tuve ese toque sádico), la sujetaba con fuerzas de su caderas y mis arremetidas eran más violentas, el agua saltaba por todas parte y mi esfuerzo físico era mayor, la tome fuerte de los pelos e intente penetrarla por el culo pero era imposible, así que con saliva me moje el pene hice que sacara mas la cola del agua y volví a ensartarla por su conchita, los gritos de la mina no cesaban, el sudor corría por mi espalda, no aguante mas, me saque el forro y acabe en su espalda desnuda, todavía agitado le dije:
-¡Espera quedate así un rato! dije casi sin respiración el sol hacia brillar su piel y mi semen estaba desparramado por su espalda
-¡¿te gusto llenarme de lechita?! Me dijo pasándose la lengua por los labios con ese tono de gata que tienen algunas minas
No conteste nada solo asentí con la cabeza, la verdad estaba destruido, coger en el agua no había sido una gran experiencia, me degasto muchísimo…
Volvimos a la quinta, comimos y nos tiramos a dormir los 4, eran las 14Hrs. Y todos estábamos rendidos…
Ese día nos levantamos a las 20hrs, intercambiamos números con las chicas que se quedaban 15 días en Catamarca y recién iban por el tercero.
Llegando a la ciudad, mi celular volvía a tener señal, me llegaron 15 llamadas perdidas y un montón de sms de Mariana tenía que dar una explicación y no sabía qué carajo decirle, ya que todo sonaría a mentira…

La hija del jefe

Relatos EroticosHace ya algo de tiempo que dejé de trabajar en aquella empresa. La verdad es que nunca he contado esta experiencia tan fuerte porque vivo en un lugar pequeño, y todo esto siempre se llega a saber. Te puedo asegurar que esto es real, y aprovecho el anonimato que me da este relato para contar mi pequeño triunfo. Era una empresa un tanto grande y yo trabajaba como administrativo en el departamento contable. Llevaba trabajando unos dos años cuando destinaron a la hija del jefe en nuestro departamento. Nadie sabia en realidad de que se ocupaba y aunque se suponía que era una curranta cualquiera, pero al ser hija de quien era, la tía tenia un despacho propio mientras nosotros compartíamos un garito para varias personas. Te cuento como era la chica. Debía tener 28 años, bajita, con el pelo teñido ligeramente de rubio, unas buenas tetas, y un culo que sin ser nada especial me gustaba mucho por lo redondo que era.

Vamos, seguro que lo has visto de esos que asoman como piedras cuando los miras de perfil. Sus labios tampoco estaban nada mal y siempre que me hablaba me hacían sentir que era una comedora de pollas de primera. La verdad es que hasta aquí quizás puedas pensar que no era nada del otro mundo pero la verdad es que despertaba el morbo en mi y sensaciones muy fuertes. Los motivos eran claros, era la hija del mayor cabrón que he conocido, y además era la típica niña pija con aires de tirarse pedos con olor a violeta. Siempre pensé de alguna manera sacar a la guarra que aquella niña de papa llevaba dentro. Esta vez una de mis fantasías se iba a hacer realidad cuando nunca lo hubiese esperado.

Teníamos una relación un tanto superficial y la verdad es que nunca se me hubiese ocurrido haberme insinuado. Si que me había fijado que muchas veces al girarme al pasar ella me estaba mirando mientras paseaba aquel culo. Algo me decía que mi persona no le pasaba desapercibida. Un día su padre vino y me pidió que realizase un trabajo en el archivo que estaba situado en la planta superior, un sitio polvoriento y lleno de trastos. Tenia que pasar por la trituradora de papel unos documentos viejos, y hacer espacio para meter más cosas. Nada una mierda de trabajo que me iba a ocupar varios días cuando era el mes de Mayo y el calor ya iba a hacer más insoportable el encargo. 
 Nada empecé el día indicado y estaba media mañana trabajando lleno de mierda como no te puedes imaginar cuando me paré a tomarme una coca-cola fumarme un cigarro, y desabrocharme la camisa para refrescarme un poco. Allí arriba no iba a subir nadie porque era el culo de las oficinas y me podía escaquear un rato. Cuando estaba unos minutos la vi aparecer por la puerta y pegué un salto del susto, más que nada porque sabia que aquella puta me iba a tirar una bulla. Cuando ya estaba poniendo cara de cordero degollado dispuesto a recibir el puro cuando, me empezó a pedir unos documentos.

Me quedé muy sorprendido por su reacción y me fijé que iba bastante más provocativa que lo normal. Recuerdo que llevaba una muy falda muy cortita y un top de lycra que le sostenía a duras penas aquellas dos tetas, y aquellas plataformas que hacían que su culo mirase muy alto. Le dije donde podía encontrar lo que buscaba y que yo mismo se lo bajaba porque estaba en lo alto de una estantería. Ella sorprendentemente me dijo que ella mismo los cogería aunque yo me presté a ayudarla a subir. Al verla encima de la escalera la muy guarra me dejó ver las minúsculas braguitas que llevaba y que dejaban salir los mofletes de aquel culo. La polla se me puso al mil, y se me marcaba descara-damente en el fino pantalón. La tía lo hizo increíblemente largo para asegurarse que no me perdía nada y la verdad es que no la defraudé.

Cuando bajó se arrimó demasiado cerca y notó el pollón que tenia. Me puso una mirada de perra en celo y me pregunto que pasaba, a lo que le contesté que me había puesto muy caliente. No me dejó acabar la frase porque se me abalanzó me cogió del culo y se apretó contra mi cuerpo para sentir mi barra de fuego. Le empecé a besar por el cuello y empezó a suspirar como un fuelle cuando le sobé las tetas. La pija me apartó y se fue hacia unas cajas que estaban unos metros atrás. Se subió encima y me miró con ojos de loba y las piernas abiertas. No pude aguantar más y me lancé hacia ella y le arranqué de un tirón las bragas y me bajé los pantalones. Ella ya estaba como una moto porque se ve que le iba el rollo violento.

La verdad es que a mi no me va ese rollo aunque dada la situación y por ser ella el objeto del cariño que sentía por su papá, y con ganas de domar a una niña pija, me porté como un verdadero bestia. Empecé por lo que más me gusta de una mujer: su coñito. Al principio no pude verlo bien porque empecé a chuparlo como si me fuese la vida en ello y pudiéndolo sentir todo en la boca con un sabor y un olor que me volvía loco. Estuve un rato haciéndole este trabajo y ella suspiraba y se retorcía, aunque me dediqué a hacer mejor mi chupada y le abrí al máximo las piernas apoyándolas en las cajas. Aquella hembra me ofrecía ahora su chocho en todo su esplendor y podía ver sus labios entreabiertos y muy rosados por la excitación. Me dediqué a recorrer los pliegues de aquel aromático coño con mi lengua de arriba a bajo una y otra vez. Me paraba en clítoris y ella gemía de manera un poco exagerada y cerraba algo las piernas para que no me despegase de allí. Me estaba poniendo las botas y tenia que hacer esfuerzos para que mi polla al máximo de su tamaño no tocase con nada porque me podía correr de la excitación. Lo mejor iba a llegar entonces porque cuando no lo esperaba baje mi lengua llena de su flujo hasta su agujerito del culo.

No se esperaba esa caricia y se corrió al introducir mi dura lengua en su ano y presionar toda mi cara en su coño. Fue una buena corrida porque ella se cogió a mi cabeza como si estuviese al borde de un precipicio. Ahora era mi turno y me incorporé yo para dejarla buena. La verdad es que entonces la picha me dolía de la excitación pero cuando la vi abierta de piernas, sudorosa, su faldita remangada, y con todo aquel coño dilatado delante mío me llegaron a temblar las piernas. Su gesto de perra viciosa, mordiendose el labio, sudorosa y despeinada me incitó a una penetrada total. Se la metí de un golpe con mucha facilidad porque estaba mojadísima, y fui yo quien soltó ahora un gemido porque aquel coño era una delicia. Estrechito y muy mojado, y lo que más me gustaba, era que parecía que había metido la polla en el mismo infierno.

No te puedes imaginar lo caliente que estaba el coño aquel. Empecé a empujar y ella se movía como una marioneta porque las cajas se movían bastante con mis embestidas. Le levanté las piernas todo lo que pude para sentir aun más su coño, mire hacia abajo y vi mi reluciente picha mojada por su flujo y me corrí solo con verlo. Ella se dio cuenta y me apretó contra ella para que no escapase ni una gota de mi leche. Fue una corrida brutal y nos quedamos un rato parados recuperando el aire pero a los pocos minutos ella todavía quería más. Saqué la polla y de su coño salió un borbotón de mi semen ella se levantó se quitó la falda y se fue hacia su bolso. Sacó un paquete de pañuelos y algo más que no vi lo que era. Se limpió el coño de mi semen y vino hacia mí, se agachó y también me dejó la picha limpia.

Entonces me demostró que aun tenia más ganas de guerra, porque empezó a besuquear mi polla. Me lo hacia como a mí me gustaba chupadas lentas, y húmedas a la punta de mi pene. Costó un poco ponerme en forma porque la excitación anterior había sido muy fuerte y larga. De todas maneras ver aquellos morritos que tanto me gustaban trabajar con tanta voluntad me pusieron a cien. La incorporé para colocarla encima de las cajas otra vez para perforarla cuando me pidió que quería jugar a algo. Me dijo que le había gustado porque tenia una cara de vicioso total y que quería que le hiciese una cosita especial. La muy zorrona me pidió al oído que utilizase su juguetito y dándome un lametazo en la oreja eliminó cualquier posibilidad de que yo dijera que no.

Me enseñó entonces aquello que había extraído de su bolso y que tenia escondido, un estrecho y pequeño vibrador de látex. Me dispuse a no defraudar a aquella zorra de primera y me dediqué a admirar aquel culete redondo cuando ella se puso a cuatro patas. Me arrimé y le comencé a chupar el ojo del culo, mientras ella me lo agradecía con grandes suspiros. Pasaba mi lengua por los alrededores del agujero donde la zona es tan sensible, y luego lentamente introducía mi lengua todo lo que podía en aquella cueva. Cuando hacia eso la muy zorra hacia fuerza para ayudarme y decía entre susurros cochinadas que no llegaba a entender del todo. Me chupé un dedo lo pasé por su coño mojado y se lo metí en el culo. Joder no había visto a una tía tan encendida y se mordía la mano para no gritar.

Le dije que si quería que utilizase su vibrador lo que tenia que chupar muy bien. Se lo puse en la boca y lo succionó como una niña un polo mientras mi dedo hacia movimientos para dilatar aquel agujero. Cuando ya la vi bastante excitada me puse detrás puse en marcha el vibrador y se introduje con delicadeza. Le hice algo de daño porque la lubricación no era la perfecta pero una vez se había acoplado al esfínter lo pude meter y sacar con más facilidad. Aquel culito se movía de manera muy sugerente y me cambié de postura para encañonarla por detrás. Esta vez se la metí más despacio para disfrutar aún más del calor de aquella cueva. Quería sentir cada centímetro de su coño y que mi polla la llenaba por completo. Ella comenzó a mover su culito en lentos movimientos circulares y yo cogí su ritmo acompañando sus movimientos. No le hice el típico mete y saca porque me excitaba sentirla mía al llenarla al completo con mi polla.

Por supuesto mi mano derecha no paraba con aquel consolador en su culo aunque ahora lo movía de manera circular para que las paredes de su culo sintiesen las vibraciones del juguete. Ella se puso muy cachonda con esa sensación en su culo y aceleró su respiración. Cuando noté que estaba a punto de venirse le introduje el vibrador en toda su extensión y empecé a meter y sacar mi polla de su coño con verdadera furia. Ella se corrió entre estertores y gruñidos. Yo al comprobar su orgasmo me puse ya demasiado excitado y después de penetrarla durante unos minutos me corrí apretando con fuerza mi polla dentro de su coño para llenarla de leche hasta el útero. Ella se limpió de nuevo y se puso la ropa que había quedado desperdigada por varios rincones. Se arregló el pelo en una coleta me dijo que había estado muy bien y se marchó sin decir nada más. Yo mientras también me había vestido y la verdad es que la situación era un poco violenta y yo no sabia donde mirar. Yo comprendí que aquello no volvería a repetirse y que ella se avergonzaba un poco de mostrarse tan puta.

Pasaron tres días y aunque me obsesionaba la idea de aquel polvazo y no podía evitar recordarlo a todas horas. De todas maneras durante esos días ella me esquivaba completamente y cuando se dirigía a mí era con una indiferencia total y con muy mala leche. Hasta los compañeros se dieron cuenta de esto y me preguntaban que le había hecho para que me tratase de aquella manera. Yo capté el mensaje e intenté apartarla de mi cabeza, y pensar en que me había vengado en su cuerpo de su papi. Que equivocado estaba porque era entonces cuando iba a venir lo mejor, algo que yo nunca hubiese esperado en aquellas circunstancias.
Habían pasado ya cinco días de aquel encuentro en el archivo cuando salió como una furia de su despacho y diciendo mi nombre con un grito. Me empezó a tirar una bulla tremenda y me di cuenta de cómo mis compañeros agachaban la cabeza pero no perdían nada de lo que me estaba diciendo. Me decía no sé que sobre unas gestiones que no se habían hecho y que iban a suponer un pastón para la empresa. Yo me sentí tremendamente humillado al ser reñido de aquella manera delante de todos mis compañeros y me hubiese levantado para pegarle un puñetazo a aquella niñata. Me contuve y me fui con ella a su despacho cuando me lo ordenó. Ella entró primero y yo la seguí cerrando la puerta una vez pasé.

Cual fue mi sorpresa al girarme para tomar asiento que se abalanzó sobre mí dándome un abrazo. Me dio un morreo con su húmeda lengua y me pidió que la follase. Yo me puse bastante caliente porque con el cabreo que había pillado después de la bulla delante de toda la gente quería portarme como un animal con ella. Sin embargo el poco sentido común que me quedaba en aquellos momentos, me decía que no debía hacerlo porque su despacho estaba pegado a la oficina y allí fuera estaban mis compañeros que podían oir perfectamente todo lo que pasase allí dentro. La puerta no se podía cerrar por dentro y era muy fácil que alguien entrase en la habitación sin llamar. Además en aquel despacho había una ventana que daba a la oficina y solo estaba pasada por una cortina. Yo le dije que no podía ser, y que hiciésemos algo para irnos al servicio y hacer allí guarradas. Ella estaba encendida a tope y me dijo que no, que lo quería allí y en ese momento. Se separó de mí, se fue hacia la ventana y pasó la cortina, se colocó encima de la mesa, se subió la falda y abrió completamente sus piernas.

No llevaba bragas la muy guarra y pude ver la misma y excitante imagen de aquel coñito tierno y carnoso de excitación. Desde donde estaba podía ver su humedad y me dejé llevar cuando me susurró que fuese. Nos dimos unos ardientes besos y me bajó la cabeza hacia aquel coñito. Aspiré aquel olor a hembra de verdad que tanto me había gustado la otra vez y me dispuse a hacerle otra vez una comida de primera. Le abrí las piernas por completo para ver aquellos labios y su clítoris en toda su belleza y me llevé una gran sorpresa. De su vulva salía un cordel y de ano otro, yo tonto de mí le pregunté si tenia la regla y se había puesto un tampón. Ella con aquella mirada de perra en celo me dijo que lo averiguase yo mismo. Comencé a estira del cordel del coño y note como sus labios se iban abriendo y por su vagina aparecía algo blanco. Al estirar por completo salió una bola del tamaño de una pelota de ping pong. Ella dio un profundo suspiro cuando hice esto y entonces lo comprendí, llevaba un buen rato unas bolas chinas en su coño de esas que estimulan tanto a una mujer. Saqué la segunda bola y volvió a pegar un pequeño grito y yo levanté aquel juguete a la altura de mi cabeza para que ella lo viese también. Lo chupé sin pensarlo dos veces dejándolo bien limpio porque debía haberlo llevado durante toda la mañana y estaba embadurnado de flujo, y melo guardé.

A ella le gustó ese gesto que aumentó más su excitación. Ahora iba a buscar que sorpresa se escondía en su culo, y al tirar de la cuerdecilla también salió una bola pero de un tamaño mucho menor. Eran una ristra de unas bolas del tamaño de una canica que se introducen en el ano. Viendo aquello le hice un trabajo del cual me siento orgulloso. Le paseé mi lengua por su coño con mucho cuidado de no tocar su clítoris, y cuando menos lo esperaba presionaba mi lengua en aquel botoncito con mucha fuerza mientras que mi mano tiraba del cordel y sacaba bruscamente una bola de su ano. Ella acompañaba cada uno de estos movimientos con un grito y se mordía el dorso de la mano para que no nos escuchasen fuera. Su excitación era total porque recuerdo que mi cara estaba toda mojada de su flujo. Cuando acabé este juego me levanté con las piernas temblando de excitación y con mi polla dispuesta a romper aquella zorra. Me desabroché el pantalón y allí mismo, subida cara a mí encima de la mesa, la penetré sin emplear ni las manos de lo mojada que estaba. De nuevo el meter bruscamente mi polla en aquella vagina que era un horno, y el sentir las paredes de su coño que me aprisionaban me hizo soltar un profundo gemido de placer.

Ella me tapó la boca para evitar que nos oyesen fuera, y empecé a bombear con furia. No te puedes imaginar el clímax que se alcanza tirándote a la zorra del cabrón de tu jefe, en un sitio que te pueden ver desde fuera o cualquiera puede entrar en el momento más inesperado. Una fuerza diabólica se apropió de mi persona y en muy poco tiempo se me nubló la vista y apreté aquel cuerpo descargando mi leche hasta en el último rincón de su coño. Tardé un minuto en recuperar el aliento, quedando como muerto encima de ella, pero ella pronto me movió porque no se había corrido y quería recibir su parte. Le dije que no podía echarle otro polvo en tan poco tiempo. Ella no se cortó ni un pelo y me hizo sentar en un sillón, se puso medio desnuda delante mío, levantó una pierna y la puso entre mis piernas.

A continuación tomo las bolas pequeñas y se las introdujo con furia en el culo. Cuando las tuvo todas dentro se monto a horcajadas sobre mi pierna y empezó a restregar y apretar su coño en mi muslo. Yo mientras ella hacia ese movimiento de masturbación le había subido la blusa y le chupaba los pezones, mientras mis dedos cogían su culo y acariciaban su ano. Esto le gustaba mucho porque esa zona debía ser muy sensible para ella. Busqué el extremo de del cordel y lo tomé con fuerza, ella me cogía la cabeza para hacer mas fuerza en su movimiento y suspiraba como una loca en mi oreja. Cuando por su respiración noté que se corría estiré con fuerza el cordel y saqué las bolas de su culo. Ella tuvo un orgasmo con una furia increíble y me marcó sus uñas en mis hombros semidesnudos. Recobramos el aliento y nos arreglamos la ropa, aunque se volvió a repetir lo mismo de la anterior vez. A ella le gustaba como le follaba pero era claro que entre nosotros había un mundo y yo no era el tipo que le convenía. Salí de allí sin decir nada pero contento porque había descargado mi cabreo con ella. Entonces vino lo peor, salir fuera sin que mis compañeros notasen el tomate que había tenido en esa habitación. Puse lo mejor que pude cara de cordero degollado y dando a entender que estaba derrumbado por la supuesta bulla que había recibido. Por suerte nadie pareció notar nada y en cuanto pude me escapé al lavabo para limpiarme y comprobar que mi aspecto no delatase mi gloriosa follada. Aquellos encuentros no se volvieron a repetir nunca más pero guardo muy buenos recuerdos de ellos. Al par de meses, por varios motivos, me marché de aquella empresa para entrar en otra. Todavía conservo las bolas que le robé a aquella zorra y alguna vez oliéndolas me he vuelto a excitar recordando aquello y me he masturbado. No las pienso lavar nunca porque todavía guardan el aroma. En la empresa que trabajo ahora, también hay una chica que es la hija del jefe. Éste es muy majo y agradable pero su hija es una cabrona de primera, y tiene un orgullo increíble. Esta chica tiene un cuerpo de verdadero infarto y es verdaderamente guapa, aunque estoy planeando algo para poder domarla como a la otra. Espero pronto te pueda contar otra experiencia como esta.

Te vas a enterar

"No sale" pensaban las chicas, "No sale y lleva dentro una hora". Las dudas se acumulaban en las tres cabecitas. Ya no había risas desde hacia muchos minutos, y las miradas eran más de preocupación que de complicidad.

- Quizás haya sido mala idea dejarla sola ahí dentro - Dijo una de ellas mirando a la puerta del local.

- Quizás haya sido una mala idea desde el principio - Respondió otra mirando a la misma puerta.

- Callaros, joder!. Seguro que sale ahora - Sentenció la tercera.




Irene es un bellezón, a sus 18 años es alta, rubia, pelo largo, cuerpo precioso, culito perfecto y pechos más que bonitos, una envidia andante.

Irene tiene solo un pero, y muy grande, es imbécil, creída, orgullosa. Irene tiene amigas, por supuesto, a esa edad por muy idiota que seas, tienes amigas... y por desgracia suelen ser parecidas. Y así ocurría con nuestras otras protagonistas, hermosas pero idiotas. El problema añadido viene cuando una de ellas (Irene) consigue más chicos que las otras; entonces el orgullo y la envidia se abren camino. Un camino cuyo final puede ser peligroso.

Irene la había acabado de cagar cuando comenzó a tener una "relación con derecho a roce" con un ex de una de sus amigas. Carla, Cris y Ana estaban realmente enfadadas con ella, pero Ana, la ex del nuevo amante de Irene, quería algo más. Quería venganza.

- Se va a cagar esa zorra - Repetía Ana dando caladas a su pitillo.

- La verdad es que se ha pasado mogollón - La secundaba Carla.

- Camarero, la cuenta - Pidió Cris.

Ana era una chica lista, mucho, pero se dejaba llevar fácilmente por sus otras amigas. Cris, Cris era un verdadero cerebro, fría, calculadora y muy inteligente.

- Ya sé lo que vamos a hacer - Dijo Cris - No os preocupéis que a esta no le van a quedar más ganas de tío en mucho tiempo.

Cris sentía cierto odio hacia su amiga Irene. Esta le había levantado en más de una ocasión a algún chico por el que ella llevaba mucho tiempo trabajando.

Sí, es curioso como cuatro personas que son amigas, pueden odiarse tanto entre ellas, pero la juventud es así de extraña.

Cris envió sendos SMS a sus dos amigas Carla y Ana para quedar con ellas en su casa. Sabía que Irene estaría con su nuevo "amigo" y que poco le importaba lo que hicieran sus amigas... hasta que e cansara de la lengua y atributos sexuales de su amante.

En la habitación de Cris la venganza se puso en marcha: La idea era llevar a Ire a un pub de parejas swinger o intercambio, resumiendo, un club liberal.
Cuando a Cris le preguntaron por que conocía ella ese lugar, ella respondió que lo conocía y punto.
Unos días antes las tres pasaron por delante del lugar, querían asegurarse de que el local no daba impresión de puticlub mugroso y no era así. La entrada estaba iluminada con luces muy naturales, nada de neones azules, había un portero de 4x4 negro y muy bien vestido y para nada aquel local parecía lo que en realidad era.

La idea fue tomando forma los días siguientes. Era verano, las tres chicas salían por las noches de jueves a domingo, enrollándose con todo lo que les gustaba y dando negativas a ciertos gañanes que les pedían un morreo con lengua.

Los días pasaron y por fin Cris se enteró de que a Irene ya no quería seguir lamiendo el cuerpo de su amante. Con una sangre fía mejor que la de Kaiser Soze la llamó compungida y le comentó la posibilidad de salir ese sábado con sus tres amigas.
La idea de tener tres hombros para que la consolaran y le recordaran lo guapa que era agradó a Ire, que inmediatamente quiso poner ella el lugar y la hora.

- No, espera. Estos días hemos encontrado un pub fantástico, copas baratas, tíos guapísimos y música más que decente - Le respondió Cris mordiéndose el labio llena de ira.
- Sí? pues no se hable más... una mancha de mora, con otra se quita - Respondió Irene.

En cuanto se despidieron, Cris llamó a sus dos amigas-cómplices y les dijo que se pasaran por su casa 2 horas antes de la hora de la cita para aclarar varias cosas.

- ¿Pero no crees que puede olerse el ambiente y salir de allí? - Preguntó Ana

- Esa es una zorra y cuando vea los chicos mayores que hay, seguro que se queda para tratar de comerse alguno. Para ella será un reto - Dijo Cris

- ¿Y nosotras? - Volvió a preguntar Ana.

- Nosotras entramos, tomamos algo rápido y con la excusa del baño nos piramos.

Cris estaba muy convencida de su plan.

Las cuatro se vieron en la plaza donde solían quedar todas las noches.
Monísimas de la muerte podría ser la palabra que mejor las definiera. Aunque para no engañaros Irene era la más espectacular. Su melena rubia contrastaba con su tostada piel, sus ojos claros pintados de negro hacían su cara mucho más atractiva y los pantalones cortos que llevaba apenas dejaban nada a la imaginación, el inicio de sus nalgas anunciaba el final de la tela. Solo una camisa blanca ocultaba vaporosamente ese detalle.

Casi sin hablar entre ellas, llegaron al lugar planeado. En la puerta el negro enorme hablaba con una joven pareja de unos 35 años. Las cuatro jóvenes se presentaron en la puerta y Cris comenzó a subir los tres peldaños que había hasta la entrada.
Una voz grave interrumpió su escalada.

- ¿Donde os creéis que vais? - Preguntó el armario ropero.

- Dentro.... - Murmuró Cris

- ¿Dentro?..... a ver esos DNI

Las chicas extrañadas sacaron sus carnets de los pequeños bolsos que llevaban y se los mostraron al portero. Este miraba sus documentos y las miraba a ellas. Su cara no era de desconfianza, era más bien de confusión: "?Qué coño van a hacer estas niñatas aquí?" pensaba.

- Vale... todo en orden. Pero sin tonterías eh? - Dijo el hombre devolviendo los carnets a las chicas.

La música comenzó a abrirse camino mientras ellas recorrían un estrecho pasillo que daba a una gran sala de baile.
Instintivamente Carla y Ana se dieron la mano, estaban asustadas y muy nerviosas. Cris seguía la primera con paso firme e Irene no paraba de mirar a todas las personas que estaban en la sala.
Llegaron a la barra y un atractivo camarero de unos 32 años les preguntó que qué tomarían. Las chicas pidieron las tres un Malibú con piña. El camarero encogiéndose de hombros se los sirvió.

- Chicas... esto es un poco deprimente - Dijo Irene llevándose el vaso a los labios.

Justo cuando acabó su trago dos hombres de unos 35 y 40 años se acercaron a ellas.

- Hola jóvenes. ¿Qué hacéis aquí? - Les preguntó el canoso mayor.

- Pasando el rato, pero no hay mucho movimiento aún, ¿verdad? - Respondió Carla

- Esto se llenará un poco más tarde, pero ahora la pista de baile está muy bien para darse unos meneos - Dijo el otro señor.

Con un gesto muy galán el mayor ofreció su mano a Irene y está con media sonrisa se la acepto para salir a bailar un poco. "No hay chicos que bailen..." Pensó distraída.
El otro señor se quedó hablando con las tres chicas.

- ¿No sois muy jóvenes para estar en un sitio como este?... ?O no sabéis de que va esto? - Les preguntó

- Mmmmm, lo sospechamos, ¿pero nos lo explicas tu? - Cris, valiente y estúpida le responde

El hombre se acerca a las tres, y susurrando cerca de sus cabezas les suelta: "Aquí se viene a follar mucho"

Ninguna risa, caras de poker y vasos a los labios.

- Y vuestra joven amiga lo va a conseguir muy pronto - Dijo señalando con la mirada a la pareja que bailaba sin pudor alguno en el centro de la pista.

Irene se acercaba con su trasero a la entrepierna del caballero, al ritmo de la música. Este la tomaba cuidadosamente por la cintura y le seguía el ritmo. Irene subía los brazos y los entrelazaba con los de su acompañante.

"Zorra"
"Puta"
"Calientapollas"
Son quizás algunos de los pensamientos más suaves que pasaron por la cabeza de sus tres sorprendidas amigas.

- ¿Alguna de vosotras se anima a bailar conmigo? - Pregunto el caballero.

- Todas nosotras nos vamos al baño - Respondió Cris.

De la mano y sin ser vista por su cuarta amiga, emprendieron camino al aseo.

- No si al final le habremos hecho un favor al traerla aquí - Dijo Carla

- Calla, joder, calla, a ver si la violan de una puta vez - Gritó Cris roja de ira.

De camino al baño (siempre al fondo a la derecha) se toparon con una escena un poco... complicada: Una mujer de unos 40 años estaba sentada en un sofá, entre dos hombres. Mientras besaba a uno apasionadamente, apretaba la entrepierna del segundo que a su vez buscaba el sexo de la mujer debajo de su falda.

Solo Ana se quedó parada delante del trío, sin apenas poder respirar. El hombre que buscaba el sexo de la mujer giró la cabeza y con un gesto de su mano le invitó a que se acercara. Ana echó a correr hacia la puerta del baño donde sus dos amigas acababan de entrar.

- Vale, ahora nos piramos y dejamos que esa puta se las apañe sola - Dijo Carla

- Con cuidado y pegadas a las paredes, no quiero que nos vean salir - Dijo Cris mirándose al espejo.

Así salieron, el local se había ido llenando considerablemente desde que habían entrado y no les fue difícil salir sin que nadie las viera.

Ya en la calle y sintiendo esa mezcla de ira, envidia, miedo y nerviosismo las tres se miraron. Las cartas estaban sobre la mesa y solo había que esperar que Irene saliera corriendo como una loca asustada por lo que pudiera ver allí dentro. Las tres chicas se sentaron en un banco del parque que había enfrente de la entrada del local y esperaron.... y esperaron.

A Ire le estaba cansando el baile con el atractivo hombre y justo cuando se iba a separar y a buscar a sus amigas, sintió como por detrás algo comenzaba a acariciarla. Eran las manos del amigo de su bailarín. Esta algo más gordito y un poco más entrado en años. Irene se dejaba llevar un poco más de tiempo. Solo de pensar la envidia que sentirían sus tres amigas de verla bailando con dos hombres maduros (y seguramente casados) le hacia aguantar el aburrimiento que para ella era estar en ese lugar.
Irene levantó la vista para buscar a sus amigas, pero no vio ninguna cara conocida, lo que si vio fue como el local se había llenado casi al completo. La gente bailaba, todos eran más o menos de la edad de sus acompañantes y eso la incomodó un poco. Aunque las manos de sus dos amigos recorriendo su cintura y espalda hacían que se olvidara de ese detalle de la edad de la gente y se centrara más en intentar que no se sobrepasaran.

Irene comenzó a asustarse cuando después de buscar y buscar con la mirada, no encontró señales de sus amigas por ningún lado. Al sentir que la impaciencia se hacía con ella trató de darse la vuelta y preguntar al mayor de los dos si sabía donde estaban. Al hacer esto y tratar de acercarse a su oído, Irene se encontró con los labios del señor encima de los suyos.

- We, we, we, señor, ¿Qué haces? - Dijo separándose rápidamente.

Sin esperarlo dos manos se posaron sobre los hombros de nuestra amiga y a escasos milímetros de su oído alguien le susurra "besarte". Un escalofrío le recorrió la espalda. Irene se dio la vuelta para ver (de sobra ya lo sabía) quien le había dicho eso. En cuanto su mirada se cruzó con la del hombre más joven, los labios de este le sellaron cualquier palabra que fuera a decir. Este beso fue más allá y la lengua de su amante se abrió paso entre los labios y los dientes de nuestra joven amiga.

Las manos del segundo seguían acariciando su cintura y espalda, la fina tela de la camisa que llevaba no amortiguaba en ningún caso las caricias que le daba el veterano hombre.

El beso se prolongó más de lo que Irene pretendía. El hombre era un experto besador y sentir el mareo de saberse acariciada por otras manos la hizo desvanecerse en sus pensamientos de defensa.
En ese momento el más joven la tomó de la mano y caminando entre la gente se la llevó fuera de la pista de baile. El otro hombre más mayor les seguía de la mano de ella.

En un esfuerzo por controlar sus emociones y excitaciones el miedo tomó el mando:

- Esperad, esperad, donde vamos. ¿Y mis amigas? - Preguntó Irene intentando detener la marcha.

- Tus amigas se fueron al baño, creo que te tenían bastante envidia - Respondió detrás de ella el mayor.

A través del pasillo que Irene estaba atravesando a gran velocidad, ciertas imágenes se mezclaban en su mente: Dos hombres besándose, una mujer masturbando a dos hombres. Dos hombres comiendo los pechos a una mujer. Las imágenes iban tan rápido como desaparecían, pero ahí estaban e Irene no las estaba imaginando, las estaba viendo según iba pasando por las diferentes habitaciones que daban al pasillo.





- Ya tarda - Dijo Ana mientras apuraba su tercer cigarrillo.

- Nos está buscando como una desesperada - Aseguró Carla.

- O se la están follando como nunca en su vida - Terminó Cris.


Aún no.




Irene llegó de la mano de sus dos acompañantes a una sala semi oscura, con un sofá de tres plazas. Allí sin dejar que preguntara por nada, el hombre mayor la abordó con pasión, pero con mucho cuidado. Sus labios comenzaron a comer los de Irene, que aún en estado de shock no sabía si seguir, parar, gritar o echar a correr lo más rápido que sus bonitas piernas la dejaran. Pero no, sus piernas ahora estaban siendo acariciadas por el más joven, que arrodillado en el suelo, se las acariciaba y besaba con delicadeza. Irene estaba en las nubes. Pero eran unas nubes inestables... inseguras.
Su lengua no se movía, solo e dejaba hacer, sentía más miedo que otra cosa y era tal su grado de incertidumbre, que apenas podía pensar. Solo las manos en sus piernas, subiendo despacio la inquietaban. La lengua de su adulto amante, apenas la inquietaba, había besado muchas bocas y esa sería una más "muy mayor" pero lengua al fin y al cabo... y no lo hacía más.
Las manos de su segundo amante seguían subiendo por sus muslos y ya estaban muy cerca de sus nalgas. Los mini pantalones que llevaba apenas ofrecían resistencia a las manos expertas del caballero.

Justo cuando los dedos del hombre se introdujeron en su pantalón y comenzaron a descubrir que Irene solo llevaba un tanga, de repente esta despertó.

Con un rápido movimiento se separó de los dos hombres.

- A ver, os estáis pasando bastante, ¿Qué coño creéis que soy? - Preguntó mientras trataba de bajarse su mini pantalón.

Los dos hombres se miraron y estallaron en una sonora carcajada ante la incrédula mirada de Irene.
Cuando las carcajadas cesaron el mayor se acercó a ella y le preguntó:

- ¿Tu sabes que clase de local es este?

- Ni puta idea, pero no me está gustando nada - Dijo Irene con su pose más diva.

- Pequeña... este es un local de intercambios.

- ¿De qué? - pudo decir Irene

- Un local liberal, donde la gente viene, se conoce y hace cosillas - Respondió el más joven con una pícara sonrisa en su cara.

- Hijas de puta..... HIJAS DE PUTAAAAA! - Gritó Irene con todas sus fuerzas

Los dos hombres se sentaron en el sofá dándose cuenta de lo que había pasado.

- ¿Es que te casas enseguida o algo así? - Preguntó el mayor de los dos.

- No. Seguro que esas putas me la han jugado para asustarme metiéndome aquí.

Ambos se miraron y sonrieron entre si. Se levantaron a la vez y tomando a Irene por la mano se la llevaron de la sala. Esta, en su creída inocencia, les espetó:

- Yo solo me lo haré contigo (señalando al canoso más joven)

Siguieron caminando.

- Esta es la sala de intercambios. Aquí vienes con tu pareja y dejas que otras personas la posean... mientras tu, si quieres, posees a la cuarta persona que queda libre - Le explicó el más mayor.

En la sala dos matrimonios entrados en años y semi desnudos se acariciaba despacio y amorosamente. Por supuesto Irene no pudo distinguir cuales eran las parejas "originales", pero sintió que la situación le estaba dando bastante morbo.

Siguieron caminando.

- Esta es la de los "desconocidos". Aquí entras y si te gusta alguien vas y lo pescas. Pero hagas lo que hagas, no puedes salir de la habitación.

En ella una mujer de no más de 40 años, cabalgaba con la blusa puesta y la falda en la cintura, sobre un hombre bastante mayor. Mientras una mujer a su lado, se masturbaba mojándose los dedos continuamente con su lengua.
Irene se descubrió cruzando sus piernas, apretando sus muslos y agarrando la mano del más joven de sus dos acompañantes. El mayor, viendo la reacción de la joven, la tomó por los hombros en un gesto más de protección que sensual. Ella respondió mirándolo y tratando de sonreír.... nerviosamente.

- Y aquí la última sala, la sala oscura. Aquí entras desnuda o solo con ropa interior.... apenas puedes ver lo que vas a besar, comer, chupar... o follar. Si quieres entrar a verla, nosotros te protegeremos -

- No sé, la verdad, este sitio me está poniendo muy nerviosa - Dijo Irene escapándose una risita.

- Hacemos una cosa - Dijo el mayor - No hace falta que te quites la ropa, solo la camisa, esos pantalones tan cortitos podrán pasar por braguitas. Nosotros te protegeremos.

Irene mirando al más joven, comenzó a desabrocharse la camisa. "Estas tres zorras se van a enterar" pensaba mientras, furiosa y nerviosa, se desprendía de la blusa dejando al aire su precioso y fino sujetador.

Los tres entraron en la antesala de la habitación. Allí los dos hombres se quedaron en ropa interior. El más joven tenía un cuerpo aceptable para su edad, el otro estaba gordito y tenía pelos por todo el cuerpo.

Irene tomó la mano de los dos y entraron en la sala.


- Pero si le ha pasado algo... algo malo de verdad? - Preguntó ya preocupada Ana

- No creo que en un lugar tan serio como parecía este puede pasar algo malo - Respondió Carla

Cris no dijo nada, solo clavaba los ojos en la puerta del club, deseando que Irene saliera a medio vestir, con la ropa hecha girones y gritando como una posesa.




La habitación era oscura, pero tenía justo la luz para ver cuerpos y reconocer partes de la anatomía las las personas que había allí dentro. Irene temblaba, solamente el hecho de estar haciendo lo contrario de lo que esperaban que hiciera, la mantenía firme para seguir adelante con aquella locura. Qué nadie pensara que ella iba a follar o ser follada, no, en cualquier caso si le apetecía tener algo con su "menos viejo" acompañante. Aunque era el otro bajito y gordo el que le tomaba por la cintura detrás de ella.

El trío se sentó en un cómodo sofá, era más pequeño que el anterior y esta vez Irene sintió las piernas de sus dos amigos pegadas a las suyas.
Al poco tiempo los ojos se acostumbraron a la penumbra de la habitación. Delante de ellos una pareja jodía frenéticamente, el sentado en un sillón, ella subida encima de el cabalgaba sin parar, moviendo su melena en cada salto.
Irene comenzó a sentirse extrañamente asustada, justo en el momento en el que notó como las dos manos de sus acompañantes se posaban casi al unísono en sus rodillas.

"Ahora tendría que salir corriendo, pero seguro que esas hijas de puta están esperándome fuera para verlo". Irene se daba ánimos como podía. Su experiencia en el territorio sexual se basaba en polvos con chicos de su edad o incluso un poco más mayores, pero en ningún caso un trío o una orgía, eso solo lo había usado alguna vez para masturbarse, pero no entraba en sus planes. Por su cabeza le iba pasando todo lo que había hecho.

Recordó como un antiguo novio le había metido un par de dedos en el cine y como ella se había dado cuenta de que el señor que tenía 4 asientos más a la derecha la había mirado con ojos de lujuria.

Recordó al ver en un sofá a su derecha a dos mujeres besándose, como una noche de borrachera ella y Cris se habían besado y como sus lenguas se tocaron durante un breve instante... y no le había desagradado.

Imágenes y recuerdos se agolpaban en su cabeza. Irene se descubrió autoconvenciendose de que aquello le gustaba, pero lo que también descubrió es que la mano del mayor de sus dos acompañantes ya estaba en su pierna... y subiendo. Irene le miró, pero este solo miraba a un trío donde dos hombres daban buena cuenta de una chica, quizás la más joven que Irene había visto hasta ese momento. Ella estaba en el suelo a cuatro patas, con un hombre detrás de ella penetrándola muy despacio, mientras ella comía el pene de otro hombre mayor que estaba delante de su cara.

Un acto reflejo e inesperado hizo que Irene abriera sus piernas un poco más. Ahora eran las dos manos de sus dos acompañantes las que acariciaban sin pudor alguno a nuestra joven amiga.

"Sí, recuerdo una noche, una noche hace poco, me estaba morreando con un chico y este se tuvo que ir al baño y en su lugar apareció un amigo y me puse ciega de lengua por unos momentos hasta que volvió el primero, mierda no recuerdo el nombre, y picándole en el hombro pidió permiso para seguir comiéndome... y los dos me sobaron bien" Irene buscaba excusas a la desesperada para que aquello le gustase.

Pero la excusa se la dio uno de los dos acompañantes.

El más joven le giró la cabeza y le plantó un beso profundo, húmedo y muy caliente. Irene se dejó llevar, mientras el mareo de sentir cuatro manos en su cuerpo cada vez la llevaba más lejos. El hombre más mayor se arriesgó y bajando su cabeza comenzó a besar la rodilla y pierna de Irene, que estaba demasiado ocupada chupando la lengua del canoso, este, nota como el aliento de Irene se va haciendo más inciso y pesado, más rápido y audible.


El gordito ya lame y besa las pantorrillas de Irene, el otro no se cansa de chuparle la lengua y morderle cuidadosamente los labios. Ahora Irene ya no busca recuerdos sexuales pasados, ya los tiene muy presentes.




- Tengo algo de frío - Repetía Ana desde el banco.

- De aquí no se mueve nadie hasta que esa no salga - Le dijo Cris mirándola fijamente.

- Esta no sale de ahí en años - Rió divertida Carla.




Irene se dejaba llevar, el mareo y la confusión de sentir esas dos bocas y esas cuatro manos en su cuerpo ya habían ganado la batalla a cualquier pensamiento razonable. El canoso estaba besando la parte superior de sus pechos, mientras el gordito e había puesto de rodillas delante de sus piernas y ahora besaba y lamía la parte interior de estas. Irene había llevado la cabeza hacía atrás para disfrutar de esta nueva experiencia. Justo en el momento en el que estaba dejando escapar un suave y joven gemido sus labios fueron sellados por otros carnosos y viciosos, una mujer de unos 50 la estaba besando, abriendo toda su boca y metiendo su lengua hasta atrás. En un acto reflejo Irene sacó la suya lo que produjo en la madura mujer unas ganas irrefrenables de llevarse la lengua de Irene a su casa; la chupó, lamió y comió hasta límites insospechados, dejando a Irene aún más indefensa ante las acometidas sexuales del local.

Nuestra joven amiga notó como su sujetador bailaba demasiado para estar abrochado y de reojo, vio como el canoso lo había desabrochado y ahora bailaba cerca de su ombligo, los pechos de Irene, como el Guadiana, aparecían y desaparecían dentro de la boca de su amante. El gordito trataba de desabrochar el mini pantalón de la chica, pero apenas podía encontrar el botón que compartía el término "mini" con la prenda. Irene ya desesperada por saber que iba a sentir, en un rápido y ágil movimiento se lo desabrochó y elevando el culo dejó que el gordito le quitara a la vez pantalón y tanga.

"El verano pasado en las vacaciones, en aquella playa tan bonita, me quité la parte de arriba del bikini y metí la parte de abajo por dentro de mis nalgas, dejándola en un tanga y la gente me miraba, los chicos se paraban para pedirme fuego... y me gustaba esa sensación". Irene no paraba de motivarse.

Su desnudez, su perfecto cuerpo y su juventud hizo que muchas personas que solo estaban mirando en la habitación, se percataran de ella y se acercaron a ver el espectáculo. La mujer que la estaba besando también se separó de ellos, ahora alrededor del pequeño sofá había un circulo bastante concurrido de personas que miraban a nuestros tres amigos.

El gordito le había abierto las piernas y sin entrar del todo, pasaba su lengua traviesamente por el depilado sexo de Irene, dando lametones de arriba a abajo, solo con la punta. El canoso se había quitado su ropa interior quedando completamente desnudo. Le había tomado la mano a Irene y se la había llevado a su ya dura verga. Nuestra amiga la había tomado con pasión, pero sin movimiento, estaba aún perdida dentro de la situación. El canoso después de comerla la boca le tomó la nuca y despacio fue bajando su cabeza hasta que la boca de Irene chocó literalmente contra el glande brillante de su amante. Esta sin pensarlo, se lo besó y comenzó a chupar su cabeza, dura y dulce por los líquidos pre seminales. Irene levantó la vista en busca del dueño de esa dulce polla que estaba tragando pero solo vio caras y ojos clavados en ella.



"Una vez me enrollé con un tío en un pub, me metía mano por todas partes y los tres amigos de este nos miraban muy excitados y riéndose con el espectáculo que les estábamos dando a todos"

A su alrededor la gente se apretaba los unos con las otras, desnudos, vestidos, miraban y se excitaban con el precioso cuerpo de Irene devorado por dos hombres.

El canoso le sacó la verga de su dulce boca. El mareo ya no era tal, ahora era vertiginoso placer. Su mente apenas podía sentir unas manos, unas lenguas, unas caricias o unos besos.
El gordo le seguía comiendo su sexo, de manera magistral en cada embestida de su lengua Irene gemía y trataba, asustada por su propio placer, de cerrar las piernas, pero las fuertes manos de su veterano amante se las mantenían abiertas.

Primer orgasmo: la sensación de correrte con una boca bebiendo o chupando tu placer es algo indescriptible, no os descubro nada nuevo, pero cuando aparte de eso tu grito queda ahogado porque tu mente está ocupada masturbando una buena polla, eso ya es imperial. A Irene el orgasmo producido por la lengua del gordito le pilló masturbando la gran polla del canoso. A medida que los gemidos subían de volumen, el movimiento de su manita aumentaba la velocidad.

A los pocos segundos y con convulsiones aún en su cuerpo, sus dos amantes se pusieron frente a ella y con un rápido y ágil movimiento se enfundaron sendos condones.

- No, por favor - Fue lo único que débilmente pudo susurrar Irene.

Pero sus manos la delataban, sus manos sobre sus rodillas mientras mantenía estas abiertas.

El primero fue "su" canoso, entro en el coño de Irene fácil, muy fácil, comenzó a bombear y no lentamente. Tomó sus píes y se los subió a sus hombros. Así comenzó a follarla, hasta el fondo. El cuerpo de Irene se movía frenéticamente en cada embestida y sus "ah... ah... ah...ah..." entrecortados resonaban en toda la sala.
Solo fueron unos minutos, el siguiente en penetrarla fue el gordito, con una polla más corta pero muy gruesa la tomó de nuevo. Este le abrió las piernas mucho y comenzó a moverse con embestidas cortas pero muy profundas.
Cuando Irene cerraba los ojos estaba en el cielo, cuando los abría y descubría en que situación estaba.... ¡que coño! También estaba en el cielo.

Su "tortura" se alargo durante varios minutos, en los cuales los dos hombres se la turnaron. El coño de Irene estaba mojado, dilatado y a punto de llegar a un nuevo orgasmo. Este no llego hasta que entre los dos hombres no la levantaron y la colocaron sobre un reposabrazos del sofá, boca abajo y con su culito en pompa.
Allí tuvo su segundo orgasmo. No supo con quien lo tuvo, por que Irene ni miraba para atrás. A Irene no le importaba quien se la metiera. A Irene solo le importaba gozar y saber qué y cómo se lo diría a sus tres putas amigas.
Notaba como manos se posaban en sus nalgas, en su cintura, en sus hombros, tirando de ella hacia atrás. Sentía ese tacto conocido del látex del preservativo. Sentía como se corrían sus amantes, una, dos, tres, cuatro veces... así hasta perder la cuenta. Levantaba la vista y cada vez veía menos gente delante suya. Agudizaba el oído y sentía cada vez más gente detrás suya. Dedos expertos que abrían sus nalgas para poder metérsela mejor. Alguna que otra palmada en sus preciosas y duras nalgas.
Irene ya no sabía que sonido hacer, los "oooh, haayyyy, uuuyyyy, oooggghhh" y demás expresiones guturales se le habían acabado.

Sintió embestidas fuertes y bestiales; leves y suaves. Alguna que otra mano furtiva buscando sus pezones.

Nuestra joven protagonista perdió la cuenta de sus orgasmos en el cuarto. Sin atreverse a mirar atrás. Irene sabía que no se la habían follado solo sus dos amantes iniciales. Irene sabía que por su coño habían pasado más pollas, bastantes más.

Con su entrepierna dolorida de tanto placer y tanta carne, Irene descubrió que solo quedaban en la sala ella y los dos hombres.

- Te ha gustado? - Le preguntó el canoso

Irene incorporándose con la ayuda del gordito respondió: - Ha sido una experiencia de puta madre - Dijo exhibiendo orgullo.

- Entonces ¿te veremos más por aquí? - Le dijo el gordito ofreciéndole una toalla

Irene solo sonrió mientras buscaba su ropa.

Ya vestida, Irene atravesaba la pista central de la discoteca, las miradas se centraban en ella. Eran una mezcla de aprobación... y admiración. Irene conocía bien esa clase de miradas.

La invitaron a un par más de copas y apurando la última con su cigarro en la otra mano, Irene se despidió de ellos dándole un beso a cada uno en los labios.

Antes de salir del local, Irene se agenció tres tarjetas con el número de teléfono y la página web.

Salió por la puerta.

Vestida.

Sonriendo.

Saludando.

Caminando como una modelo en una pasarela.


No se detuvo, pasó al lado de sus amigas y dejó las tarjetas encima de las piernas de Cris. Se aseguró de que cuando dijo las últimas palabras ellas las escucharan:
"Deberíais de probar a ser folladas por varios tíos... se os quitaría esa cara de frío que tenéis".

Compañeros de Estudio

Relatos EroticosMe llamo Liliana. En la época de la facultad, en el último año,estudiaba para los examenes con mi novio y 2 compañeros más. Yo tenía 23 años, soy bajita, bastante linda de cara y con muy lindas piernas y sobretodo muy lindo culito.

Con mi novio hacíamos de todo, le encantaba cogerme por el culo, y hacer un buen 69. Teníamos como cábala antes de ir a los examenes que le diera una buena mamada de pija y huevos, le sacara toda la lechita y me la tomara junto con el café con leche del desayuno. Con esa cábala nos iba bien. En cuanto a los otros 2 compañeros estaba muy bien, sobre todo uno de ellos que tenía un bulto llamativo. de todas maneras yo me mantenía fiel aunque cuando mi novio no estaba era bastante histérica, me agachaba bien para que me miraran el culo, si estaba con pollerita disimuladamente abría las pienas para que me vieran la tanguita y cosas así.

Ellos por su parte solían decirme guarradas tales como: no me la chupas?, que culito! y cosas asía. A veces disimuladamente me apoyaban, como jugando, y yo me reía. me gustaba. tambuién, siempre cuando no estaba mi novio me acribillaban a preguntas sexuale: te da por el culito?, te tragás la leche?, cmo te gustan más las pijas gordas o largas? generalmente me sonreía y no les contestaba, pero a veces mme cansaban y les contestaba: sí, me revienta el culo, sí me trago toda la leche, me encantan las pijas gordas y cabezona!!, etc. Los tenía re-calientes y eso me gustaba. Una noche previaa un examen difícil, era como las 3 de la mañana y mi novio y uno de los chicos se tiraron a dormir. Quedamos estudiando en la cocina el del bulto y yo. había un tema que yo no entendía y no entendía.

Entonces le pedí a mi compañero que me lo explicara (el sabía más que yo). Me dijo: te lo explico si me mostras la colita. estás loco, le dije, dale explicame esto que no lo entiendo. Solo si me mostras la colita. Le dije: bueno está bien, pero de esto ni una palabra eh!! Fui a ver al dormitorio y mi novio y el otro estaban bien dormidos. Volvía a la cocina, cerré la puerta y me bajé despasito el jogging que teníapuesto y me quedé de espaldas en tanguita que además era de encaje transparente. El flaco me miraba desesperado. Me dijo: agachate un poquito. Yo la verdad que tammbién estaba caliente, pero quería terminar pronto con esto y seguir estudiando, estaba nerviosa por el examen. Me agaché bien cerca de su cara.

Seguro que me podía ver bien el culo y también la concha de esa manera. Bueno ahora bajate la tanguita. No!! le dije acá paramos. Entonce no te enseño nada. Me baje la tanga hasta los muslos y le mostré bien el orto. De bronca (y de calentura) le dije: seguro que querés queme abra los cachetes. Claro,medijo,. Me separe bien las nalgas y ahí sí, me vió bien el ano. Me dijo: se ve que lo usás eh!! Claro, casi todos los día mi novio melo hace. Bueno, basta. me levante la tanga y el jogging. Vamos a estudiar. No, para, ahora me dejaste muy caliente, así no te puedo explicar nada, no puedo razonar!! Ahno, ese era el trato. Bueno pero así no puedo. Bueno andá y hacete una paja y volvé. Tengo una idea mejor: chupamela la pija!!! está loco mira si vienen, mirá si viene mi novio. no ni loca te la chupo. En ese momento el muy hijo deputa se sacó la pija afuera. era una pija enorme, re gorda, con una cabeza roja bien inflada y llena de venas (la verdad, una flor de pija)Dale,chupamela un poquito.

Yo dudaba. Fui de nuevo a ver si los otros 2 dormian y los 2 roncaban. Volví a la cocina. Bueno, te la chupo rapidito, pero no me acabes en la boca eh!. Dale vení y arrodillate acá, bajate el pantalón y quedate con la tanguita. Así lo hice y se la empezé a chupar, al principio nerviosa, y para cumplir, pero la verdad es que me empezó a gustar. Me la metía todo lo que podía en la boca, le lamía la cabeza y lo pajeaba. El me apretaba la cabeza para abajo y gemía despacito y me decía: dale putita chupamela pija, asi, así. Yo le masjeaba los huevos y me dijo: lameme las bolas. No!!, eso no me gusta. Lameme las bolas o no te enseño nada. Le lamí bien las bolas. En eso estaba cuando zas, se abre la puerta. Mi novio!! dije, pero por suerte era el otro que me encontró en plena faena. Yo no sabía que hacer. El dijo sigan tranquilos, yo me vengo a tomar un café. Dude un poco y después seguí chupandole la pija. Le dije avisame cuando acabés, acordate. Si mamita, me dijo. Pero en un momento que la tenía bien adentro me empezó a largar unos terribles chorros deleche que casi me ahogan, mientras me mantenía la cabeza agarrada y no podía sacarmela de la boca. metuve que tragar todo.

Creo que fue la acabada más grande que me tragué en mi vida!! Sos un hijo de puta, te dije que no me acabaras en la boca!! El se sonreía, satifecho. Mientras tanto el otro que miraba todo dijo: ahora me toca a mí. Estás loco, andá que te la chupe tu hermana (a esa altura estaba enojada). Me dijo: no, si no quiero que me la chupés. Y que querés?? Te quiero hacer la colita, me vuelve loco tu culo!! Ni loca, se van los 2 ya mismo. Si nos vamos, no pasás el examen, acordate. No sabía que hacer. le dije, bueno te la chupo rapidito y basta. No, quiero darte por el culo!!. Pero en la pieza está mi novio!!, mira si viene. Esta profudamente dormido, andá a ver. Fui, y seguía roncando. Evalué la situación y vi que no tenía alternativa. Fui al baño, agarré el pomo de vaselina y volvía a la cocina. Bueno dale, haceme el culo, pero despacito y no más de 5 minutos. caá tenés vaselina. Me bajé el jogging y la tanga y me icliné sobre la mesa dejando el culo bien parado. Me empezó a poner vaselina en el culo con uno y después con 2 dedos. Des pués se llenó de vaselina la pija. Se la agarré y me la puse en el agujero del culo. Empujó y entró de una (la tenía bastante grande pero no como el otro)Me empezó  a dar bastante fuerte, la verdad es que me gustaba pero tenía miedo que viniera mi novio. En menos de 3 minutos me llenó el culo de leche. Qu suerte pense, acabó pronto. La sacó, pero ante que me levantara, vino el otro y me ensartó el culo de nuevo,: Hijo de puta le dije y pensaba (que asqueroso con la leche del otro) Me bombeó unos minutos y volvió a acabar como un burro. Me fui al baño como pude, me senté en el inodoro y me salió una cantidad increible de leche. Por suerte no me dolía el culo. Bueno dspués volví a la cocina y entre los 2 me explicaron todo para el examen. No hablamos de lo que pasó.

Cuando se levantó mi novio, tuve que cumplir el ritual de chuparsela, y esta vez me gusto porque pensaba en lo que había pasado y me sentía bien putita. Con la boca bien llena de restos de leche, me tome el desayuno con los demàs y nos fuimos a la facultad. En el examen me saque un 10. Pero bien que me costó!!!

Mi novia Caliente





Bueno a pedido de todos ustedes que nos mandan mensajitos y de los chicos y chicas que se animaron a empezar a conocernos por aca les dejamos una nueva historia que paso el finde pasado...y ademas algunas fotitos de la nenita mas linda...

El finde pasado se recibio la novia de un amigo, por lo que nos invito a los dos a que fueramos a la casa que hacia una fiestita y despues saliamos de joda. Me estaba cambiando, cuando veo que mi nena aparece con un pantalon blanco muy ajustado, que le marcaba la cola y la concha de una manera hermosa!!! en ese momento me di cuenta que iba a ser una noche muuuuy especial... aparte les cuento un nuevo detalle... se hizo la lolas naty, asique imaginense el combo que es ahora jeje 



Tenia puesto arriba una blusa negra que le marcaba las tetas increible y abajo el pantalon blanco con unos tacos bastante altos. LLegamos a lo de esta mina y me gusta hacerla entrar primero siempre a mi chica, porque asi veo la cara que ponen los demas cuando la ven jeje saludaba a mis amigos y sus novias uno por uno y veia como no aguantaban a mirarle las tetas nuevas... las cosas que deberian pensar pero que todavia (todavia je) no se animan a decirme de mi novia.
Comimos, bailamos, nos re mamamos y decidimos ir a un boliche. Nos fuimos en mi auto, ella y yo adelanta, y atras otra pareja. Ibamos escuchando musica y fumando fasito, asique veniamos muy locos... en un momento mi novia me manotea la pija y los mira a los chicos de atras riendose y los chicos se reian....lo que nunca me imaginé que la novia de mi amigo iba a hacer lo mismo!!! es una morochita, chiquita, con carita de viciosa pero que siempre es muy tranquilita (que son las peores despues jeje). Estaba vestida con unas calzas claritas y una remera larga, pero a esta altura se le levantaba y me permitia ver todo cuando me asomaba a mirar jeje... siguio un ratito mas la joda pero quedo ahi. 


Entramos al boliche, explotaba!! imaginense que aca en mardel en vacaicones de invierno viene mucha gente.... entramos muy mamados y naty con muchas ganas de bailar. Eramos mas o menos 10 y la muy putita de naty era la que siempre estaba en el medio moviendo la cola, bailando sin parar....en un momento me le acerco al oido y le digo "mostrale la colita a mis amigos, haceme quedar bien jeje"...me miro con esa carita hermosa de putita que tiene y emepzo a perrear de una manera increible...un amigo mio que ni aguanto mas, con la excusa de estar mamado aprovecho y se puso a bailar con ella y naty le apoyaba la cola en la pija y se movia de una forma incrieble... mi amigo estaba al palo, no la podia caretear mas jjaja...

En un momento prendieron las luces y se termino la joda, asique nos tuvimos que ir... nos subimos al auto como habiamos venido, con la parejita con la que habiamos venido... cuando los estabamos llevando a casa naty no tuvo mejor idea que invitarlos a casa a seguir tomando algo y escuchando musica... los chicos se prendieron enseguida.
Subimos al depto, escuchamos musica, fumamos otro y puse ac/dc... en ese momento naty se para en el medio del living y empezo a bailar bien perra, como stripper... la cara de mi amigo era terrible, no podia dejar de mirarla. En un momento la agarra a pau (la novia de mi amigo) y la lleva a bailar con ella... empezaron las dos a bailar como perras, moviendo la cola de un lado a otro, y nosotros dos sentados tomando una birra y mirando con la pija al palo...naty se le acerca a pau al oido y le dice algo... en ese momento pau se pone adelante mio y naty adelante de mi amigo y se ponen de espaldas... de a poquito se empiezan a bajar el pantalon muy suavecito.... naty tenia una tanguita negra hermosa y pau una blanquita muy pero muy chiquita...la colita de pau me sorprendio, chiquita, bien formadita, hermosa... y nos bailaban moviendonos la colita... nos mirabamos y no lo podiamos creer... 

Pero cuando quise tocar pau me corto el mambo y se fue con el novio y naty vino conmigo.... la agarre de la cola y le empece a comer la boca con muchas ganas, estaba muy caliente, con la pija al palo... en ese momento pau y mi amigo se levantan y se van para nuestra pieza y nos dejaron a nosotros en el living...le empece a colar los deditos, ella me tocaba la pija, nos besabamos, estabamos muy calientas... pero cuando se termino el cd quedo todo en silencio y empezamos a sentir lso gritos de la putita de pau... fuimos para la pieza a ver y estaba en 4 arriba de la cama y mi amigo dandole de atras totalmente caliente, ensima tiene una pija muy importante, asique naty se puso loquita cuando lo vio.... se paro adelante mio dandome la espalda y garchamos los dos parados viendolos a ellos garchar... fue hermoso...  

Cuando acabamos nos fuimos al living a esperar a que elos temrinaran.... el primero en aparecer fue el riendose y apu vino toda colorada, con mucha verguenza, pero le prometimos que eso iba a quedar ahi... claro ! jeje

Esperamos sus mensajes para ver quien quiere conocernos y ser parte de esto
Bsos